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<journal-title><![CDATA[Investigación y Educación en Enfermería]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La salud colectiva y la inclusión social de las personas con discapacidad]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Collective health and social inclusion of disabled persons]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Facultad de Rehabilitación y Desarrollo Humano Grupo de investigación en Rehabilitación e Integración Social de la persona con discapacidad]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present article deals with collective health as a platform for social inclusion of disabled persons. It begins by making a brief historical review and epistemological contextualization of collective health as a generator field for knowledge and new social practices. Following this reflection, as an introduction, it enunciates the theoretical focuses that have been crucial to the development of the concept of disabled person, and finally, it closes with a discussion about the new sceneries and social practices that health promotion has opened for this target population.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>La salud colectiva y la inclusi&oacute;n social   de las personas con discapacidad </b> </p>     <p>Israel Cruz Velandia<sup>a</sup></p>     <p>a Fisioterapeuta. Mag&iacute;ster en educaci&oacute;n. Doctor en salud   colectiva de la Universidad del Estado de R&iacute;o de   Janeiro &#8211; Instituto de medicina social. Brasil. Profesor   principal de la Universidad del Rosario, coordinador   del grupo de investigaci&oacute;n en Rehabilitaci&oacute;n e   Integraci&oacute;n Social de la persona con discapacidad,   Facultad de Rehabilitaci&oacute;n y Desarrollo Humano,   Universidad del Rosario, Bogot&aacute;. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:icruz@urosario.edu.co">icruz@urosario.edu.co</a></p>     <p><b>Como citar este art&iacute;culo: </b>Cruz I. La salud colectiva   y la inclusi&oacute;n   social de las personas con discapacidad. Invest. Educ. Enferm. 2005; 23(1): 92-101</p>     <p><b>Recibido</b>: 11 de junio de 2004. <b>Aceptado</b>: 23 de febrero de 2005</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El presente art&iacute;culo trata de la promoci&oacute;n de la salud   considerada como una plataforma para la inclusi&oacute;n   social de las personas con discapacidad. Inicia   haciendo un breve recorrido hist&oacute;rico y una contextualizaci&oacute;n   epistemol&oacute;gica de lo que ha sido la salud   colectiva en cuanto campo generador de conocimiento   y de nuevas pr&aacute;cticas sociales. A modo   introductorio se enuncian los enfoques te&oacute;ricos que   han marcado el desarrollo del concepto de persona   con discapacidad y se cierra discutiendo los nuevos   escenarios y las pr&aacute;cticas sociales que la promoci&oacute;n   de la salud ha abierto para este grupo poblacional.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Salud comunitaria, promoci&oacute;n de la salud, discapacidad.</p>     <p><b>Collective health and social inclusion of disabled persons</b></p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> The present article deals with collective health as   a platform for social inclusion of disabled persons.   It begins by making a brief historical review and   epistemological contextualization of collective   health as a generator field for knowledge and new   social practices. Following this reflection, as an   introduction, it enunciates the theoretical focuses   that have been crucial to the development of the   concept of disabled person, and finally, it closes   with a discussion about the new sceneries and   social practices that health promotion has opened   for this target population.</p>     <p><b>Key words:</b> Health community,     health promotion, disability</p>     <p><b>REFERENTE HIST&Oacute;RICOEPISTEMOL&Oacute;GICO</b></p>     <p> Se puede afirmar que la idea de promoci&oacute;n de la   salud se viene gestando desde mediados del siglo   XIX a partir de Rudolf Virchow, considerado el   padre de la medicina social. Desde entonces, tanto las   pr&aacute;cticas y pol&iacute;ticas de salud como los sistemas de salud   del mundo occidental han sido ampliamente cuestionados   por su dependencia de un modelo asistencial   individualista, con &eacute;nfasis en la dimensi&oacute;n curativa/   terap&eacute;utica y, adem&aacute;s, por sus elevados costos y baja   efectividad. En compensaci&oacute;n, ha ganado fuerza te&oacute;rica,   metodol&oacute;gica y pr&aacute;ctica la idea de que la salud de las   poblaciones est&aacute; determinada por el grado en que el   Estado y la sociedad reconocen, garantizan y respetan   los derechos humanos de todos los ciudadanos; por los   mecanismos y estrategias que las sociedades usan para   asegurarse gobiernos aut&oacute;nomos elegidos libremente, que   posibiliten participar, administrar y distribuir con justicia   la riqueza producida colectivamente; y finalmente, por la   forma como se imparte justicia social y se respetan lasdiferencias, la diversidad   y la pluralidad en los colectivos   humanos presentes en una sociedad.  </p>     <p>Ya en el siglo XX, la historia que antecedi&oacute; a la   renovaci&oacute;n de los principios y a la construcci&oacute;n te&oacute;rico&#8211;  pr&aacute;ctica de la promoci&oacute;n   de la salud, se inicia con Henry Sigerist, quien hacia 1945 concibi&oacute; las   cuatro funciones de la medicina as&iacute;: 1) la promoci&oacute;n de la salud,   2) la prevenci&oacute;n de la enfermedad, 3) la restauraci&oacute;n del   enfermo, 4) la rehabilitaci&oacute;n. De este modo, fue Sigerist   el primero en usar el t&eacute;rmino promoci&oacute;n de la salud para   referirse a las acciones basadas en la educaci&oacute;n sanitaria   por un lado, y a las acciones del Estado para mejorar las   condiciones de vida, por el otro.</p>     <p> Sin embargo, las ideas de este autor sobre salud   p&uacute;blica, medicina social y concretamente sobre promoci&oacute;n   de la salud quedaron estancadas por m&aacute;s de 40 a&ntilde;os.   S&oacute;lo a mediados de la d&eacute;cada de los setenta se retoman   sus postulados, al menos te&oacute;ricamente, en los discursos   acerca del desarrollo econ&oacute;mico y social, y en algunos   casos dichas ideas entran a formar parte de las agendas   de los pol&iacute;ticos encargados de conducir los procesos de   desarrollo de la salud.</p>     <p>De hecho, durante las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX,   tanto en pa&iacute;ses desarrollados como en algunos pa&iacute;ses   latinoamericanos, comenz&oacute; a generarse un progresivo   cuestionamiento a las bases conceptuales, metodol&oacute;gicas   y operacionales de lo que hasta entonces se hab&iacute;a   entendido por salud. Por muchos a&ntilde;os, los sistemas de   protecci&oacute;n social de la salud hab&iacute;an sido planeados y   reducidos a un espectro institucional, cuyo referente   emp&iacute;rico lo constitu&iacute;an los ministerios de salud, u otras   instituciones similares, que organizaban la respuesta   frente a las enfermedades y a los riesgos de enfermar,   morir o quedar discapacitado, a trav&eacute;s de recursos   humanos calificados, organizados en establecimientos m&aacute;s   o menos sofisticados tecnol&oacute;gicamente, que atend&iacute;an las demandas de enfermos o personas con alguna dolencia.</p>     <p> Esos sistemas de salud hab&iacute;an sido organizados   siguiendo la l&oacute;gica de los pilares del conocimiento   cient&iacute;fico dominante:</p>     <p>1) El empirismo cl&iacute;nico: inspirado en la doctrina   epistemol&oacute;gica seg&uacute;n la cual la &uacute;nica fuente de conocimiento v&aacute;lido es la observaci&oacute;n y laexperiencia cuantificable y verificable. Esa es la base de la medicina organicista, que inicia con la mentalidad anatomocl&iacute;nica y se prolonga en las otras dos versiones del paradigma biol&oacute;gico de la salud, la fisiopatol&oacute;gica y la etiopatol&oacute;gica. Seg&uacute;n Luz<sup>1</sup>, bajo esta concepci&oacute;n la medicina moderna no s&oacute;lo construy&oacute; sus categor&iacute;as nosol&oacute;gicas y orden&oacute; sus objetos de discurso, sino que tambi&eacute;n acab&oacute; validando pr&aacute;cticas de poder y control social sobre el cuerpo humano.</p>     <p> 2) La epidemiolog&iacute;a, que responde fundamentalmente   al modelo explicativo, se bas&oacute; primero en la teor&iacute;a   de los g&eacute;rmenes, despu&eacute;s en la teor&iacute;a de la tr&iacute;ada   ecol&oacute;gica y m&aacute;s recientemente en la teor&iacute;a de la   multicausalidad. Sobre esas bases se han desarrollado   en todo el mundo occidental grandes campa&ntilde;as   sanitarias, as&iacute; como programas verticales de control   y erradicaci&oacute;n de enfermedades que apoyaron y   dieron cuerpo a la salud p&uacute;blica moderna.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3) La planeaci&oacute;n y la administraci&oacute;n como estrategias   para ampliar la cobertura de los sistemas de salud   y as&iacute; alcanzar el desarrollo econ&oacute;mico y social de   los pueblos atrasados.  </p>     <p>La salud, as&iacute; vista, era entonces tema de control   restringido a m&eacute;dicos y a otras profesiones afines, pues   se defin&iacute;a a trav&eacute;s de la enfermedad, la discapacidad y la   muerte. Bajo estos paradigmas se propuso la tarea social   de evitar y prevenir, y cuando ello no fuera posible, curar   y rehabilitar.  </p>     <p>Por oposici&oacute;n a ese enfoque hegem&oacute;nico, a   mediados de la d&eacute;cada de los setenta, en pa&iacute;ses de Am&eacute;rica   Latina como Brasil, M&eacute;xico, Argentina y Ecuador, entre   otros, emerge la concepci&oacute;n de la salud colectiva, que se   constituye a partir de la cr&iacute;tica sistem&aacute;tica del universalismo   naturalista del saber biom&eacute;dico. En palabras de Birman<sup>2</sup>,   el postulado fundamental de la salud colectiva afirma que   la problem&aacute;tica de la salud es m&aacute;s amplia y compleja que   la lectura realizada por la medicina; de igual forma, la   multidisciplinariedad es la marca de este campo y en su   territorio se admiten una diversidad de objetos y discursos   te&oacute;ricos, sin reconocer en ellos perspectivas jer&aacute;rquicas   y valorativas.</p>     <p>La salud colectiva es un campo de conocimiento que naci&oacute; con la   pretensi&oacute;n de estudiar la realidad social y sanitaria y, al mismo tiempo,   proponer   medidas alternativas para intervenir positivamente sobre ella. Pero,   principalmente, se constituy&oacute; como un campo de conocimiento cr&iacute;tico   de las   pr&aacute;cticas y saberes desarrollados en el &aacute;mbito de la salud. En   los primeros   estudios cr&iacute;ticos del modelo tradicional de la salud exist&iacute;a   una comprensi&oacute;n   de la medicina como una pr&aacute;ctica social articulada a &aacute;reas como   la pol&iacute;tica, la   econom&iacute;a y la ideolog&iacute;a y un enfoque que buscaba discutir las   relaciones entre las pol&iacute;ticas, las instituciones y los saberes hegem&oacute;nicos.</p>     <p> De tal forma, se puede decir que en los a&ntilde;os 70, y principalmente en   Brasil, se fue delimitando entonces, un campo de conocimiento con una doble   funci&oacute;n, primero, la creaci&oacute;n de una l&iacute;nea de reflexi&oacute;n   cr&iacute;tica al modelo de   atenci&oacute;n tradicional en salud, interesada tambi&eacute;n en el estudio   del proceso   de construcci&oacute;n social de la salud y la enfermedad. Segundo, proponer   y   delimitar soluciones o reformas en los &aacute;mbitos local y regional, buscando   la   ampliaci&oacute;n del derecho a la salud, el acceso universal a los servicios   y el cambio en el perfil sanitario de la poblaci&oacute;n.</p>     <p> Para ello se formularon l&iacute;neas de investigaci&oacute;n que inclu&iacute;an   desde los   estudios poblacionales, la comprensi&oacute;n sobre la naturaleza de las pol&iacute;ticas   p&uacute;blicas en salud, las pr&aacute;cticas y procesos de trabajo, hasta   el estudio sobre   las intervenciones de los grupos y clases sociales sobre la problem&aacute;tica   sanitaria. En ese contexto se incluy&oacute; tambi&eacute;n la preocupaci&oacute;n   por la formaci&oacute;n   de recursos humanos y la afirmaci&oacute;n de un campo de investigaci&oacute;n   propio,   capaz de reunir las contribuciones de los m&aacute;s diversos saberes. Seg&uacute;n   Levcovitz y colaboradores<sup>3</sup> , de todo el proceso de construcci&oacute;n de la   salud   colectiva, es decir, las criticas al modelo tradicional, la reflexi&oacute;n   sobre las   pr&aacute;cticas e instituciones de la salud, las estrategias de hegemon&iacute;a,   saberes y   poderes, entre otras, la caracter&iacute;stica de intervenci&oacute;n pol&iacute;tica   y transformaci&oacute;n   social fue la que gan&oacute; mayor fuerza.</p>     <p>No cabe duda de que los diversos recursos de las ciencias naturales   son fundamentales para la investigaci&oacute;n y las pr&aacute;cticas sanitarias;   sin embargo,   su alcance es limitado pues la problem&aacute;tica de la salud no se restringe   al   registro biol&oacute;gico. Por eso, en palabras de Almeida Filho<sup>4</sup>, la constituci&oacute;n   del   discurso te&oacute;rico de la salud colectiva, con la introducci&oacute;n de   las ciencias   humanas en el campo de la salud, reestructura las coordenadas de ese campo,   destacando las dimensiones filos&oacute;fica, simb&oacute;lica, &eacute;tica,   pol&iacute;tica y socioecon&oacute;mica del proceso salud-enfermedad.</p>     <p> La salud colectiva parte de reconocer que existe una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica   entre individuo y sociedad la cual marca el desarrollo humano de todos los   sujetos, es decir, que no es posible pensar la existencia de un hombre fuera   de   un contexto geogr&aacute;fico, hist&oacute;rico y socio-cultural. En otras   palabras, defiende   que las relaciones del sujeto con su cuerpo, con los otros, con las cosas,   con   las instituciones y con las pr&aacute;cticas sociales, son mediadas tanto por   el trabajo,   las relaciones sociales y el lenguaje, como por los c&oacute;digos culturales   establecidos en una tradici&oacute;n hist&oacute;rica y ling&uuml;&iacute;stica.   Y es &eacute;ste el hecho que   evidencia la necesidad de repensar el modelo naturalista de la medicina. En   resumen, el campo te&oacute;rico de la salud colectiva representa una ruptura   con el   concepto de salud p&uacute;blica, al negar que los discursos biol&oacute;gicos   tengan el monopolio del campo de la salud.</p>     <p>Con un enfoque como este, la salud de la poblaci&oacute;n no puede ser   reducida a las manifestaciones cl&aacute;sicas de morbi-mortalidad y otros   indicadores   demogr&aacute;ficos, nutrici&oacute;n, crecimiento y desarrollo f&iacute;sico   y/o funcional, ni a   indicadores sint&eacute;ticos elaborados estad&iacute;sticamente, que resumen   el nivel de   salud de pa&iacute;ses, regiones, localidades y grupos sociales. Los elementos   productores de salud o generadores de enfermedad son consustanciales a la   vida social de los individuos y grupos sociales y a la inserci&oacute;n diferencial   de   los mismos en los procesos productivos, mediante los cuales se apropian de   los productos del trabajo y acceden a los beneficios materiales, simb&oacute;licos   o espirituales del desarrollo.</p>     <p> A este enfoque conceptual y metodol&oacute;gico hay quienes lo llaman   producci&oacute;n social de la salud, pues en las distintas manifestaciones   de la   actividad vital de los individuos y grupos sociales se construye la vitalidad   para participar en la vida social y realizarse en ella. Incluye esferas como   la   laboral, ideo-espiritual, sociopol&iacute;tica, cultural, familiar, relaciones   interpersonales, uso del tiempo libre y otras, de vital importancia para la   promoci&oacute;n de la salud. Por ello, las respuestas sociales ante problemas   de   salud tampoco se restringen a las acciones de las instituciones de salud, sino   que involucran el acceso a oportunidades de vida y a la distribuci&oacute;n   equitativa   de los beneficios del desarrollo con justicia social y solidaridad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dicha interpretaci&oacute;n marca serias consecuencias para el concepto de   salud y para la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de las pr&aacute;cticas sanitarias,   comenzando por el   cambio de significados: en lugar de p&uacute;blico se adopta el t&eacute;rmino   colectivo.   Ese cambio de significado trae como consecuencia la migraci&oacute;n de la   problem&aacute;tica de la salud de su antiguo y exclusivo eje, el Estado, visto   como   espacio hegem&oacute;nico para la regulaci&oacute;n de la vida y la muerte   en la sociedad,   y en compensaci&oacute;n se reconoce el poder instituyente de la vida social   (la   sociedad civil organizada, la ciudadan&iacute;a pol&iacute;ticamente activa,   la democracia   participativa, el reconocimiento de la diversidad ideol&oacute;gica y cultural,   etc.) en   sus varios planos e instituciones.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, cabe decir que desde mediados del siglo XX la medicina   social en general y la salud colectiva en particular, han venido dirigiendo   sus   esfuerzos hacia la generaci&oacute;n del conocimiento y de los marcos te&oacute;ricos   que   nos permitan ampliar el espacio conceptual y comprender socialmente mejor y   m&aacute;s all&aacute; del territorio de la racionalidad biom&eacute;dica individual: &iquest;C&oacute;mo   y por   qu&eacute; la salud y la enfermedad se producen y re-producen socialmente?,   por   qu&eacute; esas dos categor&iacute;as tienen la connotaci&oacute;n de procesos   din&aacute;micos que   trascienden el limitado espacio del campo biom&eacute;dico?, y finalmente, &iquest;por   qu&eacute;  la naturaleza del Estado (justicia, desigualdades sociales, violencia pol&iacute;tica,   derechos humanos) y sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pueden determinar   el perfil particular de enfermar de una poblaci&oacute;n?.</p>     <p> Como resultante de ello, hoy tambi&eacute;n se reconoce que las acciones,   programas y/o pr&aacute;cticas en salud no pueden ni deben estar orientadas   apenas   al &aacute;mbito institucionalizado del sector salud, muy por el contrario,   ellas tambi&eacute;n   deben ejecutarse fuera de &eacute;l, es decir, all&iacute; donde las personas   son tales, en su   h&aacute;bitat pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, en el entorno cultural donde   viven, trabajan, se   ocupan, nacen, sufren, sue&ntilde;an y se desarrollan como personas.</p>     <p>Seg&uacute;n todo lo anterior, puede decirse que hoy en d&iacute;a el terreno   m&aacute;s   f&eacute;rtil y din&aacute;mico para la producci&oacute;n de nuevos conocimientos en salud loconstituye el campo de la promoci&oacute;n, pues la salud, entendida como proceso colectivo, constituye un espacio en v&iacute;a de exploraci&oacute;n de sus diferentes dimensiones: pol&iacute;tica, social, econ&oacute;mica, antropol&oacute;gica, cultural, ling&uuml;&iacute;stica, etc.</p>     <p> Reflejo de la movilizaci&oacute;n mundial en torno al campo de la promoci&oacute;n   de la salud lo constituye toda la actividad de Conferencias, Foros y   Declaracionesb, que se suscitaron despu&eacute;s de la Carta de Ottawa de 1986. No obstante, se debe subrayar que hoy en d&iacute;a el creciente inter&eacute;s en este campo envuelve a diversos grupos sociales tales como acad&eacute;micos, investigadores, empresarios, economistas, cient&iacute;ficos sociales y diversos grupos de la sociedad civil organizada que ven en la promoci&oacute;n de la salud una herramienta para la estructuraci&oacute;n de las respuestas sociales ante los problemas de salud de la poblaci&oacute;n, con acciones locales, intermedias y nacionales, individuales, familiares, comunitarias e institucionales, sectoriales de salud e intersectoriales, pol&iacute;ticas y t&eacute;cnicas, estatales y no estatales.</p>     <p> En el paradigma de la &#8220;Nueva Salud P&uacute;blica&#8221; Ashton<sup>5</sup>, basado   en la   promoci&oacute;n de la salud, afirma que los sistemas de salud son aquellos arreglos   institucionales e intersectoriales que permiten la formulaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n   y   evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas saludables. Ello acarrea   la generaci&oacute;n de   capacidades para la conducci&oacute;n y gerencia de pol&iacute;ticas intersectoriales,   de   poder de convocatoria para la negociaci&oacute;n y concertaci&oacute;n interinstitucional,   de abogac&iacute;a por la salud, de inclusi&oacute;n de la salud en las agendas   pol&iacute;ticas,   que permitan avanzar en la conformaci&oacute;n de ese &#8220;sistema de salud&#8221; de   nuevo   tipo, como subsistema funcional del todo social cuyo objetivo sea el mejoramiento   y la protecci&oacute;n social de la salud de la poblaci&oacute;n, concebida como   vitalidad social.  </p>     <p><b>PROMOCI&Oacute;N DE LA SALUD Y PERSONAS   CON DISCAPACIDAD</b> </p>     <p>La discapacidad ha sido, hist&oacute;ricamente, asociada a la condici&oacute;n   de   salud de una persona, y los t&eacute;rminos enfermedad, curaci&oacute;n, tratamiento,   han   sido vocablos importantes que han acompa&ntilde;ado las expectativas y las   intervenciones que se realizan a las personas con discapacidad. S&oacute;lo desde   hace relativamente poco tiempo se ha empezado a reconocer que la   discapacidad no es una enfermedad, abri&eacute;ndose as&iacute; nuevas formas   de ver,   pensar y actuar respecto a estos temas.  </p>     <p>Es as&iacute; como se han propuesto diferentes modelos conceptuales para   explicar y entender la discapacidad y su funcionamiento. Esta variedad se   expresa en la dial&eacute;ctica del &#8220;modelo m&eacute;dico versus el modelo   social&#8221;. Seg&uacute;n   Cruz y Sayd<sup>6</sup>, el modelo m&eacute;dico considera la discapacidad como un problema   personal, directamente causado por una enfermedad o trauma, que demanda   la prestaci&oacute;n de servicios cl&iacute;nico-terap&eacute;uticos que ofrezcan   la asistencia   necesaria para preservar la vida y las condiciones funcionales de los usuarios.   En   ese modelo biom&eacute;dico es innegable la prevalencia mecanicista y funcionalistade   los postulados cartesianos, o en otras palabras, la medicalizaci&oacute;n del   cuerpo   que busca recuperar las facultades perdidas y corregir los desv&iacute;os de   la media   normal. La atenci&oacute;n o condici&oacute;n de salud es considerada entonces,   como una   cuesti&oacute;n primordial, y en el &aacute;mbito pol&iacute;tico la principal   respuesta es la de   modificar y reformar la pol&iacute;tica de atenci&oacute;n a la salud.</p>     <p> Desde la perspectiva socioantropol&oacute;gica, el modelo m&eacute;dico privilegia   un enfoque individual en el que la discapacidad se puede reducir en &uacute;ltimo   t&eacute;rmino a la condici&oacute;n org&aacute;nica y a las limitaciones funcionales   de los individuos.   En este modelo, el origen de la discapacidad se encuentra en la persona y,   por   tanto, la discapacidad se asume y es tratada como un problema individual que   concierne o toca estrictamente a quien la tiene o la padece. Desde esa mirada,   el   control total y absoluto de las situaciones problem&aacute;ticas derivadas   de una   situaci&oacute;n de discapacidad, est&aacute; en manos de los profesionales   de la medicina y   la rehabilitaci&oacute;n y, por tanto, la prioridad es el suministro de servicios   de atenci&oacute;n   individual. De acuerdo con este modelo se espera que los individuos con   discapacidad simplemente se adapten a las exigencias de su entorno f&iacute;sico   y   social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Seg&uacute;n Oliver<sup>7</sup>, en el modelo individual de la discapacidad   el problema se localiza dentro del individuo, y sus causas son el resultado   de las   limitaciones funcionales o p&eacute;rdidas psicol&oacute;gicas que, se asume,   provienen de   la discapacidad. Estos dos puntos son centrales en lo que podr&iacute;a llamarse &#8220;la   teor&iacute;a de la tragedia personal de la discapacidad&#8221;, que sugiere   que la   discapacidad es un evento terrible que ocurre por azar a individuos   desafortunados.  </p>     <p>Por otro lado, en el modelo social, la discapacidad se localiza en las   caracter&iacute;sticas estructurales y fuerzas de la sociedad; su causa o g&eacute;nesis   se   encuentra en el &aacute;mbito externo a la persona y, por tanto, no se considera   como   un problema individual sino como un problema de la din&aacute;mica social,   propia   del colectivo al cual pertenece o en el cual vive la persona con discapacidad.   La discapacidad no es una caracter&iacute;stica de la persona, sino un complicado   conjunto de condiciones, muchas de las cuales son creadas por el ambiente   social. Desde esa perspectiva, el modelo social identifica la discapacidad   como un problema social complejo, cuyo estudio y alternativas de soluci&oacute;n   a   las problem&aacute;ticas derivadas s&oacute;lo puede darse a trav&eacute;s   de enfoques   metodol&oacute;gicos centrados en la acci&oacute;n social del colectivo. En   otras palabras,   este modelo supone que los individuos y las colectividades deben: a) afirmar   su identidad para exigir el ajuste de la sociedad a su condici&oacute;n, es   decir,   promover cambios sociales; b) participar en la arena pol&iacute;tica para garantizar   el   cumplimiento y respeto a los derechos de las personas con discapacidad, las   normas y convenciones internacionales y, finalmente, c) posibilitar la   organizaci&oacute;n y el empoderamiento pol&iacute;tico de las personas con   discapacidad   hacia la reafirmaci&oacute;n ante el Estado de su ciudadan&iacute;a plena.  </p>     <p>En s&iacute;ntesis, la discapacidad es un hecho social multidimensional   complejo, resultante de la interacci&oacute;n de las personas con el entorno.   El manejo   de esta problem&aacute;tica requiere la actuaci&oacute;n social y es responsabilidad   colectiva   de la sociedad hacer las modificaciones ambientales necesarias para la   participaci&oacute;n plena de las personas con discapacidad en todas las &aacute;reas   de la   vida social de una naci&oacute;n.  </p>     <p>El tema se sit&uacute;a, entonces, en las actitudes, los valores y la ideolog&iacute;a,   y exige cambios sociales, los cuales (en el &aacute;mbito pol&iacute;tico)   se transforman enun asunto de derechos humanos. El verdadero sentido de la   rehabilitaci&oacute;n de   las personas con discapacidad se encuentra en las posibilidades reales de   acceso que les ofrece el colectivo para su inclusi&oacute;n como miembros efectivos   de la sociedad, lo cual implica pensar y desarrollar acciones integradas y   articuladas a las pol&iacute;ticas sectoriales del Estado, buscando alcanzar   su plena   integraci&oacute;n y equiparaci&oacute;n en los circuitos de producci&oacute;n,   consumo y   ciudadan&iacute;a<sup>8</sup>.</p>     <p> Pensar la discapacidad desde los marcos del modelo social ha   despertado un renovado inter&eacute;s por conocer y aprender sobre este grupo   poblacional. Hoy, en el mundo, se encuentra una amplia gama de literatura y   numerosos grupos de investigaci&oacute;n interesados en estudiar temas tan   diversos como: 1) an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y legislaci&oacute;n   en discapacidad,   democracia y movimientos sociales, solidaridad y redes de apoyo, justicia,   derechos humanos, pobreza y violencia, etc, en relaci&oacute;n con la discapacidad,   2) econom&iacute;a de la discapacidad, que busca estudiar el impacto de los   modelos   econ&oacute;micos sobre la inclusi&oacute;n, la participaci&oacute;n social   y las condiciones de   vida de esa poblaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n analiza la industria de la   rehabilitaci&oacute;n y   el peso socioecon&oacute;mico que representa para una naci&oacute;n como Colombia   el   ostentar altas tasas de discapacidad, 3) de igual modo, es importante resaltar   el enorme potencial e impacto que ha tenido el mundo biotecnol&oacute;gico   sobre   esta poblaci&oacute;n, pues se considera que trae nuevas alternativas para   vivir de   manera m&aacute;s independiente, 4) finalmente, hoy tambi&eacute;n se cuenta   con   conocimiento acerca de las representaciones sociales sobre el cuerpo y la   discapacidad, la problem&aacute;tica de g&eacute;nero, sexualidad, clase social, etc.</p>     <p> Esos son algunos de los posibles frentes de estudio de una misma   problem&aacute;tica compleja y multidimensional que, afortunadamente, empieza   a   ser abordada en nuestro pa&iacute;s como tema de inter&eacute;s, no s&oacute;lo   en espacios   acad&eacute;micos tradicionales como son las escuelas formadoras del recurso   humano en salud, sino en espacios no convencionales como las escuelas de   ingenieros, las facultades de derecho, econom&iacute;a, arquitectura, artes,   comunicaci&oacute;n social, etc. De igual modo, en Colombia, las organizaciones   de   personas con discapacidad, en su papel de actores pol&iacute;ticos fundamentales,   han logrado un discreto grado de madurez pol&iacute;tica y avance en su proceso   de   empoderamiento, hecho que les ha permitido posicionar su problem&aacute;tica   en la   agenda de la pol&iacute;tica social y comenzar a tener interlocuci&oacute;n   efectiva con los gobernantes del nivel local, regional y nacional.</p>     <p>En la &uacute;ltima d&eacute;cada, y con base en las oportunidades y garant&iacute;as   derivadas de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991, se han concretado   mecanismos   de participaci&oacute;n ciudadana que posibilitan que esta poblaci&oacute;n   se convierta   en una fuerza sociopol&iacute;tica de presi&oacute;n, que incida en la formulaci&oacute;n   de pol&iacute;ticas   p&uacute;blicas saludables encaminadas a resolver sus necesidades como   consecuencia de su vulnerabilidad. En otras palabras, lo que se busca es   fortalecer la acci&oacute;n de estos colectivos, empoderando a las personas   con   discapacidad y sus familias para que organicen, participen y, desde la &oacute;ptica   pol&iacute;tica de los derechos humanos, asuman la responsabilidad de ser ciudadanos   con deberes y derechos.</p>     <p>Por su parte, el gobierno nacional se ha comprometido con la formulaci&oacute;n   de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en discapacidad, en la cual se enuncian   tres &aacute;reas o   componentes de intervenci&oacute;n: a) la promoci&oacute;n de la salud y la   prevenci&oacute;n de la   discapacidad, b) la habilitaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n y c) el componente   de   la equiparaci&oacute;n de oportunidades, para hacer accesibles el medio f&iacute;sico,   el   transporte, la recreaci&oacute;n, el deporte, la cultura, el aprovechamiento   del tiempo libre y la integraci&oacute;n educativa y laboral.</p>     <p> Como principios generales de la pol&iacute;tica p&uacute;blica en discapacidad,   se   pueden establecer por lo menos los siguientes:</p>     <p>a) Igualdad de oportunidades: concebido como el principio que reconoce   la importancia de las diversas necesidades del individuo, las cuales deben   constituir la base de la planificaci&oacute;n de la sociedad, con el fin de   asegurar   el empleo de los recursos para garantizar que las personas disfruten de   iguales oportunidades de acceso y participaci&oacute;n en id&eacute;nticas   circunstancias.   Sin embargo, como dice Hern&aacute;ndez<sup>9</sup>, bajo el principio de igualdad se   condenar&iacute;a la provisi&oacute;n igual de bienes o la m&eacute;trica de   la distribuci&oacute;n de   la riqueza, ya que comparando el caso de una persona &#8220;incluida   socialmente&#8221; y una en condici&oacute;n de discapacidad, es obvio que   se   necesitan m&aacute;s recursos para hacer posible la realizaci&oacute;n y participaci&oacute;n   plena de esta &uacute;ltima. Para mantener un est&aacute;ndar de vida b&aacute;sico,   las   personas en condici&oacute;n de discapacidad necesitan pagar por: un   equipamento especial, servicios de soporte general, tratamientos   farmacol&oacute;gicos y no farmacol&oacute;gicos, servicios m&eacute;dicos   y de rehabilitaci&oacute;n,   adaptaciones dom&eacute;sticas y transporte, entre otros. En este caso no s&oacute;lo   se ve quebrantada la igualdad de bienestar, sino tambi&eacute;n la igualdad   de   oportunidades para lograr el bienestar. Desde esta perspectiva es posible   se&ntilde;alar que las libertades pol&iacute;ticas y civiles aumentan el conjunto   de capacidades de un individuo y por tanto, su libertad de lograr el bienestar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>b) Accesibilidad a los servicios: ausencia de restricciones para que todas   las personas puedan movilizarse libremente en el entorno, hacer uso de   todos los servicios requeridos y disponer de todos los recursos que   garanticen su seguridad, movilidad y comunicaci&oacute;n. A modo de ejemplo,   vale la pena decir que el acceso a la comunicaci&oacute;n, tanto para las personas   con limitaci&oacute;n visual como para aquellas que padecen sordera o   limitaciones f&iacute;sicas severas, implica garantizar el dise&ntilde;o, uso   y acceso a   tecnolog&iacute;as de punta, sistemas computarizados, internet, sistemas de traducciones en subt&iacute;tulos (close-caption), etc.</p>     <p> c) No discriminaci&oacute;n: implica no excluir, restringir, impedir o anular   el   reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos o libertades fundamentales a una persona.</p>     <p>d) Autonom&iacute;a personal: apoy&aacute;ndose en las ideas de Dworkin<sup>10</sup>   , es posible   distinguir al menos tres niveles de expresi&oacute;n de la autonom&iacute;a,   al mismo   tiempo distintos e interligados: autonom&iacute;a de acci&oacute;n, autonom&iacute;a   de   voluntad y autonom&iacute;a de pensamiento. La autonom&iacute;a de acci&oacute;n   incorpora   la noci&oacute;n de independencia f&iacute;sica que pasa por el derecho de   todos los   miembros de una sociedad de ir y venir o desplazarse libremente por el   espacio p&uacute;blico (h&aacute;bitat) para satisfacer sus necesidades y deseos   sin   obst&aacute;culos materiales o barreras f&iacute;sicas que se los impidan.   La autonom&iacute;a   de voluntad (o de intenci&oacute;n) corresponde a las necesidades de   autodeterminaci&oacute;n. En el proceso de ejercicio de la autonom&iacute;a,   ella ser&iacute;a la   transici&oacute;n entre la actividad de un esp&iacute;ritu libre y la acci&oacute;n   concreta. As&iacute;,   a toda persona se le debe reconocer y garantizar el libre ejercicio de formular   y concretar sus proyectos personales, sin ning&uacute;n tipo de influencias   o   presiones coercitivas. Finalmente, la de pensamiento es el nivel m&aacute;s   profundo de autonom&iacute;a y representa la conciencia que nos permite juzgar   una situaci&oacute;n dada; no obstante, para ello se requiere cierto grado   de   conocimiento, comprensi&oacute;n, esp&iacute;ritu critico y conciencia, integrados   en una reflexi&oacute;n lucida y coherente.</p>     <p> Los niveles de autonom&iacute;a, traducidos en posibilidades de vivir confortable   y dignamente en un determinado contexto socio-ambiental, son definidos   princi-palmente por la interacci&oacute;n de circunstancias personales y contextuales   (emocionales, sociales, f&iacute;sicas, etc.), hecho que de ninguna manera   puede   ser confundido con la simple ausencia de incapacidades establecidas cl&iacute;nicamente.</p>     <p> e) Participaci&oacute;n: derecho de las personas con discapacidad de intervenir   en   la toma de decisiones, planificaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y control de   las acciones   que los involucran.</p>     <p>Estos son algunos de los escenarios a trav&eacute;s de los cuales la promoci&oacute;n   de la salud, entendida desde la &oacute;ptica de la salud colectiva seg&uacute;n   fue descrita   en este documento, ha generado nuevas pr&aacute;cticas y conocimiento en pro   de la   inclusi&oacute;n social y la calidad de vida de las personas con discapacidad.   No   obstante, el trabajo en Colombia apenas inicia y a&uacute;n resta mucho por   explorar.</p>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1 Luz MT. Natural, racional, social: raz&oacute;n m&eacute;dica y racionalidad   cient&iacute;fica moderna.   Buenos Aires: Lugar Editorial; 1997. p. 63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-5307200500010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Birman J. Apresenta&ccedil;&atilde;o: A physis da sa&uacute;de coletiva.   PHYSIS Rev de Sa&uacute;de Coletiva   1991; 1(1): 7-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-5307200500010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Levcovitz E, Batista TV de F, Uchoa SAC, Nespoli G, Mariani M. Saberes e   pol&iacute;ticas:   a contribui&ccedil;&atilde;o do campo da sa&uacute;de coletiva na organiza&ccedil;&atilde;o   da pol&iacute;tica de sa&uacute;de   brasileira. Relat&oacute;rio de Pesquisa. - Rio de Janeiro: UERJ. IMS; 2000.   36 p. S&eacute;rie   Estudos em Sa&uacute;de Coletiva; Edi&ccedil;&atilde;o Especial&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-5307200500010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Almeida Filho N, Coelho M. Conceitos de sa&uacute;de em discursos contempor&acirc;neos   de   refer&ecirc;ncia cient&iacute;fica. Rev Hist&oacute;ria, Ci&ecirc;ncias, Sa&uacute;de &#8211; Manguinhos;   2002; 9(2): 315-333.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-5307200500010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Ashton J. La nueva salud p&uacute;blica. Barcelona: Masson; 1990. Citado   por: Restrepo H.   Concepto y definiciones. En: Restrepo H y M&aacute;laga H. Promoci&oacute;n   de la salud: c&oacute;mo   construir vida saludable. Bogot&aacute;: M&eacute;dica internacional; 2001.   pp. 24-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-5307200500010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Cruz I, Sayd J. Algunos elementos te&oacute;ricos necesarios para el an&aacute;lisis   de la rehabilitaci&oacute;n   de la persona con discapacidad f&iacute;sica. Rev. de la Asociaci&oacute;n   Colombiana de Fisioterapia 1999; 44: 61-68.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-5307200500010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Oliver M. Understanding disability: From theory to   practice. London: Macmillan; 1996. Citado por: Barnes C,   Marcer G, Shakespeare T. En: Exploring disability: a   sociological introduction. Cambridge: Polity Press; 1999.   p. 30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-5307200500010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Cruz I. Entre a vulnerabilidade e a exclus&atilde;o: pessoas portadoras   de defici&ecirc;ncia f&iacute;sica face a nova quest&atilde;o social.   [Tese Doutorado em Sa&uacute;de Coletiva] Rio de Janeiro:   Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Instituto de   Medicina Social; 2001. p. 76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-5307200500010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Hern&aacute;ndez J. Marco de referencia para la pol&iacute;tica econ&oacute;mica   de discapacidad en Colombia. [Tesis Maestr&iacute;a en   Discapacidad e Inclusi&oacute;n Social] Bogot&aacute;: Universidad Nacional   de Colombia, Departamento del movimiento corporal   humano; 2004. p.118.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-5307200500010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 Dworkin G. The theory and practice of autonomy.   Cambridge: Cambridge University Press; 1989. pp. 10-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-5307200500010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p> 11. Canguilhem G. O normal e o patol&oacute;gico. Rio de Janeiro: Forense   Universit&aacute;ria; 1943.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-5307200500010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. Coelho MT, Almeida-Filho N. Conceitos de sa&uacute;de em discursos   contempor&acirc;neos de refer&ecirc;ncia cient&iacute;fica. Em: Cole&ccedil;&atilde;o   Hist&oacute;ria, Ciencias, Sa&uacute;de &#8211; Manguinhos 2002; 9(2): 315-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-5307200500010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Colombia. Consejer&iacute;a Presidencial para la Pol&iacute;tica Social. Pol&iacute;tica   P&uacute;blica en Discapacidad: Metodolog&iacute;a para la formaci&oacute;n.   Bogot&aacute;: Consejer&iacute;a Presidencial para la Pol&iacute;tica Social; 2002. 140 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-5307200500010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Crawford R. Usted es un peligro para su salud: aspectos ideol&oacute;gicos   y pol&iacute;ticos de la pr&aacute;ctica de culpabilizar a la victima.   En: De la Cuesta Benjumea C, comp. Salud y Enfermedad:   lecturas b&aacute;sicas en sociolog&iacute;a de la medicina. Medell&iacute;n:   Universidad de Antioquia; 1999. pp.47-77.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-5307200500010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Franco S. La salud p&uacute;blica hoy: Enfoques y dilemas contempor&aacute;neos   en salud p&uacute;blica. Bogot&aacute;: Universidad Nacional   de Colombia; 2003. p. 659.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-5307200500010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Granados R. La promoci&oacute;n de la salud en el siglo XXI. En:   Franco S, ed. La salud p&uacute;blica hoy: Enfoques y dilemas   contempor&aacute;neos en salud p&uacute;blica. Bogot&aacute;: Universidad   Nacional de Colombia; 2003. pp. 153&#8211;174.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-5307200500010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. Paim J, Almeida Filho N. Sa&uacute;de Coletiva: uma &#8220;nova sa&uacute;de   p&uacute;blica&#8221; ou campo aberto a novos paradigmas?. Revista   de Sa&uacute;de P&uacute;blica 1998; 32(4): 299-316.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-5307200500010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18. Quevedo E. El proceso salud-enfermedad: hacia una cl&iacute;nica y   una epidemiolog&iacute;a no positivistas. En: Cardona A, coord.   Sociedad y Salud. Bogot&aacute;: Zeus Asesores; 1992. pp.5-85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-5307200500010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Samaja J. A reprodu&ccedil;&atilde;o social e a sa&uacute;de. Salvador: Casa   da   Qualidade; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-5307200500010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Samaja J. Fundamentos epistemol&oacute;gicos de las ciencias de la   salud. [Tese de Doutorado em Sa&uacute;de P&uacute;blica] Rio de Janeiro: Universidad Fiocruz. Escola Nacional de Sa&uacute;de P&uacute;blica; 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-5307200500010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21. Sayd J. Novos paradigmas e sa&uacute;de. Notas de leitura. PHYSIS   Rev. de Sa&uacute;de Coletiva; 1999; 9(1):113-123.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-5307200500010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
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