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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Cardiología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entrenamiento de la fuerza muscular como coadyuvante en la disminución del riesgo cardiovascular: una revisión sistemática]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Muscle strength training as co-adjuvant in cardiovascular risk reduction: a systematic review]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Manuela Beltrán Grupo Ejercicio Físico y Deportes ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-56332009000600003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-56332009000600003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-56332009000600003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La fuerza muscular es una cualidad física importante dentro del desarrollo de las actividades básicas del ser humano, pese a que ha sido uno de los elementos poco trabajados dentro de la población con riesgo cardiovascular, debido a que no se poseen conceptos claros que hagan referencia a los efectos fisiológicos que se obtienen, los cuales siempre han sido motivo de discusión y de diferentes posturas para muchos investigadores. El objetivo de este artículo es mostrar con claridad los efectos fisiológicos que se logran con el entrenamiento de la fuerza, a través de una revisión sistemática. Para ello se tuvieron en cuenta 54 artículos de diferentes bases de datos, con el fin de contemplar las distintas conceptualizaciones realizadas por aquellos autores que se han dedicado al estudio de esta cualidad física. Estos autores tuvieron en cuenta aspectos tales como el entrenamiento de la fuerza muscular y los beneficios que se obtienen tras el entrenamiento de la misma, haciendo especial énfasis en lo referente al sistema cardiovascular desde el punto de vista hemodinámico, a nivel del sistema metabólico. Así, analizaron variables tales como ritmo metabólico y sensibilidad a la insulina y perfil lipídico, a fin de dar a conocer los fundamentos fisiológicos que faciliten posteriormente emplearlas como herramienta que favorezca no sólo el retorno a la funcionalidad del individuo, sino que, de manera concomitante, permitan disminuir aquellos índices generadores de patologías que se consideran como desencadenantes de riesgos cardiovasculares, de forma potencial en la población con riesgo cardiovascular. Concluyen que para que la información sea más representativa, es importante incentivar a los investigadores en la realización de más estudios aplicativos, que permitan demostrar que el entrenamiento de la fuerza muscular logra contribuir a la reducción de factores de riesgo cardiovascular aunque de una forma más lenta que el entrenamiento aeróbico, pero igualmente favorable.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Muscle strength is an important physical quality in the development of the basic activities of the human beings even though it has been one of the items little worked among, the population at cardiovascular risk, due to the fact that there are no clear concepts concerning the physiological effects obtained, these effects have always been a matter of discussion and of different opinions for many researchers. The objective of this article is to clearly show the physiological effects achieved by strength training, through a systematic review. 54 articles of different databases were reviewed in order to consider the different conceptualizations carried out by those authors who have been dedicated to the study of this physical quality. These authors took into account aspects such as muscle strength training and the benefits obtained by it, with special emphasis in the cardiovascular system from a hemodynamic point of view at the metabolic system level. Variables such as metabolic rate, insulin sensitivity, and lipid profile were analyzed, in order to recognize the physiological basis that may further facilitate its use as a tool that may favor not only the return of the individual to functionality, but that may also concurrently reduce those indexes generators of pathologies considered as triggers of cardiovascular risks, in people at cardiovascular risk. They conclude that to make the information more representative, it is important to encourage researchers in conducting further applicable studies that may show that muscle strength training contributes in the reduction of cardiovascular risk factors and that although it reduces them in a slower way compared to the aerobic training, it is equally favorable.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[entrenamiento de la fuerza muscular]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[efectos del entrenamiento de la fuerza]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[effects of strength training]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>        <center>     <font size="4"><b>Entrenamiento de la fuerza muscular como coadyuvante      en la disminuci&oacute;n del riesgo cardiovascular: una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     <font size="3"><b>Muscle strength training as co-adjuvant in cardiovascular      risk reduction: a systematic review</b></font>    </center> </p>     <p>        <center>     Isabel A. S&aacute;nchez, FT.    </center> </p>     <p> Universidad Manuela Beltr&aacute;n. Grupo Ejercicio F&iacute;sico y Deportes.    Categor&iacute;a B COLCIENCIAS. </p>     <p>Correspondencia: Isabel Adriana S&aacute;nchez. Direcci&oacute;n Avenida circunvalar    No. 60-00. Tel: ext. 1259- 1172. Celular: 3107542877. Correo: <a href="mailto:iasanchezumb@yahoo.es">iasanchezumb@yahoo.es</a>,    <a href="mailto:Isabel.sanchez@umb.edu.co">Isabel.sanchez@umb.edu.co</a>, </p>     <p>Recibido: 02/04/2009. Aceptado: 26/06/2009.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La fuerza muscular es una cualidad f&iacute;sica importante dentro del desarrollo    de las actividades b&aacute;sicas del ser humano, pese a que ha sido uno de    los elementos poco trabajados dentro de la poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular,    debido a que no se poseen conceptos claros que hagan referencia a los efectos    fisiol&oacute;gicos que se obtienen, los cuales siempre han sido motivo de discusi&oacute;n    y de diferentes posturas para muchos investigadores.</p>     <p>El objetivo de este art&iacute;culo es mostrar con claridad los efectos fisiol&oacute;gicos    que se logran con el entrenamiento de la fuerza, a trav&eacute;s de una revisi&oacute;n    sistem&aacute;tica. Para ello se tuvieron en cuenta 54 art&iacute;culos de diferentes    bases de datos, con el fin de contemplar las distintas conceptualizaciones realizadas    por aquellos autores que se han dedicado al estudio de esta cualidad f&iacute;sica.    Estos autores tuvieron en cuenta aspectos tales como el entrenamiento de la    fuerza muscular y los beneficios que se obtienen tras el entrenamiento de la    misma, haciendo especial &eacute;nfasis en lo referente al sistema cardiovascular    desde el punto de vista hemodin&aacute;mico, a nivel del sistema metab&oacute;lico.    As&iacute;, analizaron variables tales como ritmo metab&oacute;lico y sensibilidad    a la insulina y perfil lip&iacute;dico, a fin de dar a conocer los fundamentos    fisiol&oacute;gicos que faciliten posteriormente emplearlas como herramienta    que favorezca no s&oacute;lo el retorno a la funcionalidad del individuo, sino    que, de manera concomitante, permitan disminuir aquellos &iacute;ndices generadores    de patolog&iacute;as que se consideran como desencadenantes de riesgos cardiovasculares,    de forma potencial en la poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular. Concluyen    que para que la informaci&oacute;n sea m&aacute;s representativa, es importante    incentivar a los investigadores en la realizaci&oacute;n de m&aacute;s estudios    aplicativos, que permitan demostrar que el entrenamiento de la fuerza muscular    logra contribuir a la reducci&oacute;n de factores de riesgo cardiovascular    aunque de una forma m&aacute;s lenta que el entrenamiento aer&oacute;bico, pero    igualmente favorable.</p>     <p>Palabras clave: entrenamiento de la fuerza muscular, riesgo cardiovascular,    efectos del entrenamiento de la fuerza. </p> <hr size="1">     <p>Muscle strength is an important physical quality in the development of the    basic activities of the human beings even though it has been one of the items    little worked among, the population at cardiovascular risk, due to the fact    that there are no clear concepts concerning the physiological effects obtained,    these effects have always been a matter of discussion and of different opinions    for many researchers. The objective of this article is to clearly show the physiological    effects achieved by strength training, through a systematic review. 54 articles    of different databases were reviewed in order to consider the different conceptualizations    carried out by those authors who have been dedicated to the study of this physical    quality. These authors took into account aspects such as muscle strength training    and the benefits obtained by it, with special emphasis in the cardiovascular    system from a hemodynamic point of view at the metabolic system level. Variables    such as metabolic rate, insulin sensitivity, and lipid profile were analyzed,    in order to recognize the physiological basis that may further facilitate its    use as a tool that may favor not only the return of the individual to functionality,    but that may also concurrently reduce those indexes generators of pathologies    considered as triggers of cardiovascular risks, in people at cardiovascular    risk. They conclude that to make the information more representative, it is    important to encourage researchers in conducting further applicable studies    that may show that muscle strength training contributes in the reduction of    cardiovascular risk factors and that although it reduces them in a slower way    compared to the aerobic training, it is equally favorable.</p>     <p>Key words: muscle strength training, cardiovascular risk, effects of strength    training.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>Los factores de riesgo cardiovascular se definen como un conjunto de alteraciones,    que hoy se han incrementado en gran medida dentro de la poblaci&oacute;n humana.    Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, en un estudio basado    en los factores de riesgo cardiovascular y publicado en 2007, se afirm&oacute;,    que estos factores generan enfermedades coronarias y cerebrovasculares, y conllevan    un gran n&uacute;mero de muertes en el mundo. De modo espec&iacute;fico, en    Estados Unidos la enfermedad arterial coronaria, se ha convertido en la primera    causa de muerte en esta poblaci&oacute;n, as&iacute; como en otros pa&iacute;ses    en desarrollo. Sin embargo, las alteraciones cardiovasculares, tambi&eacute;n    se han transformado en una de las principales causas de muerte en pa&iacute;ses    en v&iacute;a de desarrollo (1, 28, 29).</p>     <p>Para el Texas Heart Institute, en su art&iacute;culo: &laquo;Factores de riesgo    cardiovascular&raquo; publicado en 2007, los factores de riesgo cardiovascular    pueden dividirse en dos categor&iacute;as: </p>     <p>1. Principales: en &eacute;stos los efectos delet&eacute;reos sobre la salud    humana han sido cl&iacute;nicamente comprobados; aqu&iacute; se consideran la    edad, el g&eacute;nero y las condiciones gen&eacute;ticas y familiares propias    de cada individuo (55).</p>     <p>2. Contribuyentes: se definen como aquellos elementos que pueden dar lugar    a un mayor riesgo cardiovascular, pero cuyo papel exacto a&uacute;n no se ha    definido, por ejemplo: diabetes mellitus, tabaquismo, hipertensi&oacute;n arterial    e hipercolesterolemia. Cuantos m&aacute;s factores de riesgo est&eacute;n inmersos    en un individuo, mayor ser&aacute; la predisposici&oacute;n de desarrollar un    evento patol&oacute;gico bien sea cardiovascular o cerebrovascular (2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la OPS (3), los factores de riesgo que potencialmente puedan implicar    afecciones de riesgo cardio-vascular, ocupan el octavo lugar de morbilidad en    las Am&eacute;ricas, pero por las consecuencias nefastas que producen los mismos    como el caso de la enfermedad cerebrovascular, poco a poco han ido ocupando    el primer lugar de mortalidad, sumado a las patolog&iacute;as coronarias propiamente    dichas.</p>     <p>La hipertensi&oacute;n arterial, el tabaquismo, la diabetes, la dislipidemia,    la obesidad, el consumo de alcohol, la inactividad f&iacute;sica, la alteraci&oacute;n    hormonal generada con la aparici&oacute;n de la menopausia, el consumo de anticonceptivos    orales, entre otros, son los elementos que pueden desencadenar la aparici&oacute;n    de enfermedades cardiovasculares. </p>     <p>Los incrementos en el &iacute;ndice de masa corporal y las medidas antropom&eacute;tricas    se asocian con obesidad y producci&oacute;n de placas ateromatosas. Adem&aacute;s,    la evidencia cient&iacute;fica sugiere que aquellos individuos que padecen enfermedades    que conlleven s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, incrementan sus niveles de    mortalidad si se asocian a enfermedades cardiovasculares (6, 30, 31).</p>     <p>Seg&uacute;n el American College of Cardiology (4), dichos factores de riesgo    se est&aacute;n convirtiendo en elementos que incrementan los ingresos y reingresos    a instituciones hospitalarias, con lo que se generan altos costos para los sistemas    de salud mundial, que se ven impactados por el tipo de tratamiento m&eacute;dico    que se debe dar a cada caso en particular. Para Rossi (5), no siempre la presencia    de alg&uacute;n factor de riesgo reflejar&aacute; el valor predictivo del desenlace    patol&oacute;gico en un individuo, pero si est&aacute; claro que de la magnitud    del riesgo cardiovascular, depender&aacute; el desarrollo de enfermedades coronarias    posteriores (36, 37).</p>     <p>Ahora bien, son muchos los estudios que manifiestan c&oacute;mo a trav&eacute;s    de la prevenci&oacute;n primaria y de la concienciaci&oacute;n de los seres    humanos en mejorar su estilo de vida, se favorece la reducci&oacute;n del riesgo    cardiovascular. Desde el punto de vista fisioterap&eacute;utico, las actividades    se enfocan al entrenamiento f&iacute;sico, siendo la actividad aer&oacute;bica    el pilar fundamental y siempre tenido en cuenta, en aras de disminuir factores    de riesgo desencadenantes de posibles eventos cardiovasculares en un individuo,    con resultados evidentes, con relaci&oacute;n a la disminuci&oacute;n de los    niveles tanto de l&iacute;pidos como de az&uacute;cares, al igual que de indicadores    hemodin&aacute;micos como la tensi&oacute;n arterial y la frecuencia cardiaca.    Esto resulta valioso para aquellos pacientes a quienes se les dignostic&oacute;    diabetes, hipercolesterolemia, sobrepeso e hipertensi&oacute;n arterial, entre    otros. </p>     <p>Sin embargo, pocos autores toman el entrenamiento de la fuerza muscular como    elemento que tambi&eacute;n favorezca y sea coadyuvante en la reducci&oacute;n    del riesgo cardiovascular, desconociendo por completo sus efectos, los cuales    podr&iacute;an ser muy similares a los que se producen con el entrenamiento    aer&oacute;bico (7).</p>     <p>En Colombia, y m&aacute;s espec&iacute;ficamente desde el quehacer del Fisioterapeuta,    son pocos los estudios que emplean la fuerza como herramienta de trabajo en    pacientes con riesgo cardiovascular y sus acciones se enfocan m&aacute;s al    manejo aer&oacute;bico, dejando el entrenamiento de la fuerza muscular para    etapas posteriores, bien por miedo o por el simple desconocimiento de c&oacute;mo    realizarlo de manera segura, sin que represente un riesgo para estos individuos.</p>     <p>Seg&uacute;n Camargo y colaboradores (8), el entrenamiento de la fuerza muscular,    por muchos a&ntilde;os hab&iacute;a estado contraindicado en pacientes no s&oacute;lo    con eventos cardiovasculares instaurados, sino en pacientes con riesgo cardiovascular,    por los riesgos hemodin&aacute;micos en relaci&oacute;n a las cifras de tensi&oacute;n,    las cuales se incrementar&iacute;an con su realizaci&oacute;n y sobrecargar&iacute;an    al miocardio. Sin embargo, en su art&iacute;culo sobre las implicaciones hemodin&aacute;micas,    tras un entrenamiento de fuerza y resistencia con miembros superiores, concluyen    que el manejo adecuado y el saber c&oacute;mo entrenar esta cualidad, tendr&iacute;a    efectos ben&eacute;ficos sobre los factores de riesgo cardiovascular (38).</p>     <p>Con base en lo expuesto, el objetivo principal de este art&iacute;culo es realizar    una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica acerca de c&oacute;mo a trav&eacute;s    del entrenamiento de la fuerza muscular, se obtienen efectos tan ben&eacute;ficos    que favorecen la disminuci&oacute;n de los factores de riesgo cardiovascular    (32). </p>     <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la elaboraci&oacute;n del documento se realiz&oacute; una b&uacute;squeda    de art&iacute;culos en bases de datos como:</p>     <p>- Sobreentrenamiento.com: se tuvieron en cuenta 26 art&iacute;culos. </p>     <p>- PubMed: se tuvieron como referentes 18 art&iacute;culos.</p>     <p>- Medline: se tuvieron en cuenta 6 art&iacute;culos contemplados en publicaciones    como: Revista de Antioquia, Revista Colombiana de Cardiolog&iacute;a, Revista    Salud P&uacute;blica de Argentina y Revista de la Sociedad Espa&ntilde;ola de    Cardiolog&iacute;a y de la Sociedad Argentina de Cardiolog&iacute;a.</p>     <p>- Por &uacute;ltimo 5 art&iacute;culos de Journal of the American College of    Cardiology, para un total de 55 art&iacute;culos. </p>     <p>Se emplearon como palabras claves: entrenamiento de la fuerza muscular, riesgo    cardiovascular y efectos del entrenamiento de la fuerza muscular, teniendo en    cuenta par&aacute;metros l&iacute;mite tales como el t&eacute;rmino t&eacute;cnico    empleado en Ingl&eacute;s: Training of muscle strength and Cardiovascular Risk,    lo que implic&oacute; que la b&uacute;squeda de la informaci&oacute;n no fuese    s&oacute;lo en Espa&ntilde;ol. </p>     <p>Otros l&iacute;mites para el adecuado filtro de la informaci&oacute;n, consistieron    en retomar art&iacute;culos que estuviesen escritos a partir de 2000 con el    fin de que la informaci&oacute;n fuese m&aacute;s actualizada; sin embargo tambi&eacute;n    se resaltaron aquellos autores pioneros en el estudio del tema, cuyas revisiones    marcaron la pauta para los escritos actuales. Para la elaboraci&oacute;n de    la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica, se requiri&oacute; de un per&iacute;odo    de tiempo de un semestre acad&eacute;mico aproximadamente, necesario para la    b&uacute;squeda y el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n recopilada.</p>     <p>Con relaci&oacute;n a la revisi&oacute;n te&oacute;rica 36% de los art&iacute;culos    incluidos pertenecen a Espa&ntilde;a, 20% a Estados Unidos, 11% a Colombia,    7% a Argentina, 4% a Londres, 4% a Grecia, 4% a Italia y 14% restantes a pa&iacute;ses    tales como Finlandia, Francia, Lituania, Jap&oacute;n, Cuba, Canad&aacute; y    Dinamarca, donde se encontr&oacute; un art&iacute;culo por cada pa&iacute;s.</p>     <p>Dentro de los criterios de inclusi&oacute;n se tuvieron en cuenta los art&iacute;culos    en donde se analizara el entrenamiento de la fuerza muscular aplicable a pacientes    en riesgo cardiovascular y patolog&iacute;a cardiovascular instaurada, as&iacute;    como art&iacute;culos en donde se resaltaran los efectos fisiol&oacute;gicos    obtenidos tras el entrenamiento de la misma en los factores desencadenantes    de riesgo car-diovascular. Se excluyeron aquellos que tuvieran como objetivo    el manejo psicol&oacute;gico o que aplicaran el entrenamiento de fuerza en poblaci&oacute;n    sana o deportista. </p>     <p>Con relaci&oacute;n a los efectos derivados del entrenamiento de la fuerza    sobre el sistema cardiovascular, las variables consideradas para el an&aacute;lisis    fueron las que se relacionaron con las implicaciones sist&eacute;micas y el    sistema metab&oacute;lico, considerando puntualmente la influencia de tal entrenamiento    sobre el perfil lip&iacute;dico, el ritmo metab&oacute;lico, la sensibilidad    a la insulina y las variaciones hemodin&aacute;micas, elementos claves que se    encuentran comprometidos dentro de la poblaci&oacute;n en riesgo cardiovascular.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Resultados</b></font></p>     <p>Como base fundamental, la revisi&oacute;n retom&oacute; los conceptos b&aacute;sicos    de fuerza muscular y su entrenamiento aplicable a individuos en riesgo cardiovascular    instaurado, as&iacute; como los efectos ben&eacute;ficos del entrenamiento propio    de la fuerza muscular a nivel sist&eacute;mico, con el fin de estructurar y    fundamentar c&oacute;mo el entrenamiento de fuerza constituye un elemento facilitador    en la reducci&oacute;n del riesgo cardiovascular.</p>     <p><font size="3"><b>Fuerza muscular</b></font></p>     <p>Seg&uacute;n Heredia (10), las capacidades f&iacute;sicas se clasifican en    tres grupos: </p>     <p>1. Bioenerg&eacute;tica: contempla lo concerniente a resistencia ya sea de    orden aer&oacute;bico o anaer&oacute;bico.</p>     <p>2. Neuromuscular: contempla a la fuerza como su &uacute;nico elemento.</p>     <p>3. Anat&oacute;mico-estructural: hace relaci&oacute;n al fitness y a la flexibilidad,    como condiciones b&aacute;sicas en los individuos.</p>     <p>Al indagar sobre los conceptos te&oacute;ricos se encontr&oacute; que a partir    de las leyes f&iacute;sicas, la fuerza se define como aquella capacidad de un    objeto de vencer u oponerse a una resistencia (56).</p>     <p>Con base en ello, Badillo (11, 33) afirm&oacute; que la fuerza muscular tambi&eacute;n    se contempla como una capacidad f&iacute;sica, la cual involucra para su ejecuci&oacute;n    no s&oacute;lo los componentes &oacute;seos y musculares, sino al sistema nervioso,    que tiene como fin preparar las estructuras encargadas de participar en la ejecuci&oacute;n    del acto motor.</p>     <p>Ahora bien, pese a que han sido variadas las investigaciones con relaci&oacute;n    a este tema, al igual que las diversas clasificaciones empleadas para esta cualidad,    para este mismo autor, la fuerza muscular no deber&iacute;a subdividirse, ya    que la fuerza &laquo;es solo una&raquo;, pero, s&iacute; podr&iacute;a hablarse    de manifestaciones de la fuerza, la cual se ver&aacute; reflejada en tensi&oacute;n    muscular, y tendr&aacute; variaciones a lo largo del recorrido articular, sin    que aquellos elementos ya preconcebidos por algunos autores se vean modificados.  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otra parte, con relaci&oacute;n al proceso involutivo, para Gonz&aacute;lez    y colaboradores (12), la fuerza disminuye con la edad, lo cual se considera    normal, fundamentalmente por la atrofia muscular que se produce por la incapacidad    del m&uacute;sculo para generar fuerza, teniendo en cuenta que la velocidad    de contracci&oacute;n y la potencia muscular entran en declive con la edad,    as&iacute; como por los procesos prolongados de inactividad f&iacute;sica y    reposo excesivo en cama.</p>     <p>Seg&uacute;n Morales y colaboradores (13), el declive de la fuerza muscular    se genera a partir de los 50 a&ntilde;os de edad, debido a que la segregaci&oacute;n    de hormonas tales como la testosterona, disminuye y es la responsable de preservar    los niveles de masa muscular en s&iacute;. </p>     <p>En la poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular instaurado, el entrenamiento    de la fuerza muscular ha resultado controvertido. Los fisi&oacute;logos y dem&aacute;s    entes cient&iacute;ficos afirmaron durante mucho tiempo, que el entrenamiento    de esta cualidad podr&iacute;a tener efectos nocivos que involucran al sistema    cardiovascular de forma directa, conllevando un incremento marcado en cuanto    a cifras de tensi&oacute;n y dem&aacute;s componentes hemodin&aacute;micos propuestos.    Es as&iacute; como dentro de los programas de entrenamiento para pacientes en    riesgo y patolog&iacute;a cardiovascular instaurada, s&oacute;lo se deb&iacute;a    introducir el ejercicio aer&oacute;bico como el &uacute;nico modelo de entrenamiento    a tener en cuenta en esta poblaci&oacute;n (14, 34).</p>     <p>Sin embargo, es imprescindible comprender que para esta poblaci&oacute;n ha    resultado un misterio saber c&oacute;mo deben realizarse los esfuerzos que demandan    las actividades ya sean laborales o cotidianas, sin que esto implique un riesgo    en el estado de vida. Villegas, en 2000, afirm&oacute; que hacia la d&eacute;cada    de los 90, para el American College of Sports Medicine se hab&iacute;an definido    unos est&aacute;ndares de entrenamiento en pacientes con riesgo cardiovascular    en donde el manejo que se abarcaba era netamente aer&oacute;bico (15, 52).</p>     <p>Por esta raz&oacute;n, hoy en d&iacute;a se estudia la influencia del entrenamiento    de fuerza muscular en esta poblaci&oacute;n, teniendo en cuenta la importancia    que representa para ellos esta cualidad, al momento de realizar actividades    b&aacute;sicas o laborales a&uacute;n al punto tal de incluir pesos para su    adecuaci&oacute;n y fortalecimiento muscular.</p>     <p>Es entonces la fuerza muscular una cualidad importante dentro de la aptitud    f&iacute;sica general, que favorece el mantenimiento de la postura adecuada    y la integridad articular, con lo cual se previenen las lesiones subsecuentes    y se facilita el reintegro de los individuos a las actividades b&aacute;sicas    y laborales de forma asertiva (8, 39, 40). </p>     <p><font size="3"><b>Entrenamiento de la fuerza muscular en la poblaci&oacute;n    en riesgo cardiovascular</b></font></p>     <p>Es importante resaltar los lineamientos b&aacute;sicos contemplados por varios    autores, sobre c&oacute;mo se debe entrenar la fuerza muscular en pacientes    que presenten alg&uacute;n factor de riesgo cardiovascular.</p>     <p>En 2007, Nacleyro estableci&oacute; que el entrenamiento de fuerza muscular    debe modificar las variables establecidas para la prescripci&oacute;n del ejercicio    (modo, intensidad, frecuencia y duraci&oacute;n), minimizando el riesgo de llegar    a la fatiga o al agotamiento. Para este autor, se deben establecer de manera    individual el porcentaje de carga a movilizar y el n&uacute;mero de repeticiones    a realizar; estos dos aspectos luego determinar&aacute;n la intensidad a la    cual se ver&aacute; expuesto el individuo, que seg&uacute;n el autor para esta    poblaci&oacute;n no deber&aacute; sobrepasar 30% del VO2 m&aacute;ximo (16,    35, 53).</p>     <p>Para Izquierdo (17), se deben renovar los conceptos que se ten&iacute;an antes,    con relaci&oacute;n a los pacientes con factor de riesgo cardiovascular, en    donde se manejaban intensidades superiores a las 10 RM (resistencia m&aacute;xima),    con m&uacute;ltiples repeticiones, ya que esto puede generar lesiones y efectos    cardiovasculares contraproducentes en esta poblaci&oacute;n. Los efectos ben&eacute;ficos    en la poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular, se ver&aacute;n mejor representados    si se trabaja bajo un margen de seguridad, iniciando entre 4 a 6 RM, e ir progresando    hasta las 8 a 10 RM, como m&aacute;ximo, con el fin de evitar efectos que pongan    en riesgo al sistema cardiovascular en particular.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Chulvi y colaboradores (18), previo al entrenamiento de la fuerza    muscular, se deben tener en cuenta factores tales como: </p>     <p>1. Familiarizar a los sujetos con los elementos o equipos con que ser&aacute;n    evaluados y luego trabajar&aacute;n.</p>     <p>2. No evaluar el mismo grupo muscular m&aacute;s de tres veces, ya que esto    puede agotar al paciente y har&aacute; que el resultado sea subjetivo.</p>     <p>3. Trabajar con cargas que vayan por debajo de 45% a 50% de la RM, buscando    que las adaptaciones primarias, las cuales en inicio ser&aacute;n de tipo neural,    se den de forma &oacute;ptima.</p>     <p>4. No superar en 5 el n&uacute;mero de series en el inicio. </p>     <p>Lo anterior siempre deber&aacute; ir precedido de un calentamiento al inicio    del entrenamiento de esta cualidad, con el fin de preparar los sistemas involucrados    en el movimiento corporal humano.</p>     <p>En 2007, para Heredia y colaboradores basar el entrenamiento de la fuerza muscular    partiendo del concepto de 1 RM, era algo subjetivo y que deber&iacute;a ampliarse,    ya que para que un sujeto realice esta RM, depender&aacute; de su velocidad    de ejecuci&oacute;n y a la vez del n&uacute;mero de repeticiones que haga. Para    la poblaci&oacute;n en riesgo cardiovascular, el esfuerzo ser&aacute; uno de    los marcadores, es decir que el grado de exigencia ser&aacute; menor y en lo    posible bajo la supervisi&oacute;n y con ayuda de la persona a cargo, lo que    para el autor se denomina esfuerzo supram&aacute;ximo y garantiza un margen    de seguridad que evitar&aacute; el fen&oacute;meno de Valsalva, delicado en    esta poblaci&oacute;n (19).</p>     <p>Los cambios en la fuerza, la tasa de producci&oacute;n de fuerza y el control    muscular, son factores que todos los profesionales de la salud inmersos dentro    del entrenamiento f&iacute;sico, deber&iacute;an contemplar durante el entrenamiento    de la fuerza muscular, puesto que estos elementos disminuyen con la edad, espec&iacute;ficamente    la capacidad de remodelaci&oacute;n de las unidades motoras (20).</p>     <p>Para la escritora Drinkwater (21), cuyo enfoque va m&aacute;s hacia la mujer,    en especial aquellas que atraviesan por la menopausia, afirma que se debe tener    especial cuidado con los programas de entrenamiento que se aplican en ellas.    Para esta autora resulta claro que la menopausia trae consigo elementos que    desencadenan alteraciones de orden metab&oacute;lico, por lo que los niveles    de colesterol y triglic&eacute;ridos se elevan tras este proceso. La mayor&iacute;a    de estas pacientes tiende a asumir un comportamiento sedentario, lo cual potencializa    el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares; sin embargo, en ellas    se deben optimizar todas las cualidades f&iacute;sicas, siendo la fuerza una    de las m&aacute;s importantes. Para ella, la fuerza muscular deber&aacute; ser    prescrita por un profesional altamente capacitado y formularse de manera individual,    con cargas seguras, mientras los procesos adaptativos corporales entran en acci&oacute;n,    e ir progresando en el nivel de esfuerzo, lo que se ver&aacute; reflejado posteriormente    en cuanto a fuerza.</p>     <p>Cabe resaltar que muchas de las actividades que abarcan el quehacer de los    seres humanos, hoy en d&iacute;a involucran la aplicaci&oacute;n de la fuerza    muscular, y es mucha la controversia sobre c&oacute;mo deber&iacute;a ser su    entrenamiento, si se tiene en cuenta que la poblaci&oacute;n inmersa son individuos    con riesgo cardiovascular (41, 42).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Efectos fisiol&oacute;gicos tras el entrenamiento de    la fuerza muscular</b></font></p>     <p>Resulta muy claro para los profesionales de la salud, reconocer los efectos    fisiol&oacute;gicos que se logran con la realizaci&oacute;n de ejercicio, principalmente    el aer&oacute;bico, teniendo en cuenta que &eacute;ste ha sido el recurso empleado    durante d&eacute;cadas, m&aacute;s en la poblaci&oacute;n con factores de riesgo    cardiovascular. No obstante, el trabajo y entrenamiento de la fuerza muscular    para esta poblaci&oacute;n siempre ha sido un &laquo;mito&raquo;, puesto que    a&uacute;n se desconocen los efectos propios de la misma, los cuales han sido    pieza clave de discusiones y debates en este campo (49, 50).</p>     <p>Ram&iacute;rez (9), afirma que en la actualidad se conocen los beneficios del    ejercicio f&iacute;sico aer&oacute;bico en la poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular,    as&iacute; como en aquellos que padecen alg&uacute;n evento coronario. Pese    a ello, el ejercicio f&iacute;sico y de fuerza se deber&aacute; formular como    si fuera un medicamento, con base en los principios de la prescripci&oacute;n    para determinar el grado de tolerancia de los individuos al mismo.</p>     <p>Ahora bien, es necesario plantear las diversas posiciones asumidas por aquellos    investigadores que se han introducido y experimentado en el campo del entrenamiento    de la fuerza muscular, en poblaciones con alg&uacute;n factor de riesgo cardiovascular    propiamente dicho. Para esto se busca plantear las implicaciones y modificaciones    que se obtienen con el entrenamiento de la fuerza muscular a nivel hemodin&aacute;mico    y metab&oacute;lico, que se mencionaron al comienzo de este art&iacute;culo    y se convierten en elementos a investigar dentro de la poblaci&oacute;n con    riesgo cardiovascular (43).</p>     <p><b>Implicaciones hemodin&aacute;micas</b></p>     <p>Serra (14) afirma que el trabajo de fuerza y las diferentes actividades en    donde se involucren grupos musculares peque&ntilde;os, logra desencadenar un    incremento en el consumo de ox&iacute;geno (VO2) y que a partir de ello las    variables hemodin&aacute;micas como frecuencia cardiaca y tensi&oacute;n arterial    empiezan a verse temporalmente comprometidas, por lo cual tal entrenamiento    debe manejarse con cuidado, teniendo en cuenta que el gasto cardiaco incrementar&iacute;a    de forma proporcional, conforme se eleve el VO2. As&iacute;, el autor sostiene    que tales modificaciones son de orden temporal, ya que de lo contrario se generar&iacute;an    efectos no muy ben&eacute;ficos a nivel del sistema cardiovascular. Ahora, es    claro para el mismo autor que muchas actividades f&iacute;sicas que demandan    el empleo de la fuerza en esta poblaci&oacute;n, pueden trabajarse siempre y    cuando exista un condicionamiento aer&oacute;bico previo a todos los sistemas    org&aacute;nicos involucrados. Por ende, los efectos del entrenamiento de la    fuerza depender&aacute;n del tipo de trabajo muscular, la intensidad, el tiempo    y la duraci&oacute;n del programa.</p>     <p>Jim&eacute;nez (22) sostiene que el entrenamiento de la fuerza podr&iacute;a    producir efectos muy similares a los generados con el entrenamiento aer&oacute;bico,    pese a que son pocos los estudios con poblaci&oacute;n involucrada que brindan    informaci&oacute;n al respecto. Sin embargo para este autor y continuando con    el estudio de las implicaciones hemodin&aacute;micas, la frecuencia cardiaca,    tras el entrenamiento de la fuerza muscular, produce un incremento temporal    en los valores de la frecuencia cardiaca asociados a la estimulaci&oacute;n    simp&aacute;tica, que desencadena un aumento progresivo en los niveles de catecolaminas    plasm&aacute;ticas (adrenalina), la cual se da e incrementa con cada contracci&oacute;n    muscular. Obviamente, estos incrementos se ven de manera m&aacute;s representativa    cuando se trabajan intensidades que van por encima de 40% de la RM.</p>     <p>Continuando con la tensi&oacute;n arterial, el entrenamiento de fuerza ya sea    din&aacute;mico o est&aacute;tico, tiende a elevar las cifras de tensi&oacute;n    de forma temporal. Tal elevaci&oacute;n depender&aacute; de la intensidad, el    porcentaje de m&uacute;sculos involucrados dentro de la contracci&oacute;n y    la duraci&oacute;n de la misma. De este modo, es importante tener claro que    para entrenar este tipo de poblaci&oacute;n las variables tales como intensidad    de la carga y duraci&oacute;n de cada contracci&oacute;n, las deber&aacute;    controlar un profesional experto con el fin de contrarrestar efectos delet&eacute;reos    a nivel del sistema cardiovascular.</p>     <p>De acuerdo con lo anterior, para Warburton (23), el entrenamiento de fuerza    muscular con sus debidas consideraciones a largo plazo, podr&iacute;a implicar    una reducci&oacute;n de los valores de tensi&oacute;n arterial por la adaptaci&oacute;n    progresiva del sistema cardiovascular al entrenamiento. Manifiesta que, pese    a las investigaciones desarrolladas en donde se contempla la relaci&oacute;n    existente entre fuerza muscular y tensi&oacute;n arterial, los resultados no    han sido bien controlados, lo que incrementa el margen de error de los mismos.    No obstante, para este autor el mecanismo asociado a la reducci&oacute;n de    la tensi&oacute;n arterial al parecer se correlaciona con la fuerza que ejecutar&aacute;    el coraz&oacute;n para vencer las resistencias vasculares, la cual tiende a    disminuir con el entrenamiento progresivo. Las elevaciones de las cifras de    tensi&oacute;n tras la elevaci&oacute;n de la carga, ser&aacute;n intermitentes    y no sostenidas como las generadas con el ejercicio aer&oacute;bico, y por ello    es importante resaltar que esto se puede modificar si se intervienen las variables    de volumen y carga en pacientes con riesgo cardiovascular. </p>     <p><b>Implicaciones metab&oacute;licas</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los cambios metab&oacute;licos que se generan con el entrenamiento de la fuerza    muscular seg&uacute;n los autores consultados, tienen que ver en gran medida    con el metabolismo de carbohidratos y prote&iacute;nas en el m&uacute;sculo-    esquel&eacute;tico. Seg&uacute;n Jim&eacute;nez (26), el m&uacute;sculo es una    estructura activa que consume energ&iacute;a y tiene un papel protag&oacute;nico    en la modificaci&oacute;n del estado metab&oacute;lico basal de los individuos.    Para el autor el entrenamiento de la fuerza incrementa el ritmo metab&oacute;lico    en todos los individuos, con el fin de dar inicio a una contracci&oacute;n muscular    espec&iacute;fica, por lo que debe existir ante todo una adecuada preparaci&oacute;n    y acondicionamiento m&uacute;sculo-tendinoso, previo a toda actividad. Por ende,    en el trabajo de fuerza muscular se incrementa el consumo de nutrientes circulantes    en la sangre, por lo que se evitar&iacute;a de una u otra manera, la adhesi&oacute;n    de az&uacute;cares y grasas al organismo, favoreciendo la lisis de los nutrientes    de reserva que se emplear&iacute;an en cubrir y proporcionar energ&iacute;a    en las dem&aacute;s funciones org&aacute;nicas. </p>     <p>Al analizar las implicaciones sobre el perfil lip&iacute;dico, Tucker y colaboradores    (24) afirmaron que involucrar durante el entrenamiento de fuerza gran cantidad    de grupos musculares con ejercicios poliarticulares, incrementar&iacute;a el    consumo de macronutrientes, con el posterior incremento de HDL cardioprotector,    tras la realizaci&oacute;n de ejercicios de fortalecimiento muscular, siendo    el HDL un elemento que influye notablemente en el consumo de l&iacute;pidos    org&aacute;nicos, produciendo modificaciones en la composici&oacute;n corporal.    Esto s&oacute;lo se produce en aquellos individuos que realizan un entrenamiento    de fuerza muscular de forma regular, si bien la significancia con relaci&oacute;n    a los datos obtenidos tras la realizaci&oacute;n de ejercicio aer&oacute;bico,    nunca ser&aacute; similar (44, 45). </p>     <p>Llama la atenci&oacute;n que para Warburton (23), no se ha establecido de manera    concluyente que el entrenamiento de la fuerza muscular mejore los niveles de    l&iacute;pidos, sobre todo en poblaci&oacute;n con riesgo cardiovascular, en    los cuales su &iacute;ndice de grasa y elevaci&oacute;n de los mismos siempre    ha estado. Esto contrapone totalmente lo expuesto por el autor referenciado    anteriormente, lo cual es atribuible en gran medida a la falta de estudios serios    con esta poblaci&oacute;n.</p>     <p>Otro aspecto importante dentro de las implicaciones metab&oacute;licas obtenidas    con el entrenamiento de la fuerza muscular, es el de la sensibilidad a la insulina.  </p>     <p>Jim&eacute;nez (22) afirm&oacute; que el entrenamiento de la fuerza muscular    incrementa la sensibilidad a la insulina, la cual optimiza su acci&oacute;n    org&aacute;nica debido a la intervenci&oacute;n de las catecolaminas, siendo    de nuevo la adrenalina la que favorece el catabolismo y consumo de macronutrientes.    A su vez, el porcentaje de masa muscular involucrada en los procesos de contracci&oacute;n    muscular, desempe&ntilde;a un papel importante en la magnitud de nutrientes    que se consumir&aacute;n con el fin de soportar la acci&oacute;n del m&uacute;sculo    en el trabajo de fuerza (51).</p>     <p>Ahora bien, Lafontaine (27) asever&oacute; que la contracci&oacute;n muscular    incrementa la captaci&oacute;n de glucosa a partir de las c&eacute;lulas musculares    en pacientes con diabetes mellitus tipo 2, en quienes existe resistencia a la    insulina, lo que incrementa los niveles de glucosa s&eacute;rica total. Pero,    el entrenamiento de fuerza muscular, acompa&ntilde;ado de una ganancia de masa    muscular, tiende a mejorar la sensibilidad a la insulina, por lo que los niveles    de glucosa s&eacute;rica tender&iacute;an a disminuir de manera favorable, y    esto se considera un punto a favor en la disminuci&oacute;n del riesgo cardiovascular    asociado a diabetes mellitus (46, 47).</p>     <p>Esto es de suma importancia, ya que la acci&oacute;n de la insulina y la sensibilidad    de la misma, tienden a disminuir, m&aacute;s a&uacute;n cuando el paciente con    riesgo cardiovascular se encuentra en reposo prolongado en cama.</p>     <p>Doloezal y colaboradores (25) aseguran, por &uacute;ltimo, que el entrenamiento    de la fuerza incrementa de manera progresiva el ritmo metab&oacute;lico de reposo    y la oxidaci&oacute;n de las grasas, reafirm&aacute;ndose en la posici&oacute;n    de los otros autores, quienes concluyen que para que sean evidentes estos efectos,    se deben controlar elementos como el n&uacute;mero de m&uacute;sculos y articulaciones    empleados as&iacute; como el tiempo y la frecuencia del trabajo muscular. No    obstante, aunque esto no arroja datos tan significativos con relaci&oacute;n    a los obtenidos con el ejercicio aer&oacute;bico, podr&iacute;a verse optimizado    si existieran programas en donde se buscara la combinaci&oacute;n de las dos    modalidades, en pro de garantizar una disminuci&oacute;n significativa de los    elementos que conllevan la disminuci&oacute;n de los factores de riesgo cardiovascular.</p>     <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>     <p>De acuerdo con la revisi&oacute;n, se observa que con base en la definici&oacute;n    de fuerza muscular, es claro para la mayor&iacute;a de autores que &eacute;sta    se considera como una cualidad f&iacute;sica indispensable para el desarrollo    de actividades implicadas dentro del contexto funcional normal, siendo definida    como la capacidad muscular que se opone a una resistencia. Sin embargo, este    concepto se ha ampliado y ya se habla de la fuerza como una cualidad de orden    neuromuscular, y no s&oacute;lo como un componente individual del sistema osteomuscular,    lo cual es relevante puesto que incluir al sistema nervioso como el centro controlador    de las actividades musculares es el primer paso, ya que sin &eacute;ste la precisi&oacute;n,    velocidad y calidad de la contracci&oacute;n muscular no ser&iacute;an las adecuadas    (54).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante mucho tiempo se ha hablado de tipos de fuerza y se han contemplado    fuerza m&aacute;xima, fuerza de potencia y fuerza de resistencia, como las tres    clases b&aacute;sicas de esta cualidad. Sin embargo, Badeillo, en 1996, consider&oacute;    que la fuerza no deber&iacute;a subdividirse en clases o tipos, sino que deber&iacute;an    contemplarse las manifestaciones de la misma. Ahora, autores como Heredia, 2006,    son claros cuando afirman que es muy dif&iacute;cil cambiar las concepciones    que durante mucho tiempo han enmarcado el abordaje de cientos de profesionales    de la salud, pero que es importante ampliar los conceptos y dar cabida a nuevos    elementos que eleven el conocimiento y generen discusiones tendientes a proponer    nuevas tem&aacute;ticas investigativas.</p>     <p>Otros dos aspectos importantes y que poco se hab&iacute;an tenido en cuenta,    son aquellos relacionados en primera instancia con el proceso de envejecimiento,    ya que esta cualidad llega a un punto de declive, a pesar de que las personas    hayan practicado alguna actividad f&iacute;sica o se hayan ejercitado durante    su vida. Esta cualidad se deteriora con el transcurrir de los a&ntilde;os, lo    cual es normal; el otro aspecto se relaciona con la influencia de los procesos    hormonales, por ejemplo, de acuerdo con lo que menciona Morales, en 2008 y Drinkwater    en 2006, en donde se correlacionan la actividad hormonal con la capacidad de    producci&oacute;n de fuerza. Se afirm&oacute; que tras los declives en la producci&oacute;n    de testosterona en los hombres y con la llegada de la menopausia en las mujeres,    la capacidad del m&uacute;sculo para generar fuerza, tiende a ser menor, con    lo cual se correlacionaron dos variables: los cambios o procesos hormonales    con relaci&oacute;n a la capacidad de producir fuerza muscular y se enmarcaron    estos dos elementos como importantes y de gran relevancia al momento de entrenarla.  </p>     <p>Con base en los datos obtenidos con relaci&oacute;n al entrenamiento de la    fuerza muscular en pacientes con riesgo cardiovascular, cabe resaltar que todos    los autores coinciden en que durante mucho tiempo el ejercicio aer&oacute;bico    hab&iacute;a sido la herramienta clave para el manejo de esta poblaci&oacute;n,    sin embargo, sus implicaciones en cuanto a ganancia de fuerza son m&iacute;nimas.    Llama la atenci&oacute;n que dentro de lo investigado, s&oacute;lo Serra, en    2008, manifest&oacute; que durante el manejo de pacientes con riesgo cardiovascular,    el ejercicio aer&oacute;bico es la &uacute;nica herramienta a contemplar con    esta poblaci&oacute;n debido a las implicaciones hemodin&aacute;micas concebidas,    adem&aacute;s de las confusiones generadas por varios autores que a&uacute;n    no han mostrado investigaciones con resultados relevantes. </p>     <p>A&uacute;n as&iacute;, los dem&aacute;s autores hablan de que existe la forma    de que esta cualidad,deje de ser un mito a la hora de trabajar con esta poblaci&oacute;n,    basando el entrenamiento de la misma en los marcadores establecidos para la    prescripci&oacute;n del ejercicio. Jim&eacute;nez, 2003, es a&uacute;n m&aacute;s    arriesgado al afirmar que tras el entrenamiento de la fuerza se podr&iacute;an    producir efectos tan similares a los generados con el ejercicio aer&oacute;bico,    lo cual da cabida a discusiones con relaci&oacute;n a lo planteado. </p>     <p>La carga e intensidad de la fuerza que se debe aplicar en pacientes con riesgo    cardiovascular, para la mayor&iacute;a de los autores debe ser manejada por    debajo de 30% de la RM. Para todos, este es el margen de seguridad con que se    evitan efectos delet&eacute;reos, sobre todo en el sistema cardiovascular, que    en &uacute;ltimas es el m&aacute;s afectado e involucrado. Otros autores contemplan    la posibilidad de combinar las dos modalidades de ejercicio con el fin de reducir    el margen de riesgo durante el entrenamiento de fuerza. En s&iacute;ntesis,    la carga de entrenamiento y la intensidad del mismo, deben tener un margen de    seguridad, puesto que el paciente con riesgo cardiovascular es considerado como    un individuo fr&aacute;gil, para quien la exigencia nunca ser&aacute; similar    a la impuesta a un paciente sano, y por ende, se debe progresar con base en    la tolerancia mostrada por el mismo (48).</p>     <p>Adicionalmente, parte de los autores que han estado a favor de contemplar la    fuerza muscular como herramienta que favorezca la disminuci&oacute;n del riesgo    cardiovascular, afirma que los procesos contr&aacute;ctiles no se han de generar    en forma continua sino intermitente, por lo tanto, los efectos sobre el sistema    cardiovascular, nunca ser&aacute;n nefastos en esta poblaci&oacute;n, sumado    a que de antemano se hayan modificado las intensidades de carga y repeticiones    trabajadas por el paciente.</p>     <p>Finalmente, con relaci&oacute;n a los efectos generados con el entrenamiento    de la fuerza muscular, gran parte de los autores indican que los efectos van    dirigidos hacia la influencia sobre composici&oacute;n corporal, tensi&oacute;n    arterial, frecuencia cardiaca, volumen sist&oacute;lico y metabolismo basal.    Pese a que los efectos nunca ser&aacute;n similares a los obtenidos con el ejercicio    aer&oacute;bico, es claro que s&iacute; existen cambios en estos indicadores    y los mismos se modifican con el entrenamiento de la fuerza muscular. Aunque    esto resulta interesante, para que los Fisioterapeutas incluyan tal entrenamiento    como elemento coadyuvante en la disminuci&oacute;n de los riesgos cardiovasculares,    hacen falta m&aacute;s investigaciones que aborden el tema y muestren resultados    m&aacute;s concisos. </p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>Los factores de riesgo cardiovascular, a&uacute;n siguen siendo causales de    des&oacute;rdenes org&aacute;nicos que tienden a convertirse en elementos potencialmente    generadores de afecciones coronarias y cerebrovasculares. Sin embargo, aunque    se ha incursionado en gran manera, en planes de manejo y tratamiento, si no    existe una concienciaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n involucrada, los &iacute;ndices    de morbilidad y mortalidad ir&aacute;n en aumento. </p>     <p>Pese a que existen modelos de intervenci&oacute;n fisioterap&eacute;utica,    basados en la aplicaci&oacute;n de ejercicio aer&oacute;bico y con la finalidad    de mejorar la condici&oacute;n f&iacute;sica de esta poblaci&oacute;n, la representaci&oacute;n    existente en cuanto a fuerza muscular es m&iacute;nima, teniendo en cuenta que    tal cualidad resulta de gran importancia para el retorno de estos individuos    a la funcionalidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de los estudios realizados, el entrenamiento de la misma es discutible    por el temor a generar da&ntilde;o en estos pacientes, as&iacute; como por la    preocupaci&oacute;n y gran desconocimiento de c&oacute;mo entrenarla. Aunque    varios autores coinciden en que deben hacerse m&aacute;s investigaciones en    este campo, es relevante el hecho de que s&iacute; se puede emplear tal entrenamiento    como elemento coadyuvante para reducir el riesgo cardiovascular, a pesar de    que los efectos suelen verse a largo plazo; &eacute;ste contribuye a que sea    retomada y aplicada por parte de los profesionales de Fisioterapia y a su vez    ellos mismos disminuyan el temor a manejarla partiendo de las bases presentadas    en esta revisi&oacute;n. </p>     <p>Una de las falencias de esta revisi&oacute;n fue la escasa informaci&oacute;n    obtenida, puesto que muchos escritos hablan del beneficio del ejercicio aer&oacute;bico    en esta poblaci&oacute;n. Otro aspecto fue el poco contenido tem&aacute;tico    encontrado en las bases de datos, las cuales s&oacute;lo permiten el acceso    a partes de una investigaci&oacute;n y no al contenido total de las mismas,    creando desventaja.</p>     <p>Por lo tanto esta revisi&oacute;n permite crear elementos de discusi&oacute;n    en torno al entrenamiento de la fuerza muscular, as&iacute; como abrir la invitaci&oacute;n    a los Fisioterapeutas colombianos a investigar y sumar esfuerzos en pro de nuevas    opciones de tratamiento respaldadas en el conocimiento cient&iacute;fico. </p>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Factores de riesgo cardiovascular.    Rev Esp Cardiol. {online} 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-5633200900060000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Morrison A, et al. Cardiovascular risk factors. Factores de riesgo cardiovascular.    J Texas Heart Institute. Division of Epidemiology and community health. {online}    2007; 166 (1).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-5633200900060000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. O.P.S. Principales pesos de causa de mortalidad en las Am&eacute;ricas.    Rev Panam Salud P&uacute;b {online} 2004; 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-5633200900060000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Morrow JR, et al. Physical activity interventions. J Am Coll Sports Med    {online} 1997; 15 (4).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-5633200900060000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Rossi R, et al. Prognostic role of flow mediated dilatation and cardiac    risk factors in menopausal women. J Am Coll Cardiol {online} 2007; 51 (10):    997-1002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-5633200900060000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. See R, et al. The association of differing measures of overweight and obesity    with prevalent atherosclerosis The Dallas Heart Study. J Am Coll Cardiol {online}    2007; 50 (8): 752- 759.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-5633200900060000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Jim&eacute;nez A, et al. Mujer y entrenamiento de fuerza. {online} 2007.    Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-5633200900060000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Camargo D, et al. Respuestas hemodin&aacute;micas con el entrenamiento de    resistencia y fuerza muscular con miembros superiores. en la rehabilitaci&oacute;n    cardiaca. Rev Colom Cardiol {online} 2006; 13: 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-5633200900060000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Ram&iacute;rez H. Medicina del ejercicio. Rev Col M&eacute;d {online} 1997;    28: 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-5633200900060000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Heredia J, et al. Mitos y realidades del entrenamiento de fuerza y salud.    {online} 2006. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard 2006. Pid: 611.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-5633200900060000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Badillo. Fundamentos del entrenamiento de la fuerza. 1996. Disponible en:    <a href="www.universidad-uedep.org" target="_blank">www.universidad-uedep.org</a>.    Espa&ntilde;a. Ed. INDE Publicaciones. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-5633200900060000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Gonz&aacute;lez JM. Sugerencias e indicaciones del entrenamiento de fuerza    en los ancianos. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad    F&iacute;sica y del Deporte 2000; 1. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-5633200900060000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Morales, et al. Ejercicio f&iacute;sico. Efectos del entrenamiento. Rev    Soc Esp Cardiol. {online}. 2008; 61: 5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-5633200900060000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Serra R. Entrenamiento f&iacute;sico en la rehabilitaci&oacute;n cardiaca.    2008 {online}. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-5633200900060000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Villegas J. Prevenci&oacute;n en patolog&iacute;a cardiovascular. 2000.    Art&iacute;culos Fundaci&oacute;n Valle de Lil&iacute;. Archivo de Noticias    {online}. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-5633200900060000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Nacleyro F. Programaci&oacute;n e integraci&oacute;n del entrenamiento    de la fuerza en la preparaci&oacute;n de los deportes de conjunto. 2007 {online}.    Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-5633200900060000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Izquierdo M. Entrenamiento de la fuerza en personas mayores. 2007 {online}.    Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. Pid: 868.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-5633200900060000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Medrano C, et al. Evaluaci&oacute;n de la fuerza para la salud. 2007 {online}.    Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. Pid: 778.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-5633200900060000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Heredia J, et al. Determinaci&oacute;n de la carga de entrenamiento para    mejorar la fuerza orientada a la salud. 2007 {online}. Grupo Sobreentrenamiento.    Publice Standard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-5633200900060000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Bellew J et al. Remodelaci&oacute;n de las unidades motoras en relaci&oacute;n    con la edad. 2006. {online}. Estados Unidos. Grupo Sobreentrenamiento. Publice    Standard. Pid: 714.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-5633200900060000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Drinkwater B. El ejercicio y la mujer posmenop&aacute;usica. 2006 {online}.    Estados Unidos. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-5633200900060000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Jim&eacute;nez A. Entrenamiento de fuerza y salud: efectos positivos efectos    de los cambios producidos por el entrenamiento de fuerza en la salud. 2003 {online}.    Espa&ntilde;a. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-5633200900060000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Warburton. The effects of changes in musculoskeletal fitness on health..    J Applied Phisiol Nutr Metabol {online} 2001; 26 (2): 161-216. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-5633200900060000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Tucker LA et al. Strength training and hypercholesterolemia: an epidemiologic    study of 8499 employed men.. Am J Health Prom Indexado en Pubmed. {online} 1996;    11 (1): 35- 41. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-5633200900060000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Dolezal, et al. Concurrent resistance and endurance training influence    basal metabolic rate (BMR) in non-dieting individuals. 1998. J Med Science Sports    Exer {online} 2000; 32 (7): 1202-1207.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-5633200900060000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Jim&eacute;nez A. Fuerza y salud. La aptitud m&uacute;sculo-esquel&eacute;tica,    el entrenamiento de fuerza y la salud. Editorial Ergo: Barcelona, Espa&ntilde;a;    2003 {online}. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-5633200900060000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Lafontaine T. Fuerza y acondicionamiento en pacientes con diabetes mellitus    tipo II. 2007 {online}. Estados Unidos. Grupo Sobreentrenamiento. Pid: 780.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-5633200900060000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Fajardo, et al. Prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular en    la localidad de Los M&aacute;rtires &#8211; Bogot&aacute;.. Rev M&eacute;d UNAL    {online} 2000; 51 (4): 198-202. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-5633200900060000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Grant AM, et al. Cardiovascular disease. Physician attitudes toward prevention    and treatment. Canad&aacute;. J Am Heart Assoc {online} 2000; 11 (1): 35-41.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-5633200900060000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Gami AS, et al. Metabolic syndrome and risk of incident cardiovascular    events and death and systematic review and meta &#8211; analysis of longitudinal    studies. J Am Coll Cardiol {online}. 2006; 49 (4): 403-414.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-5633200900060000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Tay J, et al. Metabolic effects of weight loss on a very-low-carbohydrate    diet compared with an isocaloric high-carbohydrate diet in abdominally obese    subjects. J Am Coll Cardiol 2007; 51 (1): 59-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-5633200900060000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Jim&eacute;nez A. Entrenamiento personal. Bases, fundamentos y aplicaciones.    2&ordf;. Edici&oacute;n. Barcelona: Editorial INDE; 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-5633200900060000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Jim&eacute;nez A. Estudio de la aptitud m&uacute;sculo-esquel&eacute;tica,    nivel de actividad f&iacute;sica y relaciones con el comportamiento en una poblaci&oacute;n    f&iacute;sicamente activa, y efectos a corto plazo de dos modelos de periodizaci&oacute;n    del entrenamiento de la fuerza en mujeres. Tesis Doctoral. Dep. de Fisioterapia.    Universidad de Le&oacute;n. Espa&ntilde;a. {online}. 2003. Grupo Sobreentrenamiento.    Publice Standard.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-5633200900060000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Hern&aacute;ndez R. Beneficios del ejercicio con pesos en pacientes con    cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica mayores de 60 a&ntilde;os. {online} 2007.    Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-5633200900060000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Rosales W. Entrenamiento aer&oacute;bico y de fuerza en la rehabilitaci&oacute;n    cardiaca. {online} 2001. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. Pid: 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-5633200900060000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Bathula R, et al. Ethnic differences in heart rate. Am Heart Assoc {online}    2008. Londres. Indexado en Pubmed. PMID 18414771.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-5633200900060000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Franklin B, et al. Rehabilitaci&oacute;n del paciente cardiaco en el siglo    XXI. {online} 2003. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. Pid: 223. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-5633200900060000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Duncan E, et al. Prescribing exercise at varied levels of intensity and    frequency: a randomized trial. Archiv intern Med {online} 2005; 165 (20): 2362-2369.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-5633200900060000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Pollock ML. Resistance training for health and disease: introduction. Med    Scienc Sports Exercise {online} 1999; 31 (1): 10-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-5633200900060000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Kell RT. Musculoskeletal fitness, health outcomes and quality of life.    {online}. Sports Med 2001; 31 (12): 863-873.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-5633200900060000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Mustaf&aacute; A, et al. Estr&eacute;s oxidativo y ejercicio f&iacute;sico.    {online} 2005. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Standard. Pid: 558.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-5633200900060000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Ferrero JS. Repercusiones del entrenamiento de la fuerza sobre el coraz&oacute;n.    Rev Esp Med 1997: 26&#8211;33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-5633200900060000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Mayumi E, et al. Increased blood pressure levels relative to subjective    feelings of intensity of exercise determined with the Borg scale in male patients    with hypertension. {online}. Clin Exper Hypertension. 2008; 30 (3): 191-201.  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-5633200900060000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Jeppense J, et al. Insulin resistance, the metabolic syndrome, and risk    of incident cardiovascular disease. A population-based study. J Am Diabet Assoc    {online} 2006; 28 (2): 385-390. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-5633200900060000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Tay J, et al. Metabolic effects of weight loss on a very-low-carbohydrate    diet compared with an isocaloric high-carbohydrate diet in abdominally obese    subjects. Journal Of The Am Coll Cardiol {online} 2007; 51 (1): 59-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-5633200900060000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Mytas DZ, et al. Diabetic myocardial disease pathophysiology. Early diagnosis    and therapeutic options. J Diabet Complicat 2008; 23 (4): 273-282.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-5633200900060000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>47. Mc Donald MR et al. Impact of diabetes on outcomes in patients with low    and preserved ejection fraction heart failure. Eur Heart Cardiol 2008; 29 (11):    1377-1385.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-5633200900060000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>48. Kadoglou NP, et al. Cardio respiratory capacity is associated with favorable    cardiovascular risk profile in patients with type 2 diabetes. {online}. 2008.    Indexado en Pubmed. PMID 18413173.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-5633200900060000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>49. Bourjeily G, et al. Exercise training in chronic obstructive pulmonary    disease. Clin Chest Med 2000; 21 (4): 763-781.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-5633200900060000300049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>50. Zaliunas R. Prevalence of metabolic syndrome components in patients with    acute coronary. {online} 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-5633200900060000300050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>51. Bruckert E. Obesidad abdominal: a health threat. {online}2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-5633200900060000300051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>52. Stuempfle K. Consecuencias fisiol&oacute;gicas del reposo prolongado en    cama. Grupo Sobreentrenamiento. Publice Premium. {online} 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-5633200900060000300052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>53. S&aacute;nchez, et al. Inspiratory muscle training in patients with COPD:    effect on dyspnea, exercise performance, and quality of life. Rev Chest {online}    2001; 120 (3): 748-756.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-5633200900060000300053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>54. Ju&aacute;rez S, et al. Efectos del desentrenamiento de la fuerza. Grupo    Sobreentrenamiento. Publice Standard. {online} 2007. Pid: 836.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-5633200900060000300054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>55. Azar G. Factores de riesgo y prevenci&oacute;n. Apuntes del curso a distancia    de rehabilitaci&oacute;n cardiovascular. 7&ordf;. Edici&oacute;n. Argentina.    2008. Grupo Sobreentrenamiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-5633200900060000300055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>56. Zaragoza C. Manual de f&iacute;sica para fisioterapia. Editor Rubio Esteban.    Espa&ntilde;a; 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-5633200900060000300056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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