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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El baile: representación social y práctica saludable]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dancing: social representation and healthy behaviour]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: of this article is to make understandable how dancing academies transform the representation of dancing from social intercourse to health behavior. Methodology: qualitative study following a theoretical perspective, interactive symbolism and analytical strategy based on grounded theory. Twelve participants in the Caja de Compensación Familiar de Antioquia (Comfama sponsored dance program were interviewed. Results and discussion: for the surveyed people dance changes from social rewarding intercourse into healthy behavior. Significant roles are performed by dancing sponsors and dancing teachers and new relationships arise in groups, classrooms and when dancing. Conclusions: there are three mediation agents: the sponsoring institution, the classroom and training time and through them determinant social psycho processes are interwoven. Accordingly the participants left behind their ways of thinking about dance, parties, cigarette and booze and began considering dance as a beneficial health activity.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>El baile: representación social y práctica saludable</b> </p>     <p><b>Ver&oacute;nica Ochoa Pati&ntilde;o<sup>a</sup></b></p>     <p>Este art&iacute;culo es derivado de la investigaci&oacute;n: Representaciones   sociales del baile y su relaci&oacute;n con la promoci&oacute;n de la salud,   realizado durante enero &#8211; noviembre de 2004, con financiaci&oacute;n de la Caja de Compensaci&oacute;n Familiar de Antioquia COMFAMA.</p>     <p><sup>a</sup> Docente Universidad de Antioquia. Licenciada en Educaci&oacute;n: Educaci&oacute;n   F&iacute;sica. Especialista en la Planeaci&oacute;n de la Participaci&oacute;n   Comunitaria. Mag&iacute;ster en Salud Colectiva. Correo electr&oacute;nico:   verosdance02@yahoo.es</p>     <p><b>C&oacute;mo citar este art&iacute;culo</b>:   Ochoa V. El baile: representaci&oacute;n social y pr&aacute;ctica saludable. Invest. educ. enferm. 2006; (24)2: 54-63.</p>     <p><b>Recibido</b>: 31 de mayo de 2005.   <b>Env&iacute;o para correcciones</b>: 22 de agosto de 2006. <b>Aprobado</b>: 6 de septiembre de 2006</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p><b>OBJETIVO: </b>comprender las representaciones sociales del baile en un grupo de   practicantes de una academia de la ciudad de Medellin. <b>METODOLOG&Iacute;A:</b>  estudio cualitativo basado en la teoria del Interaccionismo Simb&oacute;lico.   Se entrevistaron 12 usuarios del programa de baile de la Caja de Compensaci&oacute;n   Familiar de Antioquia-Comfama.<b> RESULTADOS Y DISCUSI&Oacute;N:</b> para las personas   del estudio, el baile pasa de ser una necesidad social, expresada en la necesidad   de interacci&oacute;n social y reconocimiento, a entenderse y asumirse como   un comportamiento saludable. Los testimonios evidencian c&oacute;mo en esta   transici&oacute;n de sentido, de necesidad social a comportamiento saludable,   juegan un papel determinante las instituciones que ofrecen el servicio de ense&ntilde;anza   del baile, los profesores de baile, y las relaciones que se suceden en los   grupos y en los lugares de clase, pr&aacute;ctica y baile. <b>CONCLUSIONES:</b> existen   tres agentes de mediaci&oacute;n: la instituci&oacute;n, la clase y los sitios   de baile y pr&aacute;ctica, los cuales se mueven en una trama ineludiblemente   social, compuesta por procesos psicosociales y determinantes provenientes del contexto social, que hicieron que los participantes cambiaran las maneras de   pensar y actuar con respecto al baile: de rumba, cigarrillo y licor a una pr&aacute;ctica de promoci&oacute;n de la salud y de bienestar</p>     <p>  <b>PALABRAS CLAVES:</b> baile, representaciones sociales, promoci&oacute;n de la salud.</p>     <p><b>Dancing: social representation and healthy behaviour</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <b>ABSTRACT </b></p>     <p> <b>Objective: </b>of this article is to make understandable how dancing academies   transform the representation of dancing from social intercourse to health behavior.<b> Methodology:</b> qualitative study following a theoretical perspective, interactive   symbolism and analytical strategy based on grounded theory. Twelve participants   in the Caja de Compensaci&oacute;n Familiar de Antioquia (Comfama sponsored   dance program were interviewed. <b>Results and discussion:</b> for the surveyed people   dance changes from social rewarding intercourse into healthy behavior. Significant   roles are performed by dancing sponsors and dancing teachers and new relationships   arise in groups, classrooms and when dancing.<b> Conclusions:</b> there are three   mediation agents: the sponsoring institution, the classroom and training time   and through them determinant social psycho processes are interwoven. Accordingly   the participants left behind their ways of thinking about dance, parties, cigarette and booze and began considering dance as a beneficial health activity.</p>     <p> <b>Key words:</b> dance, social representations, health promotion.</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p> Los estudios antropol&oacute;gicos de la danza han podido dar cuenta de c&oacute;mo   son las personas al ver sus bailes, cu&aacute;les son sus creencias, sus ideas,   sus s&iacute;mbolos, c&oacute;mo consideran su propio cuerpo y qu&eacute; lugar ocupan en sus vidas el sexo, la muerte, el amor o el poder<sup>1</sup>.</p>     <p> El baile responde a la necesidad de los seres humanos de crear con su cuerpo   una serie de im&aacute;genes y percepciones en s&iacute; mismos y en los dem&aacute;s   para dar a entender una idea. Al conservar la intenci&oacute;n de comunicar,   el baile se convierte en una acci&oacute;n cargada de sentido, mediante la   cual se expresa algo ante los dem&aacute;s: la forma de vida, los pensamientos   y las emociones; las costumbres y saberes de los antepasados, o, simplemente, la expresi&oacute;n de una necesidad l&uacute;dica<sup>2</sup>.</p>     <p> Algunos investigadores<sup>2</sup>, aunque reconocen la intenci&oacute;n comunicativa   e intencionada del baile, consideran que &eacute;ste tambi&eacute;n puede darse   de forma no intencionada, especialmente cuando se trata de la expresi&oacute;n   de las emociones, como cuando la persona baila por alegr&iacute;a, por diversi&oacute;n o por desfogue de energ&iacute;a. </p>     <p> Para los j&oacute;venes, el baile es un veh&iacute;culo de sue&ntilde;os, emociones   y sentimientos, que hace posible el encuentro con un proyecto tangible, no   ausente ni alejado de la realidad<sup>2</sup>. Los ancianos lo asumen como una forma de   estar activos f&iacute;sicamente: al sentir mejor&iacute;a en su salud f&iacute;sica   y mental, consideran el baile una actividad de placer importante en medio de   su cotidianidad<sup>3</sup>. La danza aparece como veh&iacute;culo de identidad y reconocimiento dentro de la comunidad<sup>4</sup>. </p>     <p> En este sentido, durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, en la ciudad de   Medell&iacute;n se ha observado un creciente inter&eacute;s por la pr&aacute;ctica   del baile; los lugares dispuestos para practicarlo son cada vez m&aacute;s   numerosos y concurridos. Con frecuencia son espacios para el consumo de cigarrillos,   licor y sustancias psicoactivas. Concomitante con esto, se observa un aumento   considerable de instituciones que ofrecen la ense&ntilde;anza del baile: en   1990 los lugares dispuestos para ello eran pocos y funcionaban en casas; para   el 2003 hay registradas en la ciudad de Medell&iacute;n m&aacute;s de 50 academias   de baile, las cuales impulsan el montaje de grupos, ofrecen espect&aacute;culos   de alto nivel, crean lo que se ha denominado bailarines &#8220;profesionales&#8221;,   la mayor&iacute;a de los cuales son contratados por las mismas academias como   profesores, se esfuerzan por encontrar nuevos talentos, apoyan la competencia   y responden al creciente n&uacute;mero de personas que buscan aprender la t&eacute;cnica, adquirir las habilidades necesarias o mejorar su desempe&ntilde;o.</p>     <p> Como fen&oacute;meno sociocultural y colectivo que tiene funciones espec&iacute;ficas   dentro de un sistema social particular, es importante entender el lugar y el   sentido que el baile ocupa dentro de la sociedad contempor&aacute;nea, el papel   que juega dentro de la construcci&oacute;n de la realidad social de sus practicantes   y su influencia en el bienestar de las personas. Por ello, entendiendo el baile   como la manifestaci&oacute;n sociocultural y teniendo en cuenta que en &eacute;l   se puede percibir una intenci&oacute;n de tipo comunicativa en torno a los   modos de vida, creencias y valores, esta investigaci&oacute;n se propuso la   comprensi&oacute;n de las representaciones sociales que se construyen alrededor de esta pr&aacute;ctica en una academia de la ciudad de Medell&iacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El modelo es el de las representaciones sociales: &quot;aprehender las formas   y los contenidos de la construcci&oacute;n colectiva de la realidad<sup>5-7</sup>&quot;. Desde esta perspectiva se pretende llegar al objetivo de esta investigaci&oacute;n.</p>     <p> Las preguntas sobre las opiniones, ideas, valores, pensamientos, im&aacute;genes,   creencias, significados, estereotipos y actitudes que las personas poseen del   baile, es decir, la pregunta por las representaciones sociales del baile, pretendi&oacute; ser   resuelta a partir de un estudio de tipo cualitativo. Este enfoque plantea que   la realidad es plural y construida socialmente, busca hacer lecturas del contexto   donde sucede esa realidad y se interesa por el fen&oacute;meno de la experiencia humana y los significados que le son atribuidos<sup>8-10</sup>.</p>     <p> El trabajo se apoya en el Interaccionismo Simb&oacute;lico<sup>11-13</sup>, teor&iacute;a   que afirma que el pensamiento est&aacute; moldeado por la interacci&oacute;n   social, en la que las personas aprehenden los significados que la sociedad   les da a las acciones. Esto les permite actuar e interactuar, modificando los   mismos y las respuestas, de acuerdo con su interpretaci&oacute;n de las acciones, los acontecimientos y situaciones. </p>     <p> Se seleccionaron personas mayores de 30 a&ntilde;os de ambos sexos, los cuales   deb&iacute;an llevar en la pr&aacute;ctica institucionalizada del baile m&iacute;nimo   un a&ntilde;o, ser practicantes regulares y participar de manera voluntaria   en la investigaci&oacute;n. La selecci&oacute;n de los participantes se realiz&oacute; mediante   invitaci&oacute;n sal&oacute;n por sal&oacute;n, se explicaba el objetivo,   la metodolog&iacute;a y el perfil del participante, y de manera libre las personas expresaban el deseo de ser entrevistadas. </p>     <p> Con la entrevista se busca entrar al mundo interior de la persona &#8220;(...)   para vivir como &eacute;l su propia experiencia (...)&#8221; <sup>14</sup>, para comprender   el fen&oacute;meno. La informaci&oacute;n se recolect&oacute; entre el 31 de   octubre y el 29 de noviembre del 2003, siguiendo los lineamientos de la entrevista   semiestructurada <sup>12-16</sup>, la cual se puso a prueba en un estudio exploratorio.   Se obtuvo de los participantes, por escrito, el consentimiento informado; las   entrevistas fueron grabadas en su totalidad y luego transcritas para su codificaci&oacute;n.   Para la presentaci&oacute;n de los hallazgos se cambiaron los nombres de los   participantes por c&oacute;digos, lo cual permite mantener el criterio y compromiso de guardar la confidencialidad y anonimato de los participantes<sup>17</sup>.</p>     <p> La recolecci&oacute;n de los datos estuvo orientada por el muestreo te&oacute;rico,   centro de la teor&iacute;a fundamentada<sup>18, 19</sup>, es decir, por aquel ejercicio   de hacer preguntas anal&iacute;ticas, comparaciones entre los datos y b&uacute;squeda   de asuntos clave para ser indagados posteriormente con otros participantes,   acudiendo a personas que maximicen las oportunidades de descubrir variaciones   entre los conceptos y que hagan m&aacute;s densas las categor&iacute;as en   t&eacute;rminos de sus propiedades y dimensiones. Esto implic&oacute; ir realizando   el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n de manera paralela a la recolecci&oacute;n de los datos.</p>     <p> El estudio utiliz&oacute; como herramienta de an&aacute;lisis la teor&iacute;a   fundamentada<sup>18, 19</sup> , y su procedimiento b&aacute;sico, la codificaci&oacute;n<sup>20</sup>,   en sus tres fases: descriptiva o de codificaci&oacute;n abierta, axial y selectiva.   Se tuvieron en cuenta las diferentes estrategias propuestas desde el m&eacute;todo:   conceptualizaci&oacute;n, elaboraci&oacute;n de memos, y diagramas. La recolecci&oacute;n   de la informaci&oacute;n se realiz&oacute; hasta cuando se obtuvo la saturaci&oacute;n   te&oacute;rica de las categor&iacute;as (12&ordf; entrevista), es decir, cuando   no aparecen datos nuevos que realimenten los ya encontrados<sup>21</sup>. La validez del   estudio se sustenta en el uso riguroso de las t&eacute;cnicas que se recomiendan   para el an&aacute;lisis de datos cualitativos, adem&aacute;s del compromiso   de la investigadora con el manejo estricto de los datos. Fue posible as&iacute; garantizar una descripci&oacute;n amplia de las categor&iacute;as emergentes.</p>     <p><b>RESULTADOS</b></p>     <p> Las personas de este estudio fueron 6 hombres y 6 mujeres, alumnos de baile     de la Caja de Compensaci&oacute;n Familiar de Antioquia, COMFAMA, de edades     entre 33 y 54 a&ntilde;os. Una persona era de estrato 1, dos de estrato 2,     seis de estrato 3 y tres de estrato 4. Cinco ten&iacute;an 2 a&ntilde;os     de pr&aacute;ctica de baile, tres llevaban 3 a&ntilde;os y cuatro personas     ten&iacute;an de pr&aacute;ctica entre 5 y 9 a&ntilde;os. Todos eran alumnos de las diferentes sedes de COMFAMA.</p>     <p> Una de las categor&iacute;as que emergen de esta investigaci&oacute;n es   la pr&aacute;ctica del baile como un comportamiento saludable, la cual se sustenta   en tres agentes de mediaci&oacute;n: las academias de baile, las clases de baile y los sitios de baile y pr&aacute;ctica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <b>LA PR&Aacute;CTICA DEL BAILE COMO COMPORTAMIENTO SALUDABLE</b></p>     <p>  <i>Creen que el baile va unido a la pachanga, a la rumba, al trago, a emborracharnos,     y es totalmente diferente. A medida que vos vas estando dentro del baile,       se te va quitando la necesidad de emborracharte, de tomar trago</i>.</p>     <p>Lorenza <sup>b</sup></p>     <p>La pr&aacute;ctica del baile, tan cercana en nuestro medio a una actividad   de riesgo, porque se asocia con consumo de licor, droga y pr&aacute;cticas   sexuales inseguras, pasa a ser entendida y asumida por los participantes como un comportamiento saludable digno de ser incorporado al estilo de vida. </p>     <p> Los datos evidencian c&oacute;mo en esta transici&oacute;n de sentido juegan   un papel determinante las instituciones que ofrecen el servicio de ense&ntilde;anza   del baile, los profesores de baile y los peque&ntilde;os grupos que se conforman   alrededor de su pr&aacute;ctica.</p>     <p><b>El encuentro con la instituci&oacute;n </b></p>     <p> <i>(...) fui e investigue cu&aacute;ndo hab&iacute;a cursos, y sin ning&uacute;n   problema pregunt&eacute;, hice la solicitud, pagu&eacute; la matr&iacute;cula   e inici&eacute; el curso (...) Donde yo inici&eacute; quedaba cerca de mi casa   (...) pod&iacute;a escoger un horario cuando terminara mi trabajo, o sea, ten&iacute;a   el tiempo, ten&iacute;a disponibilidad, econ&oacute;micamente no era ning&uacute;n   problema y lo m&aacute;s importante, que a mi me fue agradando la cosa. Eso   facilit&oacute; que me quedara todo ese tiempo en esa actividad, como te digo,   pienso que voy a estar much&iacute;simo tiempo en eso</i>    <br>   Roberto<sup>c</sup> </p>     <p>Una vez que las personas deciden aprender a bailar, comienzan   a seleccionar el lugar donde tomar&aacute;n las clases. Este debe brindar la posibilidad   de articular su oferta de servicios con las condiciones del usuario, regularmente   representadas en poca disponibilidad de tiempo, dinero, y b&uacute;squeda de   facilidades de acceso. </p>     <p> Lograr esta articulaci&oacute;n entre las condiciones objetivas de uno y otro   es uno de los factores m&aacute;s importantes en la configuraci&oacute;n del   bienestar y en la intenci&oacute;n de hacer de un comportamiento, un h&aacute;bito   dentro del estilo de vida de una persona. Las investigaciones en salud muestran   que asumir un comportamiento saludable implica un esfuerzo y por eso s&oacute;lo   se da cuando las personas ven, entre otras cosas, pocas dificultades para la   puesta en pr&aacute;ctica de la conducta<sup>22</sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Pero adem&aacute;s de las condiciones objetivas, la instituci&oacute;n debe   favorecer la articulaci&oacute;n entre elementos culturales y sociales que   den sentido a la pr&aacute;ctica. En este caso, la institucionalizaci&oacute;n   del baile implica un encuentro con un espacio f&iacute;sico aceptado socialmente,   en el que tiene lugar su normatizaci&oacute;n y regulaci&oacute;n. En &eacute;l   se reproduce un cierto orden social, que aunque puede ser trasformado<sup>23</sup>, informa   a las personas sobre si est&aacute;n en el lugar adecuado para lo que buscan.   As&iacute;, ellos eval&uacute;an las caracter&iacute;sticas del servicio y   la manera como &eacute;ste llena sus expectativas. </p>     <p> Estas apreciaciones tienen que ver con la concepci&oacute;n tradicional de   la ense&ntilde;anza como un proceso de dosificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n   y de conocimiento, que debe ser supervisado en aras del &eacute;xito. Cuando   en el proceso de ense&ntilde;anza no se da una l&oacute;gica que gu&iacute;e   el aprendizaje, &eacute;ste tiende a ser desvirtuado y descalificado.</p>     <p> Para completar el ciclo, adem&aacute;s de evaluar, los practicantes tambi&eacute;n   buscan ser evaluados. Ello se percibe como un componente m&aacute;s del proceso   de aprendizaje que lo realimenta y direcciona. En este sentido, la administraci&oacute;n   de sanciones por no aprender los pasos y ritmos del baile y las respuestas   ante el propio fracaso son formas de regulaci&oacute;n y autorregulaci&oacute;n,   que ponen de manifiesto la importancia de los controles sociales para cada   actividad. Es decir, la certificaci&oacute;n del aprendizaje exige el cumplimiento   de unos requisitos, al final de los cuales se puede asumir con propiedad un lugar en el mundo. </p>     <p><i>(...) yo me doy cuenta de que cada vez que estoy cambiando     de estado de &aacute;nimo     el baile se me dificulta o se me facilita. De eso me hizo caer mucho en cuenta     mi profesor, porque &eacute;l nos eval&uacute;a constantemente, y me dice &iquest;Por     qu&eacute; t&eacute; estas devolviendo en un proceso que ya ten&iacute;as dominado?     Eso se ve&iacute;a m&aacute;s que todo cuando estaba el en Porro II, cuando     ya hab&iacute;a pasado el Porro I y me hab&iacute;a ido bien en el dominio     de los pasos y del ritmo, pero llegu&eacute; al Porro II y no s&eacute; en     que momento mi estado de &aacute;nimo volvi&oacute; y baj&oacute; y fue como     si yo no hubiera pasado por Porro I, como que yo no hubiera tenido la experiencia </i>    <br>   Lorenza<sup>d</sup> </p>     <p>A la luz de estos testimonios se observa que la pr&aacute;ctica del baile   trasciende la experiencia del movimiento. Los practicantes est&aacute;n tras   una experiencia que armoniza lo f&iacute;sico y lo mental con elementos de   orden est&eacute;tico, musical y creativo, que contribuye a configurar la sensaci&oacute;n   de bienestar. La cual, adem&aacute;s de la articulaci&oacute;n de condiciones   objetivas, requiere una combinaci&oacute;n de dominio, disfrute, conocimiento   y obtenci&oacute;n de resultados pr&aacute;cticos.</p>     <p> En general, la mediatizaci&oacute;n de la instituci&oacute;n que tiene lugar   en la pr&aacute;ctica del baile, muestra que para que las instituciones puedan   ser consideradas marcos de articulaci&oacute;n para la experiencia humana,   deben satisfacer tanto expectativas objetivas como subjetivas de los usuarios,   lo cual es posible a partir de su participaci&oacute;n en contextos culturales   y sociales comunes. </p>     <p> <i>(&#8230;) en los mismos cursos de COMFAMA normalmente se est&aacute;n programando   algunas actividades extraclases, b&aacute;sicamente con el &aacute;nimo de   practicar, entonces hay salidas a determinadas discotecas, hay reuniones en   determinadas casas, hay programaciones de fin de nivel o de curso que las hacemos   en alguna finca, en alg&uacute;n estadero fuera de la ciudad, bueno hay un   poco de actividades que normalmente hacemos    <br> </i> Roberto<sup>e</sup></p>     <p><b>El encuentro con el profesor</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <i>A m&iacute; lo que m&aacute;s nervios me da es bailar con el profesor, &eacute;l   sabe que con &eacute;l yo lo voy a hacer un poquito acomplejada, que yo lo   voy a hacer mal y que &eacute;l me va a rega&ntilde;ar o me va a decir tal   cosa; a m&iacute; me da ese susto porque yo lo respeto; es que &eacute;l es   muy profesional en su baile</i>    <br> Cecilia<sup>f</sup></p>     <p>En el marco de las instituciones educativas, y como tales   las que ofrecen el servicio de ense&ntilde;anza del baile, la transmisi&oacute;n de ideolog&iacute;as     tiene lugar a partir de la ejecuci&oacute;n del rol del profesor. &Eacute;l,     como figura central dentro del aula, es quien orienta el proceso del alumno.     En ese sentido es inevitable mirar al profesor, como tradicionalmente se ha     hecho, desde una relaci&oacute;n de poder, jerarqu&iacute;a, conocimiento,     mitificaci&oacute;n y modelo a imitar. El profesor de baile es la persona a     quien se admira, a la que se quiere imitar por sus atributos f&iacute;sicos   y t&eacute;cnicos pero tambi&eacute;n por su personalidad. </p>     <p> Los alumnos son convocados por los profesores no s&oacute;lo a cumplir las     normas institucionales sino los par&aacute;metros socialmente definidos que     los catalogan como bailarines: postura, manera de tomar a la pareja, los esquemas,     figuras, vueltas y pasos. Es decir, que tanto norma como estereotipos son reproducidos     e impulsados por la figura &#8220;suprema&#8221; del profesor, figura que est&aacute; dada     por dos asuntos, el primero su dominio &#8220;pedag&oacute;gico&#8221;, y el     segundo su dominio t&eacute;cnico, ambos en completa interacci&oacute;n y   celosamente demandados por los alumnos. </p>     <p> El discurso del profesor frente al alumno tiene dos caras, una de ellas orienta,     aconseja, brinda afecto, apoyo, comprensi&oacute;n, protege, se preocupa, le     presenta estrategias de acercamiento a la t&eacute;cnica que facilita su compresi&oacute;n     y adquisici&oacute;n, e impulsa la socializaci&oacute;n; la otra cara estimula     transformaciones del orden actitudinal y comportamental, convocando al alumno     a otras formas de pensarse. La primera cara hace una convergencia de tipo afectiva,     la segunda una convergencia de tipo ideol&oacute;gica, en la medida en que     comparte e imparte al alumno una idea de c&oacute;mo ha de asumirse la vida     y las relaciones con el entorno, las cosas y las personas. El papel del profesor     en este sentido ha sido el de consejero, animador y orientador para el alumno,     pero tambi&eacute;n instigador del cambio, lo que representa significancia     en tanto ha permitido el acercamiento profesor - alumno, estableciendo lazos   de amistad, en algunos casos muy fuertes. </p>     <p> En su rol, el profesor sugiere estrategias, modos de actuaci&oacute;n y maneras     de hacer frente a experiencias estresantes como la soledad, la falta de un     compa&ntilde;ero afectivo, sentirse menos que otro, tener una figura poco llamativa,     encontrarse con una persona que no maneje el ritmo o presente dificultades     en la ejecuci&oacute;n del baile o con una que sencillamente no se interese   en bailar.</p>     <p>&#8220;   (...) ella [se refiere a la profesora] nos dec&iacute;a: &#8216;escondan el     abdomen y que no se vean con tanta barriga. La espalda, bien derecha&#8217; Entonces   tuve que entrar a una gimnasia pasiva, porque yo ten&iacute;a barriga&#8221; (Rosa)<sup>g</sup> </p>     <p>Seg&uacute;n los participantes, hay varias cualidades que parecen poseer sus   profesores y que han afectado la representaci&oacute;n social que sobre el   baile se tiene, por un lado conocimiento, experticia, creatividad, flexibilidad,   convicci&oacute;n, compromiso, sensibilidad, vocaci&oacute;n, altos niveles   de exigencia y perfecci&oacute;n, y por el otro lado, el &eacute;nfasis que   los profesores hacen en los beneficios que trae no s&oacute;lo la pr&aacute;ctica   del baile, sino los cambios en h&aacute;bitos como fumar, comer en exceso y   beber, y la importancia de preocuparse por mejorar la apariencia f&iacute;sica   y cambiar la actitud hacia la vida. Con ello los profesores tratan de superar   la inactividad, el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad, el estr&eacute;s,   y a la vez est&aacute;n incentivando la autonom&iacute;a, la libertad, la creatividad   y la autoestima en sus alumnos.</p>     <p> Los profesores en su acci&oacute;n, ya sea consciente o inconscientemente,   han hecho que en las personas se desarrollen actitudes positivas con respecto   a ellos mismos y los otros, han hecho que puedan expresar sus emociones y sentimientos   de una manera m&aacute;s tranquila y sin culpas, han logrado que puedan interrelacionarse   de una manera m&aacute;s asertiva con los dem&aacute;s, han hecho posible que   se integren a estas pr&aacute;cticas y observen que pueden lograr resultados   sin un esfuerzo muy alto. </p>     <p> <b>El encuentro con el grupo</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8220;   Se forman amistades, grupos muy acogedores, grupos muy especiales para distracci&oacute;n;     se van conociendo muchas personas, se van realizando con eso del baile, se     forman relaciones muy estrechas, uno lo toma como una distracci&oacute;n muy sana&#8221; (Rub&eacute;n)<sup>h</sup></p>     <p>Los medios de comunicaci&oacute;n, las condiciones de circulaci&oacute;n y   las funciones sociales son los elementos que dan sentido al car&aacute;cter   hist&oacute;rico y social de la representaci&oacute;n<sup>24</sup>. Dichas condiciones   s&oacute;lo se conciben en &aacute;mbitos colectivos y grupales, es decir en   situaciones que re&uacute;nen a dos o m&aacute;s individuos. Es as&iacute; como   el grupo cobra relevancia a la hora de configurar la representaci&oacute;n social sobre el baile. </p>     <p> Al observar los distintos grupos y al escuchar a los participantes de la   investigaci&oacute;n   referirse a ellos, no es dif&iacute;cil concluir que estos grupos cumplen con   cada una de las categor&iacute;as expresadas por Pardo<sup>25</sup> , como compartir una   actividad (el baile), vivir colectivamente otras actividades, espacios y situaciones;   reconocer y validar la existencia de otros grupos que, al igual que ellos,   se mueven en el espacio del baile, reconociendo las posibles din&aacute;micas   que en su interior se dan; se sienten pertenecientes al grupo y comparten sus   creencias, valores y costumbres; act&uacute;an conforme al valor de solidaridad   y al principio de la t&eacute;cnica como m&aacute;ximo ideal. Estos grupos constituyen y reproducen en el discurso intergrupal del baile, su unidad. </p>     <p> El espacio para la vivencia y el encuentro con el grupo es la clase. En la   clase, la persona se ve abocada a acatar las normas establecidas, relacionadas   con hora de ingreso y salida, las formas de vestir, el tipo de compa&ntilde;eros,   la actitud en clase, debe acatar la estandarizaci&oacute;n de elementos de   orden t&eacute;cnico y est&eacute;tico, estrategias metodol&oacute;gicas de &#8220;obligatorio&#8221; cumplimiento   como son bailar con quien el profesor determine, ser monitor, salir al frente   de todos los compa&ntilde;eros, mostrar sus avances y participar en las actividades organizadas por el grupo: celebraciones, clausuras, presentaciones. </p>     <p> La comunicaci&oacute;n &#8211; forma del discurso &#8211; entre los miembros   del grupo se presenta como una poderosa herramienta con la cual reconocen,   conocen, aprenden y trasforman su realidad mediante la representaci&oacute;n   simb&oacute;lica de todos los actos colectivos relacionados con el baile, d&aacute;ndoles   un significado, carg&aacute;ndolos de sentido y autoafirm&aacute;ndose como   sujetos, es decir transformando su identidad. A trav&eacute;s del acto de la   comunicaci&oacute;n el grupo se consolida con un lazo de cohesi&oacute;n poderoso.   Con el lenguaje las representaciones sociales adquieren una forma material perceptible, pasando del dominio individual al colectivo.</p>     <p>En la clase se van constituyendo los diferentes c&iacute;rculos de amigos   cuyo par&aacute;metro de selecci&oacute;n tiene que ver m&aacute;s que todo   con el hecho de compartir el mismo gusto; en estos c&iacute;rculos de amigos   se abren los espacios de interacci&oacute;n a trav&eacute;s, entre otras cosas,   de actividades, fiestas y salidas a lugares de baile. Los participantes manifiestan   en su mayor&iacute;a que &#8220;no ven la hora&#8221; de que se llegue la clase   para ir a disfrutar del espacio que brindan los compa&ntilde;eros de clase, &eacute;stos   representan la posibilidad de salir a bailar y disfrutar de la m&uacute;sica en la compa&ntilde;&iacute;a de otras personas.</p>     <p> Las representaciones sociales que asume un grupo reflejan las caracter&iacute;sticas   del mismo, haci&eacute;ndolo particular y &uacute;nico con respecto a otro;   de esta manera, los grupos construyen una identidad que los hace diferentes   (la identidad de un grupo no puede definirse si no es por su diferencia con   otros grupos) <sup>26</sup>. Para los grupos de personas practicantes, el baile en s&iacute; mismo   los hace diferentes de muchos otros, los particulariza y los adorna con unas   propiedades poco alcanzadas por los dem&aacute;s, lo que brinda una sensaci&oacute;n   de satisfacci&oacute;n que alimenta el ego de quienes se encuentran inmersos en ese mundo y necesariamente los hace aferrarse a&uacute;n m&aacute;s a &eacute;l.</p>     <p> La conformaci&oacute;n de estos grupos de baile sigue los lineamientos de Pardo<sup>25</sup>,   en el sentido que los grupos se definen en t&eacute;rminos de representaciones   socialmente compartidas, las cuales determinan su valor social, ya sea por   acceso a recursos simb&oacute;licos, a condiciones socioecon&oacute;micas o   a recursos materiales. No todos necesitan desarrollar una ideolog&iacute;a,   puede ser suficiente un conocimiento y algunas opiniones comunes para que se   den muchas formas de acciones y metas colectivas; en su definici&oacute;n se   concretan criterios como pertenencia, organizaci&oacute;n o institucionalizaci&oacute;n,   reproducci&oacute;n sociocognitiva a trav&eacute;s de la admisi&oacute;n de   miembros bas&aacute;ndose en su identificaci&oacute;n con un conjunto m&aacute;s   o menos permanente de propiedades, actividades, metas compartidas, valores, y posici&oacute;n frente a otros grupos. </p>     <p> <b>El encuentro con los sitios de baile</b></p>     <p> Los criterios de pertenencia, organizaci&oacute;n o institucionalizaci&oacute;n   y los procesos de identificaci&oacute;n que el sujeto establece con otros en   la pr&aacute;ctica del baile tienen su campo de acci&oacute;n en los sitios   privados o p&uacute;blicos diferentes a su academia, donde se da la pr&aacute;ctica   del baile. En estos espacios se establecen intercambios conversacionales entre   las personas a trav&eacute;s de los cuales salen a flote los valores, creencias,   comportamientos que son caracter&iacute;sticos del grupo que asiste a &eacute;l   y que de una u otra manera afectan, refuerzan y hasta modifican los valores   personales de unos y otros, colectivizando otras formas de ver el mundo, permitiendo que se produzcan y reproduzcan actitudes, h&aacute;bitos y comportamientos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8220;   Son sitios donde rara vez se toma; donde &eacute;l estuvo la primera vez, nadie   tomaba, &eacute;l se qued&oacute; impresionado, se consume en una forma moderada,   porque la gente va es a bailar, es chever&iacute;simo, la gente va es a bailar,   no a beber ni a emborracharse. Y muy sanos, muy de amigos, pr&aacute;cticamente   todos nos conocemos con todos y si no, m&iacute;nimo, alguien te conoce de   los que est&aacute;n ah&iacute; y los ritmos de sal&oacute;n que son muy alegres,   el bolero, el porro, el tropical, el fox, el merengue, son ciento por ciento   recomendables; inclusive encuentra uno ni&ntilde;os, porque a veces los shows   los hacen ni&ntilde;os, adolescentes de 10, 11, 12 a&ntilde;os; son ambientes muy sanos, muy naturales, muy ricos, &#8220;deber&iacute;as ir&#8221; (Carmen)<sup>i</sup> </p>     <p>Los   datos evidencian el impacto que sobre los participantes genera el frecuentar   los sitios de baile y hacen &eacute;nfasis en lo que significa para ellos el   tipo de personas que encuentran en dichos lugares.</p>     <p> <b>La casa del compa&ntilde;ero como sitio de pr&aacute;ctica</b></p>     <p>&#8220;   Nosotros practicamos en la casa de una compa&ntilde;era que vive por Guayabal,       m&aacute;s o menos por ah&iacute; cada 15 &oacute; 20 d&iacute;as, los s&aacute;bados.       .... y con mi pareja en la casa de &eacute;l. Hablamos de muchos temas; constantemente       de baile, de los problemas laborales, de los problemas afectivos; a eso es       a lo que me refiero cuando digo que uno va creando un v&iacute;nculo, como   algo familiar con la gente que est&aacute; alrededor&#8221;(Lorenza) <sup>j</sup></p>     <p>El     lugar para la pr&aacute;ctica con otros integrantes del grupo, con un car&aacute;cter   no tan formal, permite desprenderse de muchas normas y pautas de comportamiento   que se dan en la clase, sin embargo se define como institucionalizado en tanto   se instituye, rutiniza y ritualiza. </p>     <p> Los alumnos, por insinuaci&oacute;n del profesor, estrategia de aprendizaje,   necesidad o motivaci&oacute;n, conforman grupos de cuatro a seis personas para   encontrarse y practicar lo aprendido, instituyen un d&iacute;a y una hora,   por lo general fines de semana, viernes o s&aacute;bado. Alrededor de esa pr&aacute;ctica   hay todo un ritual de arreglo personal como ropa, zapatos y aderezos que le   confiera elegancia a la pr&aacute;ctica del baile, adem&aacute;s de la organizaci&oacute;n   del espacio y disponibilidad de insumos que acompa&ntilde;an la pr&aacute;ctica,   bebidas: usualmente agua o gaseosa y algo de comida.</p>     <p>&#8220;   Bueno, yo te explicaba que para m&iacute; esto se ha vuelto realmente importante,   y no s&oacute;lo para m&iacute; sino que he coincidido con muchas personas   a quienes les parece interesante y les gusta; nosotros tenemos, dig&aacute;moslo,   equipo de trabajo y nos reunimos, una vez en la semana, con el &aacute;nimo   de practicar y compartir experiencias. Muchas de estas personas ya no estamos   en el mismo curso, otras est&aacute;n en otras instituciones, sin embargo nos   reunimos a compartir lo nuevo que estamos aprendiendo, entonces simplemente   en esa reuni&oacute;n nos mostramos lo nuevo, repasamos lo viejo, esa reuni&oacute;n   la hacemos normalmente en la casa de alguno de nosotros o en alg&uacute;n caso,   salimos a una discoteca que ya tenemos establecida, hay semanas que salimos   a pr&aacute;cticar a una discoteca, m&aacute;s o menos un grupo puede variar   entre unas 4, 10, 12 personas, hay semanas que vamos a discoteca, pasamos un   rato agradable, hay otras semanas que nos reunimos en la casa de alguno de   nosotros, m&aacute;s con el &aacute;nimo pues de estudio &iquest;cierto?, de   analizar, de recordar y aprender cosas nuevas (Roberto) <sup>k</sup></p>     <p>Los grupos se van   configurando como c&iacute;rculos de amigos que comparten   no s&oacute;lo el espacio de la pr&aacute;ctica sino tambien otras actividades   como salidas a sitos de baile y paseos; en muchos casos la amistad trasciende   y se establecen relaciones afectivas entre parejas. Es un lugar de encuentro   entre los discursos que van configurando la nueva representaci&oacute;n social;   all&iacute; se sucede un intercambio no s&oacute;lo t&eacute;cnico, sino conceptual   y de lenguajes simb&oacute;licos. </p>     <p> Al interior de la pr&aacute;ctica, aun sin la presencia del profesor y un poco   m&aacute;s &#8220;sueltos&#8221; de los elementos coercitivos que &eacute;l   representa, siguen conservando el deseo de perfecci&oacute;n y el manejo limpio   de la t&eacute;cnica como fin expl&iacute;cito de la pr&aacute;ctica del baile.</p>     <p> <b>Los sitios p&uacute;blicos de baile</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8220;   (...) entonces se vuelve como una rutina, algo muy especial saber que el pr&oacute;ximo     viernes voy a ir a tal sitio, que ese sitio es de tal y tal forma(...) inclusive     hasta la ropa uno la selecciona, eso es algo muy simp&aacute;tico, porque hasta     la ropa se programa y compartiendo con la gente; no solamente yo lo he sentido     as&iacute;, otras personas tambi&eacute;n, uno dice &#8216;bueno pa ese viernes     me voy a ir vestido de tal y tal forma, me voy a poner tales zapatos, tal camisa     y as&iacute;&#8217;, se vuelve algo muy especial el salir a bailar&#8221;.   (Antonio) <sup>l</sup></p>     <p>&#8220;S&iacute;, uno llega el momento en el que al haber aprendido, ya todos   los sitios no son los m&aacute;s indicados, si usted va un sitio popular la   m&uacute;sica que se va escuchar siempre va a ser a que todo el mundo sepa,   entonces eso ya no es para uno, a uno le gusta es ir donde haya gente como uno, que sepa m&aacute;s, entonces uno escoge sitios m&aacute;s avanzados (&#8230;)&#8221; (Rub&eacute;n)<sup>m</sup> </p>     <p>Salir   a bailar es parte del estilo de vida de muchos de los que lo han bailado por   m&aacute;s de un a&ntilde;o. Todos los alumnos se refirieron a los mismos   sitios, no s&oacute;lo lo concerniente a la ubicaci&oacute;n sino a las razones   de preferencia, escogen los mismos d&iacute;as para salir y conocen los programas   que ofrecen los lugares. Para ellos, frecuentar estos sitos se ha convertido   en algo muy importante en sus vidas y muy especial: &#8220;no pasa un viernes   o un s&aacute;bado sin salir a bailar&#8221;, esas salidas son ya una rutina   o una costumbre, por ello se elige con anticipaci&oacute;n el lugar, la compa&ntilde;&iacute;a   y la vestimenta. Usualmente buscan estos lugares porque encuentran en ellos   un ambiente de alegr&iacute;a, lleno de camarader&iacute;a, solidaridad y ayuda ausente de ego&iacute;smo. </p>     <p> Un par&aacute;metro de preferencia es que el sitio sea&#8221;sano&#8221; en   consideraci&oacute;n del grupo, entre otras cosas porque, a pesar de que se   tomen unas copas, las personas que los frecuentan no son &#8220;problem&aacute;ticas&#8221;, van es a bailar, a disfrutar el baile, a estar juntos y a pasar un rato sabroso.</p>     <p> Los participantes de la investigaci&oacute;n que frecuentan estos sitios tienen   en sus armarios los vestidos, trajes y calzado propios para salir a bailar,   y recurren a un maquillaje y un peinado acordes a la ocasi&oacute;n. Los sitios   de baile aportan elementos simb&oacute;licos como traje, tipo de m&uacute;sica   y estilo de baile, elementos todos sometidos a presiones de grupo, publicidad,   recursos econ&oacute;micos y otros que fomentan a menudo la normalizaci&oacute;n   m&aacute;s que la diferencia individual<sup>27</sup>, y son puestos a circular en espacios   de vinculaci&oacute;n cognitiva y de configuraci&oacute;n de estilos de vida, de est&eacute;ticas y de gustos. </p>     <p> Los participantes del estudio prefieren estos lugares porque la mayor&iacute;a   de los que los frecuentan saben bailar. Son personas m&aacute;s arm&oacute;nicas   y discretas para bailar, saben m&aacute;s que ellos, son m&aacute;s profesionales.   Son sitios que frecuenta la gente que pr&aacute;ctica estos ritmos. All&iacute; no va cualquier tipo de personas, va gente que baila muy bien.</p>     <p> En palabras de los participantes, los sitios de baile son asumidos como lugares   para la pr&aacute;ctica, en tanto se aprovecha la asistencia de personas que   saben bailar muy bien. En cada salida se va aprendiendo m&aacute;s, se observan   las fallas a trav&eacute;s de la propia ejecuci&oacute;n o la de otras parejas   de baile, se afianzan el ritmo y la t&eacute;cnica. Se tiene la oportunidad   de ver a otras parejas o personas que est&aacute;n m&aacute;s avanzadas, con   mejor manejo de la t&eacute;cnica. Los participantes prefieren ir a sitios   donde puedan observar lo que han aprendido y practicar. Es un espacio que se   presta para corregir las cosas, conversar y compartir. Cuando los compa&ntilde;eros   de clase invitan a practicar, est&aacute;n invitando a salir a un lugar de   baile. Lo que esperan los invitados es que estas personas les ense&ntilde;en lo que saben.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p> En el contexto institucionalizado de la pr&aacute;ctica del baile, este estudio   permiti&oacute; constatar la existencia de tres agentes de mediaci&oacute;n:   la instituci&oacute;n, la clase y los sitios de baile y pr&aacute;ctica. Dichos   agentes se mueven en una trama ineludiblemente social compuesta por procesos   psicosociales y determinantes procedentes del contexto social<sup>28</sup>, que hicieron   que los participantes cambiaran sus maneras de pensar y actuar con respecto   al baile, modificando en todos los casos comportamientos relacionados con su   salud en una perspectiva de bienestar como estar atento a su aspecto personal:   lo que implica cuidarse en el consumo de alimentos, tratar de rebajar de peso,   vestirse y maquillarse para sentirse bien, socializar, buscar apoyo en sus   cuestiones personales y aumentar su autoestima. Se evidencia por tanto, la   emergencia de los atributos propios de las personas f&iacute;sicamente activas:   armon&iacute;a, elegancia, buena postura, coordinaci&oacute;n, equilibrio, buena apariencia y flexibilidad<sup>29</sup>.</p>     <p>&#8220;   ..S&iacute;, ya que usted me dice, (risas) que elegante, no, pero lo que hace   que aprend&iacute; a bailar, eso s&iacute; me fascina &#8220;&iexcl;que voy   a mandar a hacer este vestido, que un par de zapatos para bailar!&#8221; yo   tengo mi ropa para bailar &iexcl;que un peinado, que un motilado! A m&iacute; me   dicen para la edad que tiene por qu&eacute; no se motila. Mis hijos: &#8216;mami,   por qu&eacute; no te motil&aacute;s&#8217;; no, porque me fascina tener mis   peinados para mis bailes, &iexcl;que una mo&ntilde;a, que de puntas, que ya   para ponerme un mo&ntilde;o o para cogerme todo el cabello. Cuando usted sale   a bailar, no se van a fijar tanto en la ropa, sino en los pies, entonces me   fascinan los zapatos bonitos y elegantes y mi ropa bien bonita. Cuando yo cuando   aprend&iacute; a bailar ella(la profesora) nos dec&iacute;a: &#8216;escondan   el abdomen y que no se vean con tanta barriga. La espalda, bien derechas&#8217;.   Entonces tuve que entrar a gimnasia pasiva, porque yo ten&iacute;a barriga   y entonces no era como estoy ahora, no, yo era m&aacute;s torcida, no sab&iacute;a   caminar; ahora imag&iacute;nense, yo voy por alg&uacute;n sitio y me dicen: &#8216;oiga   se&ntilde;ora, usted camina tan bonito, usted qu&eacute; es&#8217; y yo: &#8216;no,   yo no soy nada&#8217; y me dicen: &#8216;no es por burlarme de usted, sino   que s&iacute;, en realidad camina muy bonito&#8217;; pero yo lo aprend&iacute; ahora   que aprend&iacute; a bailar; o sea que uno aprende muchas cosas. Antes no,   yo caminaba as&iacute;, con la cabeza agachada, con maleta &#8216;qu&eacute; importa,   pa los a&ntilde;os que yo tengo y con la vida que vivo que importa que yo camine   como sea, &iexcl;que los zapatos se me pelaron en la punta, qu&eacute; importa!,   a mi qui&eacute;n me va a ver, qui&eacute;n se va a fijar en m&iacute;&#8217;, ahora no, &iexcl;la ropa bonita! Me fascina&#8217;&#8221; (Rosa)<sup>n</sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es   posible afirmar que la transformaci&oacute;n de la representaci&oacute;n     social del baile se da, no por los espacios en si mismos sino por lo que se     sucede en su interior, es decir, en el intercambio conversacional, en las im&aacute;genes     observadas y en las interrelaciones sociales, las cuales hicieron que en la     estructura mental de los practicantes de baile se sucedieran cambios significativos     que implicaron modificaciones en sus costumbres, h&aacute;bitos, comportamientos   y conductas y, por ende, en sus estilos de vida. </p>     <p> En la configuraci&oacute;n de esa nueva representaci&oacute;n social jug&oacute; y     sigue jugando un papel muy importante, el sistema social conformado por el     grupo en general y los compa&ntilde;eros m&aacute;s cercanos, el profesor y     los otros que frecuentan los lugares de baile en particular, los valores, normas,     roles, posiciones y relaciones est&aacute;n definiendo constantemente la   identidad social de los grupos que practican dicha actividad. </p>     <p> La investigaci&oacute;n genera interrogantes alrededor de un asunto que tienen     en alta estima los participantes: la aprobaci&oacute;n del grupo social. Los     datos presentados no evidencian dificultades en este sentido, pero existen     otros que dan a entender que a la hora de ratificar a un miembro del grupo     existen visos de competencia y discriminaci&oacute;n, adem&aacute;s de un aumento     en los c&aacute;nones de aceptaci&oacute;n, los cuales son cada vez m&aacute;s     exigentes, asuntos que podr&iacute;an ser indagados y que hipot&eacute;ticamente     hablando mostrar&iacute;an los posibles &iacute;nterflujos que detr&aacute;s     de la pr&aacute;ctica del baile existen y de lo cuales los participantes son v&iacute;ctimas y victimarios. </p>     <p>Los espacios institucionalizados se perfilan   como peque&ntilde;os poderes   de saberes organizados y especializados<sup>30</sup>, del mismo modo se ha observado,   primero, que la clase, las pr&aacute;cticas en las casas y los sitios de baile   son espacios donde las habilidades, el talento y el manejo de la t&eacute;cnica   constituyen el valor m&aacute;ximo y quienes los posean son quienes ejercen   la mayor influencia en los dem&aacute;s sujetos. Y, segundo, c&oacute;mo el   profesor y los grupos en la construcci&oacute;n de la representaci&oacute;n   social acercan a los sujetos a asuntos que tienen que ver con la ideolog&iacute;a alrededor del baile.</p>     <p> Profundizar en el papel de las instituciones que ofrecen programas de baile,   y en especial en los diferentes espacios y agentes de mediaci&oacute;n, para   conocer las influencias que unos y otros tienen en las actitudes, normas, pr&aacute;cticas   y estilos de vida en materia de Promoci&oacute;n de la Salud es una pregunta interesante que amerita seguir siendo resuelta.</p>     <p> Finalmente, de m&aacute;xima importancia resulta para quienes se interesan   por la educaci&oacute;n en salud, en especial cuando se trate de la implementaci&oacute;n   de acciones bajo la perspectiva de la Promoci&oacute;n de la Salud a trav&eacute;s   de la pr&aacute;ctica del baile, reflexionar sobre el rol, los modos de interacci&oacute;n   social y el impacto del profesor, como otro significativo en la configuraci&oacute;n   de comportamientos saludables. Los profesionales promotores de salud, no importando   su disciplina, deben asumirse como un otro significativo dentro de las interacciones   sociales, y ofrecer la posibilidad de articular elementos sociales y culturales   dotadores de sentido para las pr&aacute;cticas cotidianas, entre ellas las   relacionadas con la salud, igual como sucede con el profesor de baile.</p>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1.	Die A. Todos los secretos de la danza. Muy Interesante 2001;16(189):46&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-5307200600020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2.	Murcia Pe&ntilde;a N, Jaramillo Echeverry LG. Investigaci&oacute;n cualitativa,   la complementariedad etnogr&aacute;fica: propuesta desde la pr&aacute;ctica   reflexiva una gu&iacute;a posible para abordar estudios sociales. Armenia: Kinesis; 2000. pp.25-31 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-5307200600020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p> 3. Jaramillo Echeverry LG, Lopez Olarte A, Torres Valencia CP, Villa Pineda   CA. La socializacion expresada por los ancianos que asisten a un programa de   Baile de Sal&oacute;n: del seguro social de la ciudad de Manizales (Colombia).     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Index enferm 2002 ; 36-37 : 15-20 </p>     <!-- ref --><p> 4.	Tamayo Duque AM. El cuerpo en el escenario: danza y representaci&oacute;n   en el carnaval de Barranquilla. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas; 2000. p.125 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-5307200600020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Jodelet D. Develando   la cultura: estudios en representaciones sociales. M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico; 2000. p.8&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-5307200600020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6.	Colina C. Cr&iacute;ticas desde el enfoque constructivista: de la teor&iacute;a   de las representaciones sociales a las mediaciones. Venezuela: Estudios Venezolanos de comunicaci&oacute;n; 2000. p. 48&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-5307200600020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7.	Ib&aacute;&ntilde;ez T. Psicolog&iacute;a social construccionista. M&eacute;xico: Universidad de Guadalajara; 2004. p.153&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-5307200600020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8.	Hern&aacute;ndez Sampieri R. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n. M&eacute;xico: Mc Graw Hill; 2003. pp. 4 - 13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-5307200600020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9.	Delgado JM. M&eacute;todos y t&eacute;cnicas cualitativas de investigaci&oacute;n en ciencias sociales. Madrid: S&iacute;ntesis; 1999. p. 72&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-5307200600020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10.	Bonilla C. M&aacute;s all&aacute; del dilema de los m&eacute;todos. La   investigaci&oacute;n en ciencias sociales. Santa f&eacute; de Bogot&aacute;: Norma; 1997. p.70&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-5307200600020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11.	Ritzer G. Teor&iacute;a sociol&oacute;gica contempor&aacute;nea. 3ed. M&eacute;xico: Mc Graw Hill; 1997. p. 213. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-5307200600020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12.	Valles MS. T&eacute;cnicas cualitativas de investigaci&oacute;n social. Madrid: S&iacute;ntesis; 1997. p.61- 184 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-5307200600020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13.	Buend&iacute;a Eximan L. M&eacute;todos de investigaci&oacute;n en pedagog&iacute;a. Madrid: Mc Graw Hill; 1997. p 241&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-5307200600020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14.	Ru&iacute;z Olabu&eacute;naga JI. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n cualitativa. Bilbao: Universidad Deusto; 1999. p. 177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-5307200600020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15.	Minayo MC. O Desafio do conhecimento pesquisa cualitativa em sa&uacute;de. Sao paulo-rio de janeiro: Hucitec-Abrasco; 1999. pp. 107-109.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-5307200600020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16.	Ander &#8211; Egg E. T&eacute;cnica de investigaci&oacute;n social. Buenos Aires: Lumen; 1995. p.225&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-5307200600020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17.	Babbie E. Manual para la pr&aacute;ctica de la investigaci&oacute;n social. Bilbao: Descle&eacute; De Brouwer; 1996. p.605&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-5307200600020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18.	Strauus A, Corbin J. Bases de la investigaci&oacute;n cualitativa: t&eacute;cnicas   y procedimientos para desarrollar teor&iacute;a fundamentada. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia; 2002. p. 219&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-5307200600020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19.	Rodr&iacute;guez G&oacute;mez G. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n cualitativa. M&aacute;laga: Aljibe; 1996. p. 140&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-5307200600020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Coffey A. Atkinson P. Encontrar el sentido a los datos cualitativo. Estrategias   complementarias de investigaci&oacute;n. Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia; 2002. p. 31&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-5307200600020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21.	Bertaux D. El enfoque biogr&aacute;fico: su validez metodol&oacute;gica,   sus potencialidades. EN: Joutard P. Historia oral e historias de vida. Costa Rica: FLACSO Cuadernos de ciencias sociales; 1988. pp. 57-80&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-5307200600020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 22. Rosenstock IM. The health belief model and prevention health behavior.   Health Education. Monographs 1974; 2:54-388. Citado por: Rodr&iacute;guez Mar&iacute;n J. Psicolog&iacute;a social de la salud. Madrid: S&iacute;ntesis; 1995. pp.37-38&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-5307200600020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 23.	Camerena Cordova RM. Instituciones sociales y reproducci&oacute;n. M&eacute;xico: El colegio de M&eacute;xico; 1991. pp. 5-6&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-5307200600020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 24. Banchs MA. Aproximaciones procesuales y estructurales al estudio de las   representaciones sociales. Papers soc representations [publicaci&oacute;n peri&oacute;dica   en l&iacute;nea] 2000.[citada 2005 Jul 28];9:[55 pantallas].Se encuentra en http://www.psr.jku.at/psrindex.htm&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-5307200600020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 25.	Pardo Abril NG. An&aacute;lisis cr&iacute;tico del discurso: un acercamiento a las representaciones sociales. Forma y Funci&oacute;n 1999;(12):76&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-5307200600020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 26.	Ib&aacute;&ntilde;ez T. Ideolog&iacute;as de la vida cotidiana. Barcelona:   Sendai; 1888. p.54. Citado por: Colina C. Criticas desde el enfoque constructivista   de la teor&iacute;a de las representaciones sociales a las mediaciones. Comunicaci&oacute;n: Estudios Venezolanos de Comunicaci&oacute;n 2001; (110):51 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-5307200600020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 27.	Giddens A. Modernidad e identidad del yo: el yo y la sociedad en la &eacute;poca contempor&aacute;nea. 3 ed. Barcelona: Pen&iacute;nsula; 2000. p.129&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-5307200600020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 28.	Rodr&iacute;guez Mar&iacute;n J. Psicolog&iacute;a social de la salud. Madrid: S&iacute;ntesis; 2001. p.11&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-5307200600020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 29.	Mart&iacute;nez E. Ejercicio salud y belleza corporal. Invest. educ. enferm 2001; 19(2):88&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-5307200600020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 30.	Camarena Cordova RM. Instituciones sociales y reproducci&oacute;n. M&eacute;xico:   El colegio de Mexico; 1991. p.7&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-5307200600020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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