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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><B>Enfermedad inflamatoria intestinal</B></p>     <p align="center">Henry Alberto Royero G&uacute;tierrez, MD.(1)</p>     <P >(1) Medicina Interna-Gastroenterolog&iacute;a. Universidad de Costa Rica.    Hospital Emiro Quintero Ca&ntilde;izares. Oca&ntilde;a, Norte de Santander.    Correspondencia. Telefax. 5626948. Email: <a href="mailto:goez65@hotmail.com">goez65@hotmail.com</a>      <P > <b>Introducci&oacute;n</b>     <p >Esta patolog&iacute;a recoge una serie de trastornos multisist&eacute;micos        de etiolog&iacute;a desconocida, caracterizados por la inflamaci&oacute;n        recurrente del tracto digestivo y cuyos cuadros cl&iacute;nicos m&aacute;s        representativos son la enfermedad de Chron (EC) y la colitis ulcerativa        (CU); en la primera, la inflamaci&oacute;n es transmural, asim&eacute;trica,        cicatrizante y ocasionalmente granulomatosa afectando cualquier segmento        del tramo digestivo desde la boca hasta el ano, adem&aacute;s de ocasionar        complicaciones extraintestinales y sist&eacute;micas (1). En la CU esta        inflamaci&oacute;n es superficial, sim&eacute;trica, continua, se localiza        casi exclusivamente en el recto y en el colon y en ella tambi&eacute;n hay        potencialmente compromiso sist&eacute;mico (2).</p>     El t&eacute;rmino colitis indeterminada se ha creado para un grupo de pacientes  (8 a 10%) en los que la enfermedad inflamatoria est&aacute; localizada solo en  el colon y una vez valorada la cl&iacute;nica y los estudios endosc&oacute;picos  e histol&oacute;gicos, y en quienes no podemos afirmar si se trata de una EC o  una CU y solamente su evoluci&oacute;n o la aparici&oacute;n de nuevas t&eacute;cnicas  diagn&oacute;sticas nos permitir&aacute; determinar su identidad (3).      <p >El curso cl&iacute;nico y la historia natural de estas patolog&iacute;as    est&aacute;n marcados por periodos de remisi&oacute;n y exacerbaci&oacute;n.    Si bien los adelantos en los conocimientos de una base inmunitaria y gen&eacute;tica    han llevado a la creaci&oacute;n de m&eacute;todos terap&eacute;uticos novedosos,    siguen siendo enfermedades no curables; sin embargo las diferentes opciones    terap&eacute;uticas, m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas han mejorado el pron&oacute;stico    global de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).</p>            <p ><strong>Epidemiolog&iacute;a</FONT></strong>      <p ><strong>Tendencia geogr&aacute;fica </strong>      <p >La incidencia de la EII var&iacute;a mucho en cada &aacute;rea    geogr&aacute;fica y entre diferentes poblaciones. A escala mundial la distribuci&oacute;n    de la incidencia de la CU y la EC sigue patrones diferentes. Los pa&iacute;ses    septentrionales como el Reino Unido, los pa&iacute;ses escandinavos y Estados    Unidos son los que tienen los &iacute;ndices m&aacute;s elevados de estas enfermedades    y las tasas ajustadas para la edad var&iacute;an de 10.9 a 12.8 por cien mil    habitantes para la CU, y por otra parte, para la EC las tasas var&iacute;an    de 6.0 a 7.0 por cien mil habitantes. En contraposici&oacute;n, los pa&iacute;ses    de Europa meridional, Africa del sur y Australia presentan tasas de incidencias    m&aacute;s bajas que oscilan desde 2.0 a 6.3 por cien mil habitantes para la    CU y de 0.9 a 3.1 por cien mil habitantes para la EC. En Asia y Am&eacute;rica    del sur la EII es muy infrecuente (4). Aunque algunas de las variaciones en    las tasas de incidencias pueden ser explicadas por diferencias en el dise&ntilde;o    de estudios, los datos disponibles sugieren que los factores ambientales desempe&ntilde;an    un papel importante en la patogenia de la EII.       <p >En cuanto a la tendencia temporal la CU mantiene una incidencia    de 2.0 a 6.0 por cien mil habitantes por a&ntilde;o. La prevalencia se mantiene    constante en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os (2), a diferencia de la EC que    mantiene una tendencia al aumento principalmente en Europa Occidental y Norteam&eacute;rica.    Esto tambi&eacute;n refleja la contribuci&oacute;n de factores ambientales a&uacute;n    no bien reconocidos, as&iacute; como tambi&eacute;n el mejor diagn&oacute;stico    de la enfermedad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Edad</B>. En la CU se observa un pico de m&aacute;xima incidencia    entre los 30 y 35 a&ntilde;os y otro menos importante entre los 60 y los 65    a&ntilde;os; mientras que en la EC la m&aacute;xima incidencia est&aacute; entre    los 15 y 25 a&ntilde;os con un segundo pico menos relevante entre los 50 y 65    a&ntilde;os (5, 6).      <p ><B>Sexo</B>. La EC tiene una mayor incidencia en mujeres que    en varones. En los diferentes estudios tambi&eacute;n se encontr&oacute; que    la CU afecta por igual a ambos sexos (6, 7).      <p ><B>Raza</B>. Varios estudios han sugerido que dentro de &aacute;reas    geogr&aacute;ficas espec&iacute;ficas, la tasa de incidencia de la EII es de    2 a 4 veces m&aacute;s alta en jud&iacute;os que en otros grupos &eacute;tnicos.    La incidencia en los afroamericanos es menor que en los de raza blanca. En los    jud&iacute;os ashkenazis, procedentes de Europa Central existe m&aacute;s riesgo    de presentar la enfermedad que en los nacidos en Israel, lo que podr&iacute;a    indicar que existe una suceptibilidad gen&eacute;tica a contraer la enfermedad    (8, 9).      <p ><B>Factores ambientales</B>. El tabaco se ha mostrado como    un factor protector para la CU y un factor de riesgo para la EC, siendo la asociaci&oacute;n    entre tabaco y EC m&aacute;s frecuente entre las mujeres. Los mecanismos por    los cuales el fumar afecta la frecuencia y la evoluci&oacute;n de la CU y la    EC son desconocidos. Sea cuales fueren los mecanismos de acci&oacute;n, los    efectos adversos del tabaquismo sobre la funci&oacute;n pulmonar y cardiovascular    son considerablemente delet&eacute;reos; por ello se recomienda a los pacientes    con EII inclusive a los que padecen CU que dejen de fumar.    <BR>   El riesgo de presentar CU est&aacute; aumentado en los no fumadores y disminuido    en los fumadores. Las recidivas son m&aacute;s frecuentes en los no fumadores    disminuyendo en aquellos que empiezan a fumar despu&eacute;s del diagn&oacute;stico    de la enfermedad. En cuanto a la EC el tabaco aumenta el riesgo de presentar    la enfermedad sobre todo a nivel ileocecal y col&oacute;nico. Adem&aacute;s,    modula su evoluci&oacute;n aumentando el n&uacute;mero de recidivas, f&iacute;stulas    y abscesos (10-15).      <p ><B>Medicamentos</B>. El papel de los anticonceptivos orales    sigue siendo controvertido en esta enfermedad. Estudios recientes confirman    que la asociaci&oacute;n de anticonceptivos orales con el tabaco conduce a un    riesgo acumulado de presentar EC de 2.64 y que el riesgo de una segunda cirug&iacute;a    se duplica (12). Pero a diferencia del tabaquismo, los anticonceptivos orales    no tienen efecto por s&iacute; solos sobre la actividad de la EC (16).</p>     <p >Los antiinflamatorios no esteroides (AINES) pueden activar    la EII e inducir complicaciones tanto en el portador de EC como de CU. Parece    ser que la recidiva sintom&aacute;tica es secundaria a un aumento de la permeabilidad    intestinal junto a la alteraci&oacute;n de la fosforilaci&oacute;n oxidativa    en las mitocondrias de los enterocitos y a la inhibici&oacute;n de la s&iacute;ntesis    de prostaglandinas. A todo ello se sumar&iacute;a un incremento de la expresi&oacute;n    de las mol&eacute;culas de adhesi&oacute;n endoteliales sobre todo en la expresi&oacute;n    de ICAM1. Tanto la recidiva de la enfermedad, complicaciones y aparici&oacute;n    de s&iacute;ntomas suelen observarse durante la primera semana de tratamiento    con AINES (3). Por otra parte, hay estudios que sugieren que los antiinflamatorios    no esteroideos inhibidores selectivos de la cicloxigenasa-2 pueden ser seguros    y ben&eacute;ficos en muchos pacientes con EII, pero se necesitar&iacute;an    estudios controlados para confirmar estas observaciones preliminares (17).</p>     <p ><B>Dieta</B>. Numerosas evidencias cient&iacute;ficas parecen    indicar que un bajo consumo de frutas y vegetales en combinaci&oacute;n con    un alto consumo de az&uacute;cares refinados, favorecen la aparici&oacute;n    de EII. Este hecho se puede acentuar si la dieta es pobre en grasas. En otros    estudios se ha examinado el consumo de margarinas, caf&eacute; y alcohol y las    dietas ricas en pescado o en frutas y vegetales, pero los datos obtenidos han    sido inconstantes o imprecisos. Ser&aacute; preciso realizar m&aacute;s estudios    de investigaci&oacute;n para aclarar la posible asociaci&oacute;n entre la dieta    y la EII (18, 19).      <p ><B>Agentes infecciosos</B>. Diferentes estudios sugieren que    episodios de infecciones virales perinatales como la rub&eacute;ola o el sarampi&oacute;n    parecen aumentar el riesgo de desarrollar posteriormente la EC. Tambi&eacute;n    la vacuna antisarampionosa ha sido implicada como factor de riesgo para la EC.    En contraposici&oacute;n, un estudio prospectivo que evalu&oacute; la exposici&oacute;n    en &uacute;tero del virus del sarampi&oacute;n no encontr&oacute; ning&uacute;n    caso de EC en el grupo expuesto al virus; por lo tanto, el papel del virus del    sarampi&oacute;n en el desarrollo de la EII sigue siendo inseguro (20-22).    <BR>   Tambi&eacute;n se han implicado otros g&eacute;rmenes infecciosos de la patogenia    de la EII. Se ha se&ntilde;alado que las cepas de E-coli que expresan mol&eacute;culas    de adherencias est&aacute;n discriminadas en el desarrollo de CU (23). Secuencias    gen&oacute;micas de M. Paratuberculosis se han detectado en el tejido de pacientes    con EII con tasas el 72% para la EC y de 25% para la CU frente 1 29% de los    controles sanos (24, 25).      ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Apendicectom&iacute;a</B>. Hay estudios que sugieren un    valor protector a la apendicectom&iacute;a frente al desarrollo de la CU. Aunque    es posible que los pacientes con CU sean menos propensos a la apendicitis debido    a la alteraci&oacute;n de la movilidad intestinal o anomal&iacute;as de la mucosa    col&oacute;nica, es m&aacute;s probable que la extirpaci&oacute;n del ap&eacute;ndice    altere el equilibrio de las c&eacute;lulas T colaboradoras y supresoras de una    manera que resulte protectora frente a la CU (4, 26).</p>     <p >Se necesitan m&aacute;s trabajos adicionales para determinar    si esta asociaci&oacute;n es v&aacute;lida y si ello es as&iacute;, utilizarse    la apendicectom&iacute;a como modalidad terap&eacute;utica una vez iniciada    la inflamaci&oacute;n del colon.</p>     <p ><B>Gen&eacute;tica</B>. Actualmente los pacientes que padecen    una EII son individuos gen&eacute;ticamente predispuestos para el desarrollo    de la misma. De hecho, la presencia de un miembro de la familia con una EII    es el factor de riesgo m&aacute;s importante por s&iacute; solo para padecer    la enfermedad (22).</p>     <p >Se ha se&ntilde;alado que los hijos de pacientes con EC presentan    la enfermedad a una edad m&aacute;s temprana que sus padres y por lo general    a la misma edad que otras personas de su generaci&oacute;n, fen&oacute;meno    conocido como anticipaci&oacute;n gen&eacute;tica. Tambi&eacute;n se ha se&ntilde;alado    un patr&oacute;n similar en familiares con CU (23).</p>     <p >La concordancia de EII entre gemelos monocig&oacute;ticos es    mayor que la asociaci&oacute;n a diabetes mellitus, hipertensi&oacute;n arterial    o esquizofrenia proporcionando una importante prueba de predisposici&oacute;n    gen&eacute;tica (24).      <p >El papel principal del sistema inmune en la patogenia de la    EII ha dirigido la atenci&oacute;n hacia el papel de los ant&iacute;genos del    HLA clase II en la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica a la EII: varios estudios    han encontrado una sucesi&oacute;n significativa entre el alelo HLA DR2 y la    CU, asociaci&oacute;n que es m&aacute;s intensa en pacientes con pancolitis.    Tambi&eacute;n se ha encontrado una asociaci&oacute;n significativa con el HLA    DR1-DQW5 con la EC (4, 27-29).</p>     <p >Un hallazgo de reciente descubrimiento en la regi&oacute;n    pericentrom&eacute;rica del cromosoma 16 y m&aacute;s espec&iacute;ficamente    en la posici&oacute;n 16 Q-12 hall&oacute; un dominio efector denominado NOD2    que tiene como funci&oacute;n normal activar el factor nuclear NF-KB, que es    el responsable del reconocimiento de los liposac&aacute;ridos bacterianos. Cuando    ese dominio es deficiente en la mutaci&oacute;n NOD2, se crea un estado de respuesta    anormal que influye aparentemente en la patog&eacute;nesis de la enfermedad.    Se trata de un proceso complejo en el cual la mutaci&oacute;n gen&eacute;tica    resulta en una hiperreactividad probable del sistema inmune que ataca por equivocaci&oacute;n    a las c&eacute;lulas intestinales causando la enfermedad col&oacute;nica (29).</p> <b>Etiopatogenia</b>      <p >La EII es m&aacute;s frecuente en los pa&iacute;ses desarrollados.    Su prevalencia es de cerca de 0.1 a 0.2 % y su tasa de incidencia de unos 2    a 4 por cien mil habitantes. La hip&oacute;tesis m&aacute;s acertada hoy en    d&iacute;a es que se trata de un grupo heterog&eacute;neo de enfermedades, con    una manifestaci&oacute;n final com&uacute;n que es la inflamaci&oacute;n de    la mucosa, y que en su patogenia est&aacute;n implicados varios factores gen&eacute;ticos    y ambientales. El resultado de estos fen&oacute;menos combinados conduce a una    respuesta inmunitaria alterada frente a uno o varios ant&iacute;genos de la    mucosa, e implica bacterias comensales en una disregulaci&oacute;n de las c&eacute;lulas    T de la mucosa determinada gen&eacute;ticamente.</p>     <p >Existen cada vez m&aacute;s indicios de que la EC y la CU representan    un grupo herog&eacute;neo de enfermedades con una evoluci&oacute;n final com&uacute;n,    que es la inflamaci&oacute;n de la mucosa. Por ejemplo, los pacientes con EC    o CU tienen una mayor variabilidad en cuanto al fenotipo de su enfermedad como    edad de inicio, tasas de recidivas, extensi&oacute;n, gravedad y localizaci&oacute;n    de las lesiones. La presencia de marcadores subcl&iacute;nicos como los anticuerpos    citoplasm&aacute;ticos antineutr&oacute;filos con la tinci&oacute;n perinuclear    (pANCA) combinada con la tipificaci&oacute;n gen&eacute;tica, han ampliado las    pruebas emp&iacute;ricas de la heterogeneidad de la enfermedad. Este mismo marcador    est&aacute; presente en 60 a 70% de los pacientes con CU y de ellos casi todos    presentan una bolsitis tras la anastomosis ileoanal por bolsa (30,31).      <p >De forma similar la presencia de una mayor permeabilidad intestinal    en un subgrupo de pacientes con EC y de sus parientes en primer grado puede    definir otro marcador subcl&iacute;nico de propensi&oacute;n a la enfermedad    (1).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >La combinaci&oacute;n de marcadores cl&iacute;nicos, subcl&iacute;nicos    y gen&eacute;ticos ha llevado a definir perfectamente subconjuntos de pacientes    con CU y EC que pueden tener diferentes tipos de inflamaci&oacute;n de la mucosa.</p>     <p >En la hip&oacute;tesis actual de la EII las bacterias de la    luz intestinal y otros ant&iacute;genos del medio ambiente son recogidos por    el sistema inmunitario de la mucosa. El tipo de ant&iacute;geno y la base gen&eacute;tica    afectan al tipo de c&eacute;lula T que se genera por esta interacci&oacute;n.    En la EC se desarrolla una respuesta inmunitaria dominada por Th.1, mientras    que en la CU predomina una respuesta de Th.2. Una vez activadas estas c&eacute;lulas,    liberan citoquinas que son controladas por una serie de genes. Esta activaci&oacute;n    celular resiste a la regulaci&oacute;n correctora normal de la mucosa. Esta    resistencia lleva a la ampliaci&oacute;n de la cascada inflamatoria y de lesi&oacute;n    tisular por varios mediadores inflamatorios localmente inducidos. La combinaci&oacute;n    y el n&uacute;mero de genes alterados que afectan a diferentes puntos a lo largo    de este proceso secuencial puede determinar la edad de inicio en el individuo    afectado as&iacute; como la intensidad y la evoluci&oacute;n de &eacute;sta.    En la EC la respuesta inmunitaria de c&eacute;lulas T, como se dijo anteriormente,    es Th.1 dominante como lo manifiesta la mayor producci&oacute;n de interfer&oacute;n    y factores de necrosis tumoral alfa en comparaci&oacute;n con interluquina 5    promovida por Th.2 en la CU. La primera promueve la activaci&oacute;n en los    macr&oacute;fagos y el desarrollo de respuestas de hipersensibilidad del tipo    retardado, mientras que la &uacute;ltima apoya la inmunidad humoral (4, 23).</p> <b>Papel de las bacterias en la patogenia de la EII</b>      <p >La flora bacteriana intestinal juega un importante papel en    la actividad inflamatoria de la enfermedad a trav&eacute;s de una respuesta    inmune exacerbada, dirigida contra las prote&iacute;nas de bacterias comensales.    Estas implicaciones se ven apoyadas por la observaci&oacute;n de que las recidivas    de la EC con la parte terminal del neoileon tras recesi&oacute;n curativa depende    de la corriente fecal. La ausencia de la inflamaci&oacute;n hace su mejor&iacute;a    en varios modelos de inhibici&oacute;n g&eacute;nica selectiva y transg&eacute;nicos    de EII mantenidos en un medio libre de g&eacute;rmenes. En animales gen&eacute;ticamente    propensos a la enfermedad, hay indicios de que esa reactividad inmunitaria a    la flora bacteriana del intestino es muy selectiva como lo muestra la reactividad    con anticuerpos ant&iacute;genos espec&iacute;ficos de dicha flora. Los datos    obtenidos con el modelo espont&aacute;neo C3H/HeJBir de inflamaci&oacute;n intestinal    sugieren que los linfocitos CD4 + con un fenotipo Th.1, que reaccionan a ant&iacute;genos    de la flora bacteriana del intestino pero no del epitelio intestinal, o de la    dieta, son los que se expanden y median en la inflamaci&oacute;n de forma preferente,    lo que es transferible a ratones scid/scid con una base gen&eacute;tica similar.      <p >M&aacute;s pruebas del papel que desempe&ntilde;an las bacterias    intestinales en la patogenia de la EII proceden de los estudios realizados en    pacientes de CU que sufren una bolsitis tras cirug&iacute;a con anastomosis    entre la bolsa ileal y el ano. Al contrario de los pacientes con poliposis adenomatosa    familiar, que no presentan bolsitis tras una intervenci&oacute;n similar, los    pacientes con CU est&aacute;n gen&eacute;ticamente predispuestos a sufrir una    inflamaci&oacute;n de la mucosa tras la colonizaci&oacute;n de la bolsa por    las bacterias intestinales. Un tratamiento precoz con antibi&oacute;ticos mejora    la enfermedad, mientras que una inflamaci&oacute;n prolongada se vuelve persistente    a ese tratamiento, lo que sugiere que con el tiempo se produce una cascada inflamatoria    ampliadora independiente de las bacterias, cuyo resultado es la diseminaci&oacute;n    subsiguiente frente a ant&iacute;genos de la mucosa de reacci&oacute;n cruzada    (4).</p>     <p >La contribuci&oacute;n de factores gen&eacute;ticos y ambientales    es evidente. Y la flora bacteriana luminal juega un papel importante en la iniciaci&oacute;n    y perpetuaci&oacute;n de la EII cr&oacute;nica. Modelos anuales de EII han mostrado    que la colitis no ocurre en un ambiente libre de g&eacute;rmenes.</p>     <p >La permeabilidad acrecentada de la mucosa puede jugar un papel    importante en el mantenimiento de un estado inflamatorio cr&oacute;nico. Una    barrera epitelial defectuosa puede causar una p&eacute;rdida de tolerancia a    la flora ent&eacute;rica normal.</p>     <p >El an&aacute;lisis de la flora ent&eacute;rica luminal ha revelado    sin embargo diferencias de la composici&oacute;n de esta flora comparada a los    controles sanos. En la EC las concentraciones de bacteroides, eubacterias, peptostreptococos    est&aacute;n incrementados, mientras que el n&uacute;mero de bifidobacterias    est&aacute; significativamente reducido. Es m&aacute;s, en la CU las concentraciones    de bacterias anaer&oacute;bicas facultativas est&aacute;n incrementadas. La    llegada de nuevas t&eacute;cnicas moleculares que cualifican y cuantifican la    compleja flora intestinal ha inducido a un renacimiento de inter&eacute;s en    esta microflora. Los acercamientos terap&eacute;uticos apuntan hacia el cambio    del ambiente en el borde de la mucosa y se ha intentado el uso de dietas elementales,    nutrici&oacute;n parenteral total, derivaci&oacute;n quir&uacute;rgica de la    corriente fecal y antibi&oacute;ticos. Recientemente, el uso de probi&oacute;ticos    en EII y otros des&oacute;rdenes intestinales ha ganado atenci&oacute;n, respaldado    por el inter&eacute;s comercial e investigativo que hace que este campo se expanda    r&aacute;pidamente. La manipulaci&oacute;n de las bacterias col&oacute;nicas    con antibi&oacute;ticos y agentes probi&oacute;ticos pueden ser m&aacute;s efectivos    y mejor tolerados que los inmunosupresores en un futuro (23,32).      <p ><b>El papel de las bacterias en la CU</b></p>     <p >Hay informaci&oacute;n incompleta y continua controversia acerca    del papel, propiedades adherentes y subtipos de E-coli, los cuales podr&iacute;an    ser importantes en la patogenia de CU.</p>     <p >Otra posibilidad es que las bacterias funcionalmente normales    pueden causar inflamaci&oacute;n a trav&eacute;s del empeoramiento del metabolismo    celular epitelial. Se sabe que las bacterias anaer&oacute;bicas, col&oacute;nicas    pueden romper las prote&iacute;nas y carbohidratos ingeridos, en cadenas cortas    de &aacute;cido graso (CCAG), las cuales son las principales fuentes de energ&iacute;a    para los colonocitos. Se ha postulado que una deficiencia de esta energ&iacute;a    podr&iacute;a conducir al inicio de la colitis. En pacientes con CU activa hay    una sobreproducci&oacute;n de hidr&oacute;geno sulf&uacute;rico, t&oacute;xico    para la mucosa intestinal al competir con las CCAG, las cuales parecen estar    relacionadas a un exceso de sulfato reduciendo las bacterias (desulfibrio desulfuricans)    en muestras fecales. Esta teor&iacute;a est&aacute; sustentada por la evidencia    de que la administraci&oacute;n de polisacaridos sulfatados en cerdos de Guinea    determinan una colitis cr&oacute;nica similar a la CU y que el tratamiento con    5 AZA puede reducir la concentraci&oacute;n fecal de sulfuros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Actualmente, se puede enfatizar que algunas bacterias se localizan    en el moco y pueden posiblemente actuar degradando su estructura protectora,    conduciendo una invasi&oacute;n mucosa. Por lo tanto, la cuesti&oacute;n sin    resolver es si la inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica recurrente es el resultado    de una infecci&oacute;n persistente con un pat&oacute;geno espec&iacute;fico,    una exposici&oacute;n exagerada a productos de bacterias luminales normales    debido a una permeabilidad intestinal incrementada o a la alteraci&oacute;n    de la composici&oacute;n mucosa, o a una respuesta inmune anormalmente agresiva    a los componentes luminares (23).</p>     <p ><b>Manifestaciones cl&iacute;nicas (33-36)</b></p>     <p ><b>En la Colitis ulcerativa</b></p>     <p >La rectorragia y la diarrea mucopurolenta son los sintomas    mas prominentes. El dolor abdominal suele ser leve con retortijones. En cuanto    a los hallazgos f&iacute;sicos la fiebre no es frecuente, excepto en la colitis    t&oacute;xica; usualmente no hay masa palpable a diferencia de la EC. Las lesiones    perianales no se producen excepto f&iacute;stulas rectosigmoideas ocasionales.    La p&eacute;rdida de peso e hipoalbuminemia son frecuentes.</p>     <p ><B>Curso cl&iacute;nico de la CU</B>. La mayor&iacute;a de    los pacientes con CU experimentan un curso cl&iacute;nico cr&oacute;nico e intermitente    (90%). La probabilidad de una evoluci&oacute;n completamente libre de recidivas    fue 10,6% a los 25 aĂ±os, mientras que los que tienen sĂ­ntomas continuos que    no remiten fue de ,01%.</p>     <p ><B>Complicaciones</B>. La hemorragia masiva se presenta hasta    en 3,5% de los pacientes y puede ser una indicaci&oacute;n de colectom&iacute;a    de urgencia. El megacolon agudo puede presentarse hasta en 5% de los pacientes    con ataques graves de CU. La mitad de ellos puede responder al tratamiento m&eacute;dico    por s&iacute; solo, mientras que aquellos que no responden al tratamiento o    muestran signos de deterioro, precisan una colectom&iacute;a.</p>     <p >La perforaci&oacute;n del colon es la complicaci&oacute;n local    m&aacute;s peligrosa y el &iacute;ndice de mortalidad alcanza 16%.</p>     <p ><B>Complicaciones extraintestinales</B>. La CU se asocia a    m&uacute;ltiples manifestaciones extraintestinales. La m&aacute;s frecuente    es una artropat&iacute;a aguda que puede afectar hasta 20% de los pacientes    y suele presentarse en forma de una artritis pauciarticular de grandes articulaciones    o como una poliartropat&iacute;a sim&eacute;trica de peque&ntilde;as articulaciones    que recuerdan la artritis reumatoidea. Las complicaciones oculares son la uveitis    anterior y la epiescleritis, que se presentan en 5 a 15% de los casos. El curso    de estas complicaciones tiende a ser paralelo al de la enfermedad subyacente.    La complicaci&oacute;n dermatol&oacute;gica m&aacute;s frecuente es el eritema    nodoso que se presenta hasta en 15% de los casos, a menudo asociado a una artropat&iacute;a    perif&eacute;rica. El pioderma gangrenoso es otra complicaci&oacute;n dermatol&oacute;gica    que puede persistir pese a la remisi&oacute;n de la colitis o a la resecci&oacute;n    del colon. Las enfermedades hepatobiliares tambi&eacute;n son frecuentes en    los pacientes con CU; pueden encontrarse elevaciones en los niveles de aminotransferasas    en m&aacute;s de 50% de los pacientes con CU por lo general como consecuencia    de malnutrici&oacute;n, sepsis, h&iacute;gado graso o alimentaci&oacute;n parenteral    total. La colangitis esclerosante primaria es una enfermedad hepatobiliar cr&oacute;nica    que se encuentra en 2 a 7,6% de los pacientes con CU. La colangitis esclerosante    se asocia tambi&eacute;n con un riesgo de colangiocarcinoma, con una frecuencia    de 8 a 10% al cabo de 6 a&ntilde;os.</p>     <p ><b>En la Enfermedad de Crohn </b></p>     <p >Las manifestaciones cl&iacute;nicas de la EC var&iacute;an    de acuerdo al patr&oacute;n de presentaci&oacute;n y al sitio comprometido.    La sintomatolog&iacute;a principal es el dolor abdominal, diarrea, fiebre y    p&eacute;rdida de peso. Las deposiciones diarreicas son abundantes cuando se    encuentra afectado el ileon distal y escasas cuando el compromiso es del colon    sigmoide. El dolor abdominal tipo c&oacute;lico es otro s&iacute;ntoma frecuente    en estos pacientes. Se localiza principalmente en el cuadrante inferior derecho    del abdomen durante el per&iacute;odo postprandial inmediato y puede estar acompa&ntilde;ado    de distensi&oacute;n abdominal severa, n&aacute;useas, v&oacute;mito y malestar    general. La fiebre de origen desconocido es un modo de presentaci&oacute;n en    pacientes ancianos y en la poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Curso cl&iacute;nico</B>. Como se sabe, la EC puede afectar    a cualquier segmento del tracto gastrointestinal o varios de ellos. Se ha encontrado    que 40.9% de la enfermedad es ileoc&oacute;lica; 28.6% est&aacute; limitada    al intestino delgado y 30.4% no afecta m&aacute;s que l colon o el &aacute;rea    anorrectal. La EC suele presentar uno de tres patrones patol&oacute;gicos, con    predominio inflamatorio, estenosante o fistulizante. Estos patrones m&aacute;s    que la extensi&oacute;n de la inflamaci&oacute;n son los que determinan la evoluci&oacute;n    de la enfermedad y la naturaleza de las complicaciones asociadas. Hasta 74%    de todos los pacientes precisan finalmente una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica    por su enfermedad. El problema radica en las recidivas postquir&uacute;rgicas;    se define &eacute;sta cuando hay necesidad de realizar una nueva cirug&iacute;a.    Entre 25 a 38% de los pacientes con EC que son tratados quir&uacute;rgicamente    tienen una recidiva a los 5 a&ntilde;os y de 40 a 70% a los 15 a&ntilde;os.    A pesar de esto la cirug&iacute;a es una importante modalidad terap&eacute;utica    que al menos a corto plazo, puede proporcionar una mejor&iacute;a importante    de la calidad de vida.</p>     <P  ><b>Manifestaciones extraiontestinales</b>.      <p >La frecuencia de complicaciones dermatol&oacute;gicas, artr&iacute;ticas    y oculares es similar en ambas formas de EII, aunque el eritema nodoso se observa    m&aacute;s a menudo en la EC que en la CU. Los que tienen una EC y una afecci&oacute;n    importante del intestino delgado corren el riesgo de padecer mala absorci&oacute;n    de vitamina D y calcio, por lo cual deben recibir suplementos de calcio y vitamina    D. Adem&aacute;s, en mujeres iniciar terapia estrog&eacute;nica cuando lo necesiten.    La interrupci&oacute;n de la circulaci&oacute;n enterohep&aacute;tica puede    provocar la formaci&oacute;n de c&aacute;lculos renales de oxalatos debido a    la mayor absorci&oacute;n de esta sustancia en el colon. Tambi&eacute;n pueden    presentarse c&aacute;lculos biliares debido a la mala absorci&oacute;n de &aacute;cidos    biliares.</p>     <p ><B>C&aacute;ncer Intestinal</B>. El riesgo en pacientes con    EC c&oacute;lica extensa es igual al de los pacientes con pancolitis ulcerosa,    hallazgo que sugiere que la extensi&oacute;n y la duraci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n    es la que predispone a la neoplasia y no la forma de EII. Aunque los pacientes    con EC tienen seis veces m&aacute;s probabilidades de sufrir un carcinoma del    intestino delgado que la poblaci&oacute;n general, el riesgo absoluto es extraordinariamente    peque&ntilde;o.</p>     <p ><b>Diagn&oacute;stic</b></p>        <p ><b>En la Colitis ulcerativa (33-36)</b></p>     <p >La CU debe ser considerada en pacientes que presentan deposiciones    mucosanguinolentas asociado a s&iacute;ntomas y signos constitucionales. Los    principales diagn&oacute;sticos diferenciales son con las infecciones bacterianas    y parasitarias, la colitis isqu&eacute;mica, la colitis act&iacute;nica y la    enfermedad de Crohn as&iacute; como tambi&eacute;n debe tenerse en cuenta la    inflamaci&oacute;n secundaria a la acci&oacute;n del Clostridium difficile.    Recientemente se ha observado una relaci&oacute;n entre CU y anticuerpos ciclosplasmaticos    antineutr&oacute;filos circulantes (ANCA). &Eacute;stos se han encontrado en    50 a 80% de los pacientes con CU y colangitis esclerosante primaria asociada    o no.</p>     <p ><B>Endoscopia</B>. La colonoscopia es el mejor procedimiento    para el diagn&oacute;stico de la CU. Se debe practicar por lo menos una rectosigmoiodoscopia    r&iacute;gida en caso de colitis severa con sangrado masivo, y colonoscopia    total en casos de colitis moderada o leve. Siempre se debe de tomar una biopsia    para confirmar el diagn&oacute;stico endosc&oacute;pico. Como la colitis ulcerativa    tiene con frecuencia un comportamiento ascendente, el examen de recto y sigmoide    basta para establecer el diagn&oacute;stico, pero la colonoscopia es decisiva    para determinar su extensi&oacute;n. Los hallazgos endosc&oacute;picos ayudan    a determinar la actividad de la enfermedad.</p>     <p ><B>Radiolog&iacute;a</B>. En la colitis ulcerativa el colon    por enema con doble contraste muestra las mismas lesiones que es posible visualizar    por colonoscopia: edema y erosiones, imagen en sierra o esp&iacute;culas y defectos    de llenamiento que representan los seudop&oacute;lipos. M&aacute;s tard&iacute;amente    aparecen &uacute;lceras grandes, fibrosis, acartonamiento del colon con p&eacute;rdida    de las haustras, rigidez y aspecto tubular con acortamiento del colon en la    etapa cr&oacute;nica. </p>     <p ><b>Diagn&oacute;stico de la EC</b>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >La EC debe ser considerada en pacientes que presentan una diarrea    cr&oacute;nica o de presentaci&oacute;n nocturna, dolor abdominal, obstrucci&oacute;n    intestinal y s&iacute;ntomas y signos constitucionales, adem&aacute;s de la    aparici&oacute;n de f&iacute;stulas. Otras enfermedades inflamatorias del intestino    deben ser consideradas en su diagn&oacute;stico diferencial tales como infecciones,    colitis isqu&eacute;mica, inducidas por radiaci&oacute;n o como respuesta a    medicamentos principalmente antiinflamatorios no esteroideos. Tambi&eacute;n    deben ser consideradas enfermedades de origen ideop&aacute;tico como la colitis    ulcerativa, la enfermedad celiaca y la colitis microsc&oacute;pica y por &uacute;ltimo    el s&iacute;ndrome de intestino irritable. La presencia de leucocitos en las    heces confirma la inflamaci&oacute;n. En la presencia de diarrea como presentaci&oacute;n    inicial o reca&iacute;da de la enfermedad, las heces deben ser examinadas por    pat&oacute;genos ent&eacute;ricos, principalmente el Clostridium difficile.    Estudios serol&oacute;gicos por el Saccharomyces cerevisiae tiene 97% de especificidad    en la EC.      <p ><B>Estudios radiol&oacute;gicos</B>. En la EC el colon por    enema y el tr&aacute;nsito intestinal por enteroclisis son los procedimientos    radiol&oacute;gicos de elecci&oacute;n para confirmar la localizaci&oacute;n    de la enfermedad y sus complicaciones intestinales. La ultrasonograf&iacute;a    endosc&oacute;pica, la tomograf&iacute;a computarizada y la resonancia magn&eacute;tica    pueden delinear y discriminar masas intrabdominales, abcesos o complicaciones    perianales.</p>     <p ><B>Estudios endosc&oacute;picos</B>. La endoscopia gastrointestinal    alta o baja es usada para confirmar el diagn&oacute;stico de la EC localizaci&oacute;n    de esta y obtenci&oacute;n de tejido para evaluaci&oacute;n patol&oacute;gica.    La apariencia endosc&oacute;pica no se correlaciona con la cl&iacute;nica despu&eacute;s    de la terapia con corticoides, pero s&iacute; existe una estrecha correlaci&oacute;n    entre los efectos terap&eacute;uticos y el mejoramiento de la mucosa con el    Infliximab. La biopsia endosc&oacute;pica puede confirmar el diagn&oacute;stico    o identificar displasia o c&aacute;ncer.</p>     <p ><b>Tratamiento m&eacute;dico de la EII</b></p>     <p >Hasta que no se consiga identificar las causas de la enfermedad    el tratamiento es emp&iacute;rico y se fundamenta en el control de los fen&oacute;menos    inflamatorios. Los ensayos cl&iacute;nicos realizados han intentado aclarar    que los pacientes responden mejor a los diferentes tratamientos utilizados en    funci&oacute;n de localizaci&oacute;n, extensi&oacute;n, gravedad y comportamiento    cl&iacute;nico.En la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica la indicaci&oacute;n de    su tratamiento se realiza seg&uacute;n la gravedad de la actividad inflamatoria    y la forma de evoluci&oacute;n, en este sentido hay que distinguir si se trata    de un ataque inicial y clasificar su severidad de acuerdo a criterios m&eacute;dicos,    biol&oacute;gicos, endosc&oacute;picos e histol&oacute;gicos.</p>     <p></P> <B>Determinaci&oacute;n de la actividad en la CU (<a href="#Tabla1">Tabla 1</a>)      <p></P> </B>      <P ALIGN="CENTER"><a href="#Tabla1">Tabla 1</a>. Valoraci&oacute;n de la gravedad    de la colitis ulcerosa mediante el &iacute;ndice de Truelove y Witts</P>     <P ALIGN="CENTER">      <CENTER>   <TABLE BORDER CELLSPACING=1 CELLPADDING=7 width="481" >     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              ]]></body>
<body><![CDATA[<P><a name="Tabla1"></a>Variables</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Leve</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Severa</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>N&uacute;mero de deposiciones</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>&lt; 4/d&iacute;a</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>&gt; 6/d&iacute;a</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Sangre en heces</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>+-</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>+++</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Temperatura</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Sin fiebre</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Â´Media de 37,5Â°C o bien 37,8 Â°C en dos de los &uacute;ltimos 4 d&iacute;as</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Pulso</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Sin taquicardia</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Media &gt; 90 x</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Hemoglobina</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Anmia que no es grave</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>Anemia (hemoglobina &lt; 75%) teniendo en cuenta transfusiones</FONT></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="244" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>CSG</FONT></TD>       <TD WIDTH="168" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              <P>&lt; 30</FONT></TD>       <TD WIDTH="201" VALIGN="TOP"> <FONT SIZE=3>              ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&gt; 30</FONT></TD>     </TR>   </TABLE> </CENTER>     <p >La evaluaci&oacute;n de la gravedad de la enfermedad puede    hacerse a trav&eacute;s de los criterios originales de Truelove y Witts, los    cuales son simples y f&aacute;ciles de usar y han demostrado ser una gu&iacute;a    valiosa de la severidad de la enfermedad a trav&eacute;s del tiempo, los cuales    se describen a continuaci&oacute;n:</p>     <p ><B>Enfermedad leve</B>: menos de cuatro deposiciones en el    d&iacute;a con sangre o sin ella, sin alteraciones sist&eacute;micas y con eritrosedimentaci&oacute;n    normal.</p>     <p ><B>Enfermedad moderada</B>: m&aacute;s de cuatro deposiciones    en el d&iacute;a con alteraciones sist&eacute;micas m&iacute;nimas.</p>     <p ><B>Enfermedad severa</B>: m&aacute;s de seis deposiciones sanguinolentas    por d&iacute;a, evidencia de alteraciones sist&eacute;micas como fiebre, taquicardia,    anemia o con eritrosedimentaci&oacute;n de m&aacute;s de 30.</p>     <p >Tambi&eacute;n son &uacute;tiles los criterios endosc&oacute;picos    para conocer la extensi&oacute;n de la enfermedad, y para realizar un seguimiento    adecuado en los respectivos controles (<a href="#Tabla2">Tabla 2</a>).</p>     <P ALIGN="CENTER"><a href="#Tabla2">Tabla 2</a>. Indice de actividad utilizando    el criterio endosc&oacute;pico</P>     <P ALIGN="CENTER">      <CENTER>   <TABLE BORDER CELLSPACING=1 CELLPADDING=7 WIDTH=348>     <TR>        <TD VALIGN="TOP" COLSPAN=2> <B>              <P ALIGN="CENTER"><a name="Tabla2"></a>Sigmoidoscopia</B></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP"> <B>              ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Grado</B></TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP"> <H4>Aspecto macrosc&oacute;pico</H4></TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP">     <P>0</TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP">     <P>Normal. Patr&oacute;n vascular claramente            visible</TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP">     <P>1</TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP">     <P>Eritema con p&eacute;rdida del patr&oacute;n            vascular</TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP">     <P>2</TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP">     <P>Eritema con p&eacute;rdida del patr&oacute;n            vascular m&aacute;s sangrado al tacto</TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP">     <P>3</TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP">     <P>Eritema con p&eacute;rdida del patr&oacute;n            vascular m&aacute;s sangrado espont&aacute;neo</TD>     </TR>     <TR>        <TD WIDTH="14%" VALIGN="TOP">     <P>4</TD>       <TD WIDTH="86%" VALIGN="TOP">     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Eritema con p&eacute;rdida del patr&oacute;n            vascular y ulceraci&oacute;n evidente.</TD>     </TR>   </TABLE> </CENTER>     <p >En cuanto a los datos de laboratorio, la enfermedad activa    puede asociarse con un aumento de los reactantes de fase aguda (prote&iacute;na    C reactiva, orosomucoide, la eritrosedimentaci&oacute;n globular). Tambi&eacute;n    puede haber una disminuci&oacute;n de la hemoglobina y la alb&uacute;mina s&eacute;rica.      <p >La enfermedad limitada al recto, incluso al rectosigmoide,    rara vez causa un aumento de prote&iacute;na C reactiva a menos que sea particularmente    severa.      <p > <b>EvaluaciĂłn de la actividad en la EC</b></p>     <p >El &iacute;ndice de actividad conocido es el CDAI (Crohnâ€™s    Disease Activity Index). A continuaci&oacute;n se describen los grados de actividad:      <p ><B>Enfermedad leve a moderada</B>: aplica para pacientes ambulatorios    que toleran la v&iacute;a oral sin manifestaci&oacute;n de deshidrataci&oacute;n,    toxicidad (fiebre alta, ataque al estado general), dolor abdominal, masa palpable,    obstrucci&oacute;n o p&eacute;rdida mayor de 10 % del peso corporal.</p>     <p ><B>Enfermedad moderada a severa</B>: aplica para pacientes,    los cuales no han respondido al tratamiento de la enfermedad de leve a moderada    y que presentan s&iacute;ntomas prominentes como fiebre, significativa p&eacute;rdida    de peso, dolor abdominal, n&aacute;useas o v&oacute;mito intermitente (sin hallazgos    obstructivos). Estos pacientes tambi&eacute;n pueden presentar anemia.</p>     <p ><B>Enfermedad severa y fulminante</B>: este t&eacute;rmino    se refiere a los pacientes en los cuales persisten los s&iacute;ntomas, a pesar    de la introducci&oacute;n de esteroides, o pacientes que presentan fiebre alta,    v&oacute;mitos intermitentes, evidencia de obstrucci&oacute;n, caquexia o evidencia    de un abceso.      <p ><B>Remisi&oacute;n</B>: se refiere a los pacientes que est&aacute;n    asintom&aacute;ticos o sin secuelas de EII. Adem&aacute;s, incluye pacientes    que han respondido a una intervenci&oacute;n m&eacute;dica aguda o que han sido    sometidos a cirug&iacute;a sin una evidencia de enfermedad residual.</p>     <p >Tambi&eacute;n es &uacute;til conocer el t&eacute;rmino de    corticodependencia que se refieren a la recidiva de la enfermedad tras dos intentos    de suspensi&oacute;n de corticoides en un intervalo de 6 meses o necesidad de    6 a 15 mg de prednisona al d&iacute;a para mantener la inactividad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >El t&eacute;rmino corticorresistente se refiere a la persistencia    de la actividad inflamatoria o ausencia de mejor&iacute;a cl&iacute;nica tras    un tratamiento con 80 mg por d&iacute;a de prednisona durante 2 meses.      <p ><b>Aminosalicilatos</b></p>     <p >La sulfasalazina fue inicialmente sintetizada para su empleo    en la artritis reumatoide en un intento por combinar la acci&oacute;n antibacteriana    de los compuestos de sulfonamidas con la acci&oacute;n antinflamatoria de los    salicilatos. </p>     <p >La sulfasalazina est&aacute; compuesta por sulfapiridina enlazada    al &aacute;cido 5-Aminosalis&iacute;lico (5-AAS) por un enlace AZO. Se absorbe    mal en el tracto gastrointestinal superior y es escindida por las azorreductoras    de las bacterias del colon en 5-AAS (mesalamina) y sulfapiridina. La parte 5-AAS    del producto parece ser el componente antinflamatorio activo de la sulfasalazina,    mientras que la sulfapiridina, que es la responsable de la mayor parte de la    toxicidad del medicamento, act&uacute;a sobre todo como transportadora del 5-AAS    para impedir su absorci&oacute;n en la parte proximal del intestino delgado    y permitir su llegada al colon.</p>     <p >Aunque no se ha definido ning&uacute;n mecanismo espec&iacute;fico    de acci&oacute;n de la sulfasalazina y el 5-AAS, son muy numerosas sus propiedades    antiinflamatorias con actividad potencial en la EII. Se ha prestado particular    atenci&oacute;n a la cascada de mediadores inflamatorios del &aacute;cido araquid&oacute;nico,    en los que el 5-AAS y la sulfasalazina tienen numerosos efectos sobre la s&iacute;ntesis    de las prostaglandinas y el tromboxano, la v&iacute;a de la lipoxigenasa y la    inhibici&oacute;n de la sintetasa del factor activador de las plaquetas.</p>     <p >Otros mecanismos de acci&oacute;n de los aminosalicilatos son:    inhibici&oacute;n de la producci&oacute;n de radicales libres de ox&iacute;geno.    El 5-AAS tambi&eacute;n inhibe la producci&oacute;n de interleuquina 1, altera    la funci&oacute;n de leucocitos y monocitos y reduce la producci&oacute;n de    inmunoglobulinas por las c&eacute;lulas plasm&aacute;ticas. M&aacute;s recientemente    se ha encontrado que la sulfasalazina inhibe el Factor de Necrosis Tisular Beta    (NFk beta).</p>     <p >En dosis de 2 a 6 g por d&iacute;a la sulfasalazina consigue    una mejor&iacute;a o la remisi&oacute;n de la EC leve a moderada en cerca de    2/3 de estos pacientes. Adem&aacute;s, existe una respuesta a la dosis para    el mantenimiento de la remisi&oacute;n, y cerca de 75% de los pacientes con    CU pueden ser mantenidos en remisi&oacute;n con 2 a 4 g de sulfasalazina al    d&iacute;a con una eficacia ligeramente superior para la dosis de 4 g por d&iacute;a    (37). A pesar de la eficacia de esta droga, existe una alta incidencia de efectos    adversos relacionados con la dosis, los cuales ocurren en 45 % de los pacientes    limitando su uso (37, 38). Se ha reconocido que los principales efectos adversos    est&aacute;n relacionados con la sulfapiridina y que el 5-AAS es el componente    activo antiinflamatorio. Debido a esto en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas,    el principal esfuerzo se hizo para encontrar alternativas para liberar adecuadamente    el 5-AAS. Esto se consigui&oacute; con el revestimiento de la mol&eacute;cula    con pol&iacute;meros acr&iacute;licos que depend&iacute;an del pH para su liberaci&oacute;n    o por el contrario la uni&oacute;n del 5-AAS a otras mol&eacute;culas transportadoras    con menos efectos adversos o inactivas desde el punto de vista farmacol&oacute;gico    (<a href="#Tabla3">Tabla 3</a>). Estos nuevos aminosalicilatos orales son la    droga de elecci&oacute;n en pacientes con CU de moderada a severa en muchos    pa&iacute;ses (39). Cerca de 80% de los pacientes tratados tiene una respuesta    cl&iacute;nica adecuada al uso de mesalazina con dosis de 2 a 4,8 g al d&iacute;a.    En un metan&aacute;lisis prospectivo, randomizado, doble ciego se encontr&oacute;    que el 5-AAS fue m&aacute;s efectivo que el placebo en el tratamiento de la    CU activa y en el mantenimiento de su remisi&oacute;n.      <P align="center" ><a href="#Tabla3">Tabla 3</a>. Nuevos aminosalcilatos disponibles.</P>     <P ALIGN="CENTER"><b><a name="Tabla3"></a></b><img src="/img/revistas/RCG/v18n1/a06t3.jpg">      <CENTER> </CENTER>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P  > La incidencia de efectos adversos en los diferentes estudios    fue significativamente m&aacute;s frecuente con 5 sulfasalazina que con 5-AAS.    Esta diferencia no fue encontrada en el mantenimiento de la remisi&oacute;n    sugiriendo que estos pacientes pueden tolerar sulfasalazina con baja dosis (38).      <p >La mayor innovaci&oacute;n en el tratamiento de la CU fue la    introducci&oacute;n de preparaciones t&oacute;picas. Estas preparaciones fueron    preferidas para el tratamiento de la CU del lado izquierdo o distal. Estas incluyen    supositorios, espumas y enemas l&iacute;quidos. La administraci&oacute;n del    5-AAS rectal ofrece la ventaja de la liberaci&oacute;n y el tratamiento directo    en el sitio de m&aacute;xima inflamaci&oacute;n y con el m&iacute;nimo de efectos    adversos. La dosis adecuada var&iacute;a entre 1 y 4 g / d&iacute;a. Varios    estudios han presentado que el 5-AAS t&oacute;pico (supositorios y enemas) fueron    superiores a la mesalazine oral en el tratamiento de la CU distal o del lado    izquierdo con buena tolerancia al medicamento. La combinaci&oacute;n del tratamiento    oral y rectal con 5-AAS es m&aacute;s efectiva que con un &uacute;nico agente    y es utilizada en pacientes con enfermedad refractaria. El 5-AAS tiene importancia    en el mantenimiento de la remisi&oacute;n. No se ha encontrado ninguna diferencia    entre utilizar enemas y supositorios en d&iacute;as alternos o utilizarlos cada    tres d&iacute;as (40, 41).</p>     <p ></P>     <p >La mesalazina ha sido efectiva en el tratamiento de la EC de    leve a moderada, pero ha fallado en el mantenimiento de la remisi&oacute;n.    El papel en la prevenci&oacute;n de las reca&iacute;das postoperatorias fue    recientemente refutado y la discusi&oacute;n sigue a&uacute;n abierta. La mesalazina    ha sido bien estudiada en la prevenci&oacute;n de las reca&iacute;das postquir&uacute;rgicas    por Caprile (42) y sus colegas, quienes encontraron una reducci&oacute;n de    las reca&iacute;das de 41 a 18 % desde el punto de vista cl&iacute;nico y endosc&oacute;picamente    de 85 a 52% en un seguimiento de dos a&ntilde;os. McLeod (43) y colegas trataron    163 pacientes con recesi&oacute;n quir&uacute;rgica por EC con 3 g diarios.    Despu&eacute;s de un seguimiento de tres a&ntilde;os, 31% de los pacientes que    recib&iacute;an mesalazina ten&iacute;an una recurrencia cl&iacute;nica comparado    con 41% del grupo control. Brignola y cols (44) trataron 87 pacientes despu&eacute;s    de la resecci&oacute;n intestinal por complicaci&oacute;n de EC con 3 g/d&iacute;a    de pentasa o placebo por un a&ntilde;o, la frecuencia de severa recurrencia    endosc&oacute;pica fue de 24% en el grupo de la mezalacina y 56% en el grupo    placebo, pero la tasa de recurrencia cl&iacute;nicamente sintom&aacute;tica    fue similar. Lochs (45) y colegas han publicado un estudio randomizado, doble    ciego, placebo con mesalazina 4 grs/d&iacute;a en la prevenci&oacute;n de la    recurrencia cl&iacute;nica en postoperatorio por EC. Un total de 318 pacientes    fueron estudiados. La mesalazina fall&oacute; en la mejor&iacute;a de la remisi&oacute;n    despu&eacute;s de 18 meses de tratamiento. La significaci&oacute;n estad&iacute;stica    fue alcanzada &uacute;nicamente en el subgrupo de enfermedad confinada al ileon    terminal. Debido a que la mejor&iacute;a en la rata de recurrencia es peque&ntilde;a,    se dificulta recomendar la mesalazina en el contexto de un paciente postquir&uacute;rgico    por EC, pues aunque es un f&aacute;rmaco muy seguro el costo por su uso rutinario    puede ser considerable.</p>     <p ><b>Glucocorticoides</b></p> Los glucocorticoides son las sustancias m&aacute;s utilizadas en el tratamiento  de la EII de moderada a grave. A pesar de su amplia utilizaci&oacute;n, a&uacute;n  no se conoce por completo cu&aacute;l es el mecanismo exacto de acci&oacute;n  de los corticosteroides y es probable que sea multifactorial. La producci&oacute;n  de eicosanoides disminuye por inhibici&oacute;n de la fosfolipasa, lo que impide  la liberaci&oacute;n del &aacute;cido araquid&oacute;nico de las membranas. Adem&aacute;s,  los esteroides inhiben la funci&oacute;n del NFk beta, lo que disminuye la liberaci&oacute;n  de citoquinas inflamatorias, interluquina 1 e interluquina 2. Los efectos celulares  directos de los esteroides son una menor funci&oacute;n fagocitaria de los neutr&oacute;filos  y una menor adherencia y quimiotaxis de los eosin&oacute;filos, los monocitos  y los neutr&oacute;filos. Adem&aacute;s, los esteroides disminuyen la diarrea  de la EII al mejorar la absorci&oacute;n de sodio y agua. Los glucocorticoides  siguen siendo la base de los tratamientos de los ataque graves de CU y uno de  los tratamientos m&aacute;s utilizados en los ataques moderados.      <p >Dos de los estudios cooperativos, el Americano (NCCDS) (46)    y el Europeo (ECCDS) (47) demostraron definitivamente la eficacia de los glucocorticoides,    especialmente en la forma grave de la EC. Mejor a&uacute;n, buenos resultados    han sido obtenidos en el estudio GETAIDâ€™S (48), en el cual se inicia con un    miligramo por kilo/d&iacute;a de prednisona, administrado por 3 a 7 semanas    y que posteriormente se fue disminuyendo de 5 a 10 mg cada 10 d&iacute;as hasta    suspenderlo. Este esquema indujo a una remisi&oacute;n cl&iacute;nica en m&aacute;s    de 90% de los pacientes. Los nuevos glucocorticoides tales como la budesonida    y el dipropionato de beclometasona tienen la particularidad de que son captados    r&aacute;pidamente por el tejido mucoso y que tiene menos efectos adversos debido    a su r&aacute;pida inactivaci&oacute;n por el h&iacute;gado. Esto hace que sean    ampliamente utilizados (39).</p>     <p ><B>Budesonida</B>      <p >Ha sido utilizada en pacientes con EC activa con buenos resultados    cl&iacute;nicos. Estos datos han sido confirmados por Campieri y sus colegas,    los cuales utilizaron 9 mg de budesonida o 40 mg de prednisolona en el tratamiento    de pacientes con EC de leve a moderada. Despu&eacute;s de seis semanas de tratamiento    la remisi&oacute;n ocurri&oacute; en 60% de los pacientes tratados con budesonida    y con prednisolona fue de 42% (49).</p>     <p >En cuanto a la terapia de manteminiento no se recomiendan a&uacute;n    estos f&aacute;rmacos en la EII (2, 37, 50).</p>     <p >Cortot (51) y colegas han utilizado la budesonida en pacientes    esteroides-dependientes con efectos sist&eacute;micos. Debido a esto, la introducci&oacute;n    de la budesonida en estos pacientes ha disminuido los efectos adversos dependientes    de esteroides y ha mantenido la remisi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >En la CU diversos estudios confirman que la budesonida es superior    al placebo y al menos tan eficaz como otros esteroides en el control de la colitis    izquierda con un menor efecto sist&eacute;mico (52).</p>     <p ><B>6-mercaptopurina y azatioprina</B></p>     <P >El uso de la 6-mercaptopurina (6-MP) y su prodroga la azatioprina    (AZA) en la EII ha aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La AZA se convierte    r&aacute;pidamente en 6-MP, la cual se metaboliza inmediatamente a sus metabolitos    activos, los nucle&oacute;tidos de 6-tioguanina (6-TGN). La vida media de los    6 TGN en los eritrocitos es prolongada requiriendo semanas a meses para alcanzar    un estado estable. Este tiempo prolongado hasta el estado estable del 6-TGN    puede ayudar a explicar la observaci&oacute;n cl&iacute;nica de que se requiere    un tratamiento prolongado (3 a 4 meses) con 6-MP o AZA en la EII antes de observar    una respuesta terap&eacute;utica (53). </P>     <p >Ensayos controlados en la EC con 6-mercaptopurina (6-MP) (1,5    mg/kilo/d&iacute;a) o AZA (1 a 3 mg/kilo/d&iacute;a) apoyan las siguientes indicaciones    para el tratamiento con 6-MP o AZA: EC refractaria, EC fistulizante, dependiente    de esteroides, mantenimiento de la remisi&oacute;n de la EC. Ensayos controlados    de AZA (1,5-2,5 mg/kilo/d&iacute;a) en la UC han sugerido eficacia en la UC    refractaria, en la UC dependiente de esteroides y en el mantenimiento de la    remisi&oacute;n de la UC 54).</p>     <p >La respuesta terap&eacute;utica parece requerir de plazos iguales    o superiores a 17 semanas para la mayor&iacute;a de los pacientes y se ha sugerido    que una mayor dosis acumulativa de AZA puede resultar en una mayor probabilidad    de respuesta a &eacute;sta.</p>     <p >Todav&iacute;a hay que determinar c&oacute;mo utilizar las    dosis y si la inducci&oacute;n de leucopenia o el monitoreo terap&eacute;utico    de los metabolitos de 6-tioguanina ofrecen medios mejorados para asegurar una    respuesta a largo plazo.      <p >Los recuentos de leucocitos deben ser monitorizados cuidadosamente    al principio del tratamiento y a largo plazo, m&iacute;nimo cada 3 meses debido    al riesgo subyacente de neutropenia. La pancreatitis t&iacute;picamente se presenta    varias semanas despu&eacute;s de empezar el tratamiento y ocurre en 3 a 15%    de los casos y puede recurrir con la reintroducci&oacute;n de la AZA y la 6-MP.    Tampoco se ha observado un incremento en el riesgo de padecer neoplasia en estudios    a largo plazo. En un reciente estudio se ha mostrado buena eficacia para el    tratamiento con AZA sostenida al menos por cinco a&ntilde;os con m&iacute;nima    toxicidad y sin mortalidad por sepsis atribuible a la neutropenia en un per&iacute;odo    de revisi&oacute;n a 30 a&ntilde;os (53).</p>     <p ><b>Metrotexate </b>     <p >Inhibe varias enzimas en la v? metab?ica del ?ido f?ico (55)    mientras que sus efectos citot&oacute;xicos y antiproliferativos son debido    a altas dosis de metrotexate (MTX) producen inhibici&oacute;n de la dehidrofolatoreductasa    con la consiguiente inhibici&oacute;n tambi&eacute;n del DNA, RNA y la s&iacute;ntesis    de prote&iacute;nas. Su efecto antinflamatorio e inmunomodulador se consigue    con bajas dosis debido a la inhibici&oacute;n de otra folato reductasa. Las    bajas dosis utilizadas a largo plazo producen una acumulaci&oacute;n de adenosina,    un autacoide con efectos linfot&oacute;xicos, antinflamatorio e inmunosupresor.    Otros efectos incluyen bloqueo del receptor de interluquina 1, incremento en    la producci&oacute;n de interluquina 2, decremento en la producci&oacute;n del    receptor de esta &uacute;ltima adem&aacute;s de disminuci&oacute;n de la quimiotaxis.    Dos grandes estudios (56,57) compararon MTX con placebo en la inducci&oacute;n    y el mantenimiento de la remisi&oacute;n en la EC. En el primer estudio de 94    pacientes esteroides resistentes o esteroides dependientes quienes recibieron    MTX 25 mg IM semanal con disminuci&oacute;n de prednisona por 16 semanas, 39%    entraron en remisi&oacute;n comparado con 19% que tomaron placebo. Subsecuentemente    MTX 15 mg IM por semana por 40 semanas mantuvo una remisi&oacute;n de 65% de    40 pacientes comparado con 39% de pacientes que recibieron placebo. Se ha recomendado    utilizar el MTX en la EC corticoidependiente y en la refractaria a otros tratamientos    as&iacute; como en subgrupos de pacientes (20%) refractaria o con efectos secundarios    a la AZA o 6-MP. El potencial ben&eacute;fico del MTX debe ser medido y controlado    debido a sus efectos secundarios. El rash, las n&aacute;useas, la diarrea, la    estomatitis y otros s&iacute;ntomas gastrointestinales no permiten su continuaci&oacute;n    en 5% de los pacientes. Hay un riesgo incrementado de infecciones oportunistas    incluyendo herpes zoster y neumon&iacute;a por Pneumocistis carinii pero no    para enfermedades linfoproliferativas. El MTX es teratog&eacute;nico, por ello    se recomienda la concepci&oacute;n hasta seis meses despu&eacute;s de haberla    suspendido (58). </p>     <p >La depresi&oacute;n medular ocurre en 20% de los pacientes    pero usualmente es reversible reduciendo o retirando el MTX. Los hemogramas    son necesarios semanalmente al inicio del tratamiento y posteriormente cada    dos meses. El uso concomitante de &aacute;cido f&oacute;lico reduce la incidencia    de citopenias, estomatitis y otros s&iacute;ntomas digestivos. La hepatoxicidad    es muy rara en la EC, las transaminasas s&eacute;ricas deben ser chequeadas    cada uno o dos meses. La biopsia hep&aacute;tica debe ser considerada despu&eacute;s    de una dosis acumulativa de 1,5 g. La neumonitis por hipersensibilidad es rara    pero puede ser fatal (58).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Ciclosporina</b></P>     <p >La ciclosporina A (CSA) altera la cascada inmunoinflamatoria    actuando como un potente inhibidor de las respuestas mediadas por c&eacute;lulas    T, aunque la CSA act&uacute;a sobre todo mediante la inhibici&oacute;n de la    producci&oacute;n de interleuquina 2 por parte de las c&eacute;lulas T-cooperadoras;    tambi&eacute;n reduce el reclutamiento de c&eacute;lulas T citot&oacute;xicas    y bloquea otras citoquinas, entre ellas interleuquina 3, interleuquina 4, gama-interfer&oacute;n    y el factor de necrosis tumoral (FNT). En comparaci&oacute;n con la azatioprina,    la 6-MP y el metrotexate, la CSA comienza m&aacute;s rapidamente a actuar, por    lo que debe emplearse en pacientes con EII m&aacute;s graves o refractarias    a otros tratamientos (59). En un estudio aleatorio controlado con placebo en    CU grave y resistente a esteroides se encontr&oacute; que 82% de los pacientes    tratados con CSA a una dosis de 4 mg/k/d&iacute;a, adem&aacute;s de esteroides    intravenosos mantenidos mostr&oacute; una respuesta positiva en un promedio    de 7 d&iacute;as y se evit&oacute; la colectom&iacute;a debido a la mejor&iacute;a    de la enfermedad. Ninguno de los pacientes que continuaron s&oacute;lo con esteroides    por v&iacute;a IV mejoraron (60).</p>     <p >La CSA ha sido eficaz en la inducci&oacute;n de la remisi&oacute;n    en pacientes con EC, comprobada por estudios randomizados, controlados y con    placebo. La rapidez de la eficacia cl&iacute;nica es observada entre una a dos    semanas; esto hace que sea una droga atractiva. Cuando es usada a altas dosis    (7,6mg/k/d&iacute;a oral) ha sido eficaz para la inducci&oacute;n de la remisi&oacute;n    en pacientes con EC activa, mientras que usada en dosis de 5 mg/k/d&iacute;a    no ha sido m&aacute;s eficaz que el placebo. Cuando es administrada en una dosis    de 4 mg/k/d&iacute;a intravenosa se ha observado una respuesta cl&iacute;nica    adecuada en el cierre de f&iacute;stulas siendo una alternativa adecuada en    este tipo de pacientes (61). La CSA puede ser el f&aacute;rmaco de elecci&oacute;n    para controlar la CU grave corticorresistente pero su administraci&oacute;n    a largo plazo no es recomendable. Tambi&eacute;n es una      <p >alternativa en la EC grave y para el cierre de f&iacute;stulas.    Se ha demostrado que la ciclosporina no tiene ninguna utilidad en el mantenimiento    o en la prevenci&oacute;n de una reca&iacute;da en la EC (3).</p>     <p >Deben comprobarse regularmente los niveles de CSA en sangre;    por lo general deben mantenerse niveles m&iacute;nimos en sangre de 200 a 800    mediante radioinmunoensayo monoclonal. La CSA tiene una toxicidad potencial    significativa y debe ser utilizada en centros experimentados en los que pueda    vigilarse sus niveles en sangre. Efectos secundarios habituales son hipertensi&oacute;n,    hiperplasia ingival, hipertricosis, parestesias, temblores, cefaleas y anomal&iacute;as    electrol&iacute;ticas. La nefrotoxicidad es una complicaci&oacute;n importante    que exige una reducci&oacute;n de la dosis o la supresi&oacute;n de la terapia    si se produce un aumento significativo de la creatinina en el suero (59).</p>     <p ><B>Interleuquina 10</b>      <p >Se trata espec&iacute;ficamente de una citoquina contrarreguladora    clave producida por c&eacute;lulas Th2. Tiene efectos directos sobre las c&eacute;lulas    Th.1, con reducci&oacute;n de la producci&oacute;n de interleuquina 2 (IL-2)    e interfer&oacute;n gama, y sobre los macr&oacute;fagos activados, con limitaci&oacute;n    de la producci&oacute;n de IL-1, IL-6, IL-8, FNT-beta, IL-12 y factor estimulador    de colonias de granulocitos-macr&oacute;fagos. M&aacute;s a&uacute;n, IL-10    parece tener un papel fundamental en la homeostasis de la inmunidad de la mucosa.    Los ratones con insuficiencia de IL-10 padecen de enterocolitis. Por estas razones    se consider&oacute; que la IL-10 ser&iacute;a un f&aacute;rmaco potencialmente    terap&eacute;utico en la EII (62).      <p >En la EC leve-moderada dos estudios multic&eacute;ntricos controlados    con placebo confirman su seguridad y tolerancia a la dosis de 4 y 8 mg/k/d&iacute;a    por v&iacute;a subcut&aacute;nea, consiguiendo 46% de remisiones cl&iacute;nicas    y 29% de remisiones endosc&oacute;picas, frente a 27 y 0 % respectivamente en    el grupo placebo.</p>     <p >Quedan por establecer sin embargo, sus efectos secundarios    a largo plazo, su eficacia en el mantenimiento de la remisi&oacute;n, el tiempo    de administraci&oacute;n y su papel en el tratamiento de la CU.</p>     <p >En los resultados preliminares de un estudio no controlado    en el que se administran conjuntamente IL-10 y anticuerpos anti - FNT, la curaci&oacute;n    de la mucosa col&oacute;nica se consigue r&aacute;pidamente sin efectos secundarios.    Faltan sin embargo estudios controlados que confirmen estos resultados (3).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Anticuerpos antifactor de necrosis tumoral</b></p>     <p >De las diferentes citoquinas proinflamatorias, el FNT es el    que parece tener una mayor importancia en la activaci&oacute;n y mantenimiento    del proceso inflamatorio. Las diversas estrategias desarrolladas para interferir    con los efectos biol&oacute;gicos del FNT incluyen: a) bloquear la liberaci&oacute;n    del factor de necrosis tumoral y b) neutralizar su acci&oacute;n a trav&eacute;s    de anticuerpos neutralizantes. Existen tres tipos de anticuerpos monoclonales    Anti - FNT quim&eacute;ricos como el infliximab, humanizados como el CDP 571    y recombinante humano frente a la prote&iacute;na de fusi&oacute;n a la porci&oacute;n    Fc del receptor FNT, como el etarnecept (63).</p>     <p >El infliximab es un anticuerpo monoclonal quim&eacute;rico    dirigido contra el FNT. Posee una afinidad elevada por los tr&iacute;meros solubles    y las formas transmembranas del FNT de los macr&oacute;fagos y linfocitos T    activados, produciendo una lisis de la c&eacute;lula a trav&eacute;s del complemento;    por lo tanto neutraliza tanto el FNT transmembrana como el soluble.</p>     <p >El CDP 571 es un anticuerpo clonal humanizado construido al    transplantar las regiones determinantes de la complementaridad de un anticuerpo    monoclonal FNT antihumano de rat&oacute;n a un IGg 4 humano con cadenas ligeras    kappa. Posee una elevada afinidad por las formas solubles del FNT a la que neutraliza;    no fija el complemento ni ejerce su acci&oacute;n por citotoxicidad dependiente    del anticuerpo produciendo un bloqueo puro del receptor.</p>     <p >El etarnecept es una prote&iacute;na de fusi&oacute;n humana    formada por dos receptores solubles FNT-P75 por cada mol&eacute;cula Fc que    produce una inhibici&oacute;n competitiva de la uni&oacute;n de los tr&iacute;meros    solubles del FNT a su receptor (63, 64).</p>     <p >El anticuerpo quim&eacute;rico anti FNT, infliximab constituye    una opci&oacute;n de tratamiento eficaz y seguro en los pacientes con EC activa,    moderada a severa o refractaria al tratamiento m&eacute;dico convencional y    en los pacientes con EC fistulizante enterocut&aacute;nea perianal o a la pared    abdominal (37). En un ensayo cl&iacute;nico aleatorio (65) que ten&iacute;a    por objetivo evaluar los beneficios de mantener el tratamiento con infliximab    en los pacientes con Enfermedad de Crohn activa, que responden a una &uacute;nica    infusi&oacute;n de infliximab, se asignaron aleatoriamente 573 pacientes que    recibieron 5 mg/kg por v&iacute;a intravenosa de infliximab la semana 0. Despu&eacute;s    de evaluar la respuesta a la semana 2, los pacientes se asignaron aleatoriamente    a un grupo que recib&iacute;a infusiones repetidas de placebo las semanas 2    y 6 y despu&eacute;s cada 8 semanas hasta la semana 46 (grupo I) o al grupo    de infusiones repetidas de 5 mg/kg infliximab en las mismas semanas (grupo II),    o 5 mg/kg infliximab las semanas 2 y 6 semanas seguidas por 10 mg/kg (grupo    III). La variable de respuesta fue el porcentaje de pacientes que respondieron    a la semana 2 y que permanec&iacute;an en remisi&oacute;n durante la semana    treinta. Alrededor de 60% de los pacientes respondieron a la primera infusi&oacute;n    dentro de las dos primeras semanas. Durante la semana treinta, 23 de 110 (21%)    pacientes del grupo I estaban en remisi&oacute;n, comparado con 44 de 113 (39%)    en el grupo II y 50 de 112 pacientes (45%) en el grupo III. La conclusi&oacute;n    de los investigadores es que el mantenimiento de infliximab es m&aacute;s eficaz    que el placebo en los pacientes que han tenido una respuesta inicial positiva    a una dosis de infliximab. Un factor ben&eacute;fico adicional fue la posibilidad    de reducir los corticoides habitualmente utilizados como modalidad central de    tratamiento de la enfermedad. Los estudios sobre seguridad demuestran que se    trata de un tratamiento con escasos efectos secundarios (66); sin embargo, el    desarrollo de anticuerpos antiquim&eacute;ricos (HACA) y de anticuerpos humanos    antihumanos (HAHA) en pacientes sometidos a tratamiento con estos anticuerpos    justifica que la indicaci&oacute;n de su uso se limite a las situaciones cl&iacute;nicas    aprobadas actualmente (63).</p>     <p >Est&aacute; pendiente por determinarse si el tratamiento concomitante    con inmunomoduladores podr&iacute;a tener una respuesta cl&iacute;nica adecuada    en la inmunogenicidad de los anticuerpos generados por el infliximab.</p>     <p ><B>Dietas enterales</b> </b> El primer estudio controlado en 1984, confirma que la dieta elemental fue  tan efectiva como los esteroides en inducir la remisi&oacute;n en un ataque agudo  de EC. Estudios posteriores avalaron este efecto terap&eacute;utico primario,  tanto en la dieta elemental como en las dietas polim&eacute;ricas. Posteriormente  se han presentado resultados muy favorables con tres metaan&aacute;lisis, concluyendo  que los corticoides fueron m&aacute;s efectivos que la dieta enteral.     <p >La respuesta cl&iacute;nica de las dietas enterales ha sido    asociada con una reducci&oacute;n de la actividad de la enfermedad, el decremento    en la actividad intestinal, adem&aacute;s de la regulaci&oacute;n de las citoquinas    proinflamatorias de la mucosa. Los mecanismos en esta respuesta terap&eacute;utica    no se tienen muy claros. Las teor&iacute;as propuestas incluyen reducci&oacute;n    de la carga antig&eacute;nica, provisi&oacute;n de amino&aacute;cidos tr&oacute;ficos,    alteraciones en la flora intestinal e inmunomodulaci&oacute;n debido a los efectos    de &aacute;cidos grasos suplidos por la dieta. La cantidad y el tipo de grasa    en la dieta puede ser un importante determinante de la respuesta terap&eacute;utica.    Esta premisa es sustentada por reportes en los cuales se encuentra una acumulaci&oacute;n    de &aacute;cidos grasos aberrantes acumulados en la EC y unos mejores resultados    terap&eacute;uticos pueden conseguirse con dietas bajas en grasas y &aacute;cidos    grasos modificados.</p>     <p >La desnutrici&oacute;n y p&eacute;rdida de peso ha sido reportada    en todos los estad&iacute;os de la EC antes del diagn&oacute;stico. El uso de    dietas suplementarias enterales despu&eacute;s de inducir la remisi&oacute;n    de la EC ha sido asociado con una mejor&iacute;a del crecimiento lineal en ni&ntilde;os    y una prolongada remisi&oacute;n (67).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Constituyentes espec&iacute;ficos de la dieta pueden ayudar    a la reparaci&oacute;n y protecci&oacute;n de la mucosa. En otros estudios recientes    (68,69) el butirato fue reportado como agente que disminuye la expresi&oacute;n    inflamatoria de las citoquinas por la inhibici&oacute;n del factor NFKB en la    EC y en la CU. En un futuro, &eacute;stos y otros elementos que incluyen pre    y probi&oacute;ticos, &aacute;cidos grasos de cadena corta y factores de crecimiento    pueden jugar un papel importante como una f&oacute;rmula espec&iacute;fica en    la EC. Con respecto al avance de las terapias inmunomoduladoras, las dietas    enterales pueden ser muy sencillas. Sin embargo, estas dietas pueden ofrecer    un ideal y seguro modo de entregar nutrientes inmunomoduladores directamente    al tracto gastrointestinal.</p>     <p ><B>Antibi&oacute;ticos</b>     <p >Hay varias revisiones recientes sobre la eficacia de los antibi&oacute;ticos    en la EC. La posible implicaci&oacute;n del M. paratuberculosis en la g&eacute;nesis    de la EC y el uso de algunos reg&iacute;menes antituberculosos que tuvieron    &eacute;xito en alg&uacute;n momento dio lugar a la noci&oacute;n de que si    las combinaciones de antobi&oacute;ticos antituberculosos fueran beneficiosos,    otra clase de antobi&oacute;ticos de amplio espectro tambi&eacute;n lo ser&iacute;a.</p>     <p >Se ha encontrado que antibi&oacute;ticos como la ciprofloxacina    o el metronidazol solos o en combinaci&oacute;n han tenido una buena respuesta    al tratamiento de las manifestaciones leves y de la EC, incluso en el cierre    de las f&iacute;stulas. Esto podr&iacute;a ser debido a que los anaerobios juegan    un papel importante en la enfermedad perianal y en las f&iacute;stulas; tambi&eacute;n    hay evidencia que la inflamaci&oacute;n aguda tiene un componente bacteriano.    Un problema diferente es la recurrencia de la enfermedad. Si la terapia es disminuida    a largo plazo con antibi&oacute;ticos, podr&iacute;a ser una droga de elecci&oacute;n    que estar&iacute;a libre de efectos adversos, actividad contra bacterias intra    y extracelulares y con un amplio espectro eficaz contra bacterias que ahora    sabemos que participan en la inflamaci&oacute;n tales como Escherichia coli,    enterococos anaerobios formadores de f&iacute;stulas. Indudablemente las lesiones    podr&iacute;an mejorar si la inflamaci&oacute;n es reducida, si el edema es    resuelto y si el antobi&oacute;tico elimina las bacterias intramurales y previene    el influjo de otras. Un efecto sin&eacute;rgico de inmunosupresores y antibi&oacute;ticos    podr&iacute;a ser complementario aunque no hay estudios formales (70).</p>     <p >El metrodinazol 10-20 mg/kilo fue comparado con el placebo    en la EC de moderada a severa y fue m&aacute;s efectivo para ileocolitis y colitis    m&aacute;s que en la ileitis aislada, aunque con ambas dosis no se pudo determinar    un efecto de dosis respuesta. Tambi&eacute;n se ha determinado que el uso de    metronidazol por v&iacute;a oral durante tres meses a dosis de 20 mg/k/d&iacute;a    podr&iacute;a prevenir la recurrencia de la enfermedad con pacientes que hab&iacute;an    sido llevados a cirug&iacute;a como parte del tratamiento de la EC. Sin embargo,    tambi&eacute;n fue descrita la dif&iacute;cil tolerancia hacia el medicamento    luego de la ingesta de dosis como &eacute;sta. Del mismo modo pacientes con    baja tolerancia al tratamiento con derivados del &aacute;cido 5 AAS pueden verse    beneficiados con el uso de metronidazol dosis de 250 mg tres veces al d&iacute;a    (71).</p>     <p >El uso de ciprofloxacina ha ganado m&aacute;s terreno en el    tratamiento de la EC que compromete el colon y el &iacute;leo. La dosis recomendada    es de 1 g/d&iacute;a dividida en 2 dosis. Es una indicaci&oacute;n &uacute;til    en pacientes que no toleran el metronidazol. En la UC este &uacute;ltimo antibi&oacute;tico    ha sido efectivo en ayudar a inducir y mantener la remisi&oacute;n en la enfermedad    moderada a severa (72).</p>     <p >La rifaximina es un antibi&oacute;tico derivado de la rifomicina    con un amplio espectro antibi&oacute;tico, que incluye grampositivos, gramnegativos,    anaerobios y aer&oacute;bicos. En un estudio realizado por Gionchetti y Col    se encontr&oacute; que puede ser m&aacute;s efectivo que el placebo en UC de    moderada a severa refractaria a esteroides, pero con diferencias no significativas    (73).</p>     <p ><B>Probi&oacute;ticos </b> </p>     <p >La ingesti&oacute;n de bacterias probi&oacute;ticas tiene el    potencial para estabilizar la barrera inmunol&oacute;gica en la mucosa intestinal    reduciendo la generaci&oacute;n de citoquinas proinflamatorias locales. Hay    evidencia del papel de una microflora aberrante en la EII; sin embargo estos    conceptos son derivados de modelos experimentales. Ratones transg&eacute;nicos    con deleciones del receptor de la c&eacute;lula T (TCR alfa) pueden desarrollar    espont&aacute;neamente colitis en respuesta a la microflora intestinal. Si el    tejido linfoide asociado es removido del rat&oacute;n por apendicectom&iacute;a    en edades neonatales, pero no posteriormente, se desarrolla tolerancia a la    microflora intestinal y el rat&oacute;n no desarrollar&iacute;a colitis, indicando    que el patr&oacute;n de colonizaci&oacute;n inicial puede determinar procesos    inmunol&oacute;gicos subsecuentes. Numerosos estudios experimentales han demostrado    que la carencia o los inadecuados signos de madurez de la microflora intestinal    resulta en una disminuci&oacute;n de su &aacute;rea de superficie intestinal,    alterando los procesos enzim&aacute;ticos de la mucosa, encontr&aacute;ndose    tambi&eacute;n defectos en la barrera no inmunol&oacute;gica del intestino,    reduciendo la capacidad de respuesta inmunol&oacute;gica en un defecto en la    producci&oacute;n de inmunoglobulina A y abolici&oacute;n de la tolerancia oral    (74).</p>     <p >Como bien se ha sugerido que la colitis ulcerosa tambi&eacute;n    es causada por infecci&oacute;n bacteriana y existe una evidencia circunstancial    que relaciona a la Escherichia coli con dicha enfermedad se realiz&oacute; un    estudio (75) administrando una cepa no pat&oacute;gena de E. coli (Nissle 1917)    y compar&aacute;ndola con la mesalazina en prevenir la reca&iacute;da de la    colitis ulcerosa concluy&eacute;ndose que el tratamiento con E. coli no pat&oacute;gena    tiene un efecto equivalente a la mesalazina en mantener la remisi&oacute;n de    la colitis ulcerosa. El efecto ben&eacute;fico de la E. coli viva puede proporcionar    claves en cuanto a la causa de la CU. En otro estudio (76) se encontr&oacute;    que los probi&oacute;ticos (liofilizados viables de bacterias, lactobacilos,    bifidobacterias, Streptococcus salivarius) mantuvieron una remisi&oacute;n en    85% de pacientes con bolsitis cr&oacute;nica comparada con 0% de placebo en    la CU. Estos resultados sugieren que la administraci&oacute;n oral de nuevos    probi&oacute;ticos es una alternativa efectiva y sin muchos efectos secundarios    en el manejo de la CU.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >La limitada disponibilidad de datos controlados en la enfermedad    inflamatoria humana requiere m&aacute;s investigaci&oacute;n en los efectos    de cepas probi&oacute;ticas espec&iacute;ficas en las distintas formas de enfermedad    intestinal y sus complicaciones.</p>     <p ><B>Terapias emergentes</b>     <p ><b>Aceite de pescado (&aacute;cido eicosapentan&oacute;ico,    &aacute;cido graso-omega3)</b>.</p>     <p >En estudios con placebos controlados, el &aacute;cido eicosapentanoico,    el ingrediente activo de las c&aacute;psulas de aceite de pescado y un potente    inhibidor de la s&iacute;ntesis de leucotrienos fue presentado como una terapia    efectiva en la CU de leve a moderada, sin embargo no se encontr&oacute; ning&uacute;n    papel en la terapia de mantenimiento. Su uso est&aacute; limitado por el gran    n&uacute;mero de c&aacute;psulas que deben ser tomadas diariamente y por el    aliento producido al tomar estas c&aacute;psulas. La sulfasalazina ha sido presentada    como mejor tratamiento que el aceite de pescado (&aacute;cido graso-omega3)    en pacientes con CU leve a moderada (77).</p>     <p ><B>Parches transd&eacute;rmicos de nicotina</B>. Estos pueden    ser efectivos en el control de la UC de leve a moderada sin embargo su eficacia    es mucho menor que las dosis moderadas de corticoides. Algunos estudios preliminares    han evaluado la eficacia de formulaciones alternativas de nicotina incluyendo    enemas y c&aacute;psulas orales los cuales podr&iacute;an prevenir efectos colaterales    sist&eacute;micos encontrados en los parches de nicotina especialmente los no    fumadores (77, 78).</p>     <p ><B>Heparinas no fraccionadas</B>. En las pasadas d&eacute;cadas    se ha visto incrementada la evidencia de un rol terap&eacute;utico de estas    heparinas. Sus mecanismos de acci&oacute;n incluyen efectos anticoagulantes,    acci&oacute;n antinflamatoria por inhibici&oacute;n del reclutamiento de neutr&oacute;filos    y reducci&oacute;n en la producci&oacute;n de citoquinas proinflamatorias, facilitando    la mejor&iacute;a de las ulceraciones intestinales a trav&eacute;s de la uni&oacute;n    del factor de crecimiento de fibrolastos. En un estudio no controlado, 75% de    los pacientes admitidos con CU severa resistentes a los esteroides entraron    en una remisi&oacute;n a la primera semana de la adici&oacute;n de heparina    el cual no increment&oacute; el sangrado rectal. En un estudio multic&eacute;ntrico    en pacientes con CU moderada a severa se report&oacute; que la monoterapia con    heparina no fue efectiva comparada con metilprednisolona y fue asociada con    sangrado rectal significativo. El papel de la heparina se mantiene incierto    aunque la heparina se recomendar&iacute;a como terapia coadyuvante en cortos    periodos de tiempo de pacientes con enfermedad refractaria o que no han tenido    respuesta al tratamiento con otros inmunosupresores. Se necesitan estudios de    seguimiento a largo plazo en pacientes que han respondido inicialmente (77).     <p > <B>Tacrolimus (FK506)</B>. Es un macr&oacute;lido que potencialmente    inhibe la respuesta de c&eacute;lulas T por uni&oacute;n a la inmunofilina y    la inhibici&oacute;n de la fosforilaci&oacute;n de calcineurina. Fue originalmente    desarrollado para el uso de trasplantes y enfermedades autoinmunes y posteriormente    se investig&oacute; su potencial en la actividad de la colitis ulcerativa. Tiene    una respuesta inmunosupresiva y efectos adversos similares a la ciclosporina,    pero tiene una mejor absorci&oacute;n oral. En un estudio 10 de 14 pacientes    con CU refractaria a esteroides, que recibieron diariamente 0,01 a 0,02 mg/kg    intravenoso por una semana y fueron subsecuentemente pasados a un r&eacute;gimen    por v&iacute;a oral durante la segunda semana, exhibieron una mejor&iacute;a    despu&eacute;s de 14 d&iacute;as. Cinco de siete pacientes con colitis ulcerativa    severa que recibieron tacrolimus oral respondieron inmediatamente (62, 77).     <p ><B>Inhibidores de la fosfodiesterasa (PDE4)</B>. Debido a una    clara necesidad no satisfecha de nuevas terapias efectivas y no t&oacute;xicas    para la inducci&oacute;n y mantenimiento de remisi&oacute;n, se han introducido    peque&ntilde;as mol&eacute;culas terap&eacute;uticas para el tratamiento de    la EII. Los eicosanoides (tromboxano A2, leucotrienes y PAF) son producidos    a una tasa incrementada por la mucosa intestinal inflamada y se considera que    tienen efectos proinflamatorios. En varios modelos animales, compuestos que    inhiben estos eicosanoides proinflamatorios fueron protectores, pero la eficacia    cl&iacute;nica ha sido decepcionante. Los inhibidores PDE4 tienen efectos antiinflamatorios,    pero la inhibici&oacute;n de la producci&oacute;n de citoquinas proinflamatorias    es relativamente d&eacute;bil, y los efectos colaterales gastrointestinales    son comunes (79).</p>     <p ><B>Talidomida</B>. Tiene efectos biol&oacute;gicos complejos    incluyendo la estimulaci&oacute;n de subpoblaciones de linfocitos T, y la inhibici&oacute;n    de IL-12 y TNF alfa. Todav&iacute;a est&aacute; por verse cu&aacute;l de estos    efectos es responsable de la eficacia terap&eacute;utica en varias enfermedades    mediadas por linfocitos T. Dos estudios controlados han reportado que la talidomida    puede ser efectiva en la enfermedad esteroide refractaria de Crohn; estos datos    tienen que confirmarse (79).</p>     <p ><B>Receptor perixosomal proliferactivo activado (PPAR).</B>    Nuevas y peque&ntilde;as mol&eacute;culas promisorias para el tratamiento de    la EII incluyen actividades de PPAR, las cuales resultan en la inhibici&oacute;n    de caminos de trasducci&oacute;n de se&ntilde;al que son importantes para la    producci&oacute;n proinflamatoria de citoquina. Adem&aacute;s, peque&ntilde;as    mol&eacute;culas que directamente interfieren con los caminos de NFkB, JNK,    y MAPK tienen efectos promisorios en modelos animales. Uno de estos componentes    podr&iacute;a tener una eficacia terap&eacute;utica importante en la enfermedad    severa de Crohn. Esto puede anunciar una clase emergente de nuevas y peque&ntilde;as    mol&eacute;culas terap&eacute;uticas para el tratamiento de la EII (79).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Oligoneucl&oacute;tidos anti sentido</B>. Alicaforsen (ISIS2302).    Los potenciales efectos secundarios y la acci&oacute;n inespec&iacute;fica de    los inhibidores de los factores de transcripci&oacute;n utilizados hasta la    actualidad han llevado a la b&uacute;squeda de f&aacute;rmacos que act&uacute;en    de modo distinto en la v&iacute;a de la s&iacute;ntesis proteica espec&iacute;ficamente    relacionada con el proceso de inflamaci&oacute;n. Una de estas estrategias que    ha proporcionado resultados significativos es el uso de oligodeoxineuclotidos    (ODNs) antisentido. Estas son secuencias de DNA de cadena &uacute;nica complementarias    de un RNAm. En teor&iacute;a los ODNs antisentido, por medio de un apareamiento    de base complementario se unen de una forma espec&iacute;fica a un determinado    ARNm bloqueando la s&iacute;ntesis de la prote&iacute;na codificada por &eacute;ste.</p>     <p >El ODNs antisentido para el ICAM1 humano ISIS2302 inhibe de    forma selectiva la expresi&oacute;n de ICAM1 inducido por citoquinas en diversos    tipos celulares in vivo e in vitro. En un reciente estudio los resultados sugirieron    que el ISIS2302 puede ser efectivo en la enfermedad de Crohn esteroide dependiente    induciendo una remisi&oacute;n de &eacute;sta e inclusive como ahorrador de    esteroides. A&uacute;n faltan estudios controlados para verificar la dosis adecuada    y limitar su toxicidad (80, 81).</p>     <p ><B>Conclusiones sobre el tratamiento</b></p>     <p >La EC y la CU representan un espectro de EII cr&oacute;nicas    que se manifiestan de forma variada y se acompa&ntilde;an de diversas secuelas    sist&eacute;micas. La sulfasalazina y los 5-AAS m&aacute;s recientes son importantes    para el tratamiento de la enfermedad leve a moderada, mientras que los glucocorticoides    siguen siendo la terapia m&aacute;s adecuada en la mayor&iacute;a de los pacientes    con una enfermedad de moderada a severa (Tablas 4 y 5). La toxicidad asociada    a una terapia esteroidea a largo plazo, en combinaci&oacute;n con su ineficacia    como medicaci&oacute;n de mantenimiento, han llevado al creciente empleo de    inmunomoduladores como azatioprina y 6-MP, para el tratamiento de la EII dependientes    de esteroides o resistentes a su acci&oacute;n. El infliximab es una nueva alternativa    terap&eacute;utica para la EC activa y       <p >f&iacute;stulizante; la ciclosporina sigue siendo un m&eacute;todo    alternativo a la colectom&iacute;a de urgencia en la CU grave que no responde    a los corticoides y tambi&eacute;n en pacientes con EC grave y f&iacute;stulas    que no responden al tratamiento.</p>     <p >Ultimamente se ha dado mucha importancia al papel de las bacterias    en la EII es por ello que con el uso de antibi&oacute;ticos de amplio espectro    como el metronidazol y la ciprofloxacina se hayan obtenido buenos resultados    en la EC leve a moderada y en la enfermedad f&iacute;stulizante. Aunque se han    efectuado muchos progresos en el manejo de la CU y la EC no se ha desarrollado    ning&uacute;n tratamiento innovador a excepci&oacute;n del infliximab y los    probi&oacute;ticos que parecen ser los agentes biol&oacute;gicos m&aacute;s    prometedores que se han investigado en ensayos cl&iacute;nicos (<a href="#Tabla4">Tablas    4</a> y <a href="#Tabla5">5</a>).</p>     <P ALIGN="CENTER"><a href="#Tabla4">Tabla 4</a>. Tratamiento m&eacute;dico de    la colitis ulcerosa</P>     <P ALIGN="CENTER"><b><a name="Tabla4"></a></b> <img src="/img/revistas/rcg/v18n1/a06t4.jpg">     <CENTER>   <a href="#Tabla5">Tabla 5</a>. Tratamiento m&eacute;dico de la enfermedad de    Crohn. </CENTER>     <P ALIGN="center"><a name="Tabla5"></a><img src="/img/revistas/rcg/v18n1/a06t5.jpg">        ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>   </CENTER>     <p ><B>Indicaciones de cirug&iacute;a en la EII</B></p>     <p ><b>Indicaciones quir&uacute;rgicas en la CU</b></p>     <p >La enfermedad resistente al tratamiento es la indicaci&oacute;n    quir&uacute;rgica m&aacute;s frecuente de la CU. La mejor manera de caracterizar    la falta de respuesta al tratamiento puede ser la de una reducci&oacute;n grave    y persistente de la calidad de vida del paciente por culpa de la enfermedad    subyacente o por los efectos colaterales y adversos debido al tratamiento empleado    para inducir la remisi&oacute;n y mantenimiento de la enfermedad.</p>     <p >La indicaci&oacute;n m&aacute;s frecuente de cirug&iacute;a    en la enfermedad extracol&oacute;nica es el retraso del crecimiento y desarrollo    corporal en ni&ntilde;os y adolescentes.     <p >Urgencias quir&uacute;rgicas. S&oacute;lo 15% de los pacientes    con CU presentan de entrada una enfermedad catastr&oacute;fica. Las indicaciones    quir&uacute;rgicas de urgencias son las siguientes:</p>     <p >1. Hemorragia masiva incohersible.      <p >2. Megacolon t&oacute;xico con perforaci&oacute;n presente    o inminencia de &eacute;sta en breve.</p>     <p >3. La CU fulminante que no responde a esteroides o inmunosupresores.</p>     <p >4. La obstrucci&oacute;n col&oacute;nica por estenosis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >5. Demostraci&oacute;n de un c&aacute;ncer de colon.</p>     <p >La perforaci&oacute;n es la complicaci&oacute;n m&aacute;s    letal en la CU, con una mortalidad de 40 a 50%. Aunque la perforaci&oacute;n    libre del colon se presenta con mucha mayor frecuencia en el caso de un megacolon    t&oacute;xico, &eacute;ste no es un requerimiento previo para el desarrollo    de &eacute;sta. Obstrucciones secundarias a la formaci&oacute;n de estenosis    benigna se presenta en 11% de los casos y 34% de &eacute;stas lo hacen en el    recto. La hemorragia masiva secundaria a una colitis ulcerosa es infrecuente    y apenas en menos de 1% de los pacientes, al tiempo que representa casi 10%    de las colectom&iacute;as de urgencias practicadas en la CU. Un megacolon t&oacute;xico    agudo se presenta en 6 a 13% de los pacientes con CU y la cirug&iacute;a se    asocia con una morbilidad y mortalidad operatoria elevada (82).</p>     <p ><B>Tratamiento quir&uacute;rgico de la EC</B>. M&aacute;s de    75% de los pacientes han de ser operados a los 20 a&ntilde;os de iniciados los    s&iacute;ntomas y 90% a los 30 a&ntilde;os. Los pacientes cuya enfermedad comienza    en el ileon terminal y el colon son los que presentan m&aacute;s indicaciones    quir&uacute;rgicas. La indicaci&oacute;n m&aacute;s frecuente de cirug&iacute;a    en la EC del intestino delgado es la obstrucci&oacute;n intestinal debido a    fibrosis y estenosis.</p>     <p >Los m&eacute;todos quir&uacute;rgicos para tratar una EC del    intestino delgado con obstrucci&oacute;n son la derivaci&oacute;n intestinal,    la recesi&oacute;n del segmento enfermo y la estenosoplast&iacute;a.</p>     <p >Se define la recidiva postquir&uacute;rgica como la vuelta    de los s&iacute;ntomas, con dolor, fiebre, diarrea y p&eacute;rdida de peso;    casi 20% la sufren a los dos a&ntilde;os; 30% a los tres a&ntilde;os y cerca    de 50% a los cinco a&ntilde;os. Tambi&eacute;n parece que son predecibles en    su mayor&iacute;a las recidivas quir&uacute;rgicas, seg&uacute;n el sitio de    la afecci&oacute;n intestinal. Se ha observado que la EC ileoc&oacute;lica tiene    una tasa de recidiva de 53%, la del intestino delgado de 46% y la colorectal    de 40%.</p>     <p >En cuanto al tratamiento quir&uacute;rgico de la EC en el colon    y el recto la mayor&iacute;a de las indicaciones es por falta de respuesta m&eacute;dica,    enfermedad fulminante o lesiones anorrectales (82).</p>     <p ><b>Riesgo de c&aacute;ncer colorrectal en la CU</b></p>     <p >Los pacientes con colitis ulcerativa tienen un riesgo m&aacute;s    alto de padecer c&aacute;ncer colorrectal que la poblaci&oacute;n general. Este    riesgo es relacionado con la extensi&oacute;n y duraci&oacute;n de la enfermedad,    pero no con su actividad.</p>     <p >A continuaci&oacute;n se describen las estrategias de vigilancia    para evitar el c&aacute;ncer colorrectal. Recordemos que &eacute;stos no son    m&aacute;s que normas generales que deben ser interpretadas en forma individual    en cada paciente.</p>     <p ><B>Indicaciones de vigilancia para c&aacute;ncer colorrectal    en colitis ulcerativa</b><B></b></P> <B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ></P> </b> 1. Colitis ulcerativa por 8 o m&aacute;s a&ntilde;os.     <p >2. Colitis ulcerativa del lado izquierdo por 15 a&ntilde;os    o m&aacute;s.</p>     <p >3. Proctitis: screening y seguimiento de acuerdo a los par&aacute;metros    de la poblaci&oacute;n general.</p>     <p >4. Colangitis esclerosante primaria; comenzar vigilancia en    el momento del diagn&oacute;stico.</p>     <p ><B>T&eacute;cnica</B>. Se realiza una colonoscopia hasta el    ciego tomando al menos 33 biopsias jumbo o biopsias en 4 cuadrantes cada 10    cms.</p>     <p ><B>Hallazgos y conducta a seguir.</B> </p>     <p >1. Sin displasia. Repetir vigilancia en 1 &oacute; 2 a&ntilde;os.</p>     <p >2. Indefinido para displasia. Se trata la inflamaci&oacute;n    activa y se repite vigilancia en 6 meses.     <p >3. Displasia plana. Aqu&iacute; es importante confirmarla por    un segundo pat&oacute;logo, hay controversia cuando se trata de una displasia    de bajo grado debido a la dificultad para distinguir entre atipia reactiva y    &eacute;sta. Algunos pacientes desean seguir sometidos a vigilancia y se recomienda    en este caso seguirlos a 6 meses. Otro grupo es partidario de realizar colectom&iacute;a.    Cuando se trata de una displasia de alto grado se recomienda colectom&iacute;a    definitivamente.</p>     <p >4. Lesi&oacute;n displ&aacute;sica o masa. Cuando se trata    de una lesi&oacute;n o masa asociada con displasia (LMAD) se recomienda colectom&iacute;a.    Si se encuentra un adenoma caracter&iacute;stico se proceder&aacute; a la polipectom&iacute;a;    si en el estudio histol&oacute;gico se encuentra displasia en la mucosa adyacente    se indica la colectom&iacute;a. Y si no hay displasia en la mucosa adyacente    el paciente se someter&aacute; a vigilancia a un a&ntilde;o (77, 82,83).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><B>Prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer en la EC</b></p>     <p >Mucho menor es la atenci&oacute;n dedicada a reducir el riesgo    de un c&aacute;ncer colorrectal en los pacientes con EC. Muchos de ellos han    sido sometidos a resecciones de la parte afectada del colon, con lo que el riesgo    quedaba reducido. Dada la naturaleza irregular de la EC, una colectom&iacute;a    total raras veces estar&aacute; justificada en ausencia de una afectaci&oacute;n    c&oacute;lica total. Se recomienda la inclusi&oacute;n de los pacientes con    una colitis de Crohn de larga duraci&oacute;n en los programas de vigilancia    del c&aacute;ncer aunque se reconoce que se disponen de pocos datos en apoyo    a esta recomendaci&oacute;n (82). </p>     <p ><B>Referencias</b><FONT SIZE=4><B></B></FONT></P> <FONT SIZE=4><B> </B></FONT>      <p >1. Fiocchi C. Inflammatory Bowel Disease. Etiology and Pathogenesis.    Gastroenterology 1998; 115: 182-203.</p>     <P  >2. Asher K, Sachar D. Treatment. Guide Line: Ulcerative Colitis    Practice guide line in Adults. Am J Gastroenterol 1997; 4: 137-141.</P>     <P  >3. Gonzalez V, Perez J, Carneros J. Advances in Chronic Intestinal    Inflammatory Disease. Gastroenterologia Integrada 2000; 1: 155-170.</P>     <P  >4. Pietro G, Friedman L. Epidemiolog&iacute;a y Evoluci&oacute;n    Natural de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.Cl&iacute;nicas de Gastroenterolog&iacute;a    de Norte Am&eacute;rica 1999:275-308.</P>     <P  >5. Lapidus A, Bernell O, Hellers G. et al. Incidence of Crohnâ€™s    Disease in Stockholm county. 1955-1.989. Gut 1.997; 41: 480-486.</P>     <P  >6. Stowe S, Redmond. S, Stormont J, et al. An Epidemiologic    Study of Inflammatory Bowel Disease in Rochester, New York. Gastroenterology    1990; 98: 104-110.</P>     <P  >7. Devlin H, Datta D, Dellipiani A. The incidence and prevalence    of Inflammatory Bowel Disease in North Tees. Health; District. World J Surg    1980. 4: 183-193.</P>     ]]></body>
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