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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p>ART&Iacute;CULO ESPECIAL / SPECIAL ARTICLE</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4"><b>Hospital Universidad del Norte: Historia de    un sue&ntilde;o hecho realidad</b></font> </p>     <p>    <br> </p>     <p align="center"><b><font size="3">Hospital Universidad del Norte: A dream come    true </font></b>    <br> </p>     <p><b>Carlos Malabet Santoro*</b></p>     <p>* Maestro de la ginecobstetricia latinoamericana. Correspondencia: Hospital    Universidad del Norte, Calle 30 v&iacute;a al aeropuerto, Barranquilla (Colombia).    <a href="mailto:cmalabet@uninorte.edu.co">cmalabet@uninorte.edu.co</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Al mismo tiempo del inicio de las labores acad&eacute;micas de la Divisi&oacute;n Ciencias    de la Salud, las directivas de la Universidad del Norte comenzaron a so&ntilde;ar en    el proyecto de un hospital universitario propio que diera soporte al programa    acad&eacute;mico.</p>     <p> La primera acci&oacute;n que tomaron las directivas para empezar a pensar en dicho    proyecto fue la creaci&oacute;n en 1982 de la Fundaci&oacute;n Centro M&eacute;dico del Norte con    el objetivo principal de apoyar los programas de medicina y enfermer&iacute;a con instrucciones    precisas de promover las condiciones necesarias para realizarlo y posteriormente    administrarlo.</p>     <p> Desde esa &eacute;poca fueron varias las propuestas y consultor&iacute;as que se llevaron    a cabo. Recuerdo, entre otras, las asesor&iacute;as de un grupo de expertos americanos    a finales de la d&eacute;cada de los ochenta, quienes recomendaron que se deber&iacute;a pensar    en un hospital con un n&uacute;mero de camas no mayor de 60, d&aacute;ndole mucho &eacute;nfasis    a los tratamientos ambulatorios, debido a que su administraci&oacute;n ser&iacute;a mucho    m&aacute;s viable y efectiva y que por los adelantos de la tecnolog&iacute;a para diagn&oacute;stico    y tratamiento quir&uacute;rgico, hacia el futuro un porcentaje significativo de los    pacientes no necesitar&iacute;a hospitalizaci&oacute;n.</p>     <p> El doctor Jaime Caballero Corbacho como decano present&oacute; al rector y posteriormente    a la comisi&oacute;n encargada por el consejo directivo, un proyecto de un gran hospital    realizado por estudiantes de arquitectura de la Universidad del Atl&aacute;ntico, proyecto    muy bien concebido, pero por el costo, en ese momento muy significativo, en    relaci&oacute;n con lo proyectado por la Universidad, no era viable.</p>     <p> Otra opci&oacute;n fue que la Universidad del Norte adquiriera el Hospital Infantil.    Despu&eacute;s de varias reuniones con el director, en ese momento el doctor Libardo    Diago, la familia Roncallo y los trabajadores de dicho centro se realiz&oacute; el    estudio de factibilidad que fue presentado a la comisi&oacute;n designada por el consejo    directivo, que lo consider&oacute; no viable para las posibilidades de la Universidad    y recomend&oacute; seguir pensando en un centro propio.</p>     <p> Las Damas Voluntarias de la Liga Antituberculosa, por intermedio de su presidenta,    la se&ntilde;ora Alba de Alvarez, a principios de los noventa hicieron la propuesta    para que la Universidad del Norte se hiciera cargo en su totalidad del Hospital    del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s.</p>     <p> Una comisi&oacute;n designada por el doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona hizo el estudio correspondiente,    pero la inversi&oacute;n necesaria para remodelar dicho centro hospitalario en ese    momento no era consecuente con el proyecto hospitalario que requer&iacute;a la Universidad    y los programas acad&eacute;micos.</p>     <p> Otra propuesta a principios de los noventa sobre la participaci&oacute;n de la Universidad    en un complejo hospitalario sobre la v&iacute;a al mar fue presentada por los doctores    Humberto Caiaffa y Juan Issac Nader, en representaci&oacute;n de un grupo de profesionales    m&eacute;dicos, a la comisi&oacute;n designada por el consejo directivo, entre los que recuerdo    a los doctores Diego De la Pe&ntilde;a y Luis Eduardo Pochet.</p>     <p> El proyecto de la reforma de salud iniciado en 1991, difundido y discutido    en 1992 en diferentes foros acad&eacute;micos y gremiales, hizo que las directivas    universitarias fueran cautas para tomar una decisi&oacute;n sin antes conocer la futura    Ley y su reglamentaci&oacute;n, ya que su puesta en marcha incidir&iacute;a significativamente    en las entidades prestadoras de servicios de salud y se pens&oacute; que su localizaci&oacute;n    en el norte de la ciudad no era la m&aacute;s adecuada para el futuro hospital.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   El doctor Hugo Fl&oacute;rez Moreno, decano de la Divisi&oacute;n Ciencias de la Salud, sugiri&oacute;    en su momento que el Centro de Salud San Camilo, localizado en el suroccidente    de la ciudad, reun&iacute;a las condiciones para que la Universidad pensara en asociarse    para dar comienzo al futuro hospital.</p>     <p> Con el doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona visitamos la Cl&iacute;nica Mayo de Jacksonville    y el hospital St Thomas, que ofrecieron su colaboraci&oacute;n e hicieron algunas sugerencias    para el futuro proyecto. </p>     <p> Haciendo un an&aacute;lisis de todas las posibilidades que se hab&iacute;an presentado,    se pens&oacute; que lo m&aacute;s indicado era presentar un anteproyecto de un centro docente    asistencial de primero y segundo nivel y buscar posteriormente la localizaci&oacute;n    m&aacute;s adecuada. Fue as&iacute; como solicit&eacute; a los doctores Rodrigo Barcel&oacute; Mart&iacute;nez    y Jos&eacute; Cervantes Fonseca, jefe del departamento de medicina preventiva y social    y profesor, respectivamente, para que lo realizaran.</p>     <p> Hablamos con el doctor Luis Alberto Tarazona, director administrativo de la    Universidad, quien sugiri&oacute; que era indispensable reunir toda la informaci&oacute;n    necesaria para poder hacerlo, pero era tal la cantidad de datos sugeridos que    realmente no fue posible cumplir con dicho objetivo.</p>     <p> Pasado un tiempo solicit&eacute; nuevamente a los doctores Barcel&oacute; y Cervantes que    hicieran el anteproyecto de construcci&oacute;n del centro docente asistencial de acuerdo    con la experiencia que ellos ten&iacute;an, para luego presentarlo a las directivas    administrativas.</p>     <p> Presentamos el proyecto en 1993 al doctor Tarazona, quien le encomend&oacute; a la    ingeniera Alma Luc&iacute;a Diazgranados, jefe de planeaci&oacute;n, que hiciera el estudio    respectivo.</p>     <p> Una vez revisado y haci&eacute;ndole las observaciones pertinentes, le fue presentado    al doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona, quien dio el visto bueno para su presentaci&oacute;n    en el consejo directivo de la Universidad.</p>     <p> Deseo resaltar la extraordinaria labor y el apoyo constante de Alma Luc&iacute;a    Diazgranados durante todo el proceso.</p>     <p> Recuerdo en dicha reuni&oacute;n el apoyo decidido del doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona    al proyecto y las palabras del presidente del consejo, doctor &aacute;lvaro Jaramillo    Vengochea: &quot;Queremos un hospital sin &aacute;nimo de lucro pero sin &aacute;nimo de p&eacute;rdida,    que sirva para la formaci&oacute;n de los profesionales de la salud y cumplir el compromiso    social que la Universidad tiene claramente establecido, expresado en su misi&oacute;n    y en su mandato&quot;. Y termin&oacute; diciendo que &quot;lo necesario desde este    momento es empezar a vender la idea del proyecto&quot;. </p>     <p> A mediados del a&ntilde;o 91 el doctor Jorge Daza en una conversaci&oacute;n que sostuvimos    me esboz&oacute; la idea de una uni&oacute;n entre el Club Rotario y la Universidad para que    el Instituto Neurol&oacute;gico del Caribe se convirtiera en nuestro hospital universitario.    Realmente no me pareci&oacute; en ese momento que era el sitio indicado, teniendo en    cuenta que para ese entonces no exist&iacute;a la Ley 100. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El doctor Jorge Daza a finales de 1994, como presidente del Instituto Neurol&oacute;gico,    volvi&oacute; a presentar la idea al doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona, quien se interes&oacute; y    orden&oacute; que se hicieran los contactos necesarios para poner en marcha un estudio    sobre la viabilidad del hospital.</p>     <p> Tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la primera propuesta del doctor Daza y por la implementaci&oacute;n    de la Ley 100, se consider&oacute; que era el sitio indicado para que el hospital universitario    cumpliera su misi&oacute;n de fortalecer la academia y ofrecer una atenci&oacute;n en salud    de calidad integral a los habitantes del suroriente.</p>     <p> El doctor Jorge Daza lo present&oacute; a la junta directiva del Club Rotario, presidida    por el doctor Eduardo Arango, y luego a la Fundaci&oacute;n Rotaria, presidida por    el doctor Abraham Milyes. En 1996 se hizo un amplio debate en los salones del    Country Club, en donde el doctor Ernesto Cortizoss dio un decidido apoyo al    proyecto, y la idea fue respaldada por la mayor&iacute;a de los participantes, quienes    consideraron que la Universidad era la instituci&oacute;n indicada para sacarlo adelante.    <br>   Posteriormente y durante el transcurso de las negociaciones participaron en    forma activa en el proceso por parte del Club Rotario y la Fundaci&oacute;n Rotaria    los doctores Manuel S&aacute;nchez, Tom&aacute;s Romero Joller, Eduardo Arango, Abraham Milyes,    Marina Sanmiguel, entre otros.</p>     <p> Es necesario resaltar el decisivo apoyo del doctor El&iacute;as Muvdi y su familia    para que se legalizara un contrato de comodato del inmueble en que encontraba    ubicado el Instituto Neurol&oacute;gico a favor de la Universidad.</p>     <p> En agosto de 1996, superadas las dificultades legales y financieras mayores,    se suscribieron la autorizaci&oacute;n y el comodato por parte de las personas y entidades    participantes: El doctor El&iacute;as Muvdi, la Gobernaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico, la Fundaci&oacute;n    Rotaria de Barranquilla y la Fundaci&oacute;n Centro M&eacute;dico del Norte.</p>     <p> En varias reuniones del consejo directivo de la Fundaci&oacute;n presididas por el    doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona en el a&ntilde;o 1996 se estudi&oacute; la posibilidad de formalizar    un convenio con Combarranquilla para que la Fundaci&oacute;n Centro M&eacute;dico del Norte    utilizara en arrendamiento el espacio f&iacute;sico y algunos equipos para prestar    los servicios de salud en forma directa al p&uacute;blico y a la vez le sirviera de    experiencia en la administraci&oacute;n directa de una entidad prestadora de servicios    de salud. Dicho convenio fue autorizado.</p>     <p> Teniendo en cuenta que el convenio anterior no era la soluci&oacute;n para resolver    los problemas acad&eacute;micos de los estudiantes en relaci&oacute;n con sus rotaciones,    el doctor Jes&uacute;s Ferro Bayona recomend&oacute; al consejo aprobar la solicitud de un    pr&eacute;stamo por una l&iacute;nea IFI con destinaci&oacute;n espec&iacute;fica para la remodelaci&oacute;n y    dotaci&oacute;n del Centro de Medicina Familiar (antiguo Instituto Neurol&oacute;gico). Realmente,    con esa determinaci&oacute;n del rector se hace realidad el Hospital de nuestra Universidad.    <br>   Una vez tomada la decisi&oacute;n de comenzar el proyecto, se conform&oacute; un equipo de    trabajo multidisciplinario, en el que participaron Jenny Pe&ntilde;uela, Joachin Hahn,    Carlos Rosado, Carlos Clavijo, entre otros, quienes dieron comienzo al proceso.</p>     <p> La primera etapa, que consisti&oacute; en la remodelaci&oacute;n de los consultorios, el    laboratorio cl&iacute;nico y el &aacute;rea acad&eacute;mica, entr&oacute; en funcionamiento en 1997, siendo    la doctora Jenny Pe&ntilde;uela la primera directora. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Con la segunda etapa, terminada en el a&ntilde;o 2001, se inici&oacute; el funcionamiento    de las salas de cirug&iacute;a y radiolog&iacute;a, y en 2003, con el funcionamiento de hospitalizaci&oacute;n,    unidades de cuidados intensivos de adultos y neonatal, se concluy&oacute; la tercera    etapa, siendo director el doctor Diego Castresana D&iacute;az.    <br>   Actualmente, adem&aacute;s de residentes de pediatr&iacute;a, oftalmolog&iacute;a y medicina interna,    un n&uacute;mero significativo de estudiantes e internos de medicina y de enfermer&iacute;a    rotan por el hospital.</p>     <p> Desde el 2005 se lleva a cabo un programa de educaci&oacute;n m&eacute;dica continua con    la participaci&oacute;n activa de la comunidad acad&eacute;mica de la Divisi&oacute;n Ciencias de    la Salud y con el apoyo de la Cl&iacute;nica Mayo de Jacksonville a trav&eacute;s de videoconferencias.</p>     <p> Podemos decir con orgullo que el sue&ntilde;o se hizo realidad, que ya tenemos hospital    y podemos mirar con tranquilidad hacia el futuro y cumplir el objetivo de la    Universidad de formar profesionales de alta calidad cient&iacute;fica y humana.</p>     <p>&nbsp; </p> </font>      ]]></body>
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