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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bases genéticas de la hipertensión arterial esencial en Colombia: avances en nueve años de estudio]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Cardiovascular diseases are the main causes of disease and non-violent death in Colombia. Arterial hypertension is the most common cardiovascular disorder in our country, with a prevalence oscillating between 13% and 23% (1, 2). Given its high frequency in the adult population, arterial hypertension is a mayor risk for the development of coronary disease, as well as for cerebro-vascular and renal diseases. The causes of arterial hypertension have been investigated for more than fifty years and it has been stated that there are environmental and genetic factors that affect the response of organs such as the kidney, the brain and the cardiovascular system, which in turn provoke alterations in the arterial pressure control and chronic hypertension. Some environmental factors like excessive caloric and salt intake, overweight, psycho-social stress and significant alcohol intake raise the arterial pressure (3), which has been corroborated in our population (4). Nevertheless, little is known regarding the genetic factors implicated in the development of hypertension. Currently, the not yet clarified genetic component determines 30% to 50% of the blood pressure levels in the population (5). In order to initiate the genetic study, a medium size population was chosen. From a total of 5.720 people with ages between 18 and 65 years, 3.000 were evaluated, excluding relatives with first degree of consanguinity (1.998 subjects). A distribution curve of the arterial pressure was obtained with 1.002 non-related individuals in whom many candidate genes for hypertension were studied (6-22). It has been found that candidate genes like the angiotensinogen gene (AGT) regulates kidney function, provokes salt retention and systemic vasoconstriction (23, 24). Other genes are implicated in the molecular sodium transport in the kidney, like the WNK1 and the GNB3 (25, 28), or act in the vasculature as the beta 2 adrenergic receptor gene (29). Initially, a case control study was designed in order to compare the 10 and 90 percentiles from the arterial pressure distribution curve. The haplotypes of the M235T in the exon and two molecular variants of the promoter region of the AGT gene (A-6G; A-20C) were analyzed. 191 people were genotyped by means of the polymerase chain reaction technique (ARMS-PCR). When comparing the different genotypes for A-20C, a genetic association between the presence of hypertension with the -20AA variant of the AGT gene was found (X<SUp>2</SUp>; = 4,26; p < 0,05). Later, an association of the GNB3 gene that controls the sodium transport by the renal tubules was found. It showed an independent genetic effect in the presence of hypertension in obese individuals, carriers of the 825T allele of the GNB3 gene. In these individuals hypertension would develop through vascular volume expansion due to changes in the renal salt excretion. Finally, the gene of the beta 2 adrenergic receptor did not show genetic association with hypertension, but had a high frequency in our population; for this reason, its hemodynamic effect was evaluated. The presence of homozygocity in the nucleotides that determine the amino acid in the 16 gene position modifies the hemodynamic state through significant changes in the cardiac output at rest, under postural stimulation in the tilt table or under the effect of an agonist of the beta 2 receptor. After nine years exploring the genetic basis of essential hypertension in Colombia, the presence of subgroups of individuals with phenotypic differences through certain genotypes is demonstrated. Theses results open new ways in order to understand the pathophysiology of this condition in our population and are the start point for a better characterization of hypertension with preventive and therapeutic aims.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <b><font size="4">Bases gen&eacute;ticas de la hipertensi&oacute;n arterial      esencial en Colombia: avances en nueve a&ntilde;os de estudio</font></b>    </center> </p>     <p>        <center>     <font size="3"><b> Genetic basis of essential arterial hypertension in Colombia:      advances in nine years of work</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     Dagn&oacute;var Aristiz&aacute;bal, MD.(1); Edwin Garc&iacute;a, MD., PhD.(2);      Juan McEwen, MD., PhD.(3); Mark Caulfield, MD., PhD.(2); Juan M&eacute;ndez,      MSc.(3); Eduardo Medina, MD.(1); Nora Zapata, RN.(1); M&oacute;nica Correa,      RN(1).    </center> </p>     <p> Premio Trabajos de Concurso &quot;Mejor trabajo presentado por un Miembro    de N&uacute;mero&quot; en el XXI Congreso Colombiano de Cardiolog&iacute;a</p>     <p>(1) Departamento de Cardiolog&iacute;a Preventiva, Cl&iacute;nica Medell&iacute;n,    Medell&iacute;n, Colombia.     <br>   (2) Barts Hospital y Universidad de Londres, Londres, Reino Unido.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   (3) Corporaci&oacute;n para Investigaciones Biol&oacute;gicas de Antioquia y    Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Dagn&oacute;var Aristiz&aacute;bal, MD. Departamento    de Cardiolog&iacute;a Preventiva, Cl&iacute;nica Medell&iacute;n, Calle 54 No.    46-27 (1405), Tel&eacute;fono: (4) 5117378 Ext. 101-111, Medell&iacute;n, Colombia.</p>     <p>Recibido: 15/03/06. Aceptado: 17/03/06.</p> <hr size="1">     <p>Las enfermedades cardiovasculares se han consolidado como las principales causas    de enfermedad y muerte no violenta en Colombia. La hipertensi&oacute;n arterial    es el desorden cardiovascular m&aacute;s frecuente en nuestra naci&oacute;n,    con una prevalencia que oscila entre 13% y 23% (1, 2). Por la alta frecuencia    en la poblaci&oacute;n adulta, la hipertensi&oacute;n arterial es un factor    de riesgo mayor para el desarrollo de enfermedad coronaria as&iacute; como de    enfermedad cerebrovascular y renal.</p>     <p> Por m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os se han investigado las causas de la    hipertensi&oacute;n arterial y se ha descubierto que existen factores ambientales    y gen&eacute;ticos que afectan la respuesta de &oacute;rganos como el ri&ntilde;&oacute;n    o el cerebro y del sistema cardiovascular, que adem&aacute;s provocan alteraciones    en el control de la presi&oacute;n arterial y la hipertensi&oacute;n cr&oacute;nica.    Algunos factores ambientales como exceso de calor&iacute;as y sal en la dieta,    sobrepeso, estr&eacute;s sicosocial y consumo significativo de alcohol elevan    la presi&oacute;n arterial (3), lo cual se ha corroborado en nuestra poblaci&oacute;n    (4). Sin embargo, poco se sabe acerca de qu&eacute; factores gen&eacute;ticos    participan en el desarrollo de la hipertensi&oacute;n. En la actualidad, se    considera que el componente gen&eacute;tico, aun no clarificado, determina un    30% a 50% de los niveles de presi&oacute;n arterial en las poblaciones (5).</p>     <p> Para iniciar el estudio gen&eacute;tico se tom&oacute; una poblaci&oacute;n    colombiana de tama&ntilde;o mediano. De un total de 5.720 personas entre 18    y 65 a&ntilde;os, se evaluaron 3.000, de donde se excluyeron individuos con    primer grado de consanguinidad (1.998 sujetos). Se obtuvo la curva de distribuci&oacute;n    de la presi&oacute;n arterial con 1.002 individuos sin parentesco en quienes    se estudiaron varios genes candidatos para hipertensi&oacute;n (6-22).</p>     <p> Se ha encontrado que genes candidatos como el gen del angiotensin&oacute;geno    (AGT) regulan la funci&oacute;n renal y provocan retenci&oacute;n de sal y vasoconstricci&oacute;n    sist&eacute;mica (23, 24). Otros genes est&aacute;n implicados en el trasporte    molecular de sodio en el ri&ntilde;&oacute;n, como el WNK1 y el GNB3 (25-28),    o poseen acci&oacute;n en la vasculatura, como el gen del receptor beta 2 adren&eacute;rgico    (29).</p>     <p> Inicialmente, se dise&ntilde;&oacute; un estudio de casos y controles para    comparar los percentiles 10 y 90 de la curva de distribuci&oacute;n de presi&oacute;n    arterial. Se analizaron los haplotipos de las variantes M235T en el ex&oacute;n    2 y dos variantes moleculares de la regi&oacute;n promotora del gen AGT (A-6G;    A-20C). Se genotipificaron 191 personas con la t&eacute;cnica de reacci&oacute;n    en cadena de la polimerasa (ARMS-PCR). Al comparar los diferentes genotipos    para A-20C se demostr&oacute; asociaci&oacute;n gen&eacute;tica entre la presencia    de hipertensi&oacute;n con la variante &#8211;20AA del gen AGT (X2 = 4,26; p    &lt; 0,05). </p>     <p>Posteriormente, se encontr&oacute; asociaci&oacute;n del gen GNB3, que controla    el transporte de sodio por los t&uacute;bulos renales, el cual mostr&oacute;    un efecto gen&eacute;tico independiente en presencia de hipertensi&oacute;n    en individuos obesos portadores del alelo 825T del gen GNB3. En estos individuos    la hipertensi&oacute;n se desarrollar&iacute;a a trav&eacute;s de la expansi&oacute;n    del volumen vascular por cambios en la excreci&oacute;n renal de sal. </p>     <p>Finalmente, el gen del receptor beta 2 adren&eacute;rgico no demostr&oacute;    asociaci&oacute;n gen&eacute;tica con hipertensi&oacute;n pero tuvo una alta    frecuencia en nuestra poblaci&oacute;n, por lo cual se evalu&oacute; su efecto    hemodin&aacute;mico. La presencia de homocigocidad en los nucle&oacute;tidos    que determinan el amino&aacute;cido en la posici&oacute;n 16 del gen, modifica    el estado hemodin&aacute;mico a trav&eacute;s cambios significativos del gasto    cardiaco en reposo, bajo est&iacute;mulo postural en la mesa basculante o bajo    el efecto de un agonista del receptor beta 2.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os de exploraci&oacute;n de las bases gen&eacute;ticas    de la hipertensi&oacute;n esencial en Colombia, se demuestra la presencia de    subgrupos de individuos con diferencias fenot&iacute;picas a partir de ciertos    genotipos. Estos resultados marcan nuevas direcciones para entender la fisiopatolog&iacute;a    de esta condici&oacute;n en nuestra poblaci&oacute;n y son el punto de partida    para una mejor caracterizaci&oacute;n de la hipertensi&oacute;n con fines preventivos    y terap&eacute;uticos. </p>     <p>Palabras clave: hipertensi&oacute;n, genes candidatos, polimorfismos, fisiopatolog&iacute;a,    gen&oacute;mica, farmacogen&eacute;tica, mecanismos moleculares.</p> <hr size="1">     <p>Cardiovascular diseases are the main causes of disease and non-violent death    in Colombia. Arterial hypertension is the most common cardiovascular disorder    in our country, with a prevalence oscillating between 13% and 23% (1, 2). Given    its high frequency in the adult population, arterial hypertension is a mayor    risk for the development of coronary disease, as well as for cerebro-vascular    and renal diseases.</p>     <p> The causes of arterial hypertension have been investigated for more than fifty    years and it has been stated that there are environmental and genetic factors    that affect the response of organs such as the kidney, the brain and the cardiovascular    system, which in turn provoke alterations in the arterial pressure control and    chronic hypertension. Some environmental factors like excessive caloric and    salt intake, overweight, psycho-social stress and significant alcohol intake    raise the arterial pressure (3), which has been corroborated in our population    (4). Nevertheless, little is known regarding the genetic factors implicated    in the development of hypertension. Currently, the not yet clarified genetic    component determines 30% to 50% of the blood pressure levels in the population    (5).</p>     <p>In order to initiate the genetic study, a medium size population was chosen.    From a total of 5.720 people with ages between 18 and 65 years, 3.000 were evaluated,    excluding relatives with first degree of consanguinity (1.998 subjects). A distribution    curve of the arterial pressure was obtained with 1.002 non-related individuals    in whom many candidate genes for hypertension were studied (6-22).</p>     <p>It has been found that candidate genes like the angiotensinogen gene (AGT)    regulates kidney function, provokes salt retention and systemic vasoconstriction    (23, 24). Other genes are implicated in the molecular sodium transport in the    kidney, like the WNK1 and the GNB3 (25, 28), or act in the vasculature as the    beta 2 adrenergic receptor gene (29).</p>       <p>Initially, a case control study was designed in order to compare the 10 and    90 percentiles from the arterial pressure distribution curve. The haplotypes    of the M235T in the exon and two molecular variants of the promoter region of    the AGT gene (A-6G; A-20C) were analyzed. 191 people were genotyped by means    of the polymerase chain reaction technique (ARMS-PCR). When comparing the different    genotypes for A-20C, a genetic association between the presence of hypertension    with the -20AA variant of the AGT gene was found (X&sup2; = 4,26; p &lt; 0,05).</p>     <p>Later, an association of the GNB3 gene that controls the sodium transport by    the renal tubules was found. It showed an independent genetic effect in the    presence of hypertension in obese individuals, carriers of the 825T allele of    the GNB3 gene. In these individuals hypertension would develop through vascular    volume expansion due to changes in the renal salt excretion.</p>     <p>Finally, the gene of the beta 2 adrenergic receptor did not show genetic association    with hypertension, but had a high frequency in our population; for this reason,    its hemodynamic effect was evaluated. The presence of homozygocity in the nucleotides    that determine the amino acid in the 16 gene position modifies the hemodynamic    state through significant changes in the cardiac output at rest, under postural    stimulation in the tilt table or under the effect of an agonist of the beta    2 receptor.</p>     <p>After nine years exploring the genetic basis of essential hypertension in Colombia,    the presence of subgroups of individuals with phenotypic differences through    certain genotypes is demonstrated. Theses results open new ways in order to    understand the pathophysiology of this condition in our population and are the    start point for a better characterization of hypertension with preventive and    therapeutic aims. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Key words: hypertension, candidate genes, polymorphism, genomic, pathophysiology,    pharmacogenetics, molecular mechanisms.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b>  </font> </p>     <p><b> Aspectos generales de la hipertensi&oacute;n esencial</b></p>     <p>La hipertensi&oacute;n arterial esencial es un factor de riesgo independiente    para enfermedad cardiovascular. Este desorden tiene alta prevalencia en pa&iacute;ses    desarrollados y es la principal causa de mortalidad en nuestro medio. Se considera    que el 25% de la poblaci&oacute;n en el mundo, tiene cifras de presi&oacute;n    arterial superiores a 140/90 mm Hg, lo cual se considera el l&iacute;mite entre    normotensi&oacute;n e hipertensi&oacute;n (2, 30). La hipertensi&oacute;n arterial    esencial cuya etiolog&iacute;a no se conoce, es el tipo m&aacute;s frecuente    de presi&oacute;n arterial elevada en humanos. En la actualidad se acepta que    en la g&eacute;nesis de la hipertensi&oacute;n arterial esencial existe un 50%    de base ambiental y hasta un 50% de factores gen&eacute;ticos (5, 6, 31). </p>     <p><b>Evidencia gen&eacute;tica de la hipertensi&oacute;n arterial esencial</b></p>     <p> La evidencia del componente gen&eacute;tico de la hipertensi&oacute;n arterial    esencial proviene de la observaci&oacute;n de este desorden en familiares de    primer grado de consanguinidad. Los hijos de padres hipertensos suelen presentar    cifras de presi&oacute;n arterial superiores cuando se comparan con las cifras    de presi&oacute;n arterial de hijos de padres normotensos (5, 32).</p>     <p> El estudio de las bases gen&eacute;ticas de la hipertensi&oacute;n arterial    esencial, comenz&oacute; formalmente en 1992 cuando un grupo de investigadores    franceses y estadounidenses encontraron el gen del angiotensin&oacute;geno asociado    con la hipertensi&oacute;n esencial en parejas de hermanos con este trastorno    (24). Desde entonces han sido varias las poblaciones estudiadas con el fin de    reproducir esta asociaci&oacute;n. Se han reportado resultados positivos y negativos    en la literatura, lo que al presente genera gran controversia acerca del papel    de estas variantes gen&eacute;ticas en genes que controlan la presi&oacute;n    arterial en humanos (14, 33). </p>     <p><b>Comienzos del estudio gen&eacute;tico de la hipertensi&oacute;n arterial    esencial en Colombia</b></p>     <p> Para iniciar el estudio de las bases gen&eacute;ticas de la hipertensi&oacute;n    esencial en nuestro pa&iacute;s, entre 1995 y 1996 se adelantaron contactos    con varios cient&iacute;ficos brit&aacute;nicos que encabezaban el estudio de    las bases gen&eacute;ticas de la hipertensi&oacute;n en el Reino Unido (British    Hypertension Study), entre ellos Anna Dominicksac y John Connel, en Glasgow    y Mark Caulfield en Londres. Despu&eacute;s de varias visitas a Inglaterra para    definir el nivel de cooperaci&oacute;n y luego de analizar el recurso humano    y t&eacute;cnico disponible en nuestro grupo, se estableci&oacute; una colaboraci&oacute;n    para iniciar un estudio de epidemiolog&iacute;a gen&eacute;tica desarrollando    la metodolog&iacute;a y t&eacute;cnicas con nuestros propios recursos pero con    la asesor&iacute;a y cooperaci&oacute;n del grupo ingl&eacute;s. A partir de    1996 se comenz&oacute; la labor de selecci&oacute;n de una comunidad apta para    este proyecto.</p>     <p><b> Poblaci&oacute;n de estudio</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Fue necesario acudir a un n&uacute;cleo poblacional para conformar una gran    fuente de individuos para realizar estudios gen&eacute;ticos poblacionales,    con varios marcadores. Se seleccion&oacute; una poblaci&oacute;n que reflejara    genuinamente las poblaciones semi-rurales de nuestro pa&iacute;s y la regi&oacute;n    latinoamericana. Se trat&oacute; de evitar la heterogeneidad y la mezcla racial,    lo cual dar&iacute;a origen a grandes variaciones en las frecuencias genot&iacute;picas    y distorsionar&iacute;a los resultados de los estudios de asociaci&oacute;n    gen&eacute;tica. Esta situaci&oacute;n suele ocurrir en zonas urbanas con poblaci&oacute;n    flotante y de gran diversidad de origen. Desde el punto de vista metodol&oacute;gico,    para no estar restringidos por ning&uacute;n punto de corte arbitrario en la    definici&oacute;n de hipertensi&oacute;n, se realiz&oacute; una curva de distribuci&oacute;n    poblacional para la presi&oacute;n arterial y a partir de all&iacute; se tomaron    los percentiles m&aacute;s bajos y m&aacute;s altos de la distribuci&oacute;n    para comparar individuos con cifras extremas de presi&oacute;n arterial.</p>     <p> De acuerdo con los criterios para la selecci&oacute;n de la poblaci&oacute;n    previamente mencionados, se escogi&oacute; el municipio de Venecia (Antioquia),    donde se establecieron contactos con las autoridades pol&iacute;ticas, eclesi&aacute;sticas    y de salud de la localidad. Este municipio est&aacute; ubicado en el suroeste    antioque&ntilde;o, en la regi&oacute;n cafetera. Su temperatura promedio es    de 19 &ordm;C y se encuentra a 1.450 metros de altura sobre el nivel del mar.    Al momento del rastreo poblacional, Venecia contaba con una poblaci&oacute;n    total de 12.705 habitantes, de los cuales 6.256 estaban entre los 20 y 65 a&ntilde;os    de edad, con 2.235 que habitaban la cabecera municipal, seg&uacute;n las proyecciones    de los &uacute;ltimos censos. </p>     <p>Para acceder al mayor n&uacute;mero de personas que fuera posible, se programaron    jornadas de toma masiva de la presi&oacute;n arterial, las cuales recibieron    amplia difusi&oacute;n en la comunidad mediante volantes, a trav&eacute;s de    la emisora local, durante las celebraciones eucar&iacute;sticas y en forma directa    por el equipo de salud del municipio. Adem&aacute;s, la informaci&oacute;n fue    transmitida en las &aacute;reas rurales utilizando las promotoras de salud y    por informaci&oacute;n directa en los puestos de salud. Entre octubre de 1996    y marzo de 1997 se evaluaron 3.000 individuos en la cabecera municipal y en    tres de los cuatro corregimientos.</p>     <p><b> T&eacute;cnicas y procedimientos en el estudio de campo</b></p>     <p><b><i> Consideraciones &eacute;ticas</i></b></p>     <p>Durante la realizaci&oacute;n de esta investigaci&oacute;n se tuvieron presentes    los principios de respeto, beneficencia y justicia proclamados en el informe    de Belmont. Adem&aacute;s, el estudio se ajust&oacute; a lo exigido por la resoluci&oacute;n    008430 de 1993 del Ministerio de Salud, donde se establecen las normas &eacute;ticas    para la investigaci&oacute;n en seres humanos (34).</p>     <p>Luego de obtener el consentimiento informado (35), las personas evaluadas cooperaron    con la siguiente secuencia:</p>     <p>A. Tres tomas de presi&oacute;n arterial en el brazo derecho en posici&oacute;n    sentada con cinco minutos previos de descanso y dos minutos de diferencia entre    cada toma, siguiendo los requerimientos indicados por la Asociaci&oacute;n Americana    del Coraz&oacute;n (36) y utilizando un tensi&oacute;metro digital validado    para la toma de presi&oacute;n arterial (OMRON HEM-705 CP; Rugby, England) (37).</p>     <p>B. Evaluaci&oacute;n por medio de una encuesta, de factores de riesgo para    hipertensi&oacute;n arterial y antecedentes familiares y personales de enfermedades    cardiovasculares.</p>     <p>C. Obtenci&oacute;n del peso y la talla para la determinaci&oacute;n del &iacute;ndice    de masa corporal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>D. Toma de muestra de sangre para el an&aacute;lisis gen&eacute;tico.</p>     <p>La<a href="#figura1"> figura 1</a> resume los procedimientos realizados en    la fase cl&iacute;nica y de laboratorio.</p>     <p>       <center>     <a name="figura1"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f1.jpg">   </center> </p>     <p>E. A todos los pacientes se les entreg&oacute; un carn&eacute; con su nombre,    fecha, promedio de presi&oacute;n arterial, peso, talla e &iacute;ndice de masa    corporal.</p>     <p>F. A las personas con hipertensi&oacute;n (PAD &gt; 95 mm Hg y/o PAS &gt; 160    mm Hg), se les realiz&oacute; un examen f&iacute;sico completo (incluyendo examen    fundosc&oacute;pico) y se les tom&oacute; una muestra para determinar la presencia    de glucosuria, hematuria y proteinuria, mediante la t&eacute;cnica de cintilla    de orina Combur Test (Boeringher Manheim). Estos pacientes se remitieron al    hospital San Rafael de Venecia. </p>     <p>Adem&aacute;s de evaluar la presi&oacute;n arterial de los pacientes con criterios    de exclusi&oacute;n, se eval&uacute;o el &iacute;ndice de masa corporal y se    brind&oacute; informaci&oacute;n pertinente de acuerdo con los hallazgos obtenidos.    Los resultados de la evaluaci&oacute;n se entregaron por escrito.</p>     <p>Los hallazgos de la encuesta se consignaron en una hoja electr&oacute;nica    (Excel, Microsoft), la cual se proces&oacute; para identificar individuos con    primer grado de consanguinidad. Una vez se obtuvo la muestra poblacional, se    estableci&oacute; la curva de distribuci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial    diast&oacute;lica y sist&oacute;lica, de donde se tomaron los deciles inferior    y superior (percentiles 0-10 y 90-100) (<a href="#figura2">Figura 2</a>).</p>     <p>       <center>     <a name="figura2"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f2.jpg">    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Extracci&oacute;n del ADN</b></p>     <p>Las muestras de sangre se transportaron el mismo d&iacute;a al laboratorio    de investigaci&oacute;n central en la ciudad y se procesaron para extraer los    leucocitos. Mediante centrifugaci&oacute;n a 2.500 g por diez minutos se separ&oacute;    la sangre, se removi&oacute; el plasma y se almacen&oacute; para uso posterior.    Los leucocitos se extrajeron por aspiraci&oacute;n con pipetas Pasteur y se    almacenaron en tubos Ependorff de 1,5 mL con una soluci&oacute;n tamp&oacute;n    de glicerol y fosfatos, seg&uacute;n lo recomendado. Se obtuvo ADN de los leucocitos    mediante precipitaci&oacute;n con sales (38). Posteriormente, se realizaron    las diferentes t&eacute;cnicas de gen&eacute;tica molecular de acuerdo con los    genes analizados como se describir&aacute; m&aacute;s adelante.</p>     <p><b>M&eacute;todos estad&iacute;sticos</b></p>     <p><i><b>Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y datos genot&iacute;picos</b></i></p>     <p>Las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas para cada individuo incluido en    el estudio y los genotipos para cada SNP (se denominan SNP por Single Nucleotide    Polimorphism, acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s), tambi&eacute;n se ingresaron    en una base de datos en Microsoft Excel. La media y desviaci&oacute;n est&aacute;ndar    se utiliz&oacute; para resumir la informaci&oacute;n de variables continuas    y las variables dicotomas se presentan como porcentajes y/o frecuencias. Bajo    la presunci&oacute;n de muestras al azar, un conjunto de datos biol&oacute;gicos    debe seguir una distribuci&oacute;n normal. Se evaluaron las desviaciones de    la normalidad utilizando los test de Levene y Smirnov Kolgomorov (SPSS 11).    Cuando las variables segu&iacute;an una distribuci&oacute;n normal, se utilizaron    pruebas estad&iacute;sticas param&eacute;tricas como la prueba de t para diferencias    entre dos grupos o ANOVA (an&aacute;lisis de varianza) para evaluar diferencias    entre m&aacute;s de dos grupos. De lo contrario, se emplearon por defecto pruebas    no param&eacute;tricas.</p>     <p><b> An&aacute;lisis multivariado </b></p>     <p>Los an&aacute;lisis multivariados se realizaron en SPSS11 para windows (SPSS    Inc.). En este an&aacute;lisis la variable dependiente fue la presi&oacute;n    arterial diast&oacute;lica (se asign&oacute; un valor de 0 para presi&oacute;n    baja y 1 para presi&oacute;n alta) y se incluyeron las siguientes variables    independientes: edad, &iacute;ndice de masa corporal, g&eacute;nero, estado    de fumador, historia familiar de hipertensi&oacute;n y consumo de alcohol. En    este modelo se pueden incluir par&aacute;metros gen&eacute;ticos como marcadores    dial&eacute;licos o haplotipos y el efecto de dosis gen&eacute;tica se mide    como no portador, portador de una copia del alelo y portador de dos copias del    alelo.</p>     <p><b> An&aacute;lisis de datos gen&eacute;ticos</b></p>     <p> Las frecuencias al&eacute;licas se estimaron por el m&eacute;todo de cuentas    gen&eacute;ticas y el test de chi-cuadrado se utiliz&oacute; para identificar    desviaciones del equilibrio de Hardy-Weinberg y para medir asociaci&oacute;n    gen&eacute;tica entre grupos. Se estim&oacute; el desequilibrio de ligamiento    entre marcadores (D') usando el programa Arlequ&iacute;n v2.000 (39) y    los haplotipos computacionales se obtuvieron utilizando un algoritmo bayesiano    implementado en el programa PHASE (40). Con tablas de dos por cuatro, como lo    proponen Botto y Khoury (41), se evaluaron las interacciones gen-ambiente en    hipertensos. El riesgo relativo de interacciones gen-ambiente (RRi) y la fracci&oacute;n    atribuible a la poblaci&oacute;n de interacci&oacute;n gen-ambiente (PAFi),    se estimaron de acuerdo con el trabajo de Yang y colaboradores (42).</p>     <p> El riesgo relativo de la influencia de un marcador gen&eacute;tico en la presi&oacute;n    arterial se presenta con la relaci&oacute;n de disparidad (OR) con intervalos    de confianza del 95%. En el c&aacute;lculo de la relaci&oacute;n de disparidad    para un marcador gen&eacute;tico los datos se presentan en tablas de 2x2. Un    OR mayor de 1 indica que el alelo est&aacute; asociado con el grupo afectado    por el riesgo y por lo tanto confiere susceptibilidad. Alternativamente, un    OR bajo 1 puede indicar un papel protector del marcador gen&eacute;tico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> C&aacute;lculos de poder</b></p>     <p> <i><b>Dise&ntilde;o del estudio de casos y controles</b></i></p>     <p> Bajo la suposici&oacute;n de no asociaci&oacute;n de un marcador gen&eacute;tico    con el rasgo, se espera que las frecuencias al&eacute;licas sean iguales en    los grupos afectados y no afectados con el rasgo. El poder en dise&ntilde;os    de casos y controles depende del n&uacute;mero de individuos en cada grupo y    de las frecuencias al&eacute;licas observadas para el marcador gen&eacute;tico    en la poblaci&oacute;n. &Eacute;ste se calcul&oacute; considerando las siguientes    condiciones: nivel de significancia alfa del 0,05 y posibilidad de detectar    una diferencia real del 80% bajo la proporci&oacute;n encontrada de los SNP    genotipificados (p1-p2) (<a href="#for1">ver ecuaci&oacute;n 1</a>). </p>      <p><a name="for1"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4fo1.jpg">    <br>   <a href="#for1">Ecuaci&oacute;n 1</a>. C&aacute;lculo de poder estad&iacute;stico.    <br>   Za valor de z de dos colas para a= de 0,05 es &plusmn; 1,96    <br>   Zb el valor m&aacute;s bajo de Z de una cola para B de 0,20 es -0,84    <br>   p1 Proporci&oacute;n para el alelo en grupo 1; p2 Proporci&oacute;n para el    alelo en grupo 2.</p>     <p>Se realizaron simulaciones de posibles escenarios a ocurrir durante el desarrollo    de los experimentos. De la<a href="#tabla1"> tabla 1</a> se concluye que entre    mayor la diferencia en la frecuencia al&eacute;lica entre los grupos, menor    el n&uacute;mero de sujetos requeridos en cada grupo.</p>     <p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <a name="tabla1"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t1.jpg">    </center> </p>     <p>C&aacute;lculos de poder para diferencias entre las medias de presi&oacute;n    arterial como un rasgo cuantitativo    <br>   Se utiliz&oacute; la <a href="#ecuacion2">ecuaci&oacute;n 2</a> para calcular    el tama&ntilde;o de la muestra y establecer diferencias entre las medias en    los dos grupos. </p>     <p><a name="ecuacion2"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4fo2.jpg">    <br>   <a href="#ecuacion2">Ecuaci&oacute;n 2</a>. Tama&ntilde;o de muestra para estudios    con medias    <br>   en los dos grupos, es el estimativo de la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar    en cada grupo, es el valor de dos colas de Z en relaci&oacute;n a , y es el    valor m&aacute;s bajo de una cola de en relaci&oacute;n a b. </p>     <p>Se consideraron las siguientes condiciones:    <br>   - Nivel de significancia (nivel a, valor de P) para rechazar la hip&oacute;tesis    nula de 0,05.    <br>   - Poder deseado 0,80.    <br>   - La mayor diferencia con importancia cl&iacute;nica entre la media de los dos    grupos, se asumi&oacute; en 2 mm Hg de presi&oacute;n diast&oacute;lica.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   - Se asumi&oacute; una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar igual entre los dos    grupos.</p>     <p> <b>C&aacute;lculos de poder para el test de desequilibrio en transmisi&oacute;n    de alelos</b></p>     <p>Como lo describi&oacute; Spielman (43, 44), el test de desequilibrio en la    transmisi&oacute;n de alelos (TDT), se basa en el test de McNemar utilizado    en estudios donde el resultado es una variable binaria (Si/No). Este test no    s&oacute;lo incluye las propiedades de una prueba de t apareada, sino que tambi&eacute;n    es apropiado para datos nominales. Por lo tanto, se puede emplear el test de    McNemar para comparar proporciones apareadas, que es el caso que aqu&iacute;    se describe.</p>     <p><a name="for3"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4fo3.jpg">    <br>   <a href="#for3">Ecuaci&oacute;n 3</a>. Test de McNemar. La diferencia absoluta    entre las celdas b y c en una tabla de 2x2 rechaza la hip&oacute;tesis nula    si la diferencia es &gt; 3,84 (el valor cr&iacute;tico que confiere el valor    de 0,05 en la distribuci&oacute;n de chi cuadrado).</p>     <p>La hip&oacute;tesis nula a probar en el TDT es que la transmisi&oacute;n de    alelos a los descendientes afectados es la misma. La hip&oacute;tesis alternativa    es que las proporciones apareadas (alelos transmitidos) no son iguales. El valor    obtenido en el test se compara contra la tabla de distribuci&oacute;n Z para    los valores de alfa y beta. Esta es la metodolog&iacute;a general aplicada para    cada cap&iacute;tulo de este estudio. En los cap&iacute;tulos respectivos se    comentar&aacute;n otros m&eacute;todos estad&iacute;sticos que se requirieron.  </p>     <p>Nota: Este trabajo se desarroll&oacute; por etapas as&iacute; que se ha preservado    el orden en el cual hist&oacute;ricamente se han estudiado los distintos genes    que se han evaluado y se presentar&aacute; a manera de cap&iacute;tulos.</p>     <p><font size="3"><b>Cap&iacute;tulo 1</b></font>    <br>   <font size="3"><b>Gen del angiotensin&oacute;geno</b></font></p>     <p>Por ser el gen que hab&iacute;a demostrado un ligamiento claro con la hipertensi&oacute;n    en humanos en varias poblaciones, se consider&oacute; necesario evaluar inicialmente    su importancia en nuestra poblaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se han reportado cerca de 51 polimorfismos de mononucle&oacute;tidos (SNP)    en las bases de datos p&uacute;blicas en la regi&oacute;n cromos&oacute;mica    donde se encuentra el gen del angiotensin&oacute;geno. No es claro por qu&eacute;    esta regi&oacute;n cromos&oacute;mica de aproximadamente 18.000 bases presenta    tanta variaci&oacute;n gen&eacute;tica, pero esto hace t&eacute;cnicamente dif&iacute;cil    y costosa la evaluaci&oacute;n de esta regi&oacute;n del genoma en estudios    de gen&eacute;tica poblacional. La <a href="#figura3">figura 3</a> muestra una    representaci&oacute;n esquem&aacute;tica del gen en las regiones estudiadas.</p>     <p>       <center>     <a name="figura3"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f3.jpg">    </center> </p>     <p>Fueron varios los hallazgos que resaltaron la importancia de este gen en hipertensi&oacute;n    esencial. Jeunemaitre y colaboradores en grupos poblacionales de Francia y Norteam&eacute;rica,    identificaron 15 variantes moleculares en el gen del AGT, dos de las cuales    se asociaron significativamente con la presencia de hipertensi&oacute;n esencial    (24). Estas dos variantes est&aacute;n localizadas en el ex&oacute;n 2 del gen    del AGT y corresponden al cambio de metionina por treonina en la posici&oacute;n    174 (T174M) y de treonina por metionina en la posici&oacute;n 235 (M235T). Esta    &uacute;ltima variante gen&eacute;tica mostr&oacute; una fuerte asociaci&oacute;n    positiva de la presi&oacute;n arterial con los niveles plasm&aacute;ticos elevados    de AGT. Diferentes estudios realizados en poblaciones japonesas, europeas y    norteamericanas tambi&eacute;n indicaban una asociaci&oacute;n entre estas dos    variantes y la presencia de hipertensi&oacute;n.</p>     <p>En contraposici&oacute;n con estos hallazgos, otros estudios realizados en    diferentes naciones mostraron resultados negativos (45-47). En el estudio efectuado    por el Profesor Mark Caulfied y colaboradores en el Hospital de San Bartolom&eacute;    de la Universidad de Londres en 63 familias brit&aacute;nicas (48), no se identific&oacute;    asociaci&oacute;n entre estas dos variantes moleculares dial&eacute;licas y    la hipertensi&oacute;n arterial esencial, pero s&iacute; se hall&oacute; enlace    y asociaci&oacute;n gen&eacute;tica entre el gen del AGT y la hipertensi&oacute;n    esencial al utilizar marcadores altamente polim&oacute;rficos (microsat&eacute;lites)    del gen. Este hallazgo indicaba que la variante molecular del AGT en el amino&aacute;cido    en la posici&oacute;n 235, aparentemente no influenciar&iacute;a de manera directa    las concentraciones s&eacute;ricas de AGT sino que ser&iacute;a un marcador    en desequilibrio con otro locus activo (linkage disequilibrium) (49).</p>     <p>Los resultados del trabajo de Inoue y colaboradores (49) indicaban que un cambio    de una guanina por adenina en la posici&oacute;n &#8211;6 de la regi&oacute;n    promotora del gen AGT, afectaba el promedio de transcripci&oacute;n basal del    gen AGT y estaba asociado en forma significativa con la presencia de hipertensi&oacute;n.    Igualmente, Yanai y colaboradores (50) describieron c&oacute;mo la presencia    de diferencias en la secuencia en la regi&oacute;n central del promotor, alteraba    la afinidad del promotor por factores de transcripci&oacute;n. Espec&iacute;ficamente,    las variantes gen&eacute;ticas en la posici&oacute;n &#8211;20 y &#8211;18 pod&iacute;an    afectar la actividad transcripcional hasta 2,5 veces (50). Adem&aacute;s, un    estudio en humanos hipertensos daba soporte a la importancia de esta variante    como factor de riesgo gen&eacute;tico en hipertensi&oacute;n arterial esencial    (51).</p>     <p>Para estudiar la importancia de variantes del gen del AGT en nuestra muestra    poblacional, se efectu&oacute; un estudio de casos y controles para determinar    las frecuencias al&eacute;licas de las variantes funcionales M235T, &#8211;6,    &#8211;18 y &#8211;20, en los extremos de la curva de distribuci&oacute;n poblacional    de la presi&oacute;n arterial diast&oacute;lica que se hab&iacute;a obtenido    (<a href="#figura2">Figura 2</a>). Los resultados demostraron la presencia de    asociaci&oacute;n gen&eacute;tica con un SNP localizado en la regi&oacute;n    promotora del gen del angiotensin&oacute;geno. </p>     <p><b>Materiales y m&eacute;todos</b></p>     <p><i><b>Criterios de inclusi&oacute;n </b></i></p>     <p>Para este an&aacute;lisis se utilizaron los siguientes criterios de exclusi&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Ingesti&oacute;n de medicamentos que alteraran las cifras de presi&oacute;n    arterial:     <br>   - Medicamentos antihipertensivos (excepto cuando la presi&oacute;n arterial    diast&oacute;lica fue mayor a 100 mm Hg).    <br>   - Uso de anovulatorios orales o subd&eacute;rmicos.    <br>   - Litio y sedantes.    <br>   - Hormonas tiroideas de reemplazo.    <br>   - Medicamentos vasoconstrictores.    <br>   2. Personas menores de 18 o mayores de 65 a&ntilde;os.    <br>   3. Embarazo actual.    <br>   4. Historia de preeclampsia o eclampsia.    <br>   5. Hipertensi&oacute;n arterial secundaria.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   6. Primer grado de consanguinidad.</p>     <p><b>An&aacute;lisis de la variante genot&iacute;pica M235T en el gen del AGT</b></p>     <p> A partir de la secuencia publicada del ex&oacute;n 2 del gen del AGT en el    banco de genes Genebank (<a href="hptt/www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/">hptt/www.ncbi.nlm.nih.gov/Genbank/</a>)    (<a href="#figura4">Figura 4</a>) y tomando como referencia la regi&oacute;n    del gen propuesta por Caufield y colaboradores (48), se dise&ntilde;&oacute;    en nuestro laboratorio el iniciador ATG 5'CAG GGT GCT GTC CAC ACT GGC    TCC CA3' el cual hace una hibridizaci&oacute;n perfecta en el cod&oacute;n    235 del ex&oacute;n 2 en el gen AGT si &eacute;ste codifica para una metionina,    y el iniciador ACG 5 &#8216; CAG GGT GCT GTC CAC ACT GGC TCC CG 3' que    hace una hibridizaci&oacute;n perfecta s&oacute;lo cuando el cod&oacute;n 235    del ex&oacute;n 2 del gen del AGT codifica para una treonina.</p>     <p>        <center>     <a name="figura4"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f4.jpg">   </center> </p>     <p> Ambos iniciadores son antiparalelos y se utilizan en dos reacciones separadas    para amplificar el ADN mediante la reacci&oacute;n en cadena de polimerasa (PCR).    Se agrega el iniciador paralelo A1 5' GCG CAC AAG GTC CTG TCT GCC CTG    C 3'. La PCR se realiz&oacute; en un equipo GeneAmp 9600 (Perkin-Elmer    Corp, Norwalk, CN) bajo las siguientes condiciones: denaturaci&oacute;n inicial    a 95&ordm; C por 2 minutos, seguido de 30 ciclos de diez segundos por temperatura:    95&ordm; C (denaturaci&oacute;n) y 77&ordm;C (acoplamiento-extensi&oacute;n),    finalizando con una extensi&oacute;n de 2 minutos. El producto de amplificaci&oacute;n    fue analizado en gel de agarosa te&ntilde;ido con bromuro de etidio 1 ng/10    mL a 160 voltios por 18 minutos y visualizado en el transiluminador. El fragmento    de ADN amplificado (amplic&oacute;n) es de 300 pares de bases.</p>     <p> La t&eacute;cnica de PCR utilizada se denomina ARMS (Amplification Refractory    Mutation System) (52). El principio de esta t&eacute;cnica se basa en la incapacidad    de la enzima Taq ADN polimerasa para extender un &laquo;primer&raquo; con un    mal apareamiento en el extremo 3' del mismo. Si un individuo es homocig&oacute;tico    para metionina no amplifica con el cod&oacute;n de la treonina y lo opuesto    sucede si es homocig&oacute;tico para treonina. S&oacute;lo si es heterocig&oacute;tico,    en ambas reacciones ocurrir&aacute; la amplificaci&oacute;n. </p>     <p>Para cada individuo, la reacci&oacute;n de ARMS-PCR fue efectuada por duplicado,    sin que el investigador conociera a qu&eacute; grupo pertenec&iacute;an los    sujetos analizados. Finalmente, la precisi&oacute;n de la t&eacute;cnica para    detectar el polimorfismo fue corroborada mediante la determinaci&oacute;n de    la secuencia de &aacute;cidos nucleicos (53).</p>     <p>       <center>     <a name="tabla2"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t2.jpg">    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resultados</b></p>     <p>Se analiz&oacute; la muestra poblacional de 1.002 individuos sin parentesco    para evaluar varios polimorfismos del gen del AGT. El grupo presenta edades    comprendidas entre 18 y 65 a&ntilde;os, con predominio del g&eacute;nero femenino    (58%) y una edad promedio cerca a los 40 a&ntilde;os. Promedio de &iacute;ndice    de masa corporal de 25,17 Kg/m2, consumo de licor por debajo de los 30 g/sem    y actividad f&iacute;sica en el 46% de la poblaci&oacute;n (promedio 1,37 horas/semana).    La <a href="#tabla3">tabla 3</a> muestra otras caracter&iacute;sticas de la    poblaci&oacute;n de donde se extrajeron los grupos para estudio.</p>     <p>       <center>     <a name="tabla3"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t3.jpg">   </center> </p>     <p> La curva de distribuci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial diast&oacute;lica    para la muestra, tiene una distribuci&oacute;n normal (<a href="#figura2">Figura    2</a>). Se tomaron los deciles extremos de la distribuci&oacute;n (0-10 &#8211;controles-    y 90-100 &#8211;casos-) y se compararon.</p>     <p> Como puede observarse en la <a href="#tabla4">tabla 4</a>, los individuos    en el decil superior est&aacute;n caracterizados por niveles promedios de presi&oacute;n    arterial diast&oacute;lica y sist&oacute;lica que exceden la definici&oacute;n    aceptada de hipertensi&oacute;n. Esta observaci&oacute;n es de gran importancia    si se tiene en cuenta que en este estudio no existen valores de corte para establecer    la presencia de hipertensi&oacute;n.</p>     <p>       <center>     <a name="tabla4"></a> <img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t4.jpg">    </center> </p>     <p><b>Caracter&iacute;sticas genot&iacute;picas de la muestra</b></p>     <p>El gen del AGT se evalu&oacute; en 191 sujetos, 94 pertenecientes al percentil    10 y 97 del percentil 90. La distribuci&oacute;n de los genotipos M235T estuvo    en concordancia con el equilibrio de Hardy&#8211;Weinberg, en el percentil 90    (X2= 0,31; p &gt; 0,5) y en el percentil 10 (X2= 0,06; p &gt; 0,5) (<a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t5.jpg">Tabla    5</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Para el polimorfismo M235T, la frecuencia del alelo T235 fue del 58% en los    casos y del 60% en los controles (diferencia no significativa). Por otra parte,    la frecuencia de homocig&oacute;ticos para el alelo T fue 42% en los casos y    40% en los controles (<a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t5.jpg">Tabla 5</a>).  </p>     <p>Igualmente, la distribuci&oacute;n genot&iacute;pica de las variantes &#8211;6AG    y &#8211;20AC mostr&oacute; proporciones en concordancia con el equilibrio de    Hardy&#8211;Weinberg, en el percentil 90 (X2= 5,68 y 1,58 respectivamente p    &gt; 0,5) y en el percentil 10 (X2= 5,43 y 2,47 p &gt; 0,5). </p>     <p>Para el alelo &#8211;6A las frecuencias fueron de 36% en los casos y de 30%    en los controles, mientras el n&uacute;mero de homocig&oacute;ticos &#8211;6AA    fue 19% en los casos y 14% en los controles.     <br>   En contraste con estos resultados, al evaluar el polimorfismo en la posici&oacute;n    &#8211;20A del promotor del gen AGT, se encontr&oacute; que la frecuencia de    este alelo fue significativamente mayor en el grupo con presi&oacute;n arterial    elevada. Adem&aacute;s, la homocigocidad &#8211;20AA mostr&oacute; asociaci&oacute;n    estad&iacute;sticamente significativa con la presencia de presi&oacute;n arterial    elevada (X2= 4,26; p &lt; 0,05) (<a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t5.jpg">Tabla    5</a>).</p>     <p><b>Resumen de los principales hallazgos para el gen del angiotensin&oacute;geno</b></p>     <p> En la evaluaci&oacute;n de este gen candidato se demostr&oacute; que uno de    los polimorfismos del gen AGT localizado en la regi&oacute;n promotora, puede    constituir una variante de predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a la hipertensi&oacute;n    en nuestra poblaci&oacute;n. S&oacute;lo existe un estudio previo que demuestra    la importancia de la variante A-20C como factor de riesgo gen&eacute;tico para    hipertensi&oacute;n esencial. Sato y colaboradores (51) identificaron en poblaci&oacute;n    japonesa la presencia de desequilibrio de enlace gen&eacute;tico entre M235T    y A-20C, y adem&aacute;s entre M235T y C-18T. Sus hallazgos indican que estos    dos polimorfismos son un factor de riesgo gen&eacute;tico m&aacute;s importante    y que se asocia m&aacute;s directamente con hipertensi&oacute;n esencial que    M235T.</p>     <p> En contraste con estudios realizados en otras naciones, en nuestra poblaci&oacute;n    no se encontr&oacute; asociaci&oacute;n entre el polimorfismo M235T del gen    AGT y la presencia de presi&oacute;n arterial elevada. Para este polimorfismo,    nuestros resultados difieren de los reportados en poblaciones cauc&aacute;sicas    y orientales (24, 54, 55), pero est&aacute;n en concordancia con otros reportes    realizados en poblaciones negras del Caribe y Norteam&eacute;rica (45-48, 56,    57). Estos hallazgos resaltan la importancia del gen del angiotensin&oacute;geno    y su contraparte fisiol&oacute;gica, el sistema renina-angiotensina-aldosterona,    como factores ligados a la presencia de hipertensi&oacute;n en esta poblaci&oacute;n    colombiana. </p>     <p><b><font size="3">Cap&iacute;tulo 2    <br>   GEN WNK1 </font></b></p>     <p>En 2001, Lifton y Jeunemaitre encontraron un par de genes causantes de hipertensi&oacute;n    en humanos. Estos investigadores estudiaron una forma muy rara de hipertensi&oacute;n    arterial conocida como pseudohipoaldosteronismo tipo II (PHA-II) (22). Estos    pacientes se caracterizan por cifras de presi&oacute;n arterial elevada a temprana    edad y niveles de potasio en el plasma de 6,2 mM. El trastorno electrol&iacute;tico    observado en estos pacientes, apuntaba a que la causa se encontraba en el ri&ntilde;&oacute;n;    sin embargo, el mecanismo molecular era incierto. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mediante la estrategia de enlace gen&eacute;tico (linkage) se asoci&oacute;    una regi&oacute;n telom&eacute;rica en el brazo corto del cromosoma 12 con PHA-II;    el an&aacute;lisis detallado de esta regi&oacute;n encontr&oacute; una delecci&oacute;n    de 41.000 bases (41 Kb) en el intr&oacute;n 1 del gen WNK1. El an&aacute;lisis    de la expresi&oacute;n de este gen en leucocitos de pacientes con PHA-II, sugiere    que este gen se expresa seis veces m&aacute;s en estos pacientes en comparaci&oacute;n    con personas normales (22). Posteriormente, se descubri&oacute; el gen WNK4    con 3 mutaciones en el ex&oacute;n 7. Estas mutaciones cambian la secuencia    de amino&aacute;cidos en la prote&iacute;na. Estudios de inmunohistoqu&iacute;mica    indican que ambos genes se expresan en las c&eacute;lulas del t&uacute;bulo    distal glomerular, exactamente en la regi&oacute;n de la nefrona sugerida por    los fisi&oacute;logos como posible portadora del trastorno molecular (22).</p>     <p> Es as&iacute; como WNK1 y WNK4 se convierten en nuevos genes candidatos para    estudiar la hipertensi&oacute;n arterial esencial. Para su evaluaci&oacute;n    en esta fase del estudio en nuestra poblaci&oacute;n, se emplearon tr&iacute;os    familiares con individuos hipertensos. </p>     <p><b>El gen WNK1</b></p>     <p> Este gen se localiza en la regi&oacute;n telom&eacute;rica del brazo corto    del cromosoma 12. Est&aacute; conformado por 28 exones y 27 intrones que ocupan    alrededor de 156 Kb en el cromosoma (<a href="#figura5">Figura 5</a>).</p>     <p>       <center>     <a name="figura5"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f5.jpg">    </center> </p>     <p><b>Materiales y m&eacute;todos</b></p>     <p> La estrategia de genotipificaci&oacute;n de variantes puntuales en el gen    WNK1 es DASH, acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s de &laquo;Dynamic Allele Specific    Hybrydization&raquo; (58, 59). Al presente se han analizado seis variantes en    el gen WNK1 en 37 familias colombianas. Las variantes son: ex&oacute;n 1 G/T,    ex&oacute;n 6 T/C, ex&oacute;n 8 T/C, intr&oacute;n 10 T/C, ex&oacute;n 13 C/A    e intr&oacute;n 26 T/C. </p>     <p><b><i>Principio de la t&eacute;cnica DASH (58, 59)</i></b></p>     <p> Por PCR se amplifica una regi&oacute;n de 50 a 60 bases que contiene el polimorfismo    con &eacute;ste en la mitad. Este amplicon se biotinila en uno de sus extremos    utilizando un iniciador marcado con biotina en su extremo 5'. Este amplicon    se inmobiliza en un plato de 96 pozos cubierto con estreptavidina. La cadena    no biotinilada se remueve con un agente denaturante (hidr&oacute;xido de sodio).    Obtenido el ADN de una sola cadena, se adiciona una sonda de 17 bases con el    nucle&oacute;tido que reconoce el polimorfismo ubicado en la mitad; el plato    se coloca a 80oC por 10 segundos y luego la temperatura se reduce gradualmente    0,1oC por segundo hasta llegar a 30 oC. Se remueve el exceso de sonda y se agrega    una soluci&oacute;n con SYBR GREEN I, la cual produce fluorescencia en presencia    de ADN de doble cadena. El plato se coloca en la m&aacute;quina DASH, la cual    incrementa la temperatura de 35oC a 80oC al mismo tiempo que registra la fluorescencia    de cada pozo y la env&iacute;a al computador en tiempo real. Cuando la sonda    hibridiza perfectamente, el punto de fusi&oacute;n de la sonda es 5oC m&aacute;s    elevado en contraste con la sonda que no hibridiza por completo. Esta lectura    original es modificada por el software en la primera derivada negativa, permitiendo    la genotipificaci&oacute;n por el usuario (Figuras <a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f6.jpg">6    </a>y<a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f7.jpg"> 7</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Control de calidad</b></i></p>     <p>Dos personas independientes eval&uacute;an los genotipos y en caso de discrepancias    entre el primero y el segundo evaluador, la muestra se procesa de nuevo antes    de realizar el an&aacute;lisis estad&iacute;stico. Los genotipos se almacenan    en una base de datos en Excel (Microsoft), donde se establecen las frecuencias    al&eacute;licas por variante gen&eacute;tica contando los genotipos.    <br>   Estimaci&oacute;n de haplotipos</p>     <p>El programa PHASE del grupo de matem&aacute;tica y estad&iacute;stica de la    Universidad de Oxford, se utiliza para establecer autom&aacute;ticamente los    haplotipos (40). B&aacute;sicamente, un haplotipo es como un c&oacute;digo de    barras; en este caso cada l&iacute;nea del c&oacute;digo de barras ser&iacute;a    un SNP y el conjunto de SNP forma el haplotipo. Es de anotar que en este caso    se conoce la fase gen&eacute;tica de cada individuo afectado; es decir, si se    cuenta con el genotipo de los padres es posible identificar la procedencia de    cada alelo. </p>     <p>Una vez que se obtiene la frecuencia de haplotipos con el programa PHASE, el    siguiente paso es establecer el desequilibrio gen&eacute;tico entre las variantes    (linkage disequilibrium), o la forma c&oacute;mo se relacionan los polimorfismos    entre s&iacute;. Para este fin se utiliza el programa ARLEQU&Iacute;N que emplea    la ecuaci&oacute;n de Nei (39). </p>     <p><b>Resultados</b></p>     <p> Al presente se han analizado 38 familias colombianas en 6 polimorfismos, ex&oacute;n    1 G/T, ex&oacute;n 6 T/C, ex&oacute;n 8 T/C, intr&oacute;n 10 T/C, ex&oacute;n    13 C/A e intr&oacute;n 26 T/C. Sin embargo, el polimorfismo del ex&oacute;n    1 se encontr&oacute; monom&oacute;rfico en toda la poblaci&oacute;n para la    variante G. La tabla 3.1 muestra los genotipos encontrados en las 38 familias    genotipificadas. La<a href="#tabla6"> tabla 6</a> muestras las frecuencias al&eacute;licas    para los SNP genotipificados.</p>     <p>        <center>     <a name="tabla6"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t6.jpg">   </center> </p>     <p>El an&aacute;lisis de haplotipo realizado por PHASE, gener&oacute; 7 haplotipos    en 228 cromosomas evaluados. La <a href="#figura8">figura 8</a> muestra las    frecuencias al&eacute;licas encontradas en el gen WNK1. El haplotipo 3, con    una frecuencia observada de 49%, fue el haplotipo predominante. En general,    4 alelos representan el 91% de la poblaci&oacute;n genotipificada, hallazgo    muy similar al de otros genes analizados por haplotipos en otras poblaciones    cuyo n&uacute;mero oscila entre 4 a 6 representando la mayor parte de la poblaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="figura8"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f8.jpg">   </center> </p>     <p><b>An&aacute;lisis de TDT por SNP individuales</b></p>     <p> No se encontr&oacute; asociaci&oacute;n en los 6 SNP genotipificados en el    gen WNK1 e hipertensi&oacute;n arterial esencial (p &gt; 0,05). Se debe tener    presente que para el an&aacute;lisis de TDT aquellos tr&iacute;os donde ambos    progenitores son homocig&oacute;ticos, no se incluyen en el an&aacute;lisis    de TDT. Por SNP individuales, el SNP localizado en el intr&oacute;n 10 T/C y    aquel ubicado en el intr&oacute;n 26T/C, fueron los m&aacute;s apropiados para    el an&aacute;lisis de TDT; el 73% y el 57% respectivamente de las familias,    se utilizaron en el an&aacute;lisis de TDT. En el ex&oacute;n 6 T/C s&oacute;lo    el 10% de las familias genotipificadas se incluyeron en el an&aacute;lisis de    TDT (<a href="#tabla7">Tabla 7</a>). </p>     <p>        <center>     <a name="tabla7"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t7.jpg">    </center> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Este valor es inferior a 3,84 que es el valor de p &lt; 0,05 en la tabla de    Chi cuadrado con un grado de libertad. Por lo tanto, no hay evidencia de asociaci&oacute;n    de esta variante gen&eacute;tica con la hipertensi&oacute;n arterial esencial.</p>     <p><b>An&aacute;lisis de TDT con m&uacute;ltiples alelos</b></p>     <p>En el an&aacute;lisis de TDT con m&uacute;ltiples alelos, no se encontr&oacute;    evidencia de asociaci&oacute;n del gen WNK1 con la hipertensi&oacute;n arterial    esencial (p &gt; 0,05). Se resalta que de 38 familias s&oacute;lo tres no se    incluyeron en el an&aacute;lisis de TDT porque ambos progenitores fueron hallados    homocigotos para este gen (<a href="#tabla8">Tabla 8</a>). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla8"></a> <img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t8.jpg"></center></p>     <p>Por su gran poder para establecer una transmisi&oacute;n gen&eacute;tica intrafamiliar    de alelos importantes en la g&eacute;nesis de un rasgo, el TDT se convierte    en una pieza importante para dilucidar causas gen&eacute;ticas en el estudio    de la hipertensi&oacute;n esencial. Con el gen WNK1 se aplic&oacute; la t&eacute;cnica    a esta poblaci&oacute;n colombiana sin demostrar la participaci&oacute;n de    este gen en las familias estudiadas. A medida que se conforman los haplotipos    y que el recurso de familias con tr&iacute;os se incremente, la posibilidad    de identificar alelos de este y otros genes participantes en hipertensi&oacute;n    arterial, ser&aacute; mayor.</p>     <p> <font size="3"><b>Cap&iacute;tulo 3    <br>   Gen GNB3 </b></font></p>     <p>Las prote&iacute;nas G son una familia heterotrim&eacute;rica de prote&iacute;nas    localizadas en la porci&oacute;n intracitoplasm&aacute;tica de la membrana celular;    ellas son el interruptor entre la superficie de los receptores extracelulares    y la maquinaria interna celular que genera la respuesta. La sub-unidad beta    de varias prote&iacute;nas G se denomina prote&iacute;na de uni&oacute;n al    nucle&oacute;tido de guanina (GNB) 3 (60).</p>     <p> Este gen ha sido asociado con hipertensi&oacute;n arterial esencial debido    a que se ha observado un aumento en la actividad del intercambio de Na+/H+ en    el transporte de la membrana celular de la mitad de los pacientes con hipertensi&oacute;n    arterial esencial (61).</p>     <p> La explicaci&oacute;n a estos hallazgos puede estar mediada por el polimorfismo    que se encuentra en el nucle&oacute;tido 825 del ex&oacute;n 10 de la prote&iacute;na    GNB3, el cual var&iacute;a entre citosina y timina. Aunque este polimorfismo    no afecta la secuencia de amino&aacute;cidos, permite que por un cambio a T    se realice un empalme alternativo del mRNA, produciendo una delecci&oacute;n    del ex&oacute;n 9 en los nucle&oacute;tidos 498-620. Este cambio produce una    p&eacute;rdida de 41 amino&aacute;cidos en la subunidad beta. Estudios realizados    en c&eacute;lulas de insectos transformadas con esta variante, demuestran una    mayor actividad que la que se encuentra en c&eacute;lulas de tipo salvaje (62).</p>     <p>La asociaci&oacute;n del alelo GNB3 825T con hipertensi&oacute;n ha variado    dependiendo de los dise&ntilde;os de los estudios y tambi&eacute;n puede depender    de la penetrancia del alelo en las diferentes poblaciones estudiadas y del tipo    de estudio realizado (29).</p>     <p><b>Estructura del gen GNB3</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El gen GNB3 reside en el cromosoma 12. Tiene 11 exones y 10 intrones (<a href="#figura9">Figura    9</a>); la prote&iacute;na que codifica tiene 340 amino&aacute;cidos y se encuentra    en todos los tejidos del organismo, formando un complejo con las subunidades    alfa y gamma. La funci&oacute;n de esta sub-unidad beta es servir de anclaje    a la prote&iacute;na G (60).</p>     <p>    <center> <a name="figura9" id="figura9"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f9.jpg"></center></p>     <p><b>Haplotipos del GNB3</b></p>     <p> El gen GNB3 presenta muchos SNP, de tal forma que en una poblaci&oacute;n    peque&ntilde;a, un SNP individual podr&iacute;a no estar relacionado con un    fenotipo espec&iacute;fico, en cuya situaci&oacute;n el estudio de los haplotipos    es la estrategia indicada para estudiar estos genes y su asociaci&oacute;n con    la hipertensi&oacute;n. La haplotipificaci&oacute;n molecular es una t&eacute;cnica    costosa y dif&iacute;cil, por eso se han dise&ntilde;ado varios programas de    computador para inferir el n&uacute;mero de haplotipos en una poblaci&oacute;n;    estos m&eacute;todos se conocen como haplotipificaci&oacute;n molecular. Se    han empleado el m&eacute;todo de parsimonia de Clark (63), que se encuentra    en la versi&oacute;n 2 del programa Arlequ&iacute;n (64) y el m&eacute;todo    bayesiano de Mathews (65) con el programa PHASE, para inferir la frecuencia    de los haplotipos y para asignar las posibles combinaciones arbitrarias que    se presentar&iacute;an en cada individuo en la poblaci&oacute;n. </p>     <p><b>Resultados</b></p>     <p><i><b> Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas de individuos en los quintiles    extremos de distribuci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial</b></i></p>     <p>Se seleccionaron 132 casos y 159 controles de la curva de distribuci&oacute;n    de la presi&oacute;n arterial. La <a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t9.jpg">tabla    9</a> muestra las caracter&iacute;sticas de cada grupo. Los grupos de estudio    no fueron emparejados. El porcentaje de mujeres fue 70% en el grupo control    y 47% en los casos y tambi&eacute;n se observ&oacute; una diferencia significativa    en edad e &iacute;ndice de masa corporal entre los grupos.</p>     <p><i><b> Predictores de presi&oacute;n arterial elevada</b></i></p>     <p>Los resultados del an&aacute;lisis multivariado se observan en la <a href="#tabla10">tabla    10</a>. Los predictores multivariados de hipertensi&oacute;n fueron: &iacute;ndice    de masa corporal, edad y presencia de hipertensi&oacute;n en familiar en primer    grado (hombre). Estas variables explican el 43% de la varianza de la presi&oacute;n    arterial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla10"></a>  <img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t10.jpg"></center></p>     <p><b><i>Frecuencias al&eacute;licas de SNP</i></b></p>     <p>Se genotipificaron cinco SNP marcadores localizados en el gen GNB3 en el cromosoma    12p13, empleando pirosecuencia. La frecuencia de los alelos fue muy similar    entre los grupos (<a href="#tabla11">Tabla 11</a>); igualmente, en la<a href="#tabla12">    tabla 12</a> se muestra la distribuci&oacute;n de haplotipos. Los cinco marcadores    estaban en equilibrio de Hardy-Weiberg.</p>       <p>    <center><a name="tabla11"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t11.jpg"></center> </p>       <p>    <center><a name="tabla12"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t12.jpg"></center></p>     <p><b><i>An&aacute;lisis de interacci&oacute;n gen ambiente</i></b></p>     <p> Se explor&oacute; una interacci&oacute;n potencial entre el alelo 825T del    gen GNB3 y la obesidad, utilizando una tabla de 2x4 como lo proponen Botto y    Khoury (41). El an&aacute;lisis se observa en la tabla 4.5. La prevalencia de    obesidad (&iacute;ndice de masa corporal &sup3; 30 kg/m2) fue del 14% en nuestra    poblaci&oacute;n y la prevalencia de portadores del alelo 825T, fue del 75%.    No se encontr&oacute; una asociaci&oacute;n independiente de factores ambientales    con el alelo 825T. Sin embargo, en presencia de obesidad existi&oacute; una    asociaci&oacute;n independiente y significativa con hipertensi&oacute;n (OR    2,47 IC= 1,25-4,87). El riesgo de hipertensi&oacute;n se duplic&oacute; en presencia    de ambos factores de riesgo. La relaci&oacute;n de disparidad para la variante    gen&eacute;tica y ambiental de riesgo presentes (Orge) es 2,5 (IC= 1,02-6,19).    El riesgo relativo calculado para interacci&oacute;n gen ambiente (RRi) fue    8,96 y la fracci&oacute;n atribuible a la poblaci&oacute;n para interacci&oacute;n    gen ambiente (PAFi) fue 27% (<a href="#tabla13">Tabla 13</a>). Estos hallazgos    sugieren una fuerte interacci&oacute;n entre el alelo 825T y la obesidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tabla13"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t13.jpg"></center> </p>     <p><b><i> An&aacute;lisis de los resultados</i></b></p>     <p> Este cap&iacute;tulo reporta la estructura del gen GNB3 por primera vez en    una poblaci&oacute;n colombiana. Estudios previos han reportado una frecuencia    del alelo 825T del 0,15 en poblaciones de Sur Am&eacute;rica. Nuestro estudio,    que incluy&oacute; un n&uacute;mero mayor de individuos, muestra que la frecuencia    del alelo 825T en Sur Am&eacute;rica es mayor a la esperada. La frecuencia observada    en Colombia fue 0,49. De acuerdo con las postulados del equilibrio de Hardy-Weinberg,    donde el n&uacute;mero de sujetos homocig&oacute;ticos es derivado de p2 &oacute;    q2, y p, q son las dos frecuencias de alelos del SNP, el n&uacute;mero de homocig&oacute;ticos    esperado para el alelo 825T en esta poblaci&oacute;n ser&iacute;a 24%. De hecho,    lo que se observ&oacute; es que 75% de esta poblaci&oacute;n colombiana era    portador de al menos una copia de este alelo. Por esta raz&oacute;n se consider&oacute;    la posibilidad que este alelo estuviera participando en la hipertensi&oacute;n    en poblaci&oacute;n con sobrepeso u obesidad.</p>     <p> Los mecanismos moleculares subyacentes en la hipertensi&oacute;n en sujetos    obesos no est&aacute;n muy bien definidos pero aparecen implicadas una amplia    gama de anormalidades metab&oacute;licas y hemodin&aacute;micas. Entre &eacute;stas    los trastornos en la sensibilidad a la insulina y los cambios en el control    del volumen vascular parecen importantes (66). En este cap&iacute;tulo del estudio    de la hipertensi&oacute;n en nuestro pa&iacute;s, se encontr&oacute; una prevalencia    de obesidad del 14%. Debido a la asociaci&oacute;n previa del alelo 825T con    obesidad e hipertensi&oacute;n y a la observaci&oacute;n frecuente de obesidad    en poblaci&oacute;n hipertensa, se explor&oacute; una interacci&oacute;n entre    &eacute;stos.</p>     <p> Nuestros resultados sugieren que la interacci&oacute;n es fuerte (RRi= 8,96).    La PAFi para el alelo 825T y la obesidad fueron del 27%. Estos resultados pueden    interpretarse como el porcentaje de individuos con hipertensi&oacute;n potencialmente    prevenibles si el factor gen&eacute;tico o el ambiental se remueve (42). Suprimir    el alelo de susceptibilidad de la comunidad no es posible, pero remover el componente    ambiental de aquellos que son portadores el alelo de susceptibilidad, es una    situaci&oacute;n realista con beneficio cl&iacute;nico potencial. Podr&iacute;a    ser posible que el alelo 825T del gen GNB3 en forma independiente no sea suficiente    para influir en los niveles de presi&oacute;n arterial en poblaci&oacute;n colombiana,    pero puede ser el disparador de alg&uacute;n mecanismo biol&oacute;gico por    establecer en presencia de obesidad, lo cual puede llevar al desarrollo de hipertensi&oacute;n.    Se requieren estudios complementarios para probar si as&iacute; sucede y si    el mecanismo fisiopatol&oacute;gico es a nivel renal como lo sugiere el efecto    gen&eacute;tico.</p>     <p> Los individuos obesos portadores de este alelo deben ser evaluados en forma    prospectiva. As&iacute;, el alelo 825T se puede convertir en un alelo de predisposici&oacute;n    a la hipertensi&oacute;n en estos individuos, que dobla el riesgo de aparici&oacute;n    de hipertensi&oacute;n cuando se compara con sujetos obesos no portadores. Adicionalmente,    estos resultados necesitan evaluaci&oacute;n en otras poblaciones y tambi&eacute;n    an&aacute;lisis prospectivos en grupos apareados de &laquo;hipertensos&raquo;    y &laquo;normotensos&raquo; en combinaci&oacute;n con estudios que eval&uacute;en    intervenciones para reducir el peso en portadores del alelo 825T del gen GNB3.</p>     <p><font size="3"><b>Cap&iacute;tulo 4    <br>   Gen del receptor beta 2 adren&eacute;rgico en Colombia</b></font></p>     <p> El receptor acoplado a prote&iacute;na G (GPCR) hace parte de una familia    de prote&iacute;nas las cuales est&aacute;n involucradas en varios eventos fisiol&oacute;gicos    en humanos. En la membrana de las c&eacute;lulas GPCR se unen a un gran n&uacute;mero    de ligandos y como resultado se modulan varios procesos homeost&aacute;ticos.    Estos receptores moleculares llevan el primer mensajero (ligando) del exterior    al interior de las c&eacute;lulas hacia otras prote&iacute;nas que son activadas    cuando el ligando se une al receptor que inicia la cascada intracelular. En    la actualidad son el blanco de m&uacute;ltiples agentes farmacol&oacute;gicos    utilizados para tratar varios trastornos en humanos, incluyendo la hipertensi&oacute;n    esencial (67). El receptor b2 adren&eacute;rgico (receptor ADRB2) es un miembro    de esta familia de prote&iacute;nas que comparten varias caracter&iacute;sticas    cl&iacute;nicas y funcionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Receptor beta 2 adren&eacute;rgico</b></p>     <p> El gen del ADBR2 no tiene intrones, est&aacute; localizado en el cromosoma    5 y consta de 1.239 bases de nucle&oacute;tidos. Este gen codifica una prote&iacute;na    de 413 amino&aacute;cidos cuya estructura terciaria est&aacute; organizada en    siete dominios transmembrana, que es la t&iacute;pica disposici&oacute;n de    la familia de prote&iacute;nas GPCR (68, 69), como se ve en la<a href="#figura10">    figura 10</a>. </p>     <p>    <center><a name="figura10"></a> <img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f10.jpg"></center></p>     <p><b>Desensibilizaci&oacute;n del ADRB2 </b></p>     <p>El receptor beta 2 adren&eacute;rgico exhibe desensibilizaci&oacute;n, la cual    es la tendencia de la respuesta biol&oacute;gica a declinar con el tiempo a    pesar de la presencia continua de un est&iacute;mulo de intensidad constante    (70, 71). Esta propiedad del receptor puede proteger al organismo de la sobre-estimulaci&oacute;n,    pero tambi&eacute;n limita la utilidad cl&iacute;nica de agentes farmacol&oacute;gicos    agonistas o antagonistas. En el receptor beta 2 esta propiedad funcional est&aacute;    regulada por polimorfismos de nucle&oacute;tidos &uacute;nicos en el gen del    receptor, que causan cambios en la estructura de amino&aacute;cidos. Por ejemplo,    el nucle&oacute;tido 46 del gen ADBR2 puede ser una adenina o una guanosina,    lo cual a nivel de la prote&iacute;na cambia el amio&aacute;cido 16 a una arginina    o a una glicina (Arg16Gly) en el sitio N-terminal del receptor (72). Tambi&eacute;n    existe un cambio de glutamina por &aacute;cido glut&aacute;mico en la posici&oacute;n    27 que tambi&eacute;n modula la desensibilizaci&oacute;n (72). El receptor beta    2 con glicina en la posici&oacute;n 16 exhibe m&aacute;s regulaci&oacute;n descendente    inducida por agonista que el receptor con el amino&aacute;cido arginina 16 (73).    El receptor beta 2 se expresa en el coraz&oacute;n, donde modula efectos cronotr&oacute;picos    e inotr&oacute;picos, y en los vasos de resistencia vascular perif&eacute;rica,    donde modula la vasodilataci&oacute;n al ser estimulado por catecolaminas.</p>     <p><i><b> El alelo Gly16. Un marcador para hipertensi&oacute;n esencial</b></i></p>     <p> Se ha sugerido que los individuos con el alelo glicina 16 son susceptibles    al desarrollo de presi&oacute;n arterial elevada, por la r&aacute;pida desensibilizaci&oacute;n    del receptor de la prote&iacute;na que llevar&iacute;a a que los vasos estuvieran    m&aacute;s expuestos a los est&iacute;mulos alfa constrictores de las catecolaminas,    con una resistencia vascular perif&eacute;rica mayor y elevaci&oacute;n de la    presi&oacute;n arterial (74, 75). El ADBR2 tambi&eacute;n se expresa en las    c&eacute;lulas presin&aacute;pticas donde media la liberaci&oacute;n de norepinefrina    que induce vasocontricci&oacute;n. Los SNP descritos permiten aplicar las estrategias    de desequilibrio de ligamiento para an&aacute;lisis de este receptor en sujetos    con hipertensi&oacute;n (72, 76).</p>     <p><b> Gen ADRB2 en Venecia</b></p>     <p> La estructura gen&eacute;tica del gen ADBR2 en la poblaci&oacute;n de Venecia    se estudi&oacute; caracterizando 9 SNP mediante la t&eacute;cnica de Dynamic    Allele Specific Hybridization (DASH) como se describi&oacute; en el cap&iacute;tulo    dos (58, 59). Los SNP seleccionados corresponden a resultados de desequilibrio    de ligamiento (D') previos, reportados en otras poblaciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La<a href="#figura11"> figura 11</a> muestra la secuencias del gen ADRB2; la    regi&oacute;n codificante del gen empieza en la tripleta iniciadora ATG y termina    en el cod&oacute;n de parada TAA. Los SNP se muestran en c&oacute;digos internacionales    (IUB). Las sondas iniciadoras para PCR y para hibridizaci&oacute;n se dise&ntilde;aron    cercanas al &aacute;rea del SNP seleccionado (<a href="#tabla14">Tabla 14</a>).</p>     <p>       <center>     <a name="figura11"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f11.jpg">   </center> </p>     <p>       <center>     <a name="tabla14"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t14.jpg">   </center> </p>     <p><b>An&aacute;lisis computacional</b></p>     <p>Una vez los arreglos genot&iacute;picos se llenan, se marca el punto de inicio    para el manejo computacional y el an&aacute;lisis estad&iacute;stico. El primer    procedimiento es contar el n&uacute;mero de muestras homocig&oacute;ticas y    heterocig&oacute;ticas por SNP, lo cual permitir&aacute; la estimaci&oacute;n    de las frecuencias al&eacute;licas para cada SNP y los c&aacute;lculos del equilibrio    de Hardy-Weinberg. Luego se estiman los haplotipos, para lo que se utilizan    varios algoritmos empezando con el de Clark y otros m&aacute;s recientes tales    como los incluidos en el software Arlequ&iacute;n (39) y los algoritmos de Bayes    existentes en el software PHASE (40).</p>     <p><i><b>Resultados</b></i></p>     <p>Se genotipificaron 9 SNP marcadores en el gen ADBR2 en 292 individuos seleccionados    de los quintiles inferior y superior de distribuci&oacute;n de la presi&oacute;n    arterial diast&oacute;lica. Las frecuencias de alelos observadas para los dos    grupos se muestran en la <a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t15.jpg">tabla    15</a>. </p>     <p>Dos SNP predicen los haplotipos principales en el locus ADBR2 en la poblaci&oacute;n    de Venecia. &Eacute;stos son A-1023G y A49G. Todos los SNP estuvieron en equilibrio    de Hardy-Weinberg. Ninguno de los SNP se asoci&oacute; con presi&oacute;n arterial    elevada. Se obtuvo informaci&oacute;n gen&eacute;tica y de fenotipo completa    en 822 individuos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Frecuencia del alelo glicina en la posici&oacute;n 16</i></b></p>     <p>El alelo de glicina 16 se ha considerado como un alelo de susceptibilidad para    hipertensi&oacute;n y su frecuencia se ha reportado en diversas poblaciones.    Este es el primer reporte de las frecuencias al&eacute;licas de este marcador    en Colombia. En 1.764 cromosomas estudiados, la frecuencia de este alelo fue    de 0,56. Esta frecuencia es ligeramente mayor que la reportada por Drysdale    y colaboradores en 15 sujetos latinos (76). En una muestra m&aacute;s grande,    de 1.576 brasile&ntilde;os, se encontr&oacute; una frecuencia de glicina 16    del 55% (77). En otro grupo de latinoamericanos, los &laquo;Quechuas&raquo;,    un grupo nativo que vive a 5.000 metros sobre el nivel del mar, el alelo glicina    16 tuvo una frecuencia de 0,63 (78). De estos reportes se deduce que el alelo    glicina 16 es de presentaci&oacute;n com&uacute;n en la poblaci&oacute;n latinoamericana.    En la poblaci&oacute;n colombiana el receptor m&aacute;s com&uacute;n es el    16Arg:27Gln con una frecuencia de 0,43, seguido por 16Gly:27Gln con 0,36 y 16Gly:27Glu    con 0,19. </p>     <p><b>Influencias de los haplotipos del ADRB2 sobre la presi&oacute;n arterial</b></p>     <p> Los nueve SNP genotipificados permitieron caracterizar completamente la estructura    de este locus en esta poblaci&oacute;n colombiana. Lo atractivo del an&aacute;lisis    de haplotipos es que el patr&oacute;n de desequilibrio de ligamiento y la historia    gen&eacute;tica evolutiva, se incluyen en el an&aacute;lisis. As&iacute;, los    estudios de asociaci&oacute;n de haplotipos son una nueva generaci&oacute;n    de estudios de asociaci&oacute;n gen&eacute;tica (79, 80). Los mismos cuatro    haplotipos comunes observados en Colombia, se encuentran en afro-americanos,    asi&aacute;ticos y europeos (76), pero no se hall&oacute; asociaci&oacute;n    de ninguno de estos haplotipos o su combinaci&oacute;n con la presi&oacute;n.    Sin embargo, la existencia de los haplotipos del gen en nuestra poblaci&oacute;n    y los efectos funcionales de la vasculatura, ameritan evaluaci&oacute;n complementaria    para clarificar el papel de este gen sobre el control hemodin&aacute;mico de    la circulaci&oacute;n a trav&eacute;s del sistema nervioso aut&oacute;nomo.</p>     <p><i><b> Importancia del genotipo funcional sobre los factores hemodin&aacute;micos    y la respuesta a los agonistas del receptor</b></i></p>     <p> Para evaluar estos efectos funcionales se llev&oacute; a cabo una segunda    etapa de estudio, cuyo objetivo fue medir la respuesta hemodin&aacute;mica y    de la presi&oacute;n arterial en individuos hipertensos no tratados de acuerdo    con el genotipo Arg16Gly del receptor b2 adren&eacute;rgico.</p>     <p><i><b>Metodolog&iacute;a</b></i></p>     <p> El estudio fue doble ciego con dos grupos de pacientes definidos de acuerdo    con el genotipo, as&iacute;: homocig&oacute;ticos arginina 16 versus homocig&oacute;ticos    glicina 16. Se evaluaron 15 individuos arginia 16 y 10 pacientes glicina 16.</p>     <p> Los pacientes se evaluaron en el laboratorio de sistema nervioso aut&oacute;nomo    donde se realiz&oacute; un protocolo de dos horas que incluy&oacute; la realizaci&oacute;n    de evaluaci&oacute;n postural en mesa basculante y la realizaci&oacute;n de    ecocardiograf&iacute;a Doppler para evaluaci&oacute;n estructural y funcional    cardiaca. Durante todo el procedimiento se monitore&oacute; en forma continua    la presi&oacute;n arterial por tonometr&iacute;a y se obtuvieron, en las fases    estables de protocolo, mediciones simult&aacute;neas de presi&oacute;n arterial,    frecuencia cardiaca, gasto cardiaco, volumen latido y resistencia perif&eacute;rica    total. En la &uacute;ltima parte del protocolo se infundi&oacute; terbutalina    por v&iacute;a venosa como agonista beta 2 selectivo en dosis de 100, 200, 300    mg/Kg/min, ocho minutos en cada dosis. </p>     <p><b><i>Resultados</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La <a href="#tabla16">tabla 16</a> muestra el ANOVA de los diferentes par&aacute;metros    hemodin&aacute;micos en respuesta a la inclinaci&oacute;n de 60 grados en la    mesa basculante y para las tres dosis de beta-agonista. Se analizaron las siguientes    variables: frecuencia cardiaca (FC), presi&oacute;n arterial media (PAM), presi&oacute;n    arterial sist&oacute;lica (PAS), presi&oacute;n arterial diast&oacute;lica (PAD),    gasto cardiaco (GC), &iacute;ndice cardiaco (IGC), volumen latido (VL), &iacute;ndice    de volumen latido (IVL) y resistencia perif&eacute;rica total (RPT). Los valores    de p se presentan en la <a href="#tabla16">tabla 16</a>.</p>     <p>       <center>     <a name="tabla16"></a><img src="/img/revistas/rcca/v12n6/a4t16.jpg">    </center> </p>     <p> Las diferencias en los dos grupos definidos por los genotipos del locus ADBR2    16, fueron significativas para el &iacute;ndice cardiaco tanto durante la prueba    de mesa basculante como en las infuciones de terbutalina. El &iacute;ndice latido    mostr&oacute; diferencia significativa s&oacute;lo en la prueba. Durante &eacute;sta    la respuesta hemodin&aacute;mica es mediada por el sistema nervioso aut&oacute;nomo    y estos hallazgos apoyan que SNP diferentes del ADBR2 influyen en esta respuesta.    Adicionalmente, durante la intervenci&oacute;n farmacol&oacute;gica con beta    2 agonista, se confirma que este SNP modula la respuesta hemodin&aacute;mica    inducida por el agonista con diferencias significativas en la respuesta dosis    dependiente del &iacute;ndice cardiaco entre los genotipos (<a href="/img/revistas/rcca/v12n6/a4f12.jpg">Figura    12</a>). Estos resultados indican que el polimorfismo 16 Gly/Arg del gen ADBR2,    es un determinante del &iacute;ndice cardiaco durante la prueba de mesa basculante    y en respuesta a la terbutalina como agonista del receptor.</p>     <p> <font size="3"><b>Cap&iacute;tulo 5    <br>   Conclusiones</b></font></p>     <p><b> Impacto institucional y para el pa&iacute;s de los resultados obtenidos</b></p>     <p> La hipertensi&oacute;n es un problema de salud p&uacute;blica para Colombia,    puesto que por su alta prevalencia genera problemas cardiovasculares de alta    morbimortalidad, tales como enfermedad cerebrovascular e infarto del miocardio.    Aunque mucho se conoce acerca de su fisiopatolog&iacute;a, poco se sabe de su    etiolog&iacute;a gen&eacute;tica. El hallazgo de factores gen&eacute;ticos que    predisponen a la hipertensi&oacute;n, permitir&aacute; seleccionar grupos espec&iacute;ficos    de pacientes para realizar prevenci&oacute;n primordial basada en el riesgo    gen&eacute;tico. Adicionalmente, se iniciar&aacute;n estudios de la respuesta    a medicamentos basados en el genotipo, &aacute;rea conocida como farmacogen&eacute;tica.</p>     <p> En la actualidad, en pa&iacute;ses desarrollados, varios grupos estudian las    bases gen&eacute;ticas de la hipertensi&oacute;n en sus poblaciones; aunque    sus hallazgos pueden ser de gran utilidad localmente para su poblaci&oacute;n    y para la comunidad m&eacute;dica en general, se cuestiona su aplicaci&oacute;n    a otras poblaciones por poseer un ancestro &eacute;tnico diferente. Debido a    ello es necesario realizar nuestros propios estudios con el fin de que generen    informaci&oacute;n propia sobre el conjunto de genes de predisposici&oacute;n    a la hipertensi&oacute;n en Colombia y que puedan ser compartidos y discutidos    con la comunidad cient&iacute;fica internacional.</p>     <p> Esta investigaci&oacute;n ha permitido un n&uacute;mero importante de desarrollos    que se resumen a continuaci&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Establecer las t&eacute;cnicas de &laquo;mapeo&raquo; gen&eacute;tico en    enfermedades cardiovasculares en nuestra instituci&oacute;n. Adem&aacute;s permiti&oacute;    la formaci&oacute;n de recurso humano de alto nivel en investigaci&oacute;n    cardiovascular con PhD graduado y un estudiante de maestr&iacute;a que complet&oacute;    su programa. Con esto hemos dado inicio al grupo de investigaci&oacute;n b&aacute;sica    y cl&iacute;nica para el estudio de enfermedades del coraz&oacute;n, con aval    universitario. </p>     <p>2. Apreciar lo que significa la hipertensi&oacute;n como enfermedad compleja    desde el punto de vista gen&eacute;tico. Es por esto que los resultados de estos    estudios son discretos si se tiene en cuenta la cantidad de trabajo y recursos    invertidos.</p>     <p>3. Despu&eacute;s de nueve a&ntilde;os de trabajo, nos hemos acercado a entender    la hipertensi&oacute;n esencial y hemos progresado en el desarrollo de esta    &aacute;rea en nuestro pa&iacute;s. Quiz&aacute;s lo m&aacute;s importante es    que no nos hemos quedado rezagados en la investigaci&oacute;n de un &aacute;rea    de enorme trascendencia epidemiol&oacute;gica para Colombia.</p>     <p>Desde el punto de vista cient&iacute;fico las conclusiones m&aacute;s importantes    de estos nueve a&ntilde;os de b&uacute;squeda de factores gen&eacute;ticos en    la hipertensi&oacute;n esencial, son las siguientes:</p>     <p>1. Se logr&oacute; identificar un alelo de predisposici&oacute;n a la hipertensi&oacute;n    esencial, el 825T del gen GNB3.</p>     <p>2. Se obtuvo un marcador asociado a la hipertensi&oacute;n localizado en el    gen del angiotensin&oacute;geno. </p>     <p>3. Se explor&oacute; con resultado positivo un genotipo funcional en el receptor    beta 2 adren&eacute;rgico que determina la respuesta gen&eacute;ticamente mediada    sobre el &iacute;ndice cardiaco.</p>     <p>4. Se afirm&oacute; que la hipertensi&oacute;n indudablemente es una condici&oacute;n    heterog&eacute;nea desde el punto de vista cl&iacute;nico y gen&eacute;tico.    Existen subgrupos de hipertensos con factores subyacentes diversos tanto gen&eacute;ticos    como ambientales pero es aparente que se puede hacer una diferenciaci&oacute;n    que conduzca a establecer fenotipos intermedios, los cuales gradualmente empiezan    a emerger. Para el caso de nuestra poblaci&oacute;n se insin&uacute;an como    fenotipos intermedios la hipertensi&oacute;n dependiente de volumen muy probablemente    en el grupo de los hipertensos con sobrepeso y obesidad y los hipertensos con    cambios hemodin&aacute;micos en el &iacute;ndice cardiaco y que muy probablemente    reflejan una respuesta simp&aacute;tica elevada mediada por efectos beta-adren&eacute;rgicos.</p>     <p> Se podr&iacute;a decir que estamos en el fin del principio, preparados para    establecer mediante correlaciones genotipo - fenotipo las caracter&iacute;sticas    de la hipertensi&oacute;n esencial.</p>     <p><font size="3"><b>Agradecimientos</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Este estudio recibi&oacute; cofinanciaci&oacute;n de Colciencias, por medio    de los proyectos N&ordm; 2213-04-10164 y 1115-04-11955. Adicionalmente fue cofinanciado    por fondos de la Cl&iacute;nica Medell&iacute;n, la Universidad Pontificia Bolivariana    (UPB), Susalud EPS, la Corporaci&oacute;n para Investigaciones Biol&oacute;gicas    (CIB) y la Universidad de Antioquia. Edwin Garc&iacute;a recibi&oacute; apoyo    de Inglaterra a trav&eacute;s de una beca ORS. </p>     <p>Agradecemos de manera muy especial al Dr. Mark Caulfield por su apoyo acad&eacute;mico    y financiero; a la poblaci&oacute;n de Venecia, Antioquia, y a todos los pacientes    que colaboraron con el estudio.</p>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Bautista LE, Vera-Cala LM, Villamil L, Silva SM, Pena IM, Luna LV. Risk    factors associated with the prevalence of arterial hypertension in adults in    Bucaramanga, Colombia. Salud P&uacute;blica Mex 2002; 44 (5): 399-405.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0120-5633200600020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. Diago JL. Enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles: una propuesta    para desarrollar a nivel municipal. Bogot&aacute;: Ministerio de Salud, Colombia;    1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0120-5633200600020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. Yusuf S, Hawken S, Ounpuu S, et al. Effect of potentially modifiable risk    factors associated with myocardial infarction in 52 countries (the INTERHEART    study): case-control study. Lancet 2004; 364 (9438): 937-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0120-5633200600020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Fernandez R, Gallego L, Gallo E, et al. Sensibilidad a la insulina y su    relaci&oacute;n con la presi&oacute;n arterial y otros factores de riesgo cardiovascular.    Acta Med Col 1997; 22 (1): 8-17.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0120-5633200600020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5. Ward R. Familial aggregation and genetic epidemiology of blood pressure.    In: Laragh J, Brenner B, eds. Hypertension: Pathophysiology, Diagnosis, and    Management. 1st. ed. New York: Reaven Press; 1990. p. 81-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0120-5633200600020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. Agarwal A, Williams GH, Fisher ND. Genetics of human hypertension. Trends    Endocrinol Metab 2005; 16 (3): 127-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0120-5633200600020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Aristiz&aacute;bal D. Determinaci&oacute;n de las variantes moleculares    del gen del angiotensin&oacute;geno como posible causa de hipertensi&oacute;n    arterial esencial en una poblaci&oacute;n Colombiana. UPB Escuela de Ciencias    Biol&oacute;gicas; 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0120-5633200600020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. Benjafield AV, Jeyasingam CL, Nyholt DR, Griffiths LR, Morris BJ. G-protein    beta3 subunit gene (GNB3) variant in causation of essential hypertension. Hypertension    1998; 32 (6): 1094-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0120-5633200600020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. Bianchi G, Manunta P. Adducin, renal intermediate phenotypes, and hypertension.    Hypertension 2004; 44 (4): 394-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0120-5633200600020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. Cockcroft JR, Gazis AG, Cross DJ, et al. Beta(2)-adrenoceptor polymorphism    determines vascular reactivity in humans. Hypertension 2000; 36 (3): 371-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0120-5633200600020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11. Dishy V, Sofowora GG, Xie HG, et al. The effect of common polymorphisms    of the beta2-adrenergic receptor on agonist-mediated vascular desensitization.    N Engl J Med 2001; 345 (14): 1030-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0120-5633200600020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. Eisenach JH, Barnes SA, Pike TL, et al. The Arg16/Gly {beta}2-adrenergic    receptor polymorphism alters the cardiac output response to isometric exercise.    J Appl Physiol 2005; 99 (5): 1776-81.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0120-5633200600020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13. Fardella CE, Claverie X, Vignolo P, Montero J, Villarroel L. T235 variant    of the angiotensinogen gene and blood pressure in the chilean population. J    Hypertension 1998; 16 (6): 829-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0120-5633200600020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Jeunemaitre X, Inoue I, Williams C, et al. Haplotypes of angiotensinogen    in esential hypertension. Am J Hum Genet 1997; 60: 1448-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0120-5633200600020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. Luft FC. Molecular genetics of salt-sensitivity and hypertension. Drug    Metab Dispos 2001; 29 (4 Pt 2): 500-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0120-5633200600020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16. Melander O, Bengtsson K, Orho-Melander M, et al. Role of the Gly460Trp    polymorphism of the alpha-adducin gene in primary hypertension in Scandinavians.    J Hum Hypertens 2000; 14 (1): 43-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0120-5633200600020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. Mendelsohn ME. In hypertension, the kidney is not always the heart of    the matter. J Clin Investigation 2005; 115 (4): 840-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0120-5633200600020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18. Nishiuma S, Kario K, Kayaba K, et al. Effect of the angiotensinogen gene    Met235&#8212;&gt;Thr variant on blood pressure and other cardiovascular risk    factors in two Japanese populations. J Hypertens 1995; 13 (7): 717-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0120-5633200600020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Rankinen T, Rice T, Leon AS, et al. G protein beta 3 polymorphism and    hemodynamic and body composition phenotypes in the HERITAGE Family Study. Physiol    Genomics 2002; 8 (2): 151-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0120-5633200600020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Schmidt S, Sharma A, Zilch O, et al. Association of M235T variant of the    angiotensinogen gene with familial hypertension of early onset. Nephrol Dial    Transplant 1995; 10 (7): 1145-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0120-5633200600020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 21. Su YR, Menon AG. Epithelial sodium channels and hypertension. Drug Metab    Dispos 2001; 29 (4 Pt 2): 553-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0120-5633200600020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 22. Wilson FH, Disse-Nicodeme S, Choate KA, et al. Human hypertension caused    by mutations in WNK kinases. Science 2001; 293 (5532): 1107-12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0120-5633200600020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 23. Caulfield M, Lavender P, Newell-Price J, Kamdar S, Farrall M, Clark A.    Angiotensinogen in human essential hypertension. Hypertension 1996; 28 (6):    1123-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0120-5633200600020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 24. Jeunemaitre X, Soubrier F, Kotelevtsev YV, et al. Molecular basis of human    hypertension: role of angiotensinogen. Cell 1992; 71 (1): 169-80.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0120-5633200600020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 25. Chatziantoniou C, Ruan X, Arendshorst WJ. Defective G protein activation    of the cAMP pathway in rat kidney during genetic hypertension. Proc Natl Acad    Sci U S A 1995; 92 (7): 2924-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0120-5633200600020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 26. Choate KA, Kahle KT, Wilson FH, Nelson-Williams C, Lifton RP. WNK1, a    kinase mutated in inherited hypertension with hyperkalemia, localizes to diverse    Cl- -transporting epithelia. Proc Natl Acad Sci U S A 2003; 100 (2): 663-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0120-5633200600020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 27. Dai SP, Shi JP, Ding Q, et al. Polymorphism analysis of 825C/T of the    G-protein beta 3 subunit in high risk population of hypertension in the northeast    China. Yi Chuan Xue Bao 2002; 29 (4): 294-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0120-5633200600020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 28. Pietruck F, Moritz A, Montemurro M, et al. Selectively enhanced cellular    signaling by Gi proteins in essential hypertension. G alpha i2, G alpha i3,    G beta 1, and G beta 2 are not mutated. Circ Res 1996; 79 (5): 974-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0120-5633200600020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 29. Garcia EA, Newhouse S, Caulfield MJ, Munroe PB. Genes and hypertension.    Curr Pharm Des 2003; 9 (21): 1679-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0120-5633200600020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 30. Chobanian AV, Bakris GL, Black HR, et al. The Seventh Report of the Joint    National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High    Blood Pressure: the JNC 7 report. JAMA 2003; 289 (19): 2560-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0120-5633200600020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 31. Dominiczak AF, Brain N, Charchar F, McBride M, Hanlon N, Lee WK. Genetics    of hypertension: lessons learnt from mendelian and polygenic syndromes. Clinical    And Experimental Hypertension 2004; 26 (7-8): 611-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0120-5633200600020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 32. Watt G, Harrap S, Foy C, et al. Abnormalities of glucocorticoid metabolism    and the renin-angiotensin system: a four-corners approach to the identification    of genetic determinants of blood pressure. J Hypertens 1992; 10 (5): 473-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0120-5633200600020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 33. Corvol P, Persu A, Gimenez_Roqueplo AP, Jeunemaitre X. Seven lessons from    two candidate genes in human essential hypertension: angiotensinogen and epithelial    sodium channel. Hypertension 1999; 33 (6): 1324-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0120-5633200600020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 34. Ministerio de Salud, Rep&uacute;blica de Colombia. Resoluci&oacute;n 008430    de 1993. Bolet&iacute;n epidemiol&oacute;gico de Antioquia; 1994. p. 235-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0120-5633200600020000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 35. Clayton E, Steinberg K, Khoury M, et al. Informed consent for genetic    research on stored tissue samples. JAMA 1995; 274 (22): 1786-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0120-5633200600020000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 36. Pickering TG, Hall JE, Appel LJ, et al. Recommendations for blood pressure    measurement in humans and experimental animals: Part 1: blood pressure measurement    in humans: a statement for professionals from the Subcommittee of Professional    and Public Education of the American Heart Association Council on High Blood    Pressure Research. Hypertension 2005; 45 (1): 142-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000311&pid=S0120-5633200600020000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 37. O'Brien E, Mee F, Atkins M, Thomas M. Evaluation of three devices    for self measurement of blood pressure according to the revised British hypertension    society protocol: The Omron HEM-705 CP, Philips HP 5332, and Nissel DS 175.    J Hypertens 1994; 12 (1): 54-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0120-5633200600020000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 38. Maniatis T, Fritsch E, Sambrook J. Molecular cloning: a laboratory manual.    1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000313&pid=S0120-5633200600020000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 39. Schneider S, Roessli D, Excoffier L. Arlequin ver. 2.000: A software for    population genetics data analysis. Genetics and Biometry, University of Geneve,    Switzerland; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0120-5633200600020000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 40. Liu JS, Sabatti C, Teng J, Keats BJ, Risch N. Bayesian analysis of haplotypes    for linkage disequilibrium mapping. Genome Res 2001; 11 (10): 1716-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000315&pid=S0120-5633200600020000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 41. Botto LD, Khoury MJ. Commentary: facing the challenge of gene-environment    interaction: the two-by-four table and beyond. Am J Epidemiol 2001; 153 (10):    1016-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0120-5633200600020000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 42. Yang Q, Khoury MJ, Friedman JM, Flanders WD. On the use of population    attributable fraction to determine sample size for case-control studies of gene-environment    interaction. Epidemiology 2003; 14 (2): 161-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000317&pid=S0120-5633200600020000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 43. Spielman RS, Ewens WJ. The TDT and other family-based tests for linkage    disequilibrium and association. Am J Hum Genet 1996; 59 (5): 983-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0120-5633200600020000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 44. Spielman RS, Ewens WJ. A sibship test for linkage in the presence of association:    the sib transmission/disequilibrium test. Am J Hum Genet 1998; 62 (2): 450-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000319&pid=S0120-5633200600020000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 45. Barley J, Blackwood A, Sagnella G, Markandu N, MacGregor G, Carter N.    Angiotensinogen Met235&#8212;&gt;Thr polymorphism in a London normotensive and    hypertensive black and white population. J Hum Hypertens 1994; 8 (8): 639-40.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0120-5633200600020000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 46. Fornage M, Turner S, Sing C, Boerwinkle E. Variation at the M235T locus    of the angiotensinogen gene and essential hypertension: a population-based case-control    study from Rochester, Minnesota. Hum Genet 1995; 96 (3): 295-300.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000321&pid=S0120-5633200600020000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 47. Rotimi C, Morrison L, Cooper R, et al. Angiotensinogen gene in human hypertension.    Lack of an association of the 235T allele among African Americans. Hypertension    1994; 24 (5): 591-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0120-5633200600020000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 48. Caulfield M, Lavender P, Farrall M, et al. Linkage of the angiotensinogen    gene to essential hypertension [see comments]. N Engl J Med 1994; 330 (23):    1629-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000323&pid=S0120-5633200600020000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 49. Inoue I, Nakajima T, Williams CS, et al. A nucleotide substitution in    the promoter of human angiotensinogen is associated with essential hypertension    and affects basal transcription in vitro. J Clin Invest 1997; 99 (7): 1786-97.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0120-5633200600020000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 50. Yanai K, Saito T, Hirota K, Kobayashi H, Murakami K, Fukamizu A. Molecular    variation of the human angiotensinogen core promoter element located between    the TATA box and transcription initiation site affects its transcriptional activity.    J Biol Chem 1997; 272 (48): 30558-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000325&pid=S0120-5633200600020000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 51. Sato N, Katsuya T, Rakugi H, et al. Association of variants in critical    core promoter element of angiotensinogen gene with increased risk of essential    hypertension in Japanese. Hypertension 1997; 30 [part 1] (3): 321-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000326&pid=S0120-5633200600020000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 52. Hudson T. Amplification-Refractory Mutation System (ARMS) Analysis of    Point Mutations. Washington: John Wiley &amp; Sons, Inc; 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000327&pid=S0120-5633200600020000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 53. Sanger F, Nicklen S, Coulson AR. DNA sequencing with chain-terminating    inhibitors. Proc Natl Acad Sci USA 1977; 74: 5463-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000328&pid=S0120-5633200600020000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 54. Bennett C, Schrader A, Morris B. Cross-sectional analysis of Met235&#8212;&gt;Thr    variant of angiotensinogen gene in severe, familial hypertension. Biochem Biophys    Res Commun 1993;197(2):833-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000329&pid=S0120-5633200600020000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 55. Hata A, Namikawa C, Sasaki M, et al. Angiotensinogen as a risk factor    for essential hypertension in Japan. J Clin Invest 1994; 93 (3): 1285-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000330&pid=S0120-5633200600020000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 56. Caulfield M, Lavender P, Newell-Price J, et al. Linkage of the angiotensinogen    gene locus to human essential hypertension in African Caribbeans. J Clin Invest    1995; 96 (2): 687-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000331&pid=S0120-5633200600020000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 57. Hingorani A, Sharma P, Jia H, Hopper R, Brown M. Blood pressure and the    M235T polymorphism of the angiotensinogen gene. Hypertension 1996; 28 (5): 907-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000332&pid=S0120-5633200600020000400057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 58. Howell WM, Jobs M, Gyllensten U, Brookes AJ. Dynamic allele-specific hybridization.    A new method for scoring single nucleotide polymorphisms. Nat Biotechnol 1999;    17 (1): 87-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000333&pid=S0120-5633200600020000400058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 59. Prince JA, Feuk L, Howell WM, et al. Robust and accurate single nucleotide    polymorphism genotyping by dynamic allele-specific hybridization (DASH): design    criteria and assay validation. Genome Res 2001; 11 (1): 152-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000334&pid=S0120-5633200600020000400059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 60. Rosskopf D, Busch S, Manthey I, Siffert W. G protein beta 3 gene: structure,    promoter, and additional polymorphisms. Hypertension 2000; 36 (1): 33-41.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000335&pid=S0120-5633200600020000400060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 61. Canessa M, Morgan K, Goldszer R, Moore TJ, Spalvins A. Kinetic abnormalities    of the red blood cell sodium-proton exchange in hypertensive patients. Hypertension    1991; 17 (3): 340-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000336&pid=S0120-5633200600020000400061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 62. Siffert W, Rosskopf D, Siffert G, et al. Association of a human G-protein    beta3 subunit variant with hypertension. Nat Genet 1998; 18 (1): 45-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000337&pid=S0120-5633200600020000400062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 63. Clark AG. Inference of haplotypes from PCR-amplified samples of diploid    populations. Mol Biol Evol 1990; 7 (2): 111-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000338&pid=S0120-5633200600020000400063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 64. Scheineider S, Roessli D, Excoffieer L. A software for population genetics    data analysis. In. 2.000 ed. Geneve: Genetics and Biometry Laboratory. University    of Geneve; 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000339&pid=S0120-5633200600020000400064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 65. Stephens M, Smith NJ, Donnelly P. A new statistical method for haplotype    reconstruction from population data. Am J Hum Genet 2001; 68 (4): 978-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000340&pid=S0120-5633200600020000400065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 66. Sowers JR, Frohlich ED. Insulin and insulin resistance: impact on blood    pressure and cardiovascular disease. Med Clin North Am 2004; 88 (1): 63-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000341&pid=S0120-5633200600020000400066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 67. Hall RA, Premont RT, Lefkowitz RJ. Heptahelical receptor signaling: beyond    the G protein paradigm. J Cell Biol 1999; 145 (5): 927-32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000342&pid=S0120-5633200600020000400067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 68. Emorine LJ, Marullo S, Delavier-Klutchko C, Kaveri SV, Durieu-Trautmann    O, Strosberg AD. Structure of the gene for human beta 2-adrenergic receptor:    expression and promoter characterization. Proc Natl Acad Sci U S A 1987; 84    (20): 6995-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000343&pid=S0120-5633200600020000400068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 69. Rohrer DK, Chruscinski A, Schauble EH, Bernstein D, Kobilka BK. Cardiovascular    and metabolic alterations in mice lacking both beta1- and beta2-adrenergic receptors.    J Biol Chem 1999; 274 (24): 16701-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000344&pid=S0120-5633200600020000400069&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 70. Vincent J, Blaschke TF, Hoffman BB. Desensitization of beta-adrenoceptor-    and prostaglandin E1 receptor-mediated human vascular smooth muscle relaxation.    J Cardiovasc Pharmacol 1992; 19 (3): 447-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000345&pid=S0120-5633200600020000400070&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 71. Leineweber K, Heinroth-Hoffmann I, Ponicke K, Abraham G, Osten B, Brodde    OE. Cardiac beta-adrenoceptor desensitization due to increased beta-adrenoceptor    kinase activity in chronic uremia. J Am Soc Nephrol 2002; 13 (1): 117-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000346&pid=S0120-5633200600020000400071&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 72. Green SA, Turki J, Innis M, Liggett SB. Amino-terminal polymorphisms of    the human beta 2-adrenergic receptor impart distinct agonist-promoted regulatory    properties. Biochemistry 1994; 33 (32): 9414-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000347&pid=S0120-5633200600020000400072&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 73. Scott MG, Swan C, Wheatley AP, Hall IP. Identification of novel polymorphisms    within the promoter region of the human beta2 adrenergic receptor gene. Br J    Pharmacol 1999; 126 (4): 841-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000348&pid=S0120-5633200600020000400073&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 74. Lang CC, Stein CM, Brown RM, et al. Attenuation of isoproterenol-mediated    vasodilatation in blacks. N Engl J Med 1995; 333 (3): 155-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000349&pid=S0120-5633200600020000400074&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 75. Hoit BD, Suresh DP, Craft L, Walsh RA, Liggett SB. beta2-adrenergic receptor    polymorphisms at amino acid 16 differentially influence agonist-stimulated blood    pressure and peripheral blood flow in normal individuals. Am Heart J 2000; 139    (3): 537-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000350&pid=S0120-5633200600020000400075&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 76. Drysdale CM, McGraw DW, Stack CB, et al. Complex promoter and coding region    beta 2-adrenergic receptor haplotypes alter receptor expression and predict    in vivo responsiveness. Proc Natl Acad Sci U S A 2000; 97 (19): 10483-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000351&pid=S0120-5633200600020000400076&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 77. Pereira AC, Floriano MS, Mota GF, et al. Beta2 adrenoceptor functional    gene variants, obesity, and blood pressure level interactions in the general    population. Hypertension 2003; 42 (4): 685-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000352&pid=S0120-5633200600020000400077&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 78. Rupert JL, Monsalve MV, Devine DV, Hochachka PW. Beta2-adrenergic receptor    allele frequencies in the Quechua, a high altitude native population. Ann Hum    Genet 2000; 64 (Pt 2): 135-43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000353&pid=S0120-5633200600020000400078&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 79. Johnson GC, Esposito L, Barratt BJ, et al. Haplotype tagging for the identification    of common disease genes. Nat Genet 2001; 29 (2): 233-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000354&pid=S0120-5633200600020000400079&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 80. Stephens JC, Schneider JA, Tanguay DA, et al. Haplotype variation and    linkage disequilibrium in 313 human genes. Science 2001; 293 (5529): 489-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000355&pid=S0120-5633200600020000400080&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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