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<journal-title><![CDATA[Investigación y Educación en Enfermería]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Factores que influyen en la interacción humana del cuidado de Enfermería]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Influential factors on human interaction in nursing care]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Human relationships involved in the nursing care practice are related with several conditions whose knowledge may influence the contact among nurses and patients in order to cause expected results such as to cope with illness, promote healing and die with dignity. The kind of interactions, the role of nurses, the stages of the interactions and some other conditions related to patients during the interactions have been identified and analyzed by some nursing theorist. The human interaction allows to define the nursing and it is the way to carry out the care. It is for this reason that should be analyzed and re taken with each step that the nursing discipline advances. This is a bibliographic revision article based on thoughts of theorist in nursing and dispositions of the ethic in nursing law about nurse - patient interactions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>Factores que influyen en la interacci&oacute;n  humana del cuidado de Enfermer&iacute;a</b></p>     <p>&Oacute;scar Alberto Beltr&aacute;n Salazar<sup>a</sup></p>     <p>a	Enfermero, especialista en Enfermer&iacute;a Cardiorrespiratoria, profesor   de la Facultad de Enfermer&iacute;a Universidad de Antioquia. Miembro del grupo de Investigaci&oacute;n en Emergencias y Desastres. E-mail: oscar4242@tone.udea.edu.co</p>     <p><b>C&oacute;mo citar este art&iacute;culo</b>:   Beltr&aacute;n &Oacute;A. Factores que influyen en la interacci&oacute;n humana del cuidado de Enfermer&iacute;a. Invest. educ. enferm. 2006; 24(2): 144-150.</p>     <p><b>Recibido</b>: 17 de enero de 2005.   <b>Env&iacute;o para correcciones</b>: 22 de agosto de 2006. <b>Aprobado</b>: 6 de septiembre de 2006</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Las relaciones interpersonales que tienen lugar en la pr&aacute;ctica del   cuidado de Enfermer&iacute;a est&aacute;n sujetas a una serie de condicionantes   cuyo conocimiento puede influir para que el encuentro entre enfermeros y pacientes   produzca los beneficios esperados, tales como enfrentar eficazmente la enfermedad,   promover la recuperaci&oacute;n o morir dignamente. El tipo de interacci&oacute;n   que se debe establecer, el papel que desempe&ntilde;an los enfermeros en ellas,   los momentos por los cuales atraviesa la interacci&oacute;n y algunas condiciones   en las cuales se pueden encontrar los pacientes en el momento en que ocurra   son, entre otros, algunos de estos condicionantes que han sido identificados   y analizados por algunos te&oacute;ricos de la Enfermer&iacute;a. La interacci&oacute;n   humana permite definir la Enfermer&iacute;a y es el modo para llevar a cabo   el cuidado. Es por esto que debe analizarse y redimensionarse con cada paso que avanza la disciplina de Enfermer&iacute;a.</p>     <p> En este art&iacute;culo se presenta una revisi&oacute;n fundamentada en los   planteamientos de te&oacute;ricas de la Enfermer&iacute;a y orientaciones que   se&ntilde;ala la ley 911 de la rep&uacute;blica de Colombia sobre &eacute;tica en Enfermer&iacute;a, en aspectos relacionados con la interacci&oacute;n enfermero-paciente.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: cuidado de Enfermer&iacute;a,    interacci&oacute;n humana, interacci&oacute;n  enfermera-paciente</p>     <p><b>Influential factors on human  interaction in nursing care</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>Human relationships involved in the nursing care practice are related with   several conditions whose knowledge may influence the contact among nurses and   patients in order to cause expected results such as to cope with illness, promote   healing and die with dignity. The kind of interactions, the role of nurses,   the stages of the interactions and some other conditions related to patients during the interactions have been identified and analyzed by some nursing theorist.</p>     <p>  The human interaction allows to define the nursing and it is the way to carry   out the care. It is for this reason that should be analyzed and re taken with each step that the nursing discipline advances.</p>     <p>  This is a bibliographic revision article based on thoughts of theorist in nursing and dispositions of the ethic in nursing law about nurse &#8211; patient interactions. </p>     <p><b>Key words</b>: nursing care, human    interaction, nurse-patient  interaction </p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Desde sus or&iacute;genes, la Enfermer&iacute;a fue asociada con la responsabilidad   de velar por la salud de los dem&aacute;s; &#8220;un enfermero siempre asiste a otros&#8221;, como afirma Travelbee<sup>1</sup>. El proceso de velar por la salud supone &#8220;una   serie de acciones, operaciones y realizaciones que se producen entre el individuo   que practica la Enfermer&iacute;a y la persona asistida&#8221;<sup>2</sup>; adem&aacute;s, involucra actos comunicativos verbales y no verbales y contactos f&iacute;sicos.</p>     <p>En Colombia la ley 911 de 2004 se&ntilde;ala que &#8220;la Enfermer&iacute;a   se da a partir de la comunicaci&oacute;n y relaci&oacute;n interpersonal humanizada   entre el profesional de Enfermer&iacute;a y el ser humano, sujeto de cuidado, la familia o grupo social&#8221;<sup>3</sup>. Llama la atenci&oacute;n que se especifique   que dicha interacci&oacute;n debe ser humanizada, cuando en principio debe   serlo, porque se desarrolla entre seres humanos en el marco de la raz&oacute;n   de ser de la Enfermer&iacute;a, que es una relaci&oacute;n de ayuda; insistir   en que debe ser humanizada supone que la interacci&oacute;n debe basarse en   principios y proposiciones &eacute;ticas centradas en las necesidades de las personas.</p>     <p>Hasta el momento, se han dado avances importantes en el conocimiento de la   Enfermer&iacute;a, apoyados en el progreso de la Medicina, de las Ciencias   Sociales y de la sociedad en general. Los actuales m&eacute;todos de valoraci&oacute;n   y diagn&oacute;stico de la enfermedad son m&aacute;s eficaces, las t&eacute;cnicas   de intervenci&oacute;n y tratamiento producen mejores resultados, hasta el   punto que incluso se ha llegado al reemplazo de &oacute;rganos y partes del   cuerpo, a la prolongaci&oacute;n de la vida y al incremento de la esperanza   de vida. La contribuci&oacute;n de estos progresos a la ciencia de la Enfermer&iacute;a   se ha hecho notar; los enfermeros, como parte del equipo de salud, han participado activamente en el progreso de las intervenciones en salud, han tenido que evolucionar   desde una Enfermer&iacute;a basada en relaciones directas con las personas,   en las que el ingenio y el arte apoyaban su pr&aacute;ctica, a una pr&aacute;ctica   intermediada por m&aacute;quinas y aparatos que f&aacute;cilmente pueden distorsionar   su quehacer. Cada vez es m&aacute;s frecuente ver a los pacientes en contacto   con dispositivos de cuidado que dificultan la interacci&oacute;n humana y a   los enfermeros enfrascados en el uso de tecnolog&iacute;a que los vuelve rutinarios y genera en ellos actitudes que los predisponen al alejamiento de los pacientes.</p>     <p>Por ejemplo, pudiera considerarse que en las unidades de cuidado intensivo la comunicaci&oacute;n humana no es posible, porque los pacientes permanecen conectados a aparatos que mantienen la vida y son sometidos al efecto de sedantes, relajantes y analg&eacute;sicos; sin embargo, los enfermeros no deben dejarse confundir por esta falsa idea, porque la interacci&oacute;n humana es inherente a la Enfermer&iacute;a, est&aacute; involucrada en su definici&oacute;n y es un componente ineludible de la pr&aacute;ctica enfermera. La interacci&oacute;n no puede ser reemplazada, &#8220;es el medio por el cual los enfermeros llevan a cabo el prop&oacute;sito de la Enfermer&iacute;a&#8221;<sup>1</sup>; por el contrario, debe ser constantemente replanteada de manera que genere resultados y &#8220;produzca beneficios para cada una de las personas que participan en dicha interacci&oacute;n&#8221;<sup>2</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La interacci&oacute;n humana, como componente primordial de la pr&aacute;ctica   enfermera, est&aacute; vigente en los postulados de te&oacute;ricos de la Enfermer&iacute;a como Peplau <sup>2 </sup>  y Travelbee<sup>1</sup> y es motivo de preocupaci&oacute;n para los enfermeros   en diferentes &aacute;mbitos como el acad&eacute;mico y el asistencial, en   respuesta a los avances tecnol&oacute;gicos y de la ciencia y a los cambios   sociales. Abdellah<sup>4</sup> plantea: &#8220;La Enfermer&iacute;a es hacer algo por   una persona o suministrarle la informaci&oacute;n necesaria para que cubra   sus necesidades, mejore su autoayuda o mitigue un sufrimiento&#8221;. Hacer   algo por alguien o suministrarle informaci&oacute;n, ineludiblemente supone   dos personas en contacto, un acto comunicativo y de ayuda. Peplau<sup>2</sup> incluye   la interacci&oacute;n humana en la definici&oacute;n de esta pr&aacute;ctica,   al expresar que &#8220;La Enfermer&iacute;a es un instrumento educativo, una fuerza de maduraci&oacute;n que aspira a fomentar el progreso de la personalidad&#8221;<sup>2</sup>.</p>     <p>Cuando una persona demanda la participaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a en   la satisfacci&oacute;n de sus necesidades o en la resoluci&oacute;n de sus   problemas, debe recibir un despliegue de conocimiento, t&eacute;cnicas y procedimientos   que hacen parte de la ciencia de la Enfermer&iacute;a, as&iacute; como la habilidad para usarlas en el cuidado; a este respecto la ley 911<sup>3</sup> se&ntilde;ala: &#8220;El   cuidado de Enfermer&iacute;a se fundamenta en sus propias teor&iacute;as y   tecnolog&iacute;as y en conocimientos actualizados de las ciencias biol&oacute;gicas,   sociales y humanistas&#8221;; pero adem&aacute;s, &#8220;se basa en una relaci&oacute;n   de ayuda y confianza entre enfermero y paciente que es crucial para el &eacute;xito de la asistencia transpersonal&#8221;<sup>5</sup>.</p>     <p>Las relaciones interpersonales, que determinan el cuidado de Enfermer&iacute;a,   est&aacute;n sujetas a factores condicionantes como la naturaleza de la interacci&oacute;n   entre enfermero y paciente, las fases de la interacci&oacute;n, el rol de los   enfermeros en la relaci&oacute;n con el paciente y las condiciones del paciente   para la interacci&oacute;n. Estos factores deben ser considerados y analizados   por los enfermeros con el fin de impedir que en determinados momentos distorsionen el contacto humano en el que se basa la pr&aacute;ctica de Enfermer&iacute;a.</p>     <p>En este art&iacute;culo se analizan las relaciones interpersonales a la luz   de los planteamientos de algunos autores acerca de los factores que las influyen   o condicionan, con el prop&oacute;sito de favorecer la reflexi&oacute;n de los profesionales con miras a establecer una mejor relaci&oacute;n con el paciente.</p>     <p><b>Naturaleza de la interacci&oacute;n enfermero-paciente</b></p>     <p>La enfermera Travelbee<sup>1,6</sup> plantea: &#8220;El objetivo de la Enfermer&iacute;a   es ayudar a los individuos y familias a prevenir y afrontar la experiencia   de la enfermedad y el sufrimiento, y ayudarles a dar sentido a sus experiencia   mediante el establecimiento de una relaci&oacute;n persona a persona&#8221;.   No se espera que &#8220;la relaci&oacute;n sea de tipo social y de car&aacute;cter   informal, ni una relaci&oacute;n entre amigos&#8221;<sup>7</sup>, sino que debe ser concebida   como una relaci&oacute;n terap&eacute;utica que busca el beneficio del paciente,   est&aacute; dirigida al cumplimiento de metas y enfocada a identificar y resolver   problemas relacionados con el bienestar y la salud de las personas cuidadas.   La interacci&oacute;n se considera exitosa cuando, adem&aacute;s de los resultados, ofrece una clara contribuci&oacute;n al crecimiento del paciente y del enfermero.</p>     <p>La interacci&oacute;n profesional entre el cuidador y la persona cuidada es   uno de los actos de Enfermer&iacute;a que Wiedenbach describe como &#8220;deliberados porque est&aacute;n dirigidos al cumplimiento de un objetivo espec&iacute;fico, aplicados con criterios y conocimiento sobre lo que significa lo que las personas expresan en forma verbal o no verbal&#8221;<sup>8</sup>. La interacci&oacute;n permite al paciente expresar sus sentimientos, dar a conocer respuestas positivas y negativas frente a las situaciones vividas y sus expectativas frente al cuidado de Enfermer&iacute;a para la satisfacci&oacute;n de sus necesidades, y al enfermero le permite desarrollar el prop&oacute;sito de la Enfermer&iacute;a<sup>1</sup>.</p>     <p>Desde el punto de vista de los enfermeros, la intencionalidad de la relaci&oacute;n   enfermero-paciente no puede limitarse solamente a pretender resultados o a   promover cambios mediante la aplicaci&oacute;n de planteamientos basados en   la obediencia y en el instinto, por lo que la interacci&oacute;n se canaliza   para fomentar la repetici&oacute;n de los comportamientos aceptables, que son   deseables para mantener la salud, y eliminar los no recomendables. Es m&aacute;s aceptable el planteamiento de Roy<sup>11, 12</sup>, quien afirma que durante la interacci&oacute;n   se deben modificar los comportamientos ineficaces y promover las conductas   adaptativas mediante la utilizaci&oacute;n de procesos de decisi&oacute;n voluntarios y conscientes, guiados por el deseo de cambio.</p>     <p>En el proceso de interacci&oacute;n, el enfermero debe hacer uso tanto de   su experiencia cl&iacute;nica como de su preparaci&oacute;n acad&eacute;mica;   pero adem&aacute;s, debe exhibir una gran dosis de sentido com&uacute;n, intuici&oacute;n,   sensibilidad y habilidades comunicativas. El componente est&eacute;tico del conocimiento de Enfermer&iacute;a, como lo afirma Carper<sup>11</sup>, es un instrumento   importante para que la relaci&oacute;n enfermero- paciente produzca resultados   positivos al hacer posible desplazarse m&aacute;s all&aacute; del limite de   la exigencia, del requerimiento o la actividad puntual y de las circunstancias   del momento, para discernir sobre el significado del mismo. Este componente   se hace visible en las interacciones que se dan en respuesta a las demandas   de cuidado de los pacientes, como ocurre cuando se ofrece compa&ntilde;&iacute;a   y afecto m&aacute;s que con la administraci&oacute;n de un analg&eacute;sico a un paciente que padece de dolor.</p>     <p><b>Rol de los enfermeros en la relaci&oacute;n  con el paciente</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una condici&oacute;n del cuidado de Enfermer&iacute;a es que debe ser permanente   y brindarse a lo largo del d&iacute;a, para lo cual se requiere la participaci&oacute;n   de un equipo. Esto supone que varios enfermeros, o diferentes personas, estar&aacute;n   en contacto con el paciente y que la interacci&oacute;n involucra a m&aacute;s   de dos personas; por este motivo puede suceder que se presenten diferentes   enfoques, m&eacute;todos y estrategias por parte de los enfermeros para establecer   los contactos requeridos en el cuidado del paciente. El efecto que produce   la participaci&oacute;n de varias personas en el cuidado se controla mediante   la planeaci&oacute;n y la ejecuci&oacute;n de las interacciones centradas en el paciente, sus necesidades y sus requerimientos de cuidado.</p>     <p>La evaluaci&oacute;n es un componente del cuidado tan importante como la planeaci&oacute;n   y la ejecuci&oacute;n; permite determinar el cumplimiento de las metas, que   de ser bien planteadas reflejar&aacute;n el impacto que la interacci&oacute;n con el paciente ha generado en su estado de salud. Henderson<sup>12</sup> afirma que las   intervenciones de Enfermer&iacute;a habr&aacute;n sido exitosas cuando el paciente   logra la satisfacci&oacute;n de sus necesidades y recupera su independencia,   y seg&uacute;n Roy<sup>10</sup>, cuando contribuyan a la salud, a la calidad de vida o a morir con dignidad.</p>     <p>Orem<sup>13, 14</sup>, en un planteamiento sobre la participaci&oacute;n de   Enfermer&iacute;a   en el cuidado, asevera que los enfermeros pueden sustituir al paciente en el   autocuidado cuando la capacidad de este &uacute;ltimo para actuar, e inclusive   para decidir, no le permiten participar; auxiliarlo cuando puede participar   en forma parcial y ofrecerles compa&ntilde;&iacute;a y educaci&oacute;n a los   pacientes independientes. Resume la participaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a   en t&eacute;rminos de hacer por otro, guiarlo y dirigirlo, proveerle apoyo   f&iacute;sico y psicol&oacute;gico, proporcionarle un ambiente adecuado y ense&ntilde;arle.   Tambi&eacute;n plantea que la participaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a se   desarrolla mediante sistemas de Enfermer&iacute;a que define como totalmente compensatorios, cuando el enfermero sustituye al paciente en las actividades   de autocuidado, parcialmente compensatorio cuando lo apoya o auxilia y sistema   educativo cuando brinda educaci&oacute;n. </p>     <p>El papel de los enfermeros en la interacci&oacute;n con el paciente est&aacute; caracterizado por Benner como &#8220;de ayuda&#8221;<sup>15</sup>. Por su parte, Travelbee<sup>6</sup> enfoca la   participaci&oacute;n de Enfermer&iacute;a para &#8220;apoyar al paciente en   la identificaci&oacute;n y significaci&oacute;n de su enfermedad, en la satisfacci&oacute;n   de sus necesidades y en la resoluci&oacute;n de sus problemas&#8221;. Y tambi&eacute;n   afirma la misma autora que &#8220;el rol de los enfermeros debe ser percibido como de ser humano a ser humano en vez de enfermero a paciente.</p>     <p>El enfermero debe conocer al paciente, comprender sus patrones de respuesta, verlo como un ser hol&iacute;stico, como una persona&#8221;<sup>16</sup>, que tiene derechos   innegables, expectativas y temores; que ha sido presionada por la enfermedad   a confiar su vida y su intimidad a otras personas, con frecuencia desconocidas.   El paciente otorga significados a una relaci&oacute;n definida en tales circunstancias.   En un estudio realizado por Balanza<sup>17</sup>, en el que buscaba comprender el significado   del cuidado de Enfermer&iacute;a para los pacientes hospitalizados en un servicio   m&eacute;dico, encontr&oacute; que para ellos, cuidado de Enfermer&iacute;a   significaba &aacute;nimo, buen trato, amor y atenci&oacute;n, que les agradaba   cuando se acompa&ntilde;aba de muestras de cari&ntilde;o y era mal aceptado   cuando se percib&iacute;a como maltrato; tambi&eacute;n encontr&oacute; que   los pacientes reportaron el cuidado de Enfermer&iacute;a como una dimensi&oacute;n   de poder, lo que ocurr&iacute;a en relaci&oacute;n con la toma de decisiones   por parte del enfermero sobre lo cotidiano en la atenci&oacute;n cuando ellos est&aacute;n limitados para hacerlo.</p>     <p>Orlando afirma que &#8220;el enfermero tiene la responsabilidad de ayudar   al paciente a evitar y aliviar el malestar que se deriva de las necesidades no satisfechas&#8221;<sup>18</sup>. Para el cumplimiento de esta misi&oacute;n, el enfermero   debe ofrecer consejer&iacute;a y educaci&oacute;n y utilizar la informaci&oacute;n   adecuada para el nivel de entendimiento y comprensi&oacute;n del paciente,   con el fin de promover su participaci&oacute;n. Para potenciar la interacci&oacute;n   humana el enfermero en el cumplimiento de su rol debe brindar un cuidado de   Enfermer&iacute;a basado en el respeto por los derechos del paciente, en los   principios &eacute;ticos y en claros conocimientos; considerar la mejor evidencia   cient&iacute;fica mediada por el conocimiento del paciente y/o su familia,   a partir de una exhaustiva valoraci&oacute;n y juicio cl&iacute;nico. A este   respecto, Benner plantea que &#8220;las t&eacute;cnicas adquiridas a trav&eacute;s   de la experiencia cl&iacute;nica y el dominio de la percepci&oacute;n que desarrollan los enfermeros permiten buscar evidencia en los sutiles cambios de los pacientes&#8221; <sup>16</sup>.</p>     <p><b>Fases de la interacci&oacute;n</b></p>     <p>La interacci&oacute;n enfermero-paciente pasa por varias etapas. En los momentos   iniciales los participantes de esta interacci&oacute;n son desconocidos y el enfermero desempe&ntilde;a frente al paciente el rol de extra&ntilde;o<sup>19, 2</sup>; en esta etapa se recomienda que el trato sea cort&eacute;s y libre de prejuicios.</p>     <p>La primera fase de la interacci&oacute;n es denominada &#8220;de iniciaci&oacute;n&#8221;<sup>19</sup>.   En ella se pretende lograr &#8220;la orientaci&oacute;n del paciente y la identificaci&oacute;n,   no s&oacute;lo de sus necesidades de ayuda sino tambien de su identificaci&oacute;n   con aquellas personas que lo pueden ayudar&#8221;<sup>2</sup>. Es corriente que durante este </p> per&iacute;odo se presente ansiedad en el paciente y en el enfermero, debido a que son dos desconocidos en contacto; el paciente experimenta necesidades, se ve presionado a encomendar a alguien el cuidado de su vida y debe identificar y dar significancia a su enfermedad. El enfermero, por su parte, desconoce la situaci&oacute;n cl&iacute;nica del paciente, el compromiso en su estado de salud, sus expectativas y sus patrones de respuesta. El prop&oacute;sito de esta fase es el conocimiento mutuo y establecer una relaci&oacute;n basada en la confianza, dirigida hacia las necesidades del paciente<sup>19</sup>.     <p>En esta fase el enfermero, adem&aacute;s del rol de extra&ntilde;o, inicia su desempe&ntilde;o, como lo dijera Peplau<sup>19, 2</sup>, de persona recurso, al ofrecer   respuestas explicativas al paciente para contribuir al conocimiento mutuo y   a la disminuci&oacute;n de la ansiedad; el enfermero se desempe&ntilde;ar&aacute; en este rol durante las otras fases de la interacci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda fase de la interacci&oacute;n enfermero-paciente es la &#8220;de mantenimiento&#8221;<sup>7</sup>; de trabajo mutuo; en ella se espera un descenso en los   niveles de ansiedad por parte de los participantes y un aumento en la confianza   mutua; el enfermero ha identificado la situaci&oacute;n del paciente y sus   respuestas; los pacientes expresan sus sentimientos y emociones y toman en consideraci&oacute;n los aportes del enfermero.</p>     <p>En la fase de mantenimiento, el enfermero desempe&ntilde;a los roles de persona   recurso y docente que brinda educaci&oacute;n con base en los conocimientos   y las exigencias del paciente; el rol de sustituto, al definir con el paciente   sus &aacute;reas de dependencia e independencia; adem&aacute;s, puede realizar asesoramiento y liderazgo<sup>19,2</sup>. Esta fase es denominada &#8220;de explotaci&oacute;n&#8221;<sup>19,   2</sup> por Peplau, &#8220;debido a que el paciente saca provecho de la relaci&oacute;n,   se basa en el aporte de los enfermeros para lograr sus objetivos y cumplir   sus metas&#8221;; por su lado, el enfermero recibe su contribuci&oacute;n en   el desarrollo de la interacci&oacute;n que se relaciona con su satisfacci&oacute;n   por el desempe&ntilde;o de su labor de ayudar a los pacientes1, con el avance   en su proceso de maduraci&oacute;n como enfermero y hacia la experticia, es decir, en t&eacute;rminos de Benner <sup>16</sup>, la transici&oacute;n de novicio a experto.</p>     <p>La tercera fase de la interacci&oacute;n es llamada &#8220;de terminaci&oacute;n&#8221;<sup>7</sup>;   Peplau la denomina &#8220;de resoluci&oacute;n&#8221;<sup>2</sup>. En esta etapa el paciente   ha cumplido algunas metas, y, al preparar el retorno a su medio habitual, se   propone nuevos objetivos que reflejar&aacute;n su compromiso frente al mantenimiento   de su salud y bienestar. El tipo de metas tendr&aacute; relaci&oacute;n con   el estado de salud del paciente en el momento en que es dado de alta, con el   tratamiento recomendado por el m&eacute;dico, con las actividades de rehabilitaci&oacute;n;   en fin, con todo aquello que el paciente y su familia deben hacer y saber hacer para mantener aceptables niveles de salud.</p>     <p>Tambi&eacute;n se espera que en esta etapa el paciente eval&uacute;e las interacciones que tuvieron lugar en el cuidado y d&eacute; a conocer su nivel de satisfacci&oacute;n.</p>     <p><b><i>Condiciones del paciente para la interacci&oacute;n</i></b></p>     <p>Travelbee afirma que &#8220;el paciente, por ser humano posee los recursos y riesgos de la condici&oacute;n humana&#8230; es una criatura con contradicciones continuamente confrontadas por elecciones y conflictos, que debe enfrentar las consecuencias de sus actos&#8230; la comunicaci&oacute;n durante la aflicci&oacute;n y el padecimiento de la enfermedad pueden ser dif&iacute;ciles, por lo cual se debe tener en cuenta que los pacientes se sirven para comunicarse con los enfermeros de su apariencia, comportamiento, postura, expresi&oacute;n facial y gestos, aun cuando no se den cuenta de que lo hacen&#8221;<sup>1</sup>.</p>     <p>La interacci&oacute;n debe ajustarse al estado de orientaci&oacute;n y percepci&oacute;n   de la realidad que presenten los pacientes en los servicios de salud, ya que   pueden exhibir estados de alerta, confusi&oacute;n, desorientaci&oacute;n e   inconsciencia ocasionados por su estado de salud o por los medicamentos, seg&uacute;n   los cuales su participaci&oacute;n en el cuidado puede variar desde la total   dependencia hasta diferentes niveles de independencia y autocuidado. En un estudio realizado por Zinn<sup>20</sup> y otros, que busca comprender la forma de comunicarse   con el paciente sedado, se encontr&oacute; que la comunicaci&oacute;n es posible   en diferentes momentos y formas, verbales y no verbales, aunque en algunas   ocasiones se dificulta por la profundidad de la sedaci&oacute;n; pero todos,   en general, ponen a prueba las habilidades comunicativas de los enfermeros   para seleccionar el lenguaje adecuado, para involucrar a la familia cuando   se requiere, para explicar e inclusive para tranquilizar, y definitivamente   para escuchar y recolectar toda aquella informaci&oacute;n que les permitir&aacute; conocer   su situaci&oacute;n real y sus respuestas y contribuir de manera eficaz a la toma de decisiones respecto de las intervenciones requeridas.</p>     <p>Otro aspecto que influye en la interacci&oacute;n enfermero&#8211;paciente   son los mecanismos de defensa a los que recurrimos los seres humanos con el   fin de enfrentar la ansiedad y las situaciones dif&iacute;ciles de la vida;   la presencia de la enfermedad, las limitaciones y molestias que la acompa&ntilde;an,   al igual que el conocimiento del diagn&oacute;stico y algunos detalles sobre determinados tratamientos. Estas situaciones presionan a los pacientes a utilizar   formas defensivas para mitigar su impacto y es as&iacute; como recurren a la   supresi&oacute;n, represi&oacute;n, proyecci&oacute;n, aislamiento, retiro, fantas&iacute;a, ideas de referencia y otros mecanismos<sup>22</sup>. El enfermero debe   enfocar sus esfuerzos a promover el contacto con la realidad, la asignaci&oacute;n   de significados a la experiencia, la identificaci&oacute;n de las situaciones en forma clara y la adecuada resoluci&oacute;n de problemas.</p>     <p>La edad de los pacientes tambi&eacute;n plantea la necesidad de adoptar diferentes   enfoques y estrategias en las interacciones por parte de los enfermeros. Las   personas entre 20 y 40 a&ntilde;os dan primac&iacute;a a su intimidad, por   lo que pueden ofrecer como respuesta frecuentes actitudes de retirada y aislamiento;   su pensamiento est&aacute; constituido por ideales abstractos, principios y   conceptos, y su autoimagen y autoconcepto son alterados por la enfermedad y la discapacidad<sup>7</sup>; obtener su confianza puede ser un verdadero reto porque con   frecuencia, en situaciones dif&iacute;ciles, prefieren la compa&ntilde;&iacute;a de su familia.</p>     <p>Las personas de 40 a 60 a&ntilde;os tienen un pensamiento realista y dirigen   su atenci&oacute;n a la resoluci&oacute;n de los problemas; pueden ser menos   flexibles en sus actitudes pero tienen tendencia a aceptar cambios como componente   de su proceso de maduraci&oacute;n, son responsables y tienen habilidad para compartir sus roles<sup>7</sup>; solicitan informaciones claras y con frecuencia demuestran   inter&eacute;s por declinar los tratamientos y hospitalizaciones para atender sus compromisos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los mayores de 60 a&ntilde;os frecuentemente son dependientes de otras personas   y han pasado por la p&eacute;rdida de familiares y amigos; tienen tendencia al aislamiento, son espirituales y demuestran religiosidad y falta de esperanza<sup>7</sup>;   la comunicaci&oacute;n con ellos debe ser c&aacute;lida y afectuosa porque   con frecuencia buscan el cari&ntilde;o que no reciben en su hogar; en las explicaciones y entrenamiento es necesario involucrar a </p> su familia puesto que pueden presentar diversos grados de alteraci&oacute;n de la memoria.     <p>Se debe tener en cuenta que, independientemente de las condiciones sociales   y de salud de los pacientes, a los enfermeros se les exige la capacidad para   escuchar, para recabar informaci&oacute;n y para hacer inferencias y juicios   cl&iacute;nicos sobre la condici&oacute;n del paciente, adem&aacute;s de la capacidad de la toma de decisiones pertinentes en cada situaci&oacute;n.</p>     <p>Para terminar es importante evitar comportamientos no deseables en las interacciones,   como la censura respecto a los comportamientos de los pacientes; discusiones,   actitudes defensivas o demostrar rechazo hacia la informaci&oacute;n o estilos   de vida que manifiesten no deben restarle importancia a sus signos y s&iacute;ntomas   y deben evitar un trato demasiado familiar. El paciente deber&aacute; percibir   que toda su informaci&oacute;n es importante, que ser&aacute; considerada y   se respetar&aacute;n en todo momento su confidencialidad, sus derechos y su cultura.</p>     <p>Un paciente puede rechazar la intervenci&oacute;n de un enfermero, no por   considerarla innecesaria y sin valor, sino por la forma en que le es ofrecida;   a este respecto Travelbee plantea que &#8220;tratar a los pacientes como seres   humanos inicia la senda hacia la humanizaci&oacute;n del cuidado; los pacientes   no deben ser tratados como objetos, o como la personificaci&oacute;n de tareas   por realizar o tratamientos para llevar a cabo o como una enfermedad o n&uacute;mero de cama&#8221;<sup>1</sup>; y agrega: &#8220;la percepci&oacute;n de los enfermeros sobre   las personas, su concepto sobre los seres humanos influenciar&aacute; su comportamiento en todas las &aacute;reas de su vida&#8221;<sup>1</sup> . </p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Estos y muchos otros aspectos influencian la interacci&oacute;n entre enfermeros   y pacientes, algunas veces en forma positiva, pero muchas otras en forma negativa; conocerlos puede contribuir a que el contacto sea fruct&iacute;fero.</p>     <p>Si se parte del hecho de que la pr&aacute;ctica del cuidado de Enfermer&iacute;a   gira alrededor de la interacci&oacute;n humana y que la interacci&oacute;n   humana define lo que en realidad es la Enfermer&iacute;a, los enfermeros deben   avanzar por la senda de conocer los planteamientos existentes al respecto e   investigar para validarlos y replantearlos en forma permanente. Esta labor   cobra especial importancia en el momento actual debido a las condiciones sociales,   laborales, y especialmente las imperantes en las &aacute;reas de la salud,   que han ocasionado la reasignaci&oacute;n de funciones entre los profesionales,   la distorsi&oacute;n en la identidad profesional en Enfermer&iacute;a y el alejamiento de los enfermeros de la pr&aacute;ctica del cuidado.</p>     <p>Para acatar los planteamiento hechos por Watson<sup>23</sup> acerca del cuidado &#8220;transpersonal&#8221; en   el cual el paciente y el enfermero tienen importancia como personas &uacute;nicas,   irrepetibles, con experiencias y patrones de respuesta diferentes, se debe   otorgar especial inter&eacute;s a las circunstancias personales de enfermeros   y pacientes, adem&aacute;s del contexto en el que se dan las experiencias de cuidado para que las interacciones sean eficaces y brinden los mejores resultados.</p>     <p><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p>1. Travelbee J. Interpersonal aspects of nursing. 2 ed. Philadelphia: FA Davis; 1966. pp. 4-13, 25-26, 34-35, 93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-5307200600020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  2.	Peplau H. Relaciones interpersonales en Enfermer&iacute;a. Barcelona: Salvat; 1990. pp. 5, 14-16, 25-32, 38-41. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-5307200600020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  3.	Colombia. Gobierno Nacional. Ley 911 de 2004. Art&iacute;culo 3. Responsabilidad   deontol&oacute;gica para el ejercicio de la profesi&oacute;n de Enfermer&iacute;a en Colombia. Bogota: Tribunal Nacional &eacute;tico de Enfermer&iacute;a. 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-5307200600020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  4.	Abdelah F. Patient&#8211;centered approaches to nursing. New Cork: Macmillan;   1960. Citado por: Marriner A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 112-131.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-5307200600020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  5. Watson J. Nursing: Human care. A theory of nursing. Sudbury: Jones and Bartlett publishers; 1999. p. 63. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-5307200600020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  6. Travelbee J. Interpersonal aspects of nursing. 2 ed. Philadelphia: FA Davis;   1966. p. 5. Citado por: Marriner A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 6-13, 20, 366.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-5307200600020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  7. Golub S, Kristic J. Nursing care of the client with psychosocial and mental health problems. Nursing Boards Review.10 ed. St Louis: Mosby; 1997. pp. 14-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-5307200600020001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  8. Wiedenbach E. Clinical nursing: A helping art. New Cork: Spinger; 1964.   Citado por: Marriner A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 86-98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-5307200600020001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  9.	Roy C. Modelo de Adaptaci&oacute;n de Roy. 2 ed. Bogot&aacute;: Appleton Lange; 1999. p. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-5307200600020001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  10. Roy C. Introducing to nursing: an adaptation model. Englewood cliffs: Prentice   Hall; 1976. Citado por: Fitzpatrick J, Whall A. conceptual models of nursing. 3 ed. Conneticut: Appleton y lange; 1996. pp. 94-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-5307200600020001600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  11. Carper B. Fundamental patterns of knowing in nursing. Adv. Nurs. Sci. 1978;   1: 13-23. Citado por: Duran M. Enfermer&iacute;a: desarrollo te&oacute;rico   e investigativo. Bogot&aacute;: Universidad Nacional, Facultad de Enfermer&iacute;a; 2001. p. 29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-5307200600020001600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  12. Henderson V. The nature of nursing: A definition and its implications       for practice, research, and education. New york: Macmillan; 1966. p. 15.       Citado   por: Marriner A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 99-111.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-5307200600020001600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  13. Orem D. Nursing: concepts of practice. 5 ed. St Louis: Mosby; 1995. Citado   por: Fitzpatrick J, Whall A. conceptual models of nursing. 3 ed. Conneticut: Appleton y lange; 1996. pp. 102-103.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-5307200600020001600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  14.	Orem D. Normas pr&aacute;cticas en enfermer&iacute;a. 2 ed. Madrid: pir&aacute;mide; 1983. pp. 129-135.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-5307200600020001600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  15.	Benner P. Practica progresiva de enfermer&iacute;a. Manual de comportamiento personal. 2 ed. Barcelona: Grijalbo; 1987. p.78. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-5307200600020001600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  16. Benner P. Expertise in nursing practice: Caring, clinical judgment, and   ethics. New Cork: Spinger; 1996. p. 145. Citado por: Marriner A, Raily M. Modelos   y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 43-54, 157-172.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-5307200600020001600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  17.	Balanza G. El significado del cuidado de Enfermer&iacute;a en la perspectiva del paciente adulto hospitalizado. Cienc. enferm 1997; 3(1) 65. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-5307200600020001600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  18. Orlando I. The discipline and teaching of nursing process: an evaluativo   study. New Cork: G. P. Putnam&acute;s Sons; 1972. pp. 20, 29. Citado por: Marriner   A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 351-363. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-5307200600020001600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  19.	Peplau H. Interpersonal relations in nursing. New Cork: G P putnam&acute;s   sons; 1952. pp. 44-47. Citado por: Marriner A, Raily M. Modelos y teor&iacute;as de Enfermer&iacute;a. 4 ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. pp. 335-350. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-5307200600020001600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  20. Zinn GR, Silva MJP, Telles SCR. Comunicar-se com o paciente sedado:vivencia de quem cuida. Rev Latino-am Enfermagem 2003; 11(3): 326-32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-5307200600020001600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  21. Golub S, Kristic J. Nursing care of the client with psychosocial and mental health problems. Nursing Boards Review. 10 ed. St Louis: Mosby; 1997. pp. 15-16&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-5307200600020001600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  22.	Freud A. El Yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires: Paid&oacute;s; 1980. pp. 51-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-5307200600020001600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  23. Watson J. Nursing: human science and human care: a theory of nursing.       Boston: Jones and Bartlett; 1999. pp. 67-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-5307200600020001600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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