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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <p align="center"><B>VII. Hepatitis C en pacientes con insuficiencia renal</B></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Juan Carlos Restrepo G., MD, MSc, PhD. (1), Rolando Jos&eacute; Ortega Q., MD.(2)</p>     <p>(1) M&eacute;dico y Cirujano, Especialista en Medicina Interna, Hepatolog&iacute;a cl&iacute;nica. Magister en Trasplante de &oacute;rganos y tejidos, PhD en Ciencias M&eacute;dicas. Unidad de Hepatolog&iacute;a y Programa de Trasplante  de H&iacute;gado del Hospital Pablo Tob&oacute;n Uribe. Jefe secci&oacute;n de Gastrohepatolog&iacute;a, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia. Jefe Postgrado Hepatolog&iacute;a Cl&iacute;nica, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia. Medell&iacute;n, Colombia.</p>     <p>(2) M&eacute;dico y Cirujano, Especialista en Medicina Interna, Gastroenterolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Endoscopia Digestiva. Research Fellow y Becario de Hepatolog&iacute;a. Director Divisi&oacute;n de Hepatolog&iacute;a. Instituto de Enfermedades Hep&aacute;ticas y Digestivas. Organizaci&oacute;n Cl&iacute;nica  General del Norte, Barranquilla. Director Instituto de Investigaciones Biom&eacute;dicas (IDIBAM). Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de San Buenaventura, Cartagena, Colombia.</p>     <p><B>EPIDEMIOLOGIA</B></p>     <p>En Latinoam&eacute;rica, la hepatitis C tiene una de las prevalencias m&aacute;s bajas del mundo, estimada en 1,2% aproximadamente, aunque var&iacute;a de regi&oacute;n en regi&oacute;n incluso dentro de un mismo pa&iacute;s. La infecci&oacute;n por el virus de la hepatitis C (VHC) es la causa m&aacute;s frecuente de enfermedad hep&aacute;tica en los pacientes con insuficiencia renal cr&oacute;nica terminal (IRCT) en terapia sustitutiva en hemodi&aacute;lisis (HD) y con trasplante renal (TR). Los genotipos y subtipos se identifican con test algo m&aacute;s complejos y su utilidad consiste en conocer la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de la epidemiolog&iacute;a molecular de VHC en la poblaci&oacute;n de pacientes en HD y TR, con el objeto de conocer si existe relaci&oacute;n con la supervivencia del paciente en di&aacute;lisis, trasplantado o del injerto. Los estudios efectuados muestran que la mayor&iacute;a de pacientes en HD o TR est&aacute;n infectados por los genotipos 1a y 1b, y ninguno ha podido establecer ninguna correlaci&oacute;n con la supervivencia del injerto ni del paciente (1-6).</p>     <p><B>FACTORES DE RIESGO</B></p>     <p>Los principales factores de riesgo para la transmisi&oacute;n del VHC en pacientes con IRCT y/o en HD son las transfusiones de sangre a partir de donantes no tamizados en el pasado, el uso de medicamentos parenterales, y la transmisi&oacute;n nosocomial horizontal (5, 6). Se sabe que el virus puede permanecer activo en jeringas contaminadas m&aacute;s de 60 d&iacute;as (7). Se estima que el uso de medicamentos parenterales es responsable de aproximadamente dos millones de infecciones al a&ntilde;o, lo que representa hasta 40% de las infecciones a nivel mundial en la poblaci&oacute;n general (8).</p>     <p><B>BIOSEGURIDAD</B></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha objetivado que la viremia puede disminuir durante el periodo de HD, hecho que se ha atribuido a la absorci&oacute;n en la membrana debido a que el tama&ntilde;o de poro que se ha utilizado hasta ahora es peque&ntilde;o y no pasa el virus. La identificaci&oacute;n precoz de los pacientes infectados o potencialmente infectados es muy importante, para poder establecer las medidas de aislamiento y evitar la transmisi&oacute;n nosocomial horizontal que en el momento actual es la principal v&iacute;a de transmisi&oacute;n (6).</p>     <p><B>VIROLOGIA</B></p>     <p>El VHC es un virus RNA de cadena simple positiva, envuelto, que pertenece a la familia <i>Flaviviridae </i>y al g&eacute;nero <i>Hepacivirus</i>. Se conocen seis genotipos que muestran una variaci&oacute;n en su secuencia de nucle&oacute;tidos de 30% a 35%, que se nombran del 1 al 6. Dentro de cada genotipo hay m&aacute;s de 50 subtipos que se denominan a, b, c, d, y as&iacute; sucesivamente, y dentro de cada individuo infectado se encuentran cuasi especies, representando la gran heterogeneidad gen&eacute;tica de este virus (9, 10).</p>     <p><B>MANIFESTACIONES CLINICAS</B></p>     <p>La infecci&oacute;n aguda en los paciente con IRCT es usualmente asintom&aacute;tica y por lo tanto rara vez se diagnostica (9, 11). El RNA del VHC se puede detectar en el suero de los pacientes entre 1 y 2 semanas despu&eacute;s de la exposici&oacute;n, en tanto que la aparici&oacute;n de anticuerpos solo comienza a hacerse evidente despu&eacute;s de 8 a 12 semanas (12, 13). De 15% a 25% de los pacientes con hepatitis aguda pueden eliminar la infecci&oacute;n, en tanto que de 75% a 85% progresan a la fase cr&oacute;nica. De los infectados cr&oacute;nicamente, 20% desarrolla cirrosis hep&aacute;tica y de estos, 6% hace falla hep&aacute;tica terminal, y entre 1% y 4% desarrolla carcinoma hepatocelular (9, 12, 14, 15).</p>     <p><B>DIAGNOSTICO</B></p>     <p>Las pruebas serol&oacute;gicas se usan para la tamizaci&oacute;n y diagn&oacute;stico de la infecci&oacute;n por el VHC. La especificidad de estas pruebas es mayor de 99% (6, 16). Las pruebas virol&oacute;gicas que detectan el RNA del VHC pueden ser cualitativas o cuantitativas (13). La genotipificaci&oacute;n, por su parte, debe hacerse antes de iniciar el tratamiento, ya que determina su indicaci&oacute;n, la duraci&oacute;n y dosis del mismo, y el procedimiento para monitorear el tratamiento (2). Los anticuerpos no comienzan a hacerse visibles antes de las 8 a 12 semanas y su hallazgo no permite diferenciar entre infecci&oacute;n aguda, cr&oacute;nica o resuelta (13). Es importante tener en cuenta que en pacientes inmunosuprimidos, o en HD puede haber resultados negativos en la prueba de anticuerpos aunque existan viriones circulantes e infecci&oacute;n actual (17). El estudio de la carga viral y la genotipificaci&oacute;n del virus se reservan para el momento de tomar decisiones terap&eacute;uticas (6, 18). El diagn&oacute;stico de infecci&oacute;n por VHC se efectuar&aacute; por la positividad de anticuerpos anti-VHC y la presencia de ARN-VHC en suero, si la presencia de viremia persiste m&aacute;s de 6 meses se considerar&aacute; que ha desarrollado una infecci&oacute;n cr&oacute;nica. El diagn&oacute;stico de hepatitis cr&oacute;nica por VHC se establecer&aacute; por la presencia de infecci&oacute;n por VHC, asociada a la presencia de lesi&oacute;n histol&oacute;gica de hepatitis</p>     <p>cr&oacute;nica o elevaci&oacute;n de los niveles de aminotransaminasa de la alanina (ALT). Los estudios efectuados han constatado que una proporci&oacute;n importante de pacientes con infecci&oacute;n por VHC en HD cursan de forma asintom&aacute;tica y con niveles de transaminasas normales. Las cifras de ALT, en general, no son un buen indicador de hepatitis cr&oacute;nica en estos pacientes, debido a que solo entre 12% y 31% de los pacientes, anti-VHC y ARN-VHC positivo, y 33% de los pacientes con histolog&iacute;a de hepatitis cr&oacute;nica cursan con niveles de ALT elevado (6). En los pacientes con IRCT infectados por el VHC y pendientes de trasplante renal es necesario efectuar el diagn&oacute;stico histol&oacute;gico con el objeto de excluir una hepatitis cr&oacute;nica grave (estadio 3/4, metavir) con o sin cirrosis. En caso de confirmarse esta, deber&aacute; evaluarse al paciente para un posible doble trasplante (h&iacute;gado y ri&ntilde;&oacute;n), debido a que la lesi&oacute;n hep&aacute;tica grave implica un mal pron&oacute;stico despu&eacute;s del TR y, en una proporci&oacute;n importante de casos, es la causa de muerte por insuficiencia hep&aacute;tica. Respecto a la biopsia hep&aacute;tica, debemos considerar que una proporci&oacute;n de pacientes cursa con trastornos de la coagulaci&oacute;n debido al s&iacute;ndrome ur&eacute;mico y el riesgo de hemorragia en la punci&oacute;n percut&aacute;nea es mayor que en aquellos pacientes con hepatitis cr&oacute;nicas no dializados. La punci&oacute;n por v&iacute;a transyugular permite obtener habitualmente material adecuado para el estudio histol&oacute;gico de la hepatitis cr&oacute;nica y, adem&aacute;s, permite efectuar un estudio hemodin&aacute;mico (6). Las lesiones histol&oacute;gicas en los pacientes en HD tienden a ser m&aacute;s leves que en los pacientes con VHC sin insuficiencia renal y que la mayor&iacute;a de estos presenta una lesi&oacute;n hep&aacute;tica inespec&iacute;fica o una hepatitis cr&oacute;nica leve y que la proporci&oacute;n de pacientes con cirrosis hep&aacute;tica es menor. Este hecho se atribuye a la inmunosupresi&oacute;n de los pacientes con insuficiencia renal, que favorece que la infecci&oacute;n sea menos activa y con menor tendencia a la progresividad. No obstante, en todos los estudios histol&oacute;gicos del h&iacute;gado practicados en pacientes hemodializados se objetiva que una proporci&oacute;n no superior a 10% tiene ya cirrosis hep&aacute;tica. Los pacientes con fibrosis significativa suelen haber estado en hemodi&aacute;lisis durante m&aacute;s tiempo que aquellos sin fibrosis e igualmente los que hab&iacute;an recibido uno o m&aacute;s trasplantes de ri&ntilde;&oacute;n con anterioridad tienen tambi&eacute;n m&aacute;s fibrosis. Por tanto, la mayor&iacute;a de estudios concluye que en el grupo de pacientes con VHC en hemodi&aacute;lisis la hepatitis cr&oacute;nica y el estado de portador sano es com&uacute;n y la cirrosis hep&aacute;tica infrecuente (6).</p>     <p><B>TRATAMIENTO</B></p>     <p>La infecci&oacute;n por el virus de hepatitis C aumenta la mortalidad en pacientes con IRCT en programa de hemodi&aacute;lisis con un riesgo relativo que oscila entre 1,17 y 1,57 (<a href="#tabla1">tabla 1</a>). La mortalidad de causa hep&aacute;tica por cirrosis y hepatocarcinoma tiene un riesgo relativo de 5,89 y tambi&eacute;n es mayor la mortalidad cardiovascular con un riesgo relativo de 1,8. De manera similar, la mortalidad en pacientes con trasplante renal y la p&eacute;rdida del injerto es mayor en aquellos pacientes con hepatitis C que en trasplantados no infectados, alcanzando un riesgo relativo de 1,79 y 1,56 respectivamente (19, 20). La diferencia en la sobrevida es m&aacute;s notoria despu&eacute;s de la segunda d&eacute;cada del trasplante renal, siendo de 77% vs. 90% en los primeros 5 a&ntilde;os y 50% vs. 79% a los 10 a&ntilde;os para trasplantados con y sin hepatitis C. Adem&aacute;s de la mortalidad hep&aacute;tica y cardiovascular, la hepatitis C predispone a una glomerulonefritis de novo mediada por complejos inmunes en el injerto, una nefropat&iacute;a aguda y cr&oacute;nica del injerto, una microangiopat&iacute;a tromb&oacute;tica en el injerto, un alto riesgo de diabetes mellitus posterior al trasplante y sepsis (21-23).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27s2/v27s2a11t1.jpg"><a name="tabla1"></a></p>     <p>Una de las manifestaciones extrahep&aacute;ticas m&aacute;s comunes de la hepatitis C es la glomerulonefritis membranoproliferativa en pacientes con una crioglobulinemia mixta tipo II, que se asocia al dep&oacute;sito de complejos inmunes formados por ant&iacute;genos del virus, anticuerpos tipo IgG, factor reumatoideo IgM, y complemento en la pared del capilar glomerular, el intersticio y los t&uacute;bulos. El tratamiento de esta complicaci&oacute;n est&aacute; basado en la inmunosupresi&oacute;n con corticoides, rituximab y plasmaf&eacute;resis para los casos severos con s&iacute;ndrome nefr&iacute;tico/nefr&oacute;tico y la posterior terapia antiviral combinando interfer&oacute;n pegilado (IFN-PEG) y dosis bajas de ribavirina. Otras formas de presentaci&oacute;n son la glomerulonefritis membranoproliferativa sin crioglobulinas, la nefritis membranosa, glomerulonefritis proliferativa y la esclerosis glomerular focal y segmentaria. A pesar de estas formas de presentaci&oacute;n, no se ha demostrado que la hepatitis C aumente el riesgo de IRC como s&iacute; se ha demostrado claramente para la diabetes mellitus y la hipertensi&oacute;n arterial (24). En un estudio de cohortes que incluy&oacute; 167.569 pacientes (154.185 con hepatitis C vs. 13.384 sin hepatitis C), la prevalencia basal de IRC fue de 5,3% y 5,1% respectivamente (p= 0,3) (25).</p>     <p>Las indicaciones para tratamiento y el r&eacute;gimen m&aacute;s &oacute;ptimo para los pacientes con IRC en t&eacute;rminos de eficacia y seguridad est&aacute;n por definir. La decisi&oacute;n de tratar est&aacute; basada en la histolog&iacute;a hep&aacute;tica, la edad, la presencia de comorbilidades, la tolerancia y la expectativa de vida. En pacientes en lista de espera, 46% est&aacute; en estadio F0-F1, 30% en estadio F2-F3 y 24% est&aacute; cirr&oacute;tico (F4). Si el paciente es candidato para trasplante renal debe iniciarse tratamiento aun en aquellos con poca lesi&oacute;n hep&aacute;tica evidente (F0F1), debido a los beneficios que se obtienen despu&eacute;s del trasplante al reducir las complicaciones renales y el riesgo de diabetes mellitus. En todos los casos de IRCT deber&aacute; iniciarse tratamiento cuando la fibrosis sea igual o mayor de F2 (fibrosis periportal y fibrosis en puentes) y en pacientes cirr&oacute;ticos si la enfermedad est&aacute; compensada. En este grupo de pacientes, si se consigue una respuesta viral sostenida y no hay evidencia de hipertensi&oacute;n portal (Estadio 1) se recomienda trasplante renal aislado. Debe hacerse seguimiento despu&eacute;s del trasplante para hepatocarcinoma con ecograf&iacute;as frecuentes cada 3 a 6 meses (19, 26, 27). En pacientes con cirrosis descompensada est&aacute; indicado doble trasplante h&iacute;gado-ri&ntilde;&oacute;n. Para pacientes con IRC en estadios 1-4 deben adaptarse las recomendaciones de tratamiento aplicadas a la poblaci&oacute;n general ya que no hay estudios disponibles que tengan como blanco esta poblaci&oacute;n espec&iacute;fica.</p>     <p><B>FARMACOCINETICA DE LOS MEDICAMENTOS</B></p>     <p><B>Interfer&oacute;n  pegilado</B></p>     <p>La pegilaci&oacute;n consiste en unir una mol&eacute;cula de polietilenglicol (PEG) a un compuesto biol&oacute;gico. Hay dos tipos de interferones pegilados; el alfa 2a que tiene unida una mol&eacute;cula ramificada de 40 kD, con un volumen de distribuci&oacute;n de 6 a 14 litros por lo que no debe hacerse ajuste de dosis y es metabolizado por endopeptidasas. Se ha demostrado que las dosis de 135 mcg y 180 mcg semanales son similares en eficacia, pero ocurren m&aacute;s efectos secundarios con las dosis altas. El IFN-PEG alfa 2b tiene unida una cadena lineal de 12 kD, un vol&uacute;men de distribuci&oacute;n de 40 litros y eliminaci&oacute;n por v&iacute;a renal por lo que debe hacerse ajuste de dosis en los pacientes, prefiri&eacute;ndose 1 mcg por kg. Con los filtros que usan poros de tama&ntilde;o mediano entre 27 y 33 A, ninguno de los interferones pegilados es removido durante la hemodi&aacute;lisis, lo que no es el caso para los interferones convencionales que son completamente removidos y deben administrarse despu&eacute;s de cada sesi&oacute;n (28).</p>     <p><B>Ribavirina</B></p>     <p>Es un an&aacute;logo nucle&oacute;sido cuyo mecanismo de acci&oacute;n antiviral no ha sido completamente dilucidado. Se utiliza combinado con el interfer&oacute;n para aumentar su eficacia al disminuir las reca&iacute;das despu&eacute;s de alcanzar la respuesta. En pacientes con funci&oacute;n renal normal la respuesta es dosis dependiente por lo que mayores dosis consiguen m&aacute;s</p>     <p>altas respuestas. El principal problema de la ribavirina es la anemia hemol&iacute;tica que aumenta los riesgos de la anemia relacionada con la IRC. Esta mol&eacute;cula tiene aclaramiento predominantemente renal y no es removida en forma eficiente por la di&aacute;lisis. La anemia inducida por la ribavirina es dependiente de las concentraciones plasm&aacute;ticas y resulta de una disminuci&oacute;n de la actividad de la bomba de Na-K, el aumento del cotransporte K-Cl, el dep&oacute;sito de IgG-C3 y la producci&oacute;n de trifosfato de ribavirina en el eritrocito. Los ensayos para medir niveles s&eacute;ricos (10-15umol/L) utilizan cromatograf&iacute;a de gases, no est&aacute;n ampliamente disponibles y la anemia puede ocurrir aun dentro de estos rangos terap&eacute;uticos. El uso de ribavirina no se recomienda con un aclaramiento de creatinina menor de 50 ml/min fuera de ensayos controlados (28, 29).</p>     <p><B>Boceprevir</B></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los nuevos antivirales de acci&oacute;n directa con efecto en la regi&oacute;n NS3 (proteasa) de la regi&oacute;n no estructural del genoma viral, han sido aprobados recientemente e ingresados al armamentario terap&eacute;utico. La farmacocin&eacute;tica del boceprevir ha sido evaluada en estudios realizados en pacientes con IRC e IRCT en hemodi&aacute;lisis. Despu&eacute;s de dosis &uacute;nicas de 800 mg (d&iacute;a 1 y 4) la Cmax de boceprevir y el &aacute;rea bajo la curva fueron comparables en pacientes con IRC y sujetos sanos, lo que indica que la eliminaci&oacute;n fue similar y que no es necesario hacer ajustes de dosis en esta poblaci&oacute;n. Adicionalmente, el boceprevir no es removido por hemodi&aacute;lisis, por tanto esta t&eacute;cnica no resultar&iacute;a &uacute;til para retirar el exceso en caso de urgencia. La mayor&iacute;a de la dosis fue recuperada en las heces soportando un aclaramiento predominante por v&iacute;a hep&aacute;tica. Queda por definir la utilidad junto al IFN-PEG y dosis bajas de ribavirina, ya que su uso solo con interferones aumenta el riesgo de resistencia (30). Con telaprevir no es necesario ajustes en pacientes con insuficiencia renal y tiene farmacocin&eacute;tica similar al boceprevir.</p>     <p><B>Tratamiento de la hepatitis C en hemodi&aacute;lisis y lista de espera de trasplante</B></p>     <p>El objetivo del tratamiento en pacientes con hepatitis C es la erradicaci&oacute;n del virus expresada como una respuesta viral sostenida (RVS) o sea un RNA viral negativo entre 12 y 24 semanas despu&eacute;s de finalizado. El tratamiento actual de los pacientes con hepatitis C, sin insuficiencia renal, se basa en la combinaci&oacute;n de IFN-PEG, ribavirina y uno de los nuevos antiproteasas (telaprevir y boceprevir). En pacientes naive, no cirr&oacute;ticos, se alcanza una respuesta viral sostenida que va entre 63 y 75%, muy superior a 40% de la terapia dual previa (31-33).</p>     <p>El beneficio potencial de la terapia en pacientes con IRCT incluye enlentecer la enfermedad hep&aacute;tica y reducir el riesgo de complicaciones despu&eacute;s del trasplante. La dificultad en estos pacientes es que la ribavirina puede inducir una anemia hemol&iacute;tica que aumenta claramente los riesgos de isquemia card&iacute;aca en pacientes con una enfermedad cardiovascular de base. Adem&aacute;s, el uso de EPO tiene complicaciones en dosis altas relacionadas con trombosis venosa profunda. El trabajo conjunto entre nefr&oacute;logos y hepat&oacute;logos es de capital importancia para un estricto monitoreo de los pacientes ya que no hay un r&eacute;gimen &oacute;ptimo de tratamiento (19, 27).</p>     <p><B>Monoterapia con interferones</B></p>     <p>La respuesta a la monoterapia con interfer&oacute;n es mayor en pacientes con IRCT en hemodi&aacute;lisis que en pacientes con funci&oacute;n renal normal. Esto podr&iacute;a estar relacionado con la menor carga viral (destrucci&oacute;n de part&iacute;culas y adherencia en la membrana del filtro), producci&oacute;n de interfer&oacute;n end&oacute;geno, niveles altos de factor de crecimiento hepatocitario y un menor da&ntilde;o hep&aacute;tico al momento de iniciar el tratamiento. El papel del genotipo como predictor de la respuesta al interfer&oacute;n es menos claro y m&aacute;s debatible. La dosis recomendada es tres millones tres veces por semana por 12 meses para interfer&oacute;n convencional, 135 mcg semanal para IFN-PEG alfa 2a y 1 mcg/kg semanal para IFN-PEG alfa 2b (<a href="#tabla2">tabla 2</a>) (24). Un estudio comparando dosis de 135 mcg semanales vs. 90 mcg semanales de IFN-PEG alfa 2a, encontr&oacute; iguales tasas de RVS (39,5% vs 34,9%) (34). Se mantiene el criterio de respuesta viral temprana como una disminuci&oacute;n de la carga viral mayor de 2 log a la semana 12 para continuar el tratamiento y virus indetectable a las 48 semanas como respuesta al final de tratamiento (31).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27s2/v27s2a11t2.jpg"><a name="tabla2"></a></p>     <p>Dos metan&aacute;lisis con interferones convencionales que incluyeron 17 estudios (269 pacientes) y 11 estudios (213 pacientes) respectivamente, administrados tres veces por semana durante 4 a 12 meses (dosis de 3 a 6 millones) mostraron una RVS entre 33% y 37%, significativamente m&aacute;s alta que la alcanzada con monoterapia en pacientes con funci&oacute;n renal normal que es de 20%. Para el genotipo 1 la</p>     <p>RVS estuvo entre 26 y 30%. La tasa de drop-out se encontr&oacute; entre 17 a 29% relacionada con s&iacute;ntomas flu-like (17%), neurol&oacute;gicos (21%), gastrointestinales (18%) (35, 36).</p>     <p>Dos metan&aacute;lisis con pacientes tratados con interferones convencionales y pegilados que incluyeron 28 estudios (645 pacientes) y 25 estudios (459 pacientes) respectivamente, mostraron una tasa de RVS para interfer&oacute;n convencional entre 33%-39% y 41%. Para IFN-PEG (la mayor&iacute;a con IFN-PEG alfa 2a) la RVS estuvo entre 31% y 37% respectivamente, lo que indica que no es superior a los interferones convencionales. La tasa de drop-out fue de 19% a 26% con los interferones convencionales y 27% a 28% con los interferones pegilados. Los efectos adversos m&aacute;s frecuentes que motivaron retirar el tratamiento fueron s&iacute;ntomas flu-like, s&iacute;ntomas gastrointestinales y cambios hematol&oacute;gicos. La respuesta del genotipo 1 fue informada en el primer metan&aacute;lisis y fue de 33% (37, 38).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Recientemente, un metan&aacute;lisis de pacientes con monoterapia con IFN-PEG que incluy&oacute; 16 estudios (254 pacientes) mostr&oacute; una RVS de 33% y un drop-out de 23% por efectos secundarios hematol&oacute;gicos (18%) y gastrointestinales (14%) (39).</p>     <p>Queda evidente en estos metan&aacute;lisis que el tratamiento con los interferones pegilados no adiciona beneficio en t&eacute;rminos de respuesta virol&oacute;gica en relaci&oacute;n con la monoterapia con interfer&oacute;n convencional y s&iacute; aumenta discretamente los efectos adversos. Quiz&aacute; el &uacute;nico beneficio sea la aplicaci&oacute;n una vez por semana en pacientes que reciben EPO subcut&aacute;nea dos a tres veces por semana.</p>     <p><B>Terapia  combinada</B></p>     <p>En cuanto a la terapia combinada con ribavirina se han estudiado distintos esquemas con dosis diarias de 200 mg, interdiarias de 200-400 mg y medici&oacute;n de niveles s&eacute;ricos, todo ello dirigido a disminuir los efectos adversos relacionados con la anemia hemol&iacute;tica. Un metan&aacute;lisis que incluy&oacute; 10 estudios (151 pacientes) tratados con la combinaci&oacute;n de interfer&oacute;n convencional o IFN-PEG m&aacute;s ribavirina mostr&oacute; una RVS de 56% con un drop-out de 25%. Los efectos adversos m&aacute;s frecuentes que motivaron el retiro del tratamiento fueron anemia (26%) y falla card&iacute;aca (9%). Sin embargo, los estudios incluidos fueron muy heterog&eacute;neos y con un n&uacute;mero peque&ntilde;o de pacientes que no permiten sacar conclusiones definitivas. Reportes de casos han informado mortalidad con la ribavirina lo que indica que los pacientes deben ser tratados dentro de estrictos protocolos (40). La <a href="#tabla3">tabla 3</a> resume los metan&aacute;lisis de tratamientos.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v27s2/v27s2a11t3.jpg"><a name="tabla3"></a></p>     <p>Las gu&iacute;as KDIGO recomiendan usar dosis bajas de ribavirina diaria o interdiaria de 200 mg con estricto seguimiento de la hemoglobina y uso de dosis altas de EPO.</p>     <p>Un estudio reciente que incluy&oacute; 32 pacientes tratados con terapia combinada de IFN-PEG alfa 2a y ribavirina evalu&oacute; dos esquemas de tratamiento con EPO. El primero una estrategia adaptativa con dosis de ribavirina de 600 mg por semana (200 mg interd&iacute;a), en la cual la EPO se iniciaba cuando la Hb bajaba de 10 g y una estrategia preventiva con dosis de ribavirina de 1.000 mg semana (200 mg d&iacute;a de lunes a viernes) y EPO dosis altas desde el comienzo. En el primer grupo con la estrategia adaptativa, se observ&oacute; una mayor ca&iacute;da de la Hb y mayor requerimiento de trasfusiones a pesar de las menores dosis de ribavirina, sin diferencias en la respuesta viral sostenida que alcanz&oacute; 50% en ambos grupos (41).</p>     <p>La RVS alcanzada es duradera y estudios a 48 meses de seguimiento muestran que 86% de los pacientes en hemodi&aacute;lisis permanecen con RNA negativo y 95% de los pacientes trasplantados se mantienen negativos. Los mejores predictores de respuesta son las dosis altas de interfer&oacute;n convencional, tratamiento a 12 meses, completar &gt; 80% de la dosis, sexo femenino y baja carga viral (42, 43).</p>     <p><B>Tratamiento de pacientes con hepatitis C aguda en hemodi&aacute;lisis</B></p>     <p>Los pacientes en programa de hemodi&aacute;lisis tienen controles de aminotransferasas cada mes y de anti-VHC cada 3-6 meses. Entre 80 a 90% de los pacientes con hepatitis C aguda, definida por una elevaci&oacute;n de aminotransferasas mayor de 15 veces y seroconversi&oacute;n hacia anti-VHC positivo (con RNA positivo) permanecen con el virus desarrollando una infecci&oacute;n cr&oacute;nica. Se recomienda en estos casos una observaci&oacute;n de 16 semanas y si mantiene la elevaci&oacute;n de aminotransferasas con RNA positivo, debe iniciarse monoterapia con IFN-PEG durante 24 semanas. Se han descrito tasas de RVS entre 80 y 90% de all&iacute; la importancia de la detecci&oacute;n de la infecci&oacute;n en esta fase temprana (44).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Tratamiento de pacientes con trasplante renal</B></p>     <p>La infecci&oacute;n por el virus de hepatitis C en receptores de trasplante renal se asocia con una disminuci&oacute;n significativa en la sobrevida del paciente y del injerto. La terapia inmunosupresora tiene el riesgo de acelerar la progresi&oacute;n del da&ntilde;o hep&aacute;tico y se ha observado una elevaci&oacute;n entre 1,8 y 30,3 veces la carga viral. Sin embargo, no es claro porque no siempre hay progresi&oacute;n histol&oacute;gica lo que pudiera estar relacionado con el tipo de inmunosupresi&oacute;n ya que se ha descrito una acci&oacute;n antiviral para la ciclosporina y el micofenolato mofetil. Aun cuando se ha postulado que la evoluci&oacute;n de los pacientes trasplantados con hepatitis C es mejor que la de los que permanecen en hemodi&aacute;lisis, algunos grupos evidencian menor carga viral en los pacientes que permanecen en di&aacute;lisis con menor progresi&oacute;n hacia la cirrosis (10% hemodi&aacute;lisis vs 25-40% en trasplantados) (26, 45, 46). Estudios prospectivos deber&aacute;n aclarar la evoluci&oacute;n real de estos pacientes. Todos los candidatos a trasplante renal deber&aacute;n recibir tratamiento para erradicar el virus con el fin de reducir las complicaciones renales, la diabetes mellitus, el riesgo de sepsis y la mortalidad del paciente despu&eacute;s del trasplante. El tratamiento antiviral despu&eacute;s del trasplante tiene el riesgo de ocasionar un rechazo mediado por anticuerpos resistente a corticoides en un 50 a 70%, por lo que solo debe emplearse en casos de hepatitis colest&aacute;sica fibrosante o una vasculitis que comprometa la vida del paciente. La monoterapia con ribavirina tiene un aceptable perfil de seguridad, disminuye a carga viral y puede ser considerada en receptores de trasplante renal con fibrosis severa en espera de nuevas estrategias antivirales (47, 48).</p>     <p>El trasplante combinado h&iacute;gado-ri&ntilde;&oacute;n debe considerarse en candidatos con cirrosis debido al riesgo de hepatocarcinoma. Las recomendaciones actuales son:</p>     <p>- Pacientes con IRCT y cirrosis con hipertensi&oacute;n portal evidente o GPVH &gt; de 10 mmHg.</p>     <p>- Falla hep&aacute;tica e IRC con aclaramiento renal &lt; de 30 mil/min.</p>     <p>- S&iacute;ndrome hepatorrenal con creatinina &lt; de 2 mg/dl y hemodi&aacute;lisis &gt; de 8 semanas.</p>     <p>- Falla hep&aacute;tica e IRC con una biopsia que muestre m&aacute;s de 30% de glomerulosclerosis y/o fibrosis.</p>     <p>Los pacientes con doble trasplante toleran mejor la terapia antiviral dual con IFN-PEG y ribavirina con menos riesgo de rechazo que los pacientes con trasplante renal aislado, lo que sugiere un efecto protector del injerto hep&aacute;tico (19, 26, 45).</p>     <p><B>REFERENCIAS</B></p>     <p>1. Restrepo JC, Toro AI. Hepatitis C. Medicina &amp; Laboratorio 2011; 17(11-12).</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Chevaliez S, Pawlotsky JM. Hepatitis C virus: virology, diagnosis and management of antiviral therapy. World J Gastroenterol 2007; 13: 2461-2466</p>    <p>3. Mendez-Sanchez N, Gutierrez-Grobe Y, Kobashi-Margain RA. Epidemiology of HCV infection in Latin America. Ann Hepatol 2010; 9: 27-29.</p>    <p>4. Soza A, Riquelme A, Arrese M. Routes of transmission of hepatitis C virus. Ann Hepatol 2010; 9: 33.</p>    <p>5. Shepard CW, Finelli L, Alter MJ. Global epidemiology of hepatitis C virus infection. Lancet Infect Dis 2005; 5: 558567.</p>    <p>6. Barrera J, Campistol JM. Gastroenterol Hepatol 2006; 29(Supl. 2): 158-62.</p>    <p>7. Paintsil E, He H, Peters C, Lindenbach BD, Heimer R. Survival of hepatitis C virus in syringes: implication for transmission among injection drug users. J Infect Dis 2010; 202: 984-990.</p>    <p>8. Hauri AM, ArmB GL, Hutin YJ. The global burden of disease attributable to contaminated injections given in health care settings. Int J STD AIDS 2004; 15: 7-16.</p>    <p>9. Chen SL, Morgan TR. The natural history of hepatitis C virus (HCV) infection. Int J Med Sci 2006; 3: 47-52.</p>    <p>10. Simmonds P, Bukh J, Combet C, Deleage G, Enomoto N, Feinstone S, et al. Consensus proposals for a unified system of nomenclature of hepatitis C virus genotypes. Hepatology 2005; 42: 962-973.</p>    <p>11. Modi AA, Liang TJ. Hepatitis C: a clinical review. Oral Dis 2008; 14: 10-14.</p>    ]]></body>
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</article>
