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</front><body><![CDATA[ <HTML> <HEAD> <TITLE></TITLE> </HEAD> <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>Tratamiento de la hepatitis B</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Rolando Ortega Quiroz (1),  Mart&iacute;n Alonso Garz&oacute;n O.(2)</P>     <P>(1) MD. Internista, Gastroenter&oacute;logo y Hepat&oacute;logo cl&iacute;nico. Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas (IDIBAM). Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de San Buenaventura. Cartagena de Indias, Colombia.</P>     <P>(2) MD. Internista, Gastroenter&oacute;logo. Servicio de Gastroenterolog&iacute;a del Hospital Universitario La Samaritana. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P><B>INTRODUCCION</B></P>     <P>Actualmente, siete medicamentos est&aacute;n disponibles para el tratamiento de la infecci&oacute;n cr&oacute;nica por el virus de la hepatitis B (VHB): interfer&oacute;n alfa-2b, lamivudina, adefovir, entecavir, peginterfer&oacute;n alfa-2a, telbivudina y tenofovir. Hasta el momento, el peginterfer&oacute;n (PEG-IFN) alfa-2a, el entecavir y el tenofovir son los f&aacute;rmacos de elecci&oacute;n debido a su mayor eficacia, tolerabilidad y perfil de resistencia favorable en pacientes con hepatitis B cr&oacute;nica (HBC), HBeAg-positivo y HBeAg-negativo. El interfer&oacute;n est&aacute;ndar alfa-2b ha sido ampliamente reemplazado por el peginterfer&oacute;n alfa-2a en la pr&aacute;ctica diaria. La lamivudina ha sido desplazada de la lista de medicamentos de primera l&iacute;nea debido a su alta tasa de resistencia y a la evidencia de los estudios que muestran la superioridad del entecavir y de la telbivudina. El tenofovir entra a reemplazar al adefovir como opci&oacute;n de primera l&iacute;nea en los pacientes no tratados previamente (naive) con HBC HBeAg positivo y HBeAg negativo, con base en los resultados de estudios de fase III donde se evidencia la superioridad del tenofovir sobre el adefovir. Adem&aacute;s, el tenofovir ha demostrado una potente actividad antiviral contra el VHB en los pacientes coinfectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Aunque la telbivudina muestra eficacia superior sobre la lamivudina y el adefovir en los estudios cl&iacute;nicos, est&aacute; asociada con un grado intermedio de resistencia comparada con estos agentes.</P>      <P><B>OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO</B></P>     <P>El principal objetivo del tratamiento en pacientes con HBC es mejorar la calidad de vida y la sobrevida al prevenir la progresi&oacute;n de la enfermedad hacia la cirrosis, la descompensaci&oacute;n, el hepatocarcinoma y la muerte. Debido a que la infecci&oacute;n por el VHB no puede ser completamente erradicada, la supresi&oacute;n viral sostenida se acompa&ntilde;a de una mejor&iacute;a en la bioqu&iacute;mica, la histolog&iacute;a y de esa forma disminuye la progresi&oacute;n hacia la cirrosis y hepatocarcinoma.</P>     <P><B>END POINT DEL TRATAMIENTO</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El principal end point del tratamiento de la HBC es producir una supresi&oacute;n sostenida de la replicaci&oacute;n viral a niveles indetectables con las pruebas actuales de biolog&iacute;a molecular (TR-PCR &lt; 10-15 UI). De esta manera se conseguir&iacute;a evitar la progresi&oacute;n de la enfermedad y la aparici&oacute;n de resistencia, especialmente por los an&aacute;logos nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tidos. En pacientes HBeAg positivo y negativo, la p&eacute;rdida del HBsAg y la seroconversi&oacute;n hacia anti HBs se asocian con remisi&oacute;n completa y definitiva de la actividad, pero esto pocas veces se alcanza. De tal forma que en pacientes HBeAg positivo, la seroconversi&oacute;n hacia anti HBe ser&iacute;a un end point adecuado, debido a que se asocia con mejor&iacute;a en el pron&oacute;stico. En pacientes HBeAg negativo, la supresi&oacute;n sostenida del DNA ser&iacute;a el end point a alcanzar.</P>     <P><B>DEFINICIONES DE RESPUESTA</B></P>     <P>Dos tipos de medicamentos se emplean en la actualidad en el tratamiento de los pacientes con HBC: los interferones y los an&aacute;logos nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tidos.</P>     <P>Tratamiento con interfer&oacute;n: existen tres tipos de respuesta: </P>     <P>a. No respuesta primaria que se define como la disminuci&oacute;n de menos de 1 log del nivel basal de DNA en los primeros 3 meses de tratamiento. </P>     <P>b. Respuesta virol&oacute;gica definida como un nivel de DNA menor de 2000 UI a la semana 24 de tratamiento.  </P>     <P>c. Respuesta serol&oacute;gica que se define por la seroconversi&oacute;n hacia anti HBe en pacientes con HBC HBeAg positivo.</P>     <P>Tratamiento con an&aacute;logos: existen 5 tipos de respuesta: </P>     <P>a. No respuesta primaria definida como una disminuci&oacute;n menor de 1 log en el DNA basal en los primeros 3 meses de terapia. </P>     <P>b. Respuesta virol&oacute;gica que se define como un DNA indetectable con TR-PCR a las 48 semanas de tratamiento. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>c. Respuesta virol&oacute;gica parcial que se define como una reducci&oacute;n del DNA &gt; de 1 log pero detectable con TR-PCR. Debe ser evaluada a las 24 semanas cuando se utilizan antivirales con moderada potencia y baja barrera gen&eacute;tica para resistencia (lamivudina y telbivudina) y a las 48 semanas con antivirales m&aacute;s potentes y baja tasa de resistencia (entecavir, adefovir y tenofovir). </P>     <P>d. Reca&iacute;da virol&oacute;gica (breakthrough) que se define por un aumento del DNA en un log comparado con el menor nivel alcanzado previamente y que se asocia con una elevaci&oacute;n de las aminotransferasas y puede ser el resultado de poca adherencia al tratamiento o a la aparici&oacute;n de mutantes resistentes. </P>     <P>e. Resistencia que se caracteriza por una selecci&oacute;n de mutantes que disminuyen la respuesta a los antivirales y puede ocasionar un fallo primario al tratamiento o una reca&iacute;da (breaktrough).</P>     <P><B>INDICACIONES DE TRATAMIENTO</B></P>     <P>El tratamiento en pacientes con HBC est&aacute; indicado cuando existen evidencias de un r&aacute;pido deterioro de la funci&oacute;n hep&aacute;tica y en pacientes con cirrosis descompensada caracterizada por la presencia de ascitis, encefalopat&iacute;a y sangrado variceal. Los pacientes con cirrosis compensada tienen un riesgo elevado de desarrollar complicaciones importantes y en ellos existen claras evidencias, al menos en un estudio controlado y aleatorizado, de que el tratamiento con an&aacute;logos mejora el estadio (puntaje de itro) y reduce la incidencia de hepatocarcinoma. Es importante, para tomar una decisi&oacute;n terap&eacute;utica, que se realicen tres pruebas: DNA viral, aminotransferasas e histolog&iacute;a. Deben considerarse candidatos a tratamiento los pacientes con DNA &gt; de 2000 UI (10.000 copias/ml), con ALT en el l&iacute;mite superior o elevada y en quienes la biopsia (o marcadores no invasivos) revelen la presencia de inflamaci&oacute;n moderada a severa y fibrosis (A2 y F2 Metavir). Los pacientes en fase de inmunotolerancia y los pacientes con hepatitis leve no requieren tratamiento. Los pacientes con cirrosis compensada y DNA detectable, aun menor de 2000 UI y ALT normal y todos los pacientes con cirrosis descompensada, especialmente si est&aacute;n en lista de espera para trasplante, necesitan una r&aacute;pida y profunda supresi&oacute;n de la actividad viral. </P>     <P><B>ANTIVIRALES DISPONIBLES</B></P>     <P>A continuaci&oacute;n se mencionar&aacute;n los antivirales disponibles en el tratamiento de los pacientes con HBC, haciendo &eacute;nfasis en la respuesta seg&uacute;n HBeAg (positivo o negativo), dosis, resistencia, predictores de respuesta y eventos adversos. Comenzaremos con los interferones, continuando con los an&aacute;logos nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tidos y finalizando con los an&aacute;logos nucle&oacute;tidos.</P>     <P><B>INTERFERONES</B></P>     <P>Los interferones son prote&iacute;nas naturales que tienen dos mecanismos de acci&oacute;n: un efecto antiviral directo al inhibir la s&iacute;ntesis de DNA y activar enzimas antivirales y adicionalmente aumenta la respuesta inmune celular (HLA-1, linfocitos T-ayudadores y linfocitos N-K) contra los hepatocitos infectados con el virus de hepatitis B. Dos tipos de interferones han sido aprobados para el tratamiento de la hepatitis B y han sido ensayados en monoterapia y terapia de combinaci&oacute;n con otros agentes antivirales. </P>     <P><B>Interfer&oacute;n Alfa 2b</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Esta mol&eacute;cula ha sido utilizada en el tratamiento de la hepatitis B desde hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os y se han informado m&uacute;ltiples estudios controlados y dos metan&aacute;lisis que muestran una respuesta virol&oacute;gica en 23 a 37% vs. 17%, con una p&eacute;rdida de HBeAg de 25 a 33% vs. 12% y p&eacute;rdida del HBsAg de 6 a 8% vs. 2% comparado con placebo. Las dosis recomendadas son de 10 millones de unidades &oacute; 5 millones por metro cuadrado tres veces por semana durante 4 a 6 meses, combinando tolerancia y eficacia en forma satisfactoria. Los principales predictores de respuesta son bajos niveles de DNA y elevaciones de la ALT &gt; de 5 veces. Los pacientes con infecci&oacute;n adquirida por v&iacute;a perinatal son malos respondedores y los pacientes HBeAg negativos presentan una elevada tasa de recidivas, que puede reducirse con terapias prolongadas a 24 meses. No se ha descrito resistencia a este medicamento y la mayor parte de los pacientes mantienen una respuesta sostenida, pero su administraci&oacute;n subcut&aacute;nea y su perfil de efectos adversos constituyen desventajas frente a los nuevos antivirales.</P>     <P><B>Interfer&oacute;n pegilado alfa </B></P>     <P>La pegilaci&oacute;n es el resultado de unir una cadena de polietilenglicol de 12 &oacute; 40 kD al interfer&oacute;n, dando origen a los interferones pegilados (PEG-IFN) alfa 2b y alfa 2a. Estos tienen una vida media m&aacute;s prolongada comparada con las formas de interfer&oacute;n est&aacute;ndar y pueden ser administrados una vez a la semana, con una concentraci&oacute;n plasm&aacute;tica m&aacute;s estable. En un estudio de fase II (Cooksley, et al) con interfer&oacute;n pegilado (PEG-IFN) alfa 2a, que incluy&oacute; 194 pacientes HBeAg positivos, el tratamiento durante 6 meses logr&oacute; tasas de respuesta virol&oacute;gica, p&eacute;rdida de HBeAg y seroconversi&oacute;n hacia anti HBe superiores (28% vs. 12%)) en relaci&oacute;n con la forma est&aacute;ndar de interfer&oacute;n. El &uacute;nico aprobado hasta el momento por la FDA en el tratamiento de la HBC es el PEG-IFN alfa 2a. </P>     <P>Pacientes HBC HBeAg positivo: recientemente, un estudio (Lau, et al) en 814 pacientes con hepatitis B cr&oacute;nica HBeAg positivo, se utiliz&oacute; interfer&oacute;n pegilado alfa 2a monoterapia, combinado con lamivudina vs. lamivudina durante 48 semanas, observ&aacute;ndose que la monoterapia con PEG-INF alfa 2a es superior a la monoterapia con lamivudina, con una tasa de seroconversi&oacute;n hacia antiHBe de 32% vs. 19%, negativizaci&oacute;n del DNA viral (&lt; de 400 copias/ml) de 14% vs. 5% y p&eacute;rdida del HBeAg en el 3%. El tratamiento combinado mostr&oacute; una mayor supresi&oacute;n viral y menor resistencia a lamivudina (27% monoterapia lamivudina vs. 4% en terapia de combinaci&oacute;n), pero este resultado no se traslad&oacute; a una mayor eficacia. Dos estudios han evaluado el PEG-IFN alfa 2b en pacientes con hepatitis B cr&oacute;nica HBeAg positivos, incluyendo pacientes europeos (Janssen, et al) y asi&aacute;ticos (Chan, et al). El primero compar&oacute; tres grupos de pacientes que recibieron PEG-IFN alfa 2b en monoterapia, PEG-IFN alfa 2 b combinado con lamivudina y lamivudina monoterapia. Al igual que el estudio con PRG-IFN alfa 2a, la respuesta con PEG-IFN alfa 2b fue superior a lamivudina y similar a la combinaci&oacute;n. El segundo estudio, comparando terapia combinada PEG-IFN alfa 2b y lamivudina vs. lamivudina monoterapia, mostr&oacute; una mejor respuesta en el grupo de tratamiento combinado, con una seroconversi&oacute;n cercana al 36%. </P>     <P>Pacientes con HBC HBeAg negativo: un estudio con PEG-IFN alfa 2a ha evaluado la respuesta en este grupo e incluy&oacute; 552 pacientes que recibieron monoterapia con PEG-IFN alfa 2a, terapia combinada con lamivudina vs. lamivudina sola durante 48 semanas. Similar a los pacientes HBeAg positivo, la terapia con PEG-IFN mostr&oacute; ser superior a lamivudina (supresi&oacute;n del DNA 43 vs. 29%), pero igual al tratamiento combinado con ambos agentes (supresi&oacute;n del DNA 43 vs. 44%), a pesar de una supresi&oacute;n viral inicial m&aacute;s profunda en este grupo. La p&eacute;rdida del HBsAg rara vez se alcanza en estos pacientes, pero este estudio mostr&oacute; 4%, 3% vs. 0% en PEG-IFN monoterapia o combinado vs. lamivudina. Una supresi&oacute;n completa &lt; de 400 copias/ml se logr&oacute; en 19%, 20% y 7% en cada uno de los respectivos grupos. La resistencia a lamivudina fue menor en el grupo de tratamiento combinado confirmando resultados de estudios previos. </P>     <P>Dosis: los resultados de estos estudios indican que la administraci&oacute;n de PEG-IFN alfa 2b a dosis de 1,5 mcg/k y PEG-IFN alfa 2ª, a dosis de 180 mcg, en pacientes con HBC durante 48 semanas representa una buena opci&oacute;n terap&eacute;utica, particularmente en pacientes HBeAg positivos. </P>     <P>Eventos adversos: los PEG-IFNs no han mostrado resistencia y su perfil de seguridad es similar a los IFN est&aacute;ndar. Resulta interesante que la depresi&oacute;n es menor en pacientes con HBC comparados con pacientes infectados por hepatitis C (4% vs. 20%). No debe emplearse interferones en pacientes con cirrosis hep&aacute;tica por el riesgo de complicaciones relacionadas con una descompensaci&oacute;n y la mayor incidencia de sepsis que aumenta la mortalidad y retrasa las posibilidades de un trasplante. </P>     <P>Predictores de respuesta: an&aacute;lisis de los estudios muestran que diferentes factores son predictivos de respuesta a tratamiento, tales como los genotipos A (respuesta 60%), B (respuesta 42%), C (respuesta 32%) y D (respuesta 28%), los valores elevados de aminotransferasas pretratamiento y una baja carga viral (&lt; de 9 log copias/ml) mejoran la tasa de seroconversi&oacute;n hacia anti HBe, al igual que el sexo femenino y la edad joven al momento de adquirir la infecci&oacute;n. Un estudio reciente con PEG-IFN alfa 2b realizado en 266 pacientes con HBC HBeAg positiva, mostr&oacute; la p&eacute;rdida del Hbe Ag en 37% y del HBsAg en 11% siendo sostenida en todos ellos. La terapia combinada con lamivudina no fue superior a la monoterapia con PEG-IFN alfa 2b. </P>     <P><B>LAMIVUDINA</B></P>     <P>La lamivudina es un an&aacute;logo nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido c&iacute;clico (enanti&oacute;mero de 2-3 dideoxy-3-thiacitidina). La incorporaci&oacute;n del trifosfato activo (3TC-TP) dentro de las cadenas crecientes de DNA resulta en una terminaci&oacute;n prematura de la cadena inhibiendo por lo tanto la s&iacute;ntesis del DNA del VHB. Ha sido aprobada en todo el mundo desde 1998. Es efectiva como monoterapia para suprimir la replicaci&oacute;n viral y mejorar la enfermedad hep&aacute;tica con normalizaci&oacute;n de la alanino-aminotransferasa (ALT) y mejor&iacute;a histol&oacute;gica. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Hepatitis B cr&oacute;nica HBeAg-positivo: un a&ntilde;o de terapia con lamivudina resulta en mejor&iacute;a histol&oacute;gica, seroconversi&oacute;n del HBeAg, supresi&oacute;n del DNA del VHB y normalizaci&oacute;n de la ALT. Tres estudios cl&iacute;nicos que inclu&iacute;an un total de 731 pacientes naive, que recibieron lamivudina por un a&ntilde;o reportaron tasas de seroconversi&oacute;n del HBeAg de 16% a 18% comparado con 4% a 6% en los controles no tratados. Si la terapia es detenida antes de la seroconversi&oacute;n del HBeAg la replicaci&oacute;n viral retorna, de all&iacute; que un tratamiento a largo plazo es requerido en la mayor&iacute;a de pacientes. La seroconversi&oacute;n del HBeAg aumenta con la duraci&oacute;n del tratamiento de 17% a un a&ntilde;o a 27%, 40%, 47% y 50% a los 2, 3, 4 y 5 a&ntilde;os respectivamente. La seroconversi&oacute;n del HBeAg se correlaciona con los niveles de ALT pretratamiento: 64% (vs. 14% con placebo) pacientes con ALT &gt; 5 x LSN, 26% (vs. 5%) en pacientes con ALT 2-5 x LSN y solamente 5% (vs. 2%) en aquellos con ALT &lt; 2 x LSN al final de un a&ntilde;o de terapia con lamivudina 100 mg/d&iacute;a. Esto indica que los pacientes con una respuesta inmune m&aacute;s vigorosa al VHB responden mejor al efecto antiviral directo de la lamivudina. As&iacute; mismo, se ha demostrado que los pacientes asi&aacute;ticos responden similarmente a la lamivudina que los pacientes cauc&aacute;sicos. </P>     <P>Hepatitis B cr&oacute;nica HBeAg-negativo: la lamivudina ha demostrado ser ben&eacute;fica en este grupo de pacientes. En general, aproximadamente dos terceras partes de los pacientes (60% a 70%) tienen una respuesta bioqu&iacute;mica y virol&oacute;gica despu&eacute;s de 6-12 meses de terapia con lamivudina. Sin embargo, la mayor&iacute;a recae cuando el tratamiento es detenido y una vez se desarrolla resistencia a la lamivudina. La duraci&oacute;n del tratamiento a largo plazo puede mantener los niveles normales de ALT y el DNA del VHB indetectable, pero la reca&iacute;da bioqu&iacute;mica y virol&oacute;gica ocurre como resultado de la emergencia de mutantes YMDD de la DNA polimerasa del VHB resistentes a la lamivudina. La extensi&oacute;n de la duraci&oacute;n del tratamiento resulta en una progresivamente m&aacute;s baja tasa de respuesta debido a la selecci&oacute;n de estos mutantes resistentes a la lamivudina. Solamente cerca del 40% de los pacientes mantienen la ALT normal y los niveles indetectables de DNA del VHB a m&aacute;s de 30 meses. En un estudio de 201 pacientes, la remisi&oacute;n virol&oacute;gica disminuy&oacute; de 73% en 12 meses a 34% en 48 meses, mientras que la remisi&oacute;n bioqu&iacute;mica disminuy&oacute; de 84% a 36%. El surgimiento de mutantes del YMDD en esta poblaci&oacute;n de pacientes puede estar asociado con hepatitis cl&iacute;nicamente significativa, lo cual limita de manera importante el papel de la lamivudina en el tratamiento de la infecci&oacute;n cr&oacute;nica del VHB HBeAg negativo.</P>     <P>No respondedores a tratamiento con interfer&oacute;n (IFN) alfa-2b: un estudio multic&eacute;ntrico de no respondedores a interfer&oacute;n alfa-2b encontr&oacute; que los pacientes tuvieron una tasa de seroconversi&oacute;n similar del HBeAg con lamivudina sola (18%), con la combinaci&oacute;n de lamivudina e IFN-alfa (12%) o placebo (13%) indicando que la respuesta de los no respondedores al IFN alfa a la lamivudina es similar a la de los pacientes naive y que la combinaci&oacute;n del IFN-alfa con la lamivudina no confiere ning&uacute;n beneficio adicional comparado con el retratamiento con lamivudina sola.</P>     <P>Durabilidad de la respuesta: un estudio de seguimiento en pacientes no asi&aacute;ticos encontr&oacute; que 77% de los pacientes con seroconversi&oacute;n del HBeAg ten&iacute;a respuesta duradera despu&eacute;s de un promedio de seguimiento de 37 meses y 20% tuvo seroconversi&oacute;n del HBsAg. Los estudios de Asia reportan tasas m&aacute;s bajas de durabilidad (50%-60%) lo cual puede estar relacionado, en parte, con una duraci&oacute;n m&aacute;s corta del tratamiento (promedio de 8-9 meses). La durabilidad de la respuesta es particularmente baja en los pacientes con genotipo C del VHB, en pacientes mayores y si el tratamiento es mantenido por menos de 4-8 meses despu&eacute;s de la seroconversi&oacute;n del HBeAg. </P>     <P>Resistencia a la lamivudina: la selecci&oacute;n de mutaciones resistentes a la lamivudina es el problema principal del tratamiento. La mutaci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n compromete la substituci&oacute;n de metionina en el motif tirosina-metionina-aspartato-aspartato (YMDD) del DNA, del VHB por valina o isoleucina rtM204V/I con o sin rtL180M. La resistencia genot&iacute;pica puede ser detectada en 14% a 32% despu&eacute;s de un a&ntilde;o de tratamiento con lamivudina y aumenta con la duraci&oacute;n del tratamiento a 60%-70% despu&eacute;s de 5 a&ntilde;os. Los factores asociados con un aumento en la tasa de resistencia a la lamivudina incluyen la duraci&oacute;n prolongada del tratamiento, los altos niveles del DNA del VHB pretratamiento y un alto nivel residual de virus despu&eacute;s del inicio del tratamiento. El desarrollo de resistencia est&aacute; asociado con p&eacute;rdida de la respuesta inicial con rebote del DNA del VHB, seguido por aumento en la ALT, reversi&oacute;n eventual de la mejor&iacute;a histol&oacute;gica y en algunos casos enfermedad hep&aacute;tica progresiva asociada con exacerbaciones severas y raramente, descompensaci&oacute;n hep&aacute;tica y muerte. La resistencia a la lamivudina ha sido descrita en todos los grupos de pacientes. </P>     <P>Dosis: la dosis recomendada de lamivudina para adultos con funci&oacute;n renal normal (depuraci&oacute;n de creatinina &gt; 50 ml/min) y sin coinfecci&oacute;n con el VIH es de 100 mg/d&iacute;a. Ajuste de dosis es necesario para pacientes con insuficiencia renal. La bioqu&iacute;mica hep&aacute;tica debe ser monitoreada c/3 meses y los niveles de DNA del VHB c/ 3-6 meses mientras se est&eacute; en tratamiento y los niveles de HBeAg y anti HBeAg deben ser evaluados al final del a&ntilde;o de tratamiento y luego c/ 3-6 meses. El tratamiento puede ser descontinuado en los pacientes que tienen seroconversi&oacute;n confirmada del HBeAg (p&eacute;rdida del HBeAg y detecci&oacute;n de anti HBeAg en 2 ocasiones con 1-3 meses de diferencia) y hayan completado al menos 6 meses de terapia de consolidaci&oacute;n despu&eacute;s de la aparici&oacute;n del anti HBeAg. La durabilidad de la respuesta despu&eacute;s de la suspensi&oacute;n del tratamiento se espera que sea del 70% al 90%. Reca&iacute;da viral y exacerbaciones de la hepatitis pueden ocurrir despu&eacute;s de la descontinuaci&oacute;n del tratamiento. As&iacute;, todos los pacientes deben ser estrechamente monitoreados despu&eacute;s de la suspensi&oacute;n del tratamiento c/ 1-3 meses por 6 meses y luego c/3-6 meses. El reinicio del tratamiento con lamivudina es usualmente efectivo en los pacientes que no han desarrollado resistencia. </P>     <P>El tratamiento puede ser continuado en aquellos que no desarrollan seroconversi&oacute;n del HBeAg y no tienen evidencia de ruptura virol&oacute;gica ya que la seroconversi&oacute;n puede ocurrir con el tratamiento continuado. Sin embargo, el beneficio del tratamiento continuado debe ser balanceado contra el riesgo de mutantes resistentes. Con la disponibilidad de nuevas terapias con bajo riesgo de resistencia, el paso a un tratamiento alternativo puede ser considerado especialmente en quienes han recibido lamivudina por m&aacute;s de 2 a&ntilde;os. </P>     <P>En los pacientes con ruptura virol&oacute;gica se deben realizar pruebas para mutantes resistentes cuando sea posible. La gran mayor&iacute;a de pacientes con resistencia confirmada a la lamivudina deben recibir terapia de rescate con agentes antivirales efectivos contra mutantes del VHB resistentes a la lamivudina. En una minor&iacute;a se puede considerar suspender el tratamiento, particularmente si tienen ALT normal o si la biopsia pretratamiento muestra inflamaci&oacute;n leve y ausencia o m&iacute;nima fibrosis.</P>     <P>Eventos adversos: la lamivudina es segura y bien tolerada con pocos eventos adversos serios aun en pacientes con cirrosis descompensada. </P>     <P><B>ENTECAVIR</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El entecavir es un potente an&aacute;logo nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido de la deoxiguanosina con actividad antiviral espec&iacute;fica para hepadnavirus y es el m&aacute;s nuevo agente antiviral oral contra el VHB. El entecavir trifosfato, que es la forma intracelular activa del entecavir inhibe el DNA polimerasa del VHB m&aacute;s efectivamente que la lamivudina o el adefovir. El entecavir inhibe la replicaci&oacute;n del DNA del VHB en 3 pasos diferentes: inhibe la transcriptasa reversa de la hebra negativa del DNA del VHB del RNA mensajero pregen&oacute;mico, la s&iacute;ntesis de la hebra positiva del DNA del VHB y el priming del DNA polimerasa del VHB, un paso comprometido en la uni&oacute;n covalente con el trifosfato de guanosina. Estudios in vitro demostraron que el entecavir es 30 veces m&aacute;s potente que la lamivudina en suprimir la replicaci&oacute;n viral, m&aacute;s potente que el adefovir y es efectivo contra los mutantes del VHB resistentes a lamivudina, aunque la actividad es m&aacute;s baja comparado con el VHB salvaje. </P>     <P>En estudios precl&iacute;nicos fase I y II, el entecavir demostr&oacute; una potente actividad antiviral dosis dependiente en los pacientes con hepatitis B cr&oacute;nica HBeAg positivo y HBeAg negativo, as&iacute; como tambi&eacute;n en los pacientes refractarios a la lamivudina. </P>     <P>Esos hallazgos preliminares han sido recientemente confirmados en grandes estudios de fase III, comparando entecavir y lamivudina en pacientes con hepatitis B cr&oacute;nica (HBC) quienes fueron naive-nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido o refractarios a lamivudina. En esos estudios, el entecavir fue superior a la lamivudina en mejorar la histolog&iacute;a hep&aacute;tica, normalizar los niveles de ALT y reducir los niveles de DNA del VHB en pacientes naive-nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido HBeAg positivo y HBeAg negativo y en pacientes HBeAg positivo refractarios a lamivudina. </P>     <P>Pacientes con HBC HBeAg-positivo: en un estudio cl&iacute;nico de fase III, 715 pacientes con enfermedad hep&aacute;tica compensada fueron aleatorizados para recibir entecavir 0,5 mg o lamivudina 100 mg diariamente, administrados por 52 semanas. A la semana 48, el entecavir result&oacute; significativamente en tasas m&aacute;s altas de respuesta histol&oacute;gica (72% vs. 62%), virol&oacute;gica [DNA del VHB indetectable] (67% vs. 36%) y bioqu&iacute;mica (68% vs. 60%) comparado con la lamivudina. Sin embargo, las tasas de seroconversi&oacute;n del HBeAg fueron similares en los 2 grupos (21% vs. 18%). Los datos de eficacia a largo plazo indican que las respuestas virol&oacute;gica y bioqu&iacute;mica logradas con el entecavir a la semana 48 son sostenidas con el tratamiento continuo hasta la semana 96. Durante el segundo a&ntilde;o de tratamiento, los niveles indetectables del DNA del VHB por PCR fueron de 81% en los pacientes tratados con entecavir vs. 39% en los tratados con lamivudina y la normalizaci&oacute;n de la ALT fue de 87% vs. 79% respectivamente a trav&eacute;s de las 96 semanas. La tasa acumulativa de seroconversi&oacute;n del HBeAg fue de 31% vs. 26%. </P>     <P>La actividad antiviral del entecavir es mayor que la del adefovir en los pacientes con HBC HBeAg positivo naive-tratamiento. Los resultados del estudio EARLY, un estudio aleatorizado, abierto, que compar&oacute; entecavir 0,5 mg/d&iacute;a con adefovir 10 mg en tales pacientes, mostr&oacute; una significativa mayor reducci&oacute;n en la carga viral entre los pacientes tratados con entecavir que con adefovir despu&eacute;s de 12 semanas de terapia. La diferencia en el cambio del DNA del VHB fue mucho m&aacute;s alta para el entecavir tan temprano como al d&iacute;a 10 y esta diferencia se mantuvo a trav&eacute;s de las 96 semanas. A la semana 48, una m&aacute;s alta proporci&oacute;n de pacientes tratados con entecavir que con adefovir lograron niveles de DNA del VHB &lt; 300 copias/mL (58% vs. 19%). A la semana 96, 79% de los pacientes tratados con entecavir y 50% de los tratados con adefovir lograron niveles de DNA del VHB &lt; 300 copias/mL. Las tasas de normalizaci&oacute;n de la ALT (97% vs. 85%) y seroconversi&oacute;n del HBeAg (24% vs. 25%) fueron similares para ambos grupos de tratamiento.</P>     <P>Pacientes con HBC HBeAg negativo: en otro estudio, los efectos antivirales del entecavir fueron comparados con los de la lamivudina en 648 pacientes naive-nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido con HBC HBeAg negativo. Los pacientes fueron aleatorizados para recibir entecavir 0,5 mg/d&iacute;a o lamivudina 100 mg/d&iacute;a por m&aacute;s de 96 semanas. A la semana 48, el entecavir result&oacute; en tasas m&aacute;s altas de respuesta histol&oacute;gica (70% vs. 61%), virol&oacute;gica (90% vs. 72%) y bioqu&iacute;mica (78% vs. 71%) comparado con la lamivudina. No hubo evidencia de resistencia al entecavir. Los datos de este estudio confirman los datos preliminares de los estudios de fase II, en que el entecavir es superior a la lamivudina en el tratamiento de los pacientes con HBC HBeAg negativo.</P>     <P>Otro estudio compar&oacute; la terapia a largo plazo con entecavir y lamivudina en pacientes HBeAg negativo. Aquellos HBeAg negativo que lograron una respuesta (bioqu&iacute;mica y virol&oacute;gica) a la semana 48 y descontinuaron la terapia fueron seguidos por un per&iacute;odo adicional de 24 semanas. M&aacute;s pacientes tratados con entecavir que con lamivudina mantuvieron los niveles de DNA del VHB &lt; 300 copias/mL y niveles de ALT &lt; 1 LSN durante las 24 semanas del per&iacute;odo de seguimiento. Para aquellos que experimentaron rebote viral al suspender el tratamiento, el retratamiento con entecavir por 12 semanas result&oacute; en una profunda supresi&oacute;n viral. A la semana 48, 90% de los pacientes, quienes reiniciaron la terapia con entecavir lograron niveles de DNA del VHB &lt; 300 copias/mL. Una baja tasa de resistencia (1,2%) ha sido observada en los pacientes HBeAg negativo naive-nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido tratados con entecavir por m&aacute;s de 5 a&ntilde;os.</P>     <P>VHB resistente-lamivudina: un estudio multic&eacute;ntrico fase III, compar&oacute; el entecavir con la lamivudina en pacientes resistentes a la lamivudina con HBC HBeAg positivo. En este estudio, 286 pacientes con HBC HBeAg positivo que fueron refractarios a la terapia con lamivudina fueron aleatorizados a cambiar a entecavir 1 mg diariamente o continuar con lamivudina 100 mg al d&iacute;a por un m&iacute;nimo de 52 semanas. A la semana 48, el entecavir mostr&oacute; significativamente tasas m&aacute;s altas de respuesta histol&oacute;gica (55% vs. 28%), virol&oacute;gica (21% vs. 1%) y bioqu&iacute;mica (75% vs. 23%) comparado con la lamivudina. El perfil de seguridad del entecavir fue comparable a la lamivudina con pocos &quot;flares&quot; de ALT en el tratamiento.</P>     <P>Resistencia al entecavir: la ruptura virol&oacute;gica fue rara en los pacientes naive-nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido y fue observada en solo 3% de los pacientes a la semana 96 de tratamiento en 2 estudios cl&iacute;nicos de fase III. Sin embargo, la ruptura virol&oacute;gica fue detectada en 7% de los pacientes despu&eacute;s de 48 semanas y en 16% despu&eacute;s de 96 semanas de tratamiento en el estudio cl&iacute;nico de fase III de pacientes refractarios a la lamivudina. La resistencia al entecavir parece ocurrir a trav&eacute;s de dos mecanismos con la selecci&oacute;n inicial de la mutaci&oacute;n M204V/I seguida por la substituci&oacute;n de los amino&aacute;cidos en rtI169, rtT184, rtS202 &oacute; rtM250. La lamivudina debe ser descontinuada cuando los pacientes son cambiados a entecavir para disminuir el riesgo de resistencia al entecavir.</P>     <P>Dosis: la dosis aprobada para el entecavir en los pacientes sin tratamiento previo con nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tidos es de 0,5 mg al d&iacute;a y para los pacientes resistentes/refractarios a la lamivudina es de 1,0 mg al d&iacute;a. Los dosis deben ser ajustadas para los pacientes con depuraci&oacute;n de creatinina &lt; 50 ml/min. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Predictores de respuesta: el entecavir parece ser igualmente efectivo en disminuir los niveles s&eacute;ricos del DNA del VHB e inducir mejor&iacute;a histol&oacute;gica en pacientes asi&aacute;ticos y cauc&aacute;sicos y a trav&eacute;s de los genotipos del VHB A-D y en un amplio rango de niveles de DNA del VHB y de ALT. Sin embargo, las tasas de seroconversi&oacute;n del HBeAg fueron m&aacute;s bajas en los pacientes con ALT normal, siendo de 12%, 23% y 39% en aquellos con ALT pretratamiento &lt;2, 2-5 y &gt; 5 veces el control normal respectivamente.</P>     <P>Eventos adversos: el entecavir tiene un perfil de seguridad similar a la lamivudina en los estudios cl&iacute;nicos. En general, los estudios anotados demuestran que despu&eacute;s de 48 semanas de tratamiento, el entecavir es superior a la lamivudina en su habilidad para reducir el DNA del VHB a niveles indetectables, normalizar la ALT y mejorar la histolog&iacute;a hep&aacute;tica en los pacientes HBeAg positivo, HBeAg negativo sin tratamiento nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido previo y en los pacientes con HBeAg positivo refractarios a la lamivudina. La eficacia virol&oacute;gica y bioqu&iacute;mica del entecavir es mantenida con el tratamiento prolongado por m&aacute;s de 96 semanas. Adicionalmente, el reinicio del entecavir efectivamente suprime la replicaci&oacute;n viral en los pacientes HBeAg negativo quienes hab&iacute;an logrado una respuesta y subsecuentemente experimentaron rebote viral al suspender la terapia. </P>      <P><B>TELBIVUDINA</B></P>     <P>La telbivudina es un an&aacute;logo nucle&oacute;sido de deoxitimidina que tiene un potente efecto antiviral contra el virus B. Su uso ha sido aprobado por la EMEA y la FDA en el 2007. En un reciente estudio (GLOBE), en el que participaron un importante n&uacute;mero de pa&iacute;ses, se incluyeron 1.367 pacientes con HBC (921 HBeAg positivo y 446 HBeAg negativo) y fueron aleatorizados a recibir telbivudina o lamivudina durante 2 a&ntilde;os. </P>     <P>Pacientes con HBC HBeAg positivos: al final del primer a&ntilde;o de tratamiento, la telbivudina demostr&oacute; ser superior a la lamivudina con una mayor supresi&oacute;n del DNA (6,5 log vs. 5,5 log) y una mayor proporci&oacute;n de pacientes con DNA indetectable (60 vs. 40%). Sin embargo, la tasa de seroconversi&oacute;n fue similar (23% vs. 22%). A los 2 a&ntilde;os telbivudina contin&uacute;a siendo superior a lamivudina con una mayor supresi&oacute;n viral (5,7 log vs. 4,4 log) y mayor tasa con DNA indetectable (56% vs. 36%). No hubo diferencias en la p&eacute;rdida y seroconversi&oacute;n del HbeAg ni en la normalizaci&oacute;n de la ALT.</P>     <P>Pacientes con HBC HBeAg negativo: al a&ntilde;o de tratamiento, la telbivudina mostr&oacute; ser superior a lamivudina alcanzando mayor supresi&oacute;n del DNA (5,2 log vs. 4,4 log) y una mayor proporci&oacute;n de pacientes con DNA indetectable (88% vs. 71%). Estas diferencias en la respuesta se mantuvieron al final del segundo a&ntilde;o de tratamiento, con mayor supresi&oacute;n del DNA (5,7 log vs. 4,4 log) y DNA indetectable (82% vs. 57%).</P>     <P>Pacientes resistentes a lamivudina: debido a que la telbivudina y la lamivudina son an&aacute;logos nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tidos, existe una resistencia cruzada con mutantes YMDD comunes, por lo que no se recomienda en pacientes con resistencia a la lamivudina.</P>     <P>Resistencia: se ha encontrado una resistencia fenot&iacute;pica a un a&ntilde;o de 6% en pacientes HBeAg positivo y 3,5% en pacientes HBeAg negativo. A los dos a&ntilde;os, la resistencia alcanza un 22% en pacientes HBeAg positivo y 9% en pacientes HBeAg negativo. </P>     <P>Dosis: la dosis recomendada de telbivudina en pacientes mayores de 16 a&ntilde;os con aclaramiento de creatinina &gt; de 60 ml/min es de 600 mg/d&iacute;a.</P>     <P>Predictores de respuesta: la supresi&oacute;n del DNA a los 6 meses es el mejor predictor de respuesta al tratamiento. Si el DNA es negativo a este tiempo, los pacientes con HBC HBeAg positivo tienen una seroconversi&oacute;n del 46% a un a&ntilde;o y 95% tiene DNA negativo a un a&ntilde;o y 83% a dos a&ntilde;os. En pacientes HBeAg negativo, 88% de los que alcanzan supresi&oacute;n viral a 6 meses tienen DNA negativo a dos a&ntilde;os. As&iacute; mismo, los pacientes con supresi&oacute;n viral a 6 meses tienen una resistencia de 4% en HBC HBeAg positiva y 2% en HBC HBeAg positiva a dos a&ntilde;os. Debido a lo anterior, se propone que los pacientes tratados con telbivudine tengan una carga viral a los 6 meses de tratamiento. Si esta es negativa, el medicamento puede ser continuado, pero si es positiva, &gt; de 10000 copias (2000 UI) los pacientes deben ser cambiados de medicaci&oacute;n. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>EMTRICITABINA</B></P>     <P>La emtricitabina es un an&aacute;logo nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido de la 2-deoxycitadina5-trifosfato que es estructuralmente similar a la lamivudina y posee actividad contra el VHB y el VIH. Actualmente est&aacute; aprobada en los Estados Unidos para su uso en combinaci&oacute;n con otros agentes antirretrovirales para el manejo de la infecci&oacute;n por el VIH en adultos mayores de 18 a&ntilde;os. Debido a su similitud estructural con la lamivudina, el tratamiento con emtricitabina selecciona los mismos mutantes resistentes. </P>     <P>Dos estudios aleatorizados de fase II han evaluado la emtricitabina en pacientes con HBC HBeAg positivo o negativo. En un estudio doble ciego, con grupo paralelo, Gish y cols evaluaron la eficacia a largo plazo y la actividad antiviral de la emtricitabina en pacientes HBeAg positivo sin tratamiento nucle&oacute;sido/nucle&oacute;tido previo. Los pacientes fueron aleatorizados para recibir emtricitabina 25, 100 &oacute; 200 mg al d&iacute;a por 48 semanas. Al final del tratamiento los pacientes continuaron recibiendo emtricitabina 200 mg/d&iacute;a, por 48 semanas adicionales. Despu&eacute;s de 2 a&ntilde;os, 53% de los pacientes tuvo niveles s&eacute;ricos de DNA del VHB menores a 4,7 x 10³ copias/ml, 33% seroconvirt&oacute; el HBeAg y 85% tuvo normalizaci&oacute;n de la ALT. La incidencia de resistencia fue de 18% para los pacientes recibiendo emtricitabina 200 mg/d&iacute;a durante 2 a&ntilde;os.</P>     <P>Un segundo estudio compar&oacute; la eficacia y seguridad de la emtricitabina con placebo en pacientes con VHB sin tratamiento previo con an&aacute;logos. Los pacientes fueron aleatorizados para recibir 200 mg/d&iacute;a de emtricitabina o placebo, una vez al d&iacute;a por 48 semanas y tuvieron biopsia hep&aacute;tica pretratamiento y postratamiento. Al final del tratamiento, m&aacute;s pacientes recibiendo emtricitabina que placebo tuvieron mejor&iacute;a histol&oacute;gica (62% vs. 25%; p &lt;,001), niveles s&eacute;ricos de DNA del VHB menor a 400 copias x ml (54% vs. 2%; p &lt;,001) y normalizaci&oacute;n de la ALT (65% vs. 25%; p &lt;,001). La tasa de seroconversi&oacute;n del HBeAg fue de 12% en los 2 brazos. En la semana 48, mutantes resistentes fueron detectados en 13% de 159 pacientes en el grupo de emtricitabina. El perfil de seguridad de la emtricitabina fue similar al placebo. Exacerbaciones postratamiento de la infecci&oacute;n por el VHB se desarrollaron en 23% de los pacientes tratados con emtricitabina.</P>     <P>Basados en esos estudios, la dosis de 200 mg al d&iacute;a de emtricitabina fue elegida como la dosis &oacute;ptima para estudios futuros en pacientes como HBC. Aunque la emtricitabina es efectiva en suprimir la replicaci&oacute;n del VHB, la resistencia a la droga y la resistencia cruzada con lamivudina podr&iacute;an limitar su papel como monoterapia en el manejo de la VHB.</P>     <P>M&aacute;s recientemente, Lim y cols evaluaron el efecto antiviral de la emtricitabina en combinaci&oacute;n con clevudina en pacientes con HBC; 163 pacientes fueron aleatorizados para recibir emtricitabina 200 mg al d&iacute;a m&aacute;s clevudina 10 mg al d&iacute;a o emtricitabina 200 mg al d&iacute;a m&aacute;s placebo por 24 semanas, con 24 semanas de seguimiento. M&aacute;s pacientes recibiendo la terapia combinada que la monoterapia, lograron niveles de DNA del VHB menores a 4700 copias x ml (74% vs. 65%), viremia indetectable (40% vs. 23%) y normalizaci&oacute;n de la ALT (63% vs. 42%).</P>     <P><B>ADEFOVIR</B></P>     <P>El adefovir dipivoxil es una prodroga que se convierte en la mol&eacute;cula activa adefovir, un an&aacute;logo nucle&oacute;tido de adenosin monofosfato. Act&uacute;a inhibiendo la transcriptasa reversa en forma selectiva por una competici&oacute;n con el ATP end&oacute;geno e inhibe en forma prematura la s&iacute;ntesis de DNA. Su aclaramiento se realiza por eliminaci&oacute;n renal y la farmacocin&eacute;tica resulta alterada si el aclaramiento de creatinina es menor de 50 ml/min. La nefrotoxicidad es su principal efecto colateral, principalmente sobre el t&uacute;bulo proximal, aunque esto no se observa con las dosis cl&iacute;nicamente efectivas de 10 mg d&iacute;a.</P>     <P>Pacientes HBC HBeAg positiva: el adefovir ha demostrado eficacia en pacientes con HBC comparado con el placebo con mejor&iacute;a histol&oacute;gica (53% vs. 23%), disminuci&oacute;n del DNA (3,5 log vs. 0,5 log), normalizaci&oacute;n de la ALT (48% vs. 16%) y seroconversi&oacute;n hacia anti HBe (12% vs. 6%). Las dosis de 30 mg resultan m&aacute;s efectivas para alcanzar la supresi&oacute;n viral, pero existe mayor riesgo de nefrotoxicidad. La dosis de 10 mg es m&aacute;s segura pero no es &oacute;ptima para una proporci&oacute;n significativa de pacientes. Las tasas de seroconversi&oacute;n aumentan con la duraci&oacute;n de la terapia alcanzando un 40% a 3 a&ntilde;os. </P>     <P>Pacientes HBC HBeAg negativa: estos pacientes requieren un tratamiento m&aacute;s prolongado para suprimir la viremia y a 48 semanas la respuesta es superior comparada con el placebo, con una mejor&iacute;a histol&oacute;gica de 64% vs. 33%, una disminuci&oacute;n del DNA 3,91 log vs. 1,35 log, DNA indetectable 51% vs. 0% y normalizaci&oacute;n de la ALT 72% vs. 29%. Los resultados a largo plazo muestran que a las 144 semanas 79% de pacientes tiene DNA indetectable y a las 240 semanas un 67%. Las tasas de resistencia alcanzan un 29% a este tiempo, con elevaciones de creatinina en 3%. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Resistencia: el adefovir presenta una menor resistencia comparado con lamivudina y esto es debido a diferencias estructurales que le hacen m&aacute;s parecido al sustrato natural, el ATP end&oacute;geno. Adem&aacute;s, solo requiere dos pasos de fosforilaci&oacute;n a diferencia de lamivudina que requiere tres pasos. Sin embargo, se han informado mutantes de tipo N236T en el dominio D de la DNA polimerasa y que se correlacionan con un rebote de 1 log en el DNA. La incidencia acumulativa de resistencia es de 3,9% a un a&ntilde;o, 5,9% a 3 a&ntilde;os, 18% a 4 a&ntilde;os y 29% a 5 a&ntilde;os. Los niveles de DNA a la semana 48 son predictivos de resistencia, siendo esta de 4% si la concentraci&oacute;n es menor de 3 log y 67% si es mayor de 6 log. Las mutantes aparecen con menor frecuencia si se da tratamiento combinado con lamivudina y son sensibles a esta y adicionalmente a emtricitabine, telbivudina y entecavir. </P>     <P>Dosis: la dosis recomendada de adefovir es de 10 mg/d&iacute;a ya que la dosis de 30 mg, aunque es m&aacute;s efectiva, aumenta el riesgo de nefrotoxicidad.</P>     <P>Predictores de respuesta: una proporci&oacute;n variable de pacientes con &iacute;ndice de masa corporal elevado y con carga viral alta tienen menor respuesta al adefovir. La prolongaci&oacute;n del tratamiento mejora la respuesta pero tambi&eacute;n aumenta la posibilidad de resistencia.</P>     <P>Pacientes resistentes a lamivudina: pueden ser tratados con adefovir y hay reportes de tratamientos exitosos especialmente en pacientes que se encuentran en lista de espera para trasplante. La adici&oacute;n temprana, m&aacute;s que el cambio, parece ser la mejor estrategia para manejar la resistencia a lamivudina con dosis de 10 mg d&iacute;a.</P>     <P><B>TENOFOVIR</B></P>     <P>El tenofovir disoproxil fumarato es un an&aacute;logo nucle&oacute;tido y la prodroga del tenofovir, con un mecanismo de acci&oacute;n similar al adefovir pero m&aacute;s potente para reducir la carga viral. Este medicamento est&aacute; aprobado desde el 2002 para el tratamiento de pacientes infectados con VIH y m&aacute;s reciente en el 2008 para hepatitis B. Su actividad ha sido evaluada in vitro e in vivo en pacientes coinfectados y su administraci&oacute;n reduce significativamente la carga viral en pacientes naive y en pacientes resistentes a lamivudina. Las dosis aprobadas de 300 mg tienen un mejor perfil de seguridad con menos nefrotoxicidad que el adefovir. En estudios recientes a 48 semanas, 76% de 266 pacientes con HBC HBeAg positivos y 93% de 375 pacientes con HBC HBeAg negativos, ten&iacute;an DNA indetectable (&lt; de 400 copias/ml) comparados con 13% y 63% de pacientes tratados con adefovir. La tasa de seroconversi&oacute;n hacia anti HBe fue similar a la alcanzada con adefovir (21% vs. 18%) y m&aacute;s pacientes con tenofovir alcanzaron p&eacute;rdida del HBsAg (3% vs. 0%). No se ha encontrado resistencia al tenofovir y no hay evidencia de que genere deterioro de la funci&oacute;n renal, con un perfil de seguridad similar al adefovir.</P>     <P><B>LECTURAS RECOMENDADAS</B></P>     <!-- ref --><P>1. Asselah T, Lada O, Moucari R, et al. Interferon therapy for chronic hepatitis B. Clin Liver Dis 2007; 11: 839-849.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-9957200900050000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Ayoub W, Keefe E. Current antiviral therapy of chronic hepatitis B. Aliment Pharmacol Ther 2008; 28: 167-177.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-9957200900050000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. Buster E, Flink H, Cakaloglu Y, et al. Sustained HBeAg and HBsAg loss after long-term follow-up of HBeAg-positive patients treated with Peginterferon alfa 2b. Gastroenterology 2008; 135: 459-467.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-9957200900050000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Chang TT, Gish RG, de MR et al. A comparison of entecavir and lamivudine for HBeAg-positive chronic hepatitis B. N Eng J Med 2006; 354: 1001-1010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-9957200900050000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>5. Chen Ch, Yang H, Su J, et al. Risk of hepatocellular carcinoma across a biological gradient of serum hepatitis B virus DNA level. JAMA 2006; 4: 65-73.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-9957200900050000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>6. Coffin C, Lee S. Treatment of HBeAg-positive patients with nucleos/tide analogues. Liver International 2009; 29: 116-124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-9957200900050000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>7. Cornberg M, Protzer U, Dollinger M et al. The German guidelines for the management of hepatitis B virus infection. J Viral Hepatitis 2008; 15: 1-21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-9957200900050000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>8. Dienstag J. Hepatitis B virus infection. N Eng J Med 2008; 359: 1486-1500.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-9957200900050000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>9. Dienstag J. New Agents for chronic hepatitis B. Am J Gastroenterol 2006; 101: 19-25&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-9957200900050000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>10. Dusheiko G, Antonakopoulos N. Current treatment of hepatitis B. Gut 2008; 57: 105-124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-9957200900050000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>11. Ghany M, Liang J. Drugs targets and molecular mechanism of drugs resistance in chronic hepatitis B. Gastroenterology 2007; 132: 1574-1585.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-9957200900050000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>12. Hoofnagle J, Doo E, Liang J, et al. Management of hepatitis B: summary of a clinical research workshop. Hepatology 2007; 45: 1056-1075.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-9957200900050000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>13. Kau A, Vermehren J, Sarrazin Ch. Treatment predictors of a sustained virologic response in hepatitis B and C. 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A treatment algorithm for the management of chronic hepatitis B virus infection in the United States: update 2008. Clin Gastroenterol Hepatol 2008; 6: 1315-1341.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-9957200900050000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>16. Kumar M, Sarin S. Combination therapies for treatment-na&iuml;ve chronic hepatitis B. Aliment Pharmacol Ther 2008; 27: 1187-1209.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-9957200900050000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>17. Lai Cl, Shouval D, Lok A, et al. Entecavir versus lamivudine for patients with HBeAg-negative chronic hepatitis B. N Eng J Med 2006; 354: 1011-1020.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-9957200900050000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>18. Lai CL, Gane E, Liaw FY, et al. Telbivudine versus lamivudine in patients with chronic hepatitis B. N Eng J Med 2007; 357: 2576-2588.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-9957200900050000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>19. Leemans W, Jansen H, Man R. Futures prospective for the management of chronic hepatitis B. World J Gastroenterol 2007; 14: 2554-2567.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-9957200900050000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>20. Leung L, Lau G, Merican I, et al. Asian-Pacific consensus statement on the management of chronic hepatitis B. Liver International 2005; 25: 472-489.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-9957200900050000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>21. Liaw YF, Gane E, Leung N, et al. 2-year GLOBE trial result: Telbivudine is superior to lamivudine in patients with chronic hepatitis B. Gastroenterology 2009; 136: 486-495.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-9957200900050000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>22. Lin Sh, Yu M, Lee Ch, et al. Interferon therapy in HBeAg positive chronic hepatitis reduces progression to cirrhosis and hepatocellular carcinoma. J Hepatol 2007; 46: 45-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-9957200900050000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>23. Lok A. Navigating the maze of hepatitis B treatments. Gastroenterology 2007; 132: 1586-1594.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-9957200900050000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>24. Lok A, Zoulim F, Locarnini S, et al. Antiviral drug resistant HBV. Hepatology 2007; 46. 254-265.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-9957200900050000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>25. Lok A, McMahon B. AASLD Practice Guidelines: Chronic Hepatitis B. Hepatology 2007; 45: 507-539.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-9957200900050000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>26. Marcellin P. Hepatitis B and C in 2009. Liver International 2009; 29: 1-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-9957200900050000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>27. Marcellin P. EASL Practice Guidelines: Management of chronic hepatitis B. J Hepatol 2009; 50: 227-242.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-9957200900050000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>28. Marcellin P, Heathcote EJ, Buti M, et al. Tenofovir disoproxil fumarate versus adefovir dipivoxil for chronic hepatitis B. N Eng J Med 2008; 359: 26-39.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-9957200900050000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>29. Marcellin P, Lau GK, Zeuzem S, et al. Comparing the safety, tolerability, and quality of life in patients with chronic hepatitis B treated with Peginterferon alfa 2a. Liver International 2008; 28: 477-485.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-9957200900050000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>30. Min A, Dienstag J. Oral antivirals for chronic hepatitis B. Clin Liver Dis 2007; 11: 851-868.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-9957200900050000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>31. National Institute of Health. Consensus development conference statement. Management of Hepatitis B 2008. <a href="http://www.NIH/consensus.gov" target="_blank">www. NIH/consensus.gov</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-9957200900050000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>32. S&aacute;nchez-Tapias J. F&aacute;rmacos para el tratamiento de la hepatitis B cr&oacute;nica. Gastroenterol Hepatol 2008; 31: 120-128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-9957200900050000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>33. Sherman M. The management of chronic hepatitis B infection. Aliment Pharmacol Ther 2006; 23: 857-869.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-9957200900050000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>34. Thomas H. Best practice in the treatment of chronic hepatitis B: A summary of a European viral hepatitis educational initiative. J Hepatol 2007; 47: 588-597.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-9957200900050000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></body> </HTML>      ]]></body><back>
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