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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Es la terapia farmacológica la mejor decisión para la prevención primaria de la hemorragia variceal en pacientes con cirrosis hepática?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Is pharmacologic therpay the best choice for primary prevention of variceal hemmorhage in patients with hepatic cirrhosis?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universiodad de San Buenaventura Facultad de Ciencias de la Salud Instituto de Investigaciones Biomédicas]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinic Barcelona Servicio de cirugìa hepática y trasplante ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario San Vicente de Paul  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P align="center"><B>¿Es la terapia farmacol&oacute;gica la mejor decisi&oacute;n para la prevenci&oacute;n primaria de la hemorragia variceal en pacientes con cirrosis hep&aacute;tica?</B></P> </FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P align="center">Rolando Jos&eacute; Ortega Quiroz, MD (1), Adalgiza Reyes Romero, MD (2), Luis Gonzalo Guevara Casallas, MD (3) </P>     <P>(1) Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas. Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de San Buenaventura, Cartagena de Indias. Departamento de Enfermedades Digestivas y Hep&aacute;ticas. Cl&iacute;nica Cartagena del Mar. Universidad del Sin&uacute;. Cartagena de Indias, Colombia.</P>     <P>(2) Fellow de Cirug&iacute;a Hep&aacute;tica y Trasplantes. Instituto de Enfermedades Digestivas. Servicio de Cirug&iacute;a Hep&aacute;tica y Trasplante. Hospital Clin&iacute;c. Barcelona, Espa&ntilde;a.</P>     <P>(3) Instituto de Enfermedades Digestivas, Hep&aacute;ticas y Trasplante. Hospital Universitario San Vicente de Pa&uacute;l. Medell&iacute;n, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido:   20-02-10  Fecha aceptado: 26-02-10</P>     <P>El sangrado por v&aacute;rices esof&aacute;gicas representa una de las complicaciones m&aacute;s catastr&oacute;ficas en el paciente con cirrosis hep&aacute;tica y a menudo es la primera forma de descompensaci&oacute;n de la enfermedad. A pesar de la mejora en la sobrevida en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os y de la disminuci&oacute;n en la tasa de hospitalizaci&oacute;n, la mortalidad por cada episodio de sangrado variceal contin&uacute;a cercana al 20% (1, 2). Al momento de la endoscopia inicial, un 30% de los pacientes cirr&oacute;ticos Child A y hasta un 80% de los pacientes Child C tienen v&aacute;rices esof&aacute;gicas. La aparici&oacute;n de v&aacute;rices incrementa la mortalidad a un a&ntilde;o en un 3,4% y el sangrado hasta en un 57% dentro de los pacientes cirr&oacute;ticos. Un nuevo sistema de clasificaci&oacute;n por estadios (I al IV) toma en cuenta la presencia de v&aacute;rices, sangrado y, lo correlaciona con la mortalidad (3, 4) (<a href="#tabla1">tabla 1</a>). </P>     <P align="center"><a href="#tabla1">Tabla 1</a>. Clasificaci&oacute;n por estadios y mortalidad en pacientes cirr&oacute;ticos.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n1/a13t1.JPG"><a name="tabla1"></a></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los sistemas utilizados actualmente para la clasificaci&oacute;n del tama&ntilde;o de las v&aacute;rices son subjetivos con una potencial variabilidad interobservador, m&aacute;s acentuada entre los endoscopistas no expertos que representan la mayor&iacute;a en la pr&aacute;ctica diaria. Adem&aacute;s, solo un 30% de los pacientes llena los criterios de alto riesgo para sangrado variceal, tales como el tama&ntilde;o mediano-grande de las v&aacute;rices, la presencia de marcas rojas sobre las v&aacute;rices y cirrosis descompensada (Child B-C). La decisi&oacute;n de iniciar la profilaxis para el sangrado de v&aacute;rices, potencialmente descansa en el concepto de endoscopistas sin experiencia y en factores de riesgo presentes en menos del 50% de los pacientes. Nuevas t&eacute;cnicas no invasivas como la videoc&aacute;psula y la tomograf&iacute;a computada no ofrecen a&uacute;n una mejora significativa en la sensibilidad diagn&oacute;stica de las v&aacute;rices (5-7). Por lo anterior, el comienzo de estas medidas preventivas debe ser racionalizado y estrictamente controlado para obtener el mayor beneficio minimizando costos y efectos secundarios.</P>     <P>En la actualidad, dos estrategias son utilizadas para prevenir la hemorragia por v&aacute;rices esof&aacute;gicas, la ligadura con bandas y la terapia farmacol&oacute;gica que es el motivo de esta presentaci&oacute;n.</P>     <P><B>F&aacute;rmacos utilizados en la prevenci&oacute;n primaria del sangrado variceal</B></P>     <P>Desde los estudios iniciales de Lebrec en los a&ntilde;os 80, los betabloqueadores han sido la base para la prevenci&oacute;n primaria del sangrado por v&aacute;rices en pacientes cirr&oacute;ticos, espec&iacute;ficamente los no cardioselectivos (propanolol, nadolol, timolol). Estos f&aacute;rmacos act&uacute;an sobre los receptores B1 en el coraz&oacute;n disminuyendo la frecuencia y el gasto card&iacute;aco y sobre los receptores B2 del lecho espl&aacute;cnico, generando una respuesta alfa adren&eacute;rgica vasoconstrictora que reduce el flujo sangu&iacute;neo portal. Adem&aacute;s, el aumento en la resistencia de las portocolaterales sist&eacute;micas reduce el flujo sangu&iacute;neo (&Aacute;zigos) y la presi&oacute;n variceal. De esta manera, a diferencia de la ligadura, los betabloqueadores inciden sobre el principal mecanismo que facilita la aparici&oacute;n y ruptura de las v&aacute;rices que es el incremento de la presi&oacute;n portal. Es posible que los betabloqueadores disminuyan otras complicaciones relacionadas con la hipertensi&oacute;n portal tales como la ascitis, la peritonitis bacteriana espont&aacute;nea, la encefalopat&iacute;a hep&aacute;tica, el s&iacute;ndrome hepatorrenal, el sangrado por v&aacute;rices g&aacute;stricas y la gastropat&iacute;a hipertensiva. Los nitratos solos o adicionados a los betabloqueadores no han demostrado eficacia en la prevenci&oacute;n primaria de la hemorragia y aumentan la mortalidad en pacientes mayores de 50 a&ntilde;os (8, 9).</P>     <P><B>Respuesta al tratamiento</B></P>     <P>El control de la respuesta al tratamiento con los betabloqueadores est&aacute; basado en observaciones emp&iacute;ricas, como la reducci&oacute;n de un 25% de la frecuencia card&iacute;aca, hasta un nivel entre 55 y 60 latidos por minuto, lo que no guarda relaci&oacute;n directa con los cambios en la presi&oacute;n portal. De all&iacute; que solo se consiga una disminuci&oacute;n del sangrado en un 45% de los pacientes (29% en tratados vs. 14% en no tratados) con factores de riesgo evidentes (10).</P>     <P>El gradiente de presi&oacute;n venosa hep&aacute;tica (GPVH), una medida indirecta de la presi&oacute;n portal representa la forma m&aacute;s objetiva de evaluar la respuesta a los betabloqueadores. Sin embargo, representa una t&eacute;cnica invasiva, no disponible en muchos centros y que aumenta significativamente los costos de manejo de los pacientes cirr&oacute;ticos con v&aacute;rices, sobre todo en el escenario de la prevenci&oacute;n primaria. La presi&oacute;n portal normal medida por el GPVH es &lt; de 5 mmHg y por encima de este valor se reconoce la presencia de hipertensi&oacute;n portal. Por encima de 10 mmHg se define la hipertensi&oacute;n portal cl&iacute;nicamente significativa y aparecen complicaciones tales como las v&aacute;rices, la ascitis, la encefalopat&iacute;a y por encima de 12 mmHg se produce la ruptura de v&aacute;rices (11, 12). </P>     <P>El objetivo ideal de la intervenci&oacute;n farmacol&oacute;gica es reducir el GPVH por debajo de 12 mmHg o al menos un 20% del valor basal, resultado alcanzado en un 45% del total de pacientes tratados. La tasa de sangrado a 2 y 5 a&ntilde;os en respondedores hemodin&aacute;micos es de 4% y 10%, mientras que en los no respondedores es de un 22% y un 45%. Estas cifras permanecen muy por debajo de los pacientes que no reciben tratamiento con betabloqueadores, en los que se produce sangrado en un 63%. La adici&oacute;n de nitratos mejora en un 8% la respuesta de los betabloqueadores, pero en ning&uacute;n caso este medicamento se administra solo, por tener una pobre respuesta y por aumentar la mortalidad en pacientes mayores de 50 a&ntilde;os. Existe un grupo de pacientes respondedores parciales, con una disminuci&oacute;n entre el 10 y el 20% del GPVH, que pudieran beneficiarse de la adici&oacute;n de ligadura (13-15).</P>     <P>A pesar de los datos anteriores no hay estudios definitivos que respalden el uso rutinario de la medici&oacute;n del GPVH en el escenario de la prevenci&oacute;n primaria del sangrado variceal, como quiz&aacute; ha quedado mejor establecido en el sangrado agudo (definir pacientes para TIPS con GPVH &gt; 20 mm HG) y en la prevenci&oacute;n del sangrado recurrente (16).</P>     <P><B>Eventos adversos</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Una limitante del uso de los betabloqueadores se relaciona con la frecuente aparici&oacute;n de eventos adversos (18%) que motivan la suspensi&oacute;n de la terapia en un 30% de los pacientes. Los m&aacute;s frecuentes son hipotensi&oacute;n, astenia, fatigabilidad, disnea, impotencia, insomnio y dificultad para concentrarse. Estos efectos secundarios pueden ser f&aacute;cilmente manejados con ajustes de dosis o retiro de la medicaci&oacute;n. Un argumento en contra de los betabloqueadores, se relaciona con la mayor tasa de hospitalizaci&oacute;n por episodios de sangrado. Sin embargo, estos se presentan meses o a&ntilde;os despu&eacute;s de haber suspendido la medicaci&oacute;n y quiz&aacute; no sean evidentes en la actualidad, al ofrecerles la alternativa de ligadura a estos pacientes (8, 10, 17).</P>     <P><B>Nuevos f&aacute;rmacos</B></P>     <P>El carvedilol, un potente betabloqueador no cardioselectivo con propiedades vasodilatadoras relacionadas con un bloqueo alfa, representa una opci&oacute;n terap&eacute;utica debido al mayor efecto para reducir la presi&oacute;n portal (18). Un reciente estudio comparando carvedilol (77 pacientes) a dosis de 12,5 mg d&iacute;a con ligadura (75 pacientes), mostr&oacute; menor tasa de sangrado en el primer grupo (10% vs. 23%) sin diferencias en la mortalidad (35% vs. 37%). Los efectos adversos se presentaron en 50% de los pacientes que recibieron carvedilol, pero solo un 13% necesit&oacute; suspender la medicaci&oacute;n por disnea, impotencia, n&aacute;useas y v&oacute;mitos e hipotensi&oacute;n sintom&aacute;tica (19).</P>     <P><B>Estudios comparativos de f&aacute;rmacos y ligadura con bandas</B></P>     <P>Las dos intervenciones disponibles en la actualidad para la prevenci&oacute;n primaria del sangrado variceal son la ligadura con bandas y la terapia con f&aacute;rmacos betabloqueadores. La cirug&iacute;a derivativa no se utiliza debido a la morbilidad y mortalidad asociada, as&iacute; como a la dificultad que puede generar para un futuro trasplante. El uso de TIPS, a pesar de bajar significativamente la presi&oacute;n portal, aumenta los eventos adversos severos como encefalopat&iacute;a intratable o puede precipitar una insuficiencia hep&aacute;tica (20). </P>     <P>Al menos 16 estudios han comparado ligadura con betabloqueadores y est&aacute;n publicados en 4 metan&aacute;lisis (21-24). La conclusi&oacute;n a la que se llega en estos estudios es que la ligadura es superior en la prevenci&oacute;n del primer episodio de sangrado variceal, sin que se aprecien efectos sobre la mortalidad. Por tanto, los dos tipos de intervenci&oacute;n podr&iacute;an ofrecerse como primera opci&oacute;n terap&eacute;utica a los pacientes. </P>     <P>Existen diferencias en la metodolog&iacute;a de estos estudios que hacen que deban ser analizados con detenimiento: </P>     <P>1. Seis (6) de los estudios han sido publicados en forma de res&uacute;menes y al ser revisados los 10 publicados completos, no hay diferencias de sangrados entre ellos (15% ligadura vs. 22% betabloqueadores). </P>     <P>2. El tiempo de seguimiento var&iacute;a y los estudios con m&aacute;s de 20 meses no mostraron diferencias en la prevenci&oacute;n de la hemorragia (18% ligadura vs. 22% betabloqueadores) en relaci&oacute;n con aquellos de menos de 20 meses (8% ligadura vs. 22% betabloqueadores). </P>     <P>3. La aleatorizaci&oacute;n de pacientes no es clara entre los grupos y el n&uacute;mero incluido de pacientes podr&iacute;a ser insuficiente. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>4. Los estudios de eficacia y seguridad con betabloqueadores llevan m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, mientras la seguridad a largo plazo de la ligadura es incierta. </P>     <P>5. Un estudio reciente mostr&oacute; que la preferencia de los pacientes puede estar a favor de la ligadura (64%). Sin embargo, no se explic&oacute; a estos los efectos adversos severos como perforaci&oacute;n o sangrados por &uacute;lceras, ni se ofreci&oacute; la opci&oacute;n de cambio a ligadura en caso de intolerancia a los betabloqueadores (25). </P>     <P>Adem&aacute;s, otro estudio que incluy&oacute; 52 pacientes que fueron incapaces de tomar betabloqueadores y que fueron aleatorizados a ligadura (25 pacientes) o no tratamiento (27 pacientes) presentaron un mayor n&uacute;mero de episodios de sangrado en los que recibieron ligadura con bandas, debiendo ser detenido prematuramente (26). Todo esto hace que las recomendaciones se hagan con cautela para ofrecer la mejor alternativa a los pacientes. </P>     <P><B>Recomendaciones de las gu&iacute;as</B></P>     <P>Desde la &uacute;ltima reuni&oacute;n de Baveno IV (27) las gu&iacute;as de prevenci&oacute;n y manejo del sangrado variceal han sido actualizadas por la Asociaci&oacute;n Americana para el Estudio del H&iacute;gado (AASLD) en dos oportunidades (28, 29), la Asociaci&oacute;n Asia Pac&iacute;fico para el estudio del H&iacute;gado (30) y por la Administraci&oacute;n de Veteranos (31).</P>     <P><B>Definici&oacute;n de v&aacute;rices</B></P>     <P>a. V&aacute;rices esof&aacute;gicas de alto riesgo: grandes (&gt; de 5 mm), con marcas rojas (rojo cereza, hematoqu&iacute;sticas y v&aacute;rice sobre v&aacute;rice) y cirrosis descompensada. </P>     <P>b. V&aacute;rices esof&aacute;gicas de bajo riesgo: peque&ntilde;as (&lt; de 5 mm), sin marcas rojas y cirrosis compensada.</P>     <P>c. Por definir: v&aacute;rices peque&ntilde;as con marcas rojas y/o Child avanzado y v&aacute;rices grandes sin marcas rojas y/o Child A.</P>     <P><B>Tamizaci&oacute;n endosc&oacute;picA de v&aacute;rices</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>a. Una endoscopia debe realizarse en todo cirr&oacute;tico con diagn&oacute;stico reciente.</P>     <P>b. Paciente cirr&oacute;tico sin v&aacute;rices debe tener seguimiento cada 2 a 3 a&ntilde;os y si est&aacute; descompensado, m&aacute;s frecuente, cada 6 meses.</P>     <P>c. Paciente cirr&oacute;tico compensado con v&aacute;rices peque&ntilde;as, sin marcas rojas debe tener seguimiento cada a&ntilde;o.</P>     <P>d. Paciente cirr&oacute;tico con v&aacute;rices de alto riesgo iniciar profilaxis primaria.</P>     <P><B>Prevenci&oacute;n preprimaria</B></P>     <P>No hay ning&uacute;n soporte actual para iniciar profilaxis con betabloqueadores en pacientes cirr&oacute;ticos sin v&aacute;rices. Los efectos adversos de los f&aacute;rmacos superan el beneficio y queda por definir el subgrupo de pacientes con GPVH &lt; de 10 mmHg a nivel basal.</P>     <P><B>Prevenci&oacute;n primaria temprana</B></P>     <P>a. Las v&aacute;rices progresan a una tasa de 5 a 12% anual</P>     <P>b. Los betabloqueadores pueden prevenir el crecimiento o el sangrado de v&aacute;rices peque&ntilde;as.</P>     <P>c. Pacientes cirr&oacute;ticos con v&aacute;rices peque&ntilde;as, marcas rojas y Child avanzado deben recibir profilaxis con betabloqueadores.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>d. No hay papel para la ligadura en la prevenci&oacute;n del crecimiento de las v&aacute;rices.</P>     <P><B>Prevenci&oacute;n del primer episodio de sangrado variceal</B></P>     <P>a. La profilaxis primaria reduce el riesgo de sangrado en pacientes con v&aacute;rices de alto riesgo.</P>     <P>b. La ligadura con bandas y los betabloqueadores no cardioselectivos representan las alternativas disponibles.</P>     <P>c. Los betabloqueadores reducen el riesgo de hemorragia variceal y la mortalidad, comparados con placebo.</P>     <P>d. La ligadura con bandas reduce el riesgo de sangrado, la mortalidad por sangrado y la mortalidad global comparada con placebo.</P>     <P>e. La ligadura es superior a los betabloqueadores para prevenir los episodios de sangrado variceal, pero no tiene ventajas en la sobrevida.</P>     <P>f. La adici&oacute;n de betabloqueadores a la ligadura no aumenta la eficacia.</P>     <P>g. La monoterapia con nitratos no tiene cabida en la prevenci&oacute;n primaria.</P>     <P>h. La adici&oacute;n de nitratos a los betabloqueadores puede reducir m&aacute;s la presi&oacute;n portal, pero esto no se refleja en una disminuci&oacute;n del riesgo de sangrado.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>i. Pacientes cirr&oacute;ticos con v&aacute;rices de alto riesgo pueden ser tratados con betabloqueadores (con monitoreo de GPVH si est&aacute; disponible) o con ligadura con bandas para prevenir el sangrado inicial.</P>     <P><B>Referencias</B></P>     <P>1. Sanyal A, Bosch J, Blei A, et al. Portal hypertension and its complications. Gastroenterology 2008; 134: 1715-28.</P>     <P>2. Jamal M, Samarasena J, Hashemzadeh M, et al. Declination hospitalization rate of esophageal variceal bleeding in the United States. Clin Gastroenterol Hepatol 2008; 6: 689-95.</P>     <P>3. Grewal P, Martin P. Care of the cirrhotic patient. Clin Liver Dis 2009; 13: 331-40.</P>     <P>4. D’Amico G, Garc&iacute;a-Tsao G, Pagliaro L. Natural history and prognostic indicators of survival in cirrhosis: a systematic review of 118 studies. J Hepatol 2006; 44: 217-31.</P>     <P>5. Giannini E. Primary prophylaxis for small esophageal varices. Am J Gastroenterol 2009; 104: 2132-34.</P>     <P>6. C&aacute;rdenas A, Gin&eacute;s P. Portal hypertension. Curr Opin Gastroenterol 2009; 25: 195-201.</P>     <P>7. Thabut D, Moreau R, Lebrec D. Screening for esophageal varices: endoscopy, other tools, or endoscopy and other tools? Hepatology 2008; 47: 1434-36.</P>     <P>8. Vlachogiannakos J, Goulis D, Patch D, et al. Primary prophylaxis for portal hypertensive bleeding in cirrhosis. Aliment Pharmacol Ther 2000; 14: 851-60.</P>     ]]></body>
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