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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[III. Transmisión y prevención de la diseminación de la hepatitis por virus C]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <p align="center"><B>Transmisi&oacute;n y prevenci&oacute;n de la diseminaci&oacute;n de la hepatitis por virus C</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Jorge Iv&aacute;n Lizarazo, MD. (1), Elsa Rojas Villamil, MD. (2), Giovanni Batista De Vuono Rota, MD.(3)</p>     <p>(1) Gastroenter&oacute;logo. Unidad de Gastroenterolog&iacute;a, Hospital Universitario de La Samaritana. Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>(2) Internista, Gastroenter&oacute;loga. Profesora titular en la Facultad de Medicina de la Universidad El Bosque. Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>(3) Gastroenter&oacute;logo, Unidad M&eacute;dica Villa Country, Barranquilla, Colombia</p>     <p>La hepatitis C, una enfermedad transmisible de declaraci&oacute;n obligatoria, en la mayor&iacute;a de los pacientes afectados es asintom&aacute;tica o cursa con s&iacute;ntomas m&iacute;nimos e inespec&iacute;ficos. Es por esto que generalmente la orientaci&oacute;n en cuanto a la transmisi&oacute;n se hace de manera retrospectiva, en pacientes que padecen la enfermedad en su forma cr&oacute;nica (1). El advenimiento de nuevas t&eacute;cnicas para el estudio de los hemoderivados, mediadas por ELISA de diferentes generaciones y ARN-VHC, para la detecci&oacute;n del virus C modific&oacute; en forma importante la clasificaci&oacute;n de las hepatitis despu&eacute;s de 1990, ya que un alto porcentaje, alrededor de 85% de los casos de la hepatitis no A no B, resultaron ser producidas por el virus de la hepatitis C (2).</p>     <p><b>V&Iacute;AS DE TRANSMISI&Oacute;N</b></p>     <p><b>Generalidades</b></p>     <p>La transmisi&oacute;n parenteral es la v&iacute;a m&aacute;s importante de transmisi&oacute;n del virus de la hepatitis C (VHC) (3). Basados en estudios epidemiol&oacute;gicos, se ha demostrado la transmisi&oacute;n a trav&eacute;s de transfusiones de sangre o derivados, hemodi&aacute;lisis, uso de drogas por v&iacute;a parenteral y trasplante de &oacute;rganos s&oacute;lidos de donantes infectados. El personal hospitalario es v&iacute;ctima y tambi&eacute;n vector de contagio. La transmisi&oacute;n del VHC al personal sanitario por inoculaci&oacute;n accidental est&aacute; bien documentada. La estancia en hospitales tambi&eacute;n se ha analizado como un posible factor de riesgo de la adquisici&oacute;n del VHC y a pesar de los mecanismos de transmisi&oacute;n parenterales ya conocidos, se siguen comunicando casos de infecci&oacute;n por el VHC tras estancias hospitalarias e incluso, brotes de infecci&oacute;n tras algunos ingresos en una sala com&uacute;n. En aproximadamente uno de cada dos pacientes con infecci&oacute;n cr&oacute;nica por VHC o de los donantes voluntarios de sangre VHC positivos no existen antecedentes reconocidos de posible adquisici&oacute;n parenteral, por lo que se han considerado otras v&iacute;as diferentes: transmisi&oacute;n intrafamiliar, transmisi&oacute;n sexual y vertical o materno infantil (1).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>V&Iacute;A PARENTERAL</b></p>     <p><b>Transfusiones</b></p>     <p>En el pasado, los receptores de sangre o hemoderivados estaban expuestos a un riesgo significativo de adquirir la infecci&oacute;n por el VHC, el cual estaba implicado en m&aacute;s de 85% de los casos de hepatitis no A no B. La determinaci&oacute;n del anti-VHC en las donaciones sangu&iacute;neas ha disminuido en forma importante el riesgo de adquirir hepatitis postransfusional (4, 5). El paciente que recibi&oacute; una transfusi&oacute;n de sangre o sus derivados antes de 1990 tiene un riesgo de 10% de haber adquirido el VHC por esa v&iacute;a por cada unidad de sangre recibida. En la actualidad, con el advenimiento de pruebas m&aacute;s sensibles (ELISA de 2da y 3ra generaci&oacute;n) se ha estimado que el riesgo de transmisi&oacute;n del VHC en donaciones efectuadas durante el periodo de â€œventanaâ€� de la infecci&oacute;n, la posibilidad de adquisici&oacute;n es de 1 entre 100.000 transfusiones de hemoderivados (1). En Colombia, se public&oacute; la prevalencia de hepatitis C en donantes de sangre del banco de sangre del hospital de la Samaritana utilizando la prueba por reacci&oacute;n en cadena de polimerasa (PCR), se encontr&oacute; que con este m&eacute;todo la prevalencia fue de 6,6 por 10.000 donantes (0,06%), siendo menor que la prevalencia encontrada utilizando el m&eacute;todo de ELISA que fue de 0,6%. La explicaci&oacute;n de esta diferencia fue, en este trabajo, que el valor predictivo positivo para ELISA fue de 13% (6). En Latinoam&eacute;rica, en una publicaci&oacute;n que incluy&oacute; datos de seis pa&iacute;ses Argentina, Brasil, M&eacute;xico, Per&uacute;, Puerto Rico y Venezuela, se encontr&oacute; que en estos pa&iacute;ses ha sido muy efectiva la implementaci&oacute;n de pruebas para la donaci&oacute;n de sangre con lo cual se ha minimizado el riesgo de transmisi&oacute;n a trav&eacute;s de la transfusi&oacute;n de hemoderivados; el estudio sugiere que hay otros factores de riesgo que juegan un papel m&aacute;s importante en la transmisi&oacute;n de nuevas infecciones adquiridas. Se encontr&oacute; que el genotipo dominante en la regi&oacute;n es el 1 y la prevalencia en estos pa&iacute;ses est&aacute; en el rango de 1 a 2,3% (7).</p>     <p><b>Hemodi&aacute;lisis</b></p>     <p>El VHC es la principal causa de hepatitis aguda en la poblaci&oacute;n sometida a hemodi&aacute;lisis en casi 66% de los pacientes, siendo su infecci&oacute;n m&aacute;s frecuente que entre los donantes de sangre y la poblaci&oacute;n general de la misma &aacute;rea geogr&aacute;fica (8). Su prevalencia es de aproximadamente 20%, oscilando entre 1,7% en Irlanda y 55% en Jap&oacute;n (9). La transmisi&oacute;n de un paciente infectado a otros pacientes que son tratados simult&aacute;neamente en la misma unidad se cree que es el mecanismo principal para la propagaci&oacute;n del VHC en este subgrupo de pacientes (10). El mecanismo exacto de trasmisi&oacute;n del VHC de paciente a paciente probablemente est&eacute; en relaci&oacute;n con errores en el seguimiento estricto de las medidas universales para la prevenci&oacute;n de enfermedades transmitidas por sangre (11). Se ha detectado ARN-VHC en las manos de 25% del personal que atend&iacute;a una unidad de di&aacute;lisis con pacientes VHC positivos, por lo que extremar las medidas higi&eacute;nicas del personal de la sala disminuir&iacute;a la incidencia del VHC en este subgrupo de pacientes (12). En Colombia se public&oacute; un estudio realizado en tres unidades de hemodi&aacute;lisis de la ciudad de Cali en el cual se estudiaron 999 pacientes, y se encontr&oacute; una prevalencia de anticuerpos contra el virus de hepatitis C de ELISA de tercera generaci&oacute;n en 29 (2,9%), de los cuales se detect&oacute; RNA viral mediante PCR en 26 casos, concluyendo los autores que la prevalencia de anticuerpos contra hepatitis C de 2,9% es baja en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses (13).</p>     <p><b>Uso de drogas ilegales por v&iacute;a endovenosa</b></p>     <p>La adicci&oacute;n a drogas parenterales constituye el grupo de mayor alto riesgo en los pa&iacute;ses desarrollados y en los pacientes con infecciones nuevas. Su adquisici&oacute;n se da en los primeros seis meses de adicci&oacute;n. La prevalencia de anti-VHC es hasta de 90% y su principal v&iacute;a de transmisi&oacute;n la constituye el hecho de compartir agujas contaminadas m&aacute;s que el hecho de conductas sexuales o nivel socioecon&oacute;mico bajo (4, 14, 15). La incidencia del anti-VHC a pesar de que est&aacute; disminuyendo en Europa occidental y Estados Unidos debido a las campa&ntilde;as de salud p&uacute;blica y por el temor al VIH, contin&uacute;a siendo alta en un rango de 15% a 30% anual (4, 14) a diferencia de Europa Oriental y Rusia donde en la actualidad es la primera causa de infecci&oacute;n aguda debido a la introducci&oacute;n m&aacute;s tard&iacute;a de la drogadicci&oacute;n (16). En Egipto, un pa&iacute;s con alta prevalencia de VHC, la reutilizaci&oacute;n de jeringas de vidrio para el tratamiento de la esquistozomiasis fue la causa del mayor brote de transmisi&oacute;n iatrog&eacute;nica jam&aacute;s reportado (14). La v&iacute;a intranasal, por el consumo de coca&iacute;na, es tambi&eacute;n una posible causa de infecci&oacute;n y probablemente se deba a lesiones de la mucosa nasal y el compartir instrumentos para la inhalaci&oacute;n. En un trabajo publicado en Colombia realizado en la ciudad de Bucaramanga en tres centros de rehabilitaci&oacute;n y una c&aacute;rcel, en el a&ntilde;o 2009, se estudi&oacute; la prevalencia y los factores de riesgo asociados con la transmisi&oacute;n del virus de la hepatitis C en usuarios de drogas il&iacute;citas; se incluyeron 259 participantes y la prevalencia encontrada en esta poblaci&oacute;n fue de 0%. En esta poblaci&oacute;n, 98% usa drogas il&iacute;citas por v&iacute;a oral o nasal y 4,2% intravenosa; 59% hab&iacute;a consumido drogas por m&aacute;s de 5 a&ntilde;os, 60,2% usa tatuajes, 17,8% piercing y 84,9% practica relaciones sin preservativo. Esta prevalencia fue mucho menor a la descrita en Latinoam&eacute;rica (17). En la actualidad parece que otras fuentes de contagio iatrog&eacute;nicas como inyecciones terap&eacute;uticas no seguras contin&uacute;an siendo la fuente de contagio de aproximadamente 40% de los casos en el mundo (14). En un estudio experimental se demostr&oacute; la infectividad del virus despu&eacute;s de que la sangre est&eacute; seca y almacenada a temperatura de medio ambiente (14).</p>     <p><b>Trasplante de &oacute;rganos</b></p>     <p>La transmisi&oacute;n del VHC en trasplantados renales, de medula &oacute;sea y otros tejidos, est&aacute; bien documentada por estudios retrospectivos realizados en sueros congelados, existiendo una prevalencia de hasta 96% en receptores de &oacute;rganos de donantes con anticuerpos positivos (18), sin que var&iacute;en la supervivencia ni la tasa de rechazo del &oacute;rgano trasplantado a 5 a&ntilde;os (19).</p>     <p><b>Personal hospitalario</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La transmisi&oacute;n por otras rutas es menos eficiente aunque se puede presentar. La transmisi&oacute;n ocupacional en personal de salud expuesto a m&uacute;ltiples accidentes con agujas contaminadas, se ha estimado el riesgo en 0,75% a 1,8% (14). Es muy rara la posibilidad de transmisi&oacute;n de personal de salud infectado a pacientes, se estima en 0,5% incluso en casos de cirujanos (14).</p>     <p><b>Hospitalizaci&oacute;n</b></p>     <p>La estancia hospitalaria se ha analizado en m&uacute;ltiples estudios epidemiol&oacute;gicos como un factor de riesgo de la adquisici&oacute;n del VHC, relacionada con utilizaci&oacute;n de viales multidosis o de paciente a paciente si no se aplican medidas as&eacute;pticas (20). El antecedente de m&uacute;ltiples hospitalizaciones se ha identificado como un probable factor de riesgo en, por ejemplo, pacientes diab&eacute;ticos. Algunos estudios prospectivos han establecido una incidencia anual de seroconversi&oacute;n en pacientes hospitalizados de 0,19/100 hospitalizaciones (20). Otros autores han sugerido que la endoscopia digestiva podr&iacute;a desempe&ntilde;ar un papel importante en la infecci&oacute;n nosocomial; sin embargo, la adherencia a los protocolos de desinfecci&oacute;n con la inmersi&oacute;n en glutaraldeh&iacute;do durante 20 minutos elimina completamente el virus (21).</p>     <p><b>Otras v&iacute;as parenterales</b></p>     <p>El papel de los tatuajes, piercings y acupuntura son controversiales (4).</p>     <p><b>V&Iacute;AS DE TRANSMISI&Oacute;N NO PARENTERAL</b></p>     <p><b>Generalidades</b></p>     <p>En casi 50% de los pacientes con anti-VHC detectados en donantes sangu&iacute;neos, no existen antecedentes reconocidos de transmisi&oacute;n parenteral. La presencia de ARN-VHC en l&iacute;quidos corporales puede sugerir la transmisi&oacute;n por v&iacute;as diferentes de la parenteral: sexual, intrafamiliar, uso de material m&eacute;dico u odontol&oacute;gico no desechable, uso de gammaglobulinas y la contaminaci&oacute;n vertical maternofetal, pero no explicar&iacute;an el porcentaje tan alto de infecciones por VHC de origen desconocido. Esta forma de hepatitis por VHC donde no se establezca una forma parenteral, se ha denominado hepatitis espor&aacute;dica o adquirida en la comunidad (4).</p>     <p><b>V&iacute;a sexual</b></p>     <p>La transmisi&oacute;n por v&iacute;a sexual ha sido identificada como una forma de contagio, sin embargo el riesgo de transmisi&oacute;n en personas con parejas estables es muy bajo; por lo tanto, algunas gu&iacute;as no dejan como recomendaci&oacute;n la protecci&oacute;n con cond&oacute;n en personas con parejas estables. En grupos de personas con m&uacute;ltiples parejas y en pacientes con coinfecci&oacute;n con VIH aumenta el riesgo de transmisi&oacute;n (4, 29).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Intrafamiliar</b></p>     <p>La mayor&iacute;a de los estudios en los contactos no sexuales en el hogar de individuos infectados por el VHC muestran prevalencia de anti-VHC similar a la poblaci&oacute;n general (1,3-2%) sin que ninguno haya demostrado evidencia serol&oacute;gica o virol&oacute;gica de transmisi&oacute;n del VHC entre miembros de una misma familia (22) concluyendo por los diferentes estudios de que el medio intrafamiliar no es una v&iacute;a de adquisici&oacute;n del virus.</p>     <p><b>Vertical</b></p>     <p><b>Transmisi&oacute;n perinatal</b></p>     <p>La transmisi&oacute;n perinatal es la v&iacute;a de trasmisi&oacute;n m&aacute;s frecuente en la poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica, los factores de riesgo son:</p>     <p>1. La presencia de RNA viral detectable por PCR en el suero materno en el momento del parto, pero una relaci&oacute;n con los niveles virales ha sido inconsistente. Mast et al encontraron una transmisi&oacute;n de 4,7% de los reci&eacute;n nacidos de madre RNA positivo, genotipo 1 y con carga viral 8,9 x 10(6 copies/ml) (14, 23), Asiz et al encontraron una transmisi&oacute;n de 1,39% a pesar de la alta positividad materna (24).</p>     <p>2. Infecci&oacute;n de c&eacute;lulas perif&eacute;ricas mononucleares de la sangre materna por el virus.</p>     <p>3. El parto posterior a 6 horas de ruptura prematura de membranas (23).</p>     <p>4. Procedimientos obst&eacute;tricos como el monitoreo fetal interno (23) y exposici&oacute;n intraparto a sangre materna.</p>     <p>5. No es clara la explicaci&oacute;n pero se ha encontrado que la transmisi&oacute;n es dos veces m&aacute;s frecuente en reci&eacute;n nacidos de sexo femenino en comparaci&oacute;n con el sexo masculino (25, 26).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay factores que predicen un aumento del riesgo de trasmisi&oacute;n que son:</p>     <p>1. La coinfecci&oacute;n por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH); se ha demostrado que el porcentaje aumenta de 3,5% en madres VIH negativo a 19,4% en madres VIH positivas. En el subgrupo de madres coinfectadas con VIH y VHC, hay niveles circulantes de ARN-VHC m&aacute;s elevados en sangre y en secreciones vaginales lo que favorecer&iacute;a la transmisi&oacute;n vertical.</p>     <p>2. Historia de abuso de drogas endovenosas por la madre (26).</p>     <p>Tambi&eacute;n se han encontrado factores que no se asocian con un aumento del riesgo de transmisi&oacute;n:</p>     <p>1. No se ha encontrado que la forma de atenci&oacute;n del parto por v&iacute;a vaginal o ces&aacute;rea tengan un riesgo diferente.</p>     <p>2. La lactancia con leche materna si no hay lesiones en el pez&oacute;n.</p>     <p>3. Historia previa de contaminaci&oacute;n de otro hijo por v&iacute;a perinatal.</p>     <p>4. El genotipo del virus (25, 26).</p>     <p><b>Otras exposiciones</b></p>     <p><b>Otras v&iacute;as de transmisi&oacute;n</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El VHC se ha aislado en otro tipo de fluidos diferentes a la sangre, como l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo, l&aacute;grimas, l&iacute;quido asc&iacute;tico, sudor y semen, pero los estudios epidemiol&oacute;gicos no avalan estas v&iacute;as como de transmisi&oacute;n por los niveles bajos del virus en estas secreciones y la necesidad de una herida en la mucosa o piel de la persona expuesta. Algunos otros factores de riesgo establecidos en estudios epidemiol&oacute;gicos incluyen el uso de drogas ilegales (coca&iacute;na, marihuana), estar divorciado, adoptar conductas sexuales de riesgo, nivel educacional bajo, factores que parecen relacionados con mayor riesgo de transmisi&oacute;n (1).</p>     <p><b>VACUNAS EN HEPATITIS C</b></p>     <p>Una de las medidas preventivas m&aacute;s &uacute;tiles para las enfermedades infecciosas es el desarrollo de vacunas que puedan proteger contra su infecci&oacute;n; en la actualidad se dispone de vacunas efectivas con la hepatitis A y B. El desarrollo de una vacuna que proteja contra la hepatitis C ha sido dif&iacute;cil porque factores tanto del hu&eacute;sped como el virus contribuyen a la evasi&oacute;n viral, lo cual ha contribuido a impedir el desarrollo de una vacuna eficaz. En la actualidad solamente algunos pocos modelos de vacunas han progresado a estudios de fase I/II. Las publicaciones de la eficacia y la seguridad de estas vacunas son limitadas. Adicionalmente se est&aacute;n estudiando modelos de vacunas que puedan ser utilizadas en combinaci&oacute;n con las terapias actuales con el fin no de prevenci&oacute;n sino de mejorar la respuesta al tratamiento (27, 28).</p>     <p><b>PREVENCI&Oacute;N</b></p>     <p>El CDC and Prevention ha hecho recomendaciones para prevenir la diseminaci&oacute;n de la enfermedad tales como:</p>     <p>1. Las personas VHC positivas deben evitar que otros entren en contacto con su sangre, en especial los drogadictos intravenosos no compartiendo agujas, jeringas ni algodones.</p>     <p>2. No compartir rasuradoras ni cepillos de dientes.</p>     <p>3. Sexo seguro cuando se tienen m&uacute;ltiples parejas.</p>     <p>4.  No donar sangre, &oacute;rganos, tejidos o semen (29).</p>     <p>5. Para prevenir la transmisi&oacute;n vertical solicitar en la primera consulta anticuerpos VHC en embarazadas con antecedente de transfusi&oacute;n o trasplante antes de 1992 (30).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS</b></p>     <p>1. Diago Madrid M, Planas Vila R. Manual de hepatitis C. Aspectos biol&oacute;gicos, cl&iacute;nicos y terap&eacute;uticos. Editorial M&eacute;dica Panamericana; 2004.</p>     <p>2. Van der Poel CL. Hepatitis C virus and blood transfusion: past and present risks. J Hepatology 1999; 31: 101-106. </p>     <p>3. Alter MJ. Prevention of spread of hepatitis C. Hepatology 2002; 36: S93-S97. </p>     <p>4. Barth Cottrell E, Chou R, Wasson N, Rahman B, Guise JM. Reducing Risk for Mother-to-Infant Transmission of hepatitis C Virus: A Systematic Review for the U.S. Preventive Services Task Force. Ann Intern Med 27 Nov 2012 onlinefirst article. </p>     <p>5. Reesink HW, Van der Poel CL. Blood transfusion and Hepatitis: still a threat? Blut 1989; 58: 1-6.</p>     <p>6. Farf&aacute;n Y, Garz&oacute;n M, Rey M. Prevalencia de hepatitis C por reacci&oacute;n en cadena de polimerasa (PCR) en donantes del banco de sangre. Rev Col Gastroenterol 2007; 22(4).</p>     <p>7. Kershenobich D, Razavi H, Sanchez Avila J, et al. Trends and projections of hepatitis C virus epidemiology in Latin America. Liver International 2011: 18-29.</p>     <p>8. Sanchez-Tapias JM. Nosocomial transmission of hepatitis C virus. J Hepatology 1999; 31(suppl. 1): 107-112. </p>     <p>9. Hayashi J, Nakashima K, Yosimura E, Kishihara Y, Ohminaya M, Hirata M. Prevalence and role of hepatitis C viraemia in hemodialysis patients in Japan. J Infectology 1994; 28: 271277.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10. </p> Garigos E, Diago M, Tuset C, Ajenjo E, Roma E, Jimenez M, et al. Anticuerpos antivirus de la hepatitis C en pacientes en hemodi&aacute;lisis. Nefrolog&iacute;a 1991; 11: 155-159.</p>     <p>11. Schreiber GB, Bush MP, Kleinman SH, et al. The risk of transfusion-transmitted viral infections. N Engl J Med 1996; 334: 1685-1690.</p>     <p>12. Alfurayh O, Sabeel A, Ahdal MN, Almesahari K, Kessie G, Hamid M, et al. Hand contamination with hepatitis C virus in staff looking after hepatitis C positive hemodialysis patients. Am J Nefrology 2000; 20: 103-106.</p>     <p>13. Ram&iacute;rez R, Fern&aacute;ndez J, Guevara J, et al. Prevalencia de anticuerpos contra el virus de hepatitis C en unidades de di&aacute;lisis de Cali-Colombia. Rev Col Gastroenterol 2010; 25(1): 14-18. </p>     <p>14. Alter MJ. Epidemiology of hepatitis C virus infection. World J Gastroenterol 2007; 13(17): 2436-2441. </p>     <p>15. Sulkowski MS, Thomas DL. Viral hepatitis among injection drug users. Viral hepatitis 1998; 4: 229-244.</p>     <p>16. Alter MJ. Epidemiology of hepatitis C. Hepatology 1997; 26: S62-S65.</p>     <p>17. Bautista H, Jaimes B, Hincapie M. Ausencia de infecci&oacute;n por virus de la hepatitis C en usuarios de drogas il&iacute;citas en la ciudad de Bucaramanga, Colombia. Rev Col Gastroenterol 2011; 26(1).</p>     <p>18. Tesi RJ, Walter K, Morgan CJ, Delaney S Elkhammas EA, Henry ML, et al. Transmission of hepatitis C by kidney transplantation: The risk. Transplantation 1994; 57: 826-831.</p>     <p>19. Pereira BJ, Milford EL, Kirkman RL, Levey AS. Transmission of hepatitis C by organ transplantation. N Engl J Med 1991; 325: 454-460.</p>     ]]></body>
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