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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[RESTAURACIÓN ECOLÓGICA:: BIODIVERSIDAD Y CONSERVACIÓN]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this essay the principal concepts and methods applied on projects aimed at ecological restoration are reviewed, with emphasis on the relationship between conservation, biodiversity and restoration. The most common definitions are provided and the steps to take into account to develop projects on ecological restoration, which will be determined by the level of degradation of the ecosystem to be intervened.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <P align="center"><font size="4">RESTAURACI&Oacute;N ECOL&Oacute;GICA: BIODIVERSIDAD Y CONSERVACI&Oacute;N</font> </P >     <p  align="center"    >Ecological Restoration: Biodiversity and Conservation </p >     <P   >ORLANDO VARGAS R&Iacute;OS<Sup>1</Sup>, M.Sc.</P>      <p><Sup>1 </Sup>Grupo de Restauraci&oacute;n Ecol&oacute;gica, Departamento de Biolog&iacute;a, Universidad Nacional de Colombia. <a href="mailto:jovargasr@unal.edu.co">jovargasr@unal.edu.co</a> </P >     <P   >Presentado el 8 de febrero de 2011, aceptado 2 de junio de 2011, correcciones 1 de julio de 2011. Trabajo presentado como parte de la C&aacute;tedra Jos&eacute; Celestino Mutis de Biodiversidad, Bogot&aacute;, 2010. </P > <hr size="1">     <p    >RESUMEN </p >     <P   > En este ensayo se compilan los principales conceptos y m&eacute;todos aplicados en el desarrollo de proyectos de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, haciendo &eacute;nfasis en la relaci&oacute;n entre conservaci&oacute;n, biodiversidad y restauraci&oacute;n. El trabajo se inicia con las definiciones m&aacute;s comunes y de f&aacute;cil comprensi&oacute;n y contin&uacute;a con la explicaci&oacute;n de los pasos principales a tener en cuenta en el desarrollo de proyectos de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. Los pasos que se presentan son los m&aacute;s comunes en casi todos los procesos de restauraci&oacute;n, pero su aplicaci&oacute;n total depende del estado de degradaci&oacute;n del ecosistema que se va a restaurar. </P >     <P   >Palabras clave: manejo de ecosistemas, sucesi&oacute;n ecol&oacute;gica, restauraci&oacute;n de la biodiversidad. </P > <hr size="1">     <p    >ABSTRACT </p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   > In this essay the principal concepts and methods applied on projects aimed at ecological restoration are reviewed, with emphasis on the relationship between conservation, biodiversity and restoration. The most common definitions are provided and the steps to take into account to develop projects on ecological restoration, which will be determined by the level of degradation of the ecosystem to be intervened. </P >     <P   >Key words: Ecosystem management, ecological succesion, biodiversity restoration </P > <hr size="1">     <p    >INTRODUCCI&Oacute;N </p >     <P   > La degradaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de muchos ecosistemas en el mundo, ha acelerado la crisis ambiental debido a la reducci&oacute;n r&aacute;pida de los m&uacute;ltiples servicios ambientales que prestan los ecosistemas, como producci&oacute;n de agua, fijaci&oacute;n de CO2, ciclos de materia, productividad del suelo, biodiversidad, coberturas que previenen erosi&oacute;n, etc. Las tasas de destrucci&oacute;n de todos los ecosistemas contin&uacute;an ocurriendo apresuradamente, debido a pr&aacute;cticas agr&iacute;colas, ganaderas, industriales y de explotaci&oacute;n no sostenibles, con el agravante que muchos ecosistemas tendr&aacute;n variaciones desfavorables para la humanidad con el cambio clim&aacute;tico global. </P >     <P   >Ante esta situaci&oacute;n, el manejo de ecosistemas a trav&eacute;s de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica toma fuerza cada d&iacute;a como soluci&oacute;n para revertir procesos de degradaci&oacute;n de ecosistemas y p&eacute;rdida acelerada de biodiversidad. Ya no basta conservar y proteger &aacute;reas representativas, sino que se debe aprender a restaurar paisajes, ecosistemas, comunidades y poblaciones de plantas y animales, para garantizar sustentabilidad de sistemas naturales, seminaturales y sociales en grandes extensiones, y de esta forma garantizar la disponibilidad de servicios ambientales regionales, los cuales mantienen las econom&iacute;as funcionando. El aumento de desastres por inundaciones, derrumbes, deslizamientos de tierra se debe a la p&eacute;rdida de servicio ecosist&eacute;mico de coberturas vegetales en laderas. Ecosistemas como los p&aacute;ramos son vitales para el mantenimiento de econom&iacute;as regionales por la producci&oacute;n de agua para agricultura y bienestar humano de alta calidad. </P >     <P   >La relaci&oacute;n entre conservaci&oacute;n, biodiversidad y restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica es cada d&iacute;a m&aacute;s evidente. El funcionamiento de los ecosistemas solo se puede mantener en tiempo y espacio con altos valores de biodiversidad y la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica solo es posible si se conservan grandes extensiones de ecosistemas originales en donde se expresa todo el potencial de especies a escala local y regional. La conservaci&oacute;n de ecosistemas y restauraci&oacute;n de la biodiversidad van de la mano. Colombia, como pa&iacute;s megadiverso, tiene gran responsabilidad en la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de su biodiversidad. </P >     <p   >RESTAURACI&Oacute;N ECOL&Oacute;GICA: DEFINICI&Oacute;N </p >     <P   > Antes de llegar a una definici&oacute;n de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica es necesario mencionar algunos conceptos fundamentales para su comprensi&oacute;n: </P >     <P   >-Un ecosistema es un &aacute;rea de tama&ntilde;o variable, con estrecha relaci&oacute;n o asociaci&oacute;n de sus componentes f&iacute;sicos (abi&oacute;ticos) y biol&oacute;gicos (bi&oacute;ticos), organizado de manera tal que al cambiar un componente, o subsistema, se compromenten los otros y en consecuencia el funcionamiento de todo el ecosistema. </P >     <P    >-Los ecosistemas son din&aacute;micos, cambian como resultado de factores internos y externos dicha din&aacute;mica se conoce como sucesi&oacute;n ecol&oacute;gica.</P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   > -Los ecosistemas se recuperan por si solos cuando no existen o se eliminan tensionantes o barreras que impidan su regeneraci&oacute;n, en un proceso conocido como restauraci&oacute;n pasiva o sucesi&oacute;n natural. Es por esto que una de las primeras acciones para recuperar un ecosistema es retirar factores que impiden la expresi&oacute;n de mecanismos de regeneraci&oacute;n natural. </P >     <P   >-Cuando los ecosistemas est&aacute;n muy degradados o destruidos, han perdido sus mecanismos de regeneraci&oacute;n y en consecuencia es necesario asistirlos, en lo que se denomina restauraci&oacute;n activa o asistida (sucesi&oacute;n dirigida o asistida). La restauraci&oacute;n activa implica, que con intervenci&oacute;n humana, se ayude el ecosistema para superar tensionantes que impiden la regeneraci&oacute;n y garantizar el desarrollo de procesos de recuperaci&oacute;n. </P >     <P   >-La capacidad de restaurar un ecosistema depende de gran cantidad de conocimientos, como por ejemplo: estado del ecosistema antes y despu&eacute;s del disturbio, grado de alteraci&oacute;n de la hidrolog&iacute;a, geomorfolog&iacute;a y suelos, causas por las cuales se gener&oacute; el da&ntilde;o, estructura, composici&oacute;n y funcionamiento del ecosistema preexistente, informaci&oacute;n acerca de condiciones ambientales regionales, interrelaci&oacute;n de factores de car&aacute;cter eco-l&oacute;gico, cultural e hist&oacute;rico: es decir la relaci&oacute;n hist&oacute;rica y actual entre el sistema natural y el sistema socioecon&oacute;mico, disponibilidad de la biota nativa necesaria para la restauraci&oacute;n, los patrones de regeneraci&oacute;n, o estados sucesionales de las especies (por ejemplo, estrategias reproductivas, mecanismos de dispersi&oacute;n, tasas de crecimiento y otros rasgos de historia de vida o atributos vitales de las especies), tensionantes que detienen la sucesi&oacute;n y el papel de la fauna en los procesos de regeneraci&oacute;n. </P >     <P   >-La restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica a escala de paisaje debe ser prioridad, pues el mantenimiento de la biodiversidad se expresa a grandes escalas. Si se quiere restaurar biodiversidad y todo su potencial de regeneraci&oacute;n es necesario aprender a manejar paisajes. </P >     <P   >-El &eacute;xito en la restauraci&oacute;n tambi&eacute;n depender&aacute; de costos, de las fuentes de financia-miento y voluntad pol&iacute;tica de las instituciones interesadas en la restauraci&oacute;n; pero ante todo de la colaboraci&oacute;n y participaci&oacute;n de las comunidades locales en los proyectos. </P >     <p   >&iquest;C&Oacute;MO EMPEZAR UN PROCESO DE RESTAURACI&Oacute;N ECOL&Oacute;GICA? </p >     <P   > Al escoger un &aacute;rea para restaurar se presentan gran variedad de factores, tanto naturales como sociales, de los cuales depender&aacute;n las estrategias para restaurar, las cuales ser&aacute;n diferentes para cada sitio dentro de un mismo ecosistema; por ejemplo, sectores muy cercanos unos de otros podr&iacute;an tener una historia de transformaci&oacute;n y de uso actual muy diferente, como es el caso de &aacute;reas sometidas a agricultura y/o pastoreo, con plantaciones forestales con especies ex&oacute;ticas, &aacute;reas con especies invasoras, &aacute;reas quemadas y/o pastoreadas, o erosionadas y utilizadas para miner&iacute;a. En este tipo de sectores se presenta gran heterogeneidad ambiental y una historia de uso dif&iacute;cil de reconstruir. Otras &aacute;reas, tambi&eacute;n muy dif&iacute;ciles de restaurar son aquellas que no presentan relictos o fragmentos del ecosistema original. </P >     <P   >Aunque no existen recetas para restaurar un ecosistema, por la particularidad intr&iacute;nseca de cada sitio, si existen recomendaciones generales basadas en las teor&iacute;as y conceptos de la ecolog&iacute;a de la restauraci&oacute;n y en las experiencias acumuladas en los intentos de restaurar diferentes ecosistemas en el mundo. </P >     <P   >Preguntas centrales durante el proceso de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica: </P >     <P   >-&iquest;C&oacute;mo establecer el tipo de ecosistema que se va a restaurar? </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >-&iquest;Cu&aacute;les son los conocimientos b&aacute;sicos sobre el sitio que se va a restaurar? </P >     <P   >-&iquest;Cu&aacute;les son los factores tensionantes para la restauraci&oacute;n que impiden la regeneraci&oacute;n natural de los sitios a restaurar? </P >     <P   >-&iquest;C&oacute;mo se pueden superar estos tensionantes?</P >     <P   > -&iquest;Qu&eacute; variables se pueden monitorear, para saber si la restauraci&oacute;n se est&aacute; desarrollando? </P >     <P   >-&iquest;C&oacute;mo garantizar la continuidad de un proceso de restauraci&oacute;n?</P >     <P   > A continuaci&oacute;n se recomiendan 13 pasos a tener en cuenta en un proyecto de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. No se trata de una receta para restaurar, sino de una forma de pensar la complejidad y particularidad de los sitios a restaurar. Los pasos propuestos no necesariamente se deben seguir en el mismo orden, ni es necesario aplicarlos todos. Qu&eacute; pasos aplicar depende de la particularidad de los sitios, el grado de alteraci&oacute;n, de las escalas y los objetivos propuestos. </P >     <p  >TRECE PASOS A TENER EN CUENTA EN LA RESTAURACION ECOL&Oacute;GICA </p >     <P   > En la <a href="img/revistas/abc/v16n2/v16n2a17f1.jpg" target="_blank">figura 1</a> se presenta la secuencia de los 13 pasos fundamentales en la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. La participaci&oacute;n comunitaria es muy importante en todo el proceso de restauraci&oacute;n y el dise&ntilde;o de estrategias se va retroalimentando con los conocimientos derivados de los pasos 6 a 10. </P >      <P   >Paso 1. Definir el ecosistema de referencia. El ecosistema de referencia sirve de modelo para planear un proyecto de restauraci&oacute;n y m&aacute;s adelante, para su evaluaci&oacute;n. No siempre es f&aacute;cil identificar este referente pero la reconstrucci&oacute;n con base en la informaci&oacute;n de diferentes fuentes, puede dar mayor certeza de las condiciones previas anteriores a los disturbios. A continuaci&oacute;n se presentan seis recomendaciones para establecer el ecosistema de referencia (SER, 2004; Vargas, 2007) con ejemplos para Colombia: </P >     <P   >a.Descripciones ecol&oacute;gicas y listas de especies antes de la perturbaci&oacute;n. Para el caso de Colombia las revistas m&aacute;s importantes a tener en cuenta, son: Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas F&iacute;sicas y Naturales, Revista Caldasia del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y Acta Biol&oacute;gica Colombiana. Sistemas de Informaci&oacute;n Geogr&aacute;fica y Biol&oacute;gica como el Sistema Nacional Ambiental (SINA) y Sistema de Informaci&oacute;n sobre Biodiversidad de Colombia (SiB). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >b.Fotograf&iacute;as hist&oacute;ricas y recientes, tanto a&eacute;reas como terrestres y mapas del sitio del proyecto antes del da&ntilde;o. Buscar series de fotograf&iacute;as a&eacute;reas (Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi) para estudiar la transformaci&oacute;n del ecosistema y buscar relictos del ecosistema de referencia. Otras fuentes de informaci&oacute;n son IDEAM e INGEOMINAS. </P >     <P   >c. Remanentes del sitio que se ha de restaurar que indiquen las condiciones f&iacute;sicas anteriores y la biota. En los paisajes aun quedan relictos o parches de la vegetaci&oacute;n original, que pueden indicar trayectorias sucesionales posibles del ecosistema original y que tienen una muestra importante de las especies sucesionales tempranas y tard&iacute;as del ecosistema original. </P >     <P   >d.Descripciones ecol&oacute;gicas y listas de especies de ecosistemas similares e intactos. Con base en la informaci&oacute;n de espec&iacute;menes de herbario y museos. Los herbarios de Colombia, principalmente del Herbario Nacional Colombiano (COL) y los herbarios regionales como el herbario amaz&oacute;nico (SINCHI), PSO (Pasto) CAUP (Popay&aacute;n), CUVC (Cali), LLANOS (Villavicencio), HUA (Antioquia), COAH (Bogot&aacute;), JAUM (Antioquia), FMB (Villa de Leiva), porque albergan mucha informaci&oacute;n sobre especies y su distribuci&oacute;n. Adicionalmente la informaci&oacute;n proveniente de los institutos de investigaci&oacute;n como: Instituto de Ciencias Naturales (ICN), Instituto Alexander Von Humboldt (IAvH), Instituto de Estudios Ambientales y Meteorolog&iacute;a (IDEAM), Instituto de Investigaciones del Pac&iacute;fico (IIAP), Instituto de Investigaciones Amaz&oacute;nicas (SINCHI) e Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (INVEMAR). </P >     <p>e.Versiones hist&oacute;ricas e historias orales de personas familiarizadas con el sitio del proyecto antes del da&ntilde;o. Los cronistas de Indias, los viajeros y naturalistas, la Expedici&oacute;n Bot&aacute;nica, la Comisi&oacute;n Corogr&aacute;fica aportan muchos datos interesantes sobre distribuci&oacute;n de plantas, que pueden ayudar a establecer tipos de vegetaci&oacute;n que existieron en un lugar determinado. La reconstrucci&oacute;n por tradici&oacute;n oral, cuando es relativamente reciente, es una gran fuente de informaci&oacute;n de especies y su distribuci&oacute;n. </p >     <p>f. Evidencias paleoecol&oacute;gicas. En Colombia gracias a los trabajos del Dr. Thomas van de Hammen y colaboradores, se tiene una muy buena bibliograf&iacute;a de la historia de clima y vegetaci&oacute;n de casi todos los grandes biomas (v&eacute;ase por ejemplo van der Hammen, 1992 y las publicaciones de la serie El Cuaternario de Colombia). </p >     <p>Cuando un ecosistema est&aacute; muy alterado y es muy dif&iacute;cil tomar como referencia del original, es recomendable elegir como ecosistema de referencia una trayectoria sucesional, dentro del potencial de trayectorias posibles que ofrece un paisaje. Generalmente estas trayectorias combinan especies sucesionales tempranas con sucesionales tard&iacute;as. </P >     <P   >Paso 2. Eevaluar el estado actual del ecosistema. Se hace una evaluaci&oacute;n de las condiciones previas y actuales del ecosistema. En esta fase se empieza a tener evidencia del problema para poder precisar posteriormente los objetivos de restauraci&oacute;n. </P >     <P   >Recomendaciones para evaluar los atributos del estado actual del ecosistema: </P >     <P    >Condiciones del paisaje </P >     <P    >a. Ubicaci&oacute;n de relictos o parches del ecosistema original. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> -N&uacute;mero de parches, tama&ntilde;o, forma, conectividad. </p >     <p>b. Tipos de usos de la tierra donde se encuentran los relictos (potreros, cultivos, plantaciones). Usos de la tierra en un ciclo anual y su relaci&oacute;n con las &aacute;reas a restaurar. </P >     <p>Condiciones bi&oacute;ticas </P >     <p>a. Tipos de comunidades: composici&oacute;n de especies, din&aacute;mica de la vegetaci&oacute;n (tipos de sucesiones ecol&oacute;gicas: herb&aacute;ceas, arbustivas, arb&oacute;reas), estratificaci&oacute;n. </p >     <p>b. Ubicaci&oacute;n de poblaciones de especies sucesionales tempranas y tard&iacute;as. </p >     <p>c. Fauna dispersora de semillas.</p>       <p>Condiciones abi&oacute;ticas </p >     <p>a. Estado de suelo y agua: valoraci&oacute;n fisicoqu&iacute;mica, contaminaci&oacute;n, erosi&oacute;n, niveles fre&aacute;ticos. </p >     <p>b. Hidrolog&iacute;a y geomorfolog&iacute;a: flujo de agua superficial, hidrodin&aacute;mica estacional, cambios en niveles fre&aacute;ticos, acumulaci&oacute;n de sedimentos, tipos de pendientes. </p >     <p>c. Clima regional: distribuci&oacute;n de las precipitaciones, duraci&oacute;n de la estaci&oacute;n seca, fluctuaciones diarias de las temperaturas, frecuencia de heladas. </p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Paso 3. Definir las escalas y niveles de organizaci&oacute;n. Los proyectos de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica abarcan diferentes niveles de organizaci&oacute;n, desde poblaciones de especies y comunidades a ecosistemas o paisajes (Ehrenfeld, 2000; Lake, 2001). En cada nivel se definen objetivos de trabajo diferentes y consecuentemente los procesos cr&iacute;ticos que se deben tener en cuenta para la restauraci&oacute;n cambian seg&uacute;n la escala y el nivel de an&aacute;lisis. Para definir los objetivos de un proyecto de restauraci&oacute;n es necesario primero precisar escalas y su relaci&oacute;n con niveles de organizaci&oacute;n. </P >     <P    >-Escala local y nivel de especie. Esta aproximaci&oacute;n pretende la recuperaci&oacute;n de poblaciones de una especie en particular tratando de recrear su h&aacute;bitat. La ventaja de esta aproximaci&oacute;n es que posee un objetivo muy claro: el rescate mismo de la especie (Ehrenfeld, 2000). Las especies clave deben ser prioridad, pues de ellas depende la persistencia de gran cantidad de organismos. En algunos proyectos es necesario iniciar experiencias a una escala de parcela, principalmente en el caso de plantas. </P >     <P    >-Escala local y nivel de comunidad. La restauraci&oacute;n de esta hace &eacute;nfasis en el restablecimiento de la comunidad original, especialmente con fines de preservaci&oacute;n de comunidades raras o en peligro de extinci&oacute;n, o la restauraci&oacute;n de trayectorias sucesionales de especies pioneras. La restauraci&oacute;n de comunidades constituye el enfoque primario de una parte importante de los esfuerzos de restauraci&oacute;n en la actualidad (Ehrenfeld, 2000), para lo cual la teor&iacute;a de la sucesi&oacute;n ecol&oacute;gica y su aplicaci&oacute;n son la base para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. Cuando es necesario hacer experimentos, haciendo combinaci&oacute;n de especies, es necesario trabajar a escala de parcela con dise&ntilde;os de tratamientos. </P >     <P    >-Escala regional o nivel ecosist&eacute;mico. En la actualidad la escala que se recomienda para establecer los objetivos para la restauraci&oacute;n es la regional a nivel de ecosistema. En este caso el objetivo de la restauraci&oacute;n es la recuperaci&oacute;n de algunas funciones del ecosistema. Esta visi&oacute;n implica que lo que se debe retornar a su estado predisturbio son las condiciones ecol&oacute;gicas que garantizan la recuperaci&oacute;n de la composici&oacute;n, estructura y funci&oacute;n del ecosistema, integrando procesos a gran y peque&ntilde;a escala (Herrick <I>et al.</I>, 2006). La perspectiva ecosist&eacute;mica posee la ventaja que permite visualizar todos los procesos fundamentales de funcionamiento de un ecosistema, especialmente en los ligados a las sucesiones naturales (Cairns, 1987) y la restauraci&oacute;n de la biodiversidad regional. </P >     <P    >-Escala de paisaje. La restauraci&oacute;n a escala de paisaje implica la b&uacute;squeda de la reintegraci&oacute;n de ecosistemas fragmentados y paisajes m&aacute;s que el enfoque sobre un &uacute;nico ecosistema. De hecho, a&uacute;n si el objetivo de la restauraci&oacute;n es planteado a escala ecosist&eacute;mica, se requiere una visi&oacute;n del proceso a una escala de paisaje, puesto que las funciones ecosist&eacute;micas est&aacute;n relacionadas con flujos de organismos, materia y energ&iacute;a entre las diferentes unidades del paisaje (SER, 2004). Sin embargo, para la mayor&iacute;a de los paisajes un retorno completo a la situaci&oacute;n hist&oacute;rica es poco probable, dado el cambio constante de los procesos que definen el desarrollo de comunidades y ecosistemas (van Diggelen <I>et al.</I>, 2001). Sin embargo, lo m&aacute;s importante es avanzar en la comprensi&oacute;n de la estructura del paisaje y su biodiversidad y heterogeneidad espacial para recuperar grandes parches de ecosistemas que mantengan biodiversidad a escala regional y del paisaje. </P >     <P   >Definicion de objetivos. A partir del paso 3 se van precisando los objetivos del proyecto de restauraci&oacute;n y sus escalas. Se va definiendo el estado deseado dentro de las trayectorias sucesionales posibles del ecosistema. Cuando el proyecto es de escala regional es importante para definir los objetivos que inicien activamente su participaci&oacute;n las comunidades locales. </P >     <P   >Los objetivos se deben establecer con mucha claridad para lograr que el proyecto tenga &eacute;xito en t&eacute;rminos de efectividad y costos. Se debe estar seguro del tipo de influencias externas que pueden afectar el desarrollo del proyecto. Un aspecto importante para la definici&oacute;n de los objetivos se relaciona con el presupuesto destinado para el desarrollo del proyecto de restauraci&oacute;n, porque de estos recursos depende la extensi&oacute;n del &aacute;rea a intervenir, el personal contratado para las diversas funciones, la cantidad de estrategias que puedan ser implementadas y el tiempo que dure la implementaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y monitoreo. Los presupuestos pueden variar dependiendo del objetivo de la restauraci&oacute;n si solo se trata de una recuperaci&oacute;n o rehabilitaci&oacute;n, lo que implica menos inversi&oacute;n, para rescatar el ecosistema con toda su estructura y funcionalidad. </P >     <P   >En algunos proyectos es necesario hacer investigaci&oacute;n b&aacute;sica, la cual hay que tener en cuenta en los costos. En otros proyectos es necesario contratar muchos jornales para la siembra de especies, remoci&oacute;n de plantas invasoras y adecuaci&oacute;n de las &aacute;reas, construcci&oacute;n y mantenimiento de viveros para la propagaci&oacute;n ycrecimientodeplantasnativas. En general hay que tener en cuenta lo costos de personal, pago de jornales, compra de materiales, construcciones si son necesarias y pago de transportes. Es muy importante poder evaluar la relaci&oacute;n costo-efectividad de diferentes t&eacute;cnicas de restauraci&oacute;n. </P >     <P   >Paso 4. Establecer las escalas y jerarqu&iacute;as de disturbio. Todos los ecosistemas est&aacute;n sujetos a un r&eacute;gimen de disturbios naturales y antr&oacute;picos, la combinaci&oacute;n de estos establece una din&aacute;mica espacial y temporal en los paisajes (Pickett y White, 1985; Collins, 1987). Por ejemplo, algunos ecosistemas presentan un r&eacute;gimen de disturbio complejo que incluye fuego, pastoreo y disturbio del suelo por animales; cada uno de los cuales difiere en escala, frecuencia e intensidad. </P >     <P   >Los disturbios naturales principales son: deslizamientos, vulcanismo, huracanes, tormentas, lluvias y vientos fuertes, inundaciones, heladas, disturbios producidos por animales y fuegos naturales. Disturbios antr&oacute;picos se relacionan con ganader&iacute;a y agricultura, miner&iacute;a, deforestaci&oacute;n, quemas, la construcci&oacute;n de obras civiles (embalses, oleoductos y carreteras), explotaci&oacute;n de especies, siembra de especies forestales ex&oacute;ticas, invasiones biol&oacute;gicas. La <a href="#tabla1">tabla 1</a> presenta los disturbios antr&oacute;picos y naturales m&aacute;s frecuentes en los ecosistemas colombianos. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla1"></a><img src="img/revistas/abc/v16n2/v16n2a17t1.jpg"></center>     <P   >Dimensi&oacute;n espacial y magnitud. La escala espacial se refiere a la extensi&oacute;n del disturbio, en t&eacute;rminos de las dimensiones f&iacute;sicas de la zona afectada, expresadas en unidades de &aacute;rea o de volumen. La magnitud por su parte, se relaciona con la fuerza, intensidad o severidad del disturbio (Gleen-Lewin y van der Maarel, 1992). </P >     <P   >Dimensi&oacute;n temporal. Incluye frecuencia y predictibilidad de la perturbaci&oacute;n. En algunos casos, como por ejemplo los disturbios por fuego, la estaci&oacute;n clim&aacute;tica en que este ocurre tambi&eacute;n debe considerarse en esta dimensi&oacute;n. Seg&uacute;n la frecuencia, los disturbios pueden clasificarse como raros, si ocurren en un tiempo menor al lapso de vida de las especies m&aacute;s longevas; o frecuentes, si ocurren muchas veces dentro del lapso de vida de las especies menos longevas (Noble y Slatyer, 1980). En la mitad del espectro est&aacute;n los disturbios recurrentes, como fuegos, inundaciones, eventos clim&aacute;ticos extremos y ataque de plagas. Existen tambi&eacute;n disturbios continuos, como el pastoreo intensivo, los cuales suelen tener un impacto significativo sobre las comunidades, especialmente, sobre aquellos ecosistemas que no han evolucionado con esta perturbaci&oacute;n como parte de su din&aacute;mica. A continuaci&oacute;n se resaltan aspectos de los disturbios que afectan con mayor frecuencia los ecosistemas tropicales: </P >     <P   >- Deforestaci&oacute;n: en Colombia la deforestaci&oacute;n es el principal disturbio antr&oacute;pico que afecta a todos los ecosistemas terrestres y algunos costeros. Las actividades que mayor deforestaci&oacute;n generan en los bosques tropicales son la extracci&oacute;n selectiva de maderas de gran valor econ&oacute;mico, el establecimiento de sistemas de producci&oacute;n agr&iacute;colas y ganaderos y cultivos il&iacute;citos, la explotaci&oacute;n de minerales a cielo abierto, la expansi&oacute;n urbana, la construcci&oacute;n de obras de infraestructura, entre ellas carreteras y embalses, as&iacute; como la extracci&oacute;n de le&ntilde;a para combustible y cercas vivas, cuyo impacto es a menor escala que todas las anteriores (Etter, 1998; Kattan, 2002; Rodr&iacute;guez-B. y van Hoof, 2004). En el caso espec&iacute;fico de los bosques andinos se ha encontrado que han sufrido una transformaci&oacute;n entre 70-93% desde el a&ntilde;o 1800 hasta nuestros d&iacute;as; de una extensi&oacute;n potencial de 184.710 km<Sup>2 </Sup>de bosques montanos se estima que &uacute;nicamente persiste 10% (Cavelier, 1997; Rangel, 2000; Cavelier <I>et al.</I>, 2001). Algunos estimativos indican que en Colombia queda solo 10% de los bosques andinos originales y 5% de bosques altoandinos (Carrizosa-U, 1990). </P >     <P    >-Sistemas de producci&oacute;n extensiva e intensiva (agricultura y ganader&iacute;a): estas perturbaciones no solo tienen efectos puntuales en la composici&oacute;n, estructura y diversidad de biota y suelo, sino que alteran la din&aacute;mica h&iacute;drica, los flujos de nutrientes y la capacidad regenerativa natural de los ecosistemas, lo cual puede llevar a comunidades propias de sucesiones detenidas (sucesiones secundarias) o incluso desviadas (ecosistemas degradados), tambi&eacute;n producen compactaci&oacute;n del suelo, lixiviaci&oacute;n de nutrientes y p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica (Rom&aacute;n-D. <I>et al.</I>, 2007). </P >     <P    >-Sistemas productivos forestales no sostenibles: en Colombia se iniciaron las plantaciones forestales de especies introducidas, durante el per&iacute;odo 1940 y 1996, como consecuencia de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y ambiental, que buscaba convertir al pa&iacute;s en una potencia forestal y utilizar las especies sembradas como estrategia en programas de reforestaci&oacute;n (Mendoza y Etter, 2002). </P >     <P    >-Cultivos il&iacute;citos: coca (<I>Erytroxylon coca</I>) y marihuana (<I>Cannabis indica</I>) prosperan en zonas bajas con terrenos ondulados o quebrados, en altitudes comprendidas entre 500 y 1.500 m, mientras que la amapola (<I>Papaver somniferum</I>) suele desarrollarse en altitudes superiores a 2.000 m. El establecimiento de estos cultivos da lugar a la deforestaci&oacute;n de grandes &aacute;reas, en donde se pierden enormes cantidades de biomasa de suelos que no tienen vocaci&oacute;n agr&iacute;cola y que son de mayor valor si est&aacute;n cubiertos por vegetaci&oacute;n natural aumentando el riesgo de extinci&oacute;n de numerosas especies de fauna y flora (D&iacute;az-P, 1998). </P >     <P    >-Potrerizaci&oacute;n: es el reemplazo de bosques por potreros dominados por especies herb&aacute;ceas ex&oacute;ticas. Esta matriz continua de pastos constituye una barrera f&iacute;sica que impide la llegada de semillas dispersadas al suelo y su posterior implantaci&oacute;n (Meli,2003), se incrementa la depredaci&oacute;n de semillas despu&eacute;s de la dispersi&oacute;n (Holl, 1999) y se retarda la llegada de especies sucesionales tempranas y tard&iacute;as (Klejin, 2003); el establecimiento de pl&aacute;ntulas disminuye, dado que el crecimiento radicular se dificulta, desaparece el banco de pl&aacute;ntulas, el banco de semillas y se afectan micorrizas del suelo esenciales para germinaci&oacute;n y crecimiento de la mayor&iacute;a de plantas vasculares (Aide y Cavelier, 1994). </P >     <P    >-Miner&iacute;a: cuando la miner&iacute;a es efectuada, los ecosistemas retornan a una condici&oacute;n primaria muchas veces irreversible y se cambia en amplia escala la topograf&iacute;a e hidrolog&iacute;a. La miner&iacute;a trae consigo cambios dr&aacute;sticos en la estructura del suelo por cuanto la maquinaria pesada empleada ejerce grandes presiones sobre este y es inevitable la compactaci&oacute;n. Adicionalmente factores clim&aacute;ticos como viento y precipitaci&oacute;n contribuyen aceleradamente al proceso de erosi&oacute;n. Los efectos producidos por la miner&iacute;a en los ecosistemas incluyen destrucci&oacute;n del paisaje, degradaci&oacute;n del entorno visual, disturbios en cursos de agua, destrucci&oacute;n de tierras destinadas a la agricultura y reserva forestal, da&ntilde;o de tierras con prop&oacute;sitos de recreaci&oacute;n, ruido, polvo, tr&aacute;fico de camiones y maquinaria pesada, sedimentaci&oacute;n y erosi&oacute;n, hundimientos de tierra y vibraci&oacute;n por explosiones. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >-Paramizaci&oacute;n: es el fen&oacute;meno que se presenta cuando las especies de p&aacute;ramo que son altamente competitivas y que est&aacute;n restringidas a elevaciones mayores, ocupan niveles altitudinales inferiores a los que corresponden. Este fen&oacute;meno determina la aparici&oacute;n de enclaves o sectores situados dentro del dominio clim&aacute;tico del orobioma de selva andina, donde el cl&iacute;max boscoso original es substitu&iacute;do por etapas subseriales, cuya composici&oacute;n flor&iacute;stica y fisionom&iacute;a se asemejan a las que caracterizan el orobioma p&aacute;ramo (Hern&aacute;ndez-C, 1997). Se presenta cuando el proceso de deforestaci&oacute;n va acompa&ntilde;ado por quemas repetidas, cultivos y potrerizaci&oacute;n (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). Los niveles actuales de paramizaci&oacute;n, impiden precisar los l&iacute;mites de los p&aacute;ramos clim&aacute;ticos, de los p&aacute;ramos antr&oacute;picos (Hern&aacute;ndez-C, 1997; Luteyn, 1999; Rangel, 2000). </P >     <P    >-Exclusi&oacute;n del fuego: en los ecosistemas de sabana la protecci&oacute;n prolongada contra quemas puede tener efectos marcados sobre la diversidad de especies, contribuye al incremento de especies le&ntilde;osas y favorece especies menos adaptadas a este disturbio natural, conduciendo en algunos casos a ecosistemas con una fisionom&iacute;a m&aacute;s boscosa (Moreira, 2000). </P >     <P    >-Desertificaci&oacute;n: se refiere a la disminuci&oacute;n o destrucci&oacute;n del potencial biol&oacute;gico de la Tierra, que puede desembocar definitivamente en condiciones de tipo des&eacute;rtico y constituye un aspecto del deterioro generalizado de los ecosistemas. La desertificaci&oacute;n es originada e incrementada principalmente por actividades humanas (Velasco-M, 1991). Sus causas son variadas y con frecuencia est&aacute;n interconectadas entre ellas el sobrepastoreo, tala para uso de le&ntilde;a como combustible o para construcci&oacute;n, uso de t&eacute;cnicas inadecuadas de cultivo, manejo deficiente de irrigaci&oacute;n, actividades de urbanizaci&oacute;n, construcci&oacute;n de v&iacute;as y cambio clim&aacute;tico. La salinizaci&oacute;n en particular usualmente da lugar a una disminuci&oacute;n de la cobertura vegetal, p&eacute;rdida de la superficie de suelo, reducci&oacute;n de infiltraci&oacute;n y formaci&oacute;n de cortezas duras en el suelo, las cuales incrementan el &iacute;ndice de erosi&oacute;n y reducen el establecimiento de pl&aacute;ntulas (van der Berg y Kellner, 2004). </P >     <P   >Paso 5. Consolidar la participaci&oacute;n comunitaria. Como hemos mencionado la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica es una actividad con diferentes escalas espaciales y temporales en las cuales los disturbios antr&oacute;picos juegan un papel importante en cualquier escala que se elija. La p&eacute;rdida de servicios ambientales de los ecosistemas es tambi&eacute;n una preocupaci&oacute;n de la gente en cualquier regi&oacute;n y por consiguiente hay que tener en cuenta tanto el manejo regional como las necesidades de las comunidades locales. Por eso es muy importante que la gente participe activamente desde su formulaci&oacute;n en los proyectos de restauraci&oacute;n, lo que puede garantizar su continuidad y consolidaci&oacute;n (Cano y Vargas, 2007). Es fundamental explorar la aceptabilidad que tendr&iacute;a el eventual programa de restauraci&oacute;n en funci&oacute;n del entorno socioecon&oacute;mico que prevalezca en el &aacute;rea, con especial atenci&oacute;n a las aspiraciones propias de las comunidades locales, en t&eacute;rminos del futuro que desean. Los conocimientos que tienen las poblaciones humanas locales sobre su regi&oacute;n, su historia de uso, la ubicaci&oacute;n de las especies y en algunos casos su propagaci&oacute;n son conocimientos de gran importancia en el &eacute;xito de los proyectos. De esta forma la educaci&oacute;n ambiental se vuelve m&aacute;s pr&aacute;ctica y se puede consolidar a corto y largo plazo una educaci&oacute;n ambiental para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica de la regi&oacute;n. </P >     <P   >La restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica es una actividad de largo plazo y por consiguiente quienes deben garantizar la continuidad de los proyectos son las poblaciones locales con apoyo de organizaciones locales, municipales, departamentales y nacionales. </P >     <P   >Claves para emprender un proyecto de restauracion ecol&oacute;gica con participaci&oacute;n comunitaria (Cano y Zamudio, 2006). La comunidad debe ser contemplada como una unidad integral. Es necesario promover la participaci&oacute;n de adultos (mujeres y hombres), j&oacute;venes, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y generar procesos de trabajo entre: </P >     <p> a. Comunidad campesina: trabajadores agr&iacute;colas de diferentes edades y g&eacute;neros. </p >     <p>b.Comunidades ind&iacute;genas. </p >     <p>c.Comunidad escolar: profesores, padres de familia y alumnos. </p >     <p>d. Entidades locales: asociaciones comunitarias, ONG, organizaciones ind&iacute;genas, organizaciones ambientales, entidades estatales que participan en la conservaci&oacute;n regional de los recursos. </p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>e. Investigadores de la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica: bi&oacute;logos, ec&oacute;logos, ingenieros forestales, antrop&oacute;logos, soci&oacute;logos, ge&oacute;grafos y trabajadores sociales. </p >     <P   >Enfoques conceptuales </P >     <P   >-Investigaci&oacute;n acci&oacute;n participativa: mediante este enfoque se plantea a las comunidades como grupo investigador y transformador de su propia realidad. </P >     <P   >-Conservaci&oacute;n con base comunitaria: se refiere al manejo de recursos naturales a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n de las comunidades. </P >     <P   >-Manejo local de recursos: corresponde a la recuperaci&oacute;n, conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n de la flora y fauna en su h&aacute;bitat natural, teniendo en cuenta la caracter&iacute;stica de los ecosistemas y el valor cultural que le otorgan las comunidades humanas. </P >     <P   >Herramientas metodol&oacute;gicas </P >     <P   >-Cartograf&iacute;a social: esta metodolog&iacute;a considera el territorio como referente espacio -temporal y busca su representaci&oacute;n por medio de la construcci&oacute;n colectiva de mapas, en donde se muestran las percepciones locales del entorno natural, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural. </P >     <P   >-Recorridos territoriales: metodolog&iacute;a que complementa la cartograf&iacute;a social. A trav&eacute;s de ellos se puede precisar y actualizar la informaci&oacute;n consignada en los mapas de territorio. </P >     <P   >-Conversatorios: son encuentros con diferentes participantes en los cuales se busca el di&aacute;logo de saberes sobre un tema espec&iacute;fico. En ellos, aparecen puntos de vista distintos y se procura establecer consensos de opini&oacute;n. </P >     <P   align="" >Recomendaciones </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="" >-Dise&ntilde;ar participativamente estrategias de acci&oacute;n para recuperar los elementos de los ecosistemas. </P >     <P   align="" >-Seleccionar las &aacute;reas donde se implementar&aacute;n las acciones de restauraci&oacute;n (fincas, &aacute;reas de inter&eacute;s comunitario, &aacute;reas de conservaci&oacute;n). </P >     <P   align="" >-Integrar el conocimiento local y promover su aplicaci&oacute;n en las estrategias de restauraci&oacute;n. </P >     <P   align="" >-Difusi&oacute;n de t&eacute;cnicas de propagaci&oacute;n de especies nativas y manejo de viveros e invernaderos. </P >     <P   >-Integraci&oacute;n del tema de la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica en los programas acad&eacute;micos de los centros educativos. </P >     <P   >-Realizaci&oacute;n de actividades pr&aacute;cticas e investigativas con los estudiantes de escuelas y colegios y los padres de familia. </P >     <P   >-Fortalecimiento del conocimiento de los funcionarios p&uacute;blicos con relaci&oacute;n a la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica.</P >     <P   > -Creaci&oacute;n participativa de materiales que divulguen el conocimiento local y las acciones de restauraci&oacute;n iniciadas (herbarios, plegables informativos, cartillas, boletines). </P >     <P   >-Encuentros comunitarios en los cuales se re&uacute;nan diferentes tipos de participantes para intercambiar experiencias de Restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. </P >     <P   >Tanto para la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de ecosistemas es muy importante lograr que las instituciones del estado puedan ofrecer incentivos econ&oacute;micos a las comunidades o propietarios locales. En este sentido la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n deben ir juntas puesto que el mantenimiento de servicios ambientales se logra tanto por la conservaci&oacute;n como por la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. Con la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica se recuperan servicios ambientales como agua, fijaci&oacute;n de CO2, suelo, biodiversidad y control de erosi&oacute;n, entre otros. Por esta raz&oacute;n es muy importante que quien demuestre recuperaci&oacute;n de servicios ambientales, tenga una retribuci&oacute;n econ&oacute;mica. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >Paso 6. Evaluar el potencial de regeneraci&oacute;n. En la fase diagn&oacute;stica la evaluaci&oacute;n del potencial de regeneraci&oacute;n se refiere a la disponibilidad de especies en la regi&oacute;n, su ubicaci&oacute;n, abundancia, su etapa sucesional. El potencial de regeneraci&oacute;n se define entonces, como el conjunto de especies nativas y trayectorias sucesionales que ofrece un paisaje. En esta fase se tiene una aproximaci&oacute;n a las especies pioneras y a las especies de sucesi&oacute;n tard&iacute;a, a las especies dominantes, codominantes y raras y sobre todo a las especies que potencialmente pueden ser utilizadas en experimentos y programas de restauraci&oacute;n. </P >     <P   >Algunas de las trayectorias sucesionales pueden servir como ecosistema o comunidad de referencia y es importante conocer muy bien su composici&oacute;n de especies, estratificaci&oacute;n y los mecanismos de regeneraci&oacute;n de las especies: bancos de semillas, bancos de pl&aacute;ntulas, bancos de reto&ntilde;os y los mecanismos de dispersi&oacute;n en el paisaje. Muchas especies pueden estar extintas localmente, pero no regionalmente, por lo que es necesario tener muy claro el contexto regional. </P >     <P   >Paso 7. Establecer los tensionantes para la restauraci&oacute;n a diferentes escalas. Por tensionantes o barreras a la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica se entiende todos aquellos factores que impiden, limitan o desv&iacute;an la sucesi&oacute;n natural en &aacute;reas alteradas por disturbios naturales y antr&oacute;picos (Vargas <I>et al.</I>, 2007). Los tensionantes para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica pueden clasificarse en dos tipos: ecol&oacute;gicos y socioecon&oacute;micos. Los de tipo ecol&oacute;gico se relacionan con factores bi&oacute;ticos y abi&oacute;ticos resultantes del r&eacute;gimen de disturbios natural y antr&oacute;pico, los cuales influyen en los diferentes mecanismos de regeneraci&oacute;n y colonizaci&oacute;n de las especies, es decir, los procesos necesarios para que ocurra dispersi&oacute;n de prop&aacute;gulos (principalmente semillas), establecimiento de pl&aacute;ntulas y persistencia de individuos y poblaciones de plantas. Los de tipo socioecon&oacute;mico son todos los factores pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales que limitan los procesos de regeneraci&oacute;n natural, principalmente los tipos de uso de la tierra. </P >     <P   >-Tensionantes para la dispersi&oacute;n de las plantas </P >     <P   >-Tensionantes para el establecimiento de las plantas</P >     <P   > -Tensionantes para la persistencia de las plantas </P >     <P   >-Tensionantes sociales Tensionantes ecol&oacute;gicos </P >     <p> 1.Fase de dispersi&oacute;n. Los tensionantes en la fase de dispersi&oacute;n de prop&aacute;gulos son causados generalmente por fragmentaci&oacute;n y p&eacute;rdida de h&aacute;bitats y extensi&oacute;n de matrices de potreros, cultivos y especies ex&oacute;ticas. Estos tensionantes hacen referencia al destino de los prop&aacute;gulos (p. ej. el destino de las semillas). Los m&aacute;s comunes a la dispersi&oacute;n son:      <p>-Ausencia de polinizadores.</p>     <p> -Ausencia de prop&aacute;gulos (principalmente semillas) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Ausencia de animales dispersores. </p>     <p>-Corta longevidad de semillas y germinaci&oacute;n impedida. </p>     <p>-Ausencia de plantas ni&ntilde;eras, nodrizas o plantas facilitadoras.</p>     <p> -Predaci&oacute;n de semillas. </p>     <p>-Ausencia de un banco de semillas del ecosistema original.</p>     <p> -Matriz continua de pastos que impide la regeneraci&oacute;n.</p>      <p>-Presencia de especies invasoras o colonizadoras agresivas.</p>      <p>2. Fase de establecimiento. Comprende la germinaci&oacute;n de semillas y el crecimiento y sobre-vivencia de pl&aacute;ntulas. Los tensionantes al establecimiento pueden clasificarse en dos grandes grupos relacionadas con factores abi&oacute;ticos y bi&oacute;ticos.</p >      <p>Factores abi&oacute;ticos</P >     <p>-Ausencia de micrositios para el establecimiento de las pl&aacute;ntulas.</P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Restricciones clim&aacute;ticas (sequ&iacute;a,  heladas, inundaciones) </P >     <p>-Suelo inadecuado (erosi&oacute;n, compactaci&oacute;n, contaminaci&oacute;n, ausencia o exceso de nutrientes, p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica).</P >     <p>Factores bi&oacute;ticos </P >     <p> -Ausencia de micorrizas  </P >     <p>-Hojarasca gruesa que impide el  establecimiento.</P >     <p>-Herbivor&iacute;a </P >     <P   > -Competencia  </P >     <P   >-Presencia de especies invasoras </P >     <P   >3. Fase de persistencia. La fase de persistencia hace referencia a que una especie una vez establecida pueda crecer y cumplir su ciclo normalmente, sin ser disminuida su biomasa o que alg&uacute;n factor le cause mortalidad. Ejemplos son: </P >     <p>Factores abi&oacute;ticos</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Restricciones clim&aacute;ticas (sequ&iacute;a, heladas, inundaciones)</p>     <p>-Fuegos naturales</p>     <p>Factores bi&oacute;ticos</p>     <p>-Competencia </p>     <p>-Herbivor&iacute;a</p>     <p>-Plagas </p>     <p>-Presencia de especies invasoras</p>     <p>Factores sociales </p>     <p>-Pastoreo y agricultura </p>     <p>-Fuegos antr&oacute;picos </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-Introducci&oacute;n de especies invasoras </p>     <p>-Corte </p>     <P    >Paso 8. Seleccionar las especies adecuadas para la restauraci&oacute;n. La selecci&oacute;n de especies para la restauraci&oacute;n es un aspecto muy importante, puesto que el &eacute;xito de los proyectos depende de la capacidad para dicha selecci&oacute;n (<a href="#tabla2">tabla 2</a>). Del listado de especies y sus trayectorias sucesionales registrado en el potencial de regeneraci&oacute;n, se seleccionan las especies m&aacute;s importantes bajo una escala de atributos o rasgos que pueden ser &uacute;tiles en los sitios que se van a restaurar. Por ejemplo, para &aacute;reas en donde hay que recuperar el suelo es muy importante combinar especies fijadoras de nitr&oacute;geno con especies que produzcan gran cantidad de hojarasca. En esta fase es necesario combinar el conocimiento de la gente y el conocimiento de expertos locales y cient&iacute;ficos. </P >     <p>    <center><a name="tabla2"></a><img src="img/revistas/abc/v16n2/v16n2a17t2.jpg"></center>      <P   >Paso 9. Propagar y manejar las especies. Una vez seleccionadas las especies se presenta el problema de la consecuci&oacute;n de material, dado que muchas especies no se consiguen en viveros locales, o las cantidades no son suficientes para las necesidades del proyecto. La propagaci&oacute;n es la capacidad de las plantas para reproducirse, ya sea de forma sexual o vegetativa (asexual); la primera de estas se da por medio de semillas y la segunda mediante c&eacute;lulas, tejidos y &oacute;rganos. Existen tres tipos de propagaci&oacute;n vegetativa: 1. propagaci&oacute;n por rizomas, estacas, esquejes, bulbos, tub&eacute;rculos, estolones y segmentos de &oacute;rganos como tallos y hojas; 2. propagaci&oacute;n por injertos donde segmentos de una planta se adhieren a otra receptiva m&aacute;s resistente, de mejores caracter&iacute;sticas, y 3. propagaci&oacute;n <I>in vitro</I>, en la cual c&eacute;lulas, partes de tejido u &oacute;rganos son cultivados en condiciones controladas de laboratorio (Cardona, 2007). </P >     <P   >Un problema muy com&uacute;n para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, es la escasez de prop&aacute;gulos de especies pioneras que inicien la sucesi&oacute;n y de especies de estados sucesionales m&aacute;s avanzados que permitan no solo la recuperaci&oacute;n de la estructura del ecosistema, sino tambi&eacute;n de la composici&oacute;n del mismo. La construcci&oacute;n de viveros o invernaderos es muy importante para la propagaci&oacute;n y crecimiento permanente del material requerido. En ciertos casos, los costos de construcci&oacute;n de un vivero son altos. En estos casos es posible conseguir pl&aacute;ntulas o rebrotes o sembrar directamente las semillas en el &aacute;rea a restaurar. </P >     <P    >Paso 10. Seleccionar los sitios. La selecci&oacute;n de los sitios a restaurar, o donde se van a realizar experimentos, debe hacerse cuidadosamente. En este paso ya hay un conocimiento de lo que sucede a diferentes escalas, principalmente como act&uacute;a el r&eacute;gimen de disturbios naturales y antr&oacute;picos. El conjunto de recomendaciones para la selecci&oacute;n de los sitios hace referencia principalmente a una combinaci&oacute;n de factores abi&oacute;ticos, bi&oacute;ticos y las poblaciones humanas locales (Vargas, 2007). </P >     <P    >1. 	Ubicaci&oacute;n en sitios accesibles. En lo posible buscar sitios accesibles. Las facilidades log&iacute;sticas son de gran importancia para garantizar el &eacute;xito del proyecto. Se deben tener en cuenta los siguientes aspectos: </P >     <P>a. V&iacute;as o caminos de acceso, o sitios cercanos en donde no sea dif&iacute;cil el transporte de los materiales necesarios. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>b. F&aacute;cil acceso para personas mayores y ni&ntilde;os, con el fin de emprender acciones de participaci&oacute;n y educaci&oacute;n. </P >     <P>c. Facilidades para realizar la fase de monitoreo. </P >     <P>2. &Aacute;reas de inter&eacute;s comunitario. En los proyectos de restauraci&oacute;n es muy importante que se discuta con la comunidad los sitios prioritarios para restaurar. Lo ideal es que la comunidad participe en la selecci&oacute;n de los sitios, por alg&uacute;n inter&eacute;s especial relacionado con servicios ambientales, como agua, o para detener erosi&oacute;n, o por ser recursos de amplia utilizaci&oacute;n por las comunidades. </P >       <P    >3. Definir si a&uacute;n persisten en el sitio los disturbios y predecir si se pueden volver a presentar. Si no se eliminan de una forma definitiva los factores tensionantes es posible que el proyecto no sea viable. En algunos ecosistemas donde los disturbios hacen parte de su din&aacute;mica natural es importante restaurar la frecuencia de disturbios, como por ejemplo inundaciones, fuegos, hidrolog&iacute;a. Tener en cuenta las recomendaciones de las comunidades locales en cuanto a fen&oacute;menos estacionales como inundaciones, fuegos, heladas. </P >     <P>4. Se debe explicar a las comunidades locales sobre el papel de los disturbios y perturbaciones en los procesos ecol&oacute;gicos. </P >     <P>5. Evaluar con las comunidades locales las actividades humanas, buscando la mayor compatibilidad posible con el proyecto. Evaluar si algunas pr&aacute;cticas culturales son compatibles con el desarrollo de proyectos de restauraci&oacute;n. Por ejemplo el uso esta-cional de recursos. </p >     <P>6. Establecer si en el sitio o en sus alrededores se presentan poblaciones muy abundantes de peque&ntilde;os herb&iacute;voros como conejos, cur&iacute;es, que se puedan convertir estacionalmente o permanentemente en una barrera por su impacto de herbivor&iacute;a sobre especies nativas. </P >     <P>7. Se debe evaluar si hay especies invasoras en el sitio o en los alrededores y evitar que se introduzcan estas especies tanto de plantas como de animales. Planear actividades continuas con la comunidad, para el manejo de especies invasoras. </P >     <P>8. No es recomendable remover especies introducidas naturalizadas (no invasoras) que cumplen una importante funci&oacute;n ecol&oacute;gica. </P >     <P>9. Evaluar los gradientes topogr&aacute;ficos naturales y patrones de drenaje. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>10. Restablecer el r&eacute;gimen del flujo hidrol&oacute;gico natural. </P >     <P>11. Evaluar el estado del suelo.      <P>Paso 11. Dise&ntilde;ar estrategias para superar las barreras a la restauraci&oacute;n. Se plantean cinco conjuntos de estrategias para superar las barreras a la restauraci&oacute;n (Brown y Lugo, 1994; Vargas, 2007): </P>      <P>1. Basadas en la remoci&oacute;n y control de los tensionantes leves (frecuencia de quemas, sobrepastoreo, tasa de cosecha, erosi&oacute;n moderada). </P >     <P>2. Basadas en la adici&oacute;n de especies (plantas, animales o microorganismos) o materiales (fertilizantes, materia org&aacute;nica, agua). </P >     <P>3. Basadas en la regulaci&oacute;n de la tasa de procesos ecosist&eacute;micos, es decir, los flujos entre los compartimientos (ej: regular composici&oacute;n y estructura del suelo para sincronizar liberaci&oacute;n de nutrientes y captaci&oacute;n vegetal de estos). </p >     <P>4.Basadas en remoci&oacute;n de tensionantes severos. </P >     <P>5. Basadas en regulaci&oacute;n de fuentes de entradas de energ&iacute;a.      En algunos pastizales de los tr&oacute;picos se han utilizado muchas estrategias, de las cuales,      se destacan entre las m&aacute;s comunes: a) manejo de la regeneraci&oacute;n natural, b) distribuci&oacute;n de perchas para aves, artificiales y/o naturales, c) utilizaci&oacute;n de &aacute;rboles aislados o vegetaci&oacute;n remanente presente en el &aacute;rea a restaurar, d) incorporaci&oacute;n de &aacute;rboles de    especies pioneras nativas, e) recolecci&oacute;n y trasplante de pl&aacute;ntulas presentes dentro de    la misma &aacute;rea a restaurar o en los alrededores.      <P>Otras acciones importantes son: a) dispersi&oacute;n manual de semillas, b) aprovechamiento    de rebrotes, c) utilizaci&oacute;n de troncos en descomposici&oacute;n, d) formaci&oacute;n de micrositios    en los cuales se favorezca la germinaci&oacute;n y crecimiento de las pl&aacute;ntulas, e) sistemas    agroforestales, f) aplicaci&oacute;n de suelo donado proveniente del ecosistema de referencia,    g) siembra de pl&aacute;ntulas provenientes del banco de semillas, h) formaci&oacute;n de islas de recursos o n&uacute;cleos de facilitaci&oacute;n, i) plantaciones forestales de especies nativas como    catalizadoras de sucesi&oacute;n, j) uso del pastoreo para controlar el crecimiento de pastos    y para ayudar a dispersar semillas, k) cercos vivos y barreras rompevientos, l) establecimiento y ampliaci&oacute;n de corredores riparios, m) tratamiento o reemplazo de suelos    degradados, n) formaci&oacute;n de doseles, o) ampliaci&oacute;n de bordes de bosque.      <P>Todas las estrategias anteriores se pueden clasificar en: a) manipulaci&oacute;n del ambiente    f&iacute;sico, b) manipulaci&oacute;n del ambiente qu&iacute;mico, c) manipulaci&oacute;n del ambiente bi&oacute;tico    (Perrow y Davy, 2002). La participaci&oacute;n comunitaria se debe tener en cuenta como una    estrategia. A continuaci&oacute;n se explican brevemente algunas de las estrategias m&aacute;s comunes en restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica (Vargas, 2007):          ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >Eliminaci&oacute;n de disturbios o barreras </P >     <P   >-Erradicaci&oacute;n de matrices de pastos invasores: para facilitar la recolonizaci&oacute;n por parte de especies nativas, es necesario eliminar de las zonas de restauraci&oacute;n pastos que han colonizado estas &aacute;reas por causa de pastoreo y abandono de cultivos. Debido a que la mayor&iacute;a de estas especies invasoras son altamente competitivas se requiere de varias estrategias como erradicaci&oacute;n manual, competencia con otras especies y tratamientos de sombra para lograr un control efectivo. </P >     <P   >-Creaci&oacute;n de refugios artificiales para fauna: con la acumulaci&oacute;n de troncos, piedras y algo de vegetaci&oacute;n, se pueden formar agrupaciones que pueden servir como albergues temporales o sitios de paso para fauna nativa. Mejorar las condiciones abi&oacute;ticas para el desplazamiento de las especies favorece simult&aacute;neamente la dispersi&oacute;n zoocora de muchas especies vegetales. </P >     <P    >-Controlar los impactos del turismo mal dirigido: es importante que las comunidades locales y habitantes de la zona, reconozcan y valoren sus recursos naturales asociados a los p&aacute;ramos, por lo tanto se espera que las actividades tur&iacute;sticas puedan continuar de forma organizada. Para esto se requiere el establecimiento de una brigada ambiental local (entrenada en el manejo de los recursos y atenci&oacute;n a los turistas), educaci&oacute;n ambiental en escuelas y organizaciones locales, y establecimiento de un centro de informaci&oacute;n (Llamb&iacute; <I>et al.</I>, 2005). </P >     <P    >-Utilizaci&oacute;n de perchas artificiales para aves: con esta estrategia se busca aumentar la dispersi&oacute;n de semillas en potreros. Son estructuras en madera con diferentes arreglos, que permiten la llegada de aves a la matriz de pastizal, dando lugar a un aumento significativo de la tasa de deposici&oacute;n de semillas de plantas ornit&oacute;coras y la implantaci&oacute;n de individuos que no llegan en condiciones naturales, teniendo consecuencias en la aceleraci&oacute;n de la recuperaci&oacute;n del bosque, as&iacute; como en la acumulaci&oacute;n de un banco de semillas del bosque. </P >     <P    >Selecci&oacute;n y propagaci&oacute;n de especies </P >     <P    >-Evaluaci&oacute;n del banco de semillas: tomar muestras de suelo y hojarasca del sitio a restaurar para conocer su composici&oacute;n de especies y la distribuci&oacute;n espacial de semillas (Moscoso y Diez, 2005). Con base en esta evaluaci&oacute;n se podr&iacute;a determinar la capacidad de regeneraci&oacute;n natural del ecosistema y c&oacute;mo ha variado la estructura en consecuencia de las perturbaciones (Parker <I>et al.</I>, 1989; Bakker <I>et al.</I>, 1996). A partir del banco de semillas se puede obtener material vegetal para ser utilizado en el enriquecimiento de las &aacute;reas a restaurar. </P >     <P    >-Propagaci&oacute;n de material vegetal nativo adecuado para el sitio de intervenci&oacute;n: a partir del ecosistema de referencia o de las &aacute;reas circundantes en buen estado de conservaci&oacute;n se recolectan semillas y pl&aacute;ntulas de especies de inter&eacute;s (Cole, 2007), lo cual evitar&iacute;a los costos que implica la adquisici&oacute;n de semillas de vivero o individuos juveniles. La reintroducci&oacute;n de ciertas especies puede incrementar significativamente los niveles de materia org&aacute;nica y desencadenar el proceso de sucesi&oacute;n secundaria en &aacute;reas agropecuarias degradadas y abandonadas (Zahawi, 2005). Esta estrategia puede estar acompa&ntilde;ada con fertilizaci&oacute;n y deshierbe, en el caso de pastizales (Rom&aacute;n-D <I>et al.</I>, 2007). </P >     <P    >-Uso de &aacute;rboles remanentes: los &aacute;rboles remanentes desempe&ntilde;an un papel cr&iacute;tico en la recuperaci&oacute;n de bosques naturales al aumentar la dispersi&oacute;n de semillas, mejorar las condiciones microclim&aacute;ticas e incrementar los nutrientes del suelo. Debe alentarse la retenci&oacute;n de algunos &aacute;rboles semilleros en &aacute;reas intervenidas y la plantaci&oacute;n o el mantenimiento de &aacute;rboles en tierras agr&iacute;colas a fin de mejorar la calidad del h&aacute;bitat mientras se usa la tierra para la agricultura y facilitar su recuperaci&oacute;n si la tierra es abandonada. </P >     <P    >-Siembra directa de semillas: debido a los disturbios, la continuidad del p&aacute;ramo se ve afectada y hay muchas especies que no forman banco de semillas o que este ha sido degradado por alg&uacute;n disturbio, por lo tanto, se puede superar esta barrera a la dispersi&oacute;n, adicionando prop&aacute;gulos en sitios donde dif&iacute;cilmente pueden llegar las especies por sus propios mecanismos, m&aacute;s aun cuando han perdido potenciales dispersores animales (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >-Siembra de pl&aacute;ntulas en parcelas de enriquecimiento: posterior a la propagaci&oacute;n de semillas en condiciones de vivero o invernadero, las pl&aacute;ntulas obtenidas se siembran en conjunto con especies fijadoras de N, o que tengan micorrizas para un mejor aprovechamiento de los nutrientes del suelo (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). </P >     <P    >-Montaje de viveros locales: en asociaci&oacute;n con las comunidades vecinas de las &aacute;reas a restaurar puede promoverse la propagaci&oacute;n de diferentes especies utilizadas en las estrategias de forma que se de continuidad a procesos en escalas de tiempo mayores e igualmente pueden ser fuente para desarrollar otras estrategias. </P >     <P    >Creaci&oacute;n de micrositios y matrices de vegetaci&oacute;n </P >     <P    >-Siembra de especies ni&ntilde;eras facilitadoras: por facilitaci&oacute;n se entiende el efecto positivo de una especie o cierto tipo de vegetaci&oacute;n sobre el crecimiento, supervivencia y desarrollo de otra(s) especie(s), en comparaci&oacute;n con unas condiciones existentes en el ambiente exterior. Se han desarrollado t&eacute;cnicas para restaurar potreros degradados en los tr&oacute;picos por medio de la siembra de pl&aacute;ntulas debajo de &aacute;rboles, matorrales o cultivos ni&ntilde;eros; en estas estrategias se propone tambi&eacute;n sembrar especies de crecimiento r&aacute;pido, que forman dosel en poco tiempo y que mejoran las condiciones del suelo al fijar nitr&oacute;geno o asociarse con micorrizas. La siembra de especies ni&ntilde;eras debe estar acompa&ntilde;ada tambi&eacute;n de un conjunto m&aacute;s diverso de especies cuando no hay suficiente dispersi&oacute;n de prop&aacute;gulos en el sitio. </P >     <P    >-Formaci&oacute;n de n&uacute;cleos activos de dispersi&oacute;n: por medio de la siembra de especies arbustivas y herb&aacute;ceas nativas atrayentes de animales dispersores y polinizadores. Se utilizan individuos adultos, con altura superior a 1 m y que est&eacute;n dispersando semillas o en floraci&oacute;n. Con esto no solo se atrae fauna a la zona de restauraci&oacute;n, tambi&eacute;n ayuda a la regeneraci&oacute;n natural (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). </P >     <P    >-Creaci&oacute;n de un relieve microtopogr&aacute;fico para generar y aumentar los micrositios: por medio de peque&ntilde;os aclareos en zonas donde el suelo est&aacute; muy compactado, puede modificarse la estructura por medios mec&aacute;nicos, creando espacios que puedan ser colonizados por las especies de la zona, permitiendo el flujo de gases y agua que ser&aacute;n aprovechados por prop&aacute;gulos que all&iacute; se encuentren. Tambi&eacute;n se facilita la consecuci&oacute;n de nutrientes porque la remoci&oacute;n aumenta la heterogeneidad del suelo (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). </P >     <P    >-Siembra de especies arbustivas nativas atrayentes de polinizadores y dispersores: seleccionar especies nativas que sirvan para atraer diversos animales que act&uacute;en como dispersores o polinizadores de otras especies tambi&eacute;n, por lo tanto, estas especies deben ser generalistas en este aspecto. </P >     <P    >-	Regeneraci&oacute;n natural: se debe utilizar en &aacute;reas poco perturbadas. En esta estrategia se utilizan los servicios de animales asociados a frutos y/o semillas de la regi&oacute;n. Permite la creaci&oacute;n de &ldquo;n&uacute;cleos&rdquo; de regeneraci&oacute;n que tienen la funci&oacute;n de facilitar el establecimiento de nuevas plantas. Esta estrategia se basa en los principios de la sucesi&oacute;n ecol&oacute;gica, sin embargo no siempre es posible prever las caracter&iacute;sticas de las especies que llegar&aacute;n. Una ventaja importante es el bajo costo, aunque su &eacute;xito depender&aacute; de caracter&iacute;sticas clim&aacute;ticas y del paisaje regional (Rond&oacute;n y Vidal, 2005). </P >     <P   >-Ampliaci&oacute;n de bordes utilizando bancos de pl&aacute;ntulas y reto&ntilde;os: hacer rescate de pl&aacute;ntulas y reto&ntilde;os de los parches de bosque existente y utilizarlos para el avance de los bordes del bosque (Acosta y Vargas-R&iacute;os, 2007). </P >     <P   >-Disturbios experimentales que inicien la sucesi&oacute;n: en ambientes transformados la inducci&oacute;n de un disturbio en el sistema logra generar las condiciones que pueden iniciar o reactivar un proceso sucesional, disminuir la presencia de especies invasoras, liberar recursos que permitan el establecimiento de especies nativas, entre otros. Los disturbios experimentales simulan unas condiciones espec&iacute;ficas y sus variaciones dependen de los objetivos planteados, los cuales est&aacute;n sujetos a condiciones del sitio a restaurar: pueden enfocarse a controlar una especie invasora, reducir la influencia de una especie dominante y aumentar el recurso disponible como la especie de colonizaci&oacute;n, los nutrientes y el agua del suelo. Pueden efectuarse de manera manual o mec&aacute;nica y pueden actuar de manera directa o indirecta. Con la aplicaci&oacute;n de disturbios experimentales tambi&eacute;n se busca generar un cambio en el patr&oacute;n sucesional, al reducir o eliminar la cobertura de las dominantes y con esto disminuir la competencia por el recurso. Tambi&eacute;n busca reabastecer los recursos agotados, reducir la herbivor&iacute;a, eliminar t&oacute;xicos acumulados en el substrato, generar condiciones como mayor intensidad lum&iacute;nica y ampliar fluctuaciones de temperatura, que estimulen la germinaci&oacute;n de especies latentes en el banco de semillas. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   >Recuperaci&oacute;n de suelos </P >     <P   >-Remoci&oacute;n de vegetaci&oacute;n epigea e hipogea: para facilitar el proceso de establecimiento de especies nativas, es necesario remover la vegetaci&oacute;n que no es propia del ecosistema para dar espacio a la nativa. No solo basta remover las partes a&eacute;reas porque muchas de las plantas de p&aacute;ramos pueden reproducirse clonalmente, por lo cual hay que eliminar tambi&eacute;n el sistema radicular hasta donde sea posible, sin remover o alterar mucho el suelo. </P >     <P   >-Enmiendas para mejorar condiciones del suelo: en sitios altamente deteriorados se requiere el enriquecimiento de nutrientes en el suelo, mediante el uso de enmiendas org&aacute;nicas y/o qu&iacute;micas. Los fertilizantes qu&iacute;micos poseen alta capacidad para suplir nutrientes escasos y pueden servir para obtener una cobertura vegetal r&aacute;pidamente. Este tipo de resultados pueden ser &uacute;tiles en casos donde es necesario recuperar algunas caracter&iacute;sticas ambientales, tales como cobertura vegetal protectora, estabilidad de suelos, o retenci&oacute;n de agua en un corto tiempo, sin esperar recuperar la composici&oacute;n o estructura del ecosistema. </P >     <P   >Por otra parte la enmienda org&aacute;nica puede aumentar el potencial de reforestaci&oacute;n, especialmente en sitios altamente degradados, pero estudios realizados en &aacute;reas secas, han mostrado que este tipo de enmiendas puede causar alta mortalidad en las primeras etapas de las pl&aacute;ntulas. Una enmienda org&aacute;nica muy utilizada para la recuperaci&oacute;n de suelos en sitios altamente alterados son los bios&oacute;lidos, obtenidos a partir de aguas residuales, que contienen altas cantidades de materia org&aacute;nica, f&oacute;sforo (P), potasio (K) y alta humedad. </P >     <P   >-Descompactaci&oacute;n mec&aacute;nica del suelo: en sitios disturbados principalmente por ganader&iacute;a, porque el pisoteo del ganado modifica caracter&iacute;sticas hidr&aacute;ulicas del suelo, lo cual afecta el desarrollo del sistema radicular de las especies haciendo que sean m&aacute;s susceptibles de ser removidas f&aacute;cilmente (Basset, 2005). Esta descompactaci&oacute;n puede hacerse con herramientas de labranza, de forma que no se genere una alteraci&oacute;n m&aacute;s grave al usar maquinaria m&aacute;s pesada. </P >     <P    >-Trasplante de suelo de zonas sin disturbio en bloques o desmoronado: con esta estrategia se busca introducir al ecosistema a restaurar: microfauna del suelo, varias fuentes de prop&aacute;gulos y enriquecimiento de nutrientes y se aprovecha la capacidad de algunas especies de tener semillas que se mantienen viables en el suelo, formando bancos de semillas que podr&iacute;an expresarse cuando se den las condiciones necesarias (Vargas <I>et al.</I>, 2007; Velasco y Vargas, 2007). Esta estrategia puede propiciar la formaci&oacute;n de peque&ntilde;os nichos de regeneraci&oacute;n y colonizaci&oacute;n, adem&aacute;s de favorecer la variabilidad gen&eacute;tica (Tres y Reis, 2007). </P >     <P    >-Combinaci&oacute;n de estrategias entre remoci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n superficial, adici&oacute;n de enmiendas y siembra de especies (Cole, 2007). Con esto se busca acelerar el proceso sucesional al realizar varios pasos simult&aacute;neamente que logren superar la barrera al establecimiento y reducir la escala de tiempo para la obtenci&oacute;n de resultados. </P >     <P    >-Restaurar la fertilidad del suelo dejando que los periodos de descanso entre cultivos sean m&aacute;s de cinco a&ntilde;os. Del an&aacute;lisis de la biomasa microbiana se obtiene un buen estimativo del grado de disturbio debido a la agricultura (Llamb&iacute; y Sarmiento, 1999). </P >     <P    >-Empleo de endomicorrizas: los hongos formadores de micorrizas (HMVA) dependen de la planta para el suministro de carbono, energ&iacute;a y de un nicho ecol&oacute;gico, a la vez que entregan nutrientes minerales, especialmente los poco m&oacute;viles como f&oacute;sforo, tambi&eacute;n estimulan la producci&oacute;n de sustancias reguladoras de crecimiento, incrementan la tasa fotosint&eacute;tica, promueven ajustes osm&oacute;ticos cuando hay sequ&iacute;a, aumento de la fijaci&oacute;n de nitr&oacute;geno por favorecer a bacterias simbi&oacute;ticas asociativas, incrementan la resistencia a plagas, tolerancia a estr&eacute;s ambiental, contribuyen a mejorar la agregaci&oacute;n del suelo y ser mediadores de muchas de las acciones e interacciones de la microflora y microfauna que ocurren en el suelo, alrededor de las ra&iacute;ces. Luego de un disturbio forestal el in&oacute;culo de micorriza puede ser insuficiente, incrementar la densidad de micorrizas a trav&eacute;s de la inoculaci&oacute;n es crucial para una regeneraci&oacute;n exitosa, adem&aacute;s se pueden reducir costos de producci&oacute;n, por la disminuci&oacute;n de tiempo de permanencia de las plantas en el vivero. Se pueden variar las especies de HMVA que se emplean, las cuales pueden ser nativas o comerciales, la composici&oacute;n del inoculo el cual puede ser monoespec&iacute;fico o poliespec&iacute;fico y en cuanto al tipo de in&oacute;culo, que puede componerse de esporas aisladas, raicillas colonizadas por HMVA, suelo con esporas. </P >     <P    >Una estrategia integral de conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica en paisajes rurales se conoce como: Herramientas de manejo del paisaje (Lozano-Zambrano, 2009). El objetivo principal de esta estrategia es aumentar la calidad de h&aacute;bitats para fauna, aumentar cobertura nativa e incrementar la conectividad de elementos del paisaje rural, restaurando corredores de h&aacute;bitats. Las principales estrategias utilizadas son: </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >-Conservaci&oacute;n de remanentes de ecosistemas naturales, para lo cual se hacen cerramientos de bosques remanentes con cercas vivas de aislamiento. </P >     <P    >-Enriquecimiento del bosque secundario con especies nativas. </P >     <P    >-Ampliaci&oacute;n de parches de bosque o ca&ntilde;adas. </P >     <P    >-Incremento de la conectividad a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de corredores biol&oacute;gicos. </P >     <P   >-Cercas vivas mixtas en fincas y ganader&iacute;a sostenible.</P >     <P   > -Mantenimiento y siembra de &aacute;rboles dispersos en potreros. </P >     <P   >-Participaci&oacute;n de propietarios de fincas en todo el proceso. </P >     <P   >Paso 12. Monitorear el proceso de restauraci&oacute;n. Dentro de un proceso de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, el monitoreo consiste en el seguimiento y evaluaci&oacute;n continuos de los cambios que experimenta el ecosistema, bajo los diferentes tratamientos de restauraci&oacute;n aplicados. Este monitoreo constante tiene como objetivo final asegurar el &eacute;xito de la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, porque brinda la informaci&oacute;n necesaria para evaluar y ajustar las pr&aacute;cticas de restauraci&oacute;n, de modo que puedan ser modificadas en cualquier momento; de esta manera, si los resultados obtenidos en los tratamientos aplicados son negativos o indeseables, dichos tratamientos se modifican o detienen; por el contrario, si se obtienen resultados positivos, estos tratamientos se contin&uacute;an, multiplican, y si es posible, se mejoran (Brunner y Clark, 1997; Block <I>et al.</I>, 2001; D&iacute;az, 2007). </P >     <P   >El dise&ntilde;o del programa de monitoreo debe realizarse en el mismo momento en el que se plantean los objetivos de la restauraci&oacute;n y se planean los tratamientos que ser&aacute;n aplicados. De esta manera, un monitoreo ecol&oacute;gico efectivo se entiende como un proceso que acompa&ntilde;a al proceso de restauraci&oacute;n desde el diagn&oacute;stico del estado actual del ecosistema, y contin&uacute;a durante la implementaci&oacute;n de los tratamientos y el desarrollo de los mismos, terminando en el momento en que se considera que el ecosistema ha recuperado su integridad ecol&oacute;gica (Holl y Cairns, 2002). En el dise&ntilde;o de un programa de monitoreo para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos (D&iacute;az, 2007): </P >     <P>1. Definir los objetivos del programa de monitoreo en el mismo momento en que se definen los objetivos de la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica, y en concordancia con estos. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>2. Establecer las escalas espaciales y temporales (monitoreo a corto y largo plazo), en las cuales se desarrollar&aacute;n la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica y el programa de monitoreo. </P >     <P   >3. Seleccionar los par&aacute;metros que se han de monitorear e indicadores ecol&oacute;gicos adecuados para evaluar su desempe&ntilde;o. </P >     <p   >4. Escoger la metodolog&iacute;a adecuada para el monitoreo de los diferentes indicadores ecol&oacute;gicos. </P >     <p   >Tipos de monitoreo en restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. Uno de los puntos importantes a tener en cuenta al dise&ntilde;ar el programa de monitoreo, es que existen dos tipos de monitoreo relevantes en restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica: el monitoreo de implementaci&oacute;n o de corto plazo y el monitoreo de efectividad o de largo plazo (Block <I>et al.</I>, 2001). El monitoreo de implementaci&oacute;n busca evaluar si los tratamientos de restauraci&oacute;n se llevaron a cabo como fueron dise&ntilde;ados, cuantificando los cambios que ocurren en el ecosistema inmediatamente despu&eacute;s de los tratamientos. Este seguimiento de los primeros cambios en el ecosistema en restauraci&oacute;n, permite determinar si la estrategia de manejo implementada est&aacute; cumpliendo con el objetivo propuesto, lo cual se logra a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la respuesta del sistema ecol&oacute;gico a escalas espaciales y temporales peque&ntilde;as. Este monitoreo permite ajustar las estrategias de manejo r&aacute;pidamente, cuando los resultados de la evaluaci&oacute;n indican que los cambios en el ecosistema est&aacute;n tomando direcciones indeseadas. </P >     <p   >En el monitoreo de efectividad se busca determinar si se cumpli&oacute; con el objetivo &uacute;ltimo de la restauraci&oacute;n, mediante an&aacute;lisis realizados a escalas espacio-temporales m&aacute;s grandes. En este monitoreo se eval&uacute;a si los principales patrones y procesos ecol&oacute;gicos    del ecosistema se recuperaron. La informaci&oacute;n obtenida en este monitoreo, permite    adem&aacute;s redefinir los objetivos de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica y ajustar la estrategia de  manejo (Herrick <I>et al.</I>, 2006). </P >     <p   >La elecci&oacute;n de los indicadores ecol&oacute;gicos para el monitoreo de la restauraci&oacute;n. Uno de    los pasos cruciales en el dise&ntilde;o del monitoreo, es la selecci&oacute;n de indicadores adecuados.    Estos son variables que permiten evaluar el estado del ecosistema en cualquier punto    del proceso de restauraci&oacute;n, con respecto a los objetivos de restauraci&oacute;n. En el    momento de definir estas variables, es importante elegir aquellas que cumplan con  ciertas caracter&iacute;sticas, entre las cuales se destacan las siguientes (v&eacute;ase D&iacute;az, 2007): </P >     <p   >-Ser definibles claramente. -Ser f&aacute;cilmente medibles e interpretables. </P >     <p   >-Ser &uacute;tiles para m&uacute;ltiples an&aacute;lisis. </P >     <p   >-No tener car&aacute;cter destructivo. </P >     <p   >-Brindar el m&aacute;ximo de informaci&oacute;n por unidad de &aacute;rea.</P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p   > -Proveer informaci&oacute;n con respecto al incremento en las caracter&iacute;sticas deseables y la reducci&oacute;n de las no deseables. </P >     <P   align="" >El plan de restauraci&oacute;n entonces debe tener las siguientes caracter&iacute;sticas:</P >     <P   align="" > -Los datos recopilados y los resultados deben ser acumulativos y estar disponibles para futuras experiencias de restauraci&oacute;n. </P >     <P   align="" >-La eficiencia de los datos tomados debe ser maximizada y los costos minimizados para garantizar un menor esfuerzo de muestreo </P >     <P   align="" >-El monitoreo debe realizarse a diferentes escalas que correspondan con los objetivos propuestos. </P >     <P   align="" >-Se deben seleccionar atributos f&aacute;ciles de monitorear, los cuales permitan tener datos en mediciones repetidas en el tiempo. </P >     <P   align="" >-Los protocolos de seguimiento y toma de datos deben ser claramente delineados para que puedan tener continuidad. </P >     <P   >Paso 13. Consolidar el proceso de restauraci&oacute;n. </P >     <P   > La consolidaci&oacute;n de un proyecto de restauraci&oacute;n implica que se han superado casi todas las barreras a la restauraci&oacute;n y que el ecosistema marcha de acuerdo a los objetivos planteados, las labores de mantenimiento y monitoreo deben indicar que el proceso marcha satisfactoriamente y el ecosistema empieza a mostrar variables de autosostenimiento, como enriquecimiento de especies, recuperaci&oacute;n de fauna, restablecimiento de servicios ambientales relacionados con calidad del agua y suelo. La importancia de consolidar &aacute;reas en proceso de restauraci&oacute;n se fundamenta en los siguientes aspectos (Vargas, 2007): </P >     <P>1. Garantizan la permanencia de procesos que se pueden monitorear a largo plazo. </P >       ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >2. Permiten ajustar trayectorias sucesionales del ecosistema que se pretende restaurar, seg&uacute;n los resultados del monitoreo. </P >       <P    >3. Consolidan el conocimiento de las especies adecuadas (tasas de crecimiento, estrategias reproductivas). </P >       <P    >4. Se ponen a prueba conocimientos en ecolog&iacute;a. </P >       <P    >5. Facilitan el ensayo de nuevos grupos de especies sucesionales tempranas y tard&iacute;as, dentro del potencial total de regeneraci&oacute;n del ecosistema. </P >       <P   >6.Se recupera adecuadamente fauna nativa, principalmente su estructura tr&oacute;fica. </P >       <P    >7. Son &aacute;reas permanentes de investigaci&oacute;n, educaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n para conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de ecosistemas. </P >       <P    >8. Generan conocimiento aplicable a otras &aacute;reas del mismo ecosistema y a otros tipos de ecosistemas. </P >       <p    >9. Permiten que las comunidades locales (ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, j&oacute;venes y adultos), tengan una participaci&oacute;n permanente en los programas de restauraci&oacute;n. </p >       <p    >10. Permiten que los funcionarios locales tengan actividad en todas las fases de los proyectos de restauraci&oacute;n. </p >       <p    >11. Centralizan esfuerzos de instituciones de orden nacional, regional y local y consolidan grupos de investigaci&oacute;n de instituciones acad&eacute;micas. </p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<p    >AGRADECIMIENTOS </p >     <P    > Agradezco a los bi&oacute;logos Sandra Reyes, Pilar G&oacute;mez y Juli&aacute;n D&iacute;az toda su colaboraci&oacute;n en la elaboraci&oacute;n de este art&iacute;culo. Este trabajo hace parte de un trabajo m&aacute;s amplio de lineamientos para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica de los ecosistemas de Colombia que el Grupo de Restauraci&oacute;n Ecol&oacute;gica de la Universidad Nacional elabor&oacute; para el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. </P >     <p   >BIBLIOGRAF&Iacute;A </p >     <!-- ref --><P    > ACOSTA M, VARGAS-R&Iacute;OS O. Ampliaci&oacute;n de fragmentos de bosque altoandino. En: Orlando Vargas-R&iacute;os, editor. Estrategias para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. El caso de la Reserva Forestal de Cogua, Cundinamarca. Segunda edici&oacute;n. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0120-548X201100020001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >AIDE TM, CAVELIER J. Barriers to lowland tropical forest restoration in the Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Restor Ecol. 1994;2:219-229. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0120-548X201100020001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BAKKER J, PSCHLOD P, STRYKSTRA R, BEKKER R, THOMPSON K. Seed banks and seed dispersal: important topics in restoration ecology. Acta Bot Neerl. 1996;45(4):461-490. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0120-548X201100020001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BASSET I, SIMCOCK R, MITCHELL D. Consequence of soil compactation for seedling establishment: implications for natural regeneration and restoration. Austral Ecol. 2005;30:827-833. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0120-548X201100020001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BLOCK WM, FRANKLIN AB, WARD JP JR, GANEY JL, WHITE GC. Design and implementation of monitoring studies to evaluate the success of ecological restoration on wildlife. Restor Ecol. 2001;9(3):293-303. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0120-548X201100020001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BROWN S, LUGO AE. Rehabilitation of tropical lands: a key to sustaining. Restor Ecol. 1994;2(2):97-111. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0120-548X201100020001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >BRUNNER RD, CLARK TW. A Practice-based Approach to Ecosystem Management. Conserv Biol. 1997;11:48-58. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0120-548X201100020001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CAIRNS J. Disturbed Ecosystems as Opportunities for Research in Restoration Ecology. En: Jordan, W.R., Gilpin, M. Aber, J. (Eds.). Restoration Ecology. A Synthetic Approach to Ecological Research. Cambridge University Press; 1987. p. 307-320. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0120-548X201100020001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CANO I, ZAMUDIO N. Recuperar lo nuestro: una experiencia de restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica con participaci&oacute;n comunitaria. O. Vargas y Grupo de Restauraci&oacute;n Ecol&oacute;gica (eds). Universidad Nacional de Colombia, Acueducto de Bogot&aacute;, Jard&iacute;n Bot&aacute;nico, DAMA; 2006. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0120-548X201100020001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CANO I, VARGAS O. Lograr la participaci&oacute;n comunitaria. En: O. Vargas (ed.). Gu&iacute;a Metodol&oacute;gica para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0120-548X201100020001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CARDONA A. Propagaci&oacute;n de especies En: O. Vargas (ed.) Gu&iacute;a Metodol&oacute;gica para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000266&pid=S0120-548X201100020001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CARRIZOSA J. La selva andina. En: Carrizosa-U. Hern&aacute;ndez-C J (eds). Selva y Futuro. Bogot&aacute;: El Sello Editorial; 1990. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0120-548X201100020001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CAVELIER J. Selvas y Bosques Montanos. En: Chavez ME, Arango N. (eds.). Informe nacional sobre el estado de la biodiversidad Colombia. Tomo I. Diversidad Biol&oacute;gica. Instituto de Investigaci&oacute;n de Recursos Biol&oacute;gicos Alexander von Humboldt. Bogot&aacute;, Colombia; 1997. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0120-548X201100020001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CAVELIER J, LIZCANO D, PULIDO MT. Colombia. En: M. Kappelle A. Brown (eds) Bosques nublados del neotr&oacute;pico. Instituto Nacional de Biodiversidad INBio. Costa Rica; 2001. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000269&pid=S0120-548X201100020001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >COLE D. Seedling Establishment and Survival on Restored Campsites in Subalpine Forest. Restor Ecol. 2007;15(3):430-439. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0120-548X201100020001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >COLLINS S. Interaction of disturbances in <I>Tallgrass prairie</I>: a field experiment. Ecology. 1987;68(5):1243-1250. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0120-548X201100020001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >D&Iacute;AZ R. El monitoreo en la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. En: O. Vargas (ed.). Gu&iacute;a Metodol&oacute;gica para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0120-548X201100020001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >D&Iacute;AZ-P S. El medio ambiente colombiano y los cultivos il&iacute;citos. Rev Acad Colomb Cienc. 1998;XXII(83):173-186. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0120-548X201100020001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >EHRENFELD JG. Defining the Limits of Restoration: The Need for Realistic Goals. Restor Ecol. 2000;8(1):2-9. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0120-548X201100020001700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >ETTER A. Bosque h&uacute;medo tropical. En: Chavez. M, Arango N. (eds.). Informe nacional sobre el estado de la biodiversidad Colombia 1997. Tomo I. Diversidad Biol&oacute;gica. Instituto de Investigaci&oacute;n de Recursos Biol&oacute;gicos Alexander von Humboldt. SantaF&eacute; de Bogot&aacute;, Colombia; 1998. p. 106-133. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0120-548X201100020001700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >GLEEN-LEWIN DC, VAN DER MAAREL E. Patterns and Processes of Vegetation Dynamics. En: D.C. Gleen-Lewin, R. Peet y Th. Veblen (Eds). Plant Succession. Theory and Prediction. Chapman and Hall; 1992. p. 11-59. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0120-548X201100020001700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >HERN&Aacute;NDEZ-C J. Comentarios preliminares sobre la paramizaci&oacute;n en los Andes de Colombia. Premio a la vida y obra 1997. Fondo Fen Colombia; 1997. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0120-548X201100020001700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >HERRICK JE, SCHUMAN GE RANGO A. Monitoring Ecological Processes for Restoration Projects. J Nat Conserv. 2006;14:161-171. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0120-548X201100020001700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >HOLL K. Factors limiting tropical rain forest regeneration in abandoned pasture: seed rain, seed germination, microclimate and soil. Biotropica. 1999;31(2):229-242. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0120-548X201100020001700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >HOLL K, CAIRNS J. Monitoring and appraisal. En: Perrow MR, Davy AJ (Eds.). Handbook of Ecological Restoration. Cambridge U.K.: Cambridge University Press; 2002. p. 411-432. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0120-548X201100020001700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >KLEJIN D. Can establishment characteristic explain the poor colonization success of late successional grassland species on exarable land?. Restor Ecol. 2003;11(2):131-138. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0120-548X201100020001700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >LAKE PS. On the Maturing of Restoration: Linking Ecological Research and Restoration. Ecol Manag Restor.2001;2(2):110-115. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0120-548X201100020001700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >LLAMB&Iacute; LD, SARMIENTO L. Ecosystem restoration during the long fallow periods in the traditional potato agriculture of the Venezuelan High Andes. En: Price, M. (Ed). Global Change in the Mountains: Proceeding of the European Conference of Environmental and Societal Change in Mountain Regions. New York: Parthenon Publishing; 1999. p. 190-192. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0120-548X201100020001700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >LLAMB&Iacute; LD, SMITH J, PEREIRA N, PEREIRA A, VALERO F, MONASTERIO M, D&Aacute;VILA M. Participatory planning for biodiversity conservation in the high tropical Andes: are farmers interested?. Mt Res Dev. 2005;25(3):200-205. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0120-548X201100020001700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >LOZANO-ZAMBRANO FH. (ed). Herramientas de manejo para la conservaci&oacute;n de biodiversidad en paisajes rurales. Instituto de Investigaci&oacute;n de los Recursos Biol&oacute;gicos Alexander von Humboldt y Corporaci&oacute;n Aut&oacute;noma Regional de Cundinamarca (CAR) Bogot&aacute; D.C., Colombia; 2009. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0120-548X201100020001700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >LUTEYN J. P&aacute;ramos: why study them? In: Baslev J. Luteyn L. (Eds.). Paramo and Andean ecosistem under human influence. Academic Press; 1999. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0120-548X201100020001700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >KATTAN GH. Fragmentaci&oacute;n. Patrones y mecanismos de extinci&oacute;n de especies. En: Guariguata, M. Kattan G. (Eds). Ecolog&iacute;a de la conservaci&oacute;n de bosques neotropicales. Libros Universitarios Regional. Costa Rica; 2002. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0120-548X201100020001700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >MENDOZA J, ETTER A. Multitemporal analysis (1940-1996) of land cover changes in the southwestern Bogot&aacute; Highplain (Colombia). Landscape Urban Plan. 2002;59:147-158. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0120-548X201100020001700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >MELI P. Restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica de bosques tropicales: veinte a&ntilde;os de investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. Interciencia. 2003;28(10):581-589. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0120-548X201100020001700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >MOREIRA A. Effects of Fire Protection on Savanna Structure in Central Brazil. J Biogeog. 2000;27,1021-1029. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0120-548X201100020001700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >MOSCOSO L, DIEZ M. Banco de semillas en un bosque de roble de la cordillera central colombiana. Rev Fac Nal Agr Medell&iacute;n. 2005;58(2):2931-2943. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0120-548X201100020001700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >NOBLE IR, SLATYER RO. The use of vital attributes to predict successional change in plant communities subjects to recurrent disturbances. Vegetation. 1980;43:5-21. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0120-548X201100020001700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >PARKER V, SIMPSON R, LECK M. Pattern an process in the dynamics of seed banks. En: Leck M, Parker V, Simpson R. (Eds.) Ecology of Soil Seed Banks. San Diego, California: Academic Press Inc.; 1989. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0120-548X201100020001700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >PERROW MR, DAVY AJ. Handbook of Ecological Restoration. Cambridge University Press; 2002. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0120-548X201100020001700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >PICKETT ST, WHITE P. The ecology of natural disturbance and patch dynamics. San Diego, California: Academic Press Inc.; 1985. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0120-548X201100020001700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >RANGEL JO. Colombia diversidad bi&oacute;tica III, la regi&oacute;n de vida paramuna de Colombia. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia. Instituto Alexander von Humboldt. Bogot&aacute;, Colombia; 2000. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0120-548X201100020001700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >RODR&Iacute;GUEZ BM, VAN HOOF B. Desempe&ntilde;o ambiental del sector palmero en Colombia: Evaluaci&oacute;n y perspectivas. Fedepalma. Bogot&aacute; D.C., Colombia; 2004. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0120-548X201100020001700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >RODR&Iacute;GUEZ N, VARGAS O. Especies le&ntilde;osas nativas claves para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del embalse de Chisac&aacute;, basados en rasgos importantes de su historia de vida. En: O. Vargas (ed.). Restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Estudios Diagn&oacute;sticos y experimentales en los alrededores del embalse de Chisac&aacute; (Localidad de Usme, Bogot&aacute; D.C.). Universidad Nacional de Colombia y Acueducto de Bogot&aacute;; 2007. p. 181-198. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0120-548X201100020001700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >ROM&Aacute;N-DF, LEVY TS, PERALES RH, RAM&Iacute;REZ MN, DOUTERLUNGNE D, L&Oacute;PEZ MENDOZA S. Establecimiento de seis especies arb&oacute;reas nativas en un pastizal degradado en La Selva Lacandona, Chiapas, M&eacute;xico. Ecolog&iacute;a Aplicada. 2007;6:(1,2). </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0120-548X201100020001700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >ROND&Oacute;N JA, VIDAL R. Establecimiento de la cubierta vegetal en &aacute;reas degradadas (Principios y m&eacute;todos). Rev For Lat. 2005;38,63-82. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0120-548X201100020001700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >SER. Society for Ecological Restoration International Science, Grupo de Trabajo sobre Ciencia y Pol&iacute;tica. Principios de SER Internacional sobre restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. <a href="www.ser.org" target="_blank">www.ser.org</a> y Tucson: Society for Ecological Restoration International; 2004. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0120-548X201100020001700046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >TRES D, REIS A. La nucleaci&oacute;n como propuesta para la restauraci&oacute;n de la conectividad del paisaje. II Simposio Internacional sobre restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. 2007. <a href="http://lras.ufsc.br/images/stories/cuba_paisagem_deisy.pdf" target="_blank">http://lras.ufsc.br/images/stories/cuba_paisagem_deisy.pdf</a> </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0120-548X201100020001700047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VAN DEN BERG L, KELLNER K. Restoring degraded patches in a semi-arid rangeland of South Africa. J Arid Environ. 2004;61(2005):497-511. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0120-548X201100020001700048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VAN DER HAMMEN TH. Historia, ecolog&iacute;a y vegetaci&oacute;n. Corporaci&oacute;n Colombiana para la Amazonia (COA) Bogot&aacute;; 1992. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0120-548X201100020001700049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VAN DIGGELEN R, GROOTJANS AP, HARRIS JA. Ecological Restoration: State of the Art or State of the Science?. Restor Ecol. 2001;9(2):115-118. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0120-548X201100020001700050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VARGAS O. Gu&iacute;a Metodol&oacute;gica para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Universidad Nacional de Colombia. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0120-548X201100020001700051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VARGAS O, D&Iacute;AZ A, TRUJILLO L, VELASCO P, D&Iacute;AZ R, LE&Oacute;N O, MONTENEGRO A. Barreras para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica. En: Vargas O. (ed). Estrategias para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. Universidad Nacional de Colombia -Colciencias. 2007. p. 46-66. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0120-548X201100020001700052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >VELASCO P, VARGAS JO. Problem&aacute;tica de los bosques altoandinos. En: Orlando Vargas-R&iacute;os y Grupo de Restauraci&oacute;n Ecol&oacute;gica (Eds.). Estrategias para la restauraci&oacute;n ecol&oacute;gica del bosque altoandino. El caso de la Reserva Forestal de Cogua, Cundinamarca. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias. Colciencias. Bogot&aacute;; 2007. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0120-548X201100020001700053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >VELASCO HA. Las zonas &aacute;ridas y semi&aacute;ridas: sus caracter&iacute;sticas y manejo. Editorial Limusa S.A. M&eacute;xico; 1991.</P  >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0120-548X201100020001700054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >ZAHAWI RA. Establishment and growth of living fence species: An overlooked tool for the restoration of degraded areas in the tropics. Restor Ecol. 2005;13(1):92-102. </P > </font>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0120-548X201100020001700055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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