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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Evaluación de la calidad en cirugía cardiovascular pediátrica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <P>    <center><font size="4"><B>Evaluaci&oacute;n de la calidad en cirug&iacute;a cardiovascular 	pedi&aacute;trica</B></font></center></P>     <P>    <center><font size="3"><B> Assessment of quality in pediatric cardiovascular surgery</B></font></center></P>     <p>    <center><font size="2" face="Verdana">N&eacute;stor F. Sandoval, MD.</font><sup>(1)</sup></center></p> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup>(1)</sup> Departamento de Cirug&iacute;a Cardiovascular Pedi&aacute;trica</font>, <font size="2" face="Verdana">Fundaci&oacute;n Cardioinfantil-Instituto de Cardiolog&iacute;a.</font> <font size="2" face="Verdana">Miembro Consejo Directivo de la World Society for Pediatric and Congenital Heart Surgery</font></p> <font size="2" face="Verdana">     <p>  <b>Correspondencia</b>: Dr. N&eacute;stor F. Sandoval, correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:nestorsandoval@cable.net.co">nestorsandoval@cable.net.co</a></p>     <p>Recibido: 19/11/2012.  Aceptado: 20/11/2012.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P> Calidad</P>       <p>La calidad en salud se define de diversas maneras y una de ellas hace referencia al mejoramiento de los servicios de salud con el objetivo de que individuos y poblaciones enteras aumenten la probabilidad de recibir los resultados deseados, de acuerdo con el conocimiento profesional actual (1).</p>       <p>A fin de mejorar el sistema de atenci&oacute;n m&eacute;dica, &eacute;sta deber&iacute;a ser segura (prevenir lesiones y complicaciones), efectiva (basarse en el conocimiento cient&iacute;fico y evitar el sobreuso o el desuso), centrada en el paciente (tratarlo con respeto y responsabilidad), oportuna (reducir la demora en la entrega del servicio), eficiente (evitar gastos innecesarios) y equitativa (actuar sin diferencias ni discriminaciones de cualquier &iacute;ndole) (2). A medida que se progresa en la evaluaci&oacute;n de la calidad, se llega al punto crucial que es la medici&oacute;n; sin embargo, para lograrlo es indispensable elegir pautas concretas capaces de proveer alg&uacute;n grado de cuantificaci&oacute;n y una escala de comparaci&oacute;n.</p>       <p>De manera espec&iacute;fica, la evaluaci&oacute;n de la calidad en cirug&iacute;a cardiaca pedi&aacute;trica es una labor dif&iacute;cil dado que existen muchas  variables, no s&oacute;lo aquellas concernientes a los cirujanos y los centros, sino a los pacientes y su entorno. Los resultados de la evaluaci&oacute;n se han convertido en una herramienta muy significativa no s&oacute;lo para los pacientes y sus familias, sino para los pagadores o seguros y, en algunos pa&iacute;ses, para el sistema de salud p&uacute;blico que es el ente encargado de proveer los recursos para el financiamiento de estos procedimientos, generalmente de alto costo. De otro lado, el acceso en la Internet a la b&uacute;squeda de resultados como mortalidad y morbilidad entre otras, y el acceso a las redes sociales por parte de familiares y empresas, son factores que tambi&eacute;n influyen en la toma de decisiones al momento de referir un paciente o escoger el lugar de preferencia.</p>       <p>Fue as&iacute; como en 1961, Avedis Donabedian, docente de la Escuela de Salud de la Universidad de Michigan, cre&oacute; el estudio de calidad y por ende se convirti&oacute; en el pionero de la calidad en la atenci&oacute;n en salud, en especial porque de all&iacute; se adoptaron sus diversos conceptos o pilares sobre calidad. En 1966 introdujo los conceptos de Estructura, Proceso y Resultados que constituyen hoy el paradigma dominante de la evaluaci&oacute;n de la calidad en atenci&oacute;n m&eacute;dica (3). Aunque se habla de los diversos modelos y m&eacute;todos para mejorar la calidad, el elemento m&aacute;s efectivo contin&uacute;a siendo la determinaci&oacute;n de los l&iacute;deres y responsables para conducir los servicios y de su audacia para que cualquier m&eacute;todo o estrategia de garant&iacute;a de calidad que se aplique, sea exitoso.</p>       <p>La calidad implica seguridad en el proceso de atenci&oacute;n del paciente y su relevancia radica en reducir los acontecimientos adversos, aumentar el compromiso individual con la seguridad del paciente y asegurar que los asuntos de seguridad reciban la atenci&oacute;n que merecen (4, 5).</p>       <p>Al recordar las cifras por accidentes o errores m&eacute;dicos, se observa que en los Estados Unidos de Am&eacute;rica se producen entre 44.000 y 98.000 accidentes por a&ntilde;o, con un alto &iacute;ndice de mortalidad, incremento de readmisiones y a un costo econ&oacute;mico muy elevado para el sistema de salud, de ah&iacute; que la cultura de seguridad se aplique cada vez m&aacute;s en centros m&eacute;dicos.</p>       <P>&iquest;C&oacute;mo se eval&uacute;a la calidad?</P>       <p>Para ello, como lo plantea Avedis Donabedian, se tienen en cuenta tres pilares fundamentales:</p>       <p>1. Estructura: constituye las variables relacionadas con el entorno en el que se presta el servicio e incluye estructura f&iacute;sica y capacitaci&oacute;n humana; por ejemplo: equipos y tecnolog&iacute;a, sistemas de almacenamiento, experticia, experiencia y grado de especialidad de los diferentes actores de la prestaci&oacute;n del servicio como cirujanos cardiovasculares pedi&aacute;tricos, intensivistas, anestesi&oacute;logos, perfusionistas y enfermeras, entre otros. Adem&aacute;s de las rutinas diarias como las revistas conjuntas en las unidades de cuidados intensivos, asociaciones como la relaci&oacute;n de n&uacute;mero de enfermeras-paciente, de la cual se ha demostrado que es directamente proporcional a la disminuci&oacute;n de la mortalidad en las unidades de cuidado intensivo, y el volumen de cirug&iacute;as, que para algunos investigadores se relaciona con mejores resultados, como la disminuci&oacute;n de la mortalidad y morbilidad. En este sentido, en cirug&iacute;a cardiaca de adultos se dice que un buen centro de referencia es aquel que realiza m&aacute;s de 450 cirug&iacute;as por a&ntilde;o, incluyendo la revascularizaci&oacute;n coronaria. No obstante, para el caso de la cirug&iacute;a cardiovascular pedi&aacute;trica este planteamiento es controvertido, puesto que centros con bajo volumen de cirug&iacute;as y de baja complejidad pueden tener buenos resultados de mortalidad totales, en comparaci&oacute;n con centros de alto volumen en los cuales se realiza cirug&iacute;a compleja, pero igualmente pueden ser castigados con cifras totales de mortalidad elevada, dada por las cirug&iacute;as de m&aacute;s alta complejidad. En general, varios estudios han determinado que los centros que realizan m&aacute;s de 350 cirug&iacute;as por a&ntilde;o o un mayor n&uacute;mero de cirug&iacute;as complejas por a&ntilde;o, tienen menor mortalidad (6).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Proceso: hace referencia a documentos que describen la calidad del servicio ofrecido, tales como Gu&iacute;as y Rutas Integradas de manejo, listas de chequeo, protocolos, y dem&aacute;s; son la &uacute;nica evidencia que describe otros aspectos diferentes a los t&eacute;cnicos. Sin embargo, la gran variabilidad y complejidad de las cardiopat&iacute;as y las cirug&iacute;as cardiovasculares pedi&aacute;tricas, hace dif&iacute;cil establecer una ruta de manejo para cada patolog&iacute;a.</p>       <p>3. Resultados: miden y describen la calidad del servicio que se presta; entre otros: mortalidad, morbilidad, clase funcional, complicaciones, reintervenciones, estancia hospitalaria, oportunidad y costo. Los resultados se pueden reportar como globales o parciales, y para estratificarlos se han empleado varios sistemas de clasificaci&oacute;n de riesgo como el RACHS-1, el Arist&oacute;teles y el STAT, que proporcionan una clara diferenciaci&oacute;n del mismo seg&uacute;n el procedimiento quir&uacute;rgico. &Eacute;stos se han empleado para describir los resultados de las instituciones, pero no se concibieron para medir la calidad de los diferentes procedimientos. De la interacci&oacute;n entre la estructura y el proceso se obtienen los resultados y, con base en &eacute;stos, se modifican las dos variables anteriores, para mejorar la calidad del servicio prestado.</p>       <P>Unificar y globalizar estructuras (base de datos)</P>       <p>La justificaci&oacute;n para unificar la informaci&oacute;n de estos resultados surge de una necesidad de conocer, agrupar y analizar gran n&uacute;mero de pacientes que nacen cada a&ntilde;o con cardiopat&iacute;a cong&eacute;nita. En el mundo nacen m&aacute;s de un mill&oacute;n de ni&ntilde;os con cardiopat&iacute;a cong&eacute;nita y en Colombia 8.000 nuevos casos, de los cuales 70% requiere alg&uacute;n tipo de tratamiento y s&oacute;lo se intervienen al a&ntilde;o aproximadamente 2.340 (7). A partir de la estandarizaci&oacute;n de los procesos y globalizaci&oacute;n de los datos se lograr&aacute;n importantes avances en los resultados del tratamiento quir&uacute;rgico, se crear&aacute;n m&aacute;s necesidades y se propiciar&aacute;n cambios basados en datos reales. Adicionalmente, ser&aacute; posible hacer investigaciones que permitan expandir y difundir el conocimiento en pro de una mejor pr&aacute;ctica m&eacute;dica. As&iacute; mismo, las bases de datos deber&aacute;n ser supervisadas en forma continua dentro de la instituci&oacute;n y monitorizadas por actores externos para as&iacute; evitar errores del pasado, tales como: informaci&oacute;n diferente seg&uacute;n el informador, bien sea centro m&eacute;dico administrativo o sistema nacional de informaci&oacute;n, o aquella proporcionada por el grupo m&eacute;dico, con miras a obviar el sesgo y el azar.</p>       <p>Esta globalizaci&oacute;n incluye cuatro ejes principales:</p>       <p>1.  Nomenclatura: se refiere a un lenguaje com&uacute;n con el que todos podamos entender y el cual han venido desarrollando desde inicios de los a&ntilde;os noventa la Sociedad de Cirujanos Americana (STS) y la europea (EACTS) y que adem&aacute;s est&aacute; disponible a todo el mundo (8).</p>       <p>2.  Base de datos: actualmente existen distintas bases de datos en las cuales las instituciones pueden ingresar su informaci&oacute;n. Algunas son abiertas y otras m&aacute;s reservadas, limitadas por la verificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. La primera y m&aacute;s antigua base de datos es la Pediatric Cardiac Care Consortium (PCCC) http://circoutcomes.ahajournals.org/content/5/4/577.extract, creada en 1982 por cardi&oacute;logos pediatras; &eacute;sta colecta informaci&oacute;n voluntaria para informaci&oacute;n y generaci&oacute;n de cambios de estrategias con relaci&oacute;n a la cirug&iacute;as cardiovasculares. Hoy cuenta con m&aacute;s de 137.000 registros.</p>       <p>La segunda es la Society of Thoracic Surgeons (STS) www.sts.org, que se origin&oacute; desde el a&ntilde;o 2000 y cuenta con la base de datos m&aacute;s grande limitada a los Estados Unidos de Am&eacute;rica y Canad&aacute; en 103 centros; el acumulado de procedimientos hasta 2012 es de 240.343. Es onerosa e implica un sobrecosto en el manejo de los pacientes pues se requiere para su inclusi&oacute;n estudios complementarios no siempre al alcance de nuestros medios. Su fortaleza radica en que la informaci&oacute;n es verificada de manera peri&oacute;dica.</p>       <p>La tercera es la de la European Association for Cardio-Thoracic Surgery (EACTS) www.eactscongenitaldb.org/index, creada desde 1999; es abierta a todos los centros del mundo y en la actualidad tiene m&aacute;s de 148.000 procedimientos incluidos. Es completamente gratuita; analiza los resultados de cada instituci&oacute;n y se los env&iacute;a peri&oacute;dicamente y puede compararse su centro con el promedio, de manera que le permite saber a la instituci&oacute;n en donde est&aacute; situada en cuanto a calidad de mortalidad. Su desventaja es que la informaci&oacute;n no es verificada por terceros y podr&iacute;a prestarse para errores de sesgo.</p>       <p>La cuarta corresponde al Congenital Heart Surgeons Society (CHSS) http://www.chssdc.org/content/facts-and-statistics, una sociedad cerrada y disponible s&oacute;lo para algunos centros en Norteam&eacute;rica y Europa. Cuenta con m&aacute;s de 5.000 procedimientos. Como ventaja ofrece informaci&oacute;n muy completa y confiable, adem&aacute;s de verificaci&oacute;n por pares.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La quinta, y proyecto m&aacute;s reciente, es el International Quality Improvement Collaborative (iQic) http://childrenshospital.org/carecenter/Site2902/Documents/heartmurmursSpring2012.pdf, con base en el Children&acute;s Hospital de Boston para pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo con m&aacute;s de 12.000 procedimientos incluidos desde 2008. Es incluyente pero limitada. Ofrece informaci&oacute;n verificada peri&oacute;dicamente por terceros y se ajusta m&aacute;s a la realidad latinoamericana.</p>       <p>3.  Complejidad. Mecanismos para evaluar complejidad. Existen tres herramientas para medir complejidad y riesgo. El primero es el Aristotle Basic Complexity (ABC) que naci&oacute; en 1999 de la uni&oacute;n de un panel de expertos de 23 pa&iacute;ses diferentes de la STS y EACTS como un m&eacute;todo para evaluar y determinar la complejidad ya que medir la mortalidad sin ajuste de la complejidad no es adecuado, si se tiene en cuenta que los procedimientos pedi&aacute;tricos var&iacute;an mucho y existen grandes diferencias seg&uacute;n la complejidad. Este incluye un score b&aacute;sico total para cada procedimiento que va de 1,5 a 15. El score b&aacute;sico de complejidad es la sumatoria de un n&uacute;mero asignado de 1 a 5 seg&uacute;n el grado de mortalidad y morbilidad y dificultad (9). Con este score, la base de datos de la STS tiene un promedio de mortalidad total de 4,4% con nivel de complejidad promedio de 7,1 y la Sociedad Europea uno de 5,4% con un nivel de complejidad de 6,5. Este score incluye 145 procedimientos diferentes.</p>       <p>El segundo y m&aacute;s simple es el Risk Adjustment in Congenital Heart Surgery (RACHS-1) (10), que naci&oacute; en Boston a finales del a&ntilde;o 2000 con base en datos del PCCCC, igualmente por un panel de once expertos. Busca, de una manera muy simple, incluir los diferentes procedimientos en una escala de 1 a 6 de riesgo ajustado de mortalidad hospitalaria a 30 d&iacute;as, siendo 1 el m&aacute;s simple, como la comunicaci&oacute;n interauricular, y 6 el m&aacute;s complejo, como la cirug&iacute;a de Norwood. Esta escala s&oacute;lo incluye 79 procedimientos y los dem&aacute;s se asignan a no aplican. Es el m&eacute;todo m&aacute;s empleado actualmente, pero podr&iacute;a perder vigencia si la tendencia se mueve hacia el STAT.</p>       <p>Finalmente, est&aacute; el STAT (11) Mortality Category, que se origina del trabajo conjunto entre la Society of Thoracic Surgeons y la European Association for Cardio-Thoracic Surgery Congenital Heart Surgery Mortality Categories. Est&aacute; basado en un estudio emp&iacute;rico de 2009 donde se establecen cinco categor&iacute;as de riesgo y se incluyen 181 diferentes procedimientos. Se impuso en estas sociedades desde septiembre 2012, y as&iacute; reemplaz&oacute; al RACHS-1.</p>       <p>4.   Verificaci&oacute;n: es el mecanismo para asegurar que la informaci&oacute;n es ver&iacute;dica, completa y adecuada, pues de lo contrario, se pueden seguir cometiendo los mismos errores e impedir as&iacute; cambios en la estructura o el proceso que conduzcan a la mejor&iacute;a de la calidad.</p>       <P>Morbilidad</P>       <p>Con frecuencia, el an&aacute;lisis de los resultados se centra m&aacute;s en los resultados de mortalidad a treinta d&iacute;as que en la presencia y el manejo de las complicaciones y la calidad de vida que se ofrece al paciente. En general, los centros de alta complejidad tienden a presentar mayor n&uacute;mero de complicaciones no fatales, pero el &eacute;xito y la diferencia con los dem&aacute;s es la manera en la que las resuelven. Se pueden presentar hasta en un 37% (12).</p>       <p>Para evitar el mayor n&uacute;mero de complicaciones, los mecanismos de calidad en cirug&iacute;a cardiovascular pedi&aacute;trica para anestesi&oacute;logos, cirujanos e intensivistas, han establecido, al igual que en todas las especialidades, diferentes pausas obligatorias a seguir durante el manejo pre y postoperatorio del paciente. Estas son el &quot;time-out&quot; o tiempo de espera, donde se realizan paradas de seguridad antes del ingreso del paciente a salas, antes del inicio de la cirug&iacute;a y antes de la entrega del paciente a la UCI, y el &quot;Handoff&quot; o entrega segura del paciente, que es la comunicaci&oacute;n directa entre los diferentes grupos de especialistas antes del traslado de pacientes a otra unidad, por ejemplo, de salas de cirug&iacute;a a la unidad de cuidado intensivo. Con estos procedimientos se ha demostrado que se pueden disminuir de manera significativa el riesgo de infecci&oacute;n, las reentradas al quir&oacute;fano, la mortalidad y el n&uacute;mero de complicaciones (13).</p>       <P>Reflexiones</P>       <p>En resumen, es conveniente que los centros adopten las siguientes estrategias:</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Medir peri&oacute;dicamente sus indicadores y analizar las causas de las fallas con el prop&oacute;sito de tomar medidas que conduzcan al mejoramiento de los mismos. Adherirse a los protocolos. Consentir que todo el personal &quot;hable fuerte&quot; para as&iacute; evitar errores y descuidos, y a la vez se cuiden entre s&iacute;. Estimular la comunicaci&oacute;n clara y el trabajo en equipo. Establecer un cambio de cultura para implementar los cambios nuevos.</p>       <p>Cabe recordar que la supervivencia de la cirug&iacute;a de cardiopat&iacute;as cong&eacute;nitas, actualmente es de 96% pero que depende del personal de salud a cargo de la atenci&oacute;n, mantener y mejorar estos resultados, ofrecer el mejor servicio posible y evitar complicaciones. Los empleados de la salud somos los responsables de brindar a nuestros pacientes y sus familias un mejor futuro y una mejor calidad de vida. </p>     <P>Bibliograf&iacute;a</P>     <!-- ref --><p>1.	American Medical Association. Quality of care. Council on Medical Service JAM 1986; 256 (8): 1032-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0120-5633201200060000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>2.	Committee on the quality of health care in America. A new Health system in the new 21st. century 4th. ed. Washington, DC.: National Academy Press; 2003. p. 39-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0120-5633201200060000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>3.	Donabedian A. Evaluating the quality of medical care. 1966. Milbank Q. 2005; 83 (4): 691-729.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-5633201200060000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>4.	Su&ntilde;ol R. Reflexiones sobre calidad asistencial. Rev Calidad Asistencial. 2001; 16: S79-144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-5633201200060000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>5.	 Donabedian A. The quality of medical care: how can it be assessed? JAMA. 1988; 260: 1743-86: SS0-SS7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-5633201200060000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>6.	Welke KF, O'Brien SM, Peterson ED, Ungerleider RM, Jacobs MJ, Jacobs JP. The complex relationship between pediatric cardiac surgical case volumes and mortality rates in a national clinical database. J Thorac Cardiovas Surg. 2009; 137: 1133-1144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-5633201200060000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>7.	Sandoval N, Kreutzer C, Jatene M, Di Sessa T, Novick W, Bernier PL, et al. Pediatric Cardiovascular Surgery in South America: current status and regional differences. World J Pediatric and Congenital Heart Surgery. 2010; 1: 321.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-5633201200060000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>8.	Mavroudis C, Jacobs JP. Congenital Heart Surgery Nomenclature and Database Project: overview and minimum dataset. Ann Thorac Surg. 2000; 69: 2-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-5633201200060000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>9.	Lacour-Gayet F, Clarke D, Jacobs JP, Gaynor W, Hamilton L, Jacobs M, et al; Aristotle Committee. The Aristotle score for congenital heart surgery. Semin Thorac Cardiovasc Surg Pediatr Card Surg Annu. 2004; 7: 185-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-5633201200060000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>10.	Jenkins K, Gauvreau K, Newburger J, Spray TL, Moller J. Iezzoni, L. Consensus-based method for risk adjustment for surgery for congenital heart disease J Thorac Cardiovasc Surg. 2002; 123: 110-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-5633201200060000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>11.	O'Brien SM, Clarke DR, Jacobs JP, Jacobs ML, Lacour-Gayet FG, Pizarro C, et al. An empirically based tool for analyzing mortality associated with heart surgery. J Thorac Cardiovasc Surg. 2009; 138: 1139-1153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-5633201200060000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>12.	Benavidez OJ, Gauvreau K, Del Nido P, Bacha E, Jenkins KJ. Complications and risk factors for mortality during congenital heart surgery admissions. Ann Thorac Surg. 2007; 84 (1): 147-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-5633201200060000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>13.	Haynes AB, Weiser TG, Berry WR, Lipsitz SR, Breizat AH, Dellinger EP, et al; Safe Surgery Saves Lives Study Group. A surgical safety checklist to reduce morbidity and mortality in a global population. N Engl J Med. 2009; 360 (5): 491-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-5633201200060000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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