<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-9957</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Col Gastroenterol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-9957</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-99572008000300002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tumores del estroma gastrointestinal (GIST), la importancia del conocimiento propio]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sabbagh]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Clínica Reina Sofía Gastroenterología ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>09</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>23</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>204</fpage>
<lpage>206</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-99572008000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-99572008000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-99572008000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><b>Tumores del estroma gastrointestinal (GIST), la importancia del conocimiento propio</b></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Luis Carlos Sabbagh, MD.</P>     <P>(1) MD. Jefe de Gastroenterolog&iacute;a, Cl&iacute;nica Reina Sof&iacute;a. Ex-presidente Asociaci&oacute;n Colombiana de Endoscopia Digestiva. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido: 23-09-08 Fecha aceptado: 23-09-08</P>     <P>Los tumores estromales gastrointestinales (GIST, por su sigla en ingl&eacute;s) han generado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os gran inter&eacute;s y m&uacute;ltiples investigaciones cient&iacute;ficas. En el pasado fueron mal clasificados como leiomiomas, leiomiosarcomas, leiomiobastomas, shwamomas, etc., pero s&oacute;lo en a&ntilde;os recientes se ha aclarado su origen sarcomatoso y son considerados hoy en d&iacute;a como la neoplasia mesenquimal m&aacute;s frecuente del tracto digestivo. </P>     <P>Se publica en el presente n&uacute;mero de la revista el art&iacute;culo &quot;Tumores del estroma gastrointestinal (GIST): experiencia en dos instituciones hospitalaria de Bogot&aacute;&quot;, un  trabajo colombiano  de los doctores Vargas C., Cardona A., Carranza H, Otero J. Reveiz L., Ospina E., Ojeda K., y Castro C., acerca del comportamiento, evoluci&oacute;n  y desenlace  luego de la terap&eacute;utica de un grupo de 31 pacientes con esta patolog&iacute;a. </P>     <P>S&oacute;lo hasta 1983, cuando los doctores Mazur y Clark usan el t&eacute;rmino de GIST (1), y aproximadamente hasta el a&ntilde;o 2000 cuando esta patolog&iacute;a se convirti&oacute; en intenso foco de investigaci&oacute;n, que hemos venido aprendiendo y conociendo acerca de este interesante tipo de tumor.</P>     <P>M&aacute;s a&uacute;n si solo hasta hace a&ntilde;os recientes estamos conociendo acerca de la epidemiolog&iacute;a, morfolog&iacute;a y del comportamiento biol&oacute;gico tumoral, a&uacute;n hoy en d&iacute;a estamos estableciendo las mejores opciones terap&eacute;uticas para combatirlos (2).</P>     <P>M&uacute;ltiples trabajos han sido publicados acerca del comportamiento cl&iacute;nico y la evoluci&oacute;n de los pacientes con estos tipos de tumores, pero s&oacute;lo en el presente trabajo encontramos una serie colombiana, en la cual podemos conocer comportamientos y respuestas a tratamientos en nuestros pacientes. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La epidemiolog&iacute;a de los GIST est&aacute; a&uacute;n desconocida en el mundo (3) y totalmente en nuestro pa&iacute;s. En cuanto a la localizaci&oacute;n de los tumores en el tracto gastrointestinal los autores encuentran que el sitio m&aacute;s frecuente es el est&oacute;mago (45%), seguido por el intestino delgado (32%), y menos frecuente en retroperitoneo, recto y es&oacute;fago, lo cual se correlaciona con la literatura disponible. Sin embargo, podemos mejorar la ubicaci&oacute;n, no s&oacute;lo en el sitio del tracto digestivo, sino adem&aacute;s en la capa en la cual se originan los tumores, gracias a herramientas disponibles hoy en d&iacute;a como la ecoendoscopia, que nos muestra no solamente la capa de origen sino algunos elementos que se correlacionan con la malignidad como el tama&ntilde;o, la irregularidad de los bordes, lesiones perif&eacute;ricas y la heterogeneidad endosonogr&aacute;fica de la lesi&oacute;n, lo que representa un gran valor para futuras investigaciones.</P>     <P>En cuanto a la sintomatolog&iacute;a, los autores encuentran como primera manifestaci&oacute;n dolor abdominal, pero siempre quedar&aacute; la duda si el dolor es generado por la lesi&oacute;n tumoral, o estos casos har&iacute;an parte de un hallazgo incidental, ya que varias series mencionan ausencia de s&iacute;ntomas (4) y otras muestran como principal s&iacute;ntoma la hemorragia digestiva (5).</P>     <P>Algunos GISTs tienen un potencial maligno incierto, por lo tanto la estimaci&oacute;n del riesgo es muy importante para proporcionar el manejo m&aacute;s adecuado; la forma m&aacute;s com&uacute;n de evaluar el riesgo –originalmente propuesta por Fletcher et al y posteriormente modificada (6)– es por el tama&ntilde;o y el conteo de mitosis, determinando como bajo el tama&ntilde;o peque&ntilde;o menor de 1 cm y poco porcentaje de mitosis, hasta riesgo muy alto dado por tama&ntilde;os grandes y presencia de alto porcentaje mit&oacute;tico o tambi&eacute;n, como se describe en la literatura, ruptura en la cavidad abdominal espont&aacute;nea o durante el procedimiento quir&uacute;rgico, ya que estos &uacute;ltimos tienen un alto riesgo de recurrencia; de la misma manera tumores localizados en intestino delgado, colon o mesenterio que est&aacute;n asociados a pron&oacute;stico desfavorable. Algunos autores han propuesto la expresi&oacute;n de ant&iacute;genos como el ki-67 que en la inmunohistoqu&iacute;mica puede incluso ser comparable o superior al conteo mit&oacute;tico en el pron&oacute;stico, concepto que deber&aacute; ser probado en estudios posteriores (7), as&iacute; como el grado de necrosis tumoral, marcada celularidad y pleomorfismo tumoral, elementos que son importantes de evaluar en futuros estudios.</P>     <P>De acuerdo con los autores teniendo en cuenta estos elementos y basados en las recomendaciones de la Sociedad M&eacute;dica Europea de Oncolog&iacute;a, y seg&uacute;n los resultados preliminares presentados en el estudio ACOSOG Z9001, con un muy buen n&uacute;mero de pacientes, favorece y justifica el uso de un inhibidor de tirosin quinasa, en pacientes con alto riesgo de reca&iacute;da, como intervenci&oacute;n complementaria al tratamiento de elecci&oacute;n que es la cirug&iacute;a; por lo tanto, una recomendaci&oacute;n en el manejo est&aacute;ndar de las lesiones no metast&aacute;sicas es la cirug&iacute;a, con resecci&oacute;n de la lesi&oacute;n en bloque con adecuados m&aacute;rgenes de resecci&oacute;n, y evitando la ruptura quir&uacute;rgica, asociando en casos de alto riesgo tratamiento con imatinib como adyuvante (8), que actualmente es considerado como el tratamiento de elecci&oacute;n en GIST metast&aacute;sico (9).</P>     <P>El tiempo medio de respuesta de los tumores al imatinib es entre 12 a 15 semanas, pero algunos pueden obtener beneficios r&aacute;pidamente incluso pocos d&iacute;as despu&eacute;s del inicio del tratamiento. Por otro lado, otros tumores muestran disminuci&oacute;n leve y otros hasta crecimiento, para el cual se obtienen buenos rendimientos diagn&oacute;sticos con TAC helicoidal y con PET/TAC; sin embargo, con esta &uacute;ltima t&eacute;cnica de costos muy altos que no pueden por el momento generalizarse en nuestro pa&iacute;s, sugerimos utilizar PET/TAC en casos seleccionados.</P>     <P>En general es recomendado que el imatinib se use para todos los pacientes con met&aacute;stasis independiente del estado mutacional del tumor, pero puede ser una excepci&oacute;n a la regla pacientes con exones PDGFRE o mutaci&oacute;n D842V, que han demostrado ser resistentes al imatinib, y deber&aacute; ser tenido en cuenta en futuros trabajos.</P>     <P>En cuanto a la supervivencia de los pacientes debe resaltarse la observaci&oacute;n realizada por los autores acerca de las dos &uacute;nicas variables que tuvieron impacto negativo en la supervivencia de los pacientes, que fueron el tama&ntilde;o mayor de 10 cm, y la ausencia de tratamiento con imatinib en los pacientes con met&aacute;stasis, conceptos que corroboran m&aacute;s la evidencia existente en la literatura mundial en cuanto a la necesidad del uso del imatinib en casos de alto riesgo.</P>     <P>La justificaci&oacute;n de la dosis del imatinib es generalizada en la literatura, con la recomendaci&oacute;n de usar 400 mgr, ya que con 800 mgr en inicio de tratamiento se obtienen respuestas parecidas, pero con toxicidad mayor (10).</P>     <P>Los efectos adversos observados y la supervivencia global en el trabajo de estudio fueron similares a los descritos en la literatura, y no es posible realizar un an&aacute;lisis de los pacientes que necesitaron un incremento de la dosis, ni los que recibieron sunitinib como segunda l&iacute;nea, sin embargo, estas conductas est&aacute;n soportadas en la literatura.</P>     <P>De acuerdo con los autores, en el presente trabajo los resultados son similares a los de la literatura disponible, en pacientes con bajo riesgo y muy bajo riesgo, con una sobrevida global prolongada.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En conclusi&oacute;n, las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas y evoluci&oacute;n de pacientes con GIST con diferentes estrategias terap&eacute;uticas, en dos instituciones hospitalarias, a pesar de ser una serie peque&ntilde;a comparada con los estudios publicados en el mundo, corresponde a la serie de casos m&aacute;s grande publicada en el pa&iacute;s, que muestra que los pacientes con GISTs tienen caracter&iacute;sticas y evoluciones muy similares a las publicadas en la literatura mundial. </P>     <P>Bienvenidos todos los trabajos que muestran nuestro propio comportamiento y evoluci&oacute;n, que adem&aacute;s de aportar conocimiento, se suman a la evidencia cient&iacute;fica de buena calidad publicada en el pa&iacute;s, que nos estimula a seguir investigando y perfeccionando los futuros estudios cient&iacute;ficos con el fin de obtener mejores respuestas para el manejo de nuestros pacientes con tumores estromales.</P>     <P>Quiero felicitar a los autores por el planteamiento serio y &eacute;tico del estudio que representa credibilidad y seriedad en la pr&aacute;ctica cotidiana de esta especialidad que en el momento tiene nuevas fronteras de desarrollo.</P>     <P>Referencias </P>      <P>1. Mazur MT, Clark HB. Gastric stromal tumors: Reapraissal of histogenesis. Am J Surg Pathol 1983: 7: 507-519.</P>     <P>2. Hirota S, I Sozaki K, Moriyama Y, et al. Gain-of-function mutations of c-kit in human gastrointestinal stromal tumors. Science 1998; 279: 577-580.</P>     <P>3. Nilson BP, Bumming P, Mels Kindblom JM, et al. Gastrointestinal stromal tumors: The incidence, Prevalence, Clinical course, and prognostication in the preimatinib mesylato era.  Cancer 2005; 103: 821-29.</P>     <P>4. Heinrich M, Corless C, Demetri G, et al. Kinase mutations and imatinib response in patients with metastasic gastrointestinal stromal tumor. J Clin Oncol 2003; 21: 4342-4349.</P>     <P>5. Miettinen M, Sobin LH, Lasota J Gastrointestinal stromal tumors of the stomach a clinicopathologic inmunohistochemical, and molecular genetic study. Am J Surg Pathol 2005; 29: 52-68.</P>     <P>6. Fletcher CD, Berman JJ, Corless C, et al. Diagnosis of gastrointestinal stromal tumors: A consensus approach. Hum Pathol 2002; 33; 459-465.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>7. Joensu H, Robert P, et al. Effect of the tyrosine kinase inhibitor ST1571 in a patient with metastasic gastrointestinal stromal tumor. N Eng J Med 2001; 344: 1052-1056.</P>     <P>8. Nilsson B, Sjolund K, Kindblom, et al. Adjuvant Imatinib treatment improves recurrences-free survivalin patients with high risk gastrointestinal tumors (GIST). Br J Cancer 2007; 96(11): 1656-1658.</P>     <P>9. Demetri GD, Von Mehren M, Blanke CD, et al. Efficacy and safety of imatinib mesylate in advanced gastrointestinal stromal tumors. N Eng J Med 2002; 347: 472-480.</P>     <P>10. Rankin C, Von Mehren M, Blanke C, et al. Dose effect of imatinib in patients with metastasic GIST Sarcoma Group. Am Soc Clin Oncol 2004; 23: 815.</P> </FONT>      ]]></body>
</article>
