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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la comunicación a la cultura: Perder el "objeto" para ganar el proceso]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[From Communication to Culture: Losing the "Object" to Gain the process]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[When the space of communication became a strategic one to think about some of the fundamental contradictions concerning the development of Latin America, the tools that communicators had in order to think about these processes fell short. Therefore, it was necessary to lose the obsession regarding the own object during these last years to start listening to the voices from the real processes in which communication is produced in Latin America. This article states that it is necessary to reach the theory but from the communication processes, as well as from their opacity and ambiguity. Some researchers in Latin America, among them Martín-Barbero, started to consider the need of a radical redesign of research and as a result of his work this text was produced and popularized.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>De la comunicaci&oacute;n a la cultura. Perder el &quot;objeto&quot; para ganar el proceso</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>From Communication to Culture: Losing the &quot;Object&quot; to Gain the process</b></font></p>     <p><b>JES&Uacute;S MART&Iacute;N-BARBERO</b> <sup>*</sup></p>     <p>* <b>Jes&uacute;s Mart&iacute;n-Barbero. </b>Espa&ntilde;ol nacionalizado en Colombia. Es uno de los pensadores m&aacute;s importantes en el campo de la comunicaci&oacute;n, medios y cultura en Am&eacute;rica Latina. Doctorado en Filosof&iacute;a, por la Universidad de Lovaina (B&eacute;lgica), y posdoctorado en Antropolog&iacute;a y Semi&oacute;tica, por la Escuela de Altos Estudios (Par&iacute;s, Francia). Se ha desempe&ntilde;ado como asesor de pol&iacute;ticas culturales en la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Cultura, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Convenio Andr&eacute;s Bello (CAB), y fue fundador y director del Departamento de Comunicaci&oacute;n de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). Su obra est&aacute; compuesta por numerosos libros y art&iacute;culos, entre los que sobresalen Comunicaci&oacute;n masiva: discurso y poder (1978), De los medos a las mediaciones (1987) y Oficio de cart&oacute;grafo<b> </b>(2002). Doctor Honoris Causa en Comunicaci&oacute;n, por la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogot&aacute;, Colombia, y la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina. Correo electr&oacute;nico:<b> </b><a target="_blank" href="mailto:jemartin@cable.net.co">jemartin@cable.net.co</a>.</p> <hr>     <p>Cuando el espacio de la comunicaci&oacute;n se volvi&oacute; un lugar estrat&eacute;gico para pensar algunas de las contradicciones fundamentales del desarrollo en Am&eacute;rica Latina, las herramientas que los comunicadores ten&iacute;an para pensar estos procesos se les quedaron cortas. As&iacute;, durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, fue necesario perder la obsesi&oacute;n por el objeto propio para empezar a observar en serio los procesos reales en los que la comunicaci&oacute;n se produc&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Este art&iacute;culo presenta la idea de que hay que llegar a la teor&iacute;a pero desde los procesos de comunicaci&oacute;n, desde la opacidad. Algunos investigadores en Am&eacute;rica Latina, entre ellos Mart&iacute;n-Barbero, se plantearon la necesidad de un redise&ntilde;o radical de la investigaci&oacute;n en comunicaci&oacute;n y como resultado de su trabajo se produjo y populariz&oacute; este texto.</p> <hr>     <p>When the space of communication became a strategic one to think about some of the fundamental contradictions concerning the development of Latin America, the tools that communicators had in order to think about these processes fell short. Therefore, it was necessary to lose the obsession regarding the own object during these last years to start listening to the voices from the real processes in which communication is produced in Latin America. This article states that it is necessary to reach the theory but from the communication processes, as well as from their opacity and ambiguity. Some researchers in Latin America, among them Mart&iacute;n-Barbero, started to consider the need of a radical redesign of research and as a result of his work this text was produced and popularized.</p> <hr>     <p><b>Origen del art&iacute;culo</b></p>     <p>Este art&iacute;culo se public&oacute; en la revista <i>Signo y Pensamiento </i>en el a&ntilde;o 1984 (Vol.  III, N&uacute;mero 5) de la p&aacute;gina 17 a la p&aacute;gina 24. Se trata del texto de una conferencia dictada en la Facultad de Comunicaci&oacute;n Social de la Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, el 2 de marzo de 1984.</p> <hr>     <p>Quisiera compartir con ustedes m&aacute;s que una ponencia una especie de balance del momento en que se encuentra, en Am&eacute;rica Latina, el campo de la investigaci&oacute;n en comunicaci&oacute;n. Delinear una especie de &quot;mapa nocturno&quot;, un mapa en el que m&aacute;s que ver se intuye, se siente por donde van las cosas, aunque quiz&aacute;s todav&iacute;a no tenemos las palabras exactas para nombrarlas. Es evidente que esta situaci&oacute;n en se encuentra el campo de la investigaci&oacute;n no obedece a un puro desarrollo acad&eacute;mico, te&oacute;rico, obedece a las transformaciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os en Am&eacute;rica Latina. Y ello no en una manera gen&eacute;rica, abstracta, como se suele hablar de estas cosas, sino ligado a la forma como los procesos de comunicaci&oacute;n se han convertido en un espacio estrat&eacute;gico de los procesos econ&oacute;micos, de los procesos pol&iacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es decir, que por el campo de la comunicaci&oacute;n atraviesan, pasan hoy, algunas de las decisiones fundamentales de inversi&oacute;n de capital para la salida de la crisis. Estoy pensando en la electr&oacute;nica, en la inform&aacute;tica, y en la visi&oacute;n de que en esos nuevos modelos, que se generar&iacute;an desde la inform&aacute;tica, se encontrar&iacute;a incluso la etapa nueva de la democracia. Yo no soy tan optimista -ni mucho menos-, sin embargo lo que s&iacute; es indudable es que las nuevas tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n forman parte del cambio de significaci&oacute;n de los procesos de transnacionalizaci&oacute;n, que han dejado de ser solo procesos econ&oacute;micos para convertirse en transnacionalizaci&oacute;n del modelo de producci&oacute;n mismo. Por ejemplo, yo creo que ustedes en sus cursos de econom&iacute;a han visto c&oacute;mo a partir del gobierno de Alfonso L&oacute;pez hubo en Colombia una transformaci&oacute;n radical del modelo econ&oacute;mico, a trav&eacute;s de decisiones que hicieron desaparecer en buena parte la mediana y peque&ntilde;a empresa, para fortalecer las grandes empresas que pudieran ponerse de t&uacute; a t&uacute; con el proceso de transnacionalizaci&oacute;n.</p>     <p>No estoy hablando pues de generalidades, estoy hablando de procesos que est&aacute;n atravesando nuestros pa&iacute;ses muy en concreto. Y digo que en esos procesos de transnacionalizaci&oacute;n est&aacute; jugando un papel fundamental el nuevo estatuto de la comunicaci&oacute;n. Dir&iacute;amos que las herramientas que ten&iacute;amos para pensar estos procesos se nos quedaron cortas cuando el espacio de la comunicaci&oacute;n se volvi&oacute; un lugar estrat&eacute;gico para pensar algunas de las contradicciones fundamentales del desarrollo en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p>Yo resumir&iacute;a en lo siguiente: est&aacute;bamos convencidos de que quien nos dec&iacute;a lo que era comunicaci&oacute;n, lo que era relevante en comunicaci&oacute;n, era la teor&iacute;a. Durante mucho tiempo hemos estado convencidos de que el problema grav&iacute;simo era no tener una teor&iacute;a que nos dijera con claridad qu&eacute; es comunicaci&oacute;n. O a a nivel de la especificidad profesional: &iquest;qu&eacute; diablos hace un comunicador? Yo dir&iacute;a que, aunque parezca parad&oacute;jico, durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tuvimos que perder la obsesi&oacute;n por el objeto propio, tuvimos que perder la obsesi&oacute;n positivista por acortar la especificidad de nuestro campo, para que pudi&eacute;ramos empezar a escuchar en serio las voces que nos llegan de los procesos reales en los que la comunicaci&oacute;n se produce en Am&eacute;rica Latina. Y voy seguir con la paradoja: hemos tenido que perder la seguridad que nos daba la semiolog&iacute;a o la psicolog&iacute;a, o la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n, para que nos encontr&aacute;ramos a la intemperie, sin dogmas, sin falsas seguridades, y solo entonces empez&aacute;ramos a comprender que lo que es comunicaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina no nos lo puede decir ni la semiolog&iacute;a ni la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n, no nos lo puede decir sino la puesta a la escucha de c&oacute;mo vive la gente la comunicaci&oacute;n, de c&oacute;mo se comunica la gente. Si aceptamos eso estamos aceptando que hay que llegar a la teor&iacute;a pero desde los procesos, desde la opacidad, desde la ambig&uuml;edad de los procesos. Lo cual nos vuelve mucho m&aacute;s humildes, nos vuelve mucho m&aacute;s modestos, y mucho m&aacute;s cercanos a la complejidad real de la vida y de la comunicaci&oacute;n.</p>     <p>Cu&aacute;ntas veces ustedes como yo no hemos visto esas pseudo investigaciones en que se sabe de antemano lo que dir&aacute; la tesis. Se inventa un pseudo proceso para llegar a decir lo que ya sab&iacute;amos. Y as&iacute; no se aprende nada porque todo estaba ya en el marco te&oacute;rico y el paso por lo emp&iacute;rico no es m&aacute;s que un pseudo proceso de validaci&oacute;n de lo que ya se sab&iacute;a. La realidad no me cuestiona, y si yo no me dejo cuestionar por la realidad no aprendo nada. Pero el problema no es tanto en que yo no aprenda nada sino en que as&iacute; el conocimiento no avanza nada. En ese sentido hay realmente una crisis que yo creo que es muy productiva en la medida en que nos est&aacute; dejando un espacio para pensar nosotros y no dejar que otros piensen por nosotros. Esta crisis nos est&aacute; permitiendo ir construyendo una teor&iacute;a, no en las condiciones en que se lo pueden permitir los investigadores europeos o norteamericanos, no con la calma y la distancia que permite la existencia de una sociedad tan elaborada como la europea, ni tan estable como la norteamericana dentro de su democracia.</p>     <p>Nosotros estamos construyendo la teor&iacute;a en medio de golpes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, en medio de la precariedad de nuestros recursos de biblioteca o de recursos t&eacute;cnicos: en medio de toda la vulnerabilidad de cualquier trabajo, de cualquier instituci&oacute;n, en estos pa&iacute;ses en los que algo un a&ntilde;o funciona y al otro a&ntilde;o ya no funciona porque no hay presupuesto o porque cambi&oacute; el grupo pol&iacute;tico y no le interes&oacute; lo que se estaba haciendo. Hay que asumir estas condiciones. La transformaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina tiene que asumir esto, si no nunca haremos nada que verdaderamente se conecte con nuestra realidad. Nuestra realidad tiene una precariedad, tiene una vulnerabilidad que hay que asumir porque solo en la medida en que asumamos nuestros l&iacute;mites, nuestros condicionantes, vamos realmente a poder crear.</p>     <p><b>Despu&eacute;s de esta introducci&oacute;n, quisiera pasar a concretar el balance.</b></p>     <p>El primer paso adelante ha consistido sin duda en superar la visi&oacute;n estrecha pero segura que nos daba la conjunci&oacute;n entre comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n. En los a&ntilde;os 6o nosotros vivimos indudablemente de una euforia -y cuando digo nosotros me refiero a los que est&aacute;bamos trabajando en el campo de comunicaci&oacute;n-, y ello merced a una serie de procesos que se iniciaban, a la aparici&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as, a un cierto <i>boom </i>de los estudios de comunicaci&oacute;n que respond&iacute;an indudablemente al surgimiento de una figura profesional y a la cualificaci&oacute;n de la nueva fuerza de trabajo que necesitaba nuestra sociedad.</p>     <p>Era la euforia del &quot;todo es comunicaci&oacute;n&quot;. Indudablemente que la palabra comunicaci&oacute;n ten&iacute;a ah&iacute; una carga de ambig&uuml;edad enorme, porque para un empresario indicaba una cosa, para un investigador otra, y para un ministro otra. Sin embargo esa confusi&oacute;n, esa ambig&uuml;edad era positiva en el sentido de que planteaba de alguna manera la complejidad que la problem&aacute;tica de comunicaci&oacute;n tiene. Lo dec&iacute;a de una manera confusa, ambigua, pero estaba poniendo el dedo en un aspecto fundamental: que hablar de comunicaci&oacute;n hoy es hablar de un mont&oacute;n de cosas, de aspectos, de niveles, de dimensiones. Contra esa ambig&uuml;edad, desde finales de los 6o, se va gestando una posici&oacute;n que, en nombre de la ciencia, reclama claridad y seriedad. Se&ntilde;ores, ya est&aacute; bien de euforia, ahora vamos a pasar a hacer ciencia, vamos a empezar a recortar el campo; ya est&aacute; bien de revolturas y de denuncias, la conquista del concepto tiene su costo, y si queremos hacer ciencia no tenemos m&aacute;s remedio que desembarazarnos de todo el lastre ideol&oacute;gico que entra&ntilde;aba esa confusi&oacute;n.</p>     <p>Y as&iacute;, del &quot;todo es comunicaci&oacute;n&quot; pasamos a: &quot;la comunicaci&oacute;n no es m&aacute;s que informaci&oacute;n&quot;, transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n. Y el paradigma informacional, el paradigma de la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n, se adue&ntilde;ar&aacute; del campo y se plantear&aacute; como el paradigma clave para pensar los procesos. Si la comunicaci&oacute;n es solo transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n al fin tenemos una metodolog&iacute;a capaz de medir, cuantificar la puesta en mensaje de la informaci&oacute;n, tenemos los conceptos b&aacute;sicos y tenemos toda la operatividad que esta concepci&oacute;n va a tener desde la ingenier&iacute;a hasta la medicina. Es decir, nos encontrar&iacute;amos con un modelo que al fin permitir&iacute;a definir la comunicaci&oacute;n sin ambig&uuml;edad, con claridad te&oacute;rica y metodol&oacute;gica.</p>     <p><b>Lo que hace problem&aacute;tica esta posici&oacute;n es el corto circuito que produce, y que podr&iacute;a resumirse as&iacute;:</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Primero: los procesos de comunicaci&oacute;n son procesos hoy centrales en cualquier sociedad. Segundo: hay una dispersi&oacute;n muy grande en los estudios, hay una enorme vaguedad en los conceptos. Tercero: hay una teor&iacute;a que posee una gama de conceptos capaces de dar cuenta del funcionamiento de cualquier proceso de comunicaci&oacute;n. Conclusi&oacute;n: no hay m&aacute;s que adoptar el paradigma informa-cional como paradigma modelo para pensar los problemas sociales.</p>     <p>El problema es que todas las seguridades que nos dio la alianza entre la semiolog&iacute;a y la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n, nos llev&oacute; -y esto lo digo con conciencia bien personal puesto que durante a&ntilde;os yo trabaj&eacute; el modelo semiol&oacute;gico- a pretender definir el campo de la comunicaci&oacute;n desde la teor&iacute;a, a pensar que est&aacute;bamos explicando los procesos de comunicaci&oacute;n, que est&aacute;bamos pensando realmente lo que estaba pasando en Am&eacute;rica Latina. Hasta que comenzamos a darnos cuenta de que la alianza del modelo semiol&oacute;gico con la teor&iacute;a de la informaci&oacute;n nos hab&iacute;a llevado a una postura netamente positivista: en la que lo importante era el m&eacute;todo y no los problemas que est&aacute;bamos estudiando. Y esto es muy grave. Cuando lo &uacute;nico que realmente importa es si tengo un m&eacute;todo, hemos llegado, yo dir&iacute;a, al l&iacute;mite de la alienaci&oacute;n. Hace unos a&ntilde;os estuve haciendo un a&ntilde;o sab&aacute;tico en Europa, y me encontr&eacute; con gente bien cr&iacute;tica, bien de izquierda, que cuando yo les planteaba c&oacute;mo &iacute;bamos esbozando los problemas de comunicaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina me dec&iacute;an &quot;pero para eso no tenemos m&eacute;todo, luego si no tenemos m&eacute;todo, no podemos decir que eso sea un problema relevante, solamente podemos decir que un problema es relevante cuando tenemos una seguridad metodol&oacute;gica para abordarlo&quot;.</p>     <p>Si ustedes me permiten que use un poco de ridiculizaci&oacute;n usar&eacute; el ejemplo que me pon&iacute;a un viejo profesor de Lovaina para definir el positivismo: &quot;un positivista es un se&ntilde;or que tiene la llave de una puerta y piensa que esa es la llave de todas las puertas. Cuando est&aacute; ante una puerta que esa llave no abre, dice: esto no es una puerta&quot;.</p>     <p>Fue a partir de la convergencia entre los nuevos procesos sociales y pol&iacute;ticos de nuestro continente con la crisis a la que lleg&oacute; el modelo &quot;semio-inform&aacute;tico&quot;, que algunos investigadores en A.L. comenzamos a plantearnos la necesidad de un redise&ntilde;o radical de la investigaci&oacute;n. Este redise&ntilde;o pasa fundamentalmente por dos propuestas.</p>     <p>La primera es la necesidad del desplazamiento del concepto de comunicaci&oacute;n al concepto de cultura. Desplazamiento de un concepto de comunicaci&oacute;n que sigue atrapado en la problem&aacute;tica de los medios, los canales y los mensajes a un concepto de cultura en el sentido antropol&oacute;gico: modelos de comportamiento, gram&aacute;ticas axiol&oacute;gicas, sistemas narrativos. Es decir, un concepto de cultura que nos permita pensar los nuevos procesos de socializaci&oacute;n. Y cuando digo procesos de socializaci&oacute;n me estoy refiriendo a los procesos a trav&eacute;s de los cuales una sociedad se reproduce, esto es sus sistemas de conocimiento, sus c&oacute;digos de percepci&oacute;n, sus c&oacute;digos de valoraci&oacute;n y de producci&oacute;n simb&oacute;lica de la realidad. Lo cual implica -y esto es fundamental- empezar a pensar los procesos de comunicaci&oacute;n no desde las disciplinas, sino desde los problemas y las operaciones del intercambio social esto es desde las matrices de identidad y los conflictos que articula la cultura.</p>     <p>Segunda propuesta: el problema de la cultura en Am&eacute;rica Latina nos plantea inapelablemente el problema de la pluralidad cultural. Am&eacute;rica Latina, en el siglo XIX realiza una fragmentaci&oacute;n en naciones que no tuvo nada que ver con los pueblos y las culturas que poblaban este continente. Se parti&oacute; de un modelo de &quot;naci&oacute;n&quot; europeo, frente al que los latinoamericanos dijeron: puesto que somos tan inteligentes como ellos, somos tan capaces como ellos, &quot;vamos a hacer como ellos&quot;. Y tr&aacute;gicamente as&iacute; fue. Se copi&oacute; y traslad&oacute; un modelo de naci&oacute;n que en Europa hab&iacute;a costado cuatro siglos para elaborarse y gestarse. En Am&eacute;rica Latina ese concepto de Naci&oacute;n hace que, por ejemplo, Am&eacute;rica Central se parta en seis rep&uacute;blicas que en nada recogen las diferencias de los pueblos que all&aacute; hab&iacute;a, sino las demarcaciones que hab&iacute;a hecho la colonia, o aquellas que salen de la &quot;guerra&quot; entre los pa&iacute;ses hegem&oacute;nicos.</p>     <p>Esto nos lleva, digo, a plantear una redefinici&oacute;n del concepto de cultura en Am&eacute;rica Latina a partir de la heterogeneidad cultural. &iquest;C&oacute;mo pensar hoy en Am&eacute;rica Latina la cultura, sin pensar la pluralidad cultural? Y ello en dos sentidos. Primero, la diferencia cultural con los pa&iacute;ses hegem&oacute;nicos &mdash;Europa y EE.UU.- en la medida en que la diferencia no significa autom&aacute;ticamente ser atrasados, sino ser distintos. Hemos sido amasados en un etnocentrismo radical, &eacute;tnico, de clase, de tal manera que no somos capaces de pensar lo otro m&aacute;s que bajo el signo de lo inferior, de lo atrasado. Lo otro es lo que todav&iacute;a no ha llegado a ser lo que &quot;yo&quot; soy.</p>     <p>As&iacute; naci&oacute; la antropolog&iacute;a, pensando que hab&iacute;a un estado que era la civilizaci&oacute;n y todos los dem&aacute;s pueblos iban poco a poco caminando hasta llegar a la plenitud de la civilizaci&oacute;n, que era Europa. Y les cost&oacute; mucho a los antrop&oacute;logos llegar a pensar que hubiera otras culturas que no eran inferiores sino simplemente otras, diferentes. Segundo: nos queda m&aacute;s o menos f&aacute;cil pensar que en las islas de Malasia haya otras culturas, lo que nos queda mucho m&aacute;s dif&iacute;cil es pensar que hoy, aqu&iacute;, en Colombia, hay otras culturas, hay gente con modos de percepci&oacute;n diferentes a los nuestros, tanto a nivel de clase social, como a nivel &eacute;tnico, religioso, a nivel sexual, o a nivel de edad: que hay culturas diferentes hoy, aqu&iacute; en Bogot&aacute;. Y aceptar entonces &mdash;y me voy acercando realmente al problema de fondo- que m&aacute;s all&aacute; de toda la buena voluntad de los presidentes, que en Am&eacute;rica Latina gritan a favor de una identidad cultural nacional, la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de nuestros pa&iacute;ses es de hecho una correa de transmisi&oacute;n de la transnacionalizaci&oacute;n y la homogenizaci&oacute;n cultural.</p>     <p>Vivimos atrapados en una estructura de homogenizaci&oacute;n cultural galopante frente a la cual la cultura nacional en la mayor&iacute;a de nuestros pa&iacute;ses tiene m&aacute;s de ficci&oacute;n, que de cultura real. &iquest; Qu&eacute; hay en com&uacute;n entre un boyacense y un coste&ntilde;o a nivel cultural ? &iquest; Por d&oacute;nde pasan realmente las identidades culturales verdaderas, esas que alimentan la cotidianeidad de la gente, de las que vive la gente, y que se materializan en la forma de cocer los alimentos, de vestirse, de quererse, de trabajar, de asociarse, de gozar, de creer y de percibir?</p>     <p>&iquest;Se acuerdan de Guatavita? &iquest; Se acuerdan de lo que signific&oacute; Guatavita culturalmente, y c&oacute;mo la gente cogi&oacute; la taza del ba&ntilde;o y la sac&oacute; como una silla a la sala ? &iquest; C&oacute;mo necesitaban un espacio para sus animales y no lo hab&iacute;a?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entonces, lo que se trata de pensar no es s&oacute;lo la dominaci&oacute;n transnacional imperialista, sino tambi&eacute;n la dominaci&oacute;n de la llamada &quot;cultura nacional&quot;. Sobre las culturas regionales, asfixiando, negando la riqueza que es la pluralidad, la heterogeneidad cultural de nuestros pa&iacute;ses.</p>     <p>De esto es de lo que queremos hablar cuando hablamos de lo popular. No queremos hablar de un tema m&aacute;s. No se trata de a&ntilde;adirle a los estudios de comunicaci&oacute;n un nuevo tema de moda porque ya nos hab&iacute;amos cansado de otros temas. Desgraciadamente para mucha gente es as&iacute;. Y desgraciadamente, ustedes lo saben pues estoy hablando en una escuela de comunicaci&oacute;n, la academia tiende a convertir cualquier teor&iacute;a en receta y cualquier problema en moda y en slogan. La academia tiende inevitablemente a la producci&oacute;n de recetas y de f&oacute;rmulas m&aacute;gicas: de esquemas.</p>     <p>Pero en Am&eacute;rica Latina la problem&aacute;tica de lo popular no es una moda. Es &quot;el lugar&quot; desde el cual se hace posible pensar hoy tanto los procesos de comunicaci&oacute;n que desbordan lo nacional por arriba, es decir, los procesos, macro que involucran la puesta en funcionamiento de los sat&eacute;lites y las tecnolog&iacute;as de inform&aacute;tica; como los procesos de comunicaci&oacute;n que desbordan lo nacional por abajo, desde la multiplicidad de las formas de protesta regional, local, ligadas a existencia negada pero viva de la heterogeneidad cultural. Hoy lo popular en Am&eacute;rica latina nombra algo muy especial, que realmente no tiene el mismo sentido ni en Europa, ni en los otros continentes. Decir en EE.UU. o en Europa &quot;Cultura popular&quot; es decir una de dos cosas: o cultura masiva, o cultura de museos. Yo viv&iacute; esta experiencia en Europa, cuando trataba de contar a viejos amigos m&iacute;os, compa&ntilde;eros de estudio en Espa&ntilde;a o en Par&iacute;s esta problem&aacute;tica, y me encontr&eacute; que no entend&iacute;an ni siquiera de qu&eacute; estaba hablando. Y les aseguro que son m&aacute;s inteligentes que yo, pero no me entend&iacute;an porque esta problem&aacute;tica no tiene sentido all&aacute;. Hablar de lo popular en Europa hoy es hablar de lo masivo o de los misterios que recoge el folclore, las viejas canciones populares, los viejos modos de jugar, las viejas formas de cocinar.</p>     <p>Hace unos meses en Roma tuve una apasionante discusi&oacute;n con gente venida de &Aacute;frica y de Asia a un Congreso de la UNESCO donde sufr&iacute; una experiencia semejante, ya que para ellos lo popular se identifica &uacute;nicamente con lo ind&iacute;gena. Y en mi ponencia yo hice una cr&iacute;tica muy dura de la ideolog&iacute;a indigenista en Am&eacute;rica Latina porque trata de pensar la identidad cultural remitiendo su autenticidad por detr&aacute;s de la colonia a un antes de la conquista, por fuera de la dominaci&oacute;n y del conflicto. Y sin embargo nuestra identidad cultural est&aacute; hecha de la dominaci&oacute;n, como cualquier identidad humana est&aacute; hecha de los conflictos, de las explosiones, de las crisis. Atenci&oacute;n a todo el indigenismo idealista que hay todav&iacute;a en esa visi&oacute;n que busca nuestra autenticidad cultural &quot;en las ra&iacute;ces&quot;, unas ra&iacute;ces a las que se va a buscar una esencia, una autenticidad substancializada. La identidad cultural est&aacute; en la HISTORIA y no en una esencia que estar&iacute;a incontaminada en el pasado. Est&aacute; en la historia de los procesos a trav&eacute;s de los cuales estos pa&iacute;ses se han hecho, est&aacute; en la lucha por romper la dominaci&oacute;n. Esta es nuestra problem&aacute;tica, bien espec&iacute;fica y concreta, pero hemos tenido muchos obst&aacute;culos para poder nombrarla, y apenas estamos empezando a balbucearla: la cultura popular como el lugar desde el cual pensar el aqu&iacute; y el ahora.</p>     <p>Nuestras investigaciones deber&iacute;an trabajar entonces en tres sentidos, en tres direcciones diferentes pero articuladas. la primera tiene que ver con la recuperaci&oacute;n de la historia. Pero una historia que desgraciadamente apenas se ha empezado a escribir, y que no es la historia de &quot;las naciones&quot;. &iquest;Ustedes han pensado alguna vez la paradoja tan grande que es eso de la integraci&oacute;n latinoamericana cuando en las cartillas de primaria se ense&ntilde;a que Colombia se hizo naci&oacute;n a base de luchar contra el Per&uacute;, contra Ecuador, contra Venezuela? Queda muy dif&iacute;cil integrarse cuando seguimos aferrados a un concepto de identidad nacional pensando no desde la riqueza de la diferencia, sino desde la frontera, desde las barreras. Por otro lado se trata de escribir una historia que no es la mera historia de los medios, esa historia de los medios de comunicaci&oacute;n en la que a una historia de las tecnolog&iacute;as se a&ntilde;ade un cap&iacute;tulo sobre las determinaciones econ&oacute;mico-pol&iacute;tico-sociales del desarrollo tecnol&oacute;gico, pero donde los medios se engendran como los dioses griegos o como los fil&oacute;sofos en las historias de la filosof&iacute;a. Mi propuesta es que lo que estamos necesitando es una historia de los procesos culturales en cuanto articuladores de las pr&aacute;cticas comunicativas con los movimientos sociales, que es, a mi modo de ver, como lo popular se inscribe constitutivamente en el an&aacute;lisis de los procesos hist&oacute;ricos. Es la perspectiva de Thompson, historiador ingl&eacute;s, que por primera vez para hacer historia del movimiento obrero ha hecho historia de las culturas populares, y nos ha descubierto que, frente a toda la historiograf&iacute;a de izquierda y de derecha para la cual el pueblo se constituy&oacute; en sujeto pol&iacute;tico s&oacute;lo a partir de la revoluci&oacute;n francesa, mucho antes las clases populares ya hab&iacute;an vivido la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, no en los t&eacute;rminos en que lo piensan los pol&iacute;ticos hoy, ni los historiadores, sino en los t&eacute;rminos en los cuales hist&oacute;ricamente pod&iacute;a vivirla: como defensa de su &quot;econom&iacute;a moral&quot;.</p>     <p>En este sentido, lo que hay que rescatar, es fundamentalmente lo siguiente: la cultura de masas no puede ser definida ni desde el cine, ni la radio, ni desde la T.V., porque la cultura de masa es la impronta estructural del capitalismo sobre la cultura. Y esta impronta comenz&oacute; a gestarse expl&iacute;cita, visiblemente, desde el s. XVIII, desde el momento en que empezara a constituirse una industria de cultura para las masas, desde el momento en que cultura popular pas&oacute; a significar no ya los modos de cocinar, los modos de creer, los modos de festejar de las clases populares, sino el modo como la burgues&iacute;a racionaliza lo que garantiza la diferencia de clase y su hegemon&iacute;a. Lo cual es muy distinto a lo que hemos estado pensando con el concepto de ideolog&iacute;a, casi siempre asociado a una &quot;teor&iacute;a que la conspiraci&oacute;n&quot; de una clase pensada como sujeto trascendental kantiano, dotado de conciencia y de voluntad. Pienso que a este respecto el aporte m&aacute;s serio lo tenemos en Gramsci y en su concepto de hegemon&iacute;a. Que es el que nos permite pensar c&oacute;mo desde el S. XVIII la burgues&iacute;a asumi&oacute; las esperanzas, las rabias, las frustraciones de las clases populares y les &quot;dio sentido&quot; al asumirse a s&iacute; misma como la clase capaz de orientar el proceso social todo, no solo los intereses de la burgues&iacute;a, sino los intereses de la totalidad social.</p>     <p>En M&eacute;xico hace algunos meses, frente a alguien que gritaba contra el PRI, el famoso partido que lleva m&aacute;s de 40 a&ntilde;os en el poder &quot;40 a&ntilde;os de alienaci&oacute;n de las masas populares&quot; alguien pregunt&oacute;, oiga se&ntilde;or, &iquest;y por qu&eacute; le siguen votando al PRI a&ntilde;o tras a&ntilde;o, ser&aacute; que los mexicanos son unos retrasados mentales o ser&aacute; que el PRI de alguna manera sigue asumiendo y nombrando los problemas de la gente, desde sus intereses, pero nombrando tambi&eacute;n los intereses de la gente? Recuperar la historia cultural significa hacer la historia de estos procesos a trav&eacute;s de los cuales se constituyen las culturas, se nacionalizan las grandes masas, se expropian las culturas populares, pero al mismo tiempo lo popular &mdash; a partir de los a&ntilde;os 30- comienza a irrigar, a configurar movimientos sociales, populistas muchas veces, pero en los cuales el populismo no fue s&oacute;lo una &quot;manifestaci&oacute;n&quot; sino la forma hist&oacute;rica como en Am&eacute;rica Latina las mayor&iacute;as se constituyeron en sujetos hist&oacute;ricos. Est&aacute; por realizarse seriamente la historia de los movimientos populistas, tanto de los movimientos en el Brasil, como en la Argentina, y en M&eacute;xico.</p>     <p>Segunda direcci&oacute;n: frente a lo que los arist&oacute;cratas de derecha y de izquierda siguen pensando, la cultura de masas no es la mera divulgaci&oacute;n de la cultura culta sino la deformaci&oacute;n de la cultura popular. Es decir, si a la gente le gustan las rancheras, &quot;El Chinche&quot;, las radionovelas, las historietas pornogr&aacute;ficas que nos llegan de M&eacute;xico, no es porque s&iacute;, ni es porque los comerciantes son geniales y han encontrado &quot;la f&oacute;rmula&quot;. Lo que est&aacute;n es explotando unas matrices que vienen de muy lejos, de muy atr&aacute;s hist&oacute;ricamente, y a trav&eacute;s de las cuales el imaginario popular se hace c&oacute;mplice de la dominaci&oacute;n de lo masivo. Ustedes saben que no hay dominaci&oacute;n sin complicidad y sin seducci&oacute;n entre el dominador y el dominado. El proceso de dominaci&oacute;n es algo mucho m&aacute;s complejo de lo que dice esa visi&oacute;n maniquea que hemos tenido normalmente, de &quot;la bota y la cucaracha&quot;. Y es desde esa complejidad, hecha de complicidad y seducci&oacute;n, que debemos pensar la relaci&oacute;n entre lo popular y lo masivo.</p>     <p>Por una parte la cultura de masa recupera indudablemente matrices, modos de percepci&oacute;n de lo popular y los desactiva, los deforma, los despolitiza, los descontextualiza, los neutraliza, pero a trav&eacute;s de todo eso sin embargo las clases populares se reconocen pues como dijo Dufrenne ya hace tiempo: &quot;Las masas populares invierten en esa cultura su deseo y de ella extraen placer&quot;.</p>     <p>Y&nbsp;ello mal que nos pese a los arist&oacute;cratas del mundo entero, que no podemos entender c&oacute;mo la gente puede gozar con esa bazofia, con esa vulgaridad, ya que est&aacute; ligada a esa otra cultura que desaf&iacute;a nuestro refinamiento. &iquest; Cu&aacute;ntas veces no confundimos cr&iacute;tica pol&iacute;tica con nuestros gustos de clase, de manera que al rechazar la cultura de masa en nombre de la alienaci&oacute;n lo que en verdad rechazamos es otro modo de ver, otro modo de gozar, otro modo de vivir que desaf&iacute;a nuestra pretensi&oacute;n a poseer la &uacute;nica clave de la belleza y del gusto est&eacute;tico? Lo masivo se convierte en un gran espacio para estudiar, para investigar esas matrices deformadas de lo popular a trav&eacute;s de las cuales las masas siguen &quot;dej&aacute;ndose atrapar&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y&nbsp;por &uacute;ltimo, la tercera direcci&oacute;n: los usos populares de lo masivo. No s&oacute;lo hay complicidad, tambi&eacute;n hay resistencia, muchas formas de resistencia, de lucha y de protesta popular. El problema es que llevamos unas anteojeras enormes que no nos permiten pensar los movimientos de protesta, las formas de ruptura, m&aacute;s que a partir de las formas &quot;establecidas&quot; de las organizaciones pol&iacute;ticas: los partidos, los sindicatos. Apenas se est&aacute; empezando tambi&eacute;n a escribir una historia del movimiento obrero que recupere la cotidianidad, la vida cotidiana de la gente, toda la resistencia que hay en la cotidianidad, en las formas no expl&iacute;citas de lucha contra la injusticia, en las expresiones religiosas y art&iacute;sticas. S&oacute;lo en la medida en que nos abramos a la multiplicidad de los modos de resistencia comprenderemos que ella atraviesa hasta el consumo, porque el consumo no es tan pasivo como nos dicen los funcionalistas, ya que el consumo es tambi&eacute;n un espacio de producci&oacute;n de sentido y por tanto de contradicciones. La gente vive en unas ciudades cada vez m&aacute;s cuadriculadas, pero la gente se hace su trayecto, se hace su camino. Hay diferentes modos de ver la T.V., y entre lo que creen que dicen los que hacen T.V. y lo que los diferentes grupos sociales leen, ven, hay a veces un abismo.</p>     <p>Es decir, planteamos como objeto de investigaci&oacute;n <b>lo que hace la gente con lo que hacen de ella, </b>toda la variedad de operaciones a trav&eacute;s de las cuales la gente usa lo masivo, y lo masivo no son s&oacute;lo los medios, lo masivo son los productos, lo masivo son los comportamientos, lo masivo son las creencias nuevas, los nuevos mitos. Estamos empezando a elaborar metodol&oacute;gicamente un mapa que nos permita investigar la gama de posiciones que la gente vive frente a lo masivo. Porque hay grupos sociales que realmente tienden a replegarse, a rechazar, pero hay otros que tienden a reorganizar, a refuncionalizar, incluso a redise&ntilde;ar.</p>     <p>Y termino cont&aacute;ndoles algo que vi en Lima hace unos pocos meses que me parece un modelo de uso popular de lo masivo, incluso de redise&ntilde;o. En un barrio de esos que ir&oacute;nicamente los peruanos llaman &quot;pueblos j&oacute;venes&quot; y nosotros llamamos invasiones, un grupo de mujeres para ayudar al sostenimiento del hogar armaron un mercado, para lo cual ten&iacute;an que levantarse a las 3 &oacute; 4 de la ma&ntilde;ana y marcharse hasta la otra punta de la ciudad para comprar las cosas y traerlas para abrir el mercado a las 6 de la ma&ntilde;ana y venderlas. Un grupo de comunicadores pas&oacute; all&iacute; y vieron que hab&iacute;a una grabadora y un parlante por el cual hac&iacute;an propaganda, publicidad de lo que hab&iacute;a en el mercado. Y se les ocurri&oacute; empezar a dialogar con las mujeres y preguntarles si no se pod&iacute;a usar para algo m&aacute;s esa grabadora, esos parlantes. Empezaron haciendo una encuesta entre las mujeres del barrio que no estaban en el mercado sobre qu&eacute; pensaban del mercado, y encontraron c&oacute;mo las mujeres compradoras se quejaban de lo caras que eran las cosas, de lo mal que llegaban los productos, c&oacute;mo abusaban de su pobreza, aunque eran sus propias compa&ntilde;eras de barrio. Cuando les llevaron la grabaci&oacute;n a las vendedoras &eacute;stas se pusieron furiosas e hicieron toda una declaraci&oacute;n a los comunicadores mostr&aacute;ndoles c&oacute;mo era eso de injusto, que no entend&iacute;an todo lo que a ellas les costaba poder facilitar a la gente, poder traerles las cosas ac&aacute;, c&oacute;mo cre&iacute;an que pod&iacute;a tener el mismo precio aquellos productos que pod&iacute;an durar una semana a aquellos que ellas ten&iacute;an que traer cada ma&ntilde;ana. Y poco a poco empezaron a hablar ellas por el parlante, hasta un d&iacute;a en que la religiosa, que dirig&iacute;a las actividades sociales del barrio y que era &quot;due&ntilde;a&quot; de la casa donde se quedaba la tecnolog&iacute;a rudimentaria, les dijo que &quot;&iexcl;c&oacute;mo se atrev&iacute;an a hablar por los parlantes aquellas mujeres que no sab&iacute;an hablar!, &iexcl;que era una verg&uuml;enza para el barrio!</p>     <p>Se plante&oacute; una crisis muy fuerte en el grupo, y a los pocos d&iacute;as llegaron las vendedoras a donde los comunicadores y les dijeron: &quot;amigos, hemos visto que la religiosa ten&iacute;a raz&oacute;n, no sabemos hablar y en esta sociedad en que estamos quien no sabe hablar est&aacute; fregado, porque sin saber hablar no hay la m&iacute;nima posibilidad de defenderse ni de poder nada. Pero tambi&eacute;n hemos descubierto que con la ayuda de ese aparatito -la grabadora- podemos aprender a hablar&quot;. Y desde ese d&iacute;a las mujeres del mercado decidieron comenzar a narrar, con la grabadora, su propia vida en forma de radionovela, la historia de la llegada de una de ellas desde su pueblito hasta la capital. Y de ese modo aquellas mujeres dejaron de usar &uacute;nicamente la grabadora para escuchar lo que otros dicen y empezaron a usarla para aprender ellas a hablar.</p> </font>      ]]></body>
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