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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La perfusión miocárdica. Imagen validada y costo-efectiva: Punto de vista desde el análisis crítico]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Fundación Abood Shaio  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>       <center>     <font size="4"><b>La perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica. Imagen validada y      costo-efectiva    <br>     Punto de vista desde el an&aacute;lisis cr&iacute;tico</b></font>   </center> </p>     <p>    <center><font size="3"><b>Myocardial perfusion. Validated and cost-effective imaging    <br>     Point of view from a critical analysis</b></font></center> </p>     <p>    <center>     Sonia Merlano, MD. MSc.; Ram&oacute;n Murgueitio, MD.; Edgard Rodr&iacute;guez,      MD.    </center></p>     <p><b>Correspondencia</b>: Sonia Merlano, MD., Fundaci&oacute;n Abood Shaio, Bogot&aacute;,    DC., Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Recibido: 20/11/08. Aprobado: 04/12/08.</p> <hr size="1">     <p>La imagen de perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica es una t&eacute;cnica madura    y ampliamente validada, que mide la reserva del flujo coronario. Ha pasado por    la prueba de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas de uso se&ntilde;alando la importancia    del an&aacute;lisis funcional en el tratamiento de la enfermedad coronaria.</p>     <p>La remisi&oacute;n a Medicina Nuclear para estudios de perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica,    aument&oacute; de manera significativa alrededor del mundo en los &uacute;ltimos    veinte a&ntilde;os y Colombia tambi&eacute;n es testigo del incremento del n&uacute;mero    de estudios y servicios capaces de ofrecer la posibilidad de agregar informaci&oacute;n    al enfoque terap&eacute;utico de los pacientes con posible enfermedad coronaria    o con enfermedad coronaria conocida en quienes se requiere estratificar el riesgo.  </p>     <p>La perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica es una de las im&aacute;genes en cardiolog&iacute;a    con m&aacute;s evidencia basada en innumerables investigaciones bien estructuradas    realizadas en muchos centros del mundo y cuyas indicaciones cuentan con recomendaciones    clase I y altos niveles de evidencia. </p>     <p>De otra parte, es una herramienta aceptada en el Plan Obligatorio de Salud    Nacional, por lo que el conocimiento de sus debilidades y fortalezas por parte    de todo el cuerpo m&eacute;dico, es relevante. As&iacute;, la informaci&oacute;n    que se deriva de su utilizaci&oacute;n constituye una pieza clave en el rompecabezas    del tratamiento de cada paciente, y la sabidur&iacute;a y la precisi&oacute;n    con la que se emplee ser&aacute;n suficientes para la toma de decisiones en    el ejercicio profesional cotidiano de lo que pese a las m&uacute;ltiples gu&iacute;as    existentes y requeridas, sigue siendo un arte individualizado tanto desde de    la &oacute;ptica del m&eacute;dico como del paciente, cuyo papel en su enfermedad    tambi&eacute;n es cada d&iacute;a m&aacute;s participativo.</p>     <p>Para asistir al uso cl&iacute;nico apropiado de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    se revisar&aacute;n los aspectos en los que &eacute;sta se sugiere a nivel Nacional    e Internacional en consensos y gu&iacute;as. Para ello se condensar&aacute;    parte de los soportes en los que se basan estas recomendaciones y se describir&aacute;n    algunas de sus debilidades.</p>     <p><b><font size="3">Valor diagn&oacute;stico de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    en enfermedad coronaria estable</font></b></p>     <p>Se incluyeron algunos de los art&iacute;culos que validaron el uso de la perfusi&oacute;n    mioc&aacute;rdica en la detecci&oacute;n de enfermedad coronaria utilizando    la arteriograf&iacute;a como patr&oacute;n de oro (<a href="img/revistas/rcca/v15n6/a1t1.gif" target="_blank">Tabla    1</a>).</p>     <p>Un reciente meta-an&aacute;lisis que incluy&oacute; estudios con talio y trazadores    marcados con tecnecio (sestamibi-tetrofosmin) y las diferentes formas de estr&eacute;s    (ejercicio o farmacol&oacute;gico: dipiridamol, adenosina, dobutamina), report&oacute;    una sensibilidad promedio de 87% y una especificidad de 73% para detectar lesiones    significativas angiogr&aacute;ficas (12). Estos datos han sido constantes en    subgrupos como mujeres, pacientes obesos y diab&eacute;ticos (13-15).</p>     <p>Comprendiendo que el patr&oacute;n de oro anat&oacute;mico (angiograf&iacute;a    coronaria) para juzgar una prueba funcional (perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    estr&eacute;s-reposo), no es el mejor para la interpretaci&oacute;n de los datos    y su incorporaci&oacute;n al proceso de toma de decisiones terap&eacute;utica,    se tiene en cuenta que la enfermedad coronaria no se limita a las arterias epic&aacute;rdicas    y que el riesgo del paciente se mide como la funci&oacute;n global del &aacute;rbol    coronario. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica (prueba funcional) se valida contra    la arteriograf&iacute;a (anat&oacute;mico), como patr&oacute;n de oro, la especificidad    disminuye en falso pues existen causas de isquemia sin lesi&oacute;n epic&aacute;rdica,    entre ellas: consumo de coca&iacute;na, lesiones de la micro-circulaci&oacute;n    en pacientes diab&eacute;ticos o con enfermedades del col&aacute;geno y puentes    musculares. Estas situaciones cl&iacute;nicas ocasionan perfusiones positivas    sin lesiones epic&aacute;rdicas que obligan a contar el resultado de la perfusi&oacute;n    mioc&aacute;rdica para el c&aacute;lculo de las caracter&iacute;sticas operativas    como &laquo;falso positivo&raquo; en un sujeto que en realidad s&iacute; tiene    riesgo coronario secundario a la enfermedad de base.</p>     <p>Por otro lado, la mayor&iacute;a de pacientes con resultados negativos no van    al patr&oacute;n de oro, lo cual ocasiona un sesgo de referencia que produce    una falsa disminuci&oacute;n en la especificidad en el c&aacute;lculo estad&iacute;stico    derivado de la tabla 2x2. La tasa de normalidad (porcentaje de pacientes con    menos de 5% de probabilidad pretest con resultado negativo) se ha utilizado    como una medida corregida de la especificidad y oscila alrededor de 91% (12).    Santana-Boado report&oacute; especificidad ajustada de 96% (1). </p>     <p>De todas maneras, lo relevante es recordar que la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    es una evaluaci&oacute;n funcional que comprende el &aacute;rbol coronario completo    mientras que la angiograf&iacute;a es un estudio m&aacute;s anat&oacute;mico    que funcional cuya mejor informaci&oacute;n es sobre las arterias epic&aacute;rdicas,    lo que obliga al cl&iacute;nico a integrar toda la informaci&oacute;n incluyendo    en ocasiones la de la tomograf&iacute;a computarizada multicorte que tambi&eacute;n    ofrece informaci&oacute;n anat&oacute;mica. </p>     <p>Las debilidades de la t&eacute;cnica, a&uacute;n con personal altamente entrenado    y equipos dotados con la tecnolog&iacute;a adecuada, podr&iacute;an relacionarse    con tres aspectos fundamentales: los artificios en la imagen, la interpretaci&oacute;n    aislada de la prueba sin tener en cuenta los datos de la historia cl&iacute;nica    y la aplicaci&oacute;n del examen en escenarios cl&iacute;nicos cuya indicaci&oacute;n    no es la adecuada.</p>     <p>Con relaci&oacute;n a los artificios en la imagen es importante tener en cuenta    la atenuaci&oacute;n por el diafragma en hombres y en algunas mujeres, que contribuyen    a falsear el estudio en positivo en los segmentos &iacute;nfero basales y la    atenuaci&oacute;n por la gl&aacute;ndula mamaria en mujeres y en algunos hombres,    lo cual no necesariamente se relaciona con el tama&ntilde;o de la gl&aacute;ndula    sino con su densidad. Estos artificios pueden resolverse con la adquisici&oacute;n    gatillada que hace referencia a la sincronizaci&oacute;n con el ciclo card&iacute;aco,    produce im&aacute;genes din&aacute;micas de las que se obtiene el c&aacute;lculo    de la fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n y la visualizaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n    de la motilidad que adem&aacute;s ayuda a resolver los artificios por atenuaci&oacute;n.  </p>     <p>En el procedimiento de control de calidad de la imagen, deben identificarse    los artificios que se generan por movimiento del paciente durante la adquisici&oacute;n,    para repetirlo cuando se requiera. Los trazadores marcados con tecnecio (sestamibi-tetrofosmin)    convierten esta debilidad en un tema de identificaci&oacute;n y correcci&oacute;n    a tiempo. </p>     <p>Cerca de 40% de los pacientes con bloqueo de rama izquierda pueden tener menor    captaci&oacute;n del radio trazador en el septum sin que denoten patolog&iacute;a    coronaria (16). El mejor medio para hacer la prueba de estr&eacute;s en pacientes    con bloqueo de rama izquierda, es el dipiridamol pues el aumento de la frecuencia    card&iacute;aca incrementa la tasa de falsos positivos septales (17). </p>     <p>En algunos pacientes, el septum membranoso podr&iacute;a ser malinterpretado    como defecto fijo septal (necrosis).</p>     <p><font size="3"><b>En estratificaci&oacute;n de riesgo</b></font></p>     <p>El primer concepto pr&aacute;ctico es que, en general, un estudio de perfusi&oacute;n    mioc&aacute;rdica normal predice un desenlace benigno con un riesgo de eventos    duros inferior al 1% (18-20); no obstante, la cl&iacute;nica debe ser el eje    de la toma de decisiones en quien persisten los s&iacute;ntomas o se evidencian    cambios din&aacute;micos del ST en los estudios con dipiridamol. El juicio cl&iacute;nico    debe conducir a angiograf&iacute;a cuando se considere necesario. Los factores    de riesgo deben permanecer en los l&iacute;mites de protecci&oacute;n aceptados.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hachamovitch y colaboradores (21) generaron una tabla con tasas predichas de    eventos duros en pacientes con perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica normal con    y sin enfermedad coronaria conocida dividida por g&eacute;neros, d&eacute;cadas    de la vida a partir de la quinta, con y sin diabetes mellitus y que muestra    que en la mayor&iacute;a de escenarios esa tasa al a&ntilde;o es inferior a    1% en pacientes con y sin historia de enfermedad coronaria excepto en mujeres    diab&eacute;ticas mayores de 60 a&ntilde;os y hombres mayores de 80. La tasa    de eventos super&oacute; el 2% s&oacute;lo en el grupo de mujeres diab&eacute;ticas    mayores de 80 a&ntilde;os. </p>     <p>En pacientes con enfermedad coronaria conocida todas las gu&iacute;as consideran    el uso de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica como indicaci&oacute;n clase    I para estratificar el riesgo inicial en quienes se presentan con dolor tor&aacute;cico    continuo o recurrente (15, 17, 22).</p>     <p>Los estudios positivos se consideran con criterios de alto riesgo cuando las    isquemias son de m&aacute;s de 10% de extensi&oacute;n, con severidades medidas    con puntaje sumado del esfuerzo mayores a 8. En pacientes con infarto previo    el puntaje sumado de la diferencia (puntaje sumado en la imagen de estr&eacute;s-puntaje    sumado en el reposo), define la presencia de isquemia; se considera isquemia    moderada a puntajes sumados de la diferencia entre 2-7 y severos a puntajes    sumados de la diferencia superiores a 7. Se consideran de alto riesgo &aacute;reas    de necrosis superiores a 20% de extensi&oacute;n (19, 23).</p>     <p>El par&aacute;metro que mejor predice muerte es la disminuci&oacute;n de la    fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n y el otro par&aacute;metro de alto riesgo    funcional es el aumento por encima de 70 mL del volumen de fin de s&iacute;stole    (23, 19). En pacientes con fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n superior a 30%,    la tasa de eventos aumenta en funci&oacute;n del nivel de isquemia, mientras    que en pacientes con fracciones de eyecci&oacute;n inferiores a 30%, la tasa    de mortalidad es alta independiente del grado de isquemia (23).</p>     <p>Una limitante del estudio con dipiridamol es que debe suspenderse la cafe&iacute;na    al menos por 24 horas, idealmente 48 horas. Si se predice que el paciente no    podr&aacute; hacer una buena prueba de esfuerzo es preferible pedir estr&eacute;s    con dipiridamol.</p>     <p>El estr&eacute;s con ejercicio es la primera elecci&oacute;n pero la prueba    pierde sensibilidad si el sujeto no completa el 85% de la frecuencia m&aacute;xima    esperada.</p>     <p>El dipiridamol est&aacute; contraindicado en pacientes con bloqueo AV de segundo    y tercer grado, con bronco-espasmo o con presi&oacute;n sist&oacute;lica por    debajo de 90 o frecuencia card&iacute;aca por debajo de 40. </p>     <p><font size="3"><b>Dolor tor&aacute;cico en urgencias</b></font></p>     <p><b>En pacientes con dolor tor&aacute;cico y electrocardiograma normal o no    diagn&oacute;stico, sin infarto previo</b></p>     <p>La perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica con trazadores marcados con tecnecio    (sestamibi-tetrofosmin) en reposo, tomogr&aacute;fica y gatillada, se indica    en pacientes con dolor tor&aacute;cico y electrocardiograma normal o no diagn&oacute;stico,    sin infarto previo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este escenario cl&iacute;nico tiene un valor predictivo negativo tan alto    como de 99%. Virtualmente descarta la posibilidad de que el dolor tor&aacute;cico    sea causado por infarto agudo y por lo tanto identifica los pacientes de bajo    riesgo que pueden continuar con la prueba de estr&eacute;s bien sea con ejercicio    o farmacol&oacute;gica ambulatoria o inmediatamente en el servicio de urgencias,    para descartar la enfermedad coronaria como responsable de los s&iacute;ntomas.    Es &uacute;til en la ventana de las primeras seis horas, tiempo en el que las    troponinas no son diagn&oacute;sticas. La <a href="img/revistas/rcca/v15n6/a1t2.gif" target="_blank">tabla    2</a> muestra algunos estudios que buscaron el valor predictivo negativo de    la prueba de perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica en reposo tomogr&aacute;fica    y gatillada en pacientes que consultaron a urgencias con dolor tor&aacute;cico    y electrocardiograma normal o no diagn&oacute;stico. </p>     <p>De otra parte, es ideal inyectar el trazador al paciente con dolor, antes de    iniciar el tratamiento. Algunas publicaciones reportan que se ha inyectado hasta    seis horas despu&eacute;s de iniciados los s&iacute;ntomas. </p>     <p>Se indica utilizar perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica en reposo en la evaluaci&oacute;n    del riesgo mioc&aacute;rdico en pacientes con electrocardiograma y enzimas iniciales    no diagn&oacute;sticas sin infarto previo y completar la prueba para descartar    enfermedad coronaria en aquellos con estudio en reposo normal y enzimas negativas    (Recomendaci&oacute;n clase I) (32-34). As&iacute; mismo, evitar los per&iacute;odos    de observaci&oacute;n de doce horas puesto que en este grupo de pacientes la    probabilidad de demostrar infarto es menor a 3% (26). </p>     <p><b>En pacientes con infarto con supradesnivel del ST</b></p>     <p>Despu&eacute;s del tratamiento de reperfusi&oacute;n el uso de perfusi&oacute;n    mioc&aacute;rdica con vasodilataci&oacute;n farmacol&oacute;gica entre el segundo    y el cuarto d&iacute;a para la detecci&oacute;n de isquemia inducida, miocardio    en riesgo y para la definici&oacute;n del tama&ntilde;o del infarto y de miocardio    viable se consideran recomendaci&oacute;n clase I con nivel de evidencia B (17,    35-37).</p>     <p><b>En pacientes con infarto mioc&aacute;rdico sin elevaci&oacute;n del ST y    angina inestable (NSTEMI) (17)</b></p>     <p>Se recomienda la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica para la identificaci&oacute;n    de la extensi&oacute;n y la severidad de isquemia en pacientes con angina estabilizados    con tratamiento m&eacute;dico (Recomendaci&oacute;n clase I, nivel de evidencia    A).</p>     <p>En la evaluaci&oacute;n de isquemia en territorio del vaso culpable y en la    identificaci&oacute;n de isquemia en vasos comprometidos con diagn&oacute;stico    arteriogr&aacute;fico, el uso de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica es una    recomendaci&oacute;n clase I con nivel de evidencia B.</p>     <p>Varios estudios de costo-efectividad internacionales y locales, demuestran    una disminuci&oacute;n del costo hasta de 60% (38-42) cuando se utiliza perfusi&oacute;n    mioc&aacute;rdica en reposo en la toma de decisiones en urgencias; se puede    evitar hospitalizar pacientes que no cursan con s&iacute;ndrome coronario agudo    y con disminuci&oacute;n considerable en el gasto de hospitalizaciones innecesarias    (43).</p>     <p><font size="3"><b>En el juicio de viabilidad</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la predicci&oacute;n de mejor&iacute;a en funci&oacute;n ventricular regional    y global luego de revascularizaci&oacute;n, cualquiera de los protocolos validados    de Cardiolog&iacute;a Nuclear para la investigaci&oacute;n de tejido disfuncional    pero viables, se considera recomendaci&oacute;n clase I con nivel de evidencia    B.</p>     <p>Los protocolos validados son: sestamibi de reposo, estr&eacute;s/redistribuci&oacute;n/reinyecci&oacute;n    Tl-201, reposo redistribuci&oacute;n Tl 201, perfusi&oacute;n + imagen con PET    (17).</p>     <p>Las Gu&iacute;as Americanas incorporan el uso de perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    en la identificaci&oacute;n de tejido hibernante en la evaluaci&oacute;n inicial    en pacientes con falla card&iacute;aca y enfermedad coronaria conocida sin angina    como clase II a. Tambi&eacute;n se recomienda para la detecci&oacute;n de miocardio    en riesgo por obstrucci&oacute;n hemodin&aacute;micamente significativa en pacientes    con disfunci&oacute;n ventricular sintom&aacute;tica (44).</p>     <p><font size="3"><b>Estratificaci&oacute;n del riesgo antes de cirug&iacute;a    no cardiaca</b></font></p>     <p>Se considera clase I estratificar el riesgo mediante la b&uacute;squeda de    isquemia con perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica estr&eacute;s-reposo, en pacientes    programados para procedimientos quir&uacute;rgicos no cardiacos, en pacientes    con factores de riesgo y programados para cirug&iacute;a de alto riesgo. En    sujetos con baja tolerancia al ejercicio (menos de 4 MET) la forma de estr&eacute;s    adecuada es la vasodilataci&oacute;n farmacol&oacute;gica (45).</p>     <p><font size="3"><b>Estudios de costo-efectividad </b></font></p>     <p>Los estudios econ&oacute;micos tienen en consideraci&oacute;n los costos en    el numerador y los resultados obtenidos en el denominador en t&eacute;rminos    de vidas salvadas o bajo un sistema de preferencias medir la utilidad que se    considere aporta la intervenci&oacute;n a la presencia de los desenlaces favorables    relacion&aacute;ndolos con el costo requerido para obtenerlos.</p>     <p>Los estudios de perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica son costo-efectivos pues    tienen costo moderado, alta precisi&oacute;n diagn&oacute;stica y bajo riesgo    (46, 47). Algunos datos de costo-efectividad se derivan de modelos de an&aacute;lisis    de decisiones que demuestran que la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica es costo-efectiva    en sus indicaciones para enfermedad coronaria estable (48, 49) y en la estratificaci&oacute;n    pre quir&uacute;rgica de riesgo (49) como tambi&eacute;n en urgencias (43).</p>     <p><font size="3"><b>Complicaciones y niveles de exposici&oacute;n a la radiaci&oacute;n</b></font></p>     <p>Las complicaciones son pocas; la tasa de eventos duros -infarto, muerte, taquicardia    ventricular- durante la prueba de esfuerzo, es de 1,2 por 10.000 (50).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a la seguridad del dipiridamol en 73.806 pacientes, la tasa de muerte    fue de 0,95 por 10.000, la de infarto no fatal de 1,76 por 10.000, la de arritmia    ventricular de 0,81 por 10.000 y la de isquemia cerebral transitoria de 1,22    por 10.000 (51).</p>     <p>Los niveles de exposici&oacute;n a la radiaci&oacute;n para los estudios de    perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica con trazadores de tecnecio siguiendo el principio    ALARA (As Low As Reasonably Achievable) con dosis que oscilan entre 1.200 a    1.600 MBq (32 a 43 mCi), est&aacute;n entre 9 y 12 mSv (52), lo cual es comparable    con los de la angiograf&iacute;a con tomograf&iacute;a computarizada multicorte    de 6=15 mSv (53).</p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>La perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica cuenta con caracter&iacute;sticas operativas    muy altas tanto para detectar enfermedad coronaria como para estratificar el    riesgo en pacientes con y sin enfermedad coronaria conocida. Su uso es recomendaci&oacute;n    clase I tanto en las gu&iacute;as americanas como en las europeas, en algunas    indicaciones como medici&oacute;n de severidad y extensi&oacute;n de la isquemia,    determinaci&oacute;n de miocardio en riesgo, estratificaci&oacute;n del riesgo    en pacientes con y sin enfermedad coronaria, incluso post-infarto entre el segundo    y cuarto d&iacute;a con estr&eacute;s con vasodilataci&oacute;n farmacol&oacute;gica    con dipiridamol, en la identificaci&oacute;n de miocardio hibernante y, en general,    en el juicio de viabilidad.</p>     <p>Evita procedimientos y hospitalizaciones innecesarias y gu&iacute;a hacia un    mejor enfoque global que tenga en cuenta la cl&iacute;nica del paciente, sus    lesiones anat&oacute;micas y su probabilidad de riesgo de eventos.</p>     <p>Deseamos plantear una voz de alerta sobre el uso de im&aacute;genes en cardiolog&iacute;a    sin validaci&oacute;n suficiente, en particular en pacientes asintom&aacute;ticos    con lesiones anat&oacute;micas. Nos hemos visto enfrentados al sobreuso de im&aacute;genes    potencialmente generadoras de procedimientos innecesarios que pueden aumentar    los malos resultados y los costos en el manejo de la enfermedad coronaria.</p>     <p>En nuestra opini&oacute;n, en el ejercicio m&eacute;dico debe evitarse la aproximaci&oacute;n    simplista o reduccionista que deja en segundo plano la cl&iacute;nica del paciente.</p>     <p>Las decisiones m&eacute;dicas y la aproximaci&oacute;n terap&eacute;utica deben    sustentarse en la sumatoria de la cl&iacute;nica, los hallazgos an&aacute;tomicos    y la repercusi&oacute;n funcional de las lesiones.</p>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p>1. Santana-Boado C, Candell-Riera J, Castell-Conesa J et al. Diagnostic accuracy    of technetium-99m-MIBI myocardial SPECT in women and men. J Nucl Med 1998; 39    (5): 751-755.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. San Roman JA, Vilacosta I, Castillo JA et al. Selection of the optimal stress    test for the diagnosis of coronary artery disease. Heart 1998; 80 (4): 370-376.</p>     <p>3. Candell RJ, Castell CJ, Jurado Lopez JA et al. The clinical management guidelines    of the Sociedad Espanola de Cardiologia. Nuclear cardiology: the technical bases    and clinical applications]. Rev Esp Cardiol 1999; 52 (11): 957-989.</p>     <p>4. Yao Z, Liu XJ, Shi R et al. A comparison of 99mTc-MIBI myocardial SPET with    electron beam computed tomography in the assessment of coronary artery disease.    Eur J Nucl Med 1997; 24 (9): 1115-1120.</p>     <p>5. Heiba SI, Hayat NJ, Salman HS et al. Technetium-99m-MIBI myocardial SPECT:    supine versus right lateral imaging and comparison with coronary arteriography.    J Nucl Med 1997; 38 (10): 1510-1514.</p>     <p>6. van Eck-Smit BL, Poots S, Zwinderman AH, Bruschke AV, Pauwels EK, van der    Wall EE. Myocardial SPET imaging with 99Tcm-tetrofosmin in clinical practice:    comparison of a 1 day and a 2 day imaging protocol. Nucl Med Commun 1997; 18    (1): 24-30.</p>     <p>7. Berman DS, Kiat H, Friedman JD et al. Separate acquisition rest thallium-201/stress    technetium-99m sestamibi dual-isotope myocardial perfusion single-photon emission    computed tomography: a clinical validation study. J Am Coll Cardiol 1993; 22    (5): 1455-1464.</p>     <p>8. Minoves M, Garcia A, Magrina J, Pavia J, Herranz R, Setoain J. Evaluation    of myocardial perfusion defects by means of &laquo;bull&#8217;s eye&raquo; images.    Clin Cardiol 1993; 16 (1): 16-22.</p>     <p>9. Van Train KF, Areeda J, Garcia EV et al. Quantitative same-day rest-stress    technetium-99m-sestamibi SPECT: definition and validation of stress normal limits    and criteria for abnormality. J Nucl Med 1993; 34 (9): 1494-1502.</p>     <p>10. Pozzoli MM, Fioretti PM, Salustri A, Reijs AE, Roelandt JR. Exercise echocardiography    and technetium-99m MIBI single-photon emission computed tomography in the detection    of coronary artery disease. Am J Cardiol 1991; 67 (5): 350-355.</p>     <p>11. Kiat H, Van Train KF, Maddahi J et al. Development and prospective application    of quantitative 2-day stress-rest Tc-99m methoxy isobutyl isonitrile SPECT for    the diagnosis of coronary artery disease. Am Heart J 1990; 120 (6 Pt 1): 1255-1266.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>12. Underwood SR, Anagnostopoulos C, Cerqueira M et al. Myocardial perfusion    scintigraphy: the evidence. Eur J Nucl Med Mol Imaging 2004; 31 (2): 261-291.</p>     <p>13. Taillefer R, DePuey EG, Udelson JE, Beller GA, Latour Y, Reeves F. Comparative    diagnostic accuracy of Tl-201 and Tc-99m sestamibi SPECT imaging (perfusion    and ECG-gated SPECT) in detecting coronary artery disease in women. J Am Coll    Cardiol 1997; 29 (1): 69-77.</p>     <p>14. Hachamovitch R, Berman DS, Kiat H et al. Effective risk stratification    using exercise myocardial perfusion SPECT in women: gender-related differences    in prognostic nuclear testing. J Am Coll Cardiol 1996; 28 (1): 34-44.</p>     <p>15. Fox K, Garcia MA, Ardissino D et al. Guidelines on the management of stable    angina pectoris: executive summary: The Task Force on the Management of Stable    Angina Pectoris of the European Society of Cardiology. Eur Heart J 2006; 27    (11): 1341-1381.</p>     <p>16. Merlano S, Rodriguez E, Murgueitio R. Pattern of myocardial perfusion abnormalities    in patients with pre-existing lesft bundle branch block using Tc99m sestamibi    myocardial perfusion imaging. World J Nuclear Med 2006; 5 (3):142-146.</p>     <p>17. Klocke FJ, Baird MG, Lorell BH et al. ACC/AHA/ASNC guidelines for the clinical    use of cardiac radionuclide imaging-executive summary: a report of the American    College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines    (ACC/AHA/ASNC Committee to Revise the 1995 Guidelines for the Clinical Use of    Cardiac Radionuclide Imaging). Circulation 2003; 108 (11): 1404-1418.</p>     <p>18. Heller GV, Links J, Bateman TM et al. American Society of Nuclear Cardiology    and Society of Nuclear Medicine joint position statement: attenuation correction    of myocardial perfusion SPECT scintigraphy. J Nucl Cardiol 2004; 11 (2): 229-230.</p>     <p>19. Hachamovitch R, Berman DS, Shaw LJ et al. Incremental prognostic value    of myocardial perfusion single photon emission computed tomography for the prediction    of cardiac death: differential stratification for risk of cardiac death and    myocardial infarction. Circulation 1998; 97 (6): 535-543.</p>     <p>20. Iskandrian AS, Chae SC, Heo J, Stanberry CD, Wasserleben V, Cave V. Independent    and incremental prognostic value of exercise single-photon emission computed    tomographic (SPECT) thallium imaging in coronary artery disease. J Am Coll Cardiol    1993; 22 (3): 665-670.</p>     <p>21. Hachamovitch R, Hayes S, Friedman JD et al. Determinants of risk and its    temporal variation in patients with normal stress myocardial perfusion scans:    what is the warranty period of a normal scan? J Am Coll Cardiol 2003; 41 (8):    1329-1340.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>22. Marcassa C, Bax JJ, Bengel F et al. Clinical value, cost-effectiveness,    and safety of myocardial perfusion scintigraphy: a position statement. Eur Heart    J 2008; 29 (4): 557-563.</p>     <p>23. Sharir T, Germano G, Kang X et al. Prediction of myocardial infarction    versus cardiac death by gated myocardial perfusion SPECT: risk stratification    by the amount of stress-induced ischemia and the poststress ejection fraction.    J Nucl Med 2001; 42 (6): 831-837.</p>     <p>24. Varetto T, Cantalupi D, Altieri A, Orlandi C. Emergency room technetium-99m    sestamibi imaging to rule out acute myocardial ischemic events in patients with    nondiagnostic electrocardiograms. J Am Coll Cardiol 1993; 22 (7): 1804-1808.</p>     <p>25. Hilton TC, Thompson RC, Williams HJ, Saylors R, Fulmer H, Stowers SA. Technetium-99m    sestamibi myocardial perfusion imaging in the emergency room evaluation of chest    pain. J Am Coll Cardiol 1994; 23 (5): 1016-1022.</p>     <p>26. Tatum JL, Jesse RL, Kontos MC et al. Comprehensive strategy for the evaluation    and triage of the chest pain patient. Ann Emerg Med 1997; 29 (1): 116-125.</p>     <p>27. Heller GV, Stowers SA, Hendel RC et al. Clinical value of acute rest technetium-99m    tetrofosmin tomographic myocardial perfusion imaging in patients with acute    chest pain and nondiagnostic electrocardiograms. J Am Coll Cardiol 1998; 31    (5): 1011-1017.</p>     <p>28. Kontos MC, Jesse RL, Anderson FP, Schmidt KL, Ornato JP, Tatum JL. Comparison    of myocardial perfusion imaging and cardiac troponin I in patients admitted    to the emergency department with chest pain. Circulation 1999; 99 (16): 2073-2078.</p>     <p>29. Udelson JE, Beshansky JR, Ballin DS et al. Myocardial perfusion imaging    for evaluation and triage of patients with suspected acute cardiac ischemia:    a randomized controlled trial. JAMA 2002; 288 (21): 2693-2700.</p>     <p>30. Merlano S, Murgueitio R, et al. Caracter&iacute;sticas operativas de la    perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica de reposo en la evaluaci&oacute;n del dolor    tor&aacute;cico en urgencias. Alasbimn Journal 2000; 2 (8): 8-2.</p>     <p>31. Merlano S, Rodriguez E, Murgueitio R. Medicina Nuclear en la valoraci&oacute;n    del paciente con dolor toracico en urgencias. In: Carrio I, Gonzalez P, editors.    Medicina Nuclear Aplicaciones Cl&iacute;nicas; 2003 p. 75-77.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>32. Erhardt L, Herlitz J, Bossaert L et al. Task force on the management of    chest pain. Eur Heart J 2002; 23 (15): 1153-1176.</p>     <p>33. Bertrand ME, Simoons ML, Fox KA et al. Management of acute coronary syndromes    in patients presenting without persistent ST-segment elevation. Eur Heart J    2002; 23 (23): 1809-1840.</p>     <p>34. Braunwald E, Antman EM, Beasley JW et al. ACC/AHA guideline update for    the management of patients with unstable angina and non-ST-segment elevation    myocardial infarction&#8212;2002: summary article: a report of the American    College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Practice Guidelines    (Committee on the Management of Patients With Unstable Angina). Circulation    2002; 106 (14): 1893-1900.</p>     <p>35. Berman DS, Hayes SW, Shaw LJ, Germano G. Recent advances in myocardial    perfusion imaging. Curr Probl Cardiol 2001; 26 (1): 1-140.</p>     <p>36. Brown KA, Heller GV, Landin RS et al. Early dipyridamole (99m)Tc-sestamibi    single photon emission computed tomographic imaging 2 to 4 days after acute    myocardial infarction predicts in-hospital and postdischarge cardiac events:    comparison with submaximal exercise imaging. Circulation 1999; 100 (20: 2060-2066.</p>     <p>37. Heller GV, Brown KA, Landin RJ, Haber SB. Safety of early intravenous dipyridamole    technetium 99m sestamibi SPECT myocardial perfusion imaging after uncomplicated    first myocardial infarction. Early Post MI IV Dipyridamole Study (EPIDS). Am    Heart J 1997; 134 (1): 105-111.</p>     <p>38. Heller GV, Stowers SA, Hendel RC et al. Clinical value of acute rest technetium-99m    tetrofosmin tomographic myocardial perfusion imaging in patients with acute    chest pain and nondiagnostic electrocardiograms. J Am Coll Cardiol 1998; 31    (5): 1011-1017.</p>     <p>39. Des Prez RD, Shaw LJ, Gillespie RL et al. Cost-effectiveness of myocardial    perfusion imaging: a summary of the currently available literature. J Nucl Cardiol    2005; 12 (6): 750-759.</p>     <p>40. Merlano S, Rodriguez E, Murgueitio R. Expected utility value of Tc-99m    Sestamibi Rest Gated Myocardial Perfusion SPECT Imaging at the Emergency Room    compared to Troponins and Non-guided Hospitalization. World J Nucl Med 2006;    5: 47.</p>     <p>41. Radensky PW, Hilton TC, Fulmer H, McLaughlin BA, Stowers SA. Potential    cost effectiveness of initial myocardial perfusion imaging for assessment of    emergency department patients with chest pain. Am J Cardiol 1997; 79 (5): 595-599.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>42. Weissman IA, Dickinson CZ, Dworkin HJ, O&#8217;Neill WW, Juni JE. Cost-effectiveness    of myocardial perfusion imaging with SPECT in the emergency department evaluation    of patients with unexplained chest pain. Radiology 1996; 199 (2): 353-357.</p>     <p>43. Merlano S. An&aacute;lisis de costo-utilidad de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica    en reposo y las troponinas en el tamizaje de pacientes con dolor tor&aacute;cico    y electrocardiograma normal o no diagn&oacute;stico en urgencias. Alasbimn Journal    2004; 7: Article N&deg; AJ26-2.</p>     <p>44. Hunt SA, Abraham WT, Chin MH et al. ACC/AHA 2005 Guideline Update for the    Diagnosis and Management of Chronic Heart Failure in the Adult: a report of    the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on    Practice Guidelines (Writing Committee to Update the 2001 Guidelines for the    Evaluation and Management of Heart Failure): developed in collaboration with    the American College of Chest Physicians and the International Society for Heart    and Lung Transplantation: endorsed by the Heart Rhythm Society. Circulation    2005; 112 (12): e154-e235.</p>     <p>45. Eagle KA, Berger PB, Calkins H et al. ACC/AHA guideline update for perioperative    cardiovascular evaluation for noncardiac surgery-executive summary a report    of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force    on Practice Guidelines (Committee to Update the 1996 Guidelines on Perioperative    Cardiovascular Evaluation for Noncardiac Surgery). Circulation 2002; 105 (10):1257-1267.</p>     <p>46. Underwood SR, Shaw LJ, Anagnostopoulos C et al. Myocardial perfusion scintigraphy    and cost effectiveness of diagnosis and management of coronary heart disease.    Heart 2004; 90 (Suppl 5): v34-v36.</p>     <p>47. Anagnostopoulos C, Harbinson M, Kelion A et al. Procedure guidelines for    radionuclide myocardial perfusion imaging. Heart 2004; 90 (Suppl 1): i1-10.</p>     <p>48. Maddahi J, Gambhir SS. Cost-effective selection of patients for coronary    angiography. J Nucl Cardiol 1997; 4 (2 Pt 2): S141-S151.</p>     <p>49. Maddahi J, Iskandrian AE. Cost-effectiveness of nuclear cardiology. J Nucl    Cardiol 1997; 4 (2 Pt 2): S139-S140.</p>     <p>50. Myers J, Voodi L, Umann T, Froelicher VF. A survey of exercise testing:    methods, utilization, interpretation, and safety in the VAHCS. J Cardiopulm    Rehabil 2000; 20 (4): 251-258.</p>     <p>51. Lette J, Tatum JL, Fraser S et al. Safety of dipyridamole testing in 73,806    patients: the Multicenter Dipyridamole Safety Study. J Nucl Cardiol 1995; 2    (1): 3-17.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>52. Hesse B, Tagil K, Cuocolo A et al. EANM/ESC procedural guidelines for myocardial    perfusion imaging in nuclear cardiology. Eur J Nucl Med Mol Imaging 2005; 32    (7): 855-897.</p>     <p>53. Einstein AJ, Moser KW, Thompson RC, Cerqueira MD, Henzlova MJ. Radiation    dose to patients from cardiac diagnostic imaging. Circulation 2007; 116 (11):    1290-1305.</p> </font>       ]]></body>
</article>
