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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cáncer gástrico en Colombia: un diagnóstico tardío que amerita el compromiso del Estado]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Unidad de Gastroenterología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><b>C&aacute;ncer g&aacute;strico en Colombia: un diagn&oacute;stico tard&iacute;o que amerita el compromiso del Estado</b></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">William Otero Regino, MD. (1)</P>     <P>(1) Profesor Asociado de Medicina. Coordinador Unidad de Gastroenterologia. Universidad Nacional de Colombia. Gastroenter&oacute;logo, Cl&iacute;nica Fundadores, Bogot&aacute;. Gastroenter&oacute;logo, Fundaci&oacute;n San Carlos, Cl&igrave;nica Carlos Lleras Restrepo,  Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido: 19-11-08 Fecha aceptado: 27-11-08</P>     <P>A nivel mundial, el c&aacute;ncer g&aacute;strico (CG) es la segunda causa m&aacute;s frecuente de muerte por c&aacute;ncer y como resultado del crecimiento y envejecimiento de la poblaci&oacute;n, se estima que en el 2010, habr&aacute; un mill&oacute;n de casos nuevos, la mayor&iacute;a de los cuales, como en la actualidad, se producir&aacute;n en los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente menos desarrollados (1). En Colombia, el CG es una enfermedad de alta prevalencia y alta morbimortalidad, siendo la principal causa de muerte por c&aacute;ncer en ambos sexos, representado fundamentalmente por el adenocarcinoma de tipo intestinal (2). La etiolog&iacute;a del CG es multifactorial, en la cual intervienen factores gen&eacute;ticos del individuo, incluyendo antecedentes familiares, factores medioambientales tales como el alto consumo de sal, tabaquismo y la infecci&oacute;n por Helicobacter pylori (H.pylori) cuyo riesgo es variable dependiendo de diversos factores de virulencia (3-8). De todos los factores, el H. pylori est&aacute; implicado en por lo menos el 95% de este tipo de c&aacute;ncer (9). Los mecanismos por los cuales H. pylori induce la carcinog&eacute;nesis no son completamente entendidos, pero en la actualidad se acepta que hay por lo menos dos (9): </P>     <P>1. Acciones directas del microorganismo sobre las c&eacute;lulas epiteliales g&aacute;stricas, a trav&eacute;s de la inyecci&oacute;n de la oncoprote&iacute;na Cag A, peptidoglicanes y otras sustancias, al interior de la c&eacute;lula, produciendo alteraci&oacute;n de diversas v&iacute;as de se&ntilde;alizaci&oacute;n intracelular, modificando prote&iacute;nas y modulando el DNA (9) y </P>     <P>2. Acciones indirectas al producir severa y permanente inflamaci&oacute;n con participaci&oacute;n tanto el sistema inmune innato como del adaptativo, ocasionado la progresi&oacute;n hasta atrofia y metaplasia intestinal, que constituyen un medio que atrae (&quot;homing&quot;) c&eacute;lulas progenitoras de la m&eacute;dula &oacute;sea, las cuales dar&iacute;an origen al CG y dem&aacute;s estructuras que hacen parte del mismo (9-11). </P>     <P>No obstante el amplio conocimiento que se tiene sobre los factores de riesgo y su epidemiolog&iacute;a, el pron&oacute;stico del CG, contin&uacute;a siendo muy pobre fundamentalmente porque cuando se detecta, se encuentra en un estadio avanzado de su evoluci&oacute;n, casi siempre con met&aacute;stasis (4, 12). En general la sobrevida a 5 a&ntilde;os es menor del 10%, en contraste con un mejor pron&oacute;stico en el Jap&oacute;n en donde el 50% de los CG se detectan tempranamente (12). La mejor&iacute;a de la sobrevida en Jap&oacute;n indica que el diagn&oacute;stico y el tratamiento del CG han alcanzado un est&aacute;ndar muy alto en ese pa&iacute;s. Con respecto al diagn&oacute;stico, lo m&aacute;s probable es que el impacto est&eacute; relacionado con el f&aacute;cil acceso a la endoscopia ante cualquier s&iacute;ntoma de dispepsia (12), y aunque discutible, a los programas de tamizaci&oacute;n instituido para este tumor a todas las personas mayores de 40 a&ntilde;os (13). En este n&uacute;mero de la revista, el doctor Adrada y colaboradores (14), de la Universidad del Cauca, Colombia, en un sencillo trabajo descriptivo, han documentado que en su poblaci&oacute;n de estudio, el CG tiene el comportamiento epidemiol&oacute;gico que cl&aacute;sicamente se ha encontrado en otras investigaciones como son: m&aacute;s frecuente en hombres, aumenta con la edad en ambos g&eacute;neros, el de tipo intestinal es el principal tipo histol&oacute;gico encontrado (79%), hay antecedentes familiares (en este trabajo, en el 15%) y que en la mayor&iacute;a de los pacientes, el diagn&oacute;stico es tard&iacute;o (2-4, 12).</P>     <P>Adicionalmente a lo anterior, estos investigadores dejan excelentes ense&ntilde;anzas, que aumentan el conocimiento sobre las caracter&iacute;sticas del CG en nuestro pa&iacute;s. Entre los hallazgos, ameritan comentarios especiales los siguientes: </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>1. Encontraron que tanto en hombres como en mujeres, el CG de tipo intestinal aumenta progresivamente despu&eacute;s de los 30 a&ntilde;os de edad, lo cual coincide con un trabajo relativamente reciente sobre los hallazgos endosc&oacute;picos en pacientes con dispepsia no investigada (15). El hallazgo de CG despu&eacute;s de los 30 a&ntilde;os (s&oacute;lo un caso se present&oacute; en un paciente menor de 30 a&ntilde;os), implicar&iacute;a que en nuestro medio todo paciente con dispepsia cuya edad sea superior a 30 a&ntilde;os, debe ser remitido a endoscopia digestiva alta, independientemente de que tenga o no s&iacute;ntomas de alarma, que si bien fueron muy frecuentes en este importante trabajo (83% ten&iacute;a p&eacute;rdida de peso, 62% llenura precoz), el 6% era asintom&aacute;tico. Hubiera sido interesante que en el estudio se mencionara el motivo de la endoscopia digestiva alta en las personas asintom&aacute;ticas y si el tumor de las mismas era avanzado o temprano. El 16% de los c&aacute;nceres se presentaron en pacientes menores de 50 a&ntilde;os. Este hallazgo refuerza el concepto de que en nuestro medio, no deben seguirse las gu&iacute;as de los pa&iacute;ses desarrollados sobre endoscopia digestiva alta para pacientes con dispepsia no investigada, ya que en esas, este examen se recomienda para personas mayores de 55 a&ntilde;os (16, 17) y en nuestro medio el CG aparece como se demuestra en este trabajo en personas de menor edad. </P>     <P>2. La ausencia de s&iacute;ntomas de alarma no predijo una enfermedad menos avanzada y en esto coincide con investigaciones tanto de nuestro medio, (15), como de pa&iacute;ses europeos (18). En un trabajo realizado en Mil&aacute;n en 92 pacientes menores de 45 a&ntilde;os, con CG avanzado, el 41% no ten&iacute;an s&iacute;ntomas de alarma (18).</P>     <P>3. En casi el 8% el CG era temprano. Este hallazgo demuestra que el CG temprano cada vez se diagnostica con m&aacute;s frecuencia, no s&oacute;lo en Jap&oacute;n sino en otros pa&iacute;ses, por lo cual su detecci&oacute;n no es un &quot;monopolio japon&eacute;s&quot; (19). Lamentamos que no se mencionara la duraci&oacute;n de los s&iacute;ntomas en toda la poblaci&oacute;n antes de la realizaci&oacute;n de la endoscopia que hizo el diagn&oacute;stico de CG, ya que si hab&iacute;an transcurrido 3-4 a&ntilde;os, probablemente el hallazgo de tumores tempranos hubiera sido mayor. Se estima que el tiempo de duplicaci&oacute;n tumoral (&quot;doubling time&quot;) de los CG tempranos es de dos a tres a&ntilde;os (20) y si en una primera endoscopia no se detecta la lesi&oacute;n, un segundo examen a los tres a&ntilde;os te&oacute;ricamente todav&iacute;a puede detectar un CG susceptible de tratamiento curativo (21), adem&aacute;s se ha encontrado que un CG temprano asintom&aacute;tico, demora 44 meses para progresar a un tumor avanzado (22). La importancia de encontrar el CG temprano, indudablemente es trascendental, no s&oacute;lo por la excelente sobrevida a 5 a&ntilde;os (m&aacute;s del 90%), sino porque el tratamiento se puede realizar endosc&oacute;picamente, evitando una cirug&iacute;a (23). </P>     <P>Nos parece oportuna y fundamental la conclusi&oacute;n de los autores sobre la &quot;necesidad de implementar programas de detecci&oacute;n precoz del CG&quot;, cuya estrategia m&aacute;s f&aacute;cil, en nuestra opini&oacute;n, ser&iacute;a endoscopia digestiva alta a todos los pacientes mayores de 30 a&ntilde;os con dispepsia no investigada o individuos de menor edad con s&iacute;ntomas de alarma. Esta recomendaci&oacute;n necesariamente exige un servicio de endoscopia abierto (open access) es decir que la endoscopia se pueda realizar con la solicitud de un m&eacute;dico no endoscopista sin necesidad de una consulta previa con el gastroenter&oacute;logo (24) y el Estado deber&iacute;a tomar acciones para garantizar a todos los colombianos una atenci&oacute;n oportuna en este sentido. Con respecto a la estrategia de tamizaci&oacute;n o &quot;screening&quot; para CG mediante endoscopia digestiva alta, depender&iacute;a de la eficacia del programa en t&eacute;rminos de disminuir la mortalidad por este tumor, la cual es controvertida incluso para los programas de Jap&oacute;n (25). &quot;Screening&quot; o tamizaci&oacute;n con endoscopia en CG significa realizar este examen a personas asintom&aacute;ticas con riesgo promedio de padecer el tumor, para disminuir la mortalidad por el mismo y con estas especificaciones; no hay estudios publicados a&uacute;n en el Jap&oacute;n (13), pa&iacute;s l&iacute;der en este tema; por lo tanto consideramos que ser&iacute;an necesarios estudios bien dise&ntilde;ados antes de considerar este tipo de programas en nuestro medio. Felicitaciones a los profesores de la Universidad del Cauca.</P>     <P><b>Referencias</b></P>     <P>1. Parkin DM, Bray F, Ferlay J, et al. Global Cancer Statics CA Cancer J Clin 2005; 55: 74-108.</P>     <P>2. Pi&ntilde;eros M, Hern&aacute;ndez G, Bray F. Increasing mortality rates of common malignancies in Colombia. C&aacute;ncer 2004; 101: 2285-92.</P>     <P>3. Forman D, Buley VJ. Gastric cancer: global pattern of the disease and overview of environmental risk factors. Best Pract Res Gastroenterol 2006; 20: 633-49.</P>     <P>4. Lochhead P, El-Omar EM. Helicobacter pylori infection and gastric cancer. Best Pract Res Clin Gastroenterol 2007; 21: 281-97.</P>     <P>5. Helicobacter and Cancer Collaborative Group. Gastric Cancer and Helicobacter pylori: A combined analyses of 12 case-control Studies nested within prospective cohorts. Gut 2001; 49: 347-53.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>6. Rocco A, Nardone G. Diet, H. pylori infection and gastric cancer: evidence and controversies. World J Gastroenterol 2007; 13: 2901-12. </P>     <P>7. Correa P, Houghton J. Carcinogenesis of Helicobacter pylori. Gastroenterology 2007; 133: 659-72.</P>     <P>8. Rhead JL, Letley DP, Mohammadi M, et al. A new Helicobacter pylori vacuolating cytotoxin determinant the intermediate region is associated with gastric cancer. Gastroenterology 2007; 133: 926-37.</P>     <P>9. Chiba Tsutomu, Marasawa H, Seno H, et al. Mechanisms for gastric cancer development by Helicobacter pylori infection. J Gastroenterol Hepatol 2008; 23: 1175-81.</P>     <P>10. Houghton J, Morozov S, Smirnova I, et al. Stem Cell and cancer. Sem Cancer Biol 2007; 17: 191-203.</P>     <P>11. Takaisi S, Okumura T, Wang TC, Gastric Cancer Stem Cell. J Clin Oncol 2008; 26: 2876-92.</P>     <P>12. Axon A. Symptoms and diagnosis of gastric cancer at early curable stage. Best Pract Res Clin Gastroenterol 2006; 20: 697-708.</P>     <P>13. Hamashima C, Shibuya D, Yamazaki H, et al. The Japanese guidelines for gastric cancer screening. Jpn J Clin Oncol 2008; 38: 259-67.</P>     <P>14. Adrada JC, Calamb&aacute;s FH, D&iacute;az JE, et al. Caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas y cl&iacute;nicas en una poblaci&oacute;n con c&aacute;ncer g&aacute;strico en el Cauca, Colombia. Rev Col Gastroenterol 2008; 4.</P>     <P>15. Pineda LF, Otero W, G&oacute;mez M, et al. Enfermedad estructural y valor predictivo de la historia cl&iacute;nica en pacientes con dispepsia no investigada. Rev Col Gastroenterol 2004; 19: 13-25.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>16. Talley NJ, Vakil N, Guidelines for the management of dyspepsia. Am J Gastroenterol 2005; 100: 2324-37.</P>     <P>17. AGA technical review: the evaluation of dyspepsia. Gastroenterology 2005; 129: 1756-80.</P>     <P>18. Maconi G, Kurihara H, Panizzo V, et al. Gastric cancer in Young patients with not alarm symptoms: focus on the delay in diagnosis, stage on neoplasm and survival. Scand J gastroenterol 2003; 38: 1249-55.</P>     <P>19. Yoshida S, Kozu T, Gotoda T, et al. Detection and treatment of early c&aacute;ncer in high-risk populations. Best Pract Res Clin Gastroenterol 2006; 20: 745-65.</P>     <P>20. Fujita S. Biology of early gastric carcinoma. Pathol Res Pract 1978; 163: 297-309.</P>     <P>21. HosokawaO, Osuda S, Kidani E, et al. Diagnosis of gastric cancer up to three years after negative upper gastrointestinal endoscopy. Endoscopy 1998; 30: 669-74.</P>     <P>22. Tsukuma H, Oshima A, Nakahara H, et al. Natural history of early gastric cancer: a non-concurrent, long term, follow study. Gut 2000; 47: 618-21.</P>     <P>23. Gotoda T. Endoscopic resection of early gastric cancer. Gastric Cancer 2007; 10: 1-11.</P>     <P>24. HoldstocK G, Wiesman M, Lochry CA. Open access endoscopy service for general practitioners. BMJ 1979; 1: 457-9.</P>     <P>25. Genta RM. Screening for gastric cancer: does it make sense? Aliment Pharmacol Ther 2004; 20 (Suppl 2): 42-47.</P></FONT>    ]]></body>
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