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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El cuidado del otro: Desafíos y posibilidades]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Caring for others: Challenges and possibilities]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Alicante Departamento de Enfermería ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Caregiving is a human activity with a professional component. Nevertheless it is regarded as the core of nursing. Thus, it is surprising to see how care giving is slipping away from nursing hands, sometimes into the hands of nursing auxiliaries and patient&#8217;s relatives or friends. This paper explores the nature of care giving and the phenomenon of family care, its contribution and place in the health care system,stressing that family care giving is becoming a family issue with increasingly relevance and weight. Research studies have shown that family caregivers need both technical and emotional support which ought to be regarded as clients and not just means of care giving. Professional nurses could prepare and support caregivers to manage the different stages of the relative&#8217;s disease and its changes. Nurses could also anticipate crises and detect situations of poor care giving.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>El cuidado del otro: Desaf&iacute;os y posibilidades<sup>a</sup></b> </p>     <p><b>Caring for others: Challenges and possibilities</b></p>     <p>Carmen de la Cuesta Benjumea <sup>b.</sup></p>     <p>a Lecci&oacute;n Magistral dictada con motivo de la Clausura   de Curso, Escuela Universitaria de Diplomados   en Enfermeria, Universidad de Castilla-Le&oacute;n,   Burgos, Espa&ntilde;a, 23 Junio 2006.</p>     <p>b DUE, MSc, PhD Profesora Visitante, Departamento   de Enfermer&iacute;a, Universidad de Alicante, Alicante, Espa&ntilde;a. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ccuesta@ua.es">ccuesta@ua.es</a>.</p>     <p><b>C&oacute;mo citar este art&iacute;culo</b>:   De la Cuesta C. El cuidado del otro: desaf&iacute;os y posibilidades. Invest Educ Enferm. 2007; (25)1: 106-112</p>     <p><b>Recibido</b>: 2 de junio de 2006.   <b>Env&iacute;o para correcciones</b>: 26 de enero de 2007. <b>Aprobado</b>: 6 de febrero de 2007</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p> Cuidar es una actividad humana que   tiene un componente no profesional; no   obstante, se entiende como el coraz&oacute;n   de la enfermer&iacute;a profesional. Por ello, no   deja de ser asombroso comprobar c&oacute;mo   el cuidado se va deslizando de las manos   de la enfermer&iacute;a para situarse, a veces   exclusivamente, en manos de auxiliares y   de familiares o amigos. El art&iacute;culo explora   la naturaleza del cuidado y el fen&oacute;meno   del cuidado familiar, su contribuci&oacute;n y   lugar en el sistema de salud. Destaca   que el cuidado se est&aacute; convirtiendo en   un asunto familiar que tiene cada vez   mayor relevancia y peso. Los estudios de   investigaci&oacute;n muestran que los cuidadores   familiares requieren un apoyo tanto   t&eacute;cnico como emocional y que deben   ser considerados clientes y no meros   instrumentos de cuidado. El profesional   de enfermer&iacute;a puede preparar y apoyar   al cuidador para manejar las distintas   etapas de la enfermedad y los cambios,   puede anticipar las crisis, as&iacute; como detectar   pr&aacute;cticas de no cuidados.  </p>     <p><b>Palabras clave</b>: cuidado familiar,   cuidadores, investigaci&oacute;n   en enfermer&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p> Caregiving is a human activity with a   professional component. Nevertheless it   is regarded as the core of nursing. Thus,   it is surprising to see how care giving is   slipping away from nursing hands, sometimes   into the hands of nursing auxiliaries   and patient&#8217;s relatives or friends. This   paper explores the nature of care giving   and the phenomenon of family care, its   contribution and place in the health care   system,stressing that family care giving is   becoming a family issue with increasingly   relevance and weight. Research studies   have shown that family caregivers need   both technical and emotional support   which ought to be regarded as clients and   not just means of care giving. Professional   nurses could prepare and support caregivers   to manage the different stages of the   relative&#8217;s disease and its changes. Nurses   could also anticipate crises and detect   situations of poor care giving.  </p>     <p><b>Key words</b>: family care giving,     caregivers, nursing research.</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> Este art&iacute;culo explora la naturaleza del cuidado y el fen&oacute;meno   del cuidado familiar, la contribuci&oacute;n que hace y su lugar en   el sistema de salud. Destaca que el cuidado se est&aacute; convirtiendo en   un   asunto familiar que adquiere cada vez mayor relevancia y peso. El tema   es de especial inter&eacute;s para aquellos que inician su camino profesional.   Este escrito es para ellos.</p>     <p>Cuidar es una actividad humana que tiene un componente no profesional.   Se habla del cuidado formal que proporcionan los profesionales de la   Enfermer&iacute;a, y del cuidado informal o familiar, que es el que brindan   los   familiares, allegados y amigos. No obstante, los limites entre estas dos   clases de cuidado son cada vez m&aacute;s borrosos. En ambos, cuidar se define   como una relaci&oacute;n y un proceso; no es la mera ejecuci&oacute;n de tareas   o la   realizaci&oacute;n de procedimientos prescritos por un m&eacute;dico. En efecto,   el   objetivo de los cuidados va mas all&aacute; de la enfermedad; cuidar es &#8220;todo   lo que ayuda a vivir y permite existir&#8221;, dice Colli&eacute;re<sup>1</sup>. Los cuidados,   por tanto, se dirigen a todo lo que estimula la vida.</p>     <p> El cuidado conecta al que cuida con el que es cuidado. Su importancia   reside en la presencia constante y no en la competencia t&eacute;cnica<sup>2, 3</sup>.   Es una   clase de relaci&oacute;n constituida por una disposici&oacute;n genuina para   con el otro,   reciprocidad y el compromiso de promover el bienestar del otro<sup>4</sup>. En otras   palabras, es un trabajo de amor, como lo define Graham<sup>5</sup>, soci&oacute;loga de   la   Medicina, y con ello manifiesta su dualidad: el amor o inter&eacute;s emocional   por la persona que recibe los cuidados y el aspecto pr&aacute;ctico del trabajo de cuidar a otro.</p>     <p>Para la enfermer&iacute;a el cuidado tiene una importancia primordial. En   las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha identificado como el paradigma &uacute;nico   a la   disciplina y como &#8220;el coraz&oacute;n&#8221;<sup>6</sup> de nuestra profesi&oacute;n.   Por ello, no deja   de ser asombroso comprobar c&oacute;mo el cuidado se va deslizando de las   manos de la enfermer&iacute;a para situarse, a veces exclusivamente, en manos   de auxiliares y de familiares o amigos; y no s&oacute;lo eso, sino que se produce   con naturalidad y se da por supuesto. Escuchemos un fragmento del relato de una acompa&ntilde;ante:</p>     <p>&#8220;   Me di cuenta de manera aguda de cu&aacute;nto cuidado se espera e incluso demanda   de los esposos y familiares. As&iacute;... una noche con Karl que se pon&iacute;a   cada vez m&aacute;s inquieto y desorientado, tratando de quitarse todos los tubos cada cinco minutos y marcharse, las enfermeras de urgencias dieron por supuesto que yo podr&iacute;a con eso. Mucho de su tiempo lo pasaban en una habitaci&oacute;n pr&oacute;xima conversando, entrando a la habitaci&oacute;n s&oacute;lo para tomar las constantes programadas. Las enfermeras expresaron sorpresa cuando finalmente les dije que no era su esposa. Parece que ellas asum&iacute;an de manera incuestionable que, como esposa. era mi trabajo calmarle, mantenerle en la camilla inc&oacute;moda de urgencias y pedir el orinal si Karl lo necesitaba&#8221;<sup>7</sup>.</p>     <p>Este relato lo hace Joanna Cassel, profesora universitaria, frente a un   auditorio durante un congreso internacional de Investigaci&oacute;n. Ante su   relato cabe preguntarse: &iquest;qu&eacute; es lo que esperamos los profesionales   de la   enfermer&iacute;a de los cuidadores?, &iquest;qu&eacute; estamos dispuestos a   dar a cambio   de este trabajo de cuidados? y lo que es mas importante: &iquest;qu&eacute; sabemos   de los acompa&ntilde;antes, de los cuidadores familiares? &iquest;Qu&eacute; sabemos   de sus   experiencias y pr&aacute;cticas de cuidados? Voy dar alguna respuesta que los   visibilice y voy a hacerlo de una manera que muestre su capacidad y su   fortaleza. Hay otras preguntas que creo se las deben contestar cada uno   de ustedes.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Los cuidadores familiares </b> </p>     <p>Es evidente que cada d&iacute;a que pasa se delega m&aacute;s el cuidado, cada   vez m&aacute;s   complejo, a la familia y a los amigos. Cuidar se est&aacute; convirtiendo en   un   asunto privado, que se da en la intimidad y por tanto pertenece a la esfera   de lo familiar. En el medio hospitalario, una parte importante del cuidado   lo proporcionan los llamados acompa&ntilde;antes, y suelen desempe&ntilde;arlo   en   soledad, enfrentando problemas t&eacute;cnicos y humanos; unas veces con miedo   a no hacerlo bien, otras con preocupaci&oacute;n o avergonzados por su no saber   hacer. Una vez, la madre de un ni&ntilde;o enfermo en Medell&iacute;n, Colombia,   contaba que espiaba a las enfermeras para ver c&oacute;mo hac&iacute;an las curas   a su   hijo, que las observaba cuando lo movilizaban pues sab&iacute;a que cuando fuera   dado de alta, ella tendr&iacute;a que hacerse cargo de todo. S&iacute;, con frecuencia,   cuando el paciente sale del hospital, el cuidado lo proporciona la familia,   este es un cuidado asentado en el amor y esencial para preservar la vida.   Javier Tussel, prestigioso historiador espa&ntilde;ol que soport&oacute; dos   tratamientos   de quimioterapia, pocos d&iacute;as antes de morir escribi&oacute;:</p>     <p>&#8220;   En la enfermedad descubres, no rememoras porque hasta el momento no has   vivido esta experiencia, los pliegues infinitos, hasta el &uacute;ltimo recoveco   del   amor conyugal y familiar. Se te presenta con meridiana claridad que sin ese   apoyo te resultar&iacute;a imposible siquiera enfrentarte a las circunstancias&#8221;<sup>8</sup>.</p>     <p> El sentido de obligaci&oacute;n para con el otro y la solidaridad de los vecinos   las pudimos ver en &#8220;Volver&#8221;, la &uacute;ltima pel&iacute;cula de   Almod&oacute;var, vecinos   que se cuidan entre s&iacute; y est&aacute;n presentes cuando ya nada queda.  </p>     <p>Los cuidadores son muchos. Creo que no   habr&aacute; nadie en la sala que no conozca a un   cuidador familiar, y lo que aportan exceden   cualquier c&aacute;lculo racional, aunque estos se   hagan. Ahora me viene a la memoria lo que   dijo Ana, quien sufri&oacute; un grav&iacute;simo accidente   de tr&aacute;fico y, como consecuencia, tuvo   problemas neurol&oacute;gicos. Estuvo internada   m&aacute;s de dos meses. Durante las noches se   levantaba cada hora pues quer&iacute;a irse para   su casa; su cuidadora (acompa&ntilde;ante en el   lenguaje hospitalario espa&ntilde;ol) se levantaba   con ella, la llevaba al ba&ntilde;o, la calmaba, y   la volv&iacute;a a acostar. Esto suced&iacute;a un d&iacute;a tras otro, sin   que mediara protesta, disgusto o reproche, s&oacute;lo la generosidad y   el compromiso con el otro, a quien se estaba cuidando. Ana despu&eacute;s comentaba   que hab&iacute;a contraido una deuda con su cuidadora que nunca pocr&iacute;a   pagar con dinero.  </p>     <p>Cuidar es una clase de preocupaci&oacute;n<sup>9</sup>; por ello tiene elementos invisibles,   intangibles, tan dif&iacute;ciles de contabilizar. Pero cada vez sabemos m&aacute;s   de   la importancia que tienen los cuidadores, de sus problemas, esfuerzos y   desgaste. En Espa&ntilde;a, el cuidado de los pacientes cr&oacute;nicos y de   las personas   dependientes recae casi exclusivamente en la familia, y se estima que el 72%   de las personas mayores con necesidad de ayuda la reciben de familiares y   allegados<sup>10</sup>. Esto no es privativo de nuestro pa&iacute;s, Espa&ntilde;a, sino   reflejo de una   situaci&oacute;n en Europa donde dos tercios de todo el cuidado lo proporciona   la   familia<sup>11</sup>. Cuidar en la casa, de un familiar, es para muchos una actividad   intensa. Por ejemplo, en Inglaterra se contabiliz&oacute; que un mill&oacute;n   y medio de   cuidadores proporcionan un promedio de 20 horas de cuidados a la semana y   que un mill&oacute;n le dedican m&aacute;s de 35 horas, casi un trabajo de   tiempo completo   pero sin remuneraci&oacute;n. Estas cifras superan la fuerza de trabajo del   Servicio   Nacional de Salud de ese pa&iacute;s<sup>12</sup> e indican el peso e importancia social   que   tienen los cuidadores. Efectivamente, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n,   junto con los avances en medicina, han hecho de la cronicidad un asunto   ordinario, y de los cuidados en la casa algo natural a la vida familiar. Es   m&aacute;s, hoy en d&iacute;a se considera que la familia es el mayor recurso   de atenci&oacute;n   a la salud<sup>13</sup>. Las pol&iacute;ticas actuales de atenci&oacute;n en la comunidad   de personas   ancianas est&aacute;n aumentando la dependencia del estado en la familia para   que   proporcione este cuidado<sup>14</sup>. Para los profesionales de la salud es evidente   que la presencia o ausencia de un familiar que se involucre en el cuidado   puede hacer la diferencia entre la posibilidad de que un paciente finalice   un   tratamiento en la casa o tenga que ser transferido a una unidad de cuidados.   Es m&aacute;s, se ha afirmado que cuando hay un miembro de la familia que es   cuidador, el trabajo de la enfermera que le atiende en el domicilio se centra   principalmente en evaluar la destreza de este cuidador y en instruirle en los   procedimientos de cuidado<sup>15</sup>.  </p>     <p><b>El costo del cuidado familiar</b></p>     <p> Pero el cuidado en la casa a un familiar no se hace sin costos. El cuidado   a   otro produce un desgaste f&iacute;sico y emocional, que en el caso del cuidado   de   un familiar est&aacute; ampliamente documentado en la literatura bajo el t&eacute;rmino  &#8220;   la carga del cuidado&#8221; o &#8220;el s&iacute;ndrome del cuidador&#8221;<sup>16</sup>.   Adem&aacute;s, se ha   establecido que el cuidador est&aacute; expuesto a las dificultades econ&oacute;micas   y   que su trabajo lo hace vulnerable al aislamiento y a la exclusi&oacute;n social<sup>17</sup>.   Los s&iacute;ntomas depresivos pueden ser hasta del 40% en el total de los   cuidadores, quienes se perciben con mala salud y una sensaci&oacute;n de   cansancio f&iacute;sico grande10. El costo econ&oacute;mico es dif&iacute;cil   de calcular; incluso   se afirma que, en algunas enfermedades ning&uacute;n Estado puede asumir dicho   costo<sup>18</sup>. Quienes hayan cuidado de un familiar enfermo en la casa saben   de los costos y saben que este cuidado va m&aacute;s all&aacute; de las cifras.  </p>     <p>Estudios de investigaci&oacute;n muestran que los cuidadores no combaten la   enfermedad cr&oacute;nica sino que la manejan, y que manejar una enfermedad   cr&oacute;nica es una actividad que implica m&aacute;s de lo estrictamente   m&eacute;dico, y   por lo general, permanece invisible para   el personal de salud<sup>19</sup>. El cuidado en la   casa requiere que los cuidadores tengan   destrezas y conocimientos cada vez m&aacute;s   complejos<sup>20</sup>, y a medida que la enfermedad   avanza, las relaciones familiares van cambiando,   aumentan las complicaciones de la   enfermedad<sup>21</sup> y el sufrimiento de quienes   cuidan. As&iacute;, se ha sugerido que el luto y el   cuidado familiar est&aacute;n unidos por formar   parte de la misma situaci&oacute;n cr&oacute;nica<sup>22</sup>. En   verdad, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil el acto de   cuidar es que el paciente no es el &uacute;nico ni   el que m&aacute;s sufre, a veces es el cuidador,   como sucede en las demencias<sup>23</sup>.  </p>     <p><b>Los cuidadores y el sistema de salud</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> No obstante, en estudios de investigaci&oacute;n   se ha encontrado que el cuidador no   suele comentar al m&eacute;dico los problemas   que padece y solo lo hace cuando ya son   graves<sup>24</sup>. Se ha hallado que los cuidadores   apenas solicitan ayuda y sienten que   reciben poca atenci&oacute;n<sup>25</sup>. Pero aqu&iacute; hay   otro asunto: mientras que los servicios   formales de apoyo son los m&aacute;s solicitados   por los cuidadores, se ha comprobado   que estos servicios son poco utilizados,  &#8220;   observaciones no publicadas&#8221;. Entre las   razones citadas hay una que plantea a los   profesionales de enfermer&iacute;a un aut&eacute;ntico   desaf&iacute;o: a muchos cuidadores les da verg&uuml;enza   pedir ayuda pues sienten que han   de ser capaces, que no poder es algo as&iacute;  como fracasar; tambi&eacute;n   hay cuidadores que dicen que se sienten culpables por   descansar. Pedro, enfermero experimentado   con muchos a&ntilde;os de trabajo en un   pueblo, contaba su sorpresa cuando cuidadoras   de familiares enfermos en etapas   finales, renunciaban a una plaza adjudicada   en una residencia y decid&iacute;an seguir   cuidando a pesar de su ya mala salud. Las   cuidadoras no pod&iacute;an dejar de cuidar, sent&iacute;an   que deb&iacute;an seguir haci&eacute;ndolo. Esto   indica la necesidad de poner atenci&oacute;n a   los cuidadores nuevos, a los que inician su   andadura pues ah&iacute; est&aacute;n las posibilidades,   m&aacute;s adelante quiz&aacute;s sea tarde.</p>     <p>Y, &iquest;c&oacute;mo nos relacionamos los profesionales   de la salud con los cuidadores? &iquest;Qu&eacute; son   para nosotros? &iquest;Les ayudamos? Parece que   no mucho. Aunque numerosos autores han   aconsejado que se establezca una alianza   entre el profesional y el cuidador, se ha   reportado el poco e insuficiente apoyo que   los cuidadores informales reciben de los   profesionales de la salud<sup>3, 24, 26</sup> adem&aacute;s se   ha se&ntilde;alado que los cuidadores tienden a   aprender solos y por medio del sistema de  &#8220; acierto y error&#8221;.</p>     <p>Por lo general, los servicios de salud y los   servicios sociales se organizan alrededor   de la persona dependiente y sit&uacute;an al cuidador   en la periferia; en este esquema, lo   ven como recurso y, consecuentemente,   sus intervenciones suelen estar orientadas   a mantenerlo en su rol<sup>11</sup>. En este sentido   cabe destacar el trabajo de Twigg<sup>27</sup>, que   describe tres modelos seg&uacute;n la relaci&oacute;n   que establecen los profesionales con los   cuidadores. Uno, es el modelo de cuidador   como recurso. Aqu&iacute; el inter&eacute;s primordial del   profesional est&aacute; en la persona dependiente,   la atenci&oacute;n que proporciona al cuidador es   para suplir sus deficiencias, el cuidador es   visto como un medio para un fin, esto es:   proporcionar cuidados. El segundo modelo   es el de cuidador como co-trabajador. En   este modelo, el profesional trabaja a la par   con el cuidador tratando de desempe&ntilde;ar un   papel de cooperador y facilitador. Aunque   aqu&iacute; se incluyen los intereses y el bienestar   del cuidador, el profesional lo hace con   una motivaci&oacute;n instrumental: al mantener   el bienestar y la moral del cuidador, logra   elevar asimismo la moral y el bienestar del   paciente El tercero y &uacute;ltimo modelo es el   del cuidador como cliente. Este modelo se   manifiesta cuando el cuidador tiene una gran   responsabilidad de cuidado y est&aacute; muy estresado,   es decir cuando est&aacute; enfermo. Aqu&iacute;  el estatus de cliente nunca   es completo, en el mejor de los casos permanece como un   cliente secundario. Parece importante que   nos preguntemos sobre la manera que tenemos   de relacionarnos con los cuidadores   y reflexionemos sobre si es la mejor. Los   cuidadores no son instrumentos ni sustitutos   del profesional de enfermer&iacute;a. Son sujetos activos que cuidan de maneras   diferentes y crean formas nuevas de cuidado, como seguidamente paso a ilustrar.</p>     <p><b>Cuidar del otro</b></p>     <p>Un estudio sobre los cuidados que proporcionan los padres de hijos con   una enfermedad mental ilustra que el cuidado no es uniforme<sup>28</sup>. En   esta investigaci&oacute;n se hallaron cuatro maneras de cuidar. Una es el cuidado   implicado. Los padres que se entregan a la tarea de cuidar a su hijo,   entienden el cuidado como una extensi&oacute;n de sus obligaciones paternas.   Estos padres se sienten llamados personalmente a realizar esta actividad   y, plenos con ella, la situaci&oacute;n de su hijo la aceptan como se presenta.   En contraposici&oacute;n, el segundo tipo de cuidados es conflictivo. Cuidar   del   otro produce insatisfacci&oacute;n y rabia. Aqu&iacute; los padres admiten   sentirse enga&ntilde;ados   y estar resentidos por la gran responsabilidad de cuidar a su hijo   enfermo mental; tratan de afrontar esta situaci&oacute;n evitando que el cuidado   altere demasiado sus vidas aunque raramente logran un equilibrio entre   sus intereses y los de su hijo. Pero hay otros padres que se consideran   gestores del cuidado con un conocimiento especializado para ayudar a   su hijo. &Eacute;ste es un cuidado gestionado; entienden que su papel tiene   unas   responsabilidades pero tambi&eacute;n l&iacute;mites espec&iacute;ficos. Aqu&iacute;,   los padres crean   terapias para mejorar la funcionalidad de su hijo.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, hay situaciones donde el cuidado directo lo hace el otro   c&oacute;nyuge;   concretamente, el padre que mira de lejos lo que hace su esposa, la   cuidadora directa. &Eacute;ste es un cuidado distanciado. Este tipo de cuidado   requiere s&oacute;lo una atenci&oacute;n ocasional del padre pero le sit&uacute;a   en una posici&oacute;n   de vulnerabilidad emocional. No es capaz de seguir los cambios de   su hijo, no puede participar en los logros cotidianos y no est&aacute; sintonizado   con la situaci&oacute;n, por ello tiene im&aacute;genes m&aacute;s severas   de lo que puede ir   mal, teme siempre que ocurra lo peor. Este estudio ilustra las diversas   maneras como los cuidadores enfrentan el cuidado del otro, en este caso   un hijo con una enfermedad mental. Los enfermeros no podemos dar por   descontado que s&oacute;lo hay una manera de cuidar; tenemos que saber de la   diversidad para dar apoyo eficaz a los cuidadores, de otra manera no les   estaremos cuidando ni ayudando.</p>     <p>Por otro lado, el cuidado es un trabajo que requiere inventiva y de esto   saben mucho los cuidadores. La inventiva como elemento del cuidado est&aacute;  documentada desde los inicios de la enfermer&iacute;a   profesional. Por ejemplo, a las enfermeras norteamericanas de principios del   siglo XIX se las animaba   a que adaptaran los objetos que ten&iacute;an a mano para proporcionar   cuidados &#8220;En las manos de las enfermeras, las cosas de la vida cotidiana   se convert&iacute;an en objetos tecnol&oacute;gicos en el &aacute;rea de enfermer&iacute;a&#8221;<sup>29</sup>,   comenta   Sandelowski. En efecto, la capacidad de transformar los objetos cotidianos   en instrumentos terap&eacute;uticos era una de las cosas que distingu&iacute;a   a la   enfermera profesional de la no profesional en aquella &eacute;poca. Hoy en   d&iacute;a   sigue sucediendo: s&eacute; de enfermeras que inventan artilugios para alimentar   a los beb&eacute;s, para que el paciente no se llague, que crean situaciones   para   calmarle o sencillamente alegrarle; que, en fin, utilizan el ingenio para   solucionar problemas en el cuidado. Esta inventiva es la que marca la diferencia en el cuidado.</p>     <p>Voy a poner un ejemplo que viv&iacute; de cerca: un familiar padeci&oacute; de   c&aacute;ncer   y ten&iacute;a que recibir cuatro ciclos de quimioterapia. Despu&eacute;s del   primer   ciclo sus venas estaban ya lastimadas, quemadas por los qu&iacute;micos. En   el   segundo ciclo, la quimioterapia pasaba con mucha dificultad. Se angusti&oacute;  mucho, pues no sab&iacute;a   si iba a poder acabar ese ciclo ni todo el tratamiento. Coment&oacute; su angustia a la enfermera que estaba administrando los citost&aacute;ticos   y ella resolvi&oacute; el problema: puso sobre su brazo una toalla tibia   y sobre ella una l&aacute;mpara potente, el calor dilat&oacute; la vena, pudo   pasar el   liquido, finalizar ese tratamiento y continuar con los ciclos que le faltaban   gracias al invento, al truco que cre&oacute; esa enfermera. Hacer esto, dar   con la   clave, exige saber anatom&iacute;a, fisiolog&iacute;a, un poquito de f&iacute;sica   y, sobre todo,   tener el deseo de cuidar.  </p>     <p>Entiendo cada vez m&aacute;s el cuidado como un trabajo artesanal, no s&oacute;lo   porque se hace con las manos sino porque es &uacute;nico, &uacute;til y por   ello bueno.   La enfermera que resolvi&oacute; el problema se comport&oacute; como una aut&eacute;ntica   artesana, en el sentido del que domina los secretos de su oficio. El cuidado   tiene un componente creativo y por tanto est&eacute;tico, cuando cuidamos del   otro nos gusta que se vea bien y verlo bien, eso nos da alegr&iacute;a. Cuidar   del   otro, en verdad, va m&aacute;s all&aacute; del procedimiento.  </p>     <p>La idea del cuidado como artesan&iacute;a surgi&oacute; y se evidenci&oacute; en   un estudio   que realic&eacute; sobre cuidado familiar de pacientes con demencia avanzada<sup>25</sup>.   El estudio mostr&oacute; que el cuidado se desarrolla en un terreno inestable   y   en un contexto general de incertidumbre y contingencias. Los cuidadores   viven en un mundo extra-ordinario.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la interacci&oacute;n cotidiana construyen el cuidado por medio de lo que   denomin&eacute; la artesan&iacute;a del cuidado. &Eacute;sta implica inventar   el cuidado,   pero no s&oacute;lo como una tarea pr&aacute;ctica para resolver problemas,   sino como   un oficio que transforma al paciente, el mundo material del cuidado y al   propio cuidador.  </p>     <p>Con artesan&iacute;a los cuidadores dominan la adversidad que trae aparejada   la   demencia; aliados de su inteligencia pr&aacute;ctica, logran que sus familiares   enfermos   acepten ser cuidados y a ellos como sus cuidadores. Y este es un logro   del d&iacute;a a d&iacute;a que no tiene recetas ni formulas m&aacute;gicas   sino la voluntad de   mantener a su familiar enfermo en la casa, alejado de las instituciones, dicho   en otras palabras: de cuidarlo hasta lo &uacute;ltimo. Con sus cuidados preservan   la vida y la dignidad de sus familiares enfermos, cotidianamente reafirman   su humanidad a pesar de una enfermedad que tiende a destruirla.  </p>     <p>Efectivamente, la relaci&oacute;n que los cuidadores sostienen con el paciente   los humaniza; el trabajo artesanal implica construir a un ser amable, a   un ser que se pueda cuidar con afecto de manera continua, a quien, en  &uacute;   ltimas se le hace un bien:  </p>     <p>Mercedes: Ya ella se dejaba, me fue m&aacute;s f&aacute;cil el manejo con ella,   pero   yo tengo algo muy claro con estos pacientes y es que el amor y el cari&ntilde;o   con que se los trate es lo m&aacute;s importante para ellos, o sea, no son   los seres   insensibles insensatos y, ausentes del todo. No, son personas que est&aacute;n   sintiendo, y no pueden expresar lo que les est&aacute; pasando; pero a mi eso   me   qued&oacute; muy claro, de que por mucha demencia que tenga la mam&aacute; ella   sab&iacute;a   que..., que se le estaba haciendo un bien... (&Eacute;nfasis a&ntilde;adido)  </p>     <p>Los cuidadores tienden a representarse   como personas sobrecargadas, con escasa   preparaci&oacute;n para desempe&ntilde;ar su rol, necesitadas   de servicios y de cuidados profesionales,   no como creadores de formas   nuevas de cuidado, implicados en una tarea   continua de resolver problemas, de hacer   posible el cuidado en situaciones de gran   adversidad. Poderlos ver de esta manera   en sus fortalezas y no solo en sus carencias   es un desaf&iacute;o para los profesionales   de enfermer&iacute;a. Tenemos que saber de las   crisis, de las necesidades as&iacute; como de las   fortalezas de las familias para el cuidado.   Las posibilidades de potenciar el cuidado   del otro est&aacute;n ah&iacute;. Solo hay que verlas y   comprometerse con un cuidado que como   se&ntilde;ala Coll&eacute;rie<sup>1</sup> promueva la vida.</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b>  </p>     <p>El cuidado no es un asunto exclusivamente   profesional, se est&aacute; convirtiendo   en un asunto familiar con cada vez mayor   relevancia y peso. Los estudios de investigaci&oacute;n   muestran que los cuidadores familiares   requieren un apoyo tanto t&eacute;cnico   como emocional, deben ser considerados   clientes y no meros instrumentos de cuidado.   El profesional de enfermer&iacute;a puede   preparar y apoyar al cuidador para manejar   las distintas etapas de la enfermedad y   los cambios, puede anticipar las crisis as&iacute;  como detectar pr&aacute;cticas   de no cuidados. La enfermer&iacute;a, debido a la naturaleza de   su disciplina y a su cercan&iacute;a con los cuidadores,   tiene aqu&iacute; un papel fundamental   que desarrollar.</p>     <p>Los que inician su andadura profesional   se enfrentaran al desaf&iacute;o de abrir espacio a   los cuidadores, de integrarlos, apoyarlos y   respetarlos. Las posibilidades del cuidado   provienen justamente de los desaf&iacute;os que   nos plantea el cuidado del otro, en este   caso de los cuidadores familiares. A los   que comienzan su andadura profesional,   les invito a que hagan del cuidado su causa.   Hagan una causa por la vida...y ojal&aacute;, sea de por vida.</p>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p> 1. Colliere MF. Encontrar el sentido original de los   cuidados enfermeros. 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Qual Health Res. 2002; 12(2): 262-278.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-5307200700010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Montorio I, Yanguas J, D&iacute;az-Veiga P. El cuidado del   anciano en el &aacute;mbito familiar. En: Izal M, Montorio I.   Gerontolog&iacute;a Conductual: bases para la intervenci&oacute;n   y &aacute;mbitos de aplicaci&oacute;n. Madrid: S&iacute;ntesis; 1999.   p.141-158.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-5307200700010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Nolan M, Grant G, Keady J. Supporting family carers:   a facilitative model for community practice. En:   Mclntosh J. Research Issues in Community Nursing.   New York: MacMillan; 1999. p.177-201.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-5307200700010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. James V. Unwaged Carers and the Provisi&oacute;n of Health   Care. En: Field D, Taylor S. Sociological perspectives   on health, illness and health care. 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Familia y cuidados a pacientes   cr&oacute;nicos: el papel de la enfermera en el cuidado   familiar. Index Enferm. 2001; 10(34): 20-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-5307200700010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Blackburn C, Read J, Hughes N. Carers and the   digital divide: factors affecting Internet use among   carers. Health Soc Care Community. 2005; 13(3):   201-210.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-5307200700010001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Alom Poveda J.Tipos b&aacute;sicos de demencia. 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Qual Health Res. 1993; 3(2):   133-164.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-5307200700010001200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Twigg J. Models of Carers: how do Social care Agencies   Coceptualise their Relationship with Informal   Carers. J Soc Policy. 1989; 18(1): 53-66.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-5307200700010001200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Chesla CA. Parent&#8217;s Caring Practices with Sch&iacute;zophrenic   Offspring. Qual Health Res. 1991; 1(4):   446-468.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-5307200700010001200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 29. Sandelowski M. Devices and Desires: gender, technology     and american nursing. Chapel Hill, North Carolina:     The university of North Carolina; 2000. p.49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-5307200700010001200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
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<surname><![CDATA[Colliere]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Encontrar el sentido original de los cuidados enfermeros]]></article-title>
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