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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Conocimiento de síntomas y factores de riesgo de enfermedad cerebro vascular en una población urbana colombiana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Introduction. In recent decades, remarkable progress has been made in the management of stroke, including the option of thrombolysis. Unfortunately, few patients present in time to be candidates acute treatment for several reasons, including lack of knowledge about symptoms, risk factors and appropriate behavior. Objectives. Assess level of awareness of symptoms, risk factors and behavior to be adopted in the presence of stroke or TIA. Materials and Methods. We conducted a descriptive and population-based cross section study in the city of Manizales, in over 50 years older people interviewed in health centers and public places, which were to be hypertensive or diabetic. Then were divided in two groups, attending special programs of hypertension or DM and those without. They filled out a form with open questions about the symptoms and spontaneous knowledge of risk factors (RF) and then select from a list correct or incorrect answers about symptoms or RF, that they knew. It was asked the behavior they will adopt in front stroke and TIA, and if they knew existence of a thrombolytic therapy. Results. Were interviewed 213 people aged between 50 and 91 years (X 65.7 ± 12 years). Women accounted for 67.6% of the sample and 53% belonged to special programs. 65.3% didn't know symptoms and 54% no RF spontaneously. Hypertension was the most cited RF, while DM was in a low percentage. The level of ignorance was the same between younger and older than 65 years, or between those who attended to special programs. One third (65%) had obtained information from non- medical fonts, and there was not significant difference between those who were or were not in programs. Just 11.7% of people would go to emergency room if was suffering a stroke, the other adopted wrong behaviors. None of the respondents knew of the existence of fibrinolytic therapy. Conclusion. There is alarming ignorance of stroke symptoms and RF in general population, even in high risk segments such as hypertensive and diabetics patients. Given this reality, it is urgent to improve the information provided to patients and community, both by health professionals as campaigns in mass media and other strategies that can be implemented in our country.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Accidente Cerebrovascular]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Epidemiología]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana"> <font size="4">     <p align="center"><b>Conocimiento de s&iacute;ntomas y factores de riesgo de enfermedad cerebro vascular en una poblaci&oacute;n urbana colombiana</b></p></font> <font size="3">    <p align="center"><b>Knowledge of symptoms and risk factors for stroke in an urban population in Colombia</b></p></font>     <p align="center">Ricardo D&iacute;az Cabezas. M&eacute;dico-Neur&oacute;logo. Profesor Asociado Universidad de Caldas.     <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ridiaz@une.net.co">ridiaz@une.net.co</a>    <br> Mario Iv&aacute;n Ruano Restrepo. M&eacute;dico. Profesor Asociado Universidad de Caldas.       <br> </p>     <p>Recibido: 1/11/11. Revisado: 15/11/11. Aceptado: 16/11/11.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="3">     <p><b>RESUMEN</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Introducci&oacute;n</b>. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han logrado avances notables en el manejo del ACV, incluyendo la opci&oacute;n de trombolisis. Desafortunadamente pocos pacientes consultan a tiempo para ser candidatos a &eacute;sta por diversos motivos, entre ellos desconocimiento de los s&iacute;ntomas, factores de riesgo y conducta apropiada.     <br><b>Objetivos</b>. Evaluar grado de conocimiento de s&iacute;ntomas, factores de riesgo y conducta que se adoptar&iacute;a frente a un ACV o AIT.     <br><b>Materiales y M&eacute;todos</b>. Estudio poblacional, descriptivo y transversal realizado en la ciudad de Manizales, en mayores de 50 a&ntilde;os entrevistados en centros de salud y sitios p&uacute;blicos, los cuales deb&iacute;an ser hipertensos y/o diab&eacute;ticos. Se dividieron en dos grupos, los que asist&iacute;an a programas especiales de HTA o DM y los que no. Se diligenci&oacute; un formulario con preguntas abiertas acerca del conocimiento espont&aacute;neo de s&iacute;ntomas y factores de riesgo (FR) para luego seleccionar los que se conocieran de una lista de respuestas correctas e incorrectas. Se pregunt&oacute; por la conducta a adoptar frente al ACV y AIT o si conoc&iacute;an la existencia de un medicamento trombol&iacute;tico.     <br><b>Resultados</b>. Se entrevistaron 213 personas con edades entre 50 y 91 a&ntilde;os (X 65,7 &plusmn; 12 a&ntilde;os). Las mujeres representaron 67,6% de la muestra y 53% pertenec&iacute;a a programas especiales. Un 65,3% no conoc&iacute;a ning&uacute;n s&iacute;ntoma y 54% ning&uacute;n FR, de manera espont&aacute;nea. La HTA fue el FR m&aacute;s citado, mientras que la DM lo fue en un porcentaje bajo. En el grado de desconocimiento no hubo diferencias entre menores y mayores de 65 a&ntilde;os, ni entre los que asist&iacute;an o no a programas especiales. La tercera parte (65%) hab&iacute;a obtenido informaci&oacute;n del ACV de fuentes no m&eacute;dicas, y en este aspecto tampoco hubo diferencia significativa entre los que estaban o no en programas. S&oacute;lo 11,7% de las personas acudir&iacute;an a urgencias en caso de estar sufriendo un ACV y el resto adoptar&iacute;a conductas err&oacute;neas. Ninguno de los encuestados conoc&iacute;a la existencia del medicamento fibrinol&iacute;tico.     <br><b>Conclusi&oacute;n</b>. Existe un desconocimiento alarmante de s&iacute;ntomas y FR de ACV en la poblaci&oacute;n general, a&uacute;n en segmentos de ella con mayor riesgo como los hipertensos y diab&eacute;ticos. Ante esta realidad es urgente mejorar la informaci&oacute;n suministrada a los pacientes y al p&uacute;blico en general, tanto por profesionales de la salud como campa&ntilde;as en medios de comunicaci&oacute;n y otras estrategias que puedan implementarse en nuestro pa&iacute;s.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVES</b>. Accidente Cerebrovascular, Epidemiolog&iacute;a, Factores de Riesgo, Terapia Trombol&iacute;tica (DeCS).</p> <hr size="3">     <p><b>SUMMARY</b></p>     <p><b>Introduction</b>. In recent decades, remarkable progress has been made in the management of stroke, including the option of thrombolysis. Unfortunately, few patients present in time to be candidates acute treatment for several reasons, including lack of knowledge about symptoms, risk factors and appropriate behavior.     <br><b>Objectives</b>. Assess level of awareness of symptoms, risk factors and behavior to be adopted in the presence of stroke or TIA.     <br><b>Materials and Methods</b>. We conducted a descriptive and population-based cross section study in the city of Manizales, in over 50 years older people interviewed in health centers and public places, which were to be hypertensive or diabetic. Then were divided in two groups, attending special programs of hypertension or DM and those without. They filled out a form with open questions about the symptoms and spontaneous knowledge of risk factors (RF) and then select from a list correct or incorrect answers about symptoms or RF, that they knew. It was asked the behavior they will adopt in front stroke and TIA, and if they knew existence of a thrombolytic therapy.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>Results</b>. Were interviewed 213 people aged between 50 and 91 years (X 65.7 &plusmn; 12 years). Women accounted for 67.6% of the sample and 53% belonged to special programs. 65.3% didn't know symptoms and 54% no RF spontaneously. Hypertension was the most cited RF, while DM was in a low percentage. The level of ignorance was the same between younger and older than 65 years, or between those who attended to special programs. One third (65%) had obtained information from non- medical fonts, and there was not significant difference between those who were or were not in programs. Just 11.7% of people would go to emergency room if was suffering a stroke, the other adopted wrong behaviors. None of the respondents knew of the existence of fibrinolytic therapy.     <br><b>Conclusion</b>. There is alarming ignorance of stroke symptoms and RF in general population, even in high risk segments such as hypertensive and diabetics patients. Given this reality, it is urgent to improve the information provided to patients and community, both by health professionals as campaigns in mass media and other strategies that can be implemented in our country.</p>     <p><b>KEY WORDS</b>. Stroke, Epidemiology, Risk Factors, Thrombolysis (MeSH).</p> <hr size="3">     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, la enfermedad cerebrovascular (ECV) representa la segunda causa de muerte en las personas mayores de 60 a&ntilde;os y la quinta entre los de 15 a 59 a&ntilde;os. Cerca de seis millones de personas mueren cada a&ntilde;o por esta enfermedad y, de hecho, ocasiona m&aacute;s muertes anuales que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas (1,2). Adicionalmente es la primera causa de invalidez en adultos y la segunda de demencia en ancianos (1).</p>     <p>En Colombia se han llevado a cabo varios estudios acerca de la epidemiolog&iacute;a de la ECV (3) mostrando prevalencias que se enmarcan dentro de las reportadas en otros pa&iacute;ses, como los realizados en Sabaneta (Antioquia) con 5,6 x 1.000 habitantes (4), zona central de Caldas 10 x 1.000 (5), Jamund&iacute; (Valle) 12 x 1.000 (6) y el Oriente Colombiano (Santander) 17,2 x 1.000 (7).</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha demostrado que algunos factores de riesgo vascular como hipertensi&oacute;n arterial (HTA), diabetes mellitus (DM), dislipidemia, tabaquismo y cardiopat&iacute;as, responden por alrededor del 80% de la carga de probabilidad de sufrir un ataque cerebrovascular (ACV) (8). Ahora bien, una vez instaurado el ACV, su manejo urgente incluyendo el control apropiado de diferentes variables en la fase aguda, como cifras de tensi&oacute;n arterial, glicemia, oxigenaci&oacute;n y temperatura entre otras, es factor determinante en el pron&oacute;stico final de los pacientes. Enmarcado en este contexto, hay suficientes evidencias de que la administraci&oacute;n oportuna de un trombol&iacute;tico como el activador tisular del plasmin&oacute;geno (rTPA), es un tratamiento eficaz para mejorar la discapacidad resultante con un buen margen de seguridad si se emplea ajustado al protocolo y respetando criterios de exclusi&oacute;n. En el a&ntilde;o 1995 el estudio del National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) (9) y otros posteriores (10), establecieron una ventana de tiempo para su administraci&oacute;n de 3 horas desde el inicio de los s&iacute;ntomas. En el a&ntilde;o 2007, los resultados del estudio ECASS 3 (11) permitieron aumentar dicha ventana a 4.5 horas, sin afectar significativamente los m&aacute;rgenes de seguridad.</p>     <p>Desafortunadamente solo alrededor de uno de cada cinco pacientes con ACV acuden al servicio de urgencias dentro de las tres primeras horas del inicio de los s&iacute;ntomas, y una de las explicaciones para esta demora en solicitar ayuda efectiva es la falta de conocimiento de los s&iacute;ntomas de instauraci&oacute;n en la comunidad (12,13). Otra raz&oacute;n probable de este retardo puede ser el desconocimiento en la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de la existencia del medicamento fibrinol&iacute;tico y de la estrecha ventana terap&eacute;utica para su aplicaci&oacute;n (14).</p>     <p>En Colombia, Silva F y col (15) encontraron una demora promedio para acudir a urgencias de casi 18 horas, con tiempos m&aacute;s largos en personas de bajos ingresos y baja escolaridad. Como se anot&oacute; antes en referencia a otros estudios, uno de cada cinco de sus pacientes (22,8%) ingresaron en las 3 primeras horas de s&iacute;ntomas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las consideraciones anteriores motivaron la realizaci&oacute;n de esta investigaci&oacute;n para evaluar el grado de conocimiento de s&iacute;ntomas y factores de riesgo del ACV y explorar la conducta que se adoptar&iacute;a frente a un ACV o a un ataque isqu&eacute;mico transitorio (AIT), con el prop&oacute;sito de conseguir resultados fiables y aplicables a nuestro medio, que puedan servir de base para promover campa&ntilde;as educativas a la comunidad que mejoren el pron&oacute;stico de quien sufra esta patolog&iacute;a.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>MATERIALES Y M&Eacute;TODOS</b></font></p>     <p><b>Tipo de estudio</b>: se realiz&oacute; un estudio pobla-cional descriptivo de corte transversal entre los meses de agosto y diciembre de 2010, en la zona urbana de la ciudad de Manizales.</p>     <p><b>Poblaci&oacute;n y muestra</b>: el tama&ntilde;o de la muestra se calcul&oacute; para una poblaci&oacute;n aproximada de 80.000 personas mayores de 50 a&ntilde;os (16), una confiabilidad del 95% y un margen de error de 2,5%. Se entrevistaron individuos que asist&iacute;an a la consulta externa de centros de salud o que se encontraran en sitios p&uacute;blicos de alta concentraci&oacute;n humana como parques, plaza de mercado y terminal de transporte.</p>     <p><b>Criterios de inclusi&oacute;n</b>: las personas deb&iacute;an tener 50 a&ntilde;os &oacute; m&aacute;s y presentar hipertensi&oacute;n arterial, diabetes mellitus o ambas enfermedades. Se consign&oacute; si ten&iacute;an adicionalmente diagn&oacute;stico de otros factores de riesgo (FR) como colesterol alto, cardiopat&iacute;as, tabaquismo o si hab&iacute;an sufrido ACV previo. Los sujetos se dividieron en dos grupos, los que asist&iacute;an a programas especiales de hipertensos o diab&eacute;ticos en su entidad aseguradora de salud y aquellos que no estaban en dichos programas.</p>     <p><b>Forma de recolecci&oacute;n y variables</b>: el instrumento de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n se dise&ntilde;&oacute; con base en estudios internacionales, adaptado a las condiciones locales y al inter&eacute;s propio de la investigaci&oacute;n. En su primera parte se obtuvieron datos sociodemogr&aacute;ficos, si eran hipertensos, diab&eacute;ticos o ten&iacute;an ambas condiciones, otras enfermedades de riesgo cardiovascular y si pertenec&iacute;an o no a alg&uacute;n programa especial. Luego se formularon preguntas acerca del conocimiento espont&aacute;neo de s&iacute;ntomas de ACV (preguntado con los t&eacute;rminos &quot;trombosis o derrame cerebral&quot;) y de sus factores de riesgo. Se pregunt&oacute; por la fuente de informaci&oacute;n y el conocimiento de medidas de tratamiento urgente ante un ACV, incluyendo si sab&iacute;an de la existencia de un medicamento de uso intravenoso para esta urgencia m&eacute;dica. Posteriormente y sin que esta parte del instrumento hubiese sido antes, se les ofreci&oacute; una lista de 10 s&iacute;ntomas (5 correctos y 5 incorrectos) y una lista de 10 factores de riesgo (5 correctos y 5 incorrectos) para seleccionar m&iacute;nimo uno y m&aacute;ximo cinco de cada una de ellas. Se indag&oacute; por la conducta a adoptar en caso de ACV o AIT, seleccionando de una lista de opciones para cada una de estas preguntas. Por &uacute;ltimo, se anotaron los medicamentos actuales usados por el paciente.</p>     <p>Se consider&oacute; conocimiento espont&aacute;neo bueno si el sujeto era capaz de citar dos o m&aacute;s s&iacute;ntomas correctos, conocimiento regular si solo citaba uno y malo si no citaba alg&uacute;n s&iacute;ntoma correcto. Esta misma calificaci&oacute;n se utiliz&oacute; para estimar el conocimiento espont&aacute;neo de los factores de riesgo.</p>     <p>En cuanto al conocimiento de s&iacute;ntomas basado en la presentaci&oacute;n de una lista de posibilidades correctas e incorrectas, se consider&oacute; conocimiento bueno si era capaz de citar tres o m&aacute;s s&iacute;ntomas correctos y m&aacute;ximo un distractor, conocimiento regular si seleccionaba dos s&iacute;ntomas correctos y m&aacute;ximo dos distractores &oacute; un s&iacute;ntoma correcto sin distractores, y conocimiento malo si no escog&iacute;a ning&uacute;n s&iacute;ntoma correcto o si anotaba un s&iacute;ntoma correcto con uno o m&aacute;s distractores. Esta misma calificaci&oacute;n se aplic&oacute; para estimar el grado de conocimiento de factores de riesgo de una lista de opciones.</p>     <p>Estas encuestas fueron realizadas por estudiantes de la Facultad de Ciencias para la Salud de la Universidad de Caldas, debidamente entrenados por los investigadores, y diligenciadas en horario diurno, cualquier d&iacute;a de la semana, con previa aceptaci&oacute;n por parte de los sujetos una vez explicados los objetivos del estudio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Consideraciones &eacute;ticas</b>: este tipo de investigaci&oacute;n se considera de riesgos m&iacute;nimos seg&uacute;n la resoluci&oacute;n 8430 de octubre de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia (17). El proyecto de investigaci&oacute;n fue avalado por el com&iacute;t&eacute; de &eacute;tica de la facultad de ciencias para la salud de la Universidad de Caldas y, previo a la recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n, se diligenci&oacute; un formato de consentimiento informado.</p>     <p><b>An&aacute;lisis estad&iacute;stico y software</b>: las variables cualitativas se describieron con proporciones y frecuencias absolutas, y las cuantitativas con promedios y desviaci&oacute;n est&aacute;ndar. Las frecuencias de enfermedad se expresaron en porcentajes. La comparaci&oacute;n de las variables cualitativas se llev&oacute; a cabo con la prueba chi cuadrado y se acept&oacute; como diferencia significativa cuando una menor p&lt;0,05. La base de datos se prepar&oacute; en Excel y el an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n se realiz&oacute; con los software Epiinfo 6.04d y Epidata 3.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">RESULTADOS</font></b></p>     <p>Caracter&iacute;sticas de los pacientes</p>     <p>Se entrevistaron 213 personas residentes en el &aacute;rea urbana de Manizales, con rango de edad entre 50 y 91 a&ntilde;os (promedio de edad 65,7 &plusmn; 12 a&ntilde;os) y una distribuci&oacute;n similar entre menores y mayores de 65 a&ntilde;os (48,8% y 51,2%, respectivamente). Las mujeres representaron el 67,6% de la muestra, ocupaci&oacute;n &quot;hogar&quot; fue mencionada por el 55,9%, seguida de &quot;pensionado&quot; por el 14,5%. La condici&oacute;n social de &quot;vivir solo&quot; se report&oacute; en 12,2% y casi la totalidad de los encuestados pertenec&iacute;an a estratos socioecon&oacute;micos bajo y medio, con un nivel educativo predominante de estudios primarios en 59,0% y un analfabetismo de 12,0%. En cuanto a la caracter&iacute;stica de pertenecer a programa especial de HTA o DM, el 53,0% de los encuestados pertenec&iacute;a a ellos. En la <a href="#tab1">tabla 1</a> se consignan datos de la muestra.</p>     <p align="center"><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/anco/v27n4/v27n4a02tab1.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Conocimiento espont&aacute;neo de s&iacute;ntomas y factores de riesgo</b></p>     <p>Al indagar acerca del conocimiento espont&aacute;neo de los s&iacute;ntomas de ACV el 65,3% no conoc&iacute;a ninguno, 29,1% conoc&iacute;a s&oacute;lo uno y 5,6% conoc&iacute;a dos o m&aacute;s. De aquellos que mencionaron al menos un s&iacute;ntoma correcto, el d&eacute;ficit motor unilateral fue evocado por el cien por ciento, seguido de alteraciones del lenguaje y de la sensibilidad unilateral por el veinte por ciento, cada uno. Cuando se discrimin&oacute; entre menores y mayores de 65 a&ntilde;os el grado de conocimiento calificado como malo fue de 64,4% y 66,0%, respectivamente (p= 0,75)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con relaci&oacute;n al conocimiento espont&aacute;neo de los factores de riesgo (FR) para ACV, el 54,0% no conoc&iacute;a ninguno, 31,9% conoc&iacute;a uno y 13,6% dos o m&aacute;s. Un 45,5% (n= 97) anotaron al menos un FR correcto. La HTA fue citada por 57,1%, el colesterol por 39,8% y el tabaquismo por el 24,5%, mientras que la DM s&oacute;lo fue mencionada por el 8,1%. Cuando se discrimin&oacute; dicho conocimiento entre menores y mayores de 65 a&ntilde;os, el grado de conocimiento calificado como malo fue de 50,0% y 57,8% respectivamente, sin diferencia estad&iacute;sticamente significativa (p= 0,44). Al tener en cuenta el grado de conocimiento de s&iacute;ntomas y FR con relaci&oacute;n a la pertenencia o no a programas especiales de HTA o DM, se encontr&oacute; que el conocimiento espont&aacute;neo de s&iacute;ntomas fue &quot;malo&quot; en 69,0% de los que pertenec&iacute;an y en 61,0% de los que no (p= 0,29), mientras que el conocimiento fue &quot;bueno&quot; en 5,3% y 6,0%, respectivamente. De otro lado, el grado de conocimiento de FR fue &quot;malo&quot; en 45,1% de los que pertenec&iacute;an y 64,0% de los que no (p= 0,042) y &quot;bueno&quot; en el 14,0% para ambos grupos (<a href="#tab2">Tabla 2</a>).</p>     <p align="center"><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/anco/v27n4/v27n4a02tab2.jpg"></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Con base en el criterio de inclusi&oacute;n propuesto de padecer HTA, DM o ambas, el 85,9% (n= 183) era hipertenso, 5,6% (n= 12) era diab&eacute;tico y 8,5% (n=18) ten&iacute;a ambas enfermedades. A pesar de lo anterior, el 11,3% no report&oacute; ninguna de ellas como FR para ACV y, de los hipertensos el 7,6% y de los diab&eacute;ticos el 33,3%, no se&ntilde;alaron su respectiva enfermedad como FR.</p>     <p>Otros FR fueron reportados en 42,2% de los entrevistados, en orden decreciente tabaquismo, hipercolesterolemia, cardiopat&iacute;as y ACV previo. Diez personas (4,7%) mencionaron el antecedente de ACV, de las cuales s&oacute;lo tres tomaban antiagregantes plaquetarios y dos estatinas.</p>     <p><b>Conocimiento de s&iacute;ntomas y factores de riesgo de una lista de opciones</b></p>     <p>Cuando se revisaron las respuestas dadas de una lista de opciones para s&iacute;ntomas de ACV, el 60,6% se calific&oacute; como conocimiento &quot;regular&quot; y &quot;malo&quot;, mientras que el 39,4% se calific&oacute; como conocimiento &quot;bueno&quot; (3 o m&aacute;s s&iacute;ntomas correctos y m&aacute;ximo 1 distractor). De la misma manera, de una lista de opciones de FR para ACV, el 39,0% se calific&oacute; como conocimiento &quot;regular&quot; y &quot;malo&quot;, mientras que el 61,0% se calific&oacute; como conocimiento &quot;bueno&quot; (3 o m&aacute;s FR correctos y m&aacute;ximo 1 distractor).</p>     <p><b>Fuentes de informaci&oacute;n</b></p>     <p>Las fuentes de informaci&oacute;n mencionadas por los entrevistados correspondieron en su mayor&iacute;a a &quot;familiares&quot; con 31,2%, seguidos de &quot;medios de comunicaci&oacute;n&quot; y &quot;m&eacute;dico&quot; 23,2% cada uno y &quot;charlas en su centro de salud&quot; 12,2%. Un 10,2% no mencion&oacute; ninguna fuente de informaci&oacute;n. Cuando se compararon las fuentes entre los que pertenec&iacute;an o no a programa especial, esta fue suministrada por &quot;m&eacute;dico&quot; o &quot;charla&quot; al 52,2% de los que estaban en los programas y al 34,0% de los que no (p= 0,10).</p>     <p><b>Conducta ante un ACV o AIT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando se consult&oacute; acerca de la conducta que se tomar&iacute;a en caso de estar sufriendo un ACV, para la modalidad de respuesta espont&aacute;nea el 11,7% respondi&oacute; que &eacute;sta ser&iacute;a &quot;acudir a urgencias&quot;, mientras que el 88,3% proceder&iacute;a de manera incorrecta o no mencion&oacute; ninguna conducta. Al relacionar con el nivel educativo, las respuestas incorrectas se encontraron en m&aacute;s del 90% de quienes eran analfabetas o ten&iacute;an estudios primarios y en el 40,0% de quienes ten&iacute;an estudios superiores (p= 0,00). De las acciones incorrectas, las respuestas m&aacute;s frecuentes fueron: solicitar atenci&oacute;n por consulta externa (47,1%), hacer ejercicios (17,6%), consumir alg&uacute;n tipo de alimento (14,7%), guardar reposo (5,9%), entre otras. Al consultar la conducta en la modalidad de selecci&oacute;n de lista de opciones, el 92,0% escogi&oacute; &quot;acudir a urgencias&quot; en caso de ACV en curso, mientras que si los s&iacute;ntomas desaparec&iacute;an r&aacute;pidamente en unos minutos (AIT), s&oacute;lo un 62,4% acudir&iacute;a a urgencias. A la pregunta siguiente: &quot;Suponiendo que usted est&aacute; sufriendo en este momento una trombosis cerebral, &iquest;sabe de alg&uacute;n medicamento que le puedan aplicar por la vena que le aumente la posibilidad de recuperarse?&quot;, ninguno de los entrevistados sab&iacute;a de su existencia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p>Los datos obtenidos en este estudio, tal como los publicados por otras investigaciones similares, destacan el escaso conocimiento que tiene la poblaci&oacute;n general tanto de los s&iacute;ntomas de ACV como de los factores de riesgo vascular que lo generan. Esta falta de conocimiento se ha documentado en escenarios tan disimiles como sujetos entrevistados poco despu&eacute;s de sufrir un ACV, sus familiares, quienes acuden a consulta externa de centros de salud, o en comunidad en general, y tambi&eacute;n con diferentes metodolog&iacute;as como encuestas presenciales, telef&oacute;nicas, por correo electr&oacute;nico o a nivel domiciliario.</p>     <p>Como se anot&oacute; previamente, en este estudio 65,3% no conoc&iacute;a ning&uacute;n s&iacute;ntoma de manera espont&aacute;nea, 29,1% conoc&iacute;a uno y 5,6% dos o m&aacute;s. Uno de los primeros estudios llevados a cabo para determinar este grado de conocimiento, fue el de Kothari (18) en 1997 en sujetos que acudieron al servicio de urgencias por sospecha de ACV, en el que 39,0% no conoc&iacute;a ning&uacute;n s&iacute;ntoma. En un escenario similar, Williams (12) el mismo a&ntilde;o encontr&oacute; que 62,0% de los pacientes que hab&iacute;an sufrido un ACV, no conoc&iacute;an ning&uacute;n s&iacute;ntoma de aviso. Mediante entrevistas telef&oacute;nicas, un estudio en Australia report&oacute; un desconocimiento de 35,9% (19), cifra similar a la de Reeves en USA de 31,0%. (20).</p>     <p>Varios estudios espa&ntilde;oles se han ocupado del tema en diferentes poblaciones y con distintos dise&ntilde;os metodol&oacute;gicos. Dos de estos en los que se formularon preguntas abiertas para estimar conocimiento espont&aacute;neo, fueron el de Segura (21) que mediante encuesta telef&oacute;nica a 3.000 personas, encontr&oacute; un 67,4 % que no conoc&iacute;an ning&uacute;n s&iacute;ntoma y el de P&eacute;rez- L&aacute;zaro en 2009 (22), con entrevistas a pacientes y familiares que acud&iacute;an a consulta externa de neurolog&iacute;a, con 45,0% de desconocimiento.</p>     <p>En Latinoam&eacute;rica no se encuentran muchos estudios al respecto, destacando los realizados en Brasil donde Pontes-Neto en 2007 (23) empleando una encuesta en comunidad basada en un caso cl&iacute;nico t&iacute;pico de ACV, encontr&oacute; que 22,0% no lograron reconocer ninguno de los s&iacute;ntomas de alarma descritos en el texto, mientras que Falavigna en 2009 (24), utilizando un cuestionario con preguntas cerradas en poblaci&oacute;n general, inform&oacute; que 69,0% de los sujetos consideraban que no ten&iacute;an conocimiento adecuado acerca del ACV.</p>     <p>Como puede verse en los estudios previamente relacionados, el porcentaje de desconocimiento espont&aacute;neo ha sido variable, posiblemente dependiendo de la metodolog&iacute;a empleada y de las condiciones de recolecci&oacute;n de la muestra, pero la mayor&iacute;a deja apreciar un alto grado de desconocimiento pudiendo llegar hasta las dos terceras partes de la poblaci&oacute;n encuestada, como lo encontrado en el presente trabajo.</p>     <p>Cuando se toma en cuenta el conocimiento espont&aacute;neo de al menos un s&iacute;ntoma, los porcentajes han oscilado entre 40 y 70% (25,26), superiores a lo encontrado en el presente estudio y el s&iacute;ntoma m&aacute;s frecuentemente mencionado, tal como ocurri&oacute; en &eacute;ste, ha sido la p&eacute;rdida de movimiento de un hemicuerpo.</p>     <p>Al presentar a los sujetos una lista de opciones de respuesta, se apreci&oacute; que el grado de conocimiento de s&iacute;ntomas mejor&oacute; tal como lo demuestran otros trabajos. El porcentaje de conocimiento bueno de la lista (cinco correctos y cinco incorrectos) ascendi&oacute; a 39,4%, frente al ya mencionado 5,6% de conocimiento espont&aacute;neo. En Espa&ntilde;a, Or&oacute; M (2009) (27) con una lista de s&iacute;ntomas (seis correctos y dos incorrectos), encontr&oacute; que s&oacute;lo el 20,9% obtuvo un conocimiento &oacute;ptimo (de acuerdo con su definici&oacute;n) mientras que en el de P&eacute;rez L&aacute;zaro (22) 56,0% fue capaz de reconocer los s&iacute;ntomas correctos de la lista.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto al conocimiento espont&aacute;neo de FR para ACV, 54,0% de nuestros sujetos no mencion&oacute; ninguno, 31,9% uno y s&oacute;lo 13,6% dos o m&aacute;s. En el estudio pionero de Kothari (18) 43,0% de los sujetos no conoc&iacute;a ning&uacute;n FR, 31,0% conoc&iacute;a uno y 26,0% dos o m&aacute;s. Una revisi&oacute;n de la literatura sobre el conocimiento de FR en estudios europeos y norteamericanos, muestra que del 60 al 86% de los sujetos son capaces de mencionar espont&aacute;neamente o de reconocer de una lista al menos un FR (28). No obstante, en el estudio ya referido de P&eacute;rez-L&aacute;zaro, el desconocimiento espont&aacute;neo de FR fue de 51,3%, similar a lo hallado en este estudio. Como se ha publicado previamente, se encontr&oacute; que la HTA fue el FR m&aacute;s mencionado, seguido de dislipidemia, y tabaquismo, con un porcentaje bajo de recordaci&oacute;n de la DM, hallazgo &eacute;ste que ha sido citado por otros estudios, con datos de recordaci&oacute;n tan bajos como 1,6% (19,22). Es de destacar que m&aacute;s de la mitad de los sujetos no lograron evocar ning&uacute;n FR, lo que es m&aacute;s significativo si como criterio de inclusi&oacute;n deb&iacute;an sufrir por lo menos una de las dos enfermedades (HTA o DM). Ahora bien, cuando se tuvo en cuenta el subgrupo de personas diab&eacute;ticas, una de cada tres no la cit&oacute; como FR lo cual fue informado tambi&eacute;n por P&eacute;rez-L&aacute;zaro (22), donde s&oacute;lo uno de cada siete de sus pacientes diab&eacute;ticos la refer&iacute;an espont&aacute;neamente como FR.</p>     <p>Otros FR incluidos en este estudio fueron tabaquismo, hipercolesterolemia, cardiopat&iacute;as y ACV previo, con porcentajes comparables a los encontrados en otros estudios. Aunque las personas que ten&iacute;an antecedente de ACV previo fueron relativamente pocas, llama la atenci&oacute;n que solo uno de cada cinco sujetos recib&iacute;a un manejo farmacol&oacute;gico apropiado con fines de prevenci&oacute;n secundaria, en la cual las gu&iacute;as recomiendan incluir antiaagregantes plaquetarios y estatinas.</p>     <p>Como se observ&oacute; en el conocimiento de los s&iacute;ntomas, el grado de conocimiento bueno de FR tambi&eacute;n mejor&oacute; al ofrecer la lista de opciones de respuesta (cinco correctas y cinco incorrectas) al pasar de 13,6% a 61,0%. Estos resultados de mejor&iacute;a tanto para s&iacute;ntomas como para FR, indican que las personas se han podido enterar en alguna oportunidad sobre estos s&iacute;ntomas y FR pero que requieren refuerzo de la informaci&oacute;n para que &eacute;sta sea &uacute;til en los objetivos de prevenci&oacute;n primaria y secundaria.</p>     <p>Una situaci&oacute;n particular del presente estudio fue la inclusi&oacute;n de un grupo de personas que se encontraban en programas especiales de HTA o DM ofrecidos por sus entidades aseguradoras de salud. Amerita comentar que el grado de conocimiento de s&iacute;ntomas y FR para ACV tanto &quot;bueno&quot; como &quot;malo&quot;, no mostr&oacute; diferencias significativas al comparar los dos grupos, lo cual nos lleva a concluir que hay necesidad de cambiar el enfoque y la metodolog&iacute;a como se educa a la poblaci&oacute;n que asiste a estos programas.</p>     <p>Con respecto al origen de donde obtuvieron su conocimiento acerca del ACV, casi dos terceras partes (65,0%) cit&oacute; fuentes no m&eacute;dicas, lo cual tambi&eacute;n se ha reportado en otros estudios con cifras entre 82,0% y 96,4% (19, 29, 30). Al contrario de lo esperado, los usuarios que asist&iacute;an a programas especiales tambi&eacute;n mencionaron fuentes de informaci&oacute;n diferentes a profesionales de la salud en casi la mitad de ellos (48,0%). Es indudable que estos porcentajes no son deseables porque pueden aportar conceptos err&oacute;neos e imprecisos que impacten de manera negativa el conocimiento y la conducta frente a la ocurrencia de un evento cerebrovascular. La reciente revisi&oacute;n de Maasland L. (26) ratifica que las principales fuentes de informaci&oacute;n en diferentes estudios publicados son familiares, amigos y medios de comunicaci&oacute;n. Siendo esta una realidad en el presente, deber&iacute;a aprovecharse la oportunidad de asistencia a las citas de rehabilitaci&oacute;n postACV y a los controles m&eacute;dicos de prevenci&oacute;n secundaria, para mejorar la calidad de informaci&oacute;n a pacientes y familiares. Adem&aacute;s, implementar otras estrategias como divulgar mensajes claros y precisos a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n sobre s&iacute;ntomas, factores de riesgo y conducta recomendada ante un ACV. En este sentido, se destaca una experiencia en Holanda (31) donde mediante una campa&ntilde;a educativa en radio y televisi&oacute;n, complementada con entrega de folletos a nivel domiciliario, se logr&oacute; mejorar el grado de conocimiento de las personas cuando se compar&oacute; &eacute;ste al cabo de cuatro a&ntilde;os.</p>     <p>Cuando se consult&oacute; acerca de la conducta que se tomar&iacute;a en caso de estar sufriendo un ACV, en la modalidad de respuesta espont&aacute;nea, solo uno de cada nueve entrevistados acudir&iacute;a al servicio de urgencias. La actitud correcta adoptada ante un ACV (llamar a una l&iacute;nea de emergencias o acudir a urgencias por sus propios medios) ha sido explorada en varios estudios donde se aprecian resultados que van desde 45,0% a 89,0%, muy distantes de lo encontrado en el presente trabajo. Posibles explicaciones a esta marcada diferencia podr&iacute;an radicar en la disponibilidad que tienen las personas de otros pa&iacute;ses de n&uacute;meros telef&oacute;nicos para reportar emergencias y en las campa&ntilde;as de informaci&oacute;n en medios masivos de comunicaci&oacute;n (19,21,29,32) Al explorar la actitud que se tomar&iacute;a ofreciendo una lista de opciones, estas diferencias se hacen menos notorias entre nuestros resultados y los revisados, bien sea para la conducta ante un ACV o ante un AIT.</p>     <p>Finalmente, ante la pregunta concreta de si conoc&iacute;a un medicamento intravenoso de empleo urgente para tratamiento del ACV (trombolisis), ninguno de los sujetos sab&iacute;a de su existencia. Este tipo de conocimiento ha sido reportado en otros trabajos como los de Anderson et al en Michigan (USA) (33) con 32,0%, Kleindorfer et al en Cincinatti (USA) (34) 19,0% y Kim et al en Corea 18,0% (14), con un adecuado conocimiento del tiempo de ventana para su administraci&oacute;n en m&aacute;s de la mitad de los encuestados. Dentro de los factores que influenciaron &eacute;ste buen conocimiento estaba tener mejores niveles educativo y de ingresos. Este aspecto espec&iacute;fico del conocimiento de las personas en materia de tratamiento urgente del ACV ha sido destacado como clave, pues no basta con conocer sus s&iacute;ntomas o signos, sino que las personas deben saber que es vital consultar r&aacute;pidamente un servicio de urgencias dentro de los primeros minutos de aparici&oacute;n de sus s&iacute;ntomas, para que les puedan ofrecer una atenci&oacute;n eficaz, incluyendo si fuere candidato o no a trom-bolisis, todo lo cual redundar&aacute; en disminuci&oacute;n de complicaciones, secuelas y mortalidad del evento cerebrovascular.</p>     <p>Como posibles limitaciones del estudio se reconocen primero, el tama&ntilde;o relativamente peque&ntilde;o de la muestra, aunque varios de los estudios referencia-dos tuvieron muestras similares o incluso menores, segundo, el no incluir poblaci&oacute;n suficiente de estratos altos y de mejor nivel educativo, si bien la mayor&iacute;a de nuestra comunidad se ubica en los niveles medio y bajo y alcanzan niveles de escolaridad no profesional y tercero, no haber involucrado personas del &aacute;rea rural que hubiesen podido mostrar datos a&uacute;n m&aacute;s bajos de conocimiento, aunque el dise&ntilde;o metodol&oacute;gico planteado solo inclu&iacute;a poblaci&oacute;n urbana.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este trabajo aporta datos &uacute;tiles sobre el conocimiento de s&iacute;ntomas, factores de riesgo, actitud y tratamiento frente al ACV en una muestra poblacional representativa de nivel socioecon&oacute;mico bajo y medio, donde se encontr&oacute; un desconocimiento significativo de todos los par&aacute;metros estudiados, sin una influencia positiva de pertenecer a programas especiales de pacientes hipertensos o diab&eacute;ticos.</p>     <p>Lo anterior lleva a proponer las siguientes recomendaciones: a) replantear las estrategias educativas y de comunicaci&oacute;n suministradas a este tipo de personas en riesgo y a sus familiares, b) realizar un mayor esfuerzo de capacitaci&oacute;n al personal de salud (m&eacute;dicos, enfermeras y terapeutas) en aspectos de prevenci&oacute;n primaria y secundaria con el fin de transmitir a los pacientes un conocimiento apropiado e instruirlos a tomar una conducta correcta al momento de sufrir un AIT o un ACV, y c) difundir mensajes claros, sencillos y de impacto a la comunidad con relaci&oacute;n al ACV, con miras a disminuir estas cifras de desconocimiento tan preocupantes.</p>     <p>Dado que no se encuentran estudios publicados en nuestro pa&iacute;s que aborden estos aspectos particulares de la enfermedad cerebrovascular, es recomendable llevar a cabo nuevos trabajos en esta tem&aacute;tica que busquen medir el grado de conocimiento en otras regiones y generar estrategias para mejorarlo.</p>     <p><i>Agradecimientos</i></p>     <p>Estudiantes de medicina y docentes de consulta externa del programa de medicina y Dra. Mar&iacute;a Victoria Benjumea Rinc&oacute;n, Directora Instituto de Investigaciones Universidad de Caldas.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. BONITA R. Epidemiology of stroke. Lancet. 1992; 339: 342-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-8748201100040000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  2. World Stroke Organization. World Stroke Campaign.  2011 (citado el 3 de agosto de 2011). Disponible en: <a href="http://www.worldstrokecampaign.org" target="_blank">http://www.worldstrokecampaign.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-8748201100040000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  3. SILVA F, ZARRUK JG, QUINTERO C, ARENAS   W, RUEDA-CLAUSEN C F,SILVA SY, ESTUPI&Ntilde;&aacute;N   AM. Enfermedad cerebrovascular en Colombia. Rev   Colomb Cardiol 2006; 13: 85-89.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-8748201100040000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. URIBE CS, JIM&Eacute;NEZ I, MORA MO. Epidemiolog&iacute;a   de las enfermedades cerebrovasculares en   Sabaneta, Colombia (1992-1993). Rev Neurol 1997;25: 1008-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-8748201100040000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>  5. D&iacute;AZ R, RUANO MI, CHAC&Oacute;N JA, VERA A. Perfil   neuroepidemiol&oacute;gico en la zonacentro del departamento   de Caldas (Colombia), a&ntilde;os 2004-2005. Rev   Neurol 2006;43: 646-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-8748201100040000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 6. Z&Uacute;&Ntilde;IGA A, ANTOL&iacute;NEZ BR. Prevalencia de   enfermedades neurol&oacute;gicas en Jamund&iacute;, Valle,   Colombia, 1984. Colombia M&eacute;dica 1986; 17: 151-153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-8748201100040000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p> 7. PRADILLA G, VESGA BE, LE&Oacute;N-SARMIENTO   FE, BAUTISTA LE, N&Uacute;&Ntilde;EZ LC, VESGA E, ET AL.   Neuroepidemiolog&iacute;a en el oriente colombiano. Rev   Neurol 2002; 34:1035-1043.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-8748201100040000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 8. O'DONNELL MJ, XAVIER D, LIU L, ZHANG H,   CHIN SL, PURNIMA RM, ET AL. Risk factors for   ischaemic and intracerebral haemorrhagic stroke in   22 countries (The INTERSTROKE study): a asecontrol   study. Lancet 2010.10; 376: 112-123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-8748201100040000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 9. The National Institute of Neurological Disorders   and Stroke rt-PA Stroke Study Group. Tissue plasminogen   activator for acute ischemic stroke. N Engl J   Med 1995; 333: 1581-1587.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-8748201100040000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. GRAHAM GD. Tissue plasminogen activator for   acute ischemic stroke in clinical practice. A metaanalysis of safety data. Stroke 2003; 34:2847-2850.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-8748201100040000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 11. HACKE W, KASTE M, BLUHMKI E, BROZMAN   M, D&Aacute;VALOS A, GUIDETTI D, ET AL. Thrombolysis   with alteplase 3 to 4.5 hours after acute ischemic   stroke. N Engl J Med. 2008 ;359 :1317-1329.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-8748201100040000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 12. WILLIAMS LS, BRUNO A, ROUCH D, MARRIOTT   DJ. Stroke patients' knowledge of stroke.   Influence on time to presentation. Stroke 1997; 28:   912-915.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-8748201100040000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 13. P&Eacute;REZ DE LA OSSA-HERRERO N. El acceso   precoz a centros de referencia de ictus ofrece beneficio   cl&iacute;nico: el C&oacute;digo Ictus. Rev Neurol 2008; 47:427-   433.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-8748201100040000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 14. KIM YS, PARK SS, BAE HJ, CHO AH, CHO YJ,   MOON-KU H, ET AL. Stroke awareness decreases   prehospital delay after acute ischemic stroke in korea.   BMC Neurology 2011, 11:2-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-8748201100040000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. SILVA-SIEGER F, ARENAS-BORDA W, ZARRUKSERRANO JG, RESTREPO J, BERNAL-PACHECO O, RAM&Iacute;ÂREZ S, ET AL. Factores   asociados al tiempo de consulta en pacientes con enfermedad cerebrovascular con enfermedad cerebrovasÂ­cular isqu&eacute;mica. Rev Neurol 2007; 44: 259-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-8748201100040000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Departamento Administrativo Nacional de   Estad&iacute;stica. Estudio Poblacional en Colombia. (citado   en octubre 15 de 2008) Disponible en: <a href="http://www.dane.gov.co" target="_blank">http://www.dane.gov.co</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-8748201100040000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. Rep&uacute;blica de Colombia, Ministerio de Salud.   Normas cient&iacute;ficas, t&eacute;cnicas y administrativas para   investigaci&oacute;n en salud. Resoluci&oacute;n 008430 del 4 de octubre de 1993. Art&iacute;culo 11, Numeral b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-8748201100040000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 18. KOTHARI R, SAUERBECK L. Patients' Awareness   of Stroke Signs, Symptoms, and Risk Factors. Stroke. 1997;28:1871-1875.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-8748201100040000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 19. YOON SS, HELLER RF, LEVI C, WIGGERS J,   FITZGERALD PE. Knowledge of Stroke Risk Factors,   Warning Symptoms, and Treatment Among an   Australian Urban Population. Stroke 2001;32:1926-1930.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-8748201100040000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. REEVES MJ, HOGAN JG, RAFFERTY AP.   Knowledge of stroke risk factors and warning signs   among Michigan adults. Neurology. 2002;59:1547-1552.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-8748201100040000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 21. SEGURA T, VEGA G, L&Oacute;PEZ S, RUBIO F, CASTILLO   J. Public perception of stroke in Spain. Cereborvascular Dis 2003; 16: 21-26.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-8748201100040000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 22. P&Eacute;REZ-L&Aacute;ZARO C, I&Ntilde;&Iacute;GUEZ-MART&Iacute;NEZ C,   SANTOS-LASAOSA S, ALBERTI-GONZ&Aacute;LEZ O,   MART&Iacute;NEZ-MART&Iacute;NEZ L, TEJERO-JUSTE C,   MOSTACERO-MIGUEL E. Estudio sobre el conocimiento   de la poblaci&oacute;n acerca del ictus y de los   factores de riesgo vascular. Rev Neurol 2009; 49: 113- 118.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-8748201100040000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 23. PONTES-NETO OM, SILVA GS, FEITOSA MR,   DE FIGUEIREDO NL, FIOROT JA JR, ROCHA   TN, ET AL. Stroke awareness in Brazil: alarming   results in a community-based study. Stroke 2008;39:292-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-8748201100040000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. FALAVIGNA A, TELES AR, VEDANA VM,   KLEBER FD, MOSENA G, VELHO MC, ET AL. Awareness of stroke risk factors and warning signsin southern Brazil. Arq. Neuro-Psiquiatr. 2009;67: 325-329.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-8748201100040000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. NICOL MB, THRIFT AG. Knowledge of risk   factors and warning signs of stroke. Vasc Health Risk Manag 2005; 1:137â€“147.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-8748201100040000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 26. MAASLAND L, BROUWER-GOOSSENSEN D,   DEN HERTOG H M, KOUDSTAAL PJ, DIPPEL D.   Health education in patients with a recent stroke or   transient ischaemic attack: a comprehensive review.   Intern J Stroke 2011; 6: 67â€“74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-8748201100040000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 27. OR&Oacute; M, SANAHUJA-MONTESINOS J,   HERN&Aacute;NDEZ L, SET&Oacute; E, PURROY F. Grado de   conocimiento del ictus entre poblaci&oacute;n de &aacute;rea rural   en la provincia de Lleida. Rev neurol 2009; 48: 515-519.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-8748201100040000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28. STROEBELE N, MUÂ¨ LLER-RIEMENSCHNEIDER   F, NOLTE CH, MUÂ¨ LLER-NORDHORN J,   BOCKELBRINK A, WILLICH SN. Knowledge of   risk factors, and warning signs of stroke: a systematic review from a gender perspective. Intern J Stroke.   2011;6:60â€“66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-8748201100040000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 29. JEYARAJ DP, ASHISH J, SUKHBINDER SD,   GUNEET K, SHIVALI S, DOUGLAS JL, GEORGE   A. Public Awareness of Warning Symptoms, Risk   Factors, and Treatment of Stroke in Northwest India. Stroke. 2005;36:644-648.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-8748201100040000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. PANCIOLI AM, BRODERICK J, KOTHARI R, BROTT T, TUCHFARBER A, MILLER R, ET AL. Public Perception of Stroke Warning Signs and Knowledge of Potential Risk Factors. JAMA. 1998;279:1288-1292.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-8748201100040000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. VAN LEIJDEN AJ, WIMMERS RH, HINLOPEN CH, FRANKE CL. Public stroke knowledge and care-seeking intention 2004-2008. The long term impact of an educational mass media campaign in the etherlands. Cerebrovasc Dis 2009; 27(Suppl. 6): 68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-8748201100040000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>32. MONTANER J, VIDAL C, MOLINA C, &Auml;LVA-REZ-SABIN J. 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