<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-9957</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Col Gastroenterol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-9957</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-99572009000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El consentimiento informado puede ser tácito]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[Óscar Orlando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>03</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>03</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>8</fpage>
<lpage>9</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-99572009000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-99572009000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-99572009000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>El consentimiento informado puede ser t&aacute;cito</B></P></font>     <P ALIGN="CENTER">&Oacute;scar Orlando Gonz&aacute;lez Vega, MD. (1)</P> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P>(1) Gastroenter&oacute;logo, Expresidente de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Gastroenterolog&iacute;a. Miembro honorario de la ACG. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>A ra&iacute;z de una demanda resuelta por la secci&oacute;n tercera del Consejo de Estado con la ponencia de la consejera Ruth S. Correa e interpuesta por un paciente del ISS para reclamar una indemnizaci&oacute;n por las lesiones que sufri&oacute; como consecuencia de varias cirug&iacute;as ambulatorias a las que se someti&oacute; para mejorar una patolog&iacute;a prost&aacute;tica, este alto organismo conceptu&oacute; que la autorizaci&oacute;n que el paciente le da a su m&eacute;dico para que le practique determinado procedimiento, despu&eacute;s de que se la han informado sus riesgos y sus ventajas, no siempre debe constar por escrito, y precis&oacute; que el consentimiento informado se puede dar de forma verbal o t&aacute;cita, y que en esos casos, la voluntad del paciente puede inferirse del comportamiento que asumi&oacute; frente a las prescripciones del m&eacute;dico tratante, argumentando que la voluntad del paciente de someterse a los procedimientos que su m&eacute;dico tratante juzga convenientes para restablecer o mejorar su estado de salud no tiene que constar por escrito, por el contrario, el consentimiento puede ser verbal, e incluso t&aacute;cito, cuando el paciente acepta las prescripciones del m&eacute;dico despu&eacute;s de que este le informa las ventajas y los riesgos del tratamiento.</P>     <P>Seg&uacute;n el demandante, el m&eacute;dico nunca le explic&oacute; cu&aacute;les eran los riesgos de los procedimientos quir&uacute;rgicos que le iba a practicar. De haberlos conocido, se&ntilde;al&oacute;, habr&iacute;a rechazado las intervenciones que a la postre le causaron un da&ntilde;o que alter&oacute; sus funciones urinarias y sexuales y lo incapacit&oacute; laboralmente.</P>     <P>El Consejo de Estado le dio la raz&oacute;n a la entidad demandada. A su juicio, el actor s&iacute; contaba con los elementos necesarios para decidir si se somet&iacute;a o no a las cirug&iacute;as, pues las valoraciones previas, que fueron firmadas por &eacute;l, advert&iacute;an que hab&iacute;a riesgo de incontinencia e impotencia sexual. Por eso consider&oacute; que el paciente consinti&oacute; los procedimientos, a pesar de que la historia cl&iacute;nica no conten&iacute;a ning&uacute;n documento en el que manifestara su voluntad expresa de someterse a ellos. En esos casos, dijo el alto tribunal, se puede inferir que el paciente dio su consentimiento de forma t&aacute;cita, porque el comportamiento desplegado frente a las indicaciones del m&eacute;dico tratante revela su voluntad de someterse a las intervenciones sugeridas.</P>     <P>El fallo dado a conocer recientemente aclara que la entidad m&eacute;dica es la llamada a demostrar, a trav&eacute;s de indicios, testimonios o de cualquier otro medio de prueba, que el paciente estaba dispuesto a asumir los riesgos de procedimiento, con tal de mejorar su salud o de prolongar su vida.</P>     <P><B>El caso fallado</B></P>     <P>El demandante infiri&oacute; la responsabilidad del ISS de dos supuestas fallas del servicio: los errores en las cirug&iacute;as que afectaron su vida sexual y laboral, y la omisi&oacute;n de informaci&oacute;n sobre el riesgo que representaban las intervenciones. El Consejo descart&oacute; la existencia de una falla m&eacute;dica, pues se demostr&oacute; que el da&ntilde;o no provino de una conducta negligente del personal que practic&oacute; las cirug&iacute;as, sino del riesgo propio de estas. El personal del ISS inform&oacute; que la disfunci&oacute;n sexual era un riesgo real teniendo en cuenta el estado de salud del paciente, con datos relevantes para que valorara las posibilidades y alternativas con las que contaba, incluso la de no someterse a ning&uacute;n tipo de tratamiento.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Por lo tanto, la decisi&oacute;n de seguir adelante con los procedimientos es una manifestaci&oacute;n consciente y libre de la voluntad del paciente, que aunque no conste por escrito, tiene suficiente eficacia jur&iacute;dica para descartar la responsabilidad estatal, sentenci&oacute; el alto tribunal.</P>     <P>Por tratarse de un tema importante y de evidentes repercusiones en nuestra pr&aacute;ctica m&eacute;dica, me permit&iacute; transcribir apartes sustanciales del veredicto del Consejo de Estado que dict&oacute; jurisprudencia en este t&oacute;pico.</P>     <P>De todas maneras, es claro que de acuerdo a las normas establecidas, siempre se debe informar a los pacientes todo lo relacionado con las indicaciones, riesgos y complicaciones inherentes a un procedimiento m&eacute;dico, diagn&oacute;stico y/o terap&eacute;utico, y que quede debidamente registrado en la historia cl&iacute;nica; este requisito podr&iacute;a obviar el consentimiento informado escrito tal como lo conceptu&oacute; el Consejo de Estado.</P>     <P>Finalmente, relaciono los requisitos para comprobar responsabilidad patrimonial por la pr&aacute;ctica de una intervenci&oacute;n m&eacute;dica sin el consentimiento informado del paciente:</P>     <P>1. Que el m&eacute;dico haya omitido el deber de informaci&oacute;n, porque:</P>     <P>- No le inform&oacute; al paciente los efectos, las consecuencias y las alternativas del tratamiento.</P>     <P>- Le brind&oacute; informaci&oacute;n defectuosa.</P>     <P>- Suministr&oacute; la informaci&oacute;n correctamente, pero no pidi&oacute; el consentimiento del paciente o de sus familiares.</P>     <P>2. Que se cause un da&ntilde;o, cuando se somete a una persona a un riesgo que no acept&oacute; de manera libre y consciente. Entendi&eacute;ndose que no es el da&ntilde;o corporal generado por la materializaci&oacute;n del riesgo, sino el dolor moral por haber sido sometido a un procedimiento m&eacute;dico por voluntad de otro, es decir, la vulneraci&oacute;n de sus derechos fundamentales a la dignidad, la autonom&iacute;a y la libertad para disponer de su propio cuerpo.</P>     <P>3. Que el da&ntilde;o sea imputable a la entidad demandada.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Si bien el Consejo de Estado dio su veredicto para la situaci&oacute;n antes planteada, en mi concepto es claro que, ante la avalancha de demandas contra la pr&aacute;ctica diaria de nuestra profesi&oacute;n m&eacute;dica, deber&iacute;amos seguir las normas establecidas y que se refieren a la informaci&oacute;n suficiente y adecuada al paciente y/o familiares sobre indicaciones, riesgos y complicaciones inherentes a un procedimiento diagn&oacute;stico y/o terap&eacute;utico, con el consecuente consentimiento informado firmado por el paciente y/o familiar. Creo que es mejor prevenir que curar o mejor, prevenir que litigar.</P> </FONT >     ]]></body>
</article>
