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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Cancer is now a mayor cause of mortality throughout the world and the cancer gastric is first cause of death for neoplasia in Colombia. The total number of cases of cancer is predicted to increase by 73% in the developing world, and the dietary factors are estimated to account for approximately 20% (but may grow with dietary change 30 %). We review from Report of Joint WHO/FAO Expert Consultation: “Diet, nutrition and prevention of chronic disease”, explain the difficulty of causality in definitive relationships between diet and cancer risks and from reasonable evidence to indicate recommendation for the prevention of cancer gastrointestinal in our patients.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="+1" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dieta,    nutrición y cáncer gastrointestinal </font></p>     <p align="center" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">David    Páramo Hernández MD<sup>1</sup>, Fernando Sierra Arango MD<sup>2</sup></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(1)    Gastroenterólogo. Universidad Nacional de Colombia. Profesor Clínico, Facultad    de Medicina, Universidad de la Sabana. Clínica Universitaria Teletón. Hospital    Santa Clara, Bogotá </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">(2)    Internista, Gastroenterólogo, Epidemiólogo Clínico. Jefe de Gastroenterología    y Hepatología de la Fundación Santa Fe de Bogotá.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     Fecha recibido: 19-08-05 - Fecha aceptado: 14-09-2005</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    cáncer constituye la segunda causa de muerte en el mundo y en nuestro país las    neoplasias de origen gastrointestinal ocupan la primera. Ante las expectativas    de crecimiento de las tasas de mortalidad por esta causa y ante la fuerte sospecha    de su relación con factores de carácter dietario entre muchos otros, hemos revisado    el tema a partir del Reporte Técnico de la Organización Mundial de la Salud    OMS-FAO en un Comité Consultivo de Expertos denominado “Dieta, nutrición y prevención    de enfermedades crónicas”. En el presente artículo revisamos las grandes dificultades    para establecer causalidad entre dieta y cáncer, planteando aspectos de tipo    epidemiológico de la misma, verificando algunas evidencias de su relación y    exponiendo algunas recomendaciones de carácter preventivo que fácilmente pueden    ser adoptadas por nuestros pacientes con el fin de disminuir factores de riesgo    que bajo la evidencia actual parecen razonables.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>SUMMARY</b></font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cancer    is now a mayor cause of mortality throughout the world and the cancer gastric    is first cause of death for neoplasia in Colombia. The total number of cases    of cancer is predicted to increase by 73% in the developing world, and the dietary    factors are estimated to account for approximately 20% (but may grow with dietary    change 30 %). We review from Report of Joint WHO/FAO Expert Consultation: “Diet,    nutrition and prevention of chronic disease”, explain the difficulty of causality    in definitive relationships between diet and cancer risks and from reasonable    evidence to indicate recommendation for the prevention of cancer gastrointestinal    in our patients.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    presente artículo tiene por objeto revisar algunos conceptos que permitan valorar    la asociación entre la nutrición y riesgo de desarrollar neoplasia maligna especialmente    a nivel gastrointestinal. La información presentada esencialmente se basa en    el documento de la OMS (Organización Mundial de la Salud) denominado “Dieta,    Nutrición y Prevención de las Enfermedades crónicas” producido por un comité    de expertos, en conjunto de la OMS y FAO (1).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    cáncer produce 7,1 millones de muertes al año en el mundo, correspondiendo al    12,5% del total global y ocupando el segundo lugar después de la enfermedad    cardiovascular.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se    estima que los factores dietarios participan en el 30% de los cánceres en los    países industrializados y en el 20% de los países en desarrollo, pero desde    luego la proporción puede aumentar si la mortalidad por infecciones declina.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aproximadamente    20 millones de personas sufren de cáncer en el mundo y se espera que para 2020    aumente a 30 millones. Más de la mitad de todos los casos ocurren en nuestros    países.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    Ministerio de Protección Social y el INAS, en su Boletín Epidemiológico Semanal    (2) (septiembre 14-20 de 2003) sobre los indicadores de salud en el país, señalan    como primeras causas de muerte, en Colombia, las enfermedades cardiovasculares    y las causas externas por lesiones, seguidas por tumores donde las neoplasias    digestivas se informan con una tasa de 113,5 x 100.000 habitantes (DANE 2000).    </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Según    el Atlas de mortalidad por cáncer en Colombia del Instituto Nacional de Cancerología    y el Agustín Codazzi (3) ocurren 26.000 muertes por año, siendo la primera causa    el cáncer de estómago en hombres y en mujeres. En los primeros es seguido por    las neoplasias de pulmón, próstata e hígado y en las mujeres por carcinomas    de cuello uterino, mama, pulmón e hígado. Las localizaciones siguientes están    dadas por los carcinomas de colon y recto y las leucemias, en ambos grupos y    con tasas similares. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CAUSALIDAD    Y SUS DIFICULTADES</b> </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    búsqueda de la causalidad ha representado siempre un reto para el ser humano    a lo largo de su historia; el comprender los fenómenos naturales y entender    sus causas ha sido motivo de estudios para las más variadas ciencias como la    filosofía, la física, la teología, la química, las matemáticas. El conocimiento    humano ha intentado plantear formas de ver potencialmente válidos los fenómenos    biológicos en diferentes circunstancias, y se ha influenciado con corrientes    como el mecanicismo, determinismo, el modernismo, el vitalismo, y últimamente    con concepciones como el caos, que plantea comportamientos regidos, si bien,    por factores determinísticos, pero con niveles significativos de incertidumbre    en la evolución de su comportamiento (por tanto no significa el desorden absoluto    como comúnmente se cree). La ciencia actual continúa esa búsqueda, admite que    la evidencia yace en el contexto de lo entendido, pero su validez sólo se da    para determinadas circunstancias de tiempo, lugar y persona, admitiendo también    que hay inestabilidad en la certidumbre y en la naturaleza de la realidad y    que por lo tanto la evidencia puede ser también contextual y cambiante (4).    La búsqueda de la causalidad tiene implicaciones profundas en el ser humano,    pero esencialmente se justifica por dos razones primordiales: </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.     Si sabemos cuál es la causa podemos generar cambios; en efecto, nosotros podríamos    definir la relación causal entre la exposición y el desenlace en términos del    cambio que sufre el último cuando el primero es modificado. La asociación entre    alimentos salados para preservarlos (carnes y pescados) y la alta incidencia    de cáncer gástrico en poblaciones rurales del Japón (5) condujo a la disposición    de neveras rurales comunitarias para preservar los alimentos y produjo disminución    de las tasas de cáncer gástrico en esa población. Así, la intervención que altere    la exposición puede ser exitosa en modificar el desenlace, sólo en la medida    en que la exposición sea la causa real del desenlace. Dejando entonces planteada    una variante más de las dificultades de la causalidad y es que la exposición    puede ser un excelente marcador o predictor del desenlace pero no necesariamente    la causa verdadera, probándose así una máxima epidemiológica que dice: “Asociación    no prueba causación” (6). Podríamos, en el ejemplo anterior, mencionar factores    que pueden participar en la exposición como la genética o el Helicobacter pylori    y la discusión quedaría fácilmente abierta.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.     Conocer la causa también es aprender sobre los mecanismos. El entendimiento    de los procesos biológicos nos capacita para adaptarnos mejor a los requerimientos    de la naturaleza, evitar las consecuencias y modificar los desenlaces. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    otra parte, una exposición conocida como la causa para producir un desenlace    en un grupo puede ser necesaria, suficiente o ambas, o ninguna del resultado    en un individuo particular (4). Una exposición dada se considera como causa    necesaria del desenlace si éste no ocurre en su ausencia, por ejemplo la exposición    al virus del SIDA es una causa necesaria del desarrollo del SIDA pero no es    suficiente, pues los aspectos nutricionales, la edad, las condiciones de vida,    etc., juegan un papel importante para determinar si las personas expuestas llegan    a ser infectadas. Los factores anteriores se denominan modificadores del efecto,    ya que ellos cambian el resultado de la exposición entre los individuos del    grupo en términos biológicos; las relaciones e interacciones anteriores se denominan    sinergismo (4). </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entonces,    para que la exposición sea necesaria y suficiente como causa, su relación con    el desenlace debe ser perfectamente específica, es decir, uno a uno. O sea,    el desenlace nunca ocurrirá en una persona si no ha sido expuesta al factor    causal. En los sistemas biológicos este tipo de vínculo específico resulta raro,    siendo más frecuente la participación de un patrón de causalidad de carácter    multifactorial. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Frente    al hecho de que el cáncer es causado por una variedad grande de factores identificados    y aun no identificados, no podemos reducir la causalidad en términos simplistas,    deterministas o mecanicistas. La prueba máxima de absoluta causalidad es imposible    y elusiva, y la determinación de la causalidad inevitablemente involucra un    componente de probabilidad e incertidumbre, más que de certeza total. Este hecho    no puede conducir a una actitud de parálisis, sino que deja abierta la posibilidad    de la acción. No requerimos de una probabilidad del 100% para justificar una    acción, máxime cuando lo que se busca es el bienestar y la salud de nuestra    población; de esta manera, podemos establecer intervenciones preventivas o terapéuticas    que luzcan razonablemente probables. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para    decidir que la exposición causa el desenlace es un requisito indispensable hacer    un análisis de probabilidad, valorando la relación entre exposición y desenlace.    Sólo mencionaremos aquí algunos de los métodos utilizados por la epidemiología    y la bioestadística para realizarlo (6):</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Análisis    de la potencialidad de la causalidad</b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">¿Cuál    es la probabilidad de que la exposición pueda, al menos en ciertas personas    y circunstancias, causar el desenlace? </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para    establecer esta potencialidad, los clínicos tenemos varios métodos así: Analizamos    la evidencia obtenida en experimentos con seres humanos y determinamos el riesgo    de padecer el desenlace por estar expuesto al factor. Para medir este riesgo    debemos valorar los siguientes criterios (7):</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">a.      Fortaleza de la asociación, la cual se puede calcular en estudios de casos y    controles con el riesgo relativo indirecto (RRI) u OD, Odds ratios en inglés).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">b.     Para estudios de cohortes con el riesgo relativo directo, o RR. Estas dos determinaciones    simplemente nos dicen qué tanto una población expuesta a un factor tiene el    riesgo de desarrollar el desenlace con respecto a otra población que no es expuesta    a dicho factor para desarrollar el mismo desenlace; en otras palabras si obtenemos    un RR o un OR de 4; esto quiere decir que el factor de riesgo aumenta en 4 veces    o en 400% la posibilidad de que las personas expuestas desarrollen el desenlace    con respecto a las personas no expuestas a dicho factor. (7)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">c.      Consistencia en los estudios.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">d.     Relación temporal. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">e.      Gradiente dosis respuesta. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">f.      Sustentabilidad epidemiológica y biológica. </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">g.      Especificidad de la asociación.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">h.     Analogía con otras relaciones. </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Análisis    de predictibilidad de la causalidad (6, 7) </b></font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">¿Cuál    es la probabilidad de que la próxima persona expuesta pueda desarrollar el desenlace    por dicha exposición? </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para    hacer esta predicción utilizamos el cálculo del riesgo atribuible, el cual se    obtiene fácilmente al restar del riesgo de padecer el desenlace en el grupo    expuesto; el riesgo de padecer el mismo desenlace en el grupo no expuesto. Ejemplo,    si el riesgo de padecer cáncer gástrico en pacientes infectados con el Helicobacter    pylori es 50% y el riesgo de padecer cáncer gástrico en pacientes no infectados    por el Helicobacter pylori es de 20%, diríamos que el riesgo atribuible de padecer    cáncer gástrico por estar infectado por el Helicobacter pylori sería del 30%;    (50%-20%.)</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Análisis    de la retroactividad de la causalidad (6, 7) </b></font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">¿Cuál    es la probabilidad de que una persona en particular que haya desarrollado el    desenlace lo haya hecho por haber sido expuesto al mismo? </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se    valora calculando la Fracción Etiológica (FE) así: Riesgo del desenlace en los    expuestos menos el riesgo del mismo desenlace en los no expuestos sobre el riesgo    del desenlace en los expuestos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Además,    antes de adentrarnos en las evidencias actuales sobre dieta y cáncer, hay que    mencionar la limitación y la complejidad que supone el estudio de la dieta humana    en sí misma. Los alimentos que consumimos cada día contienen cientos de sustancias    químicas específicas, algunas todavía pobremente caracterizadas, desde un punto    de vista bioquímico, mientras otras sólo están descritas de forma imprecisa    o compleja. </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Paralelamente    hay que tener en cuenta que la ingesta de la dieta conlleva subyacentemente    la interacción de sus componentes entre sí y con otros factores genéticos y    ambientales. Por tanto, la exposición humana a la dieta es un factor difícilmente    abordable como factor único de asociación causal. La complejidad de la interacción    entre componentes dietéticos y el metabolismo de los mismos han de tenerse en    cuenta en el abordaje analítico de los resultados de los estudios sobre dieta    y el cáncer, además del aislamiento y determinación de los componentes alimentarios    y nutricionales potencialmente cancerígenos (1).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>COMENTARIOS    SOBRE LA EVIDENCIA</b></font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A    continuación mencionaremos algunas dificultades que se encuentran en los estudios    que valoran la relación dieta y cáncer: </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Estudios    internacionales y tendencias en la migra-ción. Muchas de las observaciones actuales    sobre la relación dieta y cáncer se han derivado de estudios que comparan observaciones    hechas entre países en desarrollo y países desarrollados, estableciendo diferencias    entre el tipo de dieta y el tipo de tumores prevalentes en cada país e incluso    de la variabilidad de estas presentaciones en caso de personas emigrantes al    adoptar otro estilo de vida y de nutrición. Así por ejemplo, se han podido establecer    como predominantes, en países desarrollados, los tumores colorrectales, de mama    y de próstata, con dietas ricas en grasas saturadas, azúcar y alta ingesta calórica    mientras en países en desarrollo predominan los tumores de esófago, hígado y    estómago y las dietas de los mismos son de baja ingesta calórica, baja ingesta    de micronutrientes, alta ingesta de cloruro de sodio (8). </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Casos    y controles. Son muchísimos, se utilizan encuestas sobre dieta habitual en pacientes    que han tenido cáncer y se comparan con otros que no han tenido cáncer obteniéndose    el riesgo relativo indirecto (RRI), que dejan algunas dudas sobre la confiabilidad    de la asociación, pues la escogencia de los controles con una “dieta normal”    resulta importantemente influenciada por sesgos o prejuicios a favor o en contra.    </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Estudios    prospectivos. Se comparan varios grupos con dietas en la línea de base durante    un tiempo; este diseño puede eliminar algunos sesgos en la selección de la muestra    y en el seguimiento, pero la medida del azar representa una dificultad, ya que    puede sesgar los resultados y la determinación de la variabilidad de los mismos    por medio de la dispersión de los datos. Otra dificultad es que el monitoreo    sobre el tipo de dieta sólo es factible durante períodos de tiempo relativamente    cortos y no durante muchos años, tiempo requerido para el desarrollo del cáncer    (7). </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Interpretación    de estudios observacionales. Los grandes estudios prospectivos pueden establecer    si hay asociación entre dieta y riesgo de cáncer, pero requieren de la valoración    y medida del error y el ajuste de factores de confusión: en el primer caso,    por ejemplo, el instrumento de medición es una simple y corta encuesta dietaria    que dejará dudas sobre la precisión de los resultados, y en el segundo caso    pueden participar otras influencias muy importantes en la génesis del tumor    que potencialmente pueden afectar la asociación de dieta y cáncer, por ejemplo    en el caso de cáncer gástrico y el Helicobacter.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Estudios    aleatorizados controlados. Elimina los sesgos y los factores de confusión, pero    realmente resultan diseños de difícil desarrollo porque exigen la administración    aleatorizada de los alimentos del estudio y para poder hacerlo se requiere un    gran período de tiempo. Son útiles para valorar, por ejemplo, el efecto protector    de los micronutrientes. Otra dificultad es de carácter ético pues no es posible    someter a una cohorte de pacientes a una intervención, en este caso una dieta    que nosotros como investigadores a priori consideramos tenga un potencial carcinogénico,    sólo por el prurito de producir un artículo científico. </font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Revisión    del papel de la dieta en los cánceres gastrointestinales más comunes: cáncer    de cavidad oral, faringe y esófago (1).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    países desarrollados, los principales factores de riesgo para estos cánceres    son el tabaco y el alcohol, en el 75% de los casos. El sobrepeso y la obesidad    se han establecido como factores de riesgo para el adenocarcinoma de esófago,    pero no para carcinoma escamocelular.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En    países en desarrollo, alrededor del 60% de estos cánceres son resultado de deficiencias    de micronutrientes (riboflavina, folatos, vitamina C, zinc) relacionados con    las dietas bajas en frutas y vegetales. También hay evidencia consistente de    que el consumo de bebidas y comidas muy calientes incrementan el riesgo de estos    cánceres. Los cánceres nasofaríngeos han sido asociados en el sureste asiático    con la ingesta de pescado salado al estilo chino especialmente durante la infancia,    y también con la infección por el virus del Epstein-Barr.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CÁNCER    GÁSTRICO (1, 4)</b></font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hasta    hace 20 años éste era el más común en el mundo, pero las ratas de mortalidad    han caído en países industrializados. En Colombia representa el tumor gastrointestinal    más frecuente y es la primera causa de muerte por neoplasia maligna en el país    (2, 3). El Helicobacter pylori es un factor de riesgo establecido, pero no causa    suficiente para el desarrollo del cáncer gástrico, y ha representado un factor    importante de confusión en los estudios de esta neoplasia (9). Hay substancial    evidencia que sugiere que el riesgo es mayor con la ingesta alta de alimentos    salados, carnes curadas, (nitradas) y la sal por sí misma. También se ha observado    una disminución del riesgo con ingesta alta de frutas y vegetales por su contenido    de vitamina C, y algunas observaciones sugieren la disminución del riesgo con    la suplementación de micronutrientes y antioxidantes (betacaroteno y alfatocoferol)    (10). </font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CÁNCER    COLORRECTAL (1, 11)</b></font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es    la tercera causa de cáncer en el mundo, y tiene una rata de incidencia 10 veces    mayor en países desarrollados que en países en desarrollo; se ha sugerido que    los factores relacionados con la dieta pueden participar en más del 80% de las    diferencias entre las tasas de los dos grupos de países.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    mayor factor de riesgo establecido y relacionado con la dieta es el sobrepeso/obesidad;    en su contraparte, la actividad física ha sido consistentemente asociada a la    reducción del riesgo del cáncer del colon pero no del recto.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    dieta de estilo occidental significa entonces el mayor riesgo determinante:    estudios de correlación internacional han mostrado fuerte asociación entre el    consumo per cápita de carne y la mortalidad por cáncer colorrectal; igualmente    algunas revisiones sistemáticas concluyen que la carne preservada está asociada    con el incremento de riesgo del cáncer colorrectal pero no la carne fresca.    Algunas evidencias sugieren que el alto consumo de carnes rojas y preservadas    probablemente incrementan el riesgo de cáncer colorrectal. Estudios similares    soportan la ingesta de grasa con fuerte asociación con la mortalidad por carcinomas    colorrectales, pero los estudios observacionales han resultado contradictorios.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si    bien la evidencia no es muy firme, los estudios de casos y controles han observado    una débil asociación que sugiere que la ingesta de fibra, frutas y vegetales    probablemente reduce el riesgo del cáncer colorrectal. Algunos estudios prospectivos    han sugeridos que la alta ingesta de folatos de la dieta o suplementos de vitaminas    están asociados con un riesgo reducido de cáncer de colon y algunos estudios    observacionales soportan la hipótesis en la cual la alta ingesta de calcio puede    tener efecto protector.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CÁNCER    HEPÁTICO (1)</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El    75% de los casos ocurre en países en desarrollo, especialmente en África y sureste    asiático. El principal factor de riesgo del carcinoma hepatocelular es la infección    crónica por el virus de la hepatitis B y en menor proporción el virus C.</font></p>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La    ingestión de alimentos contaminados con micotoxinas como la aflatoxina, especialmente    en África, es considerada un factor de riesgo. El principal factor relacionado    con la dieta es el consumo excesivo de alcohol, especialmente en países industrializados,    debido al desarrollo de cirrosis y hepatitis alcohólica. Es importante anotar    que, al parecer, estudios recientes realizados en Japón han demostrado el efecto    protector del consumo de café en el desarrollo de esta neoplasia (12).</font></p>     <p align="center" ><a name="Tabla1"></a><img src="img/revistas/rcg/v20n3/a06t1.jpg"></p>     
<center>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b><a href="#Tabla1">Tabla      1</a>.</b> Resúmen de la fortaleza de la evidencia y el riesgo del desarrollo      de cáncer GI. </font> </p>       <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>CÁNCER      PANCREÁTICO (1)</b></font> </p> </center>     <p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Es    más común en países industrializados y está, posiblemente, asociado a sobrepeso    y obesidad; algunos estudios sugieren que el riesgo está incrementado por gran    ingesta de carnes y es reducido por alta ingesta de vegetales pero los datos    no son consistentes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Principales    recomendaciones para la reducción del riesgo del desarrollo del cáncer:</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Mantener    el peso en un rango de IMC 18,5 a 24,9 kg/m.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Evitar    ganar más 5 kg de peso durante la vida adulta.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Mantener    una actividad física regular: 60 minutos diarios de ejercicio de intensidad    moderada.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- El    consumo de alcohol no debe exceder de 2 unidades al día (una unidad corresponde    a 10 gr de alcohol o sea una cerveza o un vaso de vino).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- El    consumo de alimentos salados o preservados (carnes frías) en sal debe ser moderado.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- La    dieta debe incluir al menos 400 gr por día de frutas y vegetales (5 a 7 porciones).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">- Las    bebidas y alimentos no deben ser consumidos muy calientes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.     WHO: Technical Report Series No 916. “Diet Nutrition and the Prevention of Chronic    Diseases. Report of a Joint WHO / FAO. Expert Consultation. WHO. Geneva 2003.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-9957200500030000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.     Boletín Epidemiológico Nacional. Semana 14-20 septiembre de 2003. Ministerio    de Protección Social de Colombia –INAS. <a href="http://www.col.ops-oms.org/sivigila">http://www.col.ops-oms.org/sivigila</a>.    Julio 24 de 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-9957200500030000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.     Atlas de Mortalidad por Cáncer en Colombia. Instituto Nacional de Cancerología.    Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Ministerio de Protección Social de Colombia.    Bogotá; 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-9957200500030000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4.     Sierra Arango Fernando, Torres Diana del Pilar. Helicobacter pylori. El holocausto    revolucionario. Litografía Arco; 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-9957200500030000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5.     Inoue M, Tsugane S. Epidemiology of Gastric Cancer in Japan. Postgraduate Medical    Journal 2005; 81: 419-424.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-9957200500030000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6.     Kramer MS. Clinical Epidemiology and Biostatistic, causality. Springer-Verlag.    Berlin Heidelberg; 1988.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-9957200500030000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">7.     Sackett DL, Straus SE, Richarson WS, et al. Evidence-based Medicine. How to    practice and teach. EBM, 2ª ed. Edinburgh: Churchill Livingstone; 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-9957200500030000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">8.     Key TJ, Schatzkin A, Willet W, et al. “Diet Nutrition and Prevention of Cancer”    Public Health Nutrition. 007, 1A, London; 2004.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-9957200500030000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">9.     Eslick GD, et al. Association of Helicobacter pylori Infection with Gastric    carcinoma: A meta-analysis. Am J Gastroenterology 1999; 94: 2373-2379. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-9957200500030000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">10. Correa    P, Piazuelo MB, Camargo MC. The future of Gastric Cancer Prevention. Gastric    Cancer. 2004; 7(1): 9-16.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-9957200500030000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">11. Jolly    CA. Diet manipulation and prevention of aging, cancer and autoimmune disease.    Curr Opin Clin Nutr Metab Care 2005; 8: 382-387.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-9957200500030000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify" ><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">12. Inoue    M, Yoshimi I, Sobue T, et al. Influence of coffee drinking on subsequent risk    of hepatocellular carcinoma: a prospective study in <st1:country-region>Japan</st1:country-region>.    J Natl Cancer Inst 2005; 97(4): 293-30.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-9957200500030000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Páginas    web para consulta</b></font></p>     <p>1.&nbsp; <a href="http://www.who.int/en">http://www.who.int/en</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2.&nbsp; <a href="http://www.col.ops-oms.org/sivigila">http://www.col.ops-oms.org/sivigila</a></p>     <p>3.&nbsp; <a href="http://http://www.panalimentos.org/panalimentos/">http://www.panalimentos.org/panalimentos/educacion</a></p>     <p>4.&nbsp; <a href="http://www.idsociety.org">http://www.idsociety.org</a></p>     <p>5.&nbsp; <a href="http://www.frutasyhortalizas.com.co">http://www.frutasyhortalizas.com.co</a></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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