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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[VIVAS HURTADO, SELNICH: FINALES PARA ALUNA. BOGOTÁ: EDICIONES B, 2013, 129 PÁGS.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">          <p align="center"><font size="4"><b>VIVAS  HURTADO, SELNICH. <i>FINALES  PARA ALUNA. </i>BOGOT&Aacute;:  EDICIONES B, 2013, 129 P&Aacute;GS.</b></font></p>      <p>&nbsp;</p>         <p>El autor de <i>Finales para Aluna </i>(2013),  Selnich Vivas Hurtado, es doctor en Literaturas Alemanas y Latinoamericanas de la Universidad de Freiburg,  profesor de Literatura de la Universidad de Antioquia, poeta,  novelista y estudioso de las culturas ind&iacute;genas en todos sus &aacute;mbitos. Su producci&oacute;n  abarca numerosas &aacute;reas, tales como los estudios en german&iacute;stica intercultural,  pensamiento aborigen, literaturas afro, poes&iacute;a, entre otras. Ejemplo de ello es el reciente  trabajo <i>Phantastische</i> <i>Entgegnungen.  Deutsche Blicke auf indianische Welten. </i><i>Zweisprachige  Anthologie</i> (2013), conocido en espa&ntilde;ol como <i>Respuestas fant&aacute;sticas</i>. Sus numerosas publicaciones incluyen libros en poes&iacute;a como <i>Zweistimmige Gedichte </i>(en colaboraci&oacute;n con Judith Schifferle, 2012), una correspondencia po&eacute;tica  escrita para la editorial Prut de Ucrania; y <i>Stolpersteine  - poemas traspi&eacute;s </i>(2008), un poemario biling&uuml;e (alem&aacute;n-espa&ntilde;ol), en el que la voz po&eacute;tica pertenece a su  personaje femenino llamado Aluna, una clara referencia a las culturas ind&iacute;genas  de la Sierra Nevada de Santa Marta. Es Premio Nacional de Poes&iacute;a, Universidad de  Antioquia, septiembre de 2011, con <i>D&eacute;janos  encontrar las palabras </i>(1948-1959), obra en  la que reconstruye la correspondencia literaria entre Paul  Celan e Ingeborg Bachmann. Es autor tambi&eacute;n de  la novela urbana <i>Para que se prolonguen tus</i> <i>d&iacute;as </i>(1998),  en donde se ocupa de cinco parricidas en los barrios marginales de Bogot&aacute;. Adem&aacute;s, ha sido traductor de poemas de Paul Celan,  Georg Trakl y Gottfried Benn, de microcuentos de Franz Kafka, publicados  por la editorial Universidad de Antioquia, y de cantos minika del r&iacute;o  Igaraparan&aacute;.</p>     <p>Este trasfondo intelectual y acad&eacute;mico es el que da lugar  ahora a una novela singular, <i>Finales  para Aluna. </i>La novela nace del personaje de <i>Stolpersteine </i>y de un cuento hom&oacute;nimo de 1994 y, a su vez, se perfila como una  serie compuesta por cuatro vol&uacute;menes proyectados a futuro.</p>     <p><i>Finales para Aluna </i>posee un  formato de novela corta y, tal como nos indica el autor, es &laquo;una novela alemana con aliento de selva&raquo;. Esta  categor&iacute;a de novela alemana nos indica la esencia medular de la composici&oacute;n. El  car&aacute;cter alem&aacute;n est&aacute; presente en la estructura de contenido, esto es, a nivel  sem&aacute;ntico. A pesar de estar escrita en espa&ntilde;ol, deja sentir el aire germano con  insertos ling&uuml;&iacute;sticos en alem&aacute;n, como los nombres de calles, plazas, sitios, en la  toponimia de la novela en general y en algunos nombres, insultos y  adjetivos. La geograf&iacute;a de la novela nos muestra una t&iacute;pica ciudad alemana, Friburgo de  Brisgovia. El aliento ind&iacute;gena se deja sentir con elementos simb&oacute;licos y  rituales que est&aacute;n a&ntilde;adidos habilidosamente. Ellos se integran de manera  natural al ambiente europeo dando la sensaci&oacute;n de equilibrio entre los dos  mundos.</p>     <p>La voz narrativa pertenece a Barbara Ehinger, rectora de la  Universidad de Freiburg. Es la voz de la amante desesperada que  asesinar&iacute;a por celos y con maquinaciones psicol&oacute;gicas. Ella emite la narraci&oacute;n en un  tiempo verbal de futuro. Este hace pensar en su discurso como un acto  desesperado que permite intuir los deseos de cambiar el pasado o menguar las  consecuencias de su acto sangriento, la b&uacute;squeda de un orden o alg&uacute;n tipo de  restituci&oacute;n de lo perdido: su Aluna.</p>     <p>Rita Feind, Sveta Aluna y Nimarango son los nombres de la  finada a la que se hace alusi&oacute;n. Un ser atravesado por lo m&iacute;tico y que,  a su vez, promete convertirse en personaje m&iacute;tico del autor. Ella nos lleva  entre los dos mundos de la novela: el centroeuropeo y la selva tropical del Nuevo  Mundo. Ella plantea las ant&iacute;podas de las dos cosmovisiones que se podr&iacute;an considerar  opuestas y nos las da a entender a trav&eacute;s de su ser h&iacute;brido. Su  origen, producto del mestizaje de las dos razas, le provee un punto intermedio  que sirve de nodo comunicador entre los dos sistemas de pensamiento. El  primero, fruto de la crianza en Europa, manifiesta la cultura occidental, la cual  le obsequia de alg&uacute;n modo Barbara Ehinger con sus conocimientos de  literatura y cultura. Este acercamiento al mundo, mediado por los sistemas  filos&oacute;ficos occidentales, se ve contrastado con su opuesto feminista, el cual  encuentra gracias a Sonia Herz (Finorango), profesora de Roman&iacute;stica de la Universidad  de Freiburg. La libertad en el pensar en t&eacute;rminos femeninos se la otorga  ella, quien es capaz de preparar y hacer ideas propias, seg&uacute;n la definici&oacute;n del  nombre ind&iacute;gena que le atribuye Sveta Aluna:</p>     <blockquote>       <p>Finorango  fue efectivamente la primera mujer que me habl&oacute; de Hanna Arendt y de Judith     Butler.  Gracias a estas autoras entend&iacute; que la pregunta no era por mi g&eacute;nero o por     mi  rol sexual, sino por mi diversidad en el pensar. Discutir en torno a las  concepciones     sociales  y pol&iacute;ticas de la mujer me llev&oacute; a descubrir que yo pertenec&iacute;a a unas minor&iacute;as que  hab&iacute;an sido borradas de la memoria de la humanidad. Y Finorango  me anim&oacute;,     justamente,  a sentirme ind&iacute;gena (Vivas, 2013: 100-101).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El sentirse tambi&eacute;n ind&iacute;gena le otorga a Aluna la  posibilidad de encontrase con la cultura y sabidur&iacute;a de los pueblos originarios de  Am&eacute;rica. En ella descubre el manejo de &laquo;sus lunas&raquo; (su ciclo menstrual). Le otorga el  poder del mito a trav&eacute;s del conocimiento de las culturas ancestrales. En este caso,  los uitoto o, m&aacute;s exactamente, los minika, que otorgan sus medicinas sagradas: <i>jibina </i>(harina de coca), <i>yera </i>(pasta de tabaco) y <i>una </i>(jarabe de yag&eacute;), y con ellas el poder  natural que tiene como mujer y de ella misma como clave natural,  mirada desde su ciclo lunar, desde la interioridad y la libertad.</p>     <p>Aluna tambi&eacute;n es la arista m&aacute;s aguda del tri&aacute;ngulo amoroso  que integran ella, Barbara Ehinger y Sonia Herz. Las relaciones en la novela  est&aacute;n dadas en clave femenina: todo el mundo de <i>Finales  para Aluna </i>es un mundo desde una &oacute;ptica femenina. Los nombres de las plazas, las calles y de muchos  sitios est&aacute;n en su equivalente femenino, planteando un reivindicaci&oacute;n de lo femenino, de la  importancia de la mujer en la construcci&oacute;n de la cultura y de la  sociedad. El hombre en esta novela no es m&aacute;s que una leve sombra deleble y sin  trascendencia en el contenido y en el pensar. Esta visi&oacute;n de una Europa femenina conjuga  de manera adecuada con la cosmovisi&oacute;n de la cultura ind&iacute;gena, en la cual se nos  presenta a la mujer como ser poderoso y nutricio, una mujer &laquo;sabedora&raquo; de las  fuerzas del universo.</p>     <p>La desaparici&oacute;n de Aluna es el factor detonante de los  movimientos de izquierda indigenistas y feministas, que traen una carga ideol&oacute;gica,  pues luchan en contra de la multinacional Kulturerde (en alem&aacute;n: tierra cultivable),  consorcio germano-chino al cual, seg&uacute;n especulaciones de estos movimientos  femeninos, se le atribuye la responsabilidad de la desaparici&oacute;n de Sveta Aluna, en  colaboraci&oacute;n con un grupo de ultraderecha, &laquo;Los &Aacute;ngeles de la Civilizaci&oacute;n&raquo;. Cultura y  civilizaci&oacute;n suenan en este contexto a algo parecido al enga&ntilde;o y a la traici&oacute;n, es  decir, todo lo contrario de lo que hab&iacute;an prometido. Aluna es una amenaza ideol&oacute;gica que  valida el derecho de los ind&iacute;genas a ser alguien, a ser otro que va m&aacute;s all&aacute;  de una cultura de museo o de un cultura impuesta. De este modo, el problema se  extiende hasta el tema de la explotaci&oacute;n de la tierra ind&iacute;gena por medio del  neocolonialismo rampante del siglo XXI, como se muestra en el siguiente aparte:</p>     <blockquote>       <p>En  Am&eacute;rica Latina no cesa la invasi&oacute;n del b&aacute;rbaro europeo y de sus m&aacute;quinas  buscadoras     de  petr&oacute;leo y de oro. Los balances financieros de nuestras empresas indican que  ellas ganan millones de millones de euros por la explotaci&oacute;n de recursos en el     mal  llamado Tercer Mundo y apenas re&uacute;nen unas cuantas monedas por la misma     actividad  en nuestro pa&iacute;s. ¿Por qu&eacute; se promueve el exterminio de culturas enteras     bajo  la consigna del bienestar, la alfabetizaci&oacute;n, la ilustraci&oacute;n y la justicia  social?     ¿A  qui&eacute;n le cabe en la cabeza la fascinante idea de contar millones de euros sin     tener  en cuenta los millones de seres que han desaparecido v&iacute;ctimas de la invasi&oacute;n     europea  en Am&eacute;rica? (24).</p> </blockquote>     <p>Estos factores plantean la problem&aacute;tica que trajo consigo el  mal llamado &laquo;descubrimiento del Nuevo Mundo&raquo; y que hasta el momento no  tiene soluci&oacute;n.</p>     <p>La muerte de Sveta Aluna es fruto de las tensiones, la  promiscuidad y los celos del tri&aacute;ngulo amoroso entre ella, B&aacute;rbara Ehinger y  Sonia Herz. B&aacute;rbara la asesina por celos. Pero esta muerte-desaparici&oacute;n da pie a  un movimiento con alcances bastante superiores al m&oacute;vil emotivo. El grupo de  las manifestantes exige el regreso de Aluna y es all&iacute; cuando Nimarango mueve  los hilos m&aacute;s all&aacute; de su muerte. Se convierte en una figura et&eacute;rea que se  disuelve en el ambiente freiburgu&eacute;s y convierte al grupo manifestante en mujeres  ind&iacute;genas plantadas en minga, para exigir su regreso, que en el fondo es una  restituci&oacute;n del yo ind&iacute;gena que debe ser reconocido por el otro. Aluna trae  consigo la capacidad de convertir un grupo de estudiantes rebeldes, las <i>ladies</i>, en una comunidad de mujeres ind&iacute;genas:</p>     <blockquote>       <p>Los  fogones, para el comedor comunitario, estar&aacute;n dispuestos en la Hannah-Arendt-  Platz.  ¿De d&oacute;nde habr&aacute;n sacado las ollas gigantes de barro decoradas con seres     del  mundo a&eacute;reo y del mundo acu&aacute;tico? ¿De d&oacute;nde los bultos de papa, camote,     yuca,  ma&iacute;z, pl&aacute;tano y aj&iacute;? ¿De d&oacute;nde la carne y las manos cargadas de totumas     rebosantes  de <i>ja</i><i>i</i><i>gab</i><i>i </i>y <i>kaschir&iacute;</i>?  ¿De d&oacute;nde el vestuario y los utensilios ind&iacute;genas,     los  tintes vegetales? Se dir&iacute;a que una tribu completa habr&iacute;a sido trasladada en un     vuelo  privado desde la selva amaz&oacute;nica a la plazoleta de la universidad y de all&iacute;,     despu&eacute;s  de un conjuro m&aacute;gico, se habr&iacute;a apoderado de y colonizado la antigua ciudad     libre  de los Habsburg. La historia de Karl V o de los Welzer o de Maximilian,     pero  al rev&eacute;s. Cualquiera pensar&iacute;a en este 12 de febrero que, despu&eacute;s del fin del     mundo  anunciado por los mayas, la rueda de la historia de la humanidad habr&iacute;a     girado  hacia atr&aacute;s, de no reconocer los rostros de las hijas y amigas que en otros  d&iacute;as     frecuentaran  las aulas, las tabernas, los restaurantes y los centros comerciales; de     no  reconocer las piezas, miles de veces exhibidas, de los Museos de Etnograf&iacute;a de     Freiburg.  Cualquiera lo pensar&iacute;a de no escuchar la voz alemana de Sonka ampliada     por  el meg&aacute;fono y pase&aacute;ndose por la universidad y sus alrededores, invitando a la     protesta  en contra de las multinacionales que nos han mecanizado y enemistado     unas  con otras, que nos han alejado del cord&oacute;n umbilical de la Madre Naturaleza. Las  barricadas, armadas de enormes arreglos florales, bloquear&aacute;n los rieles del <i>Stra&szlig;enbahn</i>. En la  Martinastor y en la Schw&auml;berinnentor colgar&aacute;n los canastos, los     cedazos,  los exprimidores, los tejidos, las cortezas y los afiches con las im&aacute;genes de     Sveta  Aluna. Las miles de mujeres convocadas por Facebook y Twitter habr&aacute;n empezado     a  marchar pac&iacute;ficamente por la Maria-Theresien-Stra&szlig;e; descalzas y vestidas <i>&aacute; la </i>Nimairango que quiso ser ind&iacute;gena  aut&eacute;ntica sin dejar de vivir en Europa. Sus     cuerpos  reinventados de collares de dientes de jaguar, coronas de plumas de tuc&aacute;n     y  papayagos, extensores de cuarzo, brazaletes, manillas y tobilleras de chambira,     delantales  de yanchama o corteza de &aacute;rbol; sus cuerpos tatuados para la protecci&oacute;n     y  maravillosamente poblados de mensajes geom&eacute;tricos que exaltar&aacute;n la fertilidad,     la  abundancia, el poder de la menstruaci&oacute;n y la libertad de la mujer. Sus cuerpos     pretender&aacute;n  un &uacute;nico cuerpo paciente que exigir&aacute; el retorno a la vida de Rita (64-65).</p> </blockquote>     <p>Con esta invasi&oacute;n simb&oacute;lica se produce una puja entre el  viejo racionalismo occidental, con la presencia de la religi&oacute;n cat&oacute;lica que  coloniza y subyuga, y los universos aut&oacute;ctonos amaz&oacute;nicos que hab&iacute;an aparecido en  Alemania apenas como piezas de museo. Pero esto llega con las manifestantes  metamorfoseadas en ind&iacute;genas y se vivifica gracias a la lucha que logra  hacer visible un mundo ind&iacute;gena: lucha que puede tomarse a Freiburg y hacer una  minga, cambiar el vestido, el alimento, la m&uacute;sica y la espiritualidad. Un  mundo ind&iacute;gena que puede colonizar culturalmente y, a la inversa, por medio del  esp&iacute;ritu latente de una desaparecida. La carga ideol&oacute;gica plantea el proceso  de superposici&oacute;n religiosa y cultural que se realiz&oacute; en la &eacute;poca de la  colonizaci&oacute;n europea en el continente americano. Este proceso de invertir valores est&aacute;  manifestado en la invasi&oacute;n de la Catedral de Freiburg, la catedral de  nuestra Amada Se&ntilde;ora Mar&iacute;a, que en breve transformar&aacute; su nombre por el de  Nimairango:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>En  parejas, con las totumas de <i>jaigabi </i>y <i>kaschir&iacute; </i>en  las manos, miles de manifestantes     se  desplazar&aacute;n a las once en punto desde la Hannah-Arendt-Platz hasta la Catedral. Repartir&aacute;n  sorbos a las transe&uacute;ntes y lograr&aacute;n convencerlas de que se sumen a la     protesta  en contra de los cr&iacute;menes cometidos por el cristianismo y el capitalismo     en  los territorios sagrados de los ind&iacute;genas, nuestros hermanos mayores. Una vez     dentro  de la Catedral de Nuestra Amada Se&ntilde;ora, el sonido del &oacute;rgano y la voz de la     monja  ser&aacute;n reemplazados por las quejumbrosas flautas de hueso y los ahogos de los     tambores  de piel de mico churuco. La monja, horrorizada por lo que ella llamar&aacute;     el  renacer del diablo americano, huir&aacute; de la catedral en busca de la polic&iacute;a (69).</p> </blockquote>     <p>En los acontecimientos del lunes de Carnaval, tradici&oacute;n  netamente occidental, se puede referenciar la menstruaci&oacute;n, el festejo de la vida  a trav&eacute;s de la muerte y sangre de Aluna. As&iacute;, nos permite evocar lo carnal que se  evidencia en el momento en que las partes del cad&aacute;ver sirven de alimento a la minga.  En este sentido, la novela tambi&eacute;n es carnaval, nos ense&ntilde;a la comida ind&iacute;gena y  la bebida en su connotaci&oacute;n sagrada. Es una vindicaci&oacute;n de lo ancestral de la cultura  selv&aacute;tica, por ello sabe a la mezcla de <i>jibina</i>, como polvo de la hoja de coca, y de <i>yera</i>, el  tabaco l&iacute;quido, esto es, sabe a palabra dulce, de armonizaci&oacute;n y sanaci&oacute;n.</p>     <p>Lo sagrado ind&iacute;gena ritualizado en Alemania est&aacute; expresado  por el cuerpo de la desaparecida. Aluna pierde su forma corporal viva para  dar paso al concepto, a una nueva forma de religiosidad, de ideolog&iacute;a. Es el proceso  de la transformaci&oacute;n que la llevar&aacute; a convertirse en parte de todas las mujeres  de la lucha.</p>     <p>En <i>Finales para Aluna </i>las implicaciones pol&iacute;ticas de este movimiento feminista e indigenista expresan el latente peligro que significa para  los pueblos colonizadores el reconocimiento del ind&iacute;gena como otro. La forma et&eacute;rea de  Aluna se convierte en un obst&aacute;culo para frenar las manifestaciones  y la propaganda del movimiento germano-ind&iacute;gena en Freiburg. La parafernalia de  distracci&oacute;n creada por la Bundeskanzlerin, Angela Merkel, nos hace notar que  Aluna pas&oacute; de ser una peque&ntilde;a mestiza, o ind&iacute;gena en Europa, a ser un concepto:  ello implica peligros grandes para la cultura hegem&oacute;nica euroc&eacute;ntrica y cat&oacute;lica.  Ya que los conceptos ind&iacute;genas no son asibles en esta realidad globalizada y, por  eso, fluyen por fuerza propia y en direcciones inusitadas, Aluna se vuelve  subversiva. La restituci&oacute;n de Aluna por medio del enga&ntilde;o, por medio de una doble, es la  manifestaci&oacute;n plena de la manipulaci&oacute;n medi&aacute;tica. El montaje solo sirve para  demostrar c&oacute;mo la apariencia puede pasar sobre la verdad sin esfuerzo alguno.</p>     <p>Pero, m&aacute;s all&aacute; de ello, <i>Finales para Aluna </i>posee  un contenido emotivo y psicol&oacute;gico de alto grado de profundidad. La relaciones  personales del tri&aacute;ngulo Sveta Aluna, Barbara Ehinger y Sonia Herz llegan a su grado  de mayor intimidad. La sexualidad brilla como una parte preponderante en la vida  de estas mujeres. El contraste se da entre la rigidez de Barbara y su figura  grotesca de coja y vieja y la vitalidad de Sonia, la de frescura juvenil. La sexualidad se  da en esta novela de un modo libre, pero conlleva cargas emocionales ligadas que  desencadenan la muerte de Aluna. La amante femenina se presenta en la faceta  completa, sin necesidad del macho. Las profesoras tienen un s&eacute;quito de amantes que a su  vez son las marionetas de sus perversiones. Y es evidente, en los golpes que otorga  generosamente Barbara con su bast&oacute;n a sus c&oacute;mplices, que son presentadas  graciosamente rid&iacute;culas y torpes. Pero no solo es el sexo lo que determina y controla  estas relaciones. Existe una intertextualidad que enumera grandes personajes  femeninos que sustentan las fisuras del romance:</p>     <blockquote>       <p>O  m&aacute;s bien temer&eacute; reconocer en p&uacute;blico que ella domina mis sentidos, que cuando     sus  senos solitarios tensan el arco, orgullosos, cierro los ojos y me dejo herir el     h&iacute;gado  con su flecha envenenada. Aldonza en mis letras, Albertine mientras se     viste,  Bonadea levant&aacute;ndome de la calle. Me sentar&eacute; lentamente, con la ayuda del     bast&oacute;n,  y estirar&eacute; las piernas con fastidio, lanzando al centro del sal&oacute;n el comienzo     de  una parestesia (46).</p> </blockquote>     <p>Hay un amor que sobrepasa las barreras de lo pensable y  convierte los celos en el veneno que destruye la vida de Aluna y da pie a  la narraci&oacute;n de la fragmentaci&oacute;n del cad&aacute;ver, perpetrada por Barbara Ehinger y  sus asistentes Nadeschda Chauchescu y Polia Eichmann.</p>     <p>Finalmente, queda por destacar que el contenido de la novela  es rico ling&uuml;&iacute;sticamente y se nutre de palabras en muchas lenguas: alem&aacute;n, kaugian, minika, ingl&eacute;s, rumano, entre otras. Inserta de manera  natural la lengua minika y algunos fragmentos de la poes&iacute;a de Sveta Aluna en alem&aacute;n y  en espa&ntilde;ol. Tambi&eacute;n expone gran parte de la cultura minika mediante el relato y  el canto de piezas ancestrales: ello permite leer la novela como un  aporte a la divulgaci&oacute;n de dicha cultura ind&iacute;gena, y conjugarla con los dem&aacute;s  trabajos del autor. De esta manera, la novela se sale definitivamente de cualquier  clasificaci&oacute;n y abre una l&iacute;nea nueva para la  literatura colombiana contempor&aacute;nea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><b>Sebasti&aacute;n Rodr&iacute;guez Ru&iacute;z</b>    <br> Universidad de Antioquia</p> </font>      ]]></body>
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