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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Pr&oacute;logo</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>La crisis silenciosa</b></font></p>     <p><b>MARTA C NUSSBAUM <sup>*</sup></b></p>     <p><b><sup>*</sup> Marta C Nussbaum.</b> Estados Unidos. Es una de las pensadoras contempor&aacute;neas m&aacute;s le&iacute;das. Doctora en filosof&iacute;a por la Universidad de Harvard. Sus trabajos se han centrado especialmente en el terrero de la filosof&iacute;a antigua, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la &eacute;tica y el derecho. Ha sido profesora en Harvard y Brown; actualmente, est&aacute; en la Universidad de Chicago y por su trabajo ha sido merecedora de t&iacute;tulos honor&iacute;ficos en m&aacute;s de veinticinco instituciones. Entre sus obras m&aacute;s recientes traducidas al espa&ntilde;ol figuran <i>El conocimiento del amor </i>(2005), <i>El ocultamiento de lo humano </i>(2006) y <i>Las fronteras de la justicia </i>(2007).</p> <hr>     <p>Este texto es el primer cap&iacute;tulo del libro de Martha C. Nussbaum <i>Sin fines de lucro: por qu&eacute; la democracia necesita de las humanidades, </i>publicado por la editorial Katz en el 2010 y distribuido por Siglo del Hombre Editores. Tanto la autora como la editorial han autorizado su publicaci&oacute;n en este espacio.</p> <hr>     <blockquote>       <p><i>La educaci&oacute;n es el proceso por el cual el pensamiento se desprende del alma y, al asociarse con cosas externas, vuelve a reflejarse sobre s&iacute; mismo, para as&iacute; cobrar conciencia de la realidad y la forma de esas cosas.</i></p>       <p>Bronson Alcott, pedagogo de Massachusetts, c. 1850</p>     <p><i>&#91;A&#93;l hacer uso &#91;de las posesiones materiales&#93;, el hombre debe tener cuidado de protegerse frente a la tiran&iacute;a &#91;de ellas&#93;. Si su debilidad lo empeque&ntilde;ece hasta poder ajustarse al tama&ntilde;o de su disfraz exterior, comienza un proceso de suicidio gradual por encogimiento del alma.</i></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Rabindranath Tagore, pedagogo indio, c. 1917</p></blockquote>      <p>Estamos en medio de una crisis de proporciones gigantescas y de enorme gravedad a nivel mundial.</p>     <p>No, no me refiero a la crisis econ&oacute;mica global que comenz&oacute; a principios del a&ntilde;o 2008. Al menos en ese momento, todo el mundo sab&iacute;a lo que se avecinaba y varios l&iacute;deres mundiales reaccionaron de inmediato, desesperados por hallar soluciones. En efecto, el desenlace para sus gobiernos ser&iacute;a arduo si no las encontraban, y a la larga muchos de ellos fueron reemplazados por causa de la crisis. No, en realidad me refiero a una crisis que pasa pr&aacute;cticamente inadvertida, como un c&aacute;ncer. Me refiero a una crisis que, con el tiempo, puede llegar a ser mucho m&aacute;s perjudicial para el futuro de la democracia: la crisis mundial en materia de educaci&oacute;n.</p>     <p>Se est&aacute;n produciendo cambios dr&aacute;sticos en aquello que las sociedades democr&aacute;ticas ense&ntilde;an a sus j&oacute;venes, pero se trata de cambios que a&uacute;n no se sometieron a un an&aacute;lisis profundo. Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educaci&oacute;n est&aacute;n descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva a la democracia. Si esta tendencia se prolonga, las naciones de todo el mundo en breve producir&aacute;n generaciones enteras de m&aacute;quinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de pensar por s&iacute; mismos, poseer una mirada cr&iacute;tica sobre las tradiciones y comprender la importancia de los logros y los sufrimientos ajenos. El futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo.</p>     <p>Ahora bien, &iquest;cu&aacute;les son esos cambios tan dr&aacute;sticos? En casi todas las naciones del mundo se est&aacute;n erradicando las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, tanto a nivel primario y secundario como a nivel terciario y universitario. Concebidas como ornamentos in&uacute;tiles por quienes definen las pol&iacute;ticas estatales en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global, estas carreras y materias pierden terreno a gran velocidad, tanto en los programas curriculares como en la mente y el coraz&oacute;n de padres e hijos. Es m&aacute;s, aquello que podr&iacute;amos describir como el aspecto human&iacute;stico de las ciencias, es decir, el aspecto relacionado con la imaginaci&oacute;n, la creatividad y la rigurosidad en el pensamiento cr&iacute;tico, tambi&eacute;n est&aacute; perdiendo terreno en la medida en que los pa&iacute;ses optan por fomentar la rentabilidad a corto plazo mediante el cultivo de capacidades utilitarias y pr&aacute;cticas, aptas para generar renta.</p>     <p>La crisis nos mira de frente, pero a&uacute;n no la hemos enfrentado. Continuamos como si todo siguiera igual que siempre, cuando en realidad resulta evidente en todas partes que ya no se pone el acento en lo mismo que antes. En ning&uacute;n momento hemos deliberado acerca de estos cambios ni los hemos elegido a conciencia, pero aun as&iacute;, cada vez limitan m&aacute;s nuestro futuro.</p>     <p>A continuaci&oacute;n, presentar&eacute; cinco ejemplos tomados de distintos pa&iacute;ses y de diferentes niveles educativos:</p> <ul>     <li>En el oto&ntilde;o boreal del a&ntilde;o 2006, la Comisi&oacute;n sobre el Futuro de la Educaci&oacute;n Superior, designada por el Departamento de Educaci&oacute;n de los Estados Unidos y dirigida por Margaret Spellings, secretaria de Educaci&oacute;n del gobierno de Bush, public&oacute; un informe sobre el estado de la educaci&oacute;n superior en dicho pa&iacute;s con el t&iacute;tulo de <i>A test of leadership. Charting the future of ushigher education </i>&#91;El liderazgo a prueba: un mapa del futuro de la educaci&oacute;n superior en los Estados Unidos&#93;.<a href=#1 name="1."><sup>1</sup></a>Este informe presentaba una cr&iacute;tica significativa contra la desigualdad en el acceso a la educaci&oacute;n superior. No obstante, en t&eacute;rminos de contenidos, se centraba por completo en la educaci&oacute;n para el beneficio econ&oacute;mico nacional. El texto apuntaba a las deficiencias en materia de ingenier&iacute;a, ciencias y tecnolog&iacute;a, mas no a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en esos campos, sino al aprendizaje del conocimiento aplicado, que sirve para generar velozmente estrategias destinadas a la obtenci&oacute;n de renta. Las artes, las humanidades y el pensamiento cr&iacute;tico casi brillaban por su ausencia. Al omitirlos, el informe daba a entender que no habr&iacute;a problema alguno si esas capacidades quedaran en el olvido para dar lugar a otras disciplinas de mayor utilidad. </li>     <li>En marzo de 2004, se reuni&oacute; un grupo de especialistas de diversos pa&iacute;ses para debatir sobre la filosof&iacute;a educativa de Rabindranath Tagore, premio Nobel de Literatura de 1913 y pionero de las nuevas ideas en materia de educaci&oacute;n. La experiencia educativa realizada por Tagore, de gran influencia en Europa, el Jap&oacute;n y los Estados Unidos, se centraba en la atribuci&oacute;n de poder social a sus alumnos mediante la pr&aacute;ctica del m&eacute;todo socr&aacute;tico, la exposici&oacute;n a diferentes culturas y, sobre todo, la inclusi&oacute;n de la m&uacute;sica, las bellas artes, el teatro y la danza en todas las secciones del programa curricular. Hoy en d&iacute;a, las ideas de Tagore son desestimadas e incluso desde&ntilde;adas en la India. Todos los participantes del encuentro coincidieron en que actualmente predomina una nueva concepci&oacute;n, que gira en torno de la rentabilidad y que ha dejado de lado la idea del desarrollo personal basado en la imaginaci&oacute;n y en el pensamiento cr&iacute;tico con la que Tagore hab&iacute;a formado a los futuros ciudadanos de la democracia exitosa que logr&oacute; dicho pa&iacute;s. &iquest;Es posible que la democracia de la India sobreviva los embates actuales contra su esp&iacute;ritu? Frente a tantas demostraciones recientes de necedad burocr&aacute;tica y pensamiento colectivo acr&iacute;tico, muchos de los participantes temen que la respuesta sea &quot;no&quot;.</li>     <li>En noviembre de 2005, se organiz&oacute; un retiro para docentes en la Laboratory School de Chicago, una instituci&oacute;n que se encuentra en el predio de mi propia universidad y donde John Dewey puso en pr&aacute;ctica sus experiencias para la reforma democr&aacute;tica del sistema educativo, la misma instituci&oacute;n donde las hijas del presidente Barack Obama pasaron los primeros a&ntilde;os de su formaci&oacute;n. Los docentes se reunieron a fin de debatir sobre la educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica y analizaron una gran variedad de experiencias educativas, estudiando a figuras de la tradici&oacute;n occidental, como S&oacute;crates y Dewey, y de la misma l&iacute;nea en la tradici&oacute;n oriental, como Tagore en la India. Sin embargo, se advirti&oacute; que algo estaba fallando. Los docentes, que se enorgullecen de estimular a sus alumnos para que cuestionen, critiquen y utilicen la imaginaci&oacute;n, expresaron su preocupaci&oacute;n por las presiones recibidas de las familias pudientes que env&iacute;an a sus hijos a esta escuela de &eacute;lite. Impacientes con los aprendizajes que consideran superfluos y ansiosos de que sus hijos adquieran aptitudes comprobables y tendientes al &eacute;xito econ&oacute;mico, estos padres est&aacute;n tratando de cambiar los principios rectores de la escuela. Y, al parecer, est&aacute;n listos para lograrlo.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>En el oto&ntilde;o boreal del a&ntilde;o 2005, fui convocada como asesora por la directora del comit&eacute; encargado de buscar un nuevo decano para la Facultad de Educaci&oacute;n de una de las universidades m&aacute;s prestigiosas de los Estados Unidos, que de aqu&iacute; en adelante llamaremos x. La Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad x ejerce una gran influencia sobre los docentes y las escuelas de todo el pa&iacute;s. Cuando comenc&eacute; a hablarle sobre la importancia de las artes y las humanidades en la educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica, algo que me resultaba com&uacute;n y evidente, la directora se mostr&oacute; sorprendida. &quot;Qu&eacute; raro-me dijo-, ninguna de las otras personas con las que estuve hablando mencion&oacute; nada sobre ese tema. Hasta ahora, hablamos sobre la contribuci&oacute;n mundial que puede hacer la Universidad x a la educaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica, lo que le importa al presidente, pero lo que usted dice es muy interesante. Quiero pensarlo m&aacute;s.&quot; </li>     <li>En el invierno boreal del a&ntilde;o 2006, otra universidad muy prestigiosa de los Estados Unidos, que llamaremos y, celebr&oacute; un gran simposio con ocasi&oacute;n de un aniversario importante. Uno de los temas centrales que se iban a tratar era el futuro de la educaci&oacute;n human&iacute;stica. Unos meses antes, a los participantes que hab&iacute;amos aceptado presentar nuestras ponencias se nos dijo que hab&iacute;a cambiado el eje del simposio y que pod&iacute;amos asistir de todas maneras para dictar una clase sobre el tema que quisi&eacute;ramos a un p&uacute;blico reducido, perteneciente al departamento que correspondiera. Una secretaria administrativa muy atenta y conversadora me dijo que el cambio se deb&iacute;a a que el rector de la universidad consideraba que un simposio sobre la educaci&oacute;n human&iacute;stica no iba a &quot;causar sensaci&oacute;n&quot;, por lo que hab&iacute;a decidido que el simposio versara sobre los &uacute;ltimos desarrollos tecnol&oacute;gicos y su importancia para la obtenci&oacute;n de renta en las empresas y en la industria.</li>     </ul>     <p>Existen centenares de historias como &eacute;stas, y cada d&iacute;a aparecen otras nuevas en los Estados Unidos, pero tambi&eacute;n en Europa, en la India y, seguramente, en otras partes del mundo. Vamos detr&aacute;s de las posesiones que nos protegen, nos satisfacen y nos consuelan: aquello que Tagore describe como el &quot;disfraz exterior&quot; de lo material. Sin embargo, parecemos olvidarnos del alma, de lo que significa que el pensamiento se desprenda del alma y conecte a la persona con el mundo de manera delicada, rica y compleja. Parece que olvidamos lo que significa acercarnos al otro como a un alma, m&aacute;s que como un instrumento utilitario o un obst&aacute;culo para nuestros propios planes. Parece que olvidamos lo que significa conversar como alguien dotado de un alma con otra persona que consideramos igualmente profunda y sofisticada.</p>     <p>La palabra &quot;alma&quot; tiene connotaciones religiosas para muchas personas, y no pretendo aqu&iacute; destacarlas ni rechazarlas. Cada uno podr&aacute; atenderlas o ignorarlas seg&uacute;n lo elija. No obstante, lo que me propongo destacar es qu&eacute; significa esa palabra para Alcott y Tagore: me refiero a las facultades del pensamiento y la imaginaci&oacute;n, que nos hacen humanos y que fundan nuestras relaciones como relaciones humanas complejas en lugar de meros v&iacute;nculos de manipulaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n. Cuando nos encontramos en una sociedad, si no hemos aprendido a concebir nuestra persona y la de los otros de ese modo, imaginando mutuamente las facultades internas del pensamiento y la emoci&oacute;n, la democracia estar&aacute; destinada al fracaso, pues &eacute;sta se basa en el respeto y el inter&eacute;s por el otro, que a su vez se fundan en la capacidad de ver a los dem&aacute;s como seres humanos, no como meros objetos.</p>     <p>Dado que todas las naciones buscan con tanto af&aacute;n el crecimiento econ&oacute;mico, principalmente en este momento de crisis, estamos haciendo muy pocas preguntas sobre el rumbo de la educaci&oacute;n y, por ende, el de las sociedades democr&aacute;ticas. Con la urgencia de la rentabilidad en el mercado global, corremos el riesgo de perder ciertos valores de importancia enorme para el futuro de la democracia, sobre todo en una &eacute;poca de preocupaciones religiosas y econ&oacute;micas.</p>     <p>La idea de la rentabilidad convence a numerosos dirigentes de que la ciencia y la tecnolog&iacute;a son fundamentales para la salud de sus naciones en el futuro. Si bien no hay nada que objetarle a la buena calidad educativa en materia de ciencia y tecnolog&iacute;a ni se puede afirmar que los pa&iacute;ses deban dejar de mejorar esos campos, me preocupa que otras capacidades igualmente fundamentales corran riesgo de perderse en el traj&iacute;n de la competitividad, pues se trata de capacidades vitales para la salud de cualquier democracia y para la creaci&oacute;n de una cultura internacional digna que pueda afrontar de manera constructiva los problemas m&aacute;s acuciantes del mundo.</p>     <p>Estas capacidades se vinculan con las artes y con las humanidades. Nos referimos a la capacidad de desarrollar un pensamiento cr&iacute;tico; la capacidad de trascender las lealtades nacionales y de afrontar los problemas internacionales como &quot;ciudadanos del mundo&quot;; y por &uacute;ltimo, la capacidad de imaginar con compasi&oacute;n las dificultades del pr&oacute;jimo.<a href=#2 name="2."><sup>2.</sup></a></p>     <p>Para presentar mi argumento, profundizar&eacute; sobre las diferencias que ya se detectan en los casos provistos entre la educaci&oacute;n para la obtenci&oacute;n de renta y la educaci&oacute;n para una ciudadan&iacute;a m&aacute;s integradora. Con varios ejemplos de distintos niveles y etapas, tratar&eacute; de demostrar que las artes y las humanidades son fundamentales, tanto para la educaci&oacute;n primaria y secundaria como para la universidad. Con esto no pretendo afirmar que las ciencias exactas y las otras ciencias sociales, como la econom&iacute;a, no sean esenciales tambi&eacute;n para la educaci&oacute;n de los ciudadanos, pero nadie est&aacute; proponiendo que esas disciplinas queden atr&aacute;s. Por lo tanto, he decidido concentrarme en aquello que posee un valor extraordinario y que, al mismo tiempo, se encuentra en grave peligro.</p>     <p>Por otra parte, la pr&aacute;ctica m&aacute;s id&oacute;nea de esas otras disciplinas se encuentra impregnada por aquello que podr&iacute;amos llamar el &quot;esp&iacute;ritu de las humanidades&quot;, que aparece con la b&uacute;squeda del pensamiento cr&iacute;tico y los desaf&iacute;os a la imaginaci&oacute;n, as&iacute; como con la comprensi&oacute;n emp&aacute;tica de una variedad de experiencias humanas y de la complejidad que caracteriza a nuestro mundo. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la educaci&oacute;n cient&iacute;fica se ha centrado acertadamente en formar las capacidades del pensamiento cr&iacute;tico, el an&aacute;lisis l&oacute;gico y la imaginaci&oacute;n. La ciencia, si se la practica de manera adecuada, no es enemiga sino m&aacute;s bien amiga de las humanidades. Aunque la educaci&oacute;n cient&iacute;fica no es mi especialidad, un estudio paralelo en la misma l&iacute;nea sobre ese tema ser&iacute;a un buen complemento para mi an&aacute;lisis sobre las humanidades.<a href=#3 name="3."><sup>3.</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de que las tendencias que critico tienen alcance mundial, me concentrar&eacute; en dos naciones muy diferentes que conozco bien: los Estados Unidos (donde vivo y ejerzo mi profesi&oacute;n docente) y la India (donde he realizado mis propios estudios acerca del desarrollo global, sobre todo en materia de educaci&oacute;n). Esta &uacute;ltima cuenta con una tradici&oacute;n gloriosa en educaci&oacute;n para las artes y las humanidades, reflejada en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica del gran Tagore, cuyas valiosas ideas, que presentar&eacute; m&aacute;s adelante, sentaron las bases para la formaci&oacute;n de una naci&oacute;n democr&aacute;tica y ejercieron una fuerte influencia sobre la educaci&oacute;n democr&aacute;tica en los Estados Unidos y en Europa. Adem&aacute;s, anal izar&eacute; el papel de la educaci&oacute;n en varios proyectos actuales de alfabetizaci&oacute;n rural para mujeres y ni&ntilde;as de la India, en los que el &iacute;mpetu de atribuir poder social a las alumnas mediante las artes permanece intacto y ha surtido un efecto evidente en la pr&aacute;ctica de la democracia.</p>     <p>En cuanto a los Estados Unidos, analizar&eacute; diversas clases de experiencias educativas, desde la utilizaci&oacute;n de la idea socr&aacute;tica del permanente autoexamen en distintos tipos de escuelas hasta la funci&oacute;n de las instituciones art&iacute;sticas en la cobertura de las necesidades que dejan insatisfechas los planes curriculares de la escuela p&uacute;blica. En este sentido, en el cap&iacute;tulo 6 presentar&eacute; un estudio exhaustivo de un caso muy notable: el del Coro de Ni&ntilde;os de Chicago.</p>     <p>Ahora bien, la educaci&oacute;n no ocurre s&oacute;lo en las escuelas. La mayor parte de los rasgos que destaco en el presente trabajo deben nutrirse tambi&eacute;n en la familia, tanto durante los primeros a&ntilde;os de vida como durante la etapa de maduraci&oacute;n de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as. Todo plan integral de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas orientadas a los temas que aqu&iacute; se tratan deber&iacute;a contener propuestas para apoyar a las familias en la tarea de desarrollar las capacidades infantiles. Asimismo, tambi&eacute;n cumplen su funci&oacute;n la cultura m&aacute;s inmediata de los pares y la menos inmediata de las normas sociales y las instituciones pol&iacute;ticas, ya sea porque respaldan o porque subvierten la labor realizada en el marco de la escuela y la familia. Sin embargo, he optado por centrarme en las escuelas, las instituciones terciarias y las universidades porque es all&iacute; donde se observan los cambios m&aacute;s perniciosos a medida que las presiones econ&oacute;micas generan modificaciones en los programas curriculares, los m&eacute;todos pedag&oacute;gicos y la financiaci&oacute;n. Si somos conscientes de que s&oacute;lo estamos analizando uno de los factores que hacen al desarrollo de la ciudadan&iacute;a, podremos mantener el foco de an&aacute;lisis en dichas instituciones sin generar distorsiones.</p>     <p>Por otra parte, la educaci&oacute;n nos prepara no s&oacute;lo para la ciudadan&iacute;a, sino tambi&eacute;n para el trabajo y, sobre todo, para darle sentido a nuestra vida. Ser&iacute;a posible dedicarle otro libro entero a la importancia de las artes y las humanidades para alcanzar esos objetivos.<a href=#4 name="4."><sup>4.</sup></a> No obstante, todas las democracias modernas son sociedades en las que el sentido y el fin &uacute;ltimo de la vida humana suscitan cierto grado razonable de disenso entre ciudadanos con diferentes opiniones religiosas y seculares, quienes a su vez seguramente consideran que los diversos tipos de educaci&oacute;n human&iacute;stica se adecuan de distintas maneras a sus propios objetivos individuales. Lo que s&iacute; suscita mayor consenso es que los j&oacute;venes de todo el mundo, de cualquier pa&iacute;s que tenga la suerte de vivir en democracia, deben educarse para ser participantes en una forma de gobierno que requiere que las personas se informen sobre las cuestiones esenciales que deber&aacute;n tratar, ya sea como votantes o como funcionarios electos o designados. Adem&aacute;s, todas las democracias modernas son sociedades cuyos integrantes presentan grandes diferencias en numerosos aspectos, como la religi&oacute;n, la etnicidad, las aptitudes f&iacute;sicas, la clase social, la riqueza, el g&eacute;nero y la sexualidad, pero al mismo tiempo toman decisiones como votantes sobre cuestiones que tendr&aacute;n efectos importantes en la vida de esas otras personas. Cuando se trata de evaluar un sistema de educaci&oacute;n, cabe preguntarse c&oacute;mo prepara a las personas j&oacute;venes para la vida en una forma de organizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica de tales caracter&iacute;sticas. Ninguna democracia puede ser estable si no cuenta con el apoyo de ciudadanos educados para ese fin.</p>     <p>A mi juicio, cultivar la capacidad de reflexi&oacute;n y pensamiento cr&iacute;tico es fundamental para mantener a la democracia con vida y en estado de alerta. La facultad de pensar id&oacute;neamente sobre una gran variedad de culturas, grupos y naciones en el contexto de la econom&iacute;a global y de las numerosas interacciones entre grupos y pa&iacute;ses resulta esencial para que la democracia pueda afrontar de manera responsable los problemas que sufrimos hoy como integrantes de un mundo caracterizado por la interdependencia. Y la facultad de imaginar la experiencia del otro (capacidad que casi todos los seres humanos poseemos de alguna manera) debe enriquecerse y pulirse si queremos guardar alguna esperanza de sostener la dignidad de ciertas instituciones a pesar de las abundantes divisiones que contienen todas las sociedades modernas.</p>     <p>Ahora bien, el inter&eacute;s nacional de las democracias modernas requiere de una econom&iacute;a s&oacute;lida y de un sector empresarial pr&oacute;spero. A medida que vaya desarrollando mi planteo principal, demostrar&eacute; asimismo, en segundo plano, que ese inter&eacute;s econ&oacute;mico tambi&eacute;n se nutre de las artes y las humanidades para fomentar un clima de creatividad innovadora y de administraci&oacute;n responsable y cuidadosa de los recursos. As&iacute;, no nos vemos obligados a elegir entre una forma de educaci&oacute;n que promueve la rentabilidad y una forma de educaci&oacute;n que promueve el civismo. La prosperidad econ&oacute;mica requiere las mismas aptitudes necesarias para ser un buen ciudadano. Por lo tanto, quienes proponen lo que denomino &quot;educaci&oacute;n para la obtenci&oacute;n de renta&quot; (o, m&aacute;s integralmente, &quot;educaci&oacute;n para el crecimiento econ&oacute;mico&quot;) han adoptado un concepto precario de aquello que se necesita para alcanzar sus propios objetivos. Sin embargo, este segundo argumento debe quedar supeditado siempre al primer argumento en torno a la estabilidad de las instituciones democr&aacute;ticas, ya que la solidez econ&oacute;mica no es un fin en s&iacute; mismo, sino el medio para conseguir un fin m&aacute;s humano. La mayor&iacute;a de nosotros no elegir&iacute;a vivir en una naci&oacute;n pr&oacute;spera que hubiera dejado de ser democr&aacute;tica. Adem&aacute;s, aunque resulta evidente que el crecimiento del sector empresarial requiere de algunas personas dotadas de imaginaci&oacute;n y pensamiento cr&iacute;tico, eso no significa que requiera de esas aptitudes en todas las personas que forman la naci&oacute;n. La participaci&oacute;n democr&aacute;tica presenta requerimientos m&aacute;s amplios, que se ven reflejados en mi planteo principal.</p>     <p>Ahora bien, ning&uacute;n sistema educativo funciona bien si sus beneficios s&oacute;lo llegan a las &eacute;lites m&aacute;s adineradas. La distribuci&oacute;n del acceso a la educaci&oacute;n de calidad es un asunto urgente para todas las democracias modernas. En consecuencia, el informe de la comisi&oacute;n dirigida por Margaret Spellings merece ser elogiado por tratar ese asunto. Hace a&ntilde;os que un pa&iacute;s tan rico como los Estados Unidos presenta una distribuci&oacute;n vergonzosamente desigual en el acceso a la educaci&oacute;n de calidad, sobre todo a nivel terciario y universitario. En cuanto a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, las disparidades llegan a ser aun m&aacute;s profundas: en la India, por ejemplo, la tasa de alfabetismo apenas ronda el 65% entre la poblaci&oacute;n masculina y el 50% entre la poblaci&oacute;n femenina. Tambi&eacute;n existen disparidades entre las poblaciones urbanas y las poblaciones rurales. La brecha entre hombres y mujeres, ricos y pobres o poblaciones urbanas y rurales resulta todav&iacute;a m&aacute;s escalofriante en los niveles secundario, terciario y universitario. La vida de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que crecen con la certeza de que ir&aacute;n a la universidad e incluso tendr&aacute;n acceso a un posgrado es profundamente distinta de la vida que llevan los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que a veces ni siquiera pueden asistir a la escuela. Si bien en muchos pa&iacute;ses se ha realizado una importante labor en este sentido, no ser&aacute; el tema que aqu&iacute; trataremos.</p>     <p>En este libro nos dedicaremos a discernir qu&eacute; es lo que deber&iacute;amos estar procurando. Hasta que no quede claro de qu&eacute; se trata, no podremos descubrir c&oacute;mo hacer que eso llegue a quienes m&aacute;s lo necesitan.</p>     <blockquote>       <p><b>Marta C. Nussbaum</b></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>"Sinfines de lucro-Por qu&eacute; la democracia necesita de las humanidades" Katz Editores-Serie Discusiones-199 pgs. Traducci&oacute;n del original ingl&eacute;s: "Not for Profit: Why Democracy needs the Humanities", por: Mar&iacute;a Victoria Rodil. ISBN 9789871566372-Argentina Octubre de 2010.</p> </blockquote> <hr>     <p><a href=#1. name="1"><sup>1.</sup></a>A test of leadership. Charting the future of US higher education, disponible en Internet. Como contrapartida, es muy valioso el informe titulado College learning for the new global century y publicado en el a&ntilde;o 2007 por el Consejo Nacional del grupo LEAP (Liberal Education and America's Promise). Este grupo fue creado por la Association of American Colleges and Universities &#91;Asociaci&oacute;n de Instituciones Terciarias y Universitarias Estadounidenses&#93; y las recomendaciones vertidas en su informe me parecen acertadas en su mayor&iacute;a, lo cual no es de extra&ntilde;ar, ya que particip&eacute; en su elaboraci&oacute;n.    <br> <a href=#2. name="2"><sup>2.</sup></a>La reflexi&oacute;n sobre estas capacidades aparece por primera vez en mi libro <i>Citizens of the world: A classical defense of reform in liberal education, </i>Cambridge, Harvard University Press, 1997 &#91;trad. esp.: <i>El cultivo de la humanidad: una defensa cl&aacute;sica de la reforma en la educaci&oacute;n liberal, </i>Barcelona, Paid&oacute;s, 2005&#93;. En ese trabajo, trato &uacute;nicamente los cambios en la educaci&oacute;n superior estadounidense, particularmente en los cursos obligatorios de &quot;educaci&oacute;n general&quot;.    <br> <a href=#3. name="3"><sup>3.</sup></a>Un proyecto interesante que se dedica a este tipo de elementos en la educaci&oacute;n cient&iacute;fica b&aacute;sica es el Project Kaleidoscope <a target="_blank" href="http://www.pkal.org">http://www.pkal.org</a>.    <br> <a href=#4. name="4"><sup>4.</sup></a>Sobre la educaci&oacute;n para la vida, v&eacute;ase Harry Brighouse, <i>On education, </i>Nueva York, Routledge, 2006. V&eacute;ase tambi&eacute;n el informe de LEAP (nota 1) y la noci&oacute;n del desarrollo de uno mismo presentada en Kwame Anthony Appiah, <i>The ethics of identity, </i>Princeton, Princeton University Press, 2005 &#91;trad. esp.: <i>La &eacute;tica de la identidad, </i>Buenos Aires/Madrid, Katz Editores, 2007&#93;.</p> </font>      ]]></body>
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