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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ileocolonoscopia en la enfermedad inflamatoria intestinal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The role of ileocolonoscopy in Inflammatory Bowel Disease (IBD)]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pablo Tobón Uribe Cirugía gastrointestinal y Endoscopia ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Ileocolonoscopy plays a critical role in the diagnosis and treatment of inflammatory bowel disease (IBD) This article reviews the utility of ileocolonoscopy in the diagnosis of the ulcerative colitis and Crohn’s Disease (CD). It emphasizes recommendations for monitoring cancer and the use of the most recent techniques to increase detection of dysplasia. It discusses the latest diagnostic techniques such as colonoscopy with narrow band imaging (NBI), the role of colonoscopy in management of IBD complications, and the current role of endoscopic capsules and balloon assisted enteroscopy in patients with Crohn’s disease.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Colonoscopia]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P align="center"><B>Ileocolonoscopia en la enfermedad inflamatoria intestinal</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P align="center">Rodrigo Casta&ntilde;o Llano, MD. (1)</P>     <P>(1) Cirug&iacute;a Gastrointestinal y Endoscopia-Hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe. Grupo de Gastrohepatolog&iacute;a-Universidad de Antioquia. Profesor Universidad Pontificia Bolivariana. Medell&iacute;n, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido:   14-01-10   Fecha aceptado:  10-08-10</P>     <P><B>Resumen</B></P>     <P>La ileocolonoscopia juega un papel cr&iacute;tico en el diagn&oacute;stico y manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Este art&iacute;culo revisa la utilidad de la ileocolonoscopia en el diagn&oacute;stico de la colitis ulcerativa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC), y hace &eacute;nfasis en las recomendaciones para la vigilancia del c&aacute;ncer y el uso de las t&eacute;cnicas m&aacute;s recientes para aumentar la detecci&oacute;n de la displasia. Finalmente, se discute la aplicaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas actuales en el diagn&oacute;stico, como la colonoscopia con imagen de banda estrecha (NBI) y la colonoscopia para el manejo de las complicaciones de la EII; y el papel actual de la c&aacute;psula endosc&oacute;pica y la enteroscopia asistida por balones en el paciente con la enfermedad de Crohn.</P>     <P><B>Palabras clave</B></P>     <P>Colonoscopia, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, c&aacute;psula endosc&oacute;pica.</P> </FONT>     <P><font size="2" face="Verdana"><B>INTRODUCCION</B></font></P> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La ileocolonoscopia en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es el principal m&eacute;todo diagn&oacute;stico y es pilar fundamental en el enfoque y manejo de estos pacientes, con la ayuda de la magnificaci&oacute;n y la imagen de banda estrecha (Narrow Band Image-NBI). Avances recientes en las t&eacute;cnicas endosc&oacute;picas como la c&aacute;psula y la enteroscopia permiten una evaluaci&oacute;n detallada de &aacute;reas del intestino delgado previamente inexploradas. </P>     <P>Con base en la literatura actual, la ileocolonoscopia se considera de uso pertinente en la EII cuando es realizada con los siguientes prop&oacute;sitos: </P>     <P>1. En el diagn&oacute;stico inicial y para diferenciar entre colitis ulcerativa (CU) y enfermedad de Crohn (EC) (1, 2). </P>     <P>2. Para evaluar la extensi&oacute;n y la actividad de la entidad (1, 2). </P>     <P>3. Para investigar la falta de respuesta a la terapia (1). </P>     <P>4. Para evaluar pacientes con enfermedad aguda severa (3). </P>     <P>5. S&iacute; los s&iacute;ntomas sugieren complicaciones o neoplasia (1). </P>     <P>6. Como tamizaje de c&aacute;ncer colorrectal despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os de enfermedad en pacientes con pancolitis o despu&eacute;s de 15 a&ntilde;os en pacientes con colitis izquierda (4). </P>     <P>7. En la evaluaci&oacute;n de la bolsa ileal y la anastomosis ileorrectal (5). </P>     <P>8. Proveer terapia endosc&oacute;pica en caso de estenosis, sangrado o p&oacute;lipos (6, 7). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>No se considera la ileocolonoscopia indicada en caso de:</P>     <P>1. Pacientes con enfermedad estable. </P>     <P>2. La evaluaci&oacute;n de pacientes con recurrencia de leve a moderada (8). </P>     <P>La importancia del uso racional de la ileocolonoscopia en este contexto radica en que es un procedimiento invasivo y costoso. El uso inapropiado por exceso o por defecto de este recurso puede redundar en gastos innecesarios o bien desenlaces negativos para el paciente con potenciales implicaciones m&eacute;dico-legales para el m&eacute;dico tratante. </P>     <P><B>Evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica inicial de la enfermedad inflamatoria intestinal</B></P>     <P>Cuando se sospecha una EII, la evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica es obligada para confirmar o descartar el diagn&oacute;stico e instituir el manejo m&eacute;dico apropiado. Muchas condiciones pueden imitar la EII y el uso innecesario de medicamentos, posiblemente t&oacute;xicos, debe evitarse. Adicionalmente, las evaluaciones endosc&oacute;picas son importantes para distinguir la CU de la EC y tambi&eacute;n para determinar la extensi&oacute;n de la enfermedad. La terapia m&eacute;dica puede en algunas ocasiones dificultar la distinci&oacute;n entre CU y EC col&oacute;nica, por inducir curaci&oacute;n segmentaria sin compromiso rectal en pacientes con CU. Por lo tanto, es importante que las endoscopias de evaluaci&oacute;n inicial sean realizadas antes de comenzar cualquier terapia m&eacute;dica. Similarmente, las terapias sist&eacute;micas pueden enmascarar el compromiso del intestino delgado (ID) en pacientes con Crohn. Mientras que la diferencia entre CU y EC puede no ser evidente en los estadios iniciales de manejo, la historia de inflamaci&oacute;n del ID puede llegar a ser un factor particularmente importante si la cirug&iacute;a llega a ser necesaria durante el curso de la enfermedad (<a href="#tabla1">tabla 1</a>).</P>     <P align="center"><a href="#tabla1">Tabla 1</a>. Diferencias a la colonoscopia entre el Crohn y la colitis ulcerativa.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09t1.JPG"><a name="tabla1"></a></P>     <P>En ausencia de enfermedad extracol&oacute;nica, ciertos hallazgos endosc&oacute;picos pueden sugerir un diagn&oacute;stico de colitis por Crohn sobre una CU. El m&aacute;s diciente de estos hallazgos es la presencia de &aacute;reas parcheadas de mucosa macrosc&oacute;pica y microsc&oacute;picamente normales. Al parecer, el aspecto endosc&oacute;pico de la mucosa inflamada puede ser &uacute;til para distinguir entre estas dos enfermedades. El t&eacute;rmino colitis &quot;ulcerativa&quot; es realmente un nombre err&oacute;neo, la gran mayor&iacute;a de los pacientes con CU desarrollan mucosa granular y friable, las formas m&aacute;s severas con erosiones m&aacute;s profundas (<a href="#figura1">figuras 1A</a> y <a href="#figura1">1B</a>). La forma caracter&iacute;stica de demarcaci&oacute;n de la mucosa col&oacute;nica inflamada y de la normal, es a menudo evidente en la EC (<a href="#figura1">figura 1C</a>). Los hallazgos endosc&oacute;picos de &uacute;lcera profunda, estelar, lineal o serpiginosa sugieren el diagn&oacute;stico de EC col&oacute;nica (<a href="#figura1">figura 1D</a>) y los pseudop&oacute;lipos y los p&oacute;lipos adenomatosos el de CU (<a href="#figura1">figuras 1E</a> y <a href="#figura1">1F</a>). Las estenosis son extremadamente raras en la CU y deben hacer sospechar la posibilidad de EC o de malignidad (<a href="#figura1">figura 1G</a>). De igual manera, la identificaci&oacute;n de una f&iacute;stula interna abierta durante la endoscopia a menudo establecer&aacute; el diagn&oacute;stico de EC (<a href="#figura1">figuras 1H</a> y <a href="#figura1">1I</a>). Tambi&eacute;n pueden hacerse evidentes secuelas fibr&oacute;ticas de CU (<a href="#figura1">Figura 1J</a>) o EC, o la endoscopia y la simple inspecci&oacute;n permiten detectar f&iacute;stulas perianales que apuntan m&aacute;s hacia la EC (<a href="#figura1">figura 1K</a>). </P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09f1.JPG"><a name="figura1"></a></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="center"><a href="#figura1">Figura 1</a>. Caracter&iacute;sticas endosc&oacute;picas de la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. A. Caracter&iacute;stica endosc&oacute;pica de una CU leve. B. Caracter&iacute;stica endosc&oacute;pica de una CU severa. C. L&iacute;mite entre la mucosa col&oacute;nica sana y enferma en EC. D. &Uacute;lcera longitudinal en la EC. E. Pseudop&oacute;lipos en la CU. F. P&oacute;lipos adenomatososos en la CU. G. Estenosis rectal en la EC. H. F&iacute;stula duodenoc&oacute;lica por EC. I. Cirug&iacute;a de la f&iacute;stula duodenoc&oacute;lica. J. Secuelas de CU con fibrosis cecal. K. F&iacute;stula canal anal en E de Crohn. L. Crohn del es&oacute;fago.</P>     <P>Se ha minimizado la significante proporci&oacute;n de pacientes con EC que pueden presentar s&iacute;ntomas y una colonoscopia que es indistinguible de una CU. En la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, pacientes con inflamaci&oacute;n continua del recto en la sigmoidoscopia a menudo son incorrectamente clasificados con CU, sin evaluaciones adicionales, tales como la ileoscopia. Como la habilidad para evaluar la mucosa del ID se ha incrementado, ha mejorado significativamente el n&uacute;mero de pacientes con CU en quienes, parecida a EC, se ha demostrado inflamaci&oacute;n del ID (9). Se han descrito pacientes con EC que se presentan con s&iacute;ntomas de proctitis, con inflamaci&oacute;n continua del recto sin a&eacute;reas parcheadas, &uacute;lceras profundas ni granulomas en la biopsia; en este caso, los hallazgos de la intubaci&oacute;n ileal pueden ofrecer un gran aporte al diagn&oacute;stico definitivo. Como los pacientes pueden tambi&eacute;n tener compromiso del tracto digestivo superior, una endoscopia alta es importante para establecer el diagn&oacute;stico de EC del tracto digestivo superior, especialmente en pacientes pedi&aacute;tricos y j&oacute;venes (figura 1L).</P>     <P>Aunque las caracter&iacute;sticas histopatol&oacute;gicas de los espec&iacute;menes de biopsia obtenidas durante la endoscopia pueden compartir similitudes entre la CU y la EC, ciertos hallazgos pueden ser muy &uacute;tiles para diferenciar las dos entidades. Los granulomas no caseificantes, patognom&oacute;nicos de EC, son encontrados en cerca del 30% de las biopsias y en casi el 50% de los espec&iacute;menes quir&uacute;rgicos (10). Para proporcionar evidencia convincente de EC, los granulomas deben estar separados de las criptas, ya que ocasionales granulomas mucinosos pueden ser vistos en otras enfermedades. As&iacute; mismo, es importante que las biopsias sean tomadas tanto de las a&eacute;reas comprometidas como de las no comprometidas del colon, para precisar la extensi&oacute;n microsc&oacute;pica de la enfermedad (11).</P>     <P>Ciertos errores son comunes en la interpretaci&oacute;n de los hallazgos endosc&oacute;picos en pacientes con EII. En los pacientes con CU tratados, la inflamaci&oacute;n a menudo parece segmentaria, sin un compromiso rectal relativo. Esto ha sido descrito en las CU de novo, principalmente en la poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica (12). As&iacute; mismo, a un subgrupo de pacientes con CU no complicada se les ha encontrado que tienen peque&ntilde;as a&eacute;reas de mucosa cr&oacute;nicamente inflamada alrededor del orificio apendicular (parche cecal). Aunque t&eacute;cnicamente son lesiones en parches, estos parches cecales no predictivos de otros hallazgos son considerados como un hallazgo t&iacute;pico de ambas enfermedades (13). Finalmente, el concepto de ile&iacute;tis por &quot;reflujo&quot; ha sido confuso para los endoscopistas. Una minor&iacute;a de pacientes con pancolitis por CU algunas veces presenta un corto segmento de inflamaci&oacute;n leve en el &iacute;leon terminal. Esta no es mayor a unos cuantos cent&iacute;metros de longitud y generalmente no hay ulceraciones. Inflamaci&oacute;n m&aacute;s severa, un compromiso de mayor extensi&oacute;n, o inflamaci&oacute;n ileal en ausencia de pancolitis puede dar luces para el diagn&oacute;stico de EC (14). </P>     <P>La presencia de &quot;gastritis focal&quot; es otra fuente de confusi&oacute;n. Mientras que fue inicialmente descrita para la EC tambi&eacute;n ha sido vista en pacientes con CU y de esa forma su presencia no ayuda a diferenciar estos dos diagn&oacute;sticos. La duodenitis difusa en la CU tambi&eacute;n ha sido reportada, particularmente en los pacientes m&aacute;s j&oacute;venes. Aunque un diagn&oacute;stico formal de CU o EC puede ser debatido en estos pacientes, ellos a menudo tienen un curso benigno luego de la colectom&iacute;a con reconstrucci&oacute;n con bolsa ileal (15).</P>     <P>El diagn&oacute;stico diferencial de la EII con diferentes entidades infecciosas se recoge en las <a href="#tabla2">tablas 2</a> y <a href="#tabla3">3</a>. </P>     <P align="center"><a href="#tabla2">Tabla 2</a>. Diagn&oacute;stico diferencial de la EII y enfermedades bacterianas.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09t2.JPG"><a name="tabla2"></a></P>     <P align="center"><a href="#tabla3">Tabla 3</a>. Diagn&oacute;stico diferencial de la EII y enfermedades parasitarias, virales y por hongos.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09t3.JPG"><a name="tabla3"></a></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B>Evaluaci&oacute;n de los pacientes con EII durante el curso de su enfermedad</B></P>     <P>Pacientes con diagn&oacute;sticos bien establecidos de EC o de CU a menudo desarrollan un diagn&oacute;stico secundario el cual puede potencialmente imitar una EII. S&iacute;ndrome de intestino irritable (SII), sobrecrecimiento bacteriano, colitis por citomegalovirus (CMV) o por <I>C. difficile</I> u otra infecci&oacute;n ent&eacute;rica, colitis isqu&eacute;mica y c&aacute;ncer colorrectal tienen el potencial de causar confusi&oacute;n diagn&oacute;stica (10). La colonoscopia de pacientes con EII es realizada con el objetivo de evaluar la actividad de la enfermedad y pueden excluir cualquier otro diagn&oacute;stico secundario. Desafortunadamente, la prote&iacute;na C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentaci&oacute;n glomerular (VSG) son marcadores insensibles e inespec&iacute;ficos para la actividad de EII (16). La evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica es invaluable en los pacientes con s&iacute;ntomas diferentes o para aquellos que no responden a la terapia como se esperaba. En pacientes en los que la terapia inmunosupresora falla, particularmente los corticosteroides, se debe pensar en sobreinfecci&oacute;n por CMV. Mientras que pruebas no invasivas como reacci&oacute;n en cadena de polimerasa (PCR) y la antigenemia existen, la sensibilidad y la especificidad para el evaluar el compromiso col&oacute;nico no es clara (17). La mejor prueba para evaluar la invasi&oacute;n de tejido en la colitis por CMV es la documentaci&oacute;n de los cuerpos de inclusi&oacute;n y los efectos citop&aacute;ticos del CMV en las biopsias de colon. As&iacute;, la colonoscopia con biopsia debe ser considerada en todos los pacientes en los que la terapia inmunosupresora falle, antes de escalar en la terapia o la cirug&iacute;a, para verificar la presencia de inflamaci&oacute;n de la mucosa y excluir la infecci&oacute;n por CMV. Ocasionalmente, los pacientes ancianos con EII pueden presentar dolor abdominal y sangrado rectal y encontr&aacute;rseles colitis isqu&eacute;mica, m&aacute;s que un empeoramiento de su EII (<a href="#figura2">figura 2A</a>) Es imperativo que estos pacientes sean evaluados endosc&oacute;picamente, antes de comenzar cualquier terapia inmunosupresora como los corticosteroides, los cuales son peligrosos en este escenario. Debe descartarse tambi&eacute;n en nuestro medio una colitis amibiana (<a href="#figura2">figura 2B</a>) y en pacientes refractarios al tratamiento considerar una colitis por citomegalovirus (<a href="#figura2">figura 2C</a>).</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09f2.JPG"><a name="figura2"></a></P>     <P align="center"><a href="#figura2">Figura 2</a>. Diagn&oacute;sticos diferenciales de la colitis ulcerativa y la enfermedad de Crohn. A. Diagn&oacute;stico diferencial colitis isqu&eacute;mica que semeja CU. B. Diagn&oacute;stico diferencial con tiflitis de origen amibiano. C. Proctocolitis por CMV en paciente con historia de VIH. D. Estenosis e inflamaci&oacute;n de anastomois ileorrectal. E. &Uacute;lceras profundas en la bolsa ileal por EC no reconocida. F. &Uacute;lcera superficial del asa aferente por EC no reconocida. G. &Uacute;lcera superficial del asa aferente por EC no reconocida. H. Inflamaci&oacute;n del remanente rectal (&quot;Cuffitis&quot;) y estenosis local. I. &Uacute;lcera cecal con sangrado activo que amerit&oacute; escleroterapia.</P>     <P>Una de las aplicaciones menos utilizadas en la endoscopia de la EC es la evaluaci&oacute;n de la anastomosis ileorrectal luego de la resecci&oacute;n (<a href="#figura2">figura 2D</a>) En la historia natural de los pacientes que requirieron cirug&iacute;a es frecuente la recurrencia de la enfermedad, siendo la progresi&oacute;n casi inexorable y una estenosis importante puede ocurrir antes del desarrollo de los s&iacute;ntomas. La apariencia endosc&oacute;pica de las anastomosis ileocol&oacute;nicas, seis meses despu&eacute;s de la cirug&iacute;a puede ser usada para identificar a los pacientes con alto riesgo de reestenosis, que podr&iacute;an beneficiarse de una terapia m&aacute;s temprana (<a href="#tabla4">tabla 4</a>).</P>     <P align="center"><a href="#tabla4">Tabla 4</a>. Clasificaci&oacute;n de la recurrencia de EC luego de una resecci&oacute;n quir&uacute;rgica. Puntaje anat&oacute;mico de Rutgeerts (18).</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09t4.JPG"><a name="tabla4"></a></P>     <P>Los puntajes endosc&oacute;picos de 0 a 1 predicen un bajo riesgo de recurrencia de enfermedad sintom&aacute;tica en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, mientras que puntajes m&aacute;s altos est&aacute;n asociados con un riesgo mator de complicaciones. En los estudios originales de Rutgeerts (18), casi todos los pacientes a los que se les encontr&oacute; puntajes de 3 a 4, a los seis meses de seguimiento, desarrollaron s&iacute;ntomas recurrentes al siguiente a&ntilde;o. Adem&aacute;s, la tercera parte de los pacientes con puntajes de 4 necesitaron una segunda resecci&oacute;n dentro de los primeros tres a&ntilde;os. Aunque estudios de suficiente poder no han sido realizados, se cree que una evaluaci&oacute;n temprana y un tratamiento apropiado pueden prevenir la recurrencia sintom&aacute;tica y la necesidad de intervenciones quir&uacute;rgicas.</P>     <P>Un subgrupo de pacientes con CU bien documentada, a quienes se les practic&oacute; una bolsa ileal a menudo desarrollar&aacute; recurrencia de s&iacute;ntomas sugestivos de pouchitis (19). Una evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica de la bolsa es mandatorio con el objetivo de confirmar el diagn&oacute;stico e iniciar el tratamiento apropiado. Un peque&ntilde;o subgrupo de pacientes en el seguimiento desarroll&oacute; pouchitis refractaria que se diagnostic&oacute; como EC, basados en la presencia de &uacute;lceras t&iacute;picas de Crohn (<a href="#figura2">figura 2E</a>) y en el asa aferente ileal (<a href="#figura2">figuras 2F</a> y <a href="#figura2">2G</a>). En los centros donde no se hace mucosectom&iacute;a del reservorio rectal, se debe considerar una cuffitis de la mucosa rectal remanente (<a href="#figura2">figura 2H</a>). El tratamiento con supositorios de 5-ASA es efectivo (20). A algunos pacientes a quienes se les ha realizado una colectom&iacute;a con ileostom&iacute;a terminal por una CU, se les puede encontrar a&ntilde;os despu&eacute;s que sufren de inflamaci&oacute;n del ID con caracter&iacute;sticas de EC. La colonoscopia en la CU severa puede tambi&eacute;n proporcionar un indicador pron&oacute;stico cuando lesiones severas, tales como mucosa denudada es encontrada en la endoscopia, indicando la necesidad de cirug&iacute;a inminente. Ocasionalmente, pacientes con EC presentar&aacute;n un sangrado gastrointestinal sobreagregado debido a la profundidad de las &uacute;lceras, las cuales pueden exponer vasos que sangran. Estos pacientes se manejar&aacute;n inicialmente con endoscopia y escleroterapia y unos pocos requerir&aacute;n tratamiento quir&uacute;rgico (<a href="#figura2">figura 2I</a>).</P>     <P>Un aspecto interesante en la evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica en la EII es el efecto del tratamiento sobre la curaci&oacute;n endosc&oacute;pica. Se conoce que los corticosteroides generalmente no inducen curaci&oacute;n de la mucosa a pesar del mejoramiento cl&iacute;nico que causa en la mayor&iacute;a de los pacientes (21). Esta puede ser una de las razones por las cuales los esteroides no son efectivos como terapia de mantenimiento. Contrariamente, tanto los tiopurinas como el infliximab pueden inducir curaci&oacute;n de la mucosa y son de gran valor como agentes de mantenimiento para el tratamiento de la EII (22). El efecto de la curaci&oacute;n de la mucosa sobre la historia natural de la enfermedad est&aacute; actualmente bajo investigaci&oacute;n (23). A la fecha, la evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica de la actividad de la enfermedad en pacientes asintom&aacute;ticos no debe ser una pr&aacute;ctica de rutina en el seguimiento del tratamiento cl&iacute;nicamente efectivo de la EII.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En el contexto de la evaluaci&oacute;n no invasiva del control de la enfermedad, se han desarrollado dos pruebas que miden la actividad inflamatoria, la lactoferrina y la calprotectina fecal, que si bien son bastantes sensibles no son tan espec&iacute;ficas (24). </P>     <P><B>Vigilancia del c&aacute;ncer en la EII</B></P>     <P>Como consecuencia de la inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica, los pacientes con CU y colitis por Crohn, tienen un riesgo aumentado de carcinoma colorrectal (CCR). Un metan&aacute;lisis estim&oacute; que la incidencia acumulativa de adenocarcinoma en pacientes con CU es de 2% a los 10 a&ntilde;os, 8% a los 20 y 18% a los 30 a&ntilde;os de duraci&oacute;n de la enfermedad (25). Aunque no hay publicaciones con asignaci&oacute;n aleatoria de vigilancia endosc&oacute;pica, estudios retrospectivos han mostrado que el c&aacute;ncer detectado en estadios tempranos cursa con buena sobrevida. Ante la falta de informaci&oacute;n comparativa entre las opciones de tamizaje, los expertos han desarrollado diferentes gu&iacute;as que se encuentran disponibles (26-29). Aunque las recomendaciones son generalmente similares, existen algunas diferencias significativas entre estos estudios. </P>     <P>La duraci&oacute;n y la extensi&oacute;n de la enfermedad son dos de los m&aacute;s importantes factores que afectan el riego individual de desarrollar CCR y son los principales determinantes de cu&aacute;ndo debe ser iniciado el tamizaje. Estimar la duraci&oacute;n de la enfermedad en la CU es sencillo, ya que la aparici&oacute;n de la enfermedad se acompa&ntilde;a por diarrea sanguinolenta. Por el contario, el inicio de la colitis por Crohn puede ser silente y es com&uacute;n un diagn&oacute;stico tard&iacute;o. Debe tenerse cuidado a la hora de medir la duraci&oacute;n de la enfermedad desde el comienzo de los s&iacute;ntomas, m&aacute;s que del momento del diagn&oacute;stico. Los 4 art&iacute;culos recomiendan que la primera colonoscopia de vigilancia sea realizada despu&eacute;s de 8-10 a&ntilde;os de duraci&oacute;n de la enfermedad, pero un grupo de autores sugiere que, en pacientes con colitis izquierda, puede ser diferida con seguridad hasta los 15 a&ntilde;os (29). Los otros recomiendan continuar con la vigilancia colonosc&oacute;pica cada 1 a 2 a&ntilde;os en pacientes con enfermedad en ambos lados y pancolitis. Pacientes con proctitis y proctosigmoiditis no han mostrado riesgo aumentado de CCR, y solo se recomienda el tamizaje de rutina (26, 27).</P>     <P>Otro factor importante que ha incrementado el riesgo de CCR es la coexistencia de colangitis esclerosante primaria (CEP) (30), una historia familiar de CCR (31) y posiblemente el grado de inflamaci&oacute;n visto en la biopsia (32). Hay desacuerdo, sin embargo, de c&oacute;mo estos factores influyen en la pr&aacute;ctica de la vigilancia. Dos de las cuatro gu&iacute;as nombradas recomiendan iniciar vigilancia inmediata en pacientes con CEP a los que se les diagnostique CU (26, 27) con un grupo de autores recomendando colonoscopia de vigilancia anual para esta poblaci&oacute;n. Las otras dos gu&iacute;as no han incorporado estos factores formalmente.</P>     <P>La frecuencia y el desarrollo de lesiones displ&aacute;sicas en pacientes con colitis cr&oacute;nica hace de la colonoscopia de vigilancia un reto a&uacute;n mayor que en otros escenarios cl&iacute;nicos. Un examen endosc&oacute;pico completo con una evaluaci&oacute;n prolongada y limpieza de toda la mucosa oculta es primordial. Todos los p&oacute;lipos, masas, estenosis o mucosa irregular deben ser biopsiados. Esta aproximaci&oacute;n identificar&aacute; un mayor n&uacute;mero de lesiones displ&aacute;sicas; sin embargo, una minor&iacute;a significativa ser&aacute; no vista (33). Consecuentemente, una biopsia de los cuatro cuadrantes cada 10 cm de mucosa enferma ha sido recomendada. Se ha estimado que un m&iacute;nimo de 33 biopsias son requeridas para tener un 90% de oportunidad de detectar una displasia (34). A pesar de esta aproximaci&oacute;n, la malignidad puede todav&iacute;a desarrollarse dentro de un tiempo relativamente corto de seguimiento con colonoscopias de vigilancia (35). No es claro si esto refleja una r&aacute;pida progresi&oacute;n de la neoplasia incidental o simplemente la ineficacia del estudio colonosc&oacute;pico. Independientemente de esto, un periodo de 1 a 2 a&ntilde;os entre las colonoscopias es recomendado.</P>     <P>La presencia de displasia de bajo grado (DBG) es un hallazgo preocupante, porque la displasia es com&uacute;nmente multifocal (36), y por la sensibilidad y especificidad relativamente baja de la colonoscopia, el hallazgo de un &aacute;rea &uacute;nica de DBG puede indicar una neoplasia m&aacute;s avanzada en ese sitio o en otro lugar del colon. Cuando la informaci&oacute;n de m&uacute;ltiples estudios fueron agrupados, la prevalencia de c&aacute;ncer en pacientes a los que se les practic&oacute; colectom&iacute;a por displasia de bajo grado sin lesi&oacute;n fue de 22%, con un 11% adicional de pacientes que padecen de displasia de alto grado (37). En pacientes con DBG a quienes no se les realiz&oacute; una colectom&iacute;a, la raz&oacute;n de probabilidad para desarrollar c&aacute;ncer fue de 9,0 comparado con pacientes a los que no se les encontr&oacute; displasia. A pesar de la implementaci&oacute;n de la vigilancia, casi la mitad de los tumores se encontraban en estadios avanzados al momento del diagn&oacute;stico (38). Basados en esta informaci&oacute;n, a todos los pacientes a los que se les encuentre DBG sin lesi&oacute;n, particularmente aquellos con displasia multifocal, se les debe ofrecer una colectom&iacute;a.</P>     <P>Los p&oacute;lipos displ&aacute;sicos originados en el contexto de la colitis cr&oacute;nica hacen referencia a lesiones o masas asociadas a displasia (LMAD) En la misma revisi&oacute;n sistem&aacute;tica, 41% de los pacientes a los que se les encontr&oacute; LMAD con DBG en la biopsias se demostr&oacute; que ten&iacute;an CCR prevalente en el seguimiento luego de una colectom&iacute;a (38). En el subgrupo de pacientes a los que no les realiz&oacute; cirug&iacute;a, un 64% desarroll&oacute; escalonadamente HGD y c&aacute;ncer. El hallazgo de una LMAD t&iacute;picamente ha sido considerado como una fuerte indicaci&oacute;n de colectom&iacute;a. Muchos autores han intentado determinar cu&aacute;les p&oacute;lipos displ&aacute;sicos pueden ser removidos con seguridad endosc&oacute;picamente en los pacientes con colitis de larga data. En un art&iacute;culo inicial, la mucosa alrededor del sitio de la polipectom&iacute;a fue biopsiada y los pacientes fueron seguidos prospectivamente. Un adenocarcinoma se desarroll&oacute; en tres pacientes a los cuales se les detect&oacute; displasia que rodeaba al p&oacute;lipo, mientras que ninguno de los cinco en los cuales este hallazgo fue negativo desarroll&oacute; c&aacute;ncer (38). Un art&iacute;culo posterior report&oacute; una serie de 48 pacientes a quienes se les realiz&oacute; una polipectom&iacute;a colonosc&oacute;pica de un total de 60 lesiones s&eacute;siles y pedunculadas en quienes la mucosa que rodeaba la lesi&oacute;n no demostraba displasia. Con una media de seguimiento mayor de 4,1 a&ntilde;os ning&uacute;n c&aacute;ncer fue detectado (39, 40). Un estudio similar observ&oacute; 24 pacientes con p&oacute;lipos displ&aacute;sicos en los que su apariencia era parecida a un &quot;adenoma&quot;. Con una media de seguimiento cercana de 3,5 a&ntilde;os, ning&uacute;n c&aacute;ncer fue detectado (40). Estos dos estudios sugieren que las lesiones displ&aacute;sicas originadas en &aacute;reas de colitis pueden ser tratadas endosc&oacute;picamente, m&aacute;s que con cirug&iacute;a. </P>     <P><B>TECNICAS ENDOSCOPICAS RECIENTES</B></P>     <P><B>Cromoendoscopia con magnificaci&oacute;n y NBI</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Un n&uacute;mero de t&eacute;cnicas recientes han sido utilizadas en un intento de incrementar la sensibilidad de las colonoscopias de vigilancia para displasia. Una de estas, la cromoendoscopia con azul de metileno (CEAM) ha mostrado ser muy promisoria. El azul de metileno colorea la mucosa col&oacute;nica normal, con una menor tinci&oacute;n del epitelio displ&aacute;sico. Adicionalmente, se crean lagos del colorante en superficies irregulares. Ambos efectos permiten potencialmente una mejor identificaci&oacute;n de neoplasias col&oacute;nicas ocultas. En un estudio aleatorizado, a 165 pacientes con CU quiescente se les practic&oacute; una colonoscopia de vigilancia rutinaria o CEAM con colonoscopia magnificadora (41). El azul de metileno al 0,1% fue esparcido segmentariamente con succi&oacute;n del exceso despu&eacute;s de un minuto. El patr&oacute;n foveolar (&quot;pit pattern&quot;) se utiliz&oacute; para dirigir las biopsias en &aacute;reas de apariencia anormal. Adicionalmente, biopsias al azar fueron obtenidas cada 10 cm en ambos grupos. En el brazo de la cromoendoscopia, 32 neoplasias intraepiteliales fueron identificadas en 84 pacientes, y m&aacute;s de 10 lesiones encontradas en los 81 pacientes a los que se les tamiz&oacute; convencionalmente (p = 0,003). De notar, dos &aacute;reas de displasia se encontraron con las biopsias realizadas al azar en el grupo con CEAM, sugiriendo que no se pueden realizar solo biopsias dirigidas (41). </P>     <P>El mismo autor, recientemente ha publicado un estudio similar, esta vez comparando la vigilancia est&aacute;ndar con la cromoendoscopia con azul de metileno usando microscopio confocal (42). En el grupo de vigilancia est&aacute;ndar, las biopsias fueron realizadas como se describi&oacute; anteriormente, mientras que en el grupo de intervenci&oacute;n solo se realizaron biopsias dirigidas. De nuevo detectaron m&aacute;s neoplasias intraepiteliales en el brazo de la cromoendoscopia; 12 &aacute;reas de displasia sin lesi&oacute;n fueron encontradas en los 80 pacientes del brazo CEAM, comparado con solo 2 en 73 pacientes tamizados convencionalmente (42). Por el dise&ntilde;o del estudio, no es posible determinar si las biopsias adicionales realizadas al azar podr&iacute;an haber identificado &aacute;reas adicionales de displasia en la brazo de la cromoendoscopia. En ambos estudios, el uso de azul de metileno increment&oacute; el tiempo total de la colonoscopia en 11 minutos (41, 42). Informaci&oacute;n preliminar aunque promisoria existe para la cromoendoscopia con &iacute;ndigo carm&iacute;n (43) y la colonoscopia fluorescente (44). Un solo estudio de im&aacute;genes de banda estrecha (NBI) fall&oacute; en demostrar un incremento en las tasas de detecci&oacute;n de la displasia (45). </P>     <P>Desafortunadamente, no existe informaci&oacute;n que compare estas diferentes modalidades diagn&oacute;sticas. Muchos de estos estudios comparan la endoscopia est&aacute;ndar con la cromoendoscopia de alta definici&oacute;n. A&uacute;n no hay claridad si la sola alta definici&oacute;n sin tinci&oacute;n adicional alcanzar&iacute;a el mismo efecto. Adicionalmente, la naturaleza no ciega de estos estudios y el incremento en los tiempos del procedimiento originan la posibilidad de que estos factores, m&aacute;s que los otros se&ntilde;alados, puedan incrementar las tasas de detecci&oacute;n. Muy pocos estudios han sido publicados con respecto a las curvas de aprendizaje de estas t&eacute;cnicas, y no es claro si ser&iacute;a pr&aacute;ctico intentar generalizarla. Se debe considerar, que la sensibilidad y la especificidad sean bajas en manos no expertas (46). Como m&iacute;nimo, a los m&eacute;dicos ne&oacute;fitos en estas t&eacute;cnicas se les debe aconsejar que contin&uacute;en con vigilancia tomando biopsias al azar hasta que tengan la certeza que la &quot;tasa de errores&quot; sea muy baja. Finalmente, en el contexto de inflamaci&oacute;n activa, los cambios reactivos pueden imitar una displasia. Por esta raz&oacute;n, las colonoscopias de vigilancia se realizar&aacute;n durante periodos de remisi&oacute;n (47). A pesar de esto, hay algunos puntos en los que no existe certeza respecto a la interpretaci&oacute;n de la biopsia conduciendo resultados descritos como indefinidos para la displasia. En este contexto es importante que las biopsias sean revisadas por pat&oacute;logos expertos en tracto gastrointestinal. Las endoscopias se deben repetir en corto periodos de tiempo (por ejemplo cada 3-6 meses) obteniendo m&uacute;ltiples biopsias del &aacute;rea en cuesti&oacute;n; idealmente, luego de una supresi&oacute;n completa de la inflamaci&oacute;n.</P>     <P><B>Dilataci&oacute;n endosc&oacute;pica con bal&oacute;n</B></P>     <P>Diferentes art&iacute;culos describen la dilataci&oacute;n con bal&oacute;n como una alternativa a la cirug&iacute;a para las estenosis de la EC (48, 49). Contraindicaciones propuestas a la dilataci&oacute;n incluyen f&iacute;stulas internas, estenosis largas y &uacute;lceras en el sitio de la estenosis (50). En estos art&iacute;culos el di&aacute;metro objetivo es t&iacute;picamente 15-20 mm. Algunos autores intentar&aacute;n alcanzarlo en m&uacute;ltiples sesiones, mientras que otros completar&aacute;n la dilataci&oacute;n en el primer d&iacute;a. Se ha aconsejado la inyecci&oacute;n emp&iacute;rica de corticosteroides dentro de las estenosis pero solo en la informaci&oacute;n retrospectiva su eficacia es demostrada (51). El reporte del desenlace de la dilataci&oacute;n var&iacute;a entre los estudios, con recurrencia sintom&aacute;tica com&uacute;nmente despu&eacute;s de un solo procedimiento. Para muchos pacientes, esto al parecer puede evitar la cirug&iacute;a, o por lo menos retrasarla; sin embargo, m&uacute;ltiples sesiones pueden ser requeridas. La perforaci&oacute;n parece ser relativamente com&uacute;n. Tasas de complicaciones var&iacute;an en un rango del 0%-11% en la mayor&iacute;a de series reportadas (50).</P>     <P>A la luz de estas tasas de complicaciones, una aproximaci&oacute;n conservadora parecer&iacute;a estar indicada. Se debe considerar la dilataci&oacute;n solo de estenosis cortas (m&aacute;ximo tres cms). Nosotros realizamos una cuidadosa evaluaci&oacute;n radiol&oacute;gica para asegurarnos que el blanco de dilataci&oacute;n es de hecho el origen de los s&iacute;ntomas en el paciente. Si existe una &uacute;lcera en el examen endosc&oacute;pico y los s&iacute;ntomas lo permiten, debe tratarse inicialmente con corticosteroides sist&eacute;micos. Si el paciente no mejora, el tratamiento con infliximab o adalimumab es considerado, con el conocimiento de que estos medicamentos pueden en algunos casos estrechar las estenosis. Solo cuando estas intervenciones han fallado se considera la intervenci&oacute;n endosc&oacute;pica. </P>     <P><B>C&aacute;psula endosc&oacute;pica</B></P>     <P>La c&aacute;psula endosc&oacute;pica (CE) facilita la evaluaci&oacute;n completa del ID. Es m&aacute;s sensible que la radiolog&iacute;a convencional y mucho menos invasiva que las opciones disponibles previamente (enteroscopia intraoperatoria). A pesar de esto, existe incertidumbre sobre el papel de la CE en el contexto de una EII conocida. Mientras que el papel exacto de la CE en la EII est&aacute; todav&iacute;a en estudio, esta t&eacute;cnica ha probado ser &uacute;til en distintos contextos. Similar a la endoscopia convencional, la principal indicaci&oacute;n para la CE en la EII son el diagn&oacute;stico y la evaluaci&oacute;n de la actividad. Un metan&aacute;lisis reciente concluy&oacute; que la CE era sustancialmente m&aacute;s sensible para la EC que las modalidades diagn&oacute;sticas tradicionales como la radiograf&iacute;a con bario, la ileoscopia, la TC o la enteroscopia (52). La similitud en los hallazgos de otras entidades con la EII hace que la biopsia sea menester en la evaluaci&oacute;n de estos pacientes, de all&iacute; que se deba preferir el estudio endosc&oacute;pico. Sin embargo, en pacientes donde no es definitivo o cuando no es posible, la CE es muy &uacute;til (53). </P>     <P>Una evaluaci&oacute;n del ID llega a ser particularmente importante cuando la colectom&iacute;a con bolsa ileal est&aacute; bajo consideraci&oacute;n, como una historia de EC en ID que predice un curso complicado despu&eacute;s de la cirug&iacute;a (54). La CE debe ser considerada en todos los pacientes que est&aacute;n siendo evaluados para bolsa ileal a los que nos se les haya realizado una ileoscopia previamente (55). Adicionalmente, puede ser &uacute;til para definir la extensi&oacute;n de la enfermedad, una evaluaci&oacute;n detallada del ID en pacientes con hallazgos endosc&oacute;picos sugestivos de colitis por Crohn, tales como &uacute;lceras lineales o profundas, lesiones en parches o en empedrado (56). Finalmente, los pacientes con caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas que sugieren EC, como la presentaci&oacute;n inicial sin diarrea sanguinolenta o p&eacute;rdida importante de peso, deben ser tambi&eacute;n considerados para CE. Los hallazgos en el ID de la EC var&iacute;an ampliamente desde el eritema en parches extremadamente inespec&iacute;ficon o ulceraciones aftosas, hasta amplias &uacute;lceras superficiales. Los hallazgos m&aacute;s vistos cl&aacute;sicamente son nodulaciones (<a href="#figura3">figura 3A</a>), erosiones (<a href="#figura3">figura 3B</a>), &uacute;lceras superficiales (<a href="#figura3">figura 3C</a>), &uacute;lceras lineales o &uacute;lceras profundas en &quot;sacabocado&quot; (<a href="#figura3">figura 3D</a>) y estenosis (<a href="#figura3">figura 3E</a>). Otras m&uacute;ltiples condiciones pueden ser causa de &uacute;lceras en ID, y los diagn&oacute;sticos diferenciales deben ser considerados. Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son una causa com&uacute;n de lesiones del ID. Mientras que las &uacute;lceras inducidas por AINEs pueden tener cualquier forma, la m&aacute;s vista es la aparici&oacute;n de diafragmas que cursan con estenosis (<a href="#figura3">figura 3F</a>) (57). Ocasionalmente, se puede ser ver la mucosa lesionada en pacientes sin factores de riesgo identificables. Estas t&iacute;picamente son pocas y tienen forma redondeada. Otras enfermedades pueden producir &uacute;lceras en el intestino delgado, y la biopsia del &aacute;rea afectada siempre es la elegida.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09f3.JPG"><a name="figura3"></a></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="center"><a href="#figura3">Figura 3</a>. Hallazgos a la c&aacute;psula endosc&oacute;pica de la enfermedad de Crohn y la enteropat&iacute;a por AINEs. A. Nodulaciones en paciente con EC conocida. B. Erosi&oacute;n superficial en paciente con EC. C. &Uacute;lcera superficial en paciente con EC. D. Ulceraciones lineales en EC. E. &Uacute;lceras profundas y estenosis en EC. F. Diafragmas e ingesta de AINE’s.</P>     <P>CE puede tambi&eacute;n ser usada para evaluar la actividad y el grado de inflamaci&oacute;n en pacientes con EC conocida (56). Es m&aacute;s &uacute;til en pacientes en quienes la enfermedad no involucra el &iacute;leon terminal, o en aquellos en quienes se realiz&oacute; una resecci&oacute;n de toda la enfermedad conocida. La CE puede ser &uacute;til particularmente en la evaluaci&oacute;n de una anastomosis que se encuentra fuera del alcance de la evaluaci&oacute;n endosc&oacute;pica convencional, como lo es una anastomosis yeyunal. Existe poca informaci&oacute;n disponible con respecto al riesgo de retenci&oacute;n de c&aacute;psula en los pacientes con EC; sin embargo, parece que esta se encuentra aumentada en estos, comparados con aquellos a los que se les ordena una CE por otras indicaciones. En pacientes con radiograf&iacute;a negativa de ID previa al uso de CE, las tasas de retenci&oacute;n a quienes se les conoce una EC ha sido reportada que var&iacute;a entre 4%-6% (58). En cierto grado, el riesgo individual de un paciente a sufrir de retenci&oacute;n de c&aacute;psula puede ser estimado con base en el comportamiento previo de la enfermedad y en los s&iacute;ntomas actuales. Hoy no existe consenso respecto a si todos los pacientes con EC sospechada o confirmada debe realiz&aacute;rseles una radiograf&iacute;a de ID previa a una CE. Como m&iacute;nimo, una cuidadosa historia de su sintomatolog&iacute;a debe ser obtenida, la cual podr&iacute;a sugerir un cuadro obstructivo de base. Una c&aacute;psula que verifica la permeabilidad, que tiene la capacidad de disolverse (Agile Patency System; Given Imaging, Yoqneam, Israel) ha sido desarrollado para evaluar el riesgo de hacer retenci&oacute;n de c&aacute;psula (59). Este dispositivo es del mismo tama&ntilde;o que la c&aacute;psula de video y est&aacute; dise&ntilde;ado para disolverse despu&eacute;s de 40 horas en el tracto GI. Es radioopaco y puede ser identificado por radiofrecuencia, para ser localizado a trav&eacute;s de una radiograf&iacute;a y un sensor. Parece ser muy &uacute;til para identificar pacientes de bajo riesgo para retenci&oacute;n de la c&aacute;psula, y para quienes la retenci&oacute;n de la c&aacute;psula video ocurrir&aacute; raramente (60, 61). Una minor&iacute;a de pacientes con estenosis reportan dolor durante el tr&aacute;nsito de la capsula. Adicionalmente, raros casos de obstrucci&oacute;n del ID han sido reportados; algunos requieren cirug&iacute;a. La tasa exacta de estas complicaciones no es clara y se esperan resultados de grandes series de casos que actualmente se est&aacute;n evaluando (62). </P>     <P><B>Enteroscopia</B></P>     <P>Con respecto a la enteroscopia, la de doble bal&oacute;n (EDB) permite una potencial evaluaci&oacute;n m&aacute;s completa del ID y ha sido muy &uacute;til, aunque m&aacute;s invasiva, como complemento de la CE. Su principal utilidad se encuentra en el sangrado GI y puede ser de ayuda para seleccionar grupos de pacientes con EC. Ocasionalmente, la CE o la radiograf&iacute;a contrastada del ID pueden identificar pacientes con sospecha de EC limitada a &aacute;reas del ID que se encuentran fuera del alcance de la endoscopia convencional. Para muchas otras enfermedades puede imitar su apariencia, y la EDB con biopsia ha sido usada como herramienta de confirmaci&oacute;n diagn&oacute;stica. No es necesaria si el diagn&oacute;stico de la EII ha sido previamente confirmado, y la pregunta es simplemente la actividad o la extensi&oacute;n (63). Otros potenciales indicaciones para la EDB en la EC son la dilataci&oacute;n de las estenosis del ID (64) y la recuperaci&oacute;n de videoc&aacute;psulas retenidas (65). Sin embargo, debe sopesarse el potencial riesgo de perforaci&oacute;n que acarrea este procedimiento, el cual puede ser mayor en un ID inflamado. En la <a href="#figura4">figura 4</a> se recogen los aspectos endosc&oacute;picos de diferentes fases de la EC.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v25n3/a09f4.JPG"><a name="figura4"></a></P>     <P align="center"><a href="#figura4">Figura 4</a>. Enteroscopia en diferentes fases de la enfermedad de Crohn. A. Erosi&oacute;n superficial yeyunal en EC. B. Patr&oacute;n nodular inicial en EC. C. Estenosis yeyunal por EC</P>     <P><B>CONCLUSIONES</B></P>     <P>La endoscopia con biopsia permanece como la prueba de oro para el diagn&oacute;stico y el manejo de los pacientes con EII. La mayor utilidad de la endoscopia es la evaluaci&oacute;n inicial de los pacientes con sospecha de EII con el fin de establecer el diagn&oacute;stico adecuado e iniciar el tratamiento apropiado. Pacientes con EC pueden beneficiarse de una estadificaci&oacute;n m&aacute;s temprana de su enfermedad con una colonoscopia o enteroscopia y un estudio del ID, preferencialmente con una videoc&aacute;psula endosc&oacute;pica adicional a su ileocolonoscopia. La endoscopia con biopsia es tambi&eacute;n cr&iacute;tica en la vigilancia del c&aacute;ncer y en la detecci&oacute;n de displasia en pacientes con CU o colitis por Crohn de larga evoluci&oacute;n. La aplicaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as como la cromoendoscopia por tinci&oacute;n o digital (FICE de Fuji, iScan de Pentax o NBI de Olympus) en la evaluaci&oacute;n de la displasia en pacientes con EII requiere de m&aacute;s y mejores investigaciones. Nuevas tecnolog&iacute;as, como la c&aacute;psula endosc&oacute;pica y la endoscopia con doble bal&oacute;n han mejorado la b&uacute;squeda y el rendimiento de las t&eacute;cnicas tradicionales, y permiten una aproximaci&oacute;n m&aacute;s detallada del complejo manejo de los pacientes con EII.</P>     <P><B>REFERENCIAS</B></P>     <!-- ref --><P>1. Anonymous. ASGE guideline: endoscopy in the diagnosis and treatment of inflammatory bowel disease. Gastrointest Endosc Clin N Am 2006; 63: 559 -65.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-9957201000030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Abreu MT, Harpaz N. Diagnosis of colitis: making the initial diagnosis. Clin Gastroenterol Hepatol 2007; 5: 295-301.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-9957201000030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. Carbonnel F, Lavergne A, Lemann M, et al. Colonoscopy of acute colitis. A safe and reliable tool for assessment of severity. Dig Dis Sci 1994; 39: 1550-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-9957201000030000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Eaden JA MJ. British Society for Gastroenterology, Association of Coloproctology for Great Britain and Ireland. Guidelines for screening and surveillance of asymptomatic colorectal cancer in patients with inflammatory bowel disease. Gut 2002; 51: V10 -2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-9957201000030000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>5. Sandborn WJ, Tremaine WJ, Batts KP, Pemberton JH, Phillips SF. Pouchitis after ileal pouch-anal anastomosis: a Pouchitis Disease Activity Index. Mayo Clin Proc 1994; 69: 409-15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-9957201000030000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>6. Hommes DW, van Deventer SJ. Endoscopy in inflammatory bowel diseases. Gastroenterology 2004; 126: 1561-73.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-9957201000030000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>7. Chutkan RK, Scherl E, Waye JD. Colonoscopy in inflammatory bowel disease. Gastrointest Endosc Clin N Am 2002; 12: 463-83, viii.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-9957201000030000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>8. Higgins PD, Schwartz M, Mapili J, Zimmermann EM. Is endoscopy necessary for the measurement of disease activity in ulcerative colitis? Am J Gastroenterol 2005; 100: 355-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-9957201000030000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>9. Casta&ntilde;o R, Puerta J, &Aacute;lvarez O, et al. Papel de la intubaci&oacute;n ileal rutinaria durante la colonoscopia. Rev Col Gastroenterol 2008; 23: 240-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-9957201000030000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>10. Nikolaus S, Schreiber S. Diagnostics of inflammatory bowel disease. Gastroenterology 2007; 133: 1670-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-9957201000030000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>11. Fefferman DS, Farrell RJ. Endoscopy in inflammatory bowel disease: indications, surveillance, and use in clinical practice. Clin Gastroenterol Hepatol 2005; 3: 11-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-9957201000030000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>12. Bousvaros A, Morley-Fletcher A, Pensabene L, Cucchiara S. Research and clinical challenges in paediatric inflammatory bowel disease. Dig Liver Dis 2008; 40: 32-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-9957201000030000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>13. Ladefoged K, Munck LK, Jorgensen F, Engel P. Skip inflammation of the appendiceal orifice: a prospective endoscopic study. Scand J Gastroenterol 2005; 40: 1192-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-9957201000030000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>14. Goldstein N, Dulai M. Contemporary morphologic definition of backwash ileitis in ulcerative colitis and features that distinguish it from Crohn disease. Am J Clin Pathol 2006; 126: 365-76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-9957201000030000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>15. Simpson P, Papadakis KA. Endoscopic evaluation of patients with inflammatory bowel disease. Inflamm Bowel Dis 2008; 14: 1287-97.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-9957201000030000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>16. Desai D, Faubion WA, Sandborn WJ. Review article: biological activity markers in inflammatory bowel disease. Aliment Pharmacol Ther 2007; 25: 247-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-9957201000030000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>17. Hommes DW, Sterringa G, van Deventer SJ, Tytgat GN, Weel J. The pathogenicity of cytomegalovirus in inflammatory bowel disease: a systematic review and evidence-based recommendations for future research. Inflamm Bowel Dis 2004; 10: 245-50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-9957201000030000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>18. Rutgeerts P, Geboes K, Vantrappen G, Beyls J, Kerremans R, Hiele M. Predictability of the postoperative course of Crohn’s disease. Gastroenterology 1990; 99: 956-63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-9957201000030000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>19. Puerta J, Casta&ntilde;o R, Arismendi I. Experiencias cl&iacute;nico quir&uacute;rgicas con 51 bolsas ileales. Rev Col Gastroenterol 2004; 19: 78/95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-9957201000030000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>20. Shen B, Lashner BA, Bennett AE, et al. Treatment of rectal cuff inflammation (cuffitis) in patients with ulcerative colitis following restorative proctocolectomy and ileal pouch-anal anastomosis. Am J Gastroenterol 2004; 99: 1527-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-9957201000030000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>21. Vermeire S, van Assche G, Rutgeerts P. Review article: Altering the natural history of Crohn’s disease--evidence for and against current therapies. Aliment Pharmacol Ther 2007; 25: 3-12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-9957201000030000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>22. Rutgeerts P. Review article: recurrence of Crohn’s disease after surgery - the need for treatment of new lesions. Aliment Pharmacol Ther 2006; 24 Suppl 3: 29-32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-9957201000030000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>23. Sturm A, Dignass AU. Epithelial restitution and wound healing in inflammatory bowel disease. World J Gastroenterol 2008; 14: 348-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-9957201000030000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>24. Sipponen T, Karkkainen P, Savilahti E, et al. Correlation of faecal calprotectin and lactoferrin with an endoscopic score for Crohn’s disease and histological findings. Aliment Pharmacol Ther 2008; 28: 1221-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-9957201000030000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>25. Canavan C, Abrams KR, Mayberry J. Meta-analysis: colorectal and small bowel cancer risk in patients with Crohn’s disease. Aliment Pharmacol Ther 2006; 23: 1097-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-9957201000030000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>26. Itzkowitz SH, Present DH. Consensus conference: Colorectal cancer screening and surveillance in inflammatory bowel disease. Inflamm Bowel Dis 2005; 11: 314-21.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-9957201000030000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>27. Kornbluth A, Sachar DB. Ulcerative colitis practice guidelines in adults (update): American College of Gastroenterology, Practice Parameters Committee. Am J Gastroenterol 2004; 99: 1371-85.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-9957201000030000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>28. Rodriguez SA, Collins JM, Knigge KL, Eisen GM. Surveillance and management of dysplasia in ulcerative colitis. Gastrointest Endosc 2007; 65: 432-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-9957201000030000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>29. Winawer S, Fletcher R, Rex D, et al. Colorectal cancer screening and surveillance: clinical guidelines and rationale-Update based on new evidence. Gastroenterology 2003; 124: 544-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-9957201000030000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>30. Terg R, Sambuelli A, Coronel E, et al. Prevalence of primary sclerosing cholangitis in patients with ulcerative colitis and the risk of developing malignancies. A large prospective study. Acta Gastroenterol Latinoam 2008; 38: 26-33.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-9957201000030000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>31. Askling J, Dickman PW, Karlen P, et al. Family history as a risk factor for colorectal cancer in inflammatory bowel disease. Gastroenterology 2001; 120: 1356-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-9957201000030000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>32. Gupta RB, Harpaz N, Itzkowitz S, et al. Histologic inflammation is a risk factor for progression to colorectal neoplasia in ulcerative colitis: a cohort study. Gastroenterology 2007; 133: 1099-105; quiz 340-1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-9957201000030000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>33. Rubin DT, Rothe JA, Hetzel JT, Cohen RD, Hanauer SB. Are dysplasia and colorectal cancer endoscopically visible in patients with ulcerative colitis? Gastrointest Endosc 2007; 65: 998-1004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-9957201000030000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>34. Ahmadi A, Polyak S, Draganov PV. Colorectal cancer surveillance in inflammatory bowel disease: the search continues. World J Gastroenterol 2009; 15: 61-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-9957201000030000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>35. Lutgens MW, Vleggaar FP, Schipper ME, et al. High frequency of early colorectal cancer in inflammatory bowel disease. Gut 2008; 57: 1246-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-9957201000030000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>36. Nguyen GC, Frick KD, Dassopoulos T. Medical decision analysis for the management of unifocal, flat, low-grade dysplasia in ulcerative colitis. Gastrointest Endosc 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-9957201000030000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>37. Rubin DT. An updated approach to dysplasia in IBD. J Gastrointest Surg 2008; 12: 2153-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-9957201000030000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>38. Connell WR, Lennard-Jones JE, Williams CB, Talbot IC, Price AB, Wilkinson KH. Factors affecting the outcome of endoscopic surveillance for cancer in ulcerative colitis. Gastroenterology 1994; 107: 934-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-9957201000030000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>39. Rubin PH, Friedman S, Harpaz N, et al. Colonoscopic polypectomy in chronic colitis: conservative management after endoscopic resection of dysplastic polyps. Gastroenterology 1999; 117: 1295-300.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-9957201000030000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>40. Engelsgjerd M, Farraye FA, Odze RD. Polypectomy may be adequate treatment for adenoma-like dysplastic lesions in chronic ulcerative colitis. Gastroenterology 1999; 117: 1288-94; discussion 488-91.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-9957201000030000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>41. Kiesslich R, Fritsch J, Holtmann M, et al. Methylene blue-aided chromoendoscopy for the detection of intraepithelial neoplasia and colon cancer in ulcerative colitis. Gastroenterology 2003; 124: 880-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-9957201000030000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>42. Kiesslich R, Goetz M, Lammersdorf K, et al. Chromoscopy-guided endomicroscopy increases the diagnostic yield of intraepithelial neoplasia in ulcerative colitis. Gastroenterology 2007; 132: 874-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-9957201000030000900042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>43. Rutter MD, Saunders BP, Schofield G, Forbes A, Price AB, Talbot IC. Pancolonic indigo carmine dye spraying for the detection of dysplasia in ulcerative colitis. Gut 2004; 53: 256-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-9957201000030000900043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>44. Messmann H, Endlicher E, Freunek G, Rummele P, Scholmerich J, Knuchel R. Fluorescence endoscopy for the detection of low and high grade dysplasia in ulcerative colitis using systemic or local 5-aminolaevulinic acid sensitisation. Gut 2003; 52: 1003-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-9957201000030000900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>45. Dekker E, van den Broek FJ, Reitsma JB, et al. Narrow-band imaging compared with conventional colonoscopy for the detection of dysplasia in patients with longstanding ulcerative colitis. 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Mucosal vascular pattern in ulcerative colitis: observations using narrow band imaging colonoscopy with special reference to histologic inflammation. Int J Colorectal Dis 2009; 24: 495-501.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-9957201000030000900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>48. Ferlitsch A, Reinisch W, Puspok A, et al. Safety and efficacy of endoscopic balloon dilation for treatment of Crohn’s disease strictures. Endoscopy 2006; 38: 483-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-9957201000030000900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>49. Koltun WA. Endoscopic dilatation in Crohn’s disease. Aliment Pharmacol Ther 2008; 27: 994-5; author reply 5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-9957201000030000900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>50. Erkelens GW, van Deventer SJ. Endoscopic treatment of strictures in Crohn’s disease. Best Pract Res Clin Gastroenterol 2004; 18: 201-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-9957201000030000900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>51. Brooker JC, Beckett CG, Saunders BP, Benson MJ. 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Wireless capsule endoscopy in the evaluation of patients with suspected or known Crohn’s disease. Endoscopy 2005; 37: 1018-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-9957201000030000900056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>57. Kelly ME, McMahon LE, Jaroszewski DE, Yousfi MM, De Petris G, Swain JM. Small-bowel diaphragm disease: seven surgical cases. Arch Surg 2005; 140: 1162-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-9957201000030000900057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>58. Cheifetz AS, Kornbluth AA, Legnani P, et al. The risk of retention of the capsule endoscope in patients with known or suspected Crohn’s disease. Am J Gastroenterol 2006; 101: 2218-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-9957201000030000900058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>59. Spada C, Riccioni ME, Costamagna G. The new, dissolving patency capsule: a safe and effective tool to avoid the complication of retained video capsules. J Clin Gastroenterol 2008; 42: 761-2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-9957201000030000900059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>60. Postgate AJ, Burling D, Gupta A, Fitzpatrick A, Fraser C. Safety, reliability and limitations of the given patency capsule in patients at risk of capsule retention: a 3-year technical review. Dig Dis Sci 2008; 53: 2732-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-9957201000030000900060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>61. Herrerias JM, Leighton JA, Costamagna G, et al. Agile patency system eliminates risk of capsule retention in patients with known intestinal strictures who undergo capsule endoscopy. 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Double balloon endoscopy in two hundred fifty cases for the diagnosis and treatment of small intestinal disorders. Inflammopharmacology 2007; 15: 74-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-9957201000030000900065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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