<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-9957</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Col Gastroenterol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-9957</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Gastroenterología  ]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-99572010000300002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfermedad inflamatoria intestinal en Colombia: ¿Está cambiando nuestro perfil epidemiológico?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Inflammatory Bowel Disease (IBD) in Colombia: Is our epidemiological profile changing?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pineda Ovalle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Fernando]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro de enfermedades digestivas  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>09</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>09</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>25</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>235</fpage>
<lpage>238</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-99572010000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-99572010000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-99572010000300002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P align="center"><B>Enfermedad inflamatoria intestinal en Colombia. ¿Est&aacute; cambiando nuestro perfil epidemiol&oacute;gico?</B></P> </FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P align="center">Luis Fernando Pineda Ovalle, MD. (1)</P>     <P>(1) Internista, Gastroenter&oacute;logo, Epidemi&oacute;logo. Centro de Enfermedades Digestivas, Bogot&aacute;. Editor asociado Revista Colombiana de Gastroenterolog&iacute;a. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido:    20-09-10  Fecha aceptado:  27-09-10</P>     <P>La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es una condici&oacute;n cr&oacute;nica de etiolog&iacute;a incierta que produce inflamaci&oacute;n del tubo digestivo y afecta, de preferencia, el intestino delgado y el colon. La enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerativa (CU) son las dos formas fenot&iacute;picas principales de presentaci&oacute;n, y la combinaci&oacute;n de factores gen&eacute;ticos y medioambientales que alteran la regulaci&oacute;n del sistema inmune es la base de la hip&oacute;tesis actual de su patog&eacute;nesis. Los estudios epidemiol&oacute;gicos de variaci&oacute;n de los patrones geogr&aacute;ficos y demogr&aacute;ficos constituyen una invaluable herramienta para explorar las posibles causas que intervienen en el desarrollo de la enfermedad y para identificar factores de riesgo locales espec&iacute;ficos que puedan influir en su incidencia, evoluci&oacute;n y comportamiento cl&iacute;nico. Esta informaci&oacute;n, adem&aacute;s, es fundamental para tomar decisiones racionales en la asignaci&oacute;n de recursos sanitarios en una poblaci&oacute;n y desarrollar programas de detecci&oacute;n y tratamiento tempranos en una comunidad. Los estudios epidemiol&oacute;gicos en EII presentan grandes impedimentos, el diagn&oacute;stico es dif&iacute;cil y no existe una prueba de oro que identifique la enfermedad; por otra parte, la sintomatolog&iacute;a es muy inespec&iacute;fica al inicio y puede simular muchas otras enfermedades. Los estudios comparativos epidemiol&oacute;gicos entre poblaciones constituyen un gran desaf&iacute;o debido a la variabilidad de criterios cl&iacute;nicos utilizados, la baja disponibilidad de procedimientos endosc&oacute;picos y el nivel de conocimiento por parte de los m&eacute;dicos en una determinada regi&oacute;n. Todo esto puede influir en la detecci&oacute;n de casos y ser un factor determinante en la validez de los reportes. Muchos estudios epidemiol&oacute;gicos se han realizado con base en los diagn&oacute;sticos de admisi&oacute;n hospitalaria, lo cual subestima la verdadera incidencia debido a que una gran proporci&oacute;n de los pacientes, hoy en d&iacute;a, nunca son hospitalizados. Por ello es importante recordar que al comparar estudios epidemiol&oacute;gicos, las diferencias entre poblaciones pueden deberse a la metodolog&iacute;a empleada y no a verdaderas diferencias por factores medioambientales o gen&eacute;ticos. </P>     <P>A nivel global, las tasas de incidencia de EII var&iacute;an ampliamente, siendo para la CU 0,5-24,5/100.000 habitantes a&ntilde;o y para EC 0,1-16/100.000 a&ntilde;o, con lo cual la prevalencia para EII alcanza 396/100.000 (1, 4). Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el patr&oacute;n de incidencia de ambas enfermedades ha cambiado dram&aacute;ticamente, en especial en la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica (1). Cada d&iacute;a m&aacute;s estudios respaldan el hecho de que la incidencia predominante de la CU sobre la EC est&aacute; disminuyendo en el tiempo y por ello, en muchos pa&iacute;ses se observa gradualmente una mayor prevalencia de EC que la reportada en estudios previos (2). Tradicionalmente, las mayores tasas de incidencia de EII han sido informadas en Norteam&eacute;rica y en Europa Occidental y las m&aacute;s bajas en Europa Oriental, &Aacute;frica, Suram&eacute;rica y Asia; estas regiones del mundo constituyen las zonas tradicionalmente llamadas de bajo riesgo (1, 4). Estudios recientes informan un cambio en la tendencia de estos patrones tradicionales de incidencia, y en las regiones de bajo riesgo los valores presentan un incremento progresivo alcanzando en algunas &aacute;reas niveles comparables a los de los pa&iacute;ses desarrollados (3-5). Estos datos indican que la brecha epidemiol&oacute;gica convencional norte-sur cada d&iacute;a se est&aacute; cerrando m&aacute;s y que los paradigmas epidemiol&oacute;gicos previos deben ser reevaluados. La observaci&oacute;n de que las poblaciones de m&aacute;s alto riesgo residen en los pa&iacute;ses con mayor desarrollo ha sugerido la hip&oacute;tesis de que la urbanizaci&oacute;n y la modificaci&oacute;n del medioambiente constituyen factores de riesgo fundamentales para la ocurrencia de la enfermedad. </P>     <P>Aunque el gradiente epidemiol&oacute;gico norte-sur de la EII esta disminuyendo, los estudios actuales a&uacute;n indican que las mayores tasas de prevalencia son observadas en las latitudes situadas m&aacute;s al norte; de hecho, las dos primeras tasas de incidencia m&aacute;s altas de enfermedad de EC son reportadas en regiones de Canad&aacute; (6, 7). La prevalencia de EC en Norteam&eacute;rica var&iacute;a de 26,0 a 198,5 casos por 100.000 habitantes y la de CU de 37,5 a 229. Se calcula que, sumados Canad&aacute; y Estados Unidos, la cantidad de individuos afectados por EC es de 600.000 personas y de CU 690.000 para un total de 1,3 millones de personas que padecen EII (6, 7). Datos disponibles de varios centros de Europa informan cifras similares, una prevalencia de 8,3 a 214 casos/100.00 habitantes y de CU de 21,4 a 243 (8, 9), lo cual corresponde a 1,8 millones de personas con EII en toda Europa. En Estados Unidos (EU) y Europa Occidental, se ha notado que el predominio de CU reportada previamente est&aacute; disminuyendo y que la EC es cada vez m&aacute;s frecuente (10). La incidencia y prevalencia del este de Asia y de Europa Oriental a&uacute;n es baja comparadas con los pa&iacute;ses occidentales pero se ha incrementado r&aacute;pidamente (11). Los factores implicados en este fen&oacute;meno han sido la adopci&oacute;n de vida de los pa&iacute;ses occidentales, tales como la dieta y el cigarrillo y el mejoramiento de las condiciones sanitarias. Algunos de estos cambios en las cifras pueden explicarse parcialmente por la aplicaci&oacute;n de nuevos m&eacute;todos diagn&oacute;sticos, una mayor b&uacute;squeda de detecci&oacute;n de casos y un refinamiento en la calidad metodol&oacute;gica de los estudios. A pesar de estas posibles fuentes de confusi&oacute;n, la consistencia en los diferentes estudios indica que lo m&aacute;s probable es que se trate de un incremento real debido a factores medioambientales y poblacionales no identificados. </P>     <P>En este n&uacute;mero de la Revista Colombiana de Gastroenterolog&iacute;a se publica un estudio descriptivo en el que se presenta la frecuencia de casos incidentes de pacientes con EII hospitalizados y ambulatorios atendidos en el Hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe de la ciudad de Medell&iacute;n durante un periodo de 8 a&ntilde;os (2001 a 2009) (12). En esa instituci&oacute;n funciona una unidad especializada de atenci&oacute;n de EII que ha logrado convertirse en un centro de referencia regional, al cual son remitidos la mayor&iacute;a de los casos de la ciudad y de los diferentes municipios del departamento de Antioquia, uno de los m&aacute;s grandes y con mayor poblaci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. Doscientos dos pacientes elegibles para el estudio fueron incluidos en la muestra, los datos fueron tomados en forma consecutiva y se utilizaron criterios cl&iacute;nicos bien estandarizados para la definici&oacute;n del diagn&oacute;stico, la severidad de la enfermedad y la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica; igualmente, se determinaron los factores asociados con una evoluci&oacute;n desfavorable. La frecuencia de los diferentes tipos de enfermedad encontrada fue as&iacute;: EC 15,8%, CU 80,7% y colitis no determinada (CND) 3,5%. Se observ&oacute; una ligera predominancia en el grupo femenino (56,4%) y una edad de inicio promedio de 37 a&ntilde;os. El porcentaje de pacientes con compromiso extraintestinal fue de 27,7% y el tiempo del diagn&oacute;stico desde el inicio de los s&iacute;ntomas fue de 9,2 meses para CU y de 13,2 para EC. El 35% de los pacientes con CU present&oacute; colitis extensa y solo el 23,1% de ellos, s&iacute;ntomas severos. El compromiso anat&oacute;mico de los pacientes con EC fue predominantemente ileo-col&oacute;nico (50%) y el comportamiento inflamatorio, esten&oacute;tico y perianal fue de proporciones similares en este grupo. La incidencia de colectom&iacute;a en CU fue de 6,0% y se relacion&oacute; con la extensi&oacute;n y la severidad de la enfermedad. En contraste, el 50% de los pacientes con EC requiri&oacute; tratamiento quir&uacute;rgico, la mayor&iacute;a por enfermedad penetrante o perianal. La terapia biol&oacute;gica se utiliz&oacute; en el 7,4% de los pacientes con CU y en el 47% de los pacientes con EC y su uso se relacion&oacute; con el riesgo de requerir tratamiento quir&uacute;rgico en las dos enfermedades.</P>     <P>Los datos epidemiol&oacute;gicos disponibles de Latinoam&eacute;rica son muy limitados. Un estudio reciente en Puerto Rico reporta un incremento significativo en la incidencia total de EII entre 1996 y 2000 (13). El estudio se dise&ntilde;&oacute; reclutando pacientes de diferentes gastroenter&oacute;logos de pr&aacute;ctica privada del sur del pa&iacute;s y se tomaron los datos demogr&aacute;ficos y cl&iacute;nicos de las historias cl&iacute;nicas de 202 casos nuevos de EII (EC 48, CU 102 y CND 52) Se observ&oacute; un incremento significativo de la incidencia durante el periodo de observaci&oacute;n de 3,07 a 7,74/100.000 personas-a&ntilde;o, siendo substancialmente mayor para EC (incremento x 4). El estudio concluye que la incidencia de EII en Puerto Rico est&aacute; aumentando y que puede ser m&aacute;s alta que la reportada previamente en la poblaci&oacute;n latinoamericana. La incidencia anual en Argentina y Panam&aacute; fue de 1,2 y 2,2/100.000 personas-a&ntilde;o respectivamente, seg&uacute;n un estudio realizado entre 1987 y 1993, en comunidades bien definidas, basado en registros hospitalarios, y la tasa de incidencia anual fue estimada dividiendo el n&uacute;mero de casos sobre el n&uacute;mero de la poblaci&oacute;n a la cual presta atenci&oacute;n cada hospital (14). No se reportaron casos de EC en Panam&aacute; y solo un caso en Argentina. Argumentan que las cifras representan un buen estimativo de las tasas de incidencia de EII en cada &aacute;rea debido a la amplia cobertura de poblaci&oacute;n de los hospitales estudiados en cada regi&oacute;n y concluyen que las tasas de incidencia de EII son mucho m&aacute;s bajas que las reportadas en otras comunidades hispanas que residen fuera de sus pa&iacute;ses. En un estudio realizado en Brasil durante 20 a&ntilde;os (1980-1999) (15) un total de 257 casos nuevos se reportaron (EC 126, CU 131). Durante el periodo de observaci&oacute;n, la frecuencia de admisiones se increment&oacute; de 40 a 61 casos/10.000 pacientes admitidos por las dos enfermedades y gradualmente la EC lleg&oacute; a ser m&aacute;s com&uacute;n que la CU. Las dos enfermedades predominaron en mujeres y la edad de admisi&oacute;n fue de 30 a 40 a&ntilde;os. El h&aacute;bito de fumar se relacion&oacute; con las formas complicadas de EC y las manifestaciones extraintestinales y la pancolitis con la severidad de la CU. Concluyen que hay un incremento en las admisiones hospitalarias por EII y que la EC ha llegado a ser m&aacute;s prevalente. Estos trabajos son muy similares en su dise&ntilde;o al de Juliao y cols pero con una diferencia fundamental y es que en ellos se analizaron las tendencias temporales de incidencia. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Como vemos, en los pocos estudios realizados en pa&iacute;ses de nuestra regi&oacute;n, se observa una tendencia similar a la reportada en otras regiones de bajo riesgo de la enfermedad. Hay un incremento progresivo en las tasas de incidencia de EII y un aumento proporcional en la frecuencia de la enfermedad de Crohn. Sin embargo, debemos destacar que estos datos no permiten inferir la incidencia y prevalencia de esos pa&iacute;ses dado que son tomados de registros hospitalarios en una sola localidad o de centros perif&eacute;ricos de pr&aacute;ctica privada y no en estad&iacute;sticas de base poblacional. En Colombia tampoco disponemos de estos estudios y aparte del estudio de Juliao y cols que presentamos en este n&uacute;mero, solo tenemos un estudio previo realizado en Bogot&aacute; en 1991 (16). Esa serie report&oacute; 108 pacientes con EII de los cuales 10 de ellos ten&iacute;an EC. Al comparar estos datos con el estudio de Juliao y su grupo, observamos que hay un significativo incremento en la frecuencia EC, 9,2 en 1991 vs. 15,8% en 2009. Si bien es posible que existan diferencias metodol&oacute;gicas entre los dos estudios, hay que destacar que ambos son series de casos con base en registros hospitalarios en a&ntilde;os diferentes y sitios diferentes, tomados de centros de referencia de las dos ciudades m&aacute;s grandes de nuestro pa&iacute;s. Por tratarse de comparaciones entre estudios distintos no podemos afirmar que hay una evidencia epidemiol&oacute;gica de incremento en la incidencia de EII en Colombia (especialmente en EC), pero no existen muchas razones para creer que este cambio no se est&eacute; presentando en nuestro medio. El estudio publicado por el doctor Juliao y su grupo hace invaluables aportes al conocimiento de la EII en nuestro pa&iacute;s y nuestra regi&oacute;n, en primer lugar tiene una de las muestras m&aacute;s grandes de los estudios reportados en Am&eacute;rica Latina y ofrece de primera mano datos locales v&aacute;lidos y confiables acerca de las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas de la enfermedad, la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica, la frecuencia comparativa de la EC y la CU y su compromiso anat&oacute;mico. Tambi&eacute;n nos env&iacute;a una se&ntilde;al de alarma a los m&eacute;dicos colombianos por la relativa tardanza que hay para diagnosticar la enfermedad y la gran proporci&oacute;n de pacientes que llegan a nuestras instituciones en estadios avanzados y severos, especialmente de la EC. Los resultados del estudio pueden tomarse como un importante referente epidemiol&oacute;gico en Colombia por el hecho de que el hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe es reconocido como un centro especializado de alta referencia a donde son remitidos la mayor&iacute;a de los casos nuevos y los datos representan las caracter&iacute;sticas de la enfermedad en esa regi&oacute;n. Sin embargo, dado el hecho de que los datos fueron tomados en un periodo de tiempo y no en un momento &uacute;nico, se perdi&oacute; una valiosa oportunidad de analizar la tendencia de la enfermedad en el tiempo; es decir, no se estableci&oacute; si durante cada uno de los nueve a&ntilde;os del periodo de estudio hubo variaciones hacia arriba o hacia abajo en el n&uacute;mero de casos nuevos reportados con respecto al n&uacute;mero total de pacientes atendidos en la instituci&oacute;n que es un m&eacute;todo para establecer la incidencia de un evento en un lugar determinado. Si bien este dato no podr&iacute;a tomarse como la tasa de incidencia del pa&iacute;s s&iacute; podr&iacute;a ser &uacute;til para evaluar la din&aacute;mica de cambio epidemiol&oacute;gico y compararlo con la observada en otras latitudes. </P>     <P>El conocimiento de la carga de las diferentes enfermedades es imprescindible para el desarrollo integral de un pa&iacute;s y los esfuerzos que realicen las instituciones y los gobiernos en este sentido nunca ser&aacute;n suficientes. En nuestro medio estamos en mora de realizar un gran trabajo cooperativo nacional que nos permita determinar el comportamiento epidemiol&oacute;gico de la EII y el trabajo del hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe es un ejemplo de que eso es posible. Finalmente, quiero resaltar de manera muy grata el hecho de que este trabajo fue mencionado en la sesi&oacute;n especial &quot;lo mejor del DDW&quot; que se llev&oacute; a cabo el pasado mes de mayo en Nueva Orleans durante la semana digestiva de la AGA, lo cual indica la importancia que tiene para el mundo conocer las caracter&iacute;sticas de la EII en nuestro continente y destaca el valioso aporte que hace este estudio a los muy escasos que existen en Am&eacute;rica Latina. </P>     <P>Referencias</P>     <P>1. Russel MG. Changes in the incidence of inflammatory bowel disease: what does it mean? Eur J Intern Med 2000; 11: 191-196.</P>     <P>2. Molinie F, Gower-Rousseau C, Yzet T, Merle V, Grandbastien B, Marti R, Lerebours E, Dupas JL, Colombel JF, Salomez JL, Cortot A. Opposite evolution in incidence of Crohn’s disease and ulcerative colitis in Northern France (1988-1999). Gut 2004; 53: 843-848.</P>     <P>3. Shivananda S, Lennard-Jones J, Logan R, Fear N, Price A, Carpenter L, van Blankenstein M. Incidence of inflamatory bowel disease across Europe: is there a difference between north and south? Results of the European Collaborative Study on Inflammatory Bowel Disease (EC-IBD). Gut 1996; 39: 690-697.</P>     <P>4. Lakatos L, Lakatos PL. Is the incidence and prevalence of inflammatory bowel diseases increasing in Eastern Europe? Postgrad Med J 2006; 82: 332-337.</P>     <P>5. Ouyang Q, Tandon R, Goh KL, Ooi CJ, Ogata H, Fiocchi C. The emergence of inflammatory bowel disease in the Asian Pacifi c region. Curr Opin Gastroenterol 2005; 21: 408-413.</P>     <P>6. Bernstein CN, Blanchard JF, Rawsthorne P, Wajda A. Epidemiology of Crohn’s disease and ulcerative colitis in a central Canadian province: A population-based study. Am J Epidemiol 1999; 149: 916-24.</P>     <P>7. Pinchbeck BR, Kirdeikis J, Thomson AB. Inflammatory bowel disease in northern Alberta: An epidemiologic study. J Clin Gastroenterol 1988; 10: 505-15.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>8. Kyle J. Crohn’s disease in the northeastern and northern Isles of Scotland: An epidemiological review. Gastroenterology 1992; 103: 392-9.</P>     <P>9. Vucelic B, Korac B, Sentic M, Milicic D, Hadzic N, Juresa V, et al. Ulcerative colitis in Zagreb, Yugoslavia: Incidence and prevalence 1980–1989. Int J Epidemiol 1991; 20: 1043-7.</P>     <P>10. Lakatos PL. Recent trends in the epidemiology of inflammatory bowel diseases: Up or down? World J Gastroenterol 2006; 12(38): 6102-6108.</P>     <P>11. Yang SK, Loftus Jr. EV, Sandborn WJ. Epidemiology of inflammatory bowel disease in Asia. Inflam Bowel Dis 2001; 7: 260-70.</P>     <P>12. Juliao F, Ruiz M, Fl&oacute;rez J, Donado J, Mar&iacute;n J, Monsalve C, Jim&eacute;nez C, Agudelo Y, Velayos F. Fenotipo e historia natural de la enfermedad inflamatoria intestinal en un centro de referencia en Medell&iacute;n, Colombia. Rev Col Gastroenterol 2010; 25(3).</P>     <P>13. Appleyard CB, Hernandez G, Rios-Bedoya CF. Basic epidemiology of inflammatory bowel disease in Puerto Rico. Inflamm Bowel Dis 2004; 10: 106-111. </P>     <P>14. Linares de la Cal JA, Canton C, Hermida C, Perez-Miranda M, Mate-Jim&eacute;nez J. Estimated incidence of inflammatory bowel disease in Argentina and Panam&aacute; (1987-1993). Rev Esp Enferm Dig 1999; 91: 277-286.</P>     <P>15. Souza MH, Troncon LE, Rodrigues CM, Viana CF, Onofre PH, Monteiro RA, Passos AD, Martinelli AL, Meneghelli UG. Trends in the occurrence (1980-1999) and clinical features of Crohn’s disease and ulcerative colitis in a university hospital in southeastern Brazil. Arq Gastroenterol 2002; 39: 98-105.</P>     <P>16. Arguello M, Archila PE, Sierra F, Otero W. Enfermedad inflamatoria intestinal. Rev Col Gastroenterol 1991; 6(4): 237-272.</P></FONT>      ]]></body>
</article>
