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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper aims at giving details on the anthropological work of the Swiss psychiatrist Luis Binswanger, focusing on phenomenology, and also showing the road explored by this specialist in the fields of intimacy to look for a method and the philosophical foundations of Psychiatry. This allows the real need to unify intellectual, volatile and corporal issues of the human being. It also describes the perfection character of the human essence, obtained from the use of the psychotherapy focused on the Existential Analysis proposed by Binswanger. This study shows the radical nature of the human being when loving, but most of all, when he faces liberty. In this paper, we find philosophical contributions from Leonardo Polo contrasted with those made by Binswanger.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p><font size="4">    <center><b><i>Binswanger</i> y el an&aacute;lisis existencial</b></center></font></p>      <p>    <center><i>Mario Acosta G&oacute;mez</i><sup>*</sup></center></p>     <br>     <p><sup>*</sup>Psiquiatra, profesor investigador de socio-antroplog&iacute;a Universidad EAN.</p>      <p>Este art&iacute;culo fue entregado el 8 de septiembre de 2009 y su publicaci&oacute;n aprobada por el Comit&eacute; Editorial el 10 de noviembre de 2009.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>      <p><i>El presente trabajo aporta novedades de la obra antropol&oacute;gica del psiquiatra suizo Luis Binswanger, en tanto que fenomen&oacute;logo mostrando el camino recorrido por este especialista de las ciencias de la intimidad en la b&uacute;squeda de un m&eacute;todo y una fundamentaci&oacute;n filos&oacute;fica para la psiquiatr&iacute;a, que permitiera reconducir a la unificaci&oacute;n de los aspectos intelectual, volitivo y corp&oacute;reo del ser humano. Se describe el car&aacute;cter perfectivo de la esencia del hombre, obtenido mediante la psicoterapia centrada en el an&aacute;lisis existencial propuesto por Binswanger, el cual sugiere la radicalidad de la persona en su inteligir y amar, pero ante todo por situarse frente a la libertad. En el curso del art&iacute;culo se destacan aportes filos&oacute;ficos de Leonardo Polo, contrastables con la Psiquiatr&iacute;a instaurada por Binswanger</i>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b>: <i>Antropolog&iacute;a Hermen&eacute;utica, An&aacute;lisis existencial, Fenomenolog&iacute;a, Mundo, Tiempo, Unidad, Realidad, Verdad, Conocimiento, Ser.</i></p> <hr>         <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>      <p><i>This paper aims at giving details on the anthropological work of the Swiss psychiatrist Luis Binswanger, focusing on phenomenology, and also showing the road explored by this specialist in the fields of intimacy to look for a method and the philosophical foundations of Psychiatry. This allows the real need to unify intellectual, volatile and corporal issues of the human being. It also describes the perfection character of the human essence, obtained from the use of the psychotherapy focused on the Existential Analysis proposed by Binswanger. This study shows the radical nature of the human being when loving, but most of all, when he faces liberty. In this paper, we find philosophical contributions from Leonardo Polo contrasted with those made by Binswanger</i>.</p>      <p><b>Key Words</b>: <i>Anthropology Hermeneutics, Existential Analysis, Phenomenology, World, Time, Unit, Reality, Truth, Knowledge, Human being.</i></p>  <hr>          <p><font size="3"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Al realizar este trabajo tuve en mente, como investigador, el objetivo de mostrar a los estudiantes de postgrado en salud, c&oacute;mo son compatibles la ciencia -en su sentido de medida de lo sensible- con la filosof&iacute;a, -en su sentido de inteligir lo existente-. Filosof&iacute;a y ciencia no ri&ntilde;en. Se trata de conciliar lo temporal con lo intemporal. La vida est&aacute; en movimiento y corresponde a un trozo de tiempo. Pero si existe lo intemporal, lo estable, lo verdadero, algo en m&iacute; es intemporal. Este trabajo registra y analiza hallazgos de la obra del psiquiatra suizo Ludwig Binswanger (1881-1966). L. B. es ante todo fenomen&oacute;logo, por tanto en su quehacer cient&iacute;fico privilegia lo formal. Sin embargo, todo cient&iacute;fico de ciencias naturales o sociales - y la psiquiatr&iacute;a se ubica dentro de estas ciencias - necesariamente hace estudio del movimiento sucesivo (la enfermedad es un continuo, tiene partes sucesivas en el tiempo) por lo tanto, consciente o inconscientemente, quiere contemplar integralmente lo conocido, para lo cual ha de considerar lo material como un antes temporal de lo que llamamos fin. Es decir, predice desde los signos y s&iacute;ntomas, que est&aacute; observando, aquello que seg&uacute;n la historia natural de la enfermedad acontecer&aacute; despu&eacute;s.</p>      <p>La fenomenolog&iacute;a es un tema tradicional de la Filosof&iacute;a, en consecuencia pienso que los aportes hechos a ella por Husserl (fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica) y por Heidegger (fenomenolog&iacute;a hermen&eacute;utica) facilitaron a Binswanger una interesante y ajustada aplicaci&oacute;n a la ciencia psiqui&aacute;trica. Husserl y Heidegger fueron autores asiduamente consultados por este psiquiatra y considero que en la siguiente afirmaci&oacute;n entresacada de una de sus conferencias ya se aprecia, de entrada, el ejercicio del m&eacute;todo fenomenol&oacute;gico: "Cu&aacute;n poco se&ntilde;ora de su propia casa es la psiquiatr&iacute;a, y en qu&eacute; gran medida trabaja esta con capitales prestados... Contempla la salida del caos, mediante un perfeccionamiento en los principios de su investigaci&oacute;n y precisamente con una profundizaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica met&oacute;dica y sistem&aacute;tica... En lugar de afirmar que con nuestras vivencias individuales nosotros pensamos a posteriori la unidad de nuestro yo -y esto acudiendo a la analog&iacute;a de la unidad de las sustancias externas, por contrapunto-, hoy se reconoce lo contrario, a saber, que nosotros llegamos al concepto de sustancias externas unitarias (como portadores de nuestras impresiones siempre cambiantes) solamente porque vivimos tal unidad originariamente en la forma de nuestra unidad del yo propia e independiente, para despu&eacute;s, transmitirla secundariamente al mundo exterior. Seg&uacute;n esto, nuestra unidad del yo vivida de forma inmediata ser&iacute;a, pues, el prototipo y la protoimagen del concepto de sustancia " ( Binswanger).</p>      <p>Con este aserto, en el fondo, Binswanger depura lo ideal de lo emp&iacute;rico. Esto recuerda a Kant, pero en todo caso es lo que vino a decir Husserl con la exposici&oacute;n de su fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica. Binswanger la acoge para dar fundamento a la ciencia psiqui&aacute;trica. En el texto citado, con las palabras no muy t&eacute;cnicas prototipo y protoimagen" L.B. est&aacute; sugiriendo un a priori.</p>      <p>Para aclararlo pensemos en algo que dice Leibniz: "Nada hay en el intelecto que no haya pasado por el sentido, a no ser el propio intelecto". Con lo destacado en negrilla, Leibniz se est&aacute; refiriendo al inteligir, que desde luego es un a priori (tambi&eacute;n para el realismo), puesto que coincide con el acto de ser de la persona, cuando con Polo se la considera como inteligir y amor donal. Leibniz no est&aacute; hablando de la inteligencia pasiva sino de un principio activo. A ese mismo principio se refiere Binswanger cuando afirma: "A la persona interior no conduce ning&uacute;n camino experimental. Cuando, por ejemplo, con Rorschach (autor muy conocido de tests psicol&oacute;gicos), del n&uacute;mero de las respuestas motrices deducimos la inteligencia del sujeto experimental ..." (ACE, p. 311), all&iacute;, de nuevo, la persona que da unidad al sujeto, es un a priori. Adem&aacute;s se est&aacute; mirando a lo esencial, a lo eid&eacute;tico, prescindiendo de lo f&aacute;ctico y se ha llegado a un Yo puro, despu&eacute;s de aplicar la llamada reducci&oacute;n trascendental"(Husserl) de la conciencia, la cual no puede ser un yo emp&iacute;rico.</p>      <p>Cuando no hay orden en una ciencia y un centelleo de datos o hechos emp&iacute;ricos pone &oacute;bice a nuestra capacidad de saber en profundidad, se requiere un marco de referencia en el cual hagan pie nuestros conocimientos. O como dice Kant en la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura: <i>"se puede adelantar mucho reduciendo muchedumbre de investigaciones a la f&oacute;rmula de una sola tarea".</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La psiquiatr&iacute;a no tuvo un cuadro esquem&aacute;tico para sus estudios cl&iacute;nicos hasta el Siglo XVII, cuando el abogado y m&eacute;dico italiano Paolo Zacchias hizo una clasificaci&oacute;n que relacionaba trastornos evidentes de la conducta con operaciones psicol&oacute;gicas -percepciones, emociones, memorizaciones -con miras a determinar la responsabilidad legal de ciertas personas-. Los psic&oacute;logos del Siglo XVIII hab&iacute;an insistido en la divisi&oacute;n de las manifestaciones psicol&oacute;gicas del hombre en tres &aacute;reas: sujeto sensiente (afectividad), sujeto cognoscente (percepci&oacute;n y pensamiento) y sujeto tendiente (voluntad y tendencias sensibles) (ACE,p.233). Los psiquiatras del Siglo XIX, apoy&aacute;ndose en este esquema procedente en &uacute;ltimo t&eacute;rmino de la antropolog&iacute;a, hab&iacute;an iniciado la elaboraci&oacute;n de definiciones psico-patol&oacute;gicas, que serv&iacute;an de unidades de medida para su naciente ciencia. As&iacute; surgieron las deficientes definiciones de alucinaci&oacute;n como percepci&oacute;n sin objeto y la de man&iacute;a como juicio err&oacute;neo a que se aferra el sujeto a pesar de todas las pruebas en contrario y m&aacute;s tarde la de esquizofrenia, como debilitamiento del poder asociativo.</p>      <p>Mientras Galeno (h.129-h.201) en su muy incipiente psiquiatr&iacute;a, solo comprend&iacute;a descripci&oacute;n de anormalidades notorias de la conducta de los pacientes, la psiquiatr&iacute;a de Zacchias ya intenta dos pasos: descripci&oacute;n cuidadosa de la conducta, seguida de una breve investigaci&oacute;n de las principales funciones psicol&oacute;gicas. La psiquiatr&iacute;a del Siglo XIX dio otro paso y abarc&oacute; tres estadios: el primero, estudiar los elementos, es decir, proponer como tipos b&aacute;sicos funciones psicol&oacute;gicas elementales perturbadas, tales como alucinaciones, ilusiones, man&iacute;as, ideas compulsivas y abulia. El segundo, agrupar en formas o s&iacute;ndromes, es decir, hacer una configuraci&oacute;n en la cual encontramos combinados diversos s&iacute;ntomas y signos para formar un cuadro cl&iacute;nico, como la depresi&oacute;n, la expansi&oacute;n, la confusi&oacute;n mental y la amnesia. El tercero fue el intento de definir enfermedades mentales concretas. Ejemplo: la par&aacute;lisis progresiva.</p>      <p>La psiquiatr&iacute;a en el Siglo XIX se ocup&oacute; principalmente de esa tarea gigantesca de definir innumerables elementos o s&iacute;ntomas mentales, las varias formas o s&iacute;ndromes y la posible etiolog&iacute;a de enfermedades mentales espec&iacute;ficas. Al lograr clasificaciones hizo el primer sistema nosol&oacute;gico. Entre los grandes pioneros de esta &eacute;poca de la psiquiatr&iacute;a figuran hombres de la talla de Esquirol, Morel, Kahlbaum, Wernicke y Bleuler, &eacute;ste &uacute;ltimo profesor de Binswanger ( Cfr., R. May, E. Angel y H.F. Ellenberger).</p>      <p>Todo progreso cient&iacute;fico conduce a nuevos hallazgos, los cuales a su vez plantean nuevos problemas, y as&iacute; el Siglo XX se vio enriquecido con la psiquiatr&iacute;a endocrinol&oacute;gica, los tests psicol&oacute;gicos, el psicoan&aacute;lisis y la fenomenolog&iacute;a; aportes que quer&iacute;an poner de relieve otros tantos aspectos del hombre. De una parte, Charcot hab&iacute;a mostrado que no hay correlaci&oacute;n entre la fisiopatolog&iacute;a conocida del cerebro y los s&iacute;ntomas neur&oacute;ticos, que para &eacute;l s&oacute;lo ten&iacute;an origen en reminiscencias de un trauma ps&iacute;quico, hallazgo &eacute;ste que condujo a Freud a la exploraci&oacute;n psicoanal&iacute;tica de los recuerdos reprimidos y a la elaboraci&oacute;n de su teor&iacute;a del inconsciente. Por otra parte, y en virtud de los progresos de la qu&iacute;mica biol&oacute;gica, L.B. pod&iacute;a escribir en 1924: "Vamos tras f&oacute;rmulas endocrinas unitarias para las concordancias, cada vez m&aacute;s claramente destacadas, entre constituci&oacute;n f&iacute;sica y car&aacute;cter, y en su cambio vemos la etiolog&iacute;a de psicosis muy difundidas. La personalidad general puede ser reducida a una f&oacute;rmula de secreci&oacute;n interna, pero tambi&eacute;n las realidades an&iacute;micas aisladas pueden ser puestas en relaci&oacute;n con determinado sistema endocrino: as&iacute;, por ejemplo, la tensi&oacute;n del afecto, con el recto funcionar del sistema adrenal&iacute;nico; la conducta antisocial de los eunucoides, as&iacute; como su biotipo, con el trastorno de la maduraci&oacute;n de las gl&aacute;ndulas sexuales, etc." Binswanger, L.,ACE, p.288). Pero esto sigue siendo ciencia natural, no fenomenolog&iacute;a.</p>      <p>En un tercer frente y con el uso de nuevos m&eacute;todos como introspecci&oacute;n dirigida, experimento controlado y medida de lo fisiol&oacute;gico y lo psicol&oacute;gico - lo cual hab&iacute;a sido preconizado por Helmholtz, Weber y Fechner - la investigaci&oacute;n hab&iacute;a culminado en la psicolog&iacute;a experimental de Wundt (1832-1920) restringida a la sensaci&oacute;n y a la percepci&oacute;n, pero fruct&iacute;fera en el descubrimiento de leyes de fen&oacute;menos conscientes provocados por experimentos fisiol&oacute;gicos y con aportes de la psicolog&iacute;a comparada entre la conducta del hombre y la de los animales. Por encima de todo, era notoria en Wundt la medida de respuestas a est&iacute;mulos aplicados en condiciones espec&iacute;ficas. En ellas se fij&oacute; Galton (1822-1911) quien observ&oacute; que las diferencias individuales en estos experimentos controlados de laboratorio no eran debidas a error del observador o del instrumento sino que los test de imaginaci&oacute;n y discriminaci&oacute;n sensorial llevaban a la detecci&oacute;n y estudio sistem&aacute;tico de las diferencias entre las personas observadas, con lo que se dio comienzo a la Psicolog&iacute;a Diferencial y a los test psicol&oacute;gicos de Binet, McKeen-Cattell, Rorschach, Kroh y Sperber.</p>      <p>Sin embargo, Psicolog&iacute;a Experimental, Psicolog&iacute;a Diferencial y Psicoan&aacute;lisis eran s&oacute;lo ciencia natural -en clave flos&oacute;fica dir&iacute;amos estudio del movimiento f&iacute;sico y sus cuatro principios mutuamente imbricados: lo material, lo formal, lo eficiente y lo final- y esto ciertamente era ostensible como un gran hallazgo de la filosof&iacute;a y de la ciencia. Pero para Ludwig Binswanger todos los esfuerzos anteriormente enumerados no constitu&iacute;an un suficiente fundamento para el estudio de las enfermedades mentales, y a la vez, para tener un m&eacute;todo proporcionado en la investigaci&oacute;n de los fen&oacute;menos psicopatol&oacute;gicos. Binswanger, piensa bajo la influencia de Husserl, que ese fundamento que &eacute;l busca es precisamente la fenomenolog&iacute;a (Binswanger, L.,ACE, p. 312). Esta no quiere saber nada de lo emp&iacute;rico, si es que queremos llamar as&iacute; a aquello concreto que est&aacute; en el mundo extramental o de la realidad bruta: los hechos. Apartarse de los hechos o de los procesos reales es a lo que atiende Husserl con lo que &eacute;l llama reducci&oacute;n fenomenol&oacute;gica o la puesta entre par&eacute;ntesis de toda realidad contingente.</p>       <p><font size="3"><b>2. Fenomenolog&iacute;a descriptiva y fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica</b></font></p>      <p>En fenomenolog&iacute;a conviene decir que todo aquello que aparece o se manifiesta es fen&oacute;meno y todo aquel que describe unas apariencias es fenomen&oacute;logo (Cfr.Ricoeur, P). Desde 1764, Lambert, disc&iacute;pulo de Christian Wolff, hab&iacute;a introducido el t&eacute;rmino fenomenolog&iacute;a como teor&iacute;a de la ilusi&oacute;n. Kant hace suyo el neologismo al proponerse como tarea circunscribir el dominio del aparecer o fen&oacute;meno que para &eacute;l significa limitada patentizaci&oacute;n del ser ante un sujeto, seg&uacute;n las disposiciones cognoscitivas propias de ese sujeto. As&iacute; lo dice Alejandro Llano (Llano, A. p-275). M&aacute;s tarde, Hegel, en su fenomenolog&iacute;a del esp&iacute;ritu publicada en 1807, pretende que fenomenolog&iacute;a sea la descripci&oacute;n del camino que el esp&iacute;ritu reconoce a lo largo de la historia, esto es, la b&uacute;squeda que el pensamiento realiza de un orden oculto, pero del que llega a establecer su significaci&oacute;n absoluta, porque todo lo real es racional y todo lo racional es real. Sin embargo, quien realmente hace de la fenomenolog&iacute;a moda es Edmund Husserl, en el umbral mismo del Siglo XX, con la publicaci&oacute;n en 1900 y 1907 del primero y segundo volumen de las Investigaciones L&oacute;gicas (Raggiunti, R. p.95).</p>      <p>No hay fen&oacute;meno sin sujeto cognoscente, pues s&oacute;lo este puede distinguir entre lo que aparece y lo que no aparece. La observaci&oacute;n ingenua de las cosas manifiesta en ellas algunos cambios que todas las personas expresan en el lenguaje corriente. As&iacute; el lugar, el color, la figura, el tama&ntilde;o, etc. sufren modificaciones, mientras quiz&aacute; en el fondo algo permanece. Cuando se da prioridad a lo que aparece al margen de lo que permanece se habla de fenomenismo. Para el fenomenismo, las diversas formas por las que pasa una cosa, son aspectos de un continuo fluir. La cosa es un conglomerado espacio-temporal de elementos accidentales, que aparecen vinculados transitoriamente y la "idea" no es m&aacute;s que un estado especial de la percepci&oacute;n. El fenomenismo puede ser s&oacute;lo gnoseol&oacute;gico &oacute; adem&aacute;s de gno-seol&oacute;gico, &oacute;ntico. Para el fenomenismo &oacute;ntico no hay distinci&oacute;n entre cosa, como elemento constitutivo de la realidad y objeto, que es la cosa en cuanto conocida.</p>      <p>La sustancia espiritual, dicen los seguidores del fenomenismo (no de la fenomenolog&iacute;a) es s&oacute;lo agrupaci&oacute;n de fen&oacute;menos ps&iacute;quicos, y el cuerpo lo es de fen&oacute;menos f&iacute;sicos. Conceptos, hip&oacute;tesis y leyes cient&iacute;ficas no son fiel reflejo de la realidad, sino representaciones simplistas de los hechos. Tras el fen&oacute;meno no existe una cosa en s&iacute; velada al sujeto cognoscente. Existe s&oacute;lo el fen&oacute;meno. Tales son las afirmaciones de Ernst Mach (1838-1916), citado por BINSWANGER y partidario del fenomenismo &oacute;ntico. Sin embargo, para el fenomenismo simplemente gnoseol&oacute;gico, m&aacute;s all&aacute; del flujo fenom&eacute;nico subyace una realidad, que llama COSA EN SI. Esta sin embargo es incognoscible en sus determinaciones propias.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cambio, la fenomenolog&iacute;a <i>husserliana </i>(la cultivada por <i>Binswanger) </i>se presenta como intento de conciliaci&oacute;n del sentido del ser (l&eacute;ase la cosa en s&iacute;) y el sentido del fen&oacute;meno l&eacute;ase las determinaciones esenciales de la cosa en s&iacute;, que la llevan a ser conocida en su intemporalidad. Husserl es idealista, no realista. El ser de Husserl (que no es el acto de ser de los fil&oacute;sofos realistas) es el ser ideal. La expresi&oacute;n de Husserl de volver a las cosas mismas es equ&iacute;voca, porque en &eacute;l significa el ser ideal de las cosas, no su ser real. Para Husserl, el ser real est&aacute; sujeto a tiempo. Es hic et nunc. Y ese ser real contingente es el que hay que poner entre par&eacute;ntesis. "En el fondo, la fenomenolog&iacute;a nace tan pronto como, poniendo entre par&eacute;ntesis -provisional o definitivamente - la cuesti&oacute;n del ser (del existir emp&iacute;rico), se procede a tratar como un problema aut&oacute;nomo la manera de aparecer las cosas. Se da una fenomenolog&iacute;a rigurosa cuando esta disociaci&oacute;n es perseguida por s&iacute; misma cualquiera que sea su suerte definitiva. Degenera en fenomenolog&iacute;a trivial y diluida, por contrapunto, cuando el acto de nacimiento que hace surgir el aparecer a expensas del ser no es enteramente percibido ni tematizado. Bajo el nombre de fenomenolog&iacute;a se hace, a veces, tan s&oacute;lo una presentaci&oacute;n popular de opiniones, de convicciones, sin tomar partido por o contra las mismas" (Ricoeur, P.,o.c.,p.21). Con estas precisas palabras P. Ricoeur distingue entre la fenomenolog&iacute;a filos&oacute;fica de Husserl destinada a fundamentar en el ser ideal una psicolog&iacute;a y una filosof&iacute;a seg&uacute;n &eacute;l universales, y la fenomenolog&iacute;a corriente, "trivial" o descriptiva, sin pretensiones flos&oacute;ficas. Veamos c&oacute;mo ambas son practicadas por <i>Binswanger.</i></p>      <p>C&aacute;ncer es cangrejo en griego, pues ya los pioneros de la medicina acad&eacute;mica hab&iacute;an advertido lo descriptivo que era el t&eacute;rmino para una masa viva, constituida por un cuerpo central y sus prolongaciones irregulares en forma de extremidades, ra&iacute;ces o patas, inicialmente filiformes. La anatom&iacute;a patol&oacute;gica y la semiolog&iacute;a m&eacute;dica acuden continuamente a una analog&iacute;a de las formas, tomando como an&aacute;lisis principal algo que es f&aacute;cil de observar en la naturaleza. Se habla del bazo de p&oacute;rfido (por su semejanza con la piedra preciosa de incrustaciones blancas) o bazo confitado o bazo de sag&uacute;. Se describe alg&uacute;n coraz&oacute;n como afelpado, o la ves&iacute;cula en fresa (puntos de colesterol amarillos sobre un fondo pardusco) o la lengua vellosa (cuando crecen hongos en las papilas gustativas). Un paciente puede tener las tibias en sable; las u&ntilde;as en vidrio de reloj y los dedos en palillo de tambor. Hay tumores perlados (margaritoma, por sus masas de queratina conc&eacute;ntricas que son como perlas c&oacute;rneas). Los dermat&oacute;logos describen la <i>facies leonina</i> o los <i>nevus flammeuses</i>(comparaci&oacute;n de un lunar con la llama) o el labio leporino por semejanza con el propio de la liebre. Un aneurisma o dilataci&oacute;n sacular de una arteria puede tener forma de mora o la misma arteria tener una consistencia de tr&aacute;quea de pollo. <i>Binswanger, </i>como m&eacute;dico, reconoce que el lenguaje propio de la fenomenolog&iacute;a trivial o descriptiva es el metaf&oacute;rico (ACE, p. 219) o analog&iacute;a de proporcionalidad extr&iacute;nseca y que esta figura de la expresi&oacute;n verbal o escrita permite una contemplaci&oacute;n m&aacute;s simple y m&aacute;s natural de la sintomatolog&iacute;a psiqui&aacute;trica, cuando mutatis mutandis es aplicada a ella. La man&iacute;a de los personajes m&iacute;ticos del Olimpo, que precisamente entraban en expansi&oacute;n de su tono afectivo o emocional, dio origen a la noci&oacute;n psiqui&aacute;trica de hipoman&iacute;a (lo rayano en man&iacute;a, sin llegar a serlo). La paranoia inducida dio origen a la expresi&oacute;n <i>folie &agrave; deux, </i>etc.</p>      <p><i>Binswanger, </i>como todo psiquiatra, hace fenomenolog&iacute;a descriptiva, pero lo original en &eacute;l es la recursividad que manifiesta cuando se trata de conceptos tan necesarios para entender el paciente -como el de mundo-. L.B. accedi&oacute; a los griegos para estimar la idea que alguno de ellos ten&iacute;a de mundo. En el fragmento 89 de Her&aacute;clito, que como una piedra preciosa es raro y lleno de oscuro fuego, el fil&oacute;sofo de Efeso distingue entre los que est&aacute;n en vela y los que duermen. Binswanger lo interpreta con maestr&iacute;a: los que est&aacute;n en vela (&iexcl; plural !) tienen un s&oacute;lo mundo, un mundo com&uacute;n; mientras que entre los que duermen, cada uno (singular) se dirige a su propio mundo ( ACE, p. 83). Con este destello L.B. obtiene los conceptos de mundo propio (de introspecci&oacute;n o de ensue&ntilde;os), y mundo com&uacute;n o compartido con los semejantes, precisamente aquel mundo que para los esquizofr&eacute;nicos deja de ser com&uacute;n, porque se refugian en su mundo propio, o mundo, que a otro nivel, puede ser distorsionado por los neur&oacute;ticos.</p>      <p>"Cuando un enfermo manifiesta haber perdido el mundo o vivir en otro mundo o vivir s&oacute;lo jirones del mundo o se siente fuera o por encima del mundo, cuando, en exaltaci&oacute;n man&iacute;aca el mundo se le antoja infnitamente lejano y pre&ntilde;ado de futuro o en deprimente desesperaci&oacute;n le parece encogido o desmoronado o sin futuro, cuando no tiene ya contacto alguno con el mundo o el mundo se le ha tornado extra&ntilde;o, entonces, s&oacute;lo entonces, logramos echar apenas una mirada en la complexi&oacute;n de estos modos de vivencia o existencia, en la consideraci&oacute;n continua del fen&oacute;meno de mundo" (ACE, p.90-91). L.B. concluye que el fen&oacute;meno de mundo formulado por primera vez en t&eacute;rminos cient&iacute;ficos debe atribuirse a los griegos y en primer lugar a Her&aacute;clito, en la expresi&oacute;n estar orientados al mundo o en otras semejantes.</p>      <p>L.B. dice que Her&aacute;clito es el primero en la historia de la humanidad que ha dejado grabada la expresi&oacute;n de la historicidad del existir: Me he buscado a m&iacute; mismo (fragmento 101, Diels). Fue el primero en buscar la existencia temporal all&iacute; donde est&aacute; m&aacute;s cerca, en el yo. Sin embargo, vivimos nuestra propia existencia, las mayor&iacute;a de las veces, en desarmon&iacute;a con ella, cuando no en disipaci&oacute;n. Hemos de reconquistar unidad. Vivir, sentir, pensar, tender, <b>requieren unidad</b>. El contacto con la sabidur&iacute;a como expresi&oacute;n de la verdad y el obrar, seg&uacute;n la propia naturaleza, para acceder a una tranquila forma de existir y vivir altamente en unidad de pensamientos y sentimientos solo por pocos es buscado y elegido (ACE, p. 98).</p>      <p>Apoy&aacute;ndose en Husserl, Binswanger hace tambi&eacute;n fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica o filos&oacute;fica. No cabe duda que desde Husserl el concepto mundo adquiri&oacute; enfoques distintos. Ciertamente Husserl dedic&oacute; su vida a estudiar el mundo intramental (el de las ideas) como contrapunto del extramental (para &eacute;l, el emp&iacute;rico). Antes, en relaci&oacute;n con el hombre, mundo podr&iacute;a ser s&oacute;lo &aacute;mbito infinito, pues para el existente humano tiene inter&eacute;s toda la realidad, en contraposici&oacute;n a entorno parcial que es lo seleccionado de esta realidad por el animal, como lo necesario exclusivamente para el desarrollo de sus funciones vitales de ser vivo irracional.</p>      <p>Mundo como &aacute;mbito infinito no fue el sentido de la idea mundo en la que Husserl quiso centrarse, puesto que el fil&oacute;sofo de Moravia, deteni&eacute;ndose en lo gnoseol&oacute;gico, busc&oacute; m&aacute;s bien fundamentar s&oacute;lidamente el saber y desarrollar un m&eacute;todo distinto al de las ciencias naturales para aplicarlo a aquellas del esp&iacute;ritu. Husserl busca la filosof&iacute;a rigurosa, dando al concepto mundo el sentido de mundo de la verdad, y verdad autofundada en s&iacute; misma. Husserl niega que la verdad se derive del ser real. Para &eacute;l, el ser es poca cosa.</p>      <p>Es equivalente a hecho. Esta no es la posici&oacute;n cl&aacute;sica o la aristot&eacute;lica, pues el fil&oacute;sofo griego establece que dentro de los trascendentales, el primero es el ser y el segundo la verdad. De all&iacute; su distinci&oacute;n entre ser veritativo y ser real. Y Tom&aacute;s de Aquino dice que la verdad del conocimiento se funda en el ser y no en el conocimiento objetivo del mismo, tesis central del realismo filos&oacute;fico: Esse rei, non veritas eius, causat veritatem intellectus (S. Tom&aacute;s de Aquino).</p>      <p>La Filosof&iacute;a del Siglo XX comenz&oacute;, pues, mediante una nueva presentaci&oacute;n del idealismo: las Investigaciones l&oacute;gicas de Husserl. All&iacute; este matem&aacute;tico y fil&oacute;sofo pone de relieve que hay leyes l&oacute;gicas que valen por s&iacute; mismas, esto es, desde su propia evidencia. Husserl afirma que dichas leyes no se pueden derivar de procesos ps&iacute;quicos, aquellos que anidan en las neuronas, sino que son exclusivamente l&oacute;gicas. Los procesos ps&iacute;quicos, para Husserl y a mi entender para cualquiera, son procesos contingentes; es decir: no se puede demostrar que la psicolog&iacute;a individual humana sea la misma y &uacute;nica en todos los seres humanos. Pero, en cambio, nadie afirmar&iacute;a que las leyes l&oacute;gicas puedan ser distintas en &eacute;ste o aquel ser humano. Por eso, seg&uacute;n Husserl, hay que separar lo emp&iacute;rico y lo ideal, o si se quiere, hacer delimitaci&oacute;n entre lo contingente y lo necesario. No se trata s&oacute;lo de invalidar o hacer nulo el psicologismo, esto es, la fundamentaci&oacute;n de la l&oacute;gica en la psicolog&iacute;a neurol&oacute;gica humana -psicologismo es cimentar la l&oacute;gica en procesos reales fisiol&oacute;gicos o ps&iacute;quicos-, sino de depurar lo ideal de lo emp&iacute;rico. Esto es lo que llama Husserl reducci&oacute;n, es decir, quedarse s&oacute;lo con lo eid&eacute;tico, lo ideal -que es lo exclusivamente intencional- objetivo- (Polo, L). A esta metodolog&iacute;a la llama Husserl volver a las cosas mismas. Pero &eacute;l no est&aacute; hablando de cosas reales sino de cosas en la mente. Y en esto consiste el mundo de la pura verdad: "La verdad es el centro de todo el planteamiento de Husserl; y corresponde a la verdad mostrar su propia necesidad. La necesidad l&oacute;gica es un modo de manifestarse esa caracter&iacute;stica de la verdad" (Ibidem). Esta necesidad destaca la verdad y lo hace sin que la verdad pertenezca a lo real, en sentido ps&iacute;quico o cerebral, ni tampoco a los hechos. Husserl no dice que la verdad sea real: la convertibilidad entre la realidad y la verdad no es considerada en su filosof&iacute;a. Husserl no entiende lo real como verdadero. La verdad se separa de los hechos (Polo, L.). Dicho de otra manera, a la realidad se puede unir la verdad, pero de manera extr&iacute;nseca.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, Husserl ha descubierto un absoluto, un valor necesario, al que se puede considerar sin relaci&oacute;n con nada distinto de &eacute;l. Husserl antes de ser fil&oacute;sofo fue matem&aacute;tico. En las investigaciones l&oacute;gicas y en su intuici&oacute;n de la fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica o filos&oacute;fica subyace algo que &eacute;l ha descubierto precisamente como matem&aacute;tico y fil&oacute;sofo. La matem&aacute;tica es ciencia de objetos pensados unificantes. La objetivaci&oacute;n del n&uacute;mero no corresponde al abstraer ni tampoco a la generalizaci&oacute;n. Dicho en otra forma: un buen matem&aacute;tico como Husserl sabe que el n&uacute;mero no es conocido al abstraer o al generalizar. Cuando estamos ante un mont&oacute;n de manzanas en primera instancia no abstraemos su n&uacute;mero. Lo abstra&iacute;do es s&oacute;lo un objeto incoativo: es el objeto pensado, en este caso como mont&oacute;n. Pero si se trata de manzanas es posible detectar la manzaneidad. El abstracto de este mont&oacute;n, antes de descubrir la manzaneidad es algo as&iacute; como lo vasto, que quiz&aacute; guarda impl&iacute;cita la diferencia que contiene, puesto que es un mont&oacute;n de manzanas. Pero el simple abstracto no es algo exacto en lo que ata&ntilde;e al n&uacute;mero de manzanas que hay en el mont&oacute;n. Aqu&iacute; est&aacute; en germen la fenomenolog&iacute;a que descubre Husserl. Separemos lo emp&iacute;rico, la existencia real de las manzanas y deteng&aacute;monos en lo ideal, la esencia de las manzanas, la manzaneidad. Y siguiendo con el ejemplo: el conocimiento abstractivo tomado en cuanto tal no incluye propiamente los objetos sensibles. Un matem&aacute;tico, cuando discurre, deja a un lado todo lo sensible. Si considera el tiempo, no tiene que adscribir cualidades sensibles a un continuo espacio-temporal, que para &eacute;l s&oacute;lo tiene sentido como una articulaci&oacute;n del tiempo, en su estricta &iacute;ndole intelectual. Esto quiere decir que aunque adem&aacute;s del inteligir hayan intervenido en sus abstracciones tres sentidos internos (El sensorio com&uacute;n o en su defecto la imaginaci&oacute;n, como facultades de presente; la memoria como facultad de pasado y la estimativa o cogitativa como facultad de futuro), el matem&aacute;tico no se detiene en la conjunci&oacute;n sensible pasado-presente-futuro, sino que directamente articula el tiempo. Pero esto es lo mismo que detectar eid&eacute;ticamente el tiempo. Se trata de un tiempo ideal y no de un tiempo real. Y si en lugar de tiempo hablamos de n&uacute;mero pensado tendr&iacute;amos que considerarlo como una propiedad relacional (Posada, J. M). Esta propiedad, como tal, tambi&eacute;n escapa a lo f&iacute;sico, igual que la articulaci&oacute;n intelectual del tiempo. Es decir: los objetos matem&aacute;ticos son hip&oacute;tesis de lo f&iacute;sico. Por aqu&iacute; creo que se ve de nuevo la depuraci&oacute;n de la idea con respecto a lo f&iacute;sico, la delimitaci&oacute;n de campos entre lo ideal y lo emp&iacute;rico. Y tambi&eacute;n captamos lo proclive que estaba Husserl, como matem&aacute;tico, para deslindar los dos campos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>3. No hay enfermedad sino enfermos</b></font></p>      <p>Y... &iquest;Qu&eacute; tiene que ver lo anterior con el mundo en el cual se mueve un psiquiatra? Pues mucho. Un psiquiatra tiene pacientes. Los pacientes est&aacute;n en la realidad, en el mundo emp&iacute;rico. Son de carne y hueso. Sin embargo el psiquiatra, para tratarlos, tiene que acudir a la idea de enfermedad, que como concepto est&aacute; en su mente. El psiquiatra sabe que no hay enfermedades sino enfermos, pero cuando descubre la idea esquizofrenia, ha de aplicarla a alg&uacute;n enfermo que est&aacute; en la realidad: aquello que sensiblemente se mueve; no obstante, la idea esquizofrenia es algo inm&oacute;vil, intemporal. Para un psiquiatra-fl&oacute;sofo, como Binswanger, esta doctrina de distinguir lo verdadero como algo perteneciente s&oacute;lo al mundo intramental, de lo real como algo contingente es apasionante. Sin embargo, para L.B. la persona esquizofr&eacute;nica es ante todo persona. El es un humanista y cultiva lo concerniente al esp&iacute;ritu. Reconoce la relaci&oacute;n de la criatura con el Creador. Distingue los dos sentidos del ser creatural. Ser c&oacute;smico y ser personal. Ya lo vimos en el primer texto que citamos de &eacute;l en este trabajo. Es obvio que para Binswanger, persona y esquizofrenia no son convertibles entre s&iacute;. El trabajo del psiquiatra consistir&aacute; en apoyarse en lo que &eacute;l conoce como esquizofrenia, en su mundo intramental, para de alg&uacute;n modo lograr negarlo en aquella persona de carne y hueso, mediante una curaci&oacute;n o al menos paliando las manifestaciones emp&iacute;ricas de esta enfermedad. Al volver a las cosas mismas (los seres ideales, seg&uacute;n la fenomenolog&iacute;a) el psiquiatra redescubre en su conciencia la intenci&oacute;n de objeto y si es fenomen&oacute;logo eid&eacute;tico considera la conciencia tambi&eacute;n como algo a priori. Al descubrir la conciencia, la reconoce como conciencia de. Y aqu&iacute; entra a operar otra reducci&oacute;n de Husserl, pues esa conciencia no puede ser emp&iacute;rica sino eid&eacute;tica. Es la misma unidad del propio yo de que habla Binswanger. Tambi&eacute;n esto estaba en el primer texto que citado en este art&iacute;culo sobre L.B.</p>      <p>Con lo anterior de ning&uacute;n modo se ha dicho que Binswanger, quien llama a la psiquiatr&iacute;a "ciencia curativa de las almas" <i>(Binswanger, </i>ACE, p. 289), haya eludido una psicolog&iacute;a de la persona o una psicolog&iacute;a cient&iacute;fico-espiritual que estudie al hombre centr&aacute;ndose en las operaciones propias de la vida, llamadas exactamente acciones inmanentes. Hay una superioridad del ser que no se agota en las acciones, ya transitivas, ya inmanentes. Es la superioridad de la libertad. Ser&iacute;a error ajeno a un psiquiatra de su talla estudiar al hombre s&oacute;lo mediante movimientos transitivos, donde un agente obtiene su efecto fuera de s&iacute; mismo (actio in passu se dice en la terminolog&iacute;a filos&oacute;fica). L.B. tiene muy claro que la vida espiritual es la m&aacute;s alta y es propia del hombre, &uacute;nico ser que dotado de cuerpo material y alma espiritual tiene unidad y plenitud subjetiva (ACE, p.316), y as&iacute; lo dec&iacute;a este psiquiatra suizo-alem&aacute;n citando a Cassirer y contradiciendo a Freud, en su conferencia sobre la psiquiatr&iacute;a ante los progresos de la psicolog&iacute;a moderna, en 1924: "En lugar de demoler la unidad de nuestro yo, lo que nunca acontece -por otra parte- sin autoenga&ntilde;o cient&iacute;fico, para despu&eacute;s, en el mejor de los casos, &laquo;deducirla&raquo; de nuevo a posteriori de las ruinas o &laquo;interpretarla&raquo; a partir de tales ruinas, la nueva psicolog&iacute;a tiene el valor de reconocer la vitalidad inmediata de la unidad de nuestro yo" (ACE, p. 306-307)... "Con otras palabras, en lugar de querer penetrar en el problema de la subjetividad a partir de la objetividad, lo que solo es posible mediante una especie de reconstrucci&oacute;n, resulta ahora m&aacute;s f&aacute;cil la exigencia de comprender la objetividad a partir de la subjetividad" (ACE, p. 311). Dicho de otra manera: cuando la ciencia natural de su &eacute;poca quiere presentar el alma humana como funci&oacute;n del cerebro o como proceso de la naturaleza, L.B. aspira desde la ciencia misma y desde la filosof&iacute;a a mostrar la existencia del esp&iacute;ritu como algo absolutamente distinto de la materia, esto precisamente ateni&eacute;ndose a las operaciones inmanentes de la vida an&iacute;mica del hombre, que permiten determinar una pura funci&oacute;n de lo espiritual. El esp&iacute;ritu es lo atemporal, la materia es lo temporal.</p>      <p>Al encontrarse con esta gran verdad, <i>Binswanger </i>no renuncia a la perfecta unidad de cuerpo y alma humana, en raz&oacute;n a que aprecia en esta unidad la plenitud de un ser individual, de una persona. Por los caminos de la ciencia psiqui&aacute;trica y precisamente porque su objeto de estudio es el hombre an&iacute;micamente enfermo, Binswanger vislumbra el concepto hist&oacute;rico de persona: <i>rationalis naturae individua substantia </i>(Boecio). Y afrma que su psicolog&iacute;a ser&aacute; una psicolog&iacute;a de la persona. Ahora bien: no se puede hacer psicolog&iacute;a de la persona, sin recurrir a la filosof&iacute;a en busca de las nociones necesarias para entender una realidad tan compleja como el ser personal -y menos encerr&aacute;ndose en la esencia-. Pero Binswanger ha sido deslumbrado por la fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica, la cual no brinda las bases suficientes para estudiar la persona humana. La fenomenolog&iacute;a al permanecer solo en lo eid&eacute;tico abandona el acto de ser del existente humano. La fenomenolog&iacute;a tampoco accede a la distinci&oacute;n real <i>essentia-esse</i> y no distingue entre acto de ser c&oacute;smico y acto de ser personal.</p>      <p><font size="3"><b>4. De la fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica a la fenomenolog&iacute;a hermen&eacute;utica</b></font></p>      <p>Mundo, en la experiencia total del hombre no es s&oacute;lo ver, tender con aprioridad a los objetos mentales que est&aacute;n en presencialidad, porque el hombre tambi&eacute;n mundea y palabrea y por eso no es s&oacute;lo apertura para lo que es verdad, sino tambi&eacute;n para lo que deviene. Algo acontece fuera de la mente del hombre (lo extraps&iacute;quico) cuando este empieza a experimentar o cuando empieza a hablar, por lo tanto es parte del problema de la intersubjetividad, imprescindible para un psiquiatra, pues lo interpersonal es noci&oacute;n necesaria para el hombre en sociedad y sociedad equivale a convivencia. El hombre, adem&aacute;s, coexiste con su h&aacute;bitat</p>      <p>No podemos detenernos s&oacute;lo en objetivaciones, en las presencialidades constatadas por nuestra mente, en lo patente, porque tambi&eacute;n est&aacute; delante la patencia de la no patencia y ya tenemos resonancias heideggerianas. Husserl y Heidegger condujeron a Ludwig <i>Binswanger</i>, psiquiatra que naci&oacute; y muri&oacute; en Kreuzlingen (Suiza), sin ser un gran viajero, pero s&iacute; un gran estudioso, a sacar del limbo la psiquiatr&iacute;a de su tiempo, tan necesitada de certezas como ciencia, pues uno de los sentidos de la palabra ciencia es conocimiento cierto a trav&eacute;s de determinaciones ciertas. Pero en la ciencia cient&iacute;fico-natural la relaci&oacute;n causa efecto es s&oacute;lo contrapunto con respecto al pensar propio de la fenomenolog&iacute;a. Rescatar la filosof&iacute;a de una manera neta, como lo hace Husserl, trayendo a colaci&oacute;n la verdad como valor absoluto -como dotada de necesidad y evidencia intr&iacute;nseca- es huir del empirismo, postura que ya hab&iacute;a sido rectificada, en parte, por Brentano, maestro de Husserl. Y <i>Binswanger</i> est&aacute; de acuerdo con esta rectificaci&oacute;n hecha al empirismo. Pero para un pensador como &eacute;l, que tambi&eacute;n ha accedido a los fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos, la prioridad absoluta de la verdad no es admisible, porque ello niega que verum in esse fundatur (la verdad se funda en el ser). <i>Biswanger</i> se desconcierta, como muchos disc&iacute;pulos de Husserl, cuando este acent&uacute;a su idealismo. Y recurre a Heidegger, interpret&aacute;ndolo inicialmente como fil&oacute;sofo de la realidad. Esto es: aunque preguntar primordialmente por el sentido del ser -como hace Heideggersiga teniendo connotaciones idealistas, ese acudir del fil&oacute;sofo alem&aacute;n a un punto de vista pr&aacute;ctico, ser-en-el-mundo, expresi&oacute;n tambi&eacute;n heideggeriana, deja sitio a la pragm&aacute;tica, y esto ya permite a <i>Binswanger</i> hacer simult&aacute;neamente psiquiatr&iacute;a y filosof&iacute;a y plantarse en el mundo real.</p>      <p>La fundamentaci&oacute;n meramente l&oacute;gica de la verdad, trae problemas para el ejercicio de la psiquiatr&iacute;a. No se puede abrir un abismo entre la verdad y el ser real. No se puede interpretar el ser como estrictamente contingente. Cierto es que en la realidad extramental est&aacute; lo ef&iacute;mero, pero tambi&eacute;n hay en ella un algo permanente, fundante, que act&uacute;a como nuez, como meollo de todo cuanto existe. Si lo extramental es exclusivamente contingente, la verdad sobre ello es pura ficci&oacute;n y esto es nominalismo: "voces, praeterea nihil " dir&iacute;a elegantemente un fil&oacute;sofo del lenguaje. Como hist&oacute;ricamente el idealismo ha sido una reacci&oacute;n contra el nominalismo, se entiende la reposici&oacute;n del idealismo, al comienzo del Siglo XX, para salvar la filosof&iacute;a, maltrecha por el empirismo del Siglo XIX. Pero ese no es un suficiente modo de salvarla ( Polo, L.).</p>      <p>El correlato entre lo ideal y el sujeto enfermo no es primariamente lo ps&iacute;quico. Antes est&aacute; la expresi&oacute;n de lo ps&iacute;quico, que no puede ser tan s&oacute;lo un nombre. Para Binswanger, el problema de la constituci&oacute;n de la ciencia particular, no puede resolverse afirmando que lo real es meramente emp&iacute;rico y contingente, y a la vez aseverar que lo verdadero es solo lo l&oacute;gico. Cabe ponerlos en relaci&oacute;n y no simplemente desde fuera (extr&iacute;nsecamente), sino tambi&eacute;n desde dentro. A esta concreta cuesti&oacute;n se dedic&oacute; L.B. a partir de la aparici&oacute;n de Ser y tiempo, en 1927. <i>Binswanger</i> sufre una radical transformaci&oacute;n ante el movimiento existencial iniciado por Kierkegaard y con varios de sus colegas psiquiatras -siguiendo las directrices de Heidegger- elabora una nueva manera de entender la psiquiatr&iacute;a y tambi&eacute;n la realidad: el An&aacute;lisis Existencial.</p>      <p><i>Binswanger</i> aprovecha la discrepancia entre Husserl y Heidegger: este ha descubierto como fen&oacute;meno algo que Husserl no ha detectado: la patencia de la no patencia por tanto, la necesidad de preguntar. En algo tan obvio est&aacute; el quicio del an&aacute;lisis existencial. La inclusi&oacute;n de la pregunta al constatar lo no patente, lo que se oculta detr&aacute;s del fen&oacute;meno. Fenomenolog&iacute;a hermen&eacute;utica quiere decir sentido subordinado a un sentido del ser, por el cual hay que interrogar, puesto que todav&iacute;a no se sabe. All&iacute; est&aacute; la confianza en la descripci&oacute;n hecha por el mismo paciente psiqui&aacute;trico y a la vez la b&uacute;squeda a trav&eacute;s de todas sus expresiones ling&uuml;&iacute;sticas, cin&eacute;ticas, alucinatorias, ilusorias, on&iacute;ricas... All&iacute; est&aacute; la afirmaci&oacute;n de Binswanger de que el sue&ntilde;o es un mundo propio (patencia) del que es preciso despertar (no patencia) al paciente para traerlo al mundo com&uacute;n: se trata de aclarar el modo de existencia diferente del enfermo, partiendo de sus experiencias, sin prisas, hasta dar con la clave del sentido que se oculta al analista y al paciente mismo, huyendo del prejuicio y de toda teor&iacute;a preconcebida.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra cosa es que se llegue siempre a conocer esa clave. Pero aqu&iacute; se ha retornado al ser como principio de la inteligibilidad. Es la tradicional f&oacute;rmula <i>esse et unum et verum et bonum convertuntur</i>. Es decir: con el An&aacute;lisis Existencial Binswanger aplica a la psiquiatr&iacute;a un m&eacute;todo que tiene sus ra&iacute;ces en el cl&aacute;sico orden trascendental que da la preeminencia al ser. No prescinde del todo de la fenomenolog&iacute;a de Husserl, puesto que Binswanger sigue sosteniendo que para estudiar al hombre an&iacute;micamente enfermo es necesaria una concepci&oacute;n ONTICA del ser humano, es decir, plantearse filos&oacute;ficamente una esencia "situada" del hombre.</p>      <p>Pero al estudio de la causa formal o de la esencia ahora Binswanger incorpora la hermen&eacute;utica de Heidegger, que como es sabido tambi&eacute;n tiene su antecedente en Arist&oacute;teles. En su sentido primordial hermen&eacute;utica no es s&oacute;lo interpretar, sino anunciar y enunciar el lugar propio de la verdad. Para Arist&oacute;teles el anuncio enunciativo es el juicio - algo que tiene que ver con la expresi&oacute;n, con el habla, con la pregunta como m&eacute;todo interrogativo y su repuesta. Tambi&eacute;n el juicio tiene que ver con el diagn&oacute;stico. Un diagn&oacute;stico es un juicio que anuncia y enuncia.</p>      <p>La hermen&eacute;utica es as&iacute; mismo di&aacute;logo: encuentro en las profundidades del ser, es la psicoterapia para Binswanger. Y la hermen&eacute;utica es di&aacute;logo, porque la interrogaci&oacute;n por el sentido que est&aacute; oculto reclama una respuesta. En torno al di&aacute;logo, impl&iacute;citamente est&aacute; lo auditivo, que es distinto de lo visual, emparentado esto &uacute;ltimo con la teor&iacute;a de la objetivaci&oacute;n, esto es, lo aparente del fen&oacute;meno. La contraposici&oacute;n a lo que aparece es lo que no aparece todav&iacute;a, pero que quiz&aacute; aparezca con la interrogaci&oacute;n y la escucha del paciente. Y de nuevo se ve aqu&iacute; la coincidencia con lo que es la filosof&iacute;a para Heidegger: una filosof&iacute;a que quiere decir entender al modo de o&iacute;r, por contraposici&oacute;n a la filosof&iacute;a de Husserl, que justamente quiere ver solo eidos.</p>      <p>Heidegger - olvidando que la Metaf&iacute;sica tiene un quiebre en la historia, que la divide en cl&aacute;sica y moderna- le achaca globalmente el olvido del SER, al omitir la pregunta que interroga por el ser, que Heidegger dice no ha formulado por estar sumergida en la met&aacute;fora visual. Y con esa cr&iacute;tica arrastra a Binswanger, quien ya descorazonado con el neokantismo de sus mentores en psicolog&iacute;a, desconf&iacute;a -a&uacute;n m&aacute;s despu&eacute;s de Heidegger- de todo saber s&oacute;lo objetivante (ACE, p. 220-221 y 437).</p>      <p>Husserl, para <i>Binswanger</i>, segu&iacute;a prisionero del fen&oacute;meno que aparece ante un poder de manifestaci&oacute;n, que es el de la visi&oacute;n. Pero ahora la hermen&eacute;utica le viene a recordar que a la met&aacute;fora de la visi&oacute;n es preciso unir la met&aacute;fora de la audici&oacute;n, y la fenomenolog&iacute;a entonces se hace noticia o fenomenolog&iacute;a hermen&eacute;utica. Interrogar es dar al ser la iniciativa, y as&iacute; el analista existencial trata con su paciente de t&uacute; a t&uacute;, porque si hay una respuesta, la respuesta solo la puede dar el ser. Deslizarse de la teor&iacute;a a la audiolog&iacute;a da preponderancia al lenguaje, tanto oral como gestual o incluso corp&oacute;reo como es el caso de los s&iacute;ntomas y signos hist&eacute;ricos: el ser es actor.</p>      <p>Por otro lado, aunque el tiempo como horizonte de la comprensi&oacute;n del ser (Heidegger) tenga una connotaci&oacute;n - objetiva - presencialidad articulante del pasado y futuro, que permite establecer objetos referibles a quididades sensibles, esta misma determinaci&oacute;n ext&aacute;tica del tiempo hace que la inteligencia note que ella no se agota en articulaciones temporales.</p>      <p>Es decir: cuando <i>Binswanger</i> articula los objetos propios de la memoria (facultad de pasado), la cogitativa (facultad de futuro) y la imaginaci&oacute;n (facultad de presente), logra quididades sensibles, tales como cuerpo vivenciado, psicosis, neurosis, etc. Pero la inteligencia capta que estas articulaciones temporales no la saturan. Y tambi&eacute;n capta que tales quididades sensibles no agotan la realidad. Luego los abstractos ni saturan la capacidad de pensar, ni ahondan en la realidad hasta captar la esencia de lo singular, que permanece inefable, seg&uacute;n Binswanger. Pero es que adem&aacute;s de esencia hay acto de ser personal.</p>      <p><i>Binswanger</i> se est&aacute; encontrando con la natural limitaci&oacute;n de la finitud del hombre. Esto, sin embargo, no lo desconcierta, pues no va a caer en el extremo de prescindir de lo &oacute;ntico, la esencia, algo tambi&eacute;n necesario para su ciencia psiqui&aacute;trica. Y aunque toma los apuntes ontol&oacute;gicos de la anal&iacute;tica existencial de Heidegger, sobrepasa el ser-en-el-mundo-finito del pensador alem&aacute;n, con el ser-allende-elmundo (ACE, p. 92), hallazgo propio de Binswanger - con el que aspira trascender a Heidegger- y el cual entiende como apertura a Dios en la eternidad, y a los hombres en el tiempo mediante el amor. El amor tiene siempre raz&oacute;n de otro. El esp&iacute;ritu no puede estar s&oacute;lo. Ser existente no es un asunto pac&iacute;fico, pues aunque est&eacute; abierto a todo -el alma es en cierto modo todas las cosas, seg&uacute;n Arist&oacute;telesen definitiva a quien tiene que poseer es a s&iacute; mismo para autodestinarse a los dem&aacute;s y a Dios. Y eso s&oacute;lo es logrado en la medida en que abdique de ser yo mismo en soledad. Es decir: el existente humano se posee para poder convertirse en amor donal. En una conferencia cimera Binswanger afirma: <i>el estilo de la personalidad es amor a la unidad de coraz&oacute;n, alma y raz&oacute;n; de yo y t&uacute;; de yo y Dios; de yo y mundo, de tiempo y eternidad</i> (M&uuml;nchenbuchsee,5-VI-1946). Hay aqu&iacute; a&ntilde;oranzas y realidades: armon&iacute;a del ser humano consigo mismo y en la intersubjetividad, tambi&eacute;n con los dem&aacute;s hombres; ciertamente armon&iacute;a con su entorno f&iacute;sico y con la cultura y la historia, pero sobrepas&aacute;ndolo todo, amistad del hombre con su Creador.</p>      <p><font size="3"><b>5. Conclusi&oacute;n</b></font></p>      <p>No obstante la vocaci&oacute;n de fenomen&oacute;logo, asentida por &eacute;l, Bins-wanger hace manifestaciones que se podr&iacute;an llamar de filosof&iacute;a realista, pues en sus &uacute;ltimos escritos contempla el SER como un a priori, sin minimizar por ello su afirmaci&oacute;n en torno a que la psiquiatr&iacute;a debe encontrar con su trabajo la unidad formal de la esencia humana. Desde 1934 ya no est&aacute; seguro de la fenomenolog&iacute;a eid&eacute;tica de Husserl, a la cual hab&iacute;a acudido desde 1922. Considerando que despu&eacute;s de 1927 admira a Heidegger, cuya fenomenolog&iacute;a se puede calificar de hermen&eacute;utica, busca tambi&eacute;n en los presocr&aacute;ticos, principalmente en Her&aacute;-clito, el camino para hallar esa unidad esencial del hombre. Her&aacute;clito, a pesar de sus enigmas le proporciona atisbos para entrelazar el cuerpo humano vivo, tambi&eacute;n el an&iacute;micamente enfermo, con el inteligir, el sentir y el tender del hombre. En el pensador griego, sin embargo, s&oacute;lo encuentra expresiones que indican que no hay divisi&oacute;n absoluta en el todo, ese que se mueve ante nuestros sentidos, que los pares de opuestos, as&iacute; sean aparentemente inconexos, tambi&eacute;n llevan a la unidad, que lo entero es lo mismo que sentido en general y es constitutivo de un todo continuo, y que superficialmente hay en esa, la realidad que se mueve, aspectos discretos o plurales. Esta es la unidad de lo f&iacute;sico, la unidad de orden cumplido del cosmos, que no es la que busca Binswanger, porque pretende remedio para esa unidad m&aacute;s alta: la esencial del ser humano.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, Binswanger, pronto descubre que el existente humano es aspiraci&oacute;n a la posesi&oacute;n infinita. Y que en la donaci&oacute;n absoluta puede encontrarse correspondencia. La persona humana interviene dando, aportando, fomentando, incrementando el orden hist&oacute;rico y el orden del universo, haciendo que lo que no era, sea. Todas estas son sugerencias en torno a un ser-en-el mundo-allende-el-mundo, pro-puesto por Binswanger, que &eacute;l lo centra en el amor.</p>      <p><i>Binswanger, </i>ante el ser creatural, tiene claro que el ser humano es m&aacute;s que el universo, pero no avizora la doctrina del intelecto agente, seg&uacute;n la cual inteligir es ser. El esp&iacute;ritu, como entidad finita, tiene tambi&eacute;n remedio en el entender, no s&oacute;lo en el amor. No es lo mismo ser inteligible en acto que tener la realidad que tienen las cosas: ser entes. En la antropolog&iacute;a trascendental aportada por Leonardo Polo, para ser inteligible en acto se precisa ser intelecto agente. La perfecci&oacute;n que est&aacute; en la cosa no est&aacute; en la mente. Y hay otra perfecci&oacute;n que est&aacute; en m&iacute; mismo, en cuanto origen de mi inteligibilidad. Esto debe ser elaborado. El acto del inteligible, que es la luz del intelecto agente, primero es iluminaci&oacute;n y despu&eacute;s aparece objetivamente, como consecuencia de la operaci&oacute;n intelectual. Y la operaci&oacute;n que hace posible el conocimiento supone un sujeto cognoscente, unas facultades cognoscitivas orladas por h&aacute;bitos, unas operaciones de esas facultades y un t&eacute;rmino de estas &uacute;ltimas, denominado objeto pensado, que puede ser signo de la cosa en s&iacute;, pero no es igual a ella. Es el ser veritativo equiparado al ser objetivo. Este &uacute;ltimo, en el realismo, es sobrepasado por el ser real.</p>      <p><i>Binswanger </i>no encuentra en la filosof&iacute;a moderna fuentes para descubrir que adem&aacute;s del conocimiento objetivo existe el conocimiento habitual, en donde los h&aacute;bitos son perfecci&oacute;n de la potencia operativa en orden a su perfecta operaci&oacute;n y mejor a&uacute;n perfecciones por las cuales la facultad se pone a disposici&oacute;n de una libertad trascendental, que es mi propio ser (Polo,L, Seminario de Doctorado, Pamplona, Espa&ntilde;a, &#91;9 al 15&#93; XI-78).</p>      <p>Al conmemorarse casi nueve lustros de la muerte de Ludwig Binswanger reitero que pretendo honrar su memoria con este somero trabajo que privilegia la psiquiatr&iacute;a humanista, siguiendo el m&eacute;todo del An&aacute;lisis Existencial creado por Binswanger y su escuela. Acometer este estudio, en donde hube de encontrar nexos entre el comprender y el explicar en el estricto sentido que les otorga la filosof&iacute;a alemana a estas nociones, no hubiera sido posible sin acudir a nociones de una Antropolog&iacute;a trascendente, que tuve al alcance gracias al profesor Leonardo Polo Barrena, cuyas lecciones orales-en las que &eacute;l ha vertido sus profundos descubrimientos acerca del acto de ser personal- me brindaron una especial coherencia para que al seguir despu&eacute;s sus obras escritas distinguiera, en primera instancia, este acto de ser de la persona humana, que es libertad, de aquel otro acto de ser c&oacute;smico, cuya esencia es movimiento sucesivo en programa tetracausal. Y en segunda instancia, pudiera diferenciar entre pensamiento objetivante y pensamiento habitual. De all&iacute;, que el presente art&iacute;culo, adem&aacute;s de sus aportes a la salud mental, se alcance a inscribir en la Teor&iacute;a del Conocimiento. La lectura que se hicieron de obras de filosof&iacute;a, citadas por Binswanger, algunas publicadas no muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de aquellos en que el psiquiatra suizo concluy&oacute; su producci&oacute;n intelectual, hacia el a&ntilde;o 1960, me condujeron a comprobar la necesidad de nuevos m&eacute;todos para hacer cala en la realidad cognoscible.</p>      <p>La propuesta que Polo ha presentado desde 1964 y a&uacute;n antes, es que el pensamiento objetivante deviene insuficiente para acceder a la realidad. Es necesario trascenderlo, sin dejar de aprovechar todo lo que nos pueda seguir brindando. Es verdad que actualmente las objetivaciones especifican las ciencias y por pertenecer estas al &aacute;mbito de lo mental considero que este trabajo tambi&eacute;n alcanza a inscribirse entre los que se dedican a la filosof&iacute;a de la mente. Pero en definitiva he querido decir que la verdad no puede estar re&ntilde;ida con el estudio de la realidad situada m&aacute;s all&aacute; o m&aacute;s ac&aacute; de la mente y sus objetivaciones. Sin el recurso a la realidad, toda verdad, obviamente tambi&eacute;n la psiqui&aacute;trica, perder&iacute;a su fundamento. Cuando acudimos al pensamiento objetivo y no lo apreciamos en sus justos l&iacute;mites, existe peligro de caer en representacionismo y olvidar que la verdad es un trascendental fundado. Pero un trascendental fundado no se autofunda. La fundamentaci&oacute;n meramente l&oacute;gica de la verdad trae problemas. Es preciso descubrir los m&eacute;todos que nos conduzcan a fundar el conocimiento en el ser real, directamente.</p>  </font>      ]]></body>
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