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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>La educaci&oacute;n       como escenario para el desarrollo humano </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">Beatriz Elena Ospina Rave   Decana<sup>a</sup></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">a. Enfermera, Mag&iacute;ster en Educaci&oacute;n y Desarrollo     Humano, Candidata a   Doctora en educaci&oacute;n y pedagog&iacute;a social. UNED &#8211; Madrid &#8211; Espa&ntilde;a.    Profesora &#8211; Investigadora Facultad de Enfermer&iacute;a. Universidad   de Antioquia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:beospinar@une.net.co">beospinar@une.net.co</a></font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">El contexto incierto y       complejo al que nos aboca el nuevo siglo, la exacerbaci&oacute;n     de los     conflictos a todos los niveles, la globalizaci&oacute;n y los avances t&eacute;cnicos     y tecnol&oacute;gicos que     nos vinculan a un mundo en constante movimiento, redefiniciones y avances en     distintas &aacute;reas     y esferas de la vida humana, han provocado en las disciplinas y en la educaci&oacute;n,     profundas     transformaciones que requieren ser tomadas en cuenta para enfrentar adecuadamente     los   desaf&iacute;os y repercusiones de la contemporaneidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La Educaci&oacute;n, que no termina de responder a los   requerimientos sociales del momento, y el apremio por   construir relaciones que fortalezcan el desarrollo con un   sentido &eacute;tico y solidario, son razones para avanzar en la   reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n que existe entre la educaci&oacute;n,   la comunicaci&oacute;n y el desarrollo humano, y sobre la forma   como nos involucramos en el proceso educativo, que   evidencia una actitud frente a s&iacute; mismos, los otros y, en general, frente a nuestro compromiso con la sociedad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una educaci&oacute;n para el desarrollo humano considera   el tipo de hombre que debe formar y, por ende, el tipo de   sociedad. Por lo tanto, ha de ser potencializadora de la   realizaci&oacute;n de las necesidades humanas y de las esferas   del desarrollo humano, y para ello se requiere de procesos   de aprendizaje significativos, es decir, de ambientes de   aprendizaje que favorezcan la relaci&oacute;n arm&oacute;nica del saber, el hacer y el ser de las personas participantes.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Uno de los aspectos centrales     de este aprendizaje es una acci&oacute;n comunicativa que estimule el di&aacute;logo, la expresi&oacute;n   de las necesidades, intereses y problemas, a partir de lo   que cada uno es, siente y piensa en el mundo de la vida   individual y colectivo, lo que contribuye a fortalecer y a   recrear las necesidades humanas y a construir ambientes de   aprendizajes variados, motivadores, significativos, afectivos,   en donde se privilegien la participaci&oacute;n, la autonom&iacute;a,   el respeto, la subjetividad y la intersubjetividad, que parten   del reconocimiento y aceptaci&oacute;n de las culturas y l&oacute;gicas diferentes de los sujetos vinculados al proceso educativo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta direcci&oacute;n, un proceso educativo para el desarrollo   humano debe propiciar el di&aacute;logo con la cultura, con la   multiculturalidad. Es necesario orientar la diversidad cultural   hacia una propuesta educativa global, una educaci&oacute;n para   la ciudadan&iacute;a que promueva la convivencia, la participaci&oacute;n,   la cohesi&oacute;n social, la inclusi&oacute;n, estimulando el sentido de pertenencia como satisfactor de la necesidad de identidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por lo tanto, en la pr&aacute;ctica educativa es preciso plantearnos   c&oacute;mo se est&aacute; dando la relaci&oacute;n educador-educando,   si se realiza a partir de una acci&oacute;n instrumental, centrada en   los contenidos, desde una mirada &uacute;nicamente explicativa   y objetiva de los fen&oacute;menos relacionadas con la ciencia,   o si existe un inter&eacute;s cognoscitivo por una comprensi&oacute;n   rec&iacute;proca, referida a la comprensi&oacute;n de s&iacute; y del otro,   buscando siempre un terreno com&uacute;n, de beneficio mutuo.   En este sentido, un pensamiento critico y reflexivo sobre   la educaci&oacute;n en general, y en particular sobre el proceso   educativo y las pr&aacute;cticas que llevamos a cabo en la cotidianidad,   permite develar su intencionalidad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es importante considerar     que en esta racionalidad en la cual se inscribe la tarea educativa, la relaci&oacute;n con el conocimiento   no debe estar centrado en el dominio de teor&iacute;as,   con una raz&oacute;n t&eacute;cnica dirigida hacia un saber productivo.   El mundo de la racionalidad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica supone un   determinado modo de pensar, un lugar desde el cual se   piensa y se dice, se hace lo que se hace. Desde all&iacute; se han   construido esquemas de pensamiento y acci&oacute;n en nombre   de la verdad, la objetividad, y la certeza que han guiado   la acci&oacute;n educativa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Bas&aacute;ndonos en este contexto de racionalidad, nuestras   experiencias tienden a ubicarse en el mundo objetivo, en el   cual es posible enunciar el estado de las cosas existentes, es   decir los hechos con los cuales nos enfrentamos al mundo,   y en este sentido es posible que nuestras acciones tengan un   sentido mas funcional y el pensamiento gu&iacute;e la acci&oacute;n, en otras palabras, que su log&iacute;ca sea &uacute;nicamente operativa. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero, indiscutiblemente,     en la vida social y en la pr&aacute;ctica educativa surgen fen&oacute;menos que desbordan las   realidades conocidas y explicadas, que no se pueden comprender   desde esquemas predictivos y verificables, sino   que exigen ser abordados desde otro lugar, desde el lugar de la comprensi&oacute;n, la interpretaci&oacute;n y la emancipaci&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es oportuno aqu&iacute; considerar que el problema no est&aacute;   en la fundamentaci&oacute;n de la ciencia, ni en la revisi&oacute;n de   la estructura de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas. Es m&aacute;s relevante   el   preguntarnos cu&aacute;l es la utilidad que la ciencia tiene para la   organizaci&oacute;n, el equilibrio y la conservaci&oacute;n de la vida; si   el aprovechamiento de los resultados cient&iacute;ficos garantiza   una real experiencia de justicia y solidaridad, si posibilita   la convivencia humana; si los conocimientos adquiridos y   construidos en el proceso educativo nos han permitido ser   mas humanos; y si hemos llegado o estamos llegando a la   construcci&oacute;n de un horizonte com&uacute;n de transformaci&oacute;n,   de   emancipaci&oacute;n de nuestras acciones mediante la b&uacute;squeda   de una interpretaci&oacute;n com&uacute;n de las pr&aacute;cticas pedag&oacute;gicas y de las relaciones que all&iacute; se tejen.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este orden de ideas     corresponde preguntarnos: &iquest;   Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n y el horizonte de la educaci&oacute;n     que   brindamos en la cotidianidad de nuestras pr&aacute;cticas? </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Ahora bien, en la pr&aacute;ctica educativa emerge una contradicci&oacute;n   que se expresa en su relaci&oacute;n con la racionalidad   cient&iacute;fico t&eacute;cnica y da lugar a una tensi&oacute;n que transforma   nuestra manera de estar y de hacer en el mundo, es decir,   la forma como hablamos, actuamos, sentimos y pensamos.   Es importante, entonces, comprender con sentido cr&iacute;tico   lo que est&aacute; sucediendo, en qu&eacute; situaci&oacute;n nos hallamos;     por   qu&eacute; actuamos as&iacute; y no de otra manera; por qu&eacute; la teor&iacute;a     no   recrea la pr&aacute;ctica y &eacute;sta se vuelve solitaria, invisible, carente   de sentido y de objeto. La comprensi&oacute;n de esta situaci&oacute;n   puede abrirmos a nuevas posibilidades que costribuyan a   construir el horizonte de la educaci&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Una visi&oacute;n humanista de la educaci&oacute;n exige de nosotros,   los educadores, una posici&oacute;n filos&oacute;fica y existencial   que movilice nuestras pr&aacute;cticas hacia la construcci&oacute;n de   nuevos saberes, nuevas formas de comunicarnos, nuevos m&eacute;todos, nuevas   formas de ser y de actuar con y junto al   otro, que reflejen en forma expl&iacute;cita el tipo de educaci&oacute;n   que ofrecemos en nuestra pr&aacute;ctica diaria. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Dentro de este marco ha     de considerarse la relaci&oacute;n   comunicativa que se establece entre educador y educando   y que se deriva de la situaci&oacute;n hist&oacute;rica y del horizonte   en el cual se inscriben la racionalidad instrumental y la racionalidad comunicativa. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es por ello que cuando     hablamos de comunicaci&oacute;n no   podemos ubicarla como caja de herramientas, ni como un   conjunto de pautas que dirigen la relaci&oacute;n con el otro, ni   como aquellas versiones instrumentales que s&oacute;lo miran la   comunicaci&oacute;n desde el uso de las t&eacute;cnicas y los medios.   La comunicaci&oacute;n no puede seguir siendo interpretada   como la relaci&oacute;n que se establece entre un emisor que   transmite un mensaje a un receptor a trav&eacute;s de un canal   determinado, lo cual supone una relaci&oacute;n est&aacute;tica y pasiva   entre educando y educador. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde la perspectiva de     Habermas (1), las interacciones comunicativas pueden llevarse a cabo de dos     maneras   distintas: cuando se emplea el lenguaje con fines estrat&eacute;gicos,   lo cual da paso a la acci&oacute;n estrat&eacute;gica, y cuando   se emplea con fines comunicativos, lo cual da lugar a la   acci&oacute;n comunicativa. Las relaciones interpersonales que   se dan necesariamente en el proceso educativo, concebidas   como acci&oacute;n comunicativa, se derivan de una visi&oacute;n   intersubjetiva del mundo, en la que no puede prescindirse   de una b&uacute;squeda cooperativa de acuerdo, en donde los participantes   realizan una interpretaci&oacute;n com&uacute;n de la situaci&oacute;n   orientada al entendimiento y a la comprensi&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por el contrario, la visi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n desde   la acci&oacute;n estrat&eacute;gica se deriva de una visi&oacute;n objetiva   del   mundo, de la racionalidad instrumental en la cual se emplea   el lenguaje con fines estrat&eacute;gicos, buscando ejercer una   influencia sobre los otros, que permita la satisfacci&oacute;n de   nuestros prop&oacute;sitos para la consecuci&oacute;n de un fin, lo cual   es, evidentemente, contrario a cualquier tipo de acuerdo   intersubjetivo que favorezca la comprensi&oacute;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde la acci&oacute;n estrat&eacute;gica, la relaci&oacute;n educador-educando   tiene como intencionalidad la b&uacute;squeda de acuerdos   a partir de los intereses de una de las partes, en este caso,   del que tiene mayor poder, mayor conocimiento y mayor   informaci&oacute;n. Dichos intereses buscan responder a las   exigencias en el cumplimiento de normas, que no garantizan   una buena formaci&oacute;n, sino la preservaci&oacute;n de rutinas   establecidas en las instituciones a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Por el contrario, la visi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n desde   la acci&oacute;n estrat&eacute;gica se deriva de una visi&oacute;n objetiva   del   mundo, de la racionalidad instrumental en la cual se emplea   el lenguaje con fines estrat&eacute;gicos, buscando ejercer una   influencia sobre los otros, que permita la satisfacci&oacute;n de   nuestros prop&oacute;sitos para la consecuci&oacute;n de un fin, lo cual   es, evidentemente, contrario a cualquier tipo de acuerdo intersubjetivo que favorezca la comprensi&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Desde la acci&oacute;n estrat&eacute;gica, la relaci&oacute;n educador-educando   tiene como intencionalidad la b&uacute;squeda de acuerdos   a partir de los intereses de una de las partes, en este caso,   del que tiene mayor poder, mayor conocimiento y mayor   informaci&oacute;n. Dichos intereses buscan responder a las   exigencias en el cumplimiento de normas, que no garantizan   una buena formaci&oacute;n, sino la preservaci&oacute;n de rutinas   establecidas en las instituciones a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A diferencia de la acci&oacute;n estrat&eacute;gica, en la acci&oacute;n   comunicativa no puede prescindirse de una b&uacute;squeda   cooperativa de acuerdo, ya que un verdadero acuerdo   precisa de la participaci&oacute;n de las personas vinculadas en   el acto educativo quienes deben realizar una interpretaci&oacute;n   com&uacute;n de la situaci&oacute;n en la que est&aacute;n inmersas. El mundo   de la vida compartido brinda los elementos necesarios   para entender lo que el otro est&aacute; diciendo, tales como, la   b&uacute;squeda de consensos, producci&oacute;n e intercambio de significados   de las acciones educativas y de las expresiones verbales y no verbales, gestuales y corporales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La pr&aacute;ctica educativa exige no s&oacute;lo comprender lo que se   nos dice, sino tambi&eacute;n la comprensi&oacute;n de nosotros mismos   mediante la comunicaci&oacute;n. Cuando escuchamos a alguien   en sus pretensiones, en sus demandas de conocimiento, de   explicaciones, y de relaciones te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas, con la   intencionalidad de interpretar sus necesidades desde sus   percepciones, conocimientos, afectos y valoraciones, y no   a partir de nuestras propias opiniones, estamos avanzando   en la construcci&oacute;n de una educaci&oacute;n hacia la comprensi&oacute;n,   que tiene como centro el reconocimiento y el respeto por   el otro y por las diferencias. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es fundamental que educandos     y educadores desarrollemos la competencia comunicativa, la cual implica   hacer de la intersubjetividad un escenario propicio para la   ense&ntilde;anza y el aprendizaje individual y colectivo, porque   permite reconocer la existencia de mundos simb&oacute;licos diferentes   (creencias, costumbres, h&aacute;bitos y representaciones   de la cultura, del conocimiento y de la educaci&oacute;n), cuya   diferencia puede ser obst&aacute;culo para la comprensi&oacute;n entre   quienes participan en el acto educativo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Dicha competencia no se     adquiere a trav&eacute;s de reglas, ni   de procesos met&oacute;dicos que gu&iacute;en la acci&oacute;n comunicativa,   sino en la relaci&oacute;n que establecemos a diario con los otros,   en el actuar individual y colectivo. Es en el trato con los   otros como ejercitamos nuestras capacidades y es posible   reconocernos tanto en nuestras propias limitaciones como   en nuestras posibilidades. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La acci&oacute;n comunicativa favorece el encuentro con lo   razonable, que implica reconocer que lo que hace bien es   lo que debemos poner por encima de todo lo dem&aacute;s. No   significa eliminaci&oacute;n de las diferencias, sino el ejercicio   de nuestra capacidad de acuerdos provisionales y de consensos. La conyurensi&oacute;n   no implica estar de acuerdo con   el otro, pero s&iacute; escuchar desde la diferencia sus razones. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">S&oacute;lo a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n es posible garantizar   la calidad en la interacci&oacute;n con otros y &#8220;(&#8230;) pensar y   actuar con la mirada puesta en lo que es com&uacute;n, porque   esto es mas prometedor que el desmedido &eacute;nfasis en las   diferencias, sobre todo cuando encierran al individuo o   a los grupos humanos en sus propias preocupaciones y   necesidades e impiden la obtenci&oacute;n de la riqueza que se   logra cuando se es capaz de la apertura a lo otro&#8221; (2).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es importante, entonces,     reflexionar sobre la relaci&oacute;n   comunicaci&oacute;n-educaci&oacute;n y desarrollo humano en nuestras   pr&aacute;cticas educativas cotidianas, si realmente apuntan a la   transformaci&oacute;n del proceso de ense&ntilde;anza y aprendizaje, de la formaci&oacute;n disciplinar, del educando y de s&iacute; mismo.</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"> <b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">1. Habermas J. Teor&iacute;a de la acci&oacute;n   comunicativa. Racionalidad de la acci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n social.   Madrid: Tauros; 1992. p. 126-130, 136-137.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-5307200800030000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana"> 2. Ruiz Garc&iacute;a MA. Filosof&iacute;a del di&aacute;logo: dimensi&oacute;n &eacute;tica   y   pol&iacute;tica del arte de la conversaci&oacute;n [Tesis de grado]. Medell&iacute;n:   Universidad de Antioquia; 2000. p. 221.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-5307200800030000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="3" face="Verdana"> <b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Gadamer H, Georg. Verdad     y m&eacute;todo. Salamanca, Espa&ntilde;a:   S&iacute;gueme;   2001. p. 435-438.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Gadamer H, Georg. Verdad     y m&eacute;todo. Salamanca, Espa&ntilde;a: S&iacute;gueme;   2002. p. 204-210.</font></p>     ]]></body>
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