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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">       <p align="center"><font size="2" face="Verdana"><a name="t1"><img src="img/revistas/signo/v28n54/v28n54a29-1.jpg"></a></font>     <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>La cultura en la era del ciberespacio</b></font>     <p align="center"><font face="Verdana" size="3"><i><b>Cibercultura. La cultura de la sociedad digital.</b></i></font>  <font face="Verdana" size="2">     <p><b>L&eacute;vy, P. (2007).</b></p>     <p>&#91;Informe al Consejo de Europa&#93;. Pr&oacute;logo: Manuel Medina. Barcelona: Rub&iacute;; M&eacute;xico: Anthropos-Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana.</p>     <p>isbn: 978-84-7658-808-6.</p> <hr> </font>     <p><font size="2" face="Verdana">Pierre L&eacute;vy, historiador, fil&oacute;sofo y soci&oacute;logo tunecino, miembro de la Academia de Ciencias de Canad&aacute; y director de la C&aacute;tedra de Investigaci&oacute;n en Inteligencia Colectiva en la Universidad de Ottawa, es mundialmente reconocido como &quot;fil&oacute;sofo del ciberespacio&quot;, pionero en el estudio y aportes sobre el desarrollo y las implicaciones de la inteligencia colectiva en la sociedad a trav&eacute;s de un medio como Internet. Es reconocido, adem&aacute;s, como uno de los m&aacute;s grandes estudiosos de la cultura virtual en el mundo. Autor, entre otras, de obras como: <i>La machine univers </i>(1987), <i>La ideograf&iacute;a din&aacute;mica </i>(1991), <i>Las tecnolog&iacute;as de la inteligencia </i>(1994), <i>&iquest;Qu&eacute; es lo virtual? </i>(1995), <i>Cibercultura </i>(1997) y <i>Ciberdemocracia </i>(2004).</font></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>El texto de <i>Cibercultura </i>corresponde a un informe presentado en 1997 ante el Consejo de Europa sobre las implicaciones culturales de las tecnolog&iacute;as digitales de comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n. Aunque algunas t&eacute;cnicas y dispositivos hayan quedado rezagadas al cabo de diez a&ntilde;os, sin embargo, sus planteamientos de este &quot;proyecto fundamentalmente humanista&quot; (p. 174) siguen teniendo validez para la cultura contempor&aacute;nea conectada con la Internet.</p>     <p>Dos categor&iacute;as aparecen estrechamente vinculadas entre s&iacute; en los planteamientos de L&eacute;vy. Por una parte, <i>&quot;Ciberespacio&quot;, </i>entendido como &quot;la 'red', es el nuevo medio de comunicaci&oacute;n que emerge de la interconexi&oacute;n mundial de los ordenadores &#91;...&#93; designa tambi&eacute;n el oce&aacute;nico universo de informaciones que contiene, as&iacute; como los seres humanos que navegan por &eacute;l y lo alimentan&quot;(p. 1). Por otra parte, el neologismo <i>cibercultura, </i>que, seg&uacute;n este pensador de la tecnociencia, se refiere al &quot;conjunto de las t&eacute;cnicas (materiales e intelectuales), de las pr&aacute;cticas, de las actitudes, de los modos de pensamiento y de los valores que se desarrollan conjuntamente en el crecimiento del ciberespacio&quot; (p. 1). En la confluencia din&aacute;mica de ambas categor&iacute;as emerge la <i>cultura de la sociedad digital </i>contempor&aacute;nea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la perspectiva de L&eacute;vy, la <i>cultura, </i>adem&aacute;s de estar conformada por elementos de car&aacute;cter simb&oacute;lico, no se reduce solo a eso, pues cuenta, adem&aacute;s, con otro componente que tiene enorme valor en el mundo contempor&aacute;neo: el de las t&eacute;cnicas con sus artefactos, conexiones y dispositivos electr&oacute;nicos que est&aacute;n contribuyendo a generar el crecimiento del llamado <i>ciberespacio. </i>Como lo se&ntilde;ala el mismo autor en su <i>nota introductoria, </i>el acento est&aacute; puesto en &quot;la actitud general frente al progreso de las nuevas tecnolog&iacute;as, en la virtualizaci&oacute;n en curso de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n y en la mutaci&oacute;n global de la civilizaci&oacute;n que resulta de ello&quot; (p.1).</p>     <p>El autor divide el libro en tres partes bien diferenciadas: En la primera: <i>Definiciones, </i>delimita conceptualmente el campo que conforma la cibercultura. El &eacute;nfasis, lejos de caer en un determinismo tecnol&oacute;gico, recae all&iacute; sobre las nuevas interacciones sociales y culturales que est&aacute;n generando las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n (tics), tanto por las condiciones innovadoras que propician como por las oportunidades que brindan para el desarrollo de las personas y las sociedades. Conceptos como digitalizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, hipertextos e hipermedias, simulaciones inform&aacute;ticas, realidades virtuales, redes interactivas en Internet, la interactividad o la infraestructura t&eacute;cnica del mundo virtual alcanzan aqu&iacute; una amplia explicaci&oacute;n. El autor hace una precisi&oacute;n demasiado importante y pertinente para la cuesti&oacute;n: no es posible entender las tecnolog&iacute;as separadamente de la sociedad y la cultura. &quot;Las tecnolog&iacute;as son producto de una sociedad y de una cultura &#91;...&#93; Las relaciones verdaderas no se dan pues entre 'la' tecnolog&iacute;a (que ser&iacute;a del orden de la causa) y 'la' cultura (que sufrir&iacute;a los efectos), sino entre una multitud de actores humanos que inventan, producen utilizan e interpretan diversamente <i>unas </i>t&eacute;cnicas&quot; (p. 7).</p>     <p>En la segunda parte: &quot;Propuestas&quot;, L&eacute;vy desarrolla propiamente su tesis; es decir, teoriza sobre la nueva cultura digital. Aborda en esta parte espec&iacute;ficamente, las implicaciones culturales del desarrollo del ciberespacio. Esboza, adem&aacute;s, lo que &eacute;l llama &quot;el retrato de la cibercultura&quot;, como la nueva forma de universalidad que inventa el movimiento social que le ha dado nacimiento, incluidos all&iacute; sus g&eacute;neros art&iacute;sticos y musicales, las emociones que suscita, las reformas educativas que plantea, sus aportes al urbanismo y sus cuestionamientos a la filosof&iacute;a pol&iacute;tica. Se trata de un apartado que abarca m&uacute;ltiples y estrat&eacute;gicos aspectos de la cultura de nuestras sociedades. Uno de los problemas m&aacute;s sintom&aacute;ticos que aborda L&eacute;vy en esta parte es el que se refiere al af&aacute;n totalizador que se le atribuye a Internet. A partir de la analog&iacute;a con los cl&aacute;sicos medios de comunicaci&oacute;n de masas &mdash;particularmente la televisi&oacute;n&mdash;, muestra c&oacute;mo estos han conseguido imponer un mensaje &uacute;nico, cuasi hegem&oacute;nico, a una mayor&iacute;a de televidentes inermes, quienes son de esa forma unificados en una totalidad globalizadora que unifica en torno a los criterios e intereses creados de unos pocos.</p>     <p>En contraposici&oacute;n, Internet se erige, seg&uacute;n L&eacute;vy, en un &quot;universal sin totalidad&quot;, esencia de la cibercultura. Es decir, un <i>sistema de sistemas, </i>un sistema cuasi social donde tiene cabida toda clase de conocimiento, sin imponerse de manera totalitaria. En tal sentido, su universalidad creciente convierte a la Internet en el ciberespacio propicio para la creaci&oacute;n de una &quot;inteligencia colectiva&quot;, donde una comunidad de usuarios no solamente recopila informaci&oacute;n sino que, de manera innovadora, construye, crea, comparte, opina, debate, sugiere, donde sus miembros se interconectan formando as&iacute; el universo cibercultural que conforma la actual sociedad digital. L&eacute;vy plantea al final de esta parte, de manera optimista, la posibilidad, a trav&eacute;s de este medio, de construir una sociedad m&aacute;s participativa, informada y colaborativa.</p>     <p>En la tercera parte, &quot;Problemas&quot;, el autor intenta hacer frente a los obst&aacute;culos que se le plantean al crecimiento de la sociedad digital. Desarrolla particularmente el conflicto de intereses, as&iacute; como diversos puntos de vista, cr&iacute;ticas y contracr&iacute;ticas de la cibercultura. Las oposiciones de inter&eacute;s y las luchas de poderes que se dan en torno del ciberespacio, las denuncias sobre &quot;lo virtual&quot;, las cuestiones de exclusi&oacute;n y el mantenimiento de la diversidad cultural frente a los imperialismos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos o medi&aacute;ticos son exploradas como problemas que requieren un amplio debate que no desv&iacute;e la atenci&oacute;n de este, que &eacute;l considera como &quot;proyecto fundamentalmente humanista&quot;.</p>     <p>El gran m&eacute;rito de este texto de L&eacute;vy radica en llamar la atenci&oacute;n sobre la cibercultura como expresi&oacute;n de la mutaci&oacute;n mayor de la esencia misma de la cultura. La obra aporta tambi&eacute;n interesantes puntos para reflexionar sobre la visi&oacute;n que podamos tener sobre el mundo digital. La cibercultura &quot;mantiene la universalidad disolviendo la totalidad&quot; (p. 225). Seguramente, algunas ideas merezcan, al cabo de diez a&ntilde;os de su formulaci&oacute;n inicial, ser reformuladas, dado el vertiginoso avance tecnol&oacute;gico; sin embargo, eso no le resta m&eacute;ritos a su valiosa intuici&oacute;n conceptual. De lo que tampoco cabe duda es de que la inteligencia colectiva tiene en el ciberespacio su mejor escenario ubicuo de realizaci&oacute;n creativa de cibercultura.</p> </font>     <p align="left"><font size="2" face="Verdana"><i>Luis Ignacio Sierra Guti&eacute;rrez </i></font><font size="2" face="Verdana">    <br>   Profesor Titular Departamento de Comunicaci&oacute;n Facultad de Comunicaci&oacute;n y Lenguaje Pontificia Universidad Javeriana</font>.</p> </font>      ]]></body>
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