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<article-id pub-id-type="doi">10.5294/DIKA.2014.23.2.1</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DERECHO POSITIVO VERSUS REALIDAD BIOLÓGICA: UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA FILIACIÓN]]></article-title>
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<article-title xml:lang="pt"><![CDATA[DIREITO POSITIVO VERSUS REALIDADE BIOLÓGICA: UMA REFLEXÃO SOBRE A FILIAÇÃO]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <a name="_Ini"></a>  <font face="verdana" size=2>      <br>    <p align="justify"><b>EDITORIAL</b></p>  <font size=4>     <p align="center"><b>DERECHO POSITIVO <i>VERSUS </i>REALIDAD BIOL&Oacute;GICA:    <br> UNA REFLEXI&Oacute;N EN TORNO A LA FILIACI&Oacute;N</b></p></font>  <font size=3>     <p align="center"><b>BIOLOGICAL REALITY VERSUS POSITIVE LAW:    <br> THOUGHTS ON FILIATION</b></p></font>  <font size=3>     <p align="center"><b>DIREITO POSITIVO VERSUS REALIDADE BIOL&Oacute;GICA:    <br> UMA REFLEX&Atilde;O SOBRE A FILIA&Ccedil;&Atilde;O</b></p></font>      <p align="justify">Doi: <a href="http://dx.doi.org/10.5294/DIKA.2014.23.2.1" target="_blank"> 10.5294/DIKA.2014.23.2.1</a></p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <p align="justify">Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se ha podido comprobar c&oacute;mo los avances de las nuevas tecnolog&iacute;as en el &aacute;mbito biom&eacute;dico, especialmente las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida (TRA), han tenido una clara influencia en el &aacute;mbito del derecho, pues afectan a instituciones jur&iacute;dicas b&aacute;sicas como el parentesco, el momento del nacimiento y de la muerte, la filiaci&oacute;n, entre otras.<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a> Dicho influjo se ha venido reflejando, espec&iacute;ficamente, en los ordenamientos jur&iacute;dicos pertenecientes, en su mayor&iacute;a, a la cultura occidental.</p>      <p align="justify">En un primer momento, las TRA fueron utilizadas como soluci&oacute;n a los problemas de esterilidad de las parejas que deseaban tener hijos; sin embargo, en &eacute;pocas recientes, estas t&eacute;cnicas tambi&eacute;n han sido empleadas en los casos en que una persona desea ser madre o padre soltero, y cuando parejas del mismo sexo desean tener hijos.</p>      <p align="justify">Por otra parte, la filiaci&oacute;n es un t&eacute;rmino utilizado para describir la relaci&oacute;n que existe entre padres e hijos. Como a todos los seres vivos, la dimensi&oacute;n sexual del ser humano le permite la procreaci&oacute;n, pero a diferencia de las dem&aacute;s especies, los seres humanos se convierten en padres y madres, esposos y esposas, hijos e hijas, adquiriendo su propia identidad a trav&eacute;s de los diferentes roles familiares.<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a> Por ello, la procreaci&oacute;n no solo garantiza la perpetuaci&oacute;n y la supervivencia de las sociedades humanas, sino que ha merecido su reconocimiento y protecci&oacute;n por parte del derecho, ya que de ella se deriva la estructura social y natural del matrimonio, la familia, la paternidad, la maternidad y la filiaci&oacute;n, instituciones que contribuyen de manera esencial al bien com&uacute;n de la sociedad.<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a> Siguiendo esta l&oacute;gica, se observa c&oacute;mo la filiaci&oacute;n, en su origen, no es un fen&oacute;meno jur&iacute;dico, sino una relaci&oacute;n natural entre padres e hijos y, en este sentido, un fen&oacute;meno natural y social que precede a la ley.</p>      <p align="justify">Como es bien conocido, los or&iacute;genes jur&iacute;dicos de la filiaci&oacute;n radican en su reconocimiento por el derecho, como una estructura con una significativa utilidad social y p&uacute;blica. Mientras la maternidad pod&iacute;a ser determinada biol&oacute;gicamente porque &quot;la madre siempre es conocida&quot; <i>(mater semper certa est), </i>la paternidad fue establecida exclusivamente dentro del v&iacute;nculo del matrimonio. El C&oacute;digo Civil Napole&oacute;nico &mdash;cuyos fundamentos se encuentran en el Derecho Romano y tuvo como heredera a gran parte de la cultura occidental&mdash; establec&iacute;a que el hijo ser&iacute;a considerado leg&iacute;timo si el padre y la madre estaban casados al momento de la concepci&oacute;n.<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a> Si bien esta construcci&oacute;n legal de la paternidad reflejaba el orden social, tambi&eacute;n reflej&oacute; una cierta protecci&oacute;n del padre para no ser legalmente vinculado con los hijos ileg&iacute;timos o naturales. Para este momento hist&oacute;rico, los aspectos m&aacute;s importantes de la paternidad fueron la transmisi&oacute;n del nombre, los derechos hereditarios y la nacionalidad. La adopci&oacute;n fue permitida pero solo para fines hereditarios.</p>      <p align="justify">En la d&eacute;cada de los setenta, se produjo una fuerte cr&iacute;tica a este sistema debido a la forma en que los c&oacute;digos civiles reconoc&iacute;an legalmente la filiaci&oacute;n. La preferencia otorgada a la filiaci&oacute;n leg&iacute;tima fue impugnada, sobre todo por el hecho de haberse convertido en un requerimiento puramente formal que depend&iacute;a del consentimiento del padre.<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a> Como resultado, se inici&oacute; en Europa una reforma de la estructura legal de la filiaci&oacute;n que posteriormente se extendi&oacute; por numerosos pa&iacute;ses. Esta reforma fue dise&ntilde;ada para poner fin a la distinci&oacute;n legal entre hijos leg&iacute;timos e ileg&iacute;timos o naturales. De esta manera, se decidi&oacute; que los hijos naturales deb&iacute;an recibir los mismos beneficios que los hijos leg&iacute;timos. Este hecho fue particularmente importante porque favoreci&oacute; el aspecto biol&oacute;gico sobre el matrimonio y el contrato.<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a></p>      <p align="justify">Cabe resaltar que a pesar de los aspectos controversiales para determinar la filiaci&oacute;n, el derecho siempre ha buscado que la determinaci&oacute;n legal de la paternidad coincida, o al menos pueda coincidir, con la realidad biol&oacute;gica,<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a> incluido el v&iacute;nculo ficticio que existe entre padres e hijos en el caso de la adopci&oacute;n.</p>      <p align="justify">El empleo de las TRA no tiene en cuenta el mencionado principio de la realidad biol&oacute;gica, que determinar&iacute;a la paternidad y la maternidad de los donantes de gametos, por cuanto estas t&eacute;cnicas hacen posible la separaci&oacute;n entre la procreaci&oacute;n biol&oacute;gica y la filiaci&oacute;n social. Con esta separaci&oacute;n, el padre social ya no es necesariamente el padre biol&oacute;gico del hijo que espera su pareja. Sin embargo, socialmente hablando, esta situaci&oacute;n no es nueva, ya que la adopci&oacute;n o el caso de los hijos nacidos fuera del matrimonio tambi&eacute;n reflejan este fen&oacute;meno. Lo novedoso est&aacute; en la participaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n de la ciencia y de la biotecnolog&iacute;a en esta separaci&oacute;n.<a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a></p>      <p align="justify">Como podemos observar, las TRA han separado dos dimensiones que hasta entonces hab&iacute;an sido inseparables: la procreaci&oacute;n como resultado de la uni&oacute;n sexual. Es decir, el hijo es el resultado de una serie de procedimientos tecnol&oacute;gicos y cient&iacute;ficos, que no incluyen la uni&oacute;n conyugal. De esta forma, para la procreaci&oacute;n o generaci&oacute;n de un hijo se requerir&iacute;a simplemente la colaboraci&oacute;n de un padre gen&eacute;tico, que aporta el espermatozoide y de una madre gen&eacute;tica, que aporta el &oacute;vulo. Adicionalmente, podr&iacute;a ser requerida la colaboraci&oacute;n de una madre por subrogaci&oacute;n quien aporta su &uacute;tero, y uno o dos padres adoptivos, socialmente reconocidos como padres del hijo.<a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a> Estas circunstancias elevar&iacute;an el n&uacute;mero de posibles padres.</p>      <p align="justify">La separaci&oacute;n entre la uni&oacute;n sexual y la capacidad de procrear tambi&eacute;n afecta a los lazos que unen al ni&ntilde;o y a los padres en el proceso reproductivo. En el caso de la aplicaci&oacute;n de la llamada &quot;fecundaci&oacute;n heter&oacute;loga&quot;, es decir, los procedimientos que implican la utilizaci&oacute;n de los gametos masculinos o femeninos de personas distintas de los aspirantes a ser padres, la paternidad o la maternidad biol&oacute;gica se disocia del ni&ntilde;o resultante. M&aacute;s all&aacute; de las disposiciones de la ley o de las decisiones de los jueces, la naturaleza del ni&ntilde;o resulta dividida social y jur&iacute;dicamente, ya que ser&aacute; la descendencia de alguien que no contribuy&oacute; en t&eacute;rminos f&iacute;sicos en su constituci&oacute;n como un ser humano. Del mismo modo, la eventual intervenci&oacute;n de una madre portadora conlleva un aspecto adicional de disociaci&oacute;n que separa dos elementos de la biolog&iacute;a de la reproducci&oacute;n: la contribuci&oacute;n gen&eacute;tica y la contribuci&oacute;n de la gestaci&oacute;n.<a name="n10"></a><a href="#n_10"><sup>10</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Llegado este punto, es importante considerar que la generaci&oacute;n de una vida humana, ya sea de forma natural o con la ayuda de la ciencia m&eacute;dica, no implica solamente la movilizaci&oacute;n eficiente de los gametos o un proceso fisiol&oacute;gico. Tambi&eacute;n hay que tener en cuenta el contexto familiar, el bienestar psicol&oacute;gico y la genealog&iacute;a, que son factores determinantes para una relaci&oacute;n familiar saludable y que no son tenidas en cuenta en el empleo de las TRA.<a name="n11"></a><a href="#n_11"><sup>11</sup></a></p>      <p align="justify">El escenario descrito plantea algunos desaf&iacute;os en el &aacute;mbito del derecho, en particular para el concepto jur&iacute;dico de filiaci&oacute;n. Como se expuso anteriormente, antes de la aparici&oacute;n de las TRA, la filiaci&oacute;n solo era posible por consanguinidad o por adopci&oacute;n, pero hoy en d&iacute;a las cosas han cambiado, debido a que las parejas est&eacute;riles no son las &uacute;nicas usuarias de estas t&eacute;cnicas, sino tambi&eacute;n aquellos que desean ser padres solteros, o las parejas del mismo sexo que desean tener hijos. De acuerdo con estas circunstancias, se han creado nuevos tipos de filiaci&oacute;n, como por ejemplo, el denominado &quot;proyecto parental&quot; o <i>parental Project </i>reconocido en Canad&aacute;, y la maternidad subrogada, legalmente permitida en pa&iacute;ses como India, Rusia y Estados Unidos.</p>      <p align="justify">Indudablemente, la casu&iacute;stica sobre la determinaci&oacute;n de la filiaci&oacute;n ha ido en aumento despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n del matrimonio entre personas del mismo sexo en algunos pa&iacute;ses. A primera vista, a pesar de que dos personas del mismo sexo puedan unirse legalmente, su descendencia ser&aacute; por adopci&oacute;n, pero no por consanguinidad, por lo menos para una de ellas.</p>      <p align="justify">Con el objeto de ilustrar c&oacute;mo el derecho positivo ha ido cambiando la determinaci&oacute;n de la filiaci&oacute;n de acuerdo con estas nuevas formas de entender la paternidad y la maternidad, se mencionar&aacute; brevemente el caso espa&ntilde;ol, seg&uacute;n el cual la Ley 14/2006 que regula las TRA fue modificada para que se determinara la filiaci&oacute;n entre parejas del mismo sexo, sin necesidad de recurrir a un proceso de adopci&oacute;n.</p>      <p align="justify">Este es el caso de Antonia y Mar&iacute;a &Aacute;ngeles,<a name="n12"></a><a href="#n_12"><sup>12</sup></a> quienes contrajeron matrimonio poco despu&eacute;s de haber entrado en vigor la Ley 13/2005, que permiti&oacute; el matrimonio entre personas del mismo sexo en Espa&ntilde;a. Tras someterse al procedimiento de reproducci&oacute;n asistida, Mar&iacute;a &Aacute;ngeles qued&oacute; embarazada y tuvo una ni&ntilde;a. Antonia fue a registrarla en el Libro de Familia correspondiente al Registro de Algeciras. En dicho registro le manifestaron que si quer&iacute;a constar tambi&eacute;n como madre legal de la menor deb&iacute;a primero adoptarla. Inconforme con la respuesta, Antonia se dirigi&oacute; al Juzgado de Primera Instancia n&uacute;mero 4 de Algeciras, que tiene las funciones de Registro Civil, y present&oacute; all&iacute; su solicitud de registro como madre legal de la menor. La juez accedi&oacute; a la petici&oacute;n y, de acuerdo con la normativa legal vigente, se realiz&oacute; la inscripci&oacute;n de Antonia como <i>Progenitor B </i>de la menor.</p>      <p align="justify">Como consecuencia de lo anterior, el Gobierno, tras las oportunas consultas a las autoridades competentes de los ministerios de Justicia y de Sanidad, manifest&oacute; que se revisar&iacute;a la Ley 14/2006, que regula las TRA, con el objetivo de evitar la supuesta discriminaci&oacute;n sufrida por los matrimonios de lesbianas que se someten a las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida, debido a que la madre no biol&oacute;gica estar&iacute;a obligada a recurrir a un proceso de adopci&oacute;n para que en el Registro Civil conste como madre del menor, cosa que no ocurr&iacute;a en el supuesto de que el matrimonio fuera entre var&oacute;n y mujer. En este &uacute;ltimo caso, la filiaci&oacute;n se registra mediando, solamente, el consentimiento expreso del marido.<a name="n13"></a><a href="#n_13"><sup>13</sup></a></p>      <p align="justify">De esta manera, la Ley 14/2006 fue modificada en su art&iacute;culo 7, pues se le a&ntilde;adi&oacute; un numeral tercero, cuya redacci&oacute;n es la siguiente: &quot;Cuando la mujer estuviere casada, y no separada legalmente o de hecho, con otra mujer esta &uacute;ltima podr&aacute; manifestar ante el Encargado del Registro Civil del domicilio conyugal, que consiente en que cuando nazca el hijo de su c&oacute;nyuge, se determine a su favor la filiaci&oacute;n respecto del nacido&quot;.<a name="n14"></a><a href="#n_14"><sup>14</sup></a></p>      <p align="justify">En el caso descrito, llama la atenci&oacute;n el hecho de que, a pesar de existir v&iacute;as legales en el derecho espa&ntilde;ol para dar soluci&oacute;n a los problemas concretos de filiaci&oacute;n por parte de parejas del mismo sexo, se haya preferido seguir el camino de la reforma legislativa para dar la misma soluci&oacute;n a situaciones distintas, es decir, que se d&eacute; el mismo tratamiento jur&iacute;dico a las cuestiones de filiaci&oacute;n de parejas heterosexuales que a las de parejas homosexuales. De esta manera, se ponen en plano de igualdad situaciones que de hecho son diferentes. En primer lugar, se comparan parejas que pueden procrear y parejas que no pueden hacerlo. As&iacute;, se evidencia una instrumentalizaci&oacute;n del derecho positivo, seg&uacute;n la cual &quot;este &uacute;nicamente tiene como funci&oacute;n reglamentar situaciones particulares, susceptibles ellas mismas de ser contabilizadas. El derecho, evidentemente, debe tomar en cuenta las situaciones de hecho, pero no podr&iacute;a reducirse a esa funci&oacute;n. La ley es general e impersonal; solo por aplicaci&oacute;n de esta regla general permite resolver los problemas individuales&quot;.<a name="n15"></a><a href="#n_15"><sup>15</sup></a> Por tanto, no &quot;se hacen leyes para casos excepcionales. En materia de filiaci&oacute;n, se legisla para la mayor&iacute;a. Despu&eacute;s, los casos particulares encuentran su soluci&oacute;n por interpretaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de las reglas generales&quot;.<a name="n16"></a><a href="#n_16"><sup>16</sup></a></p>      <p align="justify">Por otra parte, como se expuso anteriormente, se ha evidenciado que las modificaciones legislativas en materia de filiaci&oacute;n lo que han buscado y han venido logrando, es que sea el aspecto volitivo, es decir, el &quot;consentimiento&quot;, el factor determinante de la filiaci&oacute;n.<a name="n17"></a><a href="#n_17"><sup>17</sup></a> Esto ha contribuido a que se regule de manera uniforme y equivalente la filiaci&oacute;n pretendida por parejas heterosexuales y parejas homosexuales. En definitiva, se busca que se reconozcan en el &aacute;mbito jur&iacute;dico una serie de situaciones que en la realidad biol&oacute;gica de las personas son totalmente imposibles, tal y como sucede con la exigencia de reconocimiento de filiaci&oacute;n natural (matrimonial) a parejas del mismo sexo.</p>      <p align="justify">Para concluir, podr&iacute;a afirmarse, en primer lugar, que las pretensiones de libertad procreativa absoluta, fomentadas por las TRA, disminuyen la conexi&oacute;n relacional entre padres e hijos. Mientras que las tecnolog&iacute;as pueden satisfacer el deseo de un hijo, los padres asumen que los deseos son derechos, y tratan a los hijos como bienes de consumo. En segundo lugar, mediante el derecho positivo se exige el reconocimiento de situaciones de filiaci&oacute;n que tienen poco o nada que ver con la realidad, por lo menos con la realidad biol&oacute;gica de las personas. Como consecuencia, la definici&oacute;n jur&iacute;dica de la filiaci&oacute;n es cada vez m&aacute;s ajena a la naturaleza y, en su lugar, se sustenta en una preferencia expl&iacute;cita por una cultura de la autonom&iacute;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">MARTHA MIRANDA-NOVOA    <br> Editora    <br> <a href="mailto:martha.miranda@unisabana.edu.co">martha.miranda@unisabana.edu.co</a></p>  <hr>      <br>      <p align="justify"><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> Cfr. Mar&iacute;a Dolores VILA-COLO, &quot;El marco jur&iacute;dico en la bio&eacute;tica&quot;, en <i>Cuadernos de Bio&eacute;tica, </i>XVI (2005), pp. 313-321.</p>      <p align="justify"><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a> Francesco D'AGOSTINO, <i>Bio&eacute;tica e Biopol&iacute;tica: ventuno voci fondamentali, </i>Torino, Giappichelli, 2011, p. 157.</p>      <p align="justify"><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a> Cfr. John FINNIS, &quot;Marriage, Justice and the Common Good&quot;, en <i>Human Rights and Common Good, </i>Oxford University Press, 2011. Claudio SARTEA, <i>Biodiritto: fragilit&agrave; e giustizia, </i>Torino, Giappichelli, 2012, p. 70.</p>      <p align="justify"><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a> Camille ROBCIS, <i>The Law of Kinship: anthropology, psychoanalysis and the family in France, </i>Cornell University Press, 2013, p. 23.</p>      <p align="justify"><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a> Hern&aacute;n CORRAL, &quot;Filiation and Assisted Reproductive Technology&quot;, <i>Revue G&eacute;n&eacute;rale de Droit </i>(U. de Ottawa), 31 (2001), p. 6.</p>      <p align="justify"><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a> Camille ROBCIS, <i>The Law of Kinship: anthropology, psychoanalysis and the family in France, ob. cit., </i>pp. 160-161.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a> Javier NANCLARES, &quot;Reproducci&oacute;n asistida y doble maternidad por naturaleza&quot;, en <i>Aranzadi CivilMercantil, 7 </i>(2008).</p>      <p align="justify"><a name="n_8"></a><a href="#n8"><sup>8</sup></a> Laurent RAVEZ, &quot;Ethics and Medically Assisted Procreation: Reconsidering the Procreative Relationship&quot;, en <i>Bioethics in the 21st Century, </i>Croatia, InTech, 2011, p. 80.</p>      <p align="justify"><a name="n_9"></a><a href="#n9"><sup>9</sup></a> <i>Idem.</i></p>      <p align="justify"><a name="n_10"></a><a href="#n10"><sup>10</sup></a> Hern&aacute;n CORRAL, &quot;Filiation and Assisted Reproductive Technology&quot;, <i>oh. cit.</i></p>      <p align="justify"><a name="n_11"></a><a href="#n11"><sup>11</sup></a> Laurent RAVEZ, &quot;Ethics and Medically Assisted Procreation: Reconsidering the Procreative Relationship&quot;, <i>ob. cit., </i>p. 84.</p>      <p align="justify"><a name="n_12"></a><a href="#n12"><sup>12</sup></a> Javier NANCLARES, &quot;Reproducci&oacute;n asistida y doble maternidad por naturaleza&quot;, en <i>Aranzadi Civil, </i>1 (2008).</p>      <p align="justify"><a name="n_13"></a><a href="#n13"><sup>13</sup></a> <i>Idem.</i></p>      <p><a name="n_14"></a><a href="#n14"><sup>14</sup></a> BOE, n&uacute;m. 65, 16 de marzo de 2005, p. 11253, en &lt;<a href="http://www.boe.es/boe/dias/2007/03/16/pdfs/Al%201251-11253.pdf" target="_blank">http://www.boe.es/boe/dias/2007/03/16/pdfs/Al 1251-11253.pdf</a>&gt; Fecha de consulta: 20 de marzo de 2012.</p>      <p align="justify"><a name="n_15"></a><a href="#n15"><sup>15</sup></a> Xavier LACROIX, <i>La confusi&oacute;n de g&eacute;neros: respuesta a algunas demandas homosexuales sobre el matrimonio y la adopci&oacute;n, </i>Bilbao, Mensajero, 2003, p. 56.</p>      <p align="justify"><a name="n_16"></a><a href="#n16"><sup>16</sup></a> <i>Ibid., </i>p. 59.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="n_17"></a><a href="#n17"><sup>17</sup></a> Ana Mar&iacute;a VEGA, &quot;Biotecnolog&iacute;a y deconstrucci&oacute;n del g&eacute;nero: algunas claves para comprender las pol&iacute;ticas que afectan a la familia&quot;, en <i>Revista general de Derecho Can&oacute;nico y Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado, </i>20 (2009), p. 19.</p>  <a href="#_Ini">Inicio</a></font>  </font>      ]]></body>
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