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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tres poetas del exceso. La hermenéutica imposible en Eckhart, Silesiusy Celan]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b><i>Tres poetas del exceso. La hermen&eacute;utica imposible en Eckhart, Silesiusy Celan.</font></i>    <br> Vega, A. (2011).    <br> Barcelona: Fragmenta Editorial.    <br> ISBN: 97884-92416-41-7. N&uacute;mero de p&aacute;ginas: 124.</b></p>     <p align="center">doi: <a target="_blank" href="http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.uph31-63.rtpe">http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.uph31-63.rtpe</a></p>     <p>Fragmenta, una editorial independiente que publica libros no religiosos sobre las religiones, en sus siete a&ntilde;os de existencia nos proporciona, entre otros t&iacute;tulos interesantes de estudio como los de Llu&iacute;s Duch, Raimon Panikkar o Javier Melloni, el libro de Amador Vega, profesor de Teor&iacute;a de las artes y de Est&eacute;tica de la Universitat Pompeu Fabra, titulado <i>Tres poetas del exceso. La hermen&eacute;utica imposible en Eckhart, Silesius y Celan, </i>que queremos presentar y, por supuesto, recomendar a los lectores. Esta obra es una de las contribuciones en lengua espa&ntilde;ola m&aacute;s importantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os por cuanto en ella se refleja una continuidad del modo como es tratado el lenguaje en el pensamiento m&iacute;stico occidental desde los siglos XIII al XX. Por ello, desde el Pr&oacute;logo, Vega advierte que la vocaci&oacute;n de los tres poetas es: &quot;crear un lenguaje que escape a toda pretensi&oacute;n interpretativa&quot; (p. 11).</p>     <p>Es por este motivo que Vega considera a los tres autores de su estudio como poetas del exceso. Poetas, en tanto buscan un lenguaje que los lleve m&aacute;s all&aacute; de la palabra heredada. Excesivos, porque justamente en ese traspasar la representaci&oacute;n verbal, provocan en el lenguaje una explosi&oacute;n metaf&oacute;rica en la que en apariencia se pierde todo significado. As&iacute;, el verdadero exceso, tal como sostuvo el autor en la presentaci&oacute;n del libro en el C&iacute;rculo de Bellas Artes en Madrid, &quot;es aquel que en su salida no se desmanda, (...) siempre tiene significaci&oacute;n, una significaci&oacute;n que quiz&aacute;s no tiene lugar m&aacute;s ac&aacute;, pero en este m&aacute;s all&aacute; imposible de describir alcanza o configura siempre un signo, una imagen, una met&aacute;fora&quot;<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup>. De tal modo, el desierto de Eckhart, el abismo de Silesius y las tinieblas de Celan, son im&aacute;genes de crisis utilizadas por el autor ya que, de una parte, describen el juego de la presencia y la ausencia en el que est&aacute; inmerso el lenguaje m&iacute;stico, y de otra, crean y atraviesan en su arbitrariedad de sentido, un lugar que no es lugar. Este atravesar, icono hebraico utilizado varias veces por Celan, es el ejercicio propio del m&iacute;stico seg&uacute;n la descripci&oacute;n de Michel de Certeau: &quot;el m&iacute;stico es aquel o aquella que no puede dejar de caminar y que, con la certeza de lo que falta, sabe que cada lugar y cada objeto no es eso, que no se puede vivir aqu&iacute; ni contentarse con eso&quot; (pp. 58-59).</p>     <p>En cuanto al desierto de Eckhart, vale la pena mencionar que el dominico es considerado maestro en dos sentidos: como profesor de la Universidad de Par&iacute;s <i>(Lesemeister), </i>donde desarroll&oacute; sus principales ideas metaf&iacute;sicas presentes en sus obras latinas; y como formador de novicios y predicador en los conventos espirituales <i>(Lebemeister), </i>actividad reflejada en sus obras en alem&aacute;n, en las que aborda tem&aacute;ticas acerca de la situaci&oacute;n del hombre en el mundo. Como una posible v&iacute;a mixta entre la <i>vita activa </i>y la <i>vita contemplativa, </i>Amador Vega se enfoca en el an&aacute;lisis del poema eckhartiano <i>Granum sinapis, </i>en el que a lo largo de sus ocho estrofas se pueden encontrar las tem&aacute;ticas centrales del pensamiento del Maestro, entre ellas: el desasimiento del alma, la pobreza de esp&iacute;ritu, la uni&oacute;n m&iacute;stica, el abismo sin fondo, etc.</p>     <p>Los versos iniciales de la primera estrofa del poema, en la que el sentido y la palabra son los temas principales, dicen: &quot;En el principio | m&aacute;s all&aacute; del sentido | es el Verbo&quot; <i>(In dem begin | h&ocirc; uber sin | ist ie daz wort) </i>(p. 24). Desde estas l&iacute;neas se plantea la cuesti&oacute;n hermen&eacute;utica del libro de Amador Vega, puesto que se evidencia la pregunta por el sentido del verbo en lo concerniente al significado y a la direcci&oacute;n de la palabra. Se trata, en &uacute;ltimas, del conocimiento del sentido del verbo como principio original, es decir, como la experiencia del conocimiento de la divinidad, porque el &quot;nacimiento por la gracia constituye un adentro de la eternidad en la historia&quot; (p. 30). Posteriormente, tras abordar en la segunda estrofa el tema del esp&iacute;ritu de amor, fundamento de la Teolog&iacute;a unitiva de la Trinidad, Eckhart introduce en la tercera parte del poema una de las tem&aacute;ticas centrales de su pensamiento: el abismo sin fondo. &quot;El abismo sin fondo es la imagen de la p&eacute;rdida de los principios y modos personales: los atributos o propiedades. Lo que carece de fundamento, como el r&iacute;o profundo de la divinidad, es principio de vida y de elocuencia&quot; (pp. 43-44). El abismo sin fondo es la imagen que, adem&aacute;s de dar inicio a lo que Amador Vega denomina topograf&iacute;a religiosa, confirma la ausencia de todo sentido y direcci&oacute;n de esta hermen&eacute;utica; es m&aacute;s, la hace imposible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y esa hermen&eacute;utica imposible del poema se hace patente cuando, recorriendo la topograf&iacute;a religiosa, despu&eacute;s de llegar a la cima de la monta&ntilde;a <i>(-apex mentis- </i>el punto culmen de las cualidades intelectuales) somos conducidos al coraz&oacute;n del desierto, im&aacute;genes de la cuarta estrofa del poema. Este tr&aacute;nsito es expuesto por Amador Vega del siguiente modo: &quot;La inteligencia es quien nos conduce; ahora bien, no sabemos ad&oacute;nde: el poeta empieza a comprender que quiz&aacute;s no importe si la cima es algo que haya que alcanzar antes o despu&eacute;s, ni tan siquiera si es final del trayecto, pues de pronto el camino se orienta hacia el desierto&quot; (pp. 45-46). Esto es, un salto desde la monta&ntilde;a de la raz&oacute;n a la nada del desierto como apertura del esp&iacute;ritu, como descubrimiento del camino interior, del camino de paradojas en el que no hay ausencia de raz&oacute;n, sino la sustituci&oacute;n de una raz&oacute;n l&oacute;gica por una parad&oacute;jica en la que se a&uacute;nan los contrarios, seg&uacute;n las estrofas cinco y seis del poema. Ahora bien, la uni&oacute;n de contrarios solo puede darse en un esp&iacute;ritu pobre y vac&iacute;o, como lo describe la pen&uacute;ltima parte de <i>Granum sinapis, </i>ya que un esp&iacute;ritu desasido es el lugar que posibilita el no-encuentro en el que el abismo de Dios se funde, se une con el abismo del hombre, seg&uacute;n la &uacute;ltima estrofa del texto.</p>     <p>Justo en este punto damos paso a la segunda imagen de crisis que emplea Amador Vega: el abismo de Silesius. En este poeta el lenguaje llega a su m&aacute;xima tensi&oacute;n por el contraste entre la potencia de las im&aacute;genes que utiliza y la impotencia de los conceptos, de tal suerte que hace dif&iacute;cil identificar el horizonte que diferencie el sentido del sinsentido. As&iacute;, en <i>El peregrino quer&uacute;bico, </i>un libro de excesos que &quot;constituye una de las s&iacute;ntesis m&aacute;s sorprendentes de la m&iacute;stica en uno de los periodos m&aacute;s convulsos de la historia europea&quot; (p. 59): los siglos XVI y XVII, caracterizados por profundos conflictos religiosos que tuvieron como consecuencia la guerra de los Treinta a&ntilde;os (1618-1648), Silesius, siguiendo la formulaci&oacute;n de Salmos 42:8, declara que:</p>     <blockquote> 	    <p><i>El abismo llama al abismo    <br> 	</i>A voces, el abismo de mi esp&iacute;ritu siempre invoca    <br> 	Al abismo de Dios. Dime, &iquest;cu&aacute;l es el m&aacute;s profundo?    <br> 		I, 68</p> </blockquote>     <p>Para Silesius, al igual que para Eckhart, seg&uacute;n Vega, la divinidad es un lugar vac&iacute;o, sin fondo, que no deja de llamar al abismo del hombre, pues el uno no puede ser sin el otro. Por esa raz&oacute;n, en la vocaci&oacute;n los abismos no pueden distinguirse, de tal manera que la &uacute;nica palabra pronunciada se refiere al aniquilamiento, a la renuncia de todo, lo que posibilita la uni&oacute;n de ambos abismos. Pero, tal como lo sostiene Amador Vega, &quot;si nos dejamos llevar por los enunciados m&aacute;s excesivos del libro I &#91;de <i>El peregrino quer&uacute;bico&#93;, </i>entonces quiz&aacute;s logremos quebrar nuestra voluntad de imprimir un orden a la experiencia misma de la comprensi&oacute;n&quot; (p. 69), pues los excesos del lenguaje del m&iacute;stico de Silesia residen en la manera como las palabras ingresan en el tiempo de la comprensi&oacute;n. Por esta raz&oacute;n, los d&iacute;sticos de Silesius hallan su principio hermen&eacute;utico en la conversi&oacute;n del sujeto a la verdad como objeto de comprensi&oacute;n, la cual requiere de la muerte del Yo psicol&oacute;gico. Si bien en Eckhart esta muerte del Yo es total, ya que busca el vac&iacute;o absoluto, en Silesius se trata, tal como lo expone Vega siguiendo a Bernard Gorceix, de un descubrimiento interior que gusta de las f&oacute;rmulas l&iacute;mite y de la escritura antit&eacute;tica (p. 73).</p>     <p>Con todo, para Silesius, la fuente de los excesos del m&iacute;stico constituye el extremo del pensar. En &eacute;l, la expresi&oacute;n rompe los l&iacute;mites de la comprensi&oacute;n haciendo del sin porqu&eacute;, propio de la rosa que florece porque florece o del fondo interior que rige las obras (Eckhart), un nuevo comienzo. As&iacute;, el exceso del lenguaje del m&iacute;stico es, entonces, una b&uacute;squeda del anonadamiento de todo significado, por el cual se dirige la mirada al interior del yo, origen de todo exceso.</p>     <p>Las tinieblas de Celan son el &uacute;ltimo foco de atenci&oacute;n de Amador Vega. El poeta de origen jud&iacute;o, sostiene el autor, &quot;se ve&iacute;a a s&iacute; mismo como el continuador de una tradici&oacute;n espiritual europea que pasaba indistintamente por Maim&oacute;nides y el Maestro Eckhart&quot; (p. 122). Por ello, si bien Celan no se inscribe en una tradici&oacute;n cristiana, sus postulados religiosos, en un sentido amplio de la palabra, tambi&eacute;n tienen puntos de encuentro con las ideas de Eckhart y Silesius. Es m&aacute;s, en lo concerniente al lenguaje, Celan pone al hermeneuta unas palabras con sentido muy oculto, ante las cuales solo resta leer, leer y volver a leer para tratar de comprender algo de aquella herramienta gramatical, el alem&aacute;n, que simboliza el sacrificio y la poes&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Justo por esas caracter&iacute;sticas de la obra de Celan el estudio de Amador Vega tiene como eje una serie de poemas relacionados con el silencio de la oraci&oacute;n, con cierta manera de enmudecer, puesto que el poema es concebido como una forma de orar. Es m&aacute;s, los poemas de Celan est&aacute;n en relaci&oacute;n con el silencio y la oraci&oacute;n porque son prueba de la pasi&oacute;n del poeta por la nada, y de la nada por el poeta. Y la nada que apasiona al poeta es la de la divinidad, la cual solo puede representarse en la radicalidad del lenguaje que atraviesa la barrera de las palabras para dirigirse a un yo m&aacute;s aut&eacute;ntico, m&aacute;s b&aacute;sico y fundamental, elemental, del mismo modo que lo planteaba la m&iacute;stica medieval y barroca alemana, en la que las trasgresiones e inversiones de las palabras y discursos permit&iacute;an representar aquello que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las realidades del mundo. Prueba de esa radicalidad, ya presente en Eckhart pero m&aacute;s viva en Silesius y en Celan, son los versos del m&iacute;stico de Silesia dedicados al florecer espiritual, profundamente analizados por Mart&iacute;n Heidegger en la lecci&oacute;n quinta de <i>La proposici&oacute;n sin fundamento:</i></p>     <blockquote> 	    <p><i>Sin porqu&eacute;    <br> 	</i>La rosa es sin porqu&eacute;. Florece porque florece.    <br> 	A ella misma, no presta atenci&oacute;n. No pregunta si se la mira.    <br> 	I, 289</p> </blockquote>     <p>Tales versos hacen eco de esa radicalidad en la obra de Celan, espec&iacute;ficamente en el poema Salmo:</p>     <blockquote> 	    <p>Queremos por tu amor    <br> 	florecer    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	contra ti.</p> </blockquote>     <p>En definitiva, los versos de Silesius y de Celan, adem&aacute;s de los de Eckhart, son prueba de la radicalidad, la debilidad, la limitaci&oacute;n y el exceso del lenguaje de algunos textos po&eacute;ticos inscritos en la tradici&oacute;n m&iacute;stico religiosa de Occidente, en los que se basa el estudio de Amador Vega. Este es un intento por describir la lectura de dichos escritos evitando que las im&aacute;genes que de ellos se extraen caigan rotas en pedazos debido a su resistencia a ser trasladadas a conceptos; por ello, tal como lo sostiene el autor, &quot;esta lectura busca crear las condiciones para una comprensi&oacute;n en la que significado y presencia no discurran por caminos diferentes y de este modo contribuir a una aproximaci&oacute;n posible a tan imposible expresi&oacute;n po&eacute;tica&quot; (p. 11).</p>     <p>No sobra aconsejar a los interesados en la hermen&eacute;utica y en la m&iacute;stica, en la filosof&iacute;a y en la religi&oacute;n en general, la revisi&oacute;n de esta obra, corta en extensi&oacute;n pero larga en contenido. Su importancia como punto de referencia se hace evidente en cuanto que es un trabajo basado en textos literario-po&eacute;tico-filos&oacute;ficos analizados a profundidad y con referencias secundarias de envergadura mundial. De otro lado, las 124 p&aacute;ginas del libro son, para los lectores que quieran adentrarse en el pensamiento m&iacute;stico y en sus implicaciones en la filosof&iacute;a, un atrayente y delicado abrebocas.</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Pie de p&aacute;gina</b></font></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup><a target="_blank" href="https://www.youtube.com/watch?v=qCO75RoIzkE">https://www.youtube.com/watch?v=qCO75RoIzkE</a></p> <hr>     <p>Carlos Arturo Arias Sanabria    <br> Pontificia Universidad Javeriana    <br> <a target="_blank" href="mailto:carlos-arias@javeriana.edu.co">carlos-arias@javeriana.edu.co</a></p> </font>      ]]></body>
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