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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="+1"><B>Tratamiento inicial de la enfermedad    por reflujo gastroesof&aacute;gico</B></font><B>.</B></p>     <p align="center"><B><font size="+1">Â¿Terapia ascendente ( Step-Up) o terapia    descendente ( Step-Down)</font></B></p>     <p align="center">Oscar O. Gonz&aacute;lez V.(1)</p>     <P >(1) MD. Gastroenter&oacute;logo    Cl&iacute;nica Carlos.LlerasRestrepo IPS - ISS Bogot&aacute;. Gastroenter&oacute;logo    Hospital San Jos&eacute; de Sogamoso. Presidente Asociaci&oacute;n Colombiana    de Gastroenterolog&iacute;a. </P>     <p >Sin pretender aparecer como experto en este    tema, me permito hacer algunas consideraciones sobre esta interesante y frecuente    enfermedad. Cuando el doctor Fernando Sierra, Editor de la Revista, me invit&oacute;    a escribir sobre el enfoque terap&eacute;utico inicial en la Enfermedad por    Reflujo Gastroesof&aacute;gico (ERGE), acept&eacute; porque luego de haber coordinado    el primer Consenso Colombiano de la Enfermedad por Reflujo Gastroesof&aacute;gico,    cuyas gu&iacute;as de manejo se estar&aacute;n entregando a la comunidad M&eacute;dica    el 26 de abril de 2003, pens&eacute; que pod&iacute;a aportar algo de lo investigado    y aprendido en este interesante ejercicio acad&eacute;mico, aunado a la mediana    experiencia de 14 a&ntilde;os de pr&aacute;ctica en la gastroenterolog&iacute;a    tanto a nivel institucional como particular. </p>     <p >La ERGE es una condici&oacute;n tan frecuente,    que el manejo apropiado es muy importante particularmente por parte de los m&eacute;dicos    generales que atienden por primera vez la mayor&iacute;a de pacientes. Por supuesto    que los m&eacute;dicos especialistas no se escapan de este manejo apropiado,    que entre otras cosas tiene connotaciones de tipo econ&oacute;mico (1) y gran    repercusi&oacute;n en la calidad de vida de los pacientes (2).</p>     <p >Empiezo por describir los dos esquemas que    se utilizan actualmente cuando nos vemos abocados a tratar un paciente por primera    vez y para este fin trat&eacute; de esquematizar hasta donde pude, la teor&iacute;a    existente para poderlos analizar y comparar de la manera m&aacute;s f&aacute;cil    y obtener conclusiones &uacute;tiles para nuestra pr&aacute;ctica diaria. </p>     <p >En los casos de ERGE con s&iacute;ntomas leves parece razonable    el uso del denominado esquema "step up" (2, 3) (<a href="#Figura1">Figura    1</a>) iniciando con anti&aacute;cidos y aconsejando cambios en el estilo de    vida del paciente, modificando los patrones alimentarios, el control de peso,    la suspensi&oacute;n del cigarrillo y la elevaci&oacute;n de la cabecera de    la cama, sin que exista evidencia s&oacute;lida de que estas medidas tengan    alg&uacute;n beneficio (4). Si no hay mejor&iacute;a se debe incrementar la    intensidad de la terapia hasta conseguir la respuesta m&aacute;s adecuada, seguida    de la realizaci&oacute;n de test diagn&oacute;sticos invasivos en los pacientes    no respondedores.</p>     <p align="center"> <a name="Figura1"> <img src="/img/revistas/rcg/v18n1/a07f1.gif"></a></P>     <P ALIGN="center"> <b><a href="#Figura1">Figura 1</a></b>. Estrategia " step-up"    (tradicional).     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Los pacientes que ingresan a este manejo    reciben una terapia emp&iacute;rica con antagonistas de los receptores H2 (ARH2)    a dosis est&aacute;ndar 2 veces al d&iacute;a durante 6 semanas. Aquellos con    persistencia de s&iacute;ntomas, reciben secuencialmente altas dosis de ARH2    (equivalentes a ranitidina 300 mg, dos veces /d&iacute;a) por 6 semanas, seguido    por dosis est&aacute;ndar con inhibidores de la bomba de protones (IBPs) (equivalentes    a omeprazol 20 mg / d&iacute;a), o altas dosis de IBPs (equivalentes a omeprazol    20 mg 2 veces /d&iacute;a), si es necesario para mejorar los s&iacute;ntomas.</p>     <p >Quienes permanecen sintom&aacute;ticos a    pesar de las altas dosis de IBPs, deben ser referidos para realizar un test    diagn&oacute;stico, que en 85% de los casos es endoscopia o en 15% Phmetr&iacute;a    de 24 horas, seg&uacute;n recientes recomendaciones (5). Cuando el test diagn&oacute;stico    es negativo se deber&iacute;a realizar el segundo test. Si resulta positivo,    el paciente debe recibir IBPs a dosis est&aacute;ndar, 2 veces / d&iacute;a    por 8 semanas. En pacientes no respondedores se debe considerar una nueva evaluaci&oacute;n    m&eacute;dico-quir&uacute;rgica o quiz&aacute; otro diagn&oacute;stico. </p>     <p >Los pacientes que respondan a esta terapia m&eacute;dica, ingresan    a la estrategia "step- down", para disminuir la intensidad    de la terapia por seis semanas buscando la dosis que efectivamente controle    los s&iacute;ntomas. Los pacientes que toleraron la terapia step down deben    seguir el esquema de disminuir la dosis, hasta conseguir la m&aacute;s baja    y efectiva con el ARH2, para luego incluirlo en terapia de mantenimiento por    un a&ntilde;o. Si &eacute;sta es tolerada, los pacientes pueden ser incluidos    en terapia a "demanda" de ARH2, definida como el uso del medicamento en 3 de    los 7 d&iacute;as de la semana.</p>     <P >La otra estrategia, denominada "step down", o el test con inhibidores de la bomba de protones - IBPs, (2,3) (<A HREF="#Figura2">Figura 2</A>) requiere de la ejecuci&oacute;n de test diagn&oacute;sticos secuenciales a necesidad. Los pacientes que ingresan a esta estrategia, reciben IBPs a altas dosis por siete d&iacute;as (equivalentes a omeprazol 40 mg en la ma&ntilde;ana y 20 mg en la noche). Cuando el test es positivo, entendi&eacute;ndose como mejor&iacute;a de los s&iacute;ntomas en al menos 50% (6,7), son medicados con dosis est&aacute;ndar de ARH2 por seis semanas. Los pacientes con s&iacute;ntomas persistentes son ingresados a la terapia "step up" con IBPs, porque se ha demostrado que no hay mayor beneficio cuando se usan en este paso los ARH2. Aquellos con s&iacute;ntomas persistentes deben ser llevados a phmetr&iacute;a de 24 horas, y en caso de tener un examen positivo, son tratados con IBPs, 2 veces / d&iacute;a por 8 semanas. Ante la persistencia de s&iacute;ntomas con altas dosis de IBPs se realiza nueva phmetr&iacute;a de 24 horas para determinar si los IBPs resultan efectivos o n&oacute; en prevenir el reflujo. La opci&oacute;n quir&uacute;rgica quedar&iacute;a para los pacientes con ph positivo monitorizado durante la terapia.</P>     <p align="center"> <a name="Figura2"> <img border="0" src="/img/revistas/rcg/v18n1/a07f2.jpg"></a></p>     <P ALIGN="center"><b><a href="#Figura2">Figura 2</a></b>. Estrategia "step - down" ( con IBPs).</P>     <p >Los pacientes que responden a la terapia m&eacute;dica en cualquier paso del esquema, se llevan a terapia "step down" con el prop&oacute;sito de encontrar la dosis efectiva m&aacute;s baja para eliminar los s&iacute;ntomas. Una vez encontrada, son colocados en terapia de mantenimiento por el resto del a&ntilde;o.</p> Los pacientes con test negativo para IBPs, se observan por dos semanas sin ning&uacute;n medicamento. Luego, si los s&iacute;ntomas persisten y siguen siendo muy sugestivos de ERGE se debe realizar phmetr&iacute;a de 24 horas seguida por endoscopia si la primera resulta negativa. Los pacientes con test positivo se tratan de la manera descrita anteriormente y si es negativo, se  deben considerar otros diagn&oacute;sticos y los antisecretores g&aacute;stricos deben ser retirados. </P>     <p >Aunque tradicionalmente el enfoque inicial de la ERGE se hace con medidas generales y el uso de anti&aacute;cidos, y si bien, consensos como el canadiense en 1997 (8) se inclinaba por recomendar la estrategia  , tambi&eacute;n denominada tradicional, en la actualidad dicha conducta est&aacute; cuestionada por la pronta y superior respuesta conseguida con la terapia con IBPs, en presencia o ausencia de esofagitis, como se corrobor&oacute; en el  de Genval en 1999 (9).</p>     <p >S&oacute;lo el argumento de costos podr&iacute;a tenerse como raz&oacute;n para no usar los IBPs como terapia inicial. Ofman et al (1) encontr&oacute; que en la estrategia step-up el costo promedio por paciente fue de US$1.045 comparado con US$1.172 para la estrategia step-down. Sin embargo los gastos originados en una evoluci&oacute;n t&oacute;rpida de la enfermedad, las consultas m&aacute;s frecuentes al m&eacute;dico, las incapacidades laborales m&aacute;s frecuentes, el compromiso de la calidad de vida y el uso de otros medicamentos ha permitido a varios estudios (1,3,9) concluir que cuando todos &eacute;stos aspectos son tenidos en cuenta la terapia inicial con IBPs - "step-down", es menos costosa cuando se compara con ARH2 - "step-up" (3). Otro estudio que corrobora estas conclusiones, encontr&oacute; que el porcentaje de pacientes libres de s&iacute;ntomas durante el a&ntilde;o fue de 75% en la estrategia "step-down", comparado con el 50% conseguido con el enfoque tradicional "step-up" (1).</p>     <p >Cuando la terapia inicial falla, bien el diagnostico es incorrecto o el tratamiento escogido no fue el adecuado. En la mayor&iacute;a de pacientes la segunda raz&oacute;n parece ser la m&aacute;s frecuente causa de fracaso, por lo cual la escogencia y seguimiento de un tratamiento adecuado es primordial para que sea costo-efectivo (10).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Aunque en estas dos estrategias terap&eacute;uticas el enfoque inicial se hace con medicamentos y s&oacute;lo en caso de poca o ninguna respuesta se contempla la realizaci&oacute;n de alg&uacute;n m&eacute;todo diagn&oacute;stico, en Colombia donde la patolog&iacute;a tumoral de es&oacute;fago y est&oacute;mago es muy frecuente y de acuerdo con las recomendaciones del consenso brasile&ntilde;o (11), se deber&iacute;a considerar la realizaci&oacute;n de endoscopia en todo paciente mayor de 40 a&ntilde;os con s&iacute;ntomas sugestivos de ERGE, as&iacute; no sean s&iacute;ntomas de alarma, antes de establecer un tratamiento farmacol&oacute;gico "a ciegas". La visi&oacute;n endosc&oacute;pica adicionalmente nos permite clasificar los hallazgos: Examen negativo o esofagitis erosiva o complicaciones o patolog&iacute;a asociada. &nbsp;de Genval se estableci&oacute; que con un examen negativo o en presencia de esofagitis erosiva grado A- B (clasificaci&oacute;n de Los Angeles), la conducta inicial a seguir es el uso de IBPs, dejando la opci&oacute;n de ARH2 cuando por cualquier raz&oacute;n los IBPs no est&eacute;n al alcance. Cuando el hallazgo es de esofagitis erosiva C-D, no existe duda de que los IBPs a dosis completa resulta ser la mejor terapia con indudable costo beneficio, como lo muestran casi todos los trabajos de los &uacute;ltimos 5 a&ntilde;os.</p>     <p >En esta r&aacute;pida revisi&oacute;n solo quedar&iacute;a por mencionar una condici&oacute;n particular que directamente no tiene que ver con las dos estrategias anteriores y que se presenta en un peque&ntilde;o grupo de pacientes como es el fen&oacute;meno de "escape &aacute;cido nocturno" (12,13), en donde los IBPs no mejoran los s&iacute;ntomas. Algunos investigadores ante esta circunstancia recomiendan que a la dosis plena y diurna de IBPs, se adicione una dosis nocturna de ARH2 que en teor&iacute;a podr&iacute;a bloquear la producci&oacute;n &aacute;cida de la noche con una consecuente remisi&oacute;n de los s&iacute;ntomas. Por supuesto ya hay estudios que controvierten esta interpretaci&oacute;n. </p>    <p><B>Referencias</B></p>     <!-- ref --><P >1. Ofman JJ, Dorn GH, Fennerty M.B, Fass R. The clinical and economic impact of competing management strategies for gastro-oesophageal reflux disease.  Aliment Pharmacol Ther 2002;16:261-273.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S0120-9957200300010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >2. Dent J, Watts R, Riley S, et al. Omeprazole improves quality of life (QoL) in patients with gastroesophageal reflux disease (GERD)  Gastroenterology 1996;110 (suppl): A 94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0120-9957200300010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >3. Dent J. Managemnt of reflux disease. Gut 2002;50 (suppl IV):iv 67-iv71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0120-9957200300010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >4. Meining A, Classen M. The role of diet and lifestyle measures in the pathogenesis and treatment of Gastroesophageal reflux disease. Am J gastroenterol 2000; 95 (10): 2.692-7. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0120-9957200300010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >5. Ellis KK, Oeblke M, Helfand M, Lierman D. Management of symptoms of gastroesophageal reflux disease: does endoscopy influence medical management ? Am J Gastroenterol 1997;92:1472-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S0120-9957200300010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P >6. Fass R, Ofman J, Gralnek L, et al. Clinical and economic assessment of the omeprazole test in patients with symptoms suggestive of gastroesophageal reflux disease.  Arch Intern Med 1999;159:2161-8.</P>     <!-- ref --><P >7. Schenk BE, Kuipers Ej, Klinkenberg -Knol EC, et al. Omeprazole as a diagnostic tool in gastroesophageal reflux disease. (see comments). Am J Gastroenterol 1997;92:1997-2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0120-9957200300010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >8. Beeck IT, Champios Mc, Lemire MD, Thomson ABR. The second Canadian Consensus Conference on the Management of patients with GERD. Can J Gastroenterol 1997; 11 (suppl B): 7B -20 B.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S0120-9957200300010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >9. Dent J, Brun J, Fendrick AM, et al. An evidence - based appraisal of reflux disease management - the Genval Workshop Report. Gut 1999; 44 ( supl.2): S1 - S16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000034&pid=S0120-9957200300010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >10. Marzo M, Alonso P, Bonfill X, et al. Gu&iacute;a de practica cl&iacute;nica sobre el manejo del paciente con ERGE. Gastroenterol Hepatol 2002; 25 (2):85-110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S0120-9957200300010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >11. Prado P, Morales - Filho J, Cecconello I, et al. Brazilian Consensus on Gastroesophageal Reflux Disease: Proposals for assessment, classification, and management.  Am J Gastroenterol 2002;97:241-248.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000036&pid=S0120-9957200300010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >12. Kioichi A, et al. Reflux esophagitis: effect of position on nocturnal acid reflux. J. Gastroenterol Hepatol 2001; 16: 1191-1196.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S0120-9957200300010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P >13. Malcom R, et al. Control of Nocturnal Gastric Acidity. Digest Dis Sci 2002; 47 (2): 265-273.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-9957200300010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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