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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Calidad en el manejo de enfermedad inflamatoria intestinal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Quality management of Inflammatory Bowel Disease]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pablo Tobón Uribe Sección de Gastroenterología y Endoscopia digestiva ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The management of patients with both types of inflammatory bowel disease (IBD), Ulcerative Colitis and Crohn's Disease, varies in medical centers around the world. Recognition of this variability in patient management is the initial step in improving the quality of care of IBD patients. The need for improvement is reflected in the overuse, underuse or misuse of medical services currently available. Having the appropriate knowledge, well adjusted to medical recommendations based on clinical evidence is important if we are to give our patients the best care. This review will provide recommendations regarding IBD patient treatment quality, as well as for prevention of complications associated with the disease and established medical treatment.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Enfermedad inflamatoria intestinal]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[enfermedad de Crohn]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>Calidad en el manejo de enfermedad inflamatoria intestinal</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P ALIGN="CENTER">Fabi&aacute;n Juliao Ba&ntilde;os, MD (1)</P>     <P>(1) Jefe Secci&oacute;n de Gastroenterolog&iacute;a y Endoscopia Digestiva. Coordinador Consulta de Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe. Medell&iacute;n, Colombia. Profesor Universidad de Antioquia y Pontificia Universidad Bolivariana. Medell&iacute;n. </P>     <P>Fecha recibido:    13-04-11   Fecha aceptado:  02-08-11</P>     <P><B>Resumen</B></P>     <P>El manejo de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), tanto para colitis ulcerativa como para enfermedad de Crohn es variable en los diferentes centros a nivel mundial. Reconocer variaci&oacute;n en el manejo, es el paso inicial para mejorar la calidad en la atenci&oacute;n de individuos con EII. Esto se ve reflejado en la sobreutilizaci&oacute;n, subutilizaci&oacute;n o mala utilizaci&oacute;n de los servicios m&eacute;dicos de los que disponemos actualmente. Es importante por lo tanto tener el conocimiento apropiado y ajustado a recomendaciones m&eacute;dicas establecidas basadas en evidencia cl&iacute;nica, para brindarles a nuestros pacientes el mejor cuidado. En esta revisi&oacute;n se dan recomendaciones de calidad en el tratamiento de pacientes con EII, como tambi&eacute;n en prevenci&oacute;n de complicaciones asociadas a la enfermedad y al tratamiento m&eacute;dico instaurado.</P>     <P><B>Palabras clave</B></P>     <P>Enfermedad inflamatoria intestinal, colitis ulcerativa, enfermedad de Crohn, calidad de cuidado.</P>     <P><B>INTRODUCCION</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La calidad en el cuidado de nuestros pacientes, basada en est&aacute;ndares internacionales aceptados, es el principal mecanismo por el cual podemos ofrecer un nivel de atenci&oacute;n en salud adecuado a la poblaci&oacute;n. En 1990, el instituto de Medicina de Estados Unidos define calidad en salud como: &quot;La calidad de atenci&oacute;n en la cual los servicios de salud incrementan la probabilidad de resultados deseados en los pacientes, los cuales son consistentes con el conocimiento m&eacute;dico actual&quot;. </P>     <P>Un estudio en poblaci&oacute;n de 12 ciudades en Estados Unidos, donde se encuestaron 6.712 adultos de manera aleatoria y se les interrog&oacute; sobre calidad de manejo, encontr&oacute; que solo el 54,9% de los individuos reciben el cuidado recomendado. La proporci&oacute;n de cuidado agudo fue de 53,5%, para condiciones cr&oacute;nicas 56,1% y para cuidado preventivo 52,2% (1). Un estudio similar del mismo grupo, realizado en 1.536 ni&ntilde;os en las mismas ciudades, encontr&oacute; que el 46,5% de ellos reciben el cuidado recomendado. La proporci&oacute;n de cuidado agudo fue de 67,6%, para condiciones cr&oacute;nicas 53,4% y para medidas preventivas 40,7% (2).</P>     <P>Es importante por lo tanto disponer del conocimiento apropiado y ajustado a recomendaciones m&eacute;dicas establecidas, para brindarles a nuestros pacientes el mejor cuidado. Esto lo vemos en nuestra pr&aacute;ctica diaria donde sobreutilizamos, subutilizamos o utilizamos mal los recursos m&eacute;dicos que tenemos a nuestro alcance. Reconocer variaci&oacute;n en el manejo de nuestros pacientes es el paso inicial para mejorar la calidad en la atenci&oacute;n m&eacute;dica. </P>     <P>Existe una gran variabilidad en el manejo de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) a nivel mundial. Un estudio en el Hospital de Mujeres en Boston, con 64 pacientes que asist&iacute;an a consulta para segundo concepto y evaluando la adherencia a gu&iacute;as establecidas, encontr&oacute; que 64% estaban recibiendo dosis sub&oacute;ptimas de aminosalicilatos (5-ASA), 75% con colitis ulcerativa distal no recib&iacute;an 5-ASA t&oacute;pico, 77% de pacientes con esteroides lo recib&iacute;an por m&aacute;s de 3 meses y en 59% no se intent&oacute; usar medicamentos &quot;ahorradores&quot; de esteroides como inmunosupresores o terapia biol&oacute;gica con anticuerpos contra el factor de necrosis tumoral (anti-TNF); 82% de los pacientes que usaban azatioprina ten&iacute;an dosis subterap&eacute;uticas, 78% con esteroides recib&iacute;an tratamiento inadecuado para prevenir enfermedad metab&oacute;lica &oacute;sea y 33% de pacientes con indicaci&oacute;n para vigilancia de c&aacute;ncer colorrectal o displasia, no se les realizaba colonoscopia (3). Otro estudio en China, en forma retrospectiva encontr&oacute; que solo 54,4% de pacientes con colitis distal recib&iacute;an 5-ASA t&oacute;pico, 27,8% de pacientes con EII severa no recib&iacute;an manejo con esteroides y solo 19,6% de pacientes con indicaci&oacute;n para uso de tiopurinas la recib&iacute;an, y en 57% de ellos, la dosis era sub&oacute;ptima (48). </P>     <P>Una encuesta realizada a 186 gastroenter&oacute;logos miembros de la Asociaci&oacute;n Americana de Gastroenterolog&iacute;a sobre el manejo de enfermedad de Crohn encontr&oacute; una alta tasa de formulaci&oacute;n de medicamentos 5-ASA en esta entidad, sobre todo en m&eacute;dicos no expertos en el manejo de EII, a pesar de la poca evidencia cl&iacute;nica existente para su utilizaci&oacute;n (49). </P>     <P>De otra parte, en pacientes inmunosuprimidos con EII, es importante la vacunaci&oacute;n contra enfermedades prevenibles. Un estudio reciente encontr&oacute; que solo 45% de ellos recibieron refuerzo de vacunaci&oacute;n contra t&eacute;tanos en los previos 10 a&ntilde;os, 28% vacunaci&oacute;n anual contra influenza, 9% para neumococo, y &uacute;nicamente 33% de los pacientes en riesgo ten&iacute;an inmunizaci&oacute;n para hepatitis B (4). </P>     <P><B>CALIDAD EN EL TRATAMIENTO DE EII</B></P>     <P>El tratamiento inicial de pacientes con colitis ulcerativa con actividad leve a moderada es a base de derivados 5-ASA, y dependiendo de la extensi&oacute;n de la enfermedad, se define el tipo de presentaci&oacute;n a utilizar. Para pacientes con proctitis ulcerativa, la recomendaci&oacute;n es usar tratamiento t&oacute;pico con 5-ASA 1 g/d&iacute;a (supositorios, preferiblemente, enemas l&iacute;quidos o espumas), los cuales son m&aacute;s efectivos que derivados 5-ASA orales y esteroides t&oacute;picos (5, 6). Un metan&aacute;lisis demostr&oacute; que derivados 5-ASA t&oacute;pico lograron remisi&oacute;n en promedio en 67% de pacientes con proctitis activa, comparado con solo 11% de respuesta con placebo (7). En pacientes con colitis comprometiendo los &uacute;ltimos 50 cms del colon, la combinaci&oacute;n de derivados 5-ASA t&oacute;pico con 5-ASA oral es mejor que cada uno por separado (8), lo mismo en sujetos con colitis extensa que no respondan inicialmente a 5-ASA oral, se benefician de la adici&oacute;n de 5-ASA t&oacute;pico (9). </P>     <P>Pacientes con colitis ulcerativa con actividad leve a moderada que no respondan a tratamiento con derivados 5-ASA en 2 semanas, deben recibir manejo con esteroides orales. La dosis recomendada es prednisona 40 mg oral, con disminuci&oacute;n gradual iniciando una vez se logre remisi&oacute;n cl&iacute;nica, de 5-10 mg semanales hasta 20 mg/d&iacute;a y luego 2,5 mg semanales, hasta suspenderla (10). De igual manera, se recomienda no utilizar esteroides por m&aacute;s de 12 a 16 semanas, pacientes que requieran m&aacute;s de 1-2 cursos de tratamiento con esteroides al a&ntilde;o o que sean dependientes de esteroides, definidos como aquellos incapaces de reducir dosis de prednisona de 10 mg/d&iacute;a o budesonida 3 mg/d&iacute;a en 3 meses, o que presentan reca&iacute;da despu&eacute;s de 3 meses de haber suspendido el medicamento, requieren &quot;ahorradores de esteroides&quot; como inmunosupresores o terapia biol&oacute;gica (11).</P>     <P>En cuanto a la dosis de azatioprina, es bien establecido que la mejor respuesta para mantener remisi&oacute;n cl&iacute;nica en enfermedad de Crohn se obtiene con una dosis de 2,5 mg/kg/d&iacute;a. Una revisi&oacute;n reciente de Cochrane encuentra que el OR de efectividad con esta dosis es de 4,1, mientras que para dosis de 2,0 mg/kg/d&iacute;a es 3,0 y para 1,0 mg/kg/d&iacute;a es 1,2 (12). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Es bastante controversial la seguridad de usar ciertos medicamentos previos a una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica en pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa. Hay consenso en afirmar que una dosis de prednisona superior a 20 mg/d&iacute;a o su equivalente por m&aacute;s de 6 semanas, es un factor de riesgo para complicaciones quir&uacute;rgicas, por lo tanto este medicamento debe ser descontinuado en lo posible, previo a una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Si el paciente ha recibido esteroides por 1-3 meses, la tasa de disminuci&oacute;n debe ser de 5 mg por semanas, si el tratamiento ha sido por 3-6 meses, la reducci&oacute;n debe ser de 2,5 mg semanales. Por el contrario, las tiopurinas como la azatioprina parecen ser seguras en este mismo contexto (17, 18). </P>     <P>El uso de terapia anti-TNF en el periodo perioperatorio y el riesgo de complicaciones posquir&uacute;rgicas permanecen controversiales. Un reciente metan&aacute;lisis con 5 estudios y 706 pacientes, ha demostrado mayor tasa de complicaciones posquir&uacute;rgicas en sujetos con colitis ulcerativa que han recibido terapia anti-TNF (OR 1,8), sobre todo de tipo infeccioso (OR 2,24) (19). Lo anterior no ha sido demostrado en pacientes con enfermedad de Crohn. De otra parte, no hay consenso sobre el tiempo m&iacute;nimo de suspensi&oacute;n entre la aplicaci&oacute;n del anti-TNF y la cirug&iacute;a. Algunos opinan que debe esperarse un mes, pero se han detectado concentraciones terap&eacute;uticas de infliximab hasta 8 semanas despu&eacute;s de la infusi&oacute;n (6, 20).</P>     <P>Frecuentemente, el diagn&oacute;stico de enfermedad de Crohn en nuestro medio se realiza posterior a un procedimiento quir&uacute;rgico, muchas veces urgente. Sabemos que 60-75% de los pacientes con enfermedad de Crohn requieren manejo quir&uacute;rgico a lo largo de su vida, por complicaciones asociadas a comportamiento estenosante o penetrante y se ha estimado que 70% de los pacientes requieren nueva intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica a 20 a&ntilde;os de seguimiento. La cirug&iacute;a no es curativa y la recurrencia de s&iacute;ntomas se presenta en 30% de los pacientes a 3 a&ntilde;os, y en 60% de ellos a 10 a&ntilde;os de seguimiento. Sin embargo, se ha encontrado que la recurrencia endosc&oacute;pica a 1 a&ntilde;o despu&eacute;s de la cirug&iacute;a es de 70 a 90%, lo cual se relaciona posteriormente con recurrencia cl&iacute;nica, dependiendo de la severidad endosc&oacute;pica (38). </P>     <P>Dentro de los factores de riesgo para recurrencia quir&uacute;rgica de enfermedad de Crohn tenemos el comportamiento estenosante o penetrante, la edad joven de la cirug&iacute;a inicial, el tabaquismo, la localizaci&oacute;n ileocol&oacute;nica y una corta duraci&oacute;n entre el diagn&oacute;stico y la primera cirug&iacute;a. Las tasas de recurrencia cl&iacute;nica y endosc&oacute;pica, en pacientes con enfermedad de Crohn posterior a una primera cirug&iacute;a, con los diferentes tratamientos y seg&uacute;n diferentes estudios, son las siguientes, respectivamente: Placebo (25-77%, 53-79%), 5-ASA (24-58%, 63-66%), budesonida (19-32%, 52-57%), nitroimidazoles (7-8%, 52-54%), tiopurinas (34-50%, 42-44%), infliximab (0%,9%), siendo este &uacute;ltimo el m&aacute;s efectivo. Un algoritmo de manejo propuesto por Regueiro, se muestra en la <a href="#figura1">figura 1</a>, donde es importante determinar el riesgo de pacientes con enfermedad de Crohn posquir&uacute;rgica, en forma individual, tanto por factores de riesgo como por hallazgos endosc&oacute;picos, para ofrecer el mejor tratamiento a nuestros pacientes (39).</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v26n3/a08f1.JPG"><a name="figura1"></a></P>     <P align="center"><a href="#figura1">Figura 1</a>. Medici&oacute;n de riesgo y manejo de enfermedad de Crohn postoperatorio. Tomado de Regueiro M. Inflamm Bowel Dis 2009; 15: 1583-1590.</P>     <P>Una reciente revisi&oacute;n sistem&aacute;tica encontr&oacute; que el porcentaje de respuesta a esteroides intravenosos (hidrocortisona y metilprednisolona) en pacientes con colitis ulcerativa severa que ingresan a urgencias es de 67%, 29% requieren colectom&iacute;a y la tasa de mortalidad es del 1% (40); 6-7,9% de ellos desarrollan como complicaci&oacute;n megacolon t&oacute;xico, con una tasa de mortalidad de alrededor del 19%, la cual es m&aacute;s alta cuando el paciente presenta perforaci&oacute;n (41,5%) (41). En el manejo de estos individuos existen dos grandes dilemas: c&oacute;mo identificar pacientes de alto riesgo para complicaciones y cu&aacute;ndo iniciar terapia de rescate (infliximab o ciclosporina) con el fin de evitar una colectom&iacute;a. A pesar de no existir estudios comparativos entre estos dos medicamentos, en pacientes expuestos previamente a azatioprina, es preferible usar infliximab a ciclosporina. Los resultados a largo plazo en pacientes en quienes se les evit&oacute; cirug&iacute;a con terapia de rescate, muestran que 80% de pacientes con ciclosporina requieren colectom&iacute;a a 7 a&ntilde;os, mientras que con infliximab, 50% requieren colectom&iacute;a a 3 a&ntilde;os de seguimiento. Por lo anterior, algunos autores sugieren que este tipo de medicamentos solo difieren la cirug&iacute;a en un alto porcentaje de los casos, pero en una forma electiva lo cual mejorar&iacute;a el pron&oacute;stico de los pacientes (46). </P>     <P>Dentro de los factores de riesgo establecidos, se ha encontrado que pacientes con m&aacute;s de 12 deposiciones en el d&iacute;a 2 de tratamiento presentan riesgo de 55% de colectom&iacute;a, mientras que aquellos con m&aacute;s de 8 deposiciones en el d&iacute;a 3 tienen un riesgo de 85%. Un estudio encontr&oacute; que niveles de prote&iacute;na C reactiva &gt; 45 mg/L en el d&iacute;a 3, con n&uacute;mero de deposiciones entre 3 a 8 al d&iacute;a, tambi&eacute;n tienen riesgo incrementado de colectom&iacute;a de 85%. Otros factores de riesgo incluyen alb&uacute;mina &lt; 3,0 g/dl, niveles elevados de calpotrectina fecal (&gt; 1,922 &micro;g/g), dilataci&oacute;n col&oacute;nica &gt; 5,5 cm en radiograf&iacute;a de abdomen (75% de riesgo de colectom&iacute;a) y la presencia de &uacute;lceras profundas en colonoscopia (93% de riesgo de colectom&iacute;a) (42). En pacientes con colitis ulcerativa aguda severa es preferible realizar rectosigmoidoscopia flexible y no colonoscopia total, por alto riesgo de perforaci&oacute;n, preferiblemente sin preparaci&oacute;n col&oacute;nica, con m&iacute;nima insuflaci&oacute;n y siempre con biopsias para descartar infecci&oacute;n por citomegalovirus (CMV), sobre todo en pacientes con previa exposici&oacute;n a esteroides o azatioprina (6, 46). </P>     <P>En conclusi&oacute;n, se recomienda iniciar terapia de &quot;rescate&quot; en pacientes con colitis ulcerativa severa que no respondan a tratamiento inicial con esteroides intravenosos despu&eacute;s de 3 a 5 d&iacute;as de tratamiento, en caso de respuesta parcial al d&iacute;a 3, se podr&iacute;a esperar hasta 7 d&iacute;as con esteroides, antes de iniciar terapia de rescate (47). Debe tenerse en cuenta los factores de riesgo anteriormente mencionados y en presencia de ellos, dialogar con paciente y familia la posibilidad de manejo futuro con infliximab o ciclosporina, e incluso tambi&eacute;n con el cirujano gastrointestinal o coloproct&oacute;logo ante el alto riesgo de colectom&iacute;a en estos casos. Algunas veces, es preferible realizar una colectom&iacute;a a tiempo y no arriesgar la vida del paciente, debido a la alta mortalidad asociada a complicaciones de colitis ulcerativa aguda severa.</P>     <P><B>CALIDAD EN LA PREVENCION DE COMPLICACIONES EN EII</B></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El tratamiento m&eacute;dico de pacientes con EII implica el uso creciente de medicamentos inmunosupresores, los cuales incrementan riesgos de infecciones, algunas de ellas evitables con el uso de vacunaci&oacute;n preventiva. Por lo anterior, es importante verificar el estado de vacunaci&oacute;n de los pacientes en el momento de la primera consulta, idealmente al diagn&oacute;stico de la enfermedad. Existen gu&iacute;as de inmunizaci&oacute;n en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (13), las cuales recomiendan vacunaci&oacute;n anual contra influenza con la vacuna trivalente inactiva, vacuna polivalente contra neumococo cada 5 a&ntilde;os (Pneumovax 23), tamizaje en pacientes en riesgo para hepatitis B previo a inmunosupresi&oacute;n y vacunaci&oacute;n con tres dosis (0, 1 y 6 meses), vacuna con toxoide tet&aacute;nico cada 10 a&ntilde;os y vacuna tetravalente contra virus de papiloma humano (VPH, 3 dosis) en mujeres entre los 9 y 26 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se recomienda vacunar a hombres con enfermedad de Crohn perianal en el mismo rango de edad con inmunosupresi&oacute;n, por el alto riesgo de infecci&oacute;n del VPH y el riesgo de c&aacute;ncer anal. En pacientes con tratamiento inmunosupresor, debe evitarse la vacunaci&oacute;n con virus vivos atenuados, por lo tanto se recomienda vacunar contra varicela (2 dosis) previo al inicio de inmunosupresi&oacute;n, lo mismo la vacuna de fiebre amarilla a pacientes viajeros a zonas end&eacute;micas (14, 43, 50). </P>     <P>El tabaquismo es un factor de riesgo para enfermedad de Crohn, y se ha relacionado con mayores tasas de reca&iacute;das, hospitalizaci&oacute;n, y mayor necesidad de inmunosupresores y cirug&iacute;a, comparado con pacientes no fumadores. Un estudio franc&eacute;s prospectivo demostr&oacute; en 59 pacientes que lograron suspender el cigarrillo, una disminuci&oacute;n del 65% de reca&iacute;das en 1 a&ntilde;o de seguimiento, comparado con individuos con enfermedad de Crohn que continuaban fumando (15). Otro estudio del mismo grupo franc&eacute;s, encontr&oacute; en un seguimiento de 12 a&ntilde;os, que el porcentaje de a&ntilde;os con enfermedad activa en sujetos con enfermedad de Crohn no fumadores, fue significativamente inferior al de fumadores livianos (1-10 cigarrillos/d&iacute;a) y pesados (&gt; 10 cigarrillos/d&iacute;a) (37% vs. 46% vs. 48%, respectivamente, <I>P </I>&lt; 0,001) (16). Con lo anterior, se deduce que el tabaquismo tiene efecto delet&eacute;reo en el curso cl&iacute;nico de pacientes con enfermedad de Crohn, independiente de la cantidad de cigarrillos que el paciente consuma al d&iacute;a, y que sujetos que suspendan el cigarrillo tienen comportamiento similar al de pacientes no fumadores.</P>     <P>En cuanto al tamizaje para c&aacute;ncer de colon en pacientes con EII, se recomienda realizar colonoscopia con biopsias (2 a 4 muestras cada 10 cent&iacute;metros), a todo paciente con colitis ulcerativa despu&eacute;s de 8 a 10 a&ntilde;os del inicio de los s&iacute;ntomas, preferiblemente cuando la enfermedad est&eacute; en remisi&oacute;n cl&iacute;nica. De ah&iacute; en adelante, los pacientes con colitis extensa o izquierda requieren control con biopsias cada 1-2 a&ntilde;os, y despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os de inicio de los s&iacute;ntomas, la recomendaci&oacute;n es colonoscopia anual. Los pacientes con colangitis esclerosante primaria asociada, o que tienen antecedentes familiares en primer grado de c&aacute;ncer colorrectal, requieren vigilancia anual. Los individuos con proctitis o procto-sigmoiditis, no tienen riesgo incrementado de c&aacute;ncer de colon y requieren la misma evaluaci&oacute;n que la poblaci&oacute;n general, seg&uacute;n la edad. En cuanto a la enfermedad de Crohn, sujetos con compromiso col&oacute;nico en por lo menos un tercio de su extensi&oacute;n, requieren colonoscopia para tamizaje de c&aacute;ncer colorrectal, despu&eacute;s de 8 a 10 a&ntilde;os de inicio de s&iacute;ntomas, preferiblemente cuando la enfermedad est&eacute; en remisi&oacute;n cl&iacute;nica. En caso de ser negativa para neoplasia requiere control cada 1-2 a&ntilde;os, y despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os de inicio de s&iacute;ntomas, la recomendaci&oacute;n es colonoscopia anual (21, 22). </P>     <P>Un tercio de pacientes con EII presentan anemia recurrente (hemoglobina &lt; 12 g/dl), hallazgo al cual se le da poca importancia por parte del m&eacute;dico, pero que es responsable de muchos de los s&iacute;ntomas como disnea, taquicardia, fatiga cr&oacute;nica, n&aacute;useas, alteraci&oacute;n cognitiva, entre otros, los cuales deterioran su calidad de vida. La causa m&aacute;s frecuente de anemia es la ferrop&eacute;nica y la anemia asociada a enfermedad cr&oacute;nica, otras menos frecuentes incluyen la anemia por d&eacute;ficit de vitamina B 12 sobre todo en pacientes con enfermedad de Crohn con antecedente de resecciones ileales o en sujetos con colitis ulcerativa con bolsa ileal, o asociada a d&eacute;ficit de &aacute;cido f&oacute;lico en pacientes con ingesta inadecuada. Tambi&eacute;n ciertos medicamentos como derivados 5-ASA se han asociado a hem&oacute;lisis, y el efecto mielosupresor de las tiopurinas como la azatioprina puede causar anemia, aunque asociado a pancitopenia (23). </P>     <P>Lo ideal en pacientes con EII es mantener niveles de Hb &gt; 12 g/dL en las mujeres y &gt; 13,5 g/dL en los hombres, por lo tanto se recomienda monitorizar los niveles de hemoglobina, hematocrito y ferritina en pacientes en remisi&oacute;n cada 6 a 12 meses, y en aquellos con actividad cada 3 meses. En caso de macrocitosis o factores de riesgo para d&eacute;ficit de vitamina B 12 o &aacute;cido f&oacute;lico, estos deben medirse anualmente. En pacientes con anemia y sin evidencia cl&iacute;nica o por laboratorios de inflamaci&oacute;n (PCR, leucocitosis), un nivel de ferritina &lt; 30 &micro;g/L y un nivel de saturaci&oacute;n de transferrina inferior a 16%, es diagn&oacute;stico de anemia ferrop&eacute;nica. En caso de inflamaci&oacute;n, el l&iacute;mite inferior permitido de ferritina es hasta 100 &#181;g/L. Los criterios diagn&oacute;sticos para anemia asociada a enfermedad cr&oacute;nica son niveles de ferritina &gt; 100 &micro;g/L y de saturaci&oacute;n de transferrina inferior a 16% (24).</P>     <P>En el tratamiento de anemia en pacientes con EII, la meta es lograr un incremento de 2 g/dL de la hemoglobina en 4 semanas. Lo ideal es llegar a un nivel de ferritina &gt; 100 &micro;g/L y una saturaci&oacute;n de transferrina entre 16-50%. La terapia m&aacute;s simple es el inicio de hierro oral, con la excepci&oacute;n de pacientes con enfermedad de Crohn con compromiso de intestino delgado donde se puede presentar la reacci&oacute;n local de Fenton, produciendo radicales libres lo que implica un incremento en la inflamaci&oacute;n. Una dosis de 100 mg/d&iacute;a de hierro elemental es suficiente, teniendo en cuenta que solo se absorben 10 mg/d&iacute;a. Sin embargo, la ruta preferida es la parenteral por tener una respuesta m&aacute;s r&aacute;pida y prolongada, buena tolerancia y mejora la calidad de vida en mayor extensi&oacute;n, comparado con hierro oral. La dosis total de hierro parenteral es 1.200 mg intravenosos en 4 semanas, se inician 200 mg diluidos en 250 mL de soluci&oacute;n salina 2 veces semanales por 2 semanas, y luego 200 mg semanal por otras 2 semanas, lo cual es efectivo en 65% de los pacientes. Las indicaciones absolutas para el uso de hierro parenteral son la presencia de anemia severa (Hb &lt; 10 g/dL), intolerancia (21%) o falta de respuesta a hierro oral, preferencia del paciente y compromiso inflamatorio severo de intestino delgado. Agentes como la eritropoyetina est&aacute;n indicados en anemia asociada a enfermedad cr&oacute;nica, o en caso de no respuesta a hierro parenteral (23, 24). </P>     <P>La prevalencia global de osteoporosis en sujetos con EII es alrededor del 15%, dependiendo obviamente de la edad del individuo. Adicionalmente, los pacientes con esta entidad tienen un riesgo relativo de fractura de 1,3-1,4 veces comparado con la poblaci&oacute;n general, siendo un poco m&aacute;s elevado para enfermedad de Crohn que para colitis ulcerativa. Despu&eacute;s de 6 meses de tratamiento con corticosteroides en dosis &gt; 7,5 mg/d&iacute;a, existe 50% de riesgo de osteoporosis y 50% de riesgo de fractura. Se sugiere que todo paciente con EII con fracturas previas o fracturas en familiares de primer grado, con uso previo de esteroides (prednisona &gt; 7,5 mg/d&iacute;a por &gt; 3 meses), mujeres posmenop&aacute;usicas, hombres &gt; 50 a&ntilde;os o personas con &iacute;ndices de masa corporal inferiores a lo normal, deben realizarse densitometr&iacute;a &oacute;sea para descartar osteoporosis, y luego repetirla cada 2-3 a&ntilde;os. En la prevenci&oacute;n de osteoporosis se incluyen medidas generales como una adecuada ingesta diaria de calcio (1200 mg) y vitamina D (400-800 UI), realizar ejercicio, evitar alcohol y cigarrillo, limitar uso prolongado de esteroides con medicamentos &quot;ahorradores&quot; como azatioprina y anti-TNF. De otro lado es importante reducir la inflamaci&oacute;n en pacientes con EII para disminuir la actividad osteocl&aacute;stica, y en caso de osteoporosis (T score &lt; -2,5), iniciar manejo con bifosfonatos. En pacientes que requieran esteroides, el uso de bifosfonatos deben iniciarse con T score &lt; -1,0 (25, 26).</P>     <P>Pacientes con EII tienen tres veces m&aacute;s riesgo de presentar eventos tromboemb&oacute;licos, con predominio de trombosis venosa profunda y tromboembolismo pulmonar comparados con la poblaci&oacute;n general, con una incidencia estimada de 1-6,7% y tienden a presentarse en edades m&aacute;s temprana. Este estado procoagulante se debe a factores protromb&oacute;ticos tanto cong&eacute;nitos como adquiridos, siendo m&aacute;s importantes estos &uacute;ltimos. Entre los factores heredados los m&aacute;s frecuentes son la mutaci&oacute;n del factor V de Leiden, mutaci&oacute;n homocig&oacute;tica C667T en el gen de la metilentetrahidrofolatorreductasa y mutaci&oacute;n en el gen 20210A de la protrombina. Es recomendable estudiar estas alteraciones en pacientes con EII con antecedentes de eventos tromboemb&oacute;licos. Entre los adquiridos encontramos la inflamaci&oacute;n, inmovilizaci&oacute;n prolongada, hiperhomocisteinemia (deficiencias nutricionales de vitamina B12, vitamina B6 y &aacute;cido f&oacute;lico), tabaquismo, cirug&iacute;a, cat&eacute;teres venosos centrales, terapia con esteroides y uso de anticonceptivos orales. Se debe realizar profilaxis para trombosis venosa con heparina en pacientes con los factores de riesgo arriba mencionados (32-34).</P>     <P>Con el advenimiento de terapia biol&oacute;gica en pacientes con EII, en particular anti-TNF, existe preocupaci&oacute;n por la reactivaci&oacute;n de tuberculosis latente, sobre todo en pa&iacute;ses del tercer mundo como nosotros, lo cual tendr&iacute;a repercusiones serias en la salud p&uacute;blica. Un reporte de hace 10 a&ntilde;os de la FDA encontr&oacute; 70 casos de tuberculosis activa en 147.000 pacientes tratados con infliximab, present&aacute;ndose la infecci&oacute;n en promedio 12 semanas despu&eacute;s del inicio de este medicamento, 56% de los casos con localizaci&oacute;n extrapulmonar y 24% con presentaci&oacute;n diseminada o miliar (27). Estos datos son previos a la recomendaci&oacute;n actual de tamizaje rutinario en todo paciente previo al inicio de anti-TNF, con radiograf&iacute;a de t&oacute;rax y prueba de tuberculina. Datos recientes demuestran que la incidencia de tuberculosis en pacientes con EII se ha disminuido notablemente, con la implementaci&oacute;n del tamizaje. </P>     <P>Todos los individuos deben ser informados del riesgo de tuberculosis previo al inicio de anti-TNF y deben firmar un consentimiento informado. A todo paciente se le debe realizar radiograf&iacute;a de t&oacute;rax y prueba de tuberculina intrad&eacute;rmica, aun a sabiendas de su baja especificidad, de la influencia de la vacunaci&oacute;n con BCG en su resultado (primeros 10 a&ntilde;os), y de posibles resultados falsos negativos por anergia relacionada con tratamiento con esteroides e inmunosupresores (hasta 83%). Recientemente, se ha desarrollado un m&eacute;todo alternativo para diagnosticar tuberculosis latente a trav&eacute;s de un ensayo (QuantiFERON-TB o T-Spot.TB) que mide la producci&oacute;n de interfer&oacute;n gamma en linfocitos T, en respuesta a estimulaci&oacute;n in vitro con ant&iacute;genos del <I>Mycobacterium tuberculosis</I>, no presentes en la vacuna (BCG), lo cual lo hace m&aacute;s espec&iacute;fico que la prueba de tuberculina y no se altera su resultado aun en presencia de tratamiento inmunosupresor. Se ha descubierto que en pacientes con aplicaci&oacute;n previa de tuberculina, el resultado con QuantiFERON puede alterarse, esto se evita aplicando este &uacute;ltimo en los primeros 15 d&iacute;as posterior a la aplicaci&oacute;n de la primera. Los pacientes con tuberculosis latente (prueba de tuberculina positiva con induraci&oacute;n &gt; 5 mm o radiograf&iacute;a de t&oacute;rax anormal) deben ser tratados con isoniazida 300 mg/d&iacute;a por 9 meses, 1 mes antes del inicio de la primera aplicaci&oacute;n del anti-TNF, esto ha demostrado que reduce la enfermedad por tuberculosis en 70%. En caso de presentarse una tuberculosis activa, el anti-TNF debe suspenderse inmediatamente (28). La Sociedad Brit&aacute;nica de T&oacute;rax recomienda repetir prueba de tuberculina o QuantiFERON anual en pacientes en mantenimiento con terapia anti-TNF por el riesgo de infecci&oacute;n por tuberculosis &quot;de novo&quot; con dicho tratamiento (50). </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Adicionalmente, se han documentado casos de reactivaci&oacute;n de infecci&oacute;n cr&oacute;nica por hepatitis B en pacientes con anti-TNF. Por lo anterior, se recomienda solicitar ant&iacute;geno de superficie (HBsAg) y anti-Core (anti-HBcore), previo al inicio del anti-TNF, si el HBsAg es positivo, debe solicitarse carga viral, ant&iacute;geno e y anticuerpo contra ant&iacute;geno e (HBeAg y anti-HBe). Si la carga viral (DNA) es &gt; 20.000 copias y si el HBeAg es positivo, se denominan portadores activos, debe suspenderse el anti-TNF y tratar como hepatitis B activa. En caso de tener &lt; 20.000 copias es portador inactivo y debe iniciarse quimioprofilaxis con lamivudina 100 mg/d&iacute;a (si es por menos de 12 meses por riesgo de resistencia), 2 semanas antes del inicio de anti-TNF y por 3-6 meses despu&eacute;s de suspender el anti-TNF, con controles cada 1-3 meses de ALT y de carga viral durante el tratamiento. Los pacientes sin vacunaci&oacute;n previa para hepatitis B o con t&iacute;tulos bajos de anticuerpos contra ant&iacute;geno de superficie deben vacunarse. No hay evidencia de que el tratamiento con anti-TNF exacerbe el curso de la infecci&oacute;n por hepatitis C; sin embargo, se recomienda monitoreo con ALT y carga viral en estos pacientes. Tambi&eacute;n es recomendable solicitar prueba del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) previo al inicio de anti-TNF (28, 43-45).</P>     <P>Se ha encontrado un incremento de c&aacute;ncer de piel del tipo no-melanoma en pacientes con EII comparado con la poblaci&oacute;n general (RR 1,64). El uso persistente de azatioprina (OR 4,27) y de terapia biol&oacute;gica (OR 2,18), son factores de riesgo para el desarrollo del c&aacute;ncer. Estudios previos han demostrado que la azatioprina incrementa la fotosensibilidad de la piel humana, por lo tanto se recomienda a estos pacientes evitar la exposici&oacute;n al sol y usar protector solar diario y, en lo posible, valoraci&oacute;n por un dermat&oacute;logo (29, 30). </P>     <P>El grupo de estudio CESAME en Francia, encontr&oacute; una incidencia de 0,9/1.000 pacientes/a&ntilde;o de enfermedad linfoproliferativa en pacientes recibiendo azatioprina, comparado con 0,20/1.000 pacientes/a&ntilde;o en aquellos que hab&iacute;an suspendido y con 0,26/1.000 pacientes/a&ntilde;o en aquellos que nunca la han recibido para el manejo de EII (<I>p</I>: 0,0054), el riesgo relativo es de 5,28 entre aquellos que est&aacute;n recibiendo tiopurinas, comparado con aquellos que no est&aacute;n siendo tratados con este tipo de medicamento. Un hallazgo a&uacute;n m&aacute;s interesante es que en pacientes tratados con edad &lt; 50 a&ntilde;os, la incidencia fue de 0,37/1.000 pacientes/a&ntilde;o, entre 50-60 a&ntilde;os fue de 2,58/1.000 pacientes/a&ntilde;o y en &gt; 65 a&ntilde;os fue de 5,41/1.000 pacientes/a&ntilde;o. Con lo anterior, debe tenerse especial cuidado con el uso de azatioprina en la poblaci&oacute;n mayor de 65 a&ntilde;os, ante el riesgo de enfermedad linfoproliferativa (31). </P>    <P>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha visto un incremento de la infecci&oacute;n por <I>Clostridium difficile, </I>un anaerobio gram (+) que lesiona los tejidos produciendo toxinas A y B<I>,</I> en pacientes con EII, lo que conlleva a un curso m&aacute;s agresivo y severo, comparado con poblaci&oacute;n sin EII, tanto en ni&ntilde;os como en adultos. La prevalencia de esta infecci&oacute;n en pacientes con EII en crisis aguda, oscila entre 5-18% de los casos, y se diagnostica con prueba de ELISA para toxina A y B en materia fecal. En caso de ser negativas en la toma inicial y ante persistencia de duda diagn&oacute;stica, la repetici&oacute;n de la misma incrementa la sensibilidad de la prueba. Factores de riesgo como la exposici&oacute;n previa a antibi&oacute;ticos (solo 40% en EII), el uso de inmunosupresores (OR: 2,58), uso previo de inhibidor de bomba de protones, la edad avanzada, comorbilidades del paciente y la contaminaci&oacute;n persona a persona, se han descrito. La infecci&oacute;n por <I>Clostridium difficile</I> incrementa el tiempo de hospitalizaci&oacute;n y el riesgo de colectom&iacute;a (OR: 6,6). Actualmente se recomienda que ante una alta sospecha de infecci&oacute;n por <I>Clostridium difficile</I> en pacientes con EII con actividad severa y en presencia de factores de riesgo, debe solicitarse prueba de ELISA para toxinas A y B en materia fecal, con el fin de realizar un diagn&oacute;stico y un tratamiento precoz, para prevenir complicaciones tan severas como megacolon t&oacute;xico y necesidad de cirug&iacute;a. Son importantes las medidas de aislamiento de contacto en pacientes infectados, se debe recordar que el alcohol no es capaz de destruir las esporas de este microorganismo y que despu&eacute;s del contacto con el paciente o su ambiente, se debe hacer lavado con agua y jab&oacute;n para hacer barrido de las esporas (35). </P>     <P>Por &uacute;ltimo, mujeres con EII en tratamiento inmunosupresor, y sobre todo fumadoras, presentan mayor tasa de citolog&iacute;as c&eacute;rvico-vaginales (CCV) anormales comparadas con poblaci&oacute;n general; esas anormalidades podr&iacute;an estar relacionadas con mayor infecci&oacute;n por virus papiloma humano (VPH). Un estudio de Sunanda Kane demostr&oacute; que 42,5% de pacientes con EII presentaban CCV anormales, comparadas con 7% del grupo control sin EII; adicionalmente, se encontr&oacute; que aquellas con tratamiento inmunosupresor por m&aacute;s de seis meses, ten&iacute;an un 50% m&aacute;s de CCV anormales. Todas las lesiones de alto riesgo presentaban VPH (+) (36). Actualmente se recomienda realizar CCV anual en toda mujer con EII, sobre todo si se encuentra en tratamiento inmunosupresor, y aplicar la vacuna contra VPH a las pacientes con edades entre 9 y 26 a&ntilde;os, idealmente previo al inicio de relaciones sexuales. Se aplican 3 dosis de la vacuna, una cada 2 meses, para proteger contra los tipos 16 y 18 (responsables del 70% de c&aacute;nceres cervicales), y contra los tipos 6 y 11 asociados con verrugas genitales (37, 50).</P>     <P>La enfermedad inflamatoria intestinal es una entidad no curable, que requiere manejo m&eacute;dico y/o quir&uacute;rgico para mantener remisi&oacute;n de la enfermedad y en lo posible lograr cicatrizaci&oacute;n de la mucosa, mejorar calidad de vida, minimizar complicaciones de la enfermedad y monitorizar los eventos adversos asociados con los medicamentos utilizados. En las <a href="#tabla1">tablas 1</a>, <a href="#tabla2">2</a> y <a href="#tabla3">3</a> se encuentran resumidas una serie de recomendaciones que nos van a ayudar a ofrecer un manejo con calidad a nuestros pacientes. </P>     <P align="center"><a href="#tabla1">Tabla 1</a>. Resumen recomendaciones de calidad en manejo de pacientes con EII.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v26n3/a08t1.JPG"><a name="tabla1"></a></P>     <P align="center"><a href="#tabla2">Tabla 2</a>. Resumen recomendaciones de calidad en manejo de pacientes con EII.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v26n3/a08t2.JPG"><a name="tabla2"></a></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="center"><a href="#tabla3">Tabla 3</a>. Resumen recomendaciones de calidad en manejo de pacientes con EII.</P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v26n3/a08t3.JPG"><a name="tabla3"></a></P>     <P><B>Agradecimientos</B></P>     <P>A mi esposa Lina, y a mis hijas Paulina y Susana por su tiempo.</P>     <P><B>REFERENCIAS</B></P>     <!-- ref --><P>1. McGlynn EA, Asch SM, Adams J, et al. The Quality of Health Care Delivered to Adults in the United States. N Engl J Med 2003; 348: 2635-45.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-9957201100030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>2. Mangione-Smith R, DeCristofaro AH, Setodji CM, et al. The Quality of Ambulatory Care Delivered to Children in the United States. N Engl J Med 2007; 357: 1515-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-9957201100030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>3. Reddy SI, Friedman S, Banks P, et al. Are patients with inflammatory bowel disease receiving optimal care? Am J Gastroenterol 2005; 100: 1357-1361.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-9957201100030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>4. Melmed GY, Ippoliti AF, Papadakis KA, et al. 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A double-blind comparison of oral vs. rectal mesalamine vs. combination therapy in the treatment of distal ulcerative colitis. Am J Gastroenterol 1997; 92: 1867-71.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-9957201100030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>9. Marteau P, Probert CS, Lindgren S, et al. Combined oral and enema treatment with Pentasa (mesalazine) is superior to oral therapy alone in patients with extensive mild/moderate active ulcerative colitis: a randomised, double blind, placebo controlled study. 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No: CD000067.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-9957201100030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>13. Sands BE, Cuffari C, Katz J, et al. Guidelines for Immunizations in Patients with Inflammatory Bowel Disease. Inflamm Bowel Dis 2004; 10: 677-692.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-9957201100030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>14. Melmed GY. Vaccination Strategies for Patients with Inflammatory Bowel Disease on Immunomodulators and Biologics. 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Corticosteroids but not Infliximab Increase Short-term Postoperative Infectious Complications in Patients with Ulcerative Colitis. Inflamm Bowel Dis 2009; 15: 1062-1070.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-9957201100030000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>19. Yang Z, Wu Q, Wu K, Fan D. Meta-analysis: pre-operative infliximab treatment and short-term post-operative complications in patients with ulcerative colitis. 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Consensus conference: colorectal cancer screening and surveillance in inflammatory bowel disease. Inflamm Bowel Dis 2005; 11: 314-321.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-9957201100030000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>22. Farraye F, Odze R, Eaden J, Itzkowitz S. AGA Technical Review on the Diagnosis and Management of Colorectal Neoplasia in Inflammatory Bowel Disease. Gastroenterology 2010; 138: 746-774.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-9957201100030000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>23. Gasche C, Lomer MC, Cavill I, Weiss G. 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Increased Risk for Non-Melanoma Skin Cancer in Patients With Inflammatory Bowel Disease. Clin Gastroenterology and Hepatology 2010; 8: 268-274.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-9957201100030000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>30. Smith MA, Irving PM, Marinaki AM, Sanderson JD. Review article: malignancy on thiopurine treatment with special reference to inflammatory bowel disease. Aliment Pharmacol Ther 2010; 32: 119-130.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-9957201100030000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>31. Beaugerie L, Brousse N, Bouvier A, Colombel JF, et al. Lynphoproliferative disorders in patients receiving thiopurines for infl ammatory bowel disease: a prospective observational cohort study. Lancet 2009; 374: 1617-25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-9957201100030000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>32. Papa A, Danese S, Grillo A, Gasbarrini G, Gasbarrini A. Review Article: Inherited Thrombophilia in Inflammatory Bowel Disease. Am J Gastroenterol 2003; 98: 1247-1251.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-9957201100030000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>33. Spina L, Saibeni S, Battaglioli T, et al. Thrombosis in Inflammatory Bowel Diseases: Role of Inherited Thrombophilia. Am J Gastroenterol 2005; 100: 2036-2041.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-9957201100030000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>34. Yoshida H, Granger DN. Inflammatory Bowel Disease: A Paradigm for the Link between Coagulation and Inflammation. Inflamm Bowel Dis 2009; 15: 1245-1255.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-9957201100030000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>35. Ananthakrishnan AN, Issa M, Binion D. Clostridium Difficile and Inflammatory Bowel Disease. Gastroenterol Clin N Am 2009; 38: 711-728.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-9957201100030000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>36. Kane SV, Khatibi B, Reddy D. Use of immunosuppressants results in a higher incidence of abnormal Pap smears in women with inflammatory bowel disease. Am J Gastroenterol 2008; 103: 631-636. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-9957201100030000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>37. Kane S. Abnormal Pap Smears in Inflammatory Bowel Disease. Inflamm Bowel Dis 2008; 14(8): 1158-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-9957201100030000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>38. Rutgeerts P, Geboes K, Vantrappen G, et al. Predictability of the postoperative course of Crohn's disease. 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Clin Gastroenterol Hepatol 2007; 5(1): 103-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-9957201100030000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>41. Gan SI, Beck PL. A New Look at Toxic Megacolon: An Update and Review of Incidence, Etiology, Pathogenesis, and Management. Am J Gastroenterol 2003; 98: 2363-2371.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-9957201100030000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>42. Travis S, Satsangi J, Lemann M. Predicting the need for colectomy in severe ulcerative colitis: a critical appraisal of clinical parameters and currently available biomarkers. Gut 2011; 60: 3-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-9957201100030000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>43. Rahier JF, Ben-Horin S, Chowers Y, et al. European evidence-based Consensus on the prevention, diagnosis and management of opportunistic infections in inflammatory bowel disease. 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