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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DISPUTAS DE ARISTÓTELES Y DIODORO CRONO EN TORNO A LA NECESIDAD LÓGICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article deals with the position of Aristotle and Diodorus Cronus about logical necessity. It shows that Aristotle rejects logical necessity, by denying the universal application of the principle of bivalence, in order to preserve the value of deliberation. Secondly, it shows that Diodorus is led to fatalism due to his defense, based upon his modal notions, of the thesis according to which there are types of events logically contingent, but that still all particular events of the world are necessary.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>DISPUTAS DE ARIST&Oacute;TELES Y DIODORO CRONO EN TORNO A LA NECESIDAD L&Oacute;GICA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Disputes of Aristotle and Diodorus Cronus on logical necessity</b></font></p>     <p align="center"><b><i>Laura Liliana G&oacute;mez Esp&iacute;ndola</i></b><sup>*</sup>    <br> Universidad del Valle</p>     <br>     <p><sup>*</sup><i>Profesora del Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad del Valle e investigadora del Grupo Peiras y del Grupo Praxis. Es Doctora en Filosof&iacute;a por la Universidad Nacional de Colombia, con una investigaci&oacute;n sobre las relaciones entre el destino y la responsabilidad en el estoicismo antiguo en la cual obtuvo en el 2009 la calificaci&oacute;n "laureada". Su campo de investigaci&oacute;n son las teor&iacute;as cl&aacute;sicas de la formaci&oacute;n moral, el determinismo y la responsabilidad. Ha publicado recientemente: (2011): "San Anselmo y los debates en torno a la libertad de la voluntad", Revista Pensamiento y cultura, Vol 14, No 2; (2011): "La corresponsabilidad en la formaci&oacute;n del car&aacute;cter". En Studia Philologica columbiana (ed. Ronald Forero), Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de los Andes, Universidad del Rosario; (2010): "Determinismo y posibilidades alternativas: Defensa de Crisipo frente a las cr&iacute;ticas de Alejandro de Afrodisias", en revista Saga No. 16, Bogot&aacute;, Universidad Nacional de Colombia.</i>    <br> Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:lauragomez@gmail.com">lauragomez@gmail.com</a></p>      <p>Recibido: marzo 26 de 2012   aprobado: diciembre 12 de 2012</p>  <hr>     <p><b><i>RESUMEN</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>El presente art&iacute;culo se ocupa de las postura de Arist&oacute;teles y Diodoro Crono en torno a la necesidad l&oacute;gica. All&iacute; se muestra que Arist&oacute;teles rechaza la necesidad l&oacute;gica, mediante la negaci&oacute;n de la aplicaci&oacute;n universal del principio de bivalencia, para preservar el valor de la deliberaci&oacute;n. En segundo lugar se muestra que Diodoro cae en un fatalismo al sostener, mediante sus nociones modales, que hay tipos de eventos l&oacute;gicamente contingentes, aunque todos los sucesos particulares del mundo son necesarios.</i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: <i>Bivalencia, necesidad, fatalismo y deliberaci&oacute;n.</i></p> <hr>     <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>     <p><i>This article deals with the position of Aristotle and Diodorus Cronus about logical necessity. It shows that Aristotle rejects logical necessity, by denying the universal application of the principle of bivalence, in order to preserve the value of deliberation. Secondly, it shows that Diodorus is led to fatalism due to his defense, based upon his modal notions, of the thesis according to which there are types of events logically contingent, but that still all particular events of the world are necessary.</i></p>     <p><b>Keywords:</b> <i>Bivalence, necessity, fatalism and deliberation.</i></p> <hr>     <p>Los pensadores antiguos tuvieron muy presentes los problemas que giraban en torno a asegurar la necesidad de los eventos del mundo. Si todos ellos son necesarios, parece que tenemos problemas en el &aacute;mbito de la acci&oacute;n humana, pues en tal caso nuestra deliberaci&oacute;n y esfuerzos personales se mostrar&iacute;an como irrelevantes. Esta problem&aacute;tica hizo que ellos construyeran grandes teor&iacute;as en el campo de la f&iacute;sica en torno a la existencia o no del destino, la determinaci&oacute;n o indeterminaci&oacute;n causal de los eventos del mundo, el tipo de causalidad que opera en la naturaleza. Pero esto tambi&eacute;n hizo que ellos realizaran grandes avances en el campo de la l&oacute;gica modal, que es el campo del que se ocupar&aacute; este art&iacute;culo.</p>     <p>Arist&oacute;teles y Diodoro Crono pueden ser considerados, si no como los padres de estas disputas, s&iacute; como la dos figuras principales en ellas. Sus aportes son de inmenso valor, pero al mismo tiempo de muy dif&iacute;cil comprensi&oacute;n. La propuesta desarrollada por Arist&oacute;teles en <i>De Interpretatione </i>9, como mostrar&eacute; m&aacute;s adelante, ha recibido por lo menos cuatro tipos de interpretaciones incompatibles. La de Diodoro ha sido reconstruida con mucha dificultad dado que hay que extraerla de fragmentos de dox&oacute;grafos y fil&oacute;sofos posteriores y, debido a ello, ha habido problemas en comprender por qu&eacute; los fil&oacute;sofos helen&iacute;sticos le adjudican la defensa de la necesidad l&oacute;gica de todos los eventos del mundo. Por tal motivo, el objetivo de este art&iacute;culo es doble. Por un lado, se intentar&aacute; contribuir a la comprensi&oacute;n de las propuestas de estos pensadores mediante un an&aacute;lisis detallado de sus posturas, las razones que los llevan a defenderlas, la argumentaci&oacute;n en la que se fundamentan y las consecuencias de las mismas. Por otro lado, se mostrar&aacute; las semejanzas entre ellas, as&iacute; como sus divergencias, sugiriendo posibles influencias de la obra de Arist&oacute;teles sobre la de Diodoro. Esto servir&aacute; como un insumo para la comprensi&oacute;n del desarrollo hist&oacute;rico de esta problem&aacute;tica.</p>     <p><font size="3"><b>1. Fundamentos del debate en torno a la necesidad l&oacute;gica</b></font></p>     <p>Antes de presentar las disputas de Arist&oacute;teles y Diodoro en este debate, se presentar&aacute;n los fundamentos del mismo. &Eacute;ste giraba en torno a la relaci&oacute;n que existe entre tres elementos diferentes: (i) la ocurrencia de un evento futuro, (ii) el valor de verdad actual de una proposici&oacute;n que se refiera a dicho evento y (iii) el valor modal del evento enunciado por dicha proposici&oacute;n. Para entender a qu&eacute; se refieren estos elementos puede ser usado un ejemplo. Sup&oacute;ngase que en un futuro Jos&eacute; morir&aacute; de un ataque cardiaco. Una parte de la disputa que se gener&oacute; en la Antig&uuml;edad es si la ocurrencia de dicho evento en el futuro implica que la proposici&oacute;n "Jos&eacute; morir&aacute; de un ataque cardiaco" es en este momento, cuando todav&iacute;a no ha ocurrido el evento, verdadera. Llevando las cosas m&aacute;s lejos, el problema consiste en determinar si la ocurrencia de ese evento futuro implica que la proposici&oacute;n que se refiere a &eacute;l ha sido siempre verdadera. Quienes defienden que &eacute;ste es el caso, podr&iacute;an enunciar su postura as&iacute;:</p> <ol>T1: La ocurrencia de un evento en el futuro implica que la proposici&oacute;n que se refiere a ese evento es verdadera desde siempre.    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La disputa en relaci&oacute;n a esta tesis se desarroll&oacute; como una discusi&oacute;n en torno a la aplicabilidad del principio de bivalencia (PB) para las proposiciones referentes a sucesos del futuro. Quienes sosten&iacute;an que PB aplica a las proposiciones sobre el futuro se compromet&iacute;an por ello a afirmar que dichas proposiciones son ya o verdaderas o falsas y, con ello, a defender T1. Quienes consideraban que las proposiciones sobre el futuro no tienen a&uacute;n un valor de verdad, estaban comprometidos a rechazar PB en defensa de una l&oacute;gica no-bivalente, que en adici&oacute;n a los valores &laquo;verdadero&raquo; y &laquo;falso&raquo; asigna a una proposici&oacute;n el valor de &laquo;indefinido&raquo; o admite que algunas proposiciones no tengan en determinados momentos ning&uacute;n valor de verdad asignado.</p>     <p>Por otra parte, tambi&eacute;n se disputaba respecto de si la verdad de una proposici&oacute;n sobre el futuro implica su necesidad. Era generalmente aceptado que la verdad de una proposici&oacute;n sobre el pasado implica la necesidad de dicho evento, en tanto que no es posible hacer que un evento que ya ha sucedido no haya sucedido. Pero no es claro que esta argumentaci&oacute;n sea aplicable al futuro, puesto que el futuro parece estar abierto a modificaciones. Siguiendo con el ejemplo que se estaba desarrollando, se puede ilustrar la disputa en este punto. La pregunta ahora es si la verdad de la proposici&oacute;n "Jos&eacute; morir&aacute; de un ataque card&iacute;aco" implica que es necesario que Jos&eacute; vaya a morir de un ataque card&iacute;aco. Quienes defienden que esta implicaci&oacute;n es correcta, podr&iacute;an enunciar su tesis as&iacute;:</p> <ol>T2: La verdad de una proposici&oacute;n sobre el futuro implica la necesidad del evento al que dicha proposici&oacute;n hace referencia.    </ol>     <p>Si las tesis T1 y T2 fueran aceptadas ambas como verdaderas ser&iacute;a necesario concluir que todos los eventos futuros (de manera m&aacute;s general, todos los eventos) suceden de modo necesario. Por tal motivo, la discusi&oacute;n en torno a la necesidad l&oacute;gica se concentrar&aacute; en la validez o falsedad de estas tesis.</p>     <p><font size="3"><b>2. Arist&oacute;teles y el rechazo al fatalismo l&oacute;gico</b></font></p>     <p>Arist&oacute;teles presenta y critica en <i>Sobre la interpretaci&oacute;n </i>9 dos argumentos que, basados en las tesis T1 y T2, pretenden demostrar que todas las cosas suceden de modo necesario y que no hay lugar en el mundo para lo contingente. Se iniciar&aacute; examinando el segundo argumento que intenta defender la necesidad de todos los eventos del mundo:</p> <ol>&#91;T1&#93; Adem&aacute;s, si es blanco ahora, era cierto anteriormente decir que ser&iacute;a blanco, de modo que fue siempre verdadero decir que ocurrir&iacute;a cualquiera de las cosas que suceden. &#91;T2&#93; Y, si era siempre cierto decir que esto es o ser&aacute;, no es posible que esto no sea ni que no vaya a suceder. Y, lo que no puede no suceder, es imposible que no haya de ser y, lo que es imposible que no suceda, ocurre necesariamente. &#91;c&#93; Entonces, todo lo que suceder&aacute; sucede necesariamente. Por consiguiente, nada result&oacute; por suerte ser de una de dos maneras o suceder&aacute; por suerte, pues, si por suerte, no por necesidad. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>18b 10-18).<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>    </ol>     <p>En este argumento se ve que las tesis T1 y T2 son usadas para llegar a la conclusi&oacute;n de que todo sucede de modo necesario. La premisa T1 sostiene que &laquo;si <i>ahora </i>sucede x, era siempre verdadero decir que x ocurrir&iacute;a&raquo;. La premisa T2 sostiene que, &laquo;si era siempre verdadero decir que un evento x sucede o suceder&aacute;, no es posible que dicho evento no suceda ni que no vaya a suceder&raquo;. Esta afirmaci&oacute;n admite dos interpretaciones. Seg&uacute;n la primera, se est&aacute; afirmando que la verdad de la proposici&oacute;n &laquo;x sucede o suceder&aacute;&raquo;, implica que es necesario que x suceda ahora o en el futuro. Entendida de esta manera, esta afirmaci&oacute;n deja abierto un campo de posibilidades bastante grande: x tiene que suceder en alg&uacute;n momento, pero es posible que x ocurra hoy o ma&ntilde;ana o en un a&ntilde;o, etc. Si esta interpretaci&oacute;n fuera correcta, esta premisa no servir&iacute;a para concluir leg&iacute;timamente que nada sucede por suerte. En efecto, en qu&eacute; momento tenga lugar el evento en cuesti&oacute;n podr&iacute;a ser algo azaroso. Por ello, se suscribe aqu&iacute; una segunda interpretaci&oacute;n, de acuerdo con la cual en este pasaje se est&aacute; afirmando que &laquo;si en el pasado una proposici&oacute;n enunciaba con verdad que un evento ocurrir&iacute;a en determinadas circunstancias del presente o del futuro, esto implica que ese evento ocurrir&aacute; necesariamente en dichas circunstancias&raquo;. Esta lectura es legitimada por el inicio del pasaje donde se dice: si es blanco <i>ahora </i>era cierto decir que ser&iacute;a blanco. La delimitaci&oacute;n temporal que se hace al inicio de este pasaje sugiere que esta misma delimitaci&oacute;n est&aacute; en el trasfondo del pasaje completo.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> As&iacute;, el pasaje estar&iacute;a afirmando que si se dice con verdad que algo es blanco ahora, es necesario que sea blanco ahora, y si se afirma con verdad que ser&aacute; blanco ma&ntilde;ana, es necesario que sea blanco ma&ntilde;ana. De acuerdo con esta interpretaci&oacute;n de T2, s&iacute; ser&iacute;a leg&iacute;timo concluir que todo sucede de modo necesario.</p>     <p>El primer argumento que se presenta en <i>Sobre la Interpretaci&oacute;n </i>para sostener que todo ocurre de modo necesario es m&aacute;s complejo que el anterior. El argumento corre as&iacute;:</p> <ol>    <p><b>(i) </b>&#91;T2'&#93; Pues, si toda afirmaci&oacute;n o negaci&oacute;n es verdadera o falsa, tambi&eacute;n es necesario que todo o suceda o no suceda. &#91;T1'&#93; Ya que si el uno dir&aacute; que algo ha de ser y el otro dir&aacute; que eso mismo no ha de ser, es claro que es necesario que uno de ellos est&eacute; diciendo algo verdadero, si toda afirmaci&oacute;n es verdadera o falsa, <i>pues no se dar&aacute;n ambas al mismo tiempo en las mismas circunstancias. </i><b>(ii) </b>&#91;T2'&#93; Pues, si es verdad decir que es blanco o no blanco, es necesario que sea blanco o no blanco &#91;T1'&#93; y, si es blanco o no blanco, era verdadero afirmar o negar. Adem&aacute;s, si no se da, es falso y, si es falso, no se da. De modo que es necesario que la afirmaci&oacute;n o la negaci&oacute;n sea verdadera. <b>(iii) </b>&#91;c&#93; Por consiguiente, nada es o se genera ni por suerte ni casualmente de cualquiera de las dos maneras, ni ser&aacute; o no ser&aacute;, sino que todo &#91;ser&aacute;&#93; por necesidad y no de cualquiera de las dos maneras (pues o el que afirma o el que niega dice la verdad); pues del mismo modo suceder&iacute;a o no suceder&iacute;a, ya que lo que sucede por azar de cualquiera de las dos maneras no es ni ser&aacute; m&aacute;s as&iacute; que no as&iacute;. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>18a 33-18b9)</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Este argumento consta de tres partes. La primera de ellas presenta la mera estructura formal en la que se basa esta argumentaci&oacute;n. La segunda parte ilustra con un ejemplo la argumentaci&oacute;n presentada en la primera parte. La &uacute;ltima es la conclusi&oacute;n de la argumentaci&oacute;n, que consiste en afirmar que todo sucede de modo necesario. Este argumento est&aacute; basado en una aplicaci&oacute;n de T1 y T2 no ya a una proposici&oacute;n (p), sino a la disyunci&oacute;n de dos proposiciones contradictorias (p v &not;p). Esta estrategia funciona de la siguiente manera. T1 afirmaba que la ocurrencia de un hecho futuro implica que la proposici&oacute;n que se refiera a ese hecho es verdadera siempre. Por ejemplo, si este papel es blanco, la proposici&oacute;n "ese papel ser&aacute; blanco" ha sido siempre verdadera. Ahora, se puede aplicar este mismo ejemplo, pero con relaci&oacute;n a la disyunci&oacute;n de dos proposiciones contradictorias: "&laquo;este 45 papel ser&aacute; blanco&raquo; o &laquo;este papel no ser&aacute; blanco&raquo;". Aplicando T1, es claro que si este papel es blanco debemos afirmar que una de las contradictorias es verdadera (la que afirma este hecho) y la otra es falsa (la que lo niega). Se obtiene de este modo T1': la ocurrencia de un hecho futuro implica que una de las dos proposiciones que componen la disyunci&oacute;n de dos contradictorias debe ser verdadera y la otra falsa. Se llega por medio de esta aplicaci&oacute;n de T1 a afirmar la validez de la <i>Ley de tercio excluso </i>para las proposiciones del futuro. De acuerdo con este principio, para toda proposici&oacute;n con sentido p, p es cierta o no p es cierta (p v&not;p).</p>     <p>Se puede ver ahora c&oacute;mo aplica T2 a la disyunci&oacute;n de las contradictorias. Esta tesis afirmaba que si una proposici&oacute;n es verdadera, el hecho enunciado por ella tiene car&aacute;cter necesario (p&rarr;L<i>p</i>)<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. En el caso de la disyunci&oacute;n se puede afirmar que, si es verdadero que "&laquo;este papel ser&aacute; blanco&raquo; o que &laquo;este papel no ser&aacute; blanco&raquo;" (como se ha demostrado en T1'), ser&aacute; necesario que este papel sea blanco o no sea blanco (T2': (p v &not;p)&rarr;L(<i>p </i>v &not;<i>p</i>)).</p>     <p>A partir de las tesis T1' y T2' se puede concluir que es necesario que todo suceda o no suceda (L(<i>p</i> v&not;<i>p</i>)). Sin embargo, la argumentaci&oacute;n que se presenta en este pasaje pretende ir m&aacute;s lejos y concluir a partir de esta afirmaci&oacute;n que nada sucede por la suerte, sino que todo ocurre de modo necesario. Para ello, en este argumento se da el siguiente paso: a partir de la necesidad de que las cosas sucedan o no sucedan, se deriva que las cosas necesariamente suceden o necesariamente no suceden (L(<i>p </i>v&not;<i>p</i>)<b></b>&rarr;(L<i>p </i>v L&not;<i>p</i>)). Con ello se concluye que todo ocurre por necesidad y no por la suerte.</p>     <p>Ahora bien, en los dos argumentos que llevaban a concluir que todo sucede de modo necesario no se recurri&oacute; a la relaci&oacute;n del evento en cuesti&oacute;n con otros eventos que suceden en el mundo. Por el contrario, a partir de la ocurrencia misma del evento se demostraba que la proposici&oacute;n que lo enunciaba es verdadera y por ello que el evento <i>por s&iacute; mismo </i>tiene un car&aacute;cter necesario. Este rasgo modal de los eventos ha sido llamado <i>necesidad l&oacute;gica, </i>debido a que las consideraciones que conducen a &eacute;l son meramente l&oacute;gicas (cf. Hankinson 1999: 516). Es esta necesidad la que Arist&oacute;teles considera que conduce a un fatalismo, que llamar&eacute; por las mismas razones <i>fatalismo l&oacute;gico. </i>Esto se debe a que, si se dice que un evento es necesario en s&iacute; mismo, y no en tanto que presenta alguna relaci&oacute;n con los sucesos del mundo, se debe concluir que todos los sucesos del mundo son irrelevantes en relaci&oacute;n con la ocurrencia de dicho evento.</p>     <p>De acuerdo con Arist&oacute;teles, si se aceptara la conclusi&oacute;n de estos dos argumentos, a saber, que todo sucede de modo necesario, se estar&iacute;a obligado a sostener que la deliberaci&oacute;n y la preocupaci&oacute;n acerca de qu&eacute; acciones hay que realizar no tienen relevancia. En efecto, afirma Arist&oacute;teles, cuando un agente delibera se ocupa de aclarar a qu&eacute; resultados lo conduce realizar cierta acci&oacute;n o dejar de hacerla, con el objetivo de saber qu&eacute; acciones debe llevar a cabo y de cu&aacute;les debe abstenerse. Pero, si todo lo que sucede ocurre de modo necesario y no puede dejar de suceder, es imposible que el agente deje de realizar las acciones que de hecho realizar&aacute;. Por ello, ser&iacute;a vano deliberar acerca de si debe abstenerse o no de realizarlas. De esta manera, Arist&oacute;teles rechaza la necesidad a la que se ha llegado a trav&eacute;s de estas consideraciones l&oacute;gicas por considerar que ella desemboca en un fatalismo: las deliberaciones de los agentes se muestran como irrelevantes respeto de las cosas que suceder&aacute;n en sus vidas.</p>     <p>Arist&oacute;teles estaba interesado en anular este tipo de fatalismo, demostrando que no todo sucede de modo necesario y recobrando con ello el valor de la deliberaci&oacute;n. &Eacute;l consideraba que hay en el mundo una distinci&oacute;n de la que no daba cuenta un defensor de la necesidad l&oacute;gica: unas cosas son necesarias y siempre suceden de la misma manera (e.g. la salida del sol); otras suceden la mayor&iacute;a de las veces de cierta manera, pero admiten lo contrario (e.g. que un ser humano genere otro humano), y otras se dan por suerte y con igual probabilidad de que sucedan o no sucedan (e.g. que al lanzar los dados salga un n&uacute;mero par) (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>19a7-23). Arist&oacute;teles consideraba que hay campo para la deliberaci&oacute;n en el grupo de las cosas que no siempre ocurren de la misma manera (Arist&oacute;teles <i>EN </i>1112a 21-29). Esto se debe, justamente, a que en las cosas que no siempre ocurren de la misma manera "est&aacute; presente el ser posible ser o no ser" (Arist&oacute;teles <i>Int</i>. 18b29-32). Esta doble posibilidad da sentido al hecho de que deliberemos en torno a si haremos o no una determinada acci&oacute;n. Si esta acci&oacute;n particular fuese necesaria, no valdr&iacute;a de nada decir que este tipo de acciones no siempre tiene lugar, pues aquello sobre lo que deliberamos es si debemos hacer o no la acci&oacute;n particular.</p>     <p>Arist&oacute;teles se ocupaba de mostrar que no todo sucede de modo necesario, criticando las dos argumentaciones que se han presentado. A continuaci&oacute;n el pasaje en el que se expone su r&eacute;plica:</p> <ol>(i) Es necesario, por un lado, que lo que es cuando es sea, y que lo que no es cuando no es no sea. (ii) No obstante, no es necesario que todo lo que es sea, ni que todo lo que no es no sea. Pues, no es lo mismo &laquo;ser por necesidad todo lo que es <i>cuando </i>es&raquo; que &laquo;ser <i>sin m&aacute;s </i>por necesidad&raquo;. Y lo mismo tambi&eacute;n respecto de lo que no es. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>19a 18-28)    </ol>     <p>De acuerdo con este pasaje, las cosas que son <i>cuando ya han sucedido </i>tienen un car&aacute;cter necesario, pero las cosas sin m&aacute;s, es decir, las que todav&iacute;a no han sucedido, no tienen un car&aacute;cter tal. De este modo, Arist&oacute;teles se&ntilde;ala una asimetr&iacute;a en cuanto al comportamiento modal del pasado y el futuro. Pero, si Arist&oacute;teles quiere demostrar esto, tiene que se&ntilde;alar que las tesis sobre las que se basa el argumento a favor de la necesidad l&oacute;gica son v&aacute;lidas para las proposiciones sobre el pasado, pero que alguna de ellas no es aplicable a las proposiciones sobre el futuro.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Diferentes y complejas propuestas han surgido entre los int&eacute;rpretes en torno a cu&aacute;l de las dos premisas sobre las que se basa el argumento fatalista rechaz&oacute; Arist&oacute;teles en relaci&oacute;n con los eventos futuros. Gaskin reporta cuatro tipos de interpretaci&oacute;n en torno a la argumentaci&oacute;n aristot&eacute;lica de la que aqu&iacute; se trata.</p> <ol>    <p>(i) <i>Interpretaci&oacute;n antirrealista: </i>considera que la estrategia de Arist&oacute;teles para refutar el argumento de los fatalistas l&oacute;gicos consiste en admitir T2, pero negar la validez de T1, argumentando que el PB no aplica a las proposiciones sobre eventos futuros contingentes.</p>     <p>(ii) <i>Interpretaci&oacute;n realista</i>: Arist&oacute;teles acepta la aplicaci&oacute;n irrestricta del PB y con ello la validez de T1, pero niega la validez de T2.</p>     <p>(iii) <i>Interpretaci&oacute;n estad&iacute;stica: </i>Considera igualmente que Arist&oacute;teles acepta T1, pero rechaza T2. De acuerdo con esta interpretaci&oacute;n, para oponerse a T2 Arist&oacute;teles se valdr&iacute;a de proposiciones que pueden cambiar de valor de verdad a trav&eacute;s del tiempo, como "habr&aacute; una batalla naval ma&ntilde;ana", con el objeto de mostrar que esas proposiciones, por no ser siempre verdaderas, no son necesarias. Gaskin critica esta interpretaci&oacute;n con un argumento al que me acojo, se&ntilde;alando que este tipo de argumentaci&oacute;n llevar&aacute; a Arist&oacute;teles a mostrar que hay <i>tipos </i>de eventos que no son necesarios en la medida en que no siempre suceden (no todos los d&iacute;as hay batallas navales), pero no mostrar&iacute;a que hay eventos particulares (la batalla naval de un determinado d&iacute;a) que son contingentes. Ahora bien, lo que Arist&oacute;teles requiere para abrir espacio para la deliberaci&oacute;n es la contingencia de eventos particulares (cf. Gaskin 1995: 40).</p>     <p>(iv) <i>Interpretaci&oacute;n C: </i>esta interpretaci&oacute;n es desarrollada por Gaskin, quien considera que Arist&oacute;teles, por un lado, acepta la verdad de T2 y, por el otro, no niega el PB, sino que lo <u>adapta</u> en el siguiente sentido: la disyunci&oacute;n de contradictorias divide la verdad y falsedad entre los contrarios, pero no lo hace de una manera definida. As&iacute;, los futuros contingentes son en alg&uacute;n sentido verdaderos o falsos, pero no est&aacute; metaf&iacute;sicamente determinado cu&aacute;l de los opuestos es verdadero y cu&aacute;l falso (cf. Gaskin 1995: 15-16).</p>    </ol>     <p>La propuesta que se desarrollar&aacute; a continuaci&oacute;n tiene en com&uacute;n con la <i>interpretaci&oacute;n antirrealista </i>y con la <i>interpretaci&oacute;n c </i>la idea de que Arist&oacute;teles acepta T2. No obstante, esta interpretaci&oacute;n se opone a la <i>interpretaci&oacute;n c </i>por defender que Arist&oacute;teles niega (no adapta) la aplicabilidad del PB para las proposiciones sobre el futuro.</p>     <p>En 18a28-34 y 18b26-29 Arist&oacute;teles se&ntilde;ala que las absurdas conclusiones fatalistas se siguen de la tesis de acuerdo con la cual el PB tiene una aplicaci&oacute;n irrestricta. En 19a39, tras refutar los argumentos fatalistas, concluye diciendo que no es necesario que toda afirmaci&oacute;n y toda negaci&oacute;n sean la una verdadera y la otra falsa. De esta manera, de principio a fin, indica que la cuesti&oacute;n relativa a si el PB es irrestricto es la fundamental para rechazar o caer en un fatalismo. Ahora bien, hay un par de pasajes que podr&iacute;an poner en cuesti&oacute;n estas palabras de Arist&oacute;teles haci&eacute;ndonos pensar que &eacute;l no quer&iacute;a negar del todo la aplicaci&oacute;n irrestricta del PB. En uno de ellos Arist&oacute;teles afirma "tampoco es l&iacute;cito decir que de cierto ninguna de los dos es verdadera. Por ejemplo que ni ser&aacute; ni no ser&aacute;. Pues, en primer lugar, siendo la afirmaci&oacute;n falsa la negaci&oacute;n resulta no ser verdadera, y siendo &eacute;sta falsa la afirmaci&oacute;n resulta no ser verdadera" (Arist&oacute;teles, <i>Int. </i>18b17-20). Pero aqu&iacute; Arist&oacute;teles no afirma que dichas proposiciones no se pueden quedar sin un cierto valor de verdad, sino que lo que &eacute;l sostiene es que no es una soluci&oacute;n apropiada a nuestro problema afirmar que las dos proposiciones son falsas, pues la falsedad de una proposici&oacute;n siempre implica la verdad de su contradictoria. Inmediatamente despu&eacute;s Arist&oacute;teles afirma "Y adem&aacute;s de estas cosas, si es cierto decir que es blanco y negro, es necesario que ambos se den, y si es necesario que se den ma&ntilde;ana, se dar&aacute;n ma&ntilde;ana. Y si ni ser&aacute; ni no ser&aacute; ma&ntilde;ana, no ocurrir&aacute; lo de acuerdo con la suerte, como por ejemplo una batalla naval. Pues ser&iacute;a necesario que ni sucediera ni no sucediera una batalla naval" (Arist&oacute;teles, <i>Int. </i>21-26). Con esta pasaje &eacute;l afirma que tampoco es v&aacute;lido decir que ambas proposiciones son verdaderas, pues en tal caso se dar&aacute;n los dos opuestos al mismo tiempo, lo cual es imposible. As&iacute;, ni decir que ambas son falsas (e.g. que ni se dar&aacute; ni no se dar&aacute; una batalla naval,) ni decir que las dos son verdaderas (e.g. que tanto se dar&aacute; como no se dar&aacute; una batalla naval) es una soluci&oacute;n v&aacute;lida a este problema. En consecuencia, estos pasajes no implican que estas proposiciones tengan ya un cierto valor de verdad, pero que &eacute;ste no est&eacute; metaf&iacute;sicamente definido. Se tiene que mantener la conclusi&oacute;n expl&iacute;cita de Arist&oacute;teles de acuerdo con la cual no toda afirmaci&oacute;n y negaci&oacute;n son verdaderas o falsas.</p>     <p>Por otra parte, en ning&uacute;n momento Arist&oacute;teles dice que los absurdos fatalistas se sigan de la tesis T2 de acuerdo con la cual de la verdad de una proposici&oacute;n se siga la necesidad del evento enunciado en ella. La refutaci&oacute;n que Arist&oacute;teles hace a los argumentos fatalistas permite ver, m&aacute;s bien, que &eacute;l se opone a T1, mostrando que las proposiciones sobre el futuro a&uacute;n no tienen un valor de verdad.</p> <ol>Y el mismo razonamiento &#91;aplica&#93; a las contradictorias: todo necesariamente <i>es o no es, </i>e incluso <i>ser&aacute; o no; </i>pero no es posible dividiendo decir que una es necesaria. Digo, por ejemplo, es necesario que ma&ntilde;ana haya una batalla naval o no la haya. Sin embargo, no es necesario que haya ma&ntilde;ana una batalla naval ni que no la haya. No obstante, es necesario que suceda o no suceda. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>19a 28-33.)    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta cr&iacute;tica Arist&oacute;teles se opone a la inferencia que realizaba el fatalista de la necesidad de que las cosas sucedan o no sucedan, a que las cosas necesariamente sucedan o necesariamente no sucedan (&not;(L(<i>p </i>v&not;<i>p</i>)&rarr;(L<i>p </i>v L&not;<i>p</i>))). Arist&oacute;teles admite que la ley del tercio excluso es verdadera y con ello necesaria, pero dice que no es posible <i>dividir </i>y afirmar a partir de ello que alguna de las partes de la disyunci&oacute;n sea necesaria. La raz&oacute;n de ello es justamente que, mientras que la ley del tercio excluso es verdadera, ninguna de las partes que compone la disyunci&oacute;n tiene todav&iacute;a un valor de verdad definido tal como lo tienen las proposiciones sobre el pasado o el presente.</p> <ol>De modo que, puesto que del mismo modo las proposiciones son verdaderas seg&uacute;n los hechos, es claro que cuantas cosas son as&iacute; de modo que sucedan de cualquiera de dos maneras y son posibles los contrarios, es necesario del mismo modo que tengan tambi&eacute;n la contraria (lo que sucede en las cosas que no siempre son o no siempre no son). Pues de ellas es necesario que una parte de la contradicci&oacute;n sea verdadera o falsa, sin embargo, no &eacute;sta o aqu&eacute;lla sino resulta ser de cualquiera de dos maneras, y m&aacute;s verdadera una, pero no ya (<font face="Palatino Linotype">&#7972;&delta;&eta;</font>) verdadera o falsa. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>19a 33-38)    </ol>     <p>El adverbio <font face="Palatino Linotype">&#7972;&delta;&eta;</font> que aparece al final de este pasaje puede ser comprendido con una connotaci&oacute;n temporal o con una l&oacute;gica, siendo entendido como <i>ya </i>o como <i>en consecuencia, </i>respectivamente<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. Aunque la connotaci&oacute;n temporal parece m&aacute;s apropiada dada que en este contexto argumentativo se discute si una proposici&oacute;n sobre el futuro es actualmente verdadera o no, cualquiera que sea la manera de comprender el adverbio remite a la misma idea: ninguna de las partes de una contradicci&oacute;n sobre sucesos futuros contingentes tiene definido su valor de verdad en el presente. Puede que sea m&aacute;s probable que alguna de las partes de la contradicci&oacute;n sea verdadera, sin embargo, no est&aacute; determinado el valor de verdad de ninguna de ellas. De esta manera, se puede ver que la estrategia de Arist&oacute;teles para rechazar el fatalismo es mostrar que T1 no aplica a las proposiciones sobre eventos futuros contingentes. Si las 50 proposiciones sobre los futuros contingentes tuvieran un valor de verdad definido, ya que Arist&oacute;teles admite T2, ser&iacute;a posible inferir que lo enunciado por una de las contradictorias necesariamente suceder&aacute; y lo otro no suceder&aacute;. Pero, dado que ninguna de las contradictorias es todav&iacute;a verdadera, hay que afirmar solamente que, ya que la ley del tercio excluso es verdadera, es necesario que todo suceda o no suceda, pero no se puede dividir y afirmar que todo necesariamente sucede o necesariamente no sucede.</p>     <p>En resumen, la estrategia de Arist&oacute;teles en contra de la necesidad l&oacute;gica y el fatalismo l&oacute;gico consisti&oacute; en afirmar T2, pero rechazar que T1 aplicara a las proposiciones del futuro. Esto &uacute;ltimo lo logr&oacute; admitiendo la aplicabilidad irrestricta de la ley del tercio excluso, pero negando la aplicabilidad del pb a las proposiciones sobre el futuro, en el sentido de que no se puede decir que dichas proposiciones tienen en el presente un valor de verdad definido.</p>     <p><font size="3"><b>3. Diodoro Crono y la defensa de la necesidad l&oacute;gica</b></font></p>     <p>Esta parte del art&iacute;culo estar&aacute; centrada en Diodoro Crono, contempor&aacute;neo de Arist&oacute;teles de menor edad que &eacute;ste, cuyo periodo de producci&oacute;n acad&eacute;mica se estima entre los a&ntilde;os 315 y 284 a.C, alrededor de 7 a&ntilde;os despu&eacute;s de la muerte del Estagirita (Sedley 1977: 80). Diodoro fue considerado por los fil&oacute;sofos helenistas como el representante principal de los argumentos a favor de la necesidad l&oacute;gica. Es dif&iacute;cil entender por qu&eacute; el nombre de Diodoro era asociado con la idea de que todo es l&oacute;gicamente necesario, ya que su distinci&oacute;n entre las cuatro nociones modales (posible, imposible, necesario y no-necesario) le permite sostener que no todas las cosas son necesarias. En lo que sigue se propondr&aacute; una soluci&oacute;n a dicha dificultad interpretativa. De acuerdo con &eacute;sta, Diodoro defendi&oacute; dos teor&iacute;as diferentes aunque completamente compatibles. Una de ellas pretende dar cuenta de un hecho evidente que se&ntilde;alaba Arist&oacute;teles en <i>Int. </i>9: no todas las cosas son necesarias al modo del movimiento de los astros, sino que hay cosas que admiten comportamientos contrarios, sucediendo algunas veces de una manera y otras veces de otra manera (e.g. Juan a veces camina y a veces no camina). Esta teor&iacute;a determina el valor modal de <i>tipos </i>de eventos. La otra teor&iacute;a se enfoca no ya en dar cuenta del hecho de que hay cosas que tienen potencias para los contrarios en diferentes momentos, sino en mostrar que los sucesos <i>espec&iacute;ficos </i>(e.g. que Juan camine ahora o se muera de un ataque card&iacute;aco) tienen un car&aacute;cter necesario. A continuaci&oacute;n se expondr&aacute; la primera teor&iacute;a.</p> <ol>Diodoro sostiene que lo posible es aquello que o es o ser&aacute;, imposible aquello que siendo falso no ser&aacute; verdadero, necesario aquello que siendo verdadero no ser&aacute; falso, no necesario aquello que o ya es o ser&aacute; falso. (Boecio <i>Ar. Int. </i>2.234.22-6).    </ol>     <p>Diodoro atribuye el valor modal a las proposiciones bas&aacute;ndose en el valor de verdad que ellas pueden tomar en el presente y en el futuro. Es claro que las proposiciones que tiene Diodoro en mente aqu&iacute; son aquellas que son susceptibles de cambiar de valor de verdad<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>. Por ejemplo, cuando Juan est&aacute; dando un paseo por la plaza, la proposici&oacute;n "Juan est&aacute; caminando" es verdadera, pero, cuando &eacute;l est&aacute; durmiendo, ella es falsa. Estas proposiciones son susceptibles de cambiar de valor de verdad porque el evento que las falsifica o las corrobora tiene m&uacute;ltiples instanciaciones. Por ejemplo, la proposici&oacute;n "el sol sale esta ma&ntilde;ana", aunque es siempre verdadera, es susceptible de cambiar de valor de verdad ya que el evento que la corrobora tiene instanciaciones num&eacute;ricamente diferentes cada ma&ntilde;ana. Por su parte, la proposici&oacute;n "Juan est&aacute; caminado" no s&oacute;lo es susceptible de cambiar de valor de verdad, sino que de hecho cambia, ya que el evento que la corrobora se instancia en algunos momentos, pero no en otros.</p>     <p>Por otra parte, las nociones modales de Diodoro descansan en lo que se conoce como el <i>Principio de plenitud</i>, de acuerdo con el cual, si un evento x es posible, ese evento tiene que tener lugar en alg&uacute;n momento en el presente o en el futuro. As&iacute;, por ejemplo, si decimos que en este momento es posible que Pedro vaya a Francia, tiene que ser el caso que en el presente o en alg&uacute;n momento del futuro Pedro ir&aacute; efectivamente a Francia. Pero, en contraste, si Pedro nunca va a Francia, se afirmar&aacute; que era imposible que Pedro fuera a Francia. De este modo, todo lo que es posible se actualizar&aacute; en alg&uacute;n momento. Basado, pues, en este principio, &eacute;l define lo posible como aquello que es verdadero o ser&aacute; verdadero y lo imposible como aquello que ni es ni ser&aacute; verdadero. Ahora, si una proposici&oacute;n es siempre verdadera (e.g. "el sol sale esta ma&ntilde;ana"), hay que decir que no es posible que no ocurra el hecho enunciado por ella, pues, si fuera posible que no ocurriera, no habr&iacute;a ocurrido en alguna ocasi&oacute;n, dado que toda posibilidad se actualiza. Ahora, lo que no es posible que no ocurra es necesario, por ello Diodoro define lo necesario como aquello que es siempre verdadero. Finalmente, lo que es no-necesario es aquello que en el presente o en el futuro ser&aacute; falso (e.g. "Juan est&aacute; caminando").</p>     <p>Diodoro logra, entonces, a trav&eacute;s de sus nociones modales, reflejar el hecho de que hay cosas que ocurren siempre de la misma manera, pero hay algunas que admiten los contrarios. En <i>De Interpretatione </i>9, Arist&oacute;teles recurr&iacute;a a una idea similar a la de Diodoro para manifestar la diferencia entre estos <i>tipos </i>de fen&oacute;menos. &Eacute;sta podr&iacute;a haber sido la fuente de inspiraci&oacute;n de las nociones modales de Diodoro. El Estagirita escribe:</p> <ol>Entonces es claro que no todas las cosas son ni llegan a ser por necesidad, sino que las unas resultan ser de cualquiera de las dos maneras y no es m&aacute;s cierta la afirmaci&oacute;n o la negaci&oacute;n, y las otras una es m&aacute;s y la mayor&iacute;a de las veces, no enteramente sino que es posible que llegue a ser tambi&eacute;n la otra y no ella. (Arist&oacute;teles <i>Int. </i>19a 18-22).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>Arist&oacute;teles recurre tambi&eacute;n al valor de verdad que pueden tomar las proposiciones a lo largo del tiempo para definir el valor modal de los sucesos a los que ellas se refieren. Si una proposici&oacute;n es siempre verdadera, el hecho que ella enuncia es necesario. Si es verdadera aproximadamente la misma cantidad de veces que es falsa, el hecho ocurre por suerte. Si es verdadera la mayor&iacute;a de las veces, pero en ocasiones es falsa, enuncia uno de esos hechos que ocurren por naturaleza (e.g. que un hombre genere a otro hombre).</p>     <p>Se tiene entonces que Diodoro intentaba a trav&eacute;s de sus nociones modales reflejar esta diferencia aristot&eacute;lica entre sucesos necesarios y contingentes. Atribuirle la idea de que todo sucede necesariamente parecer&iacute;a, entonces, desconocer los resultados que se obten&iacute;an a trav&eacute;s de sus nociones modales. Sin embargo, hay otra teor&iacute;a que &eacute;l defend&iacute;a, completamente compatible con la anterior, a partir de la cual pod&iacute;a concluir que, aunque un evento caiga dentro de la <i>categor&iacute;a </i>de lo contingente, su <i>ocurrencia </i>tiene lugar de modo necesario. Se encuentra rastros de esta teor&iacute;a en el <i>Sobre el Destino </i>de Cicer&oacute;n.</p> <ol>As&iacute; pues, Diodoro sostiene que (i) s&oacute;lo puede suceder aquello que es verdadero o ser&aacute; verdadero. Este asunto aborda esta cuesti&oacute;n: (ii) nada sucede que no haya sido necesario, (iii) todo lo que puede suceder o es ya o ser&aacute;, y (iv) no pueden cambiar m&aacute;s de verdaderas a falsas las cosas que han de ser que las que sucedieron. (Cicer&oacute;n <i>Fat. </i>17).    </ol>     <p>En este pasaje Cicer&oacute;n reporta las tesis defendidas por Diodoro. Las tesis i y iii de este pasaje son parte de la teor&iacute;a modal que ya se ha examinado y no hacen otra cosa que afirmar el <i>principio de plenitud</i>. Las tesis ii y iv son, por el contrario, algo que hasta aqu&iacute; no se hab&iacute;a encontrado como parte de la doctrina de Diodoro. A continuaci&oacute;n se examina la tesis iv, por ser ella la que fundamenta la segunda teor&iacute;a de Diodoro que se est&aacute; esbozando aqu&iacute;.</p>     <p>Diodoro sostiene que del mismo modo que las proposiciones sobre el pasado no pueden cambiar de verdaderas a falsas, aqu&eacute;llas sobre el futuro tampoco pueden hacerlo. Es evidente que las proposiciones que tiene en mente Diodoro al enunciar esta tesis no son del mismo tipo que aquellas a las que se refer&iacute;a al definir las cuatro nociones modales. En efecto, al definir sus nociones modales, Diodoro se val&iacute;a de la mutabilidad del valor de verdad de las proposiciones, afirmando que la misma proposici&oacute;n puede pasar de verdadera a falsa en dos momentos diferentes. Aqu&iacute;, por el contrario, &eacute;l tiene en mente proposiciones que no pueden cambiar de valor de verdad. Ahora bien, dado que anteriormente se mostraba que la mutabilidad del valor de verdad se deb&iacute;a a que la misma proposici&oacute;n puede hacer referencia a diferentes instanciaciones de un evento, es leg&iacute;timo suponer que la no mutabilidad de estas nuevas proposiciones se debe a que ellas se corroboran o se falsifican con un evento que s&oacute;lo puede tener una instanciaci&oacute;n. Dentro de este grupo de proposiciones se podr&iacute;a ubicar a aquellas que son temporalmente definidas (e.g. Juan caminar&aacute; el 20 de julio de 2009 a las 11:00 a.m. por la plaza de Bol&iacute;var), pues esta delimitaci&oacute;n elimina la posibilidad de que m&aacute;s de una instanciaci&oacute;n pueda determinar su valor de verdad. Tambi&eacute;n se puede ubicar proposiciones que, aunque temporalmente indefinidas, s&oacute;lo pueden referirse a un suceso del mundo (e.g. Jos&eacute; morir&aacute; de un ataque cardiaco). Esta proposici&oacute;n, en efecto, s&oacute;lo puede ser corroborada o falsificada en el momento de la muerte de Jos&eacute;.</p>     <p>La explicaci&oacute;n que Cicer&oacute;n da de la tesis iv permite ver que, en efecto, las proposiciones que se tienen en mente al defender la inmutabilidad del valor de verdad son aqu&eacute;llas que pueden ser corroboradas o falsificadas solamente por un evento que no tiene m&aacute;s de una instanciaci&oacute;n. Por otra parte, esta misma explicaci&oacute;n permite ver que la tesis iv es justamente una defensa de la necesidad l&oacute;gica. A continuaci&oacute;n el pasaje:</p> <ol>Pero en las cosas que han sucedido se hace visible la inmutabilidad. En ciertas cosas futuras, ya que no aparece, ni siquiera parece que est&eacute; en ellas. De modo que, en relaci&oacute;n con aqu&eacute;l que es agobiado por una enfermedad mortal, es cierto "&eacute;ste morir&aacute; de esta enfermedad". Pero esto mismo, si es dicho con verdad en relaci&oacute;n con aquel con respecto al cual la fuerza de la enfermedad no parece tanta, no obstante suceder&aacute;. As&iacute; sucede que ning&uacute;n cambio de lo verdadero a lo falso puede suceder ni siquiera en las cosas futuras. Pues "Escipi&oacute;n morir&aacute;" tiene una fuerza tal que, aunque se dice en relaci&oacute;n con el futuro, con todo no se puede convertir en falsa. En efecto, se dice sobre el hombre para el cual es necesario morir. &#91;T1&#93; Si se dijera as&iacute; "Escipi&oacute;n morir&aacute; en su cuarto por la noche, asfixiado por la violencia", se dir&iacute;a con verdad. En efecto, se dir&iacute;a que esto que ha de ser suceder&aacute;. Pero que esto hab&iacute;a de suceder debe entenderse a partir de esto porque sucedi&oacute;. Y no era m&aacute;s verdadero "Escipi&oacute;n morir&aacute;" que "morir&aacute; de aquel modo", &#91;T2&#93; ni m&aacute;s necesario para Escipi&oacute;n el morir que el morir de aquel modo, ni m&aacute;s inmutable de verdadero a falso "Escipi&oacute;n fue asesinado" que "Escipi&oacute;n ser&aacute; asesinado". (Cicer&oacute;n <i>Fat. </i>17-18).    </ol>     <p>La proposici&oacute;n que Cicer&oacute;n utiliza para ilustrar la tesis iv es justamente del tipo que se ha mencionado. En efecto, el valor de verdad de la proposici&oacute;n "Escipi&oacute;n morir&aacute; en su cuarto por la noche asfixiado por la violencia" s&oacute;lo se puede corroborar en un momento y con un evento: cuando Escipi&oacute;n muera. Esta particularidad de dichas proposiciones revela un aspecto importante de esta segunda teor&iacute;a: ya que el valor modal que adquiera una proposici&oacute;n determina el valor modal del evento al que se refiere dicha proposici&oacute;n y a que estas proposiciones se refieren a un &uacute;nico evento, el valor modal que se est&aacute; tratando de mostrar con esta teor&iacute;a es el de eventos espec&iacute;ficos en el mundo. La primera teor&iacute;a de Diodoro mostraba el valor modal de <i>clases </i>de fen&oacute;menos; e.g. es necesario que el sol salga todos los d&iacute;as, no es necesario que Juan camine en todo momento, etc. La teor&iacute;a que ahora se presenta, en contraste, estar&iacute;a tratando de evaluar no si una clase de sucesos es necesaria o admite los opuestos, sino si una instanciaci&oacute;n particular es o no necesaria. La conclusi&oacute;n de esta teor&iacute;a es que todas las instanciaciones particulares son necesarias.</p>     <p>En el &uacute;ltimo pasaje que fue citado, Cicer&oacute;n indicaba que la inmutabilidad de las proposiciones sobre el pasado se debe a que los eventos a los que ellas se refieren no se pueden modificar. Lo mismo sucede, afirma, respecto de algunos eventos futuros: en este momento hay causas tan decisivas de ellos que no se puede evitar que sucedan. Por ejemplo, si un agente tiene una enfermedad terminal, es evidente que, <i>ceteris paribus, </i>morir&aacute; por ella. Sin embargo, hay eventos futuros que se considera que se pueden modificar realizando ciertas acciones, como cuando un agente tiene una enfermedad no tan fuerte que puede ser curada con medicinas. &iquest;Qu&eacute; razonamiento, entonces, podr&iacute;a haber llevado a Diodoro a concluir que ellos son inmodificables o, en otras palabras, necesarios? El pasaje de Cicer&oacute;n deja ver que el razonamiento que est&aacute; a la base de esta teor&iacute;a est&aacute; basado tambi&eacute;n en las tesis T1 y T2. Cicer&oacute;n afirma que la tesis "Escipi&oacute;n morir&aacute; en su cuarto por la noche, oprimido por la fuerza", era verdadera en el pasado. Esto se puede probar, dice &eacute;l, justamente por el hecho de que esto sucedi&oacute;. As&iacute;, se tiene que la ocurrencia de un evento en el futuro implica que la proposici&oacute;n que se refiere a ese evento era verdadera (T1). Ahora, si se defiende con Diodoro la inmutabilidad del valor de verdad de las proposiciones que se refieren a eventos particulares en el futuro, se tiene que concluir que la proposici&oacute;n en cuesti&oacute;n ha sido siempre verdadera. Si se lee esta conclusi&oacute;n a la luz de las nociones modales de Diodoro, se tiene que concluir que dado que las proposiciones que se refieren a sucesos espec&iacute;ficos en el mundo son ahora verdaderas y nunca ser&aacute;n falsas, todos los eventos espec&iacute;ficos del mundo tienen car&aacute;cter necesario (T2). As&iacute;, se unen en este punto las nociones modales de Diodoro aplicadas a premisas referentes a un evento espec&iacute;fico y la afirmaci&oacute;n de que dichas premisas no pueden cambiar de valor de verdad para concluir que todos los eventos del mundo son necesarios<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, con miras a proteger el valor de la deliberaci&oacute;n se requiere mostrar no que cierto <i>tipo </i>de evento es contingente, sino que el evento <i>particular </i>sobre el que se delibera es contingente. En consecuencia, dado que Diodoro considera que los eventos particulares son l&oacute;gicamente necesarios, se tendr&iacute;a que sostener que su postura cae irremediablemente en un fatalismo que anula todo el sentido de la deliberaci&oacute;n.</p>     <p>Para cerrar este art&iacute;culo, se resumir&aacute;n las conclusiones a las que se ha llegado. Por un lado, se mostr&oacute; que Arist&oacute;teles rechaz&oacute; la necesidad l&oacute;gica negando que las proposiciones sobre el futuro tuvieran ya un valor de verdad, aunque aceptara que la verdad de una proposici&oacute;n implica su necesidad. Negar esta necesidad era importante, dice &eacute;l, pues la deliberaci&oacute;n se da en el campo de eventos que son de <i>tipo contingente</i>, ya que en ellos los eventos <i>particulares </i>admiten tanto el ser como el no ser. En contraste con esto, Diodoro defiende la necesidad l&oacute;gica de todos los eventos <i>particulares </i>del mundo. Esto lo logra sosteniendo, por un lado, que las proposiciones que se refieren a ellos son verdaderas y, por el otro, que su valor de verdad es inmutable. No obstante, aplicando sus nociones modales a proposiciones que se refieren a eventos que se instancian en m&uacute;ltiples ocasiones, logra conservar aquello que Arist&oacute;teles consideraba que no pod&iacute;a mantener quien defendiera la necesidad l&oacute;gica: la diferencia entre <i>tipos </i>de eventos necesarios y <i>tipos </i>de eventos contingentes. Conservar la necesidad de los tipos de eventos no es, sin embargo, suficiente para preservar el sentido de la deliberaci&oacute;n, pues &eacute;sta requiere que los eventos <i>espec&iacute;ficos </i>sobre los que se delibera pueden suceder o no. Diodoro, entonces, ha de sacrificar el sentido de la deliberaci&oacute;n, tal como se lo se&ntilde;alaban los fil&oacute;sofos helen&iacute;sticos. Arist&oacute;teles, por su parte, ha de mostrar por qu&eacute; dentro de los tipos de eventos contingentes (e.g. que Juan camine en unas ocasiones y en otras no lo haga) se dan eventos particulares para los que es posible tanto el ser como el no ser (e.g. que en este momento sea posible para Juan tanto caminar como no caminar). Este tipo de indeterminismo debe mostrarse coherente con su teor&iacute;a de la acci&oacute;n y la responsabilidad moral.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Todas las traducciones que se encuentran en el art&iacute;culo son propias a partir de los textos que se citan en la bibliograf&iacute;a.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Esta misma idea se refuerza con la l&iacute;nea 18b21-22 en la que Arist&oacute;teles dice "si es cierto decir que es blanco y negro, es necesario que ambos se den, y si que se den ma&ntilde;ana, se dar&aacute;n ma&ntilde;ana". Aqu&iacute; en efecto se menciona que la necesidad de la ocurrencia de un evento no se refiere meramente a que &eacute;ste ocurrir&aacute; en un momento cualquiera del futuro, sino que se dar&aacute; en un momento espec&iacute;fico del mismo.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>T2' No pretende demostrar que de la verdad de una proposici&oacute;n se sigue la necesidad de esa proposici&oacute;n, sino que quiere mostrar que el hecho enunciado por dicha proposici&oacute;n tiene car&aacute;cter necesario. Uso la cursiva en &laquo;p&rarr;Lp&raquo;, para denotar esto.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Esta doble posibilidad de lectura y los defensores de cada una de ella son mencionados en Gaskin 38.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Estas proposiciones eran llamadas "proposiciones cambiantes" (<font face="Palatino Linotype">&mu;&epsilon;&tau;&alpha;&pi;&#943;&pi;&tau;&omicron;&nu;&tau;&alpha;</font>). Cf. Di&oacute;genes Laercio 7.76.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>En contraste, Bobzien se&ntilde;ala que Diodoro no puede demostrar que todo sucede de modo necesario. (cf. Bobzien 1993: 74-75).    <br>  <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Arist&oacute;teles. (1962): <i>Aristotelis ethica nicomachea. Oxford, </i>oup.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-4688201200020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Arist&oacute;teles. (1966): <i>Aristotelis categoriae et liber de interpretatione</i>. Oxford: Clarendon Priess.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-4688201200020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Arist&oacute;teles. (1983): <i>On interpretation</i>. Londres: Loeb Classical Library.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-4688201200020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bobzien, S. (1993): "Chrysippus' modal logic and its relation to Philo and Diodorus". <i>Dialektiker und Stoiker. </i>Stuttgart: Franz Steiner.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-4688201200020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><P>Boecio. (1880): <i>In librum Aristotelis de interpretatione</i>. Leipzig.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-4688201200020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Cicer&oacute;n. (1991): <i>On Fate &amp; Boethius the consolation of philosophy. </i>Londres: Aris &amp; Phillips ltd.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-4688201200020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>_____. (2005): <i>Del Hado</i>. M&eacute;xico: Bibliotheca scriptorum graecorum et romanorum mexicana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-4688201200020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gaskin, R. (1995): <i>The sea battle and the master argument: Aristotle and Diodorus chronus on the Metaphysics of the future</i>. Berlin/New York: Gruyter.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-4688201200020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hankinson, R. J. (1999): "Determinism and Indeterminism". <i>The Cambridge History of Hellenistic Philosophy. </i>Cambridge, CUP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-4688201200020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Laercio, D. (1925) <i>Lifes of eminent philosophers</i>. Londres, Loeb Classical Library.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-4688201200020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Sedley, D. (1977): "Diodorus Chronus and Hellenistic Philosophy". <i>Proceedings of the Cambridge Philological Society. 203 </i>(23), 74-120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-4688201200020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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