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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las complicaciones de la CPRE: Una mirada a la evidencia local]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Complications of endoscopic retrograde cholangiopancreatography (ERCP): A look at the local evidence]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital San José Servicio de Gastroenterología y Endoscopia Digestiva ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3></FONT>     <P align="center"><font size="3" face="Verdana"><B>Las complicaciones de la CPRE: Una mirada a la evidencia local</B></font></P>     <P align="center"><font size="2" face="Verdana">Arecio Pe&ntilde;aloza Ram&iacute;rez, MD (1), Javier &Aacute;lvarez Casta&ntilde;eda, MD (1)</font></P> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>     <P>(1) Servicio de Gastroenterolog&iacute;a y Endoscopia Digestiva, Hospital de San Jos&eacute;. Fundaci&oacute;n Universitaria de Ciencias de la Salud, Sociedad de Cirug&iacute;a de Bogot&aacute;. Bogot&aacute;, Colombia.</P>     <P>Fecha recibido:    08-11-10  Fecha aceptado:  25-11-10</P>     <P>El art&iacute;culo publicado por G&oacute;mez (1) en la actual edici&oacute;n de la Revista Colombiana de Gastroenterolog&iacute;a es un valioso aporte a la literatura m&eacute;dica nacional que trae a colaci&oacute;n el controvertido tema de las complicaciones de la colangiopancreatografia retr&oacute;grada endosc&oacute;pica (CPRE).</P>     <P>Con el desarrollo de la CPRE, hacia la segunda mitad del siglo XX, se abri&oacute; un amplio abanico de posibilidades terap&eacute;uticas en el manejo de la patolog&iacute;a biliopancre&aacute;tica. La CPRE ha evolucionado de ser un procedimiento diagn&oacute;stico a convertirse en un procedimiento casi exclusivamente terap&eacute;utico, siendo este cambio motivado no solo por el desarrollo de tecnolog&iacute;a en im&aacute;genes diagn&oacute;sticas, sino tambi&eacute;n por las complicaciones relacionadas con la misma; complicaciones que pueden ir de leves (requiriendo de 1-2 d&iacute;as de hospitalizaci&oacute;n con recuperaci&oacute;n completa) a severas, con resultados algunas veces devastadores (2).</P>     <P>Aun en centros de referencia, en los que adem&aacute;s de garantizarse un n&uacute;mero adecuado de procedimientos al a&ntilde;o, son realizados por personal experto, entrenado y capacitado para tal fin, las complicaciones de la CPRE se presentan hasta en un 10% con una mortalidad hasta del 1% (3, 4). En un esfuerzo por disminuir el n&uacute;mero de complicaciones y especialmente los desenlaces fatales relacionados con la CPRE, se han descrito varias estrategias. Modificaciones en la t&eacute;cnica han sido propuestas, sin que hasta ahora, en nuestra opini&oacute;n, los resultados de estos cambios hayan demostrado ser plenamente &uacute;tiles en la disminuci&oacute;n de la morbimortalidad.</P>     <P>Paralelo al mejoramiento de las condiciones de salud de la poblaci&oacute;n, a la implementaci&oacute;n de programas masivos de tamizaje, al control de factores de riesgo cardiovascular y a los adelantos en m&eacute;todos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos, se ha producido un aumento en la expectativa de vida. Por lo tanto, cada vez es m&aacute;s frecuente que acudan a nuestros servicios adultos mayores que requieren la realizaci&oacute;n de CPRE. El procedimiento puede ser realizado con un nivel similar de riesgo al de la poblaci&oacute;n de menor edad sin aumentar la probabilidad de complicaciones relacionadas (5, 6). El trabajo de G&oacute;mez motivo de este comentario corrobora esta informaci&oacute;n (1). </P>     <P>El uso de gu&iacute;a en la canalizaci&oacute;n, t&eacute;cnica que permite acceder al conducto biliar usando una gu&iacute;a radioopaca pasada a trav&eacute;s de la punta del esfinter&oacute;tomo bajo visi&oacute;n fluorosc&oacute;pica, se ha propuesto como m&eacute;todo para disminuir la pancreatitis posterior a CPRE, una de las complicaciones m&aacute;s comunes relacionadas con el procedimiento (7, 8). Esta condici&oacute;n, cuando es grave, implica una elevada probabilidad de mortalidad y en los mejores casos una estancia en UCI prolongada, con elevados y significativos costos para los sistemas de salud. Sin embargo, algunos estudios no han clarificado si este m&eacute;todo es superior al convencional en la disminuci&oacute;n de esta entidad (3, 9, 10), e incluso existen reportes en los que el n&uacute;mero de pancreatitis aument&oacute; a pesar de su uso (11). Por ende, ante la duda razonable respecto a si el uso de gu&iacute;a disminuye la pancreatitis, en centros como el nuestro, la CPRE se realiza en su mayor&iacute;a sin el uso de la misma, con complicaciones comparables a las reportadas en la literatura mundial (3). A&uacute;n m&aacute;s, si analizamos nuestra experiencia en cuanto a pancreatograf&iacute;a incidental encontramos que de 106 pacientes en los que esta se produjo solo 1 (0,9%) present&oacute; pancreatitis, clasificada como leve (3).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La papilotom&iacute;a por precorte es tambi&eacute;n considerada un factor de riesgo para complicaciones relacionadas con CPRE; sin embargo, si el riesgo de complicaci&oacute;n obedece al precorte en s&iacute; mismo o es secundario a intentos repetidos de canalizaci&oacute;n previos, es centro de debate. Se ha sugerido que la implementaci&oacute;n del precorte temprano (definido como aquel que se realiza despu&eacute;s de 3 intentos de canalizaci&oacute;n) reduce la probabilidad de complicaci&oacute;n (12). El precorte temprano es un m&eacute;todo efectivo y seguro de acceso a la v&iacute;a biliar, no aumenta el porcentaje de complicaciones (13-15) e incluso varios autores han demostrado una disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de pancreatitis post-CPRE con su uso (16).</P>     <P>Otro punto de controversia es respecto a si la presencia de divert&iacute;culo duodenal ampular tipo I y II dificulta la canalizaci&oacute;n y aumenta el n&uacute;mero de complicaciones de la CPRE (17). Despu&eacute;s del colon, el duodeno es la localizaci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de los divert&iacute;culos gastrointestinales, t&iacute;picamente se ubican en la regi&oacute;n periampular, se encuentran hasta en el 25% de los pacientes y no ocasionan s&iacute;ntomas en la mayor&iacute;a de los casos (18). Al revisar la literatura publicada, se encuentra que, en su presencia, parece existir una diferencia significativa en el porcentaje de canalizaci&oacute;n obtenido sin aumentar la probabilidad de complicaciones relacionadas una vez esta se logra (19). En el art&iacute;culo de G&oacute;mez (1) llama la atenci&oacute;n que de las 2 perforaciones ocurridas, una se asoci&oacute; con la presencia de un divert&iacute;culo ampular. </P>     <P>Otro punto de debate es respecto al medicamento id&oacute;neo para la sedaci&oacute;n del paciente durante el procedimiento y al requerimiento de un anestesi&oacute;logo durante el mismo. En nuestra experiencia, es posible realizar CPRE bajo sedaci&oacute;n consciente con midazolam sin el concurso de anestesia (3), aunque en este contexto, es pertinente anotar que por nuestro car&aacute;cter universitario, en los procedimientos contamos con la asistencia de m&iacute;nimo 2 individuos adicionales al operador, situaci&oacute;n que facilita el control del paciente. En contraste, el trabajo de G&oacute;mez (1) muestra que el procedimiento fue realizado con sedaci&oacute;n administrada por anestesi&oacute;logos, igualmente con buenos resultados. Existe una tendencia a desanimar el uso del propofol por parte de gastroenter&oacute;logos pero por su r&aacute;pida acci&oacute;n, corta duraci&oacute;n y aumento de la tolerabilidad del paciente al procedimiento, adem&aacute;s de la posibilidad de combinarse con otros agentes como benzodiacepinas es un medicamento costo efectivo para ser usado de forma segura en las unidades de endoscopia (20, 21) y por gastroenter&oacute;logos, siempre y cuando el paciente est&eacute; debidamente monitorizado por personal m&eacute;dico o param&eacute;dico dedicado exclusivamente a esta tarea (22, 23). </P>     <P>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha venido proponiendo el manejo conservador inicial de las perforaciones ampulares y periampulares post-CPRE (24). En la serie de G&oacute;mez (1) las perforaciones se presentaron en el 2,8% de los pacientes mayores de 80 a&ntilde;os (2 pacientes) y ambas requirieron manejo quir&uacute;rgico.</P>     <P>Aunque podr&iacute;amos seguir debatiendo ampliamente varios aspectos relacionados con la CPRE y sus complicaciones, finalmente podemos concluir que el &uacute;nico m&eacute;todo que ha probado ser efectivo en la disminuci&oacute;n de las mismas es el evitar la realizaci&oacute;n de procedimientos innecesarios y que solo un buen juicio cl&iacute;nico junto a unas manos expertas y con la debida infraestructura son las &uacute;nicas herramientas capaces de disminuir las complicaciones relacionadas con la CPRE y en permitir que esta siga ocupando un lugar de privilegio en el manejo de la patolog&iacute;a biliopancre&aacute;tica. </P>     <P><B>Referencias</B></P>     <P>1. G&oacute;mez-Zuleta M, Melgar C, Arbel&aacute;ez V. ¿Es la edad un factor que incide en las complicaciones por CPRE? Rev Col Gastroenterol 2010; 25 (4): 349-353.</P>     <P>2. Freeman ML. Adverse outcomes of endoscopic retrograde cholangiopancreatography. Gastrointestinal Endosc e2002; 56: S273-82.</P>     <P>3. Pe&ntilde;aloza-Ram&iacute;rez A, Leal-Buitrago C, Rodr&iacute;guez-Hern&aacute;ndez A. Adverse events of ERCP at San Jose Hospital of Bogota (Colombia). Rev esp enferm dig 2009; 101: 837-843.</P>     <P>4. Rochester JS. Minimizing complications in endoscopic retrograde cholangiopancreatography and sphincterotomy. Gastrointest Endosc Clin N Am 2007; 17: 105-27. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>5. Ali M, Word G, Staley D, Duerksen DR. A retrospective study of the safety and efficacy of ERCP in octagenarians. Dig Dis Sci 2010; (art&iacute;culo en prensa).</P>     <P>6. Guitron-Cantu A, Adalid-Mart&iacute;nez R, Guti&eacute;rrez-Berm&uacute;dez J, Segura-L&oacute;pez F, Garc&iacute;a-V&aacute;squez A. Colangiopancreatograf&iacute;a endosc&oacute;pica en la tercera edad: Un estudio prospectivo y comparativo en el norte de M&eacute;xico. Rev Gastroenterol Mex 2010; 75: 267-272.</P>     <P>7. Masci E, Toti G, Mariani A, et al. Complications of diagnostic and therapeutic ERCP: a prospective multicenter study. Am J Gastroenterol 2001; 96: 417-423.</P>     <P>8. Cheung J, Tsoi KK, Quan WL, Lau JY, Sung JJ. Guidewire versus conventional contrast cannulation of the common bile duct for the prevention of post-ERCP pancreatitis: a systematic review and meta-analysis. Gastrointest Endosc 2009; 70: 1211-1219. </P>     <P>9. Balley AA, Bourke MJ, Williams SJ. A prospective randomized trial of cannulation technique in ERCP: effects on technical success and post ERCP pancreatitis. Endosc 2008; 40: 296-301.</P>     <P>10. Shao LM, Chen QY, Chen MY, Cai JT. Can wire-guided cannulation reduce the risk of post-endoscopic retrograde cholangiopancreatography pancreatitis? A meta-analysis of randomized controlled trials. J Gastroenterol Hepatol 2009; 24: 1710-1715. </P>     <P>11. Vandervoort J, Soetikno RM, Tham TC. Risk factors for complications after performance of ERCP. Gastrointest Endosc 2002; 56: 652-656. </P>     <P>12. Cennamo V, Fuccio L, Zagari RM, Eusebi LH, Ceroni L, Laterza L, et al. Can early precut implementation reduce endoscopic retrograde cholangiopancreatography-related complication risk? Meta analysis of randomized controlled trials. Endosc 2010; 42: 381-388.</P>     <P>13. Mallery JS, Baron TH, Dominitz JA, Goldstein JL, Hirota WK, Jacobson BC, et al. Complications of ERCP. Gastrointest Endosc 2003; 57: 633-638.</P>     <P>14. Huibregtse K, Katon RM, Tytgat GN. Precut papillotomy via fine-needle Knife papillotome: a safe and effective technique. Gastrointest Endosc 1986; 32: 403-405.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>15. Ang TL, Kwek AB, Lim KB, Teo EK, Fock KM. An analysis of efficacy and safety of a strategy of early precut for biliary access during difficult endoscopic retrograde cholangiopancreatography in a general hospital. J Dig Dis 2010; 11: 306-312. </P>     <P>16. Gang B, Hao L, Biel, Sun B, Wang M. Does precut technique improve selective bile duct cannulation or increase post – ERCP pancreatitis rate? A meta-analysis of randomized controlled trials. Surg Endosc 2010; 24: 2670-2678. </P>     <P>17. Boix J, Lorenzo-Zu&ntilde;iga V, Ananos F, Dom&egrave;nech E, Morillas RM, Gassull MA. Impact of periampullary duodenal diverticula at endoscopic retrograde cholangiopancreatography: a proposed classification of periampullary duodenal diverticula. Surg Laparosc Endosc Percutan Tech 2006; 16: 208-211.</P>     <P>18. Mason S, Kashyp R, Chandel U, Mokta J, Minhos S. Duodenal diverticulum: Review of literature. Indian Journal of Surgery 2004; 66: 140-145.</P>     <P>19. Ospina-Nieto J. Impacto verdadero del divert&iacute;culo periampular en la CPRE. Rev Col Gastroenterol 2007; 22: 297-301.</P>     <P>20. Cohen LB, Dubovsky AN, Aisenberg J, Miller KM. Propofol for endoscopic sedation: A protocol for safe and effective administration by the gastroenterologist. Gastrointestinal Endosc 2003; 58: 725-732.</P>     <P>21. Akyus U, Pata C, Senkal V, Erzin Y. Is propofol sedation with midazolam induction safe during endoscopic procedures without anesthesiologist? Hepatogastroenterology 2010; 57: 685-687.</P>     <P>22. Tohda G, Higashi S, Wakahara S, Morikawa M, Sakumoto H, Kane T. Propofol sedation during endoscopic procedures: safe and effective administration by registered nurses supervised by endoscopists. Endosc 2006; 38: 360-367.</P>     <P>23. Walker JA, Mcintyre RD, Schienitz PF, Jacobson KN, Haulk AA, Adesman P, et al. Nurse-administered propofol sedation without anesthesia specialist in 9152 endoscopic cases in an ambulatory surgery center. Am J Gastroenterol 2003; 98: 1744-1750.</P>     <P>24. Aldana-Dimas G, Betancourt-Arias A. Perforaci&oacute;n duodenal post colangiopancreatograf&iacute;a retr&oacute;grada endosc&oacute;pica. Repert Med Cir 2008; 17: 145-155.</P> </FONT>     ]]></body>
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