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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ACTUAR Y HABLAR APUNTES PRELIMINARES PARA UNA TEORÍA PRAGMÁTICO TRASCENDENTAL DE LA ACCIÓN]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Act and Speak Preliminary Notes for a Transcendental Pragmatic Theory of Action]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present paper aims to point out which are the structural conditions that human action presents when it is understood from the perspective of the transcendental pragmatic of Karl-Otto Apel. From this point of view, the main thesis that it seeks to defend is that human actions under the vision of transcendental pragmatics contain structural symmetries with the speech acts. The paper in the first part (1) points out which are the preconditions that must be taken into account to arrive at the thesis mentioned. In a second section (2) seeks to provide arguments in a discussion with two positions that held that the rationality conditions of both forms of action are completely different. Finally, a third section (3) draw some conclusions from the discussion in the previous section and summarizes the structural symmetries between both kind of actions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>ACTUAR Y HABLAR APUNTES PRELIMINARES PARA UNA TEOR&Iacute;A PRAGM&Aacute;TICO TRASCENDENTAL DE LA ACCI&Oacute;N<sup>*</sup></b></font></center></p>     <p>    <center><font size="3"><b>Act and Speak Preliminary Notes for a Transcendental Pragmatic Theory of Action</b></font></center></p>     <p>    <center><b><i>Leandro Paolicchi</i></b>    <br> Universidad Nacional de Mar del Plata</center></p>     <br>     <p><sup>*</sup>Recibido: marzo 2011    aprobado: julio 2011</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>RESUMEN</i></b></p>     <p>El trabajo que aqu&iacute; se presenta tiene como objetivo se&ntilde;alar cu&aacute;les son las condiciones estructurales que presenta una acci&oacute;n humana cuando se la comprende bajo la perspectiva de la pragm&aacute;tica trascendental de Karl-Otto Apel. Desde este punto de vista, la tesis principal que procura defender es que las acciones humanas comprendidas bajo la &oacute;ptica de la pragm&aacute;tica trascendental contienen simetr&iacute;as estructurales con los actos de habla. El trabajo no s&oacute;lo se&ntilde;ala en su primera parte (1) cu&aacute;les son las condiciones preliminares que deben tenerse en cuenta para arribar a la tesis mencionada sino que en un segundo apartado (2) procura aportar argumentos a ella discutiendo con dos posiciones que sostienen que las condiciones de racionalidad de una y otra forma de actuar son completamente diferentes. Finalmente, en un tercer apartado (3) se extraen algunas conclusiones de la discusi&oacute;n mantenida en la secci&oacute;n anterior y se resumen las simetr&iacute;as estructurales entre una y otra forma de actuar.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Karl-Otto Apel, Pragm&aacute;tica trascendental, Acciones, Pretensiones de validez.</p> <hr>     <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>     <p>The present paper aims to point out which are the structural conditions that human action presents when it is understood from the perspective of the transcendental pragmatic of Karl-Otto Apel. From this point of view, the main thesis that it seeks to defend is that human actions under the vision of transcendental pragmatics contain structural symmetries with the speech acts. The paper in the first part (1) points out which are the preconditions that must be taken into account to arrive at the thesis mentioned. In a second section (2) seeks to provide arguments in a discussion with two positions that held that the rationality conditions of both forms of action are completely different. Finally, a third section (3) draw some conclusions from the discussion in the previous section and summarizes the structural symmetries between both kind of actions.</p>     <p><b>Key words</b>: Karl-Otto Apel, Transcendental pragmatic, Actions, Validity claims.</p> <hr>     <p>Cuando se contemplan las acciones humanas <i>desde un punto de vista pragm&aacute;tico-trascendental</i>, tal como el que ha sido desarrollado por la filosof&iacute;a de Karl-Otto Apel y sus disc&iacute;pulos,<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> &eacute;stas pueden ser entendidas como un <i>lenguaje</i>. Una vez que se cuenta con esta afirmaci&oacute;n, a la que aqu&iacute; no puede darse suficiente fundamentaci&oacute;n, aparecen una serie de tareas que deben emprenderse para agotar el campo de estudio que se abre. As&iacute;, por ejemplo, se puede explicar no s&oacute;lo c&oacute;mo es posible semejante concepto de acci&oacute;n a partir del planteo pragm&aacute;tico ling&uuml;&iacute;stico de Apel, sino tambi&eacute;n, en una segunda instancia, se puede especificar cu&aacute;l es la <i>estructura interna </i>que se pone en juego cada vez que una acci&oacute;n con <i>sentido </i>se lleva a cabo y que permiten asimilarla no s&oacute;lo a un lenguaje sino incluso a un <i>di&aacute;logo</i>. Es decir, lo que puede sacarse a la luz y esquematizarse en este &uacute;ltimo caso es la compleja trama de relaciones entre el <i>actor </i>y el <i>entorno </i>(u otro actor) que permiten que una acci&oacute;n con sentido se realice y que dichas relaciones puedan ser entendidas como un intercambio ling&uuml;&iacute;stico entre esas dos instancias. Esta tarea incluye como uno de sus puntos m&aacute;s importantes la reconstrucci&oacute;n de <i>las pretensiones de validez </i>que es necesario presuponer por parte del actor cada vez que emprende alg&uacute;n tipo de acci&oacute;n, y tambi&eacute;n por parte de quien intenta comprender dichas acciones. Al hilo de la reconstrucci&oacute;n de las pretensiones de validez en los actos de habla que est&aacute; en el centro de los planteos pragm&aacute;ticos formales de Habermas,<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> debe hacerse lo mismo, en este caso, con las acciones. Cada vez que comprendemos una acci&oacute;n debemos presuponer que con ella se elevan determinadas pretensiones de validez de la misma manera en que se lo hace en cada acto de habla seg&uacute;n la pragm&aacute;tica universal (y trascendental) del lenguaje.</p>     <p>De este modo puede decirse que quedan conformados <i>dos </i>&aacute;mbitos dentro de la pragm&aacute;tica trascendental de Apel. Estas dos regiones no han sido delimitadas por el propio Apel, aunque puede decirse que est&aacute;n sugeridas, y en alg&uacute;n punto presupuestas, en toda su filosof&iacute;a.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> Con esta distinci&oacute;n me refiero a la existencia de, por un lado, la pragm&aacute;tica trascendental en sentido <i>estricto</i>, enfocada esencialmente en una reconstrucci&oacute;n de los presupuestos de la <i>argumentaci&oacute;n </i>y, por otro, lo que se ha llamado pragm&aacute;tica trascendental "en sentido amplio" (<i>im weiten Sinn</i>),<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> centrada en la reconstrucci&oacute;n del saber que tenemos que presuponer necesariamente cuando simplemente actuamos, sin utilizar <i>prima facie </i>ning&uacute;n tipo de lenguaje.</p>     <p>Desde este &uacute;ltimo &aacute;mbito dentro de la pragm&aacute;tica trascendental, y desde la doble perspectiva entre qui&eacute;n <i>lleva a cabo </i>una acci&oacute;n y entre qui&eacute;n intenta <i>comprender </i>dicha acci&oacute;n - que podemos decir, se pone en juego en este mismo escrito -, se abordar&aacute; en este trabajo la distinci&oacute;n tajante trazada por algunos autores (como Habermas o Craemer-Ruegenberg) entre acciones ling&uuml;&iacute;sticas y no ling&uuml;&iacute;sticas. Esta distinci&oacute;n es absolutamente necesaria para comprender y llevar adelante toda la tem&aacute;tica que aqu&iacute; se trata. Pero esta separaci&oacute;n debe ser necesaria <i>exclusivamente desde un punto de vista conceptual</i>. La posici&oacute;n que defienden los autores antes mencionados no es s&oacute;lo conceptual, ellos tambi&eacute;n sostienen que <i>realmente </i>ambas acciones son <i>estructuralmente </i>diferentes. En este sentido, la hip&oacute;tesis principal para la cual se propondr&aacute;n algunos argumentos es que desde un punto de vista estrictamente pragm&aacute;tico trascendental debe sostenerse una <i>continuidad en la estructura entre los actos de habla y los actos no ling&uuml;&iacute;sticos</i>. Podemos hablar aqu&iacute; de una <i>isomorf&iacute;a estructural </i>entre los actos de habla y las acciones no ling&uuml;&iacute;sticas. Sostener una diferencia tajante en este punto equivale, seg&uacute;n la posici&oacute;n que se defender&aacute;, ubicarse por <i>fuera </i>del paradigma del lenguaje consolidado en la filosof&iacute;a del siglo XX y recaer en el paradigma del solipsismo met&oacute;dico de la modernidad, con el conjunto de apor&iacute;as que le son caracter&iacute;sticas.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>     <p>Con el objetivo entonces de aportar algunos argumentos a la hip&oacute;tesis aqu&iacute; sostenida, se describir&aacute; brevemente c&oacute;mo debe entenderse la isomorf&iacute;a entre las acciones humanas y los actos de habla. La descripci&oacute;n ser&aacute; breve y esquem&aacute;tica pues adem&aacute;s de desarrollar la isomorf&iacute;a postulada interesa tambi&eacute;n aqu&iacute; discutir las posiciones de Craemer-Ruegenberg y Habermas que niegan expl&iacute;citamente dicha simetr&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>1. La simetr&iacute;a estructural o isomorf&iacute;a de las acciones y los actos de habla</b></font></p>     <p>La tesis de la isomorf&iacute;a entre el lenguaje argumentativo y las acciones nos sugiere que as&iacute; como una expresi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica puede y debe ser entendida en alg&uacute;n punto como una respuesta a otra expresi&oacute;n que le ha sido formulada a quien la ha emitido, las acciones pueden ser entendidas en principio tambi&eacute;n como una <i>repuesta</i>. En este caso, sobre el trasfondo de la relaci&oacute;n actor-situaci&oacute;n que se ha propuesto para el an&aacute;lisis, es la situaci&oacute;n la que plantea una exigencia cuya respuesta tomar&aacute; cuerpo en la forma de una acci&oacute;n. Bajo este punto de vista, entonces, una acci&oacute;n debe ser vista y comprendida como una respuesta en funci&oacute;n de la exigencia o desaf&iacute;o<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> que una situaci&oacute;n plantea al actor.</p>      <p>Se puede pensar que no todas las acciones son respuestas a exigencias exteriores, sino que responden a deseos o intenciones interiores del actor. En efecto, quien tiene sed y abre el refrigerador para buscar algo de tomar no responde a ninguna exigencia externa, al menos que pensemos que el calor haya "provocado" la sed. Pero el hecho de que no todas las acciones sean una <i>respuesta </i>a situaciones determinadas no cambia en nada la l&oacute;gica que se quiere aqu&iacute; demostrar. Pues bien puede ser que la acci&oacute;n misma sea una exigencia o un desaf&iacute;o a la situaci&oacute;n y en este caso es esta &uacute;ltima la que podr&iacute;a ser vista como una respuesta. En el ejemplo anterior el hecho de que no exista nada para tomar dentro de la heladera puede ser visto como una "respuesta" que la situaci&oacute;n "da" al actor.</p>     <p>Siguiendo siempre el hilo trazado de la isomorf&iacute;a, es posible avanzar en un punto a&uacute;n m&aacute;s importante. Junto con el aprendizaje del lenguaje, no s&oacute;lo se asimilan una serie de reglas que permiten dominar un idioma, sino que se adquiere tambi&eacute;n un nivel de <i>distanciamiento </i>sobre las acciones ling&uuml;&iacute;sticas que permite un horizonte de reflexividad y cr&iacute;tica sobre nuestra propia praxis del lenguaje. Desde esta perspectiva ha sido posible establecer una "doble estructura"<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> en los actos de habla que se suma a la doble estructura de la que tradicionalmente ha hablado Habermas.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> Pues bien, en el caso de las acciones es posible tambi&eacute;n establecer una distinci&oacute;n similar. En tanto actuamos estamos siempre implicados en una situaci&oacute;n a la cual tratamos de responder con nuestra acci&oacute;n, pero tambi&eacute;n en tanto individuos con capacidad de distanciamiento cr&iacute;tico-reflexivo, podemos acompa&ntilde;ar siempre a nuestra acci&oacute;n con un conjunto de reflexiones. Por ejemplo, sobre la descripci&oacute;n m&aacute;s acabada posible de la situaci&oacute;n en la que nos encontramos, la rectificaci&oacute;n de nuestros objetivos en funci&oacute;n de la situaci&oacute;n planteada, la elecci&oacute;n de los medios m&aacute;s apropiados con el objetivo de "superar" la exigencia planteada por la situaci&oacute;n, entre otras m&uacute;ltiples reflexiones posibles.</p>     <p>Lo importante de este doble nivel que acompa&ntilde;a a todas las acciones es que en uno de ellos, espec&iacute;ficamente en este &uacute;ltimo nivel al que puede denominarse "reflexivo", el actor adopta el papel de un sujeto de habla (<i>Redesubjekt</i>).<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> Este nivel, y el papel que el actor adopta dentro de &eacute;l, son de fundamental importancia, pues permiten la instancia de una reconstrucci&oacute;n de pretensiones de validez entre un actor y la situaci&oacute;n a la cual &eacute;ste se enfrenta. Es en este nivel de reflexi&oacute;n que el actor puede poner en juego un tipo de acto de habla en el que es posible reconstruir el tipo de pretensiones de validez que se necesita para terminar de establecer la isomorf&iacute;a postulada en este trabajo.</p>     <p>Sin embargo, volviendo sobre la relaci&oacute;n que se establece entre el actor y la situaci&oacute;n, se hab&iacute;a establecido que las acciones posibles que este actor ejecuta pueden ser entendidas como respuestas a las exigencias que la situaci&oacute;n le plantea. O tambi&eacute;n viceversa: la acci&oacute;n como una exigencia y la situaci&oacute;n como una respuesta. En esta medida se puede se&ntilde;alar que existe aqu&iacute; una l&oacute;gica de <i>pregunta y respuesta </i>que se asemeja a un <i>di&aacute;logo</i>. Las relaciones entre un actor y la situaci&oacute;n en la que se encuentra pueden ser asimiladas a un di&aacute;logo, en las que el actor, frente al desaf&iacute;o que plantea una acci&oacute;n, puede plantearse expl&iacute;citamente preguntas de la forma: "&iquest;c&oacute;mo puedo hacer para superar estos inconvenientes que se me plantean?", "&iquest;cu&aacute;l es la mejor estrategia para obtener los mejores resultados en vista de estos acontecimientos?", "&iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a la forma de comportarme correctamente en funci&oacute;n de lo que ha pasado?". A cualquiera de estas preguntas sigue un determinado tipo de plan de acci&oacute;n o, utilizando un concepto t&eacute;cnico, una "orientaci&oacute;n de la acci&oacute;n" (<i>Handlungsorientierung</i>)<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> que puede ser entendido como una <i>respuesta </i>de tipo pr&aacute;ctica a las preguntas planteadas en funci&oacute;n de la situaci&oacute;n. La estructura dial&oacute;gica de esta relaci&oacute;n determinar&aacute; que a su vez esta respuesta pr&aacute;ctica altere o cambie algo de la situaci&oacute;n inicial, lo que obligar&aacute; a la elaboraci&oacute;n de una <i>nueva </i>reflexi&oacute;n que tendr&aacute; como objetivo una nueva respuesta de tipo pr&aacute;ctica y as&iacute; sucesivamente. Queda configurada as&iacute; en las acciones una relaci&oacute;n dial&oacute;gica entre el actor que realiza la acci&oacute;n y la situaci&oacute;n a la que se enfrenta.</p>     <p><font size="3"><b>2. Las objeciones a la identidad entre el actor y el sujeto de habla</b></font></p>     <p>Esta isomorf&iacute;a entre las acciones y los actos de habla contiene en s&iacute; misma, para algunos, la incorrecta idea de que tanto las acciones como los actos de habla son lo mismo, es decir, se defender&iacute;a aqu&iacute; la <i>asimilaci&oacute;n </i>de las acciones no ling&uuml;&iacute;sticas con las propiamente ling&uuml;&iacute;sticas. No habr&iacute;a diferencia entre quien efect&uacute;a una acci&oacute;n y quien realiza un acto de habla y de esta manera se estar&iacute;a borrando la l&iacute;nea que distingue las acciones verbales de las no verbales. Estos reparos es posible encontrarlos en diversos autores. As&iacute;, por ejemplo, Ingrid Craemer-Ruegenberg, remitiendo al modelo de los actos de habla de Austin, se&ntilde;ala que &eacute;ste da las bases no s&oacute;lo para una teor&iacute;a de los actos de habla, sino tambi&eacute;n para una teor&iacute;a de la acci&oacute;n,<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> bajo la cual se subsumir&iacute;an los actos de habla.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> Sin embargo, se encarga de remarcar cr&iacute;ticamente que:</p> <ol>"Una cosa es usar las acciones ling&uuml;&iacute;sticas -con una determinaci&oacute;n suficiente del campo de validez del lenguaje - como modelo met&oacute;dicamente excelente para determinadas descripciones estructurales de determinados tipos de acciones y otra cosa es <i>identificar las estructuras y regularidades de las acciones ling&uuml;&iacute;sticas con las de todas las otras posibles acciones</i>, que es lo que precisamente hace Austin."<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>    </ol>     <p>Craemer-Ruegenberg, trata de ilustrar esta idea con un ejemplo. Alguien ve una casa que est&aacute; completamente amueblada, pero en apariencia deshabitada y a la que se podr&iacute;a acceder sin ning&uacute;n tipo de inconveniente. Esta persona, frente a esta circunstancia, realiza un acto ling&uuml;&iacute;stico: "Me gustar&iacute;a asaltar esta casa". Sin embargo, en vez de realizar este acto ling&uuml;&iacute;stico esta persona podr&iacute;a tambi&eacute;n simplemente entrar y robar todos los objetos de valor. Dado este &uacute;ltimo suceso, el due&ntilde;o o cualquier persona con sentido com&uacute;n, sostendr&iacute;a que hay una diferencia radical entre decir que se desea robar una casa y efectivamente hacerlo.<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n que Craemer-Ruegenberg trae a colaci&oacute;n resulta una obviedad. Nadie en su sano juicio sostendr&iacute;a que robar una casa es lo mismo que decir "quiero robar esa casa". Debe quedar bien en claro que en este trabajo no se trata de probar este &uacute;ltimo tipo de afirmaci&oacute;n, pues resulta evidente que no son el mismo tipo de acto. Pero el alcance de la aseveraci&oacute;n de Craemer-Ruegenberg no se detiene en semejante obviedad sino que procura ir m&aacute;s all&aacute;. As&iacute; dice:</p> <ol>"Hablar es siempre m&aacute;s f&aacute;cil que actuar, es decir, la realizaci&oacute;n de un hecho que est&aacute; intencionalmente presente en el discurso requiere, en primer lugar, otras fuentes de energ&iacute;a o motivos complementarios y, en segundo lugar, <i>un sistema de reglas (un sistema del orden de las acciones ps&iacute;quico-org&aacute;nicas individuales), que, tanto en su construcci&oacute;n como en su contenido, se aparta considerablemente del sistema de reglas del hablar. Esta diferencia es fundamental, no s&oacute;lo es una diferencia en la ejecuci&oacute;n</i>."<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Craemer-Ruegenberg no explica en esta parte m&aacute;s en detalle en qu&eacute; consiste esta diferencia entre ambos sistemas de reglas. Cu&aacute;les son las reglas que comprender&iacute;an al habla y cu&aacute;les a las acciones. Aunque por la referencia a las acciones "ps&iacute;quico-org&aacute;nicas individuales" y a algunas menciones m&aacute;s extensas en el apartado sobre la "conciencia de la acci&oacute;n"<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> revela que Craemer-Ruegenberg piensa en los t&eacute;rminos del viejo paradigma de la conciencia y que, por lo tanto, todo el tratamiento que el lenguaje recibe en su libro -recordemos que su libro se llama <i>Lenguaje moral y moralidad</i>- se lo hace desde una perspectiva emp&iacute;rico-anal&iacute;tica y que una consideraci&oacute;n trascendental del lenguaje es completamente ajena a su horizonte.</p>     <p>Este horizonte no deber&iacute;a ser completamente ajeno al propio Habermas, quien tambi&eacute;n ha adoptado esta distinci&oacute;n, pero con objetivos diferentes. En este sentido se ha pronunciado tajantemente sobre la diferencia entre las acciones verbales y no verbales. En principio, Habermas las define de la siguiente manera: "'Actuar' lo ejemplifico en acciones cotidianas o manuales como correr, entregar algo a alguien, martillar o serrar; 'hablar', en actos de habla como mandatos, confesiones y constataciones."<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p>     <p>M&aacute;s que definirlas habr&iacute;a que decir aqu&iacute; que da ejemplos de ese tipo de actividades. Pero seguidamente dice:</p> <ol>"En ambos casos cabe hablar de "acciones" en un sentido lato. Pero, para no borrar las diferencias que aqu&iacute; me importan, elijo de antemano dos distintos modelos de descripci&oacute;n. Las acciones en sentido estricto, en el caso ejemplar acciones no ling&uuml;&iacute;sticas sencillas del tipo mencionado, las describo como actividades teleol&oacute;gicas con que un actor interviene en el mundo, para realizar mediante la elecci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de los medios apropiados los fines que se propone. Las manifestaciones ling&uuml;&iacute;sticas las describo como actos con los que un hablante puede entenderse con otro acerca de algo en el mundo."<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>    </ol>      <p>Habermas ampl&iacute;a esta primera diferencia mencionada en el fragmento citado al principio con otras dos distinciones muy importantes. Estas &uacute;ltimas dos distinciones al parecer no est&aacute;n exentas de fallas, incluso de consecuencias peligrosas para su propio planteo. La primera es que, para Habermas, las acciones teleol&oacute;gicas no explicitan su sentido tal como las planea un agente, mientras que en los actos de habla esta condici&oacute;n se cumple normalmente. As&iacute;, por ejemplo, en el caso de una persona que pasa corriendo (este es el ejemplo que da Habermas) no podemos saber con seguridad si esta persona llega tarde a clase o se siente perseguido. Corroborando alguna de las conclusiones que hemos extra&iacute;do aqu&iacute; hasta el momento, Habermas dice que esto no lo podemos saber desde las perspectiva de un mero observador, pues deber&iacute;amos conocer la correspondiente <i>intenci&oacute;n </i>de la acci&oacute;n. Ahora bien, aqu&iacute; Habermas dice:</p> <ol>"&Eacute;sta &#91;la intenci&oacute;n&#93; podemos averiguarla por medio de indicadores y atribu&iacute;rsela hipot&eacute;ticamente al agente; para asegurarnos de ella tendr&iacute;amos que poder adoptar la perspectiva del participante. <i>Y la actividad no ling&uuml;&iacute;stica en modo alguno ofrece de por s&iacute; tal posibilidad de penetraci&oacute;n</i>: esa actividad no se da <i>por s&iacute; misma </i>a conocer como la acci&oacute;n que es en los planes del agente."<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>    </ol>     <p>La idea que se destaca en el subrayado de que las acciones no ling&uuml;&iacute;sticas no explicitan su sentido <i>por s&iacute; mismas</i>, tal como lo hacen los actos de habla, y por ello se requiere de la adopci&oacute;n de la perspectiva del participante puede, en principio, ser suscripta. Precisamente de ello se trata en la sociolog&iacute;a comprensiva y en la comprensi&oacute;n en la hermen&eacute;utica en general. La comprensi&oacute;n del sentido no se acota a las acciones ling&uuml;&iacute;sticas, si bien hay que conceder que esta ha comenzado focalizada en una acci&oacute;n de este tipo. El problema de la comprensi&oacute;n del sentido se extiende a <i>todas </i>las acciones humanas en general, de otra manera no ser&iacute;an posibles no s&oacute;lo la sociolog&iacute;a comprensiva sino las acciones humanas en general. Deber&iacute;amos conformarnos con unas ciencias humanas cortadas al talle de las ciencias naturales.</p>     <p>En el caso de los <i>actos de habla </i>este "impedimento" que describe no se produce en absoluto. "Al ejecutar un acto de habla se dice tambi&eacute;n qu&eacute; se hace", dice Habermas y seguidamente explica:</p> <ol>"<i>Mas este sentido realizativo de un acto de habla s&oacute;lo se abre a un oyente potencial que haya abandonado la perspectiva del observador para sustituirla por la del participante. </i>Hay que hablar la misma lengua y, por as&iacute; decirlo, <i>entrar en el mundo de la vida intersubjetivamente compartido de una comunidad de lenguaje </i>para sacar provecho de esta peculiar reflexividad del lenguaje natural y <i>apoyar la descripci&oacute;n de una actividad ejecutada con palabras en la comprensi&oacute;n del comentario que impl&iacute;citamente hace de s&iacute; ese acto de habla</i>."<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta cita sirve para dejar en claro cu&aacute;les son las apor&iacute;as entre las cuales podr&iacute;a moverse esta posici&oacute;n de Habermas. La idea de que el sentido (realizativo) s&oacute;lo se abre a quien ha adoptado la perspectiva del participante es tambi&eacute;n un requisito <i>sine qua non </i>de la comprensi&oacute;n del sentido de las <i>acciones </i>y no s&oacute;lo de los actos de habla. Entrar en el mundo de la vida intersubjetivamente compartido de una comunidad de lenguaje, tal como textualmente se dice en la cita, es tambi&eacute;n una condici&oacute;n indispensable para comprender una <i>acci&oacute;n como tal </i>y su sentido. Esto ha sido uno de los grandes aportes del segundo Wittgenstein,<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> explicitado por Winch<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> y continuado por Apel.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup></p>     <p>Ac&aacute; tambi&eacute;n empiezan a comprenderse con m&aacute;s profundidad algunas de las dificultades de base del planteo habermasiano, que iluminan inconsistencias que se adoptar&aacute;n en el plano pr&aacute;ctico. Habermas parecer&iacute;a pensar, por lo fragmentos citados hasta aqu&iacute;, en las acciones no ling&uuml;&iacute;sticas, es decir, las acciones humanas, por <i>fuera </i>del giro hermen&eacute;utico y pragm&aacute;tico ling&uuml;&iacute;stico operado en el siglo XX y, por lo tanto, dentro de los par&aacute;metros de la filosof&iacute;a de la conciencia de la modernidad. Habermas parecer&iacute;a pensar todav&iacute;a que nos es posible tener un acceso directo, <i>objetivo</i>, a las acciones humanas en general sin la mediaci&oacute;n dadora de sentido del lenguaje. Es decir, compartir&iacute;a con el objetivismo de la modernidad la ilusi&oacute;n de que nos es posible siquiera la identificaci&oacute;n de las acciones de los hombres y la diferenciaci&oacute;n de &eacute;stas de los fen&oacute;menos naturales sin presuponer <i>a priori </i>un lenguaje compartido que nos permite tal distinci&oacute;n. El sentido mentado, que es esencial a todas las acciones de los hombres, ser&iacute;a transparente desde este punto de vista <i>a la mera observaci&oacute;n</i>. Esto puede corroborarse con la otra diferencia que establece entre las acciones verbales y las no verbales.</p>      <p>Esta otra diferencia es digna de consideraci&oacute;n y bastante m&aacute;s dif&iacute;cil de ser criticada o rebatida. Ella concierne a los <i>fines </i>que se persiguen en cada uno de los tipos de acciones, las verbales y las no verbales. Para Habermas, con un criterio <i>prima facie </i>plausible, las acciones no verbales, ya asimiladas a las acciones <i>teleol&oacute;gicas</i>, est&aacute;n encaminadas hacia un fin determinado, buscan tener &eacute;xito en lo que se proponen, entendido &eacute;ste como obtener el resultado que estaba trazado en su plan original. Es decir, la acci&oacute;n teleol&oacute;gica se la entiende como una "intervenci&oacute;n en el mundo, enderezada a conseguir una meta, y causalmente eficaz."<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></p>     <p>Una vez establecida esta distinci&oacute;n, Habermas la desgrana en tres diferentes partes que va analizando. En verdad, debe decirse que la primera de ellas puede tenerse efectivamente por una diferencia entre las acciones no verbales (teleol&oacute;gicas) y las verbales (orientadas al entendimiento). La segunda, en cambio, s&iacute; debe d&aacute;rsele la raz&oacute;n a Habermas y conceder que hay all&iacute; un contraste, este parece <i>irrelevante</i>. La &uacute;ltima, que tanto a mi parecer como el de Habermas es de gran importancia, es claramente una confusi&oacute;n que viene a corroborar aquello que se dijo anteriormente de algunas de sus ideas. Para Habermas las acciones teleol&oacute;gicas est&aacute;n definidas por el hecho de que el fin que persiguen est&aacute; definido a) con independencia de los medios que se utilizar&aacute;n para alcanzarlo, b) es entendido como un estado que hay que producir causalmente y c) todo esto en el mundo objetivo.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup></p>     <p>Con respecto al punto a) es verdad que en los actos de habla los fines ilocutivos que se persiguen no pueden definirse <i>con independencia de los medios con los cuales se buscar&aacute; alcanzar esos fines</i>. Pero esto en alg&uacute;n punto resulta una <i>obviedad</i>, pues si se busca un fin ilocutivo es obvio que se har&aacute; a trav&eacute;s del medio del lenguaje, pues es esta <i>la &uacute;nica forma de alcanzar un fin de ese tipo</i>. Si quiero prometerle a mi mujer que regresar&eacute; antes de las veinte horas, debo decirle "quedate tranquila que vuelvo antes de las ocho" o algo parecido. No puedo prometerle a mi mujer que volver&eacute; antes de las ocho de <i>otra </i>manera. Lo mismo sucede con cualquier otra forma de acto ilocutivo. En el caso de las acciones teleol&oacute;gicas puedo claramente platearme un fin que puedo alcanzar de diversas maneras. Por ejemplo, puedo plantearme la felicidad y puedo acceder a ella mediante el &eacute;xito en mi carrera o gan&aacute;ndome la loter&iacute;a.</p>     <p>En cuanto al punto b) es verdad tambi&eacute;n que los fines ilocucionarios no pueden producirse <i>causalmente </i>y debo contar para ello con el reconocimiento de mi pretensi&oacute;n de validez o el asentimiento del oyente. No puedo prometerle a mi mujer que volver&eacute; a esa hora sin el asentimiento al menos <i>t&aacute;cito </i>de mi mujer. En cambio puede proponerme hacer un plato de comida y lograrlo, con una pericia suficiente, sin el requerimiento de ning&uacute;n tipo de asentimiento o aceptaci&oacute;n de mi pretensi&oacute;n de validez. Sin embargo, aqu&iacute; se pueden hacer dos observaciones. Primero, que esto &uacute;ltimo no sucede con <i>todos los tipos de acciones teleol&oacute;gicas</i>. Existen una infinidad de acciones de este tipo que no pueden producirse causalmente y dependen de un conjunto de otros factores que est&aacute;n fuera de mi alcance, como la respuesta adecuada de otros actores y la configuraci&oacute;n de determinados acontecimientos. Y segundo, que en el caso de los fines que se establecen <i>en los actos de habla </i>se establecen a veces con el objetivo de producir <i>causalmente </i>un estado de cosas que trasciende el fin m&aacute;s inmediato que se persigue con el acto de habla. Teniendo en cuenta estas dos observaciones, me parece que <i>los l&iacute;mites entre las acciones verbales y las no verbales se hacen un poco m&aacute;s difusos </i>y ello desde <i>dos puntos de vista</i>. Por un lado, pues no todas las acciones no verbales tienen fines que hay que producir causalmente y, por otro, pues hay en las acciones verbales un <i>fin </i>que se persigue m&aacute;s all&aacute; de la acci&oacute;n verbal concreta. Es interesante esto &uacute;ltimo, pues es reconocido por el propio Habermas. Lo hace al principio de la siguiente manera: "Ciertamente que en un plano general <i>todas </i>las acciones, sean ling&uuml;&iacute;sticas o no ling&uuml;&iacute;sticas, pueden entenderse como un hacer enderezado a la consecuci&oacute;n de fines."<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup></p>     <p>Pero, adem&aacute;s, Habermas debe reconocer esto &uacute;ltimo necesariamente porque sin ello caer&iacute;a la facultad que tienen los actos ling&uuml;&iacute;sticos como mecanismo de coordinaci&oacute;n de la acci&oacute;n -mecanismo que est&aacute; en el centro de las preocupaciones de Habermas.<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup> Es decir, el entendimiento a trav&eacute;s del reconocimiento de pretensiones de validez es siempre un mecanismo que tienen los actores para proseguir las acciones orientadas a fines que ellos han trazado <i>previamente </i>al momento del entendimiento con otros actores y raramente un fin en s&iacute; mismo. Es decir, el entendimiento ling&uuml;&iacute;stico es muchas veces un <i>medio </i>para proseguir fines que se encuentran <i>m&aacute;s all&aacute; </i>del entendimiento mismo a trav&eacute;s de un acto de habla. <i>Tanto las acciones verbales como las no verbales tienen fines propios que se persiguen con vistas al &eacute;xito </i>y ello no perturba la necesidad de una distinci&oacute;n <i>conceptual </i>entre las acciones teleol&oacute;gicas y las acciones orientadas al entendimiento, como la que Habermas busca con todos estos an&aacute;lisis. Por ello hacer de esta segunda caracter&iacute;stica -perseguir un fin que hay que producir causalmente- una distinci&oacute;n tajante entre acciones ling&uuml;&iacute;sticas y no ling&uuml;&iacute;sticas tampoco parece pertinente.</p>     <p>Como se dijo, la &uacute;ltima de las diferencias (c) que Habermas marca entre los dos tipos de actos es, a mi entender, la m&aacute;s d&eacute;bil de todas y en donde se ve con m&aacute;s claridad el l&iacute;mite que recorre su pensamiento. Habermas parece creer, en este sentido, que los dos tipos de actos se encuentran en "mundos diferentes". As&iacute;, los resultados de la comunicaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n misma desde la perspectiva que los interlocutores asumen en ella (la realizativa) no son estados "intramundanos."<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> Las acciones verbales o ling&uuml;&iacute;sticas, tanto en su medio como en el resultado al cual llegan, no son, desde la perspectiva de la actitud realizativa, <i>objetos dentro del mundo</i>. Qu&eacute; significa esto concretamente quedar&aacute; claro en la confrontaci&oacute;n entre los otros tipos de acci&oacute;n.</p>     <p>El mundo en el que parecen desenvolverse las acciones <i>teleol&oacute;gicas </i>es completamente diferente al mundo de las acciones <i>verbales</i>. As&iacute; dice Habermas:</p> <ol>"Los actores que act&uacute;an con vistas a realizar sus prop&oacute;sitos se salen al paso unos de otros, pese a <i>la libertad electiva que mutuamente han de imputarse</i>, s&oacute;lo como <i>entidades </i>en el mundo -no pueden alcanzarse unos a otros de otro modo que como <i>objetos </i>o como oponentes-."<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Habermas parece creer que en las acciones teleol&oacute;gicas los actores se presentan unos a otros como <i>entidades</i>, como <i>objetos</i>. De este modo, Habermas participar&iacute;a de la ilusi&oacute;n t&iacute;picamente moderna de que es posible siquiera identificar una acci&oacute;n humana cualquiera, a&uacute;n las teleol&oacute;gicas, sin las redes conceptuales del lenguaje y por lo tanto creer&iacute;a que es posible reconstruir un sentido sin la referencia a una comunidad que comparte el lenguaje en donde ese sentido se constituye. Por eso cree poder caracterizar las acciones y a los actores teleol&oacute;gicamente orientados como cosas. Pero con esto cae irremediablemente en una paradoja, pues no es posible nunca desde una consideraci&oacute;n trascendental del lenguaje caracterizar a un actor como <i>objeto</i>. Pod&iacute;a hacerlo Kant o Wittgenstein en la medida en que las determinaciones <i>a priori </i>del lenguaje no hab&iacute;an sido todav&iacute;a tra&iacute;das a concepto. Pero hacerlo desde un punto de vista en donde se dice asumir esas cualidades del lenguaje trae aparejado irremediablemente una inconsistencia.</p>      <p>El punto de partida desde donde se explica por qu&eacute; Habermas cae en esa contradicci&oacute;n se encuentra en que parece no terminar nunca de asumir las determinaciones <i>trascendentales </i>del lenguaje que el giro ling&uuml;&iacute;stico de la filosof&iacute;a del siglo XX posibilita y la pragm&aacute;tica de Apel pone al descubierto. Ello se ve claramente en c&oacute;mo termina de caracterizar las acciones ling&uuml;&iacute;sticas. En contraste con las acciones teleol&oacute;gicas, Habermas dice que:</p> <ol>"Hablante y oyente, adoptan por el contrario, una actitud realizativa en que se salen al encuentro <i>como miembros del mundo de la vida intersubjetivamente compartido de su comunidad de lenguaje</i>, es decir, no como terceras personas sino como segundas personas."<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>    </ol>     <p>Habermas creer&iacute;a, entonces, que <i>s&oacute;lo </i>en las acciones verbales los actores se salen al encuentro en el mundo de la vida intersubjetivamente compartido de su comunidad de lenguaje. Pero esto claramente no es as&iacute;. Habermas piensa que las determinaciones (trascendentales) del lenguaje son algo que se saca o se pone como un par de anteojos. Si participamos en la comunicaci&oacute;n somos miembros del mundo de la vida intersubjetivamente compartido en una comunidad de lenguaje. En las acciones teleol&oacute;gicas <i>carecemos </i>de este tipo de condicionamiento y los otros se presentan como "objetos". <i>Sin embargo, todas las acciones humanas (aun las teleol&oacute;gicas) son identificables como tales porque nos movemos, "somos" en medio de un lenguaje compartido que nos permite la identificaci&oacute;n de las acciones de esa manera y diferenciarlas de cualquier otro suceso de la naturaleza</i>. Es decir, podemos de un modo b&aacute;sico identificar <i>a todas </i>las acciones humanas como humanas porque siempre somos <i>miembros del mundo de la vida intersubjetivamente compartido de la comunidad del lenguaje</i>.</p>     <p>Finalmente, todas estas diferencias entre los actos verbales y los no verbales tienen como consecuencia que en Habermas las "condiciones de racionalidad" de un tipo de acci&oacute;n y otro son diferentes.<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> As&iacute;, mientras que las condiciones de las acciones teleol&oacute;gicas no verbales remiten a "las condiciones que han de cumplir las intervenciones causalmente eficaces en el mundo de estados de cosas existentes",<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> las acciones verbales orientadas al entendimiento remiten a las condiciones de validez del habla, a las pretensiones de validez que se elevan junto con ellos y a las razones que se pueden esgrimir en su defensa.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup></p>     <p><font size="3"><b>3. Consideraciones finales</b></font></p>     <p>Para concluir, sin embargo, debemos decir que las "condiciones de racionalidad" de uno y otro tipo de acciones son <i>similares </i>y descansan ambas <i>en un conjunto de pretensiones de validez </i>que por su puesto pueden y deben tambi&eacute;n tener su desempe&ntilde;o discursivo mediante razones. Ello no impide por otra parte mantener la distinci&oacute;n conceptual que resulta indispensable para el an&aacute;lisis de todo este tipo de cuestiones. En este sentido, podemos diferenciar aqu&iacute; distintos niveles de consideraci&oacute;n. Por un lado, y en un nivel b&aacute;sico, podemos afirmar que <i>todas las acciones se ajustan al modelo de un actor que se enfrenta a una situaci&oacute;n y lleva a cabo una acci&oacute;n como respuesta a lo que esa situaci&oacute;n le plantea o viceversa</i>. Desde este punto de vista, podemos decir tambi&eacute;n que <i>se dan en esta situaci&oacute;n un conjunto de condiciones de racionalidad que son comunes a todas las acciones y que est&aacute;n conformadas por las mencionadas condiciones y pretensiones de validez con su correspondiente desempe&ntilde;o discursivo.</i></p>     <p>Esto, no obstante, no impide hablar en un segundo nivel m&aacute;s superficial de dos formas de encarnarse este modelo b&aacute;sico seg&uacute;n que se den con m&aacute;s claridad alguna de las caracter&iacute;sticas que Habermas se&ntilde;alaba en su contraposici&oacute;n entre acciones verbales (orientadas al entendimiento) y no verbales (teleol&oacute;gicas). Es decir, en la medida en que los medios para llevar a cabo la acci&oacute;n puedan determinarse independientemente de los fines, en que lo que se procure con la acci&oacute;n sea la intervenci&oacute;n causal sin la mediaci&oacute;n <i>expl&iacute;cita </i>del lenguaje en el mundo de los objetos o que los otros individuos aparezcan en la consideraci&oacute;n bajo una mirada estrat&eacute;gica (como objetos) podemos hablar m&aacute;s claramente de una acci&oacute;n <i>teleol&oacute;gica</i>. En la medida en que la &uacute;nica manera de llevar a cabo una acci&oacute;n sea a trav&eacute;s de un medio ling&uuml;&iacute;stico, en que lo que se procure sea primero un entendimiento con otros actores sobre algo en el mundo o que estos actores aparezcan como interlocutores necesarios estaremos hablando <i>claramente </i>de una acci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica (comunicativa, por lo tanto) orientada al entendimiento.</p>     <p>En este &uacute;ltimo sentido es, entonces, que podemos decir que el modelo "cuasi-dial&oacute;gico" sirve para identificar <i>todos </i>los tipos de acciones. Luego puede ser complementado, o mejor, especificado, en otros modelos que representan otro tipo de acciones, como el teleol&oacute;gico,<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> pero que deben ser todos entendidos sobre el paradigma de acci&oacute;n aqu&iacute; explicado. Desde la perspectiva aqu&iacute; representada, esta &uacute;ltima forma dial&oacute;gica de entender todas las acciones resulta m&aacute;s b&aacute;sica que las otras maneras posibles de entender las acciones. Frente a la posici&oacute;n habermasiana, que parec&iacute;a entender a los dos tipos de acciones <i>en un mismo nivel</i>, debe entenderse aqu&iacute; finalmente a ambas sobre el modelo dial&oacute;gico aqu&iacute; presentado.</p> <hr>      <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Para una visi&oacute;n completa del desarrollo de la pragm&aacute;tica trascendental puede verse Apel, K.-O., <i>Transformation der Philosophie</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1973, II Bde.; Id., "Sprechakttheorie und tranzendentale Sprachpragmatik zur Frage ethischer Normen" en Id. (Hrsg.), <i>Sprachpragmatik und Philosophie</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1976; Id., <i>Auseinandersetzungen in Erprobung des transzendentalpragmatischen Ansatzes</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1998; Id, "Intersubjektivit&auml;t, Sprache und Selbstreflexion" en Kuhlmann, W. (Hrsg.), <i>Ankn&uuml;pfen an Kant. Konzeptionen der Transzendentalphilosophie</i>, K&ouml;nigshausen und Neumann, W&uuml;rzburg, 2001; Id., "Transzendentale Intersubjektivit&auml;t und das Defizit einer reflexionstheorie in der Philosophie der Gegenwart" en Burckhart, H. und Gronke, H. (Hrsg.), <i>Philosophieren aus dem Diskurs. Beitr&auml;ge zur Diskurspragmatik</i>, K&ouml;nigshausen &amp; Neumann, W&uuml;rzburg, 2002; B&ouml;hler, D., <i>Rekonstruktive Pragmatik. Von der Bewu&szlig;tseinsphilosophie zur Kommunikationsreflexion: Neubegr&uuml;ndung der praktischen Wissenschaften und Philosophie</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1985; Id., "Wohin f&uuml;hrt die pragmatische Wende?" en Id., Nordenstam T. und Skirbekk G. (Hrsg.), <i>Die pragmatische Wende. Sprachspielpragmatik oder Transzendentalpragmatik? </i>Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1986; Id., "Dialogreflexion als Ergebnis der sprachpragmatischen Wende. Nur das sich wissende Reden und Miteinanderstreiten erm&ouml;glicht Vernunft" en Trabant, J. (Hg.), <i>Sprache denken. Positionen aktueller Sprachphilosophie</i>, Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main, 1997; Id., "Dialogreflexive Sinnkritik als Kernst&uuml;ck der Transzendentalpragmatik. Karl Otto Apels Athene im R&uuml;cken" en B&ouml;hler, D. / Kettner, M. / Skirbekk, G. (Hrsg.), <i>Reflexion und Verantwortung. Auseinandersetzungen mit Karl-Otto Apel</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 2003; Kuhlmann, W., <i>Reflexive Letztbegr&uuml;nndung, Untersuchungen zur Transzendentalpragmatik</i>, Alber, Freiburg, 1985; Id., "Transzendentalphilosophie nach dem linguistic turn" en Id., <i>Kant und die Transzendentalpragmatik</i>, K&ouml;nigshausen &amp; Neumann, W&uuml;rzburg , 1992.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Cf. Habermas, J., "Was hei&szlig;t Universalpragmatik?" en Apel, K.-O., <i>Sprachpragmatik und Philosophie</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1976, pp. 174-272.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Ellas han sido diferenciadas por uno de sus disc&iacute;pulos. V&eacute;ase B&ouml;hler, D., <i>Rekonstruktive Pragmatik</i>, ed. cit.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 309. V&eacute;ase tambi&eacute;n todo el cap. V de esa obra.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Para una visi&oacute;n de conjunto de algunas de estas apor&iacute;as en relaci&oacute;n a la tem&aacute;tica tratada puede consultarse, adem&aacute;s de las obras citadas en la primera nota al pie, Kuhlmann, W., "Solipsismus in Kants praktischer Philosophie und die Diskursethik" en Apel, K.-O. &amp; Pozzo, R., <i>Zur Rekonstruktion der praktischen Philosophie. Gedenkschrift f&uuml;r Karl-Heinz Ilting</i>, Frommann-holzboog, Stuttgart-Bad Cannstatt, 1990, pp. 246-282.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Dice B&ouml;hler: "Unter Situation verstehen wir - "wir" als handelnde und vom Handeln wissende Menschen - ein Verh&auml;ltnis von Menschen untereinander und zu Sachen oder von einem Menschen zu Sachen, das der jeweils er&ouml;rterten Handlung schon vorausgeht und daher von den betroffenen bzw. dem betroffenen Menschen als Herausforderung , etwas zu tun oder aber nicht zu tun, je schon verstanden ist. &#91;...&#93; Damit dr&uuml;cken wir aus, da&szlig; die Situation etwas ist, das unserem Handeln (oder Lassen) vorausgeht, dieses aber auch herausfordert, weil sie uns "angeht", uns "interessiert" oder "betrifft". <i>Rekonstruktive Pragmatik. Von der Bewu&szlig;tseinsphilosophie zur Kommunikationsreflexion: Neubegr&uuml;ndung der praktischen Wissenschaften und Philosophie</i>, ed. cit., p. 252.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>&Oslash;fsti, A., "Das Sprachspiel-Idiom und die Einheit der Vernunft. Bemerkungen zu Apels Wittgensteinkritik" en Dorschel, A., <i>Traszendentalpragmatik</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, p. 81.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Habermas, J., "Was hei&szlig;t Universalpragmatik?", ed. cit., p. 224 y ss.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>B&ouml;hler, D., <i>Rekonstruktive Pragmatik. Von der Bewu&szlig;tseinsphilosophie zur Kommunikationsreflexion: Neubegr&uuml;ndung der praktischen Wissenschaften und Philosophie</i>, ed. cit., p. 253.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>B&ouml;hler define a la orientaci&oacute;n de la acci&oacute;n de la siguiente manera: "Eine Handlungsorientierung wird immer schon und notwendigerweise angewendet und erl&auml;utert als <i>typisierende praktische Antwort </i>auf eine besondere einzelne Situation oder eine Familie von Situationen mit bestimmten Merkmalen, welche Individuen, Gruppen oder Institutionen einmal widerf&auml;hrt, das versteht man zugleich in gewisser Weise (gleichviel, ob angemessen oder unangemssen)." <i>Rekonstruktive Pragmatik. Von der Bewu&szlig;tseinsphilosophie zur Kommunikationsreflexion: Neubegr&uuml;ndung der praktischen Wissenschaften und Philosophie</i>, ed. cit., p. 251. M&aacute;s adelante agrega: "Eine Handlungsorientierung hat den Zweck, menschliches Handeln oder institutionelles Quasi-Handeln zur Bew&auml;ltigung einer Familie von Situationen erfolgreich anzuleiten.", p. 254.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Craemer-Ruegenberg, I., <i>Lenguaje moral y moralidad</i>, Alfa, Buenos Aires, 1976, p. 28.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 29.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 30. El subrayado me corresponde.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 31.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup><i>Loc. cit. </i>Las cursivas me pertenecen.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., pp. 115-136.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Habermas, J., <i>Pensamiento Postmetaf&iacute;sico</i>, Taurus, Madrid, 1990, p. 67.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup><i>Loc. cit.</i>    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 68. El primer subrayado me pertenece.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 69. El subrayado me corresponde.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Cf. Wittgenstein, L., <i>Philosophische Untersuchungen</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1984, &sect;&sect; 20, 117, 156, 219, 278, 349, 363, 421-422 y 513.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Cf. Winch, P., <i>The Idea of a Social Science and It's Relation to Philosophy</i>, Routledge, London, 1958.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Cf. Apel, K.-O., <i>Transformation der Philosophie</i>, Bd. II, ed., pp. 225-377.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup><i>Loc. cit.</i>    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup><i>Loc. cit.</i>    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup><i>Loc</i>. <i>cit</i>. El &eacute;nfasis es de Habermas.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Habermas, J., <i>Theorie des kommunikativen Handelns</i>, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1981, Bd. I, pp. 25-71, 114-151, 367-452.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Habermas, J., <i>Pensamiento postmetaf&iacute;sico</i>, ed.cit., p. 70.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup><i>Loc</i>. <i>cit</i>. El subrayado me corresponde.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 70-71. El subrayado me pertenece.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Dice Habermas claramente y resumiendo las diferencias por &eacute;l marcadas anteriormente: "Las condiciones de racionalidad de los actos de habla logrados tienen otro talle que las condiciones de racionalidad de la actividad teleol&oacute;gica realizada con &eacute;xito." <i>Ib&iacute;d</i>., p. 72.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup><i>Ib&iacute;d</i>., p. 71.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup><i>Loc</i>. <i>cit</i>.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>B&ouml;hler, D., <i>Rekonstruktive Pragmatik. Von der Bewu&szlig;tseinsphilosophie zur Kommunikationsreflexion: Neubegr&uuml;ndung der praktischen Wissenschaften und Philosophie</i>, ed. cit., pp. 265-268.    <br>  </font>      ]]></body>
</article>
