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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hipertensión pulmonar: severa enfermedad que día a día conocemos más]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <center>     <p><b><font size="4" face="Verdana">Hipertensi&oacute;n pulmonar: severa enfermedad que d&iacute;a a d&iacute;a  conocemos m&aacute;s</font></b></p> <b><font size="3" face="Verdana">Pulmonary  hypertension: a severe disease that each day becomes better known</font> </b>     <p>Gabriel F. D&iacute;az, MD.</p> </center>     <p>Universidad Nacional de Colombia</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Dr. Gabriel F. D&iacute;az. Fundaci&oacute;n Santa Fe de Bogot&aacute;. Avenida 9 No. 117-20. Consultorio 332. Bogot&aacute;, DC., Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="maitlo:gfdiazg@unal.edu.co" target="_blank">gfdiazg@unal.edu.co</a></p>     <p>Recibido: 03/02/2012. Aceptado: 15/02/2012.</p> <hr size="1">       <p>La hipertensi&oacute;n pulmonar es una entidad cuyo conocimiento ha avanzado en forma sorprendente en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas y principalmente en la &uacute;ltima, siendo previamente casi desconocida, si se tiene en cuenta el art&iacute;culo de Rabinovitch publicado en Cardiovascular Research en 1997 (34: 268-272) cuando se refiri&oacute; a ella como una misteriosa enfermedad (Pulmonary hypertension, updating a misterious disease).</p>     <p>Al dar un vistazo a la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la hipertensi&oacute;n pulmonar, se evidencia que su conocimiento comenz&oacute; en 1940 con el cateterismo cardiaco derecho realizado por Cournand y Richards, aunque el primer reporte es de Romberg en 1891 quien la llam&oacute; esclerosis arterial pulmonar y luego vino la descripci&oacute;n de Ayersa en 1901. En los albores de su conocimiento hubo importantes publicaciones como la de Dresdale en 1951 quien acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino hipertensi&oacute;n pulmonar primaria, y la cl&aacute;sica de Wood, en 1958, quien habl&oacute; de la hipertensi&oacute;n pulmonar con especial referencia al &laquo;factor vasoconstrictivo&raquo;. A partir de este momento, llama la atenci&oacute;n que hubo una especie de &eacute;poca oscura en la cual poco se habl&oacute; de esta entidad hasta la epidemia de hipertensi&oacute;n pulmonar de finales de la d&eacute;cada del 60, secundaria al uso de anorex&iacute;genos (Aminorex), que llev&oacute; a la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) a organizar la primera reuni&oacute;n de expertos en Ginebra, Suiza, en 1973. Sin embargo, a principios de la d&eacute;cada de los 60 hubo varias publicaciones sobre hipertensi&oacute;n pulmonar relacionadas con la altura, como la del grupo de peruanos liderado por Pe&ntilde;aloza, Sime, Marticorena y Arias-Stella. Durante toda esa &eacute;poca hasta 1998, cuando se realiz&oacute; la segunda reuni&oacute;n de expertos en hipertensi&oacute;n pulmonar en Evian, Suiza, hab&iacute;a un gran desconocimiento de esta interesante patolog&iacute;a la cual una vez diagnosticada significaba que el paciente estaba condenado a morir. A partir de esta reuni&oacute;n en la cual se defini&oacute; la primera clasificaci&oacute;n sobre hipertensi&oacute;n pulmonar en cinco grupos, se despert&oacute; un gran inter&eacute;s por esta excepcional y severa patolog&iacute;a y se le dio mucha importancia tanto a la etiopatog&eacute;nesis como a la biopatog&eacute;nesis, para m&aacute;s tarde lograr un mejor entendimiento y un enfoque terap&eacute;utico adecuado de la entidad. Comenz&oacute; entonces el desarrollo farmacol&oacute;gico con el descubrimiento del &oacute;xido n&iacute;trico y la aplicaci&oacute;n de la prostaciclina, lo cual ha ido cambiando el pron&oacute;stico de los pacientes. Fue as&iacute; como en 2004 Humbert defini&oacute; las tres v&iacute;as actuales para el manejo terap&eacute;utico de estos pacientes: la v&iacute;a de la prostaciclina, la v&iacute;a de los inhibidores de la endotelina y la v&iacute;a del &oacute;xido n&iacute;trico. Dichos avances permitieron que los pacientes que estaban condenados a morir una vez se hac&iacute;a el diagn&oacute;stico de hipertensi&oacute;n pulmonar, lo cual est&aacute; consignado en publicaciones de finales de la d&eacute;cada del 90 y principios de 2000 seg&uacute;n las cuales en el caso de hipertensi&oacute;n pulmonar idiop&aacute;tica el promedio de vida era 2,8 a&ntilde;os y en los ni&ntilde;os 10 meses despu&eacute;s de hecho el diagn&oacute;stico, tuvieran mayor longevidad y mejor calidad de vida.</p>     <p>Por esta &eacute;poca se increment&oacute; el inter&eacute;s, adem&aacute;s, el inter&eacute;s por esta apasionante patolog&iacute;a y se profundiz&oacute; en el conocimiento de la etiopatog&eacute;nesis y de la biopatog&eacute;nesis lo que ha llevado a grandes avances en el manejo de estos pacientes. En relaci&oacute;n con la etiopatogenia, se ha observado la importancia del factor gen&eacute;tico y de los aspectos moleculares de la hipertensi&oacute;n pulmonar, siendo este un panorama muy diferente al que exist&iacute;a entre la d&eacute;cada del 50 y el 2000. En cuanto al factor gen&eacute;tico, se logr&oacute; la detecci&oacute;n de mutaciones del gen que codifica el receptor 2 de la prote&iacute;na morfogen&eacute;tica &oacute;sea (BMPR2) en un n&uacute;mero significativo de pacientes y otros avances que han venido desarroll&aacute;ndose.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En cuanto a la biopatog&eacute;nesis, hay dos factores relevantes en el paciente con hipertensi&oacute;n pulmonar: la hiperreactividad del lecho vascular pulmonar que debe valorarse con precisi&oacute;n principalmente en los pacientes con hipertensi&oacute;n pulmonar severa y el remodelamiento del lecho vascular pulmonar que es lo que se debe evitar. Considerando este segundo factor, puede verse el valor de la detecci&oacute;n precoz de la hipertensi&oacute;n pulmonar, lo que significa ser conscientes de su b&uacute;squeda, principalmente si se tiene en cuenta que esta entidad inicialmente se comporta como una enfermedad &laquo;silente&raquo;. Esto debe considerarse en los diferentes tipos de hipertensi&oacute;n pulmonar a fin de detectarla lo m&aacute;s temprano posible, es decir en la edad pedi&aacute;trica.</p>     <p>La mayor&iacute;a de los casos de hipertensi&oacute;n pulmonar idiop&aacute;tica se diagnostican en la edad adulta, lo que puede dar origen a un interrogante: &iquest;En cu&aacute;ntos de estos pacientes comenz&oacute; la enfermedad en la edad pedi&aacute;trica pero pas&oacute; inadvertida hasta sus etapas finales? El s&iacute;ndrome de Eisenmenger en el cual ocurre enfermedad vascular pulmonar severa irreversible secundaria a cortocircuitos de izquierda a derecha, puede prevenirse si estas cardiopat&iacute;as se corrigen de forma precoz. Esto demuestra la necesidad de tener en cuenta esta enfermedad en el paciente pedi&aacute;trico o con alg&uacute;n factor de riesgo, y adem&aacute;s justifica la insistencia en su detecci&oacute;n precoz.</p>     <p>Un aspecto a considerar (muy poco estudiado), es la hipertensi&oacute;n pulmonar del habitante de la altura, se&ntilde;alando que la mayor&iacute;a de los estudios sobre esta patolog&iacute;a se han hecho a nivel del mar y se extrapolan los resultados de &eacute;stos al habitante de la altura; para completar, los resultados de los estudios realizados en adultos se extrapolan a ni&ntilde;os y los resultados de estudios de ni&ntilde;os con hipertensi&oacute;n pulmonar a nivel del mar, se extrapolan a los ni&ntilde;os con hipertensi&oacute;n pulmonar habitantes de la altura. Estas situaciones son muy diferentes y por lo tanto esta conducta es err&oacute;nea si se tiene en cuenta la fisiolog&iacute;a cardiovascular del habitante de la altura y el efecto de la hipoxia hipob&aacute;rica que da a este habitante una connotaci&oacute;n muy especial, por lo cual puede asegurarse que la hipertensi&oacute;n pulmonar del habitante de la altura es diferente a la hipertensi&oacute;n pulmonar del paciente a nivel del mar. En consonancia con ello, cabe se&ntilde;alar que el efecto de la altura se hace notorio a partir de los 2.500 m/snm y sigue una curva parab&oacute;lica de r&aacute;pido ascenso seg&uacute;n los estudios de Pe&ntilde;aloza. Ya que Bogot&aacute; est&aacute; a 2.640 m/snm, estas consideraciones son pertinentes para el enfoque no solamente diagn&oacute;stico sino terap&eacute;utico de estos pacientes. (Dichas consideraciones se se&ntilde;alan en el art&iacute;culo sobre hipertensi&oacute;n pulmonar a moderada altura que se encuentra en revisi&oacute;n editorial para pr&oacute;xima publicaci&oacute;n en esta revista).</p>     <p>El conocimiento progresivo de esta interesante enfermedad, y la reuni&oacute;n peri&oacute;dica de expertos, ha llevado a lograr una tipificaci&oacute;n m&aacute;s precisa de la enfermedad, lo que permiti&oacute; en el tercer congreso de expertos en Venecia en 2003, hacer modificaciones constructivas a la clasificaci&oacute;n de Evian y a la denominaci&oacute;n de hipertensi&oacute;n pulmonar primaria definida por Dresdale que a partir de ese momento se denomina hipertensi&oacute;n pulmonar idiop&aacute;tica. En cuanto a la definici&oacute;n de hipertensi&oacute;n pulmonar, en la reuni&oacute;n de expertos en Ginebra se estableci&oacute; una presi&oacute;n pulmonar media mayor de 25 mm Hg en reposo y mayor de 30 mm Hg con el ejercicio; sin embargo, con base en la revisi&oacute;n de Kovak, esta definici&oacute;n fue modificada en la reuni&oacute;n de expertos de Dana Point de 2008, suprimiendo el componente con el ejercicio, persistiendo solo el valor de presi&oacute;n pulmonar media mayor de 25 mm de Hg en reposo. En relaci&oacute;n con la clasificaci&oacute;n actualizada de Dana Point (2008), al igual que las anteriores, se tuvieron en cuenta b&aacute;sicamente los estudios en adultos y a nivel del mar o baja altura sobre el nivel del mar, y si se analiza con detalle, esta clasificaci&oacute;n no es del todo aplicable al ni&ntilde;o con hipertensi&oacute;n pulmonar, raz&oacute;n por la cual en la reuni&oacute;n del PVRI (Pulmonary Vascular Research Institute) en febrero de 2011 en Panam&aacute;, se logr&oacute; terminar de darle forma a la clasificaci&oacute;n de la hipertensi&oacute;n pulmonar en ni&ntilde;os que hab&iacute;a empezado a gestarse en Lisboa un a&ntilde;o antes, liderada por Del Cerro y Adat&iacute;a. En esta clasificaci&oacute;n, que comprende diez puntos, y se public&oacute; en Pulmonary Circulation 2011; 1 (2): 286-298, se logr&oacute; incluir la exposici&oacute;n del ni&ntilde;o a la hipoxia hipob&aacute;rica (grupo No. 9) como un grupo aparte, lo que se consider&oacute; como un acierto importante.</p>     <p>Finalmente, es preciso diferenciar entre hipertensi&oacute;n pulmonar y enfermedad vascular pulmonar, y entre el tratamiento de la hipertensi&oacute;n pulmonar y el enfoque terap&eacute;utico de la misma. En el primer punto muchas veces s&oacute;lo se tiene en cuenta el valor de la presi&oacute;n pulmonar y &eacute;ste se toma como gu&iacute;a para definir el tratamiento del paciente con hipertensi&oacute;n pulmonar, lo cual es crucial pero lo es mucho m&aacute;s evaluar las caracter&iacute;sticas del lecho vascular pulmonar para conocer si existe remodelamiento del mismo. Esto puede hacerse valorando con precisi&oacute;n la reactividad del lecho vascular pulmonar pudiendo utilizarse en la altura el test de hiperoxia prolongado que se propone en el art&iacute;culo mencionado previamente. En el segundo punto se hace referencia a la diferencia entre tratamiento de la hipertensi&oacute;n pulmonar y su enfoque terap&eacute;utico. Respecto al tratamiento, se han logrado avances importantes como ya se mencion&oacute;; sin embargo, el enfoque terap&eacute;utico es mucho m&aacute;s significativo y teniendo en cuenta que en el momento actual no existe tratamiento para la enfermedad vascular pulmonar, lo ideal es la detecci&oacute;n temprana para evitar el remodelamiento del lecho vascular pulmonar, es decir para evitar dicha enfermedad, y en ese sentido este es el enfoque terap&eacute;utico por excelencia.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, aunque en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas se ha avanzado de manera significativa en el conocimiento de esta entidad no solamente en su etiopatogenia sino tambi&eacute;n en su biopatogenia, queda mucho por conocer, pero es de resaltar que d&iacute;a a d&iacute;a hay un inter&eacute;s creciente por mejorar su conocimiento, lo cual indudablemente redundar&aacute; en beneficio de los pacientes.</p> </font>      ]]></body>
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