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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Santa Fé de Bogotá Patología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <p align="center"><b>IV. Diagn&oacute;stico</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Fabio Leonel Gil Parada, MD. (1), Roc&iacute;o del Pilar L&oacute;pez Panqueva, MD. (2)</p>     <p>(1) Gastroenter&oacute;logo, Cl&iacute;nica Universitaria Colombia. Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>(2) M&eacute;dica Especialista en Patolog&iacute;a; Hospital Universitario Fundaci&oacute;n Santa Fe de Bogot&aacute;. Profesora Cl&iacute;nica asociada Facultad de Medicina Universidad de Los Andes. Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>Para el diagn&oacute;stico de la hepatitis viral C (HVC) debemos tener en cuenta varios par&aacute;metros. El diagn&oacute;stico cl&iacute;nico y bioqu&iacute;mico; el diagn&oacute;stico serol&oacute;gico y virol&oacute;gico; y finalmente la evaluaci&oacute;n del compromiso hep&aacute;tico.</p>     <p>La hepatitis aguda por el virus C se define por la elevaci&oacute;n de la alanino aminotransferasa por encima de 10 veces su valor normal en un individuo sin enfermedad hep&aacute;tica previa u otra causa conocida, la presencia en la primera muestra de suero del &aacute;cido ribonucleico (ARN) del virus y desarrollo de anticuerpos, frecuentemente asintom&aacute;tica y no percibida cl&iacute;nicamente. En el caso de la hepatitis C neonatal, por la presencia del ARN del virus en el suero de 1 a 6 meses de nacido t&iacute;picamente en el contexto de la transmisi&oacute;n maternofilial, es frecuente su resoluci&oacute;n espont&aacute;nea y se debe diferenciar con el seguimiento de la viremia transitoria que puede ocurrir en los primeros 5 d&iacute;as del nacimiento, por lo cual su detecci&oacute;n en el cord&oacute;n umbilical es irrelevante (1).</p>     <p>La infecci&oacute;n cr&oacute;nica, por la evidencia de infecci&oacute;n viral activa con presencia de ARN del virus de la hepatitis C (VHC) por al menos 6 meses implica lesi&oacute;n hep&aacute;tica. En la infancia tener en cuenta que la inmunoglobulina G (IgG) cruza la placenta, por lo cual el diagn&oacute;stico se realiza por la detecci&oacute;n del ARN del VHC, y no es aplicable la serolog&iacute;a antes de los 18 meses de edad como diagn&oacute;stico de la infecci&oacute;n (1).</p>     <p>Aunque solamente alrededor de 15% de los casos nuevos que adquieren la infecci&oacute;n son sintom&aacute;ticos, se debe insistir en buscar pacientes recientemente infectados en los grupos de riesgo, por los beneficios e implicaciones del tratamiento antiviral lo m&aacute;s temprano posible para prevenir la progresi&oacute;n y reducci&oacute;n en la carga futura de la enfermedad. Por ejemplo, en la poblaci&oacute;n de pacientes drogadictos que se inyectan, hacer pruebas cada 6 a 12 meses para detectar casos nuevos y reinfecci&oacute;n, o como en Estados Unidos (EE.UU.) en la poblaci&oacute;n de pacientes que nacieron entre 1945 a 1965 que deber&iacute;an tener por lo menos una prueba de detecci&oacute;n independiente de los factores de riesgo (1-6).</p>     <p>La presencia de s&iacute;ntomas generales e ictericia se relacionan con el proceso infeccioso o el compromiso hep&aacute;tico, y pueden ocurrir manifestaciones extrahep&aacute;ticas como la crioglobulinemia, liquen plano, porfiria cut&aacute;nea tarda, sialoadenitis linfoc&iacute;tica, disfunci&oacute;n cognitiva y glomerulonefritis membranosa. Debido a la ausencia de s&iacute;ntomas en la mayor&iacute;a de pacientes, como parte de un enfoque preventivo o de detecci&oacute;n oportuna debemos aunar esfuerzos durante la realizaci&oacute;n de una historia cl&iacute;nica completa para detectar pacientes con factores o conductas de riesgo que deben ser orientados en las medidas preventivas y a su vez evaluados con serolog&iacute;a para la hepatitis C, entre otras, con el grave inconveniente que aproximadamente 80% de los pacientes positivos son vir&eacute;micos (1, 7, 8).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El principal factor de riesgo en Colombia como en otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica son las transfusiones de sangre y sus derivados, por ejemplo, los pacientes hemof&iacute;licos con historia de transfusi&oacute;n (crioprecipitado o sangre total) antes de 1995. El segundo grupo de riesgo son los drogadictos que van en aumento, y se prev&eacute; que hacia el futuro pueden ser el principal riesgo de transmisi&oacute;n en nuestro pa&iacute;s como en EE.UU. y Europa (9-11), y debemos estar alerta ante la transmisi&oacute;n nosocomial.</p>     <p>Durante el diagn&oacute;stico tambi&eacute;n es muy importante la historia de consumo de alcohol, tener en cuenta la posibilidad de coinfecci&oacute;n con otros virus y se deben hacer las pruebas para el virus de la inmunodeficiencia humana y el de la hepatitis B; adem&aacute;s se debe hacer el estudio de marcadores de autoinmunidad y metab&oacute;licos, para evaluar la presencia de comorbilidad y otros factores de riesgo de enfermedad hep&aacute;tica, por ejemplo la resistencia a la insulina que est&aacute; presente en 30 a 70% de los pacientes infectados con el VHC y a su vez se relaciona con la obesidad, diabetes e h&iacute;gado graso (7, 9). Tambi&eacute;n se indica la determinaci&oacute;n del polimorfismo gen&eacute;tico del hu&eacute;sped en relaci&oacute;n con la interleucina 28B (IL28B) en el cromosoma 19 en los pacientes que van a ser tratados, ya que es otro de los factores que predice la respuesta virol&oacute;gica sostenida al interfer&oacute;n pegilado ribavirina y se relaciona con factores &eacute;tnicos y raciales particularmente en los infectados con el genotipo 1 (7).</p>     <p><b>ESTUDIOS DE LABORATORIO</b></p>     <p>Disponemos de dos tipos de estudio para el diagn&oacute;stico, la serolog&iacute;a para detectar anticuerpos espec&iacute;ficos contra el VHC y los estudios moleculares para detectar el &aacute;cido nucleico viral, aunque no definen severidad de la enfermedad o pron&oacute;stico (8).</p>     <p>Serolog&iacute;a como prueba de detecci&oacute;n o diagn&oacute;stico de la infecci&oacute;n por el virus. Los anticuerpos (IgG) detectados en suero o plasma por inmunoensayo enzim&aacute;tico (ELISA o EIA) con una sensibilidad de 97% y especificidad mayor a 99% en las pruebas de tercera generaci&oacute;n que se usan en la actualidad. La detecci&oacute;n de anticuerpos indica contacto con el virus y no discrimina entre infecci&oacute;n aguda, cr&oacute;nica o resuelta. Aunque los anticuerpos pueden permanecer de por vida en los pacientes inmunocompetentes con infecci&oacute;n cr&oacute;nica, en los pacientes que se recuperan espont&aacute;neamente tienden a desaparecer entre 18 a 20 a&ntilde;os. Puede ocurrir un eventual falso positivo en poblaciones con baja prevalencia y falso negativo en caso de inmunosupresi&oacute;n severa como infecci&oacute;n por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), pacientes con trasplante de &oacute;rgano, hipo o agammaglobulinemia o en pacientes en hemodi&aacute;lisis. De todas maneras, dada la especificidad tan alta de estos anti-cuerpos y con la disponibilidad de los estudios moleculares de &aacute;cido nucleico, ha deca&iacute;do el uso de las pruebas dise&ntilde;adas inicialmente como confirmatorias relacionadas con el ensayo recombinante por inmunoelectrotransferencia o inmunoblot (RIBA). El estudio de anticuerpos antihepatitis C est&aacute; indicado como estudio inicial en todos los pacientes adultos con factores o conductas de riesgo asociadas (<a href="#tabla1">tabla 1</a>). Tambi&eacute;n existen pruebas r&aacute;pidas que informan el resultado en 40 minutos, y este debe ser confirmado por la serolog&iacute;a si es positivo (1, 2, 8, 9.) A diferencia de la hepatitis B, la inmunoglobulina M puede ser detectada en pacientes con infecci&oacute;n por VHC aguda y cr&oacute;nica, por lo cual en este caso no sirve como marcador de la infecci&oacute;n aguda y no es de uso cl&iacute;nico (2).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27s2/v27s2a05t1.jpg"><a name="tabla1"></a></p>     <p>T&eacute;cnicas moleculares confirman la presencia de infecci&oacute;n activa, pueden ser cualitativas para detectar el ARN del VHC y cuantitativas para cuantificarlo. Actualmente, con la disponibilidad de las pruebas basadas en la reacci&oacute;n en cadena de la polimerasa (PCR) y la amplificaci&oacute;n mediada por transcripci&oacute;n (TMA) altamente sensibles que detectan de  5-50  unidades  internacionales  por  mililitro  (UI/ml)no habr&iacute;a necesidad de pruebas cualitativas, que hist&oacute;ricamente se consideraban m&aacute;s sensibles. En la actualidad todas tienen una especificidad mayor a 99% (2,8.) Las pruebas para detectar el ARN del VHC est&aacute;n indicadas en cada uno de los siguientes tipos de pacientes: con serolog&iacute;a positiva, con indicaci&oacute;n de tratamiento antiviral, con enfermedad hep&aacute;tica inexplicable cuya serolog&iacute;a es negativa pero est&aacute;n inmunocomprometidos o sospechosos de una infecci&oacute;n por VHC aguda. En 1997, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud estableci&oacute; el est&aacute;ndar internacional para que los reportes de los resultados sean en unidades internacionales y no en copias. Para efectos de seguimiento se recomienda usar la misma prueba de laboratorio antes y durante el tratamiento. En la actualidad est&aacute;n en desarrollo las pruebas que detectan nanopart&iacute;culas hasta 1 ng/ml (2).</p>     <p>Genotipificaci&oacute;n: &uacute;til en los estudios epidemiol&oacute;gicos, en el manejo cl&iacute;nico para predecir la probabilidad de respuesta a la terapia antiviral y determinar su duraci&oacute;n &oacute;ptima. Indicada en todas las personas infectadas por el VHC antes de iniciar tratamiento con interfer&oacute;n para planear la dosis, duraci&oacute;n de la terapia y estimar la probabilidad de respuesta. De los 6 genotipos principales (y m&aacute;s de 90 subtipos) en que se ha clasificado el VHC el m&aacute;s prevalente en diferentes estudios realizados en Colombia es el genotipo 1 (subtipo 1b) y se estima que este subtipo 1b fue introducido en Bogot&aacute; alrededor de 1950 y se disemin&oacute; exponencialmente entre 1970 a 1990 probablemente debido a las transfusiones. Este subtipo 1b fue el m&aacute;s prevalente en el reporte de un estudio realizado en las muestras de tejido hep&aacute;tico de los pacientes infectados con enfermedad cr&oacute;nica avanzada, en el grupo de pacientes infectados con historia de transfusi&oacute;n y en 82,8% de las muestras de suero en las que se pudo genotipificar el VHC de pacientes donantes infectados. Los subtipos 1a y 3a m&aacute;s frecuentes en los drogadictos que se inyectan. En EE.UU. refieren que ocasionalmente no se puede realizar el genotipo en la muestra (menos de 5% de los casos), usualmente por bajos niveles de viremia, problemas en el paso de la amplificaci&oacute;n de la PCR durante la t&eacute;cnica o extrema variabilidad en los nucle&oacute;tidos dentro del genoma del VHC. En un estudio colombiano solo se pudo genotipificar en 26,6% y lo asociaron a depuraci&oacute;n del virus, baja carga viral o almacenamiento prolongado de la muestra (8, 10-12).</p>     <p><b>EVALUACI&Oacute;N DEL GRADO DE LESI&Oacute;N HEP&Aacute;TICA</b></p>     <p>Es importante definir el grado de compromiso hep&aacute;tico para el pron&oacute;stico y guiar el tipo de tratamiento. La relevancia cl&iacute;nica est&aacute; en determinar tanto la actividad necroinflamatoria (grado) como la fibrosis hep&aacute;tica (estadio) con implicaci&oacute;n en la terapia antiviral y la detecci&oacute;n de cirrosis que indica qu&eacute; pacientes deben ser evaluados para monitorizar las complicaciones relacionadas con hipertensi&oacute;n portal y carcinoma hepatocelular.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La diferenciaci&oacute;n entre aguda y cr&oacute;nica no es f&aacute;cil, y la adecuada interpretaci&oacute;n de las pruebas se debe relacionar en el contexto cl&iacute;nico con la presencia de s&iacute;ntomas o ictericia, historia previa de elevaci&oacute;n de aminotransferasas y su duraci&oacute;n. El diagn&oacute;stico de la hepatitis C aguda es dif&iacute;cil, en primer lugar porque por la misma historia natural de la enfermedad en esta etapa la mayor&iacute;a de los pacientes son asintom&aacute;ticos (50 a 90%), m&aacute;s aun en las formas anict&eacute;ricas, donde las pruebas bioqu&iacute;micas y marcadores serol&oacute;gicos no diferencian de manera contundente entre la forma aguda o cr&oacute;nica, especialmente si no se documenta la seroconversi&oacute;n, y la biopsia hep&aacute;tica no tiene indicaci&oacute;n en esta etapa (7, 13, 14). Despu&eacute;s de una exposici&oacute;n aguda a la infecci&oacute;n, el ARN del virus puede ser detectado a la semana y los anticuerpos hasta la semana 8 a 12 (2, 8).</p>     <p>La biopsia hep&aacute;tica es el m&eacute;todo tradicional para el diagn&oacute;stico de fibrosis hep&aacute;tica, aun cuando su utilidad es ampliamente debatida, especialmente por sus potenciales riesgos, variabilidad en la informaci&oacute;n suministrada y uso que ha disminuido notoriamente en la &uacute;ltima d&eacute;cada, es relevante por su importancia en el pron&oacute;stico. En la hepatitis C cr&oacute;nica la biopsia hep&aacute;tica es &uacute;til para tomar decisiones terap&eacute;uticas basadas en la estadificaci&oacute;n de la enfermedad y para determinar el grado de actividad necroinflamatoria; eval&uacute;a el estadio en el cual se encuentra la enfermedad, siendo el punto de partida para determinar el inicio del tratamiento o diferirlo; m&aacute;s a&uacute;n, teniendo en cuenta el costo, y los potenciales efectos adversos, permite valorar la probabilidad de respuesta a tratamiento y su posterior seguimiento (13, 15).</p>     <p>La biopsia tambi&eacute;n ayuda a descartar otras formas de enfermedad hep&aacute;tica o condiciones que alteren la historia natural de la enfermedad como por ejemplo esteatohepatitis, asociaci&oacute;n con alcohol o hemocromatosis, entre otras; todas relevantes tanto para considerar decisiones terap&eacute;uticas como para establecer el comportamiento de la enfermedad (16, 17).</p>     <p>En la evaluaci&oacute;n de la biopsia hep&aacute;tica existen varios sistemas de gradaci&oacute;n y estadificaci&oacute;n, como Scheuer, Batts, Ludwig, Ishak y METAVIR (<a href="#figura1">Figura 1</a>); cualquiera de ellos puede ser utilizado; sin embargo, es claro que todos presentan variabilidad inter e intraobservador y errores de muestreo o tama&ntilde;o de la muestra, siendo ideal contar con centros de referencia con experiencia en la patolog&iacute;a hep&aacute;tica (18, 19). El patr&oacute;n de da&ntilde;o hep&aacute;tico es com&uacute;n a cualquier etiolog&iacute;a de hepatitis cr&oacute;nica, siendo en la HVC el patr&oacute;n necroinflamatorio, caracterizado por inflamaci&oacute;n portal predominantemente de linfocitos, al igual que la hepatitis de interfase o periportal asociada a necrosis o apoptosis hepatocitaria, estos se acompa&ntilde;an de cambios lobulillares como son la inflamaci&oacute;n o hepatitis lobulillar con necrosis aislada o confluente, todos estos hallazgos morfol&oacute;gicos se presentan en grados variables de severidad. En la HVC se ha descrito la cl&aacute;sica triada de inflamaci&oacute;n nodular por la formaci&oacute;n de c&uacute;mulos o fol&iacute;culos linfoides, lesi&oacute;n ductal con preservaci&oacute;n de la membrana basal, condensaciones citoplasm&aacute;ticas que semejan cuerpos de Mallory y esteatosis, esta &uacute;ltima presente en cerca de 80% de los casos de hepatitis C cr&oacute;nica genotipo 3 y hasta en 50% de otros genotipos. Estos hallazgos no son cambios patognom&oacute;nicos y deben ser interpretados dentro del contexto cl&iacute;nico adecuado (20). La progresiva activaci&oacute;n de las c&eacute;lulas esteladas y de los miofibroblastos favorece el inicio y progresi&oacute;n de la fibrosis a nivel portal y periportal, con posterior formaci&oacute;n de n&oacute;dulos regenerativos y puentes fibrosos porta-porta, porta-centrales hasta la cirrosis (18, 19).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27s2/v27s2a05f1.jpg"><a name="figura1"></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p>En muchas publicaciones, el grado de fibrosis o estadio de la enfermedad es considerado un predictor independiente de respuesta al tratamiento, considerando que los pacientes que tienen poca fibrosis responden mejor al tratamiento que aquellos con fibrosis avanzada. Aun cuando es bien sabido que pacientes con niveles elevados de transaminasas pueden tener mayor da&ntilde;o hep&aacute;tico y fibrosis, hasta 25% de pacientes con transaminasas normales tienen fibrosis importante y pueden ser candidatos a terapia antiviral siendo la biopsia un m&eacute;todo indicador de progresi&oacute;n de la enfermedad. Otra de las recomendaciones para la biopsia temprana es en pacientes sobre HVC genotipo 1, ya que se sabe que los genotipos 2 y 3 tienen mejor respuesta al tratamiento, y para algunos grupos la biopsia solo ser&iacute;a &uacute;til para controlar la progresi&oacute;n de la enfermedad (13). En promedio se necesitan 20 a&ntilde;os para llegar hasta la cirrosis y menos de 5% de los pacientes desarrollan hepatocarcinoma en un lapso de 30 a&ntilde;os (17). La biopsia hep&aacute;tica no siempre es necesaria para el inicio de un tratamiento, un an&aacute;lisis cuidadoso de cada caso determinar&aacute; la necesidad de esta y sin importar cu&aacute;l sea el sistema de gradaci&oacute;n utilizado debe establecerse tanto el grado de actividad necroinflamatoria como de la fibrosis presente.</p>     <p>Recientemente, la posibilidad de detectar eficientemente el virus, su genotipo y carga viral, ha disminuido el uso de la biopsia hep&aacute;tica como prueba diagn&oacute;stica en la HVC. Como alternativa &uacute;til a la biopsia hep&aacute;tica est&aacute;n indicadas las t&eacute;cnicas no invasivas que permiten establecer informaci&oacute;n respecto a la presencia y extensi&oacute;n de la fibrosis. La fibrosis se puede medir con un enfoque o m&eacute;todo biol&oacute;gico que cuantifica biomarcadores en una muestra de suero o basados en un enfoque f&iacute;sico que mide las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas del h&iacute;gado como la elasticidad o rigidez del mismo. Son complementarios y obedecen a planteamientos diferentes.</p>     <p>Marcadores de fibrosis hep&aacute;tica en el suero: son los biomarcadores directos que reflejan el dep&oacute;sito o remoci&oacute;n de la llamada matriz extracelular en el h&iacute;gado que incluyen entre muchos a glicoprote&iacute;nas, col&aacute;genos y sus inhibidores. Y los llamados marcadores indirectos que indican alteraci&oacute;n en la funci&oacute;n hep&aacute;tica como los &iacute;ndices relacionados con aminotransferasas, bilirrubinas, protrombina  y  recuento de plaquetas. El resultado de su combinaci&oacute;n se aplica en los estudios m&aacute;s ampliamente usados y validados como el APRI y el Fibrotest, adem&aacute;s de otros como Fibrospect II, Hepascore, Fibroindex, y Fibrometer.</p>     <p>Medici&oacute;n de la rigidez hep&aacute;tica: <span class="p">como la fibroelastograf&iacute;a transitoria con ultrasonido (FET Fibroscan, Echosens), elastograf&iacute;a  utilizando  radiaci&oacute;n  ac&uacute;stica  y   resonancia. Hay evidencia de la utilidad de estrategias que combinan la aplicaci&oacute;n de dos marcadores s&eacute;ricos, o la elastograf&iacute;a transitoria y marcadores s&eacute;ricos para aumentar la precisi&oacute;n diagn&oacute;stica   (21).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las pruebas no invasivas de laboratorio y de radiolog&iacute;a son &uacute;tiles y complementarias en la evaluaci&oacute;n de la fibrosis y numerosos estudios validan sus hallazgos (21-24). Para el diagn&oacute;stico de fibrosis significativa, el rendimiento de la FET y los biomarcadores s&eacute;ricos (Fibrotest, Fibrometer y Hepascore) son equivalentes y recientemente las gu&iacute;as de Espa&ntilde;a y Francia sobre HVC cr&oacute;nica (25, 26), recomiendan las pruebas no invasivas como primera l&iacute;nea, en la evaluaci&oacute;n de fibrosis en estos pacientes. Para el diagn&oacute;stico</p>     <p>de cirrosis, la FET parece ser un m&eacute;todo m&aacute;s confiable, cuando se compara con los biomarcadores s&eacute;ricos o las pruebas sangu&iacute;neas rutinarias (23). Las pruebas no invasivas de laboratorio y de radiolog&iacute;a son muy &uacute;tiles, particularmente en la evaluaci&oacute;n de los dos extremos del espectro de la fibrosis (fibrosis m&iacute;nima y cirrosis.) Con este cambio de paradigma, se ha planteado que podr&iacute;a reducirse el n&uacute;mero de biopsias hep&aacute;ticas en 50%, para el diagn&oacute;stico de fibrosis significativa y en 70% para cirrosis (27).</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <p>1. Mack CL, Gonzalez-Peralta RP, Gupta N, Leung D, Narkewicz MR, Roberts EA, Rosenthal P, Schwarz KB; North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition. NASPGHAN practice guidelines: Diagnosis and management of hepatitis C infection in infants, children, and adolescents. J Pediatr Gastroenterol Nutr 2012; 54(6): 838-55.</p>     <p>2.Kamili S, Drobeniuc J, Araujo AC, Hayden TM. Laboratory diagnostics for hepatitis C virus infection. Clin Infect Dis 2012; 55 Suppl 1: S43-8.</p>     <p>3. Sacks-Davis R, VAN Gemert C, Bergeri I, Stoove M, Hellard M. Identifying newly acquired cases of hepatitis C using surveillance: a literature  review. Epidemiol  Infect 2012; 140(11): 1925-34.</p>     <p>3. Smith BD, Morgan RL, Beckett GA, Falck-Ytter Y, Holtzman D, Teo CG, Jewett A,Baack B, Rein DB, Patel N, Alter M, Yartel A, Ward JW; Centers for Disease Control and Prevention. Recommendations for the identification of chronic hepatitis C virus infection among persons born during 1945-1965. MMWR Recomm Rep 2012; 61(RR-4): 1-32.</p>     <p>5. Rein DB, Smith BD, Wittenborn JS, Lesesne SB, Wagner LD, Roblin DW, Patel N, Ward JW, Weinbaum CM. The cost-effectiveness of birth-cohort screening for hepatitis C antibody in U.S. primary care settings. Ann Intern Med 2012; 156(4): 263-70.</p>     <p>6. Ward JW. The epidemiology of chronic hepatitis C and onetime hepatitis C virus testing of persons born during 1945 to 1965 in the United States. Clin Liver Dis 2013; 17(1): 1-11.</p>     <p>7. European Association for the Study of the Liver. EASL Clinical Practice Guidelines: management of hepatitis C virus infection. J Hepatol 2011; 55(2): 245-64.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>8. Ghany MG, Strader DB, Thomas DL, Seeff LB; American Association for the Study of Liver Diseases. Diagnosis, management, and treatment of hepatitis C: an update. Hepatology 2009; 49(4): 1335-74.</p>     <p>9. Beltr&aacute;n M, Navas M, De la Hoz F, Mu&ntilde;oz M, Jaramillo S, Estrada C, Cort&eacute;s L, Arbel&aacute;ez M, Donado J, Barco G, Luna M, Uribe G, de Maldonado A, Restrepo J, Correa G, Borda P, Rey G, de Neira M, Estrada A, Yepes S, Beltr&aacute;n O, Pacheco J, Villegas I, Boshell J. Hepatitis C virus seroprevalence in multi-transfused patients in Colombia. J Clin Virol 2005; 34 Suppl 2: S33-8.</p>     <p>di Filippo D, Cortes-Mancera F, Beltran M, Arbel&aacute;ez MP, Jaramillo S, Restrepo JC, Correa G, Navas MC. Molecular characterization of hepatitis c virus in multi-transfused Colombian patients. Virol J 2012; 9(1): 242.</p>     <p>11. ALEH Latin American Association for the Study of the Liver. Practice Guidelines: Diagnosis, management, and treatment of hepatitis C. Ann Hepatol 2010; 9: 8-26.</p>     <p>12. Mora MV, Romano CM, Gomes-Gouvea  MS,  Guti&eacute;rrez MF, Carrilho FJ, Pinho JR. Molecular characterization, distribution, and dynamics of hepatitis C virus genotypes in blood donors in Colombia. J Med Virol 2010; 82(11): 1889-98.</p>     <p>13. Strader DB, Wright T, Thomas DL, Seeff LB; American Association for the Study of Liver Diseases. Diagnosis, management, and treatment of hepatitis C. Hepatology 2004; 39(4): 1147-71.</p>     <p>14. Blackard JT, Shata MT, Shire NJ, Sherman KE. Acute hepatitis C virus infection: a chronic problem. Hepatology 2008; 47(1): 321-31.</p>     <p>15. Amorim TG, Staub GJ, Lazzarotto C, Silva AP, Manes J, Ferronato M, Shiozawa MB, Narciso-Schiavon JL, DantasCorrea EB, Schiavon L. Validation and comparison of simple noninvasive models for the prediction of liver fibrosis in chronic hepatitis C. Ann Hepatol 2012; 11(6): 855-61.</p>     <p>16. Fiel MI. Pathology of chronic hepatitis B and chronic hepatitis C. Clin Liver Dis 2010; 14(4): 555-75.</p>     <p>17. Dienstag JL. The role of liver biopsy in chronic hepatitis C. Hepatology 2002; 36(5 Suppl. 1): S152-60.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>18. Guido M, Mangia A, Faa G; Gruppo Italiano Patologi Apparato Digerente (GIPAD); Societa Italiana di Anatomia Patologica e Citopatologia Diagnostica/International Academy of Pathology, Italian division (SIAPEC/IAP). Chronic viral hepatitis: the histology report. Dig Liver Dis 2011; 43 Suppl 4: S331-43.</p>     <p>19. Lefkowitch JH. Liver biopsy assessment in chronic hepatitis. Arch Med Res 2007; 38(6): 634-43.</p>     <p>20. Asselah T, Rubbia-Brandt L, Marcellin P, Negro F. Steatosis in chronic hepatitis C: why does it really matter? Gut 2006; 55(1): 123-30.</p>     <p>21. Castera L. Noninvasive methods to assess liver disease in patients with hepatitis B or C. Gastroenterology 2012; 142(6): 1293-1302.</p>     <p>22. Myers RP, Ramji A, Bilodeau M, Wong S, Feld JJ. An update on the management of hepatitis C: consensus guidelines from the Canadian Association for the Study of the Liver. Can J Gastroenterol 2012; 26(6): 359-75.</p>     <p>23. Castera L, Pinzani M. Biopsy and non-invasive methods for the diagnosis of liver fibrosis: does it take two to tango? Gut 2010; 59(7): 861-866.</p>     <p>24. Castera L, Vergniol J, Foucher J, et al. Prospective comparison of transient elastography, Fibrotest, APRI and livr biopsy for the assessment of fibrosis in chronic hepatitis C. Gastroenterol 2005; 128: 343-350.</p>     <p>25. Leroy V, Serfaty L, Bourliery M, et al. Protease inhibitorbased triple therapy in chronic hepatitis C: Guidelines by the French association for the study of the liver. Liver International 2012; 1-16.</p>     <p>26. Grupo de expertos. Ministerio de Sanidad. Gobierno de Espa&ntilde;a. Tratamiento de la Hepatitis C cr&oacute;nica. Criterios y recomendaciones generales para el tratamiento con boceprevir y telaprevir en pacientes mono-infectados. 2012.</p>     <p>27. Castera L, Sebastiani G, et al. Prospective comparison of two algorithms combining non-invasive methods for staging liver fibrosis in chronic hepatitis. J Hepatol 2010; 52: 191-8. </p> </FONT>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
