<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-548X</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Acta Biológica Colombiana]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Acta biol.Colomb.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-548X</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias, Departamento de Biología]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-548X2009000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MEMORIA Y APRENDIZAJE EN LA ESCOGENCIA FLORAL DE LAS ABEJAS]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Memory And Learning In Bees' Floral Choices]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AMAYA MÁRQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARISOL]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Instituto de Ciencias Naturales ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>31</day>
<month>08</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>31</day>
<month>08</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>14</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>125</fpage>
<lpage>136</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-548X2009000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-548X2009000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-548X2009000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Los polinizadores altamente especializados en su dieta, no hacen escogencias florales, ellos visitan un recurso específico siguiendo el dictado de la información almacenada en sus genes. En contraste, para la abeja social Apis mellifera una escogencia floral implica, la toma de una decisión, usualmente con criterio económico, basada en información aprendida y almacenada en alguna forma de memoria. Aunque existen numerosos estudios y modelos sobre la escogencia floral en abejas, la gran mayoría de éstos, han derivado sus conclusiones a partir de condiciones temporalmente fijas de la interacción. Muy pocos estudios han abordado la dinámica propia del contexto ecológico, en el cual el mercado floral de las abejas cambia con las estaciones del año y con los patrones diarios de antesis floral. Este cambio en la disponibilidad de especies florales enfrenta a los polinizadores, a realizar escogencias secuenciales acerca del alimento a explotar. En este trabajo abordo el tema del forrajeo secuencial en parches florales heterospecíficos, enfocándome en el uso que la abeja melífera hace de la información previamente aprendida en un contexto, cuando se enfrenta a la explotación de alimento en un contexto ecológicamente diferente. He realizado experimentos sobre escogencia floral simulando las condiciones de cambio del paisaje floral, exponiendo abejas individuales de A. mellifera a decidir sobre cuales especies forrajear en cada parche. Los resultados indican que la abeja invierte en procesos de aprendizaje en un muestreo inicial, pero una vez almacenada la información, utiliza una pieza de la información previamente aprendida (color) para explotar parches florales heteroespecíficos siguiendo una imagen de búsqueda de color. En esta revisión discuto situaciones biológicas de la interacción planta-abeja, las cuales apoyan la idea que en la naturaleza el uso de imágenes de búsqueda de color por parte de abejas sociales puede ser más común de lo que hasta ahora se ha pensado. Beneficios y costos se derivan de este comportamiento.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Pollinators highly specialized in their diet do not make food choices by means of cognitive processes; they just follow the dictate writing in their genes. Contrary, for the social bee Apis mellifera a floral choice implies to make a decision, usually following an economic criterion, based on information acquired from the environment and stored in some form of memory. Although there are numerous studies and models about floral choice in bees, most of them have derived their conclusions from 'static' conditions of the interaction. Rarely those studies have considered the dynamics of the ecological context, in which seasonality and daily rhythms in floral anthesis change the floral market for the bees. The change in flower species composition faces the pollinators to make sequential choices about what plant species to exploit in each case. In this paper I enter the subject about sequential foraging on heterospecific floral patches, focusing on the use that the bee A. mellifera makes of the information previously learned in a context, when the same bee face food exploitation in a completely different ecological context. I have done some experiments simulating two different floral patches, and exposing individuals of A. mellifera to decide about what floral resource to forage in each patch. The results indicate that the bee initially samples alternatives and they do invest on cognitive process to learn about the best flower species, but once this information is stored in the bee's memory, the bee takes a piece of the learned information (color), to use it as a search image while exploiting heterospecific floral patches. In this paper I discuss biological situations, which support the idea that in nature the use of a color search images by social bees, can be more common than it was thought initially. Cost and benefits are derived from this behavior.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Memoria y aprendizaje en abejas]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[imagen de búsqueda]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[escogencia floral]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[forrajeo heteroespecifico]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Apis mellifera]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Memory and learning in bees]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[search image]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[floral choice]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[heterospecific foraging]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Apis mellifera]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">  <font face="verdana" size="4">     <P align="center"><b>MEMORIA Y APRENDIZAJE EN LA ESCOGENCIA FLORAL DE LAS ABEJAS</b></P></font>  <font face="verdana" size="3">     <p align="center"><b>Memory And Learning In Bees&rsquo; Floral Choices</b></p></font>      <P>MARISOL AMAYA M&Aacute;RQUEZ<Sup>1</Sup>, Ph. D. <Sup>1</Sup>Profesora Asociada, Instituto de Ciencias Naturales,   Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;, Colombia.   <a href="mailto: mamayam@unal.edu.co">mamayam@unal.edu.co</a> </P>        <p>Presentado 1 de noviembre de 2008, aceptado 1 de febrero de 2009, correcciones 7 de julio de 2009. </P>  <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p> Los polinizadores altamente especializados en su dieta, no hacen escogencias florales, ellos visitan un recurso espec&iacute;fico siguiendo el dictado de la informaci&oacute;n almacenada en sus genes. En contraste, para la abeja social <I>Apis mellifera </I>una escogencia floral implica, la toma de una decisi&oacute;n, usualmente con criterio econ&oacute;mico, basada en informaci&oacute;n aprendida y almacenada en alguna forma de memoria. Aunque existen numerosos estudios y modelos sobre la escogencia floral en abejas, la gran mayor&iacute;a de &eacute;stos, han derivado sus conclusiones a partir de condiciones temporalmente fijas de la interacci&oacute;n. Muy pocos estudios han abordado la din&aacute;mica propia del contexto ecol&oacute;gico, en el cual el mercado floral de las abejas cambia con las estaciones del a&ntilde;o y con los patrones diarios de antesis floral. Este cambio en la disponibilidad de especies florales enfrenta a los polinizadores, a realizar escogencias secuenciales acerca del alimento a explotar. En este trabajo abordo el tema del forrajeo secuencial en parches florales heterospec&iacute;ficos, enfoc&aacute;ndome en el uso que la abeja mel&iacute;fera hace de la informaci&oacute;n previamente aprendida en un contexto, cuando se enfrenta a la explotaci&oacute;n de alimento en un contexto ecol&oacute;gicamente diferente. He realizado experimentos sobre escogencia floral simulando las condiciones de cambio del paisaje floral, exponiendo abejas individuales de <I>A. mellifera </I>a decidir sobre cuales especies forrajear en cada parche. Los resultados indican que la abeja invierte en procesos de aprendizaje en un muestreo inicial, pero una vez almacenada la informaci&oacute;n, utiliza una pieza de la informaci&oacute;n previamente aprendida (color) para explotar parches florales heteroespec&iacute;ficos siguiendo una imagen de b&uacute;squeda de color. En esta revisi&oacute;n discuto situaciones biol&oacute;gicas de la interacci&oacute;n planta-abeja, las cuales apoyan la idea que en la naturaleza el uso de im&aacute;genes de b&uacute;squeda de color por parte de abejas sociales puede ser m&aacute;s com&uacute;n de lo que hasta ahora se ha pensado. Beneficios y costos se derivan de este comportamiento. </P>      <p><b>Palabras clave</b>: Memoria y aprendizaje en abejas, imagen de b&uacute;squeda, escogencia floral, forrajeo heteroespecifico, <I>Apis mellifera</I>. </P>  <hr>      <p><b>ABSTRACT </b></p>      <p>Pollinators highly specialized in their diet do not make food choices by means of cognitive processes; they just follow the dictate writing in their genes. Contrary, for the social bee <I>Apis mellifera </I>a floral choice implies to make a decision, usually following an economic criterion, based on information acquired from the environment and stored in some form of memory. Although there are numerous studies and models about floral choice in bees, most of them have derived their conclusions from &lsquo;static&rsquo; conditions of the interaction. Rarely those studies have considered the dynamics of the ecological context, in which seasonality and daily rhythms in floral anthesis change the floral market for the bees. The change in flower species composition faces the pollinators to make sequential choices about what plant species to exploit in each case. In this paper I enter the subject about sequential foraging on heterospecific floral patches, focusing on the use that the bee <I>A. mellifera </I>makes of the information previously learned in a context, when the same bee face food exploitation in a completely different ecological context. I have done some experiments simulating two different floral patches, and exposing individuals of <I>A. mellifera </I>to decide about what floral resource to forage in each patch. The results indicate that the bee initially samples alternatives and they do invest on cognitive process to learn about the best flower species, but once this information is stored in the bee&rsquo;s memory, the bee takes a piece of the learned information (color), to use it as a search image while exploiting heterospecific floral patches. In this paper I discuss biological situations, which support the idea that in nature the use of a color search images by social bees, can be more common than it was thought initially. Cost and benefits are derived from this behavior. </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words</b>: Memory and learning in bees, search image, floral choice, heterospecific foraging, <I>Apis mellifera</I>. </P>  <hr>      <p><b>INFORMACI&Oacute;N Y ESCOGENCIA FLORAL EN LA INTERACCI&Oacute;N ABEJA-PLANTA </b></p>      <P> La organizaci&oacute;n ecol&oacute;gica de la interacci&oacute;n planta-abeja es el resultado de los procesos de escogencia floral a nivel individual. La especializaci&oacute;n floral por parte de las abejas, incluso si &eacute;sta es s&oacute;lo temporal, resulta cr&iacute;tica para la estabilidad de la interacci&oacute;n. El beneficio que las plantas con flores derivan de la fidelidad floral exhibida por los polinizadores es obvio, no as&iacute; las causas &uacute;ltimas que han seleccionado dicho comportamiento. Las abejas siguen una trayectoria de forrajeo especializado en una sola especie no con el fin de prestar un servicio eficiente de cruzamiento gen&eacute;tico a las plantas, en vez de ello las abejas deben obtener un beneficio sobre su eficacia biol&oacute;gica para que el comportamiento de fidelidad floral haya evolucionado. Darwin, 1876, fue el primero en vislumbrar un beneficio econ&oacute;mico para las abejas que mostraban fidelidad floral, debido a que &eacute;stas pod&iacute;an visitar las fuentes de n&eacute;ctar m&aacute;s r&aacute;pidamente de lo que lo har&iacute;an si cambiaran de especie constantemente. Actualmente sabemos que, excepto en el caso de especies altamente especializadas en su alimento o de respuestas contextuales, las abejas toman decisiones florales con base en un criterio econ&oacute;mico, desarrollando constancia floral como resultado de procesos de aprendizaje y memoria, que ocurren si el espectro sensorial de las abejas les permite encontrar un recurso y luego determinar si &eacute;ste es suficientemente valioso para su explotaci&oacute;n (Menzel, 2001).</P>      <P>El mercado floral de las abejas cambia con las estaciones y con los patrones diarios de antesis floral, este &uacute;ltimo fen&oacute;meno conocido desde Linneo y Berger, 1756, genera diversidad en las opciones florales que el polinizador encuentra en las diferentes horas del d&iacute;a. El cambio en la disponibilidad de especies florales enfrenta a los polinizadores a realizar nuevas elecciones acerca del alimento a explotar en cada situaci&oacute;n. Las predicciones derivadas de los diferentes modelos de escogencia floral son excluyentes acerca del comportamiento que el polinizador deber&iacute;a tener ante una nueva situaci&oacute;n de forrajeo: (1) por un lado, los modelos de escogencia &oacute;ptima del alimento reconocen una mayor eficacia biol&oacute;gica para aquellos insectos nectar&iacute;voros que puedan discriminar entre opciones y seleccionar las especies florales con mayor producci&oacute;n dentro del mercado floral (Stephens y Krebs, 1986). Esta visi&oacute;n predice la habilidad permanente por parte de las abejas de aprender nueva informaci&oacute;n, discriminar y escoger las especies florales que provean el mayor rendimiento energ&eacute;tico en cada contexto ecol&oacute;gico. (2) Por otro lado, adquirir, almacenar y recordar informaci&oacute;n es un proceso biol&oacute;gico costoso para el organismo (Johnston, 1982; Dukas, 1999), imponiendo un l&iacute;mite a la cantidad de informaci&oacute;n utilizada en las decisiones alimentarias. La restricci&oacute;n para aprender acerca de nuevas especies florales puede ser causada por: (a) limitaci&oacute;n en la capacidad de la memoria, en donde s&oacute;lo se puede aprender acerca de nuevos recursos si se reemplaza la informaci&oacute;n previamente codificada (Lewis, 1986; Waser, 1986); (b) una alta tasa de cambio ambiental que conduce a la r&aacute;pida desactualizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n aprendida (Stephens y Krebs, 1986; Kerr y Feldman, 2003); (c) la formaci&oacute;n de im&aacute;genes de b&uacute;squeda basadas en piezas discretas de informaci&oacute;n acerca de las flores (Heinrich, 1975; Dukas y Wasser, 1994; Goulson, 2000); (d) incapacidad energ&eacute;tica para mantener el alto metabolismo del tejido nervioso (Atwell y Laughlin, 2001); (e) limitaciones sensoriales que le impiden a un individuo localizar el recurso (Spaethe y Chittka, 2003). Esta visi&oacute;n predice que la abeja no aprender&aacute; en cada contexto ecol&oacute;gico toda la informaci&oacute;n acerca de las nuevas especies florales, debido a que la informaci&oacute;n previamente aprendida en otro parche de flores, crear&aacute; un proceso de interferencia con los nuevos procesos de adquisici&oacute;n. En este trabajo abordo el tema del forrajeo secuencial en parches florales heteroespec&iacute;ficos, i.e. compuestos por diferentes especies de flores, enfoc&aacute;ndome en el uso que la abeja <I>Apis mellifera </I>hace de la informaci&oacute;n aprendida previamente en un contexto, cuando &eacute;sta se enfrenta a la explotaci&oacute;n de alimento en un contexto ecol&oacute;gicamente diferente. </P>      <p><b>MODELOS DE ESCOGENCIA FLORAL</b></p>      <P> La escogencia floral de las abejas ha sido modelada teniendo en cuenta aspectos econ&oacute;micos, cognitivos, contextuales, y gen&eacute;ticos. Estos factores se sobreponen en mayor o menor medida dando lugar a interacciones insecto polinizador-planta muy diversas, las cuales van desde los casos de alta especializaci&oacute;n entre dos especies hasta las redes altamente entramadas de especies generalistas. Desde la perspectiva gen&eacute;tica sabemos que hay un componente heredado que afecta las preferencias florales de las diferentes especies de abejas (Menzel, 1985). Sin embargo, la visi&oacute;n que predomin&oacute; incluso hasta la d&eacute;cada de los ochenta, de los insectos visitando las flores en respuesta &uacute;nicamente a la informaci&oacute;n ancestral codificada en sus genes, comport&aacute;ndose como simples maquinas de instinto (Mayr, 1974), ha sido ampliamente superada por la visi&oacute;n que incorpora un componente cognitivo en el proceso de la escogencia floral. Los casos de especializaci&oacute;n planta-polinizador del tipo 1:1 son escasos. La naturaleza tiende a promover sistemas de interacciones generalizados antes que especializados, y esto hace que los polinizadores requieran del uso de informaci&oacute;n aprendida para la explotaci&oacute;n de los recursos florales. </P>      <P>La arquitectura cognitiva de los polinizadores est&aacute; estrechamente vinculada con el modelo de maximizaci&oacute;n de la toma neta de energ&iacute;a, este &uacute;ltimo establece que un predador (polinizador) escoger&aacute; y se especializar&aacute; en la presa (especie floral) que le devuelva la mayor ganancia cal&oacute;rica neta entre las opciones disponibles. El modelo matem&aacute;tico expl&iacute;citamente asume que el predador posee las capacidades cognitivas para discriminar entre presas (Stephens y Krebs, 1986). Estos modelos de dieta &oacute;ptima han extrapolado sus predicciones m&aacute;s all&aacute; de las ganancias cal&oacute;ricas, estableciendo que el forrajeador buscar&aacute; optimizar el factor que tenga un mayor efecto sobre su eficacia biol&oacute;gica (energ&iacute;a neta, adquisici&oacute;n de nutrientes espec&iacute;ficos, minimizaci&oacute;n de tiempo de exposici&oacute;n: a los predadores o a condiciones clim&aacute;ticas desfavorables). En el contexto de la polinizaci&oacute;n, las especies de angiospermas fragmentan el mercado floral, y debido a que el beneficio derivado de cada especie floral depende de numerosas variables (morfolog&iacute;a floral, tipo y cantidad de recompensa), se asume que el polinizador tendr&aacute; las capacidades cognitivas para discriminar entre especies florales. El color de las flores en s&iacute; mismo no predice la calidad del recurso ofrecido, pues las angiospermas han evolucionado linajes de plantas que exhiben el mismo color floral, pero difieren entre s&iacute; en cuanto a las recompensas ofrecidas y a la arquitectura floral, esta &uacute;ltima con implicaciones directas sobre el tiempo de manipulaci&oacute;n floral (<I>ht</I>). Este razonamiento implica que la decisi&oacute;n &oacute;ptima del polinizador se basar&aacute; en la informaci&oacute;n total de las flores. En contraste, la hip&oacute;tesis de la imagen de b&uacute;squeda predice que el predador (polinizador) no utilizar&aacute; toda la informaci&oacute;n sobre la presa (flor), sino que utilizar&aacute; fragmentos de informaci&oacute;n que le ayuden a detectar las presas dentro del paisaje. </P>      <P>La imagen de b&uacute;squeda es una hip&oacute;tesis muy parecida a lo que en psicolog&iacute;a se conoce como atenci&oacute;n selectiva. El modelo original plantea que la imagen se utiliza para detectar presas que han permanecido cr&iacute;pticas; una vez la presa ha sido detectada por el predador, &eacute;ste desarrolla r&aacute;pidamente una imagen de b&uacute;squeda que le permite incrementar la tasa de detecci&oacute;n de la presa y por lo tanto su eficiencia de forrajeo (Tinbergen, 1960). En el contexto de la interacci&oacute;n abeja-flor resulta un poco extra&ntilde;o pensar que las flores son cr&iacute;pticas para los polinizadores, especialmente cuando la biolog&iacute;a de la polinizaci&oacute;n tradicionalmente ha reconocido en los s&iacute;ndromes florales adaptaciones de las plantas, para atraer a los vectores de polen. Existe sin embargo, alguna evidencia indicando que las abejas podr&iacute;an hacer uso de im&aacute;genes de b&uacute;squeda (Dukas y Wasser, 1994; Goulson, 2000) y que en efecto tan extra&ntilde;o como parece, las flores podr&iacute;an ser cr&iacute;pticas para los polinizadores (Endler, 1981; Goulson, 2000). Las predicciones sobre la arquitectura cognitiva de un polinizador que usa im&aacute;genes de b&uacute;squeda para escoger las flores que visita, son muy distintas de las planteadas por la teor&iacute;a del forrajeo &oacute;ptimo. Por ejemplo, si la abeja usa una imagen de color, las diversas especies de plantas con flores que fragmentan el mercado floral, quedan reunidas bajo una misma condici&oacute;n. As&iacute;, no se tendr&aacute; tres especies de flores violetas dentro del paisaje, sino una sola categor&iacute;a: las flores de color violeta. Claramente esta estrategia de uso de la informaci&oacute;n tiene implicaciones sobre las redes de polinizadores y plantas con flores. </P>      <p><b>FORRAJEO EN PARCHES FLORALES CAMBIANTES: &iquest;LA ABEJA MEL&Iacute;FERA DISCRIMINA ENTRE ESPECIES FLORALES O USA IM&Aacute;GENES DE B&Uacute;SQUEDA?</b></p>      <P> En parches de flores artificiales que conten&iacute;an dos variedades de color: azul y amarillo, realic&eacute; un experimento usando dos parches florales que difirieron entre s&iacute;, en: su localizaci&oacute;n geogr&aacute;fica, la hora del d&iacute;a en que estaban disponibles para los polinizadores, y la composici&oacute;n de sus especies florales; inicialmente la variaci&oacute;n de las flores radic&oacute; en su aroma floral. El experimento tuvo tres tratamientos, que se refieren a las condiciones del parche, en Trat.I las flores presentan las mismas condiciones y ofrecen la misma recompensa, en Trat.II se entrena al color que ofrece la mayor recompensa, y en Trat. III las recompensas de las flores vuelven a ser iguales para confirmar la retenci&oacute;n de informaci&oacute;n por el color aprendido. En el an&aacute;lisis se incluy&oacute; la variable tipo de forrajeador, la cual fue una categor&iacute;a asignada a cada individuo con base en la preferencia de mostrada durante las primeras visitas florales. Esto con el fin de evaluar si la escogencia inicial de color determina la trayectoria de forrajeo restante. Los resultados de este experimento mostraron un efecto significativo del tipo de forrajeador, pero no del entrenamiento, ni del tratamiento (Amaya-M&aacute;rquez, 2007). Las abejas que en una primera visita escogieron amarillo continuaron visitando flores amarillas pese a que en el tratamiento II del experimento, el color alternativo ofrec&iacute;a una mayor recompensa. Del mismo modo, aquellas abejas que en su primera visita se posaron y visitaron una flor azul, continuaron con una trayectoria de forrajeo en azul, sin importarles, que en la fase de entrenamiento las recompensas difer&iacute;an entre las variedades de color. Adicionalmente, las abejas persistieron individualmente en la fidelidad al color escogido en la ma&ntilde;ana, cuando forrajearon en el parche floral de la tarde. Con el prop&oacute;sito de incrementar la diferencia entre los parches florales de la ma&ntilde;ana y de la tarde se aumentaron las diferencias entre las especies florales de cada parche, cambiando no s&oacute;lo su aroma sino tambi&eacute;n su forma. Estos cambios en la morfolog&iacute;a floral implicaron un tiempo de manipulaci&oacute;n diferente para la extracci&oacute;n del n&eacute;ctar, y consecuentemente ten&iacute;an un efecto sobre la ganancia energ&eacute;tica neta que la abeja pod&iacute;a obtener de una visita. Las abejas de nuevo exhibieron constancia floral individual al color, sin tener en cuenta consideraciones energ&eacute;ticas; y adicionalmente persistieron en favorecer el mismo color, durante la actividad de forrajeo en especies de flores diferentes disponibles en el parche la tarde (Amaya-M&aacute;rquez, 2007). </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En otro grupo de experimentos cambi&eacute; las variedades de color presentes en los parches florales, utilizando flores azules y flores blancas. Los resultados mostraron un efecto significativo del entrenamiento y del tratamiento, pero no del forrajeador. En este caso las abejas forrajearon azarosamente con respecto al color floral, siempre que cada variedad de color ofreciera la misma recompensa. Pero, cuando una de las variedades de color produc&iacute;a m&aacute;s n&eacute;ctar (tratamiento II), las abejas eran capaces de reconocer su color y desarrollar preferencia floral por &eacute;ste (Amaya-M&aacute;rquez, 2007). Lo que result&oacute; interesante del comportamiento de la abeja mel&iacute;fera cuando se la expuso a forrajear en parches de flores diferentes a las de la ma&ntilde;ana, es que no discrimin&oacute; entre alternativas; las abejas simplemente visitaron las flores que ten&iacute;an el mismo color de las especies florales que durante la ma&ntilde;ana hab&iacute;an producido m&aacute;s n&eacute;ctar. Los resultados obtenidos en el parche floral de la ma&ntilde;ana son coherentes con la teor&iacute;a del forrajeo &oacute;ptimo. Es decir las abejas eval&uacute;an alternativas y escogen la mejor. No ocurri&oacute; lo mismo con los resultados obtenidos en el parche disponible en las horas de la tarde. En este &uacute;ltimo caso, las abejas hicieron uso de una imagen de color aprendida en la ma&ntilde;ana, pese a que variables cr&iacute;ticas para el reconocimiento de una flor (aroma y forma floral) hab&iacute;an sido modificadas. Este comportamiento llev&oacute; a las abejas a incurrir en errores de escogencia floral, sugiriendo que en algunos casos para los polinizadores puede ser m&aacute;s costoso aprender nueva informaci&oacute;n que forrajear haciendo escogencias sub-&oacute;ptimas. Los resultados presentados anteriormente provienen de experimentos realizados en parches de flores artificiales. Sin embargo, numerosos aspectos sobre la historia natural de la interacci&oacute;n abeja-planta, son coherentes con la idea que el uso de im&aacute;genes de color por parte de las abejas sociales puede ser com&uacute;n en la naturaleza. </P>      <p><b>ECOLOG&Iacute;A COGNITIVA: &iquest;QU&Eacute; ESTRATEGIAS DE USO DE LA INFORMACI&Oacute;N SON FAVORECIDAS POR LA SELECCI&Oacute;N NATURAL?</b></p>      <p>El v&iacute;nculo entre el componente cognitivo y la explotaci&oacute;n de recursos por parte de los animales, ha estimulado la emergencia de una nueva ciencia: la ecolog&iacute;a cognitiva. Esta es una ciencia a&uacute;n en formaci&oacute;n, que se nutre de saberes tan diferentes como: la psicolog&iacute;a, la etolog&iacute;a, la biolog&iacute;a evolutiva, la ecolog&iacute;a, la bot&aacute;nica, y las matem&aacute;ticas (Chittka y Thomson, 2001). Busca las causas &uacute;ltimas de la evoluci&oacute;n de arquitecturas cognitivas adaptadas &iquest;Por qu&eacute; y c&oacute;mo evolucionan? Por qu&eacute; han sido favorecidas ciertas formas de procesamiento de la informaci&oacute;n? Estas preguntas se hacen m&aacute;s interesantes cuando se tiene en cuenta el costo de la informaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; factores balancean la ecuaci&oacute;n entre las ventajas de poseer un sistema cognitivo capaz de adquirir, almacenar, mantener y recordar informaci&oacute;n permanentemente, y los costos que conlleva procesar dicha informaci&oacute;n? Siendo la ecolog&iacute;a cognitiva una ciencia nueva, a&uacute;n no tie-ne respuestas concluyentes para estas preguntas. Se requieren m&aacute;s estudios, de donde sin duda emerger&aacute;n principios generales aplicables a todos los sistemas cognitivos presentes en los diferentes linajes del reino animal, pero es la biolog&iacute;a particular de las especies y la plasticidad fenot&iacute;pica de los individuos la que permitir&aacute; ir entendiendo el valor adaptativo de las diferentes formas en que los animales conocen y procesan informaci&oacute;n. Como una contribuci&oacute;n hacia la b&uacute;squeda de ese conocimiento, me permito discutir los potenciales beneficios y costos derivados del uso de una imagen de b&uacute;squeda de color, por parte de las abejas que forrajear en un paisaje cambiante. </P>      <p><b>VALOR ADAPTATIVO DEL USO DE IM&Aacute;GENES DE B&Uacute;SQUEDA DURANTE EL FORRAJEO DE LAS ABEJAS</b></p>      <P> La formaci&oacute;n de una imagen de b&uacute;squeda de color en la abeja mel&iacute;fera durante la explotaci&oacute;n secuencial de parches florales heterospecificos ha sido evidenciada en estudios con parches de flores artificiales (Amaya-M&aacute;rquez, 2007). Si en efecto este comportamiento es exhibido por las abejas en condiciones naturales, otros organismos deben haberse &ldquo;enterado&rdquo; de ello antes de nosotros. En particular las plantas con flores, las cuales han compartido al menos 80 millones de evoluci&oacute;n con las abejas podr&iacute;an proveernos alguna pista. En efecto la polinizaci&oacute;n por enga&ntilde;o al polinizador, ha evolucionado en numerosos linajes de angiospermas. Al menos 7.500 especies, 63 g&eacute;neros, y 32 familias de plantas reciben el servicio de la polinizaci&oacute;n cruzada sin pagar los costos de dicho servicio, es decir, sin producir recompensa (Renner, 2006). Se ha ilustrado que la habilidad para enga&ntilde;ar ocurre por mimetismo batesiano, en el cual la planta enga&ntilde;osa (mim&eacute;tico) exhibe el mismo color floral que la planta productora (modelo). Este mimetismo basado en el color de la flor, apoya la idea de un uso indiscriminado de color como criterio de b&uacute;squeda por parte de las abejas, y evidencia que en efecto estos insectos polinizadores cometen errores de escogencia, de otra manera este sistema de polinizaci&oacute;n no podr&iacute;a haber evolucionado (Gumbert y Kunze, 2001). Otros estudios han reportado que las abejas pueden confundir especies de plantas debido a la similitud en el color de las flores (Waser, 1986; Chittka <I>et al.</I>, 1997; Kunze y Gumbert, 2001). De otra parte las angiospermas anuncian el estado de longevidad floral con cambios de color. Las flores de la misma especie al cambiar de color con la edad, se salen del espectro de b&uacute;squeda del polinizador, dejando temporalmente de hacer parte del universo de los polinizadores. Esto le permite a las plantas mantener un condicionamiento positivo sobre los polinizadores para que visiten &uacute;nicamente a las flores productoras que requieren polinizaci&oacute;n, evit&aacute;ndoles reiteradas visitas a flores envejecidas que ya no producen recompensa. En esencia, la estrategia honesta de anunciar con cambios de color, el recurso que se puede hallar en una flor, se convierte en un mutualismo entre la planta y la abeja: por un lado la planta mantiene &ldquo;enganchadas&rdquo; a las abejas para obtener servicios de polinizaci&oacute;n, y por otro lado la abeja incrementa su eficiencia de forrajeo por inflorescencia visitando &uacute;nicamente aquellas flores productoras. El comportamiento observado de los forrajeadores en los experimentos que realic&eacute; tiene una similitud con el comportamiento reportado para la abeja mel&iacute;fera utilizada en la agricultura, llamado &ldquo;apego a la cosecha&rdquo; (Free, 1970), en el cual cada forrajeador restringe sus visitas a un solo tipo de flor. Inicialmente, se pens&oacute; que era el resultado de la distribuci&oacute;n de los cultivos en parches, pero los intentos de producir h&iacute;bridos entre variedades de color en cultivos de alfalfa fallaron pese a que un gran n&uacute;mero de abejas se localizaron en cajas relativamente peque&ntilde;as y las variedades de flores estaban entremezcladas (Hanson <I>et al.</I>, 1964). Las abejas visitaron ambas variedades, pero s&oacute;lo el 2% de las semillas fueron h&iacute;bridos. Igual se ha reportado en cultivos de repollas de Bruselas y coles (Johnson y Morgan, 1970; Faulkner, 1971; Faulkner, 1974; Free y Williams, 1973; Free y Williams, 1983) y en comunidades naturales de plantas (Grant, 1949; Grant, 1950; Bateman, 1951). </P>      <P>Otros compa&ntilde;eros evolutivos de las abejas son sus predadores. Si las angiospermas explotan el uso que las abejas hacen de una imagen de b&uacute;squeda de color para obtener servicios de polinizaci&oacute;n, sus predadores, principalmente las ara&ntilde;as, tambi&eacute;n lo har&aacute;n. En efecto las ara&ntilde;as, particularmente del grupo de los Thomysidaee emboscan a las abejas en las flores. Para ello toman un patr&oacute;n de coloraci&oacute;n que las camufla en la flor (<a href="#fig1">Fig. 1a</a>; <a href="#fig1">Fig. 1b</a>). Otras ara&ntilde;as predadoras de abejas en vez de acechar tienden redes; estas redes cuando son coloreadas semejando a las flores cercanas (usualmente color amarillo) capturan m&aacute;s abejas que aquellas telara&ntilde;as sin color. La informaci&oacute;n que he presentado indica que el uso de una imagen de color, no es un concepto derivado de experimentos de laboratorio, sino un fen&oacute;meno con resonancia en condiciones naturales. Este aparente desatino biol&oacute;gico lleva a plantearse una pregunta: &iquest;Cu&aacute;les son las bases biol&oacute;gicas que pueden haberle dado alg&uacute;n valor adaptativo al uso de una imagen de b&uacute;squeda de color por parte de las abejas para forrajear en un paisaje floral cambiante? La respuesta no es obvia debido a que el uso de la imagen de color para escoger las flores conlleva a las abejas a cometer errores que se pagan con un alto costo biol&oacute;gico para &eacute;stas. </P>       <p>    <center><a name="fig1"></a><img src="img/revistas/abc/v14n2/v14n2a11f1.jpg"target="_blank"></center></p>      <P>Los errores causados por el uso de la imagen de color pueden ser de dos clases: escogencias florales sub-&oacute;ptimas, o muerte por un predador. Para un individuo de la abeja social <I>A. mellifera </I>estos dos costos son atenuados debido a que otros individuos de la colonia est&aacute;n forrajeando simult&aacute;neamente, es decir el destino de la colonia no va a depender del error de una forrajeadora, m&aacute;xime cuando las obreras no son f&eacute;rtiles. En contraste, un evento de depredaci&oacute;n sobre una hembra de una especie solitaria, o sobre una hembra fundadora de una abeja social (e.g. <I>Bombus</I>) en la etapa donde se encuentran aprovisionando sus respectivos nidos, llevar&iacute;a la aptitud biol&oacute;gica de estos individuos a un valor de cero. Los errores en escogencia floral que llevan a una explotaci&oacute;n sub-&oacute;ptima del alimento pueden tener un efecto grande en la aptitud biol&oacute;gica de las hembras de abejas solitarias, las cuales tienen que hacer la tarea de valorar los recursos que explotan. Para estos individuos la cantidad de energ&iacute;a obtenida diariamente como resultado del forrajeo determina si la abeja permanecer&aacute; con vida un d&iacute;a m&aacute;s. En contraste, para la abeja mel&iacute;fera el uso de una imagen de b&uacute;squeda de color parece ser una forma muy &uacute;til de procesar informaci&oacute;n, especialmente para las forrajeadoras reclutadas a parches espec&iacute;ficos de flores. En principio, las reclutas no deber&iacute;an valorar el recurso, pues este trabajo es realizado previamente por las abejas exploradoras, las cuales reclutan abejas a recursos abundantes; para competir con otras colmenas o nidos la eficiencia de recolecci&oacute;n debe incrementarse. En contraste, el uso de una imagen de color podr&iacute;a ser inadecuado para abejas que siguen rutas de forrajeo (<I>trap-linners</I>), especialmente si en la trayectoria de forrajeo la abeja encuentra especies florales con diferente color. En las abejas solitarias o en abejorros (<I>Bombus</I>) las hembras fundadoras de la colonia alternan tareas de recolecci&oacute;n de polen y n&eacute;ctar, recursos que usualmente se recolectan de diferentes especies de plantas. </P>      <P>Otros factores de la biolog&iacute;a de las abejas que podr&iacute;an explicar por qu&eacute; el uso de im&aacute;genes de b&uacute;squeda de color aprendidas individualmente, han sido favorecidas por la selecci&oacute;n natural son: (1) el n&uacute;mero de presas sobre las que se valora la eficacia biol&oacute;gica de un predador (polinizador). En el caso de un le&oacute;n, &eacute;ste habr&aacute; tenido &eacute;xito si logra cazar una cebra en un d&iacute;a, mientras que la abeja mel&iacute;fera puede visitar entre 50 y 500 flores en un d&iacute;a. Una abeja forrajeando puede encontrarse con una flor cada 0,14 s (Chittka <I>et al.</I>, 1999). Si la abeja en cada uno de estos encuentros evocara toda la informaci&oacute;n acerca de la flor antes de decidir si posarse en ella, y visitarla o no, el efecto sobre la tasa de toma de alimento ser&iacute;a negativo. Cada 0,14 s la abeja no tendr&iacute;a tiempo de recordar toda la informaci&oacute;n sobre las diferentes variables que representan una flor (tama&ntilde;o, color, aroma, localizaci&oacute;n, entre otras). En este caso usar una sola pieza de informaci&oacute;n (e.g. color) como gu&iacute;a de b&uacute;squeda y decisi&oacute;n podr&iacute;a tener efectos positivos en la tasa de forrajeo. (2) Las abejas son polinizadores voladores, es decir el encuentro con sus flores lo hacen en pleno movimiento. Se sabe que hay un compromiso biol&oacute;gico entre la capacidad de ver y el movimiento, a mayor movimiento mayor ceguera. Por lo tanto la discriminaci&oacute;n de especies ser&iacute;a muy costosa bajo esta condici&oacute;n biol&oacute;gica, pues la abeja tendr&iacute;a que mantener un vuelo sostenido para detallar la especie floral. </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La relaci&oacute;n costo beneficio resultante del uso de im&aacute;genes de color variar&aacute; seg&uacute;n la sociabilidad de la abeja, y del estado en que se encuentre su colonia. Para el caso de la abeja social, o cualquier otra especie que reclute compa&ntilde;eras a las fuentes de alimento, el valor funcional del uso de una imagen de b&uacute;squeda disminuir&aacute; en la fase de exploraci&oacute;n, muestreo y valoraci&oacute;n de alternativas, pero incrementar&aacute; en la fase de explotaci&oacute;n del recurso, particularmente si se explotan recursos abundantes. Este punto es de inter&eacute;s para la discusi&oacute;n, porque los resultados de mis experimentos mostraron la coexistencia, en el mismo individuo y en la misma especie, de estos dos modos de uso de la informaci&oacute;n. Para muchos animales la explotaci&oacute;n de los recursos alimentarios oscila entre muestreos y explotaci&oacute;n. El tiempo que deben dedicarle a cada una de estas fases estar&aacute; expresado como una estrategia evolutivamente estable (EEE) la cual optimizar&aacute; la explotaci&oacute;n del parche floral. En otras palabras el costo energ&eacute;tico de forrajear utilizando una imagen de b&uacute;squeda depender&aacute; de la tasa de cambio ambiental. Si la tasa de cambio es baja, la probabilidad de encontrar la misma especie floral en el paisaje floral es alta, y en este caso ser&iacute;a econ&oacute;mico explotar el alimento siguiendo im&aacute;genes de b&uacute;squeda innata o aprendida; los errores de escogencia quedar&iacute;an diluidos por la prominente presencia de la planta la planta &ldquo;blanco&rdquo; en el paisaje. (i.e. abundancia). Pero si la tasa de cambio ambiental es alta, entonces el uso de una imagen de b&uacute;squeda se torna en un anacronismo ecol&oacute;gico, y la memoria de dicha imagen en una restricci&oacute;n cognitiva que impide optimizar la ganancia energ&eacute;tica. </P>      <p><b>AGRADECIMIENTOS</b></p>      <P> A la Universidad Nacional de Colombia y a la Universidad de Tulsa por ser las escuelas en las que se gestaron los estudios e ideas presentados en este trabajo. Al profesor Harrington Wells por haber guiado el trabajo original y la discusi&oacute;n de estas ideas. A Guiomar Nates-Parra por haberme invitado a preparar y presentar este trabajo en el IV Encuentro Colombiano Sobre Abejas Silvestres. A Andr&eacute; Riveros por los valiosos comentarios al manuscrito. </P>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      <!-- ref --><p> AMAYA-M&Aacute;RQUEZ M. Learning and Memory in Bees: An Ecological Perspective. A Dissertation Approved for the Discipline of Biology. Graduate School, University of Tulsa. Tulsa, Oklahoma; 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-548X200900020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ATWELL D, LAUGHLIN SB. An energy budget for signaling in the grey matter of the brain. J Cereb Blood Flow Metab. 2001; 21:1133-1145. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-548X200900020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BATEMAN AJ. The taxonomic discrimination of bees. Heredity. 1951;5:271-278. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-548X200900020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CHITTKA L, GUMBERT A, KUNZE J. Foraging dynamics of bumble bees: Correlates of movements within and between plant species. Behav Ecol. 1997;8:239-249. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0120-548X200900020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CHITTKA L, THOMSON JD, WASER NM. Flower constancy, insect psychology, and plant evolution. Naturwissenschaften. 1999;86:361-378. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0120-548X200900020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CHITTKA L, THOMSON JD. Cognitive Ecology of Pollination: Animal Behavior and Floral Evolution. Cambridge University Press, Cambridge, UK; 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0120-548X200900020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DARWIN C. On the Effects of Cross and Self Fertilization in the Vegetable Kingdom. John Murray, London; 1876. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0120-548X200900020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DUKAS R. Cost of memory: Ideas and predictions. J Theor Biol. 1999;197:41-51. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S0120-548X200900020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DUKAS R, WASER N. Categorization of food types enhances foraging performance of bumblebees. Anim Behav. 1994;48:1001-1007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0120-548X200900020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ENDLER JA. An overview of the relationships between mimicry and crypsis. Biol J Linn Soc Lond. 1981;16:25-31. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0120-548X200900020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FAULKNER GJ. The behavior of honeybees, <I>Apis mellifera</I>, on flowering Brussels sprout inbreds in production of F1 hybrid seed. Hort Res. 1971;11:60-62. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0120-548X200900020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FAULKNER GJ. Factors affecting field-scale production of seed of F1 hybrid Brussels sprout. Ann Appl Biol. 1974;77:181-190. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0120-548X200900020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FREE JB. Insect Pollination of Crops. Academic Press. New York; 1970. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0120-548X200900020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FREE JB, WILLIAMS IH. The pollination of hybrid kale, Brassica oleraceae L. J Agric Sci. 1973;81:557-559. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-548X200900020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>FREE JB, WILLIAMS IH. Foraging behavior of honeybees and bumblebees on Brussels sprout grown to produce hybrid seed. J Apic Res. 1983;22:94-97. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0120-548X200900020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GOULSON D. Are insects flower constant because they use search images to find flowers. Oikos 2000;88:547-552. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-548X200900020001100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GRANT V. Pollination systems as isolating mechanisms in angiosperms. Evolution. 1949;3:82-97. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0120-548X200900020001100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GRANT V. The flower constancy of bees. Bot Rev. 1950;16:379-398. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-548X200900020001100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GUMBERT A, KUNZE J. Colour similarity to rewarding model plants affects pollination in a food deceptive orchid, Orchis boryi. Biol. J Linn Soc Lond. 2001;72:419-434. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-548X200900020001100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HANSON CH, GRAUMANN HO, ELLING LJ, DUDLEY JW, CARNAHAN HL, KER WR, <I>et al. </I>Performance of two-clone crosses in alfalfa and an unanticipated selfpollination problem. U.S. Department of Agriculture ARS Technical Bulletin N.&ordm; 1300. Washington, D.C.; 1964. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-548X200900020001100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HEINRICH B. Bee flowers: A hypothesis on flower variety and blooming times. Evolution. 1975;29:325-335. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-548X200900020001100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>JOHNSON AG, MORGAN DF. Observations on honey-bee foraging behavior. Ame Bee J. 1970;127:194-196. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-548X200900020001100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>JOHNSTON TD. Selective costs and benefits in the evolution of learning. Adv Study Behav. 1982;12:65-106. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-548X200900020001100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KERR B, FELDMAN MW. Carving the cognitive niche: Optimal learning strategies in homogeneous and heterogeneous environments. J Theor Biol. 2003;220:169-189. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-548X200900020001100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KUNZE J, GUMBERT A. The combined effect of color and odor on flower choice behavior of bumble bees in flower mimicry systems. Behav Ecol. 2001;12:447-456. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-548X200900020001100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEWIS AC. Memory constraints and flower choice in <I>Pieris rapae. </I>Science 1986;232:863-865. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-548X200900020001100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LINNEO C, BERGER AM. Calendarium Florae. Uppsala: excud. L. M. Hojer, Reg. Acad. typogr. 1756;5:19. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-548X200900020001100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MAYR E. Behavior programs and evolutionary strategies. Am Sci. 1974;62:650-659. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-548X200900020001100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MENZEL R. Learning in honey bees in an ecological and behavioral context. Experimental Behavioral Ecology and Sociobiology: in Memoriam Karl von Frisch 1886-1982. Holldobler B, Lindauer M, editors. Erlbaum Associates. Hillsdale, New Jersey; 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-548X200900020001100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MENZEL R. Behavioral and neural mechanisms of learning and memory as determinants of flower constancy. In: Cognitive Ecology of Pollination. Animal Behavior and Floral Evolution. Chittka L, Thomson JD, editors. Cambridge University Press. Cambridge, UK; 2001. p. 21-40. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-548X200900020001100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >RENNER SS. Rewardless flowers in the Angiosperms and the role of insect cognition in their evolution. In: Plant-Pollinator Interactions from Specialization to Generalization. Waser NM, Ollerton J, editors. The University of Chicago Press, Chicago, Illinois; 2006. p. 123-144. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-548X200900020001100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >SPAETHE J, CHITTKA L. Interindividual variation of the eye optics and single object resolution in bumble bees. J Exp Biol. 2003;206:3447-3453. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-548X200900020001100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >STEPHENS DW, KREBS JR. Foraging Theory. Princeton University Press. Princeton, New Jersey; 1986. p. 247. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-548X200900020001100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >TINBERGEN L. The natural control of insects in pinewoods. I. Factors influencing the intensity of predation by songbirds. Arch Neerl Zool. 1960;13:266-343. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-548X200900020001100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >WASER NM. Flower constancy: Definition, cause, and measurement. Am Nat. 1986;127:593-604. </P > </font>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-548X200900020001100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AMAYA-MÁRQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Learning and Memory in Bees: An Ecological Perspective. A Dissertation Approved for the Discipline of Biology]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Tulsa^eOklahoma Oklahoma]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Graduate School, University of Tulsa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ATWELL]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LAUGHLIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[SB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An energy budget for signaling in the grey matter of the brain]]></article-title>
<source><![CDATA[J Cereb Blood Flow Metab]]></source>
<year>2001</year>
<numero>21</numero>
<issue>21</issue>
<page-range>1133-1145</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BATEMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[AJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The taxonomic discrimination of bees]]></article-title>
<source><![CDATA[Heredity]]></source>
<year>1951</year>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>271-278</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHITTKA]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GUMBERT]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KUNZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Foraging dynamics of bumble bees: Correlates of movements within and between plant species]]></article-title>
<source><![CDATA[Behav Ecol]]></source>
<year>1997</year>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>239-249</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHITTKA]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[THOMSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[WASER]]></surname>
<given-names><![CDATA[NM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Flower constancy, insect psychology, and plant evolution]]></article-title>
<source><![CDATA[Naturwissenschaften]]></source>
<year>1999</year>
<numero>86</numero>
<issue>86</issue>
<page-range>361-378</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHITTKA]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[THOMSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cognitive Ecology of Pollination: Animal Behavior and Floral Evolution]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DARWIN]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[On the Effects of Cross and Self Fertilization in the Vegetable Kingdom]]></source>
<year>1876</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Murray]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DUKAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cost of memory: Ideas and predictions]]></article-title>
<source><![CDATA[J Theor Biol.]]></source>
<year>1999</year>
<numero>197</numero>
<issue>197</issue>
<page-range>41-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DUKAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[WASER]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Categorization of food types enhances foraging performance of bumblebees]]></article-title>
<source><![CDATA[Anim Behav]]></source>
<year>1994</year>
<numero>48</numero>
<issue>48</issue>
<page-range>1001-1007</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ENDLER]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An overview of the relationships between mimicry and crypsis]]></article-title>
<source><![CDATA[Biol J Linn Soc Lond]]></source>
<year>1981</year>
<numero>16</numero>
<issue>16</issue>
<page-range>25-31</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FAULKNER]]></surname>
<given-names><![CDATA[GJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The behavior of honeybees, Apis mellifera, on flowering Brussels sprout inbreds in production of F1 hybrid seed]]></article-title>
<source><![CDATA[Hort Res]]></source>
<year>1971</year>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>60-62</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FAULKNER]]></surname>
<given-names><![CDATA[GJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Factors affecting field-scale production of seed of F1 hybrid Brussels sprout]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Appl Biol]]></source>
<year>1974</year>
<numero>77</numero>
<issue>77</issue>
<page-range>181-190</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREE]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Insect Pollination of Crops]]></source>
<year>1970</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academic Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREE]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[WILLIAMS]]></surname>
<given-names><![CDATA[IH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The pollination of hybrid kale, Brassica oleraceae L]]></article-title>
<source><![CDATA[J Agric Sci]]></source>
<year>1973</year>
<numero>81</numero>
<issue>81</issue>
<page-range>557-559</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FREE]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[WILLIAMS]]></surname>
<given-names><![CDATA[IH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Foraging behavior of honeybees and bumblebees on Brussels sprout grown to produce hybrid seed]]></article-title>
<source><![CDATA[J Apic Res]]></source>
<year>1983</year>
<numero>22</numero>
<issue>22</issue>
<page-range>94-97</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GOULSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Are insects flower constant because they use search images to find flowers]]></article-title>
<source><![CDATA[Oikos]]></source>
<year>2000</year>
<numero>88</numero>
<issue>88</issue>
<page-range>547-552</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GRANT]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pollination systems as isolating mechanisms in angiosperms]]></article-title>
<source><![CDATA[Evolution]]></source>
<year>1949</year>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>82-97</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GRANT]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The flower constancy of bees]]></article-title>
<source><![CDATA[Bot Rev]]></source>
<year>1950</year>
<numero>16</numero>
<issue>16</issue>
<page-range>379-398</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GUMBERT]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KUNZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Colour similarity to rewarding model plants affects pollination in a food deceptive orchid, Orchis boryi]]></article-title>
<source><![CDATA[Biol. J Linn Soc Lond]]></source>
<year>2001</year>
<numero>72</numero>
<issue>72</issue>
<page-range>419-434</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HANSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[CH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GRAUMANN]]></surname>
<given-names><![CDATA[HO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ELLING]]></surname>
<given-names><![CDATA[LJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DUDLEY]]></surname>
<given-names><![CDATA[JW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CARNAHAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[HL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KER]]></surname>
<given-names><![CDATA[WR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Performance of two-clone crosses in alfalfa and an unanticipated selfpollination problem]]></source>
<year>1964</year>
<volume>1300</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Washington, D.C ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[U.S. Department of Agriculture]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HEINRICH]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bee flowers: A hypothesis on flower variety and blooming times]]></article-title>
<source><![CDATA[Evolution]]></source>
<year>1975</year>
<numero>29</numero>
<issue>29</issue>
<page-range>325-335</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JOHNSON]]></surname>
<given-names><![CDATA[AG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MORGAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[DF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Observations on honey-bee foraging behavior]]></article-title>
<source><![CDATA[Ame Bee J]]></source>
<year>1970</year>
<numero>127</numero>
<issue>127</issue>
<page-range>194-196</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JOHNSTON]]></surname>
<given-names><![CDATA[TD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Selective costs and benefits in the evolution of learning]]></article-title>
<source><![CDATA[Adv Study Behav]]></source>
<year>1982</year>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>65-106</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KERR]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[FELDMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[MW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Carving the cognitive niche: Optimal learning strategies in homogeneous and heterogeneous environments]]></article-title>
<source><![CDATA[J Theor Biol]]></source>
<year>2003</year>
<numero>220</numero>
<issue>220</issue>
<page-range>169-189</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KUNZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GUMBERT]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The combined effect of color and odor on flower choice behavior of bumble bees in flower mimicry systems]]></article-title>
<source><![CDATA[Behav Ecol]]></source>
<year>2001</year>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>447-456</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LEWIS]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Memory constraints and flower choice in Pieris rapae]]></article-title>
<source><![CDATA[Science]]></source>
<year>1986</year>
<numero>232</numero>
<issue>232</issue>
<page-range>863-865</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LINNEO]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BERGER]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="la"><![CDATA[Calendarium Florae. Uppsala: excud. L. M. Hojer]]></article-title>
<source><![CDATA[Reg. Acad. typogr]]></source>
<year>1756</year>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>19</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MAYR]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Behavior programs and evolutionary strategies]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Sci]]></source>
<year>1974</year>
<numero>62</numero>
<issue>62</issue>
<page-range>650-659</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MENZEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Learning in honey bees in an ecological and behavioral context: Experimental Behavioral Ecology and Sociobiology]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Holldobler]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lindauer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[in Memoriam Karl von Frisch 1886-1982]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[New Jersey ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Erlbaum Associates. Hillsdale]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MENZEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Behavioral and neural mechanisms of learning and memory as determinants of flower constancy]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Chittka]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Thomson]]></surname>
<given-names><![CDATA[JD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cognitive Ecology of Pollination. Animal Behavior and Floral Evolution]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>21-40</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RENNER]]></surname>
<given-names><![CDATA[SS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Rewardless flowers in the Angiosperms and the role of insect cognition in their evolution]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Waser]]></surname>
<given-names><![CDATA[NM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ollerton]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Plant-Pollinator Interactions from Specialization to Generalization]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>123-144</page-range><publisher-loc><![CDATA[Chicago^eIllinois Illinois]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The University of Chicago Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SPAETHE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CHITTKA]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Interindividual variation of the eye optics and single object resolution in bumble bees]]></article-title>
<source><![CDATA[J Exp Biol]]></source>
<year>2003</year>
<numero>206</numero>
<issue>206</issue>
<page-range>3447-3453</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[STEPHENS]]></surname>
<given-names><![CDATA[DW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[KREBS]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Foraging Theory]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>247</page-range><publisher-loc><![CDATA[Princeton^eNew Jersey New Jersey]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[TINBERGEN]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The natural control of insects in pinewoods. I. Factors influencing the intensity of predation by songbirds]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Neerl Zool]]></source>
<year>1960</year>
<numero>13</numero>
<issue>13</issue>
<page-range>266-343</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WASER]]></surname>
<given-names><![CDATA[NM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Flower constancy: Definition, cause, and measurement]]></article-title>
<source><![CDATA[Am Nat]]></source>
<year>1986</year>
<numero>127</numero>
<issue>127</issue>
<page-range>593-604</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
