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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CONTENIDOS NO-CONCEPTUALES EN LA FILOSOFÃA DE KANT]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this paper is to compare two ways of understanding the difference between intuitions and concepts in order to inquire whether it make sense to talk of nonconceptual content in Kant's philosophy. These two ways of understanding this difference is the one Efraín Lazos supports in his 2014 book (pp. 19-60) and mine in several publications (2000, 2008, 2011, 2012). According to Lazos, kantian intuitions have nonconceptual content. According to me, kantian intuitions represent something or have content only when they are synthesized by means of concepts and in that sense their content is always conceptual]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana, Geneva, sans-serif">      <p align="center"><font size="4"><b>CONTENIDOS NO-CONCEPTUALES  EN LA FILOSOF&Iacute;A DE KANT</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Nonconceptual Contents in Kant&acute;s Philosophy</b></font></p>      <p><i>Pedro Stepanenko Guti&eacute;rrez</i>    <br> Investigador titular del Instituto de  Investigaciones Filos&oacute;ficas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico.  Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores desde 1992. Licenciado, Maestro y  Doctor en Filosof&iacute;a por la UNAM. Sus &aacute;reas de especializaci&oacute;n son la epistemolog&iacute;a,  la filosof&iacute;a de la mente y la filosof&iacute;a de Kant.    <br>  Direcci&oacute;n Postal: Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas, UNAM Circuito  Mario de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria Coyoac&aacute;n 04510, Ciudad de M&eacute;xico    <br>  Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:pedrostepanenko@gmail.com">pedrostepanenko@gmail.com</a></p>      <p><b>Recibido:</b> febrero 24 de 2016    <br> <b>Aprobado:</b> mayo 10 de 2016</b>  <hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El objetivo de este art&iacute;culo es contrastar dos maneras de entender la  diferencia y la colaboraci&oacute;n de intuiciones y conceptos para responder a  la pregunta de si tienen lugar los contenidos no-conceptuales de estados  mentales en la filosof&iacute;a te&oacute;rica de Kant. Estas dos maneras de entender  la relaci&oacute;n entre intuiciones y conceptos en Kant son la que Efra&iacute;n Lazos  sostiene en el primer cap&iacute;tulo de su libro Disonancias de la Cr&iacute;tica (2014,  pp. 19-60) y la que yo he defendido en distintas publicaciones (2000,  2008, 2011, 2012). De acuerdo con Lazos, las intuiciones para Kant tienen  contenido no-conceptual. De acuerdo conmigo, las intuiciones para Kant  solo pueden representar algo, es decir, tener contenido, si est&aacute;n articuladas  conceptualmente y, en este sentido, su contenido es siempre conceptual<i>.</i></p>      <p><b>Palabras clave:</b> intuiciones; conceptos; contenido mental; filosof&iacute;a te&oacute;rica  kantiana; s&iacute;ntesis conceptual<i>.</i></p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p>The aim of this paper is to compare two ways of understanding the difference  between intuitions and concepts in order to inquire whether it make sense  to talk of nonconceptual content in Kant's philosophy. These two ways of  understanding this difference is the one Efra&iacute;n Lazos supports in his 2014  book (pp. 19-60) and mine in several publications (2000, 2008, 2011,  2012). According to Lazos, kantian intuitions have nonconceptual content.  According to me, kantian intuitions represent something or have content  only when they are synthesized by means of concepts and in that sense their  content is always conceptual<i>.</i></p>      <p><b>Keywords:</b> intuitions; concepts; mental content; Kant's theoretical  philosophy; conceptual synthesis<i>.</i></p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Intuiciones y conceptos kantianos de acuerdo con Lazos</b></font></p>      <p>En el primer cap&iacute;tulo de su libro <i>Disonancias de la</i> Cr&iacute;tica, titulado  "Intuiciones y conceptos", Efra&iacute;n Lazos se propone reflexionar sobre la  famosa consigna de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i> conforme a la cual "los  pensamientos sin contenido son vac&iacute;os y las intuiciones sin conceptos  son ciegas" (A51/ B74). En la primera mitad se ocupa de las intuiciones  sin conceptos y en la segunda, de los pensamientos sin contenido o sin  intuiciones. Me concentrar&eacute; en la primera de estas dos partes.</p>      <p>Lo que Lazos defiende en esta secci&oacute;n es la tesis de Robert Hanna,  conforme a la cual las <i>intuiciones para Kant tienen contenido cognitivo  no conceptual</i> (Hanna, 2005, p. 248).<sup><a name="text1" href="#foot1">1</a></sup> Como Thomas Land (2015, p. 28)  lo ha documentado, quienes han apoyado esta posici&oacute;n recientemente y  en el medio filos&oacute;fico anglosaj&oacute;n, sostienen tambi&eacute;n que <i>el contenido de  las intuiciones es distinto del contenido de los conceptos</i>. Estas dos tesis  parecen equivalentes. Sin embargo, en la primera de ellas el t&eacute;rmino "no  conceptual" puede interpretarse como un adverbio, de suerte que esta tesis  estar&iacute;a enfatizando que las intuiciones representan de una manera distinta a la  forma en que lo hacen los conceptos, sin excluir por ello que las intuiciones  y los conceptos puedan tener el mismo contenido. Bajo esta interpretaci&oacute;n,  las intuiciones pueden representar algo sin el auxilio de los conceptos, pero  su contenido (lo representado) puede ser el mismo que el de los conceptos.  Por ejemplo, puedo ver, es decir, tener la percepci&oacute;n visual de una iguana  sin hacer uso de conceptos, sin pensar que es una iguana, un reptil o incluso  un animal. El contenido de esa percepci&oacute;n ser&iacute;a esa iguana, la cual podr&iacute;a  tambi&eacute;n ser el contenido de un juicio o de un pensamiento (conformado,  por supuesto, por conceptos) que afirmara, por ejemplo, que esa iguana  es campechana. La segunda de las tesis arriba mencionadas, en cambio,  excluye bajo cualquier interpretaci&oacute;n la posibilidad de que las intuiciones  y los conceptos tengan el mismo contenido.<sup><a name="text2" href="#foot2">2</a></sup></p>      <p>Lazos suscribe ambas tesis, por lo cual tendr&iacute;a que describir de otra  manera el ejemplo de la iguana. &Eacute;l distingue entre el objeto de una percepci&oacute;n  o de un juicio y su contenido. "Si Kant tiene raz&oacute;n en su propuesta de que  los materiales del conocimiento, intuiciones y conceptos, son de naturaleza  distinta, entonces dos cogniciones podr&iacute;an compartir un objeto, pero no  por ello comparten un contenido" (Lazos, 2014, p. 30). Ante el ejemplo  de la iguana, dir&iacute;a entonces, que la percepci&oacute;n y el juicio se refieren a la  misma cosa, pero tienen distinto contenido. En realidad Lazos no define  lo que entiende por contenido, pero la cita anterior muestra con claridad  que el hecho de que intuiciones y conceptos tengan distinta naturaleza  conlleva, para &eacute;l, no s&oacute;lo una diferencia en la manera de representar,  sino tambi&eacute;n en el contenido. Esto, sin embargo, no tiene por qu&eacute; ser as&iacute;.  Bastar&iacute;a con la diferencia en la manera de representar para respetar la  diferencia de naturaleza. Lo cierto es que Lazos entiende el contenido de  una representaci&oacute;n como algo distinto de lo representado, con lo cual corre  el riesgo de confundirlo con la manera de representar. Es cierto que entre  los fil&oacute;sofos existen diversas formas de entender el contenido de un estado  mental y que el uso de ese t&eacute;rmino es con frecuencia confuso. Sin embargo,  en el debate contempor&aacute;neo sobre contenido conceptual o no conceptual de  la percepci&oacute;n o la experiencia, ese t&eacute;rmino se usa con m&aacute;s frecuencia -como  lo se&ntilde;ala Susana Siegel (2010)- en el sentido de aquello de lo cual trata  (sobre lo cual versa) el estado mental y no en el sentido de aquello que est&aacute;  en el estado mental.<sup><a name="text3" href="#foot3">3</a></sup> Creo que este sentido corresponde en la concepci&oacute;n  kantiana de las representaciones al sentido de lo representado y en la filosof&iacute;a  fenomenol&oacute;gica al del objeto intencional. Por esta raz&oacute;n, sostengo que Lazos  es confuso en el uso del t&eacute;rmino "contenido", sobre todo cuando afirma que  una intuici&oacute;n y un concepto pueden tener el mismo objeto, pero no el mismo  contenido. Esta -me parece- es una imprecisi&oacute;n con la cual hay que contar  para seguir exponiendo su posici&oacute;n.</p>      <p>La manera en que Lazos apoya las tesis antes mencionadas es apelando a  una <i>distinci&oacute;n entre contenido cognitivo y contenido emp&iacute;rico</i> (Lazos, 2004,  p. 20) que obtiene de un pasaje clasificatorio de las representaciones. Este  pasaje se encuentra al inicio de la Dial&eacute;ctica Trascendental de la <i>Cr&iacute;tica de  la raz&oacute;n pura</i> y lo que intenta es justificar el significado que Kant le otorga al  t&eacute;rmino "idea", es decir, un concepto que no tiene, ni puede tener, referente  emp&iacute;rico (A320/B377). Kant divide ah&iacute; las representaciones conscientes  (a las que denomina "<i>Perceptionen</i>") en sensaciones (cuando se refieren  a un estado del sujeto que las posee) y cogniciones (<i>Erkenntnissen</i>) que  caracteriza como representaciones objetivas. Estas &uacute;ltimas, a su vez, pueden  ser intuiciones, cuando son singulares, o conceptos, cuando son generales y  se refieren a una propiedad que puede ser com&uacute;n a varios objetos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para explicar la diferencia crucial entre estos dos tipos de cogniciones  (entre estos dos tipos de representaciones objetivas conscientes) Lazos  recurre a la <i>J&auml;sche Logik</i> y a la <i>Antropolog&iacute;a en sentido pragm&aacute;tico</i>.  En un primer momento parece poner el &eacute;nfasis en las distintas maneras  de representar objetos del mundo: las intuiciones representan "s&oacute;lo  particulares"; los conceptos en cambio representan los particulares pero  como miembros de una clase (Lazos, 2014, p. 27). Uno puede representar  un objeto -dir&iacute;a- fij&aacute;ndose exclusivamente en el lugar y el tiempo que  ocupa. En este caso, la cognici&oacute;n es s&oacute;lo una intuici&oacute;n. Pero tambi&eacute;n puede  representar ese objeto como miembro de un grupo de objetos que comparten  una o varias propiedades, en cuyo caso la cognici&oacute;n ser&iacute;a conceptual. Hasta  aqu&iacute; la diferencia es solamente una diferencia en la manera de representar,  pero Lazos no se conforma con esta diferencia claramente expuesta, sino  que la interpreta, como lo he presentado m&aacute;s arriba, como una diferencia de  contenido. Tendr&iacute;a que decir, entonces, algo as&iacute; como lo siguiente: mediante  las intuiciones (sin el auxilio de conceptos) representamos particulares  indeterminados (para nosotros) como ubicados en determinados sitios y  momentos; mientras que a trav&eacute;s de puros conceptos s&oacute;lo representamos  propiedades que pueden ser compartidas por objetos particulares que, sin el  auxilio de las intuiciones, no podemos ubicar. Aqu&iacute; tenemos dos contenidos  distintos, ambos cognitivos, en el sentido extra&iacute;do del pasaje clasificatorio.<sup><a name="text4" href="#foot4">4</a></sup></p>      <p>Otra cosa es -para Lazos- el contenido emp&iacute;rico o epist&eacute;mico de la  experiencia y de los juicios. Este contenido se genera por la cooperaci&oacute;n  de las intuiciones y los conceptos, es decir, por la combinaci&oacute;n de los dos  tipos de contenido cognitivo. Para &eacute;l, los juicios son "representaciones  complejas unificadas, compuestas por conceptos, intuiciones y una forma  l&oacute;gico-trascendental" (Lazos, 2014, p. 31).<sup><a name="text5" href="#foot5">5</a></sup> La experiencia, "una totalidad  articulada de juicios, actuales y posibles, acerca de c&oacute;mo son las cosas"  (Lazos, 2014, p. 32). Est&aacute; claro que el sentido del t&eacute;rmino "experiencia" que  caracteriza de esta manera no es el que se usa en el debate contempor&aacute;neo,  sino el sentido estrictamente kantiano que incluso se confunde a veces  con el conocimiento emp&iacute;rico.<sup><a name="text6" href="#foot6">6</a></sup> Sobre esto, aqu&iacute; no vale la pena ahondar.  Lo importante es que para Lazos el conocimiento emp&iacute;rico se da cuando  los contenidos cognitivos de las intuiciones y de los conceptos colaboran  en la constituci&oacute;n de un sistema (en sentido amplio) de juicios. Con esta  concepci&oacute;n de los distintos contenidos que intervienen en la experiencia,  Lazos pretende hacer justicia a la consigna que formula de la siguiente  manera: "intuiciones y conceptos son psicol&oacute;gicamente independientes  y epist&eacute;micamente complementarios" (Lazos, 2014, p. 19). Intuiciones y  conceptos tienen contenidos cognitivos distintos porque son independientes  psicol&oacute;gicamente, pero se complementan para generar conocimiento de los  objetos en el mundo.</p>      <p>El universo de las cogniciones es, pues, m&aacute;s amplio que el del  conocimiento emp&iacute;rico, el cual puede representarse como la intersecci&oacute;n de  dos conjuntos que representan dos tipos de cogniciones, el de las intuiciones  y el de los conceptos. Con esta diferencia entre cognici&oacute;n y conocimiento  emp&iacute;rico y con su correspondiente diferencia entre contenidos, Lazos  confronta la interpretaci&oacute;n conceptualista de la <i>Elementarlehre</i>, la Doctrina  de los elementos, la parte m&aacute;s larga e importante de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n  pura</i>.<sup><a name="text7" href="#foot7">7</a></sup> Pero Lazos caracteriza de diversas maneras el conceptualismo. En  primer lugar, lo entiende como la posici&oacute;n de John McDowell conforme a  la cual la experiencia perceptual ya debe estar estructurada conceptualmente  para mantener una relaci&oacute;n de justificaci&oacute;n con los juicios (Lazos, 2014, p.  21 y p. 33). En segundo lugar, lo entiende como la posici&oacute;n que sostiene  que "para los sujetos humanos de conocimiento, no hay algo as&iacute; como un  contenido no conceptual que desempe&ntilde;e un papel relevante en la experiencia  del mundo" (Lazos, 2014, p. 21). En tercer lugar, lo concibe como una  posici&oacute;n que suscribe lo siguiente: "los particulares s&oacute;lo pueden presentarse a  la intuici&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de conceptos" (Lazos, 2014, p. 21). Finalmente  lo caracteriza como una concepci&oacute;n que sostiene que "las capacidades  cognitivas humanas est&aacute;n plenamente determinadas por la capacidad de  usar conceptos" (Lazos, 2014, p. 21) .</p>      <p>El meollo del ataque de Lazos consiste en se&ntilde;alar que <i>el conceptualista  -no respeta la diferencia entre cogniciones y conocimiento</i> y que, por lo tanto,  <i>no respeta la independencia psicol&oacute;gica entre intuiciones y conceptos</i> en la  que tanto insiste Kant. Las cogniciones abarcan m&aacute;s estados mentales que  los que constituyen el conocimiento y entre ellas se encuentran intuiciones  que operan con independencia de los conceptos.</p>      <p>C&oacute;mo colaboran las intuiciones con los conceptos para generar  conocimiento, es algo que Lazos no aborda en este cap&iacute;tulo, y por ello  resulta dif&iacute;cil evaluar aqu&iacute; a qu&eacute; versi&oacute;n del conceptualismo realmente  ataca. Sin lugar a dudas, ataca la &uacute;ltima de sus formulaciones, ya que  la plena determinaci&oacute;n de las capacidades cognitivas por los conceptos  implicar&iacute;a la negaci&oacute;n de todas las intuiciones que no forman parte del  campo del conocimiento. Sin embargo, me parece que su distinci&oacute;n no ataca  la segunda de sus formulaciones, ya que &eacute;l mismo identifica la experiencia  con el conocimiento emp&iacute;rico en el cual, por supuesto, operan los juicios.  Y esta misma observaci&oacute;n podr&iacute;a servir para resistir el ataque en contra del  conceptualismo de McDowell (1994, p. 48) ya que &eacute;ste podr&iacute;a se&ntilde;alar que  s&oacute;lo las intuiciones estructuradas conceptualmente son relevantes para la  justificaci&oacute;n de los juicios.</p>      <p>La tercera formulaci&oacute;n del conceptualismo es la que me parece m&aacute;s  cercana a las preocupaciones de la filosof&iacute;a te&oacute;rica de Kant.<sup><a name="text8" href="#foot8">8</a></sup> De acuerdo  con ella, se trata de una posici&oacute;n que condiciona la presentaci&oacute;n de los  objetos de las intuiciones, es decir, de los particulares, al uso de conceptos.  La objeci&oacute;n de Lazos ataca esta posici&oacute;n porque, de acuerdo con su  interpretaci&oacute;n, las intuiciones tienen contenido cognitivo independiente de  los conceptos, aunque no tengan contenido emp&iacute;rico m&aacute;s que en colaboraci&oacute;n  con los conceptos. Si las intuiciones que no forman parte del conocimiento  emp&iacute;rico tienen su propio contenido, entonces deben poder presentarnos  particulares (objetos) sin el auxilio de conceptos. Pues bien, es en contra de  esta posibilidad a la cual se dirige principalmente la concepci&oacute;n alternativa  a la de Lazos que presentar&eacute; en seguida.</p>      <p><font size="3"><b>Intuiciones y conceptos kantianos de acuerdo con Stepanenko</b></font></p>      <p>Mi lectura de la diferencia y de la relaci&oacute;n de intuiciones y conceptos  est&aacute; centrada en la Deducci&oacute;n trascendental de los conceptos puros del  entendimiento, esa secci&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n</i> pura que para muchos  int&eacute;rpretes, desde los contempor&aacute;neos de Kant hasta nuestros d&iacute;as, debe  constituir el n&uacute;cleo de esta obra. En esta obra es dif&iacute;cil distinguir n&iacute;tidamente  los problemas que hoy caer&iacute;an en tres diferentes &aacute;reas: la epistemolog&iacute;a,  la filosof&iacute;a de la mente y la metaf&iacute;sica. Dicho de manera esquem&aacute;tica,  Kant parte de un problema epistemol&oacute;gico (&iquest;c&oacute;mo son posibles los juicios  sint&eacute;ticos <i>a priori</i>?) y recurre a una concepci&oacute;n de la mente para dar  respuesta a este problema. El desarrollo de esta concepci&oacute;n, a su vez, pone  de manifiesto presupuestos metaf&iacute;sicos que gu&iacute;an la experiencia consciente.  La diferencia entre intuiciones y conceptos es una de las piezas claves de  esa concepci&oacute;n de la mente, pero nunca hay que perder de vista que esta  diferencia tiene que dar cuenta de la mec&aacute;nica de la mente que hace posible  una experiencia consciente guiada por principios metaf&iacute;sicos. No es que Kant  tuviera un inter&eacute;s especial en la descripci&oacute;n de los distintos tipos de estados  mentales, sino que su diferencia permit&iacute;a explicar lo que &eacute;l consideraba que  eran rasgos esenciales del conocimiento y de la experiencia consciente.</p>      <p>Como es bien sabido, el objetivo expl&iacute;cito de la Deducci&oacute;n trascendental  es garantizar la objetividad de los conceptos m&aacute;s b&aacute;sicos que aplicamos  en la experiencia, pero que, debido a su car&aacute;cter estrictamente universal,  no pueden provenir de ella misma, es decir, el objetivo es garantizar la  objetividad de las categor&iacute;as. La idea clave para alcanzar ese objetivo  es mostrar que sin estos conceptos no podemos <i>pensar</i> en objetos de la  experiencia, es decir, que sin conceptos tan b&aacute;sicos como el de algo que  persiste a trav&eacute;s del cambio o el de la relaci&oacute;n de causalidad entre distintos  fen&oacute;menos no es posible pensar en objetos de la experiencia. Sin ellos no  son posibles, por lo tanto, los juicios sobre objetos de la experiencia. Pero  Kant no se queda aqu&iacute;, no le basta con mostrar esto, sino que va m&aacute;s all&aacute; y  pretende mostrar que sin estos conceptos no es posible que nuestros estados  mentales (las representaciones, en los t&eacute;rminos de Kant) se refieran a algo  distinto de ellos mismos. Esto lo lleva a subordinar nuestra capacidad  receptiva, la sensibilidad, la facultad de las intuiciones al uso de conceptos,  cuya funci&oacute;n b&aacute;sica es sintetizar el material sensible. Esto queda claro tanto  en la primera como en la segunda edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>.  Es ampliamente conocida la afirmaci&oacute;n de la Deducci&oacute;n conforme a la cual  "la receptividad s&oacute;lo puede hacer posibles las cogniciones (en la traducci&oacute;n  de Lazos de <i>Erkentinisse</i>) si va ligada a la espontaneidad" (A 97). Kant se  refiere al entendimiento como espontaneidad porque de &eacute;l depende toda la  actividad, todo el trabajo de s&iacute;ntesis de las representaciones que nos son dadas  mediante la sensibilidad. Est&aacute; claro, pues, que esa afirmaci&oacute;n condiciona  la capacidad de las intuiciones de referirse a objetos al uso de conceptos.  En la segunda edici&oacute;n, Kant tambi&eacute;n es claro al respecto cuando sostiene  que "toda s&iacute;ntesis, que hace posible la percepci&oacute;n misma, se halla sujeta a  las categor&iacute;as" (B 161).</p>      <p>De acuerdo con mi lectura, anclada en la Deducci&oacute;n trascendental, la  funci&oacute;n de los conceptos es un elemento tan b&aacute;sico de la mec&aacute;nica mental que  no es posible hablar de representaciones en sentido estricto, es decir, no es  posible hablar del contenido de un estado mental si no interviene el principal  concepto de la arquitectura kantiana de los estados mentales conscientes: el  concepto de un objeto, del objeto representado (Stepanenko, 2008, pp. 69- 79). Como es bien sabido, Kant insiste, no s&oacute;lo en esta secci&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica  de la raz&oacute;n pura</i> sino en muchas otras, que el entendimiento, la facultad  de los conceptos, es la facultad que sintetiza intuiciones. Si quisi&eacute;ramos  evitar la terminolog&iacute;a de las facultades, podr&iacute;amos expresar esta idea con el  siguiente eslogan: "<i>no hay representaci&oacute;n sin s&iacute;ntesis</i>". El hecho de que un  estado mental represente algo o tenga un contenido presupone, entonces, que  ese estado mental puede relacionarse con otros y no precisamente mediante  la mera asociaci&oacute;n subjetiva, que puede estar motivada por los aspectos  fenom&eacute;nicos del estado mental, sino de manera objetiva a trav&eacute;s de la  relaci&oacute;n entre los contenidos de los distintos estados mentales (Stepanenko,  2008, pp. 81-92). El reconocimiento o el establecimiento de estas relaciones  requiere conceptos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Creo que una de las razones por las cuales muchos lectores de Kant  no ven esto con tanta claridad se debe a las diversas caracterizaciones que  Kant maneja de lo que es un concepto: est&aacute; la s&iacute;ntesis de las intuiciones o,  m&aacute;s precisamente, la unidad conforme a la cual se lleva a cabo la s&iacute;ntesis de  intuiciones; est&aacute; la representaci&oacute;n general que, como Lazos perspicazmente  describe, permite representar objetos como pertenecientes a una clase; est&aacute;  tambi&eacute;n la caracterizaci&oacute;n de los conceptos como elementos de los juicios.  Privilegiar alguna de estas caracterizaciones y olvidarse de las otras puede  conducir a concepciones incompatibles con la filosof&iacute;a de la mente kantiana.  Lazos se concentra s&oacute;lo en la segunda de ellas, en los conceptos como  representaciones generales que permiten pensar en objetos como miembros  de una clase. Y esto no permite dar cuenta de la s&iacute;ntesis que destaca Kant  en la Deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as. Esta s&iacute;ntesis consiste ni  m&aacute;s ni menos que en <i>relacionar diversas intuiciones emp&iacute;ricas al referirlas  a un mismo objeto</i>. La unidad que hace posible esto es el <i>concepto de un  objeto</i>. Gracias a ello dos percepciones o dos experiencias (en t&eacute;rminos  contempor&aacute;neos) pueden referir a un mismo objeto, por lo tanto, hacen  posible el reconocimiento de un singular. Por fregeano que esto parezca,  estoy convencido de que esta es la manera correcta de entender la idea central  de la Deducci&oacute;n trascendental que destaca en la primera edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica  de la raz&oacute;n pura</i>. Al introducir la s&iacute;ntesis del reconocimiento en el concepto,  en el famoso fragmento de las tres s&iacute;ntesis, lo que Kant sostiene es que no  es posible conformar una secuencia de representaciones en el tiempo si no  podemos reconocer que lo recordado es lo mismo que lo percibido en un  momento anterior. Con esta sencilla observaci&oacute;n, Kant est&aacute; condicionando la  conciencia de una serie de intuiciones emp&iacute;ricas (la experiencia en el sentido  m&aacute;s b&aacute;sico) a la s&iacute;ntesis de esas intuiciones mediante el uso del concepto  de un objeto, en el sentido m&aacute;s amplio, como aquello que es representado  (Stepanenko, 2008, pp. 166-167).</p>      <p>Si esta lectura de la Deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as es  correcta, entonces Kant suscribe plenamente la tesis que para Lazos expresa  la interpretaci&oacute;n conceptualista de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n</i> pura en la tercera  formulaci&oacute;n que ofrece: "los particulares s&oacute;lo pueden presentarse a la  intuici&oacute;n por la aplicaci&oacute;n de conceptos" (Lazos, 2014, p. 21). Para dirimir  la discusi&oacute;n entre la interpretaci&oacute;n conceptualista y la no-conceptualista  de la filosof&iacute;a de Kant habr&iacute;a, entonces, que sopesar la importancia de las  distintas secciones en las que se apoya cada interpretaci&oacute;n. A esto me abocar&eacute;  en la siguiente secci&oacute;n de este trabajo. Antes de ello, debo destacar que mi  comprensi&oacute;n de la diferencia entre intuiciones y conceptos, en contraste  con la lectura de Lazos, no implica una diferencia de sus contenidos, de  aquello que representan, sino s&oacute;lo de su propia naturaleza. Las intuiciones  no son particulares por representar solo particulares, sino porque ellas  mismas son estados mentales que ocurren en un determinado momento.<sup><a name="text9" href="#foot9">9</a></sup>  Los conceptos en cambio son funciones de s&iacute;ntesis, unidades conforme  a las cuales se llevan a cabo esas s&iacute;ntesis o conjuntos de particulares, de  las cuales no tiene sentido preguntar en qu&eacute; momento ocurren, pues son  representaciones generales. Precisamente porque la diferencia de naturaleza  no implica, bajo mi lectura, una diferencia de contenido, es posible decir que  <i>las intuiciones sin conceptos son ciegas porque no tienen contenido</i>, porque  no representan ning&uacute;n objeto. La expresi&oacute;n "conceptos sin intuiciones", en  cambio, es ambigua porque puede significar conceptos para los cuales a&uacute;n  no contamos con intuiciones o experiencias correspondientes, pero que  podr&iacute;an tenerlas, o bien puede significar conceptos para los cuales no hay  experiencias posibles. Este &uacute;ltimo sentido es el que Kant debe estar usando  cuando afirma que "los pensamientos sin contenido &#91;sin intuiciones&#93; son  vac&iacute;os" (A 51), ya que no les corresponde ninguna <i>experiencia posible</i>. Y  enfatizo que esta es la manera de entender la vacuidad de los conceptos en  el contexto de la Anal&iacute;tica trascendental, porque en otro contexto, como el  de la Dial&eacute;ctica, de donde proviene el fragmento clasificatorio en el que se  apoya Lazos para su lectura, en este otro contexto, los conceptos a los que  no les corresponde experiencia posible alguna, no son vac&iacute;os; son ni m&aacute;s  ni menos que las ideas de la raz&oacute;n.</p>      <p>En resumen: me parece que la diferencia entre intuiciones y conceptos  no se debe a que tengan distintos contenidos que al juntarse generen el  contenido de la experiencia, sino que juntos generan el contenido, juntos  le dan significado a nuestras experiencias. Por separado ninguno de los dos  tiene contenido. Y para el conocimiento es crucial que tengan el mismo  contenido porque s&oacute;lo de esa manera puede entenderse que un conjunto  de intuiciones haga verdadero o justifique un juicio que no es m&aacute;s que una  articulaci&oacute;n conceptual.</p>      <p><font size="3"><b>Por qu&eacute; el conceptualismo es la mejor interpretaci&oacute;n de la filosof&iacute;a de  Kant</b></font></p>      <p>Como lo hemos visto en las secciones anteriores, cada una de las dos  posiciones antes expuestas posee respaldo textual. Pero esto sucede con  las m&aacute;s variadas interpretaciones de la filosof&iacute;a te&oacute;rica de Kant. Lo que  alimenta, de hecho, muchas de las discusiones de los c&iacute;rculos kantianos  es precisamente que las constelaciones conceptuales m&aacute;s dispares pueden  encontrar apoyo textual en su obra. Ante esta situaci&oacute;n, lo que debe hacer  quien estudia o se apropia de Kant es elegir los textos a los que deben  ajustarse los dem&aacute;s textos. Uno tiene que elegir qu&eacute; est&aacute; dispuesto a sacrificar  de la filosof&iacute;a del autor que interpreta para hacerlo coherente. Y debe hacerlo  teniendo conocimiento de la importancia que ocupan esos textos en una  obra, en un per&iacute;odo o en todo el trabajo del autor para dejar en claro qu&eacute;  tanto se separa de su filosof&iacute;a.</p>      <p>Lo que en mi interpretaci&oacute;n he fijado como el n&uacute;cleo al cual deben  sujetarse las dem&aacute;s partes de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i> y los dem&aacute;s  textos de otras obras del per&iacute;odo cr&iacute;tico, y desde donde deben plantearse  problemas tan generales para su filosof&iacute;a como la posibilidad de contenidos  no conceptuales de nuestros estados mentales, es la Deducci&oacute;n trascendental.  Como lo he se&ntilde;alado m&aacute;s arriba, esta secci&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>  ha sido el n&uacute;cleo de muchas interpretaciones de la filosof&iacute;a kantiana desde  Jacob Sigismund Beck (1796) hasta Peter F. Strawson (1966), Dieter Henrich  (1976) o Paul Guyer (1987). Por las razones que he se&ntilde;alado (objetivo  de la Deducci&oacute;n, subordinaci&oacute;n de la receptividad a la espontaneidad)  los contenidos no conceptuales son incompatibles con este texto y con la  mec&aacute;nica de la mente que se sigue de &eacute;l y de muchas otras partes de la  <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i> compatibles con la Deducci&oacute;n. </p>      <p>La interpretaci&oacute;n de Lazos, en cambio, se apoya principalmente en un  pasaje aclaratorio que propone una clasificaci&oacute;n de las representaciones para  introducir los conceptos de la raz&oacute;n, es decir, las ideas en el sentido espec&iacute;fico  de la filosof&iacute;a de Kant. Adem&aacute;s de tratarse de un pasaje complementario,  me parece que la clasificaci&oacute;n que ofrece adolece de falta de precisi&oacute;n.  La mayor dificultad es que separa las sensaciones de las intuiciones. En  efecto, de acuerdo con esta clasificaci&oacute;n, las sensaciones son percepciones  (representaciones conscientes) consideradas como modificaciones del estado  del sujeto, es decir, en cuanto estados mentales, mientras que las intuiciones  son las mismas percepciones pero consideradas como representaciones de  objetos distintos del sujeto (A320/B377). Pero ambas -habr&iacute;a que objetar- tienen la propiedad definitoria de las intuiciones: ser representaciones  particulares. Al igual que las intuiciones emp&iacute;ricas, las sensaciones se dan en  un determinado momento y proporcionan informaci&oacute;n sobre un fragmento  del mundo fenom&eacute;nico, el &uacute;nico mundo que podemos conocer. Creo, pues,  que hay una raz&oacute;n sistem&aacute;tica b&aacute;sica para considerar que las sensaciones  son intuiciones emp&iacute;ricas: de no serlo, la distinci&oacute;n entre intuiciones y  conceptos como los componentes m&aacute;s b&aacute;sicos del conocimiento no ser&iacute;a  exhaustiva. Habr&iacute;a que aceptar un tercer tipo de representaciones cuya  funci&oacute;n ser&iacute;a oscura y cuya exposici&oacute;n no est&aacute; claramente articulada en la  obra cr&iacute;tica de Kant.</p>       <p>Por otro lado, la manera en que el pasaje clasificatorio caracteriza las  sensaciones abona a una concepci&oacute;n de la subjetividad de la cual Kant  logra liberarse, aunque con dificultad. En efecto, la separaci&oacute;n del sujeto  cognitivo del mundo es una herencia cartesiana que Kant arrastra y que se  manifiesta sobre todo en su teor&iacute;a del sentido interno. Pero esta teor&iacute;a est&aacute;  en tensi&oacute;n o en oposici&oacute;n con otra visi&oacute;n del autoconocimiento que el propio  Kant desarrolla dejando atr&aacute;s el enfoque cartesiano (Stepanenko, 2011;  Stepanenko, 2012). En un pasaje de la Est&eacute;tica trascendental (B 66-B 69),  pero sobre todo en la Refutaci&oacute;n del idealismo (ambos textos de la segunda  edici&oacute;n de la Cr&iacute;tica) Kant insiste en que nos conocemos a nosotros mismos  como fen&oacute;menos o que la determinaci&oacute;n del sujeto requiere el mismo tipo  de s&iacute;ntesis que la determinaci&oacute;n de cualquier otro fen&oacute;meno. Creo que este  nuevo enfoque de la relaci&oacute;n entre sujeto cognoscente y entorno es el que  debe ser privilegiado en una interpretaci&oacute;n que haga justicia a las diferencias  de la filosof&iacute;a de Kant con respecto a la de sus antecesores. De suerte que  no s&oacute;lo la importancia del texto en el cual se apoya, sino tambi&eacute;n la nueva  perspectiva kantiana que se abre camino a pesar de sus herencias, favorecen  una interpretaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre intuiciones y conceptos que rechaza  la posibilidad de contenidos no conceptuales de la experiencia.</p>      <p>Otra raz&oacute;n a favor de esta interpretaci&oacute;n es el hecho de que se apoya  principalmente en la propuesta kantiana sobre la manera en que operan e  interact&uacute;an intuiciones y conceptos, no en una clasificaci&oacute;n, como sucede con  la interpretaci&oacute;n de Lazos. El problema de apoyarse principalmente en una  clasificaci&oacute;n es que &eacute;sta debe primero ser analizada para ver si es compatible  con la mec&aacute;nica de la mente que suscribe la filosof&iacute;a de Kant. No puede ser,  por ello, la principal raz&oacute;n para aceptar un tipo de representaciones.</p>      <p>Es cierto que Lazos apela tambi&eacute;n a un pasaje de la <i>L&oacute;gica J&auml;sche</i>  (AA IX, p. 33) para reforzar la idea de que Kant aceptaba e incluso  propon&iacute;a la existencia de percepciones conscientes que no est&aacute;n articuladas  conceptualmente. Se trata de un pasaje en el cual se afirma que si "un  salvaje" (<i>ein Wilder</i>) viera una casa sin tener el concepto de casa, su  percepci&oacute;n ser&iacute;a pura intuici&oacute;n sin concepto. Adem&aacute;s del problema que el  propio Lazos destaca, consistente en confundir la ausencia de un concepto  espec&iacute;fico con la ausencia de cualquier concepto, la fuente no me parece  del todo confiable. Estas lecciones de l&oacute;gica las edit&oacute; Gottlob Benjamin  J&auml;sche en 1800 a partir de las anotaciones que Kant hizo al libro de texto  en el se apoyaba para sus cursos de l&oacute;gica: el <i>Compendio de la doctrina de  la raz&oacute;n</i> de George Friedrich Meier.<sup><a name="text10" href="#foot10">10</a></sup> En 1914, Erich Adickes public&oacute; en  el tomo XVI de las obras completas de Kant (AA) el texto de Meier con  las anotaciones de Kant. He revisado las secciones en las cuales deber&iacute;a  encontrarse esa observaci&oacute;n, las secciones en las cuales escribe sobre las  representaciones consideradas en relaci&oacute;n con el objeto o con el sujeto, de  su diferencia de acuerdo a la materia o a la forma, pero no he encontrado  el ejemplo de la percepci&oacute;n de la casa que supuestamente debe ilustrar la  diferencia formal entre conocimiento (o cognici&oacute;n en la traducci&oacute;n de Lazos  del t&eacute;rmino alem&aacute;n <i>Erkenntnis</i>) intuitivo y discursivo.<sup><a name="text11" href="#foot11">11</a></sup> Creo, pues, que no  debe d&aacute;rsele mucho cr&eacute;dito a esta referencia a la <i>L&oacute;gica J&auml;sche</i>.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Diferencia de naturaleza, independencia psicol&oacute;gica y cooperaci&oacute;n  epist&eacute;mica</b></font></p>      <p>Una de las ideas centrales de la reconstrucci&oacute;n que Lazos ofrece de  la diferencia entre intuiciones y conceptos kantianos es lo que denomina  el "principio de la independencia psicol&oacute;gica y de la complementariedad  epist&eacute;mica" (Lazos, 2014, p.22). Lo que establece este principio es que las  intuiciones y los conceptos son independientes psicol&oacute;gicamente, pero que  necesitan cooperar para generar conocimiento. Esto suena muy kantiano,  pero si lo analizamos empiezan a presentarse problemas.</p>      <p>&iquest;Qu&eacute; debemos entender por independencia psicol&oacute;gica de estados  mentales? Sin mayores especificaciones, creo que lo que debemos entender  es que dos estados mentales son independientes si uno puede existir sin el  otro y que dos tipos de estados mentales son independientes si los estados de  un tipo pueden darse sin los del otro tipo. As&iacute; entendida, esta independencia  no implica que los estados mentales en cuesti&oacute;n sean cogniciones o tengan  contenido representacional. Tampoco que sean estados mentales conscientes.</p>      <p>Para Lazos la independencia psicol&oacute;gica se deriva de la diferencia de  naturaleza (Lazos, 2014, p.19). Que las intuiciones y los conceptos tienen  distinta naturaleza puede justificarse, primero, por el hecho de que las  intuiciones son representaciones particulares, mientras que los conceptos  son generales; y segundo porque dependen de distintas capacidades: las  primeras de nuestra capacidad receptiva; los segundos, de nuestra capacidad  de relacionar, sintetizar o vincular representaciones. Como intuiciones y  conceptos tienen naturaleza distinta, entonces pueden existir unas sin las  otras. Esta es una inferencia correcta. Pero esto tambi&eacute;n significa para  Lazos que un tipo de representaciones puede representar objetos sin la otra.  Esto &uacute;ltimo no se sigue s&oacute;lo de la independencia psicol&oacute;gica. Requiere una  premisa adicional. &Eacute;sta podr&iacute;a ser que tanto intuiciones como conceptos son  representaciones, es decir, que representan objetos. Utilizando la terminolog&iacute;a  de las facultades, dir&iacute;amos que tanto el entendimiento, la facultad de los  conceptos, como la sensibilidad, la facultad de las intuiciones, son facultades  representativas. Pero el t&eacute;rmino "representaci&oacute;n" (<i>Vorstellung</i>) no nos debe  confundir. Como lo deja en claro el pasaje clasificatorio en el que se apoya  Lazos para defender los contenidos no conceptuales, "representaci&oacute;n" en la  filosof&iacute;a de Kant puede referir a estados mentales que por s&iacute; mismos no tienen  contenido representacional, como las sensaciones (<i>Empfindungen</i>). As&iacute; pues,  no es suficiente apelar a la independencia psicol&oacute;gica de intuiciones con  respecto a conceptos para argumentar a favor de la capacidad representativa  de la sensibilidad sin el auxilio de conceptos. Sobre todo cuando Kant afirma  con claridad al inicio de la Deducci&oacute;n trascendental que "la receptividad  &#91;la sensibilidad&#93; s&oacute;lo puede hacer posible las cogniciones &#91;en la traducci&oacute;n  de Lazos del t&eacute;rmino alem&aacute;n <i>Erkentnisse</i>&#93; si est&aacute; ligada a la espontaneidad  &#91;al entendimiento&#93;" (A 98).</p>      <p>Es cierto que Kant acepta la posibilidad de que haya representaciones,  como sensaciones o datos de los sentidos, que no est&eacute;n acompa&ntilde;adas o  articuladas por conceptos; acepta, pues, una consecuencia l&oacute;gica de postular  la diferencia de naturaleza entre intuiciones y conceptos, en los t&eacute;rminos que  Lazos utiliza. Estas representaciones (intuiciones sin conceptos) podr&iacute;an  vincularse -opina Kant- con deseos y explicar, de esta manera, la conducta  animal o incluso la de seres humanos cuando no son conscientes de su propia  actividad. Estoy haciendo alusi&oacute;n a la carta que Kant le escribe a Herz en  mayo de 1789 para responder a las preguntas que Maimon le hab&iacute;a hecho  llegar un mes antes. Una de estas preguntas inquiere sobre la posibilidad de  aplicar conceptos a intuiciones. La respuesta de Kant se&ntilde;ala que no es posible  explicar c&oacute;mo coinciden las formas de la sensibilidad con las funciones  del entendimiento, pues para ello tendr&iacute;amos que poder comparar ambas  facultades sin hacer uso de ellas, lo cual es imposible. Pero enfatiza que s&oacute;lo  tenemos que ver con las "intuiciones (de los objetos en cuanto fen&oacute;menos)"  en la medida en que coinciden con las condiciones del pensar que impone  el entendimiento, es decir, con los conceptos <i>a priori</i>. Sin estas condiciones  los "datos de los sentidos de una posible cognici&oacute;n (<i>Erkentnis</i>) jam&aacute;s  representar&iacute;an objetos, y ni siquiera alcanzar&iacute;an la unidad de la conciencia  indispensable para el conocimiento de m&iacute; mismo (en cuanto objeto del sentido  interno)." (AA XI, p. 52) Si hubiera intuiciones sin conceptos -contin&uacute;a la  reflexi&oacute;n- no sabr&iacute;amos, desde la perspectiva de la primera persona, de su  existencia. Quiz&aacute;s existan y suponer que existen, que por s&iacute; mismas siguen  ciertas reglas y que motivan acciones es &uacute;til para explicar la conducta.  Pero la vida mental consciente cuyo n&uacute;cleo se encuentra en la unidad de  la autoconciencia requiere ya de la articulaci&oacute;n de intuiciones y conceptos.</p>      <p>Como puede leerse con claridad en esta carta y en muchos otros pasajes  de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>, sobre todo en la Deducci&oacute;n trascendental,  para Kant la vida mental consciente ya requiere la cooperaci&oacute;n de  intuiciones y conceptos. Esta cooperaci&oacute;n no s&oacute;lo es necesaria para  generar juicios que la experiencia puede hacer verdaderos, es decir, para  explicar el conocimiento en sentido estricto, sino tambi&eacute;n para explicar los  procesos mentales conscientes. A pesar de que Kant acepta la posibilidad  de intuiciones emp&iacute;ricas sin conceptos, intuiciones no sintetizadas bajo el  concepto de un objeto, no es este tipo de estados mentales el que le interesa  a Kant. El juego de representaciones que est&aacute; en el n&uacute;cleo de su propuesta  filos&oacute;fica es, sin lugar a dudas, el que depende de procesos conscientes que  desembocan en el conocimiento emp&iacute;rico. Es verdad que llega a sugerir  procesos que anteceden a la conceptualizaci&oacute;n de la experiencia. Pero se  trata de procesos que coinciden con el trabajo de s&iacute;ntesis del entendimiento.  El papel que desempe&ntilde;a la imaginaci&oacute;n en este espacio intermedio entre  intuiciones y conceptos y que ha llamado la atenci&oacute;n de fil&oacute;sofos como  Heidegger (1973) es el lugar en el cual pueden encontrarse los elementos  para hablar de contenidos no conceptuales de la experiencia. Sin embargo,  no fue esta la l&iacute;nea de ideas que Kant acab&oacute; privilegiando y tampoco es  clara la ventaja que representar&iacute;a frente a la posibilidad de aceptar un trabajo  inconsciente de los conceptos. En efecto, si lo que se quiere es defender que  muchos de los procesos cognitivos son "inmunes a los caprichos de nuestra  vida intelectual" (Dretske, 1969, p. 29)<sup><a name="text12" href="#foot12">12</a></sup> no veo con claridad la ventaja  que representa hablar de contenidos no conceptuales de las intuiciones en  contraste con el trabajo que podr&iacute;an realizar los conceptos sin depender de  nuestras preocupaciones conscientes.</p>      <p>As&iacute; pues, aunque la diferencia de naturaleza implica la posibilidad de  independencia psicol&oacute;gica en sentido estricto, no son las intuiciones sin  conceptos las que le interesan a Kant, sino s&oacute;lo aquellas que coinciden con  nuestras capacidades conceptuales, como lo deja en claro la carta dirigida  a Herz que acabo de comentar. M&aacute;s a&uacute;n, lo que est&aacute; en el centro de sus  preocupaciones te&oacute;ricas son los procesos psicol&oacute;gicos conscientes en los que  la cooperaci&oacute;n de intuiciones y conceptos es indispensable. Estos procesos  forman un continuo con el conocimiento en sentido estricto. Por ello, la  ambig&uuml;edad en la traducci&oacute;n del t&eacute;rmino <i>Erkentnis</i> resulta sintom&aacute;tica de  esta continuidad entre procesos psicol&oacute;gicos-cognitivos y conocimiento  emp&iacute;rico en la filosof&iacute;a te&oacute;rica de Kant. Tampoco me parece, pues, correcto  enfatizar la independencia psicol&oacute;gica para contrastarla con la cooperaci&oacute;n  epist&eacute;mica.</p>      <p><font size="3"><b>Notas de Pie</b></font></p>      <p><a name="foot1" href="#text1">1</a>. Tanto Hanna como Lazos defienden esta tesis analizando la naturaleza de las intuiciones,  en particular, los aspectos que hacen independientes a las intuiciones de los conceptos  y circunscribiendo el &aacute;mbito de su complementariedad al del conocimiento judicativo.  Esa independencia Hanna la caracteriza como "independencia l&oacute;gica" (Hanna, 2005, p.  255) mientras que Lazos -acertadamente desde mi punto de vista- la caracteriza como  "independencia psicol&oacute;gica" (Lazos, 2014, p. 19). Creo, sin embargo, que ambos se refieren  con esta expresi&oacute;n al hecho de que tanto las intuiciones como los conceptos pueden existir  unos sin los otros. A diferencia de Lazos, Hanna no solo apela a la naturaleza de las intuiciones,  es decir, al tipo de estados mentales que son las intuiciones, para argumentar a favor de la  existencia de contenidos no conceptuales en la filosof&iacute;a de Kant, sino que tambi&eacute;n apela a  las operaciones que llevan a cabo tanto la sensibilidad, en cuanto facultad de las intuiciones,  como a la imaginaci&oacute;n. Considera que tanto la "s&iacute;ntesis de la aprehensi&oacute;n en la intuici&oacute;n"  como la "s&iacute;ntesis de la reproducci&oacute;n en la imaginaci&oacute;n" (A 99-103) son operaciones mentales  que no requieren del auxilio de conceptos (Hanna, 2005, p. 249). Creo que esta es una lectura  francamente equivocada de la relaci&oacute;n entre las tres s&iacute;ntesis que Kant expone en la segunda  secci&oacute;n de la Deducci&oacute;n trascendental de la primera edici&oacute;n de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i>.  No es el objetivo de este art&iacute;culo atacar esta lectura de las tres s&iacute;ntesis. Sin embargo, debo  se&ntilde;alar que, de acuerdo con mi interpretaci&oacute;n, las dos s&iacute;ntesis antes mencionadas dependen  de la s&iacute;ntesis del reconocimiento en el concepto, la cual hace intervenir a los conceptos, los  cuales nos permiten pensar y percibir objetos que nos son dados a trav&eacute;s de una diversidad  intuitiva (Stepanenko, 2000, p. 21-46; Stepanenko, 2008, p. 166).</p>      <p><a name="foot2" href="#text2">2</a>. De hecho, esto es lo que Land (2015) explota para atacar la posici&oacute;n de Robert Hanna  y los no-conceptualistas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="foot3" href="#text3">3</a>. Siegel (2010) ilustra el primer sentido que le damos al t&eacute;rmino "contenido" con el uso  que le damos cuando hablamos del contenido de una cubeta; el segundo con el uso que le  damos cuando hablamos del contenido de una nota period&iacute;stica.</p>      <p><a name="foot4" href="#text4">4</a>. Digo que el sentido de "contenido cognitivo" es extra&iacute;do del pasaje clasificatorio y no  que se encuentra en &eacute;l, porque Kant no habla de contenido cognitivo, sino s&oacute;lo de cogniciones  (Erkentnissen).</p>      <p><a name="foot5" href="#text5">5</a>. Lazos comparte esta extra&ntilde;a manera de caracterizar los juicios con Hanna (2005, p.  256). Digo que es extra&ntilde;a por considerar que las intuiciones forman parte de los juicios.</p>      <p><a name="foot6" href="#text6">6</a>. Sobre los dos sentidos de "experiencia" que intervienen en las discusiones sobre la obra  de Kant, v&eacute;ase: Beck, L.W. (1978, pp. 40-47). Beck distingue ah&iacute; entre la experiencia como un  conjunto de sensaciones, que denomina "L-experience", haciendo alusi&oacute;n a la filosof&iacute;a de J.  Locke, y la experiencia en sentido kantiano ("K-experience") como una unidad coherente de  representaciones articuladas conceptualmente en la cual se ancla el conocimiento emp&iacute;rico.</p>      <p><a name="foot7" href="#text7">7</a>. Me permito recordar que la Doctrina trascendental de los elementos comprende  la Est&eacute;tica trascendental y la L&oacute;gica trascendental que a su vez se divide en Anal&iacute;tica y  Dial&eacute;ctica. La parte complementaria de esta doctrina es la Doctrina del m&eacute;todo, una parte  francamente menor en tama&ntilde;o e importancia comparada con la primera.</p>      <p><a name="foot8" href="#text8">8</a>. Tambi&eacute;n es la formulaci&oacute;n que m&aacute;s le interesa a Lazos, pues sostiene que "lo que niega  el no conceptualismo que aqu&iacute; interesa es que las intuiciones tengan que ser controladas por  los conceptos para que ellas nos presenten particulares" (Lazos, 2014, p. 22).</p>      <p><a name="foot9" href="#text9">9</a>. La cosa es m&aacute;s complicada con respecto a las intuiciones puras, de las cuales no se  puede decir que ocurren en un determinado lugar y tiempo, puesto que ellas mismas son el  espacio y el tiempo. Pero son representaciones particulares en el sentido en que pensamos  el espacio y el tiempo como &uacute;nicos. Hay un solo espacio y esto lo hace ser algo particular y  a su vez hace que las cosas en &eacute;l tambi&eacute;n sean &uacute;nicas.</p>      <p><a name="foot10" href="#text10">10</a>. El t&iacute;tulo original del libro es <i>Auszug aus der Vernunftlehre</i> y fue publicado originalmente  por Johann J. Gebauer, Halle, 1752. Las lecciones de l&oacute;gica editadas por J&auml;sche fueron  publicadas en el tomo IX de las obras completas de Kant de la Academia de las Ciencias.</p>      <p><a name="foot11" href="#text11">11</a>. Reflexionen 1676-1715, correspondientes a los &sect;&sect; 10-14 del texto de Meier. Por cierto,  este material tiene mucho que ver con la clasificaci&oacute;n de las representaciones que Kant ofrece  en la Dial&eacute;ctica trascendental y en la que se apoya Lazos.</p>      <p><a name="foot12" href="#text12">12</a>. Citado por Lazos (2014 p. 22).</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>Beck, L. W. (1978). <i>Essays on Kant and Hume</i>. New Haven, USA: Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260502&pid=S0120-4688201600020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dretske, F. (1969). <i>Seeing and Knowing</i>. Chicago, USA: Chicago University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260504&pid=S0120-4688201600020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guyer, P. (1987). <i>Kant and the Claims of Knowledge</i>. Cambridge, USA: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260506&pid=S0120-4688201600020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hanna, R. (2005). Kant and Non-conceptual Content. <i>European Journal of Philosophy</i>, <i>13</i>(2), 247-290.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260508&pid=S0120-4688201600020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Heidegger, M. (1973). <i>Kant und das Problem der Metaphysik</i> (4&ordf; ed). Frankfurt am Main, Deuthcland: Klostermann.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260510&pid=S0120-4688201600020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Henrich, D. (1976). <i>Identit&auml;t und Objektivit&auml;t</i>. Heidelberg, Deuthcland: Winter.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260512&pid=S0120-4688201600020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kant, I. (1922). Kant's Briefwechsel II. En, <i>Kant's gesammelte Schriften</i>, vol. XI. Berl&iacute;n y Lepzig, Deuthcland: K&ouml;niglich Preussischen Akademie der Wissenschaften. (AA XI).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260514&pid=S0120-4688201600020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kant, I. (1923). Logik, Physische Geographie, P&auml;dagogik. En, <i>Kant's gesammelte Schriften, vol. IX</i>. Berl&iacute;n y Lepzig, Deuthcland: K&ouml;niglich Preussischen Akademie der Wissenschaften (AA IX).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260516&pid=S0120-4688201600020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Kant, I. (1924). Kant's handschriftlicher Nachlass III, Logik. En, <i>Kant's gesammelte Schriften, vol. XVI</i>. 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Nonconceptual Readings of Kant and the Transcendental Deduction. <i>Kantian Review</i>, <i>20</i>(1), 25-51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260522&pid=S0120-4688201600020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lazos, E. (2014). <i>Disonancias de la Cr&iacute;tica. Variaciones sobre cuatro temas kantianos</i>. Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260524&pid=S0120-4688201600020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>McDowell, J. (1994). <i>Mind and World</i>. Cambridge, USA: Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260526&pid=S0120-4688201600020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Siegel, S. (2010). The Contents of Perception. In, <i>The Stanford Encyclopedia of Philosophy</i>. Recuperado 16/06/2016 <a href="http://plato.stanford.edu/archives/spr2015/entries/perception-contents/" target="_blank">http://plato.stanford.edu/archives/spr2015/entries/perception-contents/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260528&pid=S0120-4688201600020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Stepanenko, P. (2000). <i>Categor&iacute;as y autoconciencia. Antecedentes y objetivos de la deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as</i>. Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260529&pid=S0120-4688201600020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Stepanenko, P. (2008). <i>Unidad de la conciencia y objetividad. Ensayos sobre autoconciencia, subjetividad y escepticismo en Kant</i>. Ciudad de M&eacute;xico, M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260531&pid=S0120-4688201600020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Stepanenko, P. (2011). Introspection and Self-knowledge in Kant. <i>Kant e-Print</i>, <i>6</i>(1), 1-11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260533&pid=S0120-4688201600020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Stepanenko, P. (2012). Kant y la independencia epist&eacute;mica del autoconocimiento. En, P. Stepanenko (Comp.). <i>La primera persona y sus percepciones</i> (pp. 79-87). M&eacute;rida, M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260535&pid=S0120-4688201600020001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Strawson, P.F. (1966). <i>The Bounds of Sense: An Essay on Kant's Critique of Pure Reason</i>. London, UK: Methuen.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2260537&pid=S0120-4688201600020001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><img src="img/revistas/pafi/n43/CC.jpg">    <br>  Praxis Filos&oacute;fica cuenta con una licencia Creative Commons <a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.5/co/" target="_blank">"reconocimiento, no comercial y sin obras derivadas 2.5 Colombia"</a></p> </font>     ]]></body>
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