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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL FUTURO DE LA FILOSOFÍA JOHN R. SEARLE]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>TRADUCCI&Oacute;N</b></font></p>  <hr>      <p><font size=4 face="verdana"><b>EL FUTURO DE LA FILOSOF&Iacute;A</b></font></p>      <p><font size=2 face=verdana>    <p><b>JOHN R. SEARLE</b></p>      <br>     <p>Traducci&oacute;n:    <br> <b><i>Henry David Pinto Escobar</i></b>    <br> Universidad del Valle</center></p>       <p><sup>*</sup> Este art&iacute;culo fue publicado, bajo el t&iacute;tulo "The Future of Philosophy", en la revista <i>Philosophical Transactions</i>: Biological Sciences, Vol. 354, No. 1392, Millenium Issue (Dec. 29, 1999), pp. 2069-2080. Agradezco a la casa editorial Royal Society y a John R. Searle, propietario de los derechos de autor, por haberme otorgado los permisos para traducir y publicar el presente art&iacute;culo en esta revista &#91;Nota del traductor&#93;.</font></p>  <hr>  <font size=3 face="verdana">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No hay ninguna l&iacute;nea que divida entre ciencia y filosof&iacute;a, pero los problemas filos&oacute;ficos tienden a tener tres caracter&iacute;sticas especiales. Primero, tienden a tratarse de grandes armazones m&aacute;s que de preguntas espec&iacute;ficas dentro del armaz&oacute;n. Segundo, son preguntas para las cuales no hay un m&eacute;todo generalmente aceptado para su soluci&oacute;n. Y tercero ellos tienden a involucrar asuntos conceptuales. Por estas razones un problema filos&oacute;fico tal como la naturaleza de la vida puede convertirse en un problema cient&iacute;fico si &eacute;ste es puesto de una forma que admite una soluci&oacute;n cient&iacute;fica. La filosof&iacute;a en el siglo veinte fue caracterizada como consistente en la l&oacute;gica y el lenguaje, la cual es marcadamente diferente de la idea que se ten&iacute;a de ella en los tempranos siglos de la filosof&iacute;a. Sin embargo, &eacute;sta comparte con la tradici&oacute;n filos&oacute;fica europea desde el siglo XVII una preocupaci&oacute;n por los asuntos de la teor&iacute;a del conocimiento y el escepticismo. Hacia el final del siglo, podemos ver que el escepticismo no dur&oacute; mucho ocupando el escenario central, y esto nos permiti&oacute; tener un mayor enfoque constructivo de los problemas filos&oacute;ficos del que fue posible para las generaciones m&aacute;s tempranas. Esta situaci&oacute;n es de alguna manera an&aacute;loga a la del desplazamiento de la preocupaci&oacute;n esc&eacute;ptica de S&oacute;crates y Plat&oacute;n a la empresa filos&oacute;fica constructiva de Arist&oacute;teles. Con esto en mente, podemos discutir la perspectiva de las siguientes seis &aacute;reas de la filosof&iacute;a: (i) El tradicional problema mente-cuerpo; (ii) la filosof&iacute;a de la mente y la ciencia cognitiva; (iii) la filosof&iacute;a del lenguaje; (iv) la filosof&iacute;a de la sociedad; (v) la raz&oacute;n &eacute;tica y pr&aacute;ctica; (vi) la filosof&iacute;a de la ciencia.</p>      <p>El tema general de estas investigaciones, creo, es que la evaluaci&oacute;n del verdadero significado de las cuestiones de la filosof&iacute;a del conocimiento nos permite tener una explicaci&oacute;n m&aacute;s constructiva de otros varios problemas filos&oacute;ficos que han sido t&iacute;picamente posibles para los tres siglos pasados.</p>      <p><b>Palabras clave</b>: Filosof&iacute;a; ciencia; problema mente-cuerpo; ciencia cognitiva; epistemolog&iacute;a; &eacute;tica.</p>  <hr>      <p><b>1. Filosof&iacute;a y ciencia</b></p>      <p>Debido a que este art&iacute;culo es dirigido a una audiencia predominantemente cient&iacute;fica, comenzar&eacute; explicando algunas similitudes y diferencias entre la ciencia y la filosof&iacute;a. No hay ninguna l&iacute;nea que las divida a las dos. Ambas, en principio, son universales en su tema de estudio y ambas apuntan a la verdad. Sin embargo, aunque no hay una l&iacute;nea divisoria, hay importantes diferencias en el m&eacute;todo, estilo y presuposiciones. Los problemas filos&oacute;ficos tienden a tener tres caracter&iacute;sticas relacionadas que los problemas cient&iacute;ficos no tienen. Primero, la filosof&iacute;a est&aacute; en gran parte preocupada por cuestiones de las que no hemos encontrado a&uacute;n un camino satisfactorio y sistem&aacute;tico para responderlas. Segundo, las cuestiones filos&oacute;ficas tienden a ser lo que llamar&eacute; preguntas 'estructurales'; esto es, ellas tienden a ocuparse de grandes armazones de fen&oacute;menos, m&aacute;s que con preguntas individuales espec&iacute;ficas. Y tercero, las cuestiones filos&oacute;ficas son t&iacute;picamente acerca de asuntos conceptuales; las cuestiones son usualmente sobre nuestros conceptos y la relaci&oacute;n entre nuestros conceptos y el mundo que representan.</p>      <p>Esas diferencias se volver&aacute;n m&aacute;s claras si consideramos los ejemplos actuales. La pregunta '&iquest;Cu&aacute;l es la causa del c&aacute;ncer?' es cient&iacute;fica y no una pregunta filos&oacute;fica. La pregunta '&iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza de la causalidad?' es filos&oacute;fica y no una pregunta cient&iacute;fica. Similarmente la pregunta '&iquest;Cu&aacute;ntos neurotransmisores hay ah&iacute;?' es cient&iacute;fica y no filos&oacute;fica; pero la pregunta '&iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre la mente y el cuerpo?' es todav&iacute;a, en gran parte, una pregunta filos&oacute;fica. En cada caso las cuestiones filos&oacute;ficas no pueden ser resueltas por la simple aplicaci&oacute;n de cualquier m&eacute;todo experimental o matem&aacute;tico, ellas son acerca de extensos armazones y suponen asuntos conceptuales. Algunas veces los mayores avances cient&iacute;ficos son contribuciones a ambas la ciencia y la filosof&iacute;a porque involucran cambios en los armazones y en la revisi&oacute;n de los conceptos. La teor&iacute;a de la relatividad de Einstein es un ejemplo obvio del siglo XX.</p>      <p>Debido a que la filosof&iacute;a se ocupa de preguntas estructurales y preguntas que no sabemos c&oacute;mo responder sistem&aacute;ticamente, &eacute;sta tiende a estar en una relaci&oacute;n peculiar con las ciencias naturales. Tan pronto como podemos modificar y formular una cuesti&oacute;n filos&oacute;fica hasta el punto de poder encontrar un camino sistem&aacute;tico para responderla, deja de ser filos&oacute;fica y se vuelve cient&iacute;fica. Algo muy parecido a esto le sucedi&oacute; al problema de la vida. Este problema fue una vez considerado como filos&oacute;fico c&oacute;mo la materia 'inerte' podr&iacute;a cobrar 'vida'. Cuando entendimos el mecanismo biol&oacute;gico molecular de la vida, dej&oacute; de ser una cuesti&oacute;n filos&oacute;fica y se volvi&oacute; un asunto de un hecho cient&iacute;fico establecido. Es dif&iacute;cil para nosotros hoy en d&iacute;a recuperar la intensidad con la cual este asunto fue una vez debatido. Lo importante no es tanto que los mecanicistas ganaron y los vitalistas perdieron, sino que llegamos a tener un concepto mucho m&aacute;s rico de los mecanismos biol&oacute;gicos, de la vida y de la herencia. Espero que algo similar suceda con el problema de la conciencia y su relaci&oacute;n con los procesos cerebrales. Como escribo esto contin&uacute;a siendo visto por muchos como una cuesti&oacute;n filos&oacute;fica, pero creo que con el reciente progreso en neurobiolog&iacute;a y con una cr&iacute;tica filos&oacute;fica de las categor&iacute;as tradicionales de lo mental y de lo f&iacute;sico, nos estamos acercando a ser capaces de encontrar un camino cient&iacute;fico sistem&aacute;tico para responder esta cuesti&oacute;n. Caso en el cual &eacute;ste, como el problema de la vida, dejar&aacute; de ser 'filos&oacute;fico' para volverse 'cient&iacute;fico'. Estas caracter&iacute;sticas de las preguntas filos&oacute;ficas, que tienden a ser preguntas estructurales y que tienden a no permitir una investigaci&oacute;n emp&iacute;rica sistem&aacute;tica, explica por qu&eacute; la ciencia siempre est&aacute; en lo 'correcto' y la filosof&iacute;a siempre est&aacute; 'equivocada'. Tan pronto como encontramos un camino sistem&aacute;tico para responder a la cuesti&oacute;n, y obtenemos una respuesta con la que todos los investigadores competentes en ese campo pueden estar de acuerdo en que es correcta, paramos de llamarla 'filos&oacute;fica' y empezamos a llamarla 'cient&iacute;fica'. Esas diferencias no tienen como resultado que en filosof&iacute;a cualquier cosa est&eacute; bien, que uno pueda decir cualquier cosa y hacer cualquier especulaci&oacute;n que a uno se le antoje. Por el contrario, precisamente porque carecemos de m&eacute;todos emp&iacute;ricos o matem&aacute;ticos establecidos para investigar los problemas filos&oacute;ficos, hemos de ser todo lo m&aacute;s riguroso y precisos en nuestros an&aacute;lisis filos&oacute;ficos.</p>      <p>Puede parecer, de lo que he dicho, que eventualmente la filosof&iacute;a dejar&aacute; de existir como una disciplina y que encontraremos un camino sistem&aacute;tico cient&iacute;fico para responder a todas las preguntas filos&oacute;ficas. &Eacute;ste ha sido el sue&ntilde;o de los fil&oacute;sofos, creo, desde tiempos de la antigua Grecia, pero de hecho no hemos tenido mucho &eacute;xito en deshacernos de la filosof&iacute;a mediante la soluci&oacute;n de todos los problemas filos&oacute;ficos. Hace una generaci&oacute;n fue se crey&oacute; ampliamente que hab&iacute;amos descubierto definitivamente, a trav&eacute;s de los esfuerzos de Wittgenstein, Austin y otros 'fil&oacute;sofos del lenguaje', m&eacute;todos sistem&aacute;ticos para resolver las cuestiones filos&oacute;ficas, y a algunos fil&oacute;sofos les pareci&oacute; que pod&iacute;amos ser capaces de solucionar todos los problemas filos&oacute;ficos dentro de cortos per&iacute;odos de vida. Austin, por ejemplo, crey&oacute; que hab&iacute;a cerca de mil problemas filos&oacute;ficos que quedaban, y que con una investigaci&oacute;n sistem&aacute;tica, deber&iacute;amos ser capaces de solucionarlos todos. No creo que alguien piense eso en la actualidad. S&oacute;lo un n&uacute;mero peque&ntilde;o de problemas filos&oacute;ficos dejados a nosotros por los siglos precedentes, retrocediendo hasta los fil&oacute;sofos griegos, han sido susceptibles a soluciones cient&iacute;ficas, matem&aacute;ticas y ling&uuml;&iacute;sticas. La cuesti&oacute;n en cuanto a la naturaleza de la vida, creo, ha sido finalmente resuelta y no es m&aacute;s un cuestionamiento filos&oacute;fico. Espero que algo parecido suceda con el llamado problema mente-cuerpo en el siglo veintiuno. Sin embargo, un gran n&uacute;mero de otras cuestiones dejadas por los antiguos griegos, tales como '&iquest;Cu&aacute;l naturaleza de la justicia?', '&iquest;Qu&eacute; es una buena sociedad?', '&iquest;Cu&aacute;l es prop&oacute;sito y el objetivo de la vida humana?', '&iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza del lenguaje y el significado?', '&iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza de la verdad?' permanecen a&uacute;n con nosotros como cuestiones filos&oacute;ficas. Yo estimar&iacute;a que un noventa por ciento de las cuestiones dejadas por los antiguos griegos todav&iacute;a contin&uacute;an con nosotros y que a&uacute;n no hemos encontrado un camino cient&iacute;fico, matem&aacute;tico o ling&uuml;&iacute;stico para responderlas. Y m&aacute;s all&aacute;, nuevos problemas filos&oacute;ficos han sido constantemente arrojados y se han inventado nuevas &aacute;reas enteras de la filosof&iacute;a. No es posible que los griegos pudieran haber tenido la clase de problemas filos&oacute;ficos que nosotros hemos tenido en la obtenci&oacute;n de una interpretaci&oacute;n correcta de los resultados de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, el teorema de G&ouml;del o las paradojas te&oacute;ricas de los conjuntos. Ni tuvieron tales materias como la filosof&iacute;a del lenguaje o la filosof&iacute;a de la mente tal como nosotros las pensamos. Parece que incluso al final del siglo veintiuno tendremos todav&iacute;a un gran n&uacute;mero de problemas filos&oacute;ficos que habr&aacute;n quedado.</p>      <p><b>2. Filosof&iacute;a del siglo veinte: l&oacute;gica y lenguaje</b></p>      <p>He estado discutiendo bastante ciertas caracter&iacute;sticas generales de la filosof&iacute;a como una &aacute;rea de investigaci&oacute;n y c&oacute;mo difiere de las ciencias. Antes de tratar de hacer algunas proyecciones acerca del futuro de la filosof&iacute;a, necesito decir al menos unas pocas palabras acerca de unas caracter&iacute;sticas especiales de la filosof&iacute;a del siglo veinte. Si fu&eacute;ramos a examinar las posibilidades de la filosof&iacute;a en el siglo XXI, necesitamos saber algo acerca del lugar desde el que saltamos hacia este nuevo siglo. La filosof&iacute;a en el siglo veinte tiene muchas cualidades especiales, pero las m&aacute;s decisivas diferencias entre la filosof&iacute;a del siglo XX y &eacute;pocas m&aacute;s tempranas, es el rol central de la l&oacute;gica y el lenguaje tanto en los m&eacute;todos como en la materia misma. Esta nueva era en realidad empez&oacute; en 1879 cuando un poco conocido profesor de matem&aacute;ticas en Jena llamado Gottlob Frege revolucion&oacute; el campo de la l&oacute;gica y efectivamente invent&oacute; la filosof&iacute;a del leguaje. Desde la &eacute;poca de Arist&oacute;teles hasta 1879, la teor&iacute;a aristot&eacute;lica del silogismo domin&oacute; la l&oacute;gica hasta el punto de que la teor&iacute;a del silogismo fue tomado como algo m&aacute;s o menos coextendido con la disciplina de la l&oacute;gica. Aun un fil&oacute;sofo tan grande como Kant pod&iacute;a decir en el siglo XVIII, que la l&oacute;gica como una materia estaba esencialmente completada. Con la completitud (totalidad) de la teor&iacute;a del silogismo, no hab&iacute;a nada m&aacute;s para hacer en l&oacute;gica. Sin embargo, Frege revolucion&oacute; la l&oacute;gica por medio de la invenci&oacute;n de lo que vino a ser conocido como el c&aacute;lculo de predicados, o l&oacute;gica cuantificacional, la l&oacute;gica de las expresiones cuantificadas 'Existe alg&uacute;n x tal que' y 'para todo x, x es tal que'. La l&oacute;gica de Frege es much&iacute;simo m&aacute;s poderosa que la tradicional l&oacute;gica aristot&eacute;lica, y ahora hace parte de la vida contempor&aacute;nea de tal manera que casi no somos consientes de sus revolucionarias caracter&iacute;sticas especiales. Por ejemplo, el uso del c&aacute;lculo de predicados en la ciencia computacional es dado por sentado en la actualidad, y es dif&iacute;cil imaginar c&oacute;mo se las arreglar&iacute;a la teor&iacute;a computacional moderna sin la l&oacute;gica cuantificacional y la teor&iacute;a de conjuntos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el curso del desarrollo de la l&oacute;gica, Frege tambi&eacute;n, m&aacute;s o menos inadvertidamente, invent&oacute; el campo de la filosof&iacute;a del lenguaje. Fil&oacute;sofos previos, de nuevo empezando por los griegos, han estado interesados en el lenguaje pero la actitud general fue que pod&iacute;amos dar el lenguaje por sentado y continuar con los asuntos filos&oacute;ficos m&aacute;s interesantes. La imagen del lenguaje y el significado que dominan, e.g. los empiristas Brit&aacute;nicos, Locke, Berkeley and Hume, es que las palabras obtienen sus significados mediante la representaci&oacute;n de ideas que est&aacute;n en la mente, y que las ideas de la mente representan objetos en el mundo por medio de la semejanza. Por ejemplo, la palabra 'silla' simboliza una imagen mental que tengo de las sillas, y la imagen mental simboliza sillas reales del mundo, por medio de la semejanza. Las im&aacute;genes mentales se ven como sillas reales. Frege (como tambi&eacute;n, m&aacute;s tarde, Wittgenstein) argument&oacute; que la totalidad de este enfoque estaba en bancarrota y elabor&oacute; una mucho m&aacute;s rica, aunque a&uacute;n inadecuada, filosof&iacute;a del lenguaje.</p>      <p>Nadie prest&oacute; mucha atenci&oacute;n a Frege excepto por algunos matem&aacute;ticos europeos, y un joven fil&oacute;sofo ingl&eacute;s llamado Bertrand Russell. El estilo distintivo del siglo veinte de hacer filosof&iacute;a comenz&oacute; con un famoso art&iacute;culo de Russell, publicado en <i>Mind</i> en 1905, llamado 'On denoting', el cual aplic&oacute; los m&eacute;todos de Frege a problemas especiales de an&aacute;lisis de oraciones en el lenguaje ordinario. Frege mismo odiaba el lenguaje ordinario. Pensaba que &eacute;ste era incoherente y que se auto contradec&iacute;a y que ser&iacute;amos mucho mejores con un lenguaje l&oacute;gicamente perfecto de la forma del que &eacute;l hab&iacute;a inventado. Russell no era admirador del lenguaje ordinario, pero pens&oacute; que las ambig&uuml;edades y vaguedades del lenguaje ordinario podr&iacute;an ser borradas gracias al an&aacute;lisis de las oraciones del lenguaje ordinario en el c&aacute;lculo de predicados. El punto para la presente discusi&oacute;n es &eacute;ste. La filosof&iacute;a del siglo veinte tuvo tres nuevas cualidades como resultado de la revoluci&oacute;n llevada a cabo por Frege, Russell y su estudiante Wittgenstein, como tambi&eacute;n el colega de Russell G.E. Moore. Primero, la l&oacute;gica de Frege nos dio una herramienta muy poderosa para analizar las relaciones l&oacute;gicas, y para la discusi&oacute;n de los problemas filos&oacute;ficos en general, que generaciones previas de fil&oacute;sofos ten&iacute;an. Segundo, el an&aacute;lisis filos&oacute;fico del lenguaje mismo se volvi&oacute; un problema central -algunos dir&iacute;an <i>el</i> central- en filosof&iacute;a. &iquest;Cu&aacute;l es exactamente la relaci&oacute;n entre el lenguaje y la realidad? &iquest;C&oacute;mo es eso de que las palabras puedan reemplazar cosas en el mundo real? &iquest;Cu&aacute;l es exactamente la naturaleza de la verdad y la referencia? Tercero, el lenguaje no s&oacute;lo fue un asunto de la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica, sino que el an&aacute;lisis del lenguaje fue tomado como una herramienta esencial en las investigaciones de otras &aacute;reas de la filosof&iacute;a. Por esta raz&oacute;n debemos distinguir entre filosof&iacute;a del lenguaje y filosof&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica. La filosof&iacute;a del lenguaje se ocupa de ciertas caracter&iacute;sticas generales del lenguaje, tal como la verdad y el significado, mientras que la filosof&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica usa los m&eacute;todos del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico para tratar de resolver los problemas tradicionales. Entonces, por ejemplo, un problema que yo mencion&eacute; hace un rato que tiene que ver con la naturaleza de la causalidad fue tratado por los fil&oacute;sofos del siglo veinte como un problema del an&aacute;lisis del uso del concepto de causalidad en las ciencias y en la vida cotidiana. &iquest;Cu&aacute;l es exactamente el significado de decir que A causa B? &iquest;Podemos obtener un an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n causal en t&eacute;rminos de caracter&iacute;sticas m&aacute;s fundamentales? Esto pareci&oacute; a algunos fil&oacute;sofos del siglo XX que no era tanto un cambio revolucionario en filosof&iacute;a, como un asunto de hacer patrones de an&aacute;lisis que ya se hab&iacute;an presentado en filosof&iacute;as m&aacute;s claras y m&aacute;s precisas. De esta manera Hume trat&oacute; de analizar la noci&oacute;n de causalidad mediante la examinaci&oacute;n de las ideas acerca de la causalidad que &eacute;l ten&iacute;a en su mente. El fil&oacute;sofo del siglo veinte tambi&eacute;n procede mediante el an&aacute;lisis, pero en vez de analizar las ideas de la causalidad en su mente, &eacute;l analiza el lenguaje que usamos en la afirmaci&oacute;n de hechos causales acerca del mundo.</p>      <p>No desear&iacute;a dar la impresi&oacute;n de que la filosof&iacute;a ha sido o es ahora una disciplina unificada. Hay muchas escuelas diferentes, m&eacute;todos y enfoques en filosof&iacute;a, y la que he descrito es usualmente llamada 'filosof&iacute;a anal&iacute;tica'. Esta no es la &uacute;nica manera de hacer filosof&iacute;a, pero en Breta&ntilde;a, los Estados Unidos y otros pa&iacute;ses de habla inglesa, no hay dudas de que se ha vuelto el enfoque predominante para la filosof&iacute;a, y &eacute;ste es el enfoque prevaleciente en literalmente todas nuestras universidades importantes. Hay otros enfoques tal como el existencialismo y la fenomenolog&iacute;a. En efecto, la fenomenolog&iacute;a y sus sucesores propiamente pueden ser descritos como el m&eacute;todo m&aacute;s influyente de hacer filosof&iacute;a en ciertos pa&iacute;ses europeos, especialmente Francia. &Eacute;ste no es lugar para tratar de explicar las diferencias entre la llamada filosof&iacute;a 'Continental' y la filosof&iacute;a anal&iacute;tica, pero una diferencia crucial para el prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es que los fil&oacute;sofos anal&iacute;ticos tienden a estar mucho m&aacute;s relacionados con la ciencia y ven a la filosof&iacute;a como apuntando a la misma clase de verdad objetiva que uno obtiene en las ciencias. En mi experiencia, los fil&oacute;sofos continentales -con algunas excepciones- tienden a ver a la filosof&iacute;a menos parecida a las ciencias y m&aacute;s como una rama de la literatura, o por lo menos ligada cercanamente al estudio de la literatura y la teor&iacute;a literaria.</p>      <p>Una caracter&iacute;stica m&aacute;s de la filosof&iacute;a del siglo XX necesita ser mencionada. He dicho que los fil&oacute;sofos del siglo XX mostraron una obsesi&oacute;n especial por el lenguaje, pero el estudio del lenguaje como una disciplina fue asimismo revolucionada por el trabajo de Noam Chomsky y otros, empezando a finales de 1950. El tema central del trabajo de Chomsky fue y todav&iacute;a es la sintaxis de los lenguajes naturales. &iquest;Cu&aacute;les son exactamente las reglas por medio de las cuales los humanos construyen oraciones en varios leguajes naturales? &iquest;Y cu&aacute;les son las reglas comunes a todos los lenguajes naturales, reglas de la 'gram&aacute;tica universal'? Pero los fil&oacute;sofos siempre estuvieron m&aacute;s interesados en la sem&aacute;ntica y la pragm&aacute;tica, que lo que estuvieron en la sint&aacute;ctica. La sem&aacute;ntica, en una definici&oacute;n est&aacute;ndar, trata con las condiciones de verdad de las proposiciones: &iquest;Bajo qu&eacute; condiciones es una proposici&oacute;n verdadera o falsa? Y la pragm&aacute;tica trata con las situaciones humanas actuales, el uso de las proposiciones para dar &oacute;rdenes, hacer declaraciones, hacer promesas, etc. A un n&uacute;mero de fil&oacute;sofos del lenguaje les parece, incluy&eacute;ndome, que se deber&iacute;a intentar lograr una unificaci&oacute;n de la sintaxis de Chomsky con los resultados de las investigaciones que fueron hechas en sem&aacute;ntica y pragm&aacute;tica. Creo que este esfuerzo ha probado ser un fracaso. Aunque Chomsky s&iacute; revolucion&oacute; la actividad ling&uuml;&iacute;stica, no est&aacute; del todo claro, hacia el final de siglo, cu&aacute;les son los resultados s&oacute;lidos de esta revoluci&oacute;n. Hasta donde puedo decir no hay una sola regla de sintaxis que todos, o al menos la mayor&iacute;a, los ling&uuml;istas competentes est&eacute;n preparados a aceptar que es una regla.</p>      <p>En la mitad del siglo, en las d&eacute;cadas despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, el optimismo acerca del uso de la l&oacute;gica y el lenguaje como las herramientas primarias de la filosof&iacute;a aument&oacute; al m&aacute;ximo. En efecto me pareci&oacute; que un grandioso acuerdo de progreso se hab&iacute;a logrado en estas d&eacute;cadas. Gran parte del optimismo y autoconfianza del periodo deriv&oacute; de la creencia en dos distinciones ling&uuml;&iacute;sticas. Estas son (i) la distinci&oacute;n entre proposiciones anal&iacute;ticas y sint&eacute;ticas, y (ii) la distinci&oacute;n entre enunciados descriptivos y evaluativos. Si aceptas estas dos descripciones en sus formas puras -y muchos fil&oacute;sofos lo hicieron- ellas parecen definir la naturaleza de la filosof&iacute;a y determinar su programa de investigaci&oacute;n espec&iacute;fico. La primera distinci&oacute;n entre enunciados anal&iacute;ticos y sint&eacute;ticos es entre, en una mano, esos enunciados que son verdaderos o falsos por definici&oacute;n, tales como las proposiciones de la l&oacute;gica y la matem&aacute;tica tales como las tautolog&iacute;as del sentido com&uacute;n como 'todos los solteros son no casados'; y, en la otra mano, enunciados que son verdaderos o falsos como cuestiones de hecho en el mundo, tal como los enunciados de las ciencias naturales y tales como enunciados sobre hechos contingentes en el mundo como, por ejemplo, 'la mayor parte de los solteros toman cerveza'. La segunda distinci&oacute;n, entre los enunciados descriptivos y evaluativos, es entre esos enunciados que describen los estados de cosas en el mundo y por lo tanto pueden ser literalmente verdaderos o falsos, y esos que sirven para expresar nuestros sentimientos, actitudes y evaluaciones, y, en consecuencia, de acuerdo con la teor&iacute;a, no pueden literalmente ser verdaderos o falsos. Un ejemplo de un enunciado descriptivo ser&iacute;a 'los incidentes criminales de violencia han disminuido en la &uacute;ltima d&eacute;cada'; un ejemplo de un enunciado evaluativo ser&iacute;a 'est&aacute; mal cometer un crimen'. La clase descriptiva incluye a ambos los enunciados anal&iacute;ticos y sint&eacute;ticos. Acorde a quienes aceptan esta teor&iacute;a, los enunciados de las ciencias y las matem&aacute;ticas son descriptivos porque ellos describen cosas objetivas; mientras que los enunciados de la &eacute;tica y la est&eacute;tica son evaluativos porque son usados para expresar sentimientos y actitudes, y para guiar el comportamiento m&aacute;s que para estados de hecho. Para esos quienes aceptaron estas distinciones, que fueron las principales corrientes en las d&eacute;cadas de la mitad del siglo, las distinciones defin&iacute;an la naturaleza de la filosof&iacute;a. Los fil&oacute;sofos apuntaron a la verdad y no estuvieron en el asunto de hacer evaluaciones o juicios de valor de ninguna clase. Decirle a la gente c&oacute;mo vivir no es el trabajo de un fil&oacute;sofo profesional. Pero las verdades de la filosof&iacute;a no son verdades sint&eacute;ticas contingentes ni de la clase que uno encuentra en la ciencia natural. Ellas son verdades anal&iacute;ticas necesarias sobre conceptos. La tarea de los fil&oacute;sofos, como la de los l&oacute;gicos y matem&aacute;ticos, es afirmar verdades anal&iacute;ticas necesarias. Sus verdades son conceptuales, explicando conceptos filos&oacute;ficos desconcertantes tal como la causalidad, la justicia o la misma verdad.</p>      <p>La filosof&iacute;a as&iacute; interpretada es definida como an&aacute;lisis conceptual, y mucho del optimismo de las d&eacute;cadas de la mitad del siglo se deriv&oacute; de la convicci&oacute;n de que la filosof&iacute;a ten&iacute;a ahora un proyecto de investigaci&oacute;n bien definido y unos m&eacute;todos bien definidos para lograr resultados.</p>      <p>La confianza en estas distinciones est&aacute; ahora seriamente debilitada. El lenguaje no parece tan claro o simple como para que podamos dividir los enunciados en estas categor&iacute;as de anal&iacute;tico y sint&eacute;tico, descriptivo y evaluativo. En parte debido a la p&eacute;rdida de confianza en la adecuaci&oacute;n de estas distinciones, el optimismo general de que pod&iacute;amos solucionarlo todos, o incluso m&aacute;s, los problemas filos&oacute;ficos usando los m&eacute;todos del an&aacute;lisis conceptual ha sido ahora abatido. El resultado de todo esto es que la filosof&iacute;a es menos segura de s&iacute; misma de lo que era en los cincuentas y sesentas, pero al mismo tiempo, es mucho m&aacute;s interesante. Toda clase de preguntas que no fueron consideradas como preguntas filos&oacute;ficas posibles en el apogeo de an&aacute;lisis del lenguaje se han vuelto posibles ahora, dir&eacute; algo m&aacute;s sobre esto dentro de poco. Pero al mismo tiempo hay menos confianza acerca de la posibilidad de obtener soluciones definitivas a los problemas filos&oacute;ficos tradicionales usando los m&eacute;todos del an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico.</p>      <p>Hay otro desarrollo importante de la filosof&iacute;a del siglo veinte acerca del que estoy menos seguro, pero que en &uacute;ltimas puede ser el resultado m&aacute;s importante. Tres siglos despu&eacute;s de Descartes, de la mitad del siglo XVII hasta finales del siglo XX, la &uacute;nica gran preocupaci&oacute;n de los fil&oacute;sofos fue los problemas del conocimiento y el escepticismo. Descartes hizo de la epistemolog&iacute;a -teor&iacute;a del conocimiento- el centro de la filosof&iacute;a. Para Descartes la pregunta principal fue qu&eacute; clase de terreno s&oacute;lido fundacional podemos dar a nuestras afirmaciones de conocimiento, en las ciencias, en el sentido com&uacute;n, en la religi&oacute;n, en matem&aacute;ticas, etc. Grandes fil&oacute;sofos subsecuentes, tal como Locke, Berkeley, Hume, Leibniz, Spinoza y Kant, sintieron que el intento de Descartes de responder al escepticismo fue inadecuado, pero el problema de Descartes permaneci&oacute; en lo m&aacute;s alto de su trabajo filos&oacute;fico. Locke, por ejemplo, tom&oacute; como principal cuesti&oacute;n de la filosof&iacute;a "&iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza y alcance del conocimiento humano?" Hume termin&oacute; con un escepticismo mucho m&aacute;s radical que el que Descartes divis&oacute;, pero sinti&oacute; que pod&iacute;amos vivir con este escepticismo adoptando una completa actitud naturalista hacia nosotros mismos y el mundo. Nosotros simplemente debemos aceptar las limitaciones de nuestro conocimiento, reconocer que realmente nosotros no sabemos mucho y continuar como si supi&eacute;ramos demasiado, a&uacute;n aunque no podamos ofrecer una justificaci&oacute;n para las afirmaciones que hacemos acerca del mundo. Kant ley&oacute; a Hume y sinti&oacute; que &eacute;ste lo hab&iacute;a despertado de su "sue&ntilde;o dogm&aacute;tico". &Eacute;l hizo un heroico esfuerzo para sobreponerse al escepticismo de Hume, pero &eacute;ste tambi&eacute;n, creo, fue un fracaso. En el siglo XX, como he dicho, el principal inter&eacute;s de los fil&oacute;sofos fue el lenguaje y el significado, y no el conocimiento y su justificaci&oacute;n. En breve, la pregunta de Descartes fue "&iquest;c&oacute;mo conoces?" y m&aacute;s tarde Russell y Moore la convirtieron en "&iquest;Qu&eacute; significa?" Sin embargo fil&oacute;sofos tales como Russell, Moore, Wittgenstein y Austin dedicaron una gran cantidad de esfuerzo intelectual para tratar del vencer al escepticismo usando m&eacute;todos ling&uuml;&iacute;sticos. Aunque la idea principal de sus an&aacute;lisis fue sobre el lenguaje y el significado gran parte del objetivo del an&aacute;lisis del lenguaje y el significado fue para explicar y justificar las nociones de verdad, evidencia y conocimiento. Yo creo, y espero sinceramente, que toda esta &eacute;poca haya llegado definitivamente a un final. Por supuesto en filosof&iacute;a nada termina de una vez y para siempre, pero mi interpretaci&oacute;n de la presente escena intelectual, y mi esperanza para el siglo siguiente, es que podemos simplemente renunciar a nuestra obsesi&oacute;n con el escepticismo y continuar con los aspectos m&aacute;s constructivos de la filosof&iacute;a.</p>      <p>La obsesi&oacute;n con la epistemolog&iacute;a, y la obsesi&oacute;n end&eacute;mica de vencer el escepticismo, llev&oacute; a una segunda caracter&iacute;stica de la filosof&iacute;a en los tres siglos posteriores a Descartes. Para muchos fil&oacute;sofos el progreso real requer&iacute;a una reducci&oacute;n l&oacute;gica. Para entender un fen&oacute;meno tenemos que reducirlo a un fen&oacute;meno m&aacute;s simple en el sentido de que tenemos que mostrar c&oacute;mo las afirmaciones acerca del desconcertante fen&oacute;meno pueden ser derivadas l&oacute;gicamente de las declaraciones sobre fen&oacute;menos m&aacute;s simples y primitivos epistemol&oacute;gicamente. Por ello muchos fil&oacute;sofos descuidados emp&iacute;ricamente pensaron que el &uacute;nico camino para entender los estados mentales humanos era reducirlos a la conducta (conductismo). An&aacute;logamente muchos fil&oacute;sofos pensaron que en orden a entender la realidad emp&iacute;rica ten&iacute;amos que reducirla a experiencias sensoriales (fenomenalismo). Una consecuencia natural de la obsesi&oacute;n con la epistemolog&iacute;a fue ver la soluci&oacute;n al problema esc&eacute;ptico en el reduccionismo. Luego hab&iacute;a, en mi opini&oacute;n, dos errores que dominaron la filosof&iacute;a y los cuales espero que tengamos ahora que vencer. Estos son el escepticismo y la inapropiada extensi&oacute;n del reduccionismo.</p>      <p>No puedo sobreestimar la extensi&oacute;n de la infecci&oacute;n en la pr&aacute;ctica de la filosof&iacute;a, por parte de los prejuicios epist&eacute;micos, por cerca de 400 a&ntilde;os. Aun en temas que parecer&iacute;an tener &uacute;nicamente una conexi&oacute;n muy lejana con la epistemolog&iacute;a, la cuesti&oacute;n epistemol&oacute;gica se volvi&oacute; central para la materia entera. Esto no fue en ninguna lugar m&aacute;s obvio que en el caso de la &eacute;tica y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica. Usted puede pensar que la pregunta "&iquest;C&oacute;mo conocemos?" no figurar&iacute;a m&aacute;s que en estas disciplinas, pero de hecho la cuesti&oacute;n central de la &eacute;tica en esta &eacute;poca ha sido "&iquest;C&oacute;mo podemos tener conocimiento objetivo en &eacute;tica? &iquest;C&oacute;mo podemos obtener la clase de certeza epist&eacute;mica en nuestros juicios &eacute;ticos que alcanzamos en nuestros juicios cient&iacute;ficos?" no pareci&oacute; posible incluso a nuestros padres y abuelos filos&oacute;ficos que pudiera haber una pregunta m&aacute;s fundamental en &eacute;tica que &eacute;sta. En efecto, para quienes aceptaron la distinci&oacute;n entre descriptivo y evaluativo, el resultado del an&aacute;lisis filos&oacute;fico del discurso &eacute;tico fue esc&eacute;ptico. De acuerdo con este punto de vista es imposible tener conocimiento objetivo en &eacute;tica porque las proposiciones &eacute;ticas no pueden ser objetivamente verdaderas o falsas. Un prejuicio epist&eacute;mico similar afect&oacute; la filosof&iacute;a pol&iacute;tica. La pregunta de nuevo fue "&iquest;C&oacute;mo podemos estar seguros, c&oacute;mo podemos tener objetividad epist&eacute;mica acerca de nuestros juicios pol&iacute;ticos y nuestros clamores de obligaci&oacute;n pol&iacute;tica?" Tal como la &eacute;tica fue afligida por una forma de escepticismo, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica call&oacute; en la inactividad debido a la misma clase de escepticismo. La filosof&iacute;a pol&iacute;tica fue revolucionada y revitalizada por la publicaci&oacute;n de John Rawls <i>A theory of justice</i> (1972), sobre el cual hablar&eacute; mas tarde.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En ning&uacute;n sitio el prejuicio epist&eacute;mico fue m&aacute;s descarado que en la filosof&iacute;a del lenguaje. Frege no tuvo preocupaciones principalmente epist&eacute;micas sobre el significado, pero sus seguidores en el siglo XX convirtieron las cuestiones acerca de significados en cuestiones acerca del conocimiento de los significados. Esto fue, en mi opini&oacute;n, un error desastroso, pero es un error que contin&uacute;a hasta hoy. Hay todo un movimiento en la filosof&iacute;a del lenguaje que piensa que la pregunta central es: &iquest;Qu&eacute; clase de evidencia tiene un oyente cuando atribuye significado a un hablante de un lenguaje? &iquest;Qu&eacute; tipo de evidencia tengo que cuando usted pronuncia la palabra "conejo" se refiere a lo que yo quiero decir con "conejo", por ejemplo? Y la respuesta a esta pregunta es, de nuevo en mi opini&oacute;n err&oacute;nea, tomada no solamente en un sentido epist&eacute;mico acerca de c&oacute;mo decidimos cuestiones de significado, sino como la llave para entender la mism&iacute;sima naturaleza del significado. El significado es analizado completamente en las clases de evidencias que los oyentes pueden tener acerca de lo que el hablante quiere decir. Muchos fil&oacute;sofos influyentes han pensado que la pregunta epistemol&oacute;gica ya nos da una respuesta a la pregunta ontol&oacute;gica, que los hechos acerca del significado fueron totalmente constituidos por la evidencia que podr&iacute;amos tener sobre el significado. Creo que este punto de vista es una equivocaci&oacute;n en la filosof&iacute;a del lenguaje como lo es en las ciencias y en la filosof&iacute;a en general. Esto es similar a suponer que el conocimiento en f&iacute;sica fuera un conocimiento total de los experimentos y mediciones, desde que usamos los experimentos y la medici&oacute;n para evaluar nuestro conocimiento del universo f&iacute;sico. An&aacute;logamente, es igualmente un error suponer que hechos sobre el significado son hechos sobre las circunstancias en las cuales las personas pronuncian expresiones, desde que usamos las circunstancias en las cuales ellas hacen expresiones como evidencia para hacer juicios acerca de lo que ellos quieren decir. Creo que este prejuicio epist&eacute;mico es nada menos que el error filos&oacute;fico de nuestra &eacute;poca, y tendr&eacute; m&aacute;s para decir sobre esto en la pr&oacute;xima secci&oacute;n.</p>      <p>Tengo un objetivo intelectual espec&iacute;fico al hacer la propuesta de que debemos abandonar el escepticismo y el reduccionismo. Pienso que no podemos obtener un an&aacute;lisis constructivo satisfactorio del lenguaje, la mente, la sociedad, la racionalidad, la justicia pol&iacute;tica, etc., hasta que abandonemos nuestra obsesi&oacute;n con la idea de que el presupuesto de toda investigaci&oacute;n es primero proporcionar una justificaci&oacute;n para la posibilidad misma del conocimiento, y que el avance real en el conocimiento filos&oacute;fico en general requiere la reducci&oacute;n de fen&oacute;menos de mayor grado a fen&oacute;menos epistemol&oacute;gicamente m&aacute;s fundamentales. La manera de ocuparnos del escepticismo es no tratando de refutarlo en sus propios t&eacute;rminos, sino vencerlo de tal forma que podamos seguir tratando con los problemas a mano. Como dije antes, no estoy seguro de que &eacute;ste sea el lugar donde nos encontramos, pero seguramente es donde yo estoy en m&iacute; desarrollo intelectual. En mi interpretaci&oacute;n de la escena filos&oacute;fica contempor&aacute;nea, el escepticismo finalmente ha dejado de ser la principal preocupaci&oacute;n de los fil&oacute;sofos, y el reduccionismo en general ha fallado. La situaci&oacute;n en la que estamos es en algo an&aacute;loga a la de los griegos en la &eacute;poca de la transici&oacute;n de S&oacute;crates y Plat&oacute;n a Arist&oacute;teles. S&oacute;crates y Plat&oacute;n tomaron el escepticismo muy seriamente y lucharon con asuntos poco a poco. Arist&oacute;teles no consider&oacute; las paradojas esc&eacute;pticas como amenazas serias a la totalidad de su empresa de intentar hacer sistem&aacute;tica, constructiva, filosof&iacute;a te&oacute;rica. Pienso que ahora tenemos las herramientas para movernos a la versi&oacute;n del siglo XXI de la fase aristot&eacute;lica. Wittgenstein, uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s importantes del siglo XX pens&oacute; que las teor&iacute;as generales en filosof&iacute;a eran imposibles. Parad&oacute;jicamente, ayudando a limpiar el campo de las preocupaciones esc&eacute;pticas Wittgenstein hizo, tanto como ninguno, posibles las teor&iacute;as filos&oacute;ficas generales.</p>      <p><b>3. Seis &aacute;reas problem&aacute;ticas</b></p>      <p>Debido a la naturaleza de esta &aacute;rea, no creo que sea posible proyectar un curso futuro de la filosof&iacute;a con algo de la confianza con que uno puede proyectar un curso futuro de las ciencias -aunque, por supuesto, esto no es para nada una cosa f&aacute;cil de hacer en s&iacute; misma. Lo que har&eacute;, en consecuencia, aqu&iacute; es tomar la mitad de una docena de &aacute;reas de investigaci&oacute;n filos&oacute;fica las cuales est&aacute;n muy vivas en el presente momento, y discutir su estado actual y sus perspectivas futuras. En algunos casos siento la confianza suficiente para hacer algunas adivinanzas sobre lo que pienso que suceder&aacute;, en otros puedo hacer solamente comentarios cr&iacute;ticos y expresiones de lo que espero para la investigaci&oacute;n futura en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.</p>      <p><b>(a) El tradicional problema mente-cuerpo</b></p>      <p>Comienzo con el problema tradicional mente-cuerpo, porque creo que &eacute;ste es el problema filos&oacute;fico contempor&aacute;neo m&aacute;s cercano a una soluci&oacute;n cient&iacute;fica: &iquest;Cu&aacute;les son exactamente las relaciones entre la conciencia y el cerebro? Me parece que las neurociencias han progresado ahora hasta el punto que podemos ubicarlo directamente como un problema neurobiol&oacute;gico, y en efecto muchos neurobi&oacute;logos est&aacute;n haciendo precisamente eso. En su forma m&aacute;s simple, la pregunta es &iquest;c&oacute;mo exactamente los procesos neurobiol&oacute;gicos en el cerebro causan los estados conscientes y procesos, y c&oacute;mo exactamente nos damos cuenta de esos estados consientes y procesos en el cerebro?</p>      <p>As&iacute; indicado, se ve como un problema emp&iacute;rico y cient&iacute;fico. Luce similar a problemas tales como "&iquest;C&oacute;mo exactamente los procesos bioqu&iacute;micos al nivel de las c&eacute;lulas causan c&aacute;ncer?" y "&iquest;C&oacute;mo exactamente la estructura gen&eacute;tica de un zigoto produce los rasgos fenot&iacute;picos de un organismo madre?".</p>      <p>Sin embargo, hay un n&uacute;mero de obst&aacute;culos puramente filos&oacute;ficos para obtener una soluci&oacute;n neurobiol&oacute;gica satisfactoria al problema de la conciencia, y tengo que dedicar alg&uacute;n espacio por lo menos para tratar de remover algunos de los peores de estos obst&aacute;culos.</p>      <p>El obst&aacute;culo m&aacute;s importante para obtener una soluci&oacute;n al problema tradicional mente-cerebro es la persistencia de una estructura de tradicionales pero obsoletas categor&iacute;as de mente y cuerpo, materia y esp&iacute;ritu, mental y f&iacute;sico. Mientras continuemos hablando y pensado como si lo metal y lo f&iacute;sico fueran realidades metaf&iacute;sicas separadas, la relaci&oacute;n del cerebro y la conciencia siempre parecer&aacute; misteriosa, y no tendremos una explicaci&oacute;n satisfactoria de la relaci&oacute;n de los disparos de neuronas &#91;<i>neuron firings</i>&#93; y la conciencia. El primer paso en el camino del progreso filos&oacute;fico y cient&iacute;fico en estas &aacute;reas es olvidarse de la tradici&oacute;n del dualismo cartesiano y simplemente recordarnos a nosotros mismos que los fen&oacute;menos mentales son fen&oacute;menos biol&oacute;gicos ordinarios en el mismo sentido que la fotos&iacute;ntesis o la digesti&oacute;n. Debemos dejar de preocuparnos acerca de c&oacute;mo el cerebro <i>podr&iacute;a</i> causar la conciencia y comenzar con el sencillo hecho de que <i>as&iacute; es</i>. Las nociones de ambos lo mental y lo f&iacute;sico como son definidos tradicionalmente necesitan ser abandonados, en cuanto nos reconciliemos con el hecho de que vivimos en un solo mundo, y todas las caracter&iacute;sticas del mundo, desde los quarks y electrones a las naciones-estados y el balance de problemas de pago son, en sus diferentes formas, parte de este &uacute;nico mundo. Encuentro verdaderamente sorprendente que las categor&iacute;as obsoletas de la mente y la materia contin&uacute;en impidiendo el progreso. Muchos cient&iacute;ficos sienten que s&oacute;lo pueden investigar la realidad "f&iacute;sica" y son reacios a encarar la conciencia en sus propios t&eacute;rminos porque &eacute;sta no parece ser f&iacute;sica sino "mental", y muchos fil&oacute;sofos prominentes piensan que es imposible para nosotros entender las relaciones entre la mente y el cerebro. Al igual que Einstein realiz&oacute; un cambio conceptual para romper la distinci&oacute;n entre espacio y tiempo, nosotros necesitamos un cambio conceptual similar para acabar con la bifurcaci&oacute;n entre o mental y lo f&iacute;sico.</p>      <p>En relaci&oacute;n con la dificultad a la que dimos lugar por aceptar las categor&iacute;as tradicionales &eacute;sta es una clara falacia l&oacute;gica que necesito exponer. La conciencia es, por definici&oacute;n, subjetiva, en el sentido de que para que un estado consiente exista debe ser experimentado por alg&uacute;n sujeto consiente. La conciencia en este sentido tiene una ontolog&iacute;a en primera persona en la que &uacute;nicamente existe desde el punto de vista de un sujeto humano o animal, un "Yo", quien tiene la experiencia consiente. La ciencia no es empleada para tratar con fen&oacute;menos que tienen una ontolog&iacute;a en primera persona. Por tradici&oacute;n, la ciencia se encarga de fen&oacute;menos "objetivos", y evita cualquier cosa que sea "subjetiva". De hecho, muchos fil&oacute;sofos creen que debido a que la ciencia es, por definici&oacute;n, objetiva, no puede haber tal cosa como una ciencia de la conciencia, porque la conciencia es subjetiva. La totalidad de este argumento descansa en una confusi&oacute;n masiva, la cual es una de las confusiones m&aacute;s persistentes en nuestra civilizaci&oacute;n intelectual. Hay dos sentidos bastante diferentes de la distinci&oacute;n entre objetivo y subjetivo. En un sentido, el cual llamar&eacute; sentido epistemol&oacute;gico, hay una distinci&oacute;n entre conocimiento objetivo y opiniones subjetivas. Si digo, por ejemplo, "Rembrandt naci&oacute; en 1606", esa proposici&oacute;n es epistemol&oacute;gicamente objetiva en el sentido de que puede ser establecida como verdadera o falsa independientemente de las actitudes, sentimientos, opiniones o prejuicios de los agentes que investigan la cuesti&oacute;n. Si digo, "Rembrandt fue mejor pintor que Rubens", esa afirmaci&oacute;n no concierne al conocimiento objetivo, sino que es un asunto de la opini&oacute;n subjetiva. Pero en adici&oacute;n a la distinci&oacute;n entre lo epistemol&oacute;gicamente objetivo y las declaraciones subjetivas, hay una diferenciaci&oacute;n entre entidades en el mundo que tiene una existencia objetiva, tal como monta&ntilde;as y mol&eacute;culas, y entidades que tienen una existencia subjetiva, tal como dolores y cosquilleos. Yo llamo a esta distinci&oacute;n en los modos de existencia, el sentido ontol&oacute;gico de la distinci&oacute;n objetivo-subjetivo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ciencia es de hecho epistemol&oacute;gicamente objetiva en el sentido de que los cient&iacute;ficos intentan establecer verdades que pueden ser verificadas independientes de las aptitudes y prejuicios de los cient&iacute;ficos. Pero la objetividad epist&eacute;mica del m&eacute;todo no excluye la subjetividad ontol&oacute;gica del &aacute;rea de estudio. Por lo tanto no hay objeci&oacute;n en principio para tener una ciencia objetiva epistemol&oacute;gicamente de un dominio subjetivo ontol&oacute;gicamente, tal como la conciencia humana.</p>      <p>La otra dificultad encontrada por una ciencia de lo subjetivo es el problema de la verificaci&oacute;n de las afirmaciones acerca de la conciencia humana y animal. En el caso de los humanos, a menos que realicemos experimentos en nosotros mismos individualmente, nuestra &uacute;nica evidencia concluyente para la presencia y naturaleza de la conciencia es lo que el sujeto dice y hace, y los sujetos notoriamente no son de fiar. En el caso de los animales, estamos en una situaci&oacute;n peor, porque tenemos que confiar s&oacute;lo en el comportamiento animal en respuesta a un estimulo. No podemos obtener ninguna afirmaci&oacute;n del animal sobre sus estados de conciencia.</p>      <p>Pienso que &eacute;sta es una dificultad real, pero yo se&ntilde;alar&iacute;a que este obst&aacute;culo en principio no es mayor que las dificultades encontradas en otras formas de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica donde tenemos que confiar en medios indirectos de verificaci&oacute;n de nuestras proposiciones. No tenemos forma de observar agujeros negros, y de hecho, estrictamente hablando, no tenemos manera de observar directamente part&iacute;culas at&oacute;micas y subat&oacute;micas. No obstante tenemos informes cient&iacute;ficos bien establecidos de estos dominios, y las dificultades de la verificaci&oacute;n de hip&oacute;tesis en estas &aacute;reas deber&iacute;a darnos un modelo para verificar las hip&oacute;tesis en el &aacute;rea de estudio de la subjetividad humana y animal. La "privacidad" de la conciencia humana y animal no hace que una ciencia de la conciencia sea imposible. A medida que la "metodolog&iacute;a" sea lo importante, en las verdaderas ciencias las preguntas metodol&oacute;gicas siempre tienen la misma respuesta. Para descubrir c&oacute;mo trabaja el mundo, tienes que usar cualquier arma que puedan agarrar tus manos, y golpear con cualquier arma que parezca funcionar.</p>      <p>Asumiendo, entonces, que no estamos preocupados por el problema de la objetividad y la subjetividad, y que estamos preparados para buscar m&eacute;todos indirectos de verificaci&oacute;n de hip&oacute;tesis relativas a la conciencia, &iquest;c&oacute;mo debemos proceder? La mayor&iacute;a de las investigaciones cient&iacute;ficas actuales sobre el problema de la conciencia me parece que est&aacute;n basadas en un error. Los cient&iacute;ficos en cuesti&oacute;n se caracterizan por adoptar lo que llamar&eacute; la teor&iacute;a de bloques de edificio &#91;<i>building-block theory</i>&#93; de la conciencia y conducen sus investigaciones de acuerdo a ella. En la teor&iacute;a de bloques de edificio debemos pensar nuestro campo de conciencia como formado por varios bloques de edificios &#91;<i>building blocks</i>&#93;, tales como la experiencia visual, la experiencia auditiva, la experiencia t&aacute;ctil, la corriente de pensamiento, etc. La tarea de una teor&iacute;a cient&iacute;fica de la conciencia ser&iacute;a encontrar el correlato neurobiol&oacute;gico de la conciencia (hoy en d&iacute;a llamado NCC<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>) y, en la teor&iacute;a de bloques de edificios, si pudi&eacute;ramos encontrar el NCC para al menos un bloque de edificios, tal como el NCC para la visi&oacute;n del color, nos dar&iacute;a muy seguramente una pista de los bloques de edificios para las otras modalidades sensoriales y para la corriente de pensamiento. Este programa de investigaci&oacute;n puede resultar ser correcto al final. Sin embargo, me parece un camino dudoso para proceder en la presente situaci&oacute;n, por la siguiente raz&oacute;n. Dije m&aacute;s arriba que la esencia de la conciencia era la subjetividad. Hay una cierta subjetiva, sensaci&oacute;n cualitativa para cada estado de conciencia. Un aspecto de esta subjetividad, y es un aspecto necesario, es que los estados de conciencia siempre vienen a nosotros en una forma unificada. No percibimos s&oacute;lo el color o la forma, o el sonido, de un objeto, percibimos todo esto simult&aacute;neamente en una unificada, experiencia consciente. La subjetividad de la conciencia implica unidad. &Eacute;stas no son dos caracter&iacute;sticas distintas, sino dos aspectos de una misma caracter&iacute;stica.</p>      <p>Ahora, siendo &eacute;ste el caso, creo que el NCC que estamos buscando no es el NCC para varios bloques de edificios del color, el sabor, el sonido, etc., sino algo que llamarle fundamento, o el origen, el campo consciente, el cual es el presupuesto para tener cualquier experiencia consciente en primer lugar. Deber&iacute;amos pensar nuestro presente campo consciente no como formado por varios bloques de edificios, sino como un campo unificado, el cual es modificado de maneras espec&iacute;ficas por medio de est&iacute;mulos que yo y otros seres humanos recibimos. Gracias a que tenemos bastante evidencia de lesiones estudiadas de que la conciencia no est&aacute; distribuida por todo el cerebro, y porque tambi&eacute;n tenemos buena evidencia de que la conciencia existe en ambos hemisferios, creo que lo que deber&iacute;amos buscar por ahora es la clase de proceso neurobiol&oacute;gico que producir&iacute;a un campo unificado o la conciencia. Estos, tanto como puedo decir, probablemente est&aacute;n en su mayor parte en el sistema thalamocortical. Mi hip&oacute;tesis, por tanto, es que buscar los NCCs de los bloques de edificio es sembrar el &aacute;rbol equivocado, y que en cambio deber&iacute;amos averiguar el correlato del campo unificado de la conciencia en patrones masivos sincronizados de disparos de neuronas &#91;<i>neuron firing&#93;</i>.</p>      <p><b>(b) La filosof&iacute;a de la mente y la ciencia cognitiva</b></p>      <p>EL problema mente-cuerpo es una parte de un mucho m&aacute;s amplio grupo de cuestiones, conocido colectivamente como filosof&iacute;a de la mente. Est&aacute; no incluye solamente el tradicional problema mente-cuerpo, sino toda una conglomeraci&oacute;n de problemas que conciernen a la naturaleza de la mente y la conciencia, de la percepci&oacute;n y la intencionalidad de actos y pensamientos voluntarios. Una cosa muy curiosa ha sucedido en las &uacute;ltimas dos o tres d&eacute;cadas: la filosof&iacute;a de la mente se ha puesto en el centro de la filosof&iacute;a. Otras ramas importantes de la filosof&iacute;a, tal como la epistemolog&iacute;a, la metaf&iacute;sica, la filosof&iacute;a de la acci&oacute;n y a&uacute;n la filosof&iacute;a del lenguaje, son tratadas ahora como dependiendo, y en algunos casos como ramas de, la filosof&iacute;a de la mente. As&iacute; como hace 50 a&ntilde;os la filosof&iacute;a del lenguaje fue considerada "filosof&iacute;a primera", ahora lo es la filosof&iacute;a de la mente. Hay un n&uacute;mero de razones para este cambio, pero se destacan dos.</p>      <p>Primero, se ha vuelto cada vez m&aacute;s obvio para muchos fil&oacute;sofos que nuestro entendimiento de las cuestiones en muchas &aacute;reas -la naturaleza del significado, la racionalidad y el lenguaje en general- requiere un entendimiento de los procesos mentales m&aacute;s fundamentales. Por ejemplo, la manera como el lenguaje representa la realidad depende m&aacute;s de las formas biol&oacute;gicamente fundamentales en las cuales la mente representa la realidad y, de hecho, la representaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica es una m&aacute;s vasta extensi&oacute;n poderosa de las representaciones mentales m&aacute;s b&aacute;sicas tal como las creencias, deseos e intenciones.</p>      <p>Segundo, el aumento de la nueva disciplina de la ciencia cognitiva ha abierto a la filosof&iacute;a &aacute;reas enteras de investigaci&oacute;n del conocimiento humano en todas sus formas. La ciencia cognitiva fue inventada por un grupo interdisciplinario, consistente de fil&oacute;sofos quienes rechazaron la persistencia del conductismo en psicolog&iacute;a, juntos con sic&oacute;logos cognitivos de ideas similares, ling&uuml;istas, antrop&oacute;logos y cient&iacute;ficos computacionales. Creo que el &aacute;rea general m&aacute;s activa y fruct&iacute;fera de investigaci&oacute;n hoy en d&iacute;a en filosof&iacute;a es en el dominio de la ciencia cognitiva.</p>      <p>El tema problem&aacute;tico b&aacute;sico de la ciencia cognitiva es la intencionalidad en todas sus formas. "Intencionalidad" &#91;<i>intentionality</i>&#93; es un t&eacute;rmino t&eacute;cnico usado por los fil&oacute;sofos para referirse a todos esos fen&oacute;menos mentales que se relacionan, o son acerca de, objetos y estados de cosas en el mundo. La "intencionalidad" as&iacute; definida no tiene conexi&oacute;n especial con la pretensi&oacute;n &#91;<i>intending</i>&#93; en el sentido ordinario en el cual yo pretendo &#91;<i>intend</i>&#93; ir a ver una pel&iacute;cula esta noche. La pretensi&oacute;n &#91;<i>intending</i>&#93; es s&oacute;lo una clase de intencionalidad entre otras. La definici&oacute;n de intencionalidad &#91;<i>intentionality</i>&#93; incluye por lo menos creencias, deseos, recuerdos, percepciones, intenciones (en el sentido ordinario), actos voluntarios y emociones.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parad&oacute;jicamente, la ciencia cognitiva fue fundada en un error. No hay nada necesariamente fatal en encontrar que una disciplina acad&eacute;mica est&aacute; equivocada, de hecho muchas disciplinas est&aacute;n fundadas en equ&iacute;vocos. La qu&iacute;mica por ejemplo se fund&oacute; en la alquimia. Sin embargo, una persistente adherencia al error es a lo mejor ineficiente y un obst&aacute;culo para el progreso. En el caso de la ciencia cognitiva el error fue suponer que el cerebro era un computador digital y la mente un programa de computadora.</p>      <p>Hay varias formas de demostrar que esto es un error, pero el m&aacute;s sencillo es se&ntilde;alar que el programa de computadora implementado es definido enteramente en t&eacute;rminos de procesos simb&oacute;licos o sint&aacute;cticos, independiente de la f&iacute;sica del <i>hardware</i>. Las mentes, por otro lado, contienen m&aacute;s que componentes simb&oacute;licos o sint&aacute;cticos, ellas contienen estados mentales actuales con contenido sem&aacute;ntico en forma de pensamientos, sentimientos, etc., estos son causados por procesos neurobiol&oacute;gicos bastante espec&iacute;ficos en el cerebro. La mente no podr&iacute;a consistir en un programa porque las operaciones sint&aacute;cticas del programa no son suficientes para garantizar el contenido sem&aacute;ntico de los procesos mentales actuales. Lo demostr&eacute; este a&ntilde;o con el llamado argumento de la habitaci&oacute;n China.</p>      <p>Un debate acerca de &eacute;sta y otras versiones de la teor&iacute;a computacional de la mente contin&uacute;a. Algunos piensan que la introducci&oacute;n de los computadores que usan un procesador distribuido en paralelo (PDP), algunas veces llamado "conexionismo", responder&aacute; las objeciones que he fijado. Pero no veo como la inclusi&oacute;n de los argumentos conexionistas har&aacute;n la diferencia. El problema es que cualquier computaci&oacute;n que pueda ser llevada a cabo en un programa conexionista tambi&eacute;n puede ser hecha en el sistema tradicional de Von Neumann. Sabemos por los resultados de las matem&aacute;ticas que cualquier funci&oacute;n computable en absoluto es computable en una m&aacute;quina de Turing universal. En ese sentido ninguna capacidad computacional es sumada por la arquitectura del conexionismo, aunque los sistemas conexionistas pueden ser hechos para trabajar m&aacute;s r&aacute;pido, porque ellos tienen muchos procesos computacionales distintos actuando en paralelo e interactuando con cada otro. Debido a que los poderes computacionales del sistema conexionista no son mayores que los del sistema tradicional de Von Neumann, si reclamamos la superioridad del sistema conexionista, tendr&aacute; que haber alguna otra caracter&iacute;stica del sistema a la cual se est&aacute; apelando. Pero la otra caracter&iacute;stica &uacute;nica del sistema conexionista deber&iacute;a estar en la implementaci&oacute;n del <i>harware</i>, el cual opera m&aacute;s en paralelo que en series. Sin embargo, si clamamos que la arquitectura del conexionismo m&aacute;s que las computaciones del conexionismo son responsables de los procesos mentales, no estamos avanzando mucho en la teor&iacute;a computacional de la mente, si no que estamos comprometi&eacute;ndonos en la especulaci&oacute;n neurobiol&oacute;gica. Con esta hip&oacute;tesis hemos abandonado la teor&iacute;a computacional de la mente a favor de la neurobiolog&iacute;a especulativa.</p>      <p>Lo que est&aacute; sucediendo realmente en ciencia cognitiva es un cambio de paradigma que se aleja r&aacute;pido del modelo computacional de la mente y va hacia una concepci&oacute;n de la mente basada mucho m&aacute;s neurobiol&oacute;gicamente. Por razones que deber&iacute;an ser aclaradas ahora, agradezco este desarrollo. Como venimos a entender m&aacute;s sobre las operaciones del cerebro me parece que triunfaremos remplazando gradualmente la ciencia cognitiva computacional con la neurociencia cognitiva. Por ello creo que esta transformaci&oacute;n est&aacute; tomando lugar ahora mismo.</p>  Los avances en neurociencia cognitiva probablemente crean m&aacute;s problemas filos&oacute;ficos que los que resuelven. Por ejemplo, &iquest;hasta qu&eacute; alcance un entendimiento incrementado de las operaciones del cerebro nos forzar&aacute; a hacer revisiones conceptuales en nuestro vocabulario del sentido com&uacute;n para describir los procesos mentales tal y como ellos ocurren en pensamiento y acci&oacute;n? En los casos m&aacute;s simples y f&aacute;ciles podemos simplemente asimilar los descubrimientos de la neurociencia cognitiva a nuestro aparato conceptual existente. As&iacute;, no hacemos una modificaci&oacute;n muy importante en nuestro concepto de la memoria cuando introducimos las clasificaciones de distinciones que la investigaci&oacute;n neurobiol&oacute;gica ha hecho evidente a nosotros. Ahora en el habla popular distinguimos entre memoria a corto y a largo plazo, y no dudamos del proceder de nuestra investigaci&oacute;n, tendremos m&aacute;s distinciones. Quiz&aacute;s el concepto de memoria ic&oacute;nica est&aacute; ahora mismo pasando al habla de la gente educada. Pero en algunos casos parece que estamos forzados a hacer revisiones conceptuales. He pensado por mucho tiempo que la concepci&oacute;n del sentido com&uacute;n de la memoria como un almac&eacute;n de experiencia previa y conocimiento son ambas psicol&oacute;gica y biol&oacute;gicamente inadecuadas. Mi impresi&oacute;n es que la investigaci&oacute;n contempor&aacute;nea me confirma esto. Hemos de tener una concepci&oacute;n de la memoria como un proceso creativo m&aacute;s que simplemente un proceso de recuperaci&oacute;n. Algunos fil&oacute;sofos piensan en revisiones aun m&aacute;s radicales a las que seremos forzados por los descubrimientos neurobiol&oacute;gicos del futuro.</p>      <p>Otro grupo de problemas filos&oacute;ficos surge cuando empezamos a examinar las relaciones entre la evidencia desarrollada relativa a los fen&oacute;menos mentales y los fen&oacute;menos mentales como ellos ocurren en adultos maduros. Los ni&ntilde;os muy j&oacute;venes aparentemente tienen una concepci&oacute;n de la relaci&oacute;n de la creencia y la verdad distinta de la que tienen los adultos. &iquest;Qu&eacute; tan seriamente debemos tomar estas diferencias? &iquest;Necesitamos enriquecer nuestra teor&iacute;a de la intencionalidad incorporando los datos del desarrollo? A&uacute;n no sabemos la respuesta a ninguna de estas preguntas, y mi objetivo en plantearlas aqu&iacute; es llamar la atenci&oacute;n de que una vez hayamos removido el error filos&oacute;fico de suponer que el cerebro es un computador digital, y una vez tengamos una neurociencia cognitiva m&aacute;s madura y sofisticada, todav&iacute;a tendremos que tratar con un n&uacute;mero de cuestiones filos&oacute;ficas.</p>      <p><b>(c) La filosof&iacute;a del lenguaje</b></p>      <p>Dije que la filosof&iacute;a del lenguaje fue el centro de la filosof&iacute;a por mucho en el siglo XX. En efecto, como lo resalt&eacute;. Durante los primeros tres cuartos del siglo veinte, la filosof&iacute;a del lenguaje fue tomada como la "filosof&iacute;a primera". Pero mientras el siglo llegaba al final esto fue cambiando. Menos est&aacute; sucediendo ahora en la filosof&iacute;a del lenguaje que en la filosof&iacute;a de la mente, por ejemplo, y creo que algunos de los actuales programas de investigaciones m&aacute;s influyentes han alcanzado una clase de callej&oacute;n sin salida. &iquest;Por qu&eacute;? Hay muchas razones de las cuales s&oacute;lo mencionar&eacute; tres.</p>      <p>Primero, las ramas m&aacute;s exitosas de la filosof&iacute;a del lenguaje est&aacute;n pasando ahora a la ciencia de la ling&uuml;&iacute;stica. La clase de investigaci&oacute;n que yo y otros hicimos hace 30 a&ntilde;os en la teor&iacute;a de los actos de habla y en el uso del leguaje est&aacute; volvi&eacute;ndose ahora una parte de la ling&uuml;&iacute;stica llamada "pragm&aacute;tica", que tiene su propia esquina en ling&uuml;&iacute;stica, con sus propias revistas, reuniones anuales, etc. Brevemente, esta parte de la filosof&iacute;a del lenguaje est&aacute; siendo gradualmente sacada a patadas de la filosof&iacute;a, subiendo a las ciencias sociales. Acepto con agrado este desarrollo, y creo que &eacute;ste es un ejemplo de la clase de fen&oacute;menos que describ&iacute; en la primera parte de este art&iacute;culo, donde expliqu&eacute; que cuando las &aacute;reas de investigaci&oacute;n llegan a establecer metodolog&iacute;as para su investigaci&oacute;n, ellos tienden a tener un pensamiento m&aacute;s cient&iacute;fico y menos filos&oacute;fico.</p>      <p>Segundo, uno de los principales programas de investigaci&oacute;n sufre la obsesi&oacute;n epist&eacute;mica que estuve castigando. Un compromiso a cierta forma de empirismo, y en algunos casos hasta al conductismo, llev&oacute; algunos fil&oacute;sofos prominentes a tratar de dar un an&aacute;lisis del significado de acuerdo a la tarea epist&eacute;mica a la que el oyente est&aacute; comprometido tratando de figurar lo que el hablante quiere decir &#91;<i>means</i>&#93; o mirando su conducta en respuesta a est&iacute;mulos o mirando las condiciones bajo las cuales el tendr&iacute;a una afirmaci&oacute;n por verdadera. La idea es que si pudi&eacute;ramos descubrir c&oacute;mo el oyente resuelve el problema epist&eacute;mico all&iacute; analizar&iacute;amos el significado.</p>      <p>Este trabajo, creo, no est&aacute; yendo a ninguna parte, porque la obsesi&oacute;n con c&oacute;mo conocemos lo que un hablante quiere decir oscurece la distinci&oacute;n entre <i>c&oacute;mo</i> el oyente sabe lo que el hablante quiere decir y <i>qu&eacute;</i> es lo que el oyente sabe. Creo que la epistemolog&iacute;a juega el mismo rol en la filosof&iacute;a del lenguaje como &eacute;ste lo hace, por ejemplo en la geolog&iacute;a. El ge&oacute;logo est&aacute; interesado en cosas tales como placas tect&oacute;nicas, sedimentaci&oacute;n y capas de roca, y usar&aacute; cualquier m&eacute;todo que est&eacute; a la mano para tratar de encontrar c&oacute;mo funcionan estos fen&oacute;menos. Los fil&oacute;sofos del lenguaje est&aacute;n interesados en el significado, la verdad, la referencia y la necesidad, y an&aacute;logamente deber&iacute;an usar cualquier m&eacute;todo epist&eacute;mico que est&eacute; a la mano para tratar de figurar c&oacute;mo trabajan estos fen&oacute;menos en la mente de los actuales hablantes y oyentes. En lo que estamos interesados es en qu&eacute; son los hechos que son conocidos; y tambi&eacute;n en menor grado estamos interesados en c&oacute;mo llegamos a conocer esos hechos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, creo que la fuente m&aacute;s grande de debilidad para la filosof&iacute;a del lenguaje es que las investigaciones m&aacute;s influyentes de la actualidad est&aacute;n basadas en un error. Dije anteriormente que Frege fue el fundador de la filosof&iacute;a del lenguaje, pero Frege tuvo una concepci&oacute;n del significado que ubic&oacute; los significados de las palabras dentro de las cabezas de los hablantes de dicho lenguaje. Frege se preocup&oacute; por insistir en que estos significados no eran entidades mentales, sino que pensaba que pod&iacute;an ser captados por los oyentes y hablantes de un lenguaje. Frege pens&oacute; que la comunicaci&oacute;n en un lenguaje p&uacute;blico era posible &uacute;nicamente porque hab&iacute;a una realidad ontol&oacute;gicamente objetiva de significados, y que el mismo significado pod&iacute;a ser capado por ambos, oyentes y hablantes. Un n&uacute;mero de autores ha atacado esta concepci&oacute;n. Ellos creen que el significado es un problema de relaciones causales entre sonidos de palabras y objetos del mundo. La palabra "agua" por ejemplo, significa lo que eso es para m&iacute; no porque tenga alg&uacute;n contenido mental asociado con esa palabra, sino mejor dicho porque hay una cadena causal conect&aacute;ndome a varios ejemplos actuales de agua del mundo. Esta postura es llamada "externalismo", y es usualmente opuesta a la opini&oacute;n tradicional, denominada "internalismo". El externalismo ha llevado a un extenso proyecto de investigaci&oacute;n para tratar de describir la naturaleza de las relaciones causales que dan origen al significado. El problema con este proyecto de investigaci&oacute;n es que nadie ha sido capaz de explicar, con alguna plausibilidad, la naturaleza de estas cadenas causales. La idea de que los significados son algo externo a la mente es ampliamente aceptada, pero nadie ha sido capaz de dar cuenta coherentemente del significado en esos t&eacute;rminos.</p>      <p>Mi predicci&oacute;n es que nadie nunca ser&aacute; capaz de dar cuenta satisfactoriamente del significado como algo externo a la mente, porque tales fen&oacute;menos externos no podr&iacute;an cumplir la funci&oacute;n de relacionar el lenguaje con el mundo de la misma forma que los significados relacionan las palabras con la realidad. Lo que necesitamos con miras a resolver la disputa entre internalismo y externalismo es una noci&oacute;n m&aacute;s sofisticada de c&oacute;mo los contenidos mentales de las cabezas de los hablantes sirven para relacionar el lenguaje en particular, y los agentes humanos en general, al mundo real de objetos y estados de cosas.</p>      <p><b>(d) La filosof&iacute;a de la sociedad</b></p>      <p>Es caracter&iacute;stico de la historia de la filosof&iacute;a que se creen nuevas ramas en respuesta a desarrollos intelectuales tanto dentro como fuera de la filosof&iacute;a. De esa manera, por ejemplo, a principios del siglo XX la filosof&iacute;a del lenguaje en el sentido en el cual ahora usamos esa expresi&oacute;n, fue creada en gran parte como respuesta a los desarrollos en l&oacute;gica matem&aacute;tica y a trabajos sobre los fundamentos de las matem&aacute;ticas. Una evoluci&oacute;n similar se vio en la filosof&iacute;a de la mente. Me gustar&iacute;a proponer que en el siglo XXI sentiremos una urgente necesidad por, y se deber&iacute;a seguramente tratar de desarrollar, lo que llamar&eacute; filosof&iacute;a de la sociedad. Es caracter&iacute;stico de las partes sociales de la filosof&iacute;a que tendamos a interpretar a la filosof&iacute;a social o como una rama de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, de ah&iacute; la expresi&oacute;n "filosof&iacute;a pol&iacute;tica y social", o que tendamos a considerarla como un estudio de la ciencias sociales, de la misma forma como la filosof&iacute;a de las ciencias naturales es una rama de la filosof&iacute;a de la ciencia. Propongo que deber&iacute;amos tener una filosof&iacute;a social, la cual pondr&iacute;a a las ciencias sociales en el mismo camino que la filosof&iacute;a de la mente puso a la sicolog&iacute;a y a la ciencia cognitiva, o como la filosof&iacute;a del lenguaje ubic&oacute; a la ling&uuml;&iacute;stica. Esto cambiar&iacute;a las preguntas a un esquema mucho m&aacute;s general. En particular, pienso que necesitamos trabajar mucho m&aacute;s en preguntas de la ontolog&iacute;a de la realidad social. C&oacute;mo es posible que los seres humanos, a trav&eacute;s de sus interacciones sociales puedan crear una realidad social objetiva de dinero, propiedad, matrimonio, gobierno, guerras, juegos, etc., &iquest;cu&aacute;ndo tales entidades en alg&uacute;n sentido existen &uacute;nicamente en virtud de un acuerdo colectivo o una creencia de que ellos existen? &iquest;C&oacute;mo es posible que estos puedan ser una realidad social objetiva que existe solamente porque pensamos que existe?</p>      <p>Cuando las preguntas de la ontolog&iacute;a social hayan sido apropiadamente ordenadas me parece a m&iacute; que las preguntas de la filosof&iacute;a social, a saber la naturaleza de la explicaci&oacute;n en las ciencias sociales y la relaci&oacute;n de la filosof&iacute;a social con la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, ser&aacute;n colocadas naturalmente en su lugar. Intent&eacute; iniciar este proyecto de investigaci&oacute;n en <i>The contruction of the social reality</i> (Searle 1995).</p>      <p>Espec&iacute;ficamente, creo que en nuestro estudio de la pol&iacute;tica y la realidad social, necesitamos un conjunto de conceptos que nos permitir&aacute; describir la realidad pol&iacute;tica y social, ello para hablar desde una "distancia media" &#91;<i>middle distance</i>&#93;. El problema que tenemos al intentar arregl&aacute;rnoslas con la realidad social es que nuestros conceptos son o inmensamente abstractos, como en la tradicional filosof&iacute;a pol&iacute;tica, por ejemplo los conceptos de contrato social o lucha de clases; o tienden a ser esencialmente period&iacute;sticos, tratando con cuestiones diarias de pol&iacute;tica y de relaciones de poder. Luego estamos muy sofisticados en abstractas teor&iacute;as de justicia, y en el desarrollo de opiniones para evaluar la justicia e injusticia de las instituciones. Mucho del progreso en esta &aacute;rea es debido a John Rawls, qui&eacute;n, como mencion&eacute;, revolucion&oacute; el estudio de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica con su cl&aacute;sico trabajo <i>A theory of justice</i> (Rawls 1972). Pero cuando se trata de la ciencia pol&iacute;tica, las categor&iacute;as tradicionalmente no se ponen muy por encima sobre el nivel del periodismo. En consecuencia, si, por ejemplo, lees un trabajo de ciencia pol&iacute;tica de hace veinte a&ntilde;os, encontrar&aacute;s que la mayor&iacute;a de la discusi&oacute;n est&aacute; desactualizada.</p>      <p>Lo que necesitamos, creo, es desarrollar un conjunto de categor&iacute;as que nos permitir&aacute; evaluar la realidad social de una forma en la cual seamos m&aacute;s abstractos que el periodismo pol&iacute;tico de todos los d&iacute;as, pero que al mismo tiempo nos permita preguntar y responder cuestiones espec&iacute;ficas sobre realidades pol&iacute;ticas e institucionales espec&iacute;ficas de una forma en que la filosof&iacute;a pol&iacute;tica tradicional no lo pudo hacer. As&iacute; por ejemplo, creo que el evento pol&iacute;tico principal del siglo XX fue el fracaso de ideolog&iacute;as tales como el fascismo y el comunismo, y en particular el fracaso del socialismo en sus diferentes y variadas formas. Lo interesante desde el punto de vista del presente an&aacute;lisis es que carecemos de las categor&iacute;as con las cuales plantear y responder cuestiones ocup&aacute;ndonos del fracaso del socialismo.</p>      <p>Si por "socialismo" queremos decir el estado de propiedad y control de los medios b&aacute;sicos de producci&oacute;n, luego el fracaso del socialismo as&iacute; definido es el &uacute;nico desarrollo social importante del siglo XX. Es un hecho sorprendente que este desarrollo permanezca sin ser analizado y es rara vez discutido por los fil&oacute;sofos pol&iacute;tico y sociales de nuestro tiempo.</p>      <p>Cuando hablo del fracaso del socialismo, no me estoy refiriendo solamente al fracaso del marxismo socialista, sino tambi&eacute;n al fracaso del socialismo democr&aacute;tico tal y como &eacute;ste existi&oacute; en los pa&iacute;ses del occidente de Europa. Los partidos socialistas de esos pa&iacute;ses continuaron usando el vocabulario del socialismo, pero cambi&oacute; la creencia en el mecanismo b&aacute;sico del socialismo, a saber la propiedad y el control de los medios de producci&oacute;n, aparentemente han sido abandonados sigilosamente. &iquest;Cu&aacute;l es el an&aacute;lisis filos&oacute;fico correcto de todo este fen&oacute;meno?</p>      <p>Un mismo tipo de pregunta ser&iacute;a la evaluaci&oacute;n de las intuiciones nacionales. As&iacute;, por ejemplo, para la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos pol&iacute;ticos &#91;<i>political scientists</i>&#93; ser&iacute;a muy dif&iacute;cil intentar analizar el atraso, la corrupci&oacute;n y las fatalidades en general de las instituciones pol&iacute;ticas de muchas naciones contempor&aacute;neas. La mayor&iacute;a de cient&iacute;ficos pol&iacute;ticos &#91;<i>political scientists</i>&#93;, dados sus compromisos con la objetividad cient&iacute;fica, y las limitadas categor&iacute;as a su disposici&oacute;n, no pueden intentar describir qu&eacute; tan corruptos son muchos pa&iacute;ses. Numerosos pa&iacute;ses tienen aparentemente instituciones pol&iacute;ticas deseables, tales como una constituci&oacute;n escrita, partidos pol&iacute;ticos, elecciones, etc., y a&uacute;n as&iacute; la manera como operan es inherentemente corrupta. Podemos discutir estas instituciones a un nivel muy abstracto, y Rawls como otros nos ha provisto con las herramientas para hacerlo. Pero me gustar&iacute;a una filosof&iacute;a social expandida la cual nos proveyera los medios para analizar las instituciones sociales tal y como existen en las sociedades reales, de una manera que nos permitir&aacute; hacer juicios comparativos entre diferentes pa&iacute;ses y sociedades m&aacute;s grandes sin, al mismo tiempo, elevarlo a un nivel de abstracci&oacute;n tal que no podamos hacer juicios evaluativos sobre estructuras institucionales espec&iacute;ficas. El trabajo del ec&oacute;nomo y fil&oacute;sofo Amartya Sen es un paso en esta direcci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>(e) &Eacute;tica y raz&oacute;n pr&aacute;ctica</b></p>      <p>Por gran parte del siglo XX el tema de la &eacute;tica fue dominado por una versi&oacute;n del mismo escepticismo que hab&iacute;a afectado a otras ramas de la filosof&iacute;a por muchos siglos. Tal como la filosof&iacute;a del lenguaje fue da&ntilde;ada por el impulso de tratar a los usuarios del lenguaje como investigadores esencialmente ocupados en una tarea epist&eacute;mica de tratar de entender lo que el usuario de un lenguaje quiere decir, luego la &eacute;tica se obsesion&oacute; por la cuesti&oacute;n de la objetividad. La cuesti&oacute;n principal en &eacute;tica fue sobre si podr&iacute;a haber o no objetividad epist&eacute;mica en la &eacute;tica. La visi&oacute;n tradicional de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica fue que la objetividad &eacute;tica era imposible, que t&uacute; no podr&iacute;as en palabras de Hume derivar un "deber" de un "es", y consecuentemente los enunciados &eacute;ticos no podr&iacute;an ser literalmente ni verdaderos ni falsos, sino que sirven &uacute;nicamente para expresar sentimientos o para influenciar las creencias, etc. La salida de la esterilidad de estos debates no es, pienso, tratar de mostrar que los enunciados &eacute;ticos son verdaderos o falsos en la misma forma que, por ejemplo, los enunciados cient&iacute;ficos son verdaderos o falsos, porque hay claramente diferencias importantes entre las dos. La salida del inconveniente, creo, es ver que la &eacute;tica es realmente una rama de una materia mucho m&aacute;s interesante de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica y la racionalidad. &iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza de la racionalidad en general y qu&eacute; es actuar racionalmente sobre una raz&oacute;n para una acci&oacute;n? Esto, creo, es un enfoque mucho m&aacute;s fruct&iacute;fero que el enfoque tradicional de preocuparse por la objetividad de los enunciados &eacute;ticos.</p>      <p>Algo as&iacute; como el estudio de la racionalidad, sucediendo a la &eacute;tica construida tradicionalmente, parece estar ocurriendo actualmente. Ahora hay, por ejemplo, un n&uacute;mero de intentos por revivir la doctrina kantiana del imperativo categ&oacute;rico. Kant pens&oacute; que la naturaleza de la racionalidad misma sentaba ciertas restricciones sobre qu&eacute; podr&iacute;a contar como una raz&oacute;n &eacute;ticamente aceptable para una acci&oacute;n. No creo que estos esfuerzos sean exitosos, pero mucho m&aacute;s interesante que su &eacute;xito o fracaso es el hecho de la &eacute;tica como una rama substantiva de la filosof&iacute;a -libre de su obsesi&oacute;n epist&eacute;mica de encontrar una forma de objetividad y el escepticismo inevitable cuando la misi&oacute;n por la objetividad falla- parece haberse vuelto posible de nuevo. No estoy seguro cuales son las razones del cambio, pero mi impresi&oacute;n es que, m&aacute;s que cualquier otro factor, el trabajo de Rawls no solamente revivi&oacute; la filosof&iacute;a pol&iacute;tica sino que hizo a la &eacute;tica parecer posible de nuevo.</p>      <p><b>(f) La filosof&iacute;a de la ciencia</b></p>      <p>En el siglo XX, no sorprendentemente, la filosof&iacute;a de la ciencia comparti&oacute; la obsesi&oacute;n epist&eacute;mica con el resto de la filosof&iacute;a. La pregunta principal en la filosof&iacute;a de la ciencia, al menos por la primera mitad del siglo, tuvo que ver con la naturaleza de la verificaci&oacute;n cient&iacute;fica, y mucho esfuerzo se dedic&oacute; a vencer varias paradojas esc&eacute;pticas, tal como el problema tradicional de la inducci&oacute;n. Durante la mayor parte del siglo XX la filosof&iacute;a de la ciencia estuvo condicionada por la creencia en la distinci&oacute;n entre proposiciones anal&iacute;ticas y sint&eacute;ticas. La concepci&oacute;n est&aacute;ndar de la filosof&iacute;a de la ciencia era que los cient&iacute;ficos apuntaban a obtener verdades sint&eacute;ticas contingentes en forma de leyes cient&iacute;ficas universales. Estas leyes establec&iacute;an verdades muy generales sobre la naturaleza de la realidad, y el asunto principal de la filosof&iacute;a de la ciencia ten&iacute;a que ver con la naturaleza de su evaluaci&oacute;n y su verificaci&oacute;n. La ortodoxia prevaleciente, como se desarroll&oacute; a mitades del siglo, fue que la ciencia proced&iacute;a mediante algo llamado el "m&eacute;todo hipot&eacute;tico-deductivo". Los cient&iacute;ficos armaban las hip&oacute;tesis, deduc&iacute;an consecuencias l&oacute;gicas de &eacute;sta, y luego evaluaban esas consecuencias mediante experimentos. Esta concepci&oacute;n fue articulada, pienso que m&aacute;s o menos independientemente por Karl Popper y Karl Gustav Hempel.      <p>Esos cient&iacute;ficos en ejercicio &#91;<i>practicing scientists</i>&#93; quienes se interesaron en la filosof&iacute;a de la ciencia, tendieron, pienso, a admirar la visi&oacute;n de Popper, pero mucha de esa admiraci&oacute;n se bas&oacute; en un malentendido. Lo que creo que admiraban de Popper era la idea de que la ciencia procede por actos de originalidad e imaginaci&oacute;n. Los cient&iacute;ficos tienen que formar una hip&oacute;tesis sobre la base de su propia imaginaci&oacute;n y sus conjeturas. No hay "m&eacute;todo cient&iacute;fico" para llegar a las hip&oacute;tesis. El proceder de los cient&iacute;ficos es por tanto el de evaluar las hip&oacute;tesis practicando experimentos y rechazar las hip&oacute;tesis que han sido refutadas.</p>      <p>La mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos, pienso, no se dieron cuenta lo anticient&iacute;ficas que eran las visiones de Popper en ese entonces. Sobre la concepci&oacute;n popperiana de la ciencia y de la actividad de los cient&iacute;ficos, la ciencia no es una acumulaci&oacute;n de verdades sobre la naturaleza, y los cient&iacute;ficos no llegan a verdades acerca de la naturaleza, mejor dicho, todo lo que tenemos en las ciencias son una serie de numerosas hip&oacute;tesis sin refutar. Pero la idea de que los cient&iacute;ficos apuntan hacia la verdad, y que en varias ciencias tenemos actualmente una acumulaci&oacute;n de verdades, las cuales pienso son las presuposiciones de la mayor&iacute;a de las investigaciones actuales, no es algo consistente con la visi&oacute;n de Popper.</p>      <p>La ortodoxia confortable de la ciencia como una acumulaci&oacute;n de verdades, o a&uacute;n como un progreso gradual a trav&eacute;s de la acumulaci&oacute;n de muchas hip&oacute;tesis sin refutar, fue retada por la publicaci&oacute;n de Thomas Kuhn <i>Structure of scientific revolutions</i> en 1962. Es desconcertante que el libro de Kuhn debiera haber tenido el efecto dram&aacute;tico que tuvo, porque &eacute;ste no es estrictamente hablando sobre la filosof&iacute;a de la ciencia, sino sobre la historia de la ciencia. Kuhn argumenta que si miras la historia actual de las ciencias, descubres que &eacute;sta no es una acumulaci&oacute;n gradual progresiva de conocimientos sobre el mundo, sino que la ciencia es objeto de revoluciones masivas peri&oacute;dicas, donde las visiones del mundo enteras son derrocadas cuando un paradigma existente es derrocado por un nuevo paradigma cient&iacute;fico. Es caracter&iacute;stico del texto de Kuhn que implique, aunque hasta donde yo s&eacute; no lo dice expl&iacute;citamente, que el cient&iacute;fico no nos da verdades sobre el mundo, sino que nos brinda una serie maneras para resolver rompecabezas, una serie de caminos para ocuparnos de problemas dentro de un paradigma. Y cuando el paradigma se encuentra con rompecabezas que no puede resolver, &eacute;ste es dejado a un lado y un nuevo paradigma es erigido en su lugar, el cual de nuevo pone en marcha un nuevo ciclo de actividad para resolver los rompecabezas. Desde el punto de vista de esta discusi&oacute;n, lo interesante del libro de Kuhn es que parece implicar que no nos estamos acercando progresivamente a la verdad de la naturaleza con las ciencias naturales, simplemente estamos obteniendo una serie de mecanismos para armar rompecabezas. Los cient&iacute;ficos esencialmente se mueven de un paradigma a otro, por razones que no tienen nada que ver con dar una descripci&oacute;n precisa de una realidad natural existente independientemente, sino por razones que son en mayor o menor grado irracionales. El libro de Kuhn no fue muy bienvenido por cient&iacute;ficos en ejercicio &#91;<i>practicing scientists</i>&#93;, pero tuvo un efecto enorme en muchas disciplinas de humanidades, especialmente las vinculadas con los estudios literarios, porque parece argumentar que la ciencia no nos da m&aacute;s verdad sobre el mundo real que la que nos da la ficci&oacute;n literaria o la cr&iacute;tica literaria; la ciencia es esencialmente una operaci&oacute;n irracional donde grupos de cient&iacute;ficos forman teor&iacute;as las cuales son m&aacute;s o menos constructos sociales arbitrarios, y luego las abandonan a favor de otras teor&iacute;as, que son igualmente constructos sociales arbitrarios.</p>      <p>Cualquiera que sean las intenciones de Kuhn, creo que su efecto en la cultura en general, aunque no sobre las pr&aacute;cticas de los cient&iacute;ficos reales, ha sido infortunado, porque ha servido para "desmitologizar" &#91;<i>demythologize</i>&#93; a la ciencia, para "desacreditar", para probar que &eacute;sta no es lo que la gente ordinaria hab&iacute;a supuesto que era. Kuhn paviment&oacute; el camino para la visi&oacute;n esc&eacute;ptica m&aacute;s radical de Paul Fereyabend, quien argument&oacute; que en lo concerniente a brindarnos verdades sobre el mundo, la ciencia no era mejor que la brujer&iacute;a.</p>      <p>Mi forma de ver las cosas es que estos temas son totalmente perif&eacute;ricos a lo que nos debe preocupar en la filosof&iacute;a de la ciencia, y a lo que espero que dediquemos nuestros esfuerzos en el siglo XXI. Yo opino que el problema esencial es &eacute;ste: la ciencia del siglo XX ha retado radicalmente un conjunto de suposiciones muy persuasivas sobre la naturaleza, poderosas filos&oacute;ficamente y acordes al sentido com&uacute;n, y nosotros simplemente no hemos digerido los resultados de estos avances cient&iacute;ficos. Estoy hablando especialmente de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica. Pienso que podemos absorber la teor&iacute;a de la relatividad m&aacute;s o menos confortablemente porque puede ser entendida como una extensi&oacute;n de nuestra tradicional concepci&oacute;n newtoniana del mundo. Simplemente debemos revisar nuestras ideas del espacio y el tiempo, y su relaci&oacute;n con las constantes f&iacute;sicas fundamentales como la velocidad de la luz. Pero la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica realmente nos da un desaf&iacute;o b&aacute;sico para nuestra visi&oacute;n del mundo, y simplemente no la hemos digerido a&uacute;n. Considero como un esc&aacute;ndalo que los fil&oacute;sofos de la ciencia, incluyendo f&iacute;sicos interesados en la filosof&iacute;a de la ciencia, no nos han dado mucha cuenta de c&oacute;mo la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica encaja en nuestra concepci&oacute;n global del universo, particularmente c&oacute;mo considera a la causalidad y el determinismo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de los fil&oacute;sofos, as&iacute; como la gente m&aacute;s educada hoy en d&iacute;a, tiene una concepci&oacute;n de la causalidad que es una mezcla entre el sentido com&uacute;n y la mec&aacute;nica newtoniana. Los fil&oacute;sofos tienden a suponer que las relaciones causales son siempre instancias de estrictas leyes causales deterministas, y que las relaciones de causa y efecto se sostienen entre s&iacute; siendo del mismo tipo que las simples relaciones mec&aacute;nicas de engranajes moviendo otros engranajes, y otros tal como el fen&oacute;meno newtoniano &#91;<i>newtonian phenomena</i>&#93;. Sabemos a cierto nivel abstracto que eso no es correcto, pero pese a esto no hemos reemplazado nuestra concepci&oacute;n del sentido com&uacute;n con una concepci&oacute;n cient&iacute;fica m&aacute;s sofisticada. Pienso que la tarea m&aacute;s excitante de la filosof&iacute;a de la ciencia del siglo XXI, y esto es algo para cient&iacute;ficos y fil&oacute;sofos, ser&iacute;a dar cuenta de los resultados de la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica que nos permitir&aacute;n asimilar la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica en una coherente visi&oacute;n global del mundo. Pienso que en el curso de este proyecto tendremos que revisar ciertas nociones cruciales, tal como la noci&oacute;n de la causalidad; y esta revisi&oacute;n tendr&aacute; efectos importantes sobre otras cuestiones, tales como las concernientes al determinismo y el libre albedr&iacute;o. Este trabajo ya ha empezado, y espero que contin&uacute;e exitosamente en el siglo XXI.</p>      <p><b>4. Conclusi&oacute;n: venciendo la epistemolog&iacute;a</b></p>      <p>La historia de la filosof&iacute;a, como es descrita en los libros est&aacute;ndares, es una gran historia de los trabajos de un n&uacute;mero de genios alt&iacute;simos. Desde S&oacute;crates, Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles, hasta Wittgenstein y Russell, los principales resultados de la filosof&iacute;a est&aacute;n en los trabajos de estas grandes figuras. En ese sentido simplemente no hay genios alt&iacute;simos vivos actualmente. Esto, creo, no es porque tengamos menos talento que nuestros predecesores. Por el contrario, creo que, parad&oacute;jicamente, la raz&oacute;n de por qu&eacute; no hay genios reconocidos hoy es simplemente porque hay m&aacute;s fil&oacute;sofos buenos que viven actualmente que los que hubo en el pasado. Debido a que hay mucho talento, y se est&aacute; haciendo un mucho mejor trabajo, es imposible para una sola figura o pocas figuras dominar el campo de una manera que era posible hasta principios del siglo XX. Opino que hay probablemente un n&uacute;mero de otros campos iguales a la filosof&iacute;a en este respecto -la aparente escasez de genios es el resultado del exceso m&aacute;s que del d&eacute;ficit de talento. Pero sea de esa forma o no el fen&oacute;meno es general, estoy bastante convencido que eso es verdad de la filosof&iacute;a: el elevado n&uacute;mero de trabajo duro, posible, las figuras talentosas en el campo hacen imposible para un peque&ntilde;o grupo de personas ser reconocidas como estando a la cabeza y sobre los hombros de los otros.</p>      <p>Una de las muchas ventajas de tener un campo que no sea dominado por un diminuto n&uacute;mero de abrumadoras figuras, es que la filosof&iacute;a como una empresa cooperativa parece ser m&aacute;s posible que lo que t&iacute;picamente ha sido en el pasado. Es bastante posible para el trabajo de la gente sobre un mismo conjunto de problemas ver dicha empresa como un avance para el entendimiento te&oacute;rico en un dominio dado.</p>      <p>En mi opini&oacute;n, y ha sido el tema de este art&iacute;culo exponer esa opini&oacute;n, el obst&aacute;culo m&aacute;s grande para el progreso de una clase te&oacute;rica sistem&aacute;tica ha sido la obsesi&oacute;n con la epistemolog&iacute;a. Creo que los problemas epist&eacute;micos, "&iquest;c&oacute;mo es posible que podamos tener conocimiento a la luz de las varias paradojas esc&eacute;pticas?", deber&iacute;an ser considerados de la misma forma en que otras paradojas en la historia de la filosof&iacute;a han sido consideradas. Las paradojas de Zen&oacute;n sobre el espacio y el tiempo, por ejemplo, propuso acertijos interesantes, pero nadie supuso que no podr&iacute;amos seriamente intentar cruzar una habitaci&oacute;n hasta que hubi&eacute;ramos respondido primero al escepticismo de Zen&oacute;n sobre la posibilidad de movimiento a trav&eacute;s del espacio. An&aacute;logamente, creo, deber&iacute;amos tener la misma actitud hacia las paradojas sobre la posibilidad del conocimiento que fueron propuestas por fil&oacute;sofos esc&eacute;pticos. Eso es, estos son acertijos interesantes, y ellos proveen buenos ejercicios de cinco dedos &#91;<i>five-fingers exercises</i>&#93; para entrenar a los fil&oacute;sofos j&oacute;venes, pero no debemos suponer que la posibilidad del conocimiento y el entendimiento dependen de si somos capaces de refutar el escepticismo de Hume. No puedo, por supuesto, predecir qu&eacute; suceder&aacute; en el siglo XXI, pero puedo expresar mi esperanza, y pienso que en este escenario de nuestra historia intelectual es una esperanza bien fundada, que con el abandono de los prejuicios epist&eacute;micos en la filosof&iacute;a del lenguaje, la filosof&iacute;a de la mente, la &eacute;tica, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la filosof&iacute;a de la ciencia, podemos lograr gran entendimiento te&oacute;rico y m&aacute;s aportes constructivos te&oacute;ricamente de los que hemos tenido en cualquier momento de la historia de esta disciplina.</p>  <hr> <font face="verdana" size=2>      <p><b>Pie de P&aacute;gina</b></p>  <sup><a href="#nu1">1</a><a name="num1"></a></sup> Las siglas en ingl&eacute;s de <i>neurobiological correlate of consciousness</i>.    <br>      <br> <hr>      <p>    <center><b>Referencias</b></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Kuhn, K. (1962): <i>Structure of scientific revolutions</i>. University of Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-4688201000010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rawls, J. (1972): <i>A theory of justice</i>. Cambridge, MA. Harvard: University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-4688201000010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Searle, J. R. (1980): Minds, brains and programs. <i>Behav. Brain Sci</i>. 3, 417-457.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-4688201000010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Searle, J. R. (1995): <i>The costruction of social reality</i>. New York: The Free Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-4688201000010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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