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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estimulación cerebral profunda: más allá de los principios éticos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Deep brain stimulation: beyond ethical principles]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Neurológico de Antioquia Coordinador Unidad de Movimientos Anormales ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Estimulaci&oacute;n cerebral profunda: m&aacute;s all&aacute; de los principios &eacute;ticos</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">Deep brain stimulation: beyond ethical principles</font></b></p>     <p align="center">Mauricio Rueda-Acevedo MD. Especialista en Movimientos Anormales. Coordinador Unidad de Movimientos Anormales. Instituto Neurol&oacute;gico de Antioquia.     <br>Correspondencia: <a href="mailto:ruedamd@yahoo.com">ruedamd@yahoo.com</a></p>      <p>&nbsp;</p>      <p>Recibido: 17/02/11. Revisado: 17/02/11. Aceptado: 18/02/11.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="3">     <p>El objetivo de este manuscrito es discutir los aspectos &eacute;ticos m&aacute;s importante a los que nos enfrentamos en Colombia con la terapia de estimulaci&oacute;n cerebral profunda. As&iacute; mismo es importante concientizar a la comunidad neurol&oacute;gica en Colombia sobre los est&aacute;ndares m&iacute;nimos que debe tener un centro quir&uacute;rgico de movimientos anormales al que se remite un paciente, para que ofrezca un procedimiento seguro; teniendo en cuenta que los resultados en el paciente dependen en gran parte tan acucioso sea el grupo en la selecci&oacute;n, en el procedimiento en s&iacute; mismo y en la programaci&oacute;n de los electrodos (1).</p>     <p>Uno de los aspectos m&aacute;s negativos de sufrir movimientos anormales es el riesgo de tener un cambio dram&aacute;tico en el curso de la vida diaria; no es simplemente tener un mal d&iacute;a o un mal momento causado por unos s&iacute;ntomas, es la presencia continua de s&iacute;ntomas motores que se convierten en una amenaza de ruptura en la continuidad autobiogr&aacute;fica; es enfrentar un detenerse de la vida normal para ser reemplazada en muchas ocasiones por s&iacute;ntomas que causan dolor y sufrimiento personal y familiar.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El primer paso importante que debe enfrentar el enfermo con Enfermedad de Parkinson (EP)<a href="#p1">*</a><a name="p2"></a> es tener un adecuado diagn&oacute;stico, y aceptar que tiene una enfermedad de origen desconocido, sin curaci&oacute;n, pero con alternativas de tratamiento. En este primer paso hay unas recomendaciones internacionalmente aceptadas en cuanto a c&oacute;mo iniciar el tratamiento para prevenir la aparici&oacute;n temprana de complicaciones motoras, teniendo en cuenta variables como edad, severidad de los s&iacute;ntomas y grado de discapacidad. En muchos casos, por el costo elevado de medicamentos, se favorece el uso temprano de levodopa, facilitando la pronta aparici&oacute;n de complicaciones motoras de dif&iacute;cil manejo con f&aacute;rmacos, teniendo que considerarse la estimulaci&oacute;n cerebral profunda (ECP) como alternativa de tratamiento.</p>     <p>La ECP es una terapia est&aacute;ndar en varios trastornos del movimiento, iniciada hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os con el primer paciente tratado por el Dr. Benabid en Francia (2); actualmente hay m&aacute;s de 90.000 pacientes con neuroestimulaci&oacute;n, y m&aacute;s de 2100 publicaciones sobre ECP. Su marco conceptual est&aacute; basado en la interrupci&oacute;n de un estado disfuncional a trav&eacute;s de la estimulaci&oacute;n el&eacute;ctrica de circuitos neuronales del sistema extrapiramidal; y su aplicaci&oacute;n requiere entrenamiento en aspectos cl&iacute;nicos, neurofisiol&oacute;gicos y f&iacute;sicos, haciendo de esta terapia m&aacute;s que una opci&oacute;n de tratamiento, una estrategia de tratamiento la cual debe ser bien planeada y cuidadosamente ejecutada.</p>     <p>Desde el punto de vista anat&oacute;mico se cuenta con unos blancos quir&uacute;rgicos &ldquo;est&aacute;ndar&rdquo;, es decir, que su modulaci&oacute;n ha demostrado que mejora tanto los s&iacute;ntomas motores y la calidad de vida en los candidatos cuidadosamente seleccionados, y en los que el riesgo/beneficio se ha sopesado correctamente. Esta mejor&iacute;a se ha demostrado en estudios en los que se observ&oacute; una reducci&oacute;n significativa de los puntajes en la escala motora UPDRS- III, mejor&iacute;a de escalas de calidad de vida y de actividades de la vida diaria, disminuci&oacute;n de los periodos de inmovilidad por fluctuaciones motoras y disminuci&oacute;n significativa de discinesias; en comparaci&oacute;n de los resultados obtenidos utilizando los mejores tratamientos m&eacute;dicos (3).</p>     <p>Basados en reportes de casos y series peque&ntilde;as de pacientes, y por estudios de im&aacute;genes funcionales que han permitido tener una mayor comprensi&oacute;n de la fisiopatolog&iacute;a de diversos trastornos, tambi&eacute;n hay blancos quir&uacute;rgicos potencialmente modulables para un n&uacute;mero creciente de indicaciones cl&iacute;nicas enfrentando importantes problemas bio&eacute;ticos por no existir modelos animales experimentales (Cefalea tipo cluster, agresividad, Tourette), no existir claridad en saber quien en buen candidato a cirug&iacute;a, y en las dificultades para aclarar las expectativas de los pacientes por no saberse a ciencia cierta qu&eacute; es lo que se est&aacute; haciendo; pues no existen resultados claros en estudios cl&iacute;nicos. A este respecto es necesario diferenciar lo que es un paciente y lo que es un sujeto de investigaci&oacute;n, que para estas indicaciones ser&iacute;a m&aacute;s bien la segunda opci&oacute;n, en cuyo caso debe existir un protocolo de estudio y aprobaci&oacute;n por un comit&eacute; de &eacute;tica.</p>     <p>Internacionalmente los conflictos &eacute;ticos m&aacute;s importantes est&aacute;n relacionados con la experimentaci&oacute;n quir&uacute;rgica como en los casos que se mencionaron en el p&aacute;rrafo anterior; con su uso experimental buscando aumento en las capacidades mentales; y de mayor relevancia, con los efectos sobre el comportamiento, personalidad y competencia mental, es decir, en c&oacute;mo afecta al ser humano en s&iacute; mismo, en su individualidad y en las repercusiones sobre su familia. Dentro de estas manifestaciones se han descrito la alteraci&oacute;n de la imagen corporal, sinti&eacute;ndose el paciente en algunos casos controlado por el estimulador; sensaci&oacute;n de extra&ntilde;eza con el mismo al no tener los problemas que ten&iacute;a antes de la cirug&iacute;a, en algunos casos con sensaci&oacute;n de vac&iacute;o y de p&eacute;rdida de significado de su vida; y p&eacute;rdida o ganancia del nivel de energ&iacute;a y vitalidad. Otros aspectos son los trastornos de ajuste originados por la mejor&iacute;a notoria que algunos pacientes experimentan, manifest&aacute;ndose con la tendencia a seguir asumiendo el rol de enfermo y con cambios persistentes en su desempe&ntilde;o laboral. En relaci&oacute;n a la pareja puede haber rechazo al sentirse m&aacute;s independiente y con deseos de experimentar otras emociones. La causa de estos cambios psicosociales no es clara, pudiendo ser secundaria a una modificaci&oacute;n en la capacidad psicol&oacute;gica para adaptarse a un estado neurol&oacute;gico diferente luego de haber sufrido por a&ntilde;os de s&iacute;ntomas motores, pero tampoco se puede descartar que estos cambios sean secundarios a la neuroestimulaci&oacute;n; hay que recordar que estructuras como el n&uacute;cleo subtal&aacute;mico, tienen importantes conexiones con el sistema l&iacute;mbico, relacionadas con emociones, motivaci&oacute;n y dem&aacute;s aspectos neuropsiqui&aacute;tricos (4). Estos cambios no se han explorado adecuadamente en los estudios cl&iacute;nicos, que se han centrado predominantemente en demostrar la efectividad de la ECP sobre los s&iacute;ntomas motores o de calidad de vida, pero no reflejan los aspectos mencionados, gener&aacute;ndose en estos casos un conflicto entre la insatisfacci&oacute;n del paciente o de la familia y la opini&oacute;n de &eacute;xito del profesional. Teniendo en cuenta estas nuevas consideraciones cl&iacute;nicas podr&iacute;a realizarse una evaluaci&oacute;n del estado psicosocial del paciente, incluyendo un an&aacute;lisis de su entorno familiar y laboral (5).</p>     <p>Adem&aacute;s de estas consideraciones &eacute;ticas es preciso discutir las condiciones m&iacute;nimas para implementar esta terapia, considerando en primer lugar el recurso humano. No es posible estar ajenos a la experiencia internacional, en la que esta terapia tiende a ser realizada solo en centros con grupos multidisciplinarios que trabajan en estrecha colaboraci&oacute;n, con la participaci&oacute;n m&iacute;nima de neurocirujano con entrenamiento formal en neurocirug&iacute;a funcional, neur&oacute;logo experto en movimientos anormales, neuropsic&oacute;logo y psiquiatra.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>APROXIMACI&Oacute;N MULTIDISCIPLINARIA</b></p>     <p>El momento adecuado para la cirug&iacute;a se determina por el grado de discapacidad que sufre el paciente; teniendo en cuenta variables como la edad, respuesta a levodopa, expectativas del paciente, estado neuropsicol&oacute;gico y psiqui&aacute;trico. Este enfoque multidisciplinario obliga a la evaluaci&oacute;n en centros que cuenten con el recurso humano entrenado y la experiencia para considerar al paciente como candidato quir&uacute;rgico. En este sentido se debe evitar el s&iacute;ndrome del &ldquo;Neurocirujano-Ranger&rdquo; quien hace todo solo sin el beneficio de la opini&oacute;n y regulaci&oacute;n ejercida por los colegas, en estos casos este se encarga de la selecci&oacute;n, cirug&iacute;a, programaci&oacute;n y hasta de la neurofisiolog&iacute;a, no sin la presencia de sesgos importantes; por lo que en el &aacute;mbito de la cirug&iacute;a funcional se se&ntilde;ala al equipo multidisciplinario como indispensable (6).</p>     <p>Es posible basarse en varias salvaguardias &eacute;ticas aplicadas en psicocirug&iacute;a para guiar la implementaci&oacute;n de un programa de cirug&iacute;a funcional: existencia de un proceso de selecci&oacute;n definido previamente que permita intervenir al paciente que se beneficie de la terapia, competencia del neurocirujano y neurofisi&oacute;logo en la realizaci&oacute;n del procedimiento, provisi&oacute;n de informaci&oacute;n clara y honesta para la toma del consentimiento informado. A lo anterior debe agregarse independencia de intereses econ&oacute;micos que puedan afectar el juicio cl&iacute;nico</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>SELECCI&Oacute;N DEL PACIENTE</b></p>     <p>Desde una perspectiva cl&iacute;nica y &eacute;tica, es un requisito esencial hacer una cuidadosa selecci&oacute;n del paciente para tener una intervenci&oacute;n exitosa, con reducci&oacute;n de efectos secundarios (7). El paciente debe ser evaluado por un neur&oacute;logo para confirmar el diagnostico de EP, tener una buena respuesta a levodopa, haberse descartado la presencia de demencia, depresi&oacute;n, abuso de sustancias, e ideaci&oacute;n suicida. Sin embargo estos &uacute;ltimos aspectos neuropsiqui&aacute;tricos deben individualizarse y analizarse en el contexto del paciente ya que no son contraindicaciones absolutas y la balanza puede inclinarse a favor de la cirug&iacute;a si el beneficio estimado sobrepasa los riesgos. Este an&aacute;lisis se hace luego de la evaluaci&oacute;n neuropsicol&oacute;gica y psiqui&aacute;trica, con la participaci&oacute;n de todos los profesionales en una junta m&eacute;dica donde adem&aacute;s de analizar estos datos se revisa el apoyo familiar del paciente. Desde el punto de vista social, la cirug&iacute;a es una opci&oacute;n para que el paciente contin&uacute;e desempe&ntilde;ando sus actividades laborales y para que mantenga el rol en su familia. En este sentido ya se observa la tendencia en algunos estudios a no esperar hasta que haya un nivel de degradaci&oacute;n de funcionalidad que genere discapacidad laboral y deterioro social para considerar al paciente candidato a cirug&iacute;a (8). Finalmente, cada miembro de la junta lleva su propia perspectiva y sesgos basados en su &aacute;rea de experticia, permitiendo evaluar casos complejos, discuti&eacute;ndose en detalle todos los aspectos para el cuidado del paciente (9). Las conclusiones van dirigidas a recomendar la mejor opci&oacute;n de tratamiento m&eacute;dico o quir&uacute;rgico para el paciente.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>COMPETENCIA PROFESIONAL</b></p>     <p>El resultado del procedimiento est&aacute; fuertemente influenciado por la experiencia del grupo m&eacute;dico en la selecci&oacute;n, t&eacute;cnica de implantaci&oacute;n y seguimiento; por ello unos requisitos m&iacute;nimos de entrenamiento y competencia son importantes para estandarizar el procedimiento (8). La Sociedad Norteamericana de Neuromodulacion ha dado un primer paso publicando las gu&iacute;as de entrenamiento y educaci&oacute;n que se deben aplicar para estar profesionalmente capacitado en esta terapia quir&uacute;rgica (10). Estas pautas intentan evitar la existencia de profesionales con diversos niveles de entrenamiento; desde graduados de programas &ldquo;hands-on&rdquo; bien estructurados, hasta observadores por unos pocos meses.</p>     <p>Es deber de la Sociedad Colombiana de Neurocirug&iacute;a discutir en profundidad acerca de los requisitos acad&eacute;micos m&iacute;nimos que debe tener un neurocirujano para considerar que puede realizar el procedimiento quir&uacute;rgico en Colombia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>EXPECTATIVAS DEL PACIENTE: SOBREVALORACI&Oacute;N DE LOS RESULTADOS</b></p>     <p>Para la toma de la decisi&oacute;n quir&uacute;rgica es necesario educar al paciente acerca de los resultados esperados y los riesgos del procedimiento, los cuales deben estar enunciados en el consentimiento informado. A pesar de que es considerada una cirug&iacute;a poco invasiva, se debe mantener la opini&oacute;n de que no hay cirug&iacute;a cerebral menor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las expectativas se deben discutir detalladamente por la tendencia a la sobrevaloraci&oacute;n de los resultados. Los medios de comunicaci&oacute;n tienden a exagerar los beneficios de este procedimiento innovador pero fallan al no mostrar los resultados de estudios cl&iacute;nicos, as&iacute; como tampoco mencionan los recursos m&eacute;dicos y tecnol&oacute;gicos b&aacute;sicos para obtener un buen resultado. Al paciente hay que explicarle que la terapia no cura la enfermedad; en muchas ocasiones los colombianos, por el alto precio de la intervenci&oacute;n o por razones culturales, tienen la esperanza de curaci&oacute;n. Si las expectativas del paciente no son reales, va a estar pendiente del m&aacute;s m&iacute;nimo s&iacute;ntoma y no estar&aacute; satisfecho con el resultado. Es necesario aclarar al paciente que los resultados de la terapia son individuales, esto puede incluir un resultado excelente, pero que por otro lado puede no alcanzarse en muchos casos.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>INTERESES ECON&Oacute;MICOS:&iquest;COMPETENCIA DESLEAL?</b></p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de las razones acad&eacute;micas, la competencia entre centros de referencia ha llegado al terreno comercial, con mala fortuna para los usuarios. Los aspectos comerciales ya apreciados son los referentes a la competencia desleal; vi&eacute;ndose pr&aacute;cticas como la disminuci&oacute;n exagerada de precios basados en una estructura de costos que gira alrededor de un solo profesional, el enga&ntilde;o por el cual se ofrece procedimientos con caracter&iacute;sticas mejores que las reales, y la confusi&oacute;n, mecanismo por el que buscan parecerse a otro oferente, sin tener el entrenamiento formal ni los requisitos acad&eacute;micos para ofrecer un servicio de optima calidad. Las EPS por su parte aprovechan que las sociedades cient&iacute;ficas en Colombia no est&aacute;n en capacidad para reglamentar la pr&aacute;ctica de las subespecialidades, y convenientemente basados en el precio, escogen la opci&oacute;n m&aacute;s econ&oacute;mica, con el argumento de que el profesional que les ofrece el servicio, por tener los diplomas b&aacute;sicos en regla, es apto para desarrollar este tipo de terapia.</p>     <p>Finalmente dos aspectos de importancia en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y que por las caracter&iacute;sticas del sistema de salud colombiano adquieren especial relevancia como son el compromiso de no abandonar al paciente y el respeto de su autonom&iacute;a.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>COMPROMISO DE NO ABANDONAR AL PACIENTE</b></p>     <p>En Colombia, como en la mayor&iacute;a de partes del mundo, no existen profesionales entrenados en estimulaci&oacute;n cerebral profunda en todas las ciudades con capacidad para manejar problemas de hardware o de programaci&oacute;n, que se pueden presentar en cualquier momento. Esto obliga al paciente a seguir con visitas peri&oacute;dicas al centro donde se realiz&oacute; el procedimiento para el manejo de estas eventualidades. Para los lugares apartados, sin recursos m&eacute;dicos cercanos, se debe pensar m&aacute;s de dos veces antes de implantar un neuroestimulador. Debe responder primero, quien va a manejar un problema de hardware, y quien va a revisar la programaci&oacute;n a largo plazo. En estos casos el actuar profesional debe reflejar la adherencia al principio &eacute;tico de no abandonar al paciente (11). La implantaci&oacute;n de un sistema de estimulaci&oacute;n en el cerebro humano debe acompa&ntilde;arse de la obligaci&oacute;n moral de estar f&aacute;cilmente disponible para los pacientes y sus familias, y de brindar apoyo a los colegas en ciudades distantes que est&eacute;n encargados del cuidado del paciente.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>AUTONOM&Iacute;A DEL PACIENTE: &iquest;QU&Eacute; TANTO SE RESPETA?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dada la complejidad de la intervenci&oacute;n que se est&aacute; realizando el respeto a la autonom&iacute;a el paciente debe ser prioritario. Despu&eacute;s de un proceso de selecci&oacute;n donde se han explicado los riesgos y expectativas de la intervenci&oacute;n, el paciente finalmente toma la decisi&oacute;n m&aacute;s importante en su vida en ese momento, con ella asume riesgos cl&iacute;nicos importantes. En la toma de esta decisi&oacute;n, el paciente tiene un alto grado de confianza en su grupo tratante. Desde el punto de vista m&eacute;dico y a&uacute;n m&aacute;s desde el punto de vista &eacute;tico, no es v&aacute;lida la conducta de las Empresas Promotoras de Salud (EPS) de ofrecerle y forzar al paciente a que se realice el procedimiento quir&uacute;rgico en un sitio diferente basado en un menor costo. En estas condiciones &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a el paciente y su familia aceptar una complicaci&oacute;n quir&uacute;rgica? o &iquest;un mal resultado? Se debe tener en cuenta que esta relaci&oacute;n profesional se contin&uacute;a a lo largo de los a&ntilde;os con el proceso de programaci&oacute;n y chequeo peri&oacute;dico, por lo que una relaci&oacute;n forzada puede terminar con un sistema costoso abandonado y en una experiencia en la que el principal perdedor es el paciente.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>PLANEAR EL FUTURO</b></p>     <p>Adem&aacute;s de la indicaci&oacute;n m&eacute;dica del procedimiento, se deben tener en cuenta varios aspectos &eacute;ticos, sociales, y human&iacute;sticos para el &eacute;xito de la ECP. La colocaci&oacute;n de un electrodo en el cerebro no es m&aacute;s que una parte del total de la terapia; el &eacute;xito de su funcionamiento depende, adem&aacute;s de la destreza en su implantaci&oacute;n, del papel que juega el grupo cl&iacute;nico en el programa, cuyo liderazgo esta compartido por todos los miembros del grupo profesional, donde debe primar el inter&eacute;s cl&iacute;nico y acad&eacute;mico por el bienestar del paciente. Independiente del rol de la Sociedad Colombiana de Neurolog&iacute;a y de la Sociedad Colombiana de Neurocirug&iacute;a en la regulaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica profesional, est&aacute;n en mora de publicar los requisitos m&iacute;nimos metodol&oacute;gicos y de formaci&oacute;n profesional para la aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica de la ECP en Colombia. Estos lineamientos podr&iacute;an servir de referente para ofrecer una terapia responsable en el pa&iacute;s, de acuerdo a su costo y nivel de tecnolog&iacute;a. Tambi&eacute;n servir&iacute;an de gu&iacute;a a los futuros profesionales en neurociencias a los tipos de entrenamiento y programas que deben acceder para ser considerados profesionalmente competentes en el pa&iacute;s.</p>     <p><b>Agradecimientos</b></p>     <p>A la Dra. Chiara Saviane, al Dr. Donato Ramani y al The Bid Team por su invitaci&oacute;n al Workshop &ldquo;Brains in dialogue for deep brain stimulation&rdquo;, un proyecto de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea para la discusi&oacute;n internacional de los principales aspectos &eacute;ticos de la estimulaci&oacute;n cerebral profunda.</p> <hr size="3">     <p>(<a href="#p2">*</a><a name="p1"></a>) Para facilitar la exposici&oacute;n del tema, el art&iacute;culo est&aacute; basado en la Enfermeda *-d de Parkinson. Sin embargo lo expuesto se extrapola a otras condiciones similares Columna de opini&oacute;n </p> <hr size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. Houeto JL, Damier P, Bejjani PB, et al. Subthalamic stimulation in Parkinson disease. A multidisciplinary approach. Arc Neurol. 2000;57:461-65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-8748201100010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Benabid AL, Pollak P, Louveau A, Henry S. Combined (Thalamotomy and stimulation) Stereotactic surgery of the VIM thalamic nucleus for bilateral Parkinson Disease Appl. Neurophysiol. 1987;50:344-346.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-8748201100010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Deuschl G, Schade.Bittinger C, Krack P, et al. A randomized trial of Deep Brain stimulation for Parkinson's disease. N Engl J Med 2006;355:896-908.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-8748201100010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Sch&uuml;pbach M, Gargiulo M, Welter M.L., et al. Neurosurgery in Parkinson Disease, a distressed mind in a repaired body?. Neurology 2006;66:1811-1816.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-8748201100010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Agid Y, Sch&uuml;pbach M, Gargiulo L, et al. Neurosurgery in Parkinson&acute;s disease: the doctor is happy, the patient less so?. J Neural Transm 2006; Suppl(70):409-414.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-8748201100010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Fins JJ. Deep Brain Stimulation, Free Markets and the Scientific Commons: Is It time to revisit the Bayh- Dole Act of 1980?. Neuromodulation 2010;13:153-159.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-8748201100010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Hamani C, Richter E, Schwalb JM, Lozano AM. Bilateral subthalamicnucleus stimulation for Parkinson's disease: a systematic review of the clinical literature. Neurosurgery 2005;56:1313-1321. discussion 1321-1324.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-8748201100010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Sch&uuml;pbach WMM, Mal-t&ecirc;te D, Houeto JL, et al. Neurosurgery at early stage of Parkinson disease. Neurology 2007;68:267-271.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-8748201100010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Kubu C, Ford P. Ethics in the clinical application of neural implants. Cambridge Quarterly of healthcare ethics 2007;16:317-321.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-8748201100010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Levy R. Ethical issues in neuromodulation. Neuromodulation 2010;13:147-151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-8748201100010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Fins J. Deep brain stimulation, deontology, and duty: the moral obligation of non-abandonment at the neural interface. J Neural Eng. 2009;6:1-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-8748201100010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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