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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La hipertensión en el Siglo XXI: los grandes cambios que nos esperan]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p>    <center><font size="4"><b>La hipertensi&oacute;n en el Siglo XXI: los grandes cambios    que nos esperan</b></font></center></p>          <p>    <center>     <font size="3"><b>Hypertension in the 21st century: expecting in big changes</b></font>    </center></p>         <p>    <center>Dagn&oacute;var Aristiz&aacute;bal, MD.</center></p> <hr align="left" size="1">          <p>Despu&eacute;s de m&aacute;s de medio siglo de avances considerables en el    estudio de la enfermedad hipertensiva, todav&iacute;a hay un n&uacute;mero significativo    de retos y oportunidades de progreso en esta &aacute;rea, y la esperanza, es    culminarlos en este siglo.</p>         <p>Los logros en el proyecto genoma humano y los nuevos desarrollos de la medicina      de redes, que apenas est&aacute;n en sus etapas iniciales, ya comienzan a      incorporarse al estudio de la enfermedad hipertensiva. Estas aplicaciones      dar&aacute;n un nuevo panorama de esta condici&oacute;n. </p>         <p>A continuaci&oacute;n se realizar&aacute; un breve recorrido por los avances      de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y las metas a cumplir en el presente siglo      en el campo de la hipertensi&oacute;n humana.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>&iquest;Ser&aacute; el final del principio?</b></font></p>         <p>A medida que se descubren nuevos aspectos de la biolog&iacute;a de la presi&oacute;n      arterial y su regulaci&oacute;n, e ingresan los conocimientos de la gen&eacute;tica,      las nuevas modalidades diagn&oacute;sticas de im&aacute;genes y de laboratorio,      surgen nuevas preguntas. M&aacute;s que descifrar la naturaleza de la hipertensi&oacute;n,      el estado actual del conocimiento en esta &aacute;rea, permite considerar      que se est&aacute; en el inicio de una nueva etapa llena de innovadores aspectos      en la clasificaci&oacute;n de este trastorno, la cual conducir&aacute; a una      nueva fisiopatolog&iacute;a y terap&eacute;utica. </p>         <p>A partir de estos hallazgos, la definici&oacute;n de la hipertensi&oacute;n      cambiar&aacute; (1, 2). Los desalentadores resultados acerca de poligenes      asociados o causales en hipertensi&oacute;n esencial, han llevado a la gen&eacute;tica      molecular a considerar que con la actual definici&oacute;n de hipertensi&oacute;n      basada s&oacute;lo en cifras (la definici&oacute;n epidemiol&oacute;gica)      encontrar genes causales ser&aacute; muy dif&iacute;cil e impedir&aacute;      una nueva definici&oacute;n (3). Debe partirse del hecho que la cifra de presi&oacute;n      arterial es el resultado de la convergencia de m&uacute;ltiples factores biol&oacute;gicos      o de presiones ambientales convertidos en mil&iacute;metros de mercurio. Una      nueva definici&oacute;n de hipertensi&oacute;n la considerar&iacute;a como      un trastorno en los sistemas de regulaci&oacute;n integrados de la presi&oacute;n      arterial, modulados por factores gen&eacute;ticos y ambientales en forma bidireccional.      Esta nueva definici&oacute;n requiere, adem&aacute;s, considerar la hipertensi&oacute;n      como una elevaci&oacute;n cr&oacute;nica de la presi&oacute;n arterial resultado      de factores hemodin&aacute;micos, respaldados por mecanismos macrofisiol&oacute;gicos      tales como: estado de volumen circulante, resistencia perif&eacute;rica total,      distensibilidad arterial, control auton&oacute;mico y actividad hormonal (angiotensina      II, aldosterona, catecolaminas, insulina, cortisol, etc.); estos mecanismos      a su vez, est&aacute;n sujetos a regulaci&oacute;n por factores gen&eacute;ticos      y ambientales.</p>          <p><font size="3"><b>La hipertensi&oacute;n como enfermedad compleja</b></font></p>         <p>Es diferente el acercamiento a la hipertensi&oacute;n como factor de riesgo      de importancia epidemiol&oacute;gica, basado en su control no farmacol&oacute;gico      y farmacol&oacute;gico, al acercamiento a la &laquo;disecci&oacute;n&raquo;      de la presi&oacute;n arterial como rasgo biol&oacute;gico, lo cual es una      tarea realmente compleja. </p>         <p>Cada vez se acepta m&aacute;s la complejidad del fenotipo hipertensivo, fundamentado      en un trastorno en la regulaci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial (4).      Desde un &aacute;ngulo conceptual esto nos sustrae del reduccionismo biol&oacute;gico      porque la regulaci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial es sist&eacute;mica      y jer&aacute;rquica; es una confluencia de la acci&oacute;n de los diversos      sistemas de control en forma sist&eacute;mica. Ni el ri&ntilde;&oacute;n,      el coraz&oacute;n, los vasos y el cerebro son la causa &uacute;nica de hipertensi&oacute;n      y resulta menos probable que lo sean otros componentes m&aacute;s celulares      o subcelulares. </p>         <p>Esta visi&oacute;n ha avanzado no s&oacute;lo en la etiopatogenia sino en      la terap&eacute;utica. Algunos sistemas que se estudiaron a profundidad, retoman      la importancia que ten&iacute;an, como por ejemplo el sistema nervioso aut&oacute;nomo.      Igualmente, la vulnerabilidad cardiovascular a las influencias neuroendocrinas      y metab&oacute;licas es visible y se acepta en la actualidad. La importancia      del ambiente es cada vez mayor y la presi&oacute;n que ejerce sobre la incidencia      de esta patolog&iacute;a, es grande.</p>         <p>Se enfrenta un cambio de direcci&oacute;n de la profundizaci&oacute;n reduccionista      hacia los sistemas macro que controlan la presi&oacute;n arterial en forma      m&aacute;s consistente y cuya variaci&oacute;n tendr&iacute;a m&aacute;s impacto      en el inicio y mantenimiento de la hipertensi&oacute;n (tono simp&aacute;tico      elevado, estado de volumen vascular, tono vascular alto, alteraci&oacute;n      metab&oacute;lica). </p>          <p>Eso requerir&aacute; redefinir la hipertensi&oacute;n no s&oacute;lo en t&eacute;rminos    de cifra sino de componentes de riesgo que promueven una susceptibilidad end&oacute;gena    a niveles altos de respuesta vascular, activaci&oacute;n simp&aacute;tica y    expansi&oacute;n del volumen intravascular (<a href="#figura1">Figura 1</a>).  </p>        <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="figura1" id="figura1"><img src="/img/revistas/rcca/v14n4/a1f1.jpg"></a></center></p>          <p><font size="3"><b>La teor&iacute;a de redes aplicada a la hipertensi&oacute;n</b></font></p>         <p>La clasificaci&oacute;n de las enfermedades humanas presentar&aacute; cambios      importantes en la era post-gen&oacute;mica donde podr&aacute;n caracterizarse      mejor los fenotipos a partir de las herramientas que proporciona el proyecto      genoma humano desde la gen&oacute;mica, la prote&oacute;mica y el metaboloma      (4, 5). </p>         <p>Estas herramientas se aplicar&aacute;n a la enfermedad cardiovascular y a      la hipertensi&oacute;n para una mejor caracterizaci&oacute;n molecular con      el fin de definir las bases de la susceptibilidad y de los efectos de las      influencias ambientales. </p>         <p>Permitir&aacute;n entender, incluso, los diversos fenotipos de la misma enfermedad      cuya informaci&oacute;n podr&aacute; utilizarse para redefinir e individualizar      la terap&eacute;utica.</p>         <p>Desde el punto de vista de la definici&oacute;n del fenotipo hipertensivo,      &eacute;ste debe reflejar las consecuencias de defectos en una compleja red      gen&eacute;tica que opere dentro de un marco ambiental din&aacute;mico. Estos      genes modificadores de la enfermedad, la afectan ya sea por defectos gen&eacute;ticos      primarios (poligenes) o por respuestas gen&eacute;ricas al estr&eacute;s org&aacute;nico      promovidas por factores ambientales. Estas respuestas gen&eacute;ricas son      comunes a varias patolog&iacute;as, pero de igual forma se han descrito en      hipertensi&oacute;n (inflamaci&oacute;n, trombosis, fibrosis, respuesta inmune      y apoptosis) y contribuyen a los fenotipos intermedios que se ven en hipertensi&oacute;n      y sobre &eacute;stos se ha de trabajar (4).</p>          <p><font size="3"><b>La hipertensi&oacute;n a la inversa: la importancia de la    red ambiental</b></font></p>          <p>La hipertensi&oacute;n ni es esencial (sin causa) ni es inevitable en el 75%    de la poblaci&oacute;n. En las sociedades culturizadas las causas predominantes    de elevaci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial parecen ser el exceso de grasa    corporal, el consumo frecuente de alcohol, otros factores dietarios y de comportamiento    y la inactividad f&iacute;sica (<a href="#figura1">Figura 1</a>). </p>         <p>En ausencia de algunas de estas &laquo;causas&raquo; la media de presi&oacute;n      de la poblaci&oacute;n permanece baja y la prevalencia de presiones muy altas      se reduce independiente de la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a la hipertensi&oacute;n      o los factores estresantes de la aculturaci&oacute;n y una alta ingesti&oacute;n      de sal. Esto se da por el concepto de deficiencia no abusada (como ocurre      por ejemplo con el genotipo ahorrador o &laquo;thrifty genotype&raquo;) (6),      lo cual significa que si se tiene la tendencia a acumular calor&iacute;as      en forma de grasa y la dieta no tiene un exceso cal&oacute;rico, es poco probable      que se llegue a tener sobrepeso.</p>         <p>En sujetos de 20 a 45 a&ntilde;os, los cambios adecuados en dieta, consumo      de alcohol y actividad f&iacute;sica pueden producir una ca&iacute;da en la      presi&oacute;n sist&oacute;lica media de 10 a 20 mm Hg con una reducci&oacute;n      del 80% en la prevalencia de la llamada hipertensi&oacute;n esencial (7).      En esos t&eacute;rminos, el contexto ambiental es determinante y puede considerarse      como causal de hipertensi&oacute;n. En ese sentido me adhiero al llamado de      Beilin, 1988, cuando dice (7):</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&laquo;Debe cesar la tendencia continua a agrupar los pacientes en una &uacute;nica      categor&iacute;a diagn&oacute;stica denominada hipertensi&oacute;n &quot;esencial&quot;      o primaria, ya que implica que la causa es desconocida y retarda el avance      de nuestro pensamiento y el progreso en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica      y la investigaci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial elevada&raquo;.</p>          <p><b><font size="3">El sobrepeso: un factor que preocupa en Latinoam&eacute;rica    (8)</font></b></p>         <p>Si se hiciera un enfoque en un solo factor de riesgo para la prevenci&oacute;n      y el manejo de la hipertensi&oacute;n, probablemente &eacute;ste ser&iacute;a      la obesidad. En estudios realizados por nuestro grupo, es claro que tanto      para la presi&oacute;n sist&oacute;lica como diast&oacute;lica, el peso es      la variable de mayor valor que determina las cifras de presi&oacute;n arterial      en la poblaci&oacute;n (9).</p>         <p>El objetivo es poder entender los mecanismos que relacionan el exceso de grasa      abdominal y la presi&oacute;n arterial elevada, la importancia de la resistencia      a la leptina y el papel de la agrilina, as&iacute; como el de la resistencia      a la insulina. Desde fases tempranas del aumento del peso se presentan cambios      en la sensibilidad a la insulina y del estado hemodin&aacute;mico, que presagian      la aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome cardiometab&oacute;lico y formas de      elevaci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial m&aacute;s definitivas. </p>          <p><font size="3"><b>Genes e hipertensi&oacute;n</b></font></p>         <p>La presi&oacute;n alta es la v&iacute;a final com&uacute;n de interacciones      gen&eacute;tico-ambientales. La investigaci&oacute;n en gen&eacute;tica est&aacute;      en su infancia y revela algunos des&oacute;rdenes monogen&eacute;ticos raros      y unos cuantos genes con peque&ntilde;os efectos en la variaci&oacute;n de      la presi&oacute;n arterial poblacional (3). </p>         <p>El hecho es que para la mayor&iacute;a de individuos muchos genes tendr&aacute;n      efectos peque&ntilde;os y algunos ser&aacute;n espec&iacute;ficos para exposiciones      ambientales como la sal en la dieta, el alcohol y la obesidad. Es preciso,      entonces, reconocer qui&eacute;nes son vulnerables a esas exposiciones ambientales.</p>         <p>La gen&eacute;tica nos llam&oacute; la atenci&oacute;n acerca de que estudiar      esta patolog&iacute;a desde ese punto de vista, requiere reconocer subgrupos      de s&iacute;ndromes hipertensivos o fenotipos intermedios. La identificaci&oacute;n      de nuevos productos gen&eacute;ticos y sus funciones resultar&aacute; en nuevos      fenotipos intermedios (no modulaci&oacute;n, hipertensi&oacute;n neurog&eacute;nica,      etc.) (10), proveer&aacute; bases farmacogen&eacute;ticas para el tratamiento      y conducir&aacute; al diagn&oacute;stico m&aacute;s temprano e incluso a su      prevenci&oacute;n.</p>          <p><font size="3"><b>Es hora de actuar</b></font></p>         <p>El reloj sigue su marcha y la tormenta se avecina. Es preciso acelerar la      marcha y encontrar formas m&aacute;s r&aacute;pidas de poner el conocimiento      existente en pr&aacute;ctica. Se conoce cu&aacute;les son los factores del      estilo de vida que predisponen a hipertensi&oacute;n y riesgo cardiovascular      y se sabe acerca del beneficio sustancial de la reducci&oacute;n de la presi&oacute;n      arterial con f&aacute;rmacos. Se tienen m&uacute;ltiples gu&iacute;as; se      sabe qu&eacute; hacer pero no se ha hecho. </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La implementaci&oacute;n se ha quedado corta. Abruma todav&iacute;a la regla      de las mitades y no se ha podido romper. S&oacute;lo una minor&iacute;a logra      metas. Para completar la escena, nos esperan m&aacute;s de 600 millones de      hipertensos para intervenir en el mundo. Para el caso de Colombia, ser&aacute;n      m&aacute;s de 4 millones de adultos hipertensos.</p>         <p>El desaf&iacute;o es desarrollar mejores estrategias para implementar las      gu&iacute;as de detecci&oacute;n, diagn&oacute;stico, tratamiento y prevenci&oacute;n      de la hipertensi&oacute;n y los factores de riesgo asociados. La tarea es      a&uacute;n m&aacute;s grande en pa&iacute;ses con ingresos bajos. Se requieren      gobiernos activos que intervengan de alg&uacute;n modo para reducir el contenido      de sal en alimentos procesados, promover actividades deportivas y recreativas      e involucrar a las comunidades en el auto-cuidado.</p>         <p>Tambi&eacute;n se tiene en el horizonte una epidemia de obesidad que triplicar&aacute;      la prevalencia de diabetes en j&oacute;venes y va a retroceder el descenso      de la enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular visto en los &uacute;ltimos      30 a&ntilde;os.</p>         <p>Se necesita m&aacute;s participaci&oacute;n de varios frentes; una sociedad      m&eacute;dica m&aacute;s comprometida, m&aacute;s investigativa en los estilos      de vida y la hipertensi&oacute;n. De otro lado, ser&iacute;a ideal una mayor      interacci&oacute;n con la industria de alimentos y con entes gubernamentales.</p>         <p>Urgen estrategias costo-efectivas tanto en el &aacute;rea del cuidado cl&iacute;nico      como de la salud p&uacute;blica. Como profesionales de la salud esperamos      no ser inferiores a estos desaf&iacute;os para que aportemos las soluciones      que la sociedad espera de nosotros.</p>         <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>         <p>1. Thiel B, Weder AB. Genes for essential hypertension: hype, help, or hope?      J Clin Hypertens (Greenwich) 2000; 2 (3): 187-193.</p>         <p>2. Weder AB. Evolution and hypertension. Hypertension 2007; 49 (2): 260-265.</p>         <p>3. Williams SS. Advances in genetic hypertension. Curr Opin Pediatr Apr 2007;      19 (2): 192-198.</p>         <p>4. Loscalzo J, Kohane I, Barabasi AL. Human disease classification in the      postgenomic era: a complex systems approach to human pathobiology. Mol Syst      Biol 2007; 3: 124.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Barabasi AL. Network medicine-from obesity to the &laquo;diseasome&raquo;.      N Engl J Med 2007; 357 (4): 404-407.</p>         <p>6. Weder AB, Schork NJ. Adaptation, allometry, and hypertension. Hypertension      1994; 24 (2): 145-156.</p>         <p>7. Beilin LJ. Hypertension research in the 21st. century: where is the gold?      J Hypertens 2004; 22 (12): 2243-2251.</p>         <p>8. Lanas F, Avezum A, Bautista LE, et al. Risk factors for acute myocardial      infarction in Latin America: the INTERHEART Latin American study. Circulation      2007; 115 (9): 1067-1074.</p>         <p>9. Fern&aacute;ndez R, Gallego L, Gallo E, et al. Sensibilidad a la insulina      y su relaci&oacute;n con la presi&oacute;n arterial y otros factores de riesgo      cardiovascular. Acta Med Col 1997; 22 (1): 8-17.</p>          <p>10. Mancia G, Bousquet P, Elghozi JL, et al. The sympathetic nervous system    and the metabolic syndrome. J Hypertens 2007; 25 (5): 909-920.</p> </font>      ]]></body>
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