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<journal-title><![CDATA[Revista colombiana de Gastroenterología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfoque actual en el estudio y tratamiento de los tumores quísticos del páncreas: Corto análisis de las herramientas disponibles en la actualidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Fundaciòn Universitaria Sanitas Gastroenterología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P align="center"><B>Enfoque actual en el estudio y tratamiento de los tumores qu&iacute;sticos del p&aacute;ncreas. Corto an&aacute;lisis de las herramientas disponibles en la actualidad</B></p></font> <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P ALIGN="CENTER"><B>Current approaches to the study and treatment of cystic tumors of the pancreas: A brief analysis of currently available tools</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P align="center">Diego Aponte Mart&iacute;n, MD. (1)</p>     <p>(1) Internista Universidad Javeriana, Gastroenter&oacute;logo Universidad Nacional. Coordinador Acad&eacute;mico Postgrado Gastroenterolog&iacute;a, Fundaci&oacute;n Universitaria Sanitas. Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>Fecha recibido: 01-08-12  Fecha aceptado: 17-08-12</p>     <p>Es claro que los tumores qu&iacute;sticos del p&aacute;ncreas se han convertido en un tema de gran inter&eacute;s, debido al aumento en su frecuencia de aparici&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, relacionado con el uso com&uacute;n, adem&aacute;s del desarrollo y perfeccionamiento de im&aacute;genes radiol&oacute;gicas, como la tomograf&iacute;a axial computarizada (TAC) y la resonancia magn&eacute;tica (RNM), que en la mayor&iacute;a de ocasiones son realizadas en la investigaci&oacute;n de diferentes s&iacute;ntomas digestivos. Como consecuencia, estos quistes surgen, la mayor&iacute;a de veces, como hallazgos incidentales.</p>     <p>Aunque la prevalencia exacta de las lesiones qu&iacute;sticas pancre&aacute;ticas no se conoce, esta oscila en diferentes estudios entre 2 y 16% en la investigaci&oacute;n de estudios radiol&oacute;gicos, datos corroborados por autopsias con hallazgos del 25%; aproximadamente la mitad de esas lesiones corresponde a neoplasias qu&iacute;sticas del p&aacute;ncreas (NQPs) (1-3).</p>     <p>Dentro del grupo de las neoplasias qu&iacute;sticas pancre&aacute;ticas (NQPs), la proporci&oacute;n var&iacute;a en las diferentes regiones del mundo, pero es claro que se encuentran algunas m&aacute;s comunes que otras: neoplasias qu&iacute;sticas serosas (NQS) 32-39%, neoplasias qu&iacute;sticas mucinosas (NQM) 10-45%, neoplasias intraductales papilares mucinosas (IPMN) 21-33% y neoplasias s&oacute;lidas pseudopapilares (NQSP) menos del 10% de todas las NQPs (4).</p>     <p>Las NQPs deben ser diferenciadas unas de otras, ya que claramente var&iacute;a entre ellas el pron&oacute;stico y por consiguiente el seguimiento y el tratamiento; pero muchas veces, esta diferenciaci&oacute;n no es f&aacute;cil, y es por esta raz&oacute;n que se encuentran en la literatura diferentes puntos de vista, sobre cu&aacute;l debe ser el mejor enfoque diagn&oacute;stico y de tratamiento de estas lesiones. Incluso un grupo ha propuesto resecci&oacute;n quir&uacute;rgica de todas las NQPs en personas en adecuado estado de salud (5, 6) y aunque esta conducta "agresiva", medicamente hablando en mi concepto y el de otros autores, minimizar&iacute;a el riesgo de pasar por alto lesiones con componente maligno, o evitar&iacute;a la evoluci&oacute;n de algunas lesiones a malignizaci&oacute;n, muchos sujetos sanos con lesiones benignas ser&iacute;an sometidos a innecesaria morbilidad quir&uacute;rgica, que en ocasiones puede ser muy alta, a pesar de los innegables avances en la especialidad de la cirug&iacute;a. Adem&aacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se ha avanzado de manera importante en varias herramientas, que generan gran certeza y precisi&oacute;n diagn&oacute;stica, y ayuda a establecer qu&eacute; pacientes deben ir a cirug&iacute;a (5, 7, 10-12).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para responder cercanamente y en poco espacio a la pregunta sobre cu&aacute;l deber&iacute;a ser el enfoque actual del estudio y manejo en los tumores qu&iacute;sticos, propongo en este espacio tan importante de la revista, evaluar las siguientes herramientas: </p>     <p>1. Elementos cl&iacute;nicos </p>     <p>2. Im&aacute;genes radiol&oacute;gicas </p>     <p>3. Estudios endosc&oacute;picos por ultrasonido endosc&oacute;pico</p>     <p>4. An&aacute;lisis del fluido del quiste. Para al final dar una recomendaci&oacute;n y sugerencia sobre el tratamiento. </p>     <p><B>ELEMENTOS CLINICOS</B></p>     <p>En esta herramienta, tiene utilidad la epidemiolog&iacute;a, ya que hay diferencias importantes en las edades y los sexos de presentaci&oacute;n en los diferentes NQPs.</p>     <p>Una nemotecnia que puede ser &uacute;til en el estudio de los NQPs y que se est&aacute; empleando en varios grupos del mundo es el uso de los parentescos familiares para recordar cada neoplasia a saber: </p>     <p><B>Tumor de la abuela:</B> Corresponde a las NQSs, ya que se presentan principalmente en mujeres de aproximadamente 60 a 70 a&ntilde;os, como lesiones benignas; solo se han descrito en el mundo aproximadamente 25 casos de progresi&oacute;n maligna, son solitarias y pueden ser grandes (2).</p>     <p><B>Tumor de la madre</B>: Corresponde a las NQMs que se presenta principalmente en mujeres con un pico en los 50 a&ntilde;os, como lesiones premalignas o malignas, encapsuladas, sin comunicaci&oacute;n con el conducto pancre&aacute;tico, y principalmente localizadas en la cola o cuerpo (2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Tumor de la hija</B>: Corresponden a NQSPs, ya que se presenta principalmente en mujeres j&oacute;venes entre los 20 y 30 a&ntilde;os (2).</p>     <p><B>Tumor del abuelo</B>: Corresponde a las IPMN, ya que su frecuencia es de predominio ligero en los hombres, con pico de presentaci&oacute;n aproximado a los 70 a&ntilde;os, claramente comunicados al conducto pancre&aacute;tico principal o secundario, pueden ser desde benignos hasta francamente malignos, y se ha visto m&aacute;s frecuentemente estos &uacute;ltimos asociados a un ducto principal mayor de 1 cm o secundario mayor de 3 cm (2).</p>     <p>El 40 a 75% de los tumores qu&iacute;sticos del p&aacute;ncreas son asintom&aacute;ticos, y son hallazgos incidentales en b&uacute;squeda de alguna patolog&iacute;a digestiva, y cuando son sintom&aacute;ticos, la mayor&iacute;a de veces corresponden a s&iacute;ntomas vagos e inespec&iacute;ficos, como dolor abdominal, nauseas, o s&iacute;ntomas disp&eacute;pticos (5), en pacientes con tumores grandes o con componente maligno asociado; puede aparecer p&eacute;rdida de peso, ictericia, pancreatitis asociada o diabetes (6).</p>     <p>Las pruebas sangu&iacute;neas rutinarias sobre evaluaci&oacute;n de funci&oacute;n hep&aacute;tica, pancre&aacute;tica, renal o hematol&oacute;gica, generalmente son normales o muestran cambios inespec&iacute;ficos, y ant&iacute;genos como CA 19,9 y ant&iacute;geno carcinoembrionario (ACE) en sangre no tienen valor diagn&oacute;stico, sin embargo, algunos reportes han mostrado elevaci&oacute;n de estos dos ant&iacute;genos en el 80% de IPMN invasivos, comparados con no invasivos solo en 18% (8).</p>     <p><B>IMAGENES RADIOLOGICAS</B></p>     <p>Gran avance han tenido los estudios que perfeccionan la morfolog&iacute;a de las NQPs, estas son usadas para describir la localizaci&oacute;n anat&oacute;mica, su relaci&oacute;n con otros &oacute;rganos y vasos sangu&iacute;neos, y la presencia o ausencia de met&aacute;stasis, as&iacute; como la comunicaci&oacute;n de la lesi&oacute;n con los conductos pancre&aacute;ticos. Cada lesi&oacute;n neopl&aacute;sica tiene sus caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas como se ver&aacute; en la <a href="tabla1">tabla 1</a> (8).</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27n3/v27n3a01t1.jpg"><a name="tabla1"></a></p>     <p><B>ESTUDIOS ENDOSCOPICOS Y UTILIDAD DEL ESTUDIO DE MATERIAL DEL QUISTE</B></p>     <p>El ultrasonido endosc&oacute;pico (USE) tiene cada d&iacute;a m&aacute;s evidencia a favor, que demuestra su utilidad   en el perfeccionamiento de la detallada morfolog&iacute;a de las NQPs; pero su mayor utilidad y aporte al diagn&oacute;stico se encuentra en su utilizaci&oacute;n como gu&iacute;a de   punci&oacute;n con agujas finas (FNA) y obtenci&oacute;n de material fluido del quiste para estudios citol&oacute;gicos, en los cuales, con la presencia de citopat&oacute;logos expertos   dentro de la sala del estudio, se puede dar una aproximaci&oacute;n adecuada acerca de la presencia o no de c&eacute;lulas sugestivas de malignidad, con diferenciaci&oacute;n   celular que aproxime o descarte uno u otro tipo de quiste. Adem&aacute;s, se puede extraer por el mismo m&eacute;todo material del quiste, para realizar estudios   antig&eacute;nicos, principalmente (ACE) soportado por los estudios cl&aacute;sicos del doctor Brugge que muestran un punto de corte de 192 ng/ml para diferenciar neoplasias   mucinosas de no mucinosas (10) y el an&aacute;lisis de ADN que en estudios muy recientes evidencia que la mutaci&oacute;n de K RAS es altamente espec&iacute;fica (96%) para   quistes mucinosos y valores elevados, con gran amplitud de mutaciones y secuencias espec&iacute;ficas son indicadores de malignidad (11, 14).</p>     <p>Actualmente, varios art&iacute;culos han mostrado la utilidad de im&aacute;genes de alta resoluci&oacute;n &oacute;ptica no   disponibles en nuestro pa&iacute;s, como la tomograf&iacute;a de coherencia &oacute;ptica, una herramienta que explora las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas del tejido   pancre&aacute;tico, &uacute;til en diferenciar neoplasias mucinosas de no mucinosas con 95% de sensibilidad y 95% de especificidad, as&iacute; como la   endomicroscopia confocal con l&aacute;ser, que es una t&eacute;cnica que estudia histolog&iacute;a in vivo, con microsondas que llegan al tejido pancre&aacute;tico ayudadas por el USE. Estas   nuevas t&eacute;cnicas se convertir&aacute;n pronto en herramientas clave para la diferenciaci&oacute;n de las NQPs (12, 13).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>SUGERENCIA DE APROXIMACION AL HALLAZGO DE UN QUISTE DE PANCREAS</B></p>     <p>Existen varios algoritmos sugeridos para el estudio y manejo de las lesiones qu&iacute;sticas del p&aacute;ncreas, con gran &eacute;nfasis en el   tama&ntilde;o y morfolog&iacute;a de la lesi&oacute;n.</p>     <p>Las siguientes recomendaciones est&aacute;n basadas y modificadas de los diferentes art&iacute;culos publicados, y lo que   considero como mi punto de vista sobre el manejo de los tumores qu&iacute;sticos del p&aacute;ncreas en nuestro pa&iacute;s hoy en d&iacute;a.</p>     <p>La intenci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los algoritmos es lograr la diferenciaci&oacute;n de las lesiones benignas de las malignas   o aquellas potencialmente malignas. Una vez descartado el pseudoquiste, estamos muy probablemente ante una NQP, y lo primero a diferenciar, es si estamos ante   una benigna neoplasia serosa o ante un quiste con potencial maligno como son las NQMs o una variable IPMN donde debemos evaluar sus caracter&iacute;sticas, para   definir el riesgo de malignizaci&oacute;n y definir manejo quir&uacute;rgico vs. vigilancia. Para esto debemos acudir a las herramientas analizadas previamente, que   obviamente var&iacute;an dependiendo de las disponibilidades, entrenamiento, experiencia y tecnolog&iacute;a con que cuenta cada instituci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s. </p>     <p>Adem&aacute;s siempre analizando y evaluando en un ambiente multidisciplinario donde cl&iacute;nicos, endoscopistas y cirujanos eval&uacute;en y   determinen conjuntamente el mayor beneficio y el menor riesgo para cada paciente (2, 9).</p>     <p><B>Lesiones pancre&aacute;ticas sintom&aacute;ticas </B></p>     <p>Mayores de 3 cm: Resecci&oacute;n quir&uacute;rgica.</p>     <p><B>Lesiones pancre&aacute;ticas asintom&aacute;ticas</B> (<a href="img/revistas/rcg/v27n3/v27n3a01f1.jpg" target="_blank">figura 1</a>)</p>      <p>Adem&aacute;s es importante definir en general el potencial maligno y el riesgo quir&uacute;rgico (<a href="#figura2">figura 2</a>).</p>     <p align="center" ><img src="img/revistas/rcg/v27n3/v27n3a01f2.jpg"><a name="figura2"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Seguimiento de tumores qu&iacute;sticos indeterminados</B></p>     <p>Una recomendaci&oacute;n actual formulada por el doctor Koenraad Mortele, Profesor Asociado de Radiolog&iacute;a y Director de la   Divisi&oacute;n de Resonancia en Harvard Medical School es la vista en la <a href="#tabla2">tabla 2</a>. </p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27n3/v27n3a01t2.jpg"><a name="tabla2"></a></p>      <p>Algunas nuevas estrategias terap&eacute;uticas han evolucionado al ser posible la inyecci&oacute;n de sustancias, como agentes   citot&oacute;xicos dentro del quiste bajo gu&iacute;a por USE; el primer agente utilizado fue el etanol en diferentes concentraciones (5-80%) en 25 pacientes, sin reporte de   complicaciones, 8 pacientes tuvieron resoluci&oacute;n completa del quiste, otro ensayo cl&iacute;nico comparado con soluci&oacute;n salina report&oacute; disminuci&oacute;n del quiste en un 33%. Otros agentes han sido aplicados   recientemente, como paclitaxel, hasta ahora los estudios, a&uacute;n tempranos, son prometedores, sin embargo, se necesitan aun m&aacute;s datos   cient&iacute;ficos para hacer una recomendaci&oacute;n precisa (15, 16).</p>     <p><B>REFERENCIAS</B></p>     <p>1. Scheiman JM. Cystic Lesion of the pancreas. Gastroenterology 2005; 128: 263-9.</p>     <p>2. Dewhurst CE, Mortekele KJ. Cystic tumors of the pancreas: imaging and management. Radiol clin North Americ 2012; 50(3):   467-86. Epub 2012 Mar 28.</p>     <p>3. Basturk O, Coban I, Adsay NV. Pancreatics cysts: Pathological classification, differential diagnosis, and   clinical implications. Arch Pathol Lab Med 2009; 133: 423-38.</p>     <p>4. Brugge WR, Lawers GY, Sahani D, et al. Cystic neoplasms of the pancreas. Nengl J Med 2004; 351: 1218-26.</p>     <p>5. Aponte Diego. Paciente con quiste pancre&aacute;tico incidental. Rev Col Gastroenterolog 2010; 25(3): 274-280.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Horvath KD, Chaboth JA, et al. An aggressive resectional approach to cystic neoplasms of the pancreas. Am J surg   1999; 178(4): 269-74.</p>     <p>7. Sohn TA, Yeo CJ, Cameron JL, et al. Intraductal Papillary mucinous neoplasms of   the pancreas: an updated experience, Ann Surg 2004; 239: 788-97.</p>     <p>8. Fritz S, Hckert T, Hinz U, et al. Role of serum carbohydrate antigen 19,9 and carcinoembryonic   antigen in distinguishing between benign and invasive intraductal papillary   mucinous neoplasm of the pancreas. Br J Surg 2011; 98: 104-10.</p>     <p>9. Won Jae, Brugge William. Pancreatic Cystic neoplasms: Diagnosis and Management. Gastroenterol Clin N Ame 2012; 41:   103-118.</p>     <p>10. Brugge WR, Lewandroski K, Lee L, et al. Diagnosis of pancreatic cyst neoplasms: a report of the cooperative pancreatic   cyst study. Gastroenterology 2004; 126: 1330-6.</p>     <p>11. Khalid A, Zahid M, Finkelstein SD, et al. Pancreatic cyst fluid DNA analysis in evaluating   pancreatic cysts: a report of the PANDA Study. Gastrointest Endosc 2009; 69: 1095-102. </p>     <p>12. Iftimia N, Won J, Brugge W. Cystic Lesions of the Pancreas: more reliable differentiation with in situ high   resolution optical imaging? Expert Rev Gastroenterol Hepatol 2012; 6(2): 125-127.</p>     <p>13. Konda VJ, Aslanian HR, Wallace MB, et al. First assessment of needle-based confocal laser endomicroscopy during   EUS-FNA procedures of the pancreas (with videos). Gastrointest Endosc 2011; 74: 1049-60.</p>     <p>14. Kwon RS. Advances in the diagnosis of cystic neoplasms of the pancreas. Curr Opin Gastroenterol   2012; 28(5): 494-500.</p>     <p>15. De Witt J, Dimaio CJ, Brugge WR. Long Term follow-up of pancreatic cysts that resolve radiologically after EUS-guided   ethanol ablation. Gastrointest Endosc 2010; 72: 862-6.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>16. Oh HC, Seo DW, Song TJ, et al. Endoscopic ultrasonography-guided ethanol lavage with   paclitaxel injection treats patients with pancreatic cysts. Gastroenterology 2011; 140: 172-9.</p> </FONT>      ]]></body>
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