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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Esc&aacute;ndalo y medios: <b>bomba poderosa</b></b></font></p>     <p><b>EHRAT, JOHANNES</b></p>     <p>2011<i>, Power of Scandal. Semiotic and Pragmatic in Mass Media.</i><b>    <br> Toronto: University of Toronto Press, 407 pp.    <br> </b>ISBN: 978-14426-441259</p>     <p><i>Una mentira no tiene piernas, pero el esc&aacute;ndalo tiene alas.    <br> </i>Thomas Fuller</p>     <p>&iquest;Qu&eacute; mecanismos de poder se agazapan en el esc&aacute;ndalo medi&aacute;tico? &iquest;Existen v&iacute;nculos directos entre el esc&aacute;ndalo, el poder y los medios de comunicaci&oacute;n masiva? &iquest;En qu&eacute; medida contribuyen los medios de comunicaci&oacute;n a configurar, revelar y propagar lo que se denomina &#39;esc&aacute;ndalo&#39;? &iquest;Tiene algo que ver la opini&oacute;n p&uacute;blica con la conformaci&oacute;n del esc&aacute;ndalo, o se trata solo de una estratagema medi&aacute;tica? &iquest;Existen acontecimientos que, por naturaleza propia, puedan catalogarse como escandalosos? &iquest;Es inherente el esc&aacute;ndalo a los medios de comunicaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; alcances sociales tiene el esc&aacute;ndalo mediatizado?</p>     <p>Seg&uacute;n la versi&oacute;n m&aacute;s corriente divulgada en <i>Wikipedia </i>(2012), un <i>esc&aacute;ndalo </i>es:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	    <p>...un incidente ampliamente publicitado que incluye acusaciones de proceder incorrecto, degradaci&oacute;n o inmoralidad. Un esc&aacute;ndalo puede basarse en actos reales, ser producto de acusaciones, o una mezcla de ambas. Las acciones tomadas para encubrir un esc&aacute;ndalo e impedir que &eacute;ste se haga p&uacute;blico suelen generar un esc&aacute;ndalo mayor si el encubrimiento falla y el esc&aacute;ndalo logra efectivamente hacerse p&uacute;blico.    <br> 	Un esc&aacute;ndalo puede hacerse p&uacute;blico debido al trabajo de filtraci&oacute;n informativa de un investigador, period&iacute;stico o de otro tipo, debido a la confesi&oacute;n de una persona involucrada en el mismo u otros m&eacute;todos.</p> </blockquote>     <p>En tal sentido, podemos afirmar que el esc&aacute;ndalo, por su misma naturaleza significativa, genera efectos de sentido m&uacute;ltiples en la esfera p&uacute;blica. Sobre todo, cuando es vehiculado por los <i>mass media, </i>sus proporciones cicl&oacute;nicas son devastadoras y provocan una fractura desestabilizadora en el sentido p&uacute;blico com&uacute;n.</p>     <p>Este texto de Johannes Ehrat, profesor extraordinario en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma), nos ofrece, con amplia y contundente vigencia, las mejores respuestas a los interrogantes planteados, asociando medios y esc&aacute;ndalo de manera integral. Su an&aacute;lisis del esc&aacute;ndalo se centra en el examen, desde el pensamiento cl&aacute;sico de la semi&oacute;tica y la pragm&aacute;tica, de dos mundos paralelos: el de los medios masivos de comunicaci&oacute;n y el la opini&oacute;n p&uacute;blica; an&aacute;lisis aplicado de modo particular tanto a lo relacionado con el discurso moralista de casos de abuso sexual, como con el fen&oacute;meno del teleevangelismo y su incidencia en la esfera p&uacute;blica.</p>     <p>&iquest;Hay eventos que son inherentemente escandalosos ? En la versi&oacute;n de Ehrat, <i>Power of Scandal, </i>el esc&aacute;ndalo como tal deriva su poder no tanto de un evento cualquiera, como de la opini&oacute;n p&uacute;blica generalizada, que, a su turno, es interpretada, ampliada y difundida por las distintas narrativas medi&aacute;ticas. El esc&aacute;ndalo es poderoso por su capacidad para desafiar las instituciones mediante la desestabilizaci&oacute;n de su legitimidad. Los medios masivos de comunicaci&oacute;n desempe&ntilde;an un papel integral en la creaci&oacute;n y configuraci&oacute;n narrativa del esc&aacute;ndalo, ya que interpretan los acontecimientos reales como acciones con un prop&oacute;sito p&uacute;blico. Seg&uacute;n el an&aacute;lisis de Ehrat, el esc&aacute;ndalo posee caracter&iacute;sticas de ubicuidad y transformaci&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n contempor&aacute;neos.</p>     <p>Ehrat argumenta que los estudios sociol&oacute;gicos y de comunicaci&oacute;n han ignorado la naturaleza y construcci&oacute;n narrativa del esc&aacute;ndalo en los medios, por lo cual su estudio se centra, principalmente, en mostrar c&oacute;mo se produce la narraci&oacute;n p&uacute;blica significativa con repercusiones sociales. El poder del esc&aacute;ndalo radica en utilizar una heur&iacute;stica alternativa para la comprensi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n de masas, a la vez rigurosa y sofisticada.</p>     <p>En el prefacio (pp. IX-XIV), el autor se pregunta directamente: &quot;&iquest;qu&eacute; no es la opini&oacute;n p&uacute;blica? No es mi opini&oacute;n, tampoco es la suya. Ni siquiera es la opini&oacute;n de los dos, ya sea como acuerdo, o como la suma de ambos, ni menos como com&uacute;n denominador. Adem&aacute;s, ni siquiera es la opini&oacute;n de todos. La opini&oacute;n p&uacute;blica, los esc&aacute;ndalos, son en realidad lo que &#39;todos&#39; piensan sobre alguien o algo&quot; (p. IX). Las famosas encuestas de opini&oacute;n que realiza el investigador no son realmente de opini&oacute;n p&uacute;blica, sino, en el mejor de los casos, una simple abstracci&oacute;n estad&iacute;stica selectiva de unos cuantos escogidos para representar a todos (Bourdieu, 1980). A cambio, nos dice Ehrat: &quot;la opini&oacute;n p&uacute;blica es la opini&oacute;n de todos. Es lo que pienso que todos pensamos, es lo que usted piensa que todos pensamos y es lo que todos pensamos que los dem&aacute;s piensan. Pero ninguno piensa que alguien ser&aacute; capaz de descubrir lo que todos pensamos&quot; (p. IX).</p>     <p>Para Ehrat, el problema radica en c&oacute;mo vamos a entender ese &quot;todos&quot;. No se trata, por supuesto, de un objeto externo, sino de algo intr&iacute;nsecamente relacionado con nosotros mismos como sujetos pragm&aacute;ticos. Sch&uuml;tz, al discutir la tesis central de Weber, hace de este estado cognitivo de la sociedad uno de los pilares centrales de su teor&iacute;a. Ello no quiere decir que la opini&oacute;n p&uacute;blica no sea m&aacute;s que una simple idea; de hecho, tiene una fuerte influencia sobre las acciones que pueden realizarse con efectos reales. Para el autor, los esc&aacute;ndalos son lo que todos pensamos acerca de alguien. Todos reconocen para s&iacute; mismos el derecho de sancionar a alguien, pero solo pueden actuar como todos. El esc&aacute;ndalo introduce una peque&ntilde;a diferencia en ese <i>todos: </i>somos diferentes de aquel que est&aacute; siendo sancionado. O sea: &quot;este es el malo y nosotros somos los buenos&quot; (p. X).</p>     <p>La religi&oacute;n tiene una relaci&oacute;n especial con la opini&oacute;n p&uacute;blica. Los dos son enemigos extremos por naturaleza, y la lucha entre ambos se libra en el campo de la autoridad. La opini&oacute;n p&uacute;blica dirige las acciones humanas determin&aacute;ndole y fij&aacute;ndole objetivos. A su vez, Dios, como referente principal de la religi&oacute;n, tiene una influencia pr&aacute;ctica sobre la vida de los creyentes, cuando es visto como objetivo trascendental y fuente de bien. En un esc&aacute;ndalo medi&aacute;tico religioso, un dios trata de prevalecer sobre el otro en una lucha frontal de poderes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El autor manifiesta su inclinaci&oacute;n natural a abordar la tem&aacute;tica de los esc&aacute;ndalos religiosos como un conjunto de acontecimientos hist&oacute;ricos, en el curso de los cuales, la religi&oacute;n, m&aacute;s que cualquier otra idea, se convierte en la manzana de la discordia. M&aacute;s que centrarse en una renarrativa ilustrativa de las distintas facetas de los esc&aacute;ndalos religiosos, enfoque que suelen adoptar de modo &#39;natural&#39; muchos estudios sobre esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos, sexuales y, en el caso de la religi&oacute;n, especialmente en lo relacionado con los esc&aacute;ndalos de abuso sexual en Estados Unidos, cuyo tratamiento ha saturado el mercado de opini&oacute;n, el autor centra su inter&eacute;s m&aacute;s en lo te&oacute;rico y general del tema que sobre los hechos hist&oacute;ricos en s&iacute; mismos.</p>     <p>En la perspectiva de Ehrat, el estudio del esc&aacute;ndalo lleva finalmente a definir la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica del periodismo.</p>     <blockquote> 	    <p>El esc&aacute;ndalo est&aacute; omnipresente, como uno de los pilares de la prensa y cenit del periodismo. Peri&oacute;dicamente, a nivel mundial, encontramos nuevos &#39;gates&#39;. La verdadera ra&iacute;z del esc&aacute;ndalo s&oacute;lo es observable como una operaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica. El esc&aacute;ndalo &#39;real&#39; ocurre en el mundo de la vida cotidiana de los espectadores, como emoci&oacute;n indignante, interacci&oacute;n social, como esquema mental &#91;...&#93; No obstante, el esc&aacute;ndalo no es un hecho real tal cual lo inform&oacute; la prensa; es un informe de prensa de un hecho real. En otras palabras, es a trav&eacute;s de la opini&oacute;n p&uacute;blica como un hecho real se convierte en esc&aacute;ndalo. La opini&oacute;n p&uacute;blica no es lo que opine cualquiera, ni cualquier medida estad&iacute;stica que se haga de ella, es la producci&oacute;n narrativa de sentido, eso siempre ha sido as&iacute;. (p. XIV)</p> </blockquote>     <p>El estudio de Ehrat se desarrolla a lo largo de ocho cap&iacute;tulos secuenciales, en los que aborda diversos aspectos de la tem&aacute;tica central del esc&aacute;ndalo y los medios: en los primeros cuatro cap&iacute;tulos, el autor, sobre la base de observaciones iniciales alrededor de los esc&aacute;ndalos medi&aacute;ticos, desarrolla un acercamiento a las teor&iacute;as relacionadas con la comunicaci&oacute;n del sentido p&uacute;blico; reflexiona en torno a una teor&iacute;a semi&oacute;tica de la publicidad, y, finalmente, contrasta los resultados con las teor&iacute;as sobre los medios de comunicaci&oacute;n propuestas por Habermas y Luhmann. As&iacute;: cap&iacute;tulo 1: una aproximaci&oacute;n te&oacute;rica a la naturaleza del esc&aacute;ndalo medi&aacute;tico; 2: las relaciones estrechas entre publicidad y esfera p&uacute;blica; 3: una semi&oacute;tica de la publicidad; 4: la publicidad en una teor&iacute;a de los medios. Los cuatro apartados restantes tratan, en el cap&iacute;tulo 5, sobre el j&uacute;bilo al esc&aacute;ndalo, o el sentido de lo religioso en la opini&oacute;n p&uacute;blica; 6: el juicio o la puesta en escena del esc&aacute;ndalo; 7: el curso del esc&aacute;ndalo <i>Pro-Gram; </i>8: efecto y realidad del esc&aacute;ndalo.</p>     <p>El autor concluye su estudio afirmando, entre otras cosas:</p>     <blockquote> 	    <p>...la construcci&oacute;n misma de significado del esc&aacute;ndalo religioso produce un efecto correspondiente en la opini&oacute;n p&uacute;blica, a partir de los efectos de lo que llama una hipotaxis textual (relaciones de subordinaci&oacute;n textual), que busca la normatividad del metatexto, por lo cual la opini&oacute;n p&uacute;blica se siente con el mismo derecho de proceder frente a la religi&oacute;n como lo hace con la legitimizaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico. (p. 331)</p> </blockquote>     <p>Consideramos este valioso estudio de J. Ehrat no solo de palpitante actualidad, sino de notable recomendaci&oacute;n y orientaci&oacute;n para profesionales, estudiosos e investigadores de la comunicaci&oacute;n interesados en el an&aacute;lisis de las relaciones entre medios de comunicaci&oacute;n y opini&oacute;n p&uacute;blica. Para finalizar, como lo se&ntilde;ala J. J. Brunner (2010):</p>     <blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Son las sociedades democr&aacute;ticas de mercado contempor&aacute;neas las m&aacute;s propensas al esc&aacute;ndalo, porque se trata de sociedades mediatizadas. El esc&aacute;ndalo tiene la capacidad de acaparar la atenci&oacute;n de todos los medios de comunicaci&oacute;n. La din&aacute;mica del esc&aacute;ndalo consiste en alimentarse noticiosamente a s&iacute; mismo. Todo esc&aacute;ndalo ha de generar consecuencias, por tanto, las noticias persistir&aacute;n. En este contexto, las noticias que van despertando mayor inter&eacute;s son aquellas que involucran historias de vida, donde los sentimientos b&aacute;sicos son compartidos sin distinci&oacute;n. Los esc&aacute;ndalos m&aacute;s solicitados: pol&iacute;ticos, corporativos, sexuales, eclesi&aacute;sticos, militares, de la justicia, espionaje, deportivos, cient&iacute;ficos, ecol&oacute;gicos, acad&eacute;micos, etc., todos ellos nos conducen hacia un evento medi&aacute;tico que pone al descubierto algo previamente oculto y moralmente ignominioso &mdash;real o supuestamente&mdash; cuya exposici&oacute;n genera una secuencia de reacciones en la opini&oacute;n p&uacute;blica. &#91;...&#93; En suma, los esc&aacute;ndalos son una manifestaci&oacute;n del <i>poder de los medios?<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup></i></p> </blockquote>     <p align="right"><i><b>Luis Ignacio Sierra Guti&eacute;rrez</b>    <br> </i>Profesor titular del Departamento de Comunicaci&oacute;n     <br> Facultad de Comunicaci&oacute;n y Lenguaje     <br> Pontificia Universidad Javeriana,    <br> Bogot&aacute;</p> <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>V&eacute;ase tambi&eacute;n J. J. Brunner (2005), &quot;P&uacute;blico/privado: &iquest;para d&oacute;nde va el esc&aacute;ndalo?&quot;, disponible en: <a target="_blank" href="http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/Escandalo.pdf">http://mt.educarchile.cl/mt/jjbrunner/archives/Escandalo.pdf</a>, recuperado: 8 de octubre de 2011.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Bourdieu, P. (1980), &quot;L&#39;opinion publique n&#39;existe pas&quot;, en <i>Questions de sociologie, </i>Par&iacute;s, Pierre Bourdieu, &Eacute;ditions de Minuit, pp. 222-235.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0120-4823201200010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brunner J. J. (2010), &quot;El esc&aacute;ndalo y los medios de comunicaci&oacute;n&quot;, disponible en: <a target="_blank" href="http://comunicaziones.blogspot.com/2010/04/el-escandalo-y-los-medios-de.html">http://comunicaziones.blogspot.com/2010/04/el-escandalo-y-los-medios-de.html</a>, recuperado: 8 de octubre de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0120-4823201200010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>Wikipedia </i>(2011, 19 de agosto), &quot;Esc&aacute;ndalo&quot; &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo">http://es.wikipedia.org/wiki/Esc%C3%A1ndalo</a>, recuperado: 2 de febrero del 2012.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S0120-4823201200010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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