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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Hacia un acercamiento m&aacute;s contempor&aacute;neo del fanatismo deportivo</b></font></p>     <p align="center">Julien Bousquet</p>     <br>      <p><font size="3"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Apesar de que la noci&oacute;n de fan&aacute;tico deportivo haga parte del lenguaje com&uacute;n y que se trate de un tema ampliamente abordado en la literatura, la existencia de una definici&oacute;n generalmente aceptada es ausente. El objetivo de este art&iacute;culo es sintetizar las caracter&iacute;sticas asociadas usualmente al concepto de fan&aacute;tico deportivo y proponer una definici&oacute;n unificadora. Siete caracter&iacute;sticas definen ese concepto: la pasi&oacute;n, la adhesi&oacute;n, la socializaci&oacute;n, el compromiso, la unicidad, la intolerancia y la violencia.</p>      <p>Como actividad social el deporte hace parte de nuestro diario vivir. Los fan&aacute;ticos se encuentran en el coraz&oacute;n de las organizaciones deportivas. Los eventos deportivos atraen las muchedumbres tanto a nivel mundial, nacional o regional. Las tasas de retransmisi&oacute;n televisiva o radiof&oacute;nica se vuelven los bar&oacute;metros del &eacute;xito comercial de un evento. Las comanditas, los derechos televisivos, y los productos derivados aparecen como unos productos indirectos imprescindibles (MacPherson, Garland et Haughey, 2000). En el coraz&oacute;n de los eventos deportivos se encuentran los espectadores, los televidentes y los fan&aacute;ticos. El &eacute;xito comercial de las organizaciones deportivas se funda en la presencia de los fan&aacute;ticos.</p>      <p>El t&eacute;rmino de fan&aacute;tico es un t&eacute;rmino gen&eacute;rico conocido de todos. Hace unos treinta a&ntilde;os atr&aacute;s, numerosas fueron las investigaciones que han intentado definir el fanatismo (Chung et al., 2005; Crawford, 2004; Haynal, Molnar y de Puymege, 1983; Hills, 2002; Kanerva, 1991; Mead, 1977; MacKellar, 2006; Milgram, 1977; Perkinson, 2002; Redden y Steiner, 2000; Rudin, 1969; Taylor, 1991; Thorne y Bruner, 2006). Esas investigaciones como otras no han permitido llegar a un resultado o a una definici&oacute;n consensual. La diversidad de los campos de aplicaci&oacute;n (religi&oacute;n, pol&iacute;tica, medios de masa, deportes, etc.) parece haber contribuido con la dificultad de llegar a una definici&oacute;n precisa y general a la vez (Smith, Fischer y Cole, 2007).</p>      <p>Este art&iacute;culo pretende alcanzar varios objetivos. El primero es definir lo que es realmente un fan&aacute;tico. Aunque el t&eacute;rmino sea conocido de todos y que haya sido objeto de m&uacute;ltiples investigaciones a lo largo de los a&ntilde;os, la literatura nos ense&ntilde;a que no existe unanimidad en cuanto a su definici&oacute;n. C&oacute;mo puede un equipo deportivo desarrollar una base de fan&aacute;ticos indispensable a la perennidad de sus operaciones comerciales si no hemos podido llegar a un consenso sobre lo que implica la noci&oacute;n de fan&aacute;tico. Un secundo objetivo, corolario del primero, es identificar los guiones / rasgos que caracterizan a un fan&aacute;tico. Para alcanzar ese prop&oacute;sito, la estructura de esa comunicaci&oacute;n se presentar&aacute; en cuatro partes: el hist&oacute;rico del fanatismo; sus dos enfoques; la presentaci&oacute;n de un modelo integrador y la conceptualizaci&oacute;n del fanatismo seg&uacute;n un <i>continuum</i>.</p>      <p><font size="3"><b>2. Hist&oacute;rico del fanatismo</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El fanatismo encuentra sus ra&iacute;ces y su origen en la religi&oacute;n. El t&eacute;rmino de fan&aacute;tico se ha quedado relegado al entorno eclesi&aacute;stico a lo largo de muchos siglos. Los hombres de fe y los sacerdotes se dedicaban a unos rituales calificados de fan&aacute;ticos a causa de su compromiso incondicional al dogma servido (Haynal, Molnar y de Puymege 1983).</p>      <p>Contrariamente a las ideas preconcebidas, el deporte espect&aacute;culo no es un fen&oacute;meno contempor&aacute;neo pero ha sido popularizado hace mucho tiempo atr&aacute;s en la era romana por el medio de las famosas careras de carros. Habr&aacute; de esperar varios siglos para asistir a unos cambios mayores. Paulatinamente, en el transcurso del siglo XX, los espect&aacute;culos deportivos se transforman en importantes concentraciones de muchedumbre como la copa mundial de <i>football</i>, los Juegos Ol&iacute;mpicos, el <i>Tour </i>de Francia, el Torneo de las Cinco Naciones, el Super <i>Bowl, </i>etc. Por primera vez en la historia de la humanidad, millones de personas se desplazan para asistir al evento, encienden sus televisores para seguir las distintas competencias o escuchan los reportajes en la radio. La regularidad con la cual son organizadas las competencias facilita la asiduidad de los seguidores. Los medios intensifican la cobertura period&iacute;stica de lo que se iba a convertir en una parte integral de las econom&iacute;as: el deporte (Nauright, 2004). De forma progresiva, las competiciones deportivas de envergadura est&aacute;n presentadas como unos eventos comerciales y manejados seg&uacute;n el potencial mercantil que representan para los organizadores. Los ejemplos de los juegos ol&iacute;mpicos o de las careras de Formula 1 son particularmente elocuentes.</p>       <p><font size="3"><b>3. Dos enfoques del fanatismo</b></font></p>      <p>Desde el estudio del fanatismo, dos corrientes parecen oponerse: la corriente tradicionalista y la corriente contempor&aacute;nea.</p>      <p><b>3.1 Una definici&oacute;n tradicionalista</b></p>      <p>Las definiciones etimol&oacute;gicas dejan lugar a una visi&oacute;n un tanto peyorativa del fan&aacute;tico. Aunque algunos investigadores (Haynal, Molnar y Puymege, 1983; Kanerva, 1991; Taylor, 1991) hayan divulgado esta visi&oacute;n, una nueva corriente parece hacer evolucionar la visi&oacute;n tradicionalista que podr&iacute;amos tener del fan&aacute;tico. Los 20 primeros a&ntilde;os han dejado lugar a un enfoque m&aacute;s bien peyorativo del fan&aacute;tico y del fanatismo seg&uacute;n Rudin (1969) y Kanerva (1991). La mayor&iacute;a de las investigaciones (Haynal, Molnar y Puymege, 1983; Kanerva, 1991; Mead, 1977; Milgram, 1977; Perkinson, 2002; Rudin, 1969; Taylor, 1991) confinan las definiciones y las justificaciones seg&uacute;n un enfoque externo, separado del fen&oacute;meno (Chung, y AL, 2005; Smith, Fischer y Pegamento, 2007). Las definiciones propuestas por estos autores representan los fan&aacute;ticos como seres excesivos, anormales, llenados con agresividad y con violencia, de mentes cerradas, etc</p>      <p>Desde alrededor de una d&eacute;cada, una nueva corriente parece infundir una nueva visi&oacute;n y un enfoque diferente del fan&aacute;tico y del fanatismo. Desde el fin de los a&ntilde;os noventa, algunos investigadores (Chung, y AL, 2005; Crawford, 2003, 2004; Hills, 2002; Hunt, Bristol y Bashaw, 1999; MacKellar 2006; Passmore, 2003; Thorne y Bruner, 2006) intentan detener la visi&oacute;n marginalizada del fan&aacute;tico que se hab&iacute;a impuesto hasta ese momento. Algunos investigadores de la corriente tradicionalista (Milgram, 1977; Taylor, 1991), a pesar de las descripciones peyorativas que han podido hacer de los fan&aacute;ticos, conceden a pesar de todo una determinada normalidad en sus comportamientos. Reconocen de nuevo la importancia de la intensidad de los comportamientos que nos hacen a veces adoptar t&eacute;rminos peyorativos para describir lo que nos parece diferente. Otra diferencia notoria es que todos los autores de la corriente contempor&aacute;nea (Chung, y AL, 2005; Crawford, 2004; Hills, 2002; Hunt, Bristol y Bashaw, 1999; MacKellar 2006; Passmore, 2003; Thorne y Bruner, 2006) provienen de tendencias de <i>marketing</i>, del <i>marketing </i>deportivo o de los medios de comunicaci&oacute;n de masa, de disciplinas en las cuales el fan&aacute;tico es en relaci&oacute;n con un elemento tangible, a saber un equipo, una celebridad, un instructor, un producto.</p>      <p>Inicialmente, nos ponemos en una posici&oacute;n que se incorpora a la corriente contempor&aacute;nea, a saber que considera al fan&aacute;tico bajo un &aacute;ngulo de normalidad en el mismo concepto que un consumidor (Smith, Fischer y Pegamento, 2007) sin intentar diabolizarlo de cualquier manera. En segundo lugar, caracterizaremos al fan&aacute;tico deportivo debido a las dificultades de encontrar una definici&oacute;n general y federadora que podr&iacute;a utilizarse en todos los contextos, pero sobre todo debido al hecho de que el deporte representa hoy una cultura de pleno derecho (Schimmel, Harrington et Bielby, 2007). Pues categorizamos las caracter&iacute;sticas utilizadas por los investigadores (Chung, y AL, 2005; Crawford, 2004; Haynal, Molnar y de Puymege, 1983; Mead, 1977; Hills, 2002; Kanerva, 1991; MacKellar, 2006; Milgram, 1977; Perkinson, 2002; Redden y Steiner, 2000; Reysen, 2006; Rudin, 1969; Taylor, 1991; Thorne y Bruner, 2006) que proponen una definici&oacute;n con el fin de que saque temas o conceptos recurrentes que permitir&aacute;n entonces definir mejor lo que es un fan&aacute;tico de equipo de deporte. Siete componentes principales emergen: la pasi&oacute;n, la adhesi&oacute;n, la socializaci&oacute;n, el compromiso, la unicidad, la intolerancia y la violencia (<a href="#t1">tabla 1</a>).</p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/ean/n69/n69a12t1.jpg"></p>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>La pasi&oacute;n</b></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>    <p>La pasi&oacute;n es un car&aacute;cter extremadamente importante en la comprensi&oacute;n del fan&aacute;tico y del fanatismo. Varios investigadores (Chung y Al, 2005; Crawford, 2004; MacKellar, 2006; Milgram, 1977; Rudin, 1969; Taylor, 1977) destacan que la intensidad es parte integral del car&aacute;cter pasional del fan&aacute;tico. Eso implica fuertes emociones que pueden traer a una determinada forma de intolerancia o subjetividad, o incluso a una determinada violencia. Es pues esta pasi&oacute;n que tapa, que puede impulsar&aacute; los fan&aacute;ticos a actuar de manera extrema. Pensamos sin embargo, que es importante moderar lo que se entiende por fuertes emociones. Seg&uacute;n la posici&oacute;n que adoptamos, la pasi&oacute;n no es inevitablemente destructiva. Esta pasi&oacute;n corresponde a un estado de fuertes emociones hacia un campo de inter&eacute;s particular (un deporte), una entidad (un equipo de deporte) o una personalidad (un jugador o un instructor), como sugerido por algunos investigadores. De manera sorprendente, la literatura en el &aacute;mbito del deporte, por el momento, no se interes&oacute; mucho en la importancia de la emoci&oacute;n y la pasi&oacute;n. Con mucha raz&oacute;n, algunos autores (Sutton, y AL, 1997) sugieren que la pasi&oacute;n implica la honradez, lo que da toda la legitimidad a este concepto.</p>    </ol>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>La adhesi&oacute;n</b></p>    </ol>  <ol>    <p>Los investigadores utilizan distintos t&eacute;rminos para expresar la adhesi&oacute;n en las distintas definiciones, como compromiso (Crawford, 2004), devoci&oacute;n (Chung y AL, 2005; Reysen, 2006), lealtad (Chung y AL, 2005) y conexi&oacute;n (Hills, 2002; MacKellar, 2006). Expresa pues el grado de conexi&oacute;n, como lo hace por Hills (2002) y MacKellar (2006), entre el individuo, el fan&aacute;tico y su equipo. La intensidad da la adhesi&oacute;n, est&aacute; se utiliz&oacute; de sobra como base de segmentaci&oacute;n. Las motivaciones que causan la adhesi&oacute;n son variadas: por placer, para expresar su pertenencia, para demostrar un determinado conocimiento en el &aacute;mbito de actividad privilegiada, para el placer de encontrar el objeto &uacute;nico. Wann y Dolan (2001) han demostrado que los fan&aacute;ticos y los aficionados son poco influenciados por el resultado del partido. Eso implica que las motivaciones son m&uacute;ltiples y variadas. Donovan, Carlson y Zimmermann (2005) concluyen que la extraversi&oacute;n, el grado de agradabilidad, la necesidad de excitaci&oacute;n y el materialismo se conectan positivamente a la identificaci&oacute;n y al compromiso.</p>    </ol>  <ol>    <p>El concepto de fanatismo es un fen&oacute;meno social donde la presencia de otros fan&aacute;ticos desempe&ntilde;a un papel importante en el sustento o en el desarrollo del fanatismo (Mead, 1977; Passmore, 2003). El fan&aacute;tico se alimenta de otros fan&aacute;ticos. El entorno (amigos y familia) es un elemento inevitable en el desarrollo id&eacute;ntico del fan&aacute;tico. El deseo de interacci&oacute;n social se vuelve entonces inevitable en su compromiso. Este experimenta la necesidad de intercambiar con otros fan&aacute;ticos o individuos que demuestran un inter&eacute;s por la misma causa. Por algunos fan&aacute;ticos o casos excepcionales, la intensidad de esta necesidad de interacci&oacute;n social puede impulsar al individuo a aislarse y a no frecuentar personas que no est&eacute;n comprometidas tanto como &eacute;l. Nos acercamos en este caso a los movimientos pol&iacute;ticos extremistas, fuertemente identitarios, tal como lo describe Rudin (1969), Taylor (1991) y Haynal, Molnar y Puymege (1983), y que se podr&iacute;a comparar en un contexto deportivo a las asociaciones de fans violentas (v&aacute;ndalos).</p>    </ol>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>El compromiso</b></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>    <p>El fan&aacute;tico asigna conscientemente recursos, a saber tiempo, energ&iacute;a o dinero (Chung, y AL, 2005; Crawford, 2004; Passmore, 2003) para un inter&eacute;s particular o una actividad para la cual goza de placer. Esta implicaci&oacute;n es generalmente superior a los no fan&aacute;ticos, aficionados o individuos demostrando un inter&eacute;s menos se&ntilde;alado para la cosa. El t&eacute;rmino compromiso se asocia usualmente a la pasi&oacute;n. Cuanto m&aacute;s se apasiona el individuo, m&aacute;s tiempo y dinero entrega a su pasi&oacute;n. El fan&aacute;tico dedica mucho tiempo a su equipo (en la televisi&oacute;n o en el estadio), en los peri&oacute;dicos para informarse, en Internet, a discutir de este mismo equipo con otras personas, etc. Cuanto m&aacute;s fuerte se hace la intensidad o el grado de pasi&oacute;n y de compromiso, m&aacute;s fuerte y visible se hace el compromiso puesto que el compromiso impulsa al fan&aacute;tico a adoptar comportamientos cada vez m&aacute;s visibles como llevar los colores de su equipo, elogiar y defender a su equipo, organizar veladas durante los partidos de su equipo en un contexto deportivo o hacerse tatuar el logotipo de su equipo preferido y de esa manera llegar al concepto de comunidad de marca.</p>    </ol>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>La unicidad</b></p>    </ol>  <ol>    <p>El fan&aacute;tico se compromete mucho hacia un deporte en particular, un equipo espec&iacute;fico o una estrella, (Hunt, Bristol y Bashaw, 1999; MacKellar,2006). Hay entonces una personalizaci&oacute;n de la cosa cuyo objetivo es preciso y tiende a ser &uacute;nico, permitiendo al fan&aacute;tico concentrar su energ&iacute;a. El fan&aacute;tico desarrolla una relaci&oacute;n &iacute;ntima con su equipo, un jugador o un instructor que le impulsa a no interesarse m&aacute;s que por esta cosa que se podr&iacute;a nombrar, el objeto de culto. De manera innegable, el fan&aacute;tico desarrolla una relaci&oacute;n &iacute;ntima con su equipo o su objeto de culto, cualquiera que sea el &aacute;mbito de actividad. Y es la importancia que representa la relaci&oacute;n a los ojos del fan&aacute;tico que parece tan interesante para los administradores de <i>marketing.</i></p>    </ol>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>La intolerancia</b></p>    </ol>  <ol>    <p>Sin inclinarse para la descripci&oacute;n hecha por algunos investigadores (Mead, 1977; Perkinson, 2002; Redden y Steiner, 2000; Taylor, 1991) seg&uacute;n la cual el fan&aacute;tico es completamente intolerante para cualquier cosa que no abunda en su sentido, es necesario reconocer que el fan&aacute;tico prefiere a su equipo o a sus jugadores. Por lo tanto, est&aacute; dispuesto a defender a su equipo o a encontrar pretextos con el fin de evitar cr&iacute;tica y confrontaci&oacute;n. En tal caso, se puede hablar aun m&aacute;s de subjetividad y de dificultad para tener perspectiva, intentando imponer su punto de vista. Por ejemplo, su equipo es el mejor porque. &iexcl;Final del debate! Kanerva (1991) destaca que el fan&aacute;tico nunca duda y que permanece profundamente afianzado a sus valores y creencias.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>    <p>En un contexto deportivo y tambi&eacute;n en &aacute;mbitos como la pol&iacute;tica, los fan&aacute;ticos m&aacute;s extremos desprecian a otros fan&aacute;ticos que se comprometen y se apasionan menos que ellos. Desarrollan una forma de intolerancia y de mente cerrada respecto a los que no piensan como ellos, que puede tomar la forma de una subjetividad anormal. En una visi&oacute;n m&aacute;s correcta del fan&aacute;tico, es posible hablar de intolerancia, pero sin mencionar t&eacute;rminos como autoritarismo y de mente cerrada. Por supuesto, esta pasi&oacute;n deslumbrante puede influir en el fan&aacute;tico, en su manera de ver las cosas, pero no en el punto de volverlo completamente irracional.</p>    </ol>  <ol>    <p>Aunque su equipo sea el &uacute;ltimo de la clasificaci&oacute;n, el fan&aacute;tico a&uacute;n dir&aacute; que es bueno, pero podr&iacute;a reconocer a medias palabras que, este a&ntilde;o, no es lo de siempre.</p>    </ol>  <ol>    <p><img src="img/revistas/ean/n69/flecha.jpg"> <b>La violencia</b></p>    </ol>  <ol>    <p>La violencia se aborda usualmente cuando uno se interesa por el fan&aacute;tico o por el fanatismo. Pone de relieve algunos comportamientos extremos de un n&uacute;mero reducido de fan&aacute;ticos, de sobra descritos por algunos autores (Milgram, 1977; Perkinson, 2002; Rudin, 1969). Su intolerancia, en casos extremos, los empuja a ser violentos, en todos los sentidos del t&eacute;rmino. La mayor&iacute;a de los autores ponen de relieve dos tipos de violencia: la f&iacute;sica y la verbal con una determinada graduaci&oacute;n que evoluciona de la excitaci&oacute;n hasta la violencia pura y dura. Seg&uacute;n algunos autores, es importante diferenciar la violencia en Norteam&eacute;rica, en Europa y Sudam&eacute;rica. En Norteam&eacute;rica, el nivel de violencia no es similar al resto del mundo. Varios investigadores comparten esta idea. Este fen&oacute;meno de violencia vinculado al fanatismo se marginaliza m&aacute;s en Norteam&eacute;rica. La violencia en el deporte alcanza su paroxismo con el vandalismo, fen&oacute;meno &iacute;ntimamente vinculado al f&uacute;tbol. El v&iacute;nculo con una forma de fanatismo extremo es evidente. Los v&aacute;ndalos a menudo est&aacute;n representados por individuos de estratos sociales desfavorecidos cuyo grado de frustraci&oacute;n, aun antes de llegar al estadio es extremadamente fuerte, todo aquello acompa&ntilde;ado de un consumo de alcohol muy superior al promedio normal.</p>    </ol>  <ol>    <p>Seg&uacute;n el enfoque contempor&aacute;neo, algunos fan&aacute;ticos recurren usualmente a la violencia verbal y f&iacute;sica con el fin de apaciguar su pasi&oacute;n. Pero s&oacute;lo representan una minor&iacute;a. El fan&aacute;tico tal como lo concebimos puede ser violento, pero se limitar&aacute; generalmente a una violencia verbal con el fin de demostrar su compromiso a favor de su equipo y reconociendo y desarrollando su identidad al mismo tiempo. El t&eacute;rmino de fan&aacute;tico se utilizar&aacute; en adelante en un contexto de normalidad. El fruto de nuestra reflexi&oacute;n nos permite proponer la definici&oacute;n siguiente del fan&aacute;tico deportivo al integrar las siete caracter&iacute;sticas recurrentes.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>  <ol>    <p>Un fan&aacute;tico (de un equipo de deporte) es un individuo que, dentro de un continuum, demuestra una pasi&oacute;n, un compromiso, una necesidad de socializarse, un gran compromiso para un equipo de deporte definido, sin demostrar toda forma de intolerancia o violencia juzgada negativamente por sus pares.</p>    </ol>      <p><font size="3"><b>4. Conceptualizaci&oacute;n de la fanatizaci&oacute;n seg&uacute;n un <i>continuum</i></b></font></p>      <p>A partir de las siete caracter&iacute;sticas puestas de relieve en la subsecci&oacute;n anterior, es entonces posible prever conceptualmente el fanatismo seg&uacute;n una serie (<a href="#f1">figura 1</a>) en cuatro fases: del no fan&aacute;tico hasta el fan&aacute;tico. Esta clasificaci&oacute;n, aunque conceptual, se basa en el an&aacute;lisis de las caracter&iacute;sticas realizadas anteriormente. La idea detr&aacute;s de este continuum es prever una evoluci&oacute;n del fanatismo (fidelizaci&oacute;n) gradual seg&uacute;n dos dimensiones: la intensidad y las caracter&iacute;sticas recurrentes. Pensamos que estas siete caracter&iacute;sticas desempe&ntilde;an un papel importante en el desarrollo del fanatismo en un contexto deportivo y que deben, por lo tanto, tomarse en cuenta para toda forma de caracterizaci&oacute;n del fan&aacute;tico, del fanatismo o de la fanatizaci&oacute;n. Sobre el eje de las ordenadas, encontramos la intensidad, que es la caracter&iacute;stica com&uacute;n a todas las dem&aacute;s caracter&iacute;sticas recurrentes. Cuanto m&aacute;s se eleva la intensidad de las caracter&iacute;sticas recurrentes, m&aacute;s el consumidor evoluciona sobre el continuum. La fanatizaci&oacute;n es una cuesti&oacute;n de intensidad, observada por la mayor&iacute;a de los autores citados anteriormente.</p>     <p align="center"><a name="f1"></a><img src="img/revistas/ean/n69/n69a12f1.jpg"></p>      <p>Sobre el eje de las abscisas, encontramos las siete caracter&iacute;sticas recurrentes, a saber: pasi&oacute;n, adhesi&oacute;n, socializaci&oacute;n, compromiso, unicidad, intolerancia y violencia.</p>     <p> Cuanto m&aacute;s numerosas son, m&aacute;s evoluciona el fan&aacute;tico en <i>continuum, </i>a condici&oacute;n que la intensidad evolucione en adecuaci&oacute;n con ellas.</p>      <p><font size="3"><b>5. Conclusi&oacute;n</b></font></p>      <p>Nuestra definici&oacute;n permite entender el concepto de fan&aacute;tico deportivo teniendo en cuenta la multi-dimensionalidad del concepto. Dos individuos podr&iacute;an por ejemplo definirse como fan&aacute;tico sin necesariamente vivir las mismas experiencias (o sea no tener el mismo n&uacute;mero de caracter&iacute;sticas recurrentes), ni vivirlas al mismo nivel. El fan&aacute;tico A podr&iacute;a ser tanto fan&aacute;tico del equipo 1 como el fan&aacute;tico B incluso si posee un atributo menos que el fan&aacute;tico B, omisi&oacute;n que podr&iacute;a ser compensada por un nivel de intensidad m&aacute;s elevado. Para materializar esta idea, la creaci&oacute;n de una escala de medida midiendo (1) las siete propiedades y (2) su intensidad, se vuelve entonces imperativa. Esto abre la puerta a estudios que miden los conceptos expuestos en esta investigaci&oacute;n. El debate se refiri&oacute; a medios que se utilizan para iniciar y desarrollar las caracter&iacute;sticas asociadas a los fan&aacute;ticos. Una notable excepci&oacute;n a esta norma: el equipo deportivo no tiene ning&uacute;n inter&eacute;s en exacerbar la caracter&iacute;stica de violencia. Debe tambi&eacute;n velar para que el nivel de intolerancia de sus fan&aacute;ticos est&eacute; controlado para que no se concluya por gestos de violencia. La gradaci&oacute;n del nivel de fan&aacute;tico (pasando del no <i>fan </i>al fan&aacute;tico) permitir&aacute; a los gerentes deportivos entender mejor d&oacute;nde se sit&uacute;a el consumidor deportivo sobre la escala y qu&eacute; variables se deben explotar. No obstante, si la empresa desea tener muchos <i>fans </i>y conservar esta base, la l&iacute;nea puede ser estrecha entre el <i>fan </i>y el fan&aacute;tico. Los gerentes deber&aacute;n decidir si el individuo en la fase de fanatismo es la clase de consumidor que desea tener asociado a su empresa. Detr&aacute;s de todo esto se encuentra el principio que un fan&aacute;tico es un consumidor fiel. La literatura en <i>marketing </i>relacional es consensual en cuanto al hecho de que la empresa debe favorecer acciones comerciales que permiten fidelizar su clientela. La existencia de siete par&aacute;metros que definen el concepto de fan&aacute;tico permite definir sobre cuales la empresa puede efectuar un determinado control para obtener nuevos clientes (pasar de la fase no fan al de aficionado), pero mantener y aumentar su relaci&oacute;n (aficionado-<i>fan </i>-fan&aacute;tico).</p> <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>6. Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>Chung, &Eacute;., et al., (2005) <i>Exploring consumer fanaticism: a fresh perspective on the concept of loyalty. In Broadening the Boundaries</i>: Proceedings of ANZMAC 2005 (Perth, 01-03 d&eacute;cembre).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-8160201000020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Crawford, G. (2004) <i>Consuming Sport: Fans, Sport and Culture</i>. Londres: Routledge, 177 pages.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-8160201000020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Donovan, T.D., et al., (2005) <i>The influence of personality traits on sports fan identification, </i>Sport Marketing Quarterly, 14, 1, 31-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-8160201000020001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Haynal, A., et al., (1983) <i>Fanaticism: A Historical and Psychoanalytical Study. </i>New York: Schaken Books, 282 pages.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-8160201000020001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hills, M. (2002) <i>Fan Cultures</i>, Londres: Routledge, 256 pages.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-8160201000020001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hunt, K. A., et al., (1999) <i>A conceptual approach to classifying sports fans, Journal of Services Marketing, </i>13, 6, 439-452.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-8160201000020001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kanerva, S. (1991) <i>On fanaticism: a personal view </i>(<a href="http://www.urantia.org/fanatic.htm" target="_blank">www.urantia.org/fanatic.htm</a>).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-8160201000020001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mackellar, J. (2006) <i>Fanatics, fans or just good fun? Travel behaviours and motivations of the fanatic, Journal of Vacation Marketing</i>, 12, 3, 195-217.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-8160201000020001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Macpherson, T., et al.,(2000) A<i>ttracting fans to the game. In Facing the Challenge</i>: Proceedings of ANZMAC 2000 (Brisbane, 29 novembre-01d&eacute;cembre).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-8160201000020001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mead, M. (1977) <i>Fanaticism: the panhuman disorder</i>. Etc. 34, 35-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-8160201000020001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Milgram, S. (1977) <i>The social meaning of fanaticism. </i>Etc., 34, 58-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-8160201000020001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nauright, J. (2004) <i>Global games: culture, political economy and sport in the globalised world of the 21st century, Third World Quarterly</i>, 25, 7, 1325-1336.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-8160201000020001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Passmore, J. (2003) <i>Fanaticism, toleration and philosophy</i>, The Journal of Political Philosophy, 11, 2, 211-222.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-8160201000020001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Perkinson, H. J. (2002) <i>Fanaticism: fight from fallibility</i>. Etc, 59, 4, 376-377.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-8160201000020001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Redhead, S. (2004) <i>Hit and tell : a review essay on the soccer hooligan memoir, </i>Soccer and Society, 5, 3 (automne), 392-403.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-8160201000020001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Redden, J., Steiner, C.J. (2000) <i>Fanatical consumers: towards a framework for research, Journal of Consumer Research</i>, 17, 4, 322-337.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-8160201000020001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Reysen, S. (2006) <i>Secular versus religious fans: Are they different?: an empirical examination &raquo;. Journal of Religion and Popular Culture</i>, 7  (printemps), 1-11.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-8160201000020001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rudin, J. (1969) <i>Fanaticism: a Psychological Analysis. London: </i>University of Notre Dame Press, 216 pages.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-8160201000020001200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Smith, S., Fisher, D. et Cole, J. (2007) <i>The lived meanings of fanaticism: Understanding the complex role of labels and categories in defining the self in consumer culture, Consumption, Market and Culture, </i>10, 2 (juin), 77-94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-8160201000020001200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sutton, W.A., <i>et al</i>., (1997) <i>Creating and fostering fan identification in professional sports</i>, Sport Marketing Quarterly, 6, 1, 15-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-8160201000020001200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Taylor, M. (1991) <i>The Fanatics: A Behavioral Approach to Political Violence</i>, Londres: Brassey's, 304 pages.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-8160201000020001200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Thorne, S., Bruner, G.C. (2006) <i>An exploratory investigation of the characteristics of consumer fanaticism, Qualitative Marketing Research</i>: An  International Journal, 9, 1, 51-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-8160201000020001200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wann, D.L. et Dolan, T.J. (2001) <i>Attributions of highly identified sports spectators, The Journal of Social Psychology</i>, 13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-8160201000020001200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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