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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La frecuencia cardiaca y su intervención en el manejo de la enfermedad isquémica cardiaca: Un nuevo abordaje y alternativa]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Heart rate and its intervention in ischemic heart disease: A new approach and alternative]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Militar Nueva Granada Facultad de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[We have known for many years that in the different zoological scales the heart rate is a determinant of life expectancy in years. It seems that something similar occurs in the human species. In a recent study (BEAUTIFUL), performed in patients with heart failure and coronary heart disease, patients with heart rate higher or equal to 70 beats per minute had a significant benefit in coronary events, hospitalization for cardiac infarct and coronary revascularization, by reducing it with a new drug that acts exclusively in the sinus node If current, without any hemodynamic associated component (this is, no inotropic negative effect). Ischemic heart disease has been seen as an imbalance between oxygen supply and demand in the myocardium. Therefore, medications that decrease its consumption (betablockers and some calcium antagonists) have become the mainstay for the management of this process, due to its negative inotropic effect. Nevertheless, betablocker effect has an extra cost that is the vasoconstrictor effect, mediated by the alfa effect that is liberated when blocking the beta receptors. For that reason, betablockers with vasodilator effect-carvediol, nebivolol- do not have this disadvantage. Recently, a new therapeutic class that may help in coronary patients management emerged, by selectively decreasing the heart rate and prolonging diastolic filling time, improving myocardial perfusion especially in the most vulnerable zone: the subendocardium. The first specific heart rate-lowering agent is ivabradine. A review of the heart rate role on the cardiovascular system, the If current, ischemic heart disease physiology, and ivabradine benefits when exclusively decreasing the heart rate with its additional impact on the vascular wall and more specifically in the atheroesclerotic plaque hemodynamics, is made.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[isquemia cardiaca]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <b><font size="4">La frecuencia cardiaca y su intervenci&oacute;n en el manejo      de la enfermedad isqu&eacute;mica cardiaca    <br>     Un nuevo abordaje y alternativa</font> </b>    </center> </p>     <p>        <center>     <font size="3"><b>Heart rate and its intervention in ischemic heart disease    <br>     A new approach and alternative</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     Enrique Melgarejo R., MD.<sup>(1)</sup>   </center> </p>     <p><sup>(1)</sup>Universidad Militar Nueva Granada. Facultad de Medicina. Tr. 5 No. 49-00, Bogot&aacute;,    DC., Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Correspondencia</b>: Dr. Enrique Melgarejo. Universidad Militar Nueva Granada.    Facultad de Medicina. Tr. 5 No. 49-00, Bogot&aacute;, DC., Colombia. Correo    electr&oacute;nico: <a href="mailto:emelgarejo@etb.net.co">emelgarejo@etb.net.co</a></p>     <p> Recibido: 17/12/2008. Aceptado: 11/05/2009.</p>  <hr size="1">      <p>Desde hace mucho tiempo se sabe que en las diferentes escalas zool&oacute;gicas    la frecuencia cardiaca es un factor que determina la esperanza de vida en a&ntilde;os.    En la especie humana parece suceder algo similar. En un reciente estudio (BEAUTIFUL),    en enfermos con falla cardiaca y enfermedad coronaria, los pacientes con una    frecuencia cardiaca <u>&gt;</u> 70 lpm obtuvieron un beneficio significativo    en eventos coronarios, hospitalizaci&oacute;n por infarto del miocardio y revascularizaci&oacute;n    coronaria, al reducirla con un nuevo medicamento que act&uacute;a exclusivamente    en la corriente If del nodo sinusal, reduci&eacute;ndola sin componente hemodin&aacute;mico    asociado (esto es, no efecto inotr&oacute;pico negativo).</p>        <p>La enfermedad isqu&eacute;mica cardiaca se ha visto como un disbalance entre    la oferta y la demanda de ox&iacute;geno en el miocardio. Por tal motivo, los    medicamentos que disminuyen su consumo (betabloqueadores y algunos calcioantagonistas),    a trav&eacute;s del efecto inotr&oacute;pico negativo, se han convertido en    el pilar fundamental para el manejo de este proceso. Sin embargo, el efecto    betabloqueador tiene un sobrecosto el cual es el efecto vasoconstrictor mediado    por el efecto alfa que se libera al bloquear los receptores beta. De ah&iacute;    que los betabloqueadores con efecto vasodilatador -carvedilol, nebivolol- no    tengan esta desventaja. Recientemente, surgi&oacute; una nueva clase terap&eacute;utica    que puede coadyuvar en el manejo de enfermos coronarios, al disminuir de manera    selectiva la frecuencia cardiaca y prolongar el tiempo de llenado diast&oacute;lico,    mejorando la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica sobre todo en la zona m&aacute;s    vulnerable: el sub-endocardio. El primer medicamento de esta clase es la ivabradina.    Se hace una revisi&oacute;n sobre el papel de la frecuencia cardiaca en el sistema    cardiovascular, la corriente If, la fisiolog&iacute;a de la enfermedad isqu&eacute;mica    cardiaca y los beneficios de la ivabradina al disminuir exclusivamente la frecuencia    cardiaca con su impacto adicional sobre la pared vascular y m&aacute;s espec&iacute;ficamente    en la hemodin&aacute;mica de la placa ateroscler&oacute;tica.</p>        <p>Palabras clave: isquemia cardiaca, frecuencia cardiaca, ivabradina, enfermedad    coronaria.</p>  <hr size="1">      <p>We have known for many years that in the different zoological scales the heart    rate is a determinant of life expectancy in years. It seems that something similar    occurs in the human species. In a recent study (BEAUTIFUL), performed in patients    with heart failure and coronary heart disease, patients with heart rate higher    or equal to 70 beats per minute had a significant benefit in coronary events,    hospitalization for cardiac infarct and coronary revascularization, by reducing    it with a new drug that acts exclusively in the sinus node If current, without    any hemodynamic associated component (this is, no inotropic negative effect).    <br>   Ischemic heart disease has been seen as an imbalance between oxygen supply and    demand in the myocardium. Therefore, medications that decrease its consumption    (betablockers and some calcium antagonists) have become the mainstay for the    management of this process, due to its negative inotropic effect. Nevertheless,    betablocker effect has an extra cost that is the vasoconstrictor effect, mediated    by the alfa effect that is liberated when blocking the beta receptors. For that    reason, betablockers with vasodilator effect-carvediol, nebivolol- do not have    this disadvantage. Recently, a new therapeutic class that may help in coronary    patients management emerged, by selectively decreasing the heart rate and prolonging    diastolic filling time, improving myocardial perfusion especially in the most    vulnerable zone: the subendocardium. The first specific heart rate-lowering    agent is ivabradine. A review of the heart rate role on the cardiovascular system,    the If current, ischemic heart disease physiology, and ivabradine benefits when    exclusively decreasing the heart rate with its additional impact on the vascular    wall and more specifically in the atheroesclerotic plaque hemodynamics, is made.</p>        <p> Key Words: cardiac ischemia, heart rate, ivabradine, coronary disease.</p>  <hr size="1">      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Desde hace varios a&ntilde;os se ha demostrado que la frecuencia cardiaca es    un factor determinante en la expectativa de vida de las especies. Las que manejan    frecuencias cardiacas r&aacute;pidas, duran mucho menos en comparaci&oacute;n    con las que manejan frecuencias cardiacas relativamente lentas (1). Por ejemplo,    la dros&oacute;fila con una frecuencia cardiaca de 1.000 latidos por minuto    (lpm) dura s&oacute;lo d&iacute;as, mientras que las tortugas o las marmotas    y elefantes que manejan una frecuencia cardiaca alrededor de 30 a 40 lpm duran    muchos m&aacute;s a&ntilde;os. Curiosamente, las especies m&aacute;s peque&ntilde;as    manejan una frecuencia cardiaca m&aacute;s alta y duran menos, mientras que    las m&aacute;s grandes manejan una frecuencia cardiaca m&aacute;s lenta y duran    m&aacute;s (adaptaci&oacute;n, epigen&eacute;tica?). </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En humanos, la frecuencia cardiaca alta en reposo tiene una correlaci&oacute;n    directa tanto para mortalidad total como cardiovascular, hecho que se desprende    de diversos estudios epidemiol&oacute;gicos a gran escala, como el Framingham,    el Chicago y el NHANES I (2-4). Este hecho ya documentado en la poblaci&oacute;n    general, tambi&eacute;n lo ha sido en poblaciones m&aacute;s espec&iacute;ficas    tales como: sujetos a&ntilde;osos, hipertensos, pacientes con infarto agudo    del miocardio, diab&eacute;ticos y revascularizados mediante by-pass aorto-coronario    (5-9). Un reciente estudio en cerca de 25.000 pacientes con enfermedad coronaria,    tambi&eacute;n encontr&oacute; que la frecuencia cardiaca en reposo es un factor    predictor independiente de mortalidad total y cardiovascular, las cuales se    incrementan de manera proporcional en la medida en que se eleva la frecuencia    cardiaca (10). Pero quiz&aacute;s lo m&aacute;s interesante de todos estos estudios,    es que el riesgo parecer&iacute;a aumentar a partir de una frecuencia cardiaca    basal de 60 lpm, lo cual ha sido corroborado en un estudio franc&eacute;s hecho    en poblaci&oacute;n de bajo riesgo, en donde sujetos con una frecuencia cardiaca    mayor de 60 lpm tuvieron mayor mortalidad total y cardiovascular (11) (<a href="#figura1">Figura    1</a>).</p>      <p>    <center><a name="figura1" id="figura1"></a></center>    <center><img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f1.gif"></center></p>      <p>Dos publicaciones recientes confirman el valor pron&oacute;stico de la frecuencia    cardiaca. Por un lado, un estudio prospectivo que incluy&oacute; 379.843 pacientes    de 40 a 45 a&ntilde;os, encontr&oacute; una asociaci&oacute;n entre la frecuencia    cardiaca y la mortalidad total y cardiovascular, aunque esta asociaci&oacute;n    fue m&aacute;s d&eacute;bil despu&eacute;s de ajustar las diferencias en relaci&oacute;n    con otros factores de riesgo (12). Finalmente, un estudio franc&eacute;s (13)    realizado en sujetos aparentemente j&oacute;venes, encontr&oacute; que aquellos    que reduc&iacute;an su frecuencia cardiaca durante cinco a&ntilde;os, ten&iacute;an    una disminuci&oacute;n del riesgo de mortalidad de -14% (RR 0,86, 95% IC 0,74    a 1,00; p = 0,05), mientras que aquellos con un incremento de la frecuencia    cardiaca durante cinco a&ntilde;os, ten&iacute;an un +19% en riesgo de mortalidad    (RR 1,19, IC 95% 1,04 a 1,37; p &lt;0,012), concluyendo que la frecuencia cardiaca    en reposo en un per&iacute;odo de cinco a&ntilde;os, es un predictor independiente    de mortalidad.</p>        <p>Recientemente el estudio BEAUTIFUL con casi 11.000 pacientes con enfermedad    coronaria cr&oacute;nica y disfunci&oacute;n ventricular izquierda (14), demostr&oacute;    que la frecuencia cardiaca elevada (<u>&gt;</u> 70 o m&aacute;s lpm) identifica a los    pacientes con riesgo incrementado de desenlaces cardiovasculares. Adem&aacute;s,    este estudio evalu&oacute; el beneficio de la reducci&oacute;n de la frecuencia    cardiaca con un medicamento que disminuye exclusivamente la frecuencia cardiaca    (la ivabradina) en pacientes con enfermedad coronaria cr&oacute;nica, mostrando    precisamente que la reducci&oacute;n de la frecuencia cardiaca cr&oacute;nica    en enfermos que tuvieron una frecuencia cardiaca basal <u>&gt;</u> 70 lpm, disminuy&oacute;    significativamente el riesgo de hospitalizaci&oacute;n por infarto del miocardio    y la revascularizaci&oacute;n coronaria (15).</p>        <p><font size="3"><b>La fisiolog&iacute;a compleja de la frecuencia cardiaca </b></font></p>      <p><b>El coraz&oacute;n no es simplemente un m&uacute;sculo </b></p>      <p>El coraz&oacute;n ya no se mira ni se trata simplemente como un m&uacute;sculo    especializado tal y como era visto hasta hace pocos a&ntilde;os: como una bomba    hemodin&aacute;mica que nutre los &oacute;rganos y tejidos del organismo. Ahora    se ha expandido el concepto de funcionalidad de este &oacute;rgano como una    gl&aacute;ndula mecano-el&eacute;ctrica. Gl&aacute;ndula porque 70% de su estructura    es matriz extracelular, y si se involucra adem&aacute;s el endocardio y el endotelio,    en su gran conjunto extra-mioc&iacute;tico, all&iacute; confluyen sustancias    con funciones paracrinas, autocrinas y endocrinas (angiotensina tisular, endotelina,    &oacute;xido n&iacute;tirico, prostaciclina, tromboxano A2, catecolaminas, aldosterona,    hormona tiroidea, paratohormona, interleukinas etc.). De igual forma, el coraz&oacute;n    involucra un complejo mecanismo metab&oacute;lico auto-regulatorio, que se ver&aacute;    m&aacute;s adelante, todo lo cual incide de modo directo o indirecto en la modulaci&oacute;n    de la frecuencia cardiaca.</p>        <p>Por otra parte, su desempe&ntilde;o como m&uacute;sculo (30% constituido por    cardiomiocitos) le imprime una funci&oacute;n mec&aacute;nica influenciada por    est&iacute;mulos el&eacute;ctricos, lo cual le permite comportarse como una    v&iacute;scera c&iacute;clica y arm&oacute;nica con propiedades de automaticidad.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La funci&oacute;n el&eacute;ctrica del coraz&oacute;n</b></p>      <p>Est&aacute; dada por los dos tipos de potencial de acci&oacute;n: los responsables    del automatismo (canales lentos calcio-dependientes los cuales est&aacute;n    m&aacute;s concentrados en las c&eacute;lulas P del nodo sinoatrial), y los    potenciales de acci&oacute;n de despolarizaci&oacute;n y acople electro-mec&aacute;nico    (canales r&aacute;pidos Na<sup>+</sup> y Ca<sup>++</sup> dependientes), que est&aacute;n distribuidos    a lo largo y ancho de las fibras de trabajo del miocardio. Los primeros son    responsables de la automaticidad, y los segundos, de la propagaci&oacute;n de    los est&iacute;mulos y al mismo tiempo del acople electro-mec&aacute;nico.</p>        <p><b>La corriente If</b></p>      <p>Es una corriente i&oacute;nica crucial de baja amplitud, que se origina en    los canales HCN y tiene el papel de determinar la pendiente de despolarizaci&oacute;n    diast&oacute;lica, regulando y controlando la frecuencia cardiaca. Si no fuera    por la corriente If tan s&oacute;lo vivir&iacute;amos una gloriosa s&iacute;stole.</p>        <p>En 1979, Di Francesco describi&oacute; por primera vez, en conjunto con Brown    y Noble, una corriente i&oacute;nica responsable de la generaci&oacute;n de    actividad espont&aacute;nea, la corriente If, f por &laquo;funny&raquo; (curiosa)    debido a propiedades inusuales en comparaci&oacute;n con otras corrientes conocidas    en la &eacute;poca (<a href="#figura2">Figura 2</a>) (16).</p>        <p>       <center>     <a name="figura2" id="figura2"></a>    </center>       <center>     <img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f2.gif">    </center> </p>     <p><b>La corriente If y su intervenci&oacute;n farmacol&oacute;gica</b></p>     <p>La frecuencia cardiaca est&aacute; autorregulada por los requerimientos metab&oacute;licos    y por el influjo adren&eacute;rgico, siendo la determinante m&aacute;s importante    para el consumo de ox&iacute;geno mioc&aacute;rdico, y contribuyendo tambi&eacute;n    al aporte de ox&iacute;geno mioc&aacute;rdico, el cual es predominante en la    di&aacute;stole. De tal manera que un ritmo m&aacute;s lento (mayor di&aacute;stole),    aumenta el tiempo de llenado diast&oacute;lico facilitando en mayor medida el    tiempo y la magnitud de la perfusi&oacute;n mioc&aacute;rdica, y m&aacute;s    hacia el territorio subendoc&aacute;rdico, el m&aacute;s vulnerable ante la    isquemia (<a href="#figura3">Figura 3</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>       <center>     <a name="figura3" id="figura3"></a>    </center>       <center>     <img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f3.gif">    </center> </p>     <p>Al modificar exclusivamente la corriente If y disminuir de esta forma la frecuencia    cardiaca, se logran los beneficios mencionados, sin ning&uacute;n efecto secundario    o delet&eacute;reo asociado a nivel inotr&oacute;pico o lusitr&oacute;pico,    preservando as&iacute; la integridad de la contractilidad ventricular (17).</p>     <p><font size="3"><b>La energ&eacute;tica cardiaca y su relaci&oacute;n con la    frecuencia cardiaca</b></font></p>     <p>El coraz&oacute;n humano se contrae m&aacute;s de 100.000 veces por d&iacute;a,    37 millones de veces por a&ntilde;o, y as&iacute; sucesivamente durante 70 a    80 a&ntilde;os. Consume 30 Kg de ATP por d&iacute;a, es decir 11.000 Kg por    a&ntilde;o. Cada latido cardiaco tiene un costo de 300 mg de ATP. Es as&iacute;    como disminuir la frecuencia cardiaca 10 lpm se traduce en ahorrar 5 Kg de ATP    cada d&iacute;a (18).</p>     <p>De tal manera que cualquier intervenci&oacute;n que reduzca la frecuencia cardiaca    (condicionamiento cardiaco por ejercicio, medicamentos, bio-feedback, etc),    tendr&aacute; un impacto en el consumo energ&eacute;tico del coraz&oacute;n,    de enorme valor e importancia, en especial en el enfermo coronario.</p>     <p><font size="3"><b>Beneficios cl&iacute;nicos de la reducci&oacute;n de la frecuencia    cardiaca</b></font></p>     <p>Como ya se mencion&oacute;, se ha evidenciado que la frecuencia cardiaca en    reposo se asocia con la mortalidad cardiovascular y total. Ahora bien, el simple    ejercicio practicado de manera rutinaria, entre otros efectos ben&eacute;ficos,    reduce la frecuencia cardiaca basal al lograrse un acondicionamiento f&iacute;sico    del coraz&oacute;n.</p>     <p>Adem&aacute;s, el empleo de algunos medicamentos que disminuyen la frecuencia    cardiaca ha mostrado beneficio sobre la mortalidad en sujetos con enfermedad    coronaria y falla cardiaca cr&oacute;nica, como es el caso de los betabloqueadores,    los cuales tienen un efecto anti-isqu&eacute;mico preponderante por la reducci&oacute;n    de la frecuencia cardiaca (19), ya que &eacute;ste se pierde cuando se realiza    sobre-estimulaci&oacute;n atrial con marcapasos (20).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro hecho demostrado es que la mayor&iacute;a de los factores de riesgo (hipertensi&oacute;n    arterial, diabetes, tabaquismo, dislipidemia, sedentarismo y obesidad), se asocian    con una hiperactividad del sistema simp&aacute;tico, lo cual se traduce en mayor    frecuencia cardiaca con relaci&oacute;n a la poblaci&oacute;n no expuesta.</p>     <p>Se sabe que en enfermos con enfermedad coronaria, cualquier incremento de la    frecuencia cardiaca por cualquier v&iacute;a (ejercicio, estr&eacute;s mental,    fr&iacute;o, etc.), puede desencadenar angina o isquemia silente, independientemente    de la terap&eacute;utica utilizada (betabloqueadores, calcioantagonistas, nitratos,    antiplaquetarios, etc.).</p>     <p>As&iacute; mismo, es necesario recordar que a la mayor&iacute;a de episodios    isqu&eacute;micos los precede un incremento de la frecuencia cardiaca. Andrews    y colaboradores (21) encontraron que 81% de los episodios de isquemia est&aacute;n    precedidos por un incremento de la frecuencia cardiaca de 5 lpm o m&aacute;s    en una evaluaci&oacute;n durante monitoreo ambulatorio Holter en pacientes con    enfermedad coronaria (<a href="#figura4">Figura 4</a>).</p>     <p>       <center>     <a name="figura4" id="figura4"></a>    </center>       <center>     <img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f4.gif">    </center> </p>     <p>Puede esperarse que la intervenci&oacute;n de la frecuencia cardiaca mediante    un medicamento que la disminuya -independientemente de causar efectos hemodin&aacute;micos-,    incida de manera favorable en la sintomatolog&iacute;a y en la morbi-mortalidad    en enfermos cardiovasculares, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente en enfermos    coronarios.</p>     <p><font size="3"><b>Agentes que reducen exclusivamente la frecuencia cardiaca</b></font></p>     <p>El concepto de buscar medicamentos que pudieran influenciar directa y exclusivamente    la frecuencia cardiaca, surge desde hace cerca de 25 a&ntilde;os a ra&iacute;z    del descubrimiento de los canales HCN (hyperpolarization-activated cyclic nucleotide-gated).    Como ya se mencion&oacute;, el papel de estos canales es modular la corriente    de despolarizaci&oacute;n diast&oacute;lica del tejido especializado del nodo    sinusal.</p>     <p>Se han identificado a su vez cuatro isoformas de estos canales (HCN1 a HCN4),    que grosso modo, var&iacute;an en su distribuci&oacute;n en diferentes tejidos.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De las isoformas identificadas, la que m&aacute;s se expresa en el n&oacute;dulo    sinusal es la HCN4, mientras que existe una d&eacute;bil expresi&oacute;n de    HCN1 o HCN2 (22-24). La HCN4 tambi&eacute;n est&aacute; presente en el nodo    AV y en las fibras de Purkinje, permanece en estas &uacute;ltimas estructuras    en forma inactiva, y eventualmente se activa en condiciones anormales tales    como falla cardiaca e hipertrofia del miocardio (lo cual explicar&iacute;a la    aparici&oacute;n de ectopias en estas circunstancias). </p>     <p>La expresi&oacute;n de estos canales y la densidad de esta corriente en el    coraz&oacute;n, cambian durante el desarrollo (25), en los estados de enfermedad    y en respuesta a la hormona tiroidea (26).</p>     <p><font size="3"><b>La frecuencia cardiaca, la isquemia y su intervenci&oacute;n    </b> </font></p>     <p>En presencia de circulaci&oacute;n coronaria normal, el metabolismo celular    autorregula el proceso de vasodilataci&oacute;n supliendo la mayor demanda de    ox&iacute;geno en caso de requerirse. Es decir, cualquier aumento en la demanda    de ox&iacute;geno, de manera refleja, incrementa la frecuencia cardiaca lo cual    acorta la duraci&oacute;n de la di&aacute;stole y por consiguiente el ciclo    cardiaco. De esta manera, en un coraz&oacute;n intacto se mantiene el flujo    y el aporte de ox&iacute;geno de forma arm&oacute;nica y proporcionada. Pero    si existe una obstrucci&oacute;n al flujo, cualquier incremento de la frecuencia    cardiaca altera este balance, ocasionando incluso el efecto de &laquo;robo&raquo;    a la circulaci&oacute;n colateral o a los peque&ntilde;os vasos distales a la    obstrucci&oacute;n, empeorando la isquemia, especialmente en el territorio subendoc&aacute;rdico.  </p>     <p>Los betabloqueadores de primera y segunda generaci&oacute;n (sin efecto vasodilatador),    reducen la frecuencia cardiaca y por ende el consumo de ox&iacute;geno, pero    disminuyen adem&aacute;s el estado inotr&oacute;pico, un impacto hemodin&aacute;mico    no siempre deseado. Aunado a lo anterior, al bloquear los receptores beta predominan    los alfa -efecto vasoconstrictor-, si el betabloqueador empleado no tiene efecto    alfa bloqueador asociado o efecto vasodilatador directo, gener&aacute;ndose    vasoconstricci&oacute;n distal. Esto explica por qu&eacute; los enfermos que    reciben betabloqueadores de primera y segunda generaci&oacute;n (no selectivos    y beta-1 selectivos respectivamente como por ejemplo: metoprolol o propranolol)    se quejan de extremidades fr&iacute;as y fatiga, y explica tambi&eacute;n el    por qu&eacute; est&aacute;n contraindicados en enfermedad vascular arterial    perif&eacute;rica.</p>     <p>En otros estudios en los cuales se utilizaron betabloqueadores en enfermos    coronarios, se observ&oacute; que donde hubo mayor impacto de beneficios fue    en aquellos en quienes se logr&oacute; disminuir m&aacute;s la frecuencia cardiaca    (27). </p>     <p>Fue precisamente esto lo que motiv&oacute; la investigaci&oacute;n hacia un    f&aacute;rmaco que disminuyera exclusivamente la frecuencia cardiaca sin repercusi&oacute;n    hemodin&aacute;mica, ni comprometer el gasto cardiaco o la circulaci&oacute;n    coronaria y perif&eacute;rica. As&iacute; surgi&oacute; la ivabradina.</p>     <p><font size="3"><b>Reducci&oacute;n pura de la frecuencia cardiaca por inhibici&oacute;n    selectiva y espec&iacute;fica de la corriente If con ivabradina. Una nueva perspectiva    de la enfermedad isqu&eacute;mica cardiaca</b></font></p>     <p>Diferentes estudios cl&iacute;nicos aleatorizados demuestran que ivabradina    es un f&aacute;rmaco anti-isqu&eacute;mico eficaz, que reduce la frecuencia    cardiaca y mejora la capacidad al esfuerzo. </p>     <p>Ejerce un bloqueo de la corriente If cuando entra en el poro del canal HCN4    desde el lado intracelular y se une a un sitio localizado en la zona de flujo    i&oacute;nico (<a href="#figura5">Figura 5</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>       <center>     <a name="figura5" id="figura5"></a>    </center>       <center>     <img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f5.gif">    </center> </p>     <p>La uni&oacute;n y desuni&oacute;n de ivabradina a este sitio, s&oacute;lo puede    ocurrir cuando el canal est&aacute; abierto; de esta forma, el bloqueo depende    del uso de este canal. Por lo tanto, el grado de bloqueo ser&aacute; mayor cuanto    m&aacute;s alta sea la frecuencia cardiaca, lo que es ventajoso en la pr&aacute;ctica    cl&iacute;nica ya que la reducci&oacute;n de la frecuencia cardiaca ser&aacute;    proporcional a la frecuencia cardiaca basal (28).</p>     <p>La ivabradina no interfiere con la conducci&oacute;n de los impulsos el&eacute;ctricos    a lo largo o ancho del miocardio (no altera la anisotrop&iacute;a).</p>     <p>Los efectos de la reducci&oacute;n exclusiva de la frecuencia cardiaca mediante    la inhibici&oacute;n selectiva de los canales If con el empleo de ivabradina,    se traducen b&aacute;sicamente en disminuir el consumo de ox&iacute;geno y mejorar    el aporte, esto &uacute;ltimo debido a una mejor&iacute;a del tiempo de perfusi&oacute;n    diast&oacute;lica que es superior al que se obtiene con betabloqueadores (29).    Adem&aacute;s, la ivabradina preserva la contractilidad mioc&aacute;rdica (30)    y la vasodilataci&oacute;n coronaria durante el ejercicio (15). Tambi&eacute;n    protege al miocardio en condiciones de isquemia aguda y ha demostrado efectos    favorables sobre el remodelado (31).</p>     <p>Adicionalmente, los efectos mecano-hemodin&aacute;micos que significan reducir    la frecuencia cardiaca en la enfermedad coronaria, se traducen en un beneficio    anti-aterog&eacute;nico y estabilizaci&oacute;n de la placa -ver m&aacute;s    adelante-. </p>     <p><font size="3"><b>El sistema nervioso simp&aacute;tico en el continuum aterotromb&oacute;tico</b></font></p>     <p>El sistema nervioso simp&aacute;tico est&aacute; involucrado en cuanto a causa    y magnificaci&oacute;n del da&ntilde;o vascular incluyendo la aterosclerosis.    Es as&iacute; como las consecuencias de su activaci&oacute;n, tales como taquicardia,    hipertensi&oacute;n arterial, presi&oacute;n de pulso elevada, aumento de la    viscosidad sangu&iacute;nea y cambios metab&oacute;licos (hiperinsulinemia,    hiperglicemia, dislipidemia hipertiroidismo y obesidad), inciden como causa    o efecto del da&ntilde;o vascular.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente, el incremento de la frecuencia cardiaca -como ya se    mencion&oacute;- se asocia a mayor morbimortalidad por aterosclerosis, independientemente    de otros factores de riesgo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En estudios experimentales se ha visto que a mayor frecuencia cardiaca se desarrolla    m&aacute;s aterosclerosis (32), y as&iacute; la disminuci&oacute;n de la frecuencia    cardiaca, ya sea farmacol&oacute;gica o con ablaci&oacute;n del nodo SA (33),    reduce la aterosclerosis en car&oacute;tidas y arterias coronarias. Existe evidencia    con ivabradina a nivel experimental en el mismo sentido (34).</p>     <p><font size="3"><b>La isquemia cardiaca y la hemodin&aacute;mica del da&ntilde;o    vascular</b></font></p>        <p>Las lesiones ateroscler&oacute;ticas se localizan m&aacute;s en los puntos    de bifurcaci&oacute;n y en las curvaturas. Esto se debe en gran parte a la fuerza    de rozamiento y a la fuerza tensional. La fuerza de rozamiento es la fuerza    tangencial derivada de la fricci&oacute;n de la sangre sobre la superficie endotelial    y se define como el producto de la viscosidad sangu&iacute;nea (m) y la tasa    de rozamiento sobre las paredes (dv/ds).</p>        <p>Esta tasa representa qu&eacute; tan r&aacute;pido cambia la velocidad de la    sangre entre el centro del vaso y la pared. La fuerza tensional, tambi&eacute;n    conocida como estr&eacute;s circunferencial, constituye la primera derivada    fuerza/presi&oacute;n impuesta de manera circunferencial a la pared vascular,    la cual se relaciona en forma proporcional con el radio de la luz y el di&aacute;metro    de la pared (32). Una frecuencia cardiaca alta incrementa la naturaleza puls&aacute;til    del flujo sangu&iacute;neo arterial y expone las regiones susceptibles a un    mayor estr&eacute;s mec&aacute;nico y fuerza de rozamiento (35).</p>        <p>De tal manera, la interacci&oacute;n de estas dos fuerzas es m&aacute;s cr&iacute;tica    en los sitios de bifurcaci&oacute;n y/o en arterias de menor calibre o tortuosas,    facilitando o magnificando el da&ntilde;o endotelial, y por consiguiente el    inicio del proceso aterog&eacute;nico en la pared vascular.</p>        <p><b>Hemodin&aacute;mica del flujo coronario</b></p>      <p>El mayor determinante del flujo coronario es la resultante de la oposici&oacute;n    que ejerce el ventr&iacute;culo en cada s&iacute;stole y la presi&oacute;n endocavitaria    de los ventr&iacute;culos (especialmente el ventr&iacute;culo izquierdo), la    cual es mayor al final de la di&aacute;stole. Vista de otra manera, es la resultante    de la diferencia entre la presi&oacute;n a&oacute;rtica y la intraventricular.    Es por esto que la perfusi&oacute;n es mayor en la di&aacute;stole que en la    s&iacute;stole.</p>        <p><b>Hemodin&aacute;mica local y aterosclerosis</b></p>      <p>Las c&eacute;lulas endoteliales tienen propiedad de mecano-transducci&oacute;n    (36), la cual consiste en detectar fuerzas hemodin&aacute;micas y convertirlas    en se&ntilde;ales bioqu&iacute;micas, para generar finalmente una expresi&oacute;n    gen&eacute;tica mediada por la des-represi&oacute;n de la s&uacute;per-familia    de factores de transcripci&oacute;n KB, llegando a&uacute;n a modificar su fenotipo,    que incluso puede y suele ser pro-ateroscler&oacute;tico, es decir, una c&eacute;lula    pegajosa (expresa mol&eacute;culas de adhesi&oacute;n), inflamada y oxidada.</p>     <p>La frecuencia cardiaca aumentada en forma prolongada, adem&aacute;s altera    el cito-esqueleto de la c&eacute;lula endotelial y promueve la apoptosis, haciendo    al endotelio m&aacute;s permeable a macromol&eacute;culas incluyendo al LDL    y las c&eacute;lulas inflamatorias (monocitos, linfocitos T, mastocitos, etc.).    A su vez el aumento de la presi&oacute;n tangencial ocasiona da&ntilde;o directo    endotelial facilitando tambi&eacute;n el paso de macromol&eacute;culas, as&iacute;    como la expresi&oacute;n de mediadores inflamatorios, incluyendo las metaloproteinasas,    las cuales pueden desestabilizar las placas ateroscler&oacute;ticas al degradar    la capa fibrosa.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro hecho crucial, desde el punto de vista hemodin&aacute;mico, es la interrelaci&oacute;n    entre la frecuencia cardiaca, la presi&oacute;n arterial media y la presi&oacute;n    de pulso, los cuales aisladamente y en conjunto ocasionan un &laquo;estr&eacute;s    de fatiga&raquo; en la c&eacute;lula endotelial, permitiendo as&iacute; el proceso    de aterog&eacute;nesis, simplemente por la disfunci&oacute;n endotelial. </p>     <p><font size="3"><b>La frecuencia cardiaca amplifica el da&ntilde;o estructural    coronario</b></font></p>     <p>Las arterias coronarias son los vasos m&aacute;s susceptibles al desarrollo    de aterosclerosis, debido a su compleja estructura anat&oacute;mica aunada a    los cambios din&aacute;micos propios del ciclo cardiaco. Los vasos epic&aacute;rdicos    sufren constante movimiento y presi&oacute;n durante cada s&iacute;stole y di&aacute;stole,    ya que est&aacute;n estrechamente adheridos al miocardio latiente, y sufren    adem&aacute;s un movimiento de torsi&oacute;n y de curvatura en cada s&iacute;stole-di&aacute;stole.    Cualquier incremento sostenido de la frecuencia cardiaca, magnifica estos cambios    (mayor &laquo;estr&eacute;s de fatiga&raquo;), promoviendo a&uacute;n m&aacute;s    el proceso aterog&eacute;nico. Con todo lo anterior, si persiste de manera sostenida    una frecuencia cardiaca elevada, se facilita el proceso aterotromb&oacute;tico    al producirse fatiga de la placa, y finalmente el desenlace aterotromb&oacute;tico    (37).</p>     <p><font size="3"><b>Ivabradina, estr&eacute;s oxidativo, endotelio y aterog&eacute;nesis</b></font></p>     <p>La disfunci&oacute;n endotelial precede los desenlaces cerebro-cardio-reno-angio-vasculares.    La ivabradina, en forma experimental, ha demostrado restaurar la vasodilataci&oacute;n    dependiente del endotelio sin afectar la presi&oacute;n arterial o el perfil    lip&iacute;dico. En un estudio experimental redujo de manera significativa el    volumen de la placa ateroscler&oacute;tica, a pesar de una hiperlipidemia persistente    a la que se expusieron los animales de experimentaci&oacute;n (43). </p>     <p>Es de anotar que la ivabradina ha mostrado inhibir significativamente la actividad    de la NADPH-oxidasa al igual que la liberaci&oacute;n del radical super&oacute;xido,    reduciendo la peroxidaci&oacute;n lip&iacute;dica y evitando, por consiguiente,    la oxidaci&oacute;n de la fracci&oacute;n LDL del colesterol (43, 44).</p>     <p>Parece ser que la reducci&oacute;n cr&oacute;nica de la frecuencia cardiaca    mediante ivabradina, inhibe el estr&eacute;s oxidativo y la disfunci&oacute;n    endotelial, y reduce en consecuencia el proceso aterog&eacute;nico. Si este    es un mecanismo primario o un epifen&oacute;meno, est&aacute; por demostrarse.  </p>     <p><font size="3"><b>Experiencia cl&iacute;nica con ivabradina </b></font></p>     <p>Varios estudios cl&iacute;nicos han documentado los efectos y beneficios de    la reducci&oacute;n exclusiva de la frecuencia cardiaca con ivabradina en pacientes    con enfermedad coronaria cr&oacute;nica, actuando espec&iacute;ficamente a trav&eacute;s    de una reducci&oacute;n pura de la frecuencia cardiaca, con lo cual se mejore    el aprote, se disminuye la demanda y se mantiene al mismo tiempo la contractilidad    y la vasodilataci&oacute;n coronaria.</p>     <p><b>Estudios que eval&uacute;an el efecto anti-isqu&eacute;mico y antianginoso,    y la mejor&iacute;a en la capacidad de ejercicio </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un primer estudio aleatorizado, controlado con placebo, en 360 pacientes    con angina estable y enfermedad arterial coronaria documentada, la ivabradina    produjo reducciones de la frecuencia cardiaca en reposo y en ejercicio de aproximadamente    15 y 14 lpm respectivamente, acompa&ntilde;&aacute;ndose de una eficacia anti-isqu&eacute;mica    y anti-anginosa significativa y dosis-dependiente (medida por los aumentos del    tiempo para depresi&oacute;n de 1 mm del segmento ST y del tiempo para el inicio    de la angina, respectivamente) durante la prueba de esfuerzo. Al mismo tiempo    se document&oacute; una reducci&oacute;n significativa de la frecuencia de las    crisis de angina que los pacientes reportan en su vida cotidiana (38). </p>     <p>De otra parte, el estudio INITIATIVE (INternatIonal TrIAl on the Treatment    of angina with IVabradinE versus atenolol), que compar&oacute; ivabradina con    atenolol durante cuatro meses en 939 pacientes con angina de pecho estable,    mostr&oacute; que la duraci&oacute;n total del ejercicio evaluada en prueba    de esfuerzo aumentaba 86,8 y 91,7 segundos con ivabradina de 7,5 y 10 mg, respectivamente,    y en 78,8 segundos con atenolol de 100 mg. La magnitud de la mejor&iacute;a    en la duraci&oacute;n del esfuerzo tendi&oacute; a ser superior con ivabradina    en comparaci&oacute;n con el grupo atenolol, mostrando que por cada latido de    reducci&oacute;n de la frecuencia cardiaca hay un incremento en la duraci&oacute;n    total del ejercicio de 10,1 segundos con ivabradina versus 5,6 segundos con    atenolol (<a href="img/revistas/rcca/v16n4/a4f6.gif" target="_blank">Figura 6</a>) (39).</p>     <p>En otro estudio doble ciego controlado en 1.195 pacientes, se evidenci&oacute;    que ivabradina es tan eficaz como amlodipino en pacientes con angina cr&oacute;nica    estable y enfermedad coronaria documentada. La duraci&oacute;n total del ejercicio,    el tiempo a la angina limitante, el tiempo al inicio de la angina y el tiempo    en que aparec&iacute;a la depresi&oacute;n de 1 mm del segmento ST incrementaron    de forma consistente en los pacientes tratados con ivabradina, confirm&aacute;ndose    la no inferioridad en comparaci&oacute;n con amlodipino (40).</p>     <p>La eficacia antianginosa de ivabradina a largo plazo se document&oacute; en    un estudio de un a&ntilde;o de duraci&oacute;n sin desarrollo de tolerancia    farmacol&oacute;gica (41).</p>     <p>Su eficacia se ha evaluado no s&oacute;lo como monoterapia sino tambi&eacute;n    en asociaci&oacute;n con otras terapias anti-isqu&eacute;micas y antianginosas.    El estudio ASSOCIATE (42) evalu&oacute; 889 pacientes con enfermedad coronaria    documentada, previamente tratados con atenolol, y demostr&oacute; que la adici&oacute;n    de ivabradina produce una mejor&iacute;a significativa de la capacidad de ejercicio,    siendo paralelamente bien tolerado, con bajo riesgo de bradicardia.</p>     <p><b>Ivabradina y enfermedad coronaria con disfunci&oacute;n ventricular</b></p>     <p>En pacientes con disfunci&oacute;n ventricular izquierda, la ivabradina reduce    la frecuencia cardiaca en reposo sin alterar la contractilidad mioc&aacute;rdica    (45). Por tanto, en la cl&iacute;nica se puede conseguir una reducci&oacute;n    exclusiva de la frecuencia cardiaca como resultado de una inhibici&oacute;n    espec&iacute;fica y selectiva de la corriente If (exclusivo efecto cronotr&oacute;pico    negativo), y sin comprometer otras funciones cardiacas fundamentales para el    rendimiento cardiaco y la perfusi&oacute;n vascular (inotropismo, lusitropismo,    batmotropismo, vasodilataci&oacute;n etc.).</p>     <p>Adem&aacute;s, en pacientes con disfunci&oacute;n ventricular sist&oacute;lica    del ventr&iacute;culo izquierdo, al disminuir la frecuencia cardiaca se prolonga    el tiempo de llenado diast&oacute;lico, y por lo tanto el llenado ventricular    con el consiguiente mejoramiento de la fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n. </p>     <p>Un estudio doble ciego en pacientes con enfermedad coronaria y disfunci&oacute;n    ventricular izquierda moderada (fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n de 30% a    45%) en clase funcional II, mostr&oacute; que despu&eacute;s de tres meses de    tratamiento, la frecuencia cardiaca se redujo significativamente en 16 lpm,    mientras que la funci&oacute;n mostr&oacute; una tendencia a una reducci&oacute;n    a los vol&uacute;menes de fin de di&aacute;stole y s&iacute;stole sugiriendo    que la ivabradina mejora la geometr&iacute;a en la disfunci&oacute;n sist&oacute;lica    (31).</p>     <p>El estudio SHIfT (The Systolic Heart failure treatment with the If inhibitor    ivabradine Trial) actualmente en curso, eval&uacute;a el beneficio de la ivabradina    en la mortalidad cardiovascular y la hospitalizaci&oacute;n por insuficiencia    cardiaca en pacientes con insuficiencia cardiaca y fracci&oacute;n de eyecci&oacute;n    menor a 35% (46).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recientemente se publicaron los resultados del BEAUTIFUL (15), un estudio multic&eacute;ntrico,    internacional, aleatorizado, doble ciego, dise&ntilde;ado para evaluar los efectos    de la ivabradina en el pron&oacute;stico de los pacientes con enfermedad coronaria    cr&oacute;nica documentada y disfunci&oacute;n del ventr&iacute;culo izquierdo    con o sin insuficiencia cardiaca. Los pacientes recib&iacute;an con anterioridad    terapia &laquo;&oacute;ptima&raquo;, utiliz&aacute;ndose betabloquedores en    87%, f&aacute;rmacos del eje renina-angiotensina en 89%, antitromb&oacute;ticos    en 94% y estatinas en 76%. Luego de incluir casi 11.000 pacientes, con una fracci&oacute;n    de eyecci&oacute;n promedio de 32%, se demostr&oacute; que la administraci&oacute;n    de ivabradina reduce la incidencia de eventos coronarios en los pacientes con    una frecuencia cardiaca basal en reposo mayor o igual a 70 lpm. De hecho, la    administraci&oacute;n de este medicamento redujo la admisi&oacute;n hospitalaria    por infarto del miocardio fatal y no fatal en 36% (RR 0,64, 95% CI 0,49&mdash;0,84;    p=0,001) y la revascularizaci&oacute;n coronaria en 30% (RR 0,70, 95% CI 0,52-0,93;    p=0,016) (<a href="#figura7" target="_blank">Figura 7</a>). </p>     <p>       <center>     <a name="figura7" id="figura7"></a>    </center>       <center>     <img src="img/revistas/rcca/v16n4/a4f7.gif">    </center> </p>     <p>Es de anotar que el end-point primario compuesto en los enfermos con falla    cardiaca, fue negativo (muerte cardiovascular, admisi&oacute;n hospitalaria    por infarto del miocardio y admisi&oacute;n hospitalaria por insuficiencia cardiaca    nueva o empeorada), esto en contraposici&oacute;n con los end-points &laquo;coronarios&raquo;    citados previamente.</p>     <p>Una posible explicaci&oacute;n a la ausencia de significanc&iacute;a en los    end-points relacionados con insuficiencia cardiaca podr&iacute;a ser el hecho    de que los pacientes con insuficiencia cardiaca suelen manejar (por su misma    fisiopatolog&iacute;a) frecuencias cardiacas m&aacute;s elevadas. El criterio    de inclusi&oacute;n del estudio BEAUTIFUL fue una frecuencia cardiaca basal    mayor o igual a 60 lpm (realmente baja en caso de falla), rango que le resta    poder estad&iacute;stico al estudio. El estudio SHIFT aclarar&aacute; el rol    de la ivabradina en desenlaces vinculados con insuficiencia cardiaca.</p>     <p><b>Ivabradina y transplante cardiaco</b></p>     <p>Debido a la denervaci&oacute;n, los pacientes sometidos a transplante cardiaco    pueden tener taquicardia sinusal que en ocasiones amerita un tratamiento farmacol&oacute;gico.    En pacientes sometidos a trasplante cardiaco este medicamento ha demostrado    ser eficaz y potencialmente mejor tolerado que los betabloqueadores (47).</p>     <p><font size="3"><b>Perspectivas cl&iacute;nicas</b></font></p>     <p>A pesar de la evidencia que sostiene la importancia de la frecuencia cardiaca    en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, como factor determinante    y gatillante de la isquemia y la angina en pacientes con enfermedad coronaria    y su valor pron&oacute;stico, a&uacute;n no existe conciencia sobre el impacto    de la frecuencia cardiaca aumentada y por ende no ha sido sistem&aacute;ticamente    adoptada como un factor de riesgo independiente y se ha mirado como una sobre-estimulaci&oacute;n    o una hiperrespuesta del sistema adren&eacute;rgico, que de todas maneras es    delet&eacute;reo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero, recientemente, las gu&iacute;as Europeas sobre prevenci&oacute;n de enfermedad    cardiovascular en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, toman en consideraci&oacute;n    la inclusi&oacute;n de la frecuencia cardiaca aumentada -una variable f&aacute;cil    de medir, reproducible y modificable- en la lista de factores de riesgo, incluso    como un elemento que predice una futura aterosclerosis (48).</p>     <p>Es probable que en un futuro cercano la frecuencia cardiaca se mire sistem&aacute;ticamente    como un factor de riesgo independiente y como un objetivo terap&eacute;utico    en pacientes con enfermedad coronaria cr&oacute;nica o falla cardiaca.</p>     <p><font size="3"><b>Efectos adversos</b></font></p>     <p>En el programa cl&iacute;nico de desarrollo, la ivabradina ha demostrado un    buen perfil de seguridad. El efecto adverso que se reporta con mayor frecuencia    son los s&iacute;ntomas visuales, fosfenos, en su mayor&iacute;a leves y transitorios,    los cuales se resuelven durante el tratamiento. El estudio BEAUTIFUL (15) confirm&oacute;    la seguridad de ivabradina en relaci&oacute;n con la presencia de fosfenos.    Estos s&iacute;ntomas son dosis-dependientes y son causa de retiro del tratamiento    en menos de 1% de los pacientes. </p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones </b></font></p>     <p>Los resultados de los estudios experimentales farmacol&oacute;gicos y cl&iacute;nicos,    respaldan el concepto de reducci&oacute;n pura de la frecuencia cardiaca como    estrategia para mejorar la isquemia y la capacidad de esfuerzo en pacientes    con angina estable, y posiblemente optimizar el pron&oacute;stico de enfermedad    arterial coronaria e insuficiencia cardiaca cr&oacute;nica. </p>     <p>La ivabradina es en la actualidad el &uacute;nico agente que reduce cl&iacute;nicamente    la frecuencia cardiaca sin ning&uacute;n otro efecto (especialmente sobre la    conducci&oacute;n y contractilidad), y la experiencia adquirida hasta ahora    sugiere firmemente que se podr&iacute;an aplicar muchas de las ventajas potenciales    de la reducci&oacute;n exclusiva de la frecuencia cardiaca en diferentes condiciones    cardio-vasculares. </p>     <p>Es, por lo tanto, una nueva alternativa y un nuevo complemento para el manejo    de la enfermedad isqu&eacute;mica cardiaca con o sin s&iacute;ntomas (angina    o isquemia silente), y un coadyuvante para el manejo de la falla cardiaca.</p>     <p>En patolog&iacute;as asociadas a alteraciones el&eacute;ctricas tales como    taquicardia sinusal inapropiada o taquicardia ortost&aacute;tica, e incluso    ectopias secundarias a da&ntilde;o estructural cardiaco, ivabradina podr&iacute;a    desempe&ntilde;ar un papel importante, pues estas patolog&iacute;as ser&iacute;an    un blanco racional. </p>     <p>Probablemente el futuro demuestre otras aplicaciones cl&iacute;nicas y beneficios    resultantes de la intervenci&oacute;n de disminuir de forma exclusiva la frecuencia    cardiaca y la corriente If en otras patolog&iacute;as cardio-cerebro-reno-angio-vasculares.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por ahora tan s&oacute;lo el tiempo y las investigaciones tienen la respuesta    para otras aplicaciones futuras.</p>        <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. Levine H. Rest heart rate and life expectancy. J Am Coll Cardiol 1997; 30:    1104-1106.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-5633200900040000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Kannel WB, Kannel C, Paffenbarger RS, et al. Heart rate and cardiovascular    mortality: the Framingham Study. Am Heart J 1987; 113: 1489-94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-5633200900040000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Greenland P, Daviglus ML, Dyer AR, et al. Resting heart rate is a risk factor    for cardiovascular and noncardiovascular mortality: the Chicago Heart Association    Detection Project in Industry. Am J Epidemiol 1999; 149: 853-862.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-5633200900040000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Gillum RF, Makuc DM, Feldman JJ. Pulse rate, coronary heart disease, and    death: the NHANES I epidemiologic follow-up study. Am Heart J 1991; 121: 172-177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-5633200900040000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Benetos A, Thomas F, Bean K, et al. Resting heart rate in older people:    a predictor of survival to 85. J Am Geriatr Soc 2003; 51: 284-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-5633200900040000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Palatini P, Thijs L, Staessen JA, et al. Systolic Hypertension in Europe    (Syst-Eur) Trial Investigators. Predictive value of clinic and ambulatory heart    rate for mortality in elderly subjects with systolic hypertension. Arch Intern    Med 2002; 162: 2313-2321.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-5633200900040000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Disegni E, Goldbourt U, Reicher-Reiss H, et al. Secondary Prevention Reinfarction    Israeli Nifedipine Trial (SPRINT) Study Group. The predictive value of admission    heart rate on mortality in patients with acute myocardial infarction. J Clin    Epidemiol 1995; 48: 1197-1205.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-5633200900040000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Singh N. Diabetes, heart rate, and mortality. J Cardiovasc Pharmacol Ther    2002; 7: 117-29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-5633200900040000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Fillinger MP, Surgenor SD,Hartman GS, et al. The association between heart    rate and in-hospital mortality after coronary artery bypass graft surgery. Anesth    Analg 2002; 95: 1483-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-5633200900040000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Diaz A, Bourassa MG, Guertin MC, Tardif JC. Long-term prognostic value    of resting heart rate in patients with suspected or proven coronary artery disease.    Eur Heart J 2005; 26: 967-974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-5633200900040000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Jouven X, Empana JP, Schwartz PJ, Desnos M, Courbon D, Ducimetiere P. Heart-rate    profile during exercise as a predictor of sudden death. N Engl J Med 2005; 352:    1951-1958.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-5633200900040000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>12. Tverdal A, Hjellvik V, Selmer R. Heart rate and mortality from cardiovascular    causes: a 12 year follow-up study of 379 843 men and women aged 40&mdash;45    years Eur Heart J 2008; 29 (22): 2772-81. </p>        <!-- ref --><p>13. Jouven X, Empana JP, Escolano S et al. Relation of heart rate at rest and    long-term (&gt;20 years) death rate in initially healthy middle-aged men. Am    J Cardiol Published online before print November 7, 2008. DOI:10.1016/j.amjcard.2008.08.071.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-5633200900040000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Fox K, Ford I, Steg PG, Tendera M, Robertson M, Ferrari R. BEAUTIFUL investigators.    Heart rate as a prognostic risk factor in patients with coronary artery disease    and left-ventricular systolic dysfunction (BEAUTIFUL): a subgroup analysis of    a randomized controlled trial. Lancet 2008; 372: 817-21. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-5633200900040000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Fox K, Ford I, Steg PG, Tendera M, Ferrari R. BEAUTIFUL Investigators.Ivabradine    for patients with stable coronary artery disease and left-ventricular systolic    dysfunction (BEAUTIFUL): a randomized, double-blind, placebo-controlled trial.    Lancet 2008; 372: 807-16. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-5633200900040000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Brown HF, DiFrancesco D, Noble SJ. How does adrenaline accelerate the heart?    Nature 1979; 280: 235-236.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-5633200900040000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Simon L, Ghaleh B, Puybasset L, Giudicelli JF, Berdeaux A. Coronary and    haemodynamic effects of S16257, a new bradycardic agent, in resting and exercising    conscious dogs. J Pharmacol Exp Ther 1995; 275: 659-666.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-5633200900040000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Kjekshus J, Gullestad L. Heart rate as a therapeutic target in heart failure.    Eur Heart J 1999; 1 (Suppl. H): H64-H69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-5633200900040000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Nagatsu M, Spinale FG, Koide M, et al. Bradycardia and the role of &szlig;-blockade    in the amelioration of left ventricular dysfunction. Circulation 2000; 101:    653-659.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-5633200900040000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Simonsen S, Ihlen H, Kjekshus JK. Haemodynamic and metabolic effects of    timolol (Blocadren) on ischaemic myocardium. Acta Med Scand 1983; 213: 393-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-5633200900040000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Andrews TC, Fenton T, Toyosaki N, et al. Subsets of ambulatory myocardial    ischemia based on heart rate activity. Circadian distribution and response to    anti-ischemic medication. The Angina and Silent Ischemia Study Group (ASIS).    Circulation 1993; 88: 92-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-5633200900040000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Barbuti A, Baruscotti M, Di Francesco D. The pacemaker current: from basics    to the clinics. J Cardiovasc Electrophysiol 2007; 18: 342-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-5633200900040000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Baruscotti M, Bucchi A, DiFrancesco D. Physiology and pharmacology of the    cardiac pacemaker (&laquo;funny&raquo;) current. Pharmacol Ther 2005; 107: 59-79.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-5633200900040000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Robinson RB, Siegelbaum SA. Hyperpolarization-activated cation currents:    from molecules to physiological function. Annu Rev Physiol 2003; 65: 453-480.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-5633200900040000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Cerbai E, Pino R, Sartiani L, Mugelli A. Influence of postnatal development    on If occurrence and properties in neonatal rat ventricular myocytes. Cardiovasc    Res 1999; 42: 416-423.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-5633200900040000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Dillmann WH. Cellular action of thyroid hormone on the heart. Thyroid 2002;    12 (6): 447-452.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-5633200900040000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Lechat P, Hulot JS, Escolano S, et al. Heart rate and cardiac rhythm relationships    with bisoprolol benefit in chronic heart failure in CIBIS II Trial. Circulation    2001; 103: 1428-1433.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-5633200900040000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Camm J, Savelieva I, Borer JS. Low incidence of significant bradycardia    during therapy with an If current inhibitor ivabradine: heart rate reduction    depends on baseline heart rate. J Am Coll Cardiol 2007; 49 (suppl A): abstr    1007-195.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-5633200900040000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Colin P et al. Am J Physiol Heart Circ Physiol 2003; 284: H676-H682.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-5633200900040000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Monnet X, Colin P, Ghaleh B, Hittinger L, Giudicelli JF, Berdeaux A. Heart    rate reduction during exercise-induced myocardial ischaemia and stunning. Eur    Heart J 2004; 25: 579-586.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-5633200900040000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Jondeau G, Korewicki J, Vasiliauskas D. Effect of ivabradine in patients    with left ventricular systolic dysfunction and coronary artery disease. Eur    Heart J 2004; 25 (suppl. 2637): 451.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-5633200900040000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Giannoglou GD, Chatzizisis YS, Zamboulis C, Parcharidis GE, Mikhailidis    DP, Louridas GE. Elevated heart rate and atherosclerosis: an overview of the    pathogenetic mechanisms. Int J Cardiol 2008; 126 (3): 302-12. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-5633200900040000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Beere PA, Glagov S, Zarins CK. Retarding effect of lowered heart rate on    coronary atherosclerosis. Science 1984; 226: 180-182.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-5633200900040000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. J.-C. Tardif J-C, Gr&eacute;goire J, Lallier P.L, Joyal M. Chronic heart    rate reduction with ivabradine and prevention of atherosclerosis progression    assessed using intravascular ultrasound. Eur Heart J 2003; 5 (Suppl G): G46-G51.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-5633200900040000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Bassiouny HS, Zarins CK, Kadowaki MH, Glagov S. Hemodynamic stress and    experimental aorto-iliac atherosclerosis. J Vasc Surg 1994; 19: 426-34.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-5633200900040000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Chien S. Mechanotransduction and endothelial cell homeostasis: the wisdom    of the cell. Am J Physiol Heart Circ Physiol 2007; 292: H1209-24. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0120-5633200900040000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Heidland UE, Strauer BE. Left ventricular muscle mass and elevated heart    rate are associated with coronary plaque disruption. Circulation 2001; 1477-1482.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-5633200900040000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Borer JS, Fox K, Jaillon P, Lerebours G. Antianginal and antiischemic effects    of ivabradine, an If inhibitor, in stable angina: a randomized, double-blinded,    multicentered, placebo-controlled trial. Circulation 2003; 107: 817-823.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-5633200900040000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Tardif JC, Ford I, Tendera M, Bourassa MG, Fox K. The INITIATIVE investigators.    Efficacy of ivabradine, a new selective I(f) inhibitor, compared with atenolol    in patients with chronic stable angina. Eur Heart J 2005; 26: 2529-2536.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0120-5633200900040000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Ruzyllo W, Tendera M, Ford I, Fox KM. Antianginal efficacy and safety of    ivabradine compared with amlodipine in patients with stable effort angina pectoris:    a 3-month randomized double-blind, multicentre, noninferiority trial. Drugs    2007; 67: 393-405.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-5633200900040000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. L&oacute;pez-Bescos L, Filipova S, Martos R. Long term safety and efficacy    of ivabradine in patients with chronic stable angina. Cardiology 2007; 108:    387-396.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0120-5633200900040000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Tardif J.C, Ponikowski P, Kahan T, Anti-anginal and anti-ischaemic effects    of the If current inhibitor ivabradine in patients with stable angina pectoris    receiving beta-blockers. A 4-month randomised, double-blind, multicenter trial.    Eur Heart J 2008; 29 (Abstract Suppl.): 386.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-5633200900040000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Custodis F, Baumh&auml;kel M, Schlimmer N, List F, Gensch C, B&ouml;hm    M, Laufs U. Heart rate reduction by ivabradine reduces oxidative stress, improves    endothelial function, and prevents atherosclerosis in apolipoprotein E-deficient    mice. Circulation 2008; 117: 2377-87.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0120-5633200900040000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Thorin E, Drouin A, Gendron ME, et al. Chronic heart rate reduction by    ivabradine prevents endothelial dysfunction in dyslipidemic mice. Eur Heart    J 2007; 28: 482 (abstr).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-5633200900040000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. De Ferrari GM, Mazzuero A, Agnesina L, Bertoletti A, Lettino M, Campana    C, Schwartz PJ, Tavazzi L. Favourable effects of heart rate reduction with intravenous    administration of ivabradine in patients with advanced heart failure. Eur J    Heart Fail 2008; 10: 550-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0120-5633200900040000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Current Controlled Trials. Current Controlled Trials Ltd Web site. Disponible    en: www.controlled-trials.com. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-5633200900040000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Doesch AO, Celik S, Ehlermann P, Frankenstein L, Zehelein J, Koch A, Katus    HA, Dengler TJ. Heart rate reduction after heart transplantation with beta-blocker    versus the selective If channel antagonist ivabradine. Transplantation 2007;    84: 988-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0120-5633200900040000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Graham I, Atar Dan, Borch-Johnsen K, et al. European guidelines on cardiovascular    disease prevention in clinical practice: executive summary: Fourth Joint Task    Force of the European Society of Cardiology and Other Societies on Cardiovascular    Disease Prevention in Clinical Practice (Constituted by representatives of nine    societies and by invited experts) Eur Heart J 2007; 28: 2375-2414.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0120-5633200900040000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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