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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA SELECCIÓN NATURAL Y LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS: ¿UN HIATO DARWINISTA?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In December 2008, 125 million hectares of transgenic varieties of soybean, corn, cotton and canola, were reported planted in 23 countries on five continents. These varieties were transformed with genes of prokaryote origin, rendering them resistant to lepidopteran insects attack or toleratant to commercial herbicides. Since the beginning of genetic engineering, the question whether mass release of these crops in agroecosystems, can cause either negative environmental effects in the medium term or evolutionary effects in the long term, has been raised. One way of analyzing this problem is to consider whether they can escape Darwinian natural selection, because foreign genes have been introduced through human manipulation. To this end, I study the available literature on gene flow from modified crops to their wild closely related relatives. There is empirical evidence of hybridization between improved materials, by both conventional methods (hybridization, backcross, selections) and biotechnological (transfer of foreign genes), and closely related wild relatives. In any case, the effects of these hybrids depend on the interaction between the transferred gene and the wild relative, the particular ecosystem in which it occurs. The biggest environmental and evolutionary impact is the result of introgression of a transgene in the wild relative, a process that involves stabilization of the transgene in the host genome, as a result of successive generations of hybridization and backcrossing. The introgression depends more upon the nature of the gene and its localization in the donnor s genome, than on the mechanism of introduction. No negative effects on the genetic diversity of species genetically modified, have been reported, neither on the environment or consummers. In the context of the evidence discussed, it appears s if genetic modified crops do not escape Darwinian natural selection, however it is very early in evolutionary terms to reach a conclusion on this matter.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"><font size="4">      <P align="center">LA SELECCI&Oacute;N NATURAL Y LOS CULTIVOS TRANSG&Eacute;NICOS: &iquest;UN HIATO DARWINISTA? </P ></font>     <p align="center"    >Natural Selection and Transgenic Crops: A Darwinian Hiatus? </p >     <P   >ALEJANDRO CHAPARRO-GIRALDO<Sup>1</Sup>, Ph. D. <Sup>1 </Sup>Profesor Asociado, Departamento de Biolog&iacute;a e Instituto de Gen&eacute;tica,   Universidad Nacional de Colombia. Director del Grupo de Ingenier&iacute;a   Gen&eacute;tica de Plantas. <a href="mailto:achaparrog@bt.unal.edu.co">achaparrog@bt.unal.edu.co</a> </P >     <P   >Presentado 23 octubre de 2009, aceptado 9 diciembre de 2009, correcciones 19 de mayo de 2010. </P ><hr size="1">     <p    >RESUMEN </p >     <P   > En diciembre de 2008, se reportaron 125 millones de hect&aacute;reas de variedades transg&eacute;nicas de soya, ma&iacute;z, algod&oacute;n y canola, sembradas en 23 pa&iacute;ses de los cinco continentes. Estas variedades fueron transformadas con genes de origen procariote, que les confieren la capacidad de resistir el ataque de insectos lepid&oacute;pteros o tolerar dosis comerciales de herbicidas. Desde el inicio de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, se ha planteado la pregunta de si estos organismos, liberados de manera masiva en los agroecosistemas, pueden causar efectos ambientales negativos en el mediano plazo, o efectos evolutivos desastrosos en el largo plazo. Una manera de analizar este problema, es considerar si pueden escapar a la selecci&oacute;n natural darwinista, por el hecho de haberse introducido genes for&aacute;neos mediante manipulaci&oacute;n humana. Para ello, se estudia la literatura disponible sobre el flujo de genes, desde los cultivos modificados hac&iacute;a sus parientes silvestres estrechamente relacionados. Existe evidencia emp&iacute;rica de la hibridaci&oacute;n entre materiales mejorados por m&eacute;todos convencionales (hibridaci&oacute;n, retrocruces, selecci&oacute;n) o biotecnol&oacute;gicos (transferencia de genes for&aacute;neos) y parientes silvestres estrechamente relacionados. En todo caso, los efectos de estas hibridaciones dependen de la interacci&oacute;n entre el gen transferido y la planta silvestre pariente de la planta hospedera, en el ecosistema particular en que ocurra. El mayor efecto ambiental y evolutivo, es el resultado de la introgresi&oacute;n del transgen en el pariente silvestre, proceso que implica la estabilizaci&oacute;n del transgen en el genoma hospedero, resultado de sucesivas generaciones de hibridaci&oacute;n y retrocruce. La introgresi&oacute;n depende m&aacute;s de la naturaleza del gen, y del lugar que ocupa en el genoma donante, que del mecanismo de introducci&oacute;n en dicho parental. No se han reportado efectos negativos sobre la diversidad gen&eacute;tica de las especies transformadas, ni sobre el ambiente o los consumidores. En el contexto de la evidencia analizada, parecer&iacute;a que los cultivos transg&eacute;nicos no escapan a la selecci&oacute;n natural darwinista, sin embargo es muy temprano en t&eacute;rminos evolutivos para llegar a una conclusi&oacute;n sobre este asunto. </P >     <P   >Palabras clave: cultivos transg&eacute;nicos, selecci&oacute;n natural, flujo de genes, tolerancia a herbicidas, resistencia a insectos. </P ><hr size="1">     <p    >ABSTRACT </p >     <P   > In December 2008, 125 million hectares of transgenic varieties of soybean, corn, cotton and canola, were reported planted in 23 countries on five continents. These varieties were transformed with genes of prokaryote origin, rendering them resistant to lepidopteran insects attack or toleratant to commercial herbicides. Since the beginning of genetic engineering, the question whether mass release of these crops in agroecosystems, can cause either negative environmental effects in the medium term or evolutionary effects in the long term, has been raised. One way of analyzing this problem is to consider whether they can escape Darwinian natural selection, because foreign genes have been introduced through human manipulation. To this end, I study the available literature on gene flow from modified crops to their wild closely related relatives. There is empirical evidence of hybridization between improved materials, by both conventional methods (hybridization, backcross, selections) and biotechnological (transfer of foreign genes), and closely related wild relatives. In any case, the effects of these hybrids depend on the interaction between the transferred gene and the wild relative, the particular ecosystem in which it occurs. The biggest environmental and evolutionary impact is the result of introgression of a transgene in the wild relative, a process that involves stabilization of the transgene in the host genome, as a result of successive generations of hybridization and backcrossing. The introgression depends more upon the nature of the gene and its localization in the donnor s genome, than on the mechanism of introduction. No negative effects on the genetic diversity of species genetically modified, have been reported, neither on the environment or consummers. In the context of the evidence discussed, it appears s if genetic modified crops do not escape Darwinian natural selection, however it is very early in evolutionary terms to reach a conclusion on this matter. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Key words: transgenic crops, natural selection, gene flow, herbicide tolerance, insect resistance. </P ><hr size="1">     <p    >INTRODUCCI&Oacute;N </p >     <p > Darwin propuso el concepto de selecci&oacute;n natural partiendo de la siguiente idea: </P >     <p >Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda caracter&iacute;sticas de sus progenitores, existen variaciones de caracter&iacute;sticas si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una poblaci&oacute;n en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la poblaci&oacute;n con caracter&iacute;sticas menos adaptadas (seg&uacute;n lo determine su medio ambiente) morir&aacute;n con mayor probabilidad, y los miembros con caracter&iacute;sticas mejor adaptadas sobrevivir&aacute;n con mayor probabilidad Darwin, 2001. </P >     <p >Los cultivos transg&eacute;nicos, producto de la tecnolog&iacute;a del ADN recombinante, son organismos vegetales a los que se ha introducido genes de otro origen biol&oacute;gico. Los dos productos comerciales usados actualmente, son los cultivos con resistencia a insectos (RI) y los cultivos con tolerancia a herbicidas (TH). Los primeros son el resultado de introducir al genoma del ma&iacute;z, algod&oacute;n o canola, genes provenientes de la bacteria <I>Bacillus thuringiensis</I>, que confieren resistencia a insectos lepid&oacute;pteros. Los segundos resultan de la transferencia de un gen de <I>Agrobacterium tumefaciens</I>, que confiere tolerancia al herbicida glifosato, al genoma de los cultivos mencionados y de la soya. Este tipo de cultivos se siembran en 125 millones de hect&aacute;reas y 23 pa&iacute;ses (James, 2008), constituyendo un escenario biol&oacute;gico relevante. </P >     <p >Hiato es la secuencia de dos vocales que se separan en s&iacute;labas distintas. Como ejemplos se pueden citar: pa-&iacute;s, ba-&uacute;l, re-&iacute;, o-&iacute;. Entonces, el hiato da la idea de separaci&oacute;n entre dos elementos, que sin embargo contin&uacute;an unidos. Tal es la figura de s&iacute;labas que se separan, pero est&aacute;n de hecho unidas en una palabra. En el contexto del presente escrito, la cuesti&oacute;n es: siendo los cultivos transg&eacute;nicos resultado de una transferencia artificial de genes, dependiente de la especie humana, estos organismos y sus descendientes, progenies o h&iacute;bridos, &iquest;pueden escapar a la selecci&oacute;n natural darwinista? </P >     <p >A pesar de ser una tecnolog&iacute;a nov&iacute;sima en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, dado que apenas se aplica comercialmente desde 1996, por lo que sus efectos evolutivos no son a&uacute;n medibles, si se han producido resultados de investigaci&oacute;n que arriesgan una respuesta a esta pregunta. En particular, en este cap&iacute;tulo se seguir&aacute; la literatura disponible en relaci&oacute;n con el debate sobre el flujo vertical de genes, desde plantas transformadas hac&iacute;a especies relacionadas, y sus efectos ambientales potenciales. Se considerar&aacute; tanto el momento de hibridaci&oacute;n, cuando los transgenes se colocan en el genoma de un pariente silvestre, v&iacute;a polinizaci&oacute;n, como el momento de introgresi&oacute;n, cuando los transgenes presentes en un h&iacute;brido, se estabilizan en el genoma hospedero, v&iacute;a m&uacute;ltiples generaciones h&iacute;bridas y de retrocruces. El modelo que se va a analizar son los cultivos transg&eacute;nicos liberados comercialmente: soya, ma&iacute;z, algod&oacute;n y canola, RI y TH. </P >     <p >La aproximaci&oacute;n que se intenta en este escrito, puede calificarse de generalista, dado que el autor no es un especialista en evoluci&oacute;n, sino en biotecnolog&iacute;a molecular, que se ha encontrado con preguntas sobre problemas evolutivos, como resultado de su actividad acad&eacute;mica. </P >     <p >CULTIVOS TRANSG&Eacute;NICOS </p >     <p > Mediante los instrumentos y t&eacute;cnicas moleculares disponibles actualmente, es posible aislar genes de cualquier tipo de organismo (procariote, eucariote, o virus), introducirlo dentro de un casete de expresi&oacute;n (<a href="#Fig1">Fig. 1</a>), con su regi&oacute;n promotora y terminadora correspondiente, introducir este casete en un vector pl&aacute;smidico y transferir el conjunto al genoma de una especie vegetal o animal, para producir un organismo transg&eacute;nico. Incluso es posible dise&ntilde;ar el casete de expresi&oacute;n completo, regi&oacute;n promotora - gen - regi&oacute;n terminadora, a partir de la informaci&oacute;n contenida en bases de datos, mediante herramientas de bioinform&aacute;tica, y luego contratar el servicio de una empresa especializada, que sintetiza el casete y lo introduce en un vector de transformaci&oacute;n.</P >    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>       <center><a name="fig1"></a><img src="img/revistas/abc/v14s1/v14n4a23f1.jpg"></center></p>      <p >Las t&eacute;cnicas que se han utilizado en la producci&oacute;n comercial de plantas transg&eacute;nicas, son la pistola de genes y <I>Agrobacterium tumefaciens</I>. El primero es un m&eacute;todo directo, que usa microproyectiles de oro o tungsteno, impulsados por gas helio y direccionados a un tejido blanco. Sobre los microproyectiles se ubican los pl&aacute;smidos que contienen el casete de expresi&oacute;n de inter&eacute;s. El segundo es un m&eacute;todo indirecto, basado en una bacteria pat&oacute;gena que desarrolla el proceso de infecci&oacute;n, mediante la transferencia de un segmento de un pl&aacute;smido inductor de tumores, segmento denominado T-DNA, mediante la acci&oacute;n de varias decenas de genes ubicados en la regi&oacute;n VIR, o regi&oacute;n de virulencia. Esta bacteria es un ingeniero gen&eacute;tico natural. Para usarlo como vector de transformaci&oacute;n, se ubica en el T-DNA el casete de expresi&oacute;n de inter&eacute;s. As&iacute;, la bacteria dirige naturalmente la construcci&oacute;n de DNA recombinante, hac&iacute;a el genoma de las c&eacute;lulas de la especie que se quiere transformar. En los dos m&eacute;todos, inicialmente se obtienen c&eacute;lulas transformadas, a partir de las cuales y mediante el uso de t&eacute;cnicas de cultivos <I>in vitro</I>, se regenera una pl&aacute;ntula completa. Se utiliza un truco para que este proceso se d&eacute; a partir de c&eacute;lulas transformadas, y es usar un gen marcador de selecci&oacute;n, que confiere la habilidad de tolerar concentraciones de antibi&oacute;ticos o herbicidas. Este gen se localiza dentro del casete de expresi&oacute;n. </P >     <p >Posteriormente, las pl&aacute;ntulas potencialmente transg&eacute;nicas son caracterizadas molecularmente, determinando el n&uacute;mero de copias del transgen, y los niveles de expresi&oacute;n a nivel de RNA mensajero y prote&iacute;na. Luego son sometidas a ensayos biol&oacute;gicos para estudiar el fenotipo, es decir, determinar si son realmente resistentes a insectos o a herbicidas, cual es el nivel de esa resistencia y contra que tipo de organismos o agentes activos. Finalmente, se realizan detallados estudios de bioseguridad, para analizar posibles efectos negativos en el ambiente o en los organismos que vayan a alimentarse con ese producto. Si se comprueba que no tiene efectos perjudiciales sobre el ambiente, sobre las personas o los animales que los consuman, se acepta su liberaci&oacute;n comercial. </P >     <p >Seg&uacute;n el informe anual sobre cultivos transg&eacute;nicos del <I>The International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications</I>, ISAAA (James, 2008), las siguientes son las cifras correspondientes al a&ntilde;o 2008. Se cultivaron 125 millones de hect&aacute;reas en 25 pa&iacute;ses por 13,3 millones de agricultores, 90% de los cuales son agricultores peque&ntilde;os y pobres de los pa&iacute;ses en desarrollo. El valor global de las semillas transg&eacute;nicas fue de 7.500 millones de d&oacute;lares. Por cultivo, soya es el principal con 65,8 millones de hect&aacute;reas (MH), seguido de ma&iacute;z con 37,3 MH, algod&oacute;n con 15,5 MH y canola con 5,9 MH. La principal caracter&iacute;stica es la tolerancia a herbicidas con 79 MH, seguida de eventos combinados con 26,9 MH, y resistencia a insectos con 19,9 MH. Los eventos combinados se refieren a cuando en una misma planta se concentran caracter&iacute;sticas transg&eacute;nicas, tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos. Para el a&ntilde;o 2010 se espera que se libere ma&iacute;z Smartstax&trade; con ocho genes que codifican varios eventos de resistencia a plagas y tolerancia a herbicidas. El grado de adopci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a, se puede observar en el porcentaje de transg&eacute;nicos en relaci&oacute;n con el &aacute;rea total mundial del cultivo: soya 53%, ma&iacute;z 30%, algod&oacute;n 10%, canola 5%. En la <a href="#tabla1">Tabla 1</a>, se presenta la lista de los pa&iacute;ses donde se cultivan transg&eacute;nicos, con las &aacute;reas y las especies respectivas. </P >    <p>    <center><a name="tabla1"></a><img src="img/revistas/abc/v14s1/v14n4a23t1.jpg"></center></p>     <p >En Colombia, seg&uacute;n datos publicados por Agrobio, 2009, se cultivaron 27.671 hect&aacute;reas en el a&ntilde;o 2008, en los departamentos de Sucre, C&oacute;rdoba, Cesar, Tolima, Huila, Valle del Cauca y Meta. En estas regiones se cultivaron ma&iacute;z y algod&oacute;n, resistente a insectos lepid&oacute;pteros, tolerantes a herbicidas y combinando las dos caracter&iacute;sticas. En el departamento de Cundinamarca, se cultivaron cerca de cuatro hect&aacute;reas de clavel azul. </P >     <p >Los cultivos TH comerciales, son tolerantes al herbicida glifosato que inactiva la enzima EPSPS, clave en la v&iacute;a del shikimato, v&iacute;a localizada en el cloroplasto y cuyo producto son amino&aacute;cidos arom&aacute;ticos. El herbicida puede transportarse dentro de la planta, siguiendo la ruta de los haces vasculares. El resultado es el bloqueo del metabolismo celular, afectando completamente a la planta. El principal tipo de cultivo transg&eacute;nico, se basa en el gen CP4 aislado de <I>A. tumefaciens </I>que codifica para una enzima EPSPS tolerante al herbicida. As&iacute; la planta es capaz de tolerar la aplicaci&oacute;n de dosis comerciales de herbicidas basados en glifosato (Padgette <I>et al.</I>, 1995). </P >     <p >Los cultivos RI, se producen por la transferencia de genes derivados de la bacteria <I>Bacillus thuringiensis</I>. Esta bacteria ha sido usada en el control biol&oacute;gico de insectos desde 1938. Su efecto se fundamenta en genes que codifican para prote&iacute;nas cristalinas, que en condiciones del intestino medio de las larvas, liberan endot&oacute;xinas, las cuales causan poros en las c&eacute;lulas epiteliales, seguido de septicemia aguda, lo cual lleva a su muerte. Los genes se han denominado cry porque su producto inicial son las prote&iacute;nas cristalinas, y son espec&iacute;ficos para grupos de insectos, algunos solo afectan a lepid&oacute;pteros, otros solo afectan a cole&oacute;pteros. En los cultivos transg&eacute;nicos comerciales se han usado unos pocos tipos de genes cry, que confieren resistencia a especies de insectos lepid&oacute;pteros (Stewart <I>et al.</I>, 2001). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Los pa&iacute;ses en desarrollo m&aacute;s importantes han decidido apostar al impulso de sus propios cultivos transg&eacute;nicos. China aprob&oacute; un fondo de 3.500 millones de d&oacute;lares adicionales para investigaci&oacute;n, India va a realizar una inversi&oacute;n p&uacute;blica de 300 millones de d&oacute;lares, mientras la EMBRAPA brasilera tiene avanzado el proceso de aprobaci&oacute;n de varios productos transg&eacute;nicos propios. Ya se produjo el primer algod&oacute;n RI desarrollado en China y comercializado en India (James, 2008). </P >     <p >Los beneficios econ&oacute;micos y ambientales, acumulados entre 1996 y 2006, seg&uacute;n Brookes   y Barfool, 2008, son los siguientes: ganancias de 33,8 millones de d&oacute;lares para los agricultores,   disminuci&oacute;n de 286 millones de kilogramos en la aplicaci&oacute;n de pesticidas, disminuci&oacute;n del 15,5%   del impacto ambiental derivado del uso de insecticidas y herbicidas.</P >     <p >&iquest;SON ARTIFICIALES LOS CULTIVOS TRANSG&Eacute;NICOS?</P >     <p >Francois Jacob en su libro -El rat&oacute;n, la mosca y el hombre- (Jacob, 1998) se&ntilde;ala que la   propia idea de que se pueda recoger genes de un organismo para insertarlo en otro, parece a   muchos intolerable, la noci&oacute;n del DNA recombinante est&aacute; ligada a lo misterioso y a lo sobrenatural,   hace reaparecer el terror asociado al significado oculto de los monstruos, la repulsa que   causa la idea de dos seres unidos contra natura. Esto lo refiere para preparar una cr&iacute;tica a los   opositores de la tecnolog&iacute;a transg&eacute;nica. Los hallazgos novedosos en gen&oacute;mica ubican este debate   en otro contexto. La idea de los organismos como espacios gen&eacute;ticos cerrados, se derrumba   frente a la evidencia que el genoma de la especie humana es m&aacute;s del 99% similar al genoma del   chimpanc&eacute;, 70% al genoma del rat&oacute;n, 60% al genoma de Drosophila melanogaster y 20% al genoma   del nem&aacute;todo Caenorhabditis. Elegans. Lo que hace a la especie humana, est&aacute; ampliamente distribuido   en la naturaleza, y es un arca&iacute;smo seguir hablando de genes humanos, cuando ese mismo   gen puede estar presente en diferentes organismos que van de mam&iacute;feros a nem&aacute;todos, pasando por insectos y por plantas.</P >     <p >Por otra parte, se ha demostrado que cuando un transgen, es integrado como una copia simple en el genoma vegetal, su patr&oacute;n de herencia corresponde a la herencia monohibrida mendeliana cl&aacute;sica. Cuando los transgenes son integrados en copias m&uacute;ltiples, muestran patrones complejos de herencia, reducen los niveles de expresi&oacute;n y tienden a ser silenciados. Los fitomejoradores buscan patrones simples de herencia, alta expresi&oacute;n y evitan el silenciamiento g&eacute;nico. Como resultado, los materiales transg&eacute;nicos que se han liberado y se buscan liberar, son cultivos con un bajo n&uacute;mero de copias del transgen que muestran segregaci&oacute;n mendeliana. La poblaci&oacute;n vegetal con caracteres transg&eacute;nicos, puede ser modelada usando datos y procedimientos similares a los usados por la gen&eacute;tica cl&aacute;sica (Raybould y Gray, 1994). En an&aacute;lisis de segregaci&oacute;n de 161 plantas transg&eacute;nicas diferentes, 55% segregaron para una copia, 20% para dos copias, 6% para tres copias y 4 % para cuatro copias (Dale <I>et al.</I>, 1993). </P >     <p >La <a href="#Fig2">Figura 2</a>, muestra los resultados de la autofecundaci&oacute;n de una planta que porta una copia de un gen que confiere tolerancia a un herbicida. Esa planta es hemicigota para la caracter&iacute;stica, dado que en un cromosoma se inserta una copia del transgen, mientras en el cromosoma hom&oacute;logo, el locus correspondiente no existe, no hay presencia de tal inserci&oacute;n. Por ello se usan los signos + y -como super&iacute;ndices en los genotipos, para denotar presencia o ausencia. Para efectos del an&aacute;lisis mendeliano se comportar&aacute; como un heterocigoto t&iacute;pico. As&iacute; las cosas, la progenie resultante segregar&aacute; como un monoh&iacute;brido mendeliano, tres individuos tolerantes por un individuo susceptible. </P >    <p>       <center><a name="fig2"></a><img src="img/revistas/abc/v14s1/v14n4a23f2.jpg"></center></p>      <p >La Academia Nacional de Ciencias (NAS) y el Consejo Nacional de Investigaci&oacute;n (NRC) de USA, en an&aacute;lisis independientes llegaron a la misma conclusi&oacute;n: no existe diferencia conceptual entre modificaci&oacute;n gen&eacute;tica de plantas y microorganismos por m&eacute;todos cl&aacute;sicos o por t&eacute;cnicas moleculares que modifiquen DNA o transfieran genes (citado por Miller <I>et al.</I>, 1993), puesto que los fenotipos est&aacute;n determinados por la expresi&oacute;n g&eacute;nica y no por el m&eacute;todo de introducci&oacute;n de los genes. Algunos afirman que los m&eacute;todos basados en la manipulaci&oacute;n del DNA son m&aacute;s precisos que los m&eacute;todos convencionales y que sus resultados son m&aacute;s predecibles (Miller <I>et al.</I>, 1993). Para ello, se basan en la caracterizaci&oacute;n detallada del transgen, tanto a nivel de secuencia como a nivel de producto, y el conocimiento preciso del fenotipo de la planta transformada. Desconocen, sin embargo, los resultados de interacciones complejas entre el transgen y el ambiente cromos&oacute;mico donde este se inserte, interacciones que pueden determinar efectos pleitr&oacute;picos o epist&aacute;ticos cuyos resultados son impredecibles. Pero, a pesar que la inserci&oacute;n del transgen en el genoma vegetal parece ser al azar, observaciones emp&iacute;ricas sobre el material transg&eacute;nico liberado, muestran muy poca evidencia de efectos pleitr&oacute;picos y no es evidente que estos, cuando se presentan, tengan alg&uacute;n efecto gen&eacute;tico adverso en el comportamiento de las plantas modificadas (Dale <I>et al.</I>, 1993). </P >     <p >Entonces, no es evidente que los principios que gobiernan la expresi&oacute;n transg&eacute;nica y determinan la dispersi&oacute;n del transgen en poblaciones de plantas, sean esencialmente diferentes de aquellos que operan sobre genes nativos. Aunque los m&eacute;todos moleculares permiten introducir muy diferentes clases de genes, los caracteres modificados en el cultivo, pueden tener el mismo comportamiento de los modificados por mejoramiento cl&aacute;sico mendeliano, por lo menos en relaci&oacute;n con los caracteres introducidos (tolerancia a glifosato, resistencia a insectos lepid&oacute;pteros) en los cultivos transg&eacute;nicos usados comercialmente. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >LA HIBRIDACI&Oacute;N ENTRE LOS CULTIVOS TRANSG&Eacute;NICOS Y SUS PARIENTES SILVESTRES </p >     <p > En los p&aacute;rrafos anteriores se present&oacute; la informaci&oacute;n b&aacute;sica sobre los cultivos transg&eacute;nicos, y se propuso una respuesta negativa a la cuesti&oacute;n de la artificialidad de los mismos. Queda entonces pendiente la siguiente pregunta: &iquest;son novedades biol&oacute;gicas absolutas que representan un nuevo y desconocido desaf&iacute;o a la selecci&oacute;n natural darwinista? Una v&iacute;a de respuesta es analizar la literatura disponible sobre efectos ambientales del flujo de genes desde cultivos transg&eacute;nicos hacia especies relacionadas. Se tom&oacute; como modelo los cultivos liberados comercialmente, ya que el &aacute;rea f&iacute;sica de aplicaci&oacute;n (125 millones de hect&aacute;reas), tiene relevancia biol&oacute;gica y puede producir efectos ambientales inmediatos y efectos evolutivos en el largo plazo. </P >     <p >La extensi&oacute;n de la transferencia de genes hacia poblaciones silvestres depende de varios factores: las plantas cultivadas y las especies silvestres deben ser sexualmente compatibles, deben crecer juntas en el mismo lugar y florecer al mismo tiempo, adem&aacute;s de existir un medio de transporte del polen de una hacia otra (Dale, 1992). </P >     <p >Se conoce que el flujo de genes y la hibridaci&oacute;n son idiosincr&aacute;sicos, y que var&iacute;an con las poblaciones espec&iacute;ficas implicadas. El flujo de genes ocurre normalmente a tasas y a distancias significativas. La hibridaci&oacute;n espont&aacute;nea de vez en cuando tiene consecuencias importantes, tales como el fomento de la evoluci&oacute;n de especies invasoras agresivas y el aumento del riesgo de extinci&oacute;n de especies raras. Los mismos problemas se han producido por hibridaci&oacute;n espont&aacute;nea entre los cultivos y sus parientes silvestres. Estos resultados, pueden tener implicaciones para los cultivos transg&eacute;nicos, puesto que: (a) para la mayor&iacute;a de los cultivos, el flujo de genes puede servir para introducir genes modificados en las poblaciones silvestres, (b) en funci&oacute;n del gen modificado espec&iacute;fico y de las poblaciones involucradas, el flujo de genes puede tener los mismos efectos negativos encontrados en los cultivos mejorados convencionales; (c) la naturaleza del flujo de genes puede frustrar la gesti&oacute;n del control, y (d) el flujo de transgenes de cultivos intercalados, aunque rara vez se discute, es igualmente digno de estudio (Ellstrand, 2003). </P >     <p >Los cultivos transg&eacute;nicos liberados comercialmente, no son est&eacute;riles y por tanto no se ha bloqueado la interacci&oacute;n con poblaciones naturales de especies relacionadas, a trav&eacute;s del flujo de polen. As&iacute; (<a href="#Fig3">Fig. 3</a>), las plantas pueden establecer poblaciones naturales mediante el banco de semillas que permanece en el suelo, o mediante prop&aacute;gulos asexuales, seg&uacute;n sea el caso. Tambi&eacute;n los granos de polen transportados por agentes polinizadores (insectos, aves, agua, viento) desde los cultivos transg&eacute;nicos, pueden fertilizar flores de parientes silvestres o variedades mejoradas de la misma especie, generando poblaciones h&iacute;bridas (Chaparro-Giraldo, 2001). Estos eventos acontecen tanto para cultivos mejorados convencionalmente por t&eacute;cnicas mendelianas cl&aacute;sicas, como para cultivos transg&eacute;nicos. </P >    <p>       <center><a name="fig3"></a><img src="img/revistas/abc/v14s1/v14n4a23f3.jpg"></center></p>      <p >El flujo de genes desde cultivos transg&eacute;nicos hacia especies relacionadas ha sido ampliamente documentado. H&iacute;bridos transg&eacute;nicos entre canola TH (<I>Brassica napus</I>) y <I>B. rapa </I>fueron reportados por Metz <I>et al.</I>, 1997, quienes encontraron que despu&eacute;s de una sola generaci&oacute;n de retrocruce (BC), muchas de las plantas de esta progenie fueron morfol&oacute;gica y citogen&eacute;ticamente similares al parental silvestre. Halfhill <I>et al.</I>, 2002, informaron de poblaciones hibridas entre canola RI y <I>B. rapa</I>, reportando que los h&iacute;bridos exhibieron una morfolog&iacute;a intermedia entre los parentales. El transgen RI estuvo presente en los h&iacute;bridos y la prote&iacute;na insecticida fue sintetizada a niveles similares al correspondiente parental transg&eacute;nico. Bioensayos con insectos, confirmaron que los h&iacute;bridos presentaron caracter&iacute;sticas de resistencia a lepid&oacute;pteros. Luego de dos generaciones de BC con el parental silvestre, los niveles de ploid&iacute;a y la morfolog&iacute;a de las plantas resultantes, fueron indistinguibles de <I>B. rapa</I>. Estos resultados fueron confirmados por Wilkinson <I>et al.</I>, 2003, que estimaron que 32.000 h&iacute;bridos entre <I>B. napus </I>convencional y <I>B. rapa </I>se forman anualmente en Inglaterra, estimaci&oacute;n realizada sobre una combinaci&oacute;n de datos que incluy&oacute; estudios de gen&eacute;tica de poblaciones, monitoreo remoto, perfiles de dispersi&oacute;n de polen, datos de herbarios y flora local, y otras bases de datos flor&iacute;sticas. </P >     <p >Yoshimura <I>et al.</I>, 2006, reportaron que tras un estudio de cuatro a&ntilde;os en el Jap&oacute;n sobre soya TH cultivada junto a soya convencional, la tasa m&aacute;xima de flujo de genes fue de 0,19% a 0,7 m, la tasa m&iacute;nima fue de 0,052% a una distancia de 2,1 m. Ray <I>et al.</I>, 2003, realizaron dos experimentos de flujo de genes con variedades de soya convencionales, usando el color de la flor como marcador (p&uacute;rpura dominante sobre blanco), encontrando tasas m&aacute;ximas de 0,41% a 0,9 m y tasas m&iacute;nimas de 0,03% a 5 y 4 m de la fuente de polen. Desde luego estos resultados se explican en que la soya cultivada es una especie prevalentemente aut&oacute;gama. </P >     <p >Varias estrategias pueden suprimir la hibridaci&oacute;n entre cultivos transg&eacute;nicos y especies silvestres, incluyendo aislamiento f&iacute;sico (Waines y Hedge, 2003), esterilidad masculina (Rosellini <I>et al.</I>, 2001), sitios seguros de integraci&oacute;n (Metz <I>et al.</I>, 1997), sistemas moleculares de control (Zuo y Chua, 2000) y transformaci&oacute;n de cloroplastos. En el caso de semillas certificadas, la separaci&oacute;n por distancia de ma&iacute;z transg&eacute;nico de ma&iacute;z convencional, es ampliamente recomendada como una herramienta disponible para permitir la coexistencia entre diferentes tipos de agricultura, en una escala regional (Halsey <I>et al.</I>, 2005). En la producci&oacute;n de semillas, surcos bordes de parentales femeninos plantados alrededor del campo de semilla act&uacute;an como una barrera f&iacute;sica para el influjo de polen for&aacute;neo y aumenta el aislamiento biol&oacute;gico debido a la competencia por el suplemento del polen (Ireland <I>et al.</I>, 2006). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Una fuente de polen puede resultar del transporte accidental o ilegal de cultivos transg&eacute;nicos y puede ocurrir independientemente de los sistemas regulatorios legales nacionales, por lo tanto, no es posible la contenci&oacute;n total de estos cultivos una vez liberados comercialmente. Sus semillas son f&aacute;cilmente transportadas a trav&eacute;s de las fronteras internacionales, intencionalmente o no, y en algunos casos, los agricultores locales pueden propagar plantas con caracter&iacute;sticas transg&eacute;nicas &uacute;tiles (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005). </P >     <p >El ma&iacute;z es una especie con polinizaci&oacute;n cruzada, en el que cada grano representa un evento independiente de hibridaci&oacute;n. Varios granos de una misma mazorca son originados por diferentes parentales masculinos, dependiendo de la densidad de siembra, la proximidad a otros campos que florezcan al mismo tiempo, la humedad local y la velocidad del viento que afectan la dispersi&oacute;n del polen (Luna <I>et al.</I>, 2001). </P >     <p >En M&eacute;xico est&aacute; prohibida la siembra de ma&iacute;z transg&eacute;nico. Sin embargo, Quist y Chapela (Quist y Chapela, 2001; Quist y Chapela, 2002) publicaron evidencia de la presencia de transgenes en las variedades locales de ma&iacute;z en el norte del estado mexicano de Oaxaca. Esta regi&oacute;n es parte del centro de origen mesoamericano del ma&iacute;z, y la diversidad gen&eacute;tica que es mantenida por variedades locales de polinizaci&oacute;n abierta, es reconocida como un importante recurso gen&eacute;tico de gran valor cultural (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005). En 2001 detectaron secuencias del promotor 35S (p35S) derivado del virus del mosaico del coliflor (CaMV) en muestras de granos provenientes de 6 mazorcas, usando m&eacute;todos basados en PCR y <I>Dot-Blot</I>. En 2002, detectaron la presencia del terminador del gen <I>NOS </I>de <I>A. tumefaciens </I>(tNOS) en muestras de dos de cuatro mazorcas de variedades locales, y en una de esas mazorcas se detect&oacute; la presencia del gen RI <I>Cry1Ac</I>. Estos resultados fueron criticados por estar basadas en PCR inversa, t&eacute;cnica especialmente expuesta a artefactos, es decir falsos positivos (Christou, 2002; Kaplinski <I>et al.</I>, 2002). </P >     <p >Estos resultados impulsaron un debate mundial sobre los efectos del flujo de genes desde los cultivos transg&eacute;nicos hacia las variedades locales, sobre la salud, el ambiente y los aspectos socioecon&oacute;micos. Por ello un equipo de investigaci&oacute;n con la participaci&oacute;n de especialistas del Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a, la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Comisi&oacute;n Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad en M&eacute;xico y la <I>Ohio State University</I>, realizaron un seguimiento al problema en el 2003 y 2004 en el estado de Oaxaca (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005). </P >     <p >Se recogieron muestras de semillas de ma&iacute;z de 870 plantas en 125 campos y 16 localidades, para un total de 153.746 semillas de variedades locales. Se seleccionaron algunas plantas estresadas, por considerar que este fenotipo puede ser un indicador de flujo de genes, dado que el parental transg&eacute;nico es una variedad moderna, m&aacute;s susceptible que las variedades locales desarrolladas en y para un ambiente espec&iacute;fico. Como los m&eacute;todos basado en PCR pueden dar falsos positivos, se decidi&oacute; que las muestras se hicieran por duplicado y se trabajaran en dos laboratorios independientes. Se busc&oacute; la presencia del p35S de CaMv y el tNOS, dado que uno o ambos eventos est&aacute;n presentes en todas las variedades comerciales de ma&iacute;z transg&eacute;nico. No se detectaron secuencias con marcadores basados en PCR de alta sensibilidad, con los controles negativos y positivos apropiados (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005). El Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a de M&eacute;xico muestre&oacute; otras localidades en Guerrero (2002) y Michoac&aacute;n (2003) con resultados negativos similares (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005). </P >     <p >Los resultados contradictorios fueron explicados por los autores del &uacute;ltimo reporte de la siguiente forma (Ortiz-Garc&iacute;a <I>et al.</I>, 2005): asumiendo que los transgenes estuvieron presentes antes, varios mecanismos pueden haber prevenido la persistencia de frecuencias detectables en las semillas muestreadas: </P > <OL   type="1" >   <LI    >El influjo de semillas transg&eacute;nicas puede haber declinado despu&eacute;s que los agricultores quedaron preocupados por este asunto. </LI >   <LI    >Los transgenes que estuvieron presentes en 2000 y 2001 pueden haberse retrocruzado dentro de las poblaciones de variedades locales hasta una frecuencia extremadamentebaja. </LI >   <LI    >Los transgenes pueden perderse por deriva gen&eacute;tica si son lo suficientemente raros para ser extintos totalmente. </LI >   <LI    >La frecuencia de transgenes puede declinar si las plantas provenientes de semillas importadas producen menos polen o menos semilla que otras plantas de la misma poblaci&oacute;n. </LI >   <LI    >La inexistencia de semillas transg&eacute;nicas en variedades locales, puede ser debida a la selecci&oacute;n natural conjugada con la selecci&oacute;n de los agricultores en contra de las plantas transg&eacute;nicas y su progenie inmediata. </LI >   <LI    >Los granos importados son derivados de h&iacute;bridos de polinizaci&oacute;n abierta, y estas semillas F2 pueden producir plantas que son menos vigorosas que sus parentales, debido a la reducci&oacute;n en el vigor h&iacute;brido. </LI >   <LI    >Las semillas derivadas de variedades comerciales no son seleccionadas bajo condiciones de estr&eacute;s bi&oacute;tico que prevalecen donde las variedades locales se cultivan. </LI > </OL >      <P    >Aunque no es probable que la presencia de unos pocos transgenes puedan reducir la diversidad gen&eacute;tica de poblaciones de variedades locales, comparado con el efecto extendido del flujo g&eacute;nico de cultivos modernos no modificados, los transg&eacute;nicos son percibidos como un peligro para la identidad cultural de los cultivos por los agricultores locales (Bellon y Berthaud, 2004). En ese sentido, las percepciones culturales y el orgullo de los agricultores locales en el valor de linajes de cultivos tradicionales, son herramientas para la conservaci&oacute;n de la diversidad del germoplasma (Bellon y Berthaud, 2004). </P >      <p >Otro asunto es el de los refugios que por mandato legal deben mantenerse en cultivos RI. Refugios es una parte del cultivo, entre el 4% y el 20%, que debe plantarse con semillas convencionales, como estrategia para retrasar el aparecimiento de biotipos de insectos resistente a la toxina RI. As&iacute;, en estas zonas de cultivos convencionales cercanos a cultivos RI, se promueve la sobrevivencia de biotipos susceptibles. Chilcutt y Tabashnik, 2004, reportaron que flujo de genes mediado por polen, hasta en 31 m, desde ma&iacute;z RI, causa baja o moderado nivel de toxinas en granos de ma&iacute;z convencional de las plantas refugio. Ensayos inmunol&oacute;gicos en muestras de ma&iacute;z convencional de los campos refugio, mostr&oacute; que el promedio de la concentraci&oacute;n de la toxina Cry1Ab en granos y el porcentaje de granos con Cry1Ab disminuye con la distancia del ma&iacute;z RI. </P >     <p >La estrategia de refugio, se complementa con la estrategia de altas dosis, para retardar el aparecimiento de la resistencia. Idealmente, son muy escasos los adultos resistentes que emergen de los cultivos RI, y que se aparean con adultos susceptibles, relativamente abundantes de los cultivos refugios, generando poblaciones heterocigotos que son eliminadas por las altas dosis de toxinas provenientes de los cultivos RI (Chilcutt y Tabashnik, 2004). Se han trabajado sobre modelos que predicen que la resistencia podr&iacute;a ser retardada sustancialmente, si estas condiciones son mantenidas (Gould, 1998). Sin embargo, el aparecimiento de granos h&iacute;bridos RI en mazorcas de plantas refugio pueden alterar la estrategia. </P >     <p >El mayor riesgo en el flujo de genes o transgenes v&iacute;a polen, podr&iacute;a provenir de una combinaci&oacute;n de cultivos que tengan domesticaci&oacute;n escasa (por lo tanto divergencia ecol&oacute;gica y reproductiva m&iacute;nima de los progenitores silvestres), con especies silvestres receptoras que sean malezas agresivas, y con genes o transgenes que proporcionen una ventaja adaptativa al h&iacute;brido resultante. La ventaja selectiva del car&aacute;cter introducido puede ser suficiente para hacer al h&iacute;brido superior a las plantas silvestres puras. El h&iacute;brido puede persistir a trav&eacute;s de la reproducci&oacute;n asexual, o por retrocruce hacia las malezas dirige el car&aacute;cter transferido para ingresar en la poblaci&oacute;n, mediante introgresi&oacute;n. La selecci&oacute;n natural eliminar&iacute;a los genotipos que contengan combinaciones g&eacute;nicas negativas para la adaptaci&oacute;n. Pero, el impacto ecol&oacute;gico de la hibridaci&oacute;n cultivo / maleza puede depender m&aacute;s de la biolog&iacute;a del cultivo, del pariente silvestre y del gen transferido que sobre el m&eacute;todo de transferencia g&eacute;nica (Ellstrand y Hoffman, 1990), es decir no es exclusivo de los cultivos transg&eacute;nicos. </P >      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >La posibilidad de incrementar el valor adaptativo de las progenies h&iacute;bridas y progenies de retrocruce transg&eacute;nicas, depende de la naturaleza del transgen. Por ejemplo, semillas que contengan el transgen TH, pueden causar problemas en agroecosistemas, pero podr&iacute;an tener un efecto muy peque&ntilde;o en ambientes no agr&iacute;colas donde el herbicida est&aacute; ausente. En contraste, un transgen RI en una maleza hospedera, puede alterar la ecolog&iacute;a natural, debido a la ventaja adaptativa de la maleza transg&eacute;nica, como resultado de la presi&oacute;n de selecci&oacute;n de un determinado insecto (Stewart <I>et al.</I>, 1996). Transgenes que inducen incremento en el valor adaptativo bajo condiciones naturales, tienen el potencial de romper el balance de un ecosistema establecido (Warwick <I>et al.</I>, 1999). </P >     <p >El destino evolutivo de un gen de resistencia depende de dos propiedades: el beneficio de la resistencia conferida y el efecto pleitr&oacute;pico negativo del gen sobre el valor adaptativo. Si el costo es alto, entonces el gen va a estar en desventaja selectiva relativa frente a los alelos silvestres, en la ausencia del agente selectivo. Estudios de campo con plantas transg&eacute;nicas que muestran resistencia a virus, herbicidas o insectos, han mostrado que la resistencia se expresa, sin disminuir el valor adaptativo (Purrington y Bergelson, 1997). </P >     <p >INTROGRESI&Oacute;N DESDE LOS CULTIVOS TRANSG&Eacute;NICOS HACIA SUS PARIENTES SILVESTRES </p >     <p > La introgresi&oacute;n es el movimiento de genes de una especie a otra seguida de su estabilizaci&oacute;n en el genoma hospedero. Requiere de hibridaci&oacute;n, seguida de varias generaciones de retrocruces hacia uno de los parentales. El proceso de introgresi&oacute;n no es simple, ocurre en muchos pasos en los cuales participan varias generaciones de h&iacute;bridos: F1, F2, BC1, BC2 y as&iacute; sucesivamente, los cuales puedan intercambiar genes y coexistir simult&aacute;neamente por muchos a&ntilde;os (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Los cultivos transg&eacute;nicos pueden formar poblaciones voluntarias, germinadas desde el banco de semillas del suelo, que pueden ser dep&oacute;sitos importantes de transgenes que podr&iacute;an pasar al genoma de parientes silvestres (Stewart <I>et al.</I>, 2003). La introgresi&oacute;n de un transgen es un proceso din&aacute;mico que podr&iacute;a tomar muchos a&ntilde;os y generaciones antes que se fije en el -<I>background</I>- gen&eacute;tico de un pariente silvestre (Stewart <I>et al.</I>, 2003). Si la selecci&oacute;n es fuerte y/o el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n es peque&ntilde;o, la fijaci&oacute;n de un gen introgresado puede ocurrir r&aacute;pidamente (<a href="#Fig4">Fig. 4</a>). </P >    <p>       <center><a name="fig4"></a><img src="img/revistas/abc/v14s1/v14n4a23f4.jpg"></center></p>      <p >Las consecuencias potenciales de la introgresi&oacute;n natural incluye: incrementar la diversidad gen&eacute;tica, transferencia y origen de adaptaciones, origen de ecotipos o especies, rompimiento o refuerzo de barreras de aislamiento, promoci&oacute;n de colonizaci&oacute;n y dispersi&oacute;n (Abbott, 1992; Ellstrand y Schirenbeck, 2000; Abbott <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Las zonas naturales de hibridaci&oacute;n contienen un rango de genotipos que son el resultado de muchas generaciones de recombinaci&oacute;n y selecci&oacute;n natural; si todos los componentes de las barreras para flujo interespec&iacute;fico de genes o introgresi&oacute;n est&aacute;n presentes, este escenario puede ser &uacute;til para la comprensi&oacute;n del movimiento de transgenes dentro de las especies (Stewart <I>et al.</I>, 2003). En zonas naturales de hibridaci&oacute;n, puede retardarse la introgresi&oacute;n de genes que son negativamente seleccionados en el habitat o en el <I>background </I>gen&eacute;tico de la especie receptora, mientras alelos neutros o positivamente seleccionados pueden introgresarse a frecuencias mayores y a grandes distancias (Barton y Hewitt, 1985; Harrison, 1990). Efectos similares se han predicho para el establecimiento y extensi&oacute;n de transgenes neutros, positiva o negativamente seleccionados en poblaciones naturales (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >El desarrollo de variedades mejoradas ha aportado algunos de los estudios m&aacute;s detallados del mecanismo de introgresi&oacute;n (Stewart <I>et al.</I>, 2003). La introgresi&oacute;n de material ben&eacute;fico ex&oacute;tico en variedades mejoradas aumenta la variabilidad potencial de la especie cultivada, incluso teniendo en cuenta la introducci&oacute;n de caracteres que originalmente est&aacute;n ausentes en ese genoma (Tanksley y McCouch, 1997; Zamir, 2001). Para obtener estos resultados, los fitomejoradores deben practicar un selecci&oacute;n fuerte y prolongada para efectivamente introgresar un gen espec&iacute;fico; cada introgresi&oacute;n puede estar asociada a un conjunto de alelos de los parentales ex&oacute;ticos (Stewart <I>et al.</I>, 2003). Las variedades vegetales desarrolladas mediante cruzamientos amplios, frecuentemente no expresan las caracter&iacute;sticas agron&oacute;micas del parental &eacute;lite, lo cual es atribuido al efecto de ligamiento de genes asociados al car&aacute;cter introgresado (Stewart <I>et al.</I>, 2003). En relaci&oacute;n con los cultivos transg&eacute;nicos, la ligaci&oacute;n de alelos domesticados pueden imponer una importante barrera a la introgresi&oacute;n de fenotipos transg&eacute;nicos dentro del genoma de parientes silvestres (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Sobre la base de evidencia molecular, se dividen los cultivos en cuatro categor&iacute;as de riesgo de introgresi&oacute;n de transgenes hacia parientes silvestres: muy bajo, bajo, moderado y alto (Stewart <I>et al.</I>, 2003). No existe evidencia molecular de introgresi&oacute;n desde cultivos hac&iacute;a parientes silvestres en: soya, cebada, ma&iacute;z, frijol, man&iacute; y papa. Estos cultivos se consideran de muy bajo riesgo y por lo tanto podr&iacute;an ser utilizados para el desarrollo de cultivos transg&eacute;nicos sin muchos problemas (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Para algunos cultivos se ha encontrado evidencia de introgresi&oacute;n de genes en parientes silvestres a bajas frecuencias: ma&iacute;z, arroz y algod&oacute;n. Estos cultivos se consideran de bajo riesgo y no parecen plantear problemas para la agricultura o la estabilidad ecol&oacute;gica. Podr&iacute;an usarse en la transg&eacute;nesis, con algunas medidas de bioseguridad o donde no existan parientes silvestres (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Cultivos de riesgo moderado, son aquellos en los que existe una amplia evidencia de introgresi&oacute;n hac&iacute;a parientes silvestres: alfalfa, remolacha azucarera, trigo, canola y girasol. Los parientes silvestres de estas especies formar grandes poblaciones naturales o son malezas agr&iacute;colas. Los efectos ecol&oacute;gicos potenciales de los transgenes, deben ser considerados caso a caso para estas especies (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Un ejemplo de cultivo con riesgo alto de introgresi&oacute;n, es el sorgo que puede hibridarse con poblaciones silvestres de la misma especie, algunas de las cuales son las malezas m&aacute;s agresivas del mundo (<I>Sorghum halapense</I>). Ser&iacute;a imprudente modificar gen&eacute;ticamente al sorgo con caracter&iacute;sticas tales como la tolerancia a herbicidas o cualquiera que incremente el valor adaptativo de un pariente silvestre (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >La influencia de la transg&eacute;nesis sobre las poblaciones silvestres depende del transgen, el cultivo y la maleza recipiente. Los transgenes se pueden dividir en categor&iacute;as sobre la base de su efecto negativo: neutral en el ambiente natural, perjudicial, o con efecto variable dependiendo de la capacidad invasora de la maleza recipiente, el grado del control biol&oacute;gico natural y la ventaja selectiva relativa derivada del gen (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >Transgenes que tiene un efecto neutral sobre la capacidad adaptativa podr&iacute;an extenderse dentro de poblaciones naturales a trav&eacute;s de la deriva gen&eacute;tica, pero podr&iacute;an no tener efectos subsecuentes sobre la capacidad adaptativa, por ejemplo los genes que confieren resistencia a antibi&oacute;ticos. Transgenes con efecto perjudicial son seleccionados en contra del ambiente y no pueden expandirse dentro de una poblaci&oacute;n silvestre, como por ejemplo los genes que confieren androesterilidad. Los transgenes que producen resistencia a plagas pueden variar en su capacidad adaptativa potencial, dependiendo de la capacidad invasora de la especie recipiente y del nivel del control natural, como por ejemplo genes que confieren resistencia a virus o a insectos. Los transgenes que confieren tolerancia a herbicidas, son por un lado selectivamente neutrales en el ambiente, pero pueden causar serios problemas en la agricultura, cuando se incorporan a las malezas de un cultivo. Finalmente, transgenes que cambian la tolerancia ambiental de una especie o alteran los patrones de crecimiento o desarrollo, tienen un importante efecto sobre la capacidad adaptativa de las especies recipientes, como por ejemplo, genes que confieran tolerancia al estr&eacute;s abi&oacute;tico (Stewart <I>et al.</I>, 2003). </P >     <p >EFECTOS AMBIENTALES </p >     <p > Con la introducci&oacute;n de los cultivos transg&eacute;nicos, se ha planteado que la diversidad gen&eacute;tica dentro de las especies cultivadas podr&iacute;a decrecer, porque los programas de fitomejoramiento podr&iacute;an concentrarse en un peque&ntilde;o n&uacute;mero de cultivos de alto valor (Ammann, 2005). Sin embargo, varios estudios sobre este tema, han concluido que la introducci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos en la agricultura no han afectado significativamente los niveles de diversidad gen&eacute;tica dentro de las especies cultivadas. Mas bien, la biotecnolog&iacute;a representa una herramienta para aumentar la diversidad gen&eacute;tica en especies cultivadas, a trav&eacute;s de la introducci&oacute;n de nuevos genes (Ammann, 2005). </P >     <p >Sneller, 2003, observ&oacute; la estructura gen&eacute;tica de la poblaci&oacute;n elite de soya en Norteam&eacute;rica usando el an&aacute;lisis de coeficiente de paternidad, concluyendo que la introducci&oacute;n de soya TH tiene un peque&ntilde;o efecto sobre la diversidad gen&eacute;tica debido al uso extendido del car&aacute;cter en muchos programas de mejoramiento. Bowman <I>et al.</I>, 2003, encontraron que la uniformidad entre variedades de algod&oacute;n en Estados Unidos no se alter&oacute; con la introducci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos. </P >     <p >Para los cultivos transg&eacute;nicos son mayores las exigencias en bioseguridad que para los cultivos convencionales, ya que se requiere una evaluaci&oacute;n exhaustiva del riego de efectos potenciales desconocidos sobre el ambiente como prerrequisito para comercializar cualquier variedad transg&eacute;nica. El riesgo de este tipo de cultivos para el ambiente y especialmente para la biodiversidad, ha sido extensamente evaluado en el mundo durante los pasados diez a&ntilde;os de liberaci&oacute;n comercial. Los datos disponibles hasta la fecha, no proporcionan ninguna evidencia cient&iacute;fica que la comercializaci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos haya causado da&ntilde;o ambiental (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Puede ocurrir que malezas TH, resultantes del flujo de genes v&iacute;a polen, pueden generar mayores problemas en la agricultura que las malezas convencionales, pero los agricultores pueden rotar los herbicidas para el manejo y control de estas malezas transg&eacute;nicas (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). Sin embargo, transgenes TH es improbable que confieran alg&uacute;n beneficio en h&aacute;bitats naturales ya que estos genes son neutrales selectivamente en esos ambientes (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). </P >     <p >No se ha observado introgresi&oacute;n de transgenes dentro de poblaciones de plantas silvestres, conduciendo a la extinci&oacute;n a ninguna de estas plantas. No existe evidencia que el cultivo extensivo de canola TH por varios a&ntilde;os en el oeste de Canad&aacute; haya resultado en una amplia dispersi&oacute;n de plantas voluntarias acarreando el car&aacute;cter transg&eacute;nico, ni hay evidencia que la canola TH se haya vuelto silvestre y est&eacute; invadiendo h&aacute;bitats naturales (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). </P >     <p >Es dif&iacute;cil evaluar las consecuencias evolutivas del impacto de los cultivos transg&eacute;nicos sobre las pr&aacute;cticas de manejo de malezas y plagas, debido a que est&aacute;n influenciadas por muchos factores que interact&uacute;an en un largo per&iacute;odo de tiempo (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). La experiencia disponible desde regiones donde crecen los cultivos TH en gran escala, confirman la hip&oacute;tesis que el desarrollo de la resistencia a herbicidas en malezas no es una cuesti&oacute;n de modificaci&oacute;n gen&eacute;tica, sino del manejo herbicida/cultivo aplicado por los agricultores (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). A pesar del cultivo intensivo de canola TH en Canad&aacute; no hay reportes de malezas con tolerancia a glifosato o a glufosinato, mientras que en solo tres a&ntilde;os de cultivos de soya TH en USA, se registr&oacute; la presencia de biotipos resistentes a glifosato de <I>Conyza canadensis </I>(Sanvido <I>et al.</I>, 2006). Pero existen herbicidas alternativos eficientes y buenos que pueden ser usados en el control de estas malezas resistentes (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). </P >     <p >La adopci&oacute;n de cultivos TH ha facilitado el cambio hacia agricultura de conservaci&oacute;n, mediante la cual, los agricultores reducen sus operaciones de labranza, previniendo la erosi&oacute;n y degradaci&oacute;n del suelo (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). La labranza de conservaci&oacute;n resulta en una mayor disponibilidad de residuos de cultivo y semillas de malezas, lo cual mejora el suplemento de alimentos para insectos, p&aacute;jaros y peque&ntilde;os mam&iacute;feros (Sanvido <I>et al.</I>, 2006). </P >     <p    >CONCLUSI&Oacute;N </p >     <p > La presencia de cultivos transg&eacute;nicos en 125 millones de hect&aacute;reas, constituye un escenario biol&oacute;gicamente relevante, en relaci&oacute;n con efectos ambientales en el mediano plazo o efectos evolutivos en el largo plazo. Un fenotipo depende m&aacute;s de la expresi&oacute;n del gen, que de la forma como este ha sido introducido en el genoma de una especie cultivada. Los principios que gobiernan la expresi&oacute;n transg&eacute;nica y determinan la dispersi&oacute;n del transgene en poblaciones de plantas, son esencialmente los mismos que operan sobre genes nativos. La segregaci&oacute;n de transgenes con bajo n&uacute;mero de copias, siguen los mismos patrones mendelianos de los productos del mejoramiento cl&aacute;sico. Se ha demostrado la existencia de h&iacute;bridos entre parientes silvestres y su contraparte transg&eacute;nica, y entre una variedad transg&eacute;nica y una variedad mejorada de la misma especie. El efecto de la hibridaci&oacute;n con la especie silvestre, va a depender de la interacci&oacute;n del transgen con la especie receptora en el ecosistema donde se libere el cultivar transg&eacute;nico. Si el transgen tiene un efecto positivo en la capacidad adaptativa de la especie silvestre, y esta es una maleza agresiva, puede configurarse un escenario de alto riesgo ambiental. Si el transgen tiene un efecto negativo sobre la capacidad adaptativa de la especie silvestre, o no existen parientes silvestres en el local de liberaci&oacute;n, es muy bajo el riesgo ambiental. El mayor efecto efecto ambiental o evolutivo es causado por la estabilizaci&oacute;n del transgen en el genoma silvestre, luego de que varias generaciones de hibridaci&oacute;n y retrocruzameinto coexisten, proceso denominado introgresi&oacute;n. Las posiblidades de introgresi&oacute;n estan m&aacute;s determinadas por las caracter&iacute;sticas del gen y por su localizaci&oacute;n en el genoma donador, que por la forma como ha sido introducido en este genoma. As&iacute;, si el gen hace parte de grupos de ligaci&oacute;n con alelos domesticados seleccionados negativamente, es m&aacute;s improbable que puedan introgresarse en genomas silvestres, que si el gen es seleccionado positivamente en el ambiente espec&iacute;fico. No se ha reportado efectos negativos sobre la diversidad gen&eacute;tica de las especies transformadas, debido a la introducci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos. La biotecnolog&iacute;a es una herramienta para aumentar la diversidad gen&eacute;tica, mediante la transferencia de genes for&aacute;neos. Para la liberaci&oacute;n comercial de los cultivos transg&eacute;nicos se requiere una evaluaci&oacute;n exhaustiva del riego potencial sobre el ambiente y sobre los organismos que los vayan a consumir. Estos riesgos han sido extensamente evaluados desde su liberaci&oacute;n comercial. Los datos disponibles no proporcionan ninguna evidencia cient&iacute;fica de que la comercializaci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos haya causado da&ntilde;o ambiental. Parecer&iacute;a, entonces, que los cultivos transg&eacute;nicos no escapan a la selecci&oacute;n natural darwinista, por lo menos a la luz de la evidencia analizada en relaci&oacute;n con las variedades liberadas comercialmente, con todo es muy temprano en t&eacute;rminos evolutivos para llegar a conclusiones m&aacute;s o menos definitivas sobre este asunto. </P >      <p    >BIBLIOGRAF&Iacute;A </p >     <!-- ref --><p > ABBOTT RJ, JAMES JK, MILNE RI, GILLIES ACM. Plant introductions, hybridization and gene flow. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2003;358:1123-1132. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-548X200900040002300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ABBOTT RJ. Plant invasions, interspecific hybridization and the evolution of plant taxa. Trends Ecol Evol. 1992;7:401-405. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-548X200900040002300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >AGROBIO. Estad&iacute;sticas de Cultivos GM (2008). (Visitado el 15 de octubre de 2009) Disponible en: URL: <a href="http://www.agrobio.org/index.php?option=com_content&task=view&id= 7350&Itemid=15" target="_blank">http://www.agrobio.org/index.php?option=com_content&task=view&id= 7350&Itemid=15</a> </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-548X200900040002300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >AMMANN K. Effects of biotechnology on biodiversity: herbicide-tolerant and insect-resistant GM crops. Trends Biotechnol. 2005;23(8):388-394. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-548X200900040002300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >BARTON NH, HEWITT GM. Analysis of hybrid zones. Annu Rev Eco Syst. 1985;16:113-148. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-548X200900040002300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >BELLON MR, BERTHAUD J. Transgenic Maize and the Evolution of Landrace Diversity in Mexico. The Importance of Farmers  Behavior. Plant Physiol. 2004;134:883-888. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-548X200900040002300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >BOWMAN DT, MAY OL, CREECH JB. Genetic uniformity of the US upland cottoncrop since the introduction of transgenic cottons. Crop Sci. 2003;43:515-518. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-548X200900040002300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >BROOKES G, BARFOOT P. Global impact of Biotech crops: socio economic and environmental effects, 1996-2006. Ag Bio Forum. 2008;11(1):21-38. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-548X200900040002300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >CHAPARRO-GIRALDO A. Hibridaci&oacute;n entre plantas transg&eacute;nicas y plantas silvestres: Limites del Riesgo Ambiental. Rev Colomb Biotecnol. 2001;3(1):36-43. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-548X200900040002300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >CHILCUTT CF, TABASHNIK BE. Contamination of refuges by <I>Bacillus thuringiensis </I>toxin genes from transgenic maize. Proc Natl Acad Sci U S A. 2004;101(20):7526-7529. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-548X200900040002300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >CHRISTOU P. No credible scientific evidence is presented to support claims that transgenic DNA was introgressed into traditional Maize Landraces in Oaxaca, Mexico. Transgenic Res. 2002;11: iii-v. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-548X200900040002300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DALE PJ. Spread of Engineered Genes to Wild Relatives. Plant Physiol. 1992;100:13-15. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-548X200900040002300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DALE PJ, IRWIN JA, SCHEFFLER A. The experimental and commercial release of transgenic crop plants. Plant Breed. 1993;111:1-22. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-548X200900040002300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DARWIN CH. El origen de las especies. Martinez, E. (Trad.) Barcelona: Edicomunicaciones S.A.; 2001. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-548X200900040002300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ELLSTRAND NC. Current knowledge of gene flow in plants: implications for transgene flow. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2003;358:1163-1170. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-548X200900040002300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ELLSTRAND NC, SCHIERENBECK K. Hybridization as a stimulus for the evolution of invasiveness in plants? Proc Natl Acad Sci U S A. 2000;97:7043-7050. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-548X200900040002300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ELLSTRAND NC, HOFFMAN CA. Hybridization as an avenue of escape for engineered genes. Bioscience. 1990;40(6):438-442. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-548X200900040002300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >GOULD F. Sustainability of transgenic insecticidal cultivars: integrating pest genetics and ecology. Annu Rev Entomol. 1998;43:701-726. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-548X200900040002300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >HALFHILL MD, MILLWOOD RJ, RAYMER PL, STEWART CN. Bt-transgenic oilseed rape hybridization with its weedy relative, <I>Brassica rapa</I>. Environ. Biosafety Res. 2002;1:19-28. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-548X200900040002300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >HALSEY ME, REMUND KM, DAVIS CA, QUALLS M, EPPARD PJ,BERBERICH SA. Isolation of maize from pollen-mediated gene fl ow by time and distance. Crop Sci. 2005;45:2172-2185. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-548X200900040002300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >HARRISON RG. Hybrid zones: windows on evolutionary process. Oxf Surv Evol Biol. 1990;7:69-128. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-548X200900040002300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >IRELAND DS, WILSON DO, WESTGATE ME, BURRIS JS, LAUER M J. Managing reproductive isolation in hybrid seed corn production. Crop Sci. 2006;46:1445-1455. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-548X200900040002300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >JACOB F. O rato, a mosca e o homem. Guimaraes, M. (Trad.) Sao Paulo: Campanhia Das Letras; 1998. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-548X200900040002300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >JAMES C. Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops: 2008. ISAAA Brief No. ISAAA: Ithaca, NY. 2008. Disponible en <a href="http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/39/executivesummary/default.html" target="_blank">http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/39/executivesummary/default.html</a>. </P >      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-548X200900040002300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>KAPLINSKI N, BRAUN D, LISCH D, HAY A, HAKE S, FREELING M. Maize transgenic results in mexico arte artefacts. Nature. 2002;416:602-603.</P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-548X200900040002300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >LUNA VS, FIGUEROA MJ, BALTAZAR MB, GOMEZ LR, TOWNSEND R, SCHOPER JB. Maize Pollen Longevity and Distance Isolation Requirements for Effective Pollen Control. Crop Sci. 2001;41:1551-1557. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-548X200900040002300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >METZ PLJ, JACOBSEN E, NAP JP, PEREIRA A, STIEKEMA WJ The impact of biosafety of the phosphinothricin tolerance transgene in inter-specific <I>B. rapa </I>&times;<I>B. napus </I>hybrids and their successive backcrosses. Theor Appl Genet. 1997;95:442-450. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-548X200900040002300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >MILLER HI, HUTTNER SL, BEACHY R. Risk assessment experiments for -Genetically Modified- plants. Nat Biotecnol. 1993;11:1323-1324. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-548X200900040002300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ORTIZ-GARC&Iacute;A S, EZCURRA E, SCHOEL B, ACEVEDO F, SOBER&Oacute;N J, SNOW A. Absence of detectable transgenes in local landraces of maize in Oaxaca, Mexico (2003-2004). Proc Natl Acad Sci U S A. 2005;102:12338-12343. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-548X200900040002300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >PADGETTE SR, KOLACZ KH, DELANNAY X, RE DB, LAVALLEE BJ, TINIUS CN, RHODES WK. <I>et al. </I>Development, identification, and characterization of a glyphosate-tolerant soybean line. Crop Science. 1995;35:1451-1461. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-548X200900040002300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >PURRINGTON CB, BERGELSON J. Fitness Consequences of Genetically Engineered Herbicide and Antibiotic Resistance in Arabidopsis thaliana. Genetics. 1997;145:807-814. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-548X200900040002300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >QUIST D, CHAPELA IH. Transgenic DNA introgressed into traditional maize landraces in Oaxaca, Mexico. Nature. 2001;414:541-543. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-548X200900040002300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >QUIST D, CHAPELA IH. Maize transgenic results in mexico arte artefacts -Reply. Nature. 2002;416:602-603. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-548X200900040002300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >RAY JD, KILEN TC, ABEL CA, PARIS RL. Soybean natural cross-pollination rates under field conditions. Environ. Biosafety Res. 2003;2:133-138. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-548X200900040002300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >RAYBOULD AF, GRAY AJ. Will hybrids of genetically modified crops invade natural communities? Trends Ecol Evol. 1994;9(3):85-89. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-548X200900040002300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ROSELLINI D, PEZZOTTI M, VERONESI F. Characterization of transgenic male sterility male in alfalfa. Euphytica. 2001;118:313-319. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-548X200900040002300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >SANVIDO O, STARK M, ROMEIS J, BIGLER F. Ecological impacts of genetically modified crops: Experiences from ten years of experimental field research and commercial cultivation. Swiss Expert Committee for Biosafety -Federal Department of Economic Affairs. 2006. Zurich (p. 108) Disponible en <a href="http://www.art.admin.ch" target="_blank">http://www.art.admin.ch</a> </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-548X200900040002300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >SNELLER CH. Impact of transgenic genotypes and subdivision on diversity within elite North American soybean germplasm. Crop Sci. 2003;43:409-414. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-548X200900040002300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >STEWART CN, ADANG MJ, ALL JN, BOERMA HR, CARDINEAU G, TUCKER D, <I>et al. </I>Genetic transformation, recovery, and characterization of fertile soybean transgenic for a synthetic <I>Bacillus thuringiensis </I>cryIAc gene. Plant Physiol. 1996;112:121-129. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-548X200900040002300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >STEWART SD, ADAMCZYK JJ, KNIGHTEN KS, DAVIS FM. Impact of Bt cottons expressing one or two insecticidal proteins of <I>Bacillus thuringiensis </I>Berliner on growth and survival of noctuid (Lepidoptera) larvae. J Econ Entomol. 2001;94(3):752-760. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-548X200900040002300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >STEWART CN, HALFHILL MD, WARWICK SI. Transgene introgression from genetically modified crops to their wild relatives. Nat Rev Genet. 2003;4:806-817. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-548X200900040002300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >TANKSLEY SD, MCCOUCH SR. Seed banks and molecular maps: unlocking genetic potential from the wild. Science. 1997;227:1063-1066. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-548X200900040002300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >WAINES JG, HEGDE S G. Intraspecific Gene Flow in Bread Wheat as Affected by Reproductive Biology and Pollination Ecology of Wheat Flowers. Crop Sci. 2003;43:451-463. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-548X200900040002300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >WARWICK SI, BECKIE HJ, SMALL E Transgenic crops: new weed problems for Canada? Phytoprotection. 1999;80:71-84. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-548X200900040002300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >WILKINSON J, ELLIOTT L J, ALLAINGUILLAUME J, SHAW M W, NORRIS C, WELTERS R, <I>et al. </I>Hybridization Between <I>Brassica napus </I>and <I>B. rapa </I>on a National Scale in the United Kingdom. Science. 2003;302:457-459. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-548X200900040002300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >YOSHIMURA Y, MATSUO K, YASUDA K. Gene flow from GM glyphosate-tolerant to conventional soybeans under field conditions in Japan. Environ. Biosafety Res. 2006;5:169-173. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-548X200900040002300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ZAMIR D. Improving plant breeding with exotic genetic libraries. Nature Rev Genet. 2001;2:983-989. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-548X200900040002300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ZUO JR, CHUA NH. Chemical-inducible system for regulated expression of plant genes. Curr Opin Biotechnol. 2000;11:146-151. </P > </font>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-548X200900040002300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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