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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Cardiología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Sociedad Colombiana de Cardiologia. Oficina de Publicaciones]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las nuevas guías de resucitación cerebro-cardiopulmonar básica del año 2010. Análisis crítico]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[New 2010 guidelines for basic cerebral-cardiopulmonary resuscitation. Critical analysis]]></article-title>
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<surname><![CDATA[Matiz Camacho]]></surname>
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<institution><![CDATA[,Fundación Cardioinfantil  ]]></institution>
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<country>Colombia</country>
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<volume>17</volume>
<numero>6</numero>
<fpage>247</fpage>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana"> <h4>       <center>     <h3>Las nuevas gu&iacute;as de resucitaci&oacute;n cerebro-cardiopulmonar  b&aacute;sica del a&ntilde;o 2010. An&aacute;lisis  cr&iacute;tico</h3>   </center> </h4> </font><font size="2" face="Verdana"> <h4>    <center>       <p>New 2010  guidelines for basic cerebral-cardiopulmonary resuscitation. Critical analysis</p> </center></h4>     <p>    <center>Dr. Hernando Matiz Camacho</center></p>     <p> <b>Correspondencia</b>: Dr. Hernando Matiz Camacho. Fundaci&oacute;n Cardioinfantil. Calle 163 A No. 13B-60. Bogot&aacute;, DC., Colombia. Tel&eacute;fono:                        (57-1) 66672727 ext. 6112. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:hmatiz@cardioinfantil.org">hmatiz@cardioinfantil.org</a></p>     <p> Recibido: 09/12/2010.  Aceptado: 10/12/2010.</p> <hr size="1"> <h4>Introducci&oacute;n</h4>       <p>La Junta Directiva de la Sociedad Colombiana de Cardiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Cardiovascular y su Presidente, el Dr. Manuel Urina Triana, han tenido a bien conformar el Comit&eacute; de Reanimaci&oacute;n Cerebro Cardiopulmonar, y me han nombrado Coordinador del mismo, en conjunto con los Drs. Adriana Torres Navas, Juan Karlo Urrea y Tony Sarquis. Por este motivo, y por solicitud del Dr. Jorge Le&oacute;n Galindo, Editor de la Revista, escribo este editorial en el que hago un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de los nuevos cambios de reanimaci&oacute;n cardiopulmonar de la Asociaci&oacute;n Americana de Cardiolog&iacute;a (AHA) en el &aacute;rea de reanimaci&oacute;n b&aacute;sica. En un segundo editorial presentar&eacute; la parte correspondiente a la reanimaci&oacute;n avanzada, el s&iacute;ndrome coronario agudo y los cambios en la enfermedad cerebro vascular.</p>       <p>Este a&ntilde;o se cumplen cincuenta a&ntilde;os de la promulgaci&oacute;n de las primeras gu&iacute;as que documentaron la supervivencia post-paro cardiaco con la t&eacute;cnica de t&oacute;rax cerrado por los pioneros de la resucitaci&oacute;n cardiaca, los doctores: William Bennett Kouwenhoven (Q.E.P.D), G. Guy Knickerbocker y James R. Jude, a quienes les se les rindi&oacute; en el pasado &laquo;Resuscitation Science Symposium&raquo; un sentido homenaje con el &laquo;premio a una vida en la ciencia de la resucitaci&oacute;n&raquo;, llevado a cabo en Chicago, Illinois, en noviembre de 2010. Las Gu&iacute;as 2010 se publicaron en la revista Circulation y se puede tener acceso gratuito a ellas en la web de la American Heart Association (AHA). </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta &uacute;ltima entidad forma parte de ILCOR (Internactional Liasson Committee on Resuscitation) compuesta por seis comit&eacute;s m&aacute;s, para aplicaci&oacute;n de la evidencia en el Consenso de la Ciencia para modificaciones de las Gu&iacute;as de Reanimaci&oacute;n.</p>       <p>En esta ocasi&oacute;n, las Gu&iacute;as fueron hechas por 356 expertos de 29 pa&iacute;ses, quienes se reunieron durante los &uacute;ltimos 36 meses, para la revisi&oacute;n de 411 art&iacute;culos que abarcaban 277 temas. Cada uno deb&iacute;a declarar su posible conflicto de intereses. Los trabajos presentados fueron evaluados seg&uacute;n la evidencia fuera buena, regular o mala y de acuerdo con ello se aceptaban o rechazaban, a fin de que se establecieran como normas nuevas en la reanimaci&oacute;n para el periodo 2010-2015.</p>   <h4>&iquest;Qu&eacute; pretenden corregir las nuevas gu&iacute;as?</h4>       <p>Se considera que el paro cardiaco constituye un problema mayor en Salud P&uacute;blica, al abarcar 3 millones de muertes anualmente con muy pobres resultados en los intentos de reanimaci&oacute;n.</p>       <p>Aproximadamente, en un total de 350 mil casos al a&ntilde;o ocurre muerte s&uacute;bita por enfermedad cardiovascular (enfermedad coronaria, cerebro vascular y vascular perif&eacute;rica), de los cuales 60% son muertes cardiacas y se considera en 5,6% la supervivencia anual, lo cual es extremadamente pobre.</p>       <p>Las gu&iacute;as 2010 pretenden mejorar estas estad&iacute;sticas, as&iacute; como la calidad de la resucitaci&oacute;n cardiopulmonar, y por primera vez se dedican, en particular, al cuidado y soporte del paciente post-paro que ha hecho recuperaci&oacute;n espont&aacute;nea de su circulaci&oacute;n, al notar que mueren m&aacute;s individuos que los que permanecen vivos y que la lesi&oacute;n cerebral y la inestabilidad cardiaca son los determinantes mayores de supervivencia despu&eacute;s del paro.</p>       <p>Conviene dividir el mecanismo que lleva al paro cardiaco en paro cardiaco primario y en paro cardiaco secundario o respiratorio, puesto que son dos condiciones fisiopatol&oacute;gicas diferentes.</p>       <p>De un lado, el paro cardiaco primario corresponde a un colapso s&uacute;bito e inesperado, en una persona que no responde, tiene p&eacute;rdida de pulso y de respiraci&oacute;n espont&aacute;nea o respiraci&oacute;n anormal tipo boqueo o jadeo, conocido como respiraci&oacute;n ag&oacute;nica.</p>       <p>El mecanismo de este paro generalmente es taquicardia ventricular sin pulso o fibrilaci&oacute;n ventricular, que degeneran en asistolia, y deben tratarse con desfibrilaci&oacute;n inmediata durante el primero y segundo eslab&oacute;n que corresponde com&uacute;nmente a la fase el&eacute;ctrica.</p>       <p>El paro cardiaco secundario o respiratorio, corresponde a las v&iacute;ctimas de inmersi&oacute;n, abuso de drogas, obstrucci&oacute;n de la v&iacute;a a&eacute;rea alta o atragantamiento, y generalmente es de iniciaci&oacute;n lenta y causa hip&oacute;xica. Su mecanismo corresponde a ritmos lentos y asistolia, y normalmente el paciente s&iacute; necesita respiraci&oacute;n asistida activa boca a boca o con aparatos auxiliares de asistencia ventilatoria.</p>   <h4>Los cambios en la resucitaci&oacute;n b&aacute;sica (Basic Life Support: BLS)</h4>       <p>Para comprender estos cambios es preciso recordar que el manejo del paro comprende: resucitaci&oacute;n b&aacute;sica temprana y desfibrilaci&oacute;n temprana con desfibrilador autom&aacute;tico externo (DEA) o desfibrilaci&oacute;n con aparato convencional. La sola compresi&oacute;n tor&aacute;cica y la ventilaci&oacute;n, no son suficientes para reanimar un individuo y deben acompa&ntilde;arse de desfibrilaci&oacute;n, si bien esta sola tampoco lo es.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha calculado que s&oacute;lo 30% de los paros extrahospitalarios reciben reanimaci&oacute;n antes de llegar el Sistema M&eacute;dico de Emergencia (SME), lo cual indica que 70% no recibe ning&uacute;n auxilio. Quiz&aacute; la raz&oacute;n sea que nadie quiere dar reanimaci&oacute;n comenzando con la respiraci&oacute;n boca a boca. El cambio del a&ntilde;o 2005, consistente en hacer treinta compresiones y dos ventilaciones se bas&oacute; en consenso, mas no en la evidencia de que fuera mejor, y todav&iacute;a se desconoce la relaci&oacute;n compresi&oacute;n/ventilaci&oacute;n.</p>       <p>Desde el inicio de las Gu&iacute;as 2005, no hubo acuerdo entre la AHA e ILCOR, que recomendaba hacer primero compresiones y luego dar dos ventilaciones. La AHA estableci&oacute; que deb&iacute;a iniciarse con dos ventilaciones y luego hacer treinta compresiones; es l&oacute;gico que deba comenzarse con las compresiones, ya que muchas veces ni siquiera se requiere ventilar para reanimar. </p>       <p>Evidencia creciente fue demostrando que lo m&aacute;s importante en la reanimaci&oacute;n son las compresiones y en 2010 termin&oacute; por aceptarse que las compresiones dadas con calidad, esto es, m&iacute;nimo durante 100/ min., comprimiendo el estern&oacute;n 5 cm en adultos y ni&ntilde;os (de 1 a 8 a&ntilde;os), y 4 cm en neonatos, en forma &laquo;fuerte y r&aacute;pida&raquo;, y permitiendo que la pared anterior del t&oacute;rax vuelva a su posici&oacute;n arriba o de reposo, aumentaban la supervivencia. Incluso otros estudios como el de Ewy demostraron igual supervivencia al reanimar s&oacute;lo con compresiones, que al hacerlo mediante la t&eacute;cnica tradicional de respiraciones y compresiones. </p>       <p>El porqu&eacute; son importantes las compresiones puede apreciarse mejor al considerar qu&eacute; pasa cuando se suspenden:</p>       <p>1.	Se baja el gasto cardiaco.    <br>   2.	Se disminuye el retorno venoso.    <br>   3.	Se baja la perfusi&oacute;n coronaria.    <br>   4.	Se reduce la perfusi&oacute;n cerebral, y finalmente, como resultado de lo anterior,    <br>   5.	Hay menor supervivencia y peor resultado neurol&oacute;gico.</p>   <h4>&iquest;Por qu&eacute; la gente no quiere dar respiraci&oacute;n boca a boca?</h4>       <p>En 2010, se reportaron a ILCOR varios casos de infecci&oacute;n por Salmonella, Shigella, Streptococcus, Pneumococcus, Staphylococcus aureus y adem&aacute;s Helicobacter pylori. As&iacute; como transmisi&oacute;n de herpes simple.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es cierto que todav&iacute;a no se ha reportado infecci&oacute;n por hepatitis B, ni VIH, pero s&iacute; se han conocido casos de infecci&oacute;n accidental por punci&oacute;n (seroconversi&oacute;n) por SIDA. A ello se suman razones est&eacute;ticas, como abundantes secreciones en la boca de la v&iacute;ctima, v&oacute;mito, sangre y aliento alcoh&oacute;lico. De igual forma se recomienda precauci&oacute;n en paros producidos por gases como: tiocionatos, &aacute;cido sulfh&iacute;drico y qu&iacute;micos corrosivos. </p>       <p>De tal manera que la respiraci&oacute;n boca a boca no es del todo inocua y es m&aacute;s bien riesgosa por el posible contagio de infecciones; de otra parte, si hay soluciones de continuidad en los labios del reanimador o de la v&iacute;ctima, el peligro es mayor.</p>       <p>Con base en tales antecedentes, la AHA autoriz&oacute; solo a &laquo;legos&raquo; reanimar con compresiones sin dar respiraciones. Era mejor dar algo (compresiones) que nada (ni compresiones ni ventilaciones). La pregunta es &iquest;por qu&eacute; no se autoriza esto a todo el personal que da reanimaci&oacute;n y no solo a los legos?</p>       <p>Otro problema que se demostr&oacute; con la ventilaci&oacute;n era que se estaba hiperventilando a las v&iacute;ctimas a veces hasta 37/min y al ser llevadas a reentrenamiento todav&iacute;a se les daban 22/min m&aacute;s. Incluso, cuando se aseguraba la v&iacute;a a&eacute;rea (tubo endotraqueal, por ejemplo) hab&iacute;a mayor abuso de la hiperventilaci&oacute;n.</p>   <h4>Y &iquest;por qu&eacute; es perjudicial la hiperventilaci&oacute;n en la reanimaci&oacute;n?</h4>       <p>1.	Se aumenta la presi&oacute;n intrator&aacute;cica durante la fase de decompresi&oacute;n.     <br>   2.	Se disminuye la precarga ventricular (volumen diast&oacute;lico).    <br>   3.	Se reduce el gasto cardiaco     <br>   4.	Se aumenta el volumen pulmonar y el volumen corriente con disminuci&oacute;n del gasto cardiaco y por lo tanto hay m&aacute;s hipotensi&oacute;n.</p>     <p>Sobra decir adem&aacute;s que se produce insuflaci&oacute;n g&aacute;strica con v&oacute;mito y broncoaspiraci&oacute;n. Se ha encontrado que 39% de los pacientes en paro vomitan.</p>   <h4>&iquest;Cu&aacute;les son los principales problemas al aumentar la presi&oacute;n intrator&aacute;cica?</h4>       <p>1.	Habr&aacute; disminuci&oacute;n del retorno venoso.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 2.	No permitir&aacute; negativizar la presi&oacute;n intrator&aacute;cica entre las compresiones que es lo que permite la succi&oacute;n del t&oacute;rax al negativizar su presi&oacute;n, y no succionar&aacute; sangre de las cavas. Adem&aacute;s, deprimir&aacute; la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n coronaria y cerebral. </p>     <p>La presi&oacute;n de perfusi&oacute;n coronaria es el determinante principal de supervivencia. Debe mantenerse por encima de 17 mm Hg, y presiones por debajo de 10 mm Hg hacen imposible la recuperaci&oacute;n espont&aacute;nea de la circulaci&oacute;n en el paro. As&iacute;, tambi&eacute;n es obvio que la disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n cerebral afecta el resultado neurol&oacute;gico, fen&oacute;meno llamado por Ewy &laquo;interacci&oacute;n cr&aacute;neo-respiratoria&raquo;.</p>       <p>Con base en lo anterior, la AHA permiti&oacute; modificar el ABC de la reanimaci&oacute;n (A: abrir v&iacute;a a&eacute;rea, B: breathing o respiraci&oacute;n y C: compresiones, por el CAB: primero C: compresiones, A: v&iacute;a a&eacute;rea y B: breathing o respiraci&oacute;n. Al iniciar con compresiones era l&oacute;gico que hab&iacute;a que quitar el MES (mirar, escuchar y sentir la respiraci&oacute;n) como se estableci&oacute; previamente. </p>       <p>La AHA probablemente tuvo que aceptar los resultados reportados de infecci&oacute;n pero consider&oacute; que el n&uacute;mero reportado era escaso al comparar la tasa de paros por un a&ntilde;o. Adem&aacute;s, consider&oacute; que no hab&iacute;a suficiente evidencia, aun con las razones anotadas de la hiperventilaci&oacute;n, la infecci&oacute;n y los cambios hemodin&aacute;micos, para suprimir la ventilaci&oacute;n de la reanimaci&oacute;n, y orden&oacute; seguir con treinta compresiones y dos ventilaciones en adultos y ni&ntilde;os (de 1 a 8 a&ntilde;os) y tres compresiones y una ventilaci&oacute;n en neonatos.                          No obstante algunos grupos argumentan que el objetivo de no ventilar es minimizar la interrupci&oacute;n de las compresiones y no hiperventilar. Sin embargo, como ya se mencion&oacute;, permiti&oacute; al lego reanimar con solo compresiones pero no al personal de salud entrenado, lo cual no es l&oacute;gico.</p>       <p>Podr&iacute;a agregarse, incluso, que pese a que se argumenta que la ventilaci&oacute;n que se da en la reanimaci&oacute;n combate la hipoxemia, la hipercarbia y la acidosis:</p>       <p>1.	No se conoce si la ventilaci&oacute;n mejora la supervivencia ni cu&aacute;ndo se debe iniciar.    <br>   2.	Es claro que en paro respiratorio s&iacute; es necesaria la ventilaci&oacute;n.    <br>   3.	El contenido arterial al principio del paro es siempre normal.    <br>   4.	El aire que da el reanimador en la ventilaci&oacute;n es m&aacute;s hip&oacute;xico e hiperb&aacute;rico comparado con el aire ambiente (aire ambiente 21% O<sub>2</sub>, comparado con el espirado, 16%), y naturalmente tiene m&aacute;s contenido de CO<sub>2</sub>.    <br> 5.	El pulm&oacute;n es un reservorio que contin&uacute;a oxigenando la sangre. El problema del paro radica m&aacute;s en la baja presi&oacute;n a los &oacute;rganos que en el bajo contenido de O<sub>2</sub> en la sangre, porque mientras la circulaci&oacute;n est&aacute; parada, no hay extracci&oacute;n de O2 por los tejidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De tal manera que la AHA dividi&oacute; el algoritmo simplificado de BLS para el lego y el reanimador o proveedor que debe hacer el diagn&oacute;stico tocando adem&aacute;s pulso y alternando 30:2 (<a href="#figura1">Figura 1</a>).</p>     <p>    <center>   <a name="figura1"></a>      <br> <img src="img/revistas/rcca/v17n6/v17n6a1f1.jpg"></center></p>     <p>Al mismo tiempo cambi&oacute; la cadena de la supervivencia de cuatro eslabones a cinco, agregando el &uacute;ltimo para el cuidado post-paro que ser&aacute; discutido en la segunda parte del editorial, manejo avanzado del paro cardiaco, s&iacute;ndrome coronario agudo y accidente cerebro vascular (<a href="img/revistas/rcca/v17n6/v17n6a1f2.jpg">Figura 2</a>).</p>     <p>Otros cambios a tener en cuenta es que desaparece por completo la maniobra de presi&oacute;n cricoidea y se identifica la respiraci&oacute;n ag&oacute;nica o jadeo como signo de que una persona est&aacute; en paro.</p>       <p>Tambi&eacute;n se presentaron algunas alternativas para usar aparatos que reemplazaran el masaje cardiaco convencional o las compresiones y se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que no se recomienda ninguno en particular pues tienen m&aacute;s inconvenientes que ventajas, como lo son su precio y requerir un mayor n&uacute;mero de personal para aplicarlos.</p>       <p>No se recomienda el golpe precordial en paro extrahospitalario no presenciado y &uacute;nicamente se acepta en el paro con monitor&iacute;a electrocardiogr&aacute;fica para visualizaci&oacute;n del ritmo, especialmente si es taquicardia ventricular y si no es posible tener un desfibrilador a la mano. Se contin&uacute;a recomendando una sola descarga en adultos en paro pero se acepta que puede haber descargas progresivas en el manejo de las arritmias.</p>       <p>En cuanto al DEA se recomienda difundir su uso en lugares p&uacute;blicos y a&uacute;n se ha encontrado ventajosa su utilizaci&oacute;n intrahospitalaria. Se ampli&oacute; en ni&ntilde;os menores de un a&ntilde;o us&aacute;ndolo con atenuadores de corriente, pero de no haber atenuadores en el paro s&uacute;bito en ni&ntilde;os, que se supone es un paro arr&iacute;tmico, debe utilizarse subiendo las descargas hasta 9 julios.</p>       <p>En conclusi&oacute;n, se hicieron los siguientes cambios a la reanimaci&oacute;n b&aacute;sica:</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1.	Aplicar compresiones tor&aacute;cicas de buena calidad (frecuencia m&iacute;nimo 100/min y profundidad adecuada (5 cm en adultos o ni&ntilde;os, y 4 cm en neonatos), con expansi&oacute;n tor&aacute;cica completa al final de cada compresi&oacute;n.  Procurar no interrumpir las compresiones y evitar la excesiva ventilaci&oacute;n.    <br>   2.	Cambiar el ABC por el CAB; es decir, iniciar con compresiones y no con ventilaciones.    <br>   3.	Cambiar el algoritmo universal previo a un algoritmo simplificado.    <br>   4.	Reconocer que la ventilaci&oacute;n anormal (jadeo o respiraci&oacute;n ag&oacute;nica) es un signo de paro.    <br>   5.	Eliminar el MES/mirar, escuchar y sentir.    <br> 6.	Saber que s&oacute;lo legos pueden dar compresiones sin ventilaciones y sin tocar pulso para reanimar.    <br> 7.	Los proveedores deben tocar pulso, alternar treinta compresiones con dos ventilaciones. Es decir, aqu&iacute; no se permite reanimar s&oacute;lo con compresiones, se requiere ventilar.     <br>     8.	No se recomienda usar presi&oacute;n cricoidea     <br>     9.	Reducir el tiempo entre descargas el&eacute;ctricas y compresiones a no m&aacute;s de 10 segundos.    <br>     10.	Hacer &eacute;nfasis en el trabajo en equipo para la reanimaci&oacute;n b&aacute;sica.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     11.	Las terapias el&eacute;ctricas deben contemplar el uso del DEA en lugares p&uacute;blicos y en hospitales. Usar el DEA con atenuadores de corriente en lactantes; si no hay atenuadores usar el DEA de adultos en ni&ntilde;os con atenuadores. As&iacute; mismo, en ni&ntilde;os se autorizan descargas crecientes de hasta 9 julios.     <br>     12.	Aparentemente es lo mismo hacer descargas bif&aacute;sicas que monof&aacute;sicas en cuanto a &eacute;xito de la conversi&oacute;n del ritmo, pero debe preferirse el modo bif&aacute;sico para evitar descargas acumulativas grandes.    <br>          13.	No se ha demostrado ventaja con el uso de dispositivos que reemplacen la resucitaci&oacute;n cardiopulmonar convencional.    <br>     14.	El golpe precordial no debe usarse en paros cardiacos extrahopitalarios no presenciados.    <br> 15.	Se modific&oacute; la cadena de supervivencia de cuatro eslabones por cinco. </p> <h4>Referencias y lecturas recomendadas</h4>       <!-- ref --><p>1.	Pepe PE, Roppolo LP, Fowler RL. The detrimental effects of ventilation during low-blood-flow states. Curr Opin Crit Care 2005; 11: 212-218.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-5633201000060000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.	Bobrow BJ, Ewy GA. Ventilation during resuscitation efforts for out-of-hospital primary cardiac arrest. Curr Opin Crit Care 2009;15: 228-233.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-5633201000060000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.	Ramaraj R, Ewy GA. Rationale for continuous chest compression cardiopulmonary resuscitation. Heart (British Cardiac Society), 2009; 95. Disponible en: http://www.biomedsearch.com/nih/Rationale-Continuous-Chest-Compression-Cardiopulmonary/19740774.html&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-5633201000060000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.	2005 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care. Circulation 2005; 112: IV1-203.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-5633201000060000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.	2005 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care: Part 7.1: Adjuncts for airway Control and Ventilation. Circulation 2005; 112: IV-51-IV-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-5633201000060000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.	Kellum MJ, Kennedy KW, Ewy GA. Cardiocerebral Resuscitation improves survival of patients with out-of-hospital cardiac arrest. Am J Med 2006; 119: 335-340.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-5633201000060000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.	Aufderheide TP, Lurie KG. Death by hyperventilation: a common and life threatening problem during cardiopulmonary resuscitation. Crit Care Med 2004; 32 (9 suppl): S345-S351.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-5633201000060000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.	Lurie KG, Voelckel WG, Zielinski T, et al. Improving standard cardiopulmonary resuscitation with an inspiratory impedance threshold valve in a porcine model of cardiac arrest. Anesth Analg 2001; 93: 649-655.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-5633201000060000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Aufderheide TP, Sigurdsson G, Pirrallo RG, et al. Hyperventilation - induced hypotension during CPR. Circulation 2004; 109: 1960-1965.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-5633201000060000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.	Sigurdsson G, Yannopoulus D, Mcknite SH, Lurie KG. Cardiopulmonary interactions and blood flow generation during cardiac arrest and other states of low blood flow. Curr Opin Crit Care 2003; 9: 183-188.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-5633201000060000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Weisfeldt ML, Becker LB. Resuscitation after cardiac arrest: a 3-phase time -sensitive model. JAMA 2002; 288: 3035-3038.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-5633201000060000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12.	Valenzuela TD, Roe DJ, Nichol G, Clark LL, Spaite DW, Hardman RG. Outcomes of rapid defibrillation by security officers after cardiac arrest in casinos. N Eng J Med 2000; 343: 1206-1209.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-5633201000060000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13.	SOS-KANTO study group. Cardiopulmonary resuscitation by bystanders with chest compression only (SOS-KANTO): an observational study. Lancet 2007; 369: 920-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-5633201000060000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.	Hallstrom A, Cobb L, Johnson E. Cardiopulmonary resuscitation by chest compression alone or with mouth-to-mouth ventilation. N Engl J Med 2000; 342: 1546-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-5633201000060000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15.	Berg RA, Sanders AB, Kern KB. Adverse hemodynamic effects of interrupting chest compressions for rescue breathing during cardiopulmonary resuscitation for ventricular fibrillation cardiac arrest. Circulation 2001; 104: 2465-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-5633201000060000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16.	Clark JJ, Larsen MP, Culley LL. Incidence of agonal respirations in sudden cardiac arrest. Ann Emerg Med 1992; 21: 1464-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-5633201000060000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17.	Ewy GA, Zuercher M, Hilwig RW. Improved neurological outcome with continuous chest compressions compared with 30:2 compressions-to-ventilations cardiopulmonary resuscitation in a realistic swine model of out-of-hospital cardiac arrest. Circulation 2007; 116: 2525-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-5633201000060000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18.	Achong MR. Infectious hazards of mouth-to-mouth resuscitation. Am Heart J 1980; 100: 759-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-5633201000060000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19.	Ahmad F, Senadhira DCA, Charters J, et al. Transmission of Salmonella via mouth-to-mouth resuscitation. Lancet 1990; 335: 787-788.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-5633201000060000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.	Arend CF. Transmission of infectious diseases through mouth-to-mouth ventilation: evidence-based or emotion-based medicine? Arq Bras Cardiol 2000; 74: 73-97.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-5633201000060000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21.	Bierens JJ, Berden HJ. Basic-CPR and AIDS: are volunteer life-savers prepared for a storm? Resuscitation 1996; 32: 185-191.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-5633201000060000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22.	Figura N. Mouth-to-mouth resuscitation and Helicobacter pylori infection. Lancet 1996; 347: 1342.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-5633201000060000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23.	Hendricks AA, Shapiro EP. Primary herpes simplex infection following mouth-to-mouth resuscitation. JAMA 1980; 243: 257-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-5633201000060000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24.	Osterholm MT, Bravo ER, Crosson JT, et al. Lack of transmission of viral hepatitis type B after oral exposure to HBsAg positive saliva. Br Med J 1979; 2:1263-1264.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-5633201000060000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25.	Valenzuela TD, Hooton TM, Kaplan EL, et al. Transmission of 'toxic strep' syndrome from an infected child to a firefighter during CPR. Ann Emerg Med 1991; 20: 90-92.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-5633201000060000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26.	Virkkunen I, Kujala S, Ryynanen S, et al. Bystander mouth-to-mouth ventilation and regurgitation during cardiopulmonary resuscitation. J Intern Med 2006; 260: 39-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-5633201000060000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27.	Hightower D, Thomas SH, Stone CK, Dunn K, March JA. Decay in quality of closed-chest compressions over time. Ann Emerg Med 1995; 26: 300-303.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-5633201000060000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28.	Handley AJ, Koster R, Monsieurs K, Perkins GD, Davies S, Bossaert L. European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2005. Section 2. Adult basic life support and use of automated external defibrillators. Resuscitation 2005; 67S1: S7-S23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-5633201000060000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Berg RA, Kern KB, Hilwig RW, Berg MD, Sanders AB, Otto CW, et al. Assisted ventilation does not improve outcome in a porcine model of single-rescuer bystander cardiopulmonary resuscitation. Circulation 1997; 95 (6): 1635-41.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-5633201000060000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30.	Deakin CD, O'Neill JF, et al. Does compression-only cardiopulmonary resuscitation generate adequate passive ventilation during cardiac arrest? Resuscitation 2007; 75 (1): 53-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-5633201000060000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31.	Berg RA, Sanders AB, Kern KB et al. Adverse hemodynamic effects of interrupting chest compressions for rescue breathing during cardiopulmonary resuscitation for ventricular fibrillation cardiac arrest. Circulation 2001; 104 (20): 2465-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-5633201000060000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32.	Ewy GA, Zuercher M, Hilwig RW et al. Improved neurological outcome with continuous chest compressions compared with 30:2 compressions-to-ventilations cardiopulmonary resuscitation in a realistic swine model of out-of-hospital cardiac arrest. Circulation 2007; 16 (22): 2525-30. Epub 2007 Nov 12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-5633201000060000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33.	Melanson SW, O'Gara K. EMS provider reluctance to perform mouth-to-mouth resuscitation. Prehosp Emerg Care 2000; 4: 48-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-5633201000060000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34.	Zuercher M, Ewy GA. Gasping during cardiac arrest. Curr Opin Crit Care 2009; 15: 185-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-5633201000060000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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