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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Metaplasia intestinal gástrica: ¿cómo la estamos abordando?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[How are we addressing gastric intestinal metaplasia?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Clínica de Marly Unidad de Gastroenterología PUJ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p> Editorial</p>     <p>    <center><b><font size="4">Metaplasia intestinal g&aacute;strica: &iquest;c&oacute;mo la estamos abordando?</font></b></center></p>     <p>    <center><b><font size="3">How are we addressing gastric intestinal metaplasia?</font></b></center></p>     <p>    <center>Ra&uacute;l A. Ca&ntilde;adas Garrido, MD (1)</center></p>     <BR>     <p>(1) Internista - Gastroenter&oacute;logo Pontificia Universidad Javeriana - Hospital Universitario San Ignacio. Coordinador de postgrado de Gastroenterolog&iacute;a PUJ. Jefe Unidad de Gastroenterolog&iacute;a Cl&iacute;nica de Marly. Bogot&aacute;, Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fecha recibido:     10-11-12 Fecha aceptado:   21-11-12</p> <hr>     <p>La sensibilizaci&oacute;n cada vez mayor de los gastroenter&oacute;logos colombianos en la detecci&oacute;n temprana del c&aacute;ncer g&aacute;strico, es importante no solo por lo que representa para el paciente en su pron&oacute;stico sino por las alternativas terap&eacute;uticas de que se dispone: cirug&iacute;a endosc&oacute;pica, menos invasiva frente a la ya conocida y aceptada conducta quir&uacute;rgica con intenci&oacute;n de curaci&oacute;n.</p>     <p>Para todos es claro que el c&aacute;ncer g&aacute;strico contin&uacute;a siendo un problema de salud p&uacute;blica y que la mayor&iacute;a de los pacientes son diagnosticados en estadios avanzados perdiendo as&iacute; casi siempre la opci&oacute;n de curaci&oacute;n. Esto nos hace volver la mirada a la esencia, a los programas de tamizaci&oacute;n y la vigilancia de grupos de riesgo y por ende a la identificaci&oacute;n de los estados precancerosos.</p>     <p>La contribuci&oacute;n de Pelayo Correa al describir la secuencia patog&eacute;nica del c&aacute;ncer g&aacute;strico intestinal, hoy en d&iacute;a mundialmente aceptada, que muestra la evoluci&oacute;n desde la mucosa g&aacute;strica normal que frente a factores ambientales o hereditarios progresa a gastritis cr&oacute;nica superficial, displasia y adenocarcinoma, pasando por estadios intermedios como la atrofia y la metaplasia intestinal, considerados estados preneopl&aacute;sicos y en los que a&uacute;n la literatura tiene incertidumbre en relaci&oacute;n a su evoluci&oacute;n para ese paso final, el adenocarcinoma g&aacute;strico.</p>     <p>Aqu&iacute; empiezan a surgir preguntas importantes: &iquest;qu&eacute; es m&aacute;s importante en su control, vigilar la atrofia o vigilar la metaplasia?</p>     <p>Y es que frecuentemente en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica mostramos preocupaci&oacute;n en los tiempos de vigilancia de la metaplasia, pero no vamos m&aacute;s all&aacute;, ni profundizamos en el significado del t&eacute;rmino y de sus implicaciones fisiopatog&eacute;nicas. Conocemos algo en relaci&oacute;n a la historia natural, percibimos que la secuencia hasta neoplasia podr&iacute;a ser hasta de 10 a&ntilde;os (1), pero desconocemos c&oacute;mo es la evoluci&oacute;n en estos estadios intermedios.</p>     <p>Se reconoce que el <i>Helicobacter Pylori </i>produce gastritis cr&oacute;nica, que puede conducir a disminuci&oacute;n o p&eacute;rdida del componente glandular llevando a la atrofia y metaplasia intestinal (MI) que predispone a la aparici&oacute;n de c&aacute;ncer g&aacute;strico. El <i>Helicobacter </i>juega un papel esencial en esta progresi&oacute;n y ha sido clasificado como un carcin&oacute;geno tipo I en 1994 por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Se considera que la combinaci&oacute;n de un organismo virulento en un hu&eacute;sped susceptible gen&eacute;ticamente est&aacute; asociada con m&aacute;s inflamaci&oacute;n cr&oacute;nica y m&aacute;s r&aacute;pida progresi&oacute;n a c&aacute;ncer g&aacute;strico, siendo las cepas CagA+ las que demuestran mayor agresividad en individuos infectados, lo que incrementa el riesgo de neoplasia g&aacute;strica en 1,64 veces. Ahora bien, se ha establecido que la atrofia puede incrementar el riesgo de c&aacute;ncer g&aacute;strico dado el mecanismo de hiposecreci&oacute;n &aacute;cida, aumento del pH y favorecimiento en el crecimiento de la flora anaer&oacute;bica y facilitaci&oacute;n en la conversi&oacute;n a compuestos nitrosados involucrados directamente en el mecanismo de carcinog&eacute;nesis. Esto nos alerta a que si bien siempre tenemos presente la metaplasia debemos preocuparnos de la misma manera por la atrofia.</p>     <p>Adicionalmente, es fundamental recordar el siguiente concepto: la erradicaci&oacute;n del <i>Helicobacter </i>sana la gastritis cr&oacute;nica no atr&oacute;fica y puede permitir la regresi&oacute;n parcial de la gastritis atr&oacute;fica pero en los pacientes con metaplasia intestinal la erradicaci&oacute;n no parece regresar la metaplasia, aunque puede enlentecer la progresi&oacute;n a neoplasia y por ello disminuir&iacute;a la evoluci&oacute;n a c&aacute;ncer, por lo que su erradicaci&oacute;n est&aacute; recomendada (2).</p>     <p>Se define entonces que la atrofia y la metaplasia intestinal son lesiones persistentes y que los pacientes con atrofia antral y en el cuerpo g&aacute;strico tienen mayor riesgo de desarrollar lesiones neopl&aacute;sicas por lo que se recomienda hacerles seguimiento.</p>     <p>Estas y otras inquietudes las analizar&eacute; en el desarrollo del editorial no sin antes reconocerle al grupo de la Cl&iacute;nica Reina Sof&iacute;a y de la Cl&iacute;nica Universitaria Colombia por haber hecho este esfuerzo en la b&uacute;squeda de lo fundamental, en la identificaci&oacute;n de las lesiones precancerosas en nuestra poblaci&oacute;n; por el intento de resolver preguntas a&uacute;n no dilucidadas en la literatura y en el deseo de comprender la necesidad sentida en nuestra poblaci&oacute;n de la identificaci&oacute;n temprana de estados preneopl&aacute;sicos, porque de ah&iacute; nace la prevenci&oacute;n, de la que siempre hablamos pero no siempre aplicamos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para las recomendaciones actuales en el manejo de lesiones precancerosas g&aacute;stricas estoy en la obligaci&oacute;n de mencionar el estudio publicado en Endoscopy de enero del 2012, en mi opini&oacute;n de lectura obligatoria para el Gastroenter&oacute;logo, cirujano gastrointestinal, internista y de todos aquellos que hacemos parte activa del estudio y manejo del c&aacute;ncer g&aacute;strico, de sus factores precursores y de los estados precancerosos. El art&iacute;culo: "Manejo de lesiones y condiciones precancerosas en el est&oacute;mago: Gu&iacute;as de la Sociedad Europea de Endoscopia Gastrointestinal (ESGE), Grupo de Estudio del <i>Helicobacter </i>(EHSG), Sociedad Europea de patolog&iacute;a (ESP) y Sociedad Portuguesa de Endoscopia digestiva (SPED)" hace lineamientos de consenso basados en la mejor evidencia disponible aunque deja abierta la ventana para futuros aportes en &aacute;reas pendientes por definir (3).</p>     <p>Cuando se estudia este consenso es satisfactorio encontrar estudios nacionales que enfocan su inter&eacute;s en el aspecto preventivo de las patolog&iacute;as y en la detecci&oacute;n de lesiones tempranas, as&iacute; que traer&eacute; en el desarrollo del editorial algunos aspectos puntuales que es importante resaltar del consenso europeo. En nuestro medio, pa&iacute;s de alta incidencia de c&aacute;ncer g&aacute;strico, carecemos de lineamientos basados en la evidencia en relaci&oacute;n a los patrones de seguimiento, en este caso de los estados precancerosos.</p>     <p>En general, el art&iacute;culo "Correlaci&oacute;n de los hallazgos endosc&oacute;picos e histol&oacute;gicos en el diagn&oacute;stico de metaplasia intestinal g&aacute;strica en pacientes referidos para endoscopia digestiva alta en la Cl&iacute;nica Colombia", se enfoca en la b&uacute;squeda de la relaci&oacute;n entre los hallazgos endosc&oacute;picos sospechosos de metaplasia intestinal y su confirmaci&oacute;n histol&oacute;gica, un estudio observacional anal&iacute;tico en el que se encuentra una correlaci&oacute;n cercana al 70%, resultado que se ajusta perfectamente a los encontrados en la literatura, mencionando de antemano que existen muy pocos estudios publicados con este objetivo y sobre el cual me permitir&eacute; hacer algunos comentarios en relaci&oacute;n a este valor encontrado recordando algunos aspectos que explican tales hallazgos.</p>     <p>En primer lugar, la endoscopia de luz blanca convencional no puede definir con certeza el diagn&oacute;stico de las condiciones g&aacute;stricas preneopl&aacute;sicas. Una de las menciones al respecto m&aacute;s importantes es el estudio de Atkins y Benedict en donde concluyen que la correlaci&oacute;n entre la endoscopia y la histolog&iacute;a fue pobre (4). A&uacute;n hoy en d&iacute;a sigue siendo claro, dentro de los estudios de correlaci&oacute;n, que solamente la nodularidad antral parece ser un signo endosc&oacute;pico con alto valor predictivo positivo, por encima del 90%, para infecci&oacute;n por <i>Helicobacter Pylori.</i></p>     <p>Posteriormente, uno de los estudios de mayor relevancia en relaci&oacute;n a la correlaci&oacute;n de hallazgos endosc&oacute;picos y su histolog&iacute;a, por su naturaleza prospectiva, fue publicado en Hepato-gastroenterology 1999, en donde se evalu&oacute; la fiabilidad de los hallazgos endosc&oacute;picos para el diagn&oacute;stico de metaplasia intestinal corroborado por histolog&iacute;a. Es un estudio prospectivo con 87 pacientes que fueron sometidos a examen endosc&oacute;pico como parte de un "chequeo ejecutivo". Pacientes cuyas caracter&iacute;sticas endosc&oacute;picas mostraban placas color blanquecino, parches o decoloraci&oacute;n homog&eacute;nea sobre la mucosa g&aacute;strica fueron diagnosticados como metaplasia intestinal y fueron asignados al grupo A, mientras que los pacientes sin ninguno de estos hallazgos endosc&oacute;picos estaban asignados al grupo B. Las biopsias fueron tomadas de zonas sospechosas de metaplasia y de mucosa de aspecto normal para posterior correlaci&oacute;n histol&oacute;gica. Se encontraron en el grupo A, 8 pacientes con placas blanquecinas, 29 con parches blanquecinos y 8 con decoloraci&oacute;n blanquecina homog&eacute;nea. En el grupo B, se asignaron 42 pacientes sin ninguna caracter&iacute;stica endosc&oacute;pica de MI. Al correlacionar los hallazgos de la biopsia endosc&oacute;pica con el examen histol&oacute;gico, 30 pacientes del grupo A y 10 pacientes del grupo B, fueron confirmados histol&oacute;gicamente con metaplasia intestinal. Se encontr&oacute; con estos valores, sensibilidad del 75%, especificidad 68,1%, valor predictivo positivo de 66,7%, valor predictivo negativo 76,2% y precisi&oacute;n del diagn&oacute;stico endosc&oacute;pico del 71,3%, concluyendo que los criterios endosc&oacute;picos propuestos se correlacionaron en tres cuartas partes de los pacientes con MI durante examen endosc&oacute;pico de rutina. El porcentaje de correlaci&oacute;n fue del 66% (5), similar al hallazgo del trabajo nacional aqu&iacute; presentado, al igual que el valor predictivo positivo de 66,7% para los hallazgos endosc&oacute;picos, valor muy similar al de 71% encontrado en este estudio.</p>     <p>La metaplasia intestinal puede sospecharse en endoscopia como dep&oacute;sitos blanquecinos en placas delgadas (6), sin embargo, el valor de este hallazgo para diagn&oacute;stico de metaplasia intestinal contrario a lo que pensamos permanece sin determinarse, de ah&iacute; la importancia de estudios como el presente que intentan dar respuesta a esta inquietud mundial.</p>     <p>Profundizando en estos valores de concordancia que todos esperar&iacute;amos que fuese mayor, diferentes autores sugieren que el rendimiento diagn&oacute;stico de la endoscopia para la identificaci&oacute;n de la metaplasia puede ser mejorada utilizando tinciones. Al respecto, la utilidad de la cromoendoscopia convencional en la determinaci&oacute;n de estas lesiones ha sido demostrada en varios estudios cuando se utiliza el azul de metileno, &iacute;ndigo carm&iacute;n, o &aacute;cido ac&eacute;tico. Con el azul de metileno se ha demostrado tasas de correlaci&oacute;n hasta del 90% (7). La literatura muestra que la cromoendoscopia con magnificaci&oacute;n y la imagen de banda estrecha (NBI) con o sin magnificaci&oacute;n mejoran el rendimiento diagn&oacute;stico para las condiciones preneopl&aacute;sicas.</p>     <p>La cromoendoscopia particularmente con magnificaci&oacute;n ayuda a identificar lesiones precancerosas; sin embargo, esta t&eacute;cnica requiere de amplia experiencia, prolonga el tiempo de estudio y adiciona carga de trabajo e implica mayor tolerancia del paciente, por lo que no podr&iacute;a en la actualidad recomendarse sistem&aacute;ticamente y deber&iacute;a reservarse para centros con alta experiencia en la t&eacute;cnica.</p>     <p>Las t&eacute;cnicas de imagen de Banda estrecha (NBI) tienen buena sensibilidad en el diagn&oacute;stico de lesiones g&aacute;stricas, pero no hay acuerdo sobre cu&aacute;les patrones de NBI est&aacute;n asociados a lesiones precancerosas y las diferentes clasificaciones carecen de validaci&oacute;n externa, aunque varios estudios concluyen que el NBI incrementa la agudeza diagn&oacute;stica para la detecci&oacute;n de lesiones g&aacute;stricas premalignas comparada con la endoscopia de luz blanca convencional (8). Esto nos va orientando en relaci&oacute;n a que no solo tenemos que buscar las placas nacaradas que sugieren metaplasia sino que existen otros hallazgos que la har&iacute;an sospechar y que podr&iacute;amos apoyarnos con la utilizaci&oacute;n de coloraciones especiales o electr&oacute;nicas en un intento por mejorar el diagn&oacute;stico de estas lesiones.</p>     <p>Adicionalmente, dentro de la discusi&oacute;n del art&iacute;culo, una de las preocupaciones de los autores es que en cerca del 49% de los resultados de patolog&iacute;a no se report&oacute; el tipo de metaplasia (metaplasia no especificada). Al respecto me sorprendi&oacute; que la literatura responde, frente a esta inquietud, que en general no hay consenso que defina si es necesario o no reportar el tipo de metaplasia para fines de pron&oacute;stico y de seguimiento. Con esto le doy parte de tranquilidad a los autores, pues es claro en la literatura que con relativa frecuencia no se puede clasificar la metaplasia con las t&eacute;cnicas convencionales de hematoxilina-eosina, siendo esta la raz&oacute;n por la cual se informa frecuentemente "metaplasia no especificada" y de ah&iacute; que algunos autores recomiendan m&eacute;todos adicionales como la inmunohistoqu&iacute;mica, que aportan a la adecuada caracterizaci&oacute;n de la lesi&oacute;n, pues recordemos que como tradici&oacute;n, el tipo de metaplasia intestinal que se ha sugerido como un verdadero factor de riesgo para el desarrollo de c&aacute;ncer g&aacute;strico es del tipo IIB y III.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha descrito que la metaplasia col&oacute;nica que secreta principalmente sulfomucina ha sido asociada con c&aacute;ncer g&aacute;strico de tipo intestinal, por ello esta es considerada la verdadera lesi&oacute;n preneopl&aacute;sica (9). Aun as&iacute;, estas observaciones no han sido confirmadas en estudios posteriores de ah&iacute; que surjan corrientes empecinadas en afirmar que la subtipificaci&oacute;n de la metaplasia intestinal no necesariamente est&aacute; recomendada en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica rutinaria (10). La correcta clasificaci&oacute;n del tipo de metaplasia intestinal no deber&iacute;a generar mayores problemas, sin embargo en la pr&aacute;ctica diaria del pat&oacute;logo s&iacute; es un problema real por la coexistencia de los diferentes fenotipos en una misma muestra y la distorsi&oacute;n de finos detalles citol&oacute;gicos durante la toma o el procesamiento de la muestra.</p>     <p>Quisiera hacer un comentario adicional educativo en relaci&oacute;n a la toma de biopsias g&aacute;stricas en sospecha de metaplasia intestinal, considerando los argumentos de multifocalidad. La atrofia g&aacute;strica y la metaplasia intestinal tienen frecuentemente distribuci&oacute;n variable en el est&oacute;mago, es por esta raz&oacute;n que se sugiere como m&iacute;nimo la toma de 4 biopsias de 2 sitios topogr&aacute;ficos diferentes (idealmente curvatura mayor y curvatura menor del antro y cuerpo g&aacute;strico) y adicionalmente biopsias de sitios sospechosos. En caso de identificar lesiones sospechosas de metaplasia, por ejemplo, deber&iacute;an biopsiarse y adicionalmente tomar muestreo de estos sitios recomendados. Estas biopsias ser&aacute;n necesarias por el car&aacute;cter multifocal que tendr&aacute; repercusi&oacute;n sobre todo en la vigilancia. Adicionalmente, algunos autores recomiendan biopsiar la incisura angularis, como el sistema Sidney en la graduaci&oacute;n de la gastritis, argumentando que esta localizaci&oacute;n es un &aacute;rea para detecci&oacute;n de inicio temprano en la transformaci&oacute;n de atrofia a metaplasia, y el adicionar estas biopsias sobre la incisura es incierto y permanece a&uacute;n no adecuadamente establecido (11).</p>     <p>Con estas recomendaciones de muestreo en las biopsias y dada la importancia de la atrofia y la metaplasia multifocal en la detecci&oacute;n temprana de c&aacute;ncer g&aacute;strico que permiten mejorar la sobrevida, la vigilancia endosc&oacute;pica deber&iacute;a ser ofrecida a todos los pacientes con atrofia extensa y metaplasia intestinal en antro y cuerpo, e idealmente cada 3 a&ntilde;os despu&eacute;s del diagn&oacute;stico; sin embargo, para los pacientes con atrofia y metaplasia leve a moderada confinada &uacute;nicamente al antro y no antro-corporal no hay suficiente evidencia para recomendar periodos de vigilancia (Nivel de evidencia 4, recomendaci&oacute;n grado D). Estos tiempos de vigilancia est&aacute;n basados en las tasas de progresi&oacute;n de las lesiones precancerosas, para gastritis atr&oacute;fica (0 al 1,8% por a&ntilde;o) y metaplasia intestinal del 0 al 10% por a&ntilde;o).</p>     <p>Dos formas extensas de metaplasia intestinal han sido identificadas, unas llamadas de "zona de transici&oacute;n" en donde la metaplasia es encontrada sobre la curvatura menor, desde el cardias al p&iacute;loro y de "distribuci&oacute;n difusa" donde la mucosa g&aacute;strica est&aacute; extensamente remplazada por mucosa de tipo intestinal. Estos dos patrones topogr&aacute;ficos de intestinalizaci&oacute;n muestran un incremento en el riesgo de c&aacute;ncer g&aacute;strico.</p>     <p>Es posible concluir que la eficiente vigilancia y la detecci&oacute;n temprana de la atrofia y de la metaplasia intestinal son cruciales para la prevenci&oacute;n del c&aacute;ncer g&aacute;strico. Deber&iacute;amos preguntarnos durante la realizaci&oacute;n de una endoscopia digestiva rutinaria en nuestro pa&iacute;s, con alta incidencia de c&aacute;ncer g&aacute;strico, si buscamos activamente lesiones precancerosas, diferentes a las cl&aacute;sicas placas blanquecinas nacaradas y si adicionalmente se toman muestreos adecuados que incrementen el rendimiento diagn&oacute;stico cuando las identificamos. Es posible que existan otros hallazgos que hagan inferir la presencia de metaplasia que a&uacute;n no han sido determinados y es claro que no ser&aacute;n f&aacute;ciles de identificar con la endoscopia de luz convencional as&iacute; que algunas de las respuestas podr&iacute;an estar en relaci&oacute;n con la utilizaci&oacute;n de t&eacute;cnicas complementarias que nos permitan mejorar el rendimiento diagn&oacute;stico y aun describir nuevos hallazgos.</p> <hr>      <P><B>REFERENCIAS</B></P>      <!-- ref --><p>1. Rubiano Jaime, Vel&aacute;squez Mauricio. Atrofia, metaplasia y c&aacute;ncer g&aacute;strico: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la evidencia? Rev Colomb Cir 2007; 22(1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S0120-9957201200040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Toyokawa T, Suwaki K, Miyake Y, et al. Eradication of <i>Helicobacter pylori </i>infection improved gastric mucosal atrophy and prevented progression of intestinal metaplasia, especially in the elderly population: a long-term prospective cohort study. J Gastroenterol Hepatol 2010; 25: 544-547.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S0120-9957201200040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>3. M Dinis-Ribeiro, M Areia y cols. Management of precancerous conditions and lesions in the stomach (MAPS): guideline from the European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE), European Helicobacter Study Group (EHSG), European Society of Pathology (ESP), and the Sociedade Portuguesa de Endoscopia Digestiva (SPED). Endoscopy 2012; 44(1): 74-94.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0120-9957201200040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Atkins L, Benedict EB. Correlation of gross gastroscopic findings with gastroscopic biopsy in gastritis. N Engl J Med 1956; 254: 641-644.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0120-9957201200040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Rugge M, Cassaro M, Pennelli G, et al. Atrophic gastritis: pathology and endoscopy in the reversibility assessment. Gut. 2003; 52: 1387-1388.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0120-9957201200040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. Stathopoulos G, Goldberg RD, Blackstone MO. Endoscopic diagnosis of intestinal metaplasia. Gastrointest Endosc 1990; 36: 544-545.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0120-9957201200040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Tatsuta, y cols. Chromoendoscopic observation on extension and development of fundal gastritis and intestinal metaplasia. Gastroenterol 1998; 45: 2234-2237.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0120-9957201200040000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>8. Capelle LG, y cols. Narrow band imaging for the detection of gastric intestinal metaplasia and displasia during surveillance endoscopy. Dig Dis Sci 2010; 55(12): 3442.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0120-9957201200040000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Rokkas T, Fillipe MI. Detection of an increased incidence of early gastric cancer in patients with intestinal metaplasia type III who are closely followed up. Gut 1991; 32: 1110-1113.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-9957201200040000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Conchillo JM, Houben G, de Bru&iuml;ne A, et al. Is type III intestinal metaplasia an obligatory precancerous lesion in intestinal-type gastric carcinoma? Eur J Cancer Prev 2001; 10: 307-312.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-9957201200040000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. Lin BR, Shun CT, Wang TH, Lin JT. Endoscopic diagnosis of intestinal metaplasia of stomach-accuracy judge by histology. Hepatogastroenterology 1999; 46(25): 162-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-9957201200040000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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