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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">       <p>EDITORIAL</p> <font size="4">    <P align="center"><b>E-pacientes y la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente</b></p></font> <font size="3">     <P align="center">E-patients and the medical-patient relationship</p></font>     <p>Carlo Vinicio Caballero-Uribe<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a></p>     <p><b>Correspondencia: </b>Universidad del Norte, km 5, v&iacute;a a Puerto Colombia. Tel&eacute;fono +573509509 A.A.1609. Barranquilla (Colombia). <a href="mailto:carvica@gmail.com">carvica@gmail.com</a></p> <hr>     <p><b>Palabras clave:</b> pacientes, e-pacientes, profesionalismo, <i>social media.</i></p>     <p><b>Keywords:</b> patients, e-patients, professionalim, <i>social media.</i></p> <hr>     <p align="center"><i>El m&eacute;dico propone y, por primera vez en la historia, el enfermo dispone.</i></p>     <p align="center">L&aacute;zaro J, Gracia D. <i>La relaci&oacute;n m&eacute;dico-enfermo a trav&eacute;s de la historia</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay una creciente influencia de las nuevas formas de comunicaci&oacute;n digital en todos los aspectos de la vida, y la medicina no es la excepci&oacute;n, tanto que el American College of Physicians (1) y la American Medical Association (2) se han visto en la necesidad de establecer gu&iacute;as para los profesionales de la salud sobre el uso de los medios sociales o <i>social media </i>(SM) y el tema de profesionalismo en l&iacute;nea. Estas gu&iacute;as claramente establecen las preocupaciones de confidencialidad, invitan a los profesionales a no estrechar las relaciones con los pacientes, cuidando los l&iacute;mites, no utilizar medios electr&oacute;nicos decomunicaci&oacute;n sin expresa autorizaci&oacute;n del paciente, a tener mucho cuidado con cualquier tipo de recomendaci&oacute;n que se les d&eacute; y a establecer un perfil profesional diferente al personal, no aceptando alg&uacute;n tipo de intimidad con ellos. Igualmente invitan a mantener la capacitaci&oacute;n de los nuevos profesionales en estos temas. En general, estos documentos iniciales, aunque reconocen la importancia creciente de estos medios y su disponibilidad generalizada, son conservadores y se concentran frecuentemente m&aacute;s en los retos que en las oportunidades, estableciendo preocupaciones que alejan a muchos profesionales de la salud de la posibilidad de descubrir los muchos beneficios referentes a lo que se denomina como medios sociales o <i>social media.</i></p>     <p>Uno de los aspectos relevantes del uso de la SM en salud tiene que ver con la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. Ya Jadad y colaboradores desde 2003 (3), antes del advenimiento de las nuevas herramientas, hab&iacute;an destacado el nuevo papel de los pacientes, al igual que las dificultades que estos pod&iacute;an encontrar frente a un sistema de salud con gran resistencia al cambio. El creciente n&uacute;mero de aplicaciones de la SM ha permitido potenciar y favorecer la tendencia natural de muchas personas de no ceder el control de su salud al sistema tradicional y que de forma m&aacute;s activa han querido participar en las decisiones que se tomaban en relaci&oacute;n con su tratamiento. La SM se ha convertido en un canal de marcada relevancia para que los pacientes participen de manera activa y a distintos niveles en el sistema de salud.</p>     <p>Uno de los primeros autores en utilizar el t&eacute;rmino <i>e-paciente </i>fue Ferguson, quien en un escrito seminal (4) lo define como un paciente proactivo, con buenos conocimientos sobre tecnolog&iacute;as, involucrado en el mantenimiento de su salud e interesado en contribuir no solo al tratamiento e investigaci&oacute;n sobre determinadas condiciones de salud, sino tambi&eacute;n en mejorar el proceso de atenci&oacute;n. En 2007 public&oacute; un documento sobre lo que se denomina desde entonces e-paciente <i>(e-patients), </i>que ya est&aacute; traducido al espa&ntilde;ol (5, 6). La <i>e </i>proviene de las siglas en ingl&eacute;s para equipado, estructurado, enganchado, empoderado, emancipado y experto <i>(equipped, enabled, engaged, empowered, expert).</i></p>     <p>La tesis central de este editorial consiste en que la Salud 2.0, como se denomina a la utilizaci&oacute;n de lo que conocemos como Web 2.0 en el &aacute;rea de la salud, viene siendo impulsada desde afuera, por agentes como los e-pacientes, las empresas innovadoras en salud y otros actores. El sector m&eacute;dico viene reaccionando, como muchas otras veces, tard&iacute;amente ante esta realidad. La respuesta de este sector ha sido conservadora y lenta en reconocer los cambios hist&oacute;ricos que se han producido en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. No hemos sido capaces de reconocer la transformaci&oacute;n de los enfermos de pacientes a agentes y de los m&eacute;dicos de padre sacerdotal a asesor democr&aacute;tico de acuerdo con los historiadores de la medicina que han revisado el tema recientemente (7).</p>     <p><b><i>Social media </i>y medicina: Beneficios y limitaciones a la fecha</b></p>     <p>A pesar de que se han mencionado numerosos aspectos que hacen de la SM un elemento facilitador para el ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica: el aumento o mejora de la interacci&oacute;n con pares, el acceso a una mejor informaci&oacute;n para el profesional y los pacientes, un soporte por pares tanto social como emocional, la posibilidad de ejercer acciones de vigilancia en salud p&uacute;blica y un potencial importante para influir en las pol&iacute;ticas de salud, se han identificado algunas limitaciones que b&aacute;sicamente comprenden preocupaciones sobre la calidad de la informaci&oacute;n, la confidencialidad de los datos y la privacidad en l&iacute;nea (8). Estas limitaciones precisamente afectan la potencialidad de la integraci&oacute;n en l&iacute;nea y las demandas de los pacientes en relaci&oacute;n con la participaci&oacute;n activa en su proceso de salud. Algunos consideran que la esencia p&uacute;blica de las redes sociales pudiera dificultar la labor del facultativo y afectar la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. Es probable que esto se deba a que tradicionalmente la Medicina ha valorado la privacidad, confidencialidad, la interacci&oacute;n uno a uno y la conducta formal, en tanto que los Medios Sociales han cultivado valores diferentes, como la apertura, divulgaci&oacute;n, conexi&oacute;n, transparencia e informalidad, que parecen entrar en conflicto con lo que hemos aprendido tradicionalmente (9).</p>     <p><b>La transformaci&oacute;n del paciente y del m&eacute;dico</b></p>     <p>La Asociaci&oacute;n Americana de Hospitales aprob&oacute; la primera Carta de Derechos del Paciente desde 1973, reconociendo el derecho del enfermo a recibir informaci&oacute;n completa sobre su situaci&oacute;n y valorando su autonom&iacute;a. De ello se derivan los consentimientos informados (10). El punto de la autonom&iacute;a como paradigma vigente es muy relevante, ya que implica que como pacientes, y todos tarde o temprano lo seremos, estamos en capacidad de asumir las decisiones que nos afectan y regirnos por nuestro propio sistema de valores. Con otras palabras, debemos respetar las decisiones de nuestros pacientes, las cuales deben ser al menos compartidas con ellos.</p>     <p>De acuerdo con los ya citados historiadores L&aacute;zaro y Gracia (7), en su revisi&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-enfermo a trav&eacute;s de la historia destacan las siguientes anotaciones:</p>     <p>&quot;En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo veinte la forma de relacionarse los m&eacute;dicos y los enfermos cambi&oacute; m&aacute;s que en los veinticinco siglos anteriores. El paso del modelo paternalista al autonomista supuso una transformaci&oacute;n con escasos precedentes hist&oacute;ricos. La evoluci&oacute;n de este fen&oacute;meno a lo largo del tiempo afect&oacute; a los tres elementos involucrados:</p> </font> <ol>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li><font face="verdana" size="2"> El enfermo, que tradicionalmente hab&iacute;a sido considerado como receptor pasivo de las decisiones que el m&eacute;dico tomaba en su nombre y por su bien, lleg&oacute; a finales del siglo veinte transformado en un agente con derechos bien definidos y amplia capacidad de decisi&oacute;n aut&oacute;noma sobre los procedimientos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos que se le ofrecen, pero ya no se le imponen.</font></li>       <li><font face="verdana" size="2">El m&eacute;dico, que de ser padre sacerdotal (como correspond&iacute;a al rol tradicional de su profesi&oacute;n) se fue transformando en un asesor t&eacute;cnico de sus pacientes, a los que ofrece sus conocimientos y consejos, pero cuyas decisiones ya no asume.</font></li>       <li><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n cl&iacute;nica, que de ser bipolar, vertical e infantilizante, se fue colectivizando (con la entrada en escena de m&uacute;ltiples profesionales sanitarios), se fue horizontalizando y se fue adaptando al tipo de relaciones propias de sujetos adultos en sociedades democr&aacute;ticas&quot;.</font></li>     </ol> <font face="verdana" size="2">     <p><b>Colof&oacute;n</b></p>     <p>Si a este panorama agregamos que varios estudios muestran que no utilizamos el potencial de la Web y hasta hace poco el escenario para los profesionales y sitios de salud manejado por ellos, era de pocas tecnolog&iacute;as interactivas, falta de interacci&oacute;n entre profesionales y pacientes y falta de producci&oacute;n de contenido o informaci&oacute;n en salud.</p>     <p>En general, la Internet representa para los profesionales de la salud una plataforma de contenido m&aacute;s que un espacio de comunicaci&oacute;n o social. Esto sin contar las barreras tradicionales, como la falta de tiempo por exceso de trabajo, poca seguridad cuando se comparten datos, miedo a relacionarse con los potenciales pacientes fuera de la consulta o a ser cuestionados en su conocimiento (11).</p>     <p>La realidad es que los pacientes est&aacute;n en l&iacute;nea y est&aacute;n asumiendo sus propias decisiones. Tienen organizaciones, dan conferendas, asisten a simposios, se informan, demuestran que con las fuentes adecuadas disminuye la asimetr&iacute;a tradicional del sistema de salud.</p>     <p>La transformaci&oacute;n de los pacientes no es nueva, por el contrario, es de larga data, aunque solo ha sido significativa durante el &uacute;ltimo cuarto de siglo del siglo anterior y lo que va de este.</p>     <p>Los principios de derechos y autonom&iacute;a vienen siendo potenciados por los medios digitales, que permiten la formaci&oacute;n de comunidades, la interacci&oacute;n con profesionales, la generaci&oacute;n de aprendizaje colectivo y la participaci&oacute;n colaborativa en el cuidado de su salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La esperanza parece residir en la actual generaci&oacute;n, que utiliza estos medios sin tantas prevenciones como la generaci&oacute;n anterior, aunque requiere capacitaci&oacute;n, y la &quot;vieja guardia&quot; en general no parece muy dispuesta.</p>     <p>En fin, no quisiera ser pesimista, pero todo parece indicar que otros seguir&aacute;n tomando las decisiones por nosotros. Al menos los e-pacientes, que representan, a mi juicio, el paso evolutivo m&aacute;s avanzado en la autonom&iacute;a de los pacientes y su capacidad para contribuir con los profesionales de la salud a trav&eacute;s de la Medicina Participatoria (12), ya saben qu&eacute; es lo que deben hacer, y lo est&aacute;n haciendo en muchas formas. Ahora hay instituciones, otros profesionales sanitarios y otras fuentes diferentes al m&eacute;dico en las que tambi&eacute;n se puede obtener informaci&oacute;n sobre la salud.</p>     <p>Las gu&iacute;as publicadas se centran en las dificultades y no en las oportunidades y no reconocen los cambios que han ocurrido. Es necesario explorar otras visiones antes de que otros lo sigan haciendo por nosotros. En el fondo, es lamentable no reconocer o analizar los cambios que ha venido teniendo la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente si se tiene en cuenta que todos somos potencialmente pacientes. El paciente deber&iacute;a seguir siendo la quintaesencia y objetivo de nuestra profesi&oacute;n, y los e-pacientes solo nos recuerdan esto.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>     <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> Editor <i>Salud Uninorte. </i>MD Reumat&oacute;logo. Doctorando en Comunicaci&oacute;n, Universidad del Norte. Barranquilla (Colombia).</p> <hr>         <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>(1) Farnan J, Sulmasy L, Woster B, Chaudhry H, Rhyne J, Arora V. Online Medical Professionalism: Patient and Public Relationships: Policy Statement from the American College of Physucuans and the Federation of State Medical Boards. <i>Ann intern Med </i>2013; 158 (8): 620-627. Disponible en: <a href="http://annals.org/article.aspx?articleid=1675927" target="_blank">http://annals.org/article.aspx?articleid=1675927</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-5552201300020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(2) Chretien K, Kind T. Social Media as a Tool in Medicine. <i>Circulation </i>2013; 127: 1413-1421. Disponible en: <a href="http://circ.ahajournals.org/content/127/13/1413.full.pdf+html" target="_blank">http://circ.ahajournals.org/content/127/13/1413.full.pdf+html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0120-5552201300020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(3) Jadad A, Rizo C, Wenkin M. I am a good patient, believe it or not. <i>BMJ </i>2003; 326 (7402):1293-95. Disponible en: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1126181/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1126181/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0120-5552201300020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(4) Ferguson T, Frydman G. The first generation of e-patients. <i>BMJ </i>2004; 328(7449): 1148-49. Disponible en: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC411079/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC411079/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0120-5552201300020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(5) Ferguson T. <i>How the can help us heal health care. E-patients. </i>Disponible en: <a href="http://e-patients.net/e-Patients_White_Paper.pdf">http://e-patients.net/e-Patients_White_Paper.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0120-5552201300020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(6) Ferguson T. <i>C&oacute;mo nos pueden ayudar a mejorar la salud. </i>E-pacientes. Disponible en: <a href="http://e-patients.net/u/2011/11/Libro-blanco-de-los-e-Pacientes.pdf" target="_blank">http://e-patients.net/u/2011/11/Libro-blanco-de-los-e-Pacientes.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S0120-5552201300020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(7) L&aacute;zaro J, Gracia D. La relaci&oacute;n m&eacute;dico-enfermo a trav&eacute;s de la historia. <i>An Sist Sanit Navar </i>2006; 9 (suppl 3). Disponible en: <a href="http://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v29s3/originall.pdf" target="_blank">http://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v29s3/originall.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0120-5552201300020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(8) Moorhead A, Hazlett D, Harrison L, Carroll J, irwin A, Hoving C. A new Dimesion of healt Care: Systematic Review of Uses, Benefits, and Limitations of Social Media For Health Communication. <i>JMIR </i>2013; 15(4): e85. Disponible en: <a href="http://www.jmir.org/20l3/4/e85/" target="_blank">http://www.jmir.org/20l3/4/e85/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0120-5552201300020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(9) Gholami-Kordkheili F, Wild V, Strech D. The impact of Social Media on medical professionalism: a systematic qualitative review of challeges and opportunities. <i>J Med Internet Res </i>2013; 15(8): e184. Disponible en: <a href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3758042/" target="_blank">http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3758042/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0120-5552201300020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(10) Pecorino P. Rigths, Truth and Consent. The patien's Bill of Rigth AHA. Medical Ethic. Disponible en: <a href="http://www.qcc.cuny.edu/sotialsciences/ppecorino/MEDICAL_ETHICS_TEXT/default.htm" target="_blank">http://www.qcc.cuny.edu/sotialsciences/ppecorino/MEDICAL_ETHICS_TEXT/default.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0120-5552201300020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(11) Caballero-Uribe C, Hern&aacute;ndez-Ruiz E. Aproximaci&oacute;n al uso de la social media en medicina. <i>Actas Icono </i>14 (11): 129-134. Disponible en:<a href="http://es.scribd.com/doc/l43l27l59/Aproximaci%c3%b3n-al-Uso-de-la-Social-Media-en-Medicina" target="_blank">http://es.scribd.com/doc/l43l27l59/Aproximaci&oacute;n-al-Uso-de-la-Social-Media-en-Medicina</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0120-5552201300020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>(12) Sobradillo, Pozo, Arusti. P4 The future around the corner <i>Arch Bronconeumol </i>2011 Jan; 47(1):35-40. doi: I0.l0l6/j.arbres.20l0.09.009. Epub 2010 Dec 28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-5552201300020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p></font>        ]]></body><back>
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